Cuando Todo Cambia. Capítulo 3: Eufória


Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing: Baekren (Baekho + Ren)

 

Capítulo 3: Euforia

Era san Valentín.

 

Esa noche vino a mi cama. Me sorprendió, pero también me gustó, y evidentemente no puse objeción alguna. Esa noche también fue la primera vez que me dijo “te quiero” y yo le dije lo mismo, pues era cierto, le quería, como a mi mejor amigo. Más tarde se volvió una costumbre, que con el tiempo llegué a encontrar normal. Siempre habíamos sido muy amigos y simplemente pensé que el vivir juntos nos había unido aún más. Para él tenía otro significado que yo nunca sospeché.

Hasta hoy.

Me siento idiota, me siento muy idiota. Más aun sabiendo que yo provoqué la situación, y que hace más de medio año y no me había enterado de nada…

Tiene motivos para odiarme.

Comemos en silencio, Ren se ha dignado a salir de su habitación y el ambiente se siente como si hubiese una nube negra y enorme sobre nuestras cabezas. Así cualquiera traga la comida…

Me fijo en sus ojos rojos y nariz roja, en sus ojeras y en su expresión de tristeza devastadora. Si, aun siendo Ren su rostro sería capaz de hacer llorar de pena a cualquiera. Para mi, que conozco cada una de sus sutiles expresiones y se interpretar lo que hay detrás resulta insoportable verle así. Aun más sabiendo que es culpa mía y que no puedo hacer nada para arreglarlo.

Justo después Minhyun se lleva a Ren de compras, aun en su intento de animarle un poco. Yo aprovecho para irme también, estas cuatro paredes ya me agobian, igual con un poco de aire y ejercicio me siento mejor…

Empiezo caminando tranquilamente, intentando relajarme. Me prometo a mi mismo dejar de pensar en él por unas horas, pero es completamente imposible.

Una chica con las uñas pintadas me recuerda sus manos de largos dedos siempre adornados con piedrecitas brillantes. Un señor en bicicleta me recuerda a lo hermoso y feliz que salía en el MV de “not over you”. Una niña montada a hombros de su padre me recuerda a como le llevé a caballito durante esa prueba de “making off a star”. Una mujer teñida de rubia me recuerda a su pelo platinado. Un chico comiendo chocolatinas me recuerda su amor por los dulces y su extraña manía de robar comida a media noche y esconderla bajo la almohada.

Cualquier sitio a donde mire le veo a él, y me recuerda el mal que le he hecho.

Frustrado y agobiado empiezo a correr todo lo rápido que puedo para desahogarme de toda la tensión acumulada. Viendo que eso tampoco sirve termino en el gimnasio, donde paso horas ejercitándome en las maquinas, con los cascos puestos a todo volumen y concentrándome solo en los ejercicios que estoy haciendo.

El entrenador del gimnasio, que ya me conoce de todo el tiempo que hemos estado viniendo aquí para tener esa silueta que se requiere de un Idol, me ordena parar, diciéndome que un si me fuerzo mas puedo lesionarme, y veo que tiene razón cuando, al ir a retirarme hacia las duchas descubro que no puedo andar, que me tiemblan las piernas, y de hecho el cuerpo entero, y que soy incapaz de mantenerme en pie.

Espero sentado en la maquina a que se me pase mientras él me trae una lata de bebida isotónica.

Una hora más tarde, duchado, adolorido, agotado y algo más despejado estoy de regreso al apartamento.

Toda la tranquilidad que había conseguido al salir se esfuma en cuanto entro en el piso y veo a Ren.

Apenas me detengo a saludar, me encierro directamente en mi habitación y no respondo cuando me llaman a cenar. No quiero verle.

No lo estoy evitando, no es eso, yo solo…

Ver esa expresión completamente nula, que para mi refleja claramente una tristeza devastadora, me rompe el corazón. Oír su silencio sepulcral, detrás del cual se esconden millones de lágrimas me destroza el alma. Saber que todo eso es mi culpa me hace sentir la persona más miserable de la tierra.

Y me lo merezco, sé que me lo merezco, pero duele demasiado.

