ACTION: Capítulo 5


action5

 

Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Nu’est (grupo K-POP) Ren, Minhyun, Aaron, JR y Baekho

(Cada personaje narra en un color diferente.)

Capítulo quinto

Avanzo por el pasillo. Una puerta cierra el corredor que lleva a la celda 5. Esta cerrada, como no. Por suerte los cerrojos no son a prueba de explosiones. Un fogonazo de luz. La puerta de se abre de golpe. Joder, empiezo a estar cansado y empiezo a tener hambre. Mierda, más cámaras de seguridad. Ala, vamos a petarlas. Un par de explosiones y las cámaras dejan de funcionar, de puta madre.
Sigo avanzando, puertas y más puertas pero ninguna es la que me interesa. Puede que en alguna haya comida, pero ahora no hay tiempo. Otra cámara menos. Sigo andando.
Oigo la explosión. Al segundo la puerta se abre. Alguien entra. Cabello rubio. Es la chica feliz.
No, no es ella. No sonríe.
Por fin, sala 5. El cerrojo es enorme, espero que no se resista. Concentrémonos. Me relajo, busco el poder en mi mente. Explosión. Y el cerrojo estalla. Abro la puerta y veo a nuestro reciente compañero.
Se gira. Me mira. Asustado. ¿Asustado? ¿Por qué?
¿Porque grita tanto? Joder, nos van a pillar como no se calle. ¿Qué esta diciendo? ¿¿¿Sangre??? ¡Yo no veo sangre en  ninguna parte!

–       ¡Shht!!! ¡Shhtt!!! ¡Cállate! ¡Nos van a descubrir!

¿Porque me manda callar? ¿Des de cuando estoy gritando?
Parece muy drogado o muy loco. Espero que drogado. Aunque no me extraña que este estresado, está totalmente inmovilizado por cables de acero y las paredes llenas de espejos. Hasta su ropa esta cubierta de espejos. Y luz saliendo del suelo que se refleja en todas partes. Como para volverse loco. Me acerco, hay que encontrar el modo de desatarle.
Él se acerca. ¿Porque se acerca? ¡Qué no se acerque!!! Me da miedo. ¡Aléjate rubio! ¡No me toques!!!
Tengo miedo. TENGO MIEDO
Cada vez grita más. ¿Le doy miedo? Pues vamos bien.

–       Eh, tranquilo, solo quiero desatarte así que no me lo pongas difícil ¿vale?

Sigue acercándose, cada vez más. ¡Que no se acerque! Si se acerca estallará, como la chica feliz. No quiero más sangre. Ya hay demasiada. Cuesta respirar. Tanta sangre me ahoga.
Joder, ¿no puede parar de gritar? ¡A este paso nos van a matar a todos! Tengo que tranquilizarle de alguna forma, se va a quedar afónico como siga gritando de este modo. Y da miedo. Joder, empieza a darme miedo de verdad.
¡NO!!! ¡No más sangre! ¡Que no me toque! ¡Que se aleje!!! ¡¡¡QUE SE VAYA!!!
Tal vez si le desato se calma. Voy a intentar empezar con los cables de las manos. Pero no para de agitarse. Tendré que conseguir que se quede quieto. Alzo mi mano para coger la suya.
¡NO! ¡FUERA! ¡NO TE ACERQUES!
Oigo los gritos al acercarme. A este paso nos descubrirán pronto… demasiado pronto.
A ver si cuando llegue los demás ya están ahí y podemos escondernos antes de que salten las alarmas.
Las cámaras del corredor secundario están quemadas, y el cierre de la puerta igual. Tengo paso libre.
Empujo la puerta para ver al chico de la celda 5, completamente inmovilizado por los cables, con ojos de loco y mirada perdida. Pero no está solo. El chico rubio de la sala de maquillaje también está aquí, y alarga su mano para tocarle.
Siento la explosión. Veo la sangre.

