Ámame Profe. 26: Consecuencias. Parte II.


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

 

Aron entró en la sala de profesores y se encontró con un panorama algo más revoloteado de lo usual. “¿Habrá pasado algo?”.

– Pobres… – comentaba una profesora algo afligida mirando la taza de té que tenía entre las manos.

– Bah, solo son juegos de niños. – respondió otro quitándole importancia.

– ¿Juegos? – Se exclamó una tercera – Pues vaya como juegan…

Supuso que no sería nada importante, pero aún así se propuso averiguarlo. Luego, cuando volviese de las clases que ya llegaba tarde. Saludó a un par de compañeras y cogió las cuatro cosas que necesitaba para la clase, dejando el resto en su casillero. “Un casiller con mi nombre” Pensaba siempre cuando lo veía “Podría acostumbrarme a eso…”

Salió al pasillo dirección a su primera clase, en el ala de la Media. Se detuvo cuando le llegó un mensaje al móvil. De Minhyun.

“- No me esperes hoy a la salida, no he venido. Ya te contaré. Min ❤ -”

Sonrió al ver el corazón junto a su nombre, luego se dio cuenta de que eso significaba que no iba a verle ese día y le borró la sonrisa unos segundos. “Bueno, no pasa nada”. Sonrió otra vez mientras tecleaba una respuesta.

“- Ok, tranquilo, nos vemos. Fighting! Ar. ❤ -” Dudó unos segundos y borró el corazón, luego volvió a ponerlo y al final lo mandó sin. “Quedaba mejor con corazón…” Se encogió de hombros, se guardó el móvil y siguió dirección a clase. Realmente no iba tan tarde pues muchos de los chicos aún estaban revoloteando por los pasillos.

– Menuda paliza.

– Ya ves, les han machacado.

– Flipa tío.

“¿Hubo partido ayer?” Se preguntó oyendo los comentarios.

Pasó la clase sin nada destacable. Partes del cuerpo y maneras de decir que te encontrabas mal, canciones y un par de juegos y sonó el timbre para el cambio de clase. Se despidió de los niños y recogió sus cosas para irse a su siguiente clase.

En segundo de preparatoria el ambiente estaba extrañamente cargado. Faltaban tres alumnos pero no era extraño siendo esos alumnos. Intentó animarles con un par de canciones conocidas y haciéndoles hacer juegos de palabras con formas que tenían que estudiar. “¿Será que están de exámenes? Aún no ¿no?”

“Vaya día más raro…” Pensó mientras volvía a la sala de profesores.

Le preguntó a Noorim, la joven profesora de biología con quien tomaba el té al llegar, los días que iba con tiempo, si había pasado algo, y ella enseguida se prestó a explicarle con todo lujo de detalles.

– ¿No te has enterado? – le decía mientras ambos se ponían los abrigos. – Unos chicos se han peleado esta mañana en el parque, antes de entrar en clase.

– ¿En serio? – respondió sin estar realmente sorprendido. “¿Y para esto tanto jaleo? Habrá sido una pelea muy gorda…”

– Si, muy brutal. Cinco chicos mayores apalizando a dos de primero – seguía explicando. “Eso ya parece más fuerte…” – Primero de preparatoria – Especificó. “Igualmente…” – Les han tenido que mandar al hospital, y uno estaba inconsciente.

– Wow. – “Ok, si es fuerte…” – ¿Y se sabe como están?

– No. Bueno, yo no, no se si al director le han dicho algo o qué, yo mañana preguntaré como están y ya te informo si quieres.

Ya salían fuera y Aron le aguantó la puerta a la chica que sonrió coqueta. Fuera el aire frío golpeaba la piel como agujas. “Ush…” “Y aún estamos en noviembre…”

– Pues si, infórmame. – le respondió sonriéndole. – ¿Y quienes son?

– Bf, no se, supongo que Namjoon y compañía que son los que siempre se saltan clase, pero no lo sé porque realmente solo han visto sus uniformes. Bueno, el que les ha encontrado les ha visto corriendo ya, seguro que Minhyun y Zitao si les han visto y…

– ¿Minhyun y…? – “¿Que hacía él allí?”

