ACTION: Capítulo 23


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¡Aquí tenéis un nuevo capítulo de Action!

Esta vez hemos decidido publicar un lunes (vale, vale, aquí en España ya es martes, es que se nos ha ido un poco el tiempo, pero la intención era que fuera lunes ^^’) porque así tenemos el fin de semana para terminar el capítulo con tranquilidad y darle los últimos toques 🙂 Pero no estamos seguras de si a partir de ahora seguiremos publicando los lunes… o simplemente publicaremos cuando tengamos un nuevo capítulo acabado xD En fin, ya veremos 😉

Éste es un capítulo muy especial, nosotras nos hemos divertido muchísimo escribiéndolo y esperamos que vosotros disfrutéis mucho leyéndolo. ¡Así que a leer!

Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Nu’est (grupo K-POP) RenMinhyunAronJR y Baekho

(Cada personaje narra en un color diferente.)

Capítulo vigésimo tercero

Estoy muy feliz de que por fin hayamos podido hablarlo y me haya contado lo que le preocupaba. De que lo hayamos arreglarlo y sigamos estando juntos. De que me quiera a mí y no a JR. Estoy tan a gusto a su lado… Me gustaría no separarme nunca de él…

Después de unos minutos abrazados, en silencio, disfrutando de solamente de su compañía y de sentir el calor de su cuerpo junto al mío, me decido a hablar. Hay algo que todavía no hemos dejado claro.

– Oye, y por lo que respecta al sexo… Claro que me gustaría hacerlo contigo, pero no quiero forzarte a nada… Lo haremos cuando tú quieras… y si tú quieres… sino me conformaré con que me dejes estar a tu lado para cuidarte y protegerte, ¿vale?

Levanta la vista para mirarme, algo confuso. Parece que va a decir algo pero no se decide. Su sonrojo va en aumento. Al final consigue pronunciar mi nombre en un susurro.

– Aron…

– ¿Qué pasa?

– Que… sí quiero…

¡¿Sí quiere?! Mi corazón se acelera. No, Aron, tranquilízate. No saques conclusiones precipitadas antes de tiempo.

– ¿Q… qué quieres?

– Hacerlo contigo…

Baja la mirada incapaz de seguir mirándome a los ojos. Está rojo como un tomate. Y es adorable.

– ¿En serio? -sonrío. Me siento el chico más feliz del mundo.- Pues cuando estés preparado…

– ¡No! -vuelve a levantar la cabeza para volver a mirarme a los ojos, sin intentar disimular su nerviosismo y su sonrojo.- Ya estoy preparado. Quiero hacerlo ahora.

¿A… Ahora? Ahora significa… ¿ahora mismo? O sea… ¿ya? Me quedo mirándolo con la boca abierta, sin acabar de asimilar lo que eso significa.

– ¿Estás seguro? No prefieres esperar a que…

– ¿Esperar? Ni siquiera sé si estaré vivo mañana. Ahora que lo tengo claro no quiero perder el tiempo.

Sonrío. Realmente, creo que ahora mismo no podría ser más feliz.

Sonríe. Con la sonrisa más pervertida que le he visto jamás. Y yo siento mis mejillas arder. Por vergüenza, sí, pero también por deseo.

Acerca sus labios a mi boca para besarme, pero se detiene antes de llegar a rozarme. Me mira, dudoso, como preguntándome todavía si estoy seguro, como si me pidiera permiso. Yo sólo puedo agarrarle con ambas manos del cabello para obligarle a cruzar la mínima distancia que nos separa, e introduzco mi lengua en su boca de manera ruda, sin miramientos, tan profundo como puedo dentro de su húmeda cavidad, buscando explorar frenéticamente cada uno de los rincones de su boca hasta lo más profundo que mi lengua pueda llegar, experimentando miles de sensaciones placenteras que me provocan el tacto de sus labios, el roce de nuestras lenguas, su aliento cálido dentro de mi boca. Siento una corriente eléctrica recorrer mi espalda con el beso más apasionado que nos hemos dado jamás. Me encanta. Y sólo acabamos de empezar.

Dios mío, ¿pero van en serio? Ay Baekho, deja de mirar, bloquea tu mente, no tendrías que estar viendo esto…

Vale, si lo que quería era demostrarme que va en serio lo ha conseguido. Madre mía. Jamás pensé que se pudieran llegar a sentir tantas cosas sólo con un beso. Soy incapaz de separar nuestras bocas, me gusta demasiado. Y él tampoco parece dispuesto a parar.

Le correspondo el beso con intensidad pero dejo que sea él quien marque el ritmo. Mis manos se mueven solas por encima de su ropa en una desesperada necesidad de acariciar su cuerpo. Y un cosquilleo recorre mi entrepierna, que despierta a marchas forzadas. Ya no hay marcha atrás.

Sus manos me acarician por encima de la ropa. No, esto no es suficiente. Dejo de enredar mis manos en sus cabellos y las bajo hasta encontrarme con las suyas y encargarme de colarlas debajo de mi camiseta, para sentir por fin la yema de sus dedos rozar mi piel, que se eriza ante su contacto. Sus caricias por mi espalda dejan de ser suaves y se vuelven cada vez más intensas, más desesperadas.

Se abalanza sobre mí para pegar más nuestros cuerpos. Ambos estamos de rodillas y de alguna forma, con este último movimiento una de mis piernas ha quedado entre las suyas, de forma que soy capaz de notar su enorme erección contra mi muslo. Esto sirve para endurecer aún más la mía, como si no estuviera ya suficientemente hinchada. Empieza a doler.

En un gesto travieso muevo un poco la pierna para rozar su miembro, y con esto él suelta un placentero y sorprendido gemido entre nuestras bocas pegadas. Y yo no puedo evitar soltar una risita. Esto me encanta.

Quiero sentir su cuerpo contra el mío, su piel pegada a la mía, quiero que nos fundamos en uno solo.

Mi ropa me molesta, pero la suya todavía más. Cojo su camiseta y se la subo para quitársela, él levanta las manos para facilitar el proceso. Con mucho pesar deshacemos momentáneamente el beso, para volver a reprenderlo cuando su torso está por fin al descubierto.

¡Ei, ei, chicos! con calma…

¿Y tu porqué sigues mirando Baek?

Mis manos se divierten por fin recorriendo libremente la mitad superior de su cuerpo. Me separo de su boca para poder morder su cuello, su clavícula, para empapar de mi saliva sus hombros y su pecho, su tripa y su ombligo. Mi lengua juguetea traviesa por todos los rincones de su torso; mientras mis manos resiguen ahora las vertebras en su espalda. Él solo responde con jadeos que suenan como música en mis oídos, y se retuerce acalorado ante mi contacto.

