ACTION: Capítulo 10


try2

 

Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Nu’est (grupo K-POP) Ren, Minhyun, Aaron, JR y Baekho

(Cada personaje narra en un color diferente.)

Capítulo décimo

Siento algo tocar mi frente, y ese contacto me despierta, aunque no del todo. A medida que voy regresando del mundo de los sueños identifico ese “algo” como unos dedos, cálidos, que me acarician suavemente la cara y los cabellos.
A lo lejos, oigo voces, aunque no presto atención a lo que dicen.
Finalmente abro los ojos, y lo primero que veo es el rostro de Aron, muy cerca del mío. Sus ojos me miran fijamente y sus labios me sonríen, mientras su mano sigue acariciándome el pelo.
Ahora recuerdo que me quedé dormido sobre un banco, en esa especie de vestuario para guardias. Sigo en el mismo sitio. Y Aron está a mi lado, arrodillado en el suelo para quedar a mi altura. Estaba mirándome dormir, ¡qué vergüenza! Pero a la vez me encanta que esté tan pendiente de mí.
Bostezo.
– Dormido eres adorable, pero me encanta volver a tenerte entre nosotros.
Sólo puedo sonreírle mientras lo miro con los ojos somnolientos. Mi cabeza todavía está demasiado adormecida como para permitirme articular palabras.
Adoro cuando me dice estas cosas. Siento que mi corazón se funde cuando me demuestra que le importo.
– Mmmm…
Me retuerzo sobre mí mismo, intentando despertar mis músculos. Mis ojos todavía tienen ganas de volver a cerrarse.
– Vamos, levántate, date prisa, que tenemos que probarnos los trajes.
Tardo un poco a responder, hasta que mi adormecido cerebro procesa el significado de sus palabras.
– ¿Trajes? ¿De qué hablas? ¿Qué tra… traj… jes?
Pronuncio la última palabra en medio de otro bostezo. No sé como quitarme este ensoñamiento de encima. Pero creo que Aron sí sabe cómo hacerlo.
No me responde, sólo acerca con rapidez su rostro al mío y deposita en mis labios un pequeño besito. Luego se separa, se pone de pie y se aleja de mí.
Vale, ahora creo que sí me he despertado. Tengo los ojos abiertos cómo naranjas. Se me escapa un suspiro de estúpido enamorado.
Esta vez ha sido un beso en toda regla. Ha sido rápido, pero me ha encantado el tacto de sus labios sobre los míos. Quiero volver a sentirlos. Pero él ya se ha alejado. ¡Ya le vale! ¡Me besa y se aleja así sin más! ¡Vuelve, Aron, y bésame otra vez!
Ya, Min, contrólate. Intenta volver al pensamiento racional.
Me incorporo, con una sonrisa de idiota pintada en los labios.
Y por fin me fijo en los demás: JR, Baekho y la chica guardia están al lado de los percheros, toqueteando los trajes de los guardias. De ellos eran las voces de antes. Y Aron se ha ido con ellos.

