Ámame Profe. 26: Consecuencias. Parte I.


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

Minhyun esperaba en la parada del bus con un bostezo. “¿Quién demonios inventó los lunes?”

Llegó el bus y Zitao salió medio dormido igual que el resto de la marea de estudiantes que se dirigían a ambos colegios, el de primaria y el de secundaria.

– Hi. – le saludó.

– Bnos díaaaa… – respondió bostezando.

Minhyun se rió y ambos empezaron a caminar siguiendo la marabunta para el instituto. Se desviaron a la pastelería de siempre para comprar desayuno y luego pasaron la calle para ir por el lado del parque, que siempre era más agradable.

– Aun no me creo lo tuyo con Aron. – le confesó Tao. – Es tan alucinante.

– Jajaja – se rió Min. – Si, casi que no me lo creo yo tampoco. ¿Y tu que? ¿Estás mejor?

– Seh. Con ganas de salir. Conocer a alguien – respondió guiñándole un ojo.

– Claro que si. – le sonrió. Se le veía más animado que el viernes, que se había marchado cabreado.

– Ugh. – murmuró Tao de repente.

Minhyun se giró a mirar y vio en uno de los bancos del parque un grupo de chicos sentados, tres con el uniforme de si instituto.

– ¿Es Namjoon?

– Si. Que suerte ¿eh? – resopló Tao irónico – Encontrárnoslo tan seguido. Con lo que me gusta verle la cara.

– Ni le mires – le advirtió Minhyun.

– Ni que quisiera. Ni siquiera es guapo, aunque su amigo…

– No me jodas que te gusta Dongchan.

– No me gusta, solo digo que tiene un punto. Físicamente.

Suspiró divertido, pero luego se puso tenso y aceleró el paso.

– No te gires, nos están mirando.

– ¿Y? – respondió Tao con desprecio.

– Nada, que quiero llegar a clase ya.

– Uy si, que ganas de hacer clase…

Minhyun se rió de su broma y decidió no hacerles caso al grupo de chicos que seguía mirándoles. Ni que fuesen a hacerles nada.

 

Los niños iban llegando con sus caritas de sueño, envueltos en sus enormes chaquetones con gorros y bufandas que los padres ayudaban a quitarse antes de irse. Baekho estaba recibiéndoles y acompañándoles a sentarse intentando despejarse un poco. Apenas había dormido en toda la noche, sin dejar de darle vueltas a ese beso.

¿Por qué lo había hecho? No era la primera vez que Minki le besaba, pero siempre había creído que era simplemente cariño, al fin y al cabo algunos niños besaban a sus padres sin problema. Pero le había dejado claro demasiadas veces que no podía hacer eso, que no debía, que no era adecuado. ¿Por qué seguía insistiendo?

– ¡Profe! ¿Te gusta mi bufanda? – reclamaba una niña señalándose la bufanda de colores del cuello.

– Si, es muy bonita.

– Me la ha hecho mi abuela. – dijo orgullosa.

– Oh, ¿entonces es un regalo?

– No, me la hizo mi abuela.

– Bueno, bueno…

Se rió mientras la ayudaba a quitársela y colgarla.

“Tendré que dejarle las cosas claras otra vez” Pensó muy serio. “No puede irme besando. Algún día nos verá alguien y…” “Aunque el problema no es que alguien lo vea, es un crío”.

Había sido un beso muy dulce. No, no tan dulce. Dulces eran los besos que le daba en la mejilla para despedirle cuando era pequeño. “Más pequeño”. Ese beso había sido diferente. Había deseo en ese beso. Tanto que sin siquiera pensarlo Baekho le había correspondido. Si el pequeño no se hubiese apartado probablemente habría terminado abrazándole y metiéndole la lengua.

“Por dios, que estás hablando de Minki”

– ¡Baekho! – la maestra de al lado apareció repentinamente en la puerta, exaltada. – dice que hay unos chicos peleándose en el parque y que parece grave. – le dijo hablando rápido. La madre de pie tras a ella se mordía el labio y se acariciaba las manos nerviosa. – ¿Puedes ir? Yo me encargo de tus niños.

Ambas parecían preocupadas así que simplemente cogió su chaqueta y siguió a la madre fuera del recinto.

-¿Que ha pasado?

– Estaba acompañando a mi Yonghwa a clase y… había unos chicos pegándose. – le explicaba casi corriendo en dirección al parque. – Pobres niños, ahí en el suelo y no dejaban de darles patadas… incluso sangraba. Hemos venido corriendo.

