ACTION: capítulo 3


action3

Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Nu’est (grupo K-POP) Ren, Minhyun, Aaron, JR y Baekho

(Cada personaje narra en un color diferente.)

En este capítulo aparecen como secundarias las chicas de Hello Venus! ^^ (no es importante conocerlas, solo como anotación)

Capítulo tercero

Tengo calor. Aquí siempre hace calor. Porque este ardiente fuego nunca se apaga, porque jamás va a dejar de martirizarme.
Estoy tumbado boca arriba, en el centro de la inmensa estructura de barras metálicas que se ha convertido en mi celda. Mi cuerpo duele, pero ya no tanto como antes. Hace apenas un par de horas de la última actuación, y mis heridas ya están casi curadas. Todo gracias a los potingues con los que me untan los médicos. No tengo ni idea de qué me ponen, pero consiguen regenerar mi piel a una velocidad impresionante.
Así debe ser, claro. Debo estar listo para la siguiente actuación. Debo verme fuerte y sano, ágil y sin magulladuras. Para volver a quedar hecho polvo de nuevo. Siempre es lo mismo.
Pero el dolor nunca desaparece del todo. ¿Cómo era vivir sin quemaduras? Ya ni siquiera me acuerdo… ¿Podré volver a vivir sin dolor?
Despacio y con dificultad, consigo incorporarme, para quedar sentado en el suelo recostado en una de las barras. Miro el trozo de papel a mi lado. Aún tiene la forma de un avión de papel. Igual que esos aviones que siempre se me acercan, pero que nunca me llegan porque el fuego los consume.
Esta vez ha llegado. Seguramente habrán aprovechado el momento en el que se ha apartado el fuego para dejar pasar a los guardias que venían a buscarme para llevarme a las duchas.
Nadie se ha percatado del papelito, sino no lo hubiera encontrado cuando me han traído de vuelta.
Lo leo de nuevo:
“Vamos a alzarnos, a revelarnos contra los que nos tienen prisioneros, contra aquellos que nos tratan cual objetos, que nos manipulan cual marionetas.
Actuaremos y nos revelaremos para liberarnos de su juego, para dejar atrás ya toda esta farsa, para recuperar la libertad que nos quitaron.
Únetenos, escapa con nosotros de este trato indigno, actúa con nosotros en este espectáculo que será el mayor de nuestras vidas, el más importante. Ayúdanos a ser libres de nuevo y libérate a ti también.
Somos fuertes, somos poderosos, podemos hacerlo.
Actuemos ahora. Demostrémosles al mundo lo que valemos.”
No sé quién ha escrito la nota. Será alguien como yo, a quién tienen encerrado y utilizan a su merced. Pero en realidad él y yo no somos iguales, porque él todavía conserva las ganas de vivir, de luchar, algo que yo hace mucho que perdí. A lo mejor es el chico rubio al que vi que sedaban en la sala de maquillaje. Él parecía tener estas ideas revolucionarias.
En fin, ¿qué más da? Nunca voy a hacer lo que me pide. Es imposible escapar de aquí, jamás nos lo permitirían. Dolor, miedo y humillación, en eso consiste mi vida, y así seguirá siendo.
¿Volver a ver el sol? ¿Dejar de huir de las llamas? ¿Escaparme de aquí? Creo que alguna vez me lo plantee, hace ya demasiado tiempo. Pronto perdí la esperanza en eso. Nunca voy a intentar escapar, no quiero más dolor del que ya siento.
Me encantaría volver a ser libre, mi vida es un infierno. Pero esto es imposible, es un suicidio. Lo siento, no voy a ayudaros, no debo hacerlo, no voy a permitir que me condenéis.
Cojo el papel y vuelvo a construir con él un avión. Y lo lanzo, directo a las llamas que tengo más cerca. Éstas lo borran del mapa en instantes, junto con cualquier rastro de esperanza que pudiera seguir escondido en el sitio más profundo de mi alma.

Me despierto otra vez en mi celda, entumecido todavía por los malditos sedantes.
Estoy harto, harto de que me droguen, de que hagan lo que quieran conmigo… no soy una muñeca ¡joder!

