ACTION: Capítulo 14


action14

Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Nu’est (grupo K-POP) RenMinhyunAaron, JR y Baekho

(Cada personaje narra en un color diferente.)

Antes que nada, agradecer a nuestros lectores la infinita paciencia que habéis tenido con nuestra “pequeña” pausa que se nos ha ido de las manos, no era nuestra intención tardar tanto pero las tres estamos hasta el cuello de trabajo (sobretodo Shiroko y Aoiko, Kuroko es mas feliz xD).

Así que gracias a todos y en especial a nuestras unnies depravadas y a @Fool9thstreet y @Alex_ 4563 por su enorme apoyo.

Esperamos poder publicar seguido y no tener que hacer otra pausa y si al final es inevitable… culpad a nuestros estudios, nos esforzaremos al máximo y esperamos que os siga gustando y no decepcionaros!

Y ahora si, Action is back..

 

Capítulo decimocuarto

 

– Guardias… En la sala 5…

Corre. Corre. Corre. Corre. ¡CORRE!!!
No puede ser, no pueden estar allí. No. No. ¡NO!
Mientras corro sin aliento por los pasillos blancos me doy cuenta de que todo ha sido una trampa. Han sabido donde estábamos en cada momento. Nos han distraído para separarnos, para masacrarnos uno a uno.
No pueden defenderse solos, no tal y como están. Ren. Ren. Ren. Espérame… por favor…
Más rápido. No llegamos. Ah, desesperante, ¿Por qué mis piernas no se mueven más rápido? ¿Por qué estamos tan lejos? No llegaremos a tiempo…
Aron se adelanta. Es mucho más rápido que yo. Él sí puede alcanzarles. Distraerles. Pero no sabe dónde va.
– ¡Seis cruces y todo recto a la izquierda! ¡Pasillo 14 B!
Levanta la mano en respuesta y acelera aún más.
Le pierdo de vista. Me siento tan inútil… No puedo respirar, mi costado duele pero no me detengo. No puedo. Como lleguen antes de que les alcancemos… No quiero ni pensarlo. Ren, Ren, ¡REN!

Corro tan rápido como puedo, siguiendo las indicaciones de Baekho. Soy muy rápido pero no me parece suficiente. Tengo que llegar a tiempo, tengo que salvarles.
Giro la esquina y al fin los veo. Doce guardias demasiado cerca de la antigua sala cinco, demasiado cerca de Min. He llegado a tiempo, debo detenerlos. Tengo que alejarlos de aquí.
Sigo corriendo hacia ellos sin disminuir la velocidad. Cojo la porra eléctrica de mi traje de guardia y al pasar a su lado golpeo a dos. Uno cae, inconsciente. No me detengo, me alejo por el otro lado del pasillo y compruebo que tres me siguen. Perfecto, los llevaré tan lejos como pueda.

Quedan ocho. Dos se quedan con el que ha caído y los demás siguen adelante. Me desvío y consigo evitar a esos tres, persiguiendo directamente a los seis que van hacia la sala cinco. Seis. ¿Qué voy a hacer solo contra seis? No pienses, solo corre. Y están tan cerca… Apenas unos metros, y ellos ni saben nada… No, no, no, deteneos. ¡DETENEOS!
– ¡¡¡AHHHHHHHHHHHH!!!

