Ámame Profe. 27: Sobre cristales rotos.


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

“Eres muy pequeño” Le había dicho.

Sabía eso. Lo tenía asumido, pero no lo veía un problema. Ahora resultaba que no era el único problema.

“Yo también creceré”.

¿Que demonios importaba eso? ¿Por qué para él no importaban esos dieciocho años y para Baekho si?

“¿Acaso no soy guapo?” se preguntaba “Lo soy ¿verdad?” “¿por qué no se enamora de mi?”

Volvió a dejarse caer sobre la cama, agotado. No le había ido a buscar al terminar el cole. “Ayer tampoco fui, ni anteayer…” No le había visto en toda la semana en realidad, desde el ataque. Le echaba de menos, pero por otro lado… No quería verle. Sentía que iba a llorar si le veía. “Me ha roto el corazón…” Giraba sobre la cama, enterrando la cabeza en la almohada y pateando. “¿Por qué no me quieres Baekho?”

Aún así, besarle había sido hermoso. “No me arrepiento” “Creo…”

Oyó los pasos de su madre en el pasillo. Llevaba diez minutos en casa y debía extrañarse de que nadie hubiese bajado.

– ¿Minki? – le llamó abriendo la puerta – a, estás aquí. ¿No ha venido Baekho hoy tampoco?

Se dio la vuelta sobre la cama, dándole la espalda y respondió con un “no” seco. Sunyoung arqueó las cejas y suspiró. Ya desistía de entenderle.

– ¿Y tu hermano?

– En casa de Gyuna.

– ¿Sabes cuando volverá? ¿Si vendrá a cenar? ¿A dormir?

– No. – respondió seco de nuevo.

“¿No lo sabe o no vendrá?” Se preguntó ella. “Sacaré más en claro hablando con Jonghyun directamente…”

– Bueno, Yixing y yo estamos abajo. – ya se iba cuando volvió a girarse. – ¿No deberías estar haciendo deberes?

Minki se giró a mirarle, fulminándola con los ojos, y ella le aguantó la mirada. Su pequeño podía ser muy testarudo, si, pero al fin y al cabo lo había sacado de ella. Y alguna autoridad tenía que tener como madre. Al final Minki se levantó y se sentó en el escritorio y Sunyoung dio la vuelta y volvió a bajar.

En cuando salió Minki dejó caer la cabeza sobre el libro que ni había abierto.

– Baekho… – murmuró. – Hyung…

 

Zitao llegaba en el bus esa mañana. Estaba nervioso. “De vuelta a la rutina” pensaba. Aún tenía los puntos en la cabeza y algunos compañeros le miraban. Una chica de su curso que cogía el mismo bus se acercó a hablarle y ya empezó a sentir que ese día sería perseguido por la prensa prácticamente. “Mientras solo me persigan cotillas…”

Minhyun le había ido a buscar a la parada, como hacía siempre, pero JR y Hyuk le acompañaban también. Casi lloró al verles allí. Tenía que admitir que estaba asustado. ¿Y si se los encontraba de nuevo? Les habían expulsado, pero eso no les alejaría del parque y los alrededores. ¿Y si volvían a buscarle?

Bajó del bus con cuidado, esperándose el último para evitar los empujones, se dejó abrazar por sus amigos y se colgó del brazo de Hyuk para ir hasta el colegio.

– ¿Siguen expulsados? – les preguntó.

– Si, tranquilo, por lo que sé es una expulsión definitiva.

– ¿Presentasteis la denuncia? – les preguntó Hyuk. Asintieron, JR incluido. Sabía que Baekho les había acompañado a hacerlo. Aunque llevase toda la semana sin verle.

Tao se sintió más seguro una vez hubieron pasado la puerta del instituto. Un par de profesores le saludaron al verles pasar hacia el aula preguntándole si ya estaba mejor. Se encontraron también con Minki y sus amigos y el pequeño corrió a abrazarle.

– ¡Taoooo!!! – grito saltando a sus brazos.

