ACTION: Capítulo 18


action18

¡Hola! Antes de empezar queremos decir algo importante. Sabemos que ya estamos en sábado, pero nuestra idea era publicar este capítulo el viernes porque era 15 de mayo. ¿Y qué tiene de especial el 15 de mayo? Pues toda buena L.O.Λ.E. debe saber que hace un año exacto que NU’EST debutó. Con sólo un año estos chicos ya nos han demostrado que son maravillosos. Por esto queremos dedicar este capítulo de forma especial a tod@s l@s L.O.Λ.E.s, ¡porque seguiremos apoyando a NU’EST con todas nuestras fuerzas!

Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Nu’est (grupo K-POP) RenMinhyunAaronJR y Baekho

(Cada personaje narra en un color diferente.)

Capítulo decimoctavo

¿En serio Ren está hablando con Baekho? ¿De verdad le ve? Min y yo estamos totalmente desconcertados. Habrá que decírselo, ¿no? Y como mi chico no parece tener intención de dar el paso me decido a romper el hielo.
– Esto… Ren, allí no hay nadie. Baekho no ha vuelto todavía.
Me mira incrédulo, con cara de no entender de lo que le estoy hablando.
– ¿Pero qué dices? ¿Es que no lo ves? Esta allí.
– No es cierto, aquí sólo estamos nosotros tres.
– Tiene razón, rubia. ¿Qué es lo que ves?
Por fin Min sale en mi ayuda. Se lo agradezco, porque tal y como Ren me mira no creo que pueda convencerlo yo solo. Nos hace una mueca reprochante.
– ¿No tenéis nada mejor a hacer que tomarme el pelo? Baekho, quieren que crea que estoy loco, ¿has visto cómo se aburren?

Vaya par de tontos, ¿cómo no va a ser él? Es Baekho. Es él. Su sonrisa cálida, su pelo rubio medio despeinado, esos ojos oscuros, sus labios… Esos labios apetecibles que me muero por probar. ¿Si voy allí y le beso se creerán que es real? Aunque no sé cómo se lo va a tomar, a lo mejor no quiere todavía…

¿Que le tomamos el pelo? Genial, sigue sin creernos. Incluso empiezo a dudar de que sea cierto lo que nos dice. ¿En serio se supone que tengo que creerme que ve fantasmas? A lo mejor le incomodaba la conversación y no se le ha ocurrido nada mejor para desviar el tema. Sí, puede que sea eso. Lo veo más razonable que el hecho de que realmente vea a Baekho.
– ¿Qué? ¡Pero si eres tú el que nos está tomando el pelo! ¡No finjas que ves cosas que no están!
– ¡No finjo nada! Baekho, ¿por qué no dices algo?
¿Hasta cuándo va a durar con esto? Se está pasando, y está empezando a mosquearme.
– ¿Cómo va a hablarte alguien que no está? Vamos, déjalo ya, no tiene gracia.
– Estás empezando a preocuparme… ¿En serio estás viendo a Baekho?
Min sí parece preocupado de verdad. Él y Ren se han hecho muy amigos, mi chico siempre adivina lo que pasa por su cabeza. Si él está tan asustado puede que sea verdad que Ren no está fingiendo.
– ¿Co… cómo no voy a verle? Está allí…
Ren parece cada vez más asustado. Vale, lo admito, me equivoqué, no está fingiendo. Me siento mal por haber pensado que nos tomaba el pelo. Debemos demostrarle que Baekho no está.
– Allí no hay nadie y te lo demostraré – me levanto y me pongo delante de Ren, más o menos en el lugar donde supuestamente está Baekho. – A ver, ¿dónde ves a Baekho? ¿Por aquí?
– Em… un poco más a la derecha… ¡A mi derecha, no a la tuya! Un poco más para atrás…
– ¿Aquí?
– Sí, estás justo delante de él… ¿Pero qué pretendes…?
Perfecto. Levanto las manos y las sacudo con fuerza, dando puñetazos en el aire en el lugar en el que “está” Baekho. Evidentemente mis manos no chocan contra nada porque allí no hay nada. Me giro hacia Ren, que me mira con los ojos abiertos.
– ¿Ves?
– Pero… yo…

No le salen las palabras, empieza a balbucear incoherencias, asustado. Ahora me da pena.