– Si, a ellos es a quienes han pegado… – “no…”

“No es posible…” “Min no…” “¿¿¿Y PORQUE ME TENGO QUE ENTERAR ASÍ???”

– Va… ¿Va en serio…? – preguntó con miedo.

– Si. Pobres. No les he visto pero por lo que me han dicho daban una penita tal como les han dejado. Tan monos que son los dos…

“Minhyun…” “Por dios no…”

– Oye y… ¿dices que a uno se lo han llevado inconsciente? – Apretaba los puños para no temblar. “¿¿¿Y NI SIQUIERA ME AVISA???” – ¿Quién…?

“No será él ¿no?” “Un SMS si me ha mandado. Si hubiese estado muy mal no tendría ni eso…”

– Pues creo que era Zitao. Pero realmente no te fíes mucho porque unos decían que les habían abierto la cabeza a los dos y no se qué.

“Ay por favor… Minhyun…” Se despidió rápido de ella y enseguida que se separaron sacó el teléfono para llamarle. Cada tono era un suplicio, esperar un pitido más, una tortura. Cuando iba por el cuarto oyó que le colgaban.

“¿Pero que…?” “¿Se habrá cortado?”

Lo intentó otra vez. Y otra, y otra, pero todo el rato le colgaba al primer o segundo pitido. Llegó al piso aún insistiendo en llamar.

– ¡Cógeme el teléfono de una jodida vez cabrón!!! – gritaba dando vueltas por el comedor del apartamento. Se había pasado a los insultos a la novena llamada, a la doceava empezó a morderse las manos.

“¡Es que encima me cuelga!” a los quince intentos le salió que el teléfono estaba apagado. “¿No quiere hablar conmigo o que?” “¿Está tan mal que no puede coger el teléfono?” “¡MIN PORFAVOR!”

– Hey, cálmate. – le llamó la atención Kris, su compañero de piso, cogiéndole de los hombros para que se sentase.

No podía, no podía simplemente sentarse y calmarse. ¡Minhyun estaba en el hospital! “Si por lo menos supiera en cual…” ¿Por qué no le decía nada? ¿Por qué no le cogía el teléfono? ¿Por qué le colgaba? ¿Había hecho algo mal?

“Min…”

 

Minhyun no le llamó hasta las ocho, y cuando Aron vio el numero saltó a responder.

¿¿¿AHORA LLAMAS??? ¿¿¿TIENES IDEA DE LO PREOCUPADO QUE ESTABA??? ¿¿¿POR QUÉ NI SIQUIERA ME AVISAS??? ¡HE TENIDO QUE ENTERARME POR LOS OTROS PROFES JODER!

– Aron… – murmuró Minhyun con voz cansada – no me grites, me duele la cabeza…

Su voz sonaba tan débil, tan cansada y tan tierna que Aron se desmoronó. Se sintió avergonzado por su rabia, por gritarle, por estarle echando la culpa de una situación en que era la víctima.

– Lo siento – respondió culpable. – Estaba preocupado.

– Ya…

Aron suspiró, agarrando el teléfono con ambas manos.

– ¿Cómo estás?

– Bien. – respondió – cansado. Me he roto una mano y la nariz, pero estoy bien.

Realmente estaba cansado y de lo último que tenía ganas era de enumerar otra vez sus lesiones y explicar el ataque.

– ¿Voy a verte mañana? – le preguntó Aron viendo que no tenía ganas de hablar.

– No creo… – respondió Min murmurando. “Desde luego con este moratón no voy a clase…”.

Todo el lado izquierdo de su cara estaba hinchado y amoratado, el labio le ocupaba el doble de lo normal y no podía abrir completamente el ojo, por no hablar de que todo el contorno de este hasta la oreja estaba de un violeta oscuro. “Cada vez está mas negro…”

Definitivamente no quería que nadie, y menos Aron, le viese así.

– Ya, mejor quédate en casa y descansa – respondió Aron comprensivo mientras por dentro maldecía su suerte. “otro día sin verle…” Necesitaba saber que estaba bien, verle con sus propios ojos. Sus palabras no le parecían garantía suficiente y menos con esa voz débil y pastosa. – Oye – añadió animado de repente – ¿mañana por la tarde tus padres estarán en casa?