Tengo calor, mi ropa se me pega, me agobia. Me separo un poco de su cuerpo para poder quitarme la camiseta, y la tiro en algún lugar de este suelo frío.

Cuando me dispongo a volver a centrarme en él veo que su expresión ha cambiado. Sus mejillas siguen rojas y su respiración agitada, pero su cara de excitación ha cambiado por una expresión triste. No mira mi cara sino mi pecho. Con lástima. Y ya sé por qué.

Quemaduras. Su cuerpo está lleno de marcas de quemaduras. Algunas más recientes, otras más antiguas. Joder, hay un montón. Debió de dolerle muchísimo cuando se las hicieron. Las medicinas que tienen aquí son muy potentes y en principio curan sin dejar cicatriz; que tenga estas marcas significa que las heridas fueron realmente muy bestias. No me extraña que le tenga fobia al fuego. ¿Qué clase de persona sería capaz de hacerle esto? Malditos sádicos sin sentimientos. Por mucho que en mi familia fueran mafiosos y sea consciente de la crueldad con la que pueden actuar los humanos, es muy diferente cuando lo ves con tus propios ojos, y sobre el cuerpo de la persona a la que amas.

– Min…

Me abalanzo hacia él y le callo con un beso mientras mis manos se colocan sobre su piel y resiguen poco a poco su cuerpo, el cuerpo que tanto deseo, el cuerpo que tanto han maltratado. Mis dedos recorren una a unas sus cicatrices, despacio, suave, para luego dejar paso a mis labios que llenan su piel de besos, en un intento desesperado de borrar esas marcas y el dolor que llevan con ellas; de cambiarlo por ternura, por amor.

– ¿Te duelen?

Me sonríe dulcemente.

– No, ya no.

– Siento mucho… que hayas tenido que pasar por todo esto…

Realmente lo que he sufrido yo con mi inmovilización no tiene ni punto de comparación con el dolor que ha sufrido él. Es horroroso.

Su mano me coge la barbilla y me levanta la cara para que mis ojos humedecidos se claven en los suyos. Y me habla con voz firme.

– Hey, no pasa nada, todo eso terminó. Ahora estoy bien.

– Ya pero…

– Deja de pensar en lo que pasó. El pasado, pasado está. Ahora sólo existe el presente. Y en el presente sólo estamos tú y yo, juntos, y nadie más. ¿Y sabes una cosa? Ese pasado fue horroroso, pero sin él nunca habríamos llegado a este presente. Y este presente, este mismo instante, está siendo el mejor momento de mi vida. Disfrútalo conmigo, Min, y olvídate del resto. Piensa sólo en nosotros, ¿vale?

Jope, que bonito. Esto está ganando muchos puntos como telenovela drama romanticona… Que monos… Bueno, eso hasta que vuelvan a comerse y arrancarse la ropa…

Min vuelve a abalanzarse hacia mí y de nuevo nos fundimos en un húmedo y apasionado beso. Creo que puedo interpretarlo como sí. Realmente mi chico tiene tendencia a pensar demasiado. Pero no puedo negar que me encanta que se preocupe tanto por mí, y que sea tan atento. Sus caricias y sus besos sobre mis cicatrices son la mejor medicina que jamás me habían dado. Me han hecho sentir tan bien, con mi cuerpo, conmigo mismo. Se lo agradezco.

Le oigo susurrar bajito entre nuestros labios.

– Te amo, te amo, te amo…

– Yo también te amo, Min…

Seguimos abrazados, besándonos y acariciándonos el torso desnudo durante un buen rato. Hasta que acerca sus labios a mi oído para susurrarme.

– Más abajo, Aron, tócame más abajo…

Dios, que caliente me ha puesto eso. No voy a discutirle la orden.

No, no, no, no, eso no, no lo hagáis, ¡no quiero verlo!

¿Entonces porque sigues mirando?

Su mano se mete inmediatamente por dentro de mis pantalones y de mi ropa interior, hasta agarrar mi miembro con descaro. Y yo por respuesta sólo puedo gemir. De placer, de deseo. Joder, cómo me gusta.

Su mano sigue moviéndose por mi entrepierna mientras la otra me agarra el trasero con brusquedad y sus labios devoran mi boca. Todo mi cuerpo tiembla y desea que no se detenga.

Necesito ver su cuerpo entero, su miembro erguido, su piel pálida. Así que, sin dejar de besarle, desplazo mis manos hasta el cierre de sus pantalones para deshacerme de ellos. La cremallera se me resiste, ¡maldita sea! ¿Quieres hacer el favor de desabrocharte? ¡¿Es que no ves que estoy desesperado?!

Min se ríe de mi penosa pelea con sus pantalones, lo que me faltaba, y ellos no parecen querer ceder. Pues ellos lo han querido. Utilizando la fuerza que me proporciona mi poder no me cuesta demasiado romperlos y sacárselos de una vez, y con ellos su ropa interior. Por fin puedo ver ese cuerpo desnudo delante de mí, a mi total disposición, y me quedo unos segundos contemplándolo.

Luego vuelvo a acariciar su miembro, ésta vez sin que nada me moleste, mientras muerdo su pecho y lamo sus pezones. Y él gime, gime sin control.

– A-Aron… Aron… aaah… para…

Si, Aron, por favor, para…

Me detengo al oír eso y levanto la cabeza para mirarlo. ¿Qué he hecho mal? ¿No le gusta? A lo mejor se lo ha pensado mejor y ya no quiere hacerlo conmigo… ¡Aaaag! ¡¿Qué se supone que pasa ahora?! Relájate, seguro que no es nada…

– ¿Qué pasa?

– Yo… es que… esto…

Duda, rojo como un tomate.

– ¿He hecho algo mal?

– ¡No! ¡Para nada! Sólo quería decirte que… -traga saliva y me mira, y yo asiento, indicándole que continúe- … que es… mi primera vez. Tendrás cuidado, ¿verdad?

Sonrío. Es que no puede ser más tierno.

– Claro. ¿Sabes? También es la primera vez para mí. Iré con mucho cuidado, te lo prometo. No te haré daño.

Nuestra primera vez. De los dos. Eso lo hace todavía más especial. No podría ser más feliz.

Me lanzo a besarle en los labios, y acompaño el beso con caricias suaves para que se relaje. Enseguida noto que esta vez son sus manos las que están en mi pantalón y segundos después toda la ropa que todavía cubría mi cuerpo ha volado quién sabe dónde.

Qué imagen tan perturbadora, los dos desnudos y tan pegaditos… No tengo muy claro si siento vergüenza, celos o si directamente me estoy excitando, pero es tan incomodo…

Una vez estamos ambos totalmente desnudos me separo un poco de él y me tumbo en el suelo, bocarriba. Abro mis piernas delante de él para mostrarle una visión completa de las partes más íntimas de mi cuerpo. Aron me mira babeando con la boca abierta. Y a mí se me suben los colores cuando me doy cuenta de lo que estoy haciendo. ¡¿Cuándo coño me he vuelto tan descarado?!

