Ámame Profe. 25: Cumpleaños, regalos y demás.


AP 25

 

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

Cuando el jueves sonó el timbre para salir de clases Minhyun recogió sus cosas dudando. ¿Tenía que esperar a Aron para ir juntos para casa? Suponía que si, pero… ¿Iban a terminar otra vez en su casa? “No es que me falten ganas…”

Había tenido suficientes broncas y preguntas incómodas el día anterior, y el “Mamá no quiero hablar de eso” no iba a funcionar por más días.

“Seguro que aunque esté en casa hoy seguirá insistiendo” Pero ¿Que podía decirle? Que tenía NOVIO estaba totalmente descartado. Que salía con su profesor de inglés ya ni digamos… “Me gustaría tanto poder decírselo… presentárselo…”

De todos modos el llegar a casa a tiempo no era el principal problema, para nada le molestaba pasar otra tarde de caricias y sexo en su cama “siempre me puedo poner la alarma para llegar a tiempo…”

No, lo que más temía era volver a verle. Lo temía a la par que se moría de ganas. “Me derretiré cuando le vea” Pensaba “No voy a poder decir dos palabras coherentes”. “Creo que puedo sentirme orgulloso si le digo hola sin farfullar”.

– ¿Nervioso de ver a tu novio?

Le preguntó JR con una sonrisita burlona. Iba a replicar cuando Gyuna llegó de su clase al lado con la mochila y besó a JR para quedarse colgada de su brazo.

– ¿Novio? ¿No habías cortado con Minho? – le preguntó al llegar.

Minhyun fulminó a su amigo con la mirada mientras pensaba que puñetas podía responder.

– Si, bueno, no habla de Minho. – le respondió quitándole importancia con un ademán. – Ni caso.

Y ya, no podía seguir hablando de Aron. JR le sonreía con superioridad mientras rodeaba a Gyuna con el brazo y todo el grupo salían al pasillo para irse.

– Por cierto. – le dijo cambiando de tema – Te acuerdas que el sábado es el cumple de mi hermano ¿no?

– Si, si. Conseguí el regalo. – le habían comprado entre ambos el CD nuevo de Up. Lo guardaba Minhyun para evitar que pudiese encontrarlo.

– Perfecto. Pues el sábado por la tarde vamos a hacer un poco de fiesta con la familia y tal, si te quieres pasar para traerlo.

– ¿No iban a celebrarlo en casa de su amigo? – preguntó Gyuna que también había insistido en participar.

– Eso la semana que viene, – explicaba JR – que es cuando es el cumple de su amigo.

– ¿Ok, entonces este sábado a que hora?

– Hacia las cuatro o así. – le decía, luego se giró a llamarles la atención a Hyuk y Tao que andaban detrás. – Eh, ¿os queréis pasar también?

– ¿Eh?

– El cumple de mi hermano, que es el sábado y que si os queréis pasar. Es en familia y tal pero podemos estar por nuestro lado y seguro que a él le hace ilusión.

– Ah, por mi bien.

– Pediré permiso y tal.

– Guay.

Cuando salieron fuera del edificio Minhyun se quedó congelado unos segundos, luego bajó la cabeza para esconder que se había sonrojado e intentó ignorar las miradas burlonas de JR.

Aron le estaba esperando.

Si, claro, se lo esperaba, pero… era hermoso verle allí con su guitarra, recostado contra la valla de la entrada mirando al cielo, con las manos en los bolsillos de su chaqueta larga y los pies cruzados. Ah. Ese era su novio. Costaba de asumir.

– Bueno, nosotros nos vamos. – se despidieron JR y Gyuna. – Hasta mañana.

Hyuk y Tao se despidieron también, yendo para el parque para ir a buscar el bus. Minhyun vaciló unos segundos y se acercó a Aron con las manos en los bolsillos.

– Hi.

Aron le miró, entrecerrando los ojos en una brillante sonrisa.

– Hi sweety.

 

Ese viernes Minhyun miraba como se acercaba la hora cada vez mas nervioso. Ansiaba que sonara el timbre, y a la vez ojala no lo hiciese nunca…

Pero sonó al dar la hora. Sin mas, como siempre.

“No no no”

– ¿Nervioso? – Le preguntó JR burlón mientras guardaba sus libros.

– En absoluto.

– Claro… – siguió riéndose.

Aron entró a clase despreocupado, con una sonrisa de oreja a oreja y con andar ligero, sin mirar los pupitres de Minhyun y JR. Se sentó en su mesa y cruzó las piernas mirando al aula mientras sacaba su guitarra.

Y bien, ¿algo interesante esta semana?

Minhyun dejó caer la cabeza sobre el pupitre y la escondió con sus brazos, demasiado avergonzado. Ese chico, ese hombre sentado allí dándoles clase había estado dentro de él. Le había acariciado y besado. Le había visto correrse. DOS VECES. “bueno, con la de ayer ya van tres…” ¿Como podía mirarle a la cara y seguir la clase con normalidad? “Ay madre, que vergüenza”.

– Eh – les llamó Tao desde detrás. – Se le ve muy feliz ¿no?

Aun no sabían nada y no tenía intención de decírselo tan pronto.

– Seguro que ayer folló.

– ¡Hyuk! – le regañó terriblemente avergonzado. Tardó unos instantes en ser consciente de que había gritado demasiado y que toda la clase le miraba. Incluido Aron que estaba haciendo terribles esfuerzos para no reírse. Le sonrió desde su sitio y Minhyun se sentó disculpándose, sonrojado hasta las orejas.

Iba a ser muy duro aguantar eso cada viernes…

 

El sábado la casa estaba abarrotada. Sunyoung había invitado a casa a tíos, abuelos, primos y demás para celebrarlo en familia. Incluso fue su padre, con Audrey. Y Baekho, desde luego. Y aunque la celebración que Minki realmente esperaba era el sábado siguiente seguía siendo SU fiesta, y eso siempre apetecía.

Mientras recibía regalos, pasteles y abrazos con su adorable sonrisa Baekho se metió en la cocina buscando a Sunyoung, la abrazó por la espalda y le besó en la mejilla.

– Feliz cumpleaños mamá. – Le dijo sonriendo.

– Ah, Baekho, me has asustado. – se rió también – muchas gracias.

– Deja de trabajar ya y sal con los demás – le dijo señalando los platos que estaba apilando en el fregadero. – luego te ayudo yo con esto.

– Ah, no, si… si no es nada.

Se toqueteaba el pelo con movimientos rápidos, dándole la espalda. Baekho le cogió las manos mirándole a los ojos.

– Eh, ¿Por qué tan nerviosa?

– Es que… – suspiró y pareció calmarse un poco – aun no hemos anunciado la boda y…

– ¿Te da miedo eso?

– Bueno – rió ella – Si, no se. No las tengo todas ¿sabes? Osea… hay tantas cosas que pueden salir mal que y me asusto porque… no quiero volver a pasar por un divorcio otra vez.

– Eh, eh, espera – se preocupó Baekho al entender porque estaba nerviosa – ¿te asusta la boda?

– Bueno… – ella bajó la vista a sus manos, avergonzada – No es la primera vez que me caso. ¿Y si tampoco sale bien? No quiero otro divorcio, y no solo por mi, por los niños y…

– Pero es diferente ¿no? – insistía él más sorprendido que preocupado. Se les veía bien, se les veía enamorados. Solo era su punto de vista desde fuera pero… – Siempre me has dicho que no estabas enamorada la primera vez ¿es que ahora tampoco?

– Si, pero… hace muy poco que nos conocemos ¿y si no funciona?

– ¿Por qué no debería funcionar?

– ¿Y porque si? Nunca he tenido una relación que me durase para siempre…

– Bueno, de esas solo tiene que haber una. – se rió Baekho – ¿Y si fuese esta?

Sunyoung le miraba, triste, luego sonrió y los ojos le brillaron. Era hermosa aún.

– Va a funcionar. ¿vale? – insistió él. – Te mereces ser feliz y te mereces esta boda. Os queréis, se os nota. Y si se diese el remoto caso de que no fuese bien y tuvieses que separarte otra vez, sabes que yo estaré aquí.

Ella suspiró y le abrazó.

– Gracias Baekho. – susurró contra su oído estrujándole fuerte – es una pena que no puedas ser mi dama de honor. – se rió separándose.

– Ya, seguro que el vestido me quedaba divino.

 

Se besaban. Sentía que se calentaba y se apartaba. La miraba y sonreía.

