Cuando Todo Cambia. Capítulo 6: Deseo


Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing: Baekren (Baekho + Ren)

 

Capítulo 6: Deseo

Me despierto al sentir que alguien me sacude. Me incorporo algo asustado al principio, y entonces veo a Ren, agachado junto a mi cama, con el pelo suelto y revuelto y el pijama ancho que le cae sobre un hombro.

Clava en mí sus ojos brillantes, con los labios entreabiertos, y se me acerca, refugiándose entre mis brazos. Le abrazo, y él rodea también mi cintura apretando con fuerza.

Acaricio su cabello, se siente tan a gusto tenerle entre mis brazos… Siempre me ha gustado. Me hace querer protegerle, querer estar siempre a su lado, querer verle sonreír. Pero esta noche… Algo más está despertando en mí. Por un lado, que me haya buscado de esta manera hace que sienta algo cálido dentro de mí. Casi siento como mi corazón se derrite y me siento feliz por ver que me quiere. Y por otro lado… Mi corazón late deprisa. Mi sangre hierve y le siento a él caliente bajo mis brazos. Le siento contra mí, su cuerpo delgado y fibroso, y a la vez tan suave… Vuelve a mi mente la imagen de sus labios rosas y bien perfilados, y muero por probarlos. Y ya no solo sus labios, quiero probar todo su cuerpo, saborear su piel.

Echo una mirada rápida a la cama de al lado buscando a Aron, pero incluso en la penumbra puedo ver que está vacía. Estará con Minhyun. O no, no me importa.

La mano con que rodeaba a Ren baja hasta su cadera y con la otra cojo su rostro y lo alzo para poder llegar a sus labios.

Me detengo a tan solo unos milímetros, saboreando el momento, y luego salvo ese poco espacio para saborear ahora sus labios.

Son suaves, son dulces, son mucho más de lo que hubiera podido imaginar.

Mi corazón late cada vez más rápido, cada vez hace más calor, y un extraño hormigueo empieza a acumularse entre mis piernas.

Abro mis labios y rozo los suyos con mi lengua, al instante siguiente la suya sale a recibirme y me pierdo entre nuestras bocas unidas.

Tiemblo. Por el placer de sentirle, por el gozo de estar besándole al fin, y por ese calor hormigueante que recorre todo mi cuerpo.

Se sube a la cama y se sienta sobre mis piernas. Suspiro. Se acerca más a mi cuerpo y agarra mi cabello, yo le atraigo aun más hacia mí, bajo mis manos y aprieto con fuerza sus nalgas. Jadea. Arquea la espalda y echa la cabeza hacia atrás. Y aprovecho para besar su cuello, lamer su cuello, morder su cuello, cualquier cosa para que siga jadeando así, y frotándose con esa fuerza contra mi cuerpo.

Puedo sentir su entrepierna hinchada contra la mía, esta excitación es casi dolorosa, y suspiro cada vez que se mueve, provocando corrientes eléctricas por todo mi cuerpo.

Cuelo mis manos bajo su ropa y acaricio la piel de su vientre, de su espalda, de su pecho, de su trasero.

Suspira, y cuela sus manos también bajo mi ropa.

– Frio…

Oigo que se ríe y vuelve a besarme. Juego con su lengua y todo mi cuerpo tiembla por el contacto. Hace tanto calor…

Aprieto sus nalgas, gime contra mi boca. Le deseo, a todo él, entero, ahora.

– Te amo… – suspiro contra sus labios.

Coloca sus manos contra mi pecho, se aparta.

– ¿Y porque no me lo dices? – me pregunta.

Su voz suena extraña. Es su voz, y a la vez no lo es.

Dudo un instante, confuso.

– Yo… Te lo estoy diciendo ahora…

Niega con la cabeza, sacudiendo los cabellos rubios.

Alcanzo a ver en sus labios una sonrisa triste, y al instante siguiente desaparece.

Me incorporo de un salto. La luz del amanecer apenas empieza a colarse por la ventana y Aron duerme, tranquilamente, en la cama de al lado.

