Ámame Profe. 30: No me des las gracias.


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

Soñó con los niños, sobretodo con Minki. Iba con ellos por la calle, o por el bosque, algún sitio con arboles. Aparecía la niebla, densa y blanca y todo se volvía oscuro. No podían verse así que se cogían de la mano. Baekho agarraba a Minki, confiando en que él cogería a JR. Y seguían caminando.

Minki intentó abrazarle, asustado, pero él le apartó, dejando solo sus manos enlazadas.

Y entonces la voz.

“¿Tienes miedo?”

“No”

“¿Por qué?”

“Porque no estoy solo” respondió apretando los deditos de Minki entre los suyos.

“¿Estás seguro?”

La niebla se disipaba y cuando se giró en su dirección Minki no estaba, ni JR. Bajó la vista a su mano que aún sentía junto a la suya y vio solo la mano, cortada. En el suelo estaba el resto de su cuerpo. En pedazos.

Despertó de repente, asfixiándose, con el corazón a cien y sabor a sangre entre los labios. “¿Me he mordido?”

No pudo volver a conciliar el sueño, así que se levantó, temblando, fue hasta el lavabo y se limpió la cara, escupiendo sangre. “Pues si que me he mordido bien…”

Se limpió el labio magullado y le quedaron las manos enrojecidas de sangre. “Jodida pesadilla…”

Respiró hondo, un par de veces, con los ojos cerrados. Seguía temblando. “Joder…”

Desayunó sin hambre y se vistió sin dejar de pensar en el sueño. Asqueado por perturbarse tanto por una estúpida pesadilla. Se vistió, recogió sus cosas y fue a buscar el coche.

“Ha sido solo una pesadilla” se iba repitiendo mientras ponía rumbo a su casa “una jodida pesadilla”. Aún así, sabía que no se le quitaría esa sensación del cuerpo hasta que les viese.

JR le abrió la puerta, sorprendido, despeinado aún y medio dormido.

– ¡Hyung! – Baekho sonrió y le abrazó al verle, sintiéndose algo mejor. – ¿que…?

“Menuda tontería”

– Buenos días JR. Va, vístete que hoy os llevo al insti.

– ¿Vamos en coche? – saltó Minki desde las escaleras, aún a medio vestir.

– Si – asintió suspirando – y ponte unos pantalones.

Luego le abrazaría también. Lo necesitaba.

Desayunó con Yixing, otra vez, ahora con más hambre, mientras Sunyoung se peleaba con Minki para que se peinase.

– Voy a cortarte ese pelo. – le decía debatiéndose con él para que se estuviese quieto mientras le pasaba la pinta.

– No, no, que lo quiero largo.

– Pues aprende a peinarte.

Baekho sonrió. Poco a poco se sentía mejor.

– Ha sido solo una pesadilla – le explicaba. – pero me ha dejado tan mal sabor de boca…

– Desde luego… soñar cosas así siempre es desagradable – le decía sonriéndole.

Yixing tenía una sonrisa muy apacible, pero con un poco más de sorna que Junmyeon, el padre de los chicos.

Abrazó a Minki cuando este bajó a desayunar. Se tensó bajo su abrazo, pero sonrió y le dio los buenos días. “Aún está mal” pensó. Y era lo más normal del mundo.

“Le he apartado tantas veces que ahora le he perdido”. De repente recordó su sueño y le dieron escalofríos.

Les llevó en coche al colegio e intentó abrazar a Minki otra vez antes de que saliese. Se dejó, pero no le devolvió el abrazo. Aún así le sonrió al marcharse.

“Poco a poco…” Se dijo a si mismo.

 

Minhyun recordaba pocos días en los que hubiese estado tan nervioso. Tal vez en el examen de nivel de piano, pero desde luego no en los finales. Lo peor era que no sabía porque se sentía nervioso.