Ya estoy a punto de cerrar las piernas e incorporarme para evitar morir de vergüenza, pero noto que Aron se ha colocado entre mis piernas y me lo impide. Se tumba encima de mí, pegando nuestros cuerpos, calientes como no lo habían estado jamás, y clava sus dientes en mi cuello.

Su miembro duro y erguido está sobre el mío. Aron empieza a moverse y nuestras entrepiernas se rozan, y cada roce provoca en mi cuerpo corrientes eléctricas.

Ok Baekho, has visto suficiente, ahora ya te vas y les dejas intimidad para no traumatizarte…

Me muevo para que nuestros cuerpos se rocen, nuestros miembros se acaricien mutuamente, nuestras pieles sudadas se peguen. Para aumentar nuestra excitación, nuestro deseo, nuestra lujuria. Y el resultado no podría ser mejor. Ambos disfrutamos del contacto mientras nuestras lenguas se entrelazan, mis manos acarician su…

¿Qué es eso? ¡¿Por qué hay fuego?! ¡¿POR QUÉ HAY UNA MALDITA CAJA ARDIENDO?! ¡¿POR QUÉ HAY FUEGO, MALDITA SEA?! ¡¡¡FUEGO!!!

¿Fuego ahora? ¿En serio? ¿Justo ahora? venga…

¿Qué haces aun aquí?

Aron se levanta de repente y se pone a corretear gritando como un poseso. Estoy alucinando. ¿Qué coño pasa ahora?

Veo la luz y siento el calor a mi espalda. Me giro, es cierto, hay una caja de cartón ardiendo. Y creo que sé por qué. Mierda.

Utilizo mis poderes para apagarla y corro hacia donde está Aron. Le abrazo para calmarlo.

– Aron. ¡Aron! Ya está, lo he apagado, ¡ya está! ¡Cálmate!

Al fin parece tranquilizarse. Se acaricia la frente con la mano, intentando serenarse.

– Min, ¿estás bien?

– Sí, es que…

– ¿Sí? ¡¿Seguro?!

Asiento de nuevo y él me mira de arriba abajo, incrédulo, hasta que sus ojos corroboran mis palabras. Suspira.

– Menos mal. ¡¿Qué ha sido eso?!

– Esto… verás… es que… em… lo siento…

– ¿Qué?

– Ha sido… culpa mía… Estaba muy excitado y creo se me han descontrolado los poderes inconscientemente… Ni siquiera me he dado cuenta… Perdón…

Se deja caer al suelo con pesadez y yo me arrodillo para quedar a su altura. Suspira de nuevo.

– Vaya… eso me ha cortado mucho el rollo.

¡¿Qué?! ¡No! ¡No me digas que vamos a dejarlo aquí! No, no, no, ¡ahora no! ¡Mierda! ¿Ahora cómo lo arreglo?

Aún no me he recuperado del susto, mi corazón está desbocado y no es precisamente por excitación sexual. Pensé que me daría un ataque. No sé si voy a poder continuar con esto.

– Aron…

Min me llama con voz seductora. Levanto la mirada y me topo con sus ojos; se muerde el labio inferior y me sonríe con la expresión más erótica que le he visto jamás.

– Perdóname. Te lo compensaré, ¿vale? Tú sólo déjame hacer.

Creo que tengo miedo… Y demasiada curiosidad…

Habla arrastrando las palabras y antes de que me dé tiempo a reaccionar me empuja para dejarme tumbado en el suelo, separa  mis piernas, se coloca en medio de ellas y agarra mi miembro con ambas manos, e inmediatamente empieza a moverlas de arriba abajo. Qué bien se siente eso. Vale, retiro lo que he dicho antes. Sí voy a poder continuar con esto. ¡Necesito continuar con esto!

Pronto el tacto de sus dedos sobre mi miembro se ve sustituido por algo más húmedo. Levanto un poco la cabeza para poder contemplar como resigue despacio mi pene con su lengua, de forma un poco torpe, pero cada lamida me provoca grandes oleadas de placer. Dios mío, va a volverme loco. No tarda en meterlo dentro de su boca, lo saca, lo vuelve a meter… Está rojo como un tomate, es una visión tan erótica… Sus labios cubren sus dientes para no hacerme daño a la vez que se cierran con firmeza alrededor de mi glande. Y su lengua juguetea traviesa con mi pene, lo mueve dentro de su boca, le da golpecitos a la punta…

Esto es demasiado, voy a perder la cabeza.

Sus gemidos inundan el lugar, son gritos desesperados que pronuncian mi nombre. Con mis manos mantengo sus piernas abiertas y noto como le tiemblan. Sus músculos se tensan, sus uñas arañan el suelo… Parece que estoy consiguiendo que se olvide de lo del fuego.

Dios, ¿qué estoy haciendo? Nunca pensé que sería capaz de hacer algo así. Pero ya no siento vergüenza, sólo deseo por su cuerpo, necesidad de fundirme con él.

Disfruto cada uno de sus gemidos y movimientos, me siento feliz de poder provocarle todo esto.

Cuando ya estoy notando líquido preseminal en mi lengua una de sus manos agarra mi cabello y tira de él suavemente para separarme de su miembro. Me dirige hasta su cara y junta nuestros labios en un beso húmedo, en el cual se mezclan nuestras salivas y el líquido que todavía no me había tragado.

Cuando nos separamos me sonríe con ternura; aún jadea.

– Eso ha estado genial. ¿Te parece si probamos otra cosa?

¿Cuenta mi opinión?

Asiento sin pensarlo, deseando entregarle mi cuerpo y aceptar cualquier cosa que quiera hacerme.

Sin saber muy bien cómo nos cambiamos de posiciones, ahora soy yo el que está tumbado bocarriba en el suelo y él entre mis piernas abiertas. Mientras besa mi cuello y acaricia mi pecho, roza mis labios con sus dedos. Entiendo lo que quiere y abro la boca para lamerlos y llenarlos de saliva. Cuando le parece suficiente aparta su mano de mi boca y vuelve a besarme. Me muerde el labio inferior mientras sus manos separan mi trasero y sus dedos lubricados rozan mi entrada.

Eso me asusta un poco. ¿Un poco? A quién quiero engañar, tengo mucho miedo. De que me duela, de no hacerlo bien. Pero a la vez lo deseo, con todas mis fuerzas.

– Min, si no quieres dímelo, no pasa nada. No quiero que hagas algo si tú no quieres.

– ¡Sí quiero! Sólo estoy asustado. No te detengas ahora, por favor, te necesito.