Quiero salir de aquí, volver a casa, ver a mi hermanita y jugar con ella ¿Cómo estará ahora? ¿Cuánto tiempo debe haber pasado? ¿Dos años? MinNa ya habrá empezado la escuela… ¿me echara de menos? ¿Y papá y mamá? Desaparecí sin más, volviendo del colegio un día normal…me hubiera gustado despedirme por lo menos, decirles cuanto les quiero…
Tengo que salir de aquí, tengo miedo, miedo de que si tardo mucho en volver me olviden, aunque… si nunca puedo salir de aquí puede que sea lo mejor, que vuelvan a empezar olvidando que una vez tuvieron un hijo…
No.
No puedo permitirme pensar así, conseguiremos salir. Los aviones de papel que llegan cada día me dan fuerzas para seguir luchando contra los monstruos que nos encierran, me habría rendido hace mucho si no fuera por esas palabras de ánimo, por nuestros sueños compartidos, por la esperanza de conocerle algún día… Baekho me da fuerzas para seguir adelante…
Pero…
¿Qué pasa si no lo conseguimos? ¿Qué pasa si morimos en el intento? ¿Si nunca llegamos a ver el cielo sobre nosotros otra vez? si nunca más puedo ver a papa, a mama, a mi pequeña MinNa…si nunca llego a conocer a Baekho…
Las lágrimas se deslizan por mis mejillas, deshaciendo el nudo que tenía en el pecho. No quiero que nadie lo vea, que crean que pueden hacerme daño pero hoy, por un día, me permitiré recordar. Me permitiré ser débil y derramar lágrimas por todo lo que he perdido.
De repente se abre la puerta, mierda, no los he oído acercarse. Seco mis lagrimas rápidamente pero no lo suficiente
– ¿Qué pasa muñequita? ¿Echas de menos a tu mami? – dice uno de los hombres enmascarados con un aire burlón al ver mis lagrimas.
No. No debo dejarme llevar, no debo caer en sus provocaciones. No seguiré su juego, esta escoria no merece que gaste mi energía en ellos.
No debo hacerlo. Aprieto mis puños para reprimir la rabia y el odio. Ellos se acercan, es la hora de comer. No puedo ver sus rostros pero sé que están sonriendo, que disfrutan con esto.
Y antes de que me dé cuenta, mi puño ya está en la máscara del más cercano, haciéndole perder el equilibrio. Mierda. Yo sigo con las manos y los pies esposados y ellos son dos y muy cabreados.
Antes de que el primero se haya repuesto del golpe, el puño del segundo impacta en mi estomago, haciendo que se me corte la respiración. Caigo al suelo. Me coge del cuello de mi ropa para levantarme y otro golpe más, esta vez en mi cara.
Vuelvo a caer. Se apunta también el primero. Anda, le he roto la máscara, mola. Me da una patada en las costillas y vuelvo a quedarme sin aire. Duele al respirar. Recibo golpes por todas partes, ya no distingo donde ni de quien. Noto el sabor metálico de la sangre en mi boca. No veo bien, mas sangre cae por mi cara.
Por fin los golpes cesan. Alguno de ellos me coge por el pelo, obligándome a levantarme a duras penas.

– Ni se te ocurra volver a tocarnos nenita, ¿me has entendido? – grita uno de ellos y luego me suelta. Caigo pesadamente al suelo.

Se van, dejándome allí. Los espejos de la sala reflejan mi imagen.
Mi pelo rubio, antes bien cuidado, cae desordenadamente, manchado de sangre. Esta cubre también gran parte de mi cara. Mi ojo derecho esta hinchado y se niega a abrirse completamente. Mi ropa, esa horterada de lentejuelas, está sucia y rota en algunos sitios. Ahora mismo estoy muy lejos del aspecto de “muñeca” que les gusta darme.
Mi cuerpo pesa. Se niega a moverse. Pero necesito desahogarme. Con un esfuerzo titánico me arrastro hasta el lugar donde conservo todos los aviones de papel que van llegando. Cojo el último y con un carboncillo escribo la respuesta en el reverso
“Tenemos que irnos ya. No lo aguanto más. Ayúdame, te necesito.”
Levanto el papel en el aire, agitándolo, esperando a que él lo sienta y se lo lleve. Enseguida, como siempre, siento como algo tira de ella y la suelto, viendo como marcha volando. Dejo caer mi brazo. No puedo más. Y la oscuridad me envuelve, protegiéndome del dolor y la angustia.