–     ¡¡¡REN, NO!!!
El chico corre muy rápido. ¿El chico? Vaya, pero si no sé cómo se llama…
– Oye, creo que todavía no me has dicho tu nombre.
Le hablo bajito acercando mi boca a su oído. Parece que mi voz le ha sobresaltado, pues noto como se tambalea un poco y su cuerpo se estremece.
No sé qué me pasa con este chico. Me había costado mucho esfuerzo dejar de pensar todo el rato en que lo llevo detrás, pegado a mi cuerpo, abrazándome, sintiendo su calor… Por fin había conseguido concentrarme en lo que estoy haciendo, en la huida, en las cámaras, las puertas y los pasillos… Pero sentir su linda voz y su cálido aliento contra mi oreja me ha desconcentrado de nuevo. ¿Qué me pasa con él? ¿Por qué me obsesiona tanto? No lo sé, sólo puedo asegurar que me encanta tenerlo así, pegado a mí, y protegerlo…
Ya no sé ni qué me ha preguntado. Ah, sí, mi nombre.
–  Me llamo Aaron Kwak. Pero llámame sólo Aron.
– Vale.
Ha tardado un poco en contestar. No sé qué le pasa, parece distraído. Como si tuviera la cabeza en las nubes.
Me sorprende su agilidad. Corre por los pasillos de paredes blancas a una velocidad a la que no sabía que se pudiera correr. Esquiva con suma habilidad la trayectoria de grabación de las cámaras de vigilancia, y cuando se ha asegurado que éstas no pueden verle, va por detrás, pega un salto digno de unas olimpiadas y se las carga de una patada. También abre las puertas a puñetazos. Es realmente impresionante. Y todo esto llevando mi peso sobre sus espaldas.
Pero veo que empieza a jadear. Él también está usando su poder sin parar, como yo lo hice antes, y sé muy bien que es algo agotador.
– Aron.
Su voz de nuevo me sorprende. Calma, esto no puede ser, tengo que relajarme. ¡Sólo es un chico, cómo yo, ¿por qué estoy así con él?! Trago saliva antes de responder.
– Dime.
– Bájame.
¿Que le baje? Me detengo, sorprendido, y cumplo su petición. Me siento algo decepcionado. ¿No le gusta que lo lleve? ¿No se siente cómodo conmigo? No sé qué me pasa, noto un vacío en el estómago.
Creo que debo haber reflejado todo esto con mi expresión, porque inmediatamente me sonríe, como para decirme que no pasa nada.
– Es que te veo muy cansado, y esto no nos conviene. Si saltas para romper las cámaras sin tener que llevarme vas a ahorrar energías, puede que luego las necesitemos. Y yo ya estoy mejor, creo que ya puedo andar.
Tiene razón. Estaba tan pendiente de él que no me he dado cuenta de lo agotado que me siento. Así que asiento con la cabeza y le devuelvo la sonrisa.
Le dejo ahí y me adelanto para romper todas las cámaras de ese tramo de pasillo.
Recostándome en la pared consigo dar algunos pasos. Me muevo mejor que antes, pero sigo sintiéndome muy torpe. Y avanzo muy despacio.
Aron vuelve a estar a mi lado. Ya se ha cargado todas las cámaras de la zona, y me mira de una forma muy tierna, muy protectora. Su mirada me hace sentir bien.
– ¿Te ayudo?
– Sí, muchas gracias.
Paso mi brazo por encima de sus hombros para recostarme en él, y Aron me coge por la cintura, pegando de esta forma nuestros cuerpos. Como él es más bajo que yo, puedo usarlo bien para caminar, es muy cómodo.
Avanzamos, no muy rápido, pero para ser yo el que anda sin que me lleven no está nada mal.
De repente, no sé qué me pasa, mi pierna no se mueve, no me responde. Yo he desplazado mi peso hacia el lugar donde debería estar mi pierna para sujetarme, pero ella no está ahí así que mi peso no tiene quien lo sujete. Resultado: me caigo al suelo.
Pero no quiero caerme, e instintivamente me agarro donde puedo. En Aron. El chico no esperaba mi caída y no llega a tiempo para reaccionar. Así que ambos nos venimos abajo.
Me caigo de espaldas al duro suelo de hormigón. Me golpeo la cabeza con el suelo, y eso duele un montón. Además, Aron se cae encima de mí, pisando todo mi cuerpo con su peso.
Siento también un fuerte golpe sobre mi boca. Algo ligeramente húmedo ha chocado contra mis labios. No, no puede ser. Miro a Aron para comprobar mis sospechas. Él se ayuda de los antebrazos para incorporarse un poco y, con la misma cara de alucinado que la que debo tener yo, se pasa la lengua por los labios y luego se los acaricia casi podría decir que inconscientemente con los dedos.