Gyuna estaba preciosa, con el pelo suelto por los hombros, tumbada sobre el sofá de su casa, mirándole con ojos brillantes y labios rojos. JR sonrió y la besó de nuevo, acariciando su hombro apartando el cuello ancho del jersey.

“Que sexy…”

Acariciaba su piel, en su nuca y en sus hombros, entre su largo y lacio cabello. Ella subió los pies al sofá y se tumbó sobre él, quedando abrazados. Ya ninguno de los dos prestaba atención a la televisión que sonaba de fondo. Cerraban los ojos y se abrazaban, sintiendo el calor del otro.

Se giró al oír la puerta abrirse justo para ver a su hermanito entrando corriendo con un gran “Holaaaaaaa”.

Baekho entró detrás, cargando su mochila.

– Hola Minki. – le saludó Gyuna con una sonrisa. El pequeño corrió hasta el sofá y saltó sobre ellos haciéndose un hueco ente los dos mirando al televisión que ambos habían estado ignorando.

– Hola unnie – le respondió con una sonrisa.

“¿Unnie???” repitió en su mente Baekho “¿Pero que…?”

JR se giró a mirarle quitándole importancia con un ademán y él supuso que debía ser normal… “Bueno, normal para ser Minki, que normal normal tampoco es…”

– Eh renacuajo – le llamó Baekho aún desde la puerta. – ve a buscar tus cosas que tienes que hacer deberes.

– Siiii… – respondió con cansancio.

Se levantó pesadamente para inmediatamente después salir corriendo escaleras arriba y Baekho dejó su mochila junto a la mesa y se acercó a saludar a la pareja que seguían frente al sofá.

– ¿Que tal?

– Bien. – respondió ella con una sonrisa.

– De relax ¿eh? – ellos asintieron sin prestarle mucha importancia. – Oye, porque no subís arriba. – les propuso a JR bajando un poco la voz. – tu madre está a punto de llegar y… tenéis más libertad de movimientos… – añadió con un guiño.

El chico se sonrojó hasta las orejas mientras ella se reía nerviosa, y no tardaron en levantarse los dos parar correr hacia arriba cruzándose con Minki que bajaba con sus libretas.

“¿Lo habrán hecho ya?” se preguntó Baekho mientras Minki esparcía sus cosas por encima la mesa. En parte le asustaba que ya se hubiese hecho tan mayor, en parte tenía que admitir que se le veía mayor. “Y tan monos como pareja…”

“¿Le habrá dado alguien ya “la charla”?” Se preguntó de repente mirando aún las escaleras. “Su padre seguro que no… ¿Debería hacerlo yo?” El solo pensarlo le incomodaba, así que sacudió la cabeza y decidió que el chico era suficientemente maduro e inteligente como para poder evitarse ese momento embarazoso para ambos.

– Hyung… – le llamó la atención el pequeño con voz melosa – Ayúdame con esto que no me sale…

Le miraba haciendo un pucherito que era demasiado para Baekho. No solía llamarle Hyung y cuando lo hacía le derretía hasta el alma. Lo peor era que sabía que lo hacía a propósito. “Hace lo que le da la gana conmigo…”. Siempre había sido así.

 

El viernes siguiente JR salió de clase acompañando a un Minhyun terriblemente nervioso. Después de una hora de clase con Aron que no habría podido ser mas divertida para JR, Min se había decidido a contarles lo suyo con Aron a Hyuk y Tao para ahorrarse al menos las especulaciones de estos dos con respecto a la frecuencia con que su profesor echaba un polvo o con quien lo hacia. Por mas que a JR le pareciera de lo mas gracioso.

Antes de irse los cuatro para el parque a pasar la tarde JR se despidió de Gyuna, vio marcharse a Aron aun riendo y mando a su hermanito directo para casa.

– Bueno, vale, te pasas a buscar a Baekho y luego para casa – aceptó – pero ponte a hacer deberes que luego estarás fuera todo el finde y no harás nada.

– Siiiii.

Les acompañó hasta el parque y luego siguió para la escuela primaria mientras ellos buscaban un banco donde sentarse.

– ¿Querías contarnos algo Min? – le preguntó JR burlándose de él. El aludido reprimió sus ganas de pegarle y asumió que debía contarlo.

– Em… bueno… No se como decirlo… Ante todo esto es un secreto.