No. No puede ser. ¿Qué está pasando? Joder, ¿de verdad no hay nadie allí? ¿Y por qué yo le estoy viendo? ¡Yo le veo! Es tan real… ¡¿Cómo puede ser?! ¿Me estoy volviendo loco? ¿Me voy a morir? No quiero morir todavía, tenemos que salir de aquí, ¡ni tan solo he besado a Baekho aún! Tengo miedo… vuelve Baekho ya, vuelve y dime que todo va a estar bien, que no estoy mal de la cabeza.

No acabo de entender lo que está pasando, pero nunca había visto a la rubia así. Parece totalmente desconcertado. Y yo también lo estoy.
– ¿Tenías una alucinación? ¿Sigues viéndole?
Ren asiente con la cabeza. Debe de ser muy extraño eso de ver algo que no está. Nunca me ha pasado. Y sólo con pensarlo me entran escalofríos. ¿Por qué le está pasando esto? No lo entiendo, y me estoy asustando. A lo mejor no es la primera vez.
– ¡¿Cómo puede ser que tengas alucinaciones?! ¿Has tenido alguna más a parte de esta?
– ¡¿Cómo voy a saberlo?! ¡Para mí es real!
Tiene razón, es lógico. A veces tengo la sensación de que debería pensar antes de decir las cosas. No tenemos forma de saberlo. Pero tenemos que descubrir el porqué. Joder, me estoy poniendo nervioso.
– ¡Mierda! ¿Por qué te pasa esto? ¿Puede ser por algún golpe que te hayas dado en la cabeza? ¿Te has tomado alguna pastilla rara sin fijarte en los efectos secundarios?

– ¡Y YO QUE SÉ!
Se rasca la cabeza con furia, parece al borde de un ataque de nervios. No sé qué podemos hacer. ¡No sé qué hacer, joder! ¿Cómo se supone que debo solucionar esto? Si es por culpa de algún tipo de daño neurológico tendremos un problema muy grave.
– Yo… me suena haber oído en clase que a partir de las 100 horas sin dormir’ acostumbran a aparecer alucinaciones. Puede que sea eso…
Se me iluminan los ojos al oír la explicación de Aron. ¡Falta de sueño, claro! Tiene sentido. Respiro hondo, eso me deja mucho más tranquilo. Tiene fácil solución.

– ¿Si? No lo sabía. ¡Un motivo más para que te duermas de una vez!
– Oh, sí, claro, estoy súper relajado ahora mismo como para ponerme a dormir, ¿no te jode?
Vale, tiene razón, es cierto que no lo veo como para echarse una siesta, pero ¿qué vamos a hacer sino?
– Por lo menos podrías intentarlo…
– Sí, y así nosotros terminamos lo que empezamos antes…
¿CÓ-MO? No puede ser que haya vuelto a sacar el tema. No puedo creer que piense en eso en un momento como éste. En un segundo noto mi cara arder de nuevo. ¿No hay algún lugar en el que pueda esconderme? Muero de vergüenza.

Me encanta ver a Min sonrojado. En serio, es lo más adorable que he visto en mi vida. Debo reprimir las ganas que tengo de morderle los labios de nuevo. No, no, no, cálmate, no es momento para pensar en esto. Estábamos hablando de cosas serias. Tengo que controlarme.

– ¡Cállate de una vez! ¡No es momento de hablar de eso!
Al fin Min consigue articular alguna palabra, no le ha sido fácil. Aunque haya sido para gritarme. Y tiene toda la razón del mundo, pero es que no he podido evitarlo.

 – Lo siento, tienes razón… – respiro hondo y vuelvo a centrarme en el tema. – De verdad, Ren, deberías intentar dormirte…
– ¡Ya os he dicho que no!
¿Cómo puede ser tan testarudo?

