Ninfomanía: La cura. Capítulo 6


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing: BaekRen (Baekho x Ren)

 

¡Capítulo importante! (para mi si más no XD) 

y mañana publicamos capítulo especial de Action. ¿estaréis todos aguardando???

 

“Chicos, tengo un problema”

Hoy me he quedado todo el día en casa porque Baekho tiene partido. Así que me he dedicado a mirar pelis porno durante todo el día. Porque sí, porque lo necesito, porque hace muchísimo que no me acuesto con nadie y como no me desahogue con algo cuando vea a Baekho me lo comeré.

Y aquí estoy, conectado al chat con J, aunque ninguno de los dos habla. Él porque está en su niebla de pastillas, yo porque estoy ocupado. Hasta que llega Mimi.

“Chicos, tengo un problema”

“Qué?”

“K pasa?”

Sigo mirando la peli mientras espero, vuelvo cuando el sonido me avisa de otro mensaje, y al leer la pantalla me quedo helado.

“Sífilis”

No…

“O.O”

“Joder…”

“No, precisamente sin joder me quedo…”

“¿Y ahora k?”

“Ahora nada. No hay peligro porque lo han detectado pronto y todo, pero… Soy contagioso y…”

“Ok, n me acostare contigo”

“¬¬” “Gracias Ren…”

“¿La sífilis es mortal?”

“No”

“Jo…”

“Como que “jo”????”

“Porque yo si que me acostaba contigo…”

“Jay!”

“¡No digas bobadas!”

“¿Porque? Me quiero morir…”

“Esto te pasa por tomarte las pastillas xD”

“Ren, eres un cabrón”

“Dejale, esta feliz porque tiene novio”

“Ya, pero me tiene a dos velas!” replico “K dice k n esta preparado, y como n puedo acostarme cn nadie d mientras pk si n n se liará conmigo…” “K tengo mono, vaya…”

“Ren, a mi me acaban de diagnosticar Sífilis y J se quiere matar, disculpa pero ahora mismo no me impresionas…”

“Ya, lo siento”

“No, no lo sientes, estas en tu nube, cuando bajes igual lo sientes…”

“…” jope… “Lo siento mimi…”

“Perdoname Ren, es que… Esto me puede…”

“Lo se…” ¿Qué puedo hacer yo? “¿Quieres que venga a verte?”

“Ahora te quieres solidarizar con los suicidas potenciales?”

“No me acostaré contigo idiota” “solo vengo a hacerte compañia, como amigo” “¿quieres?”

“…” “Vale”

“Pues voy”

“¿Puedo venir yo también?”

“Claro J”

“Vamos a compartir nuestras penas…”

“Tu a callar!”

Quedamos en ir a dormir a su casa y mientras recorro los tres metros de pasillo para decírselo a mis padres poco a poco voy asumiendo lo que significa.

Sífilis, Mimi tiene sífilis. Está enfermo, enfermo de verdad, no eso raro que nos diagnostican los psicólogos, enfermo en mayúsculas. Y aunque haya cura…

Me siento tan pesado… Arrastro los pies hasta el comedor, donde papá y mamá miran la tele sentados en el sofá. Me ven llegar y debo tener una expresión devastada, porque me miran preocupados y me preguntan qué es lo que pasa.

– A Mimi le han detectado sífilis… – murmuro apenas sin levantar la voz.

Papá abre mucho los ojos, horrorizado. Mamá pone también cara de espanto y se tapa con las manos.

– ¿Tú estás…?

– Yo estoy limpio – no puedo decir “bien” con lo que me duele el pecho ahora mismo…

Suspira, aliviada, y viene a abrazarme.

– Lo siento cariño…

Me abrazo un momento a ella, pero entonces recuerdo que no soy yo quien necesita que me consuelen, y me aparto.

– J y yo vamos a ir a dormir a su casa, para… Ayudarle…

Duda, sin saber cómo negármelo pero sin querer que vaya. Es papá quien responde.

– Minki… Sabes que es mejor que no… Hagáis nada con él si…

– No nos acostaremos con él. – aclaro – vamos solo a hacerle compañía, como amigos.