No he podido resistirme. Simplemente, la imagen de Min acabado de despertar, medio somnoliento y con los ojos entrecerrados era demasiado hermosa. Mi cuerpo se ha movido solo y lo he besado sin pensar. Lo necesitaba, hacía demasiado rato que lo veía dormir, que miraba sus tentadores labios, que deseaba probarlos otra vez.
Y no me arrepiento de ello, ha sido maravilloso.
Dormido era adorable. ¿Cuánto rato habré estado mirándolo, casi sin pestañear? Acariciando sus cabellos y deseando entrar en sus sueños. Prácticamente desde que he salido del baño y lo he visto así, tan vulnerable, tan frágil, tan hermoso. No podía apartar los ojos de él. Incluso mientras discutíamos entre todos lo que íbamos a hacer, yo no podía dejar de mirarlo.
Me alejo de él. Creo que le ha sorprendido mi beso, pero no parece haberle molestado. Aún así, no quiero precipitarme. No quiero hacerle nada que él no quiera, iré despacio. Al fin y al cabo, no somos nada. ¿O sí? Estoy un poco liado, en ningún momento lo hemos hablado. Yo quiero que seamos pareja, pero tal vez es un poco rápido. Además, no sé qué es lo que él quiere. Está claro que le importo, pero no sé hasta qué punto. Debo intentar quedarme a solas con él y hablarlo con tranquilidad. Debemos dejar las cosas claras de una vez.
Me acerco a los demás, debemos seguir con el plan propuesto por Nara: nos disfrazaremos de guardias e iremos a buscar a Ren. Con éstos trajes y las máscaras nadie nos reconocerá.
JR está peleándose con uno de los trajes. Él trata de ponérselo, pero como le duele el brazo que se hirió durante la pelea de los guardias no lo consigue. Voy a ayudarle. Desde que Baekho lo calmó con su voz cuando entramos en esta sala vuelve a estar cuerdo. Espero que le dure, me da un poco de miedo. Debo ir con cuidado al tocarlo.
A nuestro lado está Baekho. Levanta la voz, estresado, mientras va descolgando trajes, uno detrás de otro, y los esparce por el suelo.
– Rápido, rápido, ¡¿es que no hay ningún traje que me vaya bien?! Rápido, que Ren nos espera, tenemos que ir a buscar a Ren…
Nara se desespera e intenta calmarlo.
– Baekho, tranquilízate. ¿Cómo vas a encontrar un traje de tu talla si ni siquiera te los pruebas? Deja ya de tirarlos y míratelos de una vez.
– No, tengo que ir rápido, Ren me espera…
Nada, Baekho a lo suyo. Será idiota, así no avanzaremos. Aunque reconozco que si fuera Min el que hubiera desaparecido yo estaría igual o peor que él.

Mierda, ¿qué más da que estúpido traje me ponga??? Ahhhh ¿cómo demonios se supone que se pone eso???
Mi mente está en la celda, con Ren, sintiendo como llegan unos guardias a su celda. Le pegan, le insultan, y le sueltan del techo haciendo que caiga golpeándose contra el suelo.
¡Ya está bien!
Lanzó este traje al suelo y sato hacia la puerta para ir a buscarle. Pero Nara me detiene agarrándome del brazo.
– ¡Suéltame! ¡Tengo que…!
– ¿Desnudo? – Replica ella – Baekho, ¡vas en calzoncillos!
¡Ahhh!!!
Me llevo las manos a la cabeza. Están intentando ahogarle. Mi pobre niño. ¿Que estoy haciendo yo aun aquí???
Nara me abraza, intentando tranquilizarme.
– Le encontraremos. Tranquilo. Pero no podemos precipitarnos, Hay que seguir el plan o os descubrirán…
Tiene razón, claro que la tiene, pero no puedo pensar sintiendo como torturan a Ren. Siento su dolor.
– Cierra tu mente Baek. – sigue ella – no puedes hacer nada por él hasta que estés allí.

