ACTION: Capítulo 16


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Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Nu’est (grupo K-POP) RenMinhyunAaronJR y Baekho

(Cada personaje narra en un color diferente.)

Capítulo decimosexto

Siento que no puedo seguir, que me desmorono a cada paso. Cada inspiración es un suplicio, apenas puedo mantener los ojos abiertos. Pero debemos seguir. Tenemos que huir. Ni siquiera sabemos a dónde, pero irnos.
JR apenas está consciente. Ren intenta llevar-le, pero no puede con su peso. Me pongo al otro lado para compartir su carga. Enseguida que puede JR deja caer su peso sobre mí, y yo siento como si se rompieran todos los huesos de mi cuerpo. Agudas punzadas de dolor en todo mi cuerpo, cortándome la ya difícil respiración.

Seguimos avanzando, la mochila parece pesar más a cada paso que doy y empiezo a notar el golpe en la cabeza y todos y cada uno de los moratones de mi cuerpo. Intento que JR se apoye en mi pero es Baekho quien carga todo el peso, no me gusta que Baekho tenga que cargar con el pero es verdad que yo solo no hubiera podido mucho más tiempo…. ¡¿Por qué tengo que ser tan débil?!
Veo que pone cara de dolor por más que intente disimular… ¿por qué no confía en mí? si yo fuera más fuerte a lo mejor no fingiría delante mío…

– ¿Estás bien? – Ren me mira preocupado, ansioso. No puedo dejar que se preocupe tanto por mí.
Asiento, sintiendo que me estalla la cabeza solo por este movimiento.
– Sigamos. – le digo.
Empiezo a andar, tirando de ellos, siguiendo a Minhyun y Aron, hasta que estos se detienen y Min se gira.
– ¿Por dónde ahora Baek?
No lo sé… no me preguntes… No soy capaz de abrir mi mente, no puedo, no puedo sentir nada más que este dolor…
Haz un esfuerzo Baek. Busca guardias, busca una salida, un sitio seguro. Busca.
¡Ah! Duele… no puedo, no puedo, no me pidáis que siga…
– Izquierda – le respondo al azar.
Espero que no haya guardias, no llevar-les otra vez a ninguna trampa. Por favor, no más guardias, no más peleas, no más dolor…

Paso, tambaleo, paso, tambaleo, paso, tambaleo.
Poco a poco vuelvo a ser consciente de lo que me rodea. Alguien me carga, y en mis labios siento un sabor extraño, para nada desagradable…
Ya no me duele tanto la cabeza, y mi mente se va despejando poco a poco, pero todo sigue siendo borroso. Mis párpados pesan, mi cuerpo entero me parece de plomo.

Me parece que han pasado horas cuando, unos cuantos pasillos más tarde oigo a JR murmurar a mi lado.
– Huele dulce… – dice muy bajito.
¿Estará delirando por la fiebre?
– Es cierto, – responde Ren – huele raro…
– Es como… mi comida olía igual, las drogas…
¡Y por eso no hay un solo guardia en los pasillos!
– ¡Poneos las máscaras! – les grito.
Ya no van a mandarnos más guardias. Han vaciado la planta y nos tiran gas paralizante, como lo que le daban a Minhyun. Esperarán a que caigamos todos por la droga y vendrán a buscarnos. Pero no caeremos. Las máscaras que les quitamos junto con los uniformes tienen un filtro. Nos protegerán.
Me pongo la mía y luego me giro para ponerle la suya a JR. Y entonces caigo en la cuenta de que Ren no tiene máscara.
No lo dudo ni un instante. Me arranco la mía de un tirón y se la pongo delante de la cara.
– ¿Qué haces Baek? – exclama – ¡No!
– ¡Póntela! – le ordeno.
– Pero entonces tú te quedas sin.
– ¡PÓNTELA!
Ren sigue sin coger la máscara. ¿Cómo tengo que decírselo?
– Yo no me la voy a poner. O la coges o se queda aquí.
– Pero Baek… – veo lágrimas en sus ojos. ¿Encima va a hacerme sentir culpable?
Se la lanzo y sigo avanzando, arrastrando conmigo a JR, sintiendo como miles de agujas se clavan en mi cuerpo a cada movimiento. Y sigue la insistente punzada en mi pecho al respirar…
Pero no me detengo. No puedo. Tengo que estar al cien por cien. O fingirlo. Por ellos.

Seco con rabia las lágrimas de mis ojos y me pongo la máscara de mala gana. ¡Ya sé que soy débil! Pero… ¿tengo que ver como estando peor que yo sigues sacrificándote por mí? Baekho no aguantara demasiado con este gas, ¡necesitamos otra mascara! A ver, una máscara… ¡oh! ¡Un pañuelo, o un trozo de tela puede servir! Mierda, ¿de dónde saco yo ahora más tela? ¡Ah! ¡Mis pantalones! son como de hilo o algo por el estilo, servirá. Arranco un trozo de pernera y corro para atrapar a Baek y JR.
– ¡Espera!
Se para un momento y se gira y yo aprovecho para colocarle la tela delante de la cara y hacerle un nudo en la nuca. Me alejo un poco y lo observo con ojo crítico. Servirá.