Un sueño. Ha sido solo un sueño.

Por desgracia este sueño ha tenido consecuencias, que me temo voy a tener que solucionar por mi solo.

Suspiro y me levanto dirigiéndome al baño a por una ducha.

 

Y aquí estoy, un domingo a las ocho de la mañana, sentado en el sofá, duchado y completamente desvelado. Y sintiéndome completamente idiota.

No, hace días que me siento idiota. Ahora sé, con seguridad, que soy un total y absoluto imbécil.

Ren me quiere. Lo ha dicho des del principio, solo quería que le demostrara que yo también, ¡yo mismo me ofrecí a demostrárselo! Y alargándolo cada vez más he estado a punto de dejarlo correr. Inútil.

Ahora me doy cuenta de que no, no estábamos bien. Igual que yo le he echado de menos este tiempo él también lo ha hecho, tal vez incluso más. Solo tengo que decírselo, decirle de corazón que le quiero, que le amo, que es la cosa más preciosa y perfecta para mi y que no hay nada que desee más que estar junto a él, saborear sus labios rosados y…

Y vuelve a mi mente el sueño de esta noche. Si, también quiero eso.

Así que ahora espero impaciente a que despierte, para disculparme por haber sido un imbécil todo este tiempo, suplicarle que me perdone y cumplir al fin mi promesa demostrándole lo mucho que le amo.

Pero el primero en salir de la habitación no es Ren, sino JR, que se me queda mirando como si fuera un alien.

– ¿Qué pasa? – le pregunto.

– ¿Qué haces tú despierto? Son las… ¿9?

– 8:43, – le corrijo. – no podía dormir.

Aun con los ojos como platos se acerca a mí y se deja caer sobre el sofá.

– Yo tampoco he dormido mucho… – me explica – Lime no me devuelve las llamadas.

Ah, ya… Su novia Lime…

– ¿Ha pasado algo? – no creo que pueda servir de mucho como consejero amoroso, pero me veo obligado a preguntar, es mi amigo al fin y al cabo.

Él niega con la cabeza.

– Nada, solo están ocupadas con el comeback. Pero hace días que no la veo y… En fin. No me hagas caso. Me voy a la ducha.

Sonríe, aunque forzado, y se levanta para dirigirse al cuarto de baño.

Aron es el siguiente en despertarse. ¿Es que Ren va a ser el último? Va directamente a la cocina a hacerse un café y ni me ve. A la vuelta, ya más consciente, también me mira sorprendido.

– ¿Qué hora es? – se extraña.

– Las 8:57. – respondo automático.

Se encoge de hombros y sigue hacia el otro cuarto de baño.

Y, efectivamente, el siguiente en levantarse es Minhyun.

– Sí, estoy despierto, he sido el primero en levantarme. Son las 9:04 y ambos baños están ocupados. – le suelto antes de que me diga nada.

Se me queda mirando con una ceja levantada.

– ¿Te pasa algo? – Suspiro y niego con la cabeza. – pues se te ve nervioso.

– Ya… – ¿nervioso? ¿Por qué? Ah… Suspiro. – Oye Min. – una idea cruza por mi mente. – ¿puedo pedirte algo?

– Em… Claro…

– Yo… Quería hablar con Ren hoy, – le explico – ahora cuando se levante. A solas. No voy a pediros que os marchéis Pero… Podéis… Em… Manteneros apartados.

– Claro, faltaría más. – me sonríe. Es desconcertante porque hace días que no me habla, pero supongo que si arreglo las cosas con Ren, de verdad, haciendo las cosas bien hechas, él también me perdonará. – No la cagues otra vez ¿Vale?

Y dicho eso se vuelve a la habitación, pero a medio camino se gira y me pregunta, algo nervioso.

– Oye… Ya que estamos de favores… ¿Podrías decirme en cuál de los dos baños está Aron?

¿Eing? Ok, no preguntes…

– El del fondo – Le respondo antes de querer imaginar nada.