– ¿Has vendido tu alma al diablo? – indagó Hyuk.

– ¿Tienes novio? – ayudó Tao.

– ¿Has vendido tu alma al diablo por un novio?

– Ya. ¡Callaos o no os lo cuento!

– Bueno, pues nada. Oye, Tao, ¿que tal tú con Jaekyung?

– Ah, no me hables de él… – respondió este con un suspiro.

“¿Y ya está?” Se preguntaba Minhyun asombrado “¿En serio no van a insistir en que se lo cuente?”

– ¿Que pasa?

“Jope” Pensó Min enojándose “si Tao se pone a hablar ya no se calla” “A este paso será lo mismo que cada día y a final no se lo diré…”

– Pues…

– Estoy saliendo con Aron. – soltó sin más.

Tao calló de repente, Hyuk se giró a mirarle sin expresión alguna y JR se aguantó una carcajada por unos segundos.

– ¿Que Aron? – preguntó Sanghyuk.

– Pues Aron. – “¿Quien va a ser?”

– ¿El Profesor Aron? – insistió marcando mucho la palabra “Profesor”.

– Si. – Respondió avergonzado “¿A cuantos Aron’s conoce?”

– Wow – hizo Zitao reaccionando al fin.

– Pero… ¿En serio?

Tao aplaudía emocionado mientras Hyuk seguía mirándole incrédulo.

– ¿Tu lo sabías? – insistió dirigiéndose a JR.

– ¡Que bien Min! – Tao no le dejó responder, abrazando a Min efusivo. – me alegro mucho, es muy mono y muy genial, aunque no sea especialmente guapo…

– ¿Cómo que no es guapo?

– Hombre… – bufó Hyuk

– Es algo bajito… – dijo Tao con miedo.

– Y flacucho… – añadió JR.

– Pero es muy guay – repitió Tao con convencimiento para animarle.

Minhyun les miraba incrédulo. Recordaba la semana en que había llegado en que medio instituto suspiraba por él. ¿Y ahora era bajito y flacucho? “Es mi Aron y es perfecto” Se dijo a si mismo. No pasaba nada por que fuese unos centímetros más bajito que él…

Sanghyuk sacudió la cabeza aún sin poder asumirlo y miró a Tao para preguntarle otra vez por lo de su ahora ex novio.

– Pues nada, lo de siempre. – explicaba Tao con desgana – “No quiero una relación ahora, y menos con un crío, vete a la mierda” etcétera. – le imitaba enfurruñado.

– Joder, siempre igual.

– Si, es siempre lo mismo – se quejaba alicaído. – estoy cansado ya ¿sabéis? Porque todos hacen lo mismo.

– Eso te pasa por salir con hombres mayores. – repuso Minhyun como si fuese lo más lógico del mundo.

Los otros tres le miraron asombrados, sin saber si podían reírse o no.

– Em…

– Acabas de decirnos que estás con Aron. – replicó al fin Hyuk riéndose.

– Si, y ¿cuántos tiene él? – se unió Tao -¿veintidós? ¿veintitrés?

– Veintiuno. – respondió casi automático. – ¡Pero es diferente!

– Si, claro…

– Pues yo… – cortó Sanghyuk. Parecía el día de las confesiones ¿por qué no sumarse?

– ¿Tu que? ¿al fin te has decidido a pasarte de acera?

Le metió un capón a Tao sin prestarle atención.

– Joohyun. – dijo simplemente refiriéndose a la chica con quien tenía que hacer los trabajos. La misma que prácticamente babeaba por él.

– ¿Ha pasado algo? – se interesó JR.

– No… – respondió dudando – bueno, con ella no…

– Uuuuh… – corearon los otros.

– Su hermana… – siguió explicando – Creo que sabe que me he colgado de ella.

– ¿Su hermana universitaria? – Él asintió.

– ¿Y porque crees que lo sabe?

– Bueno… porque ayer… digamos que se la pasó insinuándose, paseando por casa con poca ropa y un momento en que Joohyun se fue al baño fue y me besó. – se sonrojó al contarlo mientras los demás abrían los ojos como platos.

– ¿Te besó? – repitió Min – ¿Así sin más?

– Así sin más.

– ¿Y que hiciste?