– Auch – se quejó apartándose. – mis costillas…

– Vigila renacuajo. – le reprendió su hermano.

– Lo siento. – se disculpó avergonzado. – Pensaba que ya estabas bien.

– Hace solo una semana – replicó. – estoy mejor.

– Lo siento… – repitió.

– No pasa nada – sonrió acariciándole el pelo.

Le pasó el brazo por los hombros y dejó que les acompañara hasta su pasillo. Allí el pequeño se despidió de todos y se fue para su clase.

A medida que se acercaban a la clase y al entrar en ella se iban encontrando cada vez más compañeros que se acercaban y le preguntaban como estaba.

– Bien, bien – iba repitiendo – casi totalmente recuperado.

Entró la profesora interrumpiendo las conversaciones y haciendo que todos se sentaran en sus sitios.

– Oh, Hwang Zitao, me alegro de que estés recuperado ya. – le dijo con una sonrisa educada.

– Muchas gracias profesora. – le hizo una reverencia y abrió el libro, algo abochornado.

Entre clase y clase se giraron los cuatro a charlar entre ellos, estirándose y quejándose del tostón que les había metido.

– Me duele la mano… – se quejaba Hyuk estirándose. – tengo el brazo entero agarrotado…

– ¿Que estuviste haciendo ayer Hyuk? – se burló Minhyun girándose y sentándose sobre su pupitre.

– Es de tomar apuntes imbécil.

Le lanzó la goma de borrar a la cabeza y luego tuvieron que buscarla por el suelo, aún riéndose.

– Ay… que ganas tenía de volver…

– Si anda, yo también quiero una semana de vacaciones.

– Es aburridísimo, le respondió con expresión fastidiada. – Créeme. Te pasas el día durmiendo. Y te conectas y no hay nadie. Al final te aburres hasta de la tele y la play y todo.

– Pff…

– Me hice una cuenta de rol.

– ¿Rol?

– Si, de “Skyland”, la serie esa…

– Si, si. – le cortaron. Todos la conocían.

– Pues eso.

– ¿Y que tal? – se interesó Min. – ¿De quien haces?

– De Liam.

– El gay, obvio.

– Si. – se rió. – Pues mola lo suyo. Lo encontré por casualidad y como estaba aburrido me hice una cuenta. Y es divertido, conocer a la gente y tal, te metes en el mundillo.

– Que guay.

– Si. Y bueno, haces amigos… – se sonrojó al decir eso, bajando la cabeza.

– Uh, ¿es que hay alguien…? – le preguntó Hyuk con una sonrisa cotilla.

– Bueno, hay un tío que hace de Max, que ha estado hablando mucho conmigo… y me tira los tejos…

– Jaja, no dejas de ligar ni estando postrado en la cama.

– Ya, bueno, algo tenía que hacer. Además me cae genial, y vive en la ciudad, así que… igual intento quedar con él.

– Salido – le soltó Hyuk.

– Quien fue a hablar. – le respondió irónico. – ¿Cómo va con Joohyun y su hermana?

– Ah, ni me hables, menudo dolor de cabeza. – enterró la cabeza entre las manos, negándose a contar nada más.

– Ah, por cierto, – le llamó JR a Tao – Sangmin nos preguntó ayer si habías hecho algo del trabajo de historia.

– ¿Eh? – le miró extrañado – Pero si tiene mi mail, ¿Por qué no me escribe?

– Ya, no se, le dijimos que te preguntase que ni idea – le explicó Minhyun – pero dijo que no quería molestarte si estabas mal y tal.

– Ah… – se quedó descolocado. “Que rarita”.

– Bueno, déjala, es especial. – dijo JR encogiéndose de hombros. – Su hermano es gay.

Los otros tres se le quedaron mirando. “¿Es especial porque su hermano es gay?”

– Pues mira quien fue a hablar. – se rio Tao.

– Lo de Minki no está confirmado, – replicó aferrándose a sus últimas esperanzas – aún podría ser hetero.

