Nimfomanía: Reminiscencias. Capítulo 3


ninfomania3-3

 

 

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing: BaekRen (Baekho x Ren)

 

Y…. ¡último capítulo! 

Bueno, último, penúltimo, no se. Lo siguiente sería ya un epílogo, pero la historia en si ya acaba aqui ^^

Perdón por la espera (una vez más) que siempre me retraso en publicar u.u

Ya no más, esto ya se acaba y ha llegado al fin el momento que todos estabais esperando!!! 

O… Tal vez no… XDD 

 

Capítulo 3

Luz, ruido, calor.

Los flashes de colores en medio de la oscuridad, intermitentes, cegadores, el retumbar de la música en mi pecho, en mis oídos, tan fuerte como un latido, el calor de la gente, de los cuerpos bailando, del sudor…

Son todas sensaciones tan conocidas, y a la vez tan diferentes de cómo las había vivido siempre…

Baekho acaricia mi espalda, sigo bailando pegado a él, ignorando mí alrededor que me cohíbe. Paso mis brazos alrededor de su cuello y le beso. Me abraza, y escondo mi cabeza en el hueco de su cuello para seguir bailando tan juntos como una sola persona.

Puedo sentir su excitación y la mía, y la de tantas personas a nuestro alrededor borrachas de alcohol y de deseo. La excitación domina el ambiente, escondida por los flashes y explotando a cada retumbar de la música. Es casi imposible no dejarse llevar.

Me separo de él y le cojo de la mano para arrastrarle fuera, a los sofás donde esperan el resto.

– ¡Wow! – sacudo la cabeza, haciendo revolotear el pelo alrededor de mi cabeza. Salto, a rebosar de adrenalina.

Baekho sonríe, me abraza y me levanta en el aire. Yo me río en nuestra pequeña burbuja, sin ser conscientes de la gente a nuestro alrededor.

– ¡¿Que os habéis tomado?¡ – nos pregunta uno de los amigos de Aron.

– ¡Nada! – Chillo aun riéndome – ¿A que es genial?

– Nos hemos partido dos cubatas.

– ¡Cállate traidor! ¡Dijimos que era un secreto!

Finge avergonzarse, pero en realidad si me ha cubierto, hemos bebido bastante más.

Ellos se ríen y Aron me llama para que me acerque, me coge por la cintura y me sienta sobre su regazo.

– ¿Tengo que decirle a tu madre que sales a emborracharte?

– Mamá prefiere que salga a emborracharme que a follar.

Se ríe, también va borracho, luego me abraza.

– ¡Aish mi primito! – me hace cosquillas, aunque sabe que no tengo. Y yo me rio más por su intento que porque me haga nada. – Como me alegro de que estés bien – añade más bajito.

Me abraza más fuerte y me besa en el cuello y los hombros jugando.

– ¡Eh! – me quejo – ¡No abuses!

Los demás se ríen, y alguien le dice a Baekho que a ver si controla mejor a su novio que se lo van a robar. Él finge indignarse aunque sé que en el fondo no le importa. Sabe cuán importante es Aron para mí y cuanto valoro llevarme bien con él ahora. Aun así al final se acerca y nos separa liberándome de sus juegos de toqueteo. Y entonces Aron empieza a hacerle cosquillas a Baekho, y le afecta tanto que cae al suelo riéndose. También quiero intentarlo, y mi primo y yo pasamos los próximos diez minutos agobiando a Baek a cosquillas hasta que casi no puede respirar.

– ¡Eh! – Nos corta uno de los chicos. – ¿ese no es tu chico del otro día, Aron?

Aron mira a donde señala. Yo me levanto de encima de Baekho y le ayudo a levantarse del suelo.

– ¿El extranjero?

– ¿De donde era? ¿Americano?

– Inglés.

– ¿Qué dices lelo? Hablaba español.

– ¿Mejicano?

– O de España.