Me mira, y al ver que yo también le estoy mirando desvía la trayectoria de sus ojos hacia otra parte, y se sonroja.
Mis sospechas se han confirmado, nuestros labios se han chocado en la caída. ¿Ha sido eso una especie de beso? Noto mis mejillas arder, y me da vergüenza pensar que debo estar como un tomate. Tengo algo líquido que me moja los labios, algo que sabe a metal.
Salto hacia adelante y consigo apartarle justo antes de que le tocase. Tenía tanto miedo que por un momento he visto lo que hubiese pasado si no hubiera llegado a tiempo.
¿Ren? ¿Es el rubio? Ahora hay dos rubios. Pero el segundo no se acerca a mí. Se aleja, y se lleva al rubio pequeño. Le protege.
Le protege.
Le tapa con su cuerpo para alejarle de mí.
Como la mujer de la sala oscura. Me protegía. Me escondía. Después cayó. Y luego solo sangre.
La sangre vuelve a invadirlo todo. Rojo, oscuro, sangre. Pero esta vez no estoy solo. Hay alguien en la oscuridad conmigo. Una voz. Susurra. Me canta, suave. Me arrastra con ella hasta la sala de los espejos. Me devuelve a la realidad.
¿Qué estoy haciendo en el suelo? Estaba intentando calmar al loco ese y de repente un grito. Y yo en el suelo. El chico que acaba de entrar me ha apartado del loco. ¿Tan peligroso es? Ahora se ha puesto a cantarle al loco, no, a tararear.
Su voz tiene algo especial pero no sé que es… es como una vibración. Si, los cables, la ropa, parecen estremecerse con su voz. Es como un viento que mueve las cosas…. Espera… ¿Me ha llamado Ren? ¿Cómo sabe mi nombre? Y ese poder… no puede ser… ¡¿es Baekho?! Si, tiene que ser el.
Estoy nervioso. No sé que decirle. ¡Joder, parezco una adolescente enamorada! Hacia mucho que quería conocerle, nos hemos dicho tanto en las cartas y ahora… ¿Qué pasa si le decepciono? ¿Si no le gusto? Siempre han dicho que tengo cara de niña y él es tan… masculino.
¡Joder Ren, que estupideces piensas!
Ni siquiera se porque lo he hecho. ¿Ponerme a cantar??? No lo se. Mi hermanita dejaba de llorar cuando le cantaba. Ha sido casi un acto reflejo. Tenía que calmarle. Tenia que proteger a Ren.
Y ¿Cómo he sabido que era Ren? Tampoco lo se. Solo lo he sabido.
Si lo pienso detenidamente hay demasiados indicios. Es el chico de la sala de maquillaje, ha llegado el primero y es el único que consigue meterse en problemas cada media hora. Pero no he pensado en nada de eso.  Solo sabía que era él.
De todos modos ahora tengo un problema más importante al que enfrentarme.
El nº 5 parece haberse calmado, pero está más loco de lo que pensaba. Cuando Nara me dijo que le había destrozado un brazo a una compañera solo por tocarle imaginé que seria grave, pero esto… Ni siquiera parece que me esté viendo. Solo repite “sangre, sangre” todo el rato. Y de vez el cuando cosas como “fuera” “callaos” “no me toquéis”.
Pobre chico. Ni me imagino por lo que habrá pasado…
Si mas no mientras canto parece calmado.

–       Esto… ¿Baekho?

Si, tenia que hacerlo. Tenemos cosas mas importantes a hacer pero necesito saber que es el. Hablarle. Oír su voz.
Se gira inmediatamente con una enorme sonrisa en sus labios. Su sonrisa casi parece hacerle brillar. Verle feliz a él me hace sentir feliz a mí también.
¡Joder, que amor de sonrisa!

–       ¡Hola Ren! ¿Estás bien? Me alegra conocerte por fin aunque sea en esta situación…

Me ha dicho hola… ¡y que se alegra de conocerme! ¿¿¿Y yo ahora que le digo???
¿Hola? ¿¿¿En serio??? ¿Tanto tiempo planeando esto y no se me ocurre nada mejor? Idiota…
Es realmente lindo. Tiene el pelo largo, rubio, igual que el mio. Los ojos grandes y los labios rosados, apetecibles… Casi espero ver un sonrojo en sus mejillas y una pequeña sonrisa, tímida.
Pero nada de eso aparece. Su rostro sigue inexpresivo cuando me responde con palabras frías.