Un rato más tarde, cuando oigo que Ren se va a su habitación, y espero no tenga intención de salir, salgo yo de la mía.

Busco a Minhyun, hace rato que quiero hablar con él. Por suerte le encuentro solo en la cocina, lavando los platos.

Me ve entrar, pero me ignora completamente, como me esperaba…

– Necesito hablar contigo. – le llamo la atención. Sigue ignorándome. – ¡Minhyun! ¿Vas a hacerme caso?

No responde. Ok, tampoco ha dicho que no.

Me siento en el mármol y me dispongo a preguntar, esperando que confirme mi teoria, o más bien deseando que me lo niegue.

– ¿Te dijo Ren cuando empezamos a salir?

Me mira de reojo un segundo.

– ¿Ahora resulta que si estáis saliendo?

Me guardo mis ganas de romperle la cara. – Me refiero que cuando cree él que empezamos a salir.

Suspira, y al fin deja lo que está haciendo y me mira.

– Me dijo que te declaraste por san Valentín. – Bingo. – Por eso me parecía tan raro que dijeras que no sabías nada. – me llevo las manos a la cabeza, frustrado. Idiota, Idiota, Idiota Baekho. – ¿Que fue lo que pasó?

– Le regalé chocolate. No lo hice como declaración, solo sabía que le encantaba y se la quise regalar. Éramos muy íntimos, siempre lo hemos sido y… supongo que lo malinterpretó…

– Aish… ¿y hasta hoy no te diste cuenta???

Niego con la cabeza. ¿Cómo he sido tan imbécil? me abrazaba, me besaba en la mejilla, se colaba en mi cama y me decía que me quería, y yo pensando que no eran más que gestos de amistad…

Pero aún hay otra cosa que quiero saber.

– ¿puedo preguntarte algo?

– ¿Acaso no lo estás haciendo ya?

– Esa frase no es nada original.

– La tuya tampoco – me responde molesto – anda, dispara.

– ¿por qué estás tan enojado conmigo? – me mira con una ceja levantada, como si acabase de bajar de un nave espacial y preguntase la dirección para ir a Neptuno. – comprendo que le he hecho daño a Ren y que estés molesto por eso, pero sabías cuál era la situación. ¿Te enojas tanto solo porque me adelanté un día a lo que habíamos quedado?

– No sabes lo que sientes. Solo esperaba que te dieras cuenta antes de liarla tanto. Eres un tonto Baekho.

Y diciendo eso, dejándome aún más desconcertado que antes se marcha. Corro tras él, decidido a exigirle una respuesta decente y que se entienda, pero se encierra en la habitación con Ren. Maldito…

Agotado, pero sin ganas de ir dormir me siento en el sofá con Aron y JR, que vuelven a estar jugando a la Play, hasta que la musiquita y los ruiditos de los disparos me parecen demasiado molestos y me marcho de allí, encerrándome en la habitación y dejándome caer sobre la cama.

Le doy vueltas a lo que ha dicho Minhyun. ¿Cree que siento algo por Ren?

¿Más allá que simple amistad? ¿Lo siento?

No, Ren es solo mi amigo. Y aun así… ¿es normal nuestra relación? Aunque no sea como novios… ¿no somos algo más que amigos?

Me veo a venir que esta noche no dormiré…

Al despertar a la mañana siguiente, aun con ese peso en el pecho que ya se me hace familiar y que me impide respirar, lo primero que veo es una cabecita rubia a mi lado.

Mis neuronas dormidas no consiguen comprender la situación, me froto los ojos, y me estiro en la cama, desperezándose, y hora si, le veo claramente, sentado a mi lado, con los brazos cruzados y la expresión más seria que le he visto nunca.

Gira la cabeza y clava en mí sus ojos negros. Un escalofrío recorre mi cuerpo. No se explicar porque, pero tengo miedo.

– Em… ¿buenos días?

Sigue mirándome fijamente, hasta que separa sus perfectos labios rosados para hablarme con voz fría y monótona.

– Quería decirte que ya no estoy triste porque me hayas dejado.

No lo hubiese dicho nunca.

