Ninfomanía: La cura. Capítulo 7


ninfomania2-7

 

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing: BaekRen (Baekho x Ren)

Siento haber tardado tanto, de verdad, pero me está costando escribir los últimos capítulos, ¿será porque ya siento que se acaba? 

Mil disculpas, solo les pido que tengan paciencia y que no dejen de leer, porfavor… prometo que lo terminaré lo más rápido posible (unque no sea mucho…) 

Capítulo 7

“rennie…”

“Rennie, por favor, cógeme el teléfono”

“vamos…”

“de verdad no me importa, te he perdonado”

“Rennie…”

“Rennie… te quiero…”

“vale, ya no sé qué te pasa” “¿por qué no me hablas?”

“¿qué es lo que he hecho? ¿es por algo que dije? ¿es por no haberme enfadado? ¿es por no haberte dejado???”

“¿querías que te gritara? ¿qué me enfadara? ¿qué te echase en cara lo que hiciste y no quisiera volver a verte? ¿quieres que nos separemos? ¿es eso? ¿es todo una excusa para que sea yo quien te deje?”

“de verdad no te entiendo… ¿qué es lo que quieres?”

“Rennie… porfavor… Te quiero…”

“porfavor, no quiero perderte…”

“dime lo que he hecho, dime que puedo hacer…”

“Rennie…”

Leo todos esos mensajes, pero no respondo a ninguno. No puedo hacerlo.

“¿qué puedo hacer?” Nada, no eres tú el problema, no eres tú el enfermo mental.

“¿qué es lo que quieres?” Algo imposible, algo que tú no puedes darme, ser normal…

“no quiero perderte…”

“te quiero…”

Y yo a ti…

Y solo lloro.

He vuelto a tomarme las pastillas. Ya no tiene sentido dejar de fingir que no estoy enfermo. Nunca me había parecido tan agradable la letargia de los antidepresivos. La sensación de no sentir nada. Me refugio en el embotamiento y la niebla para huir de la culpa.

“Ren, eres subnormal”

“La suerte que has tenido y lo echas todo a perder por idiota”

“Si yo tuviera un novio como el tuyo te aseguro que no me peleaba con él, me peleaba con su ropa”

Tampoco le respondo los mensajes a Mimi, no quiero hablar con nadie.

No salgo de casa, apenas si de la habitación. Moverme se me hace pesado. No tengo hambre, no tengo sed, incluso respirar me cuesta un esfuerzo. ¿Podría dejar de hacerlo?

– Minki, cielo…

Mamá no espera respuesta, solo me abraza. Es lo mejor.

Pero tampoco me hace sentir bien.

Me siento culpable, por ser como soy, por no ser capaz de curarme, porque soy incapaz de ser normal. Mamá me quiere, Baekho me quiere, y por ellos tengo que curarme, para poder merecer su cariño. Pero no soy capaz, solo soy una carga para ellos. Solo voy a hacerles sufrir…

Lloro, aun cuando las lágrimas ya se han secado sigo sintiendo el ahogo, la presión del llanto. Sigue doliendo la culpa. Y no soporto este dolor.

– ¿Hijo, no te has tomado ya las pastillas hoy?

Miento. Necesito los antidepresivos, no soporto este dolor.

Enseguida vuelve la letargia, el alivio. Nada de lo que sentía desaparece, pero queda oculto tras la niebla espesa. Ninguno de mis pensamientos se vuelve más agradable, simplemente se detienen.

Si con dos pastillas siento ese alivio, ¿cómo me sentiría con unas cuantas más?

¿Moriría si me las tomara todas?

¿Qué problema habría en eso?

Mamá ya no tendría que cargar conmigo. Ni Baekho. Les dolería, sobre todo al principio, a J y a Mimi también, les sorprendería más que nada. A Jang le sentaría mal, al final no ha conseguido salvarme. Pero se recuperarían, con el tiempo se darían cuenta de que solo soy una carga, estarían bien sin mí.

Podría morir…

Una mano coge las mías, las detiene cuando, llenas de pastillas blancas, se acercan a mi boca abierta, expectante.

– Cielo… no…

A Mamá se le rompe la voz, veo sus ojos llorosos cuando me mira, las manos le tiemblan.

