Ámame Profe. 6: Playa, sol y besos


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing: BaekRen (Baekho x Ren)

 

Pasaron los meses. Pasó la navidad, con la correspondiente crisis de “¡JR dice que Santa no existeeeee!!!”. Pasó el invierno, y a Minki se le cayó el primer diente. Terminó un curso y empezó el siguiente. Llegó el verano, y el cumpleaños de JR…

Y Baekho seguía sin haber aclarado nada con Sunyoung.

Lo había intentado varias veces, al principio, igual que había intentado alejarse un poco para que no diera tanto esa impresión, incluso había intentado entablar una mínima amistad con su padre, pero al final no había servido de nada. Cada vez que se proponía hablar con ella se quedaba en blanco, y aunque intentase alejarse siempre volvía, por los niños. Se había vuelto adicto a sus sonrisas.

Sí intentó pasar menos tiempo a solas con Sunyoung. Cuando llegaba de trabajar se iba, y no se quedaba a cenar tan a menudo, ni salía con ellos todos los domingos. Vigilaba lo que decía o lo que hacía frente a ella…

O si más no eso había sido al principio, cuando Baekho se pasaba el día tenso frente a ella y sus coqueteos eran tan obvios que le parecía imposible que no lo hubiera notado antes. Pero poco a poco se fue relajando. No había cambiado nada en realidad, y esperaba que siguiese sin hacerlo.

Cuando llegaron las vacaciones de verano, el último día de clases, Minki fue a su aula y se pegó a él, diciendo que no iba a soltarle en todas las vacaciones.

– Si no trabajas no tienes excusa. Te quedarás a cenar y a dormir.

– Minki, no voy a quedarme a dormir, tengo mi casa yo también.

Hinchaba las mejillas, obstinado.

– Pero yo quiero que te quedes.

Evidentemente, no se quedó, pero si fue con ellos a la playa al día siguiente.

Querían ir temprano para coger buen sitio entre la multitud y pasar allí todo el día, pero cuando Baekho llegó a su casa a las ocho los niños seguían guerreando para quedarse cinco minutos más en la cama. A decir verdad, él también se habría quedado en la cama cinco o diez minutos más…

– Va, va, ¿no quieres ir a la playa?

– Luego…

– No, si a las nueve y media no estáis en el coche me voy sin vosotros ¿eh? Y con Baekho, os quedáis solos.

– No, Baekho se queda conmigo.

– No te vayas Hyung, no nos abandones…

– Claro que me voy, yo quiero bañarme.

– ¡Noooo!!!

Consiguieron tenerles en el coche a las diez menos cuarto, con el dramatismo y todo, y ya lo consideraron todo un logro. El viaje fue agotador, con los dos ya completamente despiertos peleándose por que música querían escuchar, ambos cantando sus canciones favoritas. Ya cuando sonó la canción de Tazz los dos cantaban a pleno pulmón, pidieron escucharla otra vez y Baekho terminó cantando con ellos, luego no se pudo quitar la musiquita de la cabeza en todo el día.

A la media hora empezaron a sonar los típicos “¿Falta muchoooo?”. Más tarde Baekho no sería capaz de creerse haber oído esa frase tantas veces en tan poco tiempo, para cuando llegaron ya había jugado con ellos al veo veo, a encadenar palabras y a “Adivina en que pienso”.

Evidentemente, la playa estaba llena, pero encontraron un hueco donde poner las toallas y, a la que se distrajeron, los niños ya estaban en el agua.

– ¡Eh! Haced el favor de volver aquí y poneros crema solar. – Ninguno de los dos le hizo caso a su madre, tubo que perseguirlos hasta el borde del agua. – Va Minki, que ya sabes que luego te quemas, ven aquí.

Seguía fingiendo que no la oía.

– Voy a buscarle.

Baekho saltó al agua en pos de él y le cogió por la cintura, cargándoselo al hombro. Se removía y se escurría como un pez, pero no le soltó. Se partía de la risa.

– ¡Ah! ¡Me ha atrapado! ¡Ayudame JR, me han capturado!!!

– ¡Nooo!!! ¡Tranquilo, vendré a salvarte!

– De eso nada, es mío. ¡Muahahahaaha!!!

– ¡Nooo!!! ¡Auxiliooo!!! ¡Se me lleva!!!

– ¡Aguanta Minki!!!

Su madre se partía de la risa. Él también.

Consiguieron ponerles crema solar, y el día pasó sin más incidentes remarcables. Nadaron, jugaron con la pelota, hicieron castillos en la arena y fueron a explorar las rocas. Fueron náufragos a la deriva y piratas, exploradores en busca del tesoro del mar escondido entre las rocas y submarinistas que escapaban de peces monstruosos y tiburones. Cada hora con ellos era una aventura.

Regresaron a casa temprano pero agotados, y fue un suplicio conseguir que los niños se metieran en la bañera.

– Ash… voy a pelearme con ellos un rato. – suspiró Sunyoung. – Em… ¿Te parece si encargamos una pizza? No tengo ganas de cocinar.