Si, les había dicho a sus padres que era gay, pero ya estaba hecho. ¿Que era lo que le tenía tan nervioso entonces? “Que estresante es esto de salir del armario…”

Tao casi le había besado cuando se lo había dicho. JR le había besado de verdad y alguna compañera de clase (prefería no saber quien había sido) había aplaudido al beso. Pero más tarde, mientras recogía las cosas para salir de clase a última hora se puso nervioso otra vez. ¿Que diría Aron? ¿Estaría aun enfadado?

Espero durante diez minutos, luego tubo que admitir que Aron había salido antes y no le había esperado. “Por lo menos podría avisar…”

Fue hasta su casa con pasitos nerviosos. Rápido, aunque cada veinte pasos se paraba y se obligaba a respirar y relajarse. Quien dice veinte dice diez. O cuatro.

Casi no se atrevía a llamar al timbre. Nunca había ido solo y estuvo dudando frente a los interfonos. “Es muy grave que no me sepa en que piso vive mi novio…” Lo dedujo más que recordar y casi saltó de alegría cuando le oyó respondiendo al otro lado.

– Aron… soy yo, Minhyun.

No respondió, pero abrió.

“¿Estarán sus compañeros de piso?”

 

Mentiría si dijese que no le había estado esperando, igual que al día anterior. También mentiría si dijese que no se había maldecido los huesos por no haberle esperado, por no haber ido luego él a su casa a pedirle perdón.

Odiaba haberse enfadado por algo así. ¿Es que a caso era culpa de Minhyun? Era un crío aun, su mundo funcionaba diferente al suyo. Y se suponía que Aron entendía eso. ¿Porque se había enfadado entonces?

No había podido evitar sentirse decepcionado, triste al imaginarse pasando solo la navidad, tan lejos de casa y sin la única persona por la que se había planteado no volver a América. Aunque eso último era una locura.

Pero eso no era culpa de Minhyun. Ni eso ni nada.

Le abrió la puerta con una disculpa en los labios, deseando abrazarle y sin atreverse a hacerlo.

– Siento no haberte esperado, y haberme enfadado. Quería disculparme por gritarte, por enfadarme, no quería…

– Se lo he dicho. – le cortó Minhyun serio.

– ¿Eh?

– A mis padres. – “¿Eh?” – Les he contado lo nuestro. Sin decirles quien eras tu, pero… ya sabes…

“Oh.”

“My.”

“God.”

Le miraba sin reaccionar, sin saber que responder. Sin saber que pensar más allá de que le quería. Minhyun seguía hablando, murmurando algo sobre que sí que pasarían juntos las navidades, que no se iría de su casa en todos esos días a no ser que le echase. Y Aron solo podía pensar que le quería.

Saltó a sus brazos, cogiéndole por la nuca y atrapando sus labios entre los suyos.

– Gracias. – murmuró entre sus labios. Se separó, bajando sus manos por su pecho, abrazándole y cruzándolas detrás, apretándose a él pegando sus frentes, con sus labios tan cerca que le podía sentir respirar. – Gracias. – Le besaba, sintiendo los brazos de Minhyun sobre sus hombros, sus manos en su pelo, como este le empujaba para entrar completamente en el piso – Gracias. – Cerró la puerta tras él, aún besándole, pegándole contra ésta. – Gracias.

¿Por qué le daba las gracias? ¿Por estar con él esos días? ¿Por admitir, haciéndose un favor a si mismo, que estaba con él? ¿Por demostrarle que no se avergonzaba de lo que tenían? ¿Por sentenciarse a amarle igual que ya se había sentenciado él?

No lo sabía, sabía que quería besarle, acariciarle y agradecerle existir y estar a su lado, quererle.

– Hey Minhyun.

Se separó de golpe, recordando que no estaban solos. Minhyun se sonrojó hasta las orejas y se medio escondió tras él mientras saludaba a su compañero de piso.

– Hola Henry. – murmuró con una pequeña reverencia. Este se rió de su sonrojo y Aron le ignoró tirando de Minhyun para encerrarse en su habitación con él.