– No…

Me obliga a tirar las pastillas, luego me coge y tira de mí hasta mi habitación, me tumba en mi cama y me abraza fuerte.

– Ni se te ocurra. No, no…

Llora. Lloro yo también. Sus lágrimas me empapan, sus dedos crispados me abrazan con fuerza, con demasiada fuerza.

Me duermo, me despierto, vuelvo a dormirme y vuelvo a despertar.

Veo a mamá y a papá, ambos me abrazan, ambos me hablan, pero les ignoro.

Ya no soy consciente de lo que pasa.

No tiene nada que ver con las pastillas. No siento porque no quiero sentir.

Pasan las horas. Minutos, días, segundos. No lo sé, no quiero saberlo.

La droga invade mi cuerpo y me envuelve en una niebla acogedora. Me refugio en esa niebla, en ese dulce estado de hibernación en el que no siento el dolor, en el que no puedo pensar en mi fracaso.

Jamás voy a curarme.

Intenté ser normal, relacionarme con las personas cuerdas, actuar como ellos, y fracasé

Soy un enfermo, un maldito enfermo, voy a serlo siempre.

Y por eso, no me importa nada más.

Lo primero que siento es el olor, el aroma ya tan conocido a chocolate, especies, hierba y caucho. Llega a mi cerebro y me obliga a despertar.

Él está aquí.

Baekho.

– Rennie…

Abro los ojos y los clavo en él, sentado en la silla del escritorio frente a mí.

– Al fin reaccionas.

Su tono no es suplicante, no es dulce y cálido. Es frío, es duro y distante, y el chocolate de sus ojos me parece más amargo que nunca.

– ¿Estás enfadado?

– Si – Es obvio que lo está.

Bajo la mirada, cohibido. ¿Qué puedo hacer contra eso?

– ¿Vas a dejarme?

– ¿Quieres que lo haga?

No. Nunca. Sin Baekho ya nada tendría sentido. Sin Baekho todo seria oscuro.

Ni que le mereciera, ni que tuviera derecho a pedirle que se quedara a mi lado…

“¿Quieres que te deje?”

Niego, con lágrimas en los ojos solo de imaginarlo.

– No…

– No te dejaré. – Me asegura. Pero su voz sigue siendo fría. – No estoy enfadado por lo que hiciste, ni siquiera me importa eso. – ¿No le importa?

– Entonces…

Aprieta los puños, tensa la mandíbula, furioso.

– Estoy enfadado porque llevas una semana si hablarme – se pone en pie. – No respondes mis mensajes, ni mis llamadas. La primera vez que vine tu madre me dijo que mejor no pasase porque te habías intentado suicidar, la segunda te pusiste a gritar histérico y me lanzaste cosas hasta que me fui. Ahora apenas reaccionas. ¿Qué es lo que tengo que hacer? Te dije que te ayudaría, ¿cómo voy a hacerlo si a la mínima te alejas de mi?

– Pero he fracasado…

– Yo no creo eso. ¿Fracasado? ¿En qué? ¿En curarte? Solo has tenido un bajón, estabas prácticamente bien.

– No me mientas, no voy a curarme nunca.

– ¡No te miento! – niego, no tiene razón, solo dice cosas sin sentido para intentar convencerme, pero yo se que se equivoca, me cree capaz de algo que esta fuera de mi alcance. – Realmente eres más terco…

– No soy terco, sé que no voy a curarme, sé que no soy capaz.

– ¡Ren, estabas curado!

– Yo también lo creía, pero fracasé, no voy a conseguirlo…

– ¿Y ya está? ¿Te rindes? ¿Solo porque lo has intentado una vez? Te creía más decidido, te creía un luchador…

– ¿Qué sentido tiene luchar cuando ya se ha perdido la batalla?

No responde, me mira sin apenas expresión, fijamente, hasta que baja la cabeza y suspira, resignado.

– Ah, realmente eres tan terco… – cuando me mira de nuevo su sonrisa vuelve a estar ahí, brillante, cálida, y de repente no comprendo que le veía de reconfortante en la niebla fría de mi soledad, no comprendo cómo he pasado tantos días sin su luz. – Está claro que no voy a ser yo quien te convenza.

Esa misma tarde me acompaña a ver a Jang.

Me siento frente a ella, con Baekho a mi lado, sosteniendo mi mano entre las suyas. Me mira, pero yo no me atrevo a mirarla a ella. Sé que la he decepcionado, le he fallado, ella también esperaba que yo me curase.

– ¿Que consideras que es estar “curado”?

Dudo antes de responder.

– No pensar en sexo…

– Todo el mundo piensa en eso.

– No tanto.

– ¿Piensas en eso tanto como hace unos meses?

¿Pienso en sexo? durante el tiempo que he estado deprimido no, antes… pensaba en Baekho, a veces, bastante a menudo, pero no mucho, no en todo momento, no constantemente.

No respondo.

– Cuanto hace de la última vez que te acostaste con alguien?

Ahora si que no dudo, esa me la sé.

– Una semana.

– No me refiero a Jay y Mimi, con ellos solo te liaste, tengo todas las versiones posibles de la historia. – ya, claro, nos visita a los tres… – Te pregunto cuando fue la última vez que saliste y “follaste” con alguien.

Eso tardo más en contarlo. Fue antes de conocer a Baekho, antes de violar a esa niña… ella fue la última, y antes que ella…

– Cuatro meses.

– ¿Cuanto tiempo pasabas antes entre un polvo y otro?

Una semana, dos, media hora…

¿Como he aguantado tanto tiempo?

No espera a que responda.

– ¿Que dosis de pastillas tomas ahora? tomabas, antes de que intentaras tragarte el bote entero.

– Una al día. Algunos días no me la tomaba.

– Y por lo que me han dicho no has violado a nadie.

La miro. ¿Intenta confundirme? ¿o tiene razón y si estaba curado? ¿de verdad lo cree ella?

– Si estuviese curado no me hubiera liado con Jay y Mimi. Hubiera comprendido que estaba mal antes de besarles.

– Porque no estás curado. – ¿Que? ¿no intentaba acaso decirme que si? – Es lento, te estás curando, pero aún no lo estás por completo. No me parece grave lo que hiciste. No reparaste en ello hasta tarde, si, cierto, pero admite que estas mejor, admite que estás casi curado, que te falta poco. – En eso… tal vez si tiene razón… pero… No se, quiero creerla, pero después de tanto tiempo enfermo en parte también tengo miedo de enfrentarme a la realidad, hasta ahora de algún modo he vivido en un mundo distinto, curarme significa “volver” a la realidad, y lo quiero pero… me asusta. Jang suspira – Ren, llevo mucho tiempo intentando llevarte por este camino. Al final lo has tomado, ¿y solo por que te has tropezado con una piedra desistes y retrocedes? Levántate y sigue, me apuesto a que ya puedes ver el final.

La miro, sin expresión alguna. ¿puedo verlo? ¿Me veo curado? Siendo un chico normal, asistiendo a clases y relacionándome con mis compañeros, un chico como tantos otros. ¿Me veo?

– Pues… – Baekho habla por primera vez, y ambos nos giramos a mirarle. – yo creo que si está curado. completamente. – Duda al hablar, se sonroja. – Porque… cuando viniste a mi casa… hubo un momento en que… Bueno, no se como explicarlo. Cuando empezaste a ponerte depresivo te besé para distraerte, y… bueno, yo… me habría acostado contigo en ese momento, no sé que me pasó, pero lo hubiera hecho, y sé que lo notaste, pero no reaccionaste, te fuiste… Me sorprendió mucho…

Me río, no puedo evitarlo, está completamente sonrojado, hablar de estos temas se le hace realmente difícil, y para mi que estoy tan acostumbrado a todo esto… Es demasiado tierno.

Me estiro y le beso, suave y rápido, ligero y fugaz, y de repente recuerdo los días que hace que no pruebo esos labios tan dulces. Me da un vuelco el corazón, y me abrazo a él con fuerza, enterrándome en su pecho.

– Gracias Dongho.

Paso unos instantes abrazado a él, que bien podrían ser segundos o horas, hasta que recuerdo que no estamos solos. Me quedaría entre sus brazos toda una vida, pero hago un esfuerzo para separarme y miro a Jang, que nos mira con ojos como platos. Se siente incómodo.

– No nos mires así…

Sacude la cabeza, reaccionando al fin, aunque sigue sorprendida.

– No sé si estar más impresionada por lo que acaba de contar o porque le has llamado Dongho…

¿Que? ¿Que importancia tiene eso?

– Si, a mi también me ha sorprendido. creo que nunca me ha llamado por mi nombre.

– Nunca lo hace, incluso a mi me llama por el apellido aunque le insistí que no lo hiciera.

– Con sus amigos igual, les pone motes.

– Y con sus padres, nunca le he oído llamarles por sus nombres.

¿Porque hablan como si no estuviera en frente?

– Hola, sigo aquí. – les llamo agitando mis manos. – no hace falta que me ignoréis.

Baek se ríe, y se acerca a besarme en la sien, apretándome contra su costado.

– Nos sorprende lo mucho que estás cambiando. – Me aclara ella – Tu también te das cuenta ¿no?

¿Me doy cuenta? Si,sé que he cambiado. Si miro atrás no me reconozco con el niño necesitado y desesperado que se arrastraba por los callejones de la zona nocturna, vestido de chica y saltando en pos de cualquiera que se acercara suficiente, exhibiéndome en intentos desesperados de alcanzar ese tan preciado anhelo, el placer.

No soy el mismo.

O si más no estoy en proceso de no serlo.

Asiento.

– ¿Que falta entonces? – ambos me miran, sin saber muy bien que les estoy preguntando – ¿que es lo que falta para poder considerarme “curado” por completo?

Jang sonríe, ve la determinación en mis ojos, me siento mucho más fuerte, me siento vivo.

– ¿Porque no decides tu mismo? Hagamos una lista de cosas que tienes que hacer para curarte ¿vale?

Asiento, convencido, y pienso un momento en que poner en esa lista.

– Quiero volver al colegio. – empiezo, ella escribe sonriéndome, Baekho aprieta su mano sobre mi hombro – Estudiaré y haré los exámenes para la universidad. Saldré una noche con los amigos de Aron, solo para estar con ellos y divertirme. Buscaré a Gwohee, hablaré con ella y le pediré disculpas.

– ¿Gwohee?

Baekho me mira sin comprender. No hay inflexión en mi voz cuando respondo.

– La chica a la que violé. Sé que no querrá verme, pero yo necesito pedirle perdón para poder dejar eso atrás. – Jang asiente, y sigue copiando.

– ¿Que más?

– Iré de compras con mamá, tengo que cambiar mi fondo de armario. Aprenderé a jugar a fútbol, y miraré partidos con papá, y con Baekho. Esperaré un año antes de volver a tener sexo con nadie.

– ¡¿Un año?! – me interrumpen los dos.

– Si, un año – asiento convencido. ¿Que pasa con eso?

– Ren, la gente normal no aguanta un año – me aclara ella – y menos teniendo pareja. Déjate de tonterías y disfruta de tu novio, que si no quien terminará mal será él.

Baek se remueve inquieto, se sonroja y busca con la mirada un sitio donde esconderse, yo ni me inmuto.

– Seis meses entonces.

– Solo si cuentas ya los meses que llevas de abstinencia.

Eso significa que me quedan dos meses…

– Vale.

Estoy pensando en mi siguiente condición cuando Baekho nos interrumpe, dirigiéndose a la psicóloga.

– ¿Como podéis…?

– Tranquilo, te acostumbras.

Parece abatido, vuelve a esconder la cabeza entre las manos. Pero no le presto atención, ya sé cual es el último punto.

– Conseguiré que Jay y Mimi se curen. – Ambos me miran, nadie hace ningún comentario, nadie se mueve, de algún modo el momento es solemne – Les ayudaré a curarse, igual que Baekho me ha ayudado a mi. Si yo puedo curarme, ¿porque ellos no?

Fin de la segunda parte “la cura”. 
El objetivo de Ren es curar a J y Mimi, curarse a él, por completo. ¿Lo conseguirá? ¿cumplirá todos sus propósitos? Todo eso pronto (espero) en la tercera (y última) parte “reminiscencias”. 

Intentaré no tardar mucho en publicar el siguiente… (juro que lo intento XD) 

SHIROKO

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el agosto 8, 2013 en Ninfomanía ~BaekRen~, Others y etiquetado en , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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