Aceleró el paso al oír que incluso había sangre, y les vio al girar uno de los caminos del parque.

Había siete chicos. Alguien grababa con el móvil, un par reían y otro pegaba patadas furioso al que estaba echo una bolita en el suelo. Junto a él otro chico tirado gritaba y forcejeaba con el último de ellos que le mantenía en el suelo con el zapato sobre su cara.

– ¡Eh! – gritó Baekho corriendo hacia ellos.

Los matones salieron por patas al verle y él frenó casi derrapando junto a los dos chicos que seguían en el suelo. Se quedó helado.

– ¿¿¿Minhyun???

El chico se incorporó, tocándose la nariz que le sangraba sobre el labio roto.

– Hyung…

– ¿Que ha pasado?

Miró al otro chico, aún acurrucado sobre si mismo en el suelo. “Zitao…”

Su corazón volvió a latir al ver que no era JR. En seguida se sintió culpable y fue a socorrerle. No se movía.

– ¿Están bien? – preguntó la madre al llegar también corriendo junto a ellos.

– Tao… – murmuró Minhyun temblando.

Le giró un poco y vio todo el lado derecho de su cara sangrando, empezaba a formarse un pequeño charco en el suelo.

“Dios…”

– ¡Llama a una ambulancia! – le gritó a la mujer. Ella asintió nerviosa y sacó el móvil para llamar.

– Tao… – repitió Minhyun. Apoyó la mano en el suelo para acercarse gateando pero la apartó de inmediato con un alarido, cogiéndose la muñeca enrojecida que empezaba a hinchársele.

– Tao – le llamaba Baekho – Zitao, ¿Me oyes? – Seguía sangrando y no respondía. Minhyun estaba al borde del llanto y oía como la mujer farfullaba histérica contra su teléfono. “Mantén la calma Baek, tu tienes que mantener la calma.” Se obligó a tomarle el pulso y suspiró al sentir latir su corazón.

– Está inconsciente – le dijo a Minhyun. Eso no pareció tranquilizarle.

“Tengo que hacer algo… ¿Que?” “A ver, cursillos de primeros auxilios, haz memoria…”

Se quitó su anorak para taparle, para mantenerle caliente. “Que frío” Pensó para si mismo. Buscó un pañuelo limpio en sus bolsillos y al no encontrar ninguno simplemente presionó su mano desnuda contra la herida, intentando detener la hemorragia.

“Esto no funciona…” Sentía la sangre caliente corriéndole por los dedos y se iba poniendo nervioso. No se atrevía a mover a Zitao hasta que llegase la ambulancia. Esperaba que no tardasen mucho.

– Dicen que ya vienen – les dijo la madre al llegar junto a ellos.

Baekho asintió. Seguía sintiendo la sangre del chico corriendo por sus manos y se obligó a dejar de mirarle. Minhyun se aguantaba el puente de la nariz mirando al cielo.

– ¿La tienes rota?

– Creo… que si…

– Baja la cabeza – le dijo. – deja que sangre. – Minhyun le miraba de reojo, extrañado, pero obedeció. – Puedes ahogarte con la sangre si no.

Y ya. ¿Que más podía hacer?

– ¿Quieres echarte un poco de agua en la herida? – le ofreció la mujer sacando una botellita de plástico de su bolsa.

– Am, gracias…

Le echó agua sobre la nariz y el labio roto. Baekho seguía sintiendo la sangre de Tao.

– ¿Podrías…? – le pidió a ella apartando las manos.

Ella se acercó y vació el resto del agua sobre su cara. Parecía sangrar aún más.

“Con un pañuelo igual…” Pero no tenía ninguno. “¿Mi jersey?”

– ¿Tienes un pañuelo limpio? – le pidió a la mujer.

Ella negó con la cabeza y Baekho empezó a quitárselo sin dudar más. “¿Y si se desangra?”

– Espera – le cortó ella. – ¿Te sirve esto?

Le ofreció su foulard y él no dudó en cogerlo. Al segundo estaba empapado en sangre.

– ¿Cuánto han dicho que tardarían?

– Unos quince minutos.

No parecía tanto, pero cada segundo se hacía denso. Tao no despertaba y Minhyun cada vez se quejaba más de su muñeca hinchada.

– Nos estaban esperando – explicó Minhyun tamblando. – A veces se meten con nosotros pero les ignoramos. Pero Tao estaba cabreado y les respondió, y hoy nos estaban esperando. Eran cinco, y mayores.