– JR… JR… despierta JR…
¿JR? ¿Es ese mi nombre?
La voz me llama, me arrastra de nuevo hacia la luz, me aparta de la oscuridad para verme de nuevo en esa sala de espejos. No me gusta esta sala. La oscuridad era tranquila, plácida, sin dolor. Aquí me siento pesado y triste, cansado, me ahogo…
– JR… ¿me oyes?
La oigo, claro que la oigo, es la misma voz de siempre, la que me habla sin que yo la vea. Pero hoy la veo, enfrente mío, rubia, sonriendo. ¿Por qué sonríe??? No hay nada a lo que sonreír. Yo no me siento con ganas de sonreír. Me siento triste, pesado, cansado… sigo sin poder moverme ¡necesito moverme!!! ¿PORQUE NO PUEDO MOVERME??? Ah, sí, los cables… muchos cables, por todas partes…
La chica no tiene cables, ¿porque ella no está atada? Ella sí puede moverse. Y sonríe, no se ahoga. A mi me falta el aire. ¡No puedo respirar!!! ¡¡¡AIRE!!!
– JR, tranquilízate…
Sus manos en mis hombros intentan calmarme. No quiero que me toque. ¿POR QUÉ ME TOCA? No quiero. Ella sonríe, y está feliz, yo no estoy feliz, ¡no quiero que me toque!!!
– Toma JR, tienes que comer.
Ahora veo un plato con una especie de pasta. Marrón, con trozos de carne. Asqueroso. No voy a comerme eso. Tampoco tengo hambre, ¿por qué debería comer??? No quiero que la chica feliz me de comida asquerosa. Tampoco quiero estar en la sala brillante con cables, quiero poder moverme y respirar.
Pero ella acerca la cuchara llena de la pasta marrón a mi boca. No, no quiero comer ¡NO QUIERO COMER!
– JR… por favor… tienes que comer… si no comes yo… – ahora ya no sonríe. La chica feliz ya no está feliz. Y no me gusta, porque su sonrisa era bonita, y si ella está triste me pongo más triste yo.
Y obedientemente me como la pasta marrón. Asqueroso, casi peor comerlo que mirarlo.
Pero veo que ella sonríe. Sonríe porque me he comido la comida asquerosa. Maldita rubia feliz. Pero tengo hambre. Sí, tengo hambre, mucha. Tendré que comérmelo. Aunque sepa asqueroso… realmente sabe asqueroso…
Pero a la chica feliz no le importa, ella sigue dándome cucharadas de pasta marrón con su enorme sonrisa, sin que yo pueda replicar.
Me ahogo. Me atraganto con la pasta marrón. ¿Por qué sigue dándome la pasta marrón??? ¡Para ya chica feliz!!! ¡Qué asco!!! ¡ESTÁ ASQUEROSO!!! ¡NO LO QUIERO!!!
Y lo escupo, y le grito, porque no quiero que me de esa pasta asquerosa, porque quiero moverme y alimentarme yo solo, porque estoy harto de ver su cara feliz, porque ya no quiero ver más esta sala brillante, con espejos y cables y cables y espejos y…

