Ámame Profe. 32: Juntos, separados.


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

Se despertó tarde. Miró el reloj y se dio la vuelta sobre la cama, planteándose si pasar otro día remoloneando en la cama o pasarlo en el sofá. Quedaba muy mal decirlo, pero a JR no le gustaban las vacaciones.

“No es que no me gusten… es que son aburridas…”

Hyuk se había ido al pueblo con sus abuelos y Minhyun no parecía tener un segundo libre, absorto en la perfección de su novio y todo eso. Estaba Gyuna, si, claro, pero no podía pasar todos los días con ella. Tampoco lo encontraba necesario.

Había probado de salir un día solo con Tao, pero realmente no era lo suyo pasarse la tarde de un probador a otro haciéndose fotos con los últimos modelos de diseñadores caros que no se podía pagar.

“¿Que puñetas hace la gente en vacaciones?”

Se decidió a levantarse y bajó a la cocina a buscar algo de desayuno. Minki estaba sentado en la mesa con mamá y Yixing, dándoles ideas sobre que platos debían servir en el banquete nupcial. Últimamente no se hablaba de nada más, y eso que aún faltaban meses para la boda.

– Buenos días dormilón. – le saludó Yixing. – Se nos pegan las sábanas ¿eh?

– Ñeh… – le respondió con algo parecido a una sonrisa y, aún adormilado, se sentó en la mesa a desayunar con ellos.

– Hyun-ah, – le llamó Minki con voz animada – ¿tu ya tienes traje para la boda? ¿me acompañarás a buscar el mío?

“Pídeselo a Tao” pensó “le harás feliz”. Asintió sin muchas ganas. Su hermano siguió hablando con mamá y Yixing y él pudo desayunar en paz.

Pero mientras desayunaba y se iba despertando se fijó en Minki. No es que hubiese estado triste los días anteriores, pero parecía más feliz. Exultantemente feliz.

– Te veo animado. – le dijo. El pequeño sonrió en respuesta y cogió otra galleta.

– Para Minki, que ya has comido un montón – le regañó su madre. Luego se giró hacia el mayor de sus hijos. – yo no sé ni como está despierto. Ayer se quedó hablando con Baekho hasta las tantas. Se quedó dormido al teléfono. Y mira que te avisé que no lo hicieras. – añadió dirigiéndose de nuevo al pequeño. Este le sacó la lengua en respuesta.

“Baekho. ¿Como no?”

Él también se había ido a dormir tarde. Se había quedado conectado al chat. Por la noche se conectaban todos y era el único momento del día en que hacía algo.

“Aron me ha pedido una cita” Les había dicho Minhyun orgulloso y feliz. Se había reído, diciéndole que vaya horas de tener su primera cita, pero él estaba tan feliz que se le terminó pegando. “Dice que no puede ser que lleve tanto tiempo aquí y no haya hecho algo de turismo por la capital, así que iremos a ver monumentos importantes y tal”.

“Planazo” respondió Sanghyuk. Le ignoraron mientras Tao y JR le preguntaban que irían a ver o que harían.

“Pues no le encuentro la gracia a eso de tener una cita así ahora” siguió Hyuk “habéis follado y todo. Eso se hace antes.”

“Que romántico eres Hyuk” se burlaba Zitao. “Creo que empiezo a entender porque tus novias te dejan”

“Cállate Tao”

Se estuvieron metiendo con Hyuk hasta las tantas, y hablando de los planes para Minhyun del día siguiente, y de cualquier cosa en realidad.

“Como está Minki” Le preguntó Minhyun siendo ya tarde. Todos le habían pillado cariño a su hermanito, Min el que más, y su “pelea” con Baekho no había pasado desapercibida a nadie.

“No se, no es como si me contara nada. Parece que esté bien pero… no se.”

“¿No está bien? Parecía que ya se le había pasado ¿no?”

Si, lo parecía, pero en el fondo JR sabía que no, y estaba preocupado. Por eso verle sonriendo, sonriendo de verdad, le había quitado de encima un peso inmenso.

Fuera lo que fuera lo que había pasado con Baekho parecía que estaba arreglado.

 

Minki si quedaba con sus amigos esos días. Se veían con Luhan y Sehun en el parque del colegio, pero lo que más le gustaba era ir a casa de Taekwoon, ya fuese con todos o él solo.

Su madre le dejó allí por la mañana y le dijo que le pasaría a buscar por la tarde. Luego se las apañaría para llamarla y convencerle para que le dejase quedarse a dormir.

– Me dijo que me echaba de menos – le presumía mientras su amigo daba toques a la pelota de futbol. – Creo que empieza a aceptarlo.

Sehun y Luhan se reían de él a veces, diciendo que todo ese tema de Baekho era una locura, pero Taekwoon solo callaba y asentía. Era su manera de apoyarle.

– ¿Crees que lo conseguirás? – le preguntó Taek tumbado en el colchón arriba en la buhardilla.

– Lo espero.

 

Cogieron el bus para volver ya de noche, más tarde de lo que esperaban. Tuvieron que correr porque era el último y no querían perderlo. Al final llegaron antes de tiempo.

Menuda carrera – se reía Aron dejándose caer en el banco de la parada. Minhyun asintió, jadeando aún. – Ha estado bien.

A decir verdad había sido un gran día. Habían pasado la mañana de un lado para otro, visitando los sitios más importantes entre una nube de guiris de todas las nacionalidades posibles. Habían comido en un pequeño puesto de fideos del centro y habían paseado por los sitios importantes. Aron había hecho fotos de todo, sobretodo de Minhyun, y él no había dejado de sonreír para él.

Habían subido a la torre cuando ya era oscuro, con la ciudad iluminada a sus pies y habían dudado delante de la reja llena de candados donde las parejas dejaban sus promesas de “juntos para siempre”.

Ninguno de los dos quería proponerlo, ninguno de los dos podía soportar no hacerlo.

No estaremos juntos para siempre – le había dicho Aron cogiendo su mano para cerrar juntos el candado en la reja junto a los demás – pero pase lo que pase con nuestras vidas no olvidaremos nunca esto.

Minhyun había asentido con lágrimas en los ojos, y lo habían sellado con un beso, sin importarles si la gente les miraba.

También habían comprado unas pulseras a conjunto. No como un “objeto de pareja”, sino como un recuerdo.

“¿De nosotros o de Seúl?” se preguntaba Minhyun ya arriba el autobús, con sus manos cogidas y la cabeza sobre su hombro.

¿Que día te vas? – le preguntó mirando a la oscuridad a través de la ventana.

El dos.

– ¿Febrero?

Asintió, en silencio, y le apretó los dedos entre los suyos.

Min. – le llamó ya cuando llegaron, caminando hacia su piso. – si quieres… Nunca me han gustado las relaciones a distancia y no lo planteamos en ningún momento, pero si quieres… tampoco sabíamos que esto sería así.

No – se negó él. Le apretó la mano, dentro del bolsillo de la chaqueta de Aron, mirándose los pies mientras caminaba. – Es como habíamos quedado desde el principio, en cuanto te vayas se acaba.

Aron le miraba, nevaba y los copos blancos se le pegaban al pelo, tenía la nariz enrojecida y los labios oscuros. Le devolvió el apretón y soltó su mano para sacar las llaves del apartamento.

No sabíamos que esto iba a ser así cuando empezó” se dijo mientras subían las escaleras. “No sabía que me enamoraría tan perdidamente cuando le besé por primera vez”. Pero ya lo había propuesto y el pequeño le había dicho que no. No iba a insistir y atarle a él. El recuerdo sería suficiente.

Minhyun no tenía muy claro porque había dicho que no. De algún modo no quería que se sintiese obligado. Quería creer que Aron estaba igual de enamorado que él, pero era mayor y probablemente no significase tanto para él. “Seguro que no llora tanto”.

Saludaron a Henry que estaba en la sala con una chica, Kris estaría durmiendo ya. Se metieron en la habitación y tendieron las chaquetas y bufandas en un par de sillas para que se secasen de la nieve que les había caído encima.

No me olvidarás ¿verdad? – le rogó Minhyun pegándose a su pecho, tendidos sobre la cama.

Eh, – se burlo Aron riéndose – eso ha sonado demasiado a despedida. Aún nos quedan días. Más de un mes.

– Un mes. – murmuró el pequeño. Se estiró y le besó en los labios, sintiéndolos tan fríos como los suyos.

¿Cómo podría olvidarte?” pensó Aron para si mientras le devolvía el beso, mientras le abrazaba y se perdía en él.

Consiguió hacerle reír a base de caricias, de besos y de rozar su nariz fría con la suya. Y se besaban.

Ya no hace frío ¿eh? – le dijo Aron sonriéndole.

Para nada. – respondió Min sonriendo también, mirándole con deseo. – Va, que te dejaré estar arriba.