Le pegó a su cuerpo, cogiéndole de la cintura, y se enredaba entre sus labios, mordisqueándolos, lamiéndolos, rozando su lengua con la suya, entrando en su boca. Minhyun le mordía la lengua, sorbía, y él temblaba. Le pegó a su cintura y sintió como empezaba a ponérsela dura, le sentía contra su cuerpo y suspiraba entre sus labios. “Oh god…”

Le quitó la chaqueta del uniforme, y Minhyun se separó para ayudarle, enseguida volvió a pegarse a él, a sus labios, acariciando sus hombros y su nuca con los dedos crispados, enredando los dedos entre su cabello. Tiró de su camisa para sacarla de sus pantalones, buscando casi a tientas los botones para quitársela, y Min respondió bajando las manos a su cintura para buscar el borde de su jersey, y tirar de él, desnudándole, acariciándole el pecho al hacerlo. Jadeó por el frío de sus manos, se rió contra sus labios, pero no le dejó apartarse.

Se abrazó a su pecho desnudo, sintiendo el roce de su piel contra la suya, besándole, acariciándole, bajando las manos a su pantalón para pelearse con su cinturón, mientras Minhyun tiraba lejos la corbata que aún estaba alrededor de su cuello. Le empujó hacia la cama, tirándole sobre ella. Minhyun sonrió, con las mejillas sonrojadas y avergonzado. Le abrió los brazos y cuando Aron se tumbó sobre él le abrazó y atrapó sus labios de nuevo.

Sus cuerpos se rozaban mientras Aron se colocaba sobre él, con sus piernas entrecruzadas. Se rozaban y se besaban, abrazándose y acariciándose.

Bajó la mano hasta su entrepierna, colándola por dentro de sus pantalones. Minhyun se apartó para quitárselos y Aron hizo lo propio con los suyos. Luego le ayudó con sus calzoncillos, para vergüenza del pequeño que se encogía sonrojado bajo su mirada viciosa.

– Beautiful…

Iba a apartarle, sobrepasado, pero conocía demasiado bien esa mirada. Cogió aire, trago saliva y apretó los puños con los que se aferraba a las sabanas, tenso. Aron le acariciaba, con sus dedos alrededor de su pene totalmente erguido, bajaba y le lamía, y Minhyun se mordía los labios entre suspiros.

Jugaba con la lengua en la punta, repasándole hasta la base y volviendo a subir, acariciándole con sus manos. Sus caderas, el interior de sus muslos, sus testículos. Besaba, acariciaba, mordía y lamía, lentamente, jugando.

– Aron…

Le cogió por la nuca, obligándole a subir, buscando sus labios. Sus cuerpos se rozaban mientras subía, repasó todo su pecho con la punta de su pene hasta que este se encontró con su igual. Chocaron cuando Aron se sentó a horcajadas sobre él, con las piernas a cada lado de su cadera. Minhyun acariciaba su espalda mientras se enredaba entre sus labios, ansioso. Tensaba las piernas y a la vez buscaba las suyas para rozarse, sentir su piel. Aron le cogía por la nuca, hundiendo su lengua en su boca, mordiéndole, besándole, saboreándole. Se removía para frotarse contra su cuerpo, cada vez más duro, más necesitado, más ansioso. Minhyun bajaba las manos para acariciarle, le envolvía y le apretaba, y empezó a mover las caderas simulando suaves embestidas. Puro instinto. Pura lujuria.

Tuvo que separarse para buscar los condones. ¿Por qué nunca pensaban en eso antes? Cogió uno y volvió, luego cogió toda la caja y la dejó cerca, junto al lubricante.

Volvió a sentarse sobre él, a horcajadas sobre su cuerpo. Sintió su pene rozando su trasero y jadeó. Volvió a besarle y se apartó mostrándole lo que había traído.

– ¿Quieres… hacerlo tu?

Le miraba a los ojos mientras se lo decía, y los mantuvo, aunque se notaba que le costaba. Estaba tan avergonzado como Min.

¿En serio se lo estaba pidiendo? No iba a negarse, había soñado con ello.