– Claro… – murmura mamá avergonzada. – perdona cielo. Ve, claro. – me sonríe – ¿a qué hora volverás mañana?

– No sé, dependiendo de cómo esté.

Asiente.

– No te preocupes por eso – interviene papá – lo importante ahora es tu amigo. Ya nos llamarás.

Les abrazo a ambos, agradecido, y voy corriendo a hacerme la maleta.

 

Llego a su casa media hora más tarde. Me abre su madre, con los ojos rojos de lágrimas, yo la saludo muy rápido y voy con Mimi que me espera detrás de ella. Nos abrazamos, muy fuerte, y él entierra la cabeza en mi hombro.

Quiero decirle algo, algo que le consuele y que le anime. Pero ¿qué? ¿Qué puedo decirle? Aunque este detectado, aunque esté controlado, aunque puedan curarle, aunque nos hayan advertido tantas veces que puede pasar. Eso ya lo tiene dentro. ¿Qué puedo decirle?

Nada, así que solo le abrazo y cuando se separa me estiro para besarle en los labios. Eso le hace sonreír. Un poquito.

– ¿Y Jay? – pregunto.

– Estará al llegar…

Efectivamente, llega a los cinco minutos. Se abrazan también y subimos los tres a su habitación.

J y yo charlamos de cosas banales y sin importancia, cosas graciosas para distraerle, tonterías para hacerle reír, pero nada funciona. J tampoco está de muy buen humor y a mi cada vez me cuesta más mantener a flote una conversación alegre. El ambiente se hace pesado, y finalmente Mimi rompe a llorar.

– Lo siento… – se disculpa secándose las lágrimas – es que… Ya sé que no me voy a morir, pero… No podré volver a tener sexo con nadie, y si lo hago aunque sea con condón no dejaré de preocuparme por si se lo contagio y…

– Pero no es definitivo, hay cura, en dos años dejarás de ser contagioso…

– ¡Dos años! Joder… – se sacude el pelo, suspira. – lo siento, ya sé todo eso, es que… Es demasiado, no puedo…

Le abrazamos, cubriéndole de besos y de mimos, susurrándole suave para tranquilizarle. Que no se preocupe por eso ahora, que con condón se puede, que si no ya nos inventaremos algo, que hay cura, que dos años no son tanto tiempo, que si no hay muchos capullos que se merecerían que se la contagiara…

Y claro, como somos unos enfermos mentales los tres y por más drogados a pastillas que estemos seguimos siendo unos degenerados, los besos que han empezado siendo solo caricias para consolarle suben de tono, empieza a hacer calor, y las caricias cada vez son más intencionadas.

Enredo mi lengua en la suya, saboreándole, saboreando los gemidos que le provoca J mordiéndole la oreja. Nuestras manos se cuelan bajo su ropa, acariciando su cuerpo, su piel caliente y necesitada, arrancándole suspiros ansiosos que mueren entre nuestros labios. Acariciamos, lamemos y mordemos como las bestias ansiosas que somos, como los expertos en que nos hemos convertido.

Y él suspira, jadea, gime, y pronto se corre entre nuestras manos, dejándose caer agotado sobre la cama.

– ¿Lo ves? – le digo sonriéndole – aún puedes tener sexo.

Se ríe y asiente. Nos da las gracias y nos abre los brazos para abrazarnos a los dos.

Al final nos separamos y nos metemos en la ducha, que lo necesitamos.

Seguimos charlando. El ambiente es un poco mejor ahora.

Cenamos y de vuelta a la habitación, ya con el pijama puesto, suena mi móvil.

Es Baekho, y no puedo evitar una sonrisa enorme. Y cosquillas en el estomago…

– ¿Tu novio?

Le saco la lengua y reprimo una sonrisa de idiota.

No creo que ninguno de los dos quiera oír lo empalagoso que me pongo con él. Tampoco quiero que lo oigan, así que salgo del cuarto y me voy a la terraza a hablar.

– Hola Baek.

– Hola Rennie… Quería decirte buenas noches…

Sonrío, aunque nadie pueda verme. ¿O tal vez por eso?