Los chicos siguen discutiendo su origen, pero Aron ya no les presta atención. Sea de dónde sea ese chico sí era “el del otro día”, y mi primo no pierde el tiempo a acercarse a él. Se mete en uno de los locales y él detrás, y le perdemos de vista.

– ¿Qué ha sido eso? – Les pregunto. Al instante les tengo servicialmente explicándome todos los cotilleos posibles sobre los ligues de mi primo.

Junto con muchas aventuras los detalles de las cuales preferiría no saber me entero de que este chico en particular es alguien con quien se ha encontrado varias veces y con quien siempre “desaparece”. No vamos a volver a verlo hasta la hora de irnos.

Supongo que me alegro por él.

Pero si vuelve, solo han pasado como diez minutos. Siento lástima por él hasta que veo que no viene solo.

– Chicos – nos llama – Este es Alex. Mi novio.

– No… ¿Qué?

– Ya, claro.

– Des de hace cinco minutos ¿no?

Sus amigos se ríen, el chico, de pelo rizado y unas flamantes gafas verdes, asiste como intentando comprenderlo todo. Aron se sonroja, pero me llama la atención que parece muy seguro de sí mismo.

– Pues no. Llevamos ya más de una semana saliendo.

Exclamaciones, sorpresa e incredulidad, pero aunque el tema me interese no puedo seguir prestando atención, me fijo en el chico, valorándolo, clavo mi mirada en sus ojos, detrás de los cristales, en la curva de sus labios y la línea de su mandíbula, los músculos del cuello, la piel, el palpitar de la sangre en sus venas, su aroma, su sabor, morder…

Aprieto la mano de Baekho entre las mías, me giro y le beso. Eso consigue distraerme de cualquier otra cosa. Es mi medicina particular. Mucho mejor que esas estúpidas pastillas. Con sus besos el mundo deja de tener sentido y me pierdo en sus besos, en el roce pausado pero intenso de nuestras lenguas entre nuestras bocas, en sus labios, ardientes, en su mano en mi cintura y las mías en su nuca, acariciando sus orejas, su espalda, en nuestros cuerpos cada vez más pegados, en sus muslos contra los míos, devoro sus labios con ansias, bebiendo de él, embriagándome con su aroma a fútbol, a chocolate…

Espera, espera, espera. Punto de no retorno.

Me separo. Concentrándome en relajarme, por difícil que sea. Y duele. Son apenas centímetros, pero es tan doloroso… Lo necesito tanto… ¡Mes y medio Rennie, solo te falta eso!

– Si sigo no podré parar – le explico – y no me parece un buen sitio para seguir… – añado sonriendo con lujuria. Eso no está prohibido ¿no?

Jadea, casi suspira, vuelve a besarme, esta vez muy rápido. Aunque puedo notar que él también tiene ganas… Jo, que difícil es aguantar esto. Se separa y asiente, y ambos volvemos a atender al mundo que nos rodea, quedando aun abrazados.

Algunos de los chicos nos miran, no es que me afecte ya, hemos estado siendo la atracción principal de la noche des que hemos llegado. Eso lejos de asustarme me pone, aunque no tengo claro que sea bueno…

Baekho enseguida se integra en la conversación, yo apenas puedo captar de que trata.

– Voy al baño – le digo a Baekho – necesito echarme agua y tal…

El agua fría siempre calma el calor, y hace mucho calor.

Asiente, vuelve a besarme como despidiéndose, como si fuésemos a separarnos más de cinco minutos, y yo me alejo para entrar en el local más próximo y meterme en el baño.

Me hecho agua abundante por la cara y el cuello, por los brazos, si no fuese porque quedaría horrible echarme agua en los pantalones… Suspiro, intentando ignorar a la pareja que están metidos dentro, miro mi reflejo, me aseguro que todo esté perfecto y vuelvo a salir.