– Pues… aproveché el momento todo lo que pude – respondió recordando como había dejado que se enroscasen sus lenguas entre sus carnosos labios y como la había cogido por la cintura para pegarla a su cuerpo… – y luego intentar poner una cara normal mientras Joohyun seguía diciéndome lo mucho que brillaba mi pelo y lo bonitos que son mis ojos, etcétera.

– Vaya uno estás echo – se rió JR.

– Pobre Joohyun…

– ¡Yo no le pedí que se enamorase de mi! – se justificó nervioso. – Tampoco había hablado con su hermana siguiera. ¿Cómo se le ocurre…?

– No, si te vas a quejar… – bufó JR riéndose.

– ¡Pues claro que no me voy a quejar! Pero… – Bajó la mirada al suelo, nervioso, luego sonrió sonrojándose. – le toqué una teta.

– ¡Ala!

– Joder, – se quejó Tao. – demasiada información.

– ¿Que pasa? – se giró indignado – tu te crees que me gusta que me hables de penes? Pues no, así que te aguantas cuando yo te hable de tetas.

Abrió la boca para replicar pero bajó la cabeza abatido.

– A este paso no tendré nada de que hablar…

– Ah, que trágico te pones… – suspiró Minhyun.

– Pues… – cortó JR.

– ¿Tu también tienes algo que contar? ¿Al fin te has acostado con Gyuna?

– Hace mucho que me acosté con Gyuna – replicó sin darle importancia.

– Ah, y no nos lo dices, muy bien. – replicó Tao haciéndose el ofendido.

– Estaba pensando… – siguió ignorándole – Hyuk con la universitaria, Min con Aron, tu con Jaekyung, mientras estabas con él.

– Gracias por especificar. – replicó sarcástico.

– ¿No podéis salir con gente de vuestra edad? – soltó JR al fin.

– Eso se lo podrías decir a tu hermano. – replicó Hyuk riendo como si fuese lo mas obvio del mundo?

– ¿Minki? – preguntó incrédulo. – Oye, lo de mi hermano con hyung no es seguro y en caso de que llegue a suceder será de aquí muchos años así que no se habla de eso – insistió nervioso y algo enojado.

Hyuk no dijo más y simplemente estuvieron en silencio unos segundos hasta que él mismo sacó un nuevo tema.

– ¿Cuántos años teníais cuando os besaron por primera vez? – preguntó a nadie en concreto – O besasteis a alguien.

– Once – respondió Tao automático.

– Trece – dijo JR.

– Mentira – replico Min. – tenías once.

– ¡Eso no cuenta! – le saltó indignado.

– Entonces yo quince.

– ¿Con Minho?

– Si, claro.

– Yo doce. – respondió Hyuk al fin. –¿Cuántos años acaba de cumplir tu hermano, JR? – preguntó mirándole con una sonrisa siniestra.

“Oh, no…”

Los demás rieron y Minhyun le palmeó el hombro comprensivo mientras él se estrujaba el pelo intentando quitarse de la cabeza la imagen de su hermanito besando a su hyung. “Es muy pequeño aún…”

– Eh, – les llamó la atención Tao – ¿ese no es Namjoon?

Señalaba al camino del parque por donde llegaban un par de chicos mayores con el uniforme de su instituto.

– Me cae tan mal… – dijo Hyuk con asco.

– Pues que no te oiga que nos pega. – le replicó Min.

– Dajoon dice que nunca va a clase y que se la pasa molestando a los de la media. – comentó Tao. – y ni siquiera es guapo.

– En serio, dejad de mirarle. – insistió Minhyun.

– Hoy no nos movemos. – les dijo Zitao muy seguro. – Me tiene muy harto y hoy no estoy para leches.

– Te cabrea mucho ¿verdad?

– Más – respondió picado. – Siempre me insulta.

Y ese día no fue la excepción. El más alto de los dos chicos que se acercaban, el que andaba con una evidente pose de líder y un cigarrillo entre los labios venía comentándole al otro con cara de atontado algo que sonaba como “…ese maricón de mierda…” y no perdió la oportunidad de escupir al pasar junto a ellos y gritarle con desprecio.

– ¡Chupapollas!

Minhyun enterró la cara entre las manos más cansado que ofendido y JR y Hyuk simplemente lo ignoraron, pero Tao ese día se giró a responderle.

– ¿Quieres que te chupe la tuya? – le soltó con una enorme y falsa sonrisa.