Sigo avanzando a menor velocidad para asegurarme de que puedan seguirme. Giro esquinas, cruzo pasillos, hasta que me parece que estamos suficientemente lejos para que no le hagan daño a Min.
Entonces decido enfrentarme a ellos.
Me detengo y me giro de golpe. Se sorprenden, no se lo esperaban. Levanto la porra en alto y ataco con todas mis fuerzas al que va delante. Le golpeo en la cabeza y él se desploma al suelo. Mi porra ha quedado manchada de sangre, su máscara se ha resquebrajado y bajo su cabeza se forma un charco rojizo.
¡No, otra vez no! ¡Me prometí a mi mismo que controlaría mi fuerza! No quería que volviera a pasar esto…
De repente algo impacta contra mi espalda. Siento el golpe y una descarga eléctrica recorriendo mi cuerpo. Duele, quema. La porra me resbala de las manos y yo caigo al suelo. No debí bajar la guardia, no hay tiempo de lamentaciones ahora. Si no acabo con ellos van a acabar conmigo.
El guardia se me acerca y vuelve a levantar la porra para golpearme. No voy a permitírselo. Aún desde el suelo le doy una patada a la espinilla, usando la fuerza que me otorga mi poder. Su pierna se rompe, puedo ver el hueso salir a través de la piel. Cae al suelo con un grito y se retuerce de dolor. Ha perdido la porra y no parece en condiciones de atacarme de nuevo. Uno menos.
Oigo un disparo a mi espalda. E inmediatamente después siento la bala atravesar mi piel, abriéndose paso entre mis carnes. Y me invade una ola de intenso dolor.

Me levanto para recibirles pero no hay nadie abriendo la puerta. Se ha abierto sola. ¿Qué coño…? Y de repente un grito de una voz demasiado conocida. Baekho. Corro fuera de la sala y le veo. Gritando, usando su poder al máximo y rodeado de 6 guardias que le apuntan con sus pistolas sin conseguir disparar. Mierda, no puede controlarlos a todos. Tengo que hacer algo. No voy a permitir que estos hijos de puta le hagan daño.
Miro dentro de la sala y veo un enorme trozo de madera que todavía no hemos quemado, perfecto. Lo cojo y salgo corriendo hacia la batalla.

¿Qué está pasando? ¿Qué hace la rubia con un trozo de madera? Oigo a Baekho gritando desde el pasillo. Esto no pinta bien.

Me separo de JR y me levanto con dificultad. Camino tan rápido como puedo hacia la puerta, estamos en peligro y tengo que ayudarles. Y al llegar veo los seis guardias. Joder, son más de los que esperaba.
Me apoyo contra la pared del pasillo para sostenerme de pie. He intentado usar mis poderes para luchar pero es inútil. Estoy demasiado agotado y necesito comer algo. Creo que agoté todas las fuerzas que me quedaban para utilizarlos encendiendo el fuego de antes…

No, mas guardias no. Me duele la cabeza, se me cierran los ojos, mi cuerpo arde.
No pienses en eso, corre y ve allí a luchar con tus compañeros. ¿Acaso tengo otra opción? Les sigo, temblando.

No puedo, no consigo controlarles a todos. Cada vez estoy más cansado.
Uno se libera de mi control. Ataca a Ren. No, Ren no. Grito con más fuerza intentando detenerle. Le agarro, y los demás consiguen liberarse. Mierda. Vuelvo a centrar el control, mantenerles a todos.
Los gritos de Ren llaman mi atención. Golpea con fuerza a un guardia caído. Dejo de sujetarle, Ren ya está a salvo.
Me golpean en el hombro. El dolor me ciega un instante, pero reacciono. Grito con más fuerza y vuelvo a poner los cinco sentidos en sujetarles.
– ¡Baekho! ¡Pásame una pistola! – me llama Min. Como que puedo hacerlo…