Asintió y le besó, con violencia casi, mordiendo sus labios con fuerza, oyéndole jadear entre ellos. Se apartó, con Aron mirándole fijamente con esos ojos de violador. Se estiró y dejó que se encargara de quitar el condón de su envoltorio y ponérselo. A Minhyun. Jadeó, se le encogía el estómago de puro deseo al imaginarse que eso no era más que el principio.

“Mmm…”

Para cuando se dio cuenta Aron se había embadurnado los dedos en lubricante y se penetraba con ellos, dilatándose. Se mordía el labio y se tensaba, sentado sobre él. Veía su pecho subir y bajar, sus dedos entrar en su cuerpo. Tragó saliva y se incorporó para alcanzarle.

– Yo – le dijo apartando sus dedos.

Aron le miró, con ojos entrecerrados brillantes de lujuria, y Minhyun se vio obligado a besarle otra vez. Pero no alargó mucho el beso, tenía algo más importante que hacer.

Se echó lubricante en la mano y lo dejó resbalar por sus dedos, como Aron hacía siempre. Titubeó antes de bajarlos entre sus piernas abiertas, buscar su entrada.

Se sentía incómodo, bajo demasiada presión. ¿Y si hacía algo mal? ¿Y si le hacía daño? ¿Y si quedaba como un inútil? Aron era siempre tan perfecto…

Pero lo que fuese que estaba pensando se evaporó en cuando introdujo el primer dedo en su cuerpo y le oyó jadear en respuesta. Se agarraba a sus hombros, se tensaba sobre su cuerpo, respiraba hondo, y sus cuerpos se rozaban.

Movía su dedo dentro de él, sintiendo como le apretaba, como se iba dilatando. Salió y le empujó, rodando sobre la cama, quedando él sobre su cuerpo, sentado entre sus piernas. Le metió dos dedos y sintió la resistencia de su cuerpo a la vez que Aron se mordía el labio para no gemir, cerrando los ojos y frunciendo las cejas en una deliciosa expresión de placer, de éxtasis.

“Joder… Quiero hacerlo… ¿Será muy pronto aún?”

Echó más lubricante, por si acaso, y no tenía muy claro que hacer luego.

“¿Ya?”

– Min. – le llamó Aron – ve con cuidado ¿vale?

Sonrió, acercándose a él, a sus labios.

¿Tienes miedo? – se burló, divertido por su reacción vulnerable.

– ¿Y como no? – respondió con un resoplido – estás enorme.

No supo si traducirlo como un “estás” o “eres”, pero en ambos casos se sintió halagado y crecido en su orgullo.

“Tengo que hacerlo bien” Se dijo.

Se colocó y empujó, guiándose con la mano, cogiéndole por la cadera. Estaba estrecho, pero seguía empujando e iba entrando, lentamente. “Joder…”

– ¡Ah…!

Le sentía delicioso. El estómago se le encogía de placer. Aron le apretaba, tensándose cada vez más, aguantando la respiración en una mueca silenciosa. Respiró hondo e intentó relajarse, y Minhyun se hundió aún más en su cuerpo. Salió y volvió a entrar, y sintió como las piernas le temblaban de placer.

Aron fruncía las cejas, se mordía los labios reteniendo suaves gemidos. Silencioso, tenso, inmóvil. Minhyun se inclinó sobre él para llegar a sus labios, para rozarlos con los suyos, solo rozarlos. Pero Aron reaccionó al roce, atrapando sus labios con los suyos con una mano en su nuca. Minhyun volvió a empujar y sintió como los dedos de Aron se crispaban entre su pelo, como le mordía los labios silenciando otro gemido ahogado, como su cuerpo le apretaba y las piernas le temblaban.

– Aron… – murmuró contra sus labios. Este le besó de nuevo y Minhyun bajó su mano por su pecho, acariciándole hasta llegar a su pene que sentía duro contra su vientre. Aron jadeó, se relajó un poco más, y Minhyun volvió a embestir, más fuerte.

– ¡Aaaahh…!