Cuando vuelvo a la habitación J y Mimi se están besando. Se separan, se miran, se acarician y se vuelven a besar. Es tierno, y a la vez triste, porque nunca nos comportamos así.

Mimi me ve, me abre los brazos y yo cruzo la habitación para tumbarme con ellos. Y les abrazo, a mis mejores amigos, los únicos que me entienden.

Mi familia.

 

Despierto tarde, abrazado a Mimi. Hemos dormido los tres en el colchón grande en el suelo, hechos un revoltijo de brazos y piernas. Nos levantamos solo para desayunar, y luego nos ponemos a cantar en el sing star, si es que se le puede llamar cantar con las voces que tenemos a estas indecentes horas de la mañana. Me quedo a comer y me voy a media tarde. J aún se queda, probablemente a dormir. Yo he quedado con Baekho.

Le recojo en la salida del instituto, dándole una sorpresa, y cuando me ve corre a abrazarme y me besa frente a todos sus compañeros. Se me pinta en la cara una enorme sonrisa de idiota. Lo más probable es que me hayan tomado por una chica, esta mañana Mimi se ha dedicado a peinarme y hacerme las uñas, pero no me importa. Así él tampoco se meterá en problemas.

Pero hay algo que no está bien. Le veo sonreírme, siento sus brazos sobre mis hombros mientras andamos de camino a su casa, y hay algo que pesa en mi pecho. Algo no está bien.

Llegamos a su casa, un bloque de apartamentos del centro con aire antiguo, y mientras saca las llaves para abrir y me besa me viene a la mente los labios de Mimi. Y los de J, y que me he pasado la noche besándoles.

¿Eso es infidelidad?

Les beso porque son mis amigos, porque es la relación que tenemos, porque siempre ha sido así. Pero eso no cambia que les he besado, que me lié con ellos anoche, varias veces.

Le… ¿le he puesto los cuernos a Baekho???

Dios… No… No puedo haber sido tan idiota…

Baekho lo es todo para mi… ¿Cómo no se me ha ocurrido que eso para una persona normal son cuernos? Dios… no quiero perderle… no lo soportaría…

Dios, dios, dios, dios. ¡¿Qué hago?!

Decírselo, está claro.

Me dejará. ¡Mierda! No puedo haberlo echado todo a perder solo por… ¿Por qué? Por inútil. ¿Para consolar a Mimi? Se me hubiese podido ocurrir otra forma, o hubiese podido dejar que lo hiciera J, que no le faltaban ganas. ¿Por qué lo he hecho?

Porque para mi, simplemente no significa lo mismo. Para mi es lo más normal del mundo, es lo natural.

Pero ahora estoy jugando según las reglas de la sociedad, según las normas de la gente “sana”. ¿Tan rápido he perdido el juego? ¿Tan pronto he fracasado?

Mierda, mierda, ¡mierda!

No quiero perderle… no quiero… No lo soportaría…

– Baek… – le llamo en el ascensor.

¿Cómo puedo contárselo? ¿Cómo…? ni siquiera sé por dónde empezar. No quiero que se enfade, no quiero que me deje, no quiero herirle…

Se gira a mirarme, sorprendido y asustado por mi voz rota.

– ¿Qué pasa Rennie?

– Creo que he hecho algo horrible… – respiro hondo antes de continuar, reprimiendo unas lágrimas que no quiero derramar. Me temo que voy a necesitarlas para más tarde. – Que… ¿Qué se consideraría ser infiel?

Veo en sus ojos de chocolate amargo la comprensión y el dolor, y de nuevo siento ganas de llorar. El ascensor se detiene y me acalla con un gesto.

– Hablamos dentro.

Me muerdo el labio y le sigo, temblando, cuando abre la puerta de su casa.

Huele a él, huele tan a él…

– Ven, pasa.

Le sigo por el apartamento vacío.

– ¿No hay nadie?

– Mis padres trabajan mucho. – responde simple.

El miedo no me impide apreciar lo acogedor que es el apartamento. Es antiguo. Ni viejo y destartalado ni con ese aire conservador y elegante de las cosas hechas antiguas a propósito. Simplemente es antiguo, las paredes susurran historias a gritos y cada cosa parece estar en su sitio en el desordenado caos.

