Ámame Profe. 14: Primer beso.


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing: BaekRen (Baekho x Ren)

 

No tenía ganas de ir a trabajar. No tenía ganas de tener que sonreír a los padres, ni jugar con los niños, ni tener que estar vigilando a nadie ni a nada. Quería dormir, quería enterrarse entre las mantas y dormir hasta que se le pasase el dolor de cabeza. O hasta desaparecer, eso si estaría bien.

Pero se levantó, desde luego que se levantó. Caminó hasta el colegio y se tomó su café con los otros profesores que ya estaban hasta que fueron las siete en punto y empezaron a llegar los primeros niños.

– Uy, que apagado se te ve hoy Baekho. ¿Has dormido bien?

– No, no mucho…

– Ash… los jóvenes no descansáis nunca ¿eh? Jejeje.

La señora Shin se alejó por el pasillo con las llaves en la mano a abrir el resto de aulas, Baekho dejó que se alejara sin contradecirla. Después de levantarse e ir a trabajar lo último que le apetecía era explicarle a la señora cotilla sus problemas.

Fue un día tedioso, cansado. Los grititos de los niños que normalmente encontraba tiernos se le clavaban en los oídos y en el cerebro. Le costaba horrores mantenerles calmados y quietos. Le costó horrores aguantar el día.

Y cuando sonó la campana de salida aún no había terminado todo. Cuando vio a Minki y JR yéndole a buscar al terminar se sintió como si aun le quedasen un par de horas de trabajo.

– Am… no creo que pueda acompañaros hoy chicos… tengo… Tengo un par de cosas que hacer y… voy a estar ocupado toda la tarde.

Ambos le miraron decepcionados. JR se acercaba más a la preocupación, Minki al llanto desenfrenado.

– Joooo…

– ¿Está todo bien?

– Si JR, tranquilo.

Tubo que hacer un gran esfuerzo para sonreír, supo que no le había convencido para nada. Aún así el mayor de los hermanos se acercó a abrazarle y le tendió la mano al pequeño para irse.

– Si tiene trabajo tiene trabajo Minki, vamos.

Pero Minki no se rindió tan fácilmente.

– No quiero…

– Vamos Minki.

Tendió sus bracitos hacia él, que se agachó a abrazarle.  Pensaba separarse rápido y mandarle para casa, pero sus brazos alrededor de su cuello le retenían, los suyos propios envolviéndole también.

Era tan pequeño, tan cálido, le apretaba con tanta fuerza…

Algo se rompió dentro suyo, el dolor que se había concentrado frio en su garganta de repente se derritió, subiendo a sus ojos en forma de lágrimas. No, no iba a llorar, pero tampoco quería soltarle. Con el pequeño en sus brazos sentía que todo estaba bien. No le importaba que Baekhyun le hubiese engañado ni que el día anterior se hubiese sentido el ser más patético de la tierra. Con él en sus brazos no se sentía solo ni traicionado, no se sentía frio.

Se sentía bien, cálido y querido.

Cuando finalmente Minki se separó le miró a los ojos, le acarició la mejilla y le besó en la frente.

– No estés triste ¿vale? Si sonríes el mundo es un lugar mejor.

Sonrió y tomó la mano de su hermano para irse.

“¿Quién de los dos es el crío ahora?” Pensó Baekho mientras se dirigía a su casa. “Que cálido…”

 

No hizo absolutamente nada esa tarde. Intentó leer, intentó salir a correr, intentó practicar Kendo como hacía años que no tenía tiempo de hacer (con la espada de madera, no con la de metal del comedor). Terminó cansándose de todo. Llamó a Wonsik y fue con él a tomar unas cervezas cuando salió del curro. Que él estuviese feliz en su burbuja de noviazgo perfecto no ayudó mucho, pero fue entretenido. Luego fueron a recoger a Hongbin y Hakyeon al salir de la tienda y acompañó al primero a casa.

Mientras volvía de casa de Hongbin, trayecto no muy largo pues vivían a cuatro calles, se acordó de que había quedado con Minki que iría a dormir a su casa el miércoles siguiente. Cuando llegó a casa llamó a Sunyoung para anularlo, también para hablar con ella y explicarle todo…

Pero no fue Sunyoung sinó la vocecita aguda de Minki quien apareció al otro lado.

– ¡Hola profe! – casi podía oírle sonreír.

– Hola Minki. ¿Está tu madre?

– Ñeeee… ¿no quieres hablar conmigo?

“Minki…”

– Luego ¿vale? Pásame a mamá ahora.

– Vaaaaaale… ¡mamá! ¡Baekho al teléfono!

La oyó llegar y cogerle el teléfono.

– Va Minki, ves a ponerte el pijama de mientras.

– Pero luego ha dicho que quiere hablar conmigo.

– Si, si, pero de mientras el pijama, yo te aviso luego.

– Voooy.