– Pero…

– Confío en ti. Quiero hacer esto contigo, deseo que tomes mi cuerpo. Te quiero. Y estoy preparado, hazlo ya.

Asiente y al instante noto uno de sus dedos abrirse paso entre mis carnes. Duele. ¡Joder, duele! ¡Maldita sea! Encima empieza a moverlo en mi interior, despacio pero demasiado rápido para mi gusto. Y yo grito y lloriqueo, araño su espalda, pero no le pido que lo saque, no quiero. Quiero sentirle, acostumbrarme a esto. Él me besa, en los labios, en la cara, y me susurra palabras cariñosas en el oído para que me tranquilice.

Poco a poco el dolor deja de ser molesto, ahora me gusta. Mis lloriqueos se convierten en gemidos. Me gusta lo que me hace sentir. Quiero más. Y parece que de nuevo se da cuenta porque mete un segundo dedo, que empieza doliendo y de nuevo el dolor se convierte en placer. Ídem con el tercero.

Tres dedos ya no son suficientes, necesito más, algo más grande, más caliente, más íntimo. Necesito que me haga suyo, que nos fundamos en uno, que nuestros gritos se mezclen…

– Aron… estoy listo, métemela ya…

Creo que tardaré años en poder borrar eso de mi mente…

Le preguntaría si está seguro pero no puedo, yo también lo necesito, ya no aguanto más. Saco mis dedos de su interior y dirijo mi miembro a su entrada, para penetrarle de una sola estocada. Él chilla, se retuerce, clava las uñas en mi espalda, muerde con fuerza mi hombro y aprieta las piernas contra mis costillas en un frustrado intento de cerrar instintivamente las piernas. Se tensa, y sus paredes presionan mi miembro con fuerza, eso me hace jadear.

¡Duele, duele, DUELE! ¡Maldita sea! Siento pinchadas en mi interior, como si fuera a romperme. ¡JODER!

Se me escapan las lágrimas, y Aron las besa, me acaricia el cuerpo, intenta tranquilizarme de nuevo. Pues creo que no le va a ser fácil, joder, duele demasiado.

No parece calmarse con mis caricias, así que dirijo mis manos a su miembro y empiezo a masajearlo con firmeza. Tardo un poco, pero consigo que sus gritos de dolor vuelvan a ser gemidos de placer. Y cuando eso pasa empiezo a moverme, muy despacio, buscando algún gesto que me dé su aprobación. No tarda demasiado en mover las caderas para acompañar mis embestidas. Vale, me lo tomaré como un permiso para continuar.

Sigo moviéndome dentro de él, más y más rápido cada vez. Las sensaciones que me provoca cada embestida son increíbles. Gimo sin control, pierdo el mundo de vista. El roce con sus paredes, la presión sobre mi miembro, el calor de su interior, el intenso placer que me provoca cada vez que entro y salgo de su cuerpo, me van hacer enloquecer.

Y acelero, cada vez más y más, utilizo mis poderes sin pensar para ir más rápido, para darle con más fuerza, no puedo controlarme, ya no percibo nada de lo que me rodea, sólo existen nuestros cuerpos, su calor y la forma en que se mueven, necesito ir más rápido, llegar más profundo, sentir más, quiero más, necesito…

– ¡¡¡PARA!!!

¿Qué? ¿Para? ¿Ahora? ¿Por qué???  

Oh, dios, ¿que estoy haciendo?

El grito me ensordece y me detengo de golpe. ¿Qué…? Min está llorando. No puede ser.

– ¡¿Qué coño pasa contigo?! ¡Hace rato que te llamo y me ignoras! ¡Te digo que duele, joder! ¡¿Tanto cuesta ir un poco más despacio?!

Salgo de su interior y le abrazo con fuerza. Estaba tan cegado por el placer que no me he dado cuenta. Soy despreciable ¿cómo he podido hacer algo así? Doy asco.

– Perdóname, perdóname, perdóname… Lo último que quería era hacerte daño. Te prometí que no lo haría, lo siento. Se me ha ido la cabeza.

No sé como disculparme, soy un desastre. Todo iba bien y lo he fastidiado, va a odiarme. ¿Qué hago?

Aron reparte besos por mi cara, seca mis lágrimas, me abraza con fuerza y no para de disculparse. Se le ve desencajado, me hace gracia y se me escapa la risa. Él se calla y me mira sin comprender. Yo le sonrío.

– Lo siento, me hace gracia verte tan preocupado. Tranquilo, no pasa nada.

– ¿No estás enfadado?

– No, en realidad… me gusta saber que te excito tanto hasta el punto de perder la cabeza de esta manera.

Me besa, me susurra un “te quiero” y vuelve a besarme de forma tierna, lenta y dulce. Luego se separa y me mira dudoso.

– Creo que deberías terminar lo que empezaste.

Esta frase ha acabado con sus dudas, puedo ver sus ojos brillar de felicidad. Con cuidado hace que recuperemos la posición en la que estábamos, pero antes de que vuelva a penetrarme le interrumpo.

– ¡Espera! -me mira expectante.- Prométeme que no volverás a usar tus poderes mientras lo hacemos.

– Te lo prometo -me sonríe.- Pero sólo si tu también lo prometes.

– Hecho.

Tiene toda la razón. Nuestros poderes son una tortura para el otro. Somos incompatibles. Pero a lo mejor esto hace que nos complementemos con más intensidad.

Aron vuelve a penetrarme pero esta vez muy lentamente. Y se mueve despacio, haciendo grandes esfuerzos para controlarse. Aún me duele, pero el placer se vuelve cada vez más y más intenso. En cada embestida, en cada roce, mi cuerpo desea más, más velocidad, necesito más.

– Aron… más… más rápido…

Si… más rápido…

Oh, dios.

Obedezco y acelero, pero no debo descontrolarme esta vez. Oh, dios, que bien se siente. No, no debo usar mis poderes, debo controlarme.

No puedo, es demasiado, necesito usarlos; pero no me lo perdonaría si volviera a hacerle daño. Así que alargo mis manos hasta toparme con algo: una columna metálica de la sala. La agarro, la araño, la acribillo a puñetazos, utilizo con ella mis poderes para desahogarme. Lo necesito, el placer me consume.

Wow, el enano tiene complejo de Hulk…

Vale, me alegro de no ser esta columna. Espero que no la derribe y nos caiga encima. Aunque ahora mismo eso me trae sin cuidado. Sólo me importan nuestros cuerpos, nuestras sensaciones.

Nuestros gritos y jadeos se entremezclan y él consigue rozar algo en mi interior que me hace estremecer.

