ACTION: Capítulo 15


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Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Nu’est (grupo K-POP) Ren, Minhyun, Aaron, JR y Baekho

(Cada personaje narra en un color diferente.)

Capítulo decimoquinto

 

Cuando la bala atraviesa mi cuerpo me siento sin fuerzas y me desplomo en el suelo. Se forma un enorme charco de sangre a mi alrededor. Grito, y mis lágrimas se acumulan en mis ojos por el dolor.
Intento mover el brazo atravesado por la bala pero duele demasiado. Aunque reconozco que he tenido suerte de que me haya dado en el brazo; si me llega a alcanzar en el pecho o en la cabeza no lo habría contado.
Oigo una risa detrás de mí, parece que el guarda está contento con su logro. Da un par de pasos para acercarse, y eso me hace estremecer. ¿Por qué no me remata a balazos? No le sería difícil, no consigo que el cuerpo me responda. Supongo que les han ordenado que nos capturen vivos…
No voy a permitirlo, tengo que reaccionar. Vamos, puedo hacerlo. Sólo queda uno. Uno y nada más. Uno y podré volver con Min. Espero que él esté bien…
Consigo girar un poco la cabeza y con los ojos aún nublados por las lágrimas veo el guardia a mi lado con la porra en alto, a punto de atormentar mis pobres costillas. Ah, no, no se lo permitiré. Tengo que volver a usar mi poder. Vamos, debo concentrarme, sólo una vez más.
En el momento en el que el guardia baja la porra consigo que mi cuerpo reaccione, y gracias a mi poder me escabullo veloz de su golpe. Antes de que él se dé cuenta ya estoy a su espalda, rodeándole el cuello con el brazo sin lastimar y agarrándole fuerte la cabeza. Cuando se da cuenta de la situación me lanza una mirada de puro terror.
No, yo tampoco quiero hacer esto. Pero es la forma más rápida de acabar, y no puedo permitir que esto se alargue más.
Cierro los ojos, trago saliva y sin esfuerzo giro mi mano, agarrada aún a su cabeza. Oigo un “crac” y un gemido ahogado. En el momento en el que lo suelto veo caer su cuerpo al suelo, carente de vida y con el cuello roto.
No quiero ni pensar en lo que acabo de hacer. Ojalá pudiera borrar este recuerdo de mi mente. No, esta imagen no voy a olvidarla jamás. Pero ahora no puedo pensar en esto, tengo que volver con los demás. Con Min.
Por suerte creo que recuerdo el camino por el que he venido. Sólo falta encontrar fuerzas para recorrerlo. He usado mi poder para acabar con el guardia, pero no puedo seguir usándolo, estoy demasiado agotado. Cuando dejo de usarlo siento de nuevo la pesadez de mi cuerpo magullado y el intenso dolor de la herida. Con trabajo consigo andar hasta la pared del pasillo. Me da vueltas la cabeza y se me nubla la vista. Mi brazo está completamente rojo, al igual que mi ropa, parece que la sangre no va a dejar de salir. No sé cómo voy a llegar, pero tengo que hacerlo. Vamos, un esfuerzo más. Puedo hacerlo, sé que puedo.
Apoyándome en la pared consigo avanzar, medio arrastrándome, deshaciendo el camino que había hecho antes. No me había parecido tan largo, tengo la sensación de que no voy a llegar nunca. Aguanta, Aron, aguanta. Cuando llegue voy a ver a Min de nuevo.
Por fin giro la última esquina y le veo: mi chico está en el suelo, llorando, temblando y gritando mi nombre con desesperación. Llora por mí. Quiero llamarlo, pero no sé si me va a salir la voz.