Se oye un ruido y los dos dirigen su mirada hacia el lugar donde Baekho y los otros han de volver. Unas figuras se acercan lentamente. La mujer me es familiar… ¿Mamá? ¡Es mamá! Voy a levantarme corriendo pero esta vez paro a tiempo. No puede ser. Ren, céntrate. Estamos en almacenes, no en casa. Mamá no está aquí, está muy lejos. Pero la mujer no desaparece, no puedo quitar mis ojos de ella y de la niña lleva de la mano. MiNa.
Cierro los ojos con fuerza. No es real, no es real. Céntrate Ren, allí no hay nadie, nadie. Ellas están lejos, muy lejos. Estas encerrado aquí, no en casa. Son imaginaciones. No son reales.

Al regresar al “campamento” lo primero que me llama la atención es que Ren vuelve a estar despierto. ¿Por qué demonios esos dos no han ido con más cuidado de no despertarle? Con lo que me había costado…
Pero enseguida me doy cuenta de que algo no va bien. Clava la mirada en algún punto detrás de mí y al instante sacude la cabeza sosteniéndola con las manos. Los otros dos le miran preocupados, intercambian miradas angustiadas, luego nos miran a nosotros. Algo no va bien…  
Me acerco corriendo hacia él, preguntándole que le pasa, intentando abrazarle, pero su reacción me sorprende. Se aparta, asustado, enredando los dedos con fuerza en su cabello, al borde del colapso.
– ¡Aparta! – Me grita – ¡No eres real! ¡No existes!
¿Qué? ¿Qué le pasa? ¿Qué está pasando aquí?
– Ren… sí está. – Le responde Minhyun – Está teniendo alucinaciones por la falta de sueño. – me explica a mí.
Ren levanta la vista a mirarme, alarga la mano para tocar mi brazo, como para asegurarse de que estoy ahí.
– ¿Está aquí de verdad? – le pregunta temeroso a Minhyun. Éste asiente, y Ren salta a mis brazos sollozando, agarrándome con fuerza.
Le abrazo también, preocupado.
– ¿Dices que es por el sueño? – le pregunto a Min.
– Eso creemos – me responde encogiéndose de hombros.
– ¿Pero no se había dormido?
– Lo fingió.
– ¡Ren! – le reprocho. ¿Cómo que lo fingió?
– No quería preocuparte… – susurra con un hilo de voz.
– ¿Y crees que así no me preocupas?
– No quiero dormir.
– Pero… – niega con fuerzas, con la cabeza enterrada en mi pecho. Le agarro por los hombros y le separo, obligándole a mirarme.  – Te prometí que te sacaría de aquí sano y salvo, pero ¿cómo voy a protegerte si tú mismo insistes en hacerte daño? – No responde, solo baja la mirada avergonzado. – Vamos a dormir ¿vale?
– No quiero dormir… – sigue testarudo.
– No te lo estoy preguntando. – Insisto. – ¿No te das cuenta del daño que te haces así?
– ¡Es que no puedo! – se separa y se abraza a sí mismo. – Si cierro los ojos tengo pesadillas. Imagino que llegan y que nos cogen, que os matan uno a uno y que yo me quedo inútil en un rincón sin poder moverme, sin poder hacer nada para ayudaros. Veo cómo te disparan, como hace unos días, no puedo… – la voz le tiembla, se tira del pelo con fuerza y mueve los ojos ansiosos a todas partes. Suspiro y le abrazo con fuerza.
– Está bien, todo está bien. Estoy aquí… – le susurro a oído. – No nos pasará nada. Pero necesitas dormir.
– Creo que si después de cuatro días no se ha dormido será difícil… – murmura JR a mi espalda.
Sé que tiene razón, pero si no lo intenta seguro que no lo conseguirá. Aron parece encontrar la solución, y me maldigo a por no habérseme ocurrido a mí antes.
– Igual encontramos alguna clase de somnífero.
– No voy a tomarme un somnífero. – Insiste. Voy a replicarle, pero la respuesta de Minhyun parece alarmarle.
– ¿Quieres que te lo dé yo? – Ren le mira asustado, ¿de qué va esto?
– No te atreverás.
– Que te crees tú eso. – Le mira con suficiencia, ¿puede alguien explicarme de qué va esto?
Mientras yo intento descifrar el significado de su disputa JR vuelve a interrumpir.
– ¿Chicos, tenemos somníferos?  
– No – respira Ren aliviado.
– Creo que lo único que tenemos son las jeringuillas de los sedantes. – Murmura Aron.
– Podría servir.
– ¿En serio vais a sedarme? – exclama incrédulo.
– Ahora mismo haría lo que fuera con tal de que te durmieras – le respondo firme. – Lo necesitas, aún si es sedado necesitas dormir.
Desvía la mirada incómodo, pero puesto que los demás parecen estar de acuerdo con la idea Aron se acerca a la mochila y busca la caja que cogimos.
– ¿Quién va a hacerlo? – pregunta sosteniéndola en el aire.
Nadie responde. Una cosa es clavársela a un guardia a media batalla, a Ren… me da miedo hacerle daño. Al final Lime suspira y la coge.
– Ya me encargo yo.
– Sí, claro, que lo haga Lime, que ya tiene experiencia – responde Ren sarcástico. – ¿Te enseño dónde está la vena o te acuerdas de la última vez…?
Lime le ignora y se arrodilla a nuestro lado.
– ¿Preparado? – le pregunta.
Ren niega, asustado, y me mira aún suplicante de que sea yo el que diga que no.
– Lo necesitas – insisto.
– Pero me sentiré un inútil si me pongo a dormir ahora.
– Tienes que descansar. Te prometo que no haremos nada hasta que despiertes.
Le respondo a Lime asintiendo y ella le pincha con estudiada facilidad.
– No quiero ser un carga… – insiste aunque los ojos ya se le cierran.
– No lo eres – le respondo abrazándole cuando se desvanece entre mis brazos. Le beso la frente y añado para mí. –  Eres lo único que me impulsa a seguir.

Y después el loco soy yo, espero que se le pase pronto, sino terminaremos formando un precioso dueto en cualquier hospital psiquiátrico… en fin.
Espero unos segundos a que se calme el ambiente y todos se relajen y vuelvo a llamarles la atención para centrarnos otra vez en los temas importantes, que ya parece que estemos de vacaciones.
– ¿Nos explicas lo que has visto Baekho?
Me mira unos instantes, ubicándose, luego asiente y rebusca en sus bolsillos para sacar un lápiz y un trozo de papel que extiende sobre el suelo.
– A ver, esto es el edificio – empieza trazando un rectángulo y unas cuantas líneas sobre la hoja.
– Qué bien dibujas… – comenta Aron sarcástico.
– ¿Prefieres ir a mirarlo por ti mismo? – responde envarándose. Vamos, ¿es que tienen que pelear por todo?
– Ya me callo – responde Aron después de unos segundos de enfrentamiento visual, reconociendo que tiene las de perder. Baekho sonríe, satisfecho.
– Mejor. – Aron se envara, sacando pecho, pero por suerte el otro le ignora y sigue hablando. – Estamos aquí, aquí están las escaleras por donde entramos, y aquí las puertas principales. – Va marcando, al decirlo, cada uno de los sitios. – No está lejos pero solo se pueden abrir las puertas desde la sala de controles, aquí.
– Entonces hay que llegar a la sala de controles. – Interrumpe Minhyun.
– Sí – asiente nuestro guía. – Pero eso está en el piso superior, hay muchísima vigilancia allí.
– Lo comentaste… – recuerdo. – ¿Qué opciones hay?
– Bueno, no podemos subir por la escalera principal, eso está claro, así que hay que encontrar otra manera de subir. Hay varias entradas digamos… más discretas, aquí, aquí y aquí – marca de nuevo sobre el improvisado mapa. – Seguro que hay más, tengo que buscarlas.
– Hay un par más por aquí – añade Lime señalándolas – pero si yo las conozco los demás guardias también, estarán vigiladas – admite resignada.
– Bueno, así las descartamos – le respondo animándola. Después de todo lo que ha hecho solo faltaría que se sintiese inútil…
– Mmm… – sigue Baek mordiendo el lápiz distraídamente – ¿De los tres que he dicho yo tu conocías alguno? – le pregunta a Lime aún con el lápiz entre los dientes.
– Éste me suena – responde Lime señalando el improvisado mapa – pero los demás no los conocía.
– Entonces podemos suponer que no estarán vigilados.
– ¿De los otros dos a ti cuál te parece mejor opción Baek?
– Éste – responde sin dudar señalándonoslo.
– Pues parece que está más lejos – observo yo.
– Sí, pero los pasillos por los que tendríamos que pasar son más directos y menos concurridos – nos explica. – De todos modos buscaré más por la zona, ninguno de los dos es una gran opción…
Vuelve a meterse el lápiz en la boca y se hace el silencio.
– ¿Y los niños?
Baekho se sorprende al oír eso y pone una mueca.
– Ah. ¡Ya no me acordaba! – exclama. – Su habitación está por aquí – marca otro punto en el mapa, al otro lado de todas las marcas anteriores.
– Está lejos – murmuro.
– Al otro lado – responde él
– Pues adiós factor sorpresa. Si tenemos que ir primero a por los niños… No sé, habrá guardias, saltaran las alarmas, y volveremos a estar con lo mismo…  
– ¿Creéis que habrá mucha vigilancia en su habitación?
– Depende de si creen que iremos a por ellos.
– En teoría no sabemos que existen.
– En teoría no deberíamos haber podido salir de nuestras celdas.
La respuesta es obvia, no tenemos ni idea. Miro a Lime preguntándole con la mirada su opinión al respeto. Ella se encoge de hombros.
– No creo que haya muchos guardias, se supone que vuestra prioridad es escapar, centrarán sus fuerzas en las puertas y la sala de controles. Tal vez hay alguien pero… no muchos.
Entonces está claro, primero los niños, que podemos recoger sin llamar la atención, luego la sala de controles, donde seguro hay guardias esperándonos y de donde no será fácil entrar ni salir, y por último, las puertas, que estarán abiertas esperándonos.
Todos suspiran al llegar a esta parte del plan, que aunque sea abstracto y para nada definido es lo único que todos tienen realmente claro. Yo prefiero no pensarlo mucho y cruzo una mirada cómplice con Minhyun, a ninguno de los dos nos espera nada afuera.
Sabemos que va a ser peligroso, pero no queremos ni pensar en la posibilidad de fallar.
Baekho nos muestra nuevos pasillos y escondites, siempre añadiendo que hay más que tiene que buscar, y un par de veces se propone la opción de dividirnos para ir más rápido, unos a por los niños, otros a abrir las puertas, pero lo descartamos apenas se propone, tenemos que permanecer juntos.
Otro punto importante y que nos recalca Lime varias veces es que no estamos solos, que algunos guardias están de nuestra parte, que forman un grupo secreto al que pertenecen, entre otros muchos (no soy optimista respecto al número), ella y Nara, la guardia que nos ayudó arriba en “jaulas”. Queremos contar con ellos, pero puesto que no podemos contactarles no podemos estar seguros de qué van a hacer.
– De todos modos – añade Aron después de varias de discusiones sobre los pros y contras de pasillos y escaleras que ninguno de nosotros ha visto – vayamos por donde vayamos encontraremos guardias ¿no?
– Seria demasiada suerte que no… – le responde Minhyun con una risita algo histérica.
– Entonces tenemos que prepararnos para eso. Aquí tenemos armas, pero tenemos que aprender a usarlas. Nuestros poderes también nos ayudan, pero seguro que podemos sacarles más provecho si practicamos, incluso podríamos hacernos algo parecido a una armadura…
– ¿Pero cómo vamos a hacer armaduras enano? – Ya estamos…
– ¡Te repito que soy más alto que tú!
– Aron… – Minhyun suspira, intentando detenerles.
– Más quisieras.
– ¡Ya! – les grito. – Sois los dos unos enanos chillones ¿ahora podemos seguir hablando como si fuéramos personas y no gallos de peleas?
Aron aprieta los puños y Baekho chasquea la lengua, molesto.
– Lo de las armaduras lo veo difícil – admite Minhyun – pero entrenarnos es una buena idea. Aunque no sea mucho cualquier cosa será una ayuda ¿no?
Asiento.
– Sí que es buena idea… – Admite Baekho a regañadientes.
Lime parece dispuesta a enseñarnos a manejar las armas, y descubrimos que Minhyun también es un tirador bastante bueno. “Práctica” nos dice encogiéndose de hombros. Nadie se atreve a preguntar más.

Nos ponemos de pie, ansiosos por hacer algo más útil que planear cambios inciertos sobre mapas indefinidos, pero nos detenemos antes de hacer nada. Ren sigue durmiendo, y le prometimos que no haríamos nada sin él.

Pasamos los siguientes minutos sin hacer realmente nada. Tenemos que esperar a Ren, se lo he prometido, pero si no encontramos nuevos pasillos no hay nada más que planear, y esta letargia obligada teniendo tantas cosas por hacer pone de los nervios.
Debería ir a buscar los pasadizos, hacer un escáner de la zona y buscar posibles accesos a la sala de controles pero… ¿Separarme de Ren? Para nada. ¿Y si despierta y no estoy a su lado? ¿Y si me necesita para algo?
En realidad no importa que me necesite o no, yo no podría estar tranquilo separándome de él ahora.
Y parece que no soy el único que no soporta sentirse inútil.
– ¿Creéis que se enfadara mucho si entrenamos mientras duerme? – Minhyun parece nervioso mientras habla, apartando con vergüenza las manos de Aron de su cintura.
Como mínimo el enano sí parece tener algo que hacer…
– Hablare con él – les digo – aunque se enfade, tampoco soporto no hacer nada.

Escogemos armas y empezamos algo que podrían llamarse “clases de lucha”, pronto descubro que se me da fatal, y que nos espera mucho trabajo…
– Oye radar – interrumpe de pronto Aron llamando a Baekho con el mote que le ha puesto des de hace un par de días. – Tú sabías esgrima o algo ¿no? Cuando fuimos a por comida estando en “jaulas” luchaste con uno como si las porras fueran espadas.
Baekho asiente.
– Hacía Kendo de pequeño – nos explica. – Cuando lo tuve delante me salió automático.
– Podrías intentar enseñarnos también.
Estoy casi alucinando, creo que es la conversación más civilizada que han tenido estos dos desde que se conocen.
– ¿Al fin admites lo patético que eres y me pides ayuda? – Ya decía yo…
– ¡Patético serás tú! – le replica envarándose. – Necesitarás enseñarme para que alguien te cubra las espaldas allí arriba.
– No necesito que me defiendas.
– ¿Te da miedo que termine siendo mejor que tú?
– ¿Siempre tenéis que terminar discutiendo? – esta vez es Lime quien les interrumpe. Y le doy las gracias mentalmente por eso. Estoy harto de gritar…

¡Maldito orgullo y malditas hormonas! ¿Es que no van a llevarse bien nunca? Se hace un incómodo silencio y ahora el ambiente es tan tenso que se podría cortar con un cuchillo. Que alguien diga algo, por favor.
Por suerte Lime pone orden esta vez, se les acerca y toma la iniciativa.
– Vosotros dos, venid conmigo. Si queréis luchar con las porras eléctricas al menos dejad que os enseñe cómo funcionan.
Ambos asienten sin apartar los ojos el uno del otro, da la sensación de que en cualquier momento van a pelearse de nuevo. Suspiro. ¡Hay que tener una paciencia! Siguen a Lime hacia donde dejamos las porras. Decido ir con ellos, así yo también aprenderé algo.
– Minhyun – JR me detiene cuando apenas he dado un par de pasos. Me giro para mirarle. – Tú sabes disparar, ¿verdad? ¿Me enseñarías?
– Claro.
Le sonrío. De hecho las espadas no se me han dado nunca demasiado bien, si me pongo a entrenar con ellos les molestaré. Mejor dejo que descarguen ahora ellos su testosterona y en otro momento ya le pediré a Aron que me ayude a entrenar.
JR y yo nos apartamos un poco del grupo, cogemos las pistolas y le enseño cómo disparar, usando como blanco una hilera de latas y botellas de cristal que hemos colocado encima de una especie de estantería de madera carcomida por los acares.
No se le da mal.

Lime nos explica cómo se consiguen las descargas eléctricas con la porra y cómo regular su intensidad. Luego nos cuenta cómo se coge la porra para golpear más fuerte, y nos explica las técnicas de lucha que ha aprendido cómo guardia. Baekho comenta que le será fácil combinarlas con sus conocimientos de Kendo, y por fin decide empezar a enseñarme los movimientos y posturas básicos.
Creía que Min vendría a entrenar con nosotros, pero se ha ido a practicar puntería con JR. Parece que se lo pasan bien. Hablan mucho entre disparo y disparo, y por sus enormes sonrisas no creo que hablen de pistolas. Ahora mismo querría estar en el lugar de JR, en vez de practicar Kendo con el radar rubio… Debería haber sido yo el que le pidiera a Min que me enseñara puntería. Podríamos estar solos y…
– ¡Au! – algo me ha golpeado la cabeza y me distrae de mis pensamientos. Baekho me mira desafiante con la porra en la mano. – ¿Qué haces? ¿Estás tonto? ¡Eso duele!
– ¿Que qué hago? ¡Eso tú, inútil! ¡No me estás escuchando! ¡¿Podrías dejar de mirar a Minhyun y concentrarte de una vez?!
Vaya, me ha pillado. Le contestaría con una insolencia pero sé que tiene toda la razón. Me muerdo el labio, me trago el orgullo y asiento en silencio.
Entrenamos durante un buen rato, por fin consigo concentrarme en lo que hacemos. Debo reconocer que Baekho sabe enseñar y es muy bueno con el Kendo. Con él parece fácil, aprendo rápido, realmente es un gran maestro. Aunque en un futuro negaré haber pensado esto.
Las sonoras carcajadas de Min y JR me distraen de nuevo. Mi chico parece estar pasándoselo muy bien con el loco… No puedo evitar volver a mirarlo, necesito verlo constantemente. ¿Por qué no le he visto mirar hacia mí ni una sola vez? Está tan distraído con JR que parece haberse olvidado de que existo…
JR le susurra algo cerca del oído y Min enrojece. Y sonríe. Con esa hermosa sonrisa que hasta ahora sólo me había dedicado a mí. Esa sonrisa de… enamorado. No puede ser. No, no, no, estoy viendo fantasmas dónde no los hay. Min sólo me quiere a mí, parezco un novio posesivo y celoso. Él y JR son amigos, es normal que le sonría. Están lejos y no les veo bien, seguro que no es una sonrisa de enamorado. Seguro que sólo están charlando.
Debo dejar de pensar estupideces. Concéntrate en el entrenamiento, vamos.

Que asco tener que estar aquí entrenando con el enano palurdo… ¡Y encima no me hace ni caso!
Le golpeo en la cabeza ligeramente, no queriendo hacerle daño, solo reclamando su atención.
– ¿Qué haces? – se queja malhumorado.
Abro la boca para replicarle, con palabras nada bonitas, que no me ignore, pero Lime se me adelanta.
– Concéntrate – le ordena. – Si lo coges así se te va a caer, además, estás tapando el interruptor de las descargas. Así no te sirve para nada.
Aron asiente a sus consejos y cambia el agarre, yo sonrío para mí mismo al ver al enano amonestado de esta manera.
– Y tú – sigue ella volviéndose hacia mí. – Esto no es una espada, no la cojas con las dos manos que no pesa tanto. ¿O es que todo ese musculo es solo de adorno?  
Su tono, tan parecido al de mi antiguo profesor de Kendo me hace sonreír. Es casi como haber vuelto a esa etapa de mi vida.
Casi. Con la ligera diferencia de que mi padre no me vendrá a buscar con el coche en cuanto termine la clase, que esta vez llegar a casa va a ser algo más complicado. Pero lo conseguiremos.

SHIROKO  KURUKO  AOIKO

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el marzo 15, 2013 en ACTION y etiquetado en , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 3 comentarios.

  1. estuvo muy bueno, sigan asi, me ha encantado, espero que les baya bien en lo que hacen byeeeeeeeeeeeeeee

  2. me siguen encantando sus historias, tienen una imaginación envidiable OwO

  1. Pingback: ¡ACTION! | SHIROKOtoKUROKO

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