– Si claro, – respondió riéndose – y también podría estallar la tercera guerra mundial mañana.

 

Abrió las cortinas del probador y salió fuera, aguantando el porte elegante.

– ¿Y bien?

Cataratas de encaje blanco caían de su cintura hasta el suelo, se ceñían en el pecho y volvían a caer en unas mangas amplias y vaporosas.

– Wow, es precioso.

– A mi me gustaba más el anterior.

Sunyoung suspiró, cansada. Llevaba toda la mañana probándose vestidos, buscando el modelo ideal para su día ideal. La acompañaban su hermana Eunyeong y Baekho, y no había manera de que se pusieran de acuerdo.

– Pero el otro tenía el escote muy bajo, – se quejaba él – y tenía ese repunte raro al final…

– ¿Y es peor eso que estas mangas? – replicaba la chica – Vamos, si parece que lleve un hábito.

– Anda, anda…

– A mi no me disgusta – murmuró Sunyoung cansada.

– ¿Vas a fiarte más de su opinión que de la mía? – replicó su hermana incrédula. – o digo porque yo me he casado y él no va a llevar uno de estos en su vida.

– Pero mi punto de vista es el del hombre que tiene que verla en ese vestido.

Ella le miró, exasperada.

– Te gustan los hombres Baekho, no cuentas. Si fuese por ti llevaría un traje.

– Está bien, está bien. – les cortó la futura novia. – ¿podéis dejar de pelearos y ayudarme con las agujas?

– ¿Lo descartas? – le preguntó Baekho apenado.

– Me lo quito – respondió ella mientras volvía a encerrarse en el cambiador con su hermana – que pesa un muerto.

– Ah, pues si no te sientes cómoda con él no, que tendrás que llevarlo todo el día.

La oyó suspirar desde dentro.

– Ah, la otra vez no fue tan difícil… – se quejaba – cuando tenía veinte años todos parecían quedarme divinos. Mi cuerpo ya no es lo que era…

– Anda, anda – le replicaba Eunyeong – no digas tonterías.

– Sigues estando divina – le sonrió Baekho cogiéndole el vestido y devolviéndoselo a la silenciosa dependienta. Esta había desistido de darle consejos cuando iba por el sexto modelo, cansada de discutir con sus acompañantes.

Les costó horas decidirse, uno era demasiado serio, el otro demasiado fresco, el otro demasiado juvenil, el otro demasiado sobrio, demasiado recargado, demasiados lazos, demasiadas puntas, demasiado blanco…

Eunyeong se tubo que ir a la hora de comer, a casa con su familia.

– Prométeme que escogerás el de los lazos o el de los ribetes azules. – le dijo a su hermana al despedirse.

– Pero si el de los lazos era horrible.

– Para que luego no me digas que no te doy opciones…

Ambas rieron mientras se despedía de Baekho también.

– El de los ribetes azules era muy bonito. – admitió él.

– ¿Ves que fácil unnie?

– ¿Y no podíais decidir eso hace tres horas?

Ella se fue y Sunyoung volvió al probador a quitarse el último vestido.

– Realmente… no hay nada tan cómodo como la ropa de calle… – suspiró al salir.

Él la abrazó y le sonrió.

– ¿Os lleváis este entonces? – ellos asintieron y esperaron mientras lo ponía en su caja.

Pagó, sintiendo que le dolía dejarse tanto dinero en un vestido. “Pero bueno, es especial…” y la dependienta se lo dio con una sonrisa.

– Seguro que será una boda hermosa. Que seáis muy felices.

Asintieron y salieron riéndose.

– ¿Se ha pensado que vas a casarte conmigo?

– Eso parece, aunque pensaba que Eunyeongie le había dejado claro que te gustaban los hombres.

– Fenómenos inexplicables. – resolvió él encogiéndose de hombros. – Vamos, que te invito a comer.