– Oh, perfecto. – sonrió Baekho – ¡Niños! ¡hoy cenamos pizza!

– ¡Bieeeeen!!!

JR se bañó sin más problemas, Minki opuso más resistencia.

– Pero yo me baño luego, mami. No tengo prisa. – explicaba muy convencido – Báñate tu ahora y yo me baño después de cenar. No hay problema.

– De eso nada, que te conozco.

– Pero mami, que lo digo de verdad.

– Que si, lo que tu digas, a la bañera ahora.

– ¡Pero mamiiiiii!!!

Consiguió que subiera, volvió a bajar a los cinco minutos, aun vestido.

– No funciona.

– ¿Cómo que no funciona? Vamos a ver.

– Que no mami, que no funciona, no me puedo bañar.

– Pero bueno, ¿que le tienes miedo al agua o que?

Baekho notaba la sal picándole la piel, la arena entre los pies y el pelo acartonado, él no hubiese puesto pegas a una ducha.

– Va, – la ayudó Baekho – que llegarán las pizzas y estarás en la bañera. ¿Quieres que nos lo comamos todo nosotros?

– ¡Nooo!!!

– Pues ve a bañarte.

– No quiero… – y se pegó a las piernas de Baekho.

– ¿Que? ¿Tengo que ir a bañarme contigo o que?

Al segundo se arrepintió.

– Si.

¿Que?

– Ash… – se reía Sunyoung – conmigo no te bañas porque ya eres mayor pero con Baekho si, no me quieres…

– Es que Baekho también es un chico.

Y, como eso lo explicaba todo, le cogió de la mano y le arrastró escaleras arriba.

Baekho no tenía intención de bañarse realmente. Comprobó la temperatura del agua y le ayudó a quitarse la ropa mientras dejaba que se llenase la bañera. Le enjabonó el pelo y la espalda, y jugó con él con las pompas de jabón.

– ¿Tu no te bañas?

– Me bañaré cuando llegue a casa.

– ¿Por qué?

– Porque es mi casa y mi bañera, y luego me podré poner mi pijama y irme a dormir a mi cama.

– Tendrías que traerte un pijama. Así podrías quedarte a dormir. Yo te dejo dormir conmigo.

– Vaya, gracias.

Terminó de enjabonarle y cogió la regadera para quitarle el jabón.

– ¡Ah, quema!

– Que dices, está bien.

– No, está muy caliente.

– Ñañañaña siempre te quejas.

Minki le sacó la lengua.

– Va, sal, que ya estás.

– Noooo…

– Va, va, que hay pizza para cenar. ¿No quieres comer pizza?

– Jeje.

Salió y se envolvió en una toalla, corriendo hacia las escaleras.

– Anda que…

Tubo que atraparle por el camino y arrastrarle de nuevo al baño para secarle y ponerle el pijama.

– Profe. – le llamó a la mitad. – ¿De verdad no vas a casarte con mi mamá?

– No. – “gracias por recordármelo”.

– ¿Entonces te casarás conmigo?

“…” “POR SUPUESTO, FALTARÍA MÁS”

– Claro que no Minki.

– ¿Porque?

Le miraba fijamente con esos enormes ojos oscuros, las pestañas largas y los mechones de cabello negro pegados a la frente. “Hermoso…”

“Si, ya, céntrate”

– Porque… – ¿Por qué? ¿Por donde empezar? – Porque eso no puede ser.

– ¿Por qué?

– Pues… – Y ese adorable pucherito, sus labios de corazón fruncidos y las mejillitas hinchadas… – ¿Cuando seas mayor lo hablamos vale?

No quedó satisfecho, pero no insistió.

Terminó de vestirse y bajó con los demás. Baekho se quedó unos segundos más allí, recostado en el mármol. Por algún motivo, su corazón estaba acelerado.

“Bueno, es la primera proposición de matrimonio que te hacen… aunque sea Minki…”

 

Se pusieron a mirar una peli mientras cenaban, y al terminar de comer se trasladaron al sofá y siguieron. Minki casi se había dormido, acurrucado sobre el regazo de Baekho, tuvieron que sacudirle luego para que subiera a dormir. Como siempre, se despidió con un beso en la mejilla y subió las escaleras medio adormilado y frotándose los ojos. JR le dio las buenas noches también y subió bostezando, y Sunyoung les acompaño para acocharles.

Pensaba levantarse, pero había sido un día muy largo y Baekho se sentía el cuerpo pesado, muy pesado. Se sentía incómodo aún con la sal pegada a la piel que le picaba, pero se hubiese podido quedar dormido. Cuando Sunyoung volvió a bajar le encontró allí, aún medio sentado, medio tumbado en el sofá.

– ¿Que? ¿El niño grande también quiere que le acoche?

Se rió.

– Si mamá…

Le acaricio la mejilla, y él cerró los ojos, sintiendo que se quedaba dormido.

– ¿También quiere que le de un beso de buenas noches…?

Y de repente sus labios estaban sobre los suyos.

 

 

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el noviembre 4, 2013 en Ámame profe y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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