Es reconfortante, y cálido. Es un hogar, es Baekho. Y de nuevo tengo ganas de llorar.

Respiro hondo, él me acaricia el pelo y nos metemos en su habitación. Pequeña, desordenada y llena de objetos sin utilidad aparente. Nos sentamos en su cama, unos centímetros más alejados de lo que sería normal, y duele.

– ¿Qué has hecho?

Su voz no me reprocha, es una voz exasperada, cansada. Esto no le sorprende en absoluto, pero le duele. Y su dolor me mata.

– Yo… Ayer estuve en casa de Mimi… Me quedé a dormir…

– ¿Te acostaste con Mimi?

– No… No exactamente… nos besamos… con Jay también… ¡pero porque somos así! Nos comportamos así, es la relación que tenemos, siempre ha sido así. Nos besamos, nos liamos cuando estamos aburridos o necesitados, ¡pero no significa nada! Y aún así… me siento tan mal… y ni siquiera me he dado cuenta hasta ahora… y ahora me siento horrible… lo siento…

No sé cómo puedo disculparme por algo así, es demasiado horrible. ¿Por qué ni siquiera me di cuenta? ¿Porqué he fracasado tan estrepitosamente en mi intento por ser “normal”?

Baek no me responde. No me grita, no se enfada. Se pasan las manos por el pelo y se tumba en la cama.

– No sé si sentirme celoso u orgulloso porque te has dado cuenta solo de que estaba mal…

No está enfadado, pero está dolido.

– ¿Vas a dejarme?

– No.

¿Por qué? He hecho algo horrible, he fracasado, he perdido la partida apenas habiéndola empezado. No puedo seguir fingiendo ser normal, no puedo seguir aguantando esta mentira. Lo nuestro nunca podrá funcionar, porque yo simplemente no puedo estar con nadie, nunca seré suficiente para él. ¿Por qué ni siquiera se enfada?

– Pues deberías. Te he sido infiel. ¿Es que ni siquiera te importa?

Levanta la cabeza y me mira, dolido, pero no enojado.

– Claro que me importa. Pero… Supongo que estaba metalizado para algo peor. Me lo advirtió tu psicóloga que necesitarías a otras personas para el sexo, y más si yo no estaba preparado… Y aun así duele pero… Te quiero más que eso…

Ya me ha perdonado.
Entonces… está bien ahora…

Niego. No, no está bien. Nada está bien. Eso no es así…

– Pero te he engañado. Y volveré a hacerlo, ¡porque ni siquiera me di cuenta hasta ahora! Puedo fingir que estoy curado, que soy normal, pero sigo estando loco, sigo estando “enfermo”. No entiendo estas cosas, no entiendo las normas, no deberían dejarme jugar…

Me coge las muñecas, deteniendo mis manos en el aire. Sus ojos se encienden de furia un instante, luego vuelve a calmarse y me sonríe, acariciándome el pelo.

– Rennie… Irás aprendiendo, poco a poco. Yo te enseñaré, nadie ha dicho que sea fácil pero…

– ¡No! No voy a conseguirlo, no voy a curarme, jamás lograré entenderlo. ¡Solo conseguiré hacerte daño!

– Si que lo comprendes, – insiste – y aprenderás estas cosas, te has dado cuenta de que has hecho algo malo, eso es un paso.

– ¡Pero tarde! ¿De qué sirve eso?…

– Rennie… de verdad no quiero enfadarme por eso. Sabía que podía suceder, sabía que iba a suceder, me lo advirtieron, incluso tu mismo. Acepté eso cuando acepté salir contigo. De verdad, no importa…

Sabía que iba a suceder. No le importa.

– Rennie… te quiero…

Se acerca, acaricia mi mejilla y me besa.

Me ha perdonado…

Siento sus caricias, sus labios dulces, su aroma a chocolate envolviéndome y capturándome, sus manos acariciando mi piel, como me busca su cuerpo.

Siento su excitación, su deseo, en la forma como se tensa, en su latido acelerado, en el temblor de su cuerpo. Su aliento entrecortado choca contra mi piel, no se aparta después de besarme, se queda quieto, expectante, temblando de deseo.