– No puedo abandonarle. No puedo dejarle solo.
– Para él es lo mismo. Ya lo sabes. Mejor concéntrate en llegar hasta él. ¿Sí?
Lo siento Ren. Pronto estaré allí. Espérame.
Dejo de sentirle, dejo de oír sus gritos, y vuelvo con mis cinco sentidos al vestuario.
– Lo siento. – me disculpo con ellos. No debo perder los nervios.
Ahora sí, acepto el traje que Nara me tiende. No es tan difícil como parecía. Me va bien.
Armas. Capucha y mascara. Los demás ya están vestidos.
Mientras Baekho y Nara discuten porque él no quiere ponerse el traje, yo me acerco a Aron y JR, ambos ya han acabado de vestirse. Aron me muestra un traje.
– Creo que ésta es tu talla. ¿Quieres que te ayude a ponértelo?
Asiento con la cabeza, pues mis movimientos todavía no son del todo ágiles. Además, es una buena excusa para sentirle cerca, y para que sus manos rocen “accidentalmente” mi cuerpo.
Baekho está a punto de salir al pasillo en calzoncillos. Sólo nos faltaba eso. Está tan nervioso que creo que va a tener un ataque de algo. En ese caso estaríamos acabados. Por suerte Nara consigue hacerlo entrar en razón. Creo que empieza a caerme bien esta chica, sin ella no sé qué habríamos hecho.
Mientras Baekho se viste Nara se acerca a mí.
– Toma, coge esto. Las llevaba para picar entre horas pero creo que tú las necesitas más que yo.
Me alarga una mano con un par de barritas energéticas de cereales. Yo las miro deseoso.
– Gracias, gracias, ¡muchas gracias!
¿Qué más puedo decir? ¡Ya creía que iba a morir de hambre!
Las cojo rápidamente y abro la primera. Me la como con desesperación, como si no hubiera mañana. Antes de abrir la segunda miro a mis compañeros. Me siento egoísta por estar comiéndomelas solo.
– Lo siento, no os he ofrecido nada. ¿La queréis?
Todos niegan con la cabeza y me sonríen.
– No, cómetela, eres el que más lo necesita.
Voy a abrir la segunda barrita pero me detengo. Dudo unos instantes, y luego me la guardo en el bolsillo. Creo que la reservaré para luego.

– Recordad, – Nara nos da las últimas instrucciones antes de despedirnos – si os preguntan instrucciones es el código 133, recoger al mago núm. 3. Cuando estéis todos juntos volved a la antigua sala 5, e intentad no acercaros al sector norte, es por donde os están buscando ahora. Yo intentaré protegeros, pero no se qué podré hacer.
– Muchas gracias Nara, ya has hecho mucho.
La abrazo para despedirme y los chicos me sorprenden abrazándonos a ambos también, terminando todos hechos una bola. 
– ¡Gracias por todo Nara!
– Saldremos te aquí, te lo prometemos.
– Gracias por ayudarnos, lo conseguiremos.
Ella nos sonríe a todos antes de colocarse la máscara. Nosotros la imitamos, y nos alejamos pasillo abajo.
– Suerte. – La oímos decirnos a nuestras espaldas.
Avanzamos por los pasillos siguiendo a Baekho.
Aunque lleve el rostro tapado por una máscara está más que claro que está sufriendo mucho. Se nota en cómo anda con pasitos nerviosos, en cómo se lleva las manos enguantadas al pecho, en como respira entrecortadamente.
Ha vuelto a expandir su mente para orientarse y avisarnos si vienen guardias, que aunque vayamos disfrazados toda precaución es poca, y estoy seguro de que si lo está pasando tan mal es porque siente al pequeño rubio. Esté donde esté lo está pasando mal, y Baekho siente su dolor.
– Hay un grupo de guardias en el siguiente pasillo. – No advierte Baekho. – Están arreglando las cámaras de seguridad. ¿Pasamos sin más o nos esperamos a que se vayan?
Es mucho más seguro esperar escondidos.
– ¿Puedes esperar? – le pregunta Minhyun.
Baekho duda un instante, pero asiente.
– Es más seguro. – se nota que no lo tiene del todo claro.
– Entonces nos escondemos. – sentencio antes de que cambie de opinión. – ¿alguna idea?
– Esa puerta es un armario de material. – nos indica señalando una puerta un poco más allá. – Es pequeño pero servirá.
Asiento y todos nos dirigimos hacia ahí.
Minhyun aún cojea y a ratos se le paralizan las piernas y tenemos que cargarle. Baekho se habría arrancado las uñas de los nervios si no llevara guantes, y yo no confío del todo en que mi mente se mantenga estable, aunque hago todo lo posible por conseguirlo, por no hablar de que llevo el brazo en cabestrillo.
Realmente es mejor no exponernos mucho a los guardias. Por más disfrazados que vayamos no es seguro, somos un grupo bastante sospechoso.
Nos colamos todos en el pequeño cuarto y cerramos dejando apenas una rendija para que entre la luz. Aron se queda al lado de la puerta a vigilar, siendo el que está en mejores condiciones ahora mismo. Minhyun se deja caer agotado al lado de la estantería llena de objetos varios y Baekho se sienta también en el suelo, agotado, nervioso, pero con la mente siempre alerta, vigilando.
Yo aprovecho para quitarme la chaqueta y examinar la herida en mi brazo.
Grácias a los cuidados de Nara y a una caja de botiquín que hemos encontrado la herida está bastante bien. Es increíble lo rápido que curan estas medicinas. Pero no quitan el dolor. El hueso está roto y aunque no intente moverlo sigue doliendo. Por suerte parece que el dolor ayuda a mantenerme cuerdo. No quiero caer de nuevo en eso. La sangre, la oscuridad de las visiones… No solo es que lo pase mal, soy una carga para mis compañeros cuando estoy así, y debo hacer lo posible para no caer de nuevo.