Un guardia me encara y le ataco con el trozo de madera. ¡Toma esa gilipollas! Le golpeo una y otra vez en la cabeza hasta que la madera podrida se rompe. Joder, vaya mierda. Pues con las manos.
Le doy un puñetazo en el estomago, el chaleco es más duro de lo que pensaba y me hago daño en la mano pero el monstruo de la máscara blanca cae al suelo. Bueno, pues a patadas.
Le doy una vez y otra, en el pecho, en el estómago, en la máscara, descargando mi odio por todas las veces que me han pegado sin que yo pudiera defenderme, por intentar atacar a Baekho, por mis compañeros, por nuestras familias…hasta que ya no se mueve. ¡Jódete imbécil! La sangre le cae por debajo de la máscara. Joder… ¿Le…he matado?
No tengo mucho tiempo para pensar, me giro cuando oigo el grito de Min.
– ¡Baekho! ¡Pásame una pistola!!!
Baek le ignora.
– ¡BAEKHO!
– No puedo…
Un guardia se le acerca. ¡Quieto ahí! Baek vuelve a gritar, el guardia se detiene.
Busco con mi mirada una pistola y veo una cerca de mis pies, debe ser de mi guarida. La cojo y se la tiro a Minhyun. ¡Espero que sepa disparar de verdad!

Cojo con fuerza la pistola que me ha pasado Ren. En mi estado, casi sin poder moverme, creo que es la única forma que tengo para luchar.
Apunto a los guardias, inmovilizados por el poder de Baekho. Están un poco lejos pero tengo buena puntería. Mi padre me enseñó a disparar, esto va a ser fácil.
Ni siquiera me planteo dónde dispararle. Instintivamente apunto a la cabeza del que tengo más cerca. Así es como siempre me lo han enseñado.
Y aprieto el gatillo. Un instante después veo un agujero en su cabeza y un charco de sangre debajo de sus pies. Ya no forceja para librarse del poder de Baekho. Ya no se mueve. Sólo se mantiene de pie porque el poder de Baekho lo sujeta.

Oigo el disparo, y siento el peso del guardia que cae. Me giro, le veo, con la máscara destrozada por el disparo. Bañado en sangre que gotea de entre los pedazos de mascara.
Aparto la mirada reprimiendo las arcadas. Y en ese instante los otros cuatro escapan de mi agarre.
¡No! ¡Quietos!!! ¡Volved aquí!!!
Imposible, demasiado lejos, demasiado cansado. Mis parpados se cierran…

Me agacho para coger la porra del guardia intentando no mirar la sangre que se acumula, creo que será mucho más efectiva que un trozo de madera. Apenas he conseguido liberar la porra del cinturón del guardia cuando Baekho pierde el control de los otros, ¡mierda! Me levanto de golpe, uno de ellos se gira apuntándome y le doy en la mano. Le cae la pistola al suelo. ¡Toma ya!
Antes de que pueda volver a darle saca su porra y me da en el brazo. ¡Joder que daño! Consigo no soltar el arma con el golpe y me aparto un poco. Nos miramos unos segundos hasta que el ataca, apunta a mi estomago y bajo mi porra para interceptarlo pero cambia de dirección en el último momento. Va a por mi cabeza, ¡cabrón! Me aparto pero no suficientemente rápido y me da en la frente lo suficiente fuerte para que salga sangre. Ahora vas a ver… Tan rápido como puedo le doy en el brazo con toda mi fuerza pero se aparta y pierdo el equilibrio. Me da en toda la espalda y noto la corriente eléctrica que me recorre. Grito de dolor “BAEKHO!” y caigo de rodillas.

A través de mis ojos nublados veo a alguien que se acerca a mí. Lleva traje de guardia, espero que de verdad sea uno de ellos. Me aparto, me mareo y caigo al suelo. El guardia se abalanza hacia mí, con el arma en alto. En alguna parte de mi mente embotada me pregunto porque nos atacan con las porras teniendo pistolas ¿Seguirán queriendo capturarnos vivos?
Ruedo sobre mi mismo para esquivarle, pero no soy muy ágil ahora mismo. Me alcanza en el costado y, aunque el acolchado amortigua el golpe, al instante siento la corriente eléctrica recorriendo mi cuerpo. Quema, me paraliza, por unos instantes solo siento mi cuerpo ya magullado siendo víctima de los espasmos.
No, no puedes dejarte dominar. Tienes que luchar, ¡no puedes rendirte aun! Abro los ojos y clavo mi vista en él. Ya no veo borroso, tengo muy claro lo que tengo delante, una máscara blanca, impoluta, marca de todo lo que odio. Alzo mi brazo hacia él, me quito el guante y agarro su brazo, activando mi poder.
El guardia cae, desplomándose a mi lado. Me siento cansado, todo da vueltas. Se me cierran los ojos y me dejo arrastrar por la oscuridad.