– Pero…

No sonríe, ahora está preocupada, y se acerca para cogerme. Y no puedo apartarme. Y coge mi mano, preocupada, me habla, pero ahora no la oigo. La veo y no la oigo, extraño. Me agarra. No quiero que me agarre. ¡No quiero que me toque! ¡¡¡QUE NO ME TOQUE!!!
Y su mano explota, se deshace. La piel desaparece y la carne se derrite sobre los huesos. Y no quiero mirar, pero no puedo moverme. Y veo la sangre, que llena el suelo. Solo la sangre. No veo nada más. Oigo como grita, histérica, como pide ayuda, y como llegan para sacarla de allí.
<< ¡Alice! ¡Alice!!! >> Alguien grita. No, muchos gritan. La chica feliz grita, los de las caras blancas gritan, y todos corren, se mueven, chillan. Yo solo miro la sangre. El charco rojo cada vez más grande. Hasta que dejo de estar en la sala brillante. Ahora todo es oscuro, la chica frente a mi no sonríe. No es rubia. Me mira. Pero no me ve. Porqué sus ojos están vacíos, perdidos. Sus manos, estiradas hacia mí, sin llegar a tocarme. Su pecho, lleno de sangre caliente, roja, espesa. Y voy hacia ella, pero no puedo moverme, porque en realidad sigo estando en la sala blanca, y los cables me detienen. Y duele, porque no puedo llegar hasta ella, porque está muy lejos, demasiado lejos, y a la vez demasiado cerca.

Aire… Necesito aire… Pero no hay, sólo siento agua… Todo mi cuerpo, desnudo, está envuelto de agua…
Abro los ojos y veo la superficie. Está apenas a medio metro por encima de mí. Sólo con incorporarme un poco sería suficiente para sacar la cabeza y respirar. Pero no puedo hacer eso, mi cuerpo no responde.
Me ahogo… Quizá sería mejor así, con esto acabaría mi sufrimiento. Pero ellos jamás lo permitirán, valgo demasiado para dejarme morir.
¿Podría apartar yo mismo el agua? Sí, claro que podría, pero no será necesario. ¿Para qué cansarse?
Tal y como esperaba, unas manos pequeñas y suaves agarran con cuidado mi cabeza y la sacan del agua. Respiro por fin, con desesperación.
– ¿Qué haces Yooyoung? ¡Sabes que Minhyun no puede moverse, ve con más cuidado! ¡Si le pasa algo, date por muerta! ¡Ellos nunca te lo perdonarán!
La propietaria de esta voz se nos acerca y ayuda a la primera chica a sentarme en esa especie de cubo metálico que usan conmigo a modo de bañera. Se aseguran de dejarme en una posición en la que no pueda volver a caerme dentro.
– Lo siento mucho, Ara. Iré con más cuidado, no volverá a ocurrir. ¡Min, perdóname por favor!
– Tranquila, no ha sido nada. Me gustaría no caerme como un muñeco, pero claro…
Le sonrío y ella me sonríe. Está más tranquila y su líder también.
Las dos chicas me cogen y me sacan del agua para enjabonarme. Me gusta cuando lo hacen, me gusta sentir sus manos recorrer mi cuerpo. No es que me provoquen ningún tipo de excitación sexual ni nada por el estilo. Simplemente, notar este contacto sobre mi piel me hace sentir que mi cuerpo todavía me pertenece, que sigue vivo. Que yo sigo vivo. Que soy más que un muñeco, que aunque no pueda moverme sí puedo sentir algo.
Ellas me acarician con delicadeza, son las únicas que lo hacen. Las únicas que me hablan, que me tratan como a una persona y no como a un objeto. Son bonitas, y son buenas. Me gusta mucho estar con ellas.