¡Buuf! ¡Estoy agotado! Aún me siento muy débil y me canso con facilidad.
Aron está en el pasillo vigilando, JR mirándose el brazo… Su herida no tiene muy buen aspecto, me duele sólo de mirarlo.
Y Baekho está sentado en el suelo, preocupado. A lo mejor debería intentar hablar con él sobre Ren a ver si consigo que estos dos estén juntos por fin. Aunque en su estado no sé si me hará demasiado caso… Bueno, por intentarlo no pierdo nada, puede que no tenga otra posibilidad de hablar con él a solas. Además, si le digo que le quiero hablar de Ren seguro que me escucha.
Me arrastro hasta su lado, ni siquiera se da cuenta.
– Baekho…
Nada, no me oye…
– ¡Baekho! ¡BAEKHO! ¡JODER, RUBIO, ESCÚCHAME DE UNA VEZ!
Le tiro de la mejilla mientras le grito, y por fin reacciona.
– ¡AUCH! ¡¿PERO QUÉ HACES?!
– ¡CALLAOS DE UNA VEZ! ¡Que representa que nos estamos escondiendo, par de idiotas!
Uix, JR se ha enfadado. Y Aron también se ha girado.
Vale, a lo mejor me he pasado, tiene razón. Sigo hablando bajando la voz.
– Tengo que hablar contigo.
– Minhyun, no creo que sea el momento…
– ¡Es sobre Ren!
Su expresión cambia, abre mucho los ojos y prepara las orejas. Sabía que si le decía eso iba a escucharme, no falla.

Está dormido, en su celda, recuperándose de las heridas. Aun puedo sentir como jadea con dificultad, después de haber estado a punto de ahogarse. A medida que pasa el rato van apareciendo en su piel los moratones fruto de los golpes recibidos, se va formando una costra sobre la herida del labio.
¿Por que aun no estoy allí con él? Me necesita, lo siento. O igual no, igual no me necesita a mí especialmente, pero yo siento la necesidad de cuidarle, de protegerle, de todo y de todos, aunque nunca pueda recibir nada a cambio. Él tiene que estar a salvo.
Intento ignorar a Minhyun cuando me llama. No quiero hablar con nadie, no quiero que me distraigan ahora que mi mente está con mi chico. Pero insiste, y cuando al final me dice que quiere hablar de Ren le presto toda mi atención. ¿Qué es lo que tiene que decirme? antes han estado hablando. ¿Le ha dado algún mensaje para mí? ¿Sabe algo que yo no sepa sobre él?
– ¿Que sucede con Ren?
– Aparte de que los dos sois idiotas poca cosa. – no sé si le tengo que contestar. Suspira. – Se que crees conocer muy bien a Ren, por lo que me ha dicho hace mucho que os mandáis cartas pero… Tienes que tener en cuenta que Ren no se expresa igual en persona que por escrito.
Tiene razón. En las cartas Ren no tenía reparos en decirme que tenía ganas de conocerme, que le alegraba recibir mis cartas, incluso alguna vez llegamos a hablar de nuestros sentimientos… Aunque no nos hubiéramos visto nunca de algún modo nos conocíamos, y sí, yo estaba enamorado de él. Lo estoy, desde hace mucho.
Pero al conocerle en persona… Es tan frio, tan distante… No parece el mismo. No parece el mismo niño que me escribía para decirme que deseaba contemplar las estrellas a mi lado.
– ¿Sigues ahí? – me llama agitando la mano.
– Si, me he dado cuenta de eso. No parece el mismo.
– Pero sí lo es. – me replica – Sigue siendo él. Aunque se exprese distinto sigue siendo el mismo, con los mismos sentimientos.
Le miro, esperanzado. Es posible que solo haya sido un malentendido.