Sus gemidos retumbaban en su piel, eran eléctricos, pura energía. Le deseaba aún más, si es que era posible. Se incorporó y pasó los brazos por detrás de sus rodillas, acariciando sus muslos. Cuando volvió a inclinarse sobre Aron sus piernas estaban sobre sus hombros.

Le pareció oír que murmuraba su nombre antes de capturarle en otro beso ansioso, cogiéndole con ambas manos, enredándose en su lengua. Dejó que le besara y se concentró en su cuerpo, en embestirle, en sentir como le apretaba, en acariciarle a él. Aceleraba a medida que Aron se iba relajando. Sus besos se volvían más apasionados, más ansiosos, mordía sus labios y su lengua, succionando. Sus manos se enredaban en su pelo, tirando de él. Y Minhyun empujaba y reculaba, embriagado por sus besos, por la deliciosamente asfixiante sensación de estar dentro de su cuerpo, el choque de sus cuerpos cada vez que entraba en él, su piel, su lengua, sus manos, su cuerpo…

Se movió y aceleró, con más fuerza. Se le cansaban las piernas pero necesitaba seguir moviéndose, llegar más dentro de él. Aron se apartó de sus labios para coger aire, jadeando, sus ojos se encontraron y le vio sonreír, y Minhyun escondió la cabeza en su clavícula, mordiéndole para silenciar sus propios gemidos. Sintió a Aron tensarse, apretarle. Se estrechaba, con él dentro. Gritó de placer cuando el fogonazo cruzó su cuerpo. Hundió la cabeza el su pecho, mordiéndole, y le cogió por los muslos para seguir embistiendo, más rápido.

Aron enredaba los dedos entre su pelo, crispaba los dedos, tensos, apretando los puños con fuerza sobre su piel. Le soltó para no arañarle y cerró el puño sobre el colchón, estrujando las sábanas entre sus dedos. De sus labios, húmedos y entreabiertos escapaban gemidos entrecortados. Por más que intentara callarse ya no podía parar. Minhyun embestía cada vez más rápido, más profundo. Le llenaba y golpeaba su interior. Cerraba los ojos con fuerza y curvaba su espalda. Volvió a buscar los labios de Min para acallar sus gemidos entre ellos. Se dejó besar, pero no podía prestarle atención, no cuando estaba tan a punto.

– Ah… Ah… Ah…

Minhyun sentía llegar el orgasmo. Se sentía cerca, tan cerca… Pero no quería terminar antes que él, no podía. Buscó de nuevo su miembro, erguido e hinchado entre sus cuerpos y le acarició con fuerza, al ritmo que embestía. Le besaba y trataba de concentrarse en ello. En besarle y no en ser besado, en darle placer a él y no sentir el suyo, en aguantar…

Aron le apretaba. Palpitaba. Sentía su cuerpo estrechándole y tenía en el estómago un nudo de placer. Necesitaba llegar ya. “Vamos Aron…”

Le veía tensarse. Jadeaba y estrujaba las sabanas entre sus puños cerrados. Sus gemidos subieron de tono, se hacían más seguidos, más intensos. Se tapó la boca con la mano y terminó mordiéndosela para ahogar el profundo alarido que le salió del alma en cuanto alcanzó el orgasmo.

Y Min se abandonó, terminó de sacudirle mientras las gotas de semen resbalaban por sus dedos. Se deleitó con sus gemidos y se dejó embriagar por la increíble sensación de su cuerpo cerrándose, apretándole.

Gritó entre sus labios al correrse y cayó exhausto sobre su pecho. Le seguían temblando las piernas, jadeaba. Sentía el cuerpo de Aron, caliente y totalmente desmadejado, bajo el suyo. Rodó para apartarse y suspiró al salir de su cuerpo. Se quitó el condón y lo tiró al suelo, rogando por acordarse después.

Se fijó en Aron, que aún jadeaba, casi incapaz de abrir los ojos. Sonrió y se acercó a besarle.

“Me he tirado al profe…” Pensó riéndose.