La canción que suena es de mis favoritas, Marry The Night, de Lady Gaga, y doy un poco de rodeo por el local para escucharla entera.

Y disfrutar de las luces, dejarme embriagar por los colores, los golpes de los bajos, el olor a humo, a alcohol, a sudor, a gente. Una chica me sonríe, le giro la cara sin mirarla. ¿Me he metido en un local hetero? Pues vaya… A los cinco segundos otra me mira también, y me doy cuenta de que no, de que las que me sonríen son bolleras. Y eso que hoy no tengo pinta de chica especialmente… Me río de mi propia ocurrencia y la chica que me estaba mirando lo interpreta como una sonrisa y se me acerca. Niego con la cabeza y me señalo a mi mismo. ¿Cómo le hago salir de su error? Pero cuando se acerca lo ve ella misma y se ríe. Leo en sus labios rojos un “wow”, pero eso no parece que le haga perder el interés, al contrario, sigue acercándose, ahora más emocionada.

“Pues hace tiempo que no me acuesto con una chica…”

Ni que esa fuese una opción. Tu novio te espera fuera, ¡subnormal! Ash…

La chica ya está a mi lado, pero o los métodos de ligar de las chicas son más sutiles o realmente mis atributos le han hecho perder el interés por mi, porque solo sonríe sin atisbo de coqueteo y baila conmigo, para divertirse. Y me doy cuenta de que me divierto también, y me quedo allí con ella un rato.

A la siguiente canción un chico se le acerca, a ella, (igual si que era un bar hetero al fin y al cabo, no se, ni idea), y como veo que a ella le molesta me pongo en medio para “protegerla”. Murmura un “gracias” que tengo que leer de sus labios y seguimos bailando entre la masa de gente.

Al poco rato me indica que se va y me señala a unas chicas en la barra. No se si son sus amigas o es que quiere probar suerte, pero asiento y me despido. Pienso en volver con Baekho y los chicos, pero realmente me lo estoy pasando bien ahora, puedo quedarme un ratito mas…

Me gusta bailar. Sentir la música y moverme. Es muy erótico. Y simplemente me quedo allí, con los ojos cerrados, moviéndome, olvidándome de la gente, del tiempo y de mi novio.

Siento cuerpos a mi alrededor. Olores, calor. Alguien detrás de mi se me pega, huele varonil, a sudor intenso. Me aparto, alejándome, aunque una parte de mi tiene tentaciones de restregarme contra su cuerpo para sentirle…

Sigo bailando, con los ojos cerrados, sintiendo el calor y los aromas, las luces que brillan aún a través de mis parpados. He estado tantas veces aquí… Aquí o en cualquier otro local, localizando a los posibles ligues y acercándome con descaro, siendo cada vez menos exigente con mis selecciones.

Y recuerdo.

Recuerdo al tío de la cresta rosa, que quiso follarme frente a sus amigos. Recuerdo a un tío que tenía la manía de pellizcarme, al día siguiente tenía marcas por todo el cuerpo, pero no recuerdo su cara. Recuerdo a un psicópata que me metió en su coche e intentó ahogarme, recuerdo a un adolescente inseguro (y probablemente vírgen) que quería que fuese su novio y llevarme a su casa. Nunca me meto en casa de nadie, pero fui a su garaje y dejé que me follara al lado de una batería y unos amplificadores de guitarra.

Recuerdo muchas cosas, las recuerdo y las siento, y para cuando me doy cuenta no hay manera de parar el torrente de imágenes. Cuerpos desnudos, musculados, sudorosos. Algunos recuerdos son míos, algunos son películas, algunos mi imaginación depravada, soñando que me acuesto al fin con Baekho, que me posee y me folla ardiente, agresivo, duro…

Baekho…

Siento el olor cuando se acerca, mezclado con tantos otros, todos iguales. El calor de su cuerpo y la presión de su cadera contra mi trasero, me muevo, subiendo y bajando, unas manos en mi cintura y un ligero bulto empieza a presionar contra mis nalgas, unos dientes buscan mi cuello.