Los guardias ya pueden volver a moverse. Mierda, Baekho está débil y su poder ya no es suficiente para sujetarlos. Apunto hacia uno de ellos y le disparo sin dudar. Esquiva la bala, es muy rápido ahora que ha recuperado toda su libertad de movimientos. Y echa a correr hacia mí. ¡Joder, no podré esquivarle! Le apunto. Cada vez está más cerca. Tengo que ser rápido. Va a matarme.
Disparo. Me ve las intenciones y se aparta. Pero no es suficientemente rápido. Cae al suelo. Le he dado en la pierna. ¡Bien! Así no podrá atacarme.
Me mira con odio, coge su pistola y me apunta. Mierda. Yo le apunto con la mía. Tengo que dispararle, sino me matará. Aprieto el gatillo.
CHAK
No. No tengo balas. Joder, ¿qué hago? No, no, no… No te desesperes Min, ante todo mantén la calma… Creo que no se ha dado cuenta, yo finjo seguir apuntándole. Parece que no se decide a dispararme. Si lo hace estoy muerto.

Un guardia me encara. Me apunta. Grito, no para que se detenga, le giro la mano y le obligo a dispararse a sí mismo, en el cuello. Le estalla la cabeza. No mires Baek. Siguiente.
Ren me llama. Tengo que ayudarle. Grito. No me sale la voz. Corro hacia allí. Agarro, al guardia, con mis manos. Rodeo su cuello con los brazos. Presiono. Ren golpea. Y siento como deja de respirar…
Suelto al guardia. Miro a Ren. Solo veo sangre.
– Rennie…

Susurra mi nombre mientras me mira fijamente, acariciando mi mejilla llena de sangre por el corte de la cabeza. Me alegra tanto ver que está bien…. Pero algo interrumpe nuestro momento. Minhyun. Se apuntan con el guardia mutuamente sin llegar a disparar ¿¿Por qué no dispara?? No puede ser que no tenga balas ¿¡verdad?!
De repente el guardia sonríe. Mierda, si ha llegado a la misma conclusión que yo…
Aparto la mano de Baekho y salto en dirección al guardia con la porra en la mano.
Salto encima suyo y antes de que pueda reaccionar le doy con toda mi fuerza en la cabeza. Cae con un golpe sordo en el suelo, en medio de un charco de sangre.
¡Bien! Ahora me siento un poco menos inútil. Me giro para asegurarme que Min este bien pero Baekho grita antes de que pueda decir nada.
– ¡GUARDIAS!

Dos nuevos guardias. Min me pide un arma. ¿Y yo que sé donde hay una pistola? Expando la mente, nunca me había costado tanto, encuentro una y se la lanzo, con las manos, mi poder no funciona.
Y oigo el disparo, y siento el dolor, y todo se vuelve oscuro…

Le tira una pistola y Min la coge. Me giro y veo a dos guardias delante de Baekho. No. No. No.
Antes de que pueda moverme uno dispara y Baekho cae. No. Baekho no. NO. NO ES JUSTO.
Está muerto. Muerto.
Os matare.
Corro. De frente. No importa nada. Os matare. Con mis propias manos. Os matare. Aunque muera en el intento. Si no está Baekho ya no importa. Muertos. Os matare.