Mientras me lavan me cuentan cosas. Nada sobre sus vidas, claro, ni sobre su trabajo. Lo tienen prohibido. Me hablan de temas mundanos sin importancia alguna, pero para mí es más que suficiente. Sólo oír su dulce voz es suficiente.
– Ara, por favor, ¿podrías darme un poco de agua de ese vaso? Lo cogería yo mismo, si pudiera mover el brazo…
Ella me sonríe dulcemente y cumple enseguida mi petición.
– Siento no poder hacer nada por mí mismo, debo ser el que más trabajo os da.
– Es cierto que nos das mucho trabajo, pero eres el que nos gusta más tratar.
– Ara tiene razón, ¡eres el más simpático! Además, eres muy mono…
Me sonrojo un poco. ¿Cuánto hacía que nadie me tiraba un piropo? Realmente me caen bien estas chicas, me gustaría poder pasarme el día entero con ellas…
Pronto acaban de lavarme, me visten, me peinan y me sientan en la incómoda silla de maquillaje.
– Yooyoung, ¿dónde está Yoonjo? ¿Puedes ir a buscarla?
La más joven enseguida llega con su compañera, que es la encargada de maquillarme. La chica de pelo rojizo me saluda amablemente con la cabeza y empieza con su trabajo.
– ¡Buenos días Min! ¿Cómo estamos hoy?
– Pues ya ves, Yoonjo. Quietecito, como siempre. Oye, ¿cómo está tu pierna? ¿Mejora tu lesión?
– ¡Sí! El médico dice que pronto estaré recuperada del todo. Muchas gracias por preguntar. Eres un encanto, Min.
Estas sesiones en las que me preparan para las actuaciones son lo único bueno de éste lugar. Tardan horas en lograr que mi aspecto sea perfecto, pero para mí el tiempo con ellas pasa demasiado rápido…
Yoonjo ha acabado ya con su trabajo. Estoy listo para que me vean los visitantes. En seguida vienen los guardias con las máscaras blancas para llevarme de nuevo a mi celda.
No quiero irme, pero no puedo hacer nada para evitarlo. Sólo me queda esperar pacientemente la próxima sesión con ellas.
Adoro estas chicas. Ahora lo veo más claro que nunca, no puedo escaparme de aquí. Si me cogen intentando huir van a impedir que vuelva a verlas, seguro. Y son lo único que me permite mantenerme en vida en este lugar. Sin ellas no lo aguantaré. Ya tengo ganas de verlas de nuevo…
Hemos llegado a mi celda. Los guardias me llevan a rastras. Me sueltan un poco y yo soy incapaz de mantenerme en pie, así que me caigo al suelo. Esto parece molestarles. Me gritan, me insultan, ¿qué quieren que haga? Ya me gustaría a mí poder levantarme…
Parecen de mal humor. Me cogen y me golpean en el estómago, supuestamente como castigo por haberme caído. Evitan la cara y los brazos, pues los espectadores no deben ver ninguna marca en mi cuerpo.
Me duele. ¡Joder, me duele mucho! Y no puedo moverme. ¿Qué coño les pasa? ¡Dejadme! Los miro con los ojos llorosos pero no muestran el más mínimo signo de compasión. Uno de ellos tiene la máscara rota, no me había fijado antes.
Toso, y noto en la boca un sabor metálico. Escupo sangre. Esto parece hacerles reaccionar, y por fin dejan de golpearme.
Me levantan, me limpian la sangre y me sientan en mi sitio, como si no hubiera pasado nada. Luego se marchan.
Se acabó, esto es insoportable. Me equivoqué, debo salir de aquí. Ni la compañía de las chicas vale este infierno. Me da igual no volver a verlas, debo intentarlo.
Tú ganas, chico de los aviones de papel. Vamos a alzarnos, yo voy a ayudaros. Les demostraremos de qué somos capaces. Seremos libres.