Y él se da la vuelta y sale corriendo del comedor.

Sacudo la cabeza, intentando alejar de mi mente imágenes que nadie ha invitado a mi cerebro.

Las nueve y cuarto, JR sale de la ducha, se viste y se mete en la cocina a prepararse el desayuno.

Las nueve y veinte, vuelve con un cuenco de cereales y enciende la tele mientras come.

Las nueve y media, impaciente, me voy a la cocina a buscar también algo de desayuno, pero incapaz de meterme nada en el estómago termino bebiendo solo un vaso de agua.

Las nueve y cincuenta, Aron sale del baño con una sonrisa sospechosa. No pienses Baek, no imagines nada.

Las diez, Minhyun viene también a por desayuno, prepara el suyo y el de Aron y se une a JR en la sala.

Las diez y cuarto. Bueno, ya vale. ¿Es que no va a levantarse?

Al fin me decido a ir a su habitación. Llamo a la puerta y abro un poco para asomarme al otro lado. Él está despierto, jugando a algún juego en el móvil sentado sobre la cama. Suspiro.

– ¿Puedo?

Se gira a mirarme. Por un momento parece dudar, casi podría asegurar que se sonroja, pero asiente y deja el móvil sobre la cama.

– ¿Puedo hablar contigo?

– Depende. ¿Son noticias buenas o malas noticias?

Minki y sus rarezas.

– Bueno, espero que las encuentres buenas.

– Entonces adelante, colma de dicha mis oídos.

Sonrío ante su broma, si más no parece animado.

Me agacho junto a la cama, a su lado, y pienso un instante en lo que voy a decir.

– En primer lugar… Quería disculparme, por haber sido tan idiota todo este tiempo, por haberte hecho sufrir tanto cuando sabes que es lo que menos deseaba. Sé que ya te dije esto una vez y que prometí no hacerlo de nuevo y que de nuevo caí otra vez en la costumbre de que todo me saliera mal. Creo que realmente soy idiota, – me rio, nervioso, pero me relajo un poco al ver que él sonríe también. – creo que tendrás que tener paciencia conmigo…

– Tranquilo, voy acostumbrándome a que seas tan torpe.

Vale, no estoy seguro de como tengo que tomarme eso. Mejor sigue hablando.

– También… Bueno, quería cumplir mi promesa. – me mira algo desconcertado. – Creo que ya sabes que te quiero, que, aunque tarde, me di cuenta de que en realidad te amo, y te prometí que te lo demostraría, que haría algo para merecerte. Y creo que finalmente he encontrado la manera de estar a tu altura, o acercarme a ello. Espero que aun no sea demasiado tarde para eso.

Suspira, y puedo ver en su expresión vacía que está feliz, y nervioso.

– Claro, me muero por ver que tienes preparado.

Sonrío, nervioso. Me pongo en pie y cojo su mano, arrastrándole conmigo. De nuevo las mismas preguntas de siempre. ¿Le gustara? ¿Sera suficiente? ¿Y si algo sale mal? Pero ya no puedo permitir que las dudas me dominen por más tiempo. Tengo que hacerlo, y que pase lo que tenga que pasar.

Le llevo hasta la habitación del fondo, la que utilizamos a veces para ensayar en casa. Me siento en el taburete del teclado y le pido que se siente a mi lado. Obedece, ansioso, y yo fijo mi atención en el instrumento.

Coloco las manos sobre las teclas, los dedos me tiemblan. El corazón parece que va a salirme disparado del pecho, seguro que se oye des del comedor…

Cierro los ojos y respiro hondo, y aun sin abrirlos empiezo a tocar.

Despego los labios, y mi voz se suma a los acordes del teclado. Vacilante al principio, con más seguridad luego.

La canción no es mía, ya me gustaría. Es una mezcla de Sandy, Not over you y I’m sorry, a la que he cambiado la letra para decirle con ella todo lo que siento.