– Me… me alegro…

– Y advertirte que vigiles, porque igual un día de estos te vas a dormir y no despiertas.

Otro escalofrío. Y ahora consigo identificar el sentimiento que se esconde bajo esos ojos oscuros. Ira, la ira más impecable y temible que he sentido nunca.

Se levanta con gesto despreocupado, como si acabase de comentarme el tiempo que hace o la ropa que va a ponerse hoy, para salir de la habitación y dejarme ahí, paralizado de miedo.

 

Me paso todo el día evitándole. Rehúyo su mirada cuando la siento clavada en mí, me encierro en mi habitación para escapar de él.

Su mirada, la más inexpresiva que he visto nunca en el, me aterroriza.

Cuando a la hora de comer nos ha tocado hacer la comida a los dos, he entrado en la cocina temeroso, solo para volver a salir huyendo a los pocos segundos al ver la mirada que me ha lanzado mientras cortaba verduras con el cuchillo más grande que ha encontrado.

Mientras comíamos le he oído susurrarme “vigila no te siente mal la comida, hay venenos mortales que ni siquiera tienen sabor”. No he sido capaz de tragar un bocado más.

Cuando he huido a la terraza justo después me ha seguido, solo para decirme “menuda caída ¿eh? 12 pisos. ¿No estarías mas seguro adentro?”

Y parecerá una tontería, siendo tan exagerado cualquiera pensaría que no puede ser más que una broma, y aun así se me eriza la piel cada vez que siento sus ojos fijos en mi, siento un escalofrío cuando le tengo cerca y salto del susto cuando le oigo hablarme con esa voz monótona.

Tener a Ren como enemigo es algo que no le deseo ni a los que más odio. Y aun así es mejor esto que lo de ayer, pues hoy el no parece estar sufriendo tanto… Si odiarme y torturarme es su forma de superarlo adelante, lo soportare todo lo que haga falta.

Ren sigue con sus amenazas, y la semana de vacaciones parece no terminarse nunca.
Racionalmente sé que no me va a matar, que no está preparando un asesinato contra mí ni me despertare un día con un cuchillo en el corazón. Pero no puedo evitar que mi corazón de un vuelco de puro terror cada vez que se me acerca para susurrarme una nueva forma de matarme que se le ha ocurrido, cada vez más dolorosas. Y después de tres días de imaginarme ahogado en la bañera, rociado de aceite hirviendo, desangrado a base de clavarme alfileres, estrangulado con un cinturón y cientos más que no quiero recordar, después de levantarme y encontrarme con una de las mascaras utilizadas en la promoción de Action manchada de pintura roja mirándome fijamente des del techo, después de tres días en los que ha tenido los ojos siempre fijos en mi, hablándome solo para susurrarme alguna forma sádica de terminar conmigo, tengo que reconocer que estoy aterrado, que se me ponen los pelos de punta con su mirada y que me estremezco cuando pasa a mi lado, como si de un fantasma se tratara.

Y ya no lo aguanto más. No voy a reprochárselo, sigue teniendo todo el derecho del mundo a tratarme como basura, pero yo no lo soporto. Necesito huir.

Sin siquiera avisar salgo del apartamento y camino por la calle sin rumbo. Igual que el primer día termino corriendo para desahogarme, pero esta vez es diferente, no tengo intención de volver.

Es evidente que no voy a marcharme para siempre, no puedo hacerlo, pero si necesito un tiempo de descanso. Unos días sin sentir su mirada asesina en mi nuca.

Termino tumbado en un parque, mirando el cielo, con la mente completamente ocupada en descifrar formas en las nubes. Veo una muñeca, un pastel y una mano, luego un gato, una cara, y a una silueta delgada con el pelo largo…

Cuando por tercera vez veo a Ren lo dejo por inútil. Ni siquiera con eso soy capaz de distraerme.

Y es que no puedo dejar de pensar en el. Me siento triste, porque le he perdido, y ahora me persigue su fantasma para atemorizarme.

Y es que tengo la sensación de que, aunque en realidad su intención no sea matarme, al final terminare matándome yo para huir de sus ojos inexpresivos.