– ¿Quién eran?

– Namjoon. – dijo con rabia – y Dongchan. Y tres más que no conozco. Son de segundo, van a clase con Dajoon.

Esos nombres no le decían nada, pero podía reportarlos al director.

“Tengo que avisar…”

– Disculpa, ¿te llamas?

Ella le miró, desconcertada.

– Bo HaEun. – respondió al fin.

– Kang Dongho.

– Si, eres Baekho, mi Yonghwa estuvo contigo el año pasado.

– Ah, si, a él le recuerdo. – “Mira que bien, haciendo amigos en cualquier circunstancia…”

Parecía que Zitao había dejado de sangrar un poco pero seguía inconsciente. ¿Cuánto iba a tardar la ambulancia?

– ¿Puedes presionar aquí?

Ella asintió y colocó las manos donde estaban las de él, que se puso en pie y se acercó a Minhyun, que aún se aguantaba la nariz con las manos llenas de sangre. Empezaba a empapársele la camisa del uniforme.

– ¿Te han pegado en la cara también? – todo el lado izquierdo de su rostro estaba enrojecido.

– Si. – murmuró. El labio se le había hinchado también.

Sacó el móvil para llamar al colegio y explicarle rápidamente lo sucedido al director. Que no iban a ir a clase, que él tampoco porque les acompañaba al hospital, que avisaran a JR y Sanghyuk “aunque no se si es muy buena idea que se lo diga un profesor…” y que si alguien veía a los dos chicos que les habían pegado que se asegurara de pedirles explicaciones.

Colgó y ayudó a Minhyun a levantarse para ir hasta una fuente próxima para lavarse la cara. Parecía débil y al volver insistió en llevarle en brazos.

Una viejecita sentada en un banco les vio y se acercó a preguntar y cotillear y HaEun se levantó a hablar con ella mientras Baekho la relevaba presionando el pañuelo sobre la sien de Tao.

Y seguía inconsciente.

“Joder, ¿Cuánto más van a tardar?”

Cuando al fin oyó la sirena de la ambulancia le pareció un milagro.

Bajaron dos enfermeros, o médicos, o lo que fuesen, que subieron a Tao rápidamente y con mucho cuidado. Subieron a Minhyun luego aunque le hicieron estar sentado. El conductor, fuese médico también o no, les preguntó a Baekho y HaEun quien iba a ir con ellos ya que solo cabía uno y ella se despidió sin dudarlo y le pidió que la mantuviera informada.

– Espero que no sea nada.

– Yo también. Muchas gracias por todo.

Baekho subió a la ambulancia, cerraron las puertas y arrancaron, y mientras miraba como le hacían pruebas a Tao se dio cuenta de que aún estaba estrujando entre las manos el pañuelo de la mujer.

Minhyun había empezado a llorar y Baekho se tomó la libertad de abrazarle, sin saber si lloraba por el shock, por su amigo o por su propio dolor.

– Está bien. – le susurró con su voz más cariñosa. – Todo está bien ahora.

 

Minki estaba de los nervios, y poco tenía que ver con ese rumor de que les habían pegado una paliza a unos de preparatoria, por más que Sehun y Luhan lo encontrasen de lo más interesante.

“Le besé” No dejaba de pensar. “le besé y me fui corriendo” “¿Por qué le besé?” “¿Por qué salí corriendo?” “Seguro que está enfadado…” Baekho siempre se enfadaba cuando le besaba, pero aún así no podía sentirse más orgulloso. “Le besé”…

Le encantaban sus labios, le encantaba imaginarse que los mordía y acariciaba con los suyos. “Ojalá pudiese besarle más a menudo…” Pero con ganarse una bronca de vez en cuando ya tenía suficiente. Además que seguro que Baekho se ponía en guardia después de eso. Aun ni había llegado el recreo y ya se temía que llegase la hora de salir. “¿Con que cara voy a mirarle?”

Cuando sonó el timbre marcando la hora del recreo no tubo ni tiempo de salir de su aula que JR y su amigo Hyuk fueron corriendo a buscarle.

– Hey Hyun-ah. – le saludó. Su hermano parecía muy serio y le preocupó. – ¿Pasa algo?

– Min y Tao están en el hospital. – “¿que?” – ¿No has oído lo de la pelea?

– Si pero… – “¿¿¿Eran ellos???”