El olor vuelve a golpearme, un olor desconocido, y su cuerpo se mueve ardiente y excitado contra el mío, no mucho mejor.

No es Baekho, es un simple desconocido, un desconocido con manos ardientes, apasionado y tan necesitado como yo.

En alguna parte de mi mente una voz me susurra que debo detener esto. Y aunque lo entienda mi instinto ha tomado las riendas.

Unas nuevas manos en mi cintura, alguien frente a mi que también se pega a mi cuerpo, envolviéndome y separándome del otro chico. Jadeo, con los ojos cerrados y sin ver nada. Es otro olor desconocido, sus manos son fuertes, están frías, hacen que se me erice toda la piel.

Abro los ojos, y encuentro otros marrones detrás del cristal de unas gafas verdes. El novio de Aron, que ya me tiene completamente en sus brazos, me aparta del otro chico, se inclina sobre mi cuello y despega los labios rozando mi oreja.

– Vuelve con tu novio – grita a modo de susurro en mi oreja.

Baekho. Oh, mierda.

Le doy las gracias y salgo corriendo de allí, maldiciéndome de todas las formas posibles. Llego junto a los chicos y salto directamente a sus brazos, abrazándole con fuerza.

Me pregunta que me pasa pero no le respondo, solo le digo que quiero irme. Ya no quiero bailar ni emborracharme, esto ya no es divertido. Quiero irme a casa, a dormir.

Me obliga a quedarme quince minutos más. Y aunque en este momento le odio por esto recuerdo también que lo propuso la psicóloga, que cuando me pasara algo malo en un sitio no me fuera corriendo, porque si no me quedaría la mala imagen de ese sitio y lo relacionaría con algo malo.

¿Es que tiene algo de bueno este lugar? ¿Qué tiene de bueno que me haga perder la poca cordura que me queda?

Así que nos quedamos otro cuarto de hora, sentados en los sofás charlando sin más, abrazados. Los demás van y vuelven. No vuelvo a ver a mi primo ni a su ligue así que no puedo darle las gracias, pero si veo a la chica bollera pasando de un local a otro, le deseo suerte, me ha caído bien.

– ¿No vas a contarme que ha pasado?

No respondo, recostado sobre su pecho solo valoro qué podría responderle. ¿Podría responderle?

Suspira, como indicando que deja el tema. Pero respondo.

– Un chico ha intentado ligar conmigo – explico. Pero no, eso no explica nada. – Se me ha pegado, estaba caliente y podía sentirle absolutamente todo. – Ahora se ha separado, ya no estamos abrazados, me mira fijamente – No podía separarme.

– Pero no ha pasado nada.

No es una pregunta, tampoco un intento de autoconvencerse, sabe que ha sido así porque confía en mi. Y yo me siento culpable.

– No, pero no gracias a mi. – le cuento lo que ha pasado, como han tenido que rescatarme.

A los cinco minutos nos vamos.

Baekho está celoso, algo caliente también, aunque si él está a cincuenta grados centígrados yo estoy a cien.

Y voy a dormir en su casa.

Ay dios…

Entramos en silencio y nos metemos en su habitación. ¿Vamos a dormir juntos? Dios, esto no es bueno, estoy nervioso… No se… No podré… Me propuse aguantar seis meses enteros…

Cierra la puerta con fuerza, sin importarle si despierta a sus padres con el ruido, se acerca a mi, arrinconándome, y yo retrocedo hasta darme de espaldas contra la cama y caer en ella, él salta encima mío, aprisionándome contra su cuerpo, pegado a mi, sus ojos de chocolate arden y me miran de forma violenta.