Se tumbó sobre su pecho, sintiendo su corazón acelerado y su piel caliente. Le abrazaba y Aron le acariciaba el pelo, lentamente.

Ya no se sentía incómodo estando desnudo con él, no después de todo lo que habían hecho. Estaba a gusto abrazado a él, sintiendo su piel contra la suya. Las sabanas estaban frías en comparación y fuera prácticamente se había puesto el sol, dejando la habitación llena de suaves luces anaranjadas. Desde la sala llegaba el sonido de la tele.

– Henry ha subido el volumen ¿verdad? – le preguntó Minhyun divertido. Aron sonrió y asintió.

Eso parece. – se removió sobre la cama, se giró a besarle y se desplomó de nuevo, bocabajo.

Minhyun le acariciaba la espalda, trazando círculos informes con las yemas de los dedos. Sin poder quitarse esa enorme sonrisa de la cara. Bajó hasta su trasero, acariciándolo, y Aron le lanzó una mirada de advertencia, sin dejar de reírse.

Suerte que mañana no tengo uni…

Bueno, pero vienes a dar clase ¿no? Haces más horas.

Pero para dar yo las clases puedo estar de pie – se rió.

Tardó unos segundos en comprenderlo, y cuando lo hizo su sonrisa se creció aún más. “Je jeje jejejejeje”

Aron se rió de su reacción y le besó. Luego rodó sobre la cama con algún que otro quejido y se levantó.

Voy a decirle que ya puede bajar el volumen – dijo mientras se ponía unos pantalones. “sin calzoncillos” Se fijó Minhyun.

“Eres un pervertido Min”.

Cuando Aron volvió Minhyun empezaba a tener frío y ambos se metieron bajo las colchas, abrazaditos.

– Mmm… – “que bien se está…” – No quiero volver a casa…

No vayas. – murmuró abrazándole.

“Sería bonito, dormir con él…” De repente la idea le gustaba demasiado.

¿Puedo quedarme a dormir?

– ¿Puedes? – le miró sorprendido – Es decir, tus padres…

No me importa – respondió decidido. Después de lo que les había dicho el día anterior ya, ¿que más daba?

Nada me gustaría más que que te quedaras a dormir aquí. – le dijo Aron con ojos brillantes.

Luego llamaría a su madre para decírselo. Ni siquiera le importaba como reaccionara. Aron le había pedido que se quedara. “Mi Aron”.

Volvió a besarle, sonriendo, y se perdió en sus labios.

 

Llegó a clase flotando en una nube, la cabeza le daba vueltas de felicidad. Había despertado a su lado y habían ido juntos hasta el colegio. Habían dormido juntos…

Ni siquiera le asustaba la idea de volver a casa y ver a sus padres cara a cara, de afrontar la realidad. No en ese momento.

“Estuve dentro de él…”

Saludó a los que ya estaban allí, incluidos JR y Sanghyuk.

– ¿Y esa cara? – se rió Hyuk. – ¿Que ha pasado?

– Me da que Aron ya no está enfadado. ¿eh?

JR le sonrió mientras se sentaba a su lado.

– Oh, comprendo, – siguió Hyuk – polvo de reconciliación.

Se esperó a que llegara Zitao antes de decir nada. No tardó mucho.

– ¡Te estaba esperando! – “ups” Igual que cada día le habría estado esperando en la parada del bus. Ni se había acordado. – Si no pasas a buscarme por lo menos avisa ¿no?

– Lo siento. – se disculpó sin ser capaz de esconder su sonrisa ni siquiera para eso. – Me quedé a dormir en casa de Aron.

Tao abrió mucho los ojos, dio un gritito y sacudió las manos, saltándole a abrazarle.

– Wow. Muy bien Min. – le felicitó JR.

– Uf, eso son muchos polvos de reconciliación. – aportó Hyuk con una mueca.

Tao se giró hacia él, dejando al fin que Minhyun respirase.

– Por su propio bien espero que le haya estado dando pol culo toda la noche.