Hablo primero de cómo era todo antes. De nuestra amistad, o lo que yo creía que era amistad cuando para él era un romance. Canto sobre ello como la mejor época de mi vida. Porque lo es, porque mi vida empezó a ser perfecta en cuanto le conocí. Hablo de la ansiedad que me causó saber que vivía en una mentira, y verme obligado a romper ese sueño, por simple idiotez, por no darme cuenta antes de mis sentimientos. Hablo del dolor, del dolor que me causaba verle triste, saber que yo era la causa de todo su sufrimiento. Hablo de la alegría al descubrir que en realidad le amaba, de la maravillosa sensación de ligereza que siente uno estando enamorado, la calidez en el corazón y las mariposas en el estomago, que hasta entonces solo conocía por los libros y películas se volvieron reales. Hablo de la frustración y la impotencia, cuando te das cuenta de que lo has hecho todo mal, cuando no sabes si serás capaz de reparar tus errores, cuando te das cuenta de que eres un idiota y de que hagas lo que hagas terminas hiriendo a quien más quieres. Y hablo del deseo de arreglar todo eso, de ser perdonado y de compensarle, pero por encima de todo de estar a su lado, y de crear con él miles de buenos recuerdos por cada una de las veces que le e herido, de verle sonreír por cada una de las lagrimas que ha derramado, de hacerle feliz.

La canción se acaba, y aun con los ojos cerrados y las últimas notas resonando en el aire detengo mis dedos sobre el teclado.

Me siento extrañamente calmado. Ya está, lo he hecho, si esto no funciona ya no puedo hacer mas. Pero a medida que pasan los segundos y él sigue sin decir nada me voy poniendo nervioso. Di algo Ren, por favor, dime algo.

Tengo miedo. Miedo de que no le haya gustado, miedo de que aun así me rechace, miedo de tantas cosas.

Abro los ojos y me giro hacia él. Esta llorando. Silenciosas gotas caen lentamente se sus ojos enrojecidos.

– Minki… – le llamo en un susurro.

Él me mira, clava sus ojos en mi un instante, luego murmura un “te amo” y salta hacia mi. Siento sus labios sobre los míos, sus brazos agarrándome fuerte, asfixiándome, y tardo unos segundos en comprender que me está besando y ser capaz de reaccionar.

Cierro de nuevo mis ojos y me abandono al sabor y al tacto de sus labios de caramelo, abrazándole con fuerza, no voy a soltarle nunca.

Enredo mis dedos entre sus largos cabellos, mi lengua entre sus labios, negándome a sentir nada que no sea él.

Al fin me obligo a separarme. Recuesto la frente contra la suya acariciando su rostro con necesidad.

– Entonces… – le pregunto aun jadeando – ¿Quieres… Ser mi novio?

En su rostro aparece una sonrisa enorme, las más brillante que he visto nunca, y siento mi corazón fundirse.

– Sí, sí, sí, sí, claro que sí – murmura contra mis labios. – claro que quiero Baek, perdóname por haber sido un imbécil yo también… Tenía miedo de que no sintieras lo mismo que yo, te amo…

Sus labios vuelven a buscarme, y me entrego a ellos. Nos abrazamos y nos acariciamos mientras nuestros labios se enredan. Parece que queramos recuperar todos estos meses de tiempo perdido en este beso único. Demasiado tiempo queriéndonos en silencio, amándonos sin hacer nada, deseándonos sin ser conscientes de ello. Pero nunca más, porque ahora todo ha cambiado, y nunca más voy a apartarme de él.

 

Mis manos recorren su piel suave, mis labios no pueden separarse de los suyos. ¿Cuánto rato llevaremos besándonos? ¿Minutos? ¿Horas? ¿Días? No es suficiente, no dejare de besarle hasta que se me desgasten los labios. El tacto de las sabanas bajo nuestros cuerpos me sugiere que esto acabará en mucho más que besos, y lo deseo, hasta el punto que empieza a ser doloroso.

– Te amo – susurra de nuevo contra mis labios.

– Te amo –  respondo yo – te amo.

Voy a decírselo las veces que haga falta, demasiado tiempo hemos perdido ya.