– Hola Baekho. Me han dicho los niños que no te encontrabas bien. ¿Que tienes?

– Em… Bueno… He cortado con Baekhyun…

– Oh… cielos… vaya, pobrecito.

– Si, bueno…

– ¿Estás así por él? ¿Le hechas de menos?

– Más que echarle de menos… No fue tanto por el hecho de que cortásemos, si no del porque… Me engañó ¿sabes?

– Auch. Eso duele.

– Si, pues se plantó en mi casa y ya cuando estábamos en la cama a punto de… bueno, de eso, me dice “no, creo que soy seropositivo”. Que se había ido a hacer las pruebas pero que no lo sabía. Pero claro, plantéatelo. Para que te hayas ido a hacer las pruebas tienes que tener alguna sospecha. ¿Si te acuestas solo con una persona tienes miedo de coger sida? No se, no me cuadraba, hasta que de repente lo vi claro. Le pregunté si era solo uno y el tío va y me mira con esos ojitos llorosos y me suelta “realmente necesitas saberlo” ¡Pues claro que quiero saberlo! ¡Se suponía que eras mi novio! Y nada, que luego de eso ya se fue de mi casa y no he sabido nada más, pero me dejó horrible, es como que ni siquiera me enteré ¿sabes? Todas esas noches en las que me decía que no podíamos quedar porque salía con sus amigos seguro que terminaba liándose con otros tíos. Y mira, no me hubiese importando si esos hubiesen sido los términos, si me dice “lo que quiero es tener a alguien para tirarme de vez en cuando cuando no ligue” pues bueno, yo me lo planteo, pero si se supone que eres mi novio ¿Por qué coño me haces esto? ¡JODER!

– …

– Lo siento, no tenia que gritarte, perdón.

– Tranquilo. No tienes que pedir disculpas por nada. Lo mínimo que te mereces es poder gritar.

– Ya… ¿Sabes que me ha dicho tu hijo esta tarde? El pequeño. Que no esté triste, que el mundo es un lugar mejor si sonrío.

– Jaja, muy típico de él.

– Si.

– Realmente no se que decirte Baekho, lo que te han hecho es una putada y no hay palabras que puedan arreglarlo. Pero ya sabes que si necesitas cualquier cosa estamos aquí para ti.

– Si, lo se… Oye, este miércoles había quedado con Minki que podía volver a dormir en mi casa…

– Si, tranquilo, yo se lo explico, no hay problema.

– En realidad… No tengo ganas de estar solo ahora mismo. Mira, hoy no tenía ganas de trabajar para nada y lo ultimo que quería era estar cuidándoles a ellos dos un rato más.

– Si, si.

– Pero luego… he llegado a casa y la he sentido tan vacía… Minki me ha animado mucho, tal vez… tal vez no sería mala idea que viniese…

– Y que te parece si vienes tu.

– ¿Eh?

– Si, él hace mucho que te pide que te quedes a dormir aquí. Así no tendrías que estar vigilándole y tampoco estarías solo.

–  No se… Ahora mismo soy como un crio inútil, no quiero darte mas trabajo.

– Vamos Baek, pensaba que habíamos quedado en que éramos una familia. Las familias se ayudan.

– … Te quiero ¿lo sabes?

– Ay… si… no se que harías si mi.

 

Terminó aceptando, evidentemente, y el miércoles se trajo su pijama-chándal y el libro que le estaba leyendo a Minki y al salir de clases fue con ellos a casa.

Le dejaron bastante tranquilo. En realidad le mimaron mucho. Miró la tele con ellos, e intentaron explicarle, una vez más, de que iba esa serie tan rara. Desistió de comprenderlo cuando empezó a darle dolor de cabeza y se limitó a asentir.

– Pero estos son repetidos, tengo unas ganas de que saquen la tercera ya…

– Si, a saber que pasa con lo del tiempo… que es muy raro.

– Ya ves…

Le estuvieron explicando lo que habían hecho en clase últimamente. JR estaba ya a punto de terminar la primaria, empezaba a tener exámenes importantes. “Ja, se cree él que esto es chungo, que se espere a llegar a preparatoria…”. Pero el chico se lo tomaba muy en serio. Y el pequeño no se quedaba atrás. En su primer examen había sacado un diez. Claro que solo consistía en nombrar los principales huesos y músculos del cuerpo, pero Baekho se sintió muy orgulloso de él.

– Woo, felicidades.

– Jeje. Bueno, tampoco es para tanto, no era difícil…

– Hombre, pero un diez es un diez, eso está muy bien.

– Ya, supongo… jeje

Merendaron madalenas de chocolate que fueron a comprar a la pastelería del barrio. Querían jugar a futbol en el jardín, pero hacía mucho frío y volvieron dentro enseguida. Minki le insistió a Baekho que siguiera leyéndole el libro y se acurrucó en su regazo cuando empezó. JR estuvo con ellos un rato, luego se fue a buscar un libro él también porque no les seguía.