– Hyuk y yo vamos a ir ahora – siguió explicándole aún jadeando por haber corrido hasta allí. – ¿Quieres venir? Baekho está allí también que les ha acompañado.

Hablaba rápido y Minki no estaba seguro de seguirle. “Min y Tao en el hospital. Baekho con ellos. Hospital.”

– Voy.

Cogió sus cosas y les siguió corriendo, sin siquiera despedirse de sus amigos. “¿Por qué está Baekho en el hospital?”

Una profesora les gritó al verles corriendo por el pasillo pero la ignoraron para salir fuera al patio.

– ¿Vamos a saltar la reja? – les preguntó el pequeño “Mola”.

– A esta hora no se puede salir por la puerta principal.

Parecía muy ilegal y le gustaba. Aunque si les pillaban… “Bueno, os amigos en el hospital es una buena excusa ¿no?

Sanghyuk fue el primero en saltar, lanzaron las mochilas yJR ayudó a Minki a pasar después.

– Puedo solo. – le dijo.

– Ya, ya, pero rápido.

Su hermano parecía estresado, nervioso, y en ese preciso instante no por Minhyun y Zitao. “Tan responsable que es él…”

– Anda, que vaya fama vas a tener como delegado cuando se sepa que has saltado la reja para escaparte… – se burlo Hyuk cuando saltó al fin al otro lado.

– Cállate – le espetó molesto – ¿Tu sabes que bus es el que va al hospital?

Corrían por la calle junto al parque en dirección a la parada.

– El cuatro – respondió muy seguro. – ¿Pero pasan buses a esta hora?

– Pasar pasan todo el día, pero puede que tarde más…

Tuvieron que esperarse en la parada y se les hizo eterno. JR y Sanghyuk le pusieron al corriente de todo lo que les habían dicho pero en general sabían poco sobre su estado.

– ¿Estaba inconsciente?

– Eso dicen.

– ¿Pero es grave?

– No sabemos nada.

– Y no nos han dejado salir hasta ahora y yo muriéndome de los nervios.

– ¿Y yo no?

– Joder…

– Siete minutos para el bus. – Minki iba llevando la cuenta atrás.

– ¡Ah! – se quejó Hyuk. – ¿Y si cogemos un taxi?

– ¿Tu llevas dinero?

– No.

– Pues yo tampoco.

– ¿Y Baekho porque ha ido con ellos?

– Fue quien les encontró, o los salvó de los matones, no se. – Imaginó a Baekho dándoles una paliza a esos chicos “Aish… Solo le falta la capa de superhéroe…”.

Cuando al fin llegó el bus Hyuk ya se había quedado sin uñas y JR y Minki habían empezado a pegarse el uno al otro sin motivo alguno. Subieron bajo la mirada reprochadora del conductor y se sentaron hacia el final, otra vez a esperar.

– Es esta, es esta – anunció Minki cuando llegaron.

El edificio era más que reconocible, bajaron corriendo y se dirigieron al mostrador.

– Huang ZiTao y Hwang Minhyun – preguntó JR en recepción. – Les han traído esta mañana.

Les dieron el número de la habitación y les recordaron que no se podía correr por los pasillos. Hicieron caso omiso de esa prohibición y entraron en la habitación jadeando.

Fueron primero hacia Minhyun, incorporado en su cama que era la primera desde la puerta. Les sonrió a pesar de que todo el lado izquierdo de su cara estaba amoratado.

– Hey ¿no estáis en clase? – les saludó con voz nasal, cansada.

– Am…

Sus padres estaban a lado y lado de su cama, Baekho sentado a los pies de esta y en la camilla de detrás…

Nada.

“No” “No puede ser”

– ¿Y Tao? – preguntó Hyuk temblando.

– Oh – murmuró Minhyun – está… le estaban haciendo una radiografía… o un TAC…

“Uff…” Suspiraron ambos.

– Un tac – puntualizó su madre. – la radiografía fue antes.

– Ah, si, eso. – corroboró sonriéndole a su madre. – voy un poco mareado aún…

JR saltó a abrazarle, y Sanghyuk igual, estrujándole entre ambos con fuerza.

– Auch, me duele…

– Lo siento – se disculpó JR apartándose.

– Menudo susto nos habéis dado – añadió Hyuk riéndose.

– Hijo – le llamó su padre. – Voy a volver al trabajo ¿vale? ¿Estarás bien?

– Ah, si, tranquilo.