– Cuando os hartéis de comeros mutuamente igual os interesa saber que vamos a comer. – Es Minhyun, que nos mira fijamente recostado contra el marco de la puerta.

Tierra trágame. ¿Cuánto rato llevara allí? De repente todo el calor que sentía se concentra en mis mejillas y me siento sonrojar.

Pero Ren se incorpora, como si no le importase lo más mínimo estar medio desnudo y en la situación en la que está.

– Oye Min, llevo meses aguantando oírte gemir como una perra cuando Aron te la mete hasta el fondo, así que ahora te callas, te vas y cierras la puerta y me dejas disfrutar de mi novio hasta que me harte ¿Vale? Oh, mi novio, que bien me ha sonado eso… – se lo suelta de un tirón, sin inmutarse,  sonriendo al final, y Minhyun enrojece también y sin decir nada cierra la puerta y nos deja solos de nuevo.

Aun estoy atónito por lo que acaba de pasar que él ya me está besando otra vez. No le doy más vueltas y enredo mi lengua con la suya, tumbándome de nuevo en la cama junto a él.

Me entrego a sus labios, a sus caricias, besándole a mi vez, devorándole. Su piel suave, sus labios dulces, sus ardientes suspiros. Nunca me cansare de él, jamás. Su cuerpo pequeño y cálido entre mis brazos, sus brillantes y contadas sonrisas, sus extraños pucheros, sus manías y rarezas.

Y de nuevo me abruma el pesar por todos esto meses de dolor y tristeza, por todo lo que nos hemos perdido por pura idiotez.

Me separo de sus labios, y le abrazo, muy fuerte.

– Lo siento…

El se separa, y me mira a los ojos.

– Baek… Déjalo ya…

– Pero… Todo este tiempo… Pienso en todo el tiempo que hemos perdido, hiriéndonos, gritándonos… Me sabe tan mal no haberme dado cuenta antes…

– Ambos hemos sido unos imbéciles. – murmura acariciando mi mejilla – pero no le des más vueltas, ya esta, ahora todo está bien… – sonríe, tan dulce, tan brillante.

Y le sonrío también, acariciando a la vez su rostro, apartando de su cara los mechones platinados.

– Si… Me alegro de que todo vuelva a ser como antes…

– No Baek, – Niega sonriendo – todo ha cambiado ahora. Y espero que no cambie nunca mas…

Se acerca y nos fundimos en otro largo beso. Tiene razón, y nunca dejare que esto se pierda, nunca dejare que lo que tengo ahora cambie.

 

CTC 6

SHIROKO

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el enero 27, 2013 en Cuando Todo Cambia. Añade a favoritos el enlace permanente. 7 comentarios.

  1. Auuu, pero qué monos, por favor. Ése ha sido un final muy bonito. Ya se merecían disfrutar el uno del otro, los pobres ^^
    Ah, me imaginaba que sería un sueño. Ya sabes, ‘demasiado bueno para ser real’ jajaja. Aunque la mejor parte ha sido el párrafo de Ren a Minhyun. ¡LA OSTIA! Me moría de risa jajaja XDDD.

  2. Qué bonitoooo, me ha encantado todo el fic, y el final ha sido precioso.
    Ya quiero más Nu’est!

  3. My feels my feeels es tan asjfifhtjfofmfkiyydv pero dios adoro a ren

  4. Se que deberia comentar algo coherente pero es que mis neuronas murieron al leer esta parte:

    Oye Min, llevo meses aguantando oírte gemir como una perra cuando Aron te la mete hasta el fondo, así que ahora te callas, te vas y cierras la puerta y me dejas disfrutar de mi novio hasta que me harte ¿Vale? Oh, mi novio, que bien me ha sonado eso… – se lo suelta de un tirón, sin inmutatse

    Ese es mi Ren (de verdad adoro a ese pequeño y malevolo niño) ^^♡

  1. Pingback: Cuando Todo Cambia | SHIROKOtoKUROKO

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