El pequeño gesto de Ren me llena de calidez. Incluso en un momento así, que intente cuidarme, ver su sonrisa animándome con ojos llorosos es el mejor bálsamo para todas mis heridas.
Le atraigo hacia mí y le abrazo un instante, aun sosteniendo a JR con el otro brazo. Sentir su pequeño cuerpo junto a mí me da fuerzas. Es tan pequeño, tan delgado, parece tan frágil…
Me separo y vuelvo a cargar a JR. Tengo que ser fuerte.
Cojo aire para seguir andando, y el dolor en mi pecho se hace atroz. Intento hacer respiraciones más cortas, cogiendo solo el aire necesario, pero con el pañuelo… con esto que me tapa la boca cuesta respirar. Tengo que coger más aire y a cada inspiración siento las agudas punzadas en mi costado.
Casi preferiría el gas.
Pero ha sido un gesto tan tierno por su parte… si me lo quitase tendría que explicárselo. Solo le preocuparía más. Así que me trago las lágrimas y el dolor y sigo avanzando.

Caminamos despacio, y lo agradezco. Mi cabeza da vueltas y lo veo todo borroso, he perdido demasiada sangre. Las paredes blancas, el suelo grisáceo y las puertas oscuras… Todo se me mezcla. Si no fuera porque Min me guía hace rato que me hubiera chocado con algo. De hecho, si él no me hubiera ayudado no habría podido ni levantarme del suelo.
Mi brazo sigue doliendo mucho, casi consigue que se me olvide el dolor de los otros golpes y descargas eléctricas que he recibido y que llenan mi cuerpo de moretones y marcas de quemaduras…
Miro a Min, que camina a mi lado y me deja usar su hombro para apoyarme al caminar. No hubiera pensado nunca que en su estado pudiera llevar esa mochila y encima parte de mi peso. Camina con dificultad, a veces se tambalea y le oigo jadear suavemente, pero se mantiene firme y sigue adelante. No sé de dónde saca la fuerza. Se me hace raro, porque hasta ahora había cuidado yo de él, y ahora es él el que cuida de mí. Y me gusta.
Aún noto el sabor de sus labios y recuerdo el tacto de su lengua. Ese beso ha sido lo más maravilloso que he sentido nunca. Cuando lo oí llorar y gritar mi nombre se me aceleró el corazón. Me encanta saber que yo también le gusto, que esos labios son míos, que soy el único que puede probarlos.
Saldremos de ésta, tenemos que conseguirlo. Min tiene que sobrevivir, y yo quiero estar a su lado. Para siempre.

Cada vez estoy mejor, y siento a mi lado a Baekho que cada vez está más débil. Apenas respira, se tambalea a cada paso y tiene en el rostro una expresión crispada por el dolor.
Ren le mira preocupado, no, más que eso, ansioso. Y yo, ahora que ya estoy más fuerte intento andar por mí mismo, dejar de recostarme en ellos, sobretodo en Baekho, y ya no tengo muy claro quién lleva a quien.
Aron y Minhyun avanzan delante de nosotros. El mayor se tambalea también, agotado, y el vendaje de su brazo empieza a mancharse de sangre. El menor le mira preocupado, girándose de vez en cuando para comprobar que le seguimos y alentarnos con un ansioso “vamos…”.
Y de repente BH cae, las piernas le fallan y se desmorona con un alarido, se arranca la tela de la cara de un tirón y respira, agarrándose el pecho con fuerza.
Ren se agacha enseguida junto a él, va a quitarse la máscara, pero Baekho le ordena con un grito ahogado que no lo haga.
– ¡Ya basta Baek! ¡Deja de torturarte! ¿¡Crees que no nos preocupas si te comportas así?! ¡¿Crees que no te vemos sufrir??! Por favor…
Baekho desvía la mirada, como un chiquillo pillado en falta, pero demasiado orgulloso para admitir su error.
Me arrodillo a su lado, ignorando el mareo y concentrándome en no perder el equilibrio.
– Déjanos ayudarte – le digo suave – somos un equipo, y todos tenemos que salir de aquí. ¿Qué ganas cargando tú con todo? ¿Sacrificándote así? Nos has ayudado a todos, ya has hecho suficiente, deja que ahora los demás cuidemos de ti.
Él nos mira a Ren y a mí alternativamente, como debatiéndose, pero al final asiente y deja que Ren le ponga la máscara, atándose él el trozo de pantalón en la boca, y se recuesta en él para poner-se en pie.
Yo me incorporo también, y todo da vueltas. Me apoyo en BH, no recostándome en él, ni ayudándole yo, solo manteniéndole como mi punto de equilibrio.
Y así volvemos a avanzar. A ver hasta donde llegamos…

