Ámame Profe. 29: Planes.


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

Se acercaba navidad, se podía ver claramente en las luces que, aún apagadas, ya empezaban a adornar las calles principales y en los comerciales de televisión que encadenaban perfumes, juguetes y bombones.

Aron se despidió sus alumnos diciéndoles que ya solo les quedaba una clase, y aunque eso significase vacaciones de navidad todos recibieron la noticia con gran “noooooooo”. Era la misma reacción en todos los grupos, aunque los mayores lo disimulaban mejor. Suponía que también les afectaba menos.

Aún no terminaban de verdad las clases, pero la semana siguiente se la pasarían de fiestas de despedida así que ya había empezado a avisar a los primeros. Se preguntaba como reaccionaría la clase de Minhyun…

Aunque ya lo supieran desde un principio el hecho de que Aron tuviese que irse, tan pronto ya, era un tema delicado, tanto para Minhyun como para él.

Los sentimientos se le habían ido de las manos y a cada día que pasaba veía más como una sentencia la fecha impresa en su billete de avión. En ningún momento había planeado enamorarse de ese niño que ahora corría hacia él para volver juntos para casa, pero puesto que no había marcha atrás lo único que podía hacer era disfrutar de los días que le quedaban allí, junto a él.

Le sonrió al llegar a su lado y ambos empezaron a andar, con las manos en los bolsillos. El cielo estaba gris y nublado y hacía frío. Los días se hacían muy cortos, más cuando los pasaban juntos.

En cuanto se alejaron un poco de la zona del instituto, con menos gente, Aron buscó la mano del pequeño y la metió en su bolsillo junto a la suya, abrazando sus dedos fríos. Minhyun se pegó a él, rozando sus frentes un segundo, luego suspiró.

Ash… que sueño…

– ¿Te quedaste hasta tarde?

Es que no había terminado los deberes – admitió con una sonrisa culpable.

Tienes que dormir. – le regañó Aron riendo. Minhyun le sacó la lengua y siguió caminando a su lado.

– Ah, me da una pereza ir a piano ahora… – murmuró deteniéndose frente a un coche aparcado, mirando su reflejo en la ventanilla.

No te mires tanto – se reía Aron. – Que estás muy guapo.

– Aún se me ve el moratón.

Estás muy guapo – repitió tirando de él para que dejase de mirarse, dándole un beso rápido en la mejilla. Minhyun sonrió. – ¿Que me decías?

Y volvió a suspirar.

– Que me da mucho palo ir a piano…

– Pero si te gusta.

– Ya, pero no he podido practicar por lo de la mano mala – apenas hacía unos días que le habían quitado el vendaje de la muñeca – y me cuesta aún. Y me va a regañar porque no me salen bien las piezas. Y estoy cansado.

Aron soltó la mano que le cogía, dentro de su bolsillo, le rodeó con su brazo y le atrajo a él.

– Estás muy pesimista. – le dijo.

Resopló, cansado, y se recostó en él dejándose llevar. Habían cogido la costumbre de no ir por las calles principales para que no hubiese tanta gente. No pensaban esconderse más.

Estoy cansado – admitió. – Podríamos no ir ¿sabes? – añadió con ojos de repente brillantes – Vamos a tu casa y nos pasamos toda la tarde tumbados, abrazados, sin hacer nada.

Aron sonrió.

Sabes que no podríamos no hacer nada. Además, yo tampoco puedo, me voy a la biblioteca ahora a terminar un trabajo.

Minhyun le respondió poniendo morritos, cogiendo otra vez su mano y enlazando sus dedos.

Siempre estás haciendo trabajos últimamente.

Porque se acaba el semestre – le explicaba. – Y tenemos que entregar muchas cosas…

Te pasarás todas las vacaciones de navidad haciendo trabajos y no… no me harás ni caso. – le retrajo con voz lastimosa haciéndole reír.

Sabes que no. – sonrió y volvió a besarle en la mejilla. Min se giró y recibió el beso sobre sus labios. Se separaron en seguida, mirando que no les hubiese visto nadie. – Por cierto – siguió Aron. – ¿Que planes hay para navidad?

Pfff, – murmuró el pequeño de nuevo desinhibido – con mis padres como siempre supongo.

Aron se detuvo.

– ¿No vamos a pasarlo juntos?

Minhyun se detuvo también a mirarle, sorprendido.

– Am… bueno… no lo había pensado… supongo… es que no podría pedírselo… no se…

¿Por qué?

– Bueno… siempre ha sido así. – intentaba disculparse, pero no encontraba las palabras. De repente de sentía culpable, pero no sabía por que “Ni siquiera me lo había pedido ni nada…” – Tendría que pedírselo y dar muchas explicaciones y… es incómodo.

– Incómodo. – murmuró soltando su mano y metiéndola de nuevo en el bolsillo. Ya volvían a estar en la zona céntrica, había gente por la calle.

Aron, no te enfades.

No estoy enfadado – replicó. – Esperaba que lo pasáramos juntos.

– Estás enfadado.

No estoy enfadado he dicho. – levantó el tono de voz, pero volvió a bajarlo enseguida.

– Podemos pasar juntos todos los otros días…

– No importa. – le cortó. – Te dejo aquí que me voy para la biblioteca.

Estaban casi en la academia de música ya, pero las veces que le había acompañado siempre le dejaba en la puerta. Se fue casi sin despedirse y Minhyun se quedó allí, con su mochila y las partituras viéndole marcharse. Sintiéndose culpable.

“Se ha enfadado…” “¿Por qué no entiende que no se lo puedo pedir a mis padres?”

“Vaya asco de día…”

 

JR llegó el primero a clase. Minhyun fue el siguiente del grupito y fue directo a sentarse en su silla, sin saludar ni nada.

– Buenos días. – insistió JR con tono de reproche, guardando el móvil con el que le acababa de mandar un mensaje de buenos días a Gyuna.

– Meh.

Se preguntó que significaría eso, pero decidió no insistir hasta que se le pasase un poco.

– ¿No ha venido Tao?

– No. – respondió seco.

– Ok. – le miro, preocupado – ¿Que ha pasado?

Minhyun levantó los ojos solo un segundo, y volvió a bajarlos.

– Aron se enfadó conmigo.

– Oh…

– Supongo que tengo la culpa pero… él también… No me entiende, y me cabrea.

– ¿Por qué se ha…?

Llegó Sanghyuk, interrumpiéndolos a ambos con noticias “importantes”.

– Tao se quedó a dormir en casa de Sangmin. – les informó.

– Wow.

JR decidió que lo de Minhyun podía esperar. Aron seguiría estando igual de enfadado lo hablasen o no y el tema de Tao con su “novia” era aún un misterio sin explicación posible. Minhyun parecía opinar lo mismo.

– No, no sé nada más, – siguió explicando Hyuk – solo me dijo que se había quedado a dormir en su casa. “Que le deseara suerte”.

– ¿Que qué?

– Tío, que estos han follado.

– Ya, claro ¿Cómo?

Ninguno tenía respuesta a esa pregunta, era simplemente inimaginable.

La pareja llegó poco después, cuando la clase ya estaba casi llena.

– Pero… ¿de verdad estáis juntos? – le preguntó Minhyun en cuanto se sentó – Es que no lo entiendo…

– No hay nada que entender. – replicó muy serio – Nos queremos.

Su respuesta parecía más una programación automática de un contestador que una declaración sincera, y las miradas de sus amigos fueron más que claras a la hora de decirle que no le creían. Tao suspiró.

– No lo sé, yo… me enamoré de su personaje, y cuando supe que era ella pensé ¿Y que más da? Sigue siendo ella, sigue siendo “Max” de alguna manera. “Mi Max”. ¿Que más daba que fuese hombre o mujer. Y se lo dije y le pareció bien, pero… me cae muy bien pero no. La beso y no siento nada. Nada – recalcó. – Ayer estábamos en su casa y me ponía más su hermano que ella. Que por cierto. Está con Minho.

– ¿Minho? – saltó Minhyun – ¿Mi Minho?

– ¿Cómo que tu Minho? – se rió JR.

– Si, si, ese. Me estuvo contando. Es muy mono.

– ¿Minho?

– No, Taemin, su hermano.

– Oh, que cucos.

– Entonces ¿que? – insistió Hyuk volviendo al tema – ¿Seguís juntos?

– Supongo… pero como si no. No me excita en absoluto. Y yo a ella tampoco.

– ¿Es lesbiana?

– Creo que sí. – admitió. JR se giró a mirarla preguntándose si tendría razón. ¿Por qué no? Tampoco conocía ninguna lesbiana con quien compararla. – De hecho creo que le gusta Sunji. – siguió Tao.

– ¿La loca?

Los chicos la miraron, allí en el fondo de la clase perdida en sus libros raros.

– Ugh.

– Jope Hyuk, “ugh” tampoco. – le recriminó Min.

– Bueno, – se metió JR – es un poco… pse…

Hyuk se rió, chocó palmas con él y le sacó la lengua a Minhyun que les miraba como pensando “seréis críos.”

– En fin… – siguió Tao – no sé que hacer…

Sanghyuk le miró, molesto

– No jodas ¿eh?

– ¿Eh?

– Cuatro años rallando con que te gustan los penes ¿y ahora vas a terminar con una mujer? Mira, no. Que yo no he aguantado tus tonterías gays para esto.

Tao se le quedó mirando, asombrado, y estalló a reír junto a sus amigos.

– Ok, ok…

 

Baekho se quedó a cenar. Se lo pidieron Sunyoung y Yixing para comentarle los preparativos de la boda. Minki había sonreído cuando se lo habían dicho, pero luego se había encerrado en su cuarto a leer.

– ¿Has decidido ya que vas a hacer? – le preguntó a Sunyoung mientras ambos miraban a Yixing cocinar. Habían empezado ayudándole, pero como siempre se habían retirado sintiendo que molestaban más que ayudar.

– Creo que no voy a invitarle. – respondió ella al fin. – Tenemos buena relación pero… es mi ex marido, sería incómodo.

– No creo que se lo tome mal – admitió Baekho – tampoco creo que para él sea cómodo venir.

– No ¿verdad?

Negó, cogiendo un trozo de zanahoria cruda de la pila de verduras y mordisqueándola.

– Eh – le regañó Yixing. Le giñó el ojo y volvió a dirigirse a Sunyoung, quien les miraba divertida.

– Entonces ya tenéis cerrada la lista de invitados.

– No, no. – negó ella vehementemente. – estoy esperando a que JR me diga si quiere invitar a Gyuna o no. Y… bueno… a ver si tu traías a alguien…

– ¿Yo? – se sorprendió por el comentario – Uy, no, no.

– Hace mucho que no sales con nadie.

– Pues por eso. – se rió.

– Ya pero…

– Aunque encontrase a alguien de aquí a mayo no sería suficientemente importante como para llevarle a la boda – admitió. – y tampoco quiero montarte un escándalo.

– Anda ¿Que dices?

– Si es por nosotros no es problema – le aseguró Yixing.

Les sonrió pero volvió a negarse, y siguieron discutiendo detalles de la boda.

– He pensado que iré a pasar las navidades con mis padres – anunció Baekho un rato más tarde.

– ¿Todas las navidades? – preguntó ella. Baek asintió – ¿Y eso?

– Es que siempre voy por año nuevo lunar, que es como más tradicional, pero… no sé, son pocos días…

– Nunca te había molestado.

– Ya… – se recostó en la encimera, mirándose los pies. – Es que… no digo que tenga que pasar nada, pero empiezo a tener la sensación de que… mis padres no siempre estarán allí, y cuando no estén, que espero que sea de aquí muchos años, no quiero arrepentirme de no haber pasado suficiente tiempo con ellos o algo…

– Uff… – murmuró Sunyoung cogiéndole la mano.

– Ya, bueno, – y sonrió – y que ya sabes, mi sobrina hará ya dos años y está enorme y casi no la he visto…

Ella rió.

– No mientas, vas por tu sobrina.

– Me has pillado. – admitió riendo.

– Nunca he entendido la relación que tienes con tus padres – intervino Yixing. – es como si te fuesen indiferentes.

– Bueno, supongo que un poco sí – admitió. – Mi hermano siempre ha sido el hijo perfecto, y yo no, y recuerdo que de pequeño me molestaba, y ya cuando les dije que me gustaban los chicos se armó un escándalo… – lo explicaba como si le fuese indiferente, en parte lo era – Recuerdo que me dijeron de todo y que me cabreé y me fui de casa. Pasé un par de años odiándolos. Me vine a estudiar aquí y me mandaban dinero para mantenerme. Ya cuando empecé a trabajar ni eso. Luego me arrepentí, volví e hicimos las paces. Pero no se, se perdió mucho.

Yixing le miraba, algo triste. Sunyoung rió.

– Cariño, se te va a quemar.

Se giró y siguió trabajando en la comida.

– ¿Y no estás resentido ni nada? Es curioso.

– No, con los años… fue una tontería todo, y tampoco fue un gran drama.

– Bueno…

– ¿Está ya la cena? – entró Minki en la cocina.

– Casi – le respondió su padrastro.

Se quedó unos segundos en el umbral, y luego entró y se quedó a su lado.

– ¿Sabes hacer panqueques Yixing?