Minki y JR se habían quedado en casa de su padre ese fin de semana y Yixing se había quedado terminando trabajo en casa, alegando que no quería ver el vestido antes de la ceremonia, para seguir correctamente la tradición. Además, se estaba mudando ya oficialmente y tenía cosas que arreglar.

– No, no, que Yixing me espera en casa, ¿Quieres venir tu?

– ¿Y estropearos una perfecta velada romántica sin niños? Dios me libre.

Si aceptó acompañarla a casa, y llevarle la bolsa. “Pues es verdad que pesa como un muerto…”

– Oye – le llamó ella seria – ¿Que es lo que pasa con Minki? ¿Os habéis peleado?

Baekho suspiró.

– Es obvio ¿no?

– Bastante… No has venido a casa en toda la semana. ¿Es que ha hecho algo?

– No – se apresuró a responder – No ha hecho nada – “solo me besó, declaró que estaba enamorado de mi, se puso a llorar cuando le dije que lo nuestro no era posible,…” – Creo que… el día del ataque estaba nervioso y alterado y le dije algo que le sentó mal – “Como que no podía corresponderle y no podría hacerlo nunca” – y está dolido por eso – “con el corazón roto como él mismo dijo…” – pero no te preocupes, hablaré con él… y… – “¿y?” – lo arreglaré…

Sunyoung suspiró, cogiéndole del brazo.

– No me gusta veros así. – le confesó. – No se porque pero… supongo que hace muchos años ya que estás con nosotros y me he acostumbrado. Minki te tiene mucho apego y… se me hacer muy extraño no veros juntos. Cuando estáis peleados… se siente como si algo estuviese mal. Muy mal.

Realmente, algo estaba muy mal cuando no podía ver a Minki, cuando no le esperaba fuera del colegio con sus sonrisas, cuando no hinchaba los mofletes a cada cosa que le decía, cuando no pasaba las tardes merendando con él y ayudándole con sus deberes. Se sentía muy mal, se sentía vacío.

“Pero no puede ser lo que él quiere que sea.”

Suspiró y se obligó a sonreírle a Sunyoung.

– Lo arreglaré. – le dijo convencido.

– Hazlo por favor.

 

 

Ese lunes Minki tampoco fue a buscarle al salir del trabajo. No lo esperaba, igual que no le había esperado toda la semana anterior, pero aún así… estaba demasiado acostumbrado a que lo hiciese, a que le esperase en la puerta de la entrada con su sonrisa y sus abrazos posesivos. Echaba de menos eso, echaba de menos acompañarle a su casa, comprarle la merienda y tener que insistirle para que hiciese los deberes, que le suplicase que se quedase a cenar y que le preguntase con ojos de corderito cuando podría quedarse a dormir en su casa.

Le había prometido a Sunyoung que lo arreglaría, que hablaría con él, y se lo debía. A ella, a si mismo y a Minki. Porque esa situación no hacía feliz a nadie.

Caminó hasta su casa sintiéndose muy extraño de hacer ese camino solo. Al entrar, con la copia de las llaves que hacía años que tenía encontró a JR y Minhyun trabajando en la mesa del comedor.

– ¡Hyung! – le saludó el primero sorprendido y a la vez feliz.

Minhyun le saludó también con una reverencia. Los cardenales que le dejaron en la paliza aún se veían, aunque tiraban ya a tonos más amarillentos y su labio había recuperado su aspecto habitual.

– Hola chicos. – les respondió el saludo – ¿Trabajando?

– Si.

Se acercó, dejando sus cosas sobre el sofá y sacudiéndole el pelo a los chicos.

– Bien hecho. – les animó con una sonrisa – ¿está Minki?

A JR se le borró un poco la sonrisa.

– Si, está en su cuarto. – Baekho asintió y ya se disponía a subir cuando el chico añadió – está un poco depre…

– Lo sé – se giró sonriéndoles. – a ver si podemos arreglar eso.

Mientras subía las escaleras se preguntó como demonios haría eso. “¿Que puedo decirle?”