Doy vueltas por mi celda, monótono, arriba, abajo, abajo, arriba, esperando… Hoy tiene que venir, me lo prometió. Y yo la espero impaciente, porque, aunque ella no lo sepa, es una pieza clave de esta “revolución”.
Siento como unos pasos se aproximan. Tiene que ser ella.
No tiene sentido que finja estar atado. Ella es la única que lo sabe. Mientras guarde mi secreto no hay peligro. Y sé que puedo confiar en ella. O eso espero, porque si no todo está perdido.
La cremallera de la lona se abre y un guardia entra en mi celda. Enmascarado, armado.
Se lleva la mano al rostro antes de acercarse más quitándose la máscara para regalarme una enorme sonrisa.

– ¡Hola Baek! ¿Cómo has estado? ¿Te han apalizado mucho en mi ausencia? – me pregunta animada.

– No, ya sabes que se controlarme. Si no les provocas te tratan bien. ¿Y tú???

– Buf, si te cuento… El nuevo ha estado a punto de matar a una compañera. Le ha destrozado una mano. No sabe controlarse y nos está dando muchos problemas. Pero no hablemos de eso ¿Me has echado de menos??? – sigue sonriendo coqueta.

– Sabes que sí. Ya se me terminaban las hojas.

– ¡Serás tonto! – Me golpea suavemente en el hombro fingiendo enfado, pero saca de debajo su chaqueta un puñado de hojas blancas. Perfectas para mis cartas.

Voy a cogerlo, pero ella lo aparta en el último momento, dejándolo fuera de mi alcance, Poniendo una mano en mi pecho para impedirme avanzar.

– Un momento… ¿Qué tienes tú para mí???

– Aish Nara… Siempre tan desconfiada… – le reprocho, mientras saco de mi escondite la estilizada figura de papel que he hecho para ella.

Ella se queda callada unos segundos, estudiándola, impresionada. Es un dragón. Un pequeño dragón con suaves alas al que le he pintado ojos y escamas. Incluso pareciera que pudiese alzar el vuelo en cualquier momento.

Tengo suerte de que se me dé bien esto, porque es una excusa perfecta para pedirle las hojas y los lápices que necesito para mis cartas.

– ¿Vuelves con los animalitos Baek??? – Se burla ella una vez superada la sorpresa.

– Las florecitas ya me cansaban, son demasiado sencillas. Además, tú eres una guerrera, te pega más un dragón.

– ¡Que tontito estás hoy!!! – se ríe revolviendo mi cabello.

– ¡Eh! Que las de maquillaje se han pasado 20 min… – Algo me distrae. Una suave vibración en el aire. Una alarma de mi subconsciente de que algo va mal.

– Lo superarán… Yooyoung adora tu pelo, no le importará tener que peinarte otra vez… – Ella sigue hablando, y yo me obligo a actuar para que no note nada. Nadie tiene que enterarse de mi segundo poder. De que “percibo” cosas. Ni siquiera Nara.

Y aún así, mientras sigo hablando animadamente con ella expando mi mente para descubrir qué es lo que está pasando.
La señal viene de la Celda 3. La de Ren. Están apalizando a mi chico. ¡Mierda! ¿Es que no se puede estar quietecito? ¿Por qué siempre tiene que provocarles???
Pero no puedo ayudarle. No estando Nara aquí. Aunque tampoco es que pudiera hacer mucho de haber estado solo… y no puedo echar a Nara, porque casi no viene a verme, y es mi amiga, y sería muy raro echarla…
Tengo que esperarme a que se vaya. De todos modos siempre se marcha rápido. Nunca se queda más de 10 minutos, y yo cuento los segundos.
Sonrío mientras hablamos de trivialidades. Que si esta semana se disputan las olimpiadas, que si su novio ha vuelto a insistirle que deje su trabajo, que si su madre sigue endeudada y por eso no lo puede dejar… pero mientras le sonrío y respondo con monosílabos mi mente está en otro lado, siguiendo la pelea de Ren. Mi pobre Ren. Los ataques se sienten violentos, casi me duelen solo de percibirlos. Si no se calman esta vez van a dejarle hecho un cromo.
Finalmente Nara se marcha, y yo suspiro de alivio cuando cierra la cremallera tras de ella.
Hace un rato que los guardias han dejado a Ren, y ahora este agita en el aire una carta para mí. La cojo enseguida, impaciente por leerla. Contento de que veo que como mínimo está lo suficientemente entero como para escribir.
Pero mi corazón se dispara de ansiedad al ver la carta. Está manchada de sangre, lo que la hace casi ilegible. No sin esfuerzo logro distinguir algunas palabras.

“… irnos . No lo… más… Ayúdame. Te necesito.”

Mi Ren, mi pobre Ren. Aún no sé qué aspecto tiene, pero le imagino en su celda, cubierto de sangre, y se me rompe el corazón.
Tal vez tiene razón, Tal vez ha llegado el momento de irnos ya, el momento de actuar.

“Listos, ¡actuad para que termine!
Listos, actuad para que todos se derrumben.
Listos, ¡un espectáculo para acabar con ellos!
Listos, ¡tu propio espectáculo!”

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el septiembre 14, 2012 en ACTION y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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