¡Mierda, aún quedan dos! ¡Y yo sin balas, joder!
Baekho se apresura a pasarme una pistola. Genial. Tengo que cargármelos.
Pero antes de que pueda hacer nada uno le dispara a Baekho. Y él cae al suelo. ¡No! ¿Está muerto?
No tengo tiempo, van a matarnos a todos. Apunto a ese guarda y me dispongo a apretar el gatillo. Pero antes de que pueda hacerlo Ren sale corriendo en dirección a los guardias y se pone en medio de la trayectoria que debe seguir mi bala. No puedo disparar, voy a darle a la rubia.
¿Pero qué hace? Corre en plan suicida y gritando como un poseso. No sabe lo que se hace, está en shock por lo de Baekho, no podrá ganarlos así. ¡Van a cargárselo, maldita sea! ¿Qué puedo hacer?

Algo me tira al suelo. Caigo de cara. Duele. Oigo dos disparos y los guardias
caen. Muertos. Me levanto lentamente y alguien me grita.
– ¿ESTAS LOCO? ¿ACASO QUIERES QUE TE MATEN?
Baekho. No, Baekho está muerto ¿verdad? Me giro pero allí esta. De pie. Gritándome. Vivo.

Oigo la voz de Baekho, que usa su poder para tirar a Ren al suelo con un grito. En cuanto él cae yo aprovecho para disparar a los dos guardias. Les doy a la primera, un disparo para cada uno. Ambos caen, y no creo que puedan volver a levantarse. Nunca más. Se acabó…

Me acerco a él lentamente. Necesito tocarle, asegurarme que está vivo. Que está bien.
Le acaricio la cara suavemente. Tengo miedo que desaparezca en cualquier momento. Que solo sea una mala jugada de mi mente. Pero no, es real, está bien.
– Baekho… 

– ¡No vuelas a hacer algo así! – he estado a punto de perderle… – ¿es que quieres que te maten? – cuando ha salido corriendo hacia ellos…
– Estás bien… yo… pensaba… que estabas muerto…
Le tiembla la voz…
¿Muerto? Cierto, la bala… ¿debería estar muerto? siento dolor, pero es más como un golpe… El chaleco me ha protegido, ha detenido la bala.
Siento en mi rostro los dedos fríos de Ren. Acaricia mi mejilla con suavidad, mis ojos, mis labios… Lleva su otra mano también a mi cara y me coge con fuerza, como si quisiera asegurarse de que estoy ahí. Yo le acaricio también, sus dulces facciones, de las que ya me he enamorado. He estado a punto de perderle. No puedo borrar de mi mente ese momento en que le he visto correr, desarmado, hacia el enemigo. Pero está vivo. Herido, pero vivo.
Le abrazo, rodeando con fuerza sus hombros. Que fácil encaja entre mis brazos, que cómodo es estar así. 

¡Buf! ¡Suerte que a Baekho no le ha pasado nada! Él y Ren están hechos polvo, pero siguen vivos. Yo también he salido bastante bien parado de esto y JR… bueno, creo que como mínimo respira. No quedan guardias en condiciones de atacarnos, y parece que no van a venir más. De momento hemos salido de ésta.
Pero… no todos. ¿Y Aron? ¿Dónde está Aron? Cuando he salido al pasillo he visto que no estaba con Baekho, pero no he tenido tiempo de darle demasiadas vueltas. Pensé que aparecería para ayudarnos… pero no lo ha hecho. Aron nunca nos dejaría tirados si sabe que estamos en peligro. ¿Por qué no ha venido? ¿Dónde está? ¡¿Dónde está, joder?!
Miro a ambos lados del pasillo, esperando verle aparecer por algún lado. Vendrá, sé que vendrá, sé que no me dejará. ¿Por qué no aparece? Sé que en cualquier momento le veré girar la esquina y correr hacia mí para abrazarme. Me dirá que se alegra de que esté bien, que siente haber tardado tanto. Lo hará, claro que lo hará. Vamos, ¿qué está haciendo? ¿Dónde está?
¡Aron! ¡Maldita sea! ¡Ven, por favor! Estás bien, ¿verdad? No te ha pasado nada, ¿verdad que no? Por favor… Por favor dime que estás bien…
Se me humedecen los ojos y mi cuerpo tiembla. Sólo con la idea de que pueda haberle pasado algo. ¿Y si es verdad? ¿Y si no vuelve? ¿Y si le ha pasado algo? ¡No, joder! ¡No lo soportaría!
– Baekho…
No me responde. Está demasiado entretenido con Ren.
– ¡¡¡BAEKHO!!!
Grito con todas mis fuerzas y ambos se giran asustados.
– ¿Qué…?
– ¿Dónde está Aron?
– ¿Aron?

