Ámame Profe. 11: El nerd, el chino y el autista.


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing: BaekRen (Baekho x Ren)

 

Minki no quería volver al colegio.

El cole no le gustaba. Aprender si, a veces los profes explicaban cosas interesantes, pero a veces les obligaban a repetir ejercicios que ya se sabía y era aburrido. Y sus compañeros eran tontos todos. Y encima mamá quería mandarle a la academia después de clases… No, no quería.

Lo único bueno era que Baekho les acompañaría a casa después del cole. Y pasaría un rato con ellos todos los días hasta que llegase mamá del trabajo, como antes. Como debía ser.

Minki seguía insistiendo en que se quedase a dormir. Él podía dejarle dormir en su cama con él, que es donde debería estar siempre, a su lado, pero ni su mamá ni Baekho habían querido. No entendía porque. Algún día le obligaría a quedarse, pero de mientras era su mamá quien le obligaba a él a ir a cole, y no le gustaba nada.

Se sentaba en clase en un rincón, bien lejos de Joori, que era enorme y siempre le quería abrazar, pero aún más lejos de Minseok y Chanyeol, que estaban metiéndose con el chino.

Estaba bien, mientras no se metiesen con él. Además, al chino no se le entendía nunca cuando hablaba. Que aprendiese su idioma si quería tener amigos.

Claro, que Minki tampoco tenía amigos, y él hablaba perfectamente… ¿O no? A veces se reían de él por como pronunciaba en inglés, o cuando decía palabras como “inevitable” “problemático” o “superficial”. Su mamá le decía que hablaba muy bien, y el profe también, pero claro, ¿Que iban a decir ellos?

También le miraban mal cuando levantaba la mano para preguntar algo, así que se callaba, y luego le preguntaba a Baekho.

– ¿Cómo de grande era un dinosaurio?

– Uf, muy grande.

– ¿Cómo una casa?

– Algunos más.

– ¿Más grandes que mi casa?

– Y más grandes que el colegio también.

Era su profe particular, y también le explicaba cosas muy interesantes. Sabía muchas cosas, y explicaba historias muy bien. A veces no importaba que no fuese real, importaba que cuando él lo explicaba, parecía posible.

Hacían juntos los deberes. Él, el profe y su hermano. Baekho trabajaba des del ordenador.

– ¿Que haces?

– Busco un sitio para llevar a los niños de campamentos.

– ¡Llévanos a nosotros!

– Un día iremos ¿vale?

– Si, si. Lo prometes ¿eh?

– Claro.

Las tardes eran divertidas. Baekho les llevaba al parque, o se quedaba en casa con ellos. Miraban la tele y jugaban.

Pero no soportaba volver a clase por las mañanas.

Se sentaba en su rincón, al lado del autista, porque ese nunca le decía nada. Pasaban las clases aprendiendo a sumar y restar, repetían el abecedario y hacían caligrafía, cantaban canciones en ingles y aprendían los colores.

Luego en el recreo se sentaba en su banco y desayunaba solo.

– ¡Minki!

Cuando Joori se le acercaba huía de ella. Le abrazaba y le llevaba como si fuese un saco, y un día que había jugado con ella Minseok se había acercado a molestarle.

– ¡El narizotas juega con las niñas!

Le sacaba la lengua y se reía, y cuando intentó pegarle Chanyeol le placó contra el suelo. Sehun solo se quedaba detrás con su mirada asesina, pero era el peor. Terminó huyendo también.

Pero ya no le molestaban a él. Ahora perseguían al chino. Le habían arrinconado al lado del campo de futbol, le pegaron y luego se fueron. Y el niño se quedó allí. Se agacho al suelo y se levanto mirándose las manos.

Era tonto. Nunca se defendía ni corría, solo se quedaba allí. Incluso les sonreía, como si quisiese ser su amigo. Igual lo quería. Pero ¿Quién querría ser amigo de ellos? Era estúpido, y como alguien no ayudase a ese niño estúpido terminaría muy mal.

Ni era como si eso le importase o le preocupase, pero alguien tenía que encargarse de él.

Así que se acercó, curioso.

– Luhan… ¿E… estas bien?

– Roto.

– ¿Eh? – Se miraba las manos, tenía ahí los botones que le habían saltado de la bata – ah, los botones.

Asintió, pero cuando se giró a mirarle sonreía. Se encogió de hombros, como diciendo “no pasa nada”, pero volvió a mirar a los botones, triste.

– Mamá…

– ¿Que se enfadara? si, seguramente, la mía también se enfadaría. La próxima vez que intenten romper los botones les rompes tu la cara.

Rio, pero negó.

– No, no.

– Es lo que hacen todos.

– Tu no.

– No, yo corro y me escondo porque soy una nenaza.

– Bien. Esconderse bien, romper no.

Era estúpido, pero le sonreía como si hubiese dicho algo muy inteligente. La verdad es que a Minki no le gustaba pegarles, prefería correr. Luhan era el primero que le había dicho que eso estaba bien.

No era tan difícil entenderse con él.

– ¿Quieres desayunar conmigo? – no le comprendió, así que lo repitió tocándose la tripa. – Comer.

Sonrió aún más, y asintió.

– Si. Gracias.

 

Desayunaron juntos todos los días a partir de entonces. Buscaban un escondite para que no fueran a molestarles y compartían el desayuno. El mejor escondite de todos, detrás del parterre con plantas, estaba ocupado por Taekwoon, el autista, pero como no les decía nada y no parecía importarle se quedaron allí con él.

Luhan apenas hablaba coreano, pero aprendía rápido si se le explicaba lo que hacía mal, Taekwoon a veces en vez de desayunar se iba a perseguir gatos, pero luego volvía y un tiempo más tarde incluso les hablaba, muy bajito, como si le diera vergüenza. La hora del recreo era un poquito mejor con ellos.

Ahora JR y él salían a la misma hora, así que ya no tenía que esperarle. Se encontraban frente al patío e iban al edificio de al lado, el de párvulos, a buscar a Baekho, luego iban los tres para casa, incluso si iban a casa de papá. Aunque ahora ya nunca se quedaba a cenar.

Nunca. Estaba en casa incluso menos tiempo que al principio de que se peleara con su mamá. Y no era ella quien le echaba.

– ¡Profeeee!!! ¡Quédate un poco más! ¡no te quedas nunca!

Se le colgaba de la cintura y no le dejaba irse.

– Lo siento Minki, hoy he quedado. Otro día ¿vale?

Pero siempre decía eso y nunca se quedaba.

– ¿Con quien quedas tanto? – le preguntó mamá mientras ellos miraban la tele.

– Bueno… estoy medio saliendo con alguien.

– ¿Una novia? Oh, no, claro. Un novio, que tonta, a veces se me olvida.

¿Novio? ¿Baekho tenía un novio? ¿Por qué? ¿Por qué necesitaba uno? Le tenía a él, no necesitaba un novio. Era suyo, de nadie más. Y eso no le gustó nada.

– No, no te vas. No quiero que quedes con nadie. Eres mío.

Se agachó a su lado, le sonrió y le revolvió el pelo.

– Volveré mañana ¿vale?

Pero no, no valía. ¿Por qué tenía novio? No podía permitir eso. Baekho era suyo, de nadie más.

 

 

 

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el noviembre 17, 2013 en Ámame profe y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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