– Min…
¿Qué? Esta voz…
Giro la cabeza y lo veo. Justo acaba de aparecer por uno de los extremos del pasillo. Camina con mucha dificultad, apoyándose en la pared. Y tiene sangre, mucha sangre, en el brazo derecho. Su voz suena muy débil y respira con dificultad. Las piernas le flaquean y cae de rodillas al suelo.
– ¡¡¡ARON!!!
Me levanto de golpe y corro hacia él tan rápido como puedo. Y le abrazo con fuerza, ansioso de la calidez de su cuerpo, incapaz de soltarlo.
Ahora veo la herida de donde le sale tanta sangre. Una bala le ha atravesado el brazo. Va dejando un rastro rojo a su paso, está perdiendo demasiada sangre.
– Min… -su voz es ronca y débil.
– Aron…
– Veo que tú estás bien… Me alegro tanto…
Le abrazo aún más fuerte, sigo llorando.
– Sí… Pero tú…
– No pasa nada… Estoy bien… No llores por favor…
Con la mano izquierda acaricia mis mejillas para secar mis lágrimas. Levanto la cabeza para mirarle a los ojos, los suyos se clavan también en los míos. Y me sonríe de forma pícara.
– Te recuerdo que me debes un beso. Aún no lo he olvidado.

Por fin aparece Aron y Minhyun corre a sus brazos, tiene bastante mal aspecto pero eso ahora no me importa demasiado. Vuelvo a centrar mi atención en Baekho que parece más tranquilo ahora sin gritos ni presiones. Aun así parece a punto de colapsar…
Le cojo un brazo y lo paso por encima de mis hombros para asegurarme que no va a caer y él me sonríe sin decir nada. No hace falta. Le sonrío yo también, solo con sentir el calor de su cuerpo siento que todo va a estar bien, solo le necesito a él a mi lado.

Se sonroja un poco y me sonríe. Por fin sonríe. Ha dejado de llorar. Se ve adorable con los ojos enrojecidos, pero prefiero su hermosa sonrisa.
Estaba preocupado por mí hasta el punto de llorar de esta forma y gritar desesperadamente mi nombre. Me duele todo el cuerpo, estoy mareado por perder demasiada sangre y no me siento capaz de levantarme, pero creo que no podría ser más feliz. Moriría con sus brazos rodeándome y su cuerpo pegado al mío.
Entonces me dedica una mirada traviesa. Luego acerca su rostro al mío, muy despacio, y le veo cerrar los ojos. Yo cierro también los míos y espero el contacto de nuestros labios, que no se hace esperar. Vuelvo a sentir esos delicados y dulces labios sobre los míos, el suave roce de la rojiza piel. ¡Cómo me gustan esos labios! Desearía que este beso no acabara nunca…
Me sorprendo al notar su lengua lamiendo mis labios, pero inmediatamente abro la boca para permitirle el paso. Él introduce su lengua dentro de mi boca para encontrarse con la mía y empezar con ella un dulce baile de suaves caricias, que cada vez van volviéndose más rápidas, más intensas y más apasionadas.
Noto su mano en mi nuca para evitar que me aleje y para profundizar más el beso. Exploro con mi lengua todos los rincones de su boca, y él hace lo mismo conmigo.
Sólo nos separamos cuando nos quedamos sin respiración. Miro sus labios enrojecidos y me deleito con los suaves jadeos con los que intenta normalizar su respiración. Sus mejillas se enrojecen por momentos, y baja la mirada. ¡Es tan mono! Antes me equivoqué. Sí que podía ser más feliz.
– Aron… Creo que deberíamos ir con los chicos…
– ¿Eh? Ah, sí… claro…
Intento incorporarme pero al mover el brazo siento una punzada de dolor que me hace estremecerme. Min  me sujeta para que no vuelva a caerme. Me ayuda a levantarme y andar hasta donde están los demás y me tumba en el suelo para que descanse.
Estoy muy mareado, lo veo todo borroso. Creo que están hablando pero no oigo bien lo que dicen. Y poco a poco me invaden el silencio y la oscuridad…