Apenas hemos dado cuatro pasos que una voz nos llama.
– ¡Eh! ¡Por aquí!
Nos giramos. Es un guardia. Con el uniforme, la máscara, las armas… Siento odio y rabia, y escondo a Baekho detrás de mí. No voy a dejar que le hagan daño.
Minhyun mira a JR, como esperando que decida qué hacer, Baekho y Aron parecen demasiado inconscientes. El loco se encoge de hombros y asiente, imagino que van a atacar, y me dispongo a saltar para ayudarles. Por más destrozados que estemos habrá que intentarlo. Solo es uno, podemos con él.
Pero no le atacan, siguen caminando tranquilamente hacia él. ¡¿Qué coño hacen?! ¿¡Es que se han vuelto locos!?
– ¿Se puede saber que cojones estáis haciendo? ¡Es un guardia, nos va a matar!
Se giran, confundidos.
El atontado sonríe histérico.
– Ren, estamos hechos asco. Si quisiera matarnos ya lo habría hecho.
– Nos está llamando, podemos intentar confiar en él. Igual nos ayuda.
– ¿Ayudarnos? ¡Me da igual lo que penséis, es un maldito guardia, no podemos confiar en él! ¡Es una trampa!
No lo entiendo, ¿cómo pueden pensar seriamente en confiar en uno de estos monstruos? ¿Cómo pueden ni tan solo plantearse que pueda ser buena persona? Es un guardia. No merece ni ser considerado persona. Ellos no nos consideran personas, ¿por qué merecen un trato mejor?
– Ren, no todos los guardias quieren matarnos, algunos nos quieren ayudar.
– ¡Ayudarnos a palmarla!
– Los uniformes que tenemos nos los dio un guardia, nos ayudó a buscarte cuando estabas capturado. Puede que incluso sea ella…
¿Que un guardia les ayudó? no es posible, algún provecho debió sacare de ello. Seguro que planeaba traicionarles o entregarles y le salió mal. ¡No se puede esperar más de esa escoria! Son asesinos, torturadores, ¡no almas caritativas!
– ¡Vamos! – la máscara blanca vuelve a asomar del pasillo.
– No tenemos otra opción.
– Intentémoslo – susurra Baek a mi lado.
Está bien, supongo que podemos intentarlo… total, con lo destrozados que estamos tampoco vamos a aguantar mucho más. No voy a confiar en ese guardia, pero confiare en Baekho.

Camino guiando a Aron en dirección al guardia, que nos ha llamado asomando la cabeza por detrás de una esquina. Oigo a Ren murmurar palabrotas de disconformidad, no lo ve demasiado claro pero me sigue. Y con él Baekho y JR.
Yo tampoco las tengo todas, pero no tenemos demasiadas opciones más. Habrá que intentarlo. Si seguimos deambulando sin rumbo por aquí tarde o temprano acabarán pillándonos.
El guardia nos guía por un pasillo estrecho que termina en una discreta puerta grisácea. Mete una llave en ella y la abre; luego con un gesto nos invita a entrar. Le obedecemos. Y en seguida nos encontramos en una salita pequeña, vacía y de paredes blancas, en la que solo destaca una pequeña trampilla muy bien sellada en un rincón del suelo.
El guardia cierra la puerta y se gira para hablarnos con una voz… ¿femenina? que la verdad, me sorprende un poco.
– Aquí no os buscarán, al menos de momento. Podéis descansar un poco, parece que lo necesitáis.
Al instante Baekho se tambalea y con un gemido se desploma al suelo; ha perdido el conocimiento. Ren tira la mochila, se deja caer al lado del rubio y le acaricia suavemente el pelo, sin quitarle los ojos de encima al guardia. JR se apoya en la pared y se desliza para quedar sentado en el suelo. Se acaricia la frente con la mano y cierra los ojos, aún parece mareado.
Yo ayudo a Aron a tumbarse, parece más dormido que despierto, y me siento a su lado. Cuando lo dejo veo que se mueve incómodo, como si le faltara algo. Entreabre los ojos y mira a su alrededor, cuando me ve se arrastra hasta mí y apoya su cabeza sobre mi regazo. Vuelve a cerrar los ojos y sonríe. Parece que ahora sí que está cómodo. Y yo estoy rojo como un tomate.
La voz de Ren me distrae de mis pensamientos.
– ¡Oye, tú! ¡¿Quién eres?! ¡¿Qué quieres?!
El guarda se quita la máscara y la capucha para descubrirnos su rostro femenino, sus facciones delicadas y su pelo corto y azulado.
– Me llamo Lime. Quiero ayudaros, porque no me gusta lo que os hacen. Podéis confiar en mí. Luego tendremos tiempo para hablar, pero ahora no podemos quedarnos mucho rato aquí. Deberías ocuparos de vuestros amigos.
Tiene razón, por ahora no podemos hacer nada más. Ren no parece muy convencido, pero se levanta con un “¡Tsk!” y se pone a rebuscar en la mochila grande. Yo dejo con cuidado la cabeza de Aron en el suelo, que se queja con una mueca, y me acerco a la rubia para ayudarle.
Lo primero que encontramos es un paquete de galletas. Ambos nos miramos con los ojos brillantes. ¡Es comida! ¡Casi no puedo creerlo! ¿Cuánto hace que no cómo? Abrimos el paquete a lo bruto de un tirón y engullimos su contenido como un par de desquiciados. Cuando se terminan sigo con una manzana, un panecito, dos mandarinas e incluso un trozo de carne cruda. ¿Carne cruda? ¿A quién se le ha ocurrido coger eso? Bueno, supongo que pensarían que podríamos cocerla con mi poder. Pero me da igual, no hay tiempo para eso.
Ren tampoco se queda corto y se traga todo lo que encuentra. Hasta que ya no podemos comer más. Creo que tengo el estómago a punto de explotar… ¡Pero qué bien me he quedado!
– Joder, tontaina, hay que ver cómo comes…
– Mira quién fue a hablar…
Vale, ahora sí debemos ocuparnos de nuestros compañeros. JR todavía se encuentra mal, pero de momento no podemos hacer mucho más por él. En cambio Aron vuelve a sangrar porque se le ha reabierto la herida y Baekho está en un estado bastante deplorable.
– Rubia, intenta hacer algo con Baekho. Yo me encargo de Aron.
Ren asiente y se acerca a su chico.
Yo vuelvo a rebuscar en la mochila hasta volver a encontrar la crema antihemorrágica y las vendas. Me arrodillo al lado de Aron y le quito el vendaje que le pusimos antes. Con estas mismas vendas le limpio un poco la herida. Gime cuando le toco y me dedica muecas de dolor medio soñoliento. Aguanta, Aron, pronto estarás bien. Luego le vuelvo a poner una buena cantidad de la pasta blanducha y las vendas limpias. Al final voy a ser un experto en esto de poner vendajes…