– Yo vuelvo enseguida que le acompaño a la puerta – añadió su madre. – Pero en nada vuelvo a estar aquí ¿Vale cielo?

– Si mamá, tranquila. – Ambos se inclinaron sobre él para besarle en la frente – Auch – se quejó él.

Se disculparon y se fueron con más palabras cariñosas, cruzándose al salir con Minki que se había quedado junto a la puerta.

– Ay, hola. Pasa cariño. – le dijo la madre con cariño antes de irse.

– Minki… – le llamó Baekho.

Este se sonrojó hasta las orejas, pasando a su lado para ir a saludar a Minhyun, abrazarle también y unirse al interrogatorio que habían iniciado JR y Hyuk sobre su estado.

– Muñeca rota, nariz rota, labio partido – iba enumerando- y este horrible moratón en la cara – añadió sonriendo.

– Bueno, tranquilo, que Aron te querrá igual. – respondió JR riéndose.

Minhyun abrió mucho los ojos, señalando con un gesto a Baekho. “¿Eh?” Pensó este “¿Aron?”.

– Bah, es hyung, no pasa nada. – le quitó importancia JR.

– ¿Es tu novio? – se atrevió a preguntar.

– Bueno…

– Es el profe de inglés. – Colaboró Minki. – El que nos hace juegos y nos toca canciones.

– Ah, el universitario. – recordó al fin. Luego volvió a mirarle, entre asombrado y divertido – ¿Es tu novio?

Minhyun respondió sonrojándose hasta las orejas haciendo que sus amigos estallasen en una ovación de risas.

– Deberías avisarle. – le recordó Sanghyuk.

Minhyun asintió, pidió su móvil y le mandó un mensaje de texto.

– Bueno, yo me iré también. – anunció Baekho al poco rato – Y tu te vienes conmigo Minki.

– ¿Eh? – “¿Se quiere quedar a solas conmigo? ¿me va a regañar? ¿Me va a besar?

– Tienes que volver a clases.

– ¿¿¿EEEEh??? – exclamó exasperado. – Pero si acabo de irme.

Baekho le miraba fijamente, serio, y Minki decidió no insistir.

– ¿Podemos esperar a que vuelva Tao?

Asintió, conforme. Él también quería despedirse del chico y asegurarse de que estaba bien. Aún no podía quitarse de la mente la imagen de su sangre, el tacto. “Tardaré un tiempo en olvidarlo…”

La madre de Minhyun volvió al poco rato y Zitao no tardó mucho tampoco.

– ¡¡¡Tao!!! – le llamaron ambos.

– Hey chicos. – saludó con una sonrisa cansada.

Le entró un enfermero en una silla de ruedas, su madre al lado insistiendo en cogerle la mano, su padre atrás pisándole los talones, con su hermanito pequeño de la mano, y los abuelos cerrando la comitiva junto a otra enfermera que ayudó al primero a dejarle con cuidado sobre la camilla y volver a pincharle la bolsa de suero.

– ¿Tiene que venir alguien más? – se burló Hyuk consiguiendo que riera, inmediatamente después Tao dejó de reír y frunció el ceño.

– Cabrón – le espetó sin mucha energía. – no me hagas reír que duele.

– ¿Que tienes?

– Dos costillas rotas, hemorragia interna, perdida de sangre, hematomas, contorsión craneal y…

– ¿Tienes idea de lo que has dicho?

– No. – sonrió.

– Yo me he quedado con lo de las costillas.

– Pues eso. – corroboró Minhyun mientras la familia de Tao volvía a reclamarle para si y a cubrirle de cariños. – y que se ha dado un golpe en la cabeza y ha perdido sangre. Nada que no supiéramos.

– ¿Van a ingresaros? – se interesó JR.

– No, que va, nos miran un rato y para casa.

– Pero en casa tendrás que descansar – le recordó su madre. – han dicho que hoy reposo absoluto y mañana a ver si vas a la escuela.

Minhyun asintió y se dejó amañagar un rato también.

Los dos enfermeros no tardaron en decidir que había demasiada gente en la habitación y echaron a la mitad, así que la familia de Tao decidió bajar a comer, quedándose solo la madre a hacerle compañía, y Minki y Baekho se fueron también tras asegurarse de que ambos estaban bien y despedirse.