La idea le había venido de repente. Si sus padres no estaban podía ir a verle ¿no? Moría por verle.

– Ah, no, estarán trabajando.

– ¿Puedo venir a verte yo?

– Ah… – “NO” pensó rotundo. No quería que le viese, no con la cara así. “Estoy feo”. Aunque tenía que admitir que deseaba más que nunca uno de sus abrazos. Sus bromas, sus risas, y tal vez alguna canción. – mejor que no, quiero descansar… ya nos vemos el miércoles que si que iré. – “si se me ha ido esto de la cara”.

– Em… bueno. – no podía negar que se sentía decepcionado. “¿no quiere verme?”

– Además, tampoco sabes como llegar. – añadió Minhyun para convencerle. Al fin y al cabo Aron no había estado nunca en su casa.

– Si, si, da igual. – forzó una sonrisa, sin ser muy consciente de que Min no podía verle. – Ya nos vemos el miércoles, está bien.

– Vale. Pues cuelgo que vamos a cenar ya.

“Ni siquiera puedo hablar con él un rato…”

– Vale. Que aproveche. Mejórate peque. – mantenía la sonrisa falsa aunque sabía que no podía verle.

– Gracias.

“¿Solo eso?” No podía evitarlo. Le necesitaba, necesitaba más de él. Apenas hacía dos semanas que salían y Minhyun era un crío aún, pero le necesitaba.

– Te quiero. – se arriesgó.

Se hizo el silencio al otro lado de la línea. Le oía respirar, casi podía oír el tic tac de un reloj dentro de su cabeza.

– Yo… – silencio unos segundos más. – Buenas noches Aron.

Colgó inmediatamente, y Aron suspiró para luego sonreír. Y volver a suspirar.

Necesitaba verle.

 

Para Minhyun, la mañana de descanso en casa había estado bien. Se había podido levantar tarde, sus padres estaban por ahí, mimándole y ayudándole en cualquier cosa que necesitase. Incluso su hermana estuvo un ratito con él antes de irse para la universidad.

Con tanto mimo y tanto atención, si no hubiese sido por tener la derecha inútil hubiese sido una mañana perfecta. Y bueno, ese horrible moratón en la cara…

Pero por la tarde, cuando después de comer se fueron todos… La casa parecía demasiado grande, y las horas demasiado lentas. No podía jugar a la play con una sola mano, ni tocar el piano. No había nadie conectado al chat, las series que echaban por la tele no eran aptas para mayores de tres años y estudiar o hacer deberes definitivamente no era una opción.

“Booooooh… que hago…”

Pasó unos minutos observando al pez, hablándole y jugando con él.

– Eres un soso Tazz. – le soltó al fin.

Se pasó al televisor otra vez, aburriéndose con una de esas series para bebés. “Cuando yo era pequeño hacían series mejores” Pensó. “O igual solo es que yo era pequeño…”

Pensó en ponerse una película, pero se había tragado tres durante la mañana. “Definitivamente mañana voy a clase” Se dijo a si mismo. “Definitivamente no” replicó mirándose al espejo.

Estuvo haciendo muecas ante el espejo, la mayoría le dolían. Insistió con morboso entusiasmo a tocarse los moratones, tocándose la mejilla hinchada y todo el contorno ennegrecido del ojo. “¿Tardará más a irse si me lo toco?” Apartó la mano enseguida.

– Pues aquí estamos Tazz – le decía al pez. – tu y yo, con una eterna tarde por delante…

Terminó tumbado en el sofá sin hacer nada, sin querer hacer nada. Cuando JR y Hyuk le llamaron al salir del insti para preguntarle si podían ir a verle un rato casi saltó de alegría mientras les respondía un si rotundo. Llegarían en un cuarto de hora… si no se entretenían…

“Que lleguen ya…”

 

Cuando llamaron a la puerta fue corriendo a abrirles, ya no estaba mareado en absoluto.

– ¡Heey! – les saludó al abrirles. Y se detuvo.

De pie detrás de sus amigos estaba Aron. Su primera reacción fue taparse con la mano buena todo el lado izquierdo que tenía amoratado.