Sigo sin fiarme de la chica esta, si fuera por mí no le quitaría el ojo de encima ni un segundo. Vete a saber lo que hará si no la vigilamos.
Pero hay cosas más importantes. A Baek le cuesta respirar, es obvio que le duele horrores ¿será por el disparo? no he visto sangre pero…
Necesito ver si tiene alguna herida grave, tendré que quitarle la ropa…Espera ¿Quitarle la ropa a Baekho? No puedo, me va a dar algo… Me tiemblan las manos, ¡joder Ren! ¡Cálmate! Es solamente para curarle NADA MÁS. Respiro hondo y le desabrocho los velcros del chaleco, uno a uno, lentamente. No puedo evitar estar tremendamente nervioso. Termino con los velcros e intento sacárselo sin hacerle daño, con infinito cuidado, pero no puedo evitar que haga alguna mueca de dolor.
Solo queda la camiseta. Mierda, ¡vuelven a temblarme las manos! Es solo el pecho de Baekho nada más. Cojo el borde de la camiseta. Está muy abajo, demasiado… Voy subiendo la camiseta con cuidado, intentando no tocar su cuerpo. Lentamente se empieza a ver sus abdominales… joder, como está… ¿por qué me vendrán todas esas ideas pervertidas? ¡Ya Ren! ¡¡Cálmate!!!
Al fin consigo apartar las ideas locas de mi mente y termino de subir la camiseta, mostrando todo su pecho… pero esta vez no me fijo en lo bien trabajados que están sus pectorales, solamente busco alguna herida, algún corte, pero no veo nada.
A ver Ren, piensa ¿Dónde le ha dado la bala? En la espalda ¿no? Pues claro que no va a estar la herida en el pecho. Me concentro en pensar con la cabeza y no con las hormonas y le cojo para girarle y poder ver su espalda. Se queja y parece a punto de despertarse pero no lo hace. Y en cuanto lo veo me quedo sin aliento. Una enorme mancha negra y amoratada se extiende des del omóplato hasta la cintura.
Eso tiene que doler… Mierda. ¿Qué hago? ¿¡¿Qué hago?!? A ver, Ren, piensa. Crema, tiene que haber alguna de estas cremas raras para golpes.
Voy corriendo hacia la enorme mochila y la vacío sin cuidado, tirando al suelo todo lo que no me interesa. Lo único que quiero ahora es algo que pueda curar costillas rotas. Lo que sea. Rápido. Todo este tiempo debe haber estado sufriendo tanto sin decir nada… ¡A la que se despierte voy a echarle una bronca que va a flipar! Por fin encuentro un pote con de crema donde pone “antiinflamatorio, esguinces y fracturas”. Genial. Vuelvo corriendo al lado de Bakeho y le embadurno toda la espalda de crema. Se la pongo toda, dejándole la espalda casi blanca pero intentando no apretar demasiado. Espero que haga efecto, no tengo ni idea de cómo se cura una costilla rota como esto no funcione…