Cuando Sunyeong llegó los encontró a los tres leyendo en la sala. Se quedó un rato mirándoles antes de subir arriba a seguir trabajando.

Cenaron los cuatro, y poco después mandaron a los pequeños a dormir. La idea de su madre era meterles a los dos en la habitación de Minki, que tenía una cama extensible, y dejar a Baekho dormir en la habitación de JR. Evidentemente, Minki no estuvo de acuerdo. Evidentemente, se salió con la suya.

Baekho se puso el pijama ya también y le leyó un par de capítulos más para que se durmiese. “Se me va a terminar el libro en nada…”. Luego bajó con Sunyoung al comedor.

Aunque a estas alturas le pareciera algo irracional, estaba nervioso. La última vez que se había quedado a cenar en esa casa ella había intentado liarse con él. Sabía, y esperaba que fuese cierto, que las cosas habían cambiado y que a ella le había quedado claro que no había nada entre ellos, pero aún así…

– ¿Su señoría te ha dejado unos minutos libres? – se rió refiriéndose a su hijo.

– Jaja, si, eso parece. A ver si se duerme.

– Solo tiene seis años y ya nos lleva así, no quiero ni pensar en como seremos sus esclavos cuando crezca.

– Si… tiene una autoridad… es como que no puedes contradecirle. Jeje la verdad es que verle ahora es tierno.

– Los dos tienen autoridad. Jonghyun es más de razonar, de hacerte ver que tiene la razón. Minki te lo impone. Se cree que es un rey.

– Pues espérate, que cualquier día de estos nos pide la corona.

– Jaja, lo veo.

Se habían sentado los dos en el sofá, con la tele muy flojita para no molestar a los niños, pero ellos tampoco la miraban.

– ¿Cómo estás?

– Mejor. La verdad es que me ha ido bien pasar la tarde con ellos. Lo último que necesito ahora es encerrarme en casa.

– Claro que si. Pues si quieres podemos hacer algo estos días. Ya han abierto la pista de patinaje, y un finde podríamos ir a esquiar. Uno solo, que no es gratis, pero estaría bien.

– Si, estaría bien.

Sunyoung tenía planes para todo. Si la dejabas te organizaba el día para que hicieras más cosas de las que creías posible hacer en una semana. Para cuando se fue a dormir tenían actividades para hacer hasta navidades del año que viene.

– Va, a dormir niño grandote, que mañana tienes clases.

– Si mamá.

Le dio un beso en la mejilla antes de subir a acostarse y pareció lo más normal del mundo.

Entró en la habitación en silencio, con cuidado. Pero Minki le esperaba con los ojos bien abiertos.

– ¿Que haces despierto aún?

– Te esperaba.

– Ash… tienes que dormir Minki.

– Ñeeee…

Se metió en la cama y automáticamente Minki pasó a la suya también y se acurrucó contra su pecho. Se hubiese quejado y le hubiese mandado de nuevo a su cama. Lo hubiese hecho si no hubiese sentido su abrazo tan cálido y tan dulce. Le envolvió en sus brazos y le estrujó fuerte unos segundos, sintiendo como le reconfortaba su abrazo.

– Va, a dormir ¿vale? – le dijo al soltarle.

– Si.

Le dio un beso en la mejilla y él se lo devolvió en la frente. El pequeño volvió a acurrucarse contra su pecho y se quedó muy quieto.

“¿Ya se ha dormido?”

– Baekho… – “no, claro que no”.

– Dime.

Pero no dijo nada, siguió quieto.

“Igual si que se ha dormido…”

Pero no dormía, para nada. Se incorporó y de repente Baekho sintió los labios del pequeño sobre los suyos, solo un instante, luego Minki volvió a acurrucarse sobre su pecho hecho una bolita y riéndose.

“Acaba de… besarme…” “¿¿¿QUEEE???”

– Minki, no puedes hacer eso.

– Jeje ¿Por qué?

– Porque no. Esos besos los guardas para cuando tengas novio. O novia.

– Ñeee… te tengo a ti.

– No Minki, tienes seis años.

– ¿Y? Ya creceré.

“… No dejará de insistir…”

– Lo hablamos cuando seas mayor vale?

Por toda respuesta se incorporó y le besó otra vez. Baekho se obligó a apartarle.

– ¡Minki! No. No volveré a dormir contigo si lo haces otra vez.

– Joo…

– Va, duerme – siguió.

No dijo nada más, y realmente pareció quedarse dormido. Pero a Baekho le fue imposible dormir.  Sentía el pulso acelerado, corazón desbocado y los nervios a flor de piel.

 

 

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el noviembre 24, 2013 en Ámame profe y etiquetado en , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Lo sabia sabia que algo así pasaría pero que hardcoreO_o

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

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