JR estalló a reír, Min se sonrojó y Hyuk le silenció con una mueca.

– Demasiada información. – se quejó.

“No saben nada…” Pensó Minhyun.

 

Cuando a última hora Aron se presentó para darles clase Minhyun no pudo evitar sonreír otra vez, hinchándose de orgullo como un pollito. JR le miró frunciendo el ceño, como preguntándose que hacía. Era importante haberse quedado a dormir en su casa, pero ¿tanto? No era como si esa noche hubiese sido su primera vez o algo.

Volvió la vista al frente, y vio como Aron dejaba sus cosas en la silla y rodeaba la mesa para sentarse en esta, como hacía siempre. Se volvió a levantar enseguida.

“No…” la idea acudió como un flash en su mente. ¿Era posible? “No es posible…” Les imaginaba y sacudía la cabeza para quitarse la idea de ahí. “No, no, es demasiado raro”. ¡Era su profesor! Hacerse la idea de que salían había sido difícil, pero imaginarse a Minhyun arriba…

“¿Cómo…?”

Se giró a mirarle, entre intrigado y asustado de tener razón. Minhyun le miró también, con fingida inocencia.

– ¿Te lo has tirado? – le acusó en susurros – ¿Tu a él?

Min sonrió aún más, avergonzado pero visiblemente orgulloso.

– Ala… – murmuró Tao detrás.

– ¡No jodas! – Hyuk no se controló de hablar en susurros y la clase entera se giró a mirarle, incluido Aron que enseguida fulminó a Minhyun con la mirada.

Tao se retorcía de la risa sobre su silla, Hyuk miraba a la nada con cara de circunstancias mientras Minhyun intentaba esconder su sonrisilla culpable.

“Acaba de perder todo mi respeto como alumno” Pensó JR mientras veía como Aron echaba Tao de clase hasta que dejara de reírse.

 

El viernes al salir Baekho acompañó a Minki a casa. JR se iba a casa de Gyuna e iría el día siguiente directamente a casa de su padre.

Ya no sabía si era buena idea pasar tiempo con Minki o no. El pequeño no le había apartado en ningún momento, pero a ratos seguía mostrándose frío, e incluso cuando se forzaba a sonreír Baekho se sentía culpable por obligarle a ello.

Esa tarde parecía bastante animado.

– ¿Me leerás un rato esta tarde?

– Claro. – asintió – Si no tienes deberes.

– Tengo todo el finde para hacerlos – se quejó.

– Bueno, haremos deberes un rato y luego leemos. Te ayudo ¿vale?

Minki asintió, y siguió caminando mirándose los zapatos.

– ¿Sabes que Tao ha cortado con su novia? – “¿Tao? ¿novia?” debía haberlo oído mal. – no han durado ni una semana. Se veía a venir. Aunque ella es simpática y tal.

Necesitó que le explicara de que hablaba, cuando terminó estaba completamente de acuerdo con él en que había sido una locura. “Si ese chico tiene más pluma que el travesti de Pantheon…”

– Oh, mamá dijo que iríamos a mirar un traje para la boda.

– ¿Para ti?

– Si, claro. – se hinchó orgulloso. – ¿Me acompañarás?

– Si quieres si.

– Claro.

Justo llegaban a casa cuando le sonó el móvil. Era Jongin.

– Dime que te parece una locura. – le dijo nada más descolgó – No puedo ser el único cuerdo del grupo.

– ¿Eh? ¿de que hablas?

– Lee tus putos mensajes. – le dijo justo antes de colgar.

“La amabilidad personificada”.

– Voy a coger el ordenador que creo que tengo correo. – le dijo a Minki mientras él se cogía merienda y se instalaba frente a la tele.

Miró los mensajes por encima, hasta encontrar lo que buscaba.

“Wow” pensó al verlo. No le pareció una locura.

Llamó a Hongbin, esperando que pudiese cogerle el teléfono aunque estuviese trabajando. Tuvo suerte.

– ¿Por qué está indignado Jongin?