Miro a mí alrededor, analizando la situación.
Minhyun y Ren están ocupados cuidando de sus respectivos… ¿novios? Resulta algo chocante.
Quiero ayudarles, pero no puedo ni acercarme a Aron, está cubierto de sangre otra vez y… cierro los ojos, no puedo mirar.
La guardia de pelo turquesa, Lime, va a ayudarles, y sonríe amable a Minhyun para tranquilizarle. Me recuerda a Alice…
Solo de pensar en Alice siento en mi pecho una punzada de culpabilidad. He matado a otros guardias. ¿Por qué me siento más culpable con ella? ¿Por qué la conocía? ¿Por qué llevaba medio año cuidándome? ¿Por qué era la persona más amable y tierna que he conocido aquí dentro?
¿Estará viva? ¿Me odiará?
Sacudo esos pensamientos y voy con Ren a ayudarle. Parece desesperado esparciendo litros de pasta blancuzca en la espalda de nuestro malherido guía.
– ¿Qué le pasa?
– Creo que se ha roto una costilla – me responde con lágrimas en los ojos. – No despierta, no sé qué hacer…
Wow, una costilla rota, parece serio… En los sitios en que la capa de crema es más fina puedo ver la piel amoratada, y no pinta bien.
– ¿Cómo ha sido?
– La bala… El chaleco le ha protegido pero… – ¿Le dispararon? ¿Chaleco?
Toco la tela de la prenda que yo también llevo. ¿Es antibalas? Ahora que lo pienso sí que se parece un poco a esos de las series de la tele… Y es una suerte, porque una bala aquí hubiese sido mortal.
– Se pondrá bien – le digo acariciándole la cabeza para tranquilizarle – estas medicinas son milagrosas, verás cómo enseguida mejora – Realmente no sé si intento convencerle a él o a mí. No soportaría que muriese después de todo lo que ha hecho por mí, por todos. – Podemos darle alguna pastilla para el dolor de mientras – asiente, sorbiendo las lágrimas – Y… ¿le vendamos?

Antes de dejar que me ayude me aseguro que lleve puestos los guantes y entonces le vendamos como podemos, intentando no hacerle demasiado daño pero apretando lo suficiente para que sirva de algo. Vuelvo a bajarle la camiseta intentado no tocar la herida y acaricio su pelo con cuidado, mi pobre Baekho…
Tengo que volver a girarle pero teniendo así la espalda no quiero apoyarle directamente contra el suelo, necesito poner algo debajo… ¡La chaqueta! Aquí no hace tanto frio y el la necesita mucho más. Me la quito y la doblo con cuidado en el suelo haciendo algo parecido a una almohada y le estiro encima. El dolor sigue reflejado en su cara pero no puedo hacer nada más… Ah! ¡Analgésicos! Tiene que haber en la mochila.
Me levanto otra vez y rebusco entre la pila de medicinas que he tirado antes. Al fijarme me doy cuenta de que no hay tantas como parecía, tendríamos que controlarnos o solo para curar las heridas que tenemos ahora vamos a gastarlos todos.
Encuentro unas pastillas que parecen calmantes para el dolor, ¡perfectas! me pongo de pie pero un tobillo me falla y caigo al suelo. Auch. Me lo toco sin hacer mucha fuerza, duele y está hinchado pero no creo que sea nada. Supongo que no es muy buena idea ir dando patadas por allí… pero bueno, he conseguido madera y deshacerme de un guardia, no importa. Lo que no entiendo es porque antes no me dolía nada y ahora sí… puede que estuviera demasiado concentrado en otras cosas para darme cuenta del dolor.
Alargo el brazo hasta la mochila y cojo un paquete de vendas, creo que al final seremos unos expertos en primeros auxilios a este paso. Me vendo el tobillo tan fuerte como puedo, queda cutre pero creo que se aguantara.
Vuelvo al lado de mi chico intentando no apoyar demasiado peso en el tobillo y me siento a su lado. ¿Y ahora como le doy la pastilla si esta inconsciente? Estoy igual que antes con JR…Oh, JR, claro… ¿Hago lo mismo que Minhyun? Besar a Baekho…Mierda, ¡no tengo que volver a sonrojarme! Suerte que ahora no mira nadie. Bueno, si no quiere o no le gusta tengo la excusa de que era por la pastilla, aunque si esta inconsciente no va a darse cuenta, ¿entonces mi primer beso con Bakeho será así? ¿El inconsciente y con una asquerosa pastilla de por medio? Pero esto ahora no importa, lo único que importa es que Bakeho se ponga bien. Respiro hondo y abro la caja, aprovechando para mirar cuantas nos quedan. Hay…dos tabletas de seis, no son muchas comparadas con la cantidad de heridas que tenemos, espero que haya otra caja. Levanto un poco a Baek y apoyo su cabeza en mis piernas, respiro hondo otra vez y cojo la pastilla
– Rennie… ¿estás enfermo?
Del susto casi se me cae la pastilla. ¡Está despierto! Ahora sí que estoy rojo como un tomate, ¿y si llega a despertar cuando le estaba besando? Espera…No, no, ¡no! ¡No es un beso!
– ¿Rennie?
Mierda, debo parecer loco.
– ¡No, no! Estoy bien, la pastilla es para ti, para el dolor, yo…estaba a punto de despertarte para dártela, ¡sí!
– ah, gracias…sí que me duele un poco
¿Un poco? Claro, seguro que solo le duele un poquito…  pero bueno, como mínimo ha admitido que le duele, vamos progresando. Suspiro con resignación, siempre igual. Espero que esta pastilla le reduzca el dolor aunque sea un poco, no soporto verle con esta cara de sufrimiento, saber que está agotado pero que no puede descansar por el dolor.
Alza su mano y pongo la pequeña pastilla en ella mientras le levanto un poco con todo el cuidado que puedo pero no es suficiente, le duele, mucho. Consigo apoyarle en mi pecho sin que le duela más de lo necesario y le acerco la botella de agua a los labios. Da un pequeño sorbo y se toma la pastilla sin problemas pero con cara de asco. Bueno, mejor cara de asco de que dolor. Enseguida vuelvo a tumbarle en el suelo en, aunque sea poco tiempo y en un sitio tan incómodo espero que pueda dormir un poco.