– Te dije que era solo por eso. – le comentó JR a su profesor. Este sonrió y se acercó a Minhyun, abriéndose paso entre los otros dos chicos.

Estás hermoso – le dijo en un susurro apartándole la mano. – no te escondas.

El pequeño se sonrojó hasta las orejas, más al notar como sus amigos le miraban aguantándose la risa. Apartó la mirada, abrumado, y los dejó pasar.

– Necesitaba verte. – le dijo ya una vez dentro mientras él cerraba la puerta y los otros dos corrían a apalancarse en las butacas de la sala.

– También… me alegro de verte… pero… – volvió a taparse la cara en un gesto reflejo, Aron le apartó la mano de nuevo y se acercó para besarle muy suavemente en el ojo amoratado.

– No estás tan horrible. – le dijo riendo. – y no quita el echo de que quiera verte.

Consiguió hacerle sonreír, incluso con ese labio hinchado que tanto odiaba, y le cogió de la mano, la buena, para guiarle hasta la sala con los demás.

– ¿Queréis algo? – ofreció.

– Si, me traes unos canapés de caviar y una copa de champán porfavor. – le respondió Hyuk con voz grave y un gesto pijo.

– Anda, ven y siéntate. – ordenó JR poniendo los ojos en blanco.

“Ya llevo todo el día sentado” Pensó, pero aún así cuando Aron se sentó en el sofá se sentó también a su lado, aún cogiendo su mano.

– Te he traído los apuntes – siguió JR sacando la carpeta de su mochila y dejando las hojas sobre la mesa.

– Como no. – respondió irónico.

– Bah, déjale descansar, – replicó Hyuk – que está de baja.

– Bueno, ahora si suspende ya no es responsabilidad mÍa, – se excusó – luego él que haga lo que quiera.

– Gracias Júnior.

Solo le llamaba así cuando quería molestarle y JR le sacó la lengua en respuesta.

– Ah, Gyuna quería venir. – siguió – tuvimos que decirle que no, porque… bueno, ¿Cómo explicábamos que viniese Aron también entonces? Pero vaya, que recuerdos suyos y que te recuperes pronto y tal.

Minhyun sonrió, apalancándose un poco contra Aron, dejándose abrazar. Realmente había echado de menos ese abrazo… Se sintió protegido cuando sintió como le acariciaba el pelo y le besaba la coronilla, como le amañagaba y mimaba. De repente se sentía muy sensible, como si estuviese a punto de llorar sin motivo alguno, y decidió volver a incorporarse mientras escuchaba como JR y Hyuk le contaban los cotilleos de esos dos días que se había perdido de clase.

– Oh, y Dajoon se ha disculpado en nombre de su clase. – añadió Hyuk refiriéndose a su amiga de segundo, la que iba a clase con los matones que les habían apalizado. – ya le hemos dicho que ella no tenía que disculparse para nada pero…

– Ya sabes como es.

– Si, – respondió él riéndose agregándola a la lista de gente que tendría que abrazar al día siguiente. “Eso si voy” “Si me quedo será tan aburrido…” “Igual noona me puede poner algo de maquillaje…” Si a ella le tapaba las pecas a él debería disimularle un poco el moratón ¿no?

– Bueno, pues nosotros nos vamos ya. – anunció Hyuk levantándose.

– ¿Ya? – Minhyun les miró sorprendido, JR se estaba levantando también. Una parte de él se alegró. – ¿Tu también te vas? – le preguntó a Aron.

– No, yo me quedo hasta que me eches.

Reprimió la tentación de responderle con un “no voy a echarte nunca” que le sonó demasiado cursi y volvió a girarse hacia los otros dos.

– Queremos pasar a ver a Tao también, – le explicó JR. – lleva todo el día enviándonos SMS de auxilio que quiere salir de su casa.

“Estará tan aburrido como yo” Pensó.

– Ah, bueno, pues ya nos vemos mañana.

– Vendrás ¿eh? – se aseguró Hyuk mientras Minhyun se levantaba también para despedirles.

– Si, si. – “supongo…”

– Oye, desde aquí a casa de Tao es la línea ocho ¿no? – le preguntaba Hyuk ya yendo a la entrada.

– Si, pero si pilláis la doce también va y es más rápida – les explicó, – da menos vuelta.