–     Em… si, hola, gracias… estoy bien…

Vale, perfecto. En el fondo sabía que no debía pensar tanto en ello. Siempre es lo mismo. Tantas cartas no tienen ningún significado para él. No debería haberme hecho ilusiones. Solo somos aliados. Solo me hablaba para salir de aquí. Yo era el único con quien podía hablar. Es normal que me respondiese solo para aliviar su soledad. No significaba nada más para él.
Por desgracia lo significaba todo para mí. No se a que agarrarme ahora.
Un beso. ¡Dios mío! ¡Eso ha sido un beso! Accidental, claro, pero no deja de ser un beso. Siento mi corazón fundirse. Me gusta este chico, no puedo hacer más. Me fascina, desde que lo he visto por primera vez, desde que me ha salvado la vida, desde que me ha mostrado su dulce sonrisa… Quiero estar con él, escapar de aquí junto a él…
– Em… Aron, yo… esto… lo… lo siento…
Por fin consigo mirarlo de nuevo, está rojo y tartamudea. Nuestro choque le ha roto el labio inferior, le sale sangre de él. Todavía tengo su cuerpo debajo del mío. Y él se ve tan lindo…
No me atrevo a mirarle, siento vergüenza. Pero lo hago cuando noto que acerca su rostro al mío. ¿Pero qué…? Saca la lengua y la usa para limpiar la sangre de mis labios.
¿Qué hace? Debo apartarle, ambos somos chicos. Y no soy gay.
Pero no le aparto, ¡¿por qué no le aparto?! Debo hacerlo, pero no puedo hacerlo. Mi cuerpo no se mueve, no me responde. Vale, estoy mintiendo, mi cuerpo sí se mueve, pero yo no quiero moverlo, no quiero apartarle. ¿Qué coño estoy pensando? ¡Pero si esto no me gusta, él no me gusta, debo quitármelo de encima! ¡Joder, pero no quiero! Me gusta lo que me hace, no quiero que se detenga… ¡No!, ¡¿cómo puede gustarme?! ¡No puede gustarme! Pero me gusta, y mucho… ¡Aaaaah! ¡Creo que me estoy volviendo loco!
De pronto se separa de mí. Se levanta veloz de encima de mi cuerpo. Se pone de pie y me da la espalda. Él también parece confundido. Y yo echo de menos el contacto…
¿Qué he hecho? ¿Pero qué he hecho? ¡Dios mío, estoy loco! ¡Cómo me he dejado llevar así! Ahora va a odiarme. Soy idiota, idiota, idiota, y mil veces más que idiota.
¿Qué hago? ¿Pero qué hago? ¿Qué le digo? ¿Cómo lo arreglo?
Me giro y le miro. Tiene la boca abierta, creo que aún está alucinando conmigo. Cuando vuelva a la realidad va a decirme de todo, y me lo mereceré. ¡¿Cómo puedo ser tan estúpido?!
– Min, perdóname, yo no… no quería… quiero decir que… que esto no… que yo… que tú… que yo no…
Mierda, ahora sí que parezco estúpido del todo. ¿Por qué no consigo decir nada que tenga sentido? Creo que voy a estamparme la cabeza contra la pared blanca, a ver si la enrojezco un poco… ¿Pero qué estoy pensando? Ya se me está yendo la olla…
– Aron, no te disculpes. Lo que me has hecho me ha gustado, y mucho.
Ahora soy yo el que está alucinando. ¿He oído bien? ¡No puede ser…! Lo miro incrédulo. Él parece darse cuenta de lo que acaba de decir, se sonroja aún más y se tapa cara con las manos.
¡Mierda, mierda, mierda! ¡¿Pero que estoy diciendo, joder?! ¿Por qué coño siempre digo las cosas sin pensar? ¿Y ahora qué hago? ¿Qué se supone que debo hacer?
No he mentido, es verdad que me ha gustado… Pero no, ¡no puedo decirle eso así! Además, yo no soy gay, ¡yo no soy gay, joder!
Debo tranquilizarme, respirar hondo, debo recuperar el control.
Me parece que ya está más tranquilo. Quita las manos de su cara, le ha bajado un poco el rubor. Se incorpora y me mira.
– Creo que deberíamos irnos de aquí. Tenemos que encontrar a los otros cuanto antes, si no nos van a pillar los guardias.
Ha cambiado bruscamente de tema. Quizá de momento sea mejor así.
Yo asiento con la cabeza y le ofrezco mi ayuda para levantarse. No sé si va a aceptarla, pero lo hace. Me pasa el brazo por encima de los hombros, igual que antes, y así reprendemos la marcha.
Pronto llegamos a un lugar donde pone “Sala 3”. Con curiosidad miramos dentro, y vemos una pequeña celda de paredes metálicas, un espejo y una especie de tarima redonda. La celda estaba cerrada por unos fuertes barrotes metálicos, que ahora se muestran ante nosotros completamente destrozados.
Estoy seguro de que aquí había uno de nuestros compañeros, que por lo visto ha conseguido escapar. Me alegra saber que el plan funciona.
A partir de aquí, todas las cámaras están rotas, y todas las puertas están abiertas. El que estuviera en esta celda se ha encargado de ello. Como ya no necesito usar mi poder para romper todo esto, le digo a Minhyun que si quiere puede volver a subirse a mi espalda, como al principio. Así iremos más rápido.
Tengo miedo de oír su respuesta, pero para mi alegría él me sonríe y acepta mi propuesta. Me complace que la manera de tratarme no haya cambiado después de eso.
Subo a sus espaldas y dejo que me lleve de nuevo. Me gusta estar así, cuando antes me ha bajado lo he echado de menos. Algo en mi interior me hace abrazarme a él más fuerte de lo que sería necesario, pero es que me siento bien así.
No sé que me está pasando. Creo que Aron me gusta, pero esto no puede ser. ¡Yo no soy gay! Debo de estar confundido. Es la primera persona desde hace mucho tiempo que me ayuda y me protege. Comparto con él muchos sufrimientos y unos interminables deseos de libertad. Me siento bien a su lado, porque me entiende y me trata bien. Supongo que esto ha hecho que confundiera mis sentimientos hacia Aron. Creo que cuando lleguemos con los otros intentaré alejarme de él, seguro que así consigo poner las cosas en su sitio, y demostrarme a mí mismo que sólo siento por este chico agradecimiento, respeto y compañerismo.
Mientras pienso en todo esto, nos desplazamos con rapidez por los pasillos. Pasamos por delante de la “Sala 4”, vemos que está cubierta por una lona, y ésta cremallera abierta. Bien, el de aquí también se ha escapado.
Seguimos. Al final del siguiente pasillo puedo ver por fin una puerta donde pone “Sala 5”. Ya casi hemos llegado a nuestro destino.