Me despierta el tacto de una mano acariciándome suavemente la mejilla. Y una voz inconfundible que tararea dulcemente una canción. Abro pesadamente los ojos y me encuentro de nuevo tumbado en el suelo con la cabeza apoyada sobre el regazo de Min. Me mira fijamente, y cuando me ve despertar deja de cantar, esperando mi reacción. Una lástima, me encantaba oír su voz… ¿Cómo puede ser que cante tan bien?
Intento incorporarme pero cuando muevo el brazo lastimado siento una tajante punzada de dolor recorrer mi cuerpo. Se me escapa un gemido, que intento ahogar como puedo.
– ¡Aron! ¿Estás bien? ¿Te duele mucho?
¡Sí, sí que duele, maldición! Miro mi brazo y veo el nuevo vendaje, limpio de sangre y atado de una forma experta. Me ha curado de nuevo, la herida se cierra y ya no sale sangre, ahora estoy bien.
Me calmo poco a poco. El dolor no desaparece, pero con el tiempo me he vuelto un experto en diferenciar cuando el dolor es real de una herida abierta y cuando esta ya está curada y el dolor es solo en mi mente, así que aprieto los dientes y me incorporo.
Min me mira preocupado, preocupado por mí, y es tierno. Me acerco a él y beso sus labios, fugazmente, sólo un toque, sintiendo enseguida ganas de más. Me separo y le sonrío.
– Estoy bien… Gracias…
Al instante lo veo enrojecer, y desvía la mirada. Me encanta.
– Yo… estaba preocupado porque no despertabas… y no sabía qué hacer… Lime me dijo que cantara, que eso te iría bien…
Sonrío aún más de lo adorable que es.
– Me ha encantado oírte cantar, tu voz es preciosa…
Me mira a los ojos, luego a los labios, y de nuevo a los ojos. Creo que tiene tantas ganas de que nos besemos de nuevo como yo. Me acerco despacio a su rostro…
– ¡Chicos! Veo que Aron ya está despierto. Atended, tenemos que decidir qué hacemos.
JR y Ren ya han acabado de curar a Baekho, que aún yace inconsciente. ¿No podían ser más inoportunos? En fin, tienen razón, tenemos que hablar. Me separo un poco de Min y ambos nos giramos hacia donde están los otros.

Espero el contacto de los labios de Aron sobre los míos con los ojos cerrados, las mejillas ardientes y el corazón desbocado. Pero nunca llega.
Vuelvo a abrir los ojos y veo como se aleja, distraído por el grito de JR. ¡Argh! ¿Qué le costaba haber esperado un par de minutos antes de interrumpirnos? ¡¿Es tanto pedir?!
Quedará muy mal si le agarro y le estampo un beso en los labios, ¿no? Mierda, debo dejar de pensar idioteces. Parecerá que estoy desesperado por comerle la boca. Suspiro, sé que en realidad lo estoy. Y sé que no es momento para esto. Debo controlarme y atender a la conversación.
Es JR quien empieza a hablar, creo que tiene madera de líder.
– A ver, centrémonos. ¿Estamos todos curados? Dentro de lo que cabe…
Los demás asentimos.
– Y ahora… ¿esperamos? – pregunta Ren con voz dudosa.
– Hasta que disipe el humo supongo… – Aron le responde, yo hubiera dicho lo mismo, aunque en realidad no lo he pensado demasiado.
– Pero si esperamos mucho esto se plagará de guardias – JR de nuevo, usando el sentido común.
Asentimos de nuevo y nos quedamos en silencio. Por algún motivo yo me siento cansado, el estrés que acabamos de pasar con la lucha y la huida ha dejado paso a la relajación de estar en un lugar seguro, y además hace demasiado que no duermo. Se me cierran los ojos. Tengo que romper este silencio.
– Entonces mejor hagamos algo que si no voy a dormirme…
– Emm… ¿intentamos decidir qué hacemos ahora? – me responde Ren.
– De eso hablábamos.
– ¡Qué hacemos cuando salgamos de esta sala, atontado!
– Pues… ¿buscar otro sitio donde escondernos?
– ¿E ir escondiéndonos de un sitio a otro hasta que nos encuentren y nos maten? No, gracias.
– Hombre, lo ideal sería huir hacia la salida, ¿no? – Aron interrumpe mi discusión con la rubia.
– Sí, claro, ¿es que no ves cómo estamos? – contraataca Ren.
¡Viva el pesimismo! Aunque tiene razón. Estamos hechos un asco, no sabemos a dónde ir y hay montones de guardias buscándonos que no pretenden precisamente hacernos cosquillas…
Otra vez silencio. Estamos todos con la cabeza baja, pensando. Realmente no se me ocurre qué podemos hacer.
– Algún sitio tiene que haber… – suelta JR con un suspiro. Empiezo a dudarlo. Estamos acabados.