No, no pienso eso en verdad. No soy tan cobarde. Me siento muy triste por él, porque quiero que sea feliz, y sé que escondiéndose debajo de esa mascara de cruel asesino vengador se está ahogando a sí mismo, y eso es lo peor de todo. Peor que sus amenazas y sus miradas, peor que sus bromas para asustarme o el hecho de que me ignore constantemente. No soporto que se haga daño a sí mismo.

Quiero que las cosas regresen a ser como antes, que podamos estar juntos de nuevo. Entonces todo estaba bien.

No, no te engañes, no estaba bien. Ren vivía en una mentira, creía que le amabas.

Y es que le amo.

No, mentira, solo le quiero como a un amigo.

Espera, ¿Y si no fuera así? ¿Qué fue lo que dijo Minhyun? “No conoces tus propios sentimientos” insinuó que yo estaba enamorado de Ren. Y lo negué, pensando que si le quisiera de ese modo me habría dado cuenta, pero… No me di cuenta de lo que sentía Ren, ¿Es posible que no me haya dado cuenta de mis propios sentimientos? ¿Es posible que me haya escondido a mi mismo lo que siento? ¿Que en realidad este enamorado de Ren?

Si lo pienso más de una vez me he descubierto a mi mismo mirando mas del necesario mientras se cambiaba de ropa, y no son pocas las ocasiones en que me he quedado anonadado mirándole, sus labios rosas en forma de corazón, su piel clara, su naricita, sus pómulos altos, sus largas pestañas.

Pero eso tampoco significa nada. Ren es guapo. Todo el mundo lo sabe. Si tienes a un amigo guapo le miras, aunque solo sea tu amigo. Es normal.

¿Es normal?

Ya no sé lo que es normal.

Me viene a la cabeza la imagen de Minhyun y Aron besándose, de Ren gritándome en medio del local “¡Te amo! ¿Tampoco puedes entender eso?” de JR, preguntándome si estaba seguro de que había hecho lo correcto.

Sí, estoy seguro, no he hecho lo correcto.

Necesito a Ren, le quiero a mi lado, siempre.

Mi pequeña muñeca, no soy nada sin él.

Todas las sensaciones que me provoca… Ese sentimiento de calidez cuando me sonríe, solo a mi, esa proximidad cuando se que soy el único que entiende sus nulas expresiones, esas ganas de abrazarle y de tenerle a mi lado, de protegerle cuando se que me necesita, de consolarle cuando esta triste, de verle cuando hace apenas diez minutos que nos hemos separado.

Y ahora no le tengo a mi lado, por mi culpa, porque he sido un idiota todo este tiempo.

Me siento vacio y triste, aplastado y sepultado bajo tierra con el peso de toda la arena sobre mi que me impide respirar. Le necesito para sentirme vivo, no estoy seguro de si eso es amor, no estoy seguro de nada, solo de que le quiero a mi lado, y si tiene que ser como mi novio así será.

Me levanto de la hierba donde estaba tumbado con una única idea en la cabeza, recuperar a Ren. Le necesito, de la forma que él quiera. No me importa.

Y con eso en la cabeza, y el deseo de tenerle de nuevo entre mis brazos ocupando toda mi mente me dispongo a regresar al apartamento.

Camino, buscando la salida del parque en donde he pasado todo el día. Ya anochece, ni siquiera me había dado cuenta de la hora que era, igual que no me había dado cuenta de lo mucho que ha bajado la temperatura.

Llego a las puertas del parque y siento como me quedo congelado. Están cerradas.

¡Dios! ¡No, no, no!!! Esto no puede estar pasando… ¿Por qué me pasaran estas cosas?

No recordaba que cerrasen por la noche, pero igualmente… ¿Tan tarde es ya??? Ni siquiera he traído un reloj…

¡Ahhh!!! ¡Inútil! ¡Inútil! ¡Mas que inútil!!!

Intento trepar por la valla. Me cojo de los fríos barrotes y busco con los pies un punto de apoyo en las volutas decorativas del metal de forja. Subo un metro, dos, tres, aun me faltan un par para llegar arriba. Me resbala el pie, por un instante me veo contra el suelo, pero mis manos consiguen aferrarse a la valla con fuerza y quedo colgado de estas.