– ¿Panqueques? – le miró sorprendido. Minki asintió, muy serio. – Pues no lo he probado nunca, – admitió con una sonrisa cálida – pero no parece difícil. ¿Por?

– Audrey nos hace panqueques.

– Ah… – no supo como responder a eso. Minki se giró para irse, sin más, pero se detuvo y miró a Baekho.

– ¿Tu sabes hacer panqueques?

Baek negó con la cabeza, sin saber muy bien que cara poner. Minki suspiró, sacudió la cabeza y se fue, decepcionado.

– Tu hijo es especial – le dijo a Sunyoung.

Ella rió.

– Mucho.

 

Minhyun paraba la mesa con movimientos bruscos, intentando que pareciesen disimulados.

“¿Por qué se enfada? Ya sabe que no puedo decirles a mis padres… pedirles pasar la navidad con él cuando ni siquiera…”

Ni siquiera le había esperado a la salida. Tampoco tenía ningún mensaje suyo. Aunque él tampoco le había mandado ninguno. Había escrito como cien, pero no los había llegado a mandar. “¿Que le digo?”

¿Es que acaso creía que él no quería pasar tiempo con él? No podía. No podía pedirles eso a sus padres, tendría que dar demasiadas explicaciones, explicaciones que ni quería ni podía dar. “No puedo Aron…”

Odiaba que estuviese enfadado, y se enfadaba él. “Será idiota”.

Y odiaba estar enfadado él. No quería enfadarse.

“Quiero a ese idiota…”

Suspiraba y volvía a deprimirse. No le había hablado en poco más de un día y estaba así ¿Cómo lo soportaría cuando se fuese, para siempre?

Se prohibió pensar en ello y dejó el último plato sobre la mesa.

Cuando se sentó a cenar con sus padres y su hermana seguía dándole vueltas al tema. Quería pasar la víspera de navidad con Aron igual que él, pero no sabía como decirles a sus padres que no iba a pasarla con ellos sin darles explicaciones. Desde que le había dicho a su madre que salía con alguien, alguien que ella, obviamente, había supuesto inmediatamente como una chica, los tres no dejaban de insistirle por más detalles. Si sacaba el tema…

Su hermana iba comentando cosas de la universidad mientras comían, pero Minhyun no le prestaba la más mínima atención.

¿Si se lo explicaba con calma dejaría de estar enfadado? Aron siempre parecía muy seguro de si mismo, pero si le explicaba que para él era una situación difícil tal vez… tal vez podía entenderle y era simplemente que no había intentado ponerse en su papel, tal vez…

Si les pedía a sus padres pasar navidad con “su novia” les pedirían que se la presentase. Supondrían que era algo serio. Y, fuese serio o no, era un “algo” que se terminaría en enero, o febrero, cuando Aron se fuese. Y entonces si que tendría que dar explicaciones. ¿Valía la pena?

¿Podía ser que Aron se hubiese enfadado por pensar así? ¿Por no querer decírselo? Aron, que tenía colgada en su habitación la bandera arcoíris y un poster de Freddie Mercury. ¿Era posible que se enfadase por orgullo? Si se lo explicaba a sus padres, si le demostraba a Aron que no se avergonzaba de él ni de su relación… Pero ambos sabían que no era eso. Si por él fuera lo gritaría a pleno pulmón en medio de la calle. No podía hacerlo.

Y aún así quería. Quería pasar ese día con él, ese y todos los demás, porque cada segundo sin él sentía que era tiempo que desperdiciaba, un tiempo que a cada día que pasaba parecía más valioso y más escaso.

– Mamá, papá… – apenas levantó la voz, pero consiguió atraer su atención, fuese de lo que fuese de lo que estuviesen hablando. Inhaló y se cogió las manos por debajo la mesa. Tampoco tenía que contarles tanto. – ¿Vamos a hacer algo por navidad?

– Bueno, lo de siempre. – empezó su padre.

– Yo voy a salir – anunció su hermana. Pero ella lo tenía fácil, era mayor, hacía años que salía con sus amigas.

– Yo es que… – “va, que no es tan difícil” – Quería pasarlo con… con mi novia. – No era una mentira ¿no? No del todo. Aunque dijese “novia” pensaba en Aron. Decir “pareja” le hubiese sonado demasiado raro.

– Oh – exclamó su madre con una sonrisa orgullosa. – Claro, claro, pero vas a tener que presentárnosla. – “No”

– Que misterio de chica, – siguió su padre sonriendo como ella – ya tengo ganas de conocerla, alguien capaz de hacer sonrojar así a nuestro bichito…

“¿Sonrojar?” Realmente si, cada vez que hablaba de Aron se le ruborizaban las mejillas.