Dejo a Aron en el suelo mientras decidimos qué hacer. Le veo cerrar los ojos y creo que pierde el conocimiento. Mientras sonríe. ¿Sonríe? ¿Por… nuestro beso? Al recordarle siento calor en el estómago, y sin querer sonrío yo también. Parezco idiota. Un idiota enamorado.
Pero de repente oigo algo detrás de mí. Eso es… ¿un sollozo? Me giro sin comprender, y entonces le veo. Es uno de los guardias, uno que no ha muerto. Está tumbado en el suelo cerca de JR, y su brazo derecho se ha convertido en un enorme charco rojizo que prefiero no describir. ¡Qué asco, maldita sea! Eso debe doler cantidad… No me extraña que esté llorando…
Doy un par de pasos en su dirección intentando aguantarme las arcadas que me provoca la escena. Le veo temblar, acurrucado en el suelo, incapaz de moverse, incapaz de hacer nada. Ha perdido demasiada sangre, no sobrevivirá. Sus gemidos de dolor se clavan en mis orejas y me destrozan el corazón. Han intentado matarnos, sí, pero… No soporto verlo sufrir así. ¿De verdad se merece esto? Al fin y al cabo no es más que un títere a manos de los mismos que nos maltrataban a nosotros.
¿Cuándo tardará en morir si le dejo así? ¿Minutos? ¿Horas? No puedo más. Va a morir igual, así que como mínimo le evitaré el sufrimiento.
Me fijo en que todavía lleva su pistola. Me acerco a él y se la quito. No la ha usado, así que todavía está cargada. Doy un par de pasos atrás y le apunto a la cabeza. Vacilo un momento, pero al fin disparo, mientras siento una lágrima recorriendo mi mejilla.
Por fin ha dejado de moverse. Ya no llora, ya no tiembla, ya no se retuerce. Ya no sufre.

 

“PAM”
Un disparo. ¿Guardias? ¿Dónde están? No les veo. Más guardias no… Búscales Baek, abre tu mente y…
Duele. Me duele la cabeza, me duele la garganta. Me duele la espalda y las costillas. Me duelen los pies, y las rodillas y las piernas.
Pero sobretodo las costillas, duele respirar, algo se me clava. Y la cabeza… No puedo pensar, no puedo “sentir” nada…

Oigo un disparo y del susto dejo caer la mochila de Bakeho. Me giro esperando ver un guardia atacándonos pero nada de eso. Todos siguen en el suelo sin dar señales de vida. Solo veo a Min de pie, apuntando a un guardia en el suelo. No entiendo nada… Espera… No puede ser… ¡Le ha matado! ¡Todavía estaba vivo y le ha reventado la cabeza!!
– ¡¿QUÉ COÑO HACES ATONTADO?!¿ES QUE TE HAS VUELTO LOCO?!
– No habría sobrevivido. Sólo he evitado que sufra.
– Pero…pero…. ¡LE HAS MATADO JODER!

“Le has matado”… “le has matado”… “le has matado”….
Estas palabras resuenan en mi mente una y otra vez, y se clavan en mi cerebro. ¡Sí, joder, sé que le he matado! Para mí tampoco ha sido fácil. Me he convertido en un puto asesino, como lo era mi padre, como esa gente a la que tanto odio… ¿Pero qué podía hacer? Habría muerto… de una forma lenta y sumamente dolorosa… ¡Lo he hecho por él, joder!
Cálmate… Respiro hondo, tengo que mantenerme frío. Yo no soy como ellos, yo no mato por placer. Yo no soy como ellos.

Miro al guardia muerto. Y a Min. Y otra vez al guardia. Y entonces me fijo en su herida y el charco de sangre donde esta tumbado… puede que tuviera razón… Pero algo interrumpe mi observación. Un sollozo.
Minhyun está llorando. La lágrima solitaria que caía antes se ha transformado en un lloro desesperado. Mierda, creo que me he pasado con el… Supongo que para él tiene que haber sido muy difícil pero lo ha hecho por ese pobre diablo… ¡Joder! ¡¿Por qué hablo sin pensar?!
– Oye Min…atontado…
Le llamo pero no me hace caso, solo llora más. Me acerco a él y pongo una mano sobre su hombro, no sé qué hacer…
– Min…lo siento, no quería gritarte ¿vale? Entiendo lo que has hecho, solo me he sorprendido…
Me acerco un poco más y antes de que pueda seguir disculpándome me abraza, hunde su cabeza en mi cuello y aprieta fuerte sin dejar de llorar. Joder Min! ¡Me ahogas! Pero le correspondo el abrazo y, dudoso, acaricio su pelo.
– Shht… está bien Min, ya esta… no has hecho nada malo