La guardia, Lime, interrumpe nuestra discusión.
– Almacenes – Parece que va a seguir hablando, pero Minhyun le interrumpe.
– ¿Almacenes? ¿Qué es eso?
– ¿Dónde está?
– ¿Es un lugar seguro?
– ¿Qué estáis diciendo? ¿Seguro que queréis seguir confiando en ella? ¡Os repito que es un guardia!
– Si calláis un segundo y me dejáis explicároslo… – Nos interrumpe de nuevo, y ahora callamos para escucharla. Ella coge aire y sigue hablando – Almacenes es un piso subterráneo inferior a este. Antes se utilizaba como oficinas hasta que se construyó la planta superior, y luego como almacén, pero se selló hace un tiempo porque tampoco se usaba. Nunca hay nadie allí, ni pensarán en buscaros allá abajo porque las entradas están selladas. Si consiguierais abrir una seria el escondite ideal hasta que os recuperarais…
Un sitio seguro, un sitio para escondernos. ¿Podría funcionar? ¿Tenemos otra opción que intentarlo?
Miro a mis compañeros y veo en sus ojos la misma duda.
– ¿Y dónde están esas entradas? – Ren no parece muy convencido.
– Detrás de ti -responde ella simple sin poder evitar una sonrisa burlona.
Ren la fulmina con la mirada, parece que se lo ha tomado peor de lo que cabía esperar. Por suerte Minhyun les distrae antes de que la cosa vaya a más
– Entonces… ¿la abrimos?
Se levanta y se acerca a la puerta a inspeccionarla.
– Espera, – le detengo – si la ven abierta sabrán que estamos allí.
Lo piensa un instante y se da cuenta de que tengo razón.
– ¿Entonces?
Me mira, como pidiéndome una respuesta, pero es Aron quien responde.
– Igual BH puede abrirla y volver a cerrarla…

¿Cómo? Joder, ¿¡porque todo tiene que hacerlo él!? Me niego.
– ¡Dejadle tranquilo! Ya ha hecho suficiente, ¿es que somos unos inútiles sin él?
– De todos modos… No sé si podréis bajar por allí, solo hay una escalerilla metálica y en las condiciones en las que estáis…
En eso tiene razón, maldita guardia, intentar bajar por allí en este estado es prácticamente imposible, solo conseguiríamos hacernos más daño del que ya nos hemos hecho y no me apetece, la verdad, aunque seguro que a ella le parecería genial.
– Pero os puedo llevar hasta la grande.
Ha, ahora le llaman “escalera grande”, seguro que es una emboscada.
– Es una trampa
– Cállate rubita.
– Cállate tú atontado. ¿Cómo podéis ser tan inocentes?
– Vale ya, dejad de discutir los dos. Descansamos media hora más y luego vamos a buscar la entrada. ¿De acuerdo todos?
¿Porque no me creen? ¿Cómo pueden confiar en ella? ¡No pienso dejar que nos maten por confiar como unos estúpidos! No voy a conducir a Baekho a una trampa tan obvia.
– Sí.
Minhyun lo acepta y Aron también asiente, pensaba que Min era más inteligente, de Aron ya no me extraña tanto.
– No. Y Baek tampoco quiere.
– Baekho está dormido.
– Pero está de mi lado.
– Eso no es un motivo…
– ¡Ren, déjalo ya!
– Que te calles.
– Ren, aporta una opción viable y mejor que esta y te escucharemos. Hasta entonces si no te importa me duele la cabeza…
¡Argh! Le respondería a JR a gritos pero… no sé qué decir, supongo que tiene un poco de razón. Odio cuando se pone en plan líder, hace que me sienta como un niño pequeño estúpido, aish. Aunque tengo que admitir que cuando se trata de calmar los ánimos es necesario, sobre todo cuando Aron se mete con Baek.
A ver, una opción viable, no puede ser tan difícil ¿no? Vale, puede que sí… por más que me cueste admitirlo estamos destrozados y no tenemos lugar donde ir, no podemos pedirle a Baek que analice toda la planta constantemente y al final los guardias nos van a encontrar. Odio de decir esto pero…
– Yo… pues… ¡argh! vale, está bien, ¡pero si luego resulta que yo tenía razón no me digáis que no os lo advertí! y no pienso quitarle el ojo de encima a la tipa esta.