Le sonrió con orgullo mientras Aron abría la boca para quejarse, pero terminó riendo y besándole.

Pequeño demonio

 

Baekho recibió el año nuevo junto al mar, como hacía años que no hacia. Se levantó temprano, antes de que saliera el sol y se encontró con Jongsuk para ir hacia allí, para ver salir el sol sobre el agua.

Era un día cálido, para estar en lo más crudo del invierno, y en cuanto el sol empezó a calentar la arena ambos se descalzaron y corrieron por la orilla sobre las olas.

Jongsuk saltó sobre él, le abrazó y le besó, con esa mirada suya tan seductora. Baekho le miraba asombrado como se quitaba la ropa y saltaba al agua, desnudo entre la espuma del mar.

– Cogerás una pulmonía. – le advirtió. Él se rió.

– Valdrá la pena. – le dijo sonriendo, – Aaaah, esto es tan genial…

Le convenció para meterse con él, y aunque el agua estaba helada una vez estuvo dentro y empezó a nadar estuvo de acuerdo en que la sensación era genial. El frío le despertó, le hizo sentirse vivo, respiraba el aire helado y sentía el sol con más intensidad.

“Ojalá los niños estuviesen aquí” pensó mientras hundía la cabeza en el agua. Le hubiese encantado compartir esa sensación con Sunyoung y los chicos. Luego recordó que estaba desnudo y decidió que era mejor que no estuviesen.

Jongsuk le abrazaba bajo el agua. Sentía su cuerpo caliente en contraste al agua helada. Era agradable, reconfortante, pero prefería nadar.

Salió cuando empezó a no sentirse los pies, no mucho rato después, se vistieron y fueron a casa de Jongsuk a darse una ducha caliente y un revolcón rápido. Luego volvió a comer a casa de sus padres, con su hermano, sobrina y cuñada presentes. Jugaron, bebieron y charlaron.

“No está mal como último día” Se dijo ya tarde con una sonrisa. Se iba al día siguiente temprano y no tenía idea de cuando iba a volver. “Cuando la niña se case” Pensó irónico subiendo para su habitación.

A decir verdad se lo había pasado bien, pero tenía ganas de volver, de ver a Minki. “¿Me habrá echado de menos?”

Le llamó para desearle buenas noches. De hecho tenía que llamar igualmente a Sunyoung para quedar para que le pasase a buscar al aeropuerto.

Le cogió el pequeño, y Baekho sonrió al oírle al otro lado.

– ¡Hyung!

– Hola Minki.

– ¿Tienes que hablar con mamá? – le preguntó. “¿Tan rápido?”

– Si.

– ¿Luego te quedarás hablando conmigo? – “Eso ya me cuadra más…”

– Si tu quieres si.

– Claro que quiero… – casi podía verle haciendo morritos.

Horas más tarde Baekho oyó a Minki quedarse dormido al teléfono. Sonrió y colgó.

“Que ganas de verle” Pensó. Como si hiciera más de diez días que no se veían.

 

JR esperaba frente a la puerta, con la chaqueta ya puesta junto a su madre mientras Minki corría por la casa buscando los zapatos.

– Minki, o estás ya a punto o nos vamos sin ti.

– ¡Es que me falta un zapato! – se quejaba lloriqueando.

– ¿A que voy yo y la encuentro?

JR estaba seguro de ello.

– ¡Que no está!

Obviamente, mamá la encontró.

– No estaba.

– Ya, la he hecho aparecer yo ¿no?

Murmuró algo mientras se metía en el coche que ninguno de los dos oyó.

– Voy a pedirte hora a la peluquería un día de estos ¿vale Minki? – le dijo ya conduciendo.

– Pero que no me quiero cortar el pelo.

– Pareces una niña – le espeto JR sin desviar la vista de la ventana.

– No me importa – le respondió su hermano. – Me gusta así. Lo quiero largo. Laaaaaargo.

– ¿Para hacerte trenzas? – insistió JR. – a Joorí le encantará poder tirarte de ellas.

Le sacó la lengua a su hermano mientras su madre al volante no podía evitar reírse.

– Joori ya no se mete conmigo.

– Si te haces trenzas seguro que alguien lo hará.

– Ya. Ya. – les calmó mamá. – Jonghyun, nadie va a meterse con tu hermano. Porque se va a cortar el pelo. – añadió mirándole por el retrovisor. – ¿a que si Minki?