No puedo… Sólo con pensar en lo que he hecho no puedo dejar de llorar… Quizá debería haber dejado que muriera solo en vez de reventarle la cabeza… No, eso habría sido todavía más cruel… Pero es que le he matado, a sangre fría, cómo lo hacían mi padre y sus secuaces. Sólo puedo pensar en eso. En que soy un asesino, ¡un maldito asesino! Me da asco pensar en lo que me he convertido. No consigo que las lágrimas dejen de resbalar por mis mejillas.
Me abrazo fuerte al cuerpo de Ren. Pero ni su calor ni sus palabras consiguen calmarme.
– ¡Eh, chico!
Oigo una voz ronca detrás de mí, y Ren y yo nos giramos sobresaltados sin comprender. ¿Quién ha hablado? Vemos a un guardia en el suelo. Tiene sangre en el cuello, en el pecho, en el brazo y debajo de la máscara. Su voz es débil y le cuesta mucho hablar. ¿Quiere volver a atacarnos? No, es imposible, no creo que pueda moverse. Le veo muy mal, por sus heridas creo que él tampoco sobrevivirá.
– Mátame…
– ¿Qué?
– Mátame… por favor…
¿Que lo mate? ¿Cómo que lo mate? No puede ser que me esté pidiendo eso. No… no puedo… Otra vez no… Niego con la cabeza, incapaz de pronunciar una palabra.
– Me duele… mucho… Mátame… Sabes tan bien como yo que no sobreviviré… Duele… Por favor… Mátame… Por favor… Mátame…
Sus últimas palabras se vuelven un sollozo. Llora y gime de dolor de forma cada vez más audible. Tiembla, se retuerce. Cada vez tiene más sangre. Sufre demasiado. No quiero dejarlo así, tengo que hacerlo.
Aprieto con fuerza la empuñadura de la pistola con mi mano y doy un par de pasos hacia él. Estoy temblando. No quiero volver a matar, no puedo.
– No puedo… Lo siento…
– Por favor… Por favor hazlo… Por favor mátame…
Sigue llorando, cada vez más fuerte. ¡Joder, ¿qué hago?! No puedo…
– Hazlo – oigo la voz de Ren a mi espalda y su mano en mi hombro. – No puedo seguir viéndolo sufrir así…
Finalmente asiento. Me alejo de Ren y me acerco al guardia con paso firme. Le apunto con la pistola a la cabeza.
– Gracias… Muchas gracias… No dudes… Aprieta el gatillo… Mátame…
Disparo. Sin temblar, sin vacilar. La bala le atraviesa la cabeza. Dejo de ver sus temblores y de oír su voz ronca y sus sollozos.
Lo he vuelto a hacer, he vuelto a matar. Pero ya no me siento tan mal. Siento los brazos de Ren rodear mi cintura desde detrás y su cabeza apoyada en mi espalda.
– No tengas remordimientos, tontaina. Has hecho bien. Nadie más habría sido capaz de hacerlo.
Sonrío, me siento mejor. Por fin veo claro que no soy como mi padre. No soy un asesino como él.

Por fin Min ha dejado de llorar. Me quedo unos momentos más abrazándole sin decir nada pero luego recuerdo en que situación nos encontramos.
– Min, tenemos que irnos… pueden volver en cualquier momento…
– Sí, tienes razón.
Me separo de él y cojo la mochila que he tirado antes al lado de Bakeho. Este abre un poco los ojos cuando me acerco
– Rennie… tenemos que escondernos
– Sí, pero primero tenemos que curarnos un poco las heridas. Descansa, nosotros nos encargamos
– Está bien… pero tu primero, tienes mucha sangre.
– Sí, sí, no te preocupes.
Vuelve a cerrar los ojos pero no hace cara de estar dormido, me preocupa pero creo que estará bien, Aron y JR nos necesitan más.
Cojo la enorme mochila y se la lanzo a Minhyun.
– ¡Min! ¡Busca vendas y medicamentos!
Asiente con la cabeza y empieza a rebuscar, creo que estará bien. Necesito buscar algo para la fiebre de JR y limpiarme la sangre de la cara porque así no veo nada.
Entro en la sala otra vez y mojo un trozo de tela de un uniforme en el charco, no es lo más higiénico del mundo pero es agua así que supongo que servirá. ¡Joder esta helada! Aish, pues claro, ¿cómo no iba a estarlo? Toda la sala lo está.
Termino de limpiarme un poco, la herida escuece y me va a salir un buen chichón pero no es grave. Limpio el trapo y vuelvo a mojarlo, supongo que para bajarle un poco la fiebre servirá…
Ah! tenemos que limpiar la herida de Aron también… Rompo la tela en dos, las empapo bien y vuelvo a salir.
Minhyun alza un par de paquetes triunfalmente.
– ¡Ren! ¡¡Muchas vendas y pastillas para la fiebre!!