El otro chico, Namjoon soltó una carcajada antes de responder.

– ¿Cuándo cobras por ello?

– Más que tu madre.

Hyuk aplaudió, JR abrió los ojos como platos y Minhyun enterró las cabeza entre las piernas queriendo desaparecer mientras Namjoon saltaba hacia ellos gritando “¡¡¡No te metas con mi madre!!!”

Su amigo tubo que cogerle y Hyuk y JR se levantaron junto con Tao para hacer presión. Aunque fuesen de primero eran más, y aún así ese tío imponía un respeto…

Se fue cabreado, escupiéndoles otra vez y casi tuvieron que coger a Tao para que no fuese detrás.

– ¿Pero que te pasa? – le riñó JR.

– ¡Me ha llamado Puta! – replicó indignado.

– Es idiota Tao. – insistió Hyuk recalcando una evidencia. – Por eso nunca respondemos cuando nos insulta.

– Pues me harta. – siguió sulfurado. – Estoy cansado de que el mundo me menosprecie…

– Uff… que dramático estás hoy…

Minhyun se levantó y le abrazó.

– Bueno, ya está. No ha pasado nada osea que mejor nos olvidamos.

Tao asintió, aún cabizbajo mientras Hyuk le palmeaba el hombro dándole ánimos.

– Total, con lo poco que se pasan por el insti seguro que no volvemos a verle en una temporada.

– Claro. – apoyó Minhyun. – ¿Vamos a buscar merienda? Me muero de hambre…

 

 

El sábado Minki se despertó emocionado. El padre de Luhan pasó a buscarle a media mañana y les llevó hasta la gran casa de los Jung, en las afueras. Era enorme, antigua y muy rústica, con un gran patio, con bosque, columpios caseros hechos con cuerdas y maderas, una casita arriba un árbol, un elástico y un estanque donde se bañaban en verano.

– En verano. – insistió la madre de Taekwoon cuando los niños pidieron bañarse. – Que vais a pillar una pulmonía todos si os bañáis ahora.

– Jooo…

En secreto, quedaron en ir a bañarse de noche a escondidas, cuando sus padres y sus tres hermanas mayores estuviesen durmiendo.

Yoonah, la pequeña de las hermanas estuvo jugando con ellos en los columpios y les enseñó la casita que habían construido en el árbol años atrás por más que Taekwoon le pidió enfurruñado que no lo hiciese.

– ¿Por qué no querías que subiéramos? – le preguntó Luhan admirando las inestables maderas desde dentro.

– Porque está rota.

– ¿Podemos hacer una nosotros? – Minki ya recogía palos para hacerla y Sehun y Luhan se unieron en seguida. Taek se encogió de hombros y se unió a ellos siguiendo a su enérgica hermana en busca de un buen sitio entre la parcela de bosque que también formaba parte de la finca.

– Y esto será la puerta.

– Pero que dices, la puerta estaba a otro lado.

– Bueno, puede haber dos.

– ¿Por qué necesitamos dos puertas?

– ¿Una para entrar y otra para salir?

– Mmm… bueno…

Les llamaron a la hora de comer y tuvieron que dejar su proyecto a medias. Comieron con prisas hasta reventar mientras la señora Jung no dejaba de decirles que fuesen tranquilos que se iban a atragantar.

En cuanto tuvieron permiso salieron corriendo otra vez haca su cabaña. Si la terminaban para la noche igual incluso les dejaban dormir allí.

Las dos hermanas mayores se unieron también esta vez, enseñándoles a atar las ramitas de los arboles para hacer una especie de techo. Trajeron unas mantas que dejaron por el suelo y se tumbaron encima para comerse el pastel que la madre les había traído viendo que no tenían intención de volver. Soplaron las velas, Minki y Taekwoon, pidiendo cada uno sus deseos en silencio.

“Un diez en el examen de biología” Pensó Minki “Que sea muy bonita la boda de mamá. Y un beso de Baekho”.