– Muchas gracias profesor – repitió la madre del chico con un marcado acento chino. – Muchas gracias por salvar a mi hijo…

– No es nada señora. – respondió él con una sonrisa. Llevaban toda la mañana insistiendo en que estaban en deuda con él, que le había salvado la vida a Tao, que a saber lo que hubiese pasado si no hubiese llegado. Baekho no consideraba haber hecho nada especial, “No hubiese podido hacer otra cosa” Así que solo asintió y repitió una vez más – Me alegro de que esté bien.

Se despidió de ambos chicos y espero fuera a que Minki terminase de despedirse también, abrazándoles y llenándoles de mimos y caritas graciosas. En cuanto salieron de la habitación se hizo el silencio entre ellos.

– ¿Has venido en coche? – le pregunto Minki cuando ya salían del hospital.

– He venido en ambulancia. – respondió seco. “Por supuesto” Pensó Minki. – De todos modos a ti no te dejo subir a mi coche otra vez. – Minki no respondió y siguieron caminando como si nada. – No puedes hacer eso ¿vale? – añadió unos pasos más tarde.

– ¿Porque? – replicó el pequeño encogiéndose de hombros.

– Porque está mal. – insistió exasperado – Te lo he dicho cientos de veces ya.

Minki se detuvo al llegar a la parada del autobús prácticamente vacía, se giró y le encaró.

– ¿Entonces porque correspondiste?

No supo que responder. Ni él mismo lo sabía. Solo tenía claro que no debía haberlo hecho, y eso no arreglaba nada.

– No vuelvas a hacerlo ¿vale? – añadió mirándole serio.

En repuesta Minki se acercó a él y se puso de puntillas, buscando sus labios. Baekho retrocedió.

– No. – repitió reprochándole. – ¿Tengo que dejar de hablarte como cuando eras pequeño? ¿Tengo que alejarme otra vez para que lo entiendas? Puedo ponerme muy duro contigo ¿eh?

“ …” Minki le miraba, sin expresión, sin responder. “No lo ha dicho en ese sentido ¿verdad?”

– ¿Que? – insistió al ver que no respondía.

– Eso… ¿solo me ha sonado mal a mi?

Baekho recapacitó unos segundos. “Puedo ponerme muy duro contigo…”

– ¡Ah! – exclamó con un gruñido fastidiado – ¿Cómo puedes siquiera entender esto?

– No soy tan crío – replicó el pequeño indignado – He mirado porno y me masturbo. No soy un niño pequeño.

– ¿Y tienes que fardar de ello en medio de la calle? – replicó Baekho avergonzado.

Minki se giró justo a tiempo para ver como a mujer que esperaba en la parada del bus junto a ellos escondía la cabeza en el bolso fingiendo buscar algo con mucho énfasis.

– No soy un crío. – murmuró de nuevo enfurruñado.

Baekho no replicó y, cuando este llegó, subieron al autobús en silencio.

Sentado a su lado pudo notar como Minki temblaba y al girarse pudo ver como una lágrima caía por su mejilla y como se apresuraba en secarla con la manda y sorber.

No estaba tan enfadado como para ignorar eso.

– Vamos Minki, no me hagas un drama de esto.

El pequeño sorbió de nuevo.

– Lo siento…

Baekho suspiró y le abrazó, pasando un brazo por su hombro para echarle sobre su pecho.

– No lo entiendo. No entiendo porque no puedo… Porque no puede ser…

“¿Está enamorado de verdad?” Nunca había pensado en las tonterías de Minki como algo serio, nunca le habían parecido más que juegos, y se sintió muy mal de repente.

– Eres muy pequeño – le dijo simplemente.

– Creceré.

– También yo.

 

 

 

Este capítulo me ha quedado muy largo por lo que he tenido que dividirlo en dos. ¡Mañana el resto! ^^

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Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el abril 6, 2014 en Ámame profe y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Ohhhh, pobre Minki…. me ha dado mucha penita…. (aunque Minhyun y Tao más, la verdad, niños cabrones!) Ya quiero leer la continuación del capítulo, ains, el amorrrrrrr^^

  2. largo para nada jajaja me encantan así XD

    “- Eres muy pequeño – le dijo simplemente.

    – Creceré.

    – También yo.”
    me mueroooo yo quiero leer lo que sigue me dejaste colgando
    no te demores porfa jaja
    saludos ^^

  3. Me da una penita MInki TT^TT MinHyun Y Tao tambien… pero menos XD los capitulos son demasiado geniales y yo sigo leyendo en clase y un dia me pillaran y se me caera el pelo y sera culpa tuya por escribir tan bien XD asi que sigue asi =D

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