– Ah, ok, ¿en el mismo sitio?

– Si, si, igual.

– Ok, hasta mañana.

Cuando se hubieron ido los dos volvió a dejarse caer en el sofá, entre los brazos de Aron, dejándose abrazar. Sintió de nuevo esas ganas de llorar.

Recordaba haber llorado en la ambulancia, cuando Tao aún estaba inconsciente y Baekho le había abrazado con las manos cubiertas de su sangre.

Por la noche le había costado cerrar los ojos recordando el ataque, pero estaba tan agotado que terminó durmiéndose y había descansado la noche entera de un tirón. No había pensado más en ello, solo en las heridas que le habían dejado. Pero en ese momento, al sentirse seguro entre los brazos de Aron se dio cuenta de lo desprotegido que se había estado sintiendo hasta entonces. Como cuando te pones un abrigo y te das cuenta de que tenías frío aunque no lo supieras, se percató de que tenía miedo, y sintió ganas de llorar.

¿Fue muy horrible? – le preguntó con voz suave. Minhyun asintió, enterrando la cara en su pecho y dejándose acunar – ¿Quieres explicármelo?

Iba a responder que no, porque había enumerado multitud de veces los sucesos, pero Aron no le preguntaba por lo sucedido, le preguntaba qué sentía, y eso si necesitaba sacarlo.

– Tenía miedo – le dijo en un murmullo. – Tao gritaba, le pegaban, una y otra vez, y él gritaba y yo no podía hacer nada. Y entonces le cogió la cabeza y le dio contra el suelo, y se calló, se quedó inconsciente y empezó a sangrar. – se le rompía la voz al recordarlo, como Namjoon reía como loco mientras le tiraba del pelo, Tao gritando con una mueca, insultándole, como se enfureció y le lanzó con fuerza, el silencio repentino, y luego las risas otra vez mientras Tao caía inconsciente. La había llamado entre golpe y golpe, pero había enmudecido al ver la sangre. – Pensé que le habían matado – admitió sintiendo las lagrimas acumulándose en sus ojos, el escozor. – y tuve miedo, recuerdo que pensé que yo era en siguiente y que no iba a poder hacer nada.

Aron le abrazaba con fuerza, secándole las lágrimas que se le acumulaban en los ojos antes de que cayeran.

– Lo estuvieron grabando – siguió. – lo grababan y se reían, como si estuviesen jugando. Se divertían. Monstruos.

Aron le abrazó con mas fuerza, sin decir nada. No podía ni imaginarse como debía haber sido la experiencia, haber visto morir a su amigo. El hecho de que este solo hubiese salido herido con algunos rasguños, que era lo que eran al fin y al cabo, desde luego mejoraba el suceso, pero no cambiaba lo que había pasado en ese momento. Siguió abrazándole con fuerza, sintiendo como Minhyun clavaba los dedos en su jersey también.

Más que su propio dolor recordaba los gritos de Tao, y los propios que en ese momento le parecían ajenos, las risas no de los agresores sino de los otros chicos que estaban allí de pie, observando y gravándolo todo con sus móviles, como si la escena no tuviese la más mínima relevancia. Recordaba haberles gritado, aunque se le escapaba el que. “Espero que fuesen cosas muy gordas”.

Recordaba haber pensado en Aron.

Y ahora, entre sus brazos, sentía que podía dejar todo eso atrás. No iba a olvidarlo, igual que no podía olvidar esos minutos eternos mientras esperaban la ambulancia y todo se iba llenando de sangre cada vez más. Esa desesperación y el alivio después, cuando Baekho le abrazó ya camino al hospital y Tao finalmente despertó.

En ese momento desapareció el terror, pero no fue hasta esa tarde, mientras Aron le acunaba entre sus brazos, que sintió que se había ido del todo. Se incorporó, secándose de los ojos las lágrimas que apenas había llegado a derramar.

Gracias – le dijo intentando sonreír.

– ¿Mejor? – le preguntó Aron incorporándose también. Asintió, convencido, y Aron sonrió también. – No se si servirá de mucho, pero en caso de que no expulsen a esos dos te aseguro que ambos suspenderán inglés.