La oscuridad se cierne de nuevo sobre mí. Roja oscuridad. La luz negra me traga.
La voz que me había socorrido antes se ha ido. La suave melodía que me mantenía en la sala de los espejos ha dejado de sonar, y la oscuridad me arrastra de nuevo. Vuelvo a ver de nuevo esas imágenes. La sangre, el dolor. Ahora el rostro de la mujer sangrante se mezcla con el de la chica feliz. Una llora, la otra sonríe, las dos sangran. La pared de espejos se llena de sangre. El suelo oscuro se llena de sangre. Todo se llena de sangre.
¡Quiero salir de aquí! ¡¡¡Quiero irme!!! ¡Hay demasiada sangre! ¡¡¡DEMASIADA SANGRE!!!
Y demasiado dolor.

Mierda ¿Porque no digo mas que tonterías? Seguramente habrá pensado que no me importa, que no tenía ganas de conocerle, que no moría por oír su voz… Parece decepcionado, triste…. ¡Joder!

Tengo que arreglarlo, tengo que decirle algo más, tengo que…Un grito. ¿Que coño ha sido eso? Mierda, el loco vuelve a gritar ¡me había olvidado totalmente de él! Ya vuelve otra vez con la sangre ¡al final me va a volver loco a mi como no pare!
El grito del loco me devuelve a la realidad. No puedo hundirme ahora por algo como esto. Ni es el momento de pensar en mis problemas románticos, ahora esto no es importante.
Devuelvo mi atención al moreno, y canto de nuevo para él. Es increíble como cambia en segundos. Vuelve a relajarse, incluso parece cuerdo.
Ren no vuelve a hablarme, solo escucha. No, no pienses en él, olvídalo.
Y entonces llegan los dos últimos.
Sé perfectamente cual es cada uno. Como si les conociese.
El chico fuerte y bajito con vendajes y cicatrices de quemaduras es el nº 2, el rápido, el de las llamas. El otro, más alto y con carita de niño, colgado de su espalda es el nº1, el dormido, el de los elementos.

Ya estamos todos.

¡Al fin los cinco reunidos!

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el septiembre 28, 2012 en ACTION y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Me gusta mucho este fic. Está bastante bien escrito, y la trama es muy interesante.
    Empecé a leerlo por Amor Yaoi, pero estoy de acuerdo con que por aquí es más cómodo de leer. Estaré esperando lo que sigue 😉

    • Muchas gràcias por tus coments Alex! ^^ nos animan mucho!
      También estamos de acuerdo en lo de los colores (por algo lo hicimos, vaya jeje) pero algunos nos han dicho que no, (para gustos…) jejejeje
      Prometemos siguiendo actualizando cada semana y esperamos no decepcionarte con lo que sigue ^^

  2. los felicito se que hace mucho lo publicaron pero la verdad esta muy buena la historia voy a seguir hasta el finalll me encanta 🙂

  1. Pingback: ¡ACTION! | SHIROKOtoKUROKO

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