Sinceramente, lo único que le venía a la mente para hacer feliz al pequeño y compensar lo que le dijo era un “yo también te quiero, voy a ser tu novio”, y eso, sin lugar a dudas, estaba fuera de consideración.

“Como me pida un beso lo llevo claro…” Lo veía perfectamente posible.

– Minki… – le llamó abriendo la puerta.

Estaba tumbado en la cama, con los auriculares puestos y mirando al techo. Se giró a mirarle unos segundos, se incorporó y se quitó los auriculares. Se había cambiado el uniforme ya e iba con un chándal. “Y con mi camiseta” Pensó Baekho.

– Hyung…

“Si ya me llama así de entrada…”

Tenía los ojos tristes. Esos ojos que le habían cautivado cuando tenía cuatro años, cuando lloraba en sus clases porque sus padres se peleaban. Esos ojos tristes que le enamoraron hasta condenarle a su lado de por vida cuando sus padres se separaron.

Era la mirada más hermosa que Baekho había visto nunca, y le rompió el alma.

– Minki – repitió sentándose a su lado.

Él seguía mirándole, fijamente, en sus ojos cargados de tristeza había una suave luz de esperanza, y se sintió horrible al saber que iba a derrumbar esas pocas esperanzas que le quedaban. “Tiene que entenderlo” Se dijo a si mismo.

– Tu madre está preocupada. – empezó diciéndole. Minki se alejo un poco, parte de esa esperanza se rompió, y Baekho tubo que cogerse ambas manos para que la tristeza de Minki no le afectase demasiado. – Y sinceramente yo también. A ninguno de los dos nos gusta verte así de triste y… y te echo de menos. – sus ojos se iluminaron de nuevo, acercándose un poco más a él.

“No Minki, no puede ser”

– No podemos estar así – siguió hablando – porque no es bueno para ninguno de los dos y solo estamos preocupando a tu madre y a los demás sin ni siquiera poder explicarles lo que pasó. Sunyoung no deja de preguntarme y no sé que decirle.

– Hyung – le cortó el pequeño. – yo no quiero estar peleado contigo.

Le miró y sintió que todas sus fuerzas se derrumbaban. Sus ojos decían mucho más que sus palabras “No quiero estar peleado contigo, quiero ser tu novio y estar a tu lado…” Minki alargó sus manos para coger la suya entre sus deditos finos. Baekho se apartó, cerró los ojos y se concentró.

– Minki – le dijo muy serio mirándole otra vez. – No puedo corresponderte – Casi pudo sentir el dolor en sus ojos – Ni siquiera puedo aceptar tus sentimientos. Lo que tu quieres no puede ser. – Minki se mordió el labio, los ojos le brillaban con las lagrimas que empezaban a acumularse en ellos. “No porfavor, no llores”

– ¿Está mal que te quiera? – le preguntó con voz lastimosa.

Baekho quiso abrazarle, quiso acunarle entre sus brazos diciéndole que no, que no pasaba nada, que estaba bien. Quería borrar esas lágrimas de sus ojos, quería borrar ese dolor de su corazón a besos.

“Tiene doce años” Se recordó.

Se quedó donde estaba, mirándole. No quería verle llorar, ¿pero como podía evitarlo? Si para aceptar eso tenía que llorar que lo hiciera, estaría allí para abrazarle.

Y Minki le miraba, fijamente, con los ojos brillantes de lágrimas, clavándole toda esa tristeza en su corazón. Hasta que se vio obligado a parpadear, cayó la primera lágrima y bajó la cabeza para secarse los ojos y mirar a un lado, manteniendo la compostura. Baekho cogió aire y decidió seguir hablando.

– No quiero tener que alejarme de ti – le dijo intentando que su voz sonara suave – no quiero dejar de verte, perderte. Eres importante para mi.

Ni siquiera sabía lo que estaba diciendo, sabía que no quería verle llorar, ni morderse el labio de esa manera para evitarlo, tampoco quería que le mirase con esos ojos tan devastadoramente tristes.