¿Donde está Aron? se fue con tres guardas. Debería haber vuelto… Fuerzo mi mente a abrirse, a buscarle. Imposible, duele, y pesa, mi cuerpo pesa… Estoy agotado. 

Clavo la mirada en Baekho, él desvía los ojos para no mirarme. ¿Por qué? Luego habla en un susurro.
– Yo… no lo sé.
No puedo más. Me acerco a él tan rápido como me permite mi cuerpo, le cojo por la por la ropa, le sacudo con fuerza y le grito.
– ¡¿Qué no lo sabes?! Estaba contigo, ¡claro que lo sabes! ¡Tienes que saberlo! ¡Baekho! ¡Dime dónde está Aron! ¡¿DÓNDE ESTÁ ARON, JODER?!

Cada grito se clava en mi mente. No puedo pensar. ¿Cómo voy a buscarle?
– ¡No lo sé! ¡De verdad que no lo sé!
Me duele la cabeza, no me sale la voz, me escuecen los ojos. Vamos Baek, haz un esfuerzo, ¿donde está Aron? Búscale, no puede estar lejos…
Pero mi mente se cierra, se niega a abrirse, y como más lo intento más duele.
Dejadme en paz… 

Minhyun no para de gritar, entiendo que este preocupado por Aron pero… ¡Joder! ¡Baekho no puede más! ¡Está agotado! ¡Lleva mucho tiempo usando su poder al máximo! ¡¿¿Es que no lo ve??! Aun así lo intenta, ¡a este paso va a colapsar en mis brazos de un momento a otro! ¡Para ya!
– ¡Déjale en paz! ¡¿No ves que está agotado?!

Ren me coge de forma brusca y me aparta de Baekho. Me empuja y yo no consigo sostenerme de pie y me caigo al suelo. Me quedo allí, incapaz de levantarme. Las lágrimas empiezan a brotar de mis ojos como inmensas cataratas. No consigo parar de llorar, y tiemblo. Porque tengo miedo, mucho miedo. De no volver a verlo, de que le haya pasado algo. Deseo volver a sentir sus abrazos, sus ojos clavados en mí, su dulce voz gritando mi nombre…
– Aron… ¡¡¡ARON!!!

SHIROKO KUROKO AOIKO

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el febrero 1, 2013 en ACTION y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. ¡Gran capítulo! Me h agustado mucho. ¡Esto sí que es acción! Y drama, también. Aron me preocupa, no está. Pobre Aronnie.
    Ha tenido muy buenos momentos. Me ha gustado como Ren les atacaba, ¡Menuda fierecilla! Jajaja, qué mono por favor XDDD
    Ha sido bueno, ¡Espero el siguiente!

    • Muchas gracias!! >_< tu pobre Aron…ya veras en el proximo capitulo~ Rennie es la cosa mas mona del planeta (aunque sea un poco temerario y tontito a veces) Nos alegramos un monton que te haya gustado y esta vez publicaremos a tiempo! (aunque sea durante unas semanas, luego ya veremos ^^') Gracias! 😀

  2. Wow! Hay que leer cada capítulo conteniendo la respiración. Ren suicida mola. Y andandará Aron…

  1. Pingback: ¡ACTION! | SHIROKOtoKUROKO

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