Respiro hondo, intentando calmar los latidos de mi corazón desbocado. Poco a poco y con más cuidado que antes vuelvo a buscar un punto de apoyo para mis pies. Un metro más y mis manos llegan a la parte superior de la alambrada. Me aúpo hasta allí y quito la mochila de mi espalda. Será más fácil bajar sin el peso extra. Hace un sonido sordo al caer al otro lado.

Un paso más y ya podré pasar al otro lado.

Mi pie resbala de nuevo. Esta vez mis manos no consiguen agarrarse a tiempo, y caigo.

Una oleada de dolor recorre mi pierna cuando toco al suelo, y se me corta la respiración al caer de espaldas sobre la hierba.

Me quedo allí tendido unos segundos, jadeando de dolor y del susto.

Al final me incorporo, y al recostar mi peso sobre la pierna derecha vuelvo a sentir una pinzada de dolor. Mierda. Espero que no esté roto. El coreógrafo me mata.

Aunque creo que no es mi principal problema ahora.

Levanto la mirada hacia la verja. Aun parece más alta que antes…

Trago saliva y respiro hondo un par de veces. Habrá que intentarlo.

Después de haberme caído tres veces, esta vez sin levantarme más de un metro del suelo me doy por vencido y me siento sobre la hierba, recostado contra la valla.

Mi mochila sigue afuera. Ladeo la cabeza a mirarla. Creo que está demasiado lejos pero…

Cuelo el brazo entre los barrotes y me estiro al máximo para llegar a ella. Mis dedos ni siquiera llegan a rozarla.

Si, definitivamente demasiado lejos.

Abatido y frustrado golpeo la verja con la cabeza. Auch… Creo que me va a salir un chichón. Definitivamente soy idiota.

Pasa un rato. Tal vez unos minutos, tal vez una hora.

Oigo a alguien que se acerca por la calle. Me giro, y veo a un hombre andando por la otra acera. ¡Aleluya!!!

– ¡Eh! – le llamo – ¡Eh! ¡Ahjushi!!! ¿Puede ayudarme?

El se acerca curioso. Menos mal.

Al quedar bajo el alcance de la luz de la farola puedo apreciarla con más claridad. Está borracho, sucio, y con ropas viejas y desgastadas. No es precisamente la clase de persona a la que le hubiese pedido ayuda, pero tampoco es como si tuviese elección.

– ¿Puede tirarme la mochila por favor?

Se me queda mirando unos segundos durante los que temo que no me haya entendido. Le señalo la mochila y le repito “por favor”. Se acerca otro paso, tambaleándose, este tío esta como una cuba, y se agacha a recoger mi mochila.

– ¡Gracias ahjushi! – le sonrió.

Pero él no se mueve. No me lanza la bolsa por encima de la valla ni me la acerca para que la coja. Me mira un instante, en el cual una idea nada agradable cruza mi mente, y al instante empieza a correr, alejándose de allí con mi mochila.

¡Mierda!

– ¡Eh!!! – me pongo en pie e intento seguirle por mi lado de la alambrada. Caigo al sentir de nuevo el dolor en el tobillo – ¡eh!!! ¡Espere! ¡¡¡Mi mochila!!! ¡¡¡Vuelva!!! ¡¡¡EH!!!
Sigo gritando aun cuando él ya ha desaparecido en la oscuridad de la noche.

¡Ahhh!!! ¡Demonios! ¡Lo que faltaba!!! ¿Por qué me pasara todo esto???

Vale, tranquilízate Baekho. Saca el móvil y llama a alguno de los chicos. Ellos pueden sacarte.

Genial. ¿Por qué no se me ha ocurrido antes??? Vale, mi móvil…

En la mochila.

Junto a mi cartera, las llaves del apartamento, la chaqueta y la caja de galletas que me había traído.

Me ruge el estomago.

Genial. ¿Algo más???

Oh, no…

Mi llavero. El tigre blanco que me regalo Ren…

¡Ah!!!!

¡Vaya asco de día!!!