Cojo las vendas y me acerco a Aron, que sigue tumbado en el suelo e inconsciente. Mierda, ha perdido un montón de sangre, demasiada. Hay un charco rojo debajo de su brazo lastimado. No, no, no, por favor, no sangres más.
Me arrodillo a su lado, tengo que detener la hemorragia. Tapo la herida con las vendas, son lo único que tengo, pero no funciona, no para de salir sangre… ¡Maldita sea!
– ¿Y si lo intentas con esto?
La rubia me ofrece un trozo de tela empapado de agua helada. Genial, el frío ayuda a detener la salida de la sangre. Lo coloco sobre la herida y presiono fuerte para intentar detener la hemorragia.
Noto como tensa su cuerpo y suelta un gemido. Parece que no está inconsciente del todo.
– Auu… Duele…

Me duele mucho el brazo… Tengo frío, mucho frío, mi brazo está frío… Y duele… ¿Por qué siento tanta presión en el brazo? Quiero apartarlo pero no tengo fuerzas… Duele demasiado… Y estoy muy mareado… Mi cabeza da vueltas…
– Aron… Aron, ¿me oyes?
¿Min? ¿Estás aquí conmigo? Intento llamarlo pero no me sale más que un susurro, no sé si me habrá oído…
– Aron, estoy a tu lado, aguanta un poco, ¿vale? Te pondrás bien, te lo prometo.
Quiero responderle pero mi cuerpo no obedece. Intento sonreír, no sé si lo consigo. Noto sus labios sobre mi mejilla. No puedo decirle que se lo agradezco…
Creo que él sigue hablando pero casi no le oigo. Cada vez menos, cada vez se vuelve todo más silencioso…

Ha vuelto a perder el conocimiento. Sigo presionando con fuerza la herida, intentando que deje de sangrar. ¿Por qué no para de salir sangre? Ya ha perdido demasiada, ¡si sigue así morirá! ¿Qué más puedo hacer?

Minhyun se encarga de Aron mientras yo voy a revisar como esta JR. Lleva un buen rato inconsciente pero no parece haberle aumentado mucho la fiebre por suerte, pero tampoco bajado. Le pongo el otro trapo empapado sobre la frente, por más que tengamos pastillas no sé cómo se las vamos a dar si esta inconsciente
Me giro para comprobar como le va a Min y le veo histérico, Aron sigue sangrando. Voy corriendo a la mochila y la vacio toda de golpe, ¡tiene que haber algo! Reviso montones de potes de colores hasta que encuentro uno de “pomada antihemorrágica”. Perfecto, espero que sea esto, me suena el nombre.

¡Deja de salir, joder! ¿Por qué no te detienes? Por favor…
Sé que si sigue así Aron morirá. Sólo con pensarlo las lágrimas se acumulan en mis ojos. Me siento frustrado, inútil… No sé que puedo hacer…
– Min, usa esto.
Me giro y veo que Ren sostiene un pequeño bote verdoso.
– ¿Dónde…?
– En la mochila.
La cojo, la abro y empapo el trozo de tela con la pastosa crema. Por favor, que funcione. Vuelvo a colocársela sobre la herida, y presiono con fuerza. Vuelvo a oír un ligero gemido.
Poco a poco la sangre deja de salir, o por lo menos con la intensidad con la que lo hacía. Hasta que se detiene por completo. ¡Bien! ¡Lo hemos conseguido!
Mojo las vendas con la crema y me apresuro a vendarle el brazo. Creo que de momento será suficiente, ya no corre peligro.