Era lo mismo que había pedido cuando había soplado las velas en su casa la semana anterior. Había estudiado para el examen de biología y había ayudado a su madre a mirar sitios para la boda, pero el beso…

“No me dejó quedarme a dormir en su casa” Recordó. Se lo había pedido como regalo de cumpleaños, pero no había insistido mucho porque últimamente Baekho estaba muy estricto con esas cosas. Por eso tampoco le había pedido su beso ni nada. Pero volvería a insistir, si más no con lo de dormir en su casa. No podía permitir que se perdiese la costumbre…

El pastel estaba delicioso y se pusieron las botas todos. Y aún así cenaron también cantidad cuando fue la hora. Minki se pasaría las tres semanas siguientes hablando de lo bien que cocinaba la madre de Taekwoon, igual que Luhan y Sehun.

Subieron a prepararse las camas a la habitación de arriba, una especie de golfas con el techo bajo llena de trastos viejos que se pasaron horas explorando. Se probaron ropa vieja, descubrieron juguetes antiguos y colgaron sábanas de los muebles para que pareciese una tienda “Ya que no nos han dejado dormir en la cabaña…”

Subieron a decirles que no hicieran ruido tres o cuatro veces, las hermanas también subieron pero a cotillear y molestarles un rato. Que si tenían novia, que si les gustaba alguna niña, que si habían besado alguna vez a alguien, incluso la mayor llegó a preguntarles si se masturbaban.

– ¿Que si nos que?

– ¿Que es eso?

– Unnie, no les digas eso, – respondió la segunda de las hermanas – si son muy pequeños.

– ¿Pero que es? – insistió Sehun.

– Preguntan si nos hacemos pajas. – le explicó Minki.

– ¿¿¿EEEEEH??? – tanto él como Luhan le miraron entre asustados y asqueados, Taekwoon se dio media vuelta sobre su colchón y se tapó la cabeza con la manta. Sus hermanas se rieron de su reacción y siguieron preguntando tonterías.

Minki empezaba a estar un poco harto. Le incomodaban esas preguntas que sabía que no debía responder.

– Minki seguro que tiene novia… – insistió la mayor. – ¿No hay ninguna chica que te guste?

– Chico. – puntualizó Luhan – Él dice que tiene novio.

Las dos hermanas mayores se miraron divertidas mientras Yoonah saltaba encima de su hermanito y le hacía cosquillas.

– Así que tienes novio.

Taekwoon salió de la cama para placar a su hermana con una llave que esta esquivó por los pelos.

Minki no quería responder. Le caían bien las chicas pero eso estaba siendo incómodo e invasivo. “Además, a Baekho no le gusta que diga que es mi novio…”.

– Tengo hambre – cortó Sehun.

Yoonah empujó la pierna de Taekwoon para hacerle caer y se tiró bloqueándole con su peso.

– Si. – cortó Lu.

– ¿Cómo que si?

–  Que yo también.

– Podemos bajar a por comida. – propuso Yoonah sentándose sobre Taekwoon.

– Auch, sobre mi tripa no… – se quejó su hermano.

– Seguro que hay galletas.

– ¡Galletaaas!!! – gritaron los tres peques levantándose.

– Pero en silencio que no se despierten papá y mamá. – les advirtieron las mayores.

Bajaron riendo, intentando no tirar las pilas de libros que estaban en las escaleras o no tirarse los unos a los otros. Llegaron a la cocina ahogándose de la risa sin saber exactamente de que reían.

– Menuda locura… – comentó alguna de las hermanas mientras vaciaban la caja de galletas y servían vasos de zumo.

No fue la única locura de la noche.

 

Baekho llegó a la finca a media mañana. Sunyoung debía ir a buscar a los niños pero tenía trabajo así que le había pedido que fuese él. Nadie pareció extrañarse de eso.

– Eh – le saludó el padre de Taekwoon – ¿Que tal chico?

– Bien – le saludó con una sonrisa.

Le siguió hasta dentro de la casa donde su esposa perseguía a los cuatro niños y la pequeña de las hermanas que corrían por la casa envueltos en toallas.

– ¿Que?

– Nos han despertado como a las seis gritando y saltando en el estanque. – le explicó con aire resignado.

– ¿Se han bañado?

– Como lo oyes.

“Pequeños inconscientes…” Estaban a noviembre ya, helaba por las noches y había previsiones de nieve para la próxima semana. “Es que ni apetece meterse en el agua”. A él desde luego le cogía frío solo de verles corriendo con el pelo aún mojado sin nada más que las toallas. “Bueno, calzoncillos si llevarán ¿no?”.