En fin, imagino que hasta que abran el parque mañana por la mañana no puedo hacer nada…

Respiro hondo unas cuantas veces, intentando calmarme.

No puedes hacer nada por ahora Baek, relájate y descansa. Mañana será otro día y todo irá mejor.

Si, mañana todo irá mejor.

Cuando llegue a casa le diré a Ren que le necesito, que quiero estar con él, que ya no aguanto esto.

Le suplicaré que vuelva conmigo si hace falta.

Pero no se negara, porque él me quiere.

Y ese pensamiento hace que sienta una extraña calidez en mi pecho.

Me sonreirá, esa sonrisa que me muestra cuando esta verdaderamente feliz, solo a mi, y me abrazara. Y para que vea que en verdad le quiero le besare, besare esos labios rosas y esa boquita pequeña. Casi puedo sentir su sabor, su sabor a caramelo y chocolate, como los dulces que tanto le gustan. Me muero por probarlos, por tenerle entre mis brazos.

Me sorprende lo mucho que ha cambiado todo des de hace apenas unas horas, que diferentes se ven las cosas ahora que ya no me niego a mi mismo la verdad, porque si, admito que esta es la verdad y que me lo he estado negando todo este tiempo.

Admito que le amo, que le necesito, y que le deseo…

Y me imagino que no estoy tumbado en la hierba del parque, si no en mi cama, con él entre mis brazos, como tantas otras noches. Siento su calidez, los latidos de su corazón, su respiración suave, su aroma, mezcla de fresa, chocolate y su propia esencia, y el sabor de su piel cuando beso su frente para desearle buenas noches.

E, imaginando todo eso, olvido todas mis preocupaciones y me voy quedando dormido.

Vuelvo a la tierra cuando siento que alguien me zarandea.

– ¡Despierta chico! – me llama la voz áspera – ¡Vamos, arriba!

Abro los ojos, y lo primero que me sorprende es la luz, tenue, gris, todo parece en blanco y negro, como si todo estuviese hecho de sombras sin volumen.

¿Dónde estoy?

Y entonces lo recuerdo. El parque…

Tengo el cuerpo agarrotado, y estoy helado.

No sin dificultad me incorporo y le doy las gracias al señor con mono de trabajo que me ha despertado.

Sin responder en modo alguno se aleja, tirando de la carreta en la que lleva escoba, rastrillo y sus demás herramientas para limpiar el parque.

Antes de que se aleje demasiado le pregunto a gritos la hora.

– Pues mas de las 6 seguro, – me responde sin detenerse – porque si no yo estaría en la cama, pero aun no son y media por que el señor del husky no ha llegado aun, y tampoco son y veinte que es cuando llega la chica que corre, la de los auriculares, esa que lleva mechas de colores…

Sigue hablando, pero ya está demasiado lejos para que pueda oírle, así que dejo de prestarle atención.

Las seis. Si voy ahora a casa aun no habrá nadie despierto, y no tengo llaves. Podría ir primero a la policía a denunciar el robo, pero prefiero que me acompañen los chicos.

Además, tengo ganas de ver a Ren…

Abrazar ese cuerpecito delgado, acariciar esos brillantes cabellos, ver esos ojos oscuros y saborear sus dulces labios…

Me muero por verle, y en mi mente las sombras grises del amanecer cobran su forma, deleitándome con mil posibles momentos junto a él.

¡Qué poeta me he levantado hoy!

Pero es que estoy feliz. No, feliz no, enamorado. Y me siento flotar por eso. Le amo, ¡LE AMO! Y tengo ganas de gritarlo a los cuatro vientos, que todo el mundo sepa lo especial que es, lo mucho que le quiero.

La vida es bella esta mañana, y lo será a partir de ahora, junto a él. Yo le amo, el me ama, ¿Que puede ir mal? Nada, absolutamente nada.

Tengo mariposas en mi estomago. No, mariposas no, enormes águilas rampantes, así de grande es mi amor. Mis pies no tocan el suelo al andar, me siento ligero, feliz, enamorado.
No puedo esperar a decírselo, a ver su sonrisa h su exultante alegría cuando sepa que le correspondo, que vamos a estar juntos, para siempre, que no me importa lo que la gente piense y que superaremos cualquier cosa. Juntos. Porque le amo.