Genial, parece que ha funcionado. Vuelvo a ver como esta JR, sigue sin moverse ni dar señales de mejora, no creo que el trapo haya servido de nada… ¡Mierda! No puede morirse ¿verdad? Aparto el trapo que ya está más caliente que frio y pongo mi mano en su frente, realmente está muy caliente. ¿¿Qué hago?? Seguro que Baekho sabría que hacer… ¡No, no! Esta vez tienes que apañarte sin él, necesita descansar… ¡Minhyun! ¡Min sabrá que hacer!
– ¡Min! ¡JR no despierta!
– Me da igual
¿Qué? ¿Cómo que le da igual? Vale que su novio esta jodido pero mi… ¡mi chico también lo está! ¡JR es nuestro compañero y nos necesita!

Ya no sangra, que bien, pero sigue inconsciente. Lo llamo pero no reacciona. Le acaricio la mano, la mejilla… Ren me grita no sé qué sobre JR. ¡Me da igual, Aron no se despierta, ¿qué puede ser más importante?!
Por fin abre los ojos, me mira y me sonríe.
– Aron, estás…
– Estoy bien, dame un minuto…
¡Qué descanso! Vale, ahora sí que puedo ir a ver qué le pasa a JR.
Me levanto y me acerco donde está Ren. Me mira con cara de pocos amigos, creo que antes me he pasado.
– Lo siento, estaba nervioso… Sabes que no pienso lo que dije… JR me importa, y mucho…
– ¡Cállate atontado! ¡No tenemos tiempo para esto!
Tiene razón. Me agacho a su lado y miro a JR. Está muy rojo, suda y respira con dificultad. Pobre…
– He encontrado pastillas para la fiebre, pero si está inconsciente no sé cómo dárselas…
– Déjame a mí.
Le cojo la cápsula blanca que tenía en la mano y me la meto en la boca. Ren me mira incrédulo.
– ¿Pero qué…?
Cojo con una mano la barbilla de JR para abrirle la boca, y con la otra le tapo la nariz. Junto mi boca con la suya para pasarle la medicina, y luego empujo la pastilla hacia el fondo de su garganta con mi lengua para asegurarme de que se la traga. Me separo despacio de él y le veo tragar saliva con una mueca rara. Perfecto, asunto resuelto.

¿Qué…?
Observo fijamente a Min mientras le mete la lengua a JR… ¿¿Cómo puede hacer algo así delante de Aron sin dudar?? Es… ¡Es casi como ponerle los cuernos!
Finalmente Min se separa y JR parece tragar. Vale, Ren, respira. Ha funcionado y eso es lo que importa, Minhyun ha demostrado mucha sangre fría tanto antes como ahora para hacer lo que sea necesario. Aron no parece haber visto nada así que vamos a dejarlo así, no tiene porque saberlo  y Min le ha salvado la vida a JR.
Mierda, ¡¿porque todos son tan geniales?!
Respiro hondo por última vez y me levanto, por más prisa que tengamos solo podemos esperar a que la medicina haga efecto y JR reaccione un poco.
Me acerco a Baekho que sigue apoyado en la pared con los ojos cerrados ¿se habrá dormido? No lo creo, tiene el ceño fruncido. Casi inconscientemente resigo la arruga de su frente con el dedo intentando borrarla y el abre un poco los ojos.
– ¿Cómo estás?
Parpadea unos segundos antes de responder con una sonrisa. Una sonrisa falsa.
– Estoy bien…sólo cansado
No me mientas, no estás bien, pero esta vez pienso cuidar yo de ti.
– La herida de Aron ha parado de sangrar y hemos encontrado medicamentos para JR, enseguida que puedan ponerse en pie nos vamos
Asiente ligeramente con la cabeza y me aparto para prepáranos, no podemos perder mucho más tiempo. Busco con la mirada por los alrededores, tiene que haber alguna otra mochila ¿No? Con lo que hay en la de Baekho no duraremos mucho… En un recodo del pasillo se ve algo negro así que me acerco y… ¡Bingo! Una mochila enorme, Aron la debe haber tirado al suelo en algún momento supongo.
No tenemos tiempo para revisarla mucho así que me la cuelgo a la espalda. ¡Joder! ¡Como pesa! Bueno, no importa, es sólo un poco de peso extra, podré con ello.