“¿Por qué no dejan de insistir en que se la presente? Se lo presente, lo que sea.”

– Bueno… no se…

– Si no nos la presentas pensaré que sales con un tío o algo. – soltó su hermana sin más.

Se quedó helado, tieso, con la mirada fija en el plato. ¿Lo sabía? ¿Cómo lo sabía? No. ¿Por qué? Su secreto se iba a la nada. Y Aron tendría problemas si se sabía, le quitarían la beca si no algo peor. Por eso no había dicho nada, no porque se avergonzase de nada.

“Aaaaaaaaahhh…”

¿Pero qué podía hacer? Si le habían descubierto…

“¿Me han descubierto?”

Bien pensado su hermana siempre hacía bromas. Bromas al azar y sin sentido. ¿Era esa solo una más? Aunque lo fuese, ya era tarde. Su reacción había sido más que obvia.

– ¿Min…? – le miraba su madre preocupada. – ¿Es que es verdad eso?

– Am…

Iba a responder que no. Tenía que responder que no, porque no había otra respuesta viable.

“No me avergüenzo” se recordó a si mismo.

Pero aunque no tuviese sentido decirlo por Aron, quería hacerlo. Y sí tenía sentido hacerlo por quien fuese que hubiera después de Aron. Por él mismo.

“Tengo que hacerlo…”

– Sí…

Nunca una palabra tan corta le había costado tanto de pronunciar. Sentía que le hacía un nudo en la garganta, que presionaba para salir a la vez que empujaba hacia dentro.

– Cielo… – empezó su madre, nerviosa. – ¿Estás seguro de eso? Porque eres muy joven para saber algo así.

– Hijo, eso no es más que una fase, estarás confundido.

– Es fácil a veces confundirse con algo así, si sois muy amigos…

Quería gritarles que no, que se equivocaban, que lo tenía claro y que le quería, que una mujer nunca podría darle eso, que eran ellos quienes se confundían. Pero no se atrevía, ya había sido suficientemente difícil admitirlo…

Pero se sorprendió a si mismo hablando.

– No. – decían sus labios. Su corazón. – No es una fase, no estoy confundido. – hablaba claro, pero no sabía qué dirigía sus palabras. Mentalmente no paraba de gritarse que qué estaba haciendo y que se detuviese de una vez – No somos solo amigos. Y puede que él no sea el definitivo – no lo sería, no podía – pero será un “él”, tenéis que aceptar eso.

Siguió comiendo, ahora en silencio mientras el resto de su familia le miraban sin ni moverse. Cuando terminó dejó los platos en el fregadero y salió con una breve reverencia.

“¿¿¿Pero que demonios acabas de hacer???”

Ya tumbado en su cama, mirando al techo, se planteó si no hubiese sido mucho más fácil decir que iba a salir con JR y compañía.

“Eres idiota” pensó. Pero se sentía bien.

 

 

 

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el mayo 19, 2014 en Ámame profe y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. ASDJASDJASDJASDJASDDFJASDJASDJASJDASDDJASDJ ❤ ❤ ❤ ❤ enserio!!!!!!!!!!!1 no sabes el tiempo que llevo esperando que MIn se lo cuente a su familia, enserio el capitulo me a ENCANTADO y que Aron no se enfade, que Min le quiere mucho TT por otra parte suerte que lo de Tao parece que no va para largo, enserio es ciencia ficion ver a Tao con una tia si no es para ir a comprarse ropa XD esperare con ansias el siguiente capitulo ^^

  2. ;( espere mucho x este capitulo!!!^^ gracias! xfa la prox no t demores tanto en publicar…tkm

  3. JAJAJAJAJA MIN es lo mejor porfin se lo dijo a su familia 🙂
    espero poder ver acción pronto entre el Baekren me tienen de los nervios sin saber que pasara con ellos jajaja
    espero puedas seguir pronto ^^

  4. Sinceramente me han tomado por sorpresa, no imaginé que Minhyun le contara a su familia
    Ame este capitulo , pero ya quiero que el BaekRen floresca ;;

  5. “- Cuatro años rallando con que te gustan los penes ¿y ahora vas a terminar con una mujer? Mira, no. Que yo no he aguantado tus tonterías gays para esto.” JAJAJAJAJJA
    Y la declaración de Minhyun ha sido la cosa más valiente del mundo. Muy orgullosa de él, ¿por qué será?^^
    Minki, ven con omma, yo te haré panqueques XD

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

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