Amor. Hermoso sentimiento.

Llego al fin al apartamento. Llamo al timbre, tan fuerte que creo que habré despertado a todo el vecindario, pero no me importa, estoy impaciente, ya no puedo esperar más para tenerle entre mis brazos.

Un Aron somnoliento y bostezante me abre la puerta.

Despierta de golpe, abriendo mucho los ojos.

– ¡Baek! ¿Dónde estabas? ¡Te he estado llamando toda la noche! ¿Por qué no cogiste el teléfono??? ¿Tienes idea de lo preocupados que estábamos? ¿Cómo se te ocurre irte todo el día sin avisar?

Aish, que adorable es mi hyung, preocupándose tanto por mi…

– Me quede encerrado en el parque – le respondo sin poder ocultar lo feliz que me siento – y me robaron el móvil, los siento.

JR aparece por detrás, poniendo ojos como platos a mi explicación.

Sé que mi sonrisa no resulta muy convincente, pero ¿Tan grave es?

Aron no se aparta de la puerta, y yo quiero entrar, quiero ver a mi rubito.

– Bueno, después te cuento ¿Vale hyung? – le esquivo cogiéndole por los hombros y apartándole para pasar. – ¿Donde está Rennie?

Frunce el cejo, sospechoso de mi actitud demasiado alegre. Estoy feliz, no puedo hacer nada para ocultarlo.

– En su habitación…

– Baek, no deberías… – JR intenta detenerme, pero yo me zafo de su agarre, casi corriendo hacia su cuarto.

Por el rabillo del ojo alcanzo a ver a Minhyun durmiendo en el sofá entre un mar de mantas revueltas.

No sé qué ha pasado, pero todo se arreglara ahora. ¡Ren se pondrá tan feliz cuando se lo diga! No puedo esperar.

Me asomo a la puerta. Él está despierto, peinándose sentado en la cama dándome la espalda.
No puedo reprimirme y avanzo hacia él, rodeándole con mis brazos por la espalda, le aprieto con fuerza, le necesitaba. Siento su calor, su respiración, los latidos de su corazón, y como todo su cuerpo se tensa.

– ¿Que estás haciendo Kang Dongho?

Nombre real completo, algo no va bien.

Me separo, dudoso. El se voltea a mirarme, con su máscara impenetrable y los ojos de obsidiana.

Claro, que estúpido, tengo que decírselo, explicarle lo que he descubierto.

– Te amo Ren. – casi se me rompe la voz por la emoción. – al fin me he dado cuenta de lo mucho que te amo. Y quiero estar contigo.

Espero que salte a mis brazos, tan emocionado como yo, pero esta tan sorprendido que ni se inmuta. Me acerco para besarle.

No me atrevo a rozar sus labios, aun vírgenes y puros, así que beso su mejilla, abrazándole de nuevo, mientras espero que se calme y asuma la noticia.

– Baek… – le oigo susurrar.

– Si Rennie, te amo.

– ¡SUELTAME!!! – me aparta de un empujón, atravesándome con una mirada de furia devastadora – ¡NO ME TOQUES MALDITO! ¿POR QUIEN ME HAS TOMADO? ¡NO SOY UNA MUÑECA QUE PUEDAS USAR A TU ANTOJO! ¡NO PUEDES TENERME CUANDO QUIERAS Y TIRARME CUANDO TR CANSES DE MI!!!

– Pero Rennie… Yo… – me cruza la cara de un bofetón que ni siquiera veo venir, pero que hace que me arda el rostro.

– ¡NO! ¡NO QUIERO ESCUCHARTE! ¡NO SOY TU JUGUETE DONGHO! ¡TENGO SENTIMIENTOS, NO LOS IGNORES!!!

Me empuja, con las manos, con la mirada, con su aura, hasta hacerme salir y cerrar la puerta tras de mi.

 

CTC 3

SHIROKO

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Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el enero 13, 2013 en Cuando Todo Cambia y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

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