– No…

Sus labios se pegan a los míos, me acarician y me devoran con fiereza, puedo sentir su respiración, su sabor, su calor, su deseo, y jadeo contra su cuerpo. Le necesito. Le devuelvo los besos por instinto, porque no puedo resistirme a su aroma a chocolate, a sus brazos fuertes, a él…

Esto no debería estar pasando…

Intento apartarle, no me deja, sigue besándome, besa mi cuello y me acaricia, colando las manos por entre mi ropa, pegándose a mi. Y yo respondo, dejando fluir el deseo de tantos meses, todo mi anhelo…

Més y medio…

– Baek… no…

Vuelve a sellar mis labios con los suyos. Es mucho más fuerte que yo, por más que lo intente no puedo apartarle, por más que lo intente no puedo detenerle.

No quiero detenerle.

Pero quiero poder considerarme “curado”.

Le empujo, le obligo a separarse, me obligo a mi mismo a alejarle. Y me mira con rabia.

– Més y medio… – susurro. Espero que lo entienda con eso, sabe lo que significa para mi, pero no creo ser capaz de darle más explicaciones, si insiste más… Ya no podré soportarlo…

Pero niega con la cabeza y se aparta, despectivo, asqueado.

– Ren, esto es una tontería. – está enfadado, muy enfadado, sin hablar muy alto parece que me esté gritando. – ¿Qué te pasa? Te cuesta contenerte para no liarte con alguien ahí y aquí conmigo te resistes. Soy tu novio, joder.

¿Qué?

– No…

– Ni siquiera intentes negármelo. – ahora ya se aleja, con rabia, pero no le dejo marchar.

¿Qué está pasando? ¿Cree que no le deseo? ¿Es que no entiende nada?

– Baek… – me mira enfadado, le retengo tirando de su camiseta pero él ya está levantado y dispuesto a irse. (¿irse a donde? Si esta es su habitación…) – … ¿por qué estás enfadado?

Resopla, se deshace de mi agarre pero no se va, se sienta a mi lado, a una distancia prudencial.

– ¿Hace falta que te lo explique? Ya te lo he dicho. – insiste airado – Salimos y estás a punto de liarte con alguien a quien ni conoces, te ha costado tanto negarte que han tenido que sacarte de allí, pero a mi no me dejas que te toque. – Eso no… No tiene nada que ver con él, no es por él, es por… Pero claro, tiene razón. Como siempre, tiene razón. Mierda. ¿Cómo puedo justificarle esto? Para mi es muy diferente pero… como…

– Es diferente. – intento justificarme – No es por ti. Es ese sitio… – gesticulo, suplico, intentando que comprenda algo que no entiendo ni yo mismo – Hace muchas años que voy, siempre que voy allí follo. Es como si mi cuerpo lo supiera y lo esperase, cuando estoy allí… me pierdo. Por eso era una prueba importante. – Pero claro, todo eso suena a excusa, ni siquiera yo mismo estoy seguro de creerme. Pero… ¿qué puede ser si no?

Estoy seguro de que quiero a Baekho. Le amo. Sé eso. Y sé que le deseo. ¿Cómo entonces puedo justificar lo que él acusa?

No lo se. Supongo que no tengo excusa, podría decir que como estoy acostumbrado a Baekho me es más fácil resistirme, pero eso sería como decir que por besarle muchas veces sus labios ya no me encienden y convierten mi sangre en fuego, como insinuar que por haberme acostumbrado a sus ojos estos ya no hacen que me derrita cuando me mira, que me salte el corazón cuando me sonríe. Es estúpido. Pero entonces no puedo explicar porque he reaccionado así.

No puedo convencerle. Y le estoy perdiendo.

Sigue mirándome con rabia.

Supongo que, una vez mas, he cometido un error.

No puedo derrumbarme, no puedo echarlo todo por la borda por haber dado un paso atrás como la otra vez, pero me asusta todo lo que puedo perder por cada error.