– ¿Me quieres?

Fue apenas un susurro y la voz le temblaba. Baekho tubo que respirar hondo antes de responder.

– No de la forma que tu quieres. Pero si, mucho. Te quiero mucho Minki.

El pequeño se sorbió los mocos y se secó las lagrimas con el dorso de la mano, luego con el borde de la camiseta. Sollozó y Baekho tubo que obligarse a si mismo no saltar a abrazarle, envolverle en sus brazos y decirle que todo estaba bien, que le amaba, que no quería verle llorar, nunca más.

Minki levantó la cabeza, con los ojos rojos y las pestañas empapadas, sonrojado y con los labios rojos de mordérselos. Miró al techo un segundo y luego a Baekho, solo un segundo antes de desviar la mirada a la ventana. No mostraba expresión algunas pero sus ojos seguían siendo tristes.

Viendo que Minki no tenía intención de hablar Baekho cogió aire y siguió hablando.

– Entonces podemos… intentar comportarnos como antes. – le pidió con miedo. Sonaba horrible en su cabeza. Olvidar ese beso, ese intento desesperado del pequeño de tenerle. “No quiero tener que darle explicaciones a su madre…”

– ¿Olvidarlo? – preguntó Minki con cautela. Le miró de reojo, sin moverse, sin cambiar la expresión.

– Fingir que no ha pasado. – rectificó él. – Si más no frente a los demás. Sería… muy difícil explicar todo esto.

El pequeño asintió, desviando la vista a la ventana de nuevo.

– Vale. – aceptó aún sin mirarle. – ¿Que le decimos a mamá entonces?

– Que estamos bien ahora.

Minki le miró, a los ojos, y Baekho supo que esa iba a ser la mayor mentira que había dicho en mucho tiempo. Pero sonrió, y le siguió al levantarse para salir de la habitación y bajar a la sala.

Caminando tras él para salir de la habitación Baekho pensó que no había arreglado nada realmente. Fingirían que no había pasado nada, frente a los demás, para no preocupar a Sunyoung ni a JR ni a Yixing ni a nadie. Fingirían para el resto del mundo, incluso para ellos. ¿Pero que arreglaba eso? Minki seguía teniendo esa profunda tristeza en el fondo de su mirada. Y a Baekho le dolía, odiaba verle así y odiaba saber que era su culpa. Tenía tanta rabia consigo mismo y con el mundo que sentía que podía estallar, y a la vez no había nada que deseara más que abrazar al pequeño y cubrirle de besos solo para borrar esa tristeza y verle sonreír, sincero, de nuevo.

Y se permitió ese abrazo, se permitió detenerle justo antes de bajar las escaleras, rodearle con sus brazos y pegarle a su cuerpo, envolviéndole con todo su cuerpo, protegiéndole, como había hecho siempre. Sintió como, con la espalda pegada a su pecho, Minki se tensaba, como cogía con fuerza los brazos que le envolvían, y como le llamó, apenas en un susurro.

– Hyung. Si me abrazas lloraré.

Le soltó de inmediato, como si quemase, y se quedó inmóvil viendo como empezaba a bajar las escaleras sin girarse. Respiró hondo y bajó tras él.

– ¡Hey! – le oyó saludar a JR y Minhyun que seguían trabajando allí abajo. – ¿Habéis merendado?

Baekho llegó a verle salir corriendo hacia la cocina, los chicos le sonreían desde su mesa de estudio, les devolvió la sonrisa como pudo.

– No, tráenos las galletas. – le gritó JR a su hermano.

– ¿Las de chocolate? – Ya volvía, cargando con ellas, corriendo con sus gestos animados de siempre, las dejó sobre la mesa y se sentó con ellos a mirar como trabajaban mordisqueando una tranquilamente.

Sunyoung y Yixing no tardaron en llegar, y ambos sonrieron al ver a los cuatro sentados en la mesa, sobretodo la madre, que se emocionó con el “Hola mamá” risueño con el que le saludó el menor de sus hijos.