Le invitaron a quedarse a comer mientras seguía la guerra para que se vistiesen, y tras conseguir el permiso de los padres de cada uno la madre se metió en la cocina y le dejó al padre y a Baekho la tarea de conseguir que los críos se vistiesen.

Luhan fue el primero en estornudar y los demás le siguieron en seguida, pero aún así ninguno dio su brazo a torcer.

– ¡No me pillaaaas!!! – gritaba Minki corriendo con Baekho tras él.

“Es como si hubiese cumplido tres años y no doce…”

Para comer consiguieron que Yoonah se pusiera un jersey viejo de su padre que le llegaba a las rodillas mientras que los chicos se pusieron las sábanas de turbantes.

– Muy útil… – murmuró Baek.

– Me has dicho, literalmente, que me pusiera algo de ropa encima – replico Minki. No pudo negar que tenía toda la razón.

Después de comer Baekho les advirtió que ya no iba a esperar más para irse y que ellos tenían que irse con él, que si era necesario les arrastraría.

– Y las toallas se quedan, – les advirtió – así que si no queréis iros desnudos… – Porque no, había comprobado que no llevaban ropa interior debajo.

Finalmente sucumbieron y se metieron en el coche arrastrando los pies y las mochilas. Apenas hubieron pasado dos minutos en la carretera que los tres pequeños roncaban. “Apuesto a que no han dormido en toda la noche…”

Dejaron a Sehun y luego a Luhan, y ambos salieron del coche dormidos y tosiendo. Baekho casi se sintió mal de entregarlos a sus familias en ese estado hasta que recordó que sus padres tenían que saber mejor que nadie de que locuras eran capaces.

Aparcó delante de la casa de Sunyoung y obligó a Minki a desperezarse un poco para que entrara a casa con un aspecto más decente. “Si más no él no parece resfriado…” Aunque a decir verdad moqueaba un poco.

Le dio pañuelos y cogió su mochila dispuesto a salir del coche y, si era necesario, llevarlo en brazos hasta la casa. “Aunque ya sea casi tan alto como yo…”

Pero cuando iba a abrir la puerta Minki le pidió que esperase un poco.

– ¿Que ocurre?

El pequeño pareció dudar unos segundos.

– Ya he decidido que quiero de regalo de cumpleaños.

Baekho se quedó mirándole, perplejo. Tenía los ojos medio cerrados y la nariz roja, tubo que admitir que era muy tierno con ese aspecto adormilado.

– Pero ya te di tu regalo. – replicó sin muchas expectativas de ganar una discusión contra Minki – La semana pasada, en la fiesta.

– Ya, pero… ya he decidido que quiero de regalo.

“Y ya, no hay más” Pensó Baekho con un suspiro divertido. Era consciente de que algún día tendría que aprender a imponerse, pero le divertía demasiado ver como le manipulaba a su antojo.

– ¿Y bien? ¿Que quieres?

Minki le miró apenas un segundo, se sonrojó y bajó la mirada.

“¿Que le pasa?”

Volvió a mirarle, y Baekho ni se lo vio venir cuando se estiró para saltar sobre suyo y le besó.

El tiempo paró, y el corazón de Baekho con él.

Tenía los labios fríos y las manitas, que se enredaron en su pelo, aún mas congeladas. Sin pensar Baekho cerró los ojos y acarició esos labios de corazón con los suyos para calentarlos.

Minki se separó de repente, le miró a los ojos solo un instante y cogió sus cosas para salir corriendo del coche y entrar en casa.

Baek contó un latido, dos, tres. El aire parecía denso pero su corazón volvía a latir con normalidad. O casi.

“¿Que demonios…?”

 

 

 

Añado una pequeña viñeta de  Baekho como dama de honor en la boda de Sunyoung. ^^
¿No creéis que le queda divino el vestido? 

001

 

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el marzo 27, 2014 en Ámame profe y etiquetado en , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. La viñeta es genial, pobre Baekho…
    ¡Por fin Minki le ha besado! *feliz como una lombriz*.
    Me acuesto a las tantas pero ya tenía que actualizarme con el fic.
    Ahora, por supuesto, quiero más 🙂

  2. oh ooohhhhh Beakho ya caiste en las manos de Minki XD
    ay dios que pasara con estos dos
    sigue pronto porfa
    saludos ^^

  3. Hermoso!! tan genial, aunque como profe imaginé otro corte de cabello xD

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

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