– Baek… Baekho…
Oigo a Ren que me llama y hago un esfuerzo para abrir los ojos. Le veo borroso, todo es borroso y apagado, como si algo sobre mis ojos me impidiese ver. Levanto la mano y le acaricio el rostro, mis dedos recorren ojos, su mejilla, sus labios… Qué hermoso es…
Coge mi mano y besa mi palma abierta. Parece sufrir, los ojos cerrados, el cejo fruncido. ¿Qué le pasa? ¿Es que algo le duele?
– Vamos Baek. Te pondrás bien… Vas a recuperarte, ya lo verás…
Y entonces me doy cuenta de qué le hace sufrir.
– Rennie… No voy a morirme. – intento sonreírle – te prometí que te sacaría de aquí, ¿acaso crees que me iría sin cumplir mi promesa?

Me sorprenden las palabras de Baekho, más que sus palabras su actitud, ni siquiera se ha sonrojado aun cuando todos lo hemos podido oír claramente. Supongo que no está en sus mejores condiciones como para reparar en eso… Ren, por el contrario, parece un tomate.
Sonrío. Incluso en las peores situaciones los sentimientos siguen siendo los mismos. Seguimos siendo humanos.
Pero el momento mágico termina, tenemos que irnos. Lime se ofrece a llevar la mochila grande, y yo cojo la pequeña, dejando así que Ren y Minhyun carguen con nuestros compañeros heridos.
Volvemos a ponernos las máscaras, Baekho re nuevo rechaza la suya, pero esta vez el rubito no permite réplica alguna.
Y así, abandonamos la pequeña salita y salimos de nuevo a los pasillos…
Creo que al final voy a soñar con estos malditos pasillos blancos.

Nos detenemos y me esfuerzo en enfocar la vista para mirar a la enorme puerta metálica. Se hace el silencio, de algún modo esto impresiona. Al final es Minhyun quien nos despierta del trance.
– ¿Y bien? Seguimos teniendo el mismo problema. ¿Cómo la abrimos?
– Si la forzamos quedaran marcas.
– Igual Baekho puede…
– ¡Que le dejéis en paz!
– Déjame intentarlo…
Todos me miran sorprendidos, realmente no sé si seré capaz de abrirla y volver a cerrarla, pero es necesario.
Cierro los ojos y me concentro en sentir de nuevo mi mente, abrirla, y “percibir” el exterior. Es difícil, y duele, he forzado demasiado mi poder en las últimas horas. ¡Un último esfuerzo Baekho!
Siento los engranajes, las pesadas barras de metal, y las retiro una a una.
– Esta abierta – anuncio con voz rasposa.
Minhyun y Lime corren a empujar las puertas de metal, y al abrirse estas revelan unas escaleras que bajan hacia la oscuridad.
Nuestro refugio.

FIN DE LA PRIMERA PARTE DE ACTION

¿Podrán recuperar fuerzas en almacenes? ¿Les encontrarán los guardias? ¿Cómo es este lugar en el que quieren ocultarse? ¡Todas las respuestas a estas preguntas en la segunda parte de ACTION!

SHIROKO KUROKO AOIKO

Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el febrero 15, 2013 en ACTION, Others y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. Vaya, pues han llegado vivos los cinco al final. Pensé que alguno la palmaba por el camino. Cuando no estaba medio muerto uno, lo estaba otro.
    Espero que puedan descansar y recuperarse, porque el fic es bueno pero leer un capítulo tras otro huidas y más huidas y cada vez con más heridas y más cansados y aún así siguen y les hacen más daño… pues quieras que no se hace pesado y aburrido. Así que espero que la dinámica del fanfic cambie en la segunda parte.
    Por cierto, qué Baekho más cabezota. Aunque el otro rubito también ha demostrado ser muy tozudo. ¡Menudas discusiones tendrían estos dos! Son tal para cual XD
    Y Minhyun y Aron son un amor. Los adoro cada vez que salen. Aron buscando el regazo de Min para dormir es como para comérselo a besos. ¡¡Qué lindo!! ^-^

  2. Cuando suben la 2.- parte? OwO
    no he logrado evitar desvelarme al leer su historia para leerla, simplemente me encanta
    quiero saber q pasara despues, como lograran escapar, y q haran cuando lo logren
    todo es genial la adrenalina cuando llegan los problemas (solo apoyo un poco a Alex, unos caps con ellos tranquilos y recuperados no estarian nada mal ^^), lo encantador de las escenas d las parejas (aunque a JR lo dejaron sin novi@ XD) y las emocines q transmiten al escribir
    continuen porfa ya me aficione a sus historias ◕w◕

  1. Pingback: ¡ACTION! | SHIROKOtoKUROKO

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