Puedo sentir su excitación, pero no la mía. Solo tengo ganas de llorar.

Ya lo sabía, se lo habían advertido, y en ningún momento me creyó capaz de contenerme.

¿Por qué yo sí me lo creí?

Le aparto, no puedo seguir con esto.

– Tengo que irme.

No digo más, no es necesario. Corro, sin más, huyendo de él, huyendo de sus manos que intentan retenerme a su lado, huyendo de sus gritos y suplicas.

Pero no puedo huir de lo que he hecho.

Bajo las escaleras corriendo, porque sencillamente es impensable esperarme de pie en el ascensor. Solo puedo correr, necesito correr, mientras corra sentiré que estoy huyendo, mientras corra sentiré que mi propia culpa no puede alcanzarme.

No es por lo que he hecho.

No es por besar a Mimi.

No es por miedo a que Baekho me deje.

Lo único en lo que puedo pensar es que he fracasado. Intenté ser normal, sin pensar en que no hay cura para las personas como yo.

Soy un ninfómano. Soy un maldito ninfómano.

Voy a serlo siempre.

¿Cómo he podido creer que no?

No he decepcionado a Baekho. Me he decepcionado a mí.

 

… ¿que puedo decir? Más bien me interesa lo que podais decir vosotros. ¿que opinais sobre la conclusión final de Ren? ¿porque està reaccionando así?

Revs please! es un capítulo muy importante para mi. 

SHIROKO

 

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el julio 25, 2013 en Ninfomanía ~BaekRen~, Others y etiquetado en , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 8 comentarios.

  1. -Se hiperventila-

    Leí Sífilis y casi me pongo a llorar… sé que es una bacteria bastante agresiva ;w; Mi pobre Minnie… ¡TIENE QUE TERMINAR CON J! ¡TIENEN QUE ESTAR JUNTOS Y HACES SNUS SNUS! -llora aun más-

    ¡Ay no! Ren y BaekHo… y Ren… y se complica mucho la vida el maldito niño T-T
    BaekHo cree en él, y obviamente, el también debería creer en sí mismo y ahora BaekHo debería creer en el…

    ¡Ahhhh! Dx

    Lo amo, lo amo, lo amo…

    En serio, me encanta muchísimo este fic, no tienes idea de cuánto.

    Gracias por escribirlo

    Gracias por tu talento.

    TE AMOOO

  2. Minnie debe quedarse con J!!!!! que se cure pronto del sífilis u.u
    Ren piensa demasiado… espero y Baekho sea fuerte y tenga mucha paciencia para ayudarle a superar y curarlo.. ^^
    Espero ansiosa el próximo capitulo ..esta genial-… amo este fic :3

  3. me encanta la manera de ser de Ren parece ser muy profundo con sus sentimientos y el pobre de Baekho solo quiere estar con el… simplemente amo este fic!!!!! n_n

  4. Pobre Ren, siente que se decepciono a si mismo u.u solo con la ayuda de Baekho puede recuperar su confianza, ojala Mimi conozca al primo de Ren y se enamoren :3 y JR mmm no se, que lo manden a un doctor al extranjero o algo así xD Espero actualicen pronto :3

  5. Diosssssss!!!!! Creo que no saldré viva con este fics . Me encanta !! Lo amo!!!

  6. En serio no puedo explicar lo que sucede dentro de mi con el fics. Coge todos mis sentimientos y los une y los hace bolita y muero lentamente . Ren dios Ren como es que puede ser tan bueno ? Y BaekHo es muy bueno se ve que lo quiere y es un amor puro. Lo amoooo!!! Gaciass!! Te amo!!

  7. QwQ pobre Mimi … sifilis… todo x andar con el q c le cruzara,
    Tiene q estar con J el si lo quiere y trata d curarse para ayudarlo ewe9

    hay hay hay Ren, no t martirizes tanto, tampoco t vaz a poder curar luego luego, q no c haya acostado con nadie mas y t hayas dado cuenta solo ya es algo
    Baekho t quiere , hazle caso ewe

    onegai sigue el fic esta muy interesante OwO

  1. Pingback: Ninfomanía | SHIROKOtoKUROKO

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