Baekho…

Bajo la cabeza y me acerco a él gateando sobre la cama, mis dedos se crispan sobre la tela de su camiseta. Siento lágrimas en mis ojos.

– Baek… Porfavor… – si me deja me moriré. – Te quiero… – me sorbo las lágrimas. – Te quiero…

Estoy dispuesto a suplicar, a suplicar todo lo que haga falta. No voy a perderle. No puedo.

Su cuerpo se tensa, los puños se cierran apretando la sábana.

– Lo siento… No quería… Es ese sitio, me pierde… y contigo… tengo que controlarme mucho… Me cuesta… – Le estoy perdiendo, sé que le estoy perdiendo. No puedo dejar de llorar – de verdad te deseo, pero… contigo es más que eso… tal vez por eso puedo contenerme, porque tu no eres solo sexo, eres más… – Esto no tiene sentido, para nada. Contiene la respiración. Le pierdo… – No se… No lo se… no me dejes por favor… te amo…

Se mueve, aparta mi mano de su camiseta, obligándome a soltarle, y me envuelve entre sus brazos, abrazándome tan fuerte que parece que me va a ahogar.

¿Eh?

– Rennie… – Su voz es cálida, pero está rota. – Tampoco quiero perderte. Me moriría. – Mi corazón se detiene, no puedo respirar – No voy a dejarte, nunca, porque te amo tanto que no puedo estar sin ti. Pero… me duele… Creo que puedo entenderte. – ¿Puede? Porque yo no. – Si, te entiendo, y en parte estoy feliz porque sé que yo soy más que todos ellos, – Si – yo estoy a tu lado cada día mientras que a ellos no volverás a verles. – Si, si – Sé que yo soy más importante. – Eso es – me amas. A mi. Ninguno de esos tíos con los que te restriegas cuando te vuelves loco puede decir eso. – ¡Exacto! – Aun así, de forma irracional, siento celos.

Suspiro. ¿Qué pensaría yo si alguien tocara a Baekho?

Le mataría. Le molería a golpes. Le partiría la cara para demostrarle que mi tigre es mío.

– No es irracional – murmuro.

Se separa y coge mi cabeza con sus manos, obligándome a mirarle.

– Supongo que no. – Admite con una sonrisa. ¿Por qué es tan bonita su sonrisa? ¿Por qué soy incapaz de respirar cuando me sonríe? – Te quiero Rennie. En todos los sentidos.

Todos.

Joder Baek…

Yo también lo quiero.

No se que decir, ¿que se supone que puedo responder? Ya sabe lo que pienso…

– Yo… no se…

Me mira, fijamente. Pasa la lengua por los labios, (Joder, ¡no hagas eso!) y sonríe, incómodo.

– En fin… – ríe y aparta la mirada. Vuelve a mirarme, suspira y me abre los brazos. – Ven aquí…

Al instante me refugio en su abrazo. Siento el latido de su corazón, su cuerpo caliente, sus músculos fuertes. Empiezo a ser consciente de mi propio cuerpo, del calor, del cosquilleo en mis tripas. Acaricia mi cabello, muy suave, y siento como sus manos tiemblan.

Me besa en la cabeza, presionando sus labios unos segundos, mi cuerpo se tensa y me muevo para alcanzar sus labios con los míos.

No planeo un beso largo ni apasionado ni desenfrenado. Solo un beso, un simple roce.

Pero mi cuerpo responde, jadeo al rozarle, el cosquilleo en mi estómago se esparce por todo mi cuerpo. Nuestros labios se pegan, nuestras lenguas se encuentran y el calor llega entre mis piernas.

Dudo. Sé que si sigo no podré parar. Le necesito, cielos, hace tanto que le necesito…

Nos separamos, nos miramos, a ambos nos cuesta respirar. Veo sus mejillas coloradas e imagino que las mías están igual. Se muerde los labios y siento mi sangre encenderse.