Ren se va por el pasillo, ¿qué diablos está haciendo? Pronto lo veo regresar con una mochila enorme cargada en la espalda. Pero… pero… ¡si es más grande que él! Se tambalea un poco, pero la lleva con mucha dignidad. Aunque no sé si aguantará demasiado…
– Rubia, ¿quieres que te ayude a llevarla?
– ¡No! Puedo solo. Hay demasiadas cosas por llevar.
Tiene razón. Todavía nos queda otra mochila, aunque más pequeña, y no sé si Aron y JR pueden andar.
Me acerco a mi chico y me agacho a su lado.
– ¿Cómo estás? ¿Puedes levantarte?
– Creo que sí…
Le agarro las manos y le ayudo a ponerse de pie. Él pone una mano en mi hombro y se apoya en mí para andar. Siento mi cuerpo muy débil, y con su peso tengo la sensación de que mis piernas me van a fallar y vamos a caer de morros al suelo. No, no puedo permitirlo. Aguanta. Además, creo que me toca llevar la otra mochila. Asco de vida.

Me acerco a JR a ver como está y me agacho a su lado intentando no desequilibrarme por el peso de la mochila. Le sacudo para que despierte y le llamo.
– JR, ¿me oyes? ¿Como estas?
Abre los ojos, parpadeando  y mira alrededor como intentando situarse.
– Los guardias… – murmura medio inconsciente.
– Nos hemos encargado de ellos pero pueden volver, tenemos que irnos… ¿puedes ponerte de pie?
Asiente, cansado, mientras intenta levantarse pero no creo que pueda solo así que paso mi brazo por debajo de los suyos para que se apoye en mí. Espero unos segundos y hago un par de pasos para comprobar cómo lo lleva y para mi alivio lo consigue, apoyando todo su peso en mi y lentamente pero podemos avanzar.
Espero que no nos encontremos con guardias o esta vez no salimos de esta…
– ¡Baekho! – le llamo y él abre los ojos – ya estamos todos, ¿nos vamos?
El sonríe y se levanta.
– Vámonos.

Cuando veo que por fin JR y Baekho están de pie y todos se disponen a marchar me acerco a la mochila que queda en el suelo. Suspiro resignado y me la cargo a la espalda. Joder, pesa demasiada para mi cuerpo debilitado. La pierna izquierda me falla y me obliga a usar todo el equilibrio del que dispongo para no caerme. Aron me mira preocupado.
– Oye… ¿Estás seguro de que puedes? ¿Quieres que la lleve yo?
– ¡¿Cómo vas a llevarla tú si ni siquiera te mantienes en pie solo?!
– Ya pero…
– ¡Pero nada! La llevo yo.
Mi tono de voz no da opción a réplicas. Valoro su buena intención pero no puedo permitírselo. Está débil, por poco se desangra. Él siempre ha cuidado mucho de mí, todos lo han hecho. Lo haré, tengo que ser fuerte.

Minhyun ayudando a Aron delante de todo, después yo con JR y Baekho justo detrás. Vamos, aunque sea lentamente, cada vez estamos un poco más cerca de salir de aquí.
Empezamos a andar lentamente en silencio, JR pesa más de lo que parecía y la mochila, demasiado grande, casi resbala de mis hombros. Buf, creo que esto va a ser más difícil de lo que parecía… Pero voy a hacerlo, puedo cargar con JR perfectamente. Si, tú puedes Ren, paso a paso, sin dudar.

 

SHIROKO  KUROKO  AOIKO

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Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el febrero 8, 2013 en ACTION, Others y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. Lo de la pomada antihemorrágica ha sido un puntazo. ¿Saldrán de ahí algun día?

  2. pobres de ren y min tuvieron que cargar con esas pesadas mochilas….no me imagino a ren con una mochila mas grande que el -.-”
    lograran recuperarse? o se encontraran con mas problemas estando debiles??

  3. Pobres por todo lo que estan pasando y no tienen ni 5 min de descanso, haber si encuentran un sitio seguro pronto.
    No se porque pero pienso que Dana (creo que se llamaba asi) ha tenido algo que ver.
    Muchos besos y espero que lo continueis pronto porque esta super emocionante.

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