– ¿Te quedas a cenar Baekho? – Fue Minki quien se lo preguntó, mirándole con ojos brillantes y sonriéndole. Le miró sorprendido pero enseguida sonrió también y asintió.

– Claro, si no molesto…

– Ya sabes que no. – respondió Sunyoung regresando de su cuarto habiéndose cambiado de ropa – ¿Quieres quedarte también Minhyun?

– No, no, me esperan en casa – se disculpo este.

Fue una tarde animada, de alguna manera. La casa estaba llena y aunque cada uno estaba trabajando en sus cosas iban parando y comentando cosas, riendo y ayudándose mutuamente.

Sunyoung sonreía satisfecha, sintiendo que su familia estaba completa de nuevo.

 

Después de cenar y antes de que se hiciera muy tarde, Baekho se despidió de todos y dejó que Minki le acompañara hasta la puerta. Le había visto sonreír y reírse con sus ojos brillantes de siempre, sus mejillitas sonrosadas y sus gestos enérgicos. Casi había olvidado que nada de eso era real.

Cuando estuvieron solos, frente a la puerta de la entrada, Minki volvía a tener una máscara inexpresiva sobre su rostro. No le miró ni hizo ademán de despedirse.

Baekho se puso el abrigo, salió fuera y se giró a despedirse, pero seguía sin expresión alguna.

– Lo siento. – se disculpó de nuevo con voz suave.

Minki asintió, brusco.

– Mañana te esperaré a la salida del colegio – le informó – JR se extrañaría si no lo hiciese – añadió.

Baekho suspiró. Odiaba esa tristeza, odiaba esa rabia, odiaba esa inexpresión bajo la que se ocultaba cuando estaba con él.

– Lo siento – repitió.

– Ya lo has dicho.

Se giró y cerró la puerta tras él.

“Supongo que me lo merezco…”

Prefería que se enfadara a que se deprimiera, en parte pensaba que era más justo que le odiase.

Se envolvió en su anorak y se dispuso a caminar hacia su casa.

“Lo siento tanto…”

 

 

 

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Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el abril 21, 2014 en Ámame profe y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 7 comentarios.

  1. “Lo de Minki no está confirmado…” no hay peor ciego que el que no quiere ver xDDDDD
    Por otro lado, su relación me da penita. Esa conexión que tenían tan especial… se necesitan el uno al otro, sentimientos románticos aparte.
    Pero puedo entender la postura de Baekho, esa frustración de “no quiero verlo triste, pero lo nuestro no puede ser”. Tiene que ser muy difícil.
    Ha estado bien el cap :3

  2. asdjdskgakhgfalblhskahb!!!!!!!!!!! MENCANTA, estoy enganchadisima a este fanfic reviso como 3 o 4 veces al dia a ver si ya has actualizado XD
    pobre Minki TT^TT da una penita ver como finge que esta todo bien. Espero que las cosas entre el baekren mejoren pronto ^^

  3. Ash… estúpido Baekho… ¡acéptalo sin más! Pobre Minki, está sufriendo tanto… 😦
    Y Tao a quién habrá conocido ahora….

  4. Muy bueno, me llego los sentimientos ren, se que para Baekho es difícil pero termine sintiendo que me rompían el corazón junto con ren T^T
    Espero actualizen pronto

  5. No Baekho cual perdón muerasee!! jajaja mentiras XD pero esque minki tiene razón de estar así pobrecito… ojalá mejore la situación
    pero un momento… ósea que Baekho ya acepto que se enamoro de el? *-*
    esto cada vez se pone mas interesante
    siguelo pronto porfaaa parezco loca revisando la pagina como todos los días ajaja

  6. Termine de leer toda la historia en un dia y acabe la bateria d mi celu como 3 veces pero no me importa xq m enkanto ste fanfic <3….porfa actualiza rapido no me mates de la emocion T^T

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

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