Consiguió que riera y se sintió orgulloso de ello, se acercó y le besó en la frente. Le veía sonreír y no podía dejar de pensar que era hermoso. Aún magullado como estaba, era una sonrisa que amaba, curaba todas esas horas de nervios e impaciencia por saber de su estado del día anterior.

– Te quiero peque. – le dijo con voz dulce. Minhyun casi podía ver el amor en sus ojos, y lo que en otro momento le hubiese cohibido le captivó sobremanera. – No creo que siempre pueda estar ahí para protegerte y espero que no lo necesites, pero si alguna vez alguien vuelve a intentar hacerte daño, recuerda que te quiero. –Más tarde esas palabras sonarían excesivas para ambos, más en ese momento eran simplemente perfectas.

Tan perfectas, que Aron tardó en ser consciente de lo que había dicho. Que definitivamente se había enamorado de ese niño, y que tenía poco más de dos meses para estar con él antes de volver a América y no verle de nuevo. Parecía una sentencia, y de algún modo dolía.

¿Por qué no me enseñas tu casa? – le pidió al pequeño para cambiar de tema.

– Oh, si, tengo que presentarte a Tazz. – se puso en pie de un salto y le esperó junto a la puerta del pasillo para guiarle hacia su habitación.

– ¿Tazz?

Mi pez – explicó. – Le llamo así por una peli…

He visto “Tazz!” – admitió riéndose. – Pero hace siglos que sacaron esa peli. Aunque bueno, yo solo vi la primera…

– Bueno, mi pez tiene ocho años ya, así que…

Le abrió la puerta de la habitación y Aron tubo que detenerse un momento para admirar las paredes cubiertas al completo por posters. De “Up In The Sky” en su gran mayoría.

– Wow.

– Em… ya… – murmuró Minhyun abochornado. – Bueno…

– Like it. – sonrió.

Minhyun sonrió también, orgulloso, y le señaló a Aron la pecera.

– Hi Tazz – saludó este.

Es una lástima pero no creo que vaya a responderte. – le dijo Minhyun con voz triste – llevo años intentándolo… – rompió a reír, y Aron sonrió de verle reírse y hacer bromas.

Se rió también y ambos estuvieron un rato haciendo el tonto con el pez. Luego Aron sacó la guitarra y toco un rato para él. Minhyun le acompañó en el piano con la mano buena y ambos terminaron imitando canciones de películas a duo.

Terminaron ambos tumbados en la cama, simplemente pasando el rato medio abrazados comentando cualquier cosa, con algún que otro beso y muchas bromas por parte de Aron para hacerle reír.

Y así estaban cuando la madre de Minhyun llegó a casa.

– No. – negó este incorporándose de repente, con los ojos como platos.

– Oh, oh…

– Pensé que había puesto una alarma… – “¿Ya es tan tarde?”

– ¡Hola! – saludó ella desde el comedor.

– ¿Tienes todas tus cosas aquí? – le hablaba rápido, nervioso.

Si, lo he cogido antes cuando he ido…

– Ya, vale. – y salió corriendo.

… a coger la guitarra…

– ¡HOLA MAMÁ! – le oyó gritar justo al otro lado de la puerta. Sonrió.

Oyó como la saludaba y le hablaba, y de mientras recogía sus cosas y se ponía la chaqueta, intentando no hacer ruido. “Me siento como un amante secreto…” “Bueno, en parte lo soy ¿no?”

Esperó, admirando los posters de nuevo. En la puerta había uno en tamaño real de Jen. “Wow, soy tan alto como él”. “Igual no es tamaño real…”.

Minhyun fue a buscarle, abriendo la puerta sin hacer el más mínimo ruido.

– Está en la cocina. – le susurró.

Le indicó en gestos que le siguiese por el pasillo andando de puntillas, y a Aron la situación la parecía tan surrealista que casi no podía aguantarse la risa.

Vio a su madre de espaldas al pasar junto a la puerta de la cocina. “Hola suegra, encantada de conocerte” Pensó riéndose.

Minhyun ni siquiera le miraba mientras se despedían. Tenerle en casa con su madre allí, sabiendo además que su padre podía llegar en cualquier momento… ¡y estaban justo en la puerta!

Le besó, muy rápido. Le dolía el labio hinchado al hacerlo y se separó rápido. “Los besos no son buena idea hoy…”. Aron le acarició los moratones del ojo y le besó en la mejilla buena.

– Nos vemos mañana. – le dijo en voz baja. Minhyun asintió, abrazándole.

Mientras bajaba las escaleras no dejaba de pensar en lo surrealista que había sido todo. “Tener que irme así…” Tenía que admitir que estar allí sin que sus padres lo supieran tenía un punto de morboso. Se imaginó tirándoselo en su cuarto con sus padres en la casa sin saber nada. “Oh, Dios, necesito hacer eso…””Quítate esas ideas sucias de la cabeza pervertido”.

 

Minhyun cerró la puerta con un suspiro.

– ¿Min? – le llamó su madre – ¿Ha llegado papá?

– No.

– Ah, me ha parecido oír la puerta… – “mierda”.

Fue con ella a la cocina.

– ¿Te ayudo?

Ella le sonrió y le preguntó por su día mientras le pasaba cosas para hacer.

– Bien, aburrido. Hyuk y JR se han pasado a verme.

– Oh, que bien.

Se sentía mal con Aron. Le había dolido tener que sacarle así, tener que esconderle. “Como si fuese un criminal o algo…”. Le sentaba fatal tener que esconderle así, tener que esconderlo todo, como si se avergonzase de algo. Pero no se sentía capaz de contarlo. “Son muchas cosas a contar… y igualmente se irá en enero…” ¿Valía la pena explicar algo así por tan poco tiempo? Sus padres se escandalizarían de saber que estaba con un chico, que era gay. Ponerse una etiqueta a si mismo le dolía, aunque no se avergonzase de ello. Y de todos modos no podría decirles que era Aron porque le podían denunciar, o echarle del colegio y retirarle la beca.

“¿Porque es todo tan complicado…?”

Pero se sentía mal escondiéndolo, escondiendo todo eso que le hacía feliz.

– Mamá – sentía el corazón a cien. Pero tenía que decirlo. – Estoy saliendo con alguien…

Ella le miró y le sonrió.

– Lo se.

“¿¿¿QUE???”

– ¿Eh? – la miró sorprendido, horrorizado. “¿CÓMO QUE LO SABE???”

– Se te ve feliz, y ya tienes edad de perseguir chicas ¿no?

“Chicas, por supuesto…” Ella le guiñó un ojo, feliz, y él de algún modo se sintió deprimido. “¿Que esperabas? ¿Que lo supiera sin necesidad de decírselo?”

– ¿Y bien? ¿Cómo es ella?

– No importa. – respondió algo alicaído.

– ¿Pasa algo?

Se forzó a sonreír y rezó para que la mueca pudiese parecer a causa de los moratones.

– Nada, me da algo de vergüenza hablar de ello…

Su madre le sonrió y le abrazó.

– Ay, como crece mi bichito…

– Mamá…

 

Volvió a encerrarse en su habitación después de cenar. Quería disculparse con Aron, decirle que sentía ser un cobarde y no poder decírselo a sus padres, que quería tenerle más tardes en su casa, que cuando estaba con él se sentía la persona más feliz del mundo, que no había nada mejor que estar entre sus brazos mientras reían, charlaban, se besaban o simplemente pasaban tiempo juntos. Que era lo más maravilloso que le había pasado, aunque fuese por poco tiempo, que odiaba que fuese por tan poco tiempo, que odiaba tener que ocultar algo que le hacía tan feliz.

Pero ¿cómo decir todo eso?

Lo tuvo claro, aunque costase, sabía que era cierto.

“Te quiero”

Lo pronunció en voz alta mientras lo escribía, saboreándolo.

– Te quiero.

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el abril 7, 2014 en Ámame profe y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. awwwwwww están loquitos el uno por el otro
    el minron es puro amor ❤
    ojalá puedan estar juntos mas tiempo T-T
    sigue pronto porfaa
    saludos ^^

  2. Hola!
    Me encanta tu fic, es bastante original y entretenido
    Espero que subas capítulo pronto !
    Ya quiero saber que va a pasar con Baekyo y Minki
    Y con el Minron ❤️

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

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