– Aaaah… Joder… Vuelve a darle ahí…

Lo hace, todo mi cuerpo tiembla, no puedo más. Él lleva una mano en mi miembro y lo empieza a masajear. Ahora sí que voy a estallar, siento el orgasmo llegar. Una oleada de intenso placer empieza en mi miembro al momento en el que me corro, y mancho de blanco su mano y nuestras barrigas, y luego se esparce por todo mi cuerpo, haciendo que mis músculos se tensen, provocándome espasmos, llenándome de un placer que no había sentido jamás.

Min grita contra mi oreja al correrse y aprieta fuerte sus músculos sobre mi miembro. Y eso, junto a la excitante imagen de su carita llena de placer me lleva a mí también al orgasmo. Arqueo la espalda, libero un gemido grave y lleno su interior de líquido blanco. Es demasiado, dios, demasiado intenso. Necesito darle un puñetazo al suelo, en el que abro un agujero, pero me da igual. Disfruto de las corrientes eléctricas que me recorren el cuerpo.

Y pierdo las fuerzas, me desplomo sobre el cuerpo de mi chico, quien me abraza. Y ambos intentamos recuperar la respiración.

Cuando me recupero un poco salgo de su interior. Está sangrando. Me siento fatal.

– Min, lo siento, no pretendía…

Me calla con un beso.

– Estoy bien. De hecho, nunca me había sentido tan bien. Gracias por esto. Te quiero.

Me tumba a su lado y recuesta la cabeza sobre mi pecho. Y así nos quedamos un buen rato, abrazados, en silencio, sintiendo el calor de nuestros cuerpos, y el amor de nuestros corazones.

Ah… dios, que calor…

– Aron.

– Dime.

– Lo que me propusiste antes… yo… creo que es un poco pronto para casarnos, pero me encantaría que fuéramos a vivir juntos.

– ¡¿De verdad?! -me incorporo y le miro a los ojos sin poder disimular la emoción.

– Claro. Lo único que quiero es estar contigo. Para siempre. Vivir juntos sería un sueño hecho realidad.

No responde, sólo me come la boca con desesperación. Realmente me gustaría pasar toda mi vida a su lado.

Nos volvemos a tumbar, con mi cabeza sobre su pecho. Oigo los latidos de su corazón, todavía agitados. ¿Todavía está así por el sexo? ¿O le late más de prisa por estar a mi lado?

– Oye, ¿dónde vivías antes de venir aquí?

– En un piso en Los Ángeles, con mi familia.

Su familia… Seguro que son buena gente, me encantaría conocerles.

– ¿Cómo es tu familia?

No responde. Me mira, dudoso.

– ¿Estás seguro que quieres que te hable de mi familia? Quiero decir… como la tuya… esto…

– Mi familia era una mierda. Me vendieron, nunca me quisieron. Pero no voy a sentirme mal si me hablas tú de la tuya. Al contrario, quiero saber como son, que fuiste feliz con ellos, que tuviste más suerte que yo. Quiero saber más sobre ti.

Me sonríe y asiente.

– Pues vivía con mis padres, eran muy buenos padres, los mejores que hubiera podido desear. Les quiero mucho. Espero volver a verles. Estoy seguro de que a ti te caerían bien.

– ¿Cuándo salgamos me los presentarás?

“Cuando salgamos”. Sé que debería haber dicho “si salimos”, pero ahora mismo soy demasiado feliz, estoy demasiado bien como para pensar en esa posibilidad.

– Claro. Iremos a verles. Estarán muy contentos de conocer a mi novio.

– ¿Y vivía sólo con ellos? ¿No tienes hermanos?

– No, no tengo. Pero tengo un perro. Se llama Mel. Y le quiero muchísimo.

– ¿Sí? ¿Cómo es Mel?

Y Aron sigue hablándome de su perrito, de su familia, de sus amigos y su ciudad. De su vida. Y yo le escucho en silencio, deseando saber más sobre él, sobre mi chico. Abrazado a su cuerpo desnudo, recostado sobre su pecho, mientras me acaricia el pelo. Sin importarme nada más. Deseo que el tiempo se detenga. Deseo poder estar así para siempre. Si ahora mismo muriera, moriría siendo el hombre más feliz del mundo.

Por fin, después de un buen rato, Baekho consigue calmarse un poco y dejar de tener una cara de entre perversión y trauma. Se ha pasado un buen rato con la mirada perdida y cada vez más rojo, más sudoroso. Retiro lo que he dicho de trauma, creo que simplemente estaba caliente por lo que ha visto, aunque tiene que ser muy raro ver a nuestros compañeros haciéndolo… Creo que intentare no imaginarlo.

Poco tiempo después de que Baekho deje de hiperventilar se oyen unos pasos irregulares que se acercan. Los tortolitos han vuelto.

Van cogidos de la mano pero con actitudes totalmente diferentes; Aron va con la cabeza muy alta, con una sonrisa enorme, sacando pecho y andando a grandes pasos como si fuera el rey del mundo y Minhyunie todo lo contrario, esta sonrojado y avergonzado y va arrastrado por Aron, andando con pasitos cortos…

Creo que alguien está un poco adolorido, puto Aron.

No puedo evitar reírme, ahora mismo Minhyun es el blanco perfecto para ser un poco cruel. Además probablemente no sepa que sabemos exactamente lo que ha pasado, esto va a ser divertido.

– ¿Que tal la reconciliación tortolitos?

El atontado de Min levanta la cabeza intentando poner cara de “aquí no ha pasado nada” y tarda unos segundos en responder con un tono que intenta ser de lo más casual.

– Bien, lo hemos hablando y hemos arreglado nuestros problemas…seguimos estando juntos.

Más que juntos, justísimos, ¿no Min?

– Si, ya sé que estabais muy juntos, ya…ojala todos los problemas se solucionaran así ¿eh?

Minhyun pone una cara de pánico, supongo que debe estar emparanoiandose mucho ahora mismo, pobrecito… Intento disimular un poco pero no puedo evitar reírme descaradamente de su cara de desconcierto. ¿Acaso creerá que los hemos seguido y espiado detrás de una caja? O a lo mejor cree que hemos oído sus gritos y gemidos… Suerte que no, habría sido demasiado perturbador. Aunque mientras no les hayan oído los guardias el resto no importa mucho, eso sí que sería pillarnos con la guardia baja.

¿Qué se supone que ha querido decir con eso? ¿Y por qué me mira así? Maldita rubia, no puede saberlo, ¿verdad? No, claro que no, ¡¿cómo iba a saberlo?! No, a ver, no tiene forma de saberlo… a no ser que haya notado algo, ¿pero qué? Creo que disimulo bastante bien…

¿Será porque camino un poco raro? Hago lo que puedo para andar normal pero es que Aron no es precisamente pequeño… al menos cuando no hablamos de estatura… y todavía duele…

A lo mejor se ha fijado en que no llevo los mismos pantalones, pero tal y como los ha dejado Aron no había quien se los pusiera. Nos ha costado bastante encontrar unos de parecidos que fueran más o menos mi talla por no tener que volver tapado sólo con una manta. Aún así me van un poco grandes y son más oscuros que los que llevaba. Pero aquí está muy oscuro, ¿ha podido notarlo?

¿Será por mi cara? Reconozco que sigo sonrojado pero… de esto sacar la conclusión de que lo hemos hecho me parece precipitado, ¿no?

¡¿Y si nos han oído?! La verdad es que en eso no nos hemos cortado ni un pelo… Pero estábamos muy lejos, no puede ser que nuestros gritos les llegaran…

A no ser que nos siguieran. ¡¿Nos han seguido?! ¡¿En serio?! No, estoy sacando las cosas de sitio, ellos no nos seguirían, no son tan cotillas… o al menos eso espero.

No, otra vez estoy pensando demasiado. No puede ser que lo sepan, soy yo que he interpretado mal su comentario. Sí, debe ser eso. Si ahora la rubia me dice que lo sabe moriré de la vergüenza.

No quería hacer eso, porque realmente no quiero recordar lo que he visto, pero… Minhyun esta tan sonrojado que es un blanco perfecto, y Ren ya ha empezado a meterse con el… Ahora es la mía. Carraspeo para llamar su atención, intentando no pensar en ninguna imagen en concreto para no sonrojarme ante lo que voy a decir.

– Chicos… Sabéis en qué consiste mi poder ¿no?

Minhyun abre los ojos como platos, boquea, su cara en general es un poema. ¡Bingo! ahora me siento cruel… pero Aron ni se inmuta, sonríe y se acerca.

– Oh, cierto. ¿Entonces lo has visto? ¿Lo has visto todo? ¿Has visto todas las cosas que me hacia mi niño?

Aron… ¿cómo puede…? dios… si creo que me da mas vergüenza a mí que a el… dios…

A mi lado Ren se parte de la risa, se aguanta el estomago rodando por el suelo, Minhyun se remueve incomodo detrás de Aron y JR sonríe sorprendido, y aun por encima de las risas de mi rubito puedo oír a Lime suspirando y murmurando algo que suena como “testosterona”.

Pero Ren aun tiene munición para cargar, y parece que no va a darle tregua a Minhyun.

– Min, ven, no te escondas, ¿o es que no puedes sentarte? – Minhyun le fulmina con la mirada, o lo intenta, detrás del sonrojo, pero Ren le ignora y mira a Aron, añadiendo como si le regañase. – Aron, me parece muy bien que seas apasionado pero si mañana nos toca luchar Minhyun tiene que estar en condiciones, y ahora mismo…

Pero el enano sigue sin inmutarse, le saca la lengua y se sienta sobre un colchón al otro lado del farolillo que nos ilumina, atrayendo a Minhyun a sentarse con él. Este se resiste al principio, incomodo, pero acaba sucumbiendo y se sienta a su lado, recostado en su regazo como un gatito.

Se hace extraño mirarles después de todo lo que he visto… ¿Cómo voy a poder borrar todo eso de mi mente?

Rennie sacude la cabeza, suspirando, se estira y se tumba, recostando la cabeza en mi hombro.

– Dios, tengo agujetas de reírme…

Sonrío y le acaricio la cabeza. Ha sido gracioso, pero me siento mal por Minhyun, que vergüenza debe haber pasado el pobre… Y más sabiendo que lo he visto todo… Suerte que ya se han calmado.

Ren se separa y se deja caer sobre el colchón, se remueve incomodo con las manos bajo la cabeza.

– Es una pena que no hayamos encontrado almohadas… – murmura. – Minhyun las necesitara para morderlas.

¿Que se han calmado? de eso nada. Las risas de él y Aron son atronadoras, y dan pie a otra larga sarta de bromas y pullas. Se aburren demasiado en mi opinión. Aunque tiene gracia.

Después de unos minutos de calmar las respiraciones y dejar de reír Minhyun intenta cambiar de tema hacia algo serio, pero yo no he tenido suficiente todavía.

– Bueno….a lo mejor deberíamos plantearnos que hacer ahora… ¿no?

– Tú déjate llevar, seguro que Aron lo tiene muy claro

Minhyun se pone rojo de golpe otra vez y me grita medio indignado.

– ¡Ren! ¡En serio!

– Nah, déjales, es envidia… – responde Aron con ese tono de superioridad que usa desde que hemos llegado.

– Sí, claro… – aunque lo fuera, que no lo es, no lo admitiría ni muerto.

Aron me mira suspicaz y se acerca a Baekho para hablarle lentamente con altanería, apoyándose en su hombro.

– Tu rubia no te satisface como mi moreno… –  Más bien tú piensas con el pene y nosotros  no.

– Bueno, pero Rennie es más mono y me llama “cielo”.

Vale, eso sí que no me lo esperaba, realmente mi chico es la cosa más romántica y empalagosa del mundo cuando quiere….

Nota mental: si quiero conseguir algo, llamarle cielo.

¡¿Es que no van a cansarse nunca?! Mi cara ahora mismo debe parecer un semáforo en rojo. ¡Y ni siquiera me dejan esconderme! Debo hacer algo para salir de esta situación, a ver, voy a intentar cambiar de tema.

– Tengo hambre, ¿comemos algo?

– No, que tú ya has comido.

Mierda, intento fallido. Maldita rubia. Intento fulminarlo con la mirada pero con la cara avergonzada y sonrojada que tengo ahora mismo parece que no doy demasiado miedo, porque se pone a reír aún con más fuerza.

– Pero Baekho sí, que se ha quedado con hambre.

Gracias Aron. Veo cómo me ayudas. ¡¿Es que no podemos hablar de otra cosa?!

Baekho desvía la mirada, también sonrojado. Bueno, al menos hay alguien a parte de mí a quién le incomoda el tema. ¡Aleluya!

Ok, siguiente intento para desviar la conversación. A ver si esta vez funciona.

– ¿Y si practicamos con las porras?

– No, las porras déjaselas a Ren, que ya que Baekho no le da lo que necesita tendrá que consolarse.

Aron, yo te mato. ¡Te mato! Eres mi chico, podrías ayudarme en vez de ponerme palos en las ruedas. Otro intento fallido, es que no hay manera. Al menos esta vez no la han tomado conmigo.

Los dos afectados levantan la cabeza sorprendidos y la rubia no tarda en reaccionar.

– ¿Y quién te ha dicho que sea yo quién tenga que practicar?

Ahora soy yo quién alucina. Bueno, yo y todos los demás. Porque ¿realmente esto quiere decir lo que creo que quiere decir? Bueno, por las caras de los demás, lo que creemos todos. Y la rubia no lo desmiente.

Me viene a la mente la imagen de la rubia tomando el cuerpo de Baekho y se me escapa una risita. Creo que no quería imaginar eso. Los demás se ríen también. Bueno, todos no, Baekho mira a la rubia con la boca abierta y cara de incredulidad. Pobrecito, está claro que eso no se lo esperaba y no sabe cómo tomárselo. No sabe cómo reaccionar, mira de un lado a otro agobiado.

Aron se le acerca y le da un par de golpecitos en la espalda.

– No te preocupes que Min ya te dejará una almohada.

Aron, en serio, ¡¿NO PUEDES CALLARTE DE UNA MALDITA VEZ?! La próxima vez tendré que meterte algo en la boca para que no puedas hablar… Espera, ¡¿qué coño estoy pensando yo ahora?! ¡AAAG! Sólo me faltaba ponerme a pensar esto…

– Va, chicos… – Jonghyun, gracias, por fin alguien con un poco de sensatez que quiere ayudarme. Sabía que podía contar contigo. – No es tan malo ser muerde-almohadas, unos dan y otros reciben, así funciona el mundo…

No puedo creerlo. ¡¿En serio?! ¡¿Jonghyun también?! Debería buscar un sitio dónde esconderme y esperar a que se les pase…

– Bieeeen, bieeen – la rubia le da a Jonghyun una palmada en el hombro y le sonríe, orgulloso de él por el comentario que acaba de hacer. Esto ya es un complot.

– Otros no dan ni reciben.

Jonghyun sonríe travieso y burlón hacia la rubia, mientras Aron se ríe hasta más no poder y aplaude. Y a Ren no parece gustarle tanto este segundo comentario. Frunce el ceño, se separa un poco y le habla mirándolo por encima de la espalda.

– ¿Y… tú haces algo?

Ren… Que poco tacto tienes…

Ignoro la mirada preocupada de Minhyun y le saco la lengua, burlándome de él. Luego me río cuando el rubito me responde igual.

– Bueno, creo que ya basta de cachondeo por hoy. – les digo estirándome. – ¿Os habéis parado a pensar que llevamos unos seis días aquí abajo?

– ¿Seis ya? ¿Y cómo es posible que no hayan bajado a buscarnos?

– Porque tienen esto abandonado, – nos explica Lime – con las puertas selladas ni se les habrá ocurrido que podíais estar aquí.

Por más que tenga una explicación, a todos se nos hace raro que no hayan bajado aun.

– Están buscando aun en “jaulas” – añade Baekho – es realmente grande y está lleno de escondites. Lo están inspeccionando centímetro a centímetro, y no son tantos.

Asiento, comprendiéndolo, pero aun así… parece demasiado extraño. Aquí estamos viviendo en una burbuja, aunque seamos conscientes de lo que nos espera fuera aquí estamos tranquilos, tengo miedo de que irrumpan esta tranquilidad. No soy en único.

– Tenemos que salir. – la voz de Ren es apenas un susurro cuando lo dice, pero aquí se oye perfectamente. Tiene toda la razón del mundo, todos lo sabemos, pero suena como una sentencia.

– No aun, – se resiste Aron – aquí estamos seguros.

Pero esto no va a durar.

– No podemos quedarnos aquí para siempre.

– Para siempre no, – responde Minhyun – pero mientras no nos encuentren…

– No ganamos nada así. – replica Ren. Se incorpora y mueve las manos nervioso – Ya no podemos prepararnos más, nos encontrarán de un momento a otro…

– En cuanto salgamos nos mataran. – La voz de Minhyun tiembla, realmente lo cree.

– Lo mismo cuando nos encuentren. – sigue Ren – Cuando se acuerden de la existencia de este lugar y bajen a buscarnos…

– Podemos huir entonces. – propone Minhyun, aun temblando – Hemos estado buscando los túneles, conocemos todas las entradas y salidas, podemos escapar en el momento en que lleguen.

Esa no es tan mala idea, dejarles que bajen y nos busquen aquí, y de mientras salir sin que nos vean. Es arriesgado, pero más seguro si conseguimos subir a escondidas, nos libraríamos de los guardias en los pisos superiores.

Pero a Ren no le convence la idea, se remueve y suspira exasperado, al final es Baekho quien responde.

– Eso es arriesgado.

– ¿Acaso algo no lo es? – replica Minhyun. Su voz ahora tiene más fuerza, está asustado. – Salir de aquí es igual de peligroso que quedarse, de un modo u otro nos van a matar, solo se trata de retrasarlo unos días, de vivir un poco más…

Vivir un poco más… Se aferra a esa idea, convencido de que no vamos a salir vivos de aquí. Se niega a morir, de una forma mucho más férrea que medio día atrás. ¿Tendrá algo que ver con los nuevos placeres de la vida que ha descubierto?

De nuevo, Ren replica. Él no quiere vivir “un poco más”, él quiere arriesgarse, porque cree que puede ganar, y el premio es mucho más grande. Vivir, no solo “un poco”.

– ¡Aun podemos conseguirlo! – insiste – si salimos ahora, si vamos con cuidado y les sorprendemos, podemos conseguirlo. Nos hemos estado preparando. Hemos entrenado, tenemos nuestros poderes, podemos salir.

Para mí, en su discusión aun falta un punto importante.

– ¿Y a qué precio? ¿Cuántas vidas supondría escapar?

Ambos, Minhyun y Ren me miran diciéndome “cállate”. A ninguno de ellos les importa eso. No es que no les importe, es que no es su prioridad. Valoran más la vida propia que la de sus carceleros. Y comprendo esa posición, pero no es suficiente para mí.

Baekho interrumpe, abriendo de nuevo la discusión.

– ¿Salimos ahora? ¿O esperamos?

– Ahora, – responde Ren convencido. – si esperamos a que bajen nos sorprenderán, tendrán ventaja.

– Nada nos asegura que no estén esperándonos al otro lado. – Ahora es Aron quien responde, evidentemente apoyando a su novio. – Desde aquí controlamos nosotros. Ya nos conocemos el lugar, si bajan los pasillos quedarán despejados.

Ren no se da por vencido.

– ¿Y si nos encuentran durmiendo? ¿Haciendo cualquier otra cosa? – añade con una mirada incomoda y muy elocuente mirando a la parejita. “cualquier otra cosa…” que sutil eres. – No podemos estar alerta las 24h del día, pueden sorprendernos muy fácilmente, si salimos podemos sorprenderles nosotros.

– No es seguro.

– Nada lo es. – intervengo, apoyando a Ren, realmente creo que su plan es el mejor. No podemos quedarnos aquí.

– En cuanto salgamos nos matan.

Minhyun sigue temblando asustado, Aron le abraza, y Ren se levanta indignado.

– ¿Por qué sois todos tan deprimentes? – exclama – Estáis todo el rato con el “vamos a morir” “nos van a matar” ¡aun podemos conseguirlo! ¿Qué os hace pensar que no?

– No será fácil salir…

– Claro que no es fácil, nunca lo ha sido, pero llegamos aquí hechos puré, estábamos destrozados en muchos sentidos, y conseguimos llegar hasta aquí. ¿Que no podremos conseguir ahora que hemos recuperado nuestra fuerza? ¿Ahora que hemos entrenado y explorado nuestros poderes al cien por cien?

– Siguen siendo muchos…  

– ¿Demasiados, es que el tinte de ha quemado las neuronas? ¿Cómo crees que podemos ganarles?

Ren fulmina a Minhyun con la mirada, pero ni siquiera se digna a responderle, le ignora y suspira.

– Vale, ¿cuántos pueden ser? ¿Cien?

– En teoría, – responde Baekho – pero ya nos cargamos unos cuantos, y Lime dice que algunos están de nuestro lado. – Lime asiente, dándole la razón. Visto así no son tantos…

– Sí, claro, – replica Ren, ahora parece incrédulo. – puede que estén de nuestro lado y puede que haya habido un motín y se hayan matado entre ellos, pero también pueden haber llegado más refuerzos, pueden estar mejor armados. A saber, ¿qué más da? Somos cinco contra cien. ¿Qué problema le veis a eso?

Ok, ahora nos ha dejado a todos sin palabras. ¿Qué es lo que intenta? ¿Que se supone que debemos responder a eso…?

– Rennie…

– No, en serio, ¿cuál es el problema? Somos mejores, tenemos nuestros poderes, tenemos un motivo para luchar, cada uno de nosotros vale por veinte de esa escoria, por cincuenta. ¡No pueden hacer nada para detenernos!

Seguimos sin responder, mirándole incrédulos. ¿Intenta convencernos con eso?

– Somos los buenos ¡joder! – insiste al ver que no respondemos. – Los buenos siempre ganan. Si sois creyentes pensadlo un segundo. ¿Qué dios sería tan cruel para condenarnos después de todo lo que hemos sufrido ya? Llevamos años aquí encerrados, nos hemos ganado la libertad con nuestro sudor y nuestra sangre. Nos lo merecemos, lo sabéis, y si hay alguien ahí arriba, dios o lo que sea, también lo sabe. Tenemos que ganar esta batalla.

Parece realmente convencido, pero su argumento no tiene ninguna base solida.

– Las cosas no funcionan así, rubia bote…

– ¿No?  – insiste –  ¿Cómo funcionan? Somos unos desgraciados, siempre hemos sido unos desgraciados, seguimos siendo unos desgraciados ¿y en el momento en que decidimos dejar de serlo nos matan? No me jodas…

No puedo evitar reírme, aunque no tengo muy claro por qué. Aunque su argumento no parezca muy lógico a él le convence. Y en parte tiene razón. ¿Es que acaso no nos merecemos salir de aquí? ¿Es que acaso no nos merecemos vivir?

– ¿Te ríes de mi? ¿Qué parte de lo que he dicho te parece graciosa?

– Nada Ren, tienes razón. Tienes la fuerza y la energía que nos falta a los demás. A mí me has convencido. ¡Vamos allá!

Bueeeeno, pues al fin conocemos cómo ha ido la “apasionada reconciliación” de Aron y Minhyun. ¡Esperamos que os haya gustado!

¿Qué harán a partir de ahora? ¿Realmente ha logrado convencerlos Ren de salir de almacenes de una vez por todas? ¡Respuestas en el próximo capítulo!

Aprovechamos para daros las gracias a todos los que seguís nuestro fanfic, y sobretodo a los que nos dejáis comentarios. ¡Nos animan mucho a segura adelante! Dudas, opiniones, sugerencias… sean positivos o negativos vuestros comentarios nos ayudan a ir mejorando poco a poco para poder hacerlo mejor cada vez. ¡Muchas gracias a todos!

SHIROKO  KUROKO  AOIKO

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el julio 15, 2013 en ACTION y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. OMG Esa reconciliación fue genial,pobre Min.. quede hiperventilada como Baekho xD hicieron un buen lemon *-* Su fic es muy entretenido, esperare el siguiente capitulo con ansias, también espero pronto un lemon Baekren jeje y JR no lo dejen de forever alone, sería bueno un Jren .Las amo xD sigan escribiendo este lindo fic :3

  2. trinidad antilao

    Holaaaaaa, que bien capi nuevo.

    La verdad lo lei anoche como a las tres de la mañana, y por reirme tanto mi mama llego hasta mi santuario (habitación) y me quito el lapto diciendo “déjate de leer esas cochinadas…pervertida”…Yo quede asi O.o, como lo supo?…Y ahora tuve que ir hasta su habitación, al estilo ninja y saque mi lapto para comentar.

    Siiiiii!!!! lemon lemon lemon lemon * levanta las manos haciendo porra *, me gusto mucho este capi, lo que daría por estar en el lugar de minhyun, que envidia.

    Jejejeje que pervertido baek, pidiendo mas rápido jajajaja esa fue la mejor parte junto con

    ” – Aron… estoy listo, métemela ya…” y

    “Eso ha estado genial. ¿Te parece si probamos otra cosa?

    ¿Cuenta mi opinión?”

    jajajaja no paraba de reir, por eso me quitaron mi lapto, pero valio la pena. Y ren burlándose de min, y este podía caminar jajajaja, fue todo muy divertido.

    Con respecto a lo que respondieron…. SI!!!, me encanto mucho el video, pero creo que tienes razón en que me casare después con el por que te va ha engañar conmigo y se va a divorciar de ti……Muajajajaja

    Por fa, coloquen fic de 2min por favorrrrrr *se tira el el piso de rodillas *

    Hago lo que ustedes me pidan. Pero quiero uno yaaaaaa.

    Si van a cambiar el dia de las actualizaciones, avisan por fiss.

    No sean malas y coloquen fics de 2min.

    Ustedes cuanto años tienen?

    Han pensado en hacer participe otros grupos en su foro?

    En verdad me quieren?, ayyy que lindas yo también me quiero.

    No mentira, bueno en verdad me quiero pero también a ustedes.

    *lei que una es de chile* YO TAMBIEN, que emoción.

    Bueno con eso me despido, ojala hagan lo que les pedi, no demoren en la actu.

  3. Baekho pervertido! jajajajajaja aunque si yo tuviera ese poder creo que hubiera hecho lo mismo XD jajajajajaj ayy lo mejor jjajjaja
    muy bueno ^^

  1. Pingback: ¡ACTION! | SHIROKOtoKUROKO

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