Veo en su cara una leve sonrisa. A lo mejor empieza a entenderlo y todo. ¡Aleluya, vamos bien!
– Entonces… ¿él me quiere?
Me lo pregunta con los ojos iluminados y las manos en sus mejillas, con una expresión de lo más tierna.
¡Madre mía! ¿Es que todavía no lo ve claro? Suspiro.
– Sí, Baekho, sí. Ren está enamoradísimo de ti, te quiere con toda su alma, eres lo único en lo que piensa… ¿Te ha quedado claro?
Ni siquiera me responde, sólo llena su cara con una enorme sonrisa y me abraza con fuerza, con demasiada fuerza. Joder, me estoy ahogando…
– ¡Me quiere! ¡Me quiere! ¡Ren me quiere! ¡Grácias, Minhyun!
– Vale, vale, de nada, pero suéltame ya…

¡¿Qué hace ese maldito abrazando a mi chico?! ¡¿Pero qué se ha creído!? ¡Que lo va a ahogar! ¡¿Por qué lo toca?! Espera, ¡¿por qué me está abrazando a mí ahora?! ¡¿Es que se ha vuelto completamente loco?!
– ¡Aron, Ren me quiere! ¿Me oyes? ¡Ren me quiere!
– ¿Y a mí qué me cuentas? ¡Suéltame de una vez!
Vale, ni siquiera me escucha.
Por fin me suelta y se lanza sobre JR. El pobre suelta un alarido de dolor cuando le toca el brazo lastimado, pero Baekho lo ignora completamente.
Entre los gritos de Baekho y los alaridos de JR nos van a pillar enseguida. Tengo que hacer algo.
Agarro a Baekho por los brazos para separarlo de JR e inmovilizarlo. No le hace demasiada gracia y forcejea para soltarse.
– ¿Quieres hacer el favor de tranquilizarte? No sé qué te pasa y créeme, me alegro de que estés contento, pero si sigues así nos descubrirán y no podremos salvar al rubio.
Por fin se tranquiliza y puedo soltarle, pero esa estúpida sonrisa no se le borra de la cara. Y Minhyun también sonríe. ¿Qué le ha dicho? ¿Por qué nunca me entero de nada?

¡Auch! Rubio loco… digo… en fin.
Dice que Ren le corresponde. Entonces… ¿mis compañeros son dos parejas? Tengo la extraña sensación de que sobro en este grupo. ¿Me vuelvo con la sangre y los espejos?
Mantén la calma JR.
– Me alegro Baekho. – le sonrío. – ahora ¿te importaría decirnos si los guardias siguen ahí?
Él retrocede un paso y cierra los ojos, concentrándose.
– Se están yendo, pero esperemos aun unos minutos a que se alejen.
Asiento. Si más no ahora está más concentrado. Realmente me alegro por él. Verle tan deprimido era cargante…
Mientras esperamos termino de acomodar las vendas de mi brazo. No parece que vaya a caerse. Bueno, sí, es una chapuza, pero aguantará.
Al fin Baekho da el aviso de que los guardias se han ido y podemos salir. Sale casi corriendo de la celda, notablemente emocionado con la idea de verle de nuevo. Yo y mis compañeros nos miramos. El de los elementos sonríe, el ágil suspira, yo me encojo de hombros y los tres le seguimos pasillo abajo.
Es como un niño, y no puedes evitar cogerle cariño.

Anuncios

Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el noviembre 2, 2012 en ACTION y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: