ACTION: Capítulo 27


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Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Nu’est (grupo K-POP) RenMinhyunAronJR y Baekho

(Cada personaje narra en un color diferente.)

 

Capítulo vigésimo séptimo

 

Aún siento el tacto de la piel de su pecho sobre mi mejilla, mientras poco a poco mis sentidos se desvanecen…

TU-TUM

¿TU-TUM? Eso ha sido… ¿un latido? ¿Me lo habré imaginado?

TU-TUM

No, no me lo estoy imaginando. Su corazón late. Lo he conseguido.

Noto su pecho elevarse y descender lentamente. Está respirando. Sin mi ayuda. Está vivo. ¡Está vivo!

Saltaría y gritaría de alegría si consiguiera mover mi cuerpo. Pero solo consigo cerrar los ojos lentamente y curvar mis labios en una pequeña sonrisa mientas un par de lágrimas de felicidad mojan mis mejillas antes de perder el conocimiento.

 

Los golpes contra la puerta se oyen cada vez más fuertes, más cerca. La van a echar abajo.

JR, acurrucado bajo ésta sigue murmurando incoherencias. Se tapa la cara con las manos y se balancea. La niña sigue llorando, Ren sigue gritando, ahora las lágrimas de dolor ya le caen por las mejillas, y aunque verle me rompa el corazón sé que no puedo hacer nada, y no puedo desesperarme ahora.

Aron muerto. Minhyun se ha desmayado. El chiquillo no deja de gritar que nos callemos. La niña llora, Ren aúlla de dolor, y JR sigue en su mundo de sangrienta oscuridad. Es el único por el que puedo hacer algo.

– JR. ¿Me oyes? Tienes que reaccionar, nos necesitan. – Le hablo suave, intentando que mi voz suene tranquila y sosegada, intentando que no refleje toda la desesperación, impotencia, desconsuelo y pánico que siento ahora mismo. Es imposible que mi voz suene calmada ahora, pero le canto, y parece que sirve para despertarle.

Me mira con ojos nublados, con manchurrones de sangre por ahí donde sus manos han frotado su cara, su piel. Le pongo los guantes para que no vea la sangre en sus manos, él sacude la cabeza y vuelve en sí.

“Blam” “Blam” “Blam” Se repiten los golpes contra la puerta. Se escuchan aun por encima de los gritos, por encima de los llantos y los aullidos. Me acerco a Ren y le cojo la mano con fuerza. ¿Puedo hacer algo más?

De repente la niña deja de llorar.

– ¿Appa? – ¿eh? – ¡Appa! ¡Appa! – ¿qué le pasa ahora? Gatea hasta Aron y sacude su cabeza. – ¡Appa! – no empecemos.

Me acerco para apartarla, que no le moleste. Y me quedo mirándole fijamente.

Respira.

Veo su pecho subir y bajar. Sus labios entreabiertos. Gira la cabeza sutilmente, frunce el cejo.

– Está vivo.  

Dios mío. Dios mío dios mío dios mío.

Está vivo.

La sala queda en silencio. Solo se siguen oyendo los guardias fuera intentando tirar la puerta. Nadie dice nada ahora.

Me dejo caer, arrodillado junto a él, sostengo su cabeza y se queja.

– Nngg…

No puedo creerlo.

¿Cómo…?

No respiraba.

No le latía el corazón…

No puedo planteármelo, no lo entiendo, pero doy gracias a los cielos por habérnoslo devuelto. Y a Minhyun, sea lo que sea lo que ha hecho. Me inclino y le abrazo. JR me mira fijamente, con ojos brillantes, aunque se mantiene lejos.

Ren parece haberse olvidado de su dolor. Se incorpora para acercarse, y al instante de mover la pierna el rostro se le crispa de nuevo y reprime un alarido. La mirada vuelve a ensombrecérsele.

–  Vamos a morir de todas formas, hubiera sido mejor para él ahorrarse vernos en este estado y muriendo acorralados como ratas.

– Rennie… – me levanto y me acerco a él, preocupado – no digas…  

“¡CRASH!”

En la puerta de metal se abre un boquete. Apenas unos centímetros, pero hace que se me disparen todas las alarmas.

Va a ceder en nada.

Tenemos que hacer algo.

– Ayúdame. – le pido a JR. Y ambos nos levantamos y nos ponemos manos a la obra.

– ¿Qué hacéis? Vamos a morir, no intentéis retrasarlo más, ya hemos perdido…

Vaciamos a tirones las dos estanterías del rincón, y las empujamos ayudándonos con mi voz hasta ponerlas delante de la puerta. Volvemos a poner todo lo que había en los estantes, tirándolo, para que haga peso. Ponemos también nuestras mochilas, nos recostamos contra ellas.

¿Cuánto aguantará? ¿Hay alguna otra salida?

 

Respiro. ¿Respiro? ¿No me ahogo? Mi espalda ya no duele. Y no siento frío.

¿Estoy muerto? No, siento un cuerpo cálido sobre mi pecho que desprende un olor conocido y embriagador, y aunque me encanta sé que no es el olor del paraíso.

Estoy vivo. No entiendo cómo ni por qué, pero estoy vivo.

Oigo golpes e intento abrir los ojos. Tengo la vista nublada pero poco a poco se me despeja. Veo el techo sucio. Intento desviar la mirada. Veo a Baekho y JR atrincherados en una puerta. Al otro lado Ren lloroso y cubierto de sangre. Y a Samuel, que ha cogido a Shinhye en brazos y ambos me miran.

No entiendo nada. ¿Qué ha pasado?

Luego miro hacia abajo y mis labios dibujan una sonrisa cuando veo a mi chico durmiendo sobre mi pecho. ¿Por qué duerme? ¿Le han hecho daño? Me muevo con pesadez, pero consigo levantar una mano para acariciar su pelo. Él sonríe al instante. Y yo me tranquilizo al saber que está bien.

– Min… – consigo susurrar con la voz ronca. No me responde. – Min… – repito mientras le acaricio la mejilla.

Al fin abre los ojos y me mira. Sonríe. Parece contento de verme.  Se incorpora con dificultad y al instante echo de menos el peso de su cabeza sobre mi pecho.

– Aron, ¿estás bien?

Su voz parece agotada. No sé qué es lo que ha hecho, pero estoy seguro de que si sigo vivo es gracias a él.

Asiento con la cabeza, me cuesta hablar, pero parece que para él es suficiente. Se lanza hacia mi boca para comérmela. Me besa con frenesí, con desesperación. Como si acabara de recuperarme del mundo de los muertos. Creo que en cierta forma así ha sido.

Me cuesta seguir el ritmo del beso, me siento agotado, pero no me importa. Sólo con el tacto de sus labios, de su lengua, me siento feliz, me siento vivo. Aún en medio del beso veo un par de lágrimas traviesas escapar de sus ojos. Lágrimas de felicidad.

Se separa de mis labios un par de centímetros sólo para susurrar.

– Estás vivo… cuánto me alegro… estás vivo…

 

 Minhyun abraza y besa a Aron, no sécómo cojones le ha resucitado pero realmente no me importa. ¿Es que no se dan cuenta de que no sirve de nada? No tenemos ninguna posibilidad, vamos a morir, así que ¿para qué malgastar fuerzas en bloquear una puerta que cederá tarde o temprano? ¿En recuperar fuerzas? ¿En hacer planes? Tienen que abrir los ojos, no sirve de nada la esperanza.

– Vale, estáis vivos, sí, pero ¿qué más da, ya? estamos acorralados, nos matarán.

Abro los ojos para comprobar si alguien me hace puto caso. Por sus caras deduzco que sí, parecen escandalizados ¿Porque? Solo digo la verdad.

– Rennie, no digas eso, claro que lo conseguiremos.

Baekho es el primero en acercarse e intentar hacerme caer en este optimismo suicida con una de sus maravillosas sonrisas. Pero es mentira, el también sabe que estamos perdidos, solo lo hace para que no nos desesperemos.

– No digas eso, sabes que tengo razón. No soy un crio, puedo afrontar mi propia muerte.

Y ya que voy a morir que sea rápido, así no me dolerá más la maldita pierna.

– Vamos rubia, no seas así, ¿Si hemos podido resucitar a Aron porque es tan imposible que salgamos de aquí vivos?

– Porque ahora mismo somos un lisiado, dos que no os aguantáis de pie, dos niños pequeños y dos luchadores en más o menos buenas condiciones contra… ¿10? ¿15 guardias? Y los que vendrán. Vamos a morir Min, asúmelo.

Minhyun no responde pero esta vez coge el relievo Baekho, mi tigre.

– Rennie, te prometí que te sacaría de aquí, no voy a rendirme hasta que lo consiga, no hasta haberlo intentado de todas las formas posibles.

Me duele verle así, ver el dolor y la preocupación en sus ojos, ver como sufre tanto por mí, intentando transmitirme ese increíble optimismo cogiéndome de la mano. Pero lo que más me duele es verle tan convencido de algo imposible, creyendo ciegamente que puede salvarme.

– No quiero ver como mueres luchando por una causa perdida.

– ¿Ni siquiera vas a dejarme intentarlo? – No respondo, solo miro al suelo – Dices que vamos a morir, si es así no quiero morir pensando que me he rendido, no quiero morir con la carga de saber que te he dejado morir a ti. Si voy a morir quiero morir luchando por salvarte. ¿Vas a negarme eso?

Pienso negártelo mientras eso signifique tu muerte.

– Y yo no quiero ver como mueres por salvarme inútilmente. – Hablar me agota, hace que baje la guardia y temo que el dolor me pille por sorpresa, pero tengo que conseguir que lo entienda. – Si quieres hacerme feliz…entonces lucha para salvarte a ti y déjameatrás… – abre la boca para interrumpirme pero hago un último esfuerzo, no he terminado- vive por los dos, yo ya estoy muerto.

Esta vez no dice nada, no responde, solo llora en silencio cogiendo mis manos con fuerza. Baekho… mi chico…no llores por favor, no sufras, solo… sonríe con esa enorme sonrisa tuya, mientras tu sonrías todo estará bien, todo habrá valido la pena. Si lloras no séqué hacer…

– Sabes que no voy a luchar sin ti…

– ¡¿Qué coño estás diciendo ahora?! – casi doy un salto con el grito de Minhyun. Gracias por hacerme mover la pierna atontado, joder…

–  ¡Eras tú el que quería que nos marcháramos, ¿es que no te acuerdas?! ¡Nos dijiste que éramos muy superiores, que podríamos con ellos, que no debíamos rendirnos nunca!  – Eso era cuando teníamos alguna posibilidad – ¿Y te rajas ahora? ¿Por una pierna rota? ¡No me seas nenaza!

– ¡No soy nenaza!  

– ¿Quieres rendirte? Bien, ríndete, pero yo voy a salir de aquí. Con o sin ti. Porque sé que puedo hacerlo. Sé que podemos hacerlo, ¿me oyes? Nunca he creído del todo en esto. Pensaba que lo mejor era resignarme, vivir sumiso, que nunca lo lograríamos. Pero tú me enseñaste que podemos hacerlo. Que somos fuertes y que nos lo merecemos. Escúchame, rubia. Vamos a salir de aquí, ¿vale? Y si nos matan, vamos a morir luchando y no lloriqueando. Pero nunca vamos a rendirnos. Porque podemos conseguirlo.

Parpadeo un par de veces intentando pensar en alguna respuesta pero no se me ocurre nada. Joder, puede que tenga razón…Por lo menos estoy de acuerdo en eso de morir luchando, después de todo este tiempo no voy a dejar que ahora me vean como una niñita débil ¿verdad? Puede que yo no lo logre, pero ellos son fuertes, puede que todavía haya alguna esperanza….

El problema es que odio admitir que tiene razón.

– … Está bien, supongamos que no es del todo imposible… supongamos de decido seguir luchando… ¿Algún plan de como cojones salir de esta ratonera?

Min sonríe con satisfacción, maldito atontado, esta vez ganas.

– Para empezar, tenemos que ponerte bien esa pierna antes de que suelde mal.

¿Que…? Eso sí que no. Una oleada de dolor recorre mi pierna como para recordarme lo mucho que duele sin que nadie me la toque. Los cojones van a recolocarme el hueso.

– Ni se te ocurra tocarme la pierna o te corto una mano.

– Ren, si no lo hacemos y se cura así te vas a quedar cojo de por vida, no vas a poder andar bien nunca más.

Joder… eso no mola… Pero… Cierro los ojos para pensármelo con calma. Quedarme cojo significaría lo que he intentado evitar todo este tiempo, ser alguien inútil y dependiente… Miro a Baekho que me observa expectante, no quiero ser una carga para él, no quiero verle mirarme con lástima el resto de mi vida si es que de verdad conseguimos sobrevivir.

– Esta bien, hazlo, espero que sepas lo que te haces…

– Lo he visto hacer un par de veces y soy el único aquí que se atreve así que tendrás que fiarte de mí.

Responde Min mientras sonríe aliviado y viene a sentarse mi lado. Joder que miedo.

– Baekho, necesito algo para que Ren lo muerda.

Sí, me parece bien… Mi chico se levanta y trae un buen trozo de tela de una de las mochilas.

– ¿Esto?

– Si, servirá, dáselo

Lo dobla un par de veces y me lo da, espero que este más o menos limpio si me lo tengo que meter en la boca. Lo muerdo bien y le cojo la mano, él me da un apretón y sonríe, suerte que le tengo a mi lado…

Cierro los ojos y respiro hondo cuando veo que Minhyun parece listo, no quiero verlo.

– ¿Listo? Intentare ser rápido…

Asiento rápido y respiro lo más hondo que puedo, hacía tiempo que no tenía tanto miedo al dolor.

Muerdo con fuerza la tela cuando Min me coge la pierna con fuerza y muy cerca de la herida. Joder duele, duele mucho, no sé si voy a aguantarlo.

Intento volver a calmar mi respiración pero apenas tengo tiempo cuando Min hace un movimiento brusco con toda su fuerza. Duele como si me hubieran vuelto a romper la pierna pero en dirección contraria. Solo puedo llorar y morder con toda mi fuerza y de repente…nada, solo oscuridad.

 

Finalmente se ha desmayado, ha sucumbido al dolor. Le abrazo con fuerza, le beso en la frente y acaricio su cabello.

¿Realmente merecemos tanto dolor? ¿Pasar por todo esto? Haber perdido a Aron, aunque haya vuelto, ver a Ren sufrir así, oír los constantes golpes en la puerta que nos recuerdan a cada instante que están a punto de caer sobre nosotros. Me sobrepasa. Ya ni siquiera puedo pensar en nada. Siento lástima, siento miedo, me siento agotado, pero es como si todo fuese lejano. Solo sé que tengo que seguir adelante, tengo que seguir haciendo algo, porque si paro me desmoronaré.

Aron se incorpora, tanto él como Minhyun parecen más recuperados. Bueno, no, están despiertos y en pie, que ya es mucho, no hay tiempo de recuperarse más. Rebusco en las mochilas, saco unas galletas y las reparto, lanzándolas más bien. No hay tiempo. Esto cederá de un momento a otro.

La estantería está cayendo. Es cuestión de segundos.

¿Qué hacemos? ¿Qué podemos hacer…?

¿Y si Ren tenía razón? ¿Y si estamos perdidos?

No, no importa, hay que seguir luchando.

– Baekho, – Me llama JR – ¿qué hay ahí?

Me giro, me señala la pared de detrás. Expando mi mente.

– Un despacho, cuatro personas, mesas, ordenadores…

Se acerca a la pared, quitándose los guantes.

– Preparaos para correr.

Pone ambas manos contra la pared y cierra los ojos, concentrándose.

Lo comprendo justo un segundo antes de que se polvorice. Cojo a Ren, cargándolo a mi espalda, y hecho a correr como puedo. Minhyun y Aron corren torpemente detrás de mí, sosteniéndose el uno en el otro, los niños a mi lado, JR cierra la marcha disparando al aire.

 

La gente al otro lado grita, y huye. Solo son oficinistas, ni siquiera van armados. Pero vamos lentos, muy lentos, vendrán guardias en seguida.

Llamo al chico, aún no se ni como se llama. Se acercan guardias. Nos disparan, doblamos la esquina y quedamos a salvo unos instantes.

– ¿Sabes disparar? – le pregunto tendiéndole una pistola.

Suelta a la niña, que flota en el aire siguiéndonos. Niega con la cabeza pero coge el arma.

Total, yo tampoco se.

Entre los dos cubrimos la retaguardia. La gente grita a nuestro paso, corren a esconderse, más que nada disparamos al aire para asustar.

Llegamos a una sala enorme, desde una balconada podemos ver el piso de abajo, y, el fondo, las puertas, cerradas a cal y canto. Corremos por el balcón, algunos guardias disparan desde los pasillos. Ren ya está consciente de nuevo, intenta disparar pero tiembla y la pistola se le cae de las manos. Se muerde el labio con fuerza. Minhyun cae, por un segundo temo que le hayan dado, pero no, solo está agotado. Aron se detiene, jadeando. Paso a su lado y tiro de ellos para que sigan corriendo. No podemos detenernos. Una bala roza la pierna de Baekho. Le abre un surco en la pantorrilla que empieza a sangrar, ni siquiera se detiene. No hasta que llegamos a nuestro destino.

La sala de controles.

La rodean varias filas de guardias y otros trabajadores armados. Por lo menos son cincuenta. Es imposible pasar.

Nos quedamos en la esquina, escondidos, jadeantes, aprovecho para cambiar el cartucho de balas, otra vez. Solo unos instantes, hasta que alguien grita.

– ¡AHÍ!

Nos han visto.

Salimos, dispuestos a abrirnos paso a balazos o a empujones, o a dejarnos matar, ya no hay más opciones.

Pero nadie nos dispara, no a nosotros.

El guardia de al lado del que nos ha visto le ha disparado, y al instante no es uno sino veinte los que se vuelven contra sus compañeros.

Y entonces empieza la masacre.

¿Nos defienden? ¿Luchan para nosotros? ¿Quiénes? porque todos son absolutamente iguales, todos llevan los uniformes, las máscaras. No puedes saber a quién atacas, no puedes saber a quién matas. Se están asesinando entre iguales, sin siquiera saber si están en un bando u otro.

¿Porque está pasando esto? ¿Es esto nuestra culpa?

Los cuerpos caen, el rojo cubre las baldosas y los gritos reverberan entre los pasillos. Llegan refuerzos y se unen a la matanza.

Nadie sabe de qué bando está nadie. Y nosotros, instigadores de esta crueldad, nos mantenemos al margen, inmóviles.

¿Esto es por nosotros? ¿Por nuestra culpa? ¿Es este el precio de intentar ser libres???

 

¿Qué es esto? ¿Por qué se matan entre ellos?

El espectáculo es una verdadera carnicería. Soy incapaz de seguir con la mirada toda la batalla, cada cuerpo reventado a balazos, cada hueso roto, cada río de sangre. Los gritos de dolor, de sorpresa, me llenan los oídos.

Es horroroso.

Reconozco haber visto muchas escenas desagradables en mi vida, pero nunca nada como esto.

No sé qué hacer. Ninguno de nosotros sabe qué hacer. Plantados y con las armas en la mano esperamos que, de alguna forma, esta locura termine.

JR se tapa la cara con las manos y tiembla mientras susurra “sangre, sangre…”. Los demás no conseguimos apartar la vista de “eso”.

Dos guardas se alejan de la multitud y se nos acercan.

Mierda, debo estar preparado para defendernos. Intento ponerme en guardia pero mi cuerpo está débil. No me veo capaz de usar mis poderes. Cojo con fuerza una pistola y le quito el seguro.

Los demás también se ponen a la defensiva. Samuel, detrás de mí, tiembla con la pistola en la mano. Baekho se prepara para gritar. Ren hace esfuerzos para mantenerse consciente y mira a los guardias desafiante. Aron amenaza en salir corriendo a para atacarles en cualquier momento, aunque sé que está demasiado débil como para hacerlo.

Cuando los dos guardias están cerca, con las armas bajadas, se quitan las máscaras teñidas de sangre. Aguanto la respiración y aprieto la pistola en mi mano.

Uno de ellos es un chico pelirrojo con el pelo corto. El otro, una chica. Estoy seguro de haberla visto en algún sitio…

– ¡Nara!

El grito de Baekho me hace reaccionar. Nara, la chica que nos ayudó a escapar. La que no nos traicionó. Suelto un suspiro de alivio.

El rubio se acerca a ella con una enorme sonrisa y la abraza como puede, con Ren en la espalda.

– Nara, ¿qué está pasando?

Ella sonríe con dulzura.

– Ya te dije que hay bastantes guardias que están de vuestra parte. Vamos a ayudaros.

– Bajad por las escaleras y corred hacia la puerta, ¡de prisa! Nosotros nos encargaremos de abrir las puertas – añade el chico.

Nadie se plantea si debemos fiarnos de ellos, ni siquiera la rubia. Sólo asentimos y nos disponemos a obedecerlos.

– Gracias, Nara.

Ella sonríe. Hasta que vemos algo impactar contra su nuca. Una bala perdida, o tal vez una bala que sabía muy bien a dónde iba. Porque le da en un lugar tan preciso que la chica muere antes de que su cuerpo caiga al suelo. Ni siquiera tiene tiempo de gritar.

 

No.

No no no no. Nara no. Por favor, ella no. Caigo de rodillas, junto a ella. Ren baja de mi espalda y yo me inclino sobre ella para abrazarla.

– ¡Nara!

El chico pelirrojotambién la sacude, cada vez es más obvio que ya no va a reaccionar. No quiero aceptarlo.

No puede estar…

El pelirrojo se gira y dispara dos veces. Nos grita que corramos y salta de nuevo a la multitud de guardias.

Yo no puedo apartar la mirada de Nara. De sus ojos aun abiertos y fijos en nada. No puedo aceptarlo, no puedo creerlo.

Pero puede que aún no esté todo perdido.

Me giro hacia Minhyun. Resucitó a Aron, puede hacerlo con ella.

Sabe lo que le pido, y niega con la cabeza.

– Lo hiciste con él.

– No séqué hice.

– Pero lo hiciste.

– No puedo. Ya está muerta.

– ¡Aron también lo estaba!!!

Caen lagrimas por mis mejillas, y el sigue negando.

No, no puede ser…

Perdida, para siempre. No quiero… No puedo…

Nara, ella que ha sido mi único contacto con la realidad en los últimos tres años, mi única amiga.

No puedo creerlo.

Hace apenas una semana me explicaba como su novio le había pedido de irse a vivir juntos. ¿Habrían empezado ya la mudanza? Me contaba emocionada que le había comprado a su hermano unas entradas para un concierto al que quería ir. ¿Llegaría a recibirlas? ¿Iría al concierto?

Y de repente recuerdo a todos los guardias a los que he matado. Que tambiéntendrían hermanos, novios y madres esperándoles en casa. Una vida. Y me siento horrible, miserable. Tengo ganas de llorar, de vomitar.

Porque he perdido a Nara.

– Baek – De algún modo la voz ahogada de Ren se abre paso en mi desesperación – te necesitamos.

Y sé que tiene razón, si yo me desmorono estamos acabados.

Cierro los ojos, respiro y me pongo en pie. JR sigue sollozando, asustado. Me giro hacia él, estampándole la palma en la mejilla.

-¡AHORA NO!

Grito, y las ropas tiran de el hasta que se pone en pie. Le agarro del cuello de la chaqueta y le miro directamente a los ojos nublados.

– Ahora no Kim Jonghyun, ahora no.

Sus ojos se enfocan, tiembla. No espero, me agacho y dejo que Ren se suba a mi espalda, con cuidado. Me cuesta un infierno levantarme, pero lo hago, y hecho a andar hacia las escaleras.

Y me siguen.

 

Me apoyo en Min para poder andar. Me cuesta respirar, me falta el aire, pero sigo adelante. Es como si mis pulmones no pudieran llenarse del todo, no han quedado como antes. Pero hay que seguir.

Min soporta mi peso y lleva a Shinhye con un brazo, tambalea, también le cuesta andar, pero conseguimos avanzar.

Seguimos a Baekho, que anda tan rápido como puede con Ren a la espalda. Salen dos guardias de un pasillo, un grito del rubio los estampa contra la pared. Sale otro, JR dispara, él cae bañado en sangre.

Seguimos avanzando.

JR y Samuel corretean por nuestro alrededor con las pistolas, nos defienden como pueden, disparan al aire, aciertan de vez en cuando. Samuel ya lleva dos golpes en la cabeza por culpa del retroceso de la pistola.

Seguimos avanzando.

Por suerte los guardias siguen matándose entre ellos y encontramos pocos atacantes. Salen cinco de un pasillo corriendo hacia nosotros. Son demasiados y no podemos defendernos. Pero dos guardias más se interponen. Uno va sin máscara, es el chico pelirrojo. Se enfrentan a los cinco guardias, les cogen desprevenidos, nosotros seguimos.

Unos segundos después veo que los dos guardias que nos han defendido nos siguen.

– ¡Seguid! ¡Os cubrimos!

Tenemos suerte de que nos ayuden.

Seguimos avanzando.

 

Finalmente conseguimos llegar hasta la escalera de caracol, Baekho se detiene unos segundos ¿Podrá conmigo? Sería muy triste caer por las escaleras pero si las tengo que bajar yo a la pata coja…. No llegamos ni de broma.

 – Agárrate fuerte

Asiento e intento agarrarme molestando lo mínimo. Esto va a doler, cada escalón va a ser un puto infierno para mi pierna… He perdido hace tiempo el pañuelo que mordía así que busco algo que me sirva de sustituto, la capucha de Baekho podría servir, no creo que le importe ¿No?

Muerdo con fuerza justo antes de que Baekho empiece a bajar, lentamente, cogiéndose a la barandilla para no desequilibrarse con mi peso. Duele un maldito infierno pero un poco menos que antes, supongo que no tener el hueso fuera de sitio es un puntazo importante.

Mi chico está a punto de desequilibrarse un par de veces pero por fin llegamos a bajo, es una sala enorme de mármol, como la recepción pero lo único que me importa se encuentra justo delante de nosotros, al otro lado.

Las puertas. La salida. La libertad.

Por fin.

Aunque estén blindadas, como todas las ventanas, sé lo que hay detrás y en ese momento, todo ha valido la pena. No sé cómo vamos a abrirlos pero no importa, estamos aquí, lo hemos logrado.

Y de repente, un milagro.

Se oye un fuerte ruido mecánico y todas las persianas empiezan a levantarse lentamente, dejando que los rayos de sol iluminen la sala.

El sol, después de dos años, el sol. En apenas medio minuto toda la sala esta bañada de luz y siento que podría llorar. Por fin. 

 

Por fin ven la luz del sol. Esta vez parece que están muy cerca de escapar. ¿Conseguirán realmente llegar al exterior? Y si es así, ¿qué harán una vez estén fuera? ¿O por el contrario algo/alguien se lo impedirá? ¿Qué pasará con los guardias que siguen peleándose entre ellos? ¿Y con los niños? ¡Respuestas en el próximo capítulo!

El miércoles de la semana que viene, día 4 de septiembre, hará un año que empezamos a publicar ACTION. ¡Cómo pasa el tiempo! Nosotras lo hemos pasado genial escribiendo durante todo este año, y esperamos que vosotros habéis podido disfrutar leyéndonos ^^ Así que si conseguimos terminar el siguiente capítulo a tiempo, lo publicaremos el día 4 para celebrarlo 😀

Hasta pronto~~

SHIROKO  KUROKO  AOIKO

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el agosto 30, 2013 en ACTION, Others y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. ¡Me manifiesto por fin! >..< ¡Aquí tenéis otra fiel lectora! ¡Un abrazo! ❤

  2. AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHH! no recuerdo cuando fue la última vez que comenté pero asdfghjklkjhgfghjklñlkjh lo siento, tiendo a leer en clases en la universidad por el celular u.u y no puedo comentar desde ahí…
    me dará un paro, está genial, menos mal que revivió, fue HORRIBLE que el capítulo anterior lo dejaran con la muerte de Aron llevo 9 años de mi vida leyendo fanfics y NUNCA NUNCA había llorado leyendo alguno, pero ahora no lo pude evitar (abrieron algo en mi u.u) no podía imaginarlo muerto, no me gustan los finales tristes pero suelo ser fría al leer igual, pero es que no podía morir T^T aaah yo sólo espero que salgan no merecen tanto sufrimiento T^T y pobre Ren con su pierna y Baekho con una bala que lo rozó… ah siento que no puedo aguantar más!! conti conti conti conti conti conti conti conti conti conti conti conti conti conti conti conti conti conti conti conti conti conti conti conti ❤

  3. Primero…..Lo siento por no comentar…..Segundo….

    ME ENCANTO, pensé que aron iba a morir pero no lo hizo. Hay mi ren , se emociono, yo también…..QUE BIEN, VAN A PODER SER LIBRES.SIIIIIIII!!!!!!!!!

    Creo que baek se desespero un poco con jr, jejejeje no pude evitar reirme en esa parte.

    ¡¡¡¡FELICIDADES POR CUMPLIR UN AÑO!!!!!

    Lamento por no comentar, pero mi mama me castigo y este castigo iba en serio…..Por mas que le suplique por mi pc no me lo entrego…

    Quiero saber que va a pasar quiero saberlo, por fis actualiza si?

    Bueno se despide tu lectora trini….¿Se acuerdan?(o.O)

  1. Pingback: ¡ACTION! | SHIROKOtoKUROKO

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