– Rennie… ¿Vamos a…? – Cielos, le necesito, le necesito tanto… Suspira, sacude la cabeza. – Si no vamos a hacerlo iré a dormir a la otra habitación, porque si duermo contigo…

No, de eso nada. Vuelvo a acercarme, a atrapar sus labios, a morder su labio inferior, a pegarme a su cuerpo, con las manos tras su nuca.

En momentos como este, habiendo llegado a este punto. ¿Qué más da todo?

– Duerme conmigo…

– Si…

Reacciona, sus labios se mueven, bebiendo de mi, nuestras lenguas se encuentran y se acarician, lentamente, sus manos acarician mi espalda, intentando colarse por debajo de mi camiseta.

Quería esperar. Vaya estupidez. De repente me doy cuenta de que un límite de tiempo no era la solución, no teniéndole a él. Debo aprender a controlarme, a conocer mis límites. Pasar otro mes a su lado sin tocarle está, definitivamente, fuera de mis límites.

Al parecer también de los suyos.

Me separo, lentamente, le miro a los ojos y poco a poco deslizo mis manos por mi cuerpo quitándome la camiseta. Desnudándome, entregándome a él.

Jadea, me acaricia suavemente con la punta de sus dedos, respirando con dificultad.

Y sé que esto no tiene nada que ver con el sexo. Sé que esto es mucho más. Y de repente tengo dudas. Dudas de principiante. ¿Lo haré bien? ¿Podré hacerle disfrutar? ¿Qué estará pensando él?

Pero las dudas, todas ellas, se disipan con sus labios, con el tacto de sus besos. Su quita la camiseta él también y me abraza. Siento su cuerpo desnudo contra el mío, el calor de su piel.

Sublime.

Esas miles de sensaciones, las reacciones de mi cuerpo que tan bien conozco. Todo me es tan habitual…

Y a la vez no, hay algo que hace que todo sea diferente. Terrible y drásticamente diferente.

Y es que mientras le toco, mientras siento sus manos acariciando mi piel, su calor, sus labios dulces y sus besos de chocolate, solo puedo pensar en una cosa.

Le amo.

Horas más tarde, cuando despierto, me encuentro entre sus brazos.

Abro los ojos y le contemplo durmiendo junto a mi, con los ojos cerrados y una sonrisa en los labios, con absoluta inocencia.

Su aroma, más fuerte de lo normal, me invade, y me fascinan los pliegues de la sábana cayendo por su cuerpo desnudo.

Su respiración pausada, la calidez de su cuerpo impregnando la cama.

La placidez de este momento vale toda una vida.

Y esta sensación, algo que parece tan banal como un simple despertar, es lo mejor que me ha pasado nunca.

 

 

Espero publicar pronto en siguiente, que ya si que será el último. 

Espero que os haya gustado tanto como a mi. 

Y gracias por aguantarme todo este tiempo ^^ 

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el septiembre 25, 2013 en Ninfomanía ~BaekRen~. Añade a favoritos el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Sigo sin saber qué poner, así que estoy improvisando sobre la marcha XD

    Me ha gustado mucho, yo de ser Baekho también me habría molestado (Ren debería tirárselo ya y dejarse de historias), y… me ha encantado mi aparición *-*
    Me dejaste sin palabras. ¡Muchas graciaaas! Ha sido un bonito detalle. Qué chica más maja ^^

    • es que eres un amor, tenías que salir ❤ (es el pago para ser mi más fiel lector (?) XDD)

      Pues si, Ren al final ha decidido (¡y menos mal!) que era mejor dejarse de historias, que teniendo a un pivón como Baek ir con el calentón es como una emorme estupidez XDD

      me alegra de que te haya gustado ^^

  2. Me gusto bastante había esperado muuchoooo ese momento jaajaja me hubiera gustado un poco mas de lemon pero no importa tu fic es perfecto jaja

  1. Pingback: Ninfomanía | SHIROKOtoKUROKO

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