– Ni idea. – le respondió este. – A mi me parece muy bonito. Llevan ya como seis o siete años viviendo juntos, si fuese legal se habrían casado hace años.

– Seguro – estuvo de acuerdo. – A mi también me parece buena idea. Y puede ser divertido.

Wonsik y Hakyeon se casaban. Más o menos. Lo celebrarían como si fuese una boda, aunque no fuese aceptado legalmente como tal.

Pidió que le pasase a Hakyeon que estaba trabajando allí con él para felicitarle y luego llamó a Wonsik también.

– Felicidades por la boda.

– Gracias – le oía sonreír al otro lado. – Es una tontería, pero queríamos hacerlo. Aunque sea simbólico más que nada.

– Si, será bonito.

– Jongin acaba de decirme que acepta venir si le dejamos hacer de cura – se reía. – nos armará una…

“Menudas ideas…”

– ¿Vas a dejarle?

– ¿Porque no? Será divertido. Y no es más que una fiesta al fin y al cabo…

Estuvo un rato hablando con ellos, llamando a unos y otros para comentar. Kyungsoo se había emocionado y estaba al borde de las lágrimas y Jongin parecía de mucho mejor humor desde que le habían dado permiso para dirigir la ceremonia y montar la fiesta a su manera. No sabía que esperarse.

“Otra boda…” Pensó mientras volvía al comedor junto a Minki.

– ¿Que? – le dijo cogiéndole una galleta – ¿Nos ponemos a hacer deberes?

Minki le miró y asintió, no muy animado.

– Dice mamá que te vas por navidad – Le dijo mientras dejaba los libros sobre la mesa.

“¿Está enfadado?”

– Si, iré a pasar unos días con mis padres y mi hermano.

– Siempre pasas la navidad con nosotros.

– Bueno, por un año no pasará nada. – Minki no le miraba, y no estaba seguro de si quería que lo hiciese. – Serán solo unos días además.

Asintió, aún con la cabeza gacha, mirando al libro.

– ¿Te vas por mi? – le preguntó de pronto mientras leía los ejercicios.

Quería responder que no, pero sentía que estaría mintiendo. Sabía que en parte sí lo hacía.

– Te estás forzando mucho. – le dijo. – tal vez…

– No quiero que te vayas.

Su voz era tierna, suave, y una vez más le hizo sentirse cálido y querido. Y a la vez triste.

– Son solo unos días. – repitió sonriéndole. Minki levantó la cabeza para mirarle y clavó sus ojos en los suyos. Baekho tragó saliva y siguió hablando – Han sido… unos días difíciles últimamente. Sé que te pedí mucho cuando te dije que fingiéramos, como si no hubiese pasado nada. Me duele un poco ver como te fuerzas a actuar. Si me voy unos días… bueno, puede que cuando vuelva sea más fácil.

El pequeño negó con la cabeza, con los ojos aún fijos en él.

– No me fuerzo a sonreír. No me obligas. Sonrío para que no tengas que irte.

 

PD: ¡Feliz cumpleaños Aron! ^^ 

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el mayo 22, 2014 en Ámame profe y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. OWO…subele al volumen Henry!!awww jiji ame este cap ^^ pero aun estoy preocupada x los papas d Min TwT…espero no le pase nada u.u…….Feliz cumple pa Aron oppa ^o^

  2. O.O ese final me dejo así O___________O
    mi corazón se parte en pedacitos por Minki T-T
    Baekho te arrepentiras de rechazarlo tanto
    bueno y ademas de eso me reí casi toooodo el capitulo con lo de ¿te lo has tirado?! jajajajaja fue lo mejor las reacciones :´)
    espero puedas seguir pronto
    bye ^^

  3. Owwww, Minki…. me dan hasta ganas de llorar… Es tan dulce…
    Lo de Minhyun ha sido de coña, me veo a Tao meándose de la risa mientras los demás intentan alejar esa imagen mental…. XDDD
    ¡Actualiza pronto o te castigo sin yaoi!

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

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