Resopló y desvió la vista a la ventana, pero el mal humor no le duro mucho. Pronto pudo ver el aeropuerto desde la ventanilla del coche y sonrió.

Esperaron a Baekho en el vestíbulo de llegadas y pronto anunciaron su vuelo. No tardó mucho en salir junto a los demás pasajeros. Verles, sonreírles y saludarles.

Hubiese abrazado primero a Sunyoung si Minki no hubiese saltado a sus brazos. Le dio una vuelta en el aire y volvió a dejarle en el suelo.

– ¿Has crecido? – le preguntó asombrado. Realmente parecía más alto. Cada vez que se veían le parecía mas alto.

– No creo – se rió el pequeño.

– Es probable – respondió su madre. Le abrazó también y luego se apartó para que saludase a su otro hijo.

– ¿Tu también has crecido o que?

– Ya soy tan alto como tu – afirmó orgulloso.

“¡Solo he estado fuera diez días!” Pensó horrorizado.

Mientras caminaban para el coche Minki se le colgó del brazo, le atrajo hacia si y le abrazó.

Le gustaba como encajaba tan perfectamente en sus brazos, le gustaba su aroma a champú, la calidez que dejaba en su pecho, como le sonreía con sus labios de corazón.

– ¿Te estas dejando el pelo largo?

El pequeño asintió y su madre suspiró.

– ¿Y tu? – le devolvió la pregunta. – Se te ven las raíces.

– Tendré que teñirme otra vez.

– ¿De rosa?

– Nunca.

 

Yixing les había preparado la comida y enseguida que llegaron se sentaron a la mesa. Le preguntaron que había hecho esos días, y les respondió ahorrándose muchos detalles, escuchando a su vez que novedades había de esos días.

– Minhyun está deprimido porque su novio se marcha en un mes ya, pero se lo ha presentado a sus padres – mencionó el mayor de los hermanos.

– Luhan tiene novia, – seguía el pequeño – pero no creo que duren mucho, solo le hace gracia besarla. Dice que mola, pero ni Sehun ni Taek quieren oír a hablar de ello.

– Ya hemos escogido las flores para los ramos, – explicaba la madre – el mío y el de mi hermana, y su vestido para dama de honor. Será azul, como las flores.

– Todo será muy azul. – asentía su prometido. – necesitaré una corbata azul también.

Después de comer se quedó tumbado con los chicos en el sofá mientras daban un programa malo de variedades.

– ¿Te quedarás a dormir esta noche Baekho? – le preguntó Minki con ojos brillantes.

– No creo. – le respondió casi automático. Luego se giró a mirarle, como le hacía morritos y le miraba con ojos de cachorrito. Sus ojos ya no estaban tristes. Si habían estado mal antes de que se fuera ya no recordaba porque. – ¿Porque no vienes tu a dormir a mi casa?

Abrió los ojos emocionado y le faltó tiempo para decirle que si. Fue su madre quien se opuso.

– Ya irás otro día Minki, – le dijo Sunyoung sentándose en el brazo del sofá a su lado – Baekho estará cansado.

– En realidad no, llevo toda la semana descansando.

– Oh, pensaba que estabas entretenido. – le sonrió burlona, obviamente refiriéndose a Jongsuk.

– No tanto, no tanto. – se rió Baekho. – ¿le dejas que venga?

Minki se pegó a su pecho en respuesta, mirando a su madre como retándola a que intentara separarlos.

– Si a ti no te molesta claro, no hay problema.

 

Aún se quedaron a cenar, ya que Baekho alegó que no había nada de comer en su casa, luego irían ara allí.

“¿Por qué habrá preferido que vayamos a dormir a su casa y no aquí?” Se preguntó Minki mientras terminaba de cenar, muy rápido, para poderse irse cuanto antes.

Baekho le sonreía, con esa enorme sonrisa que tenía siempre. Le abrazaba, le sacudía el pelo, le hacía bromas. Realmente no quedaba nada de esa incomodidad que había entre ellos antes de que se fuera. Solo habían sido unos pocos días, pero se habían echado de menos lo suficiente como para comprender que no podían estar enfadados, que se necesitaban demasiado el uno al otro. “¿Habrá aceptado finalmente que estamos destinados a estar juntos?”

“¡Va a violarme!” Pensó de repente con una exclamación.

– ¿Pasa algo? – le preguntó Baekho que se había girado al oírle jadear. Negó con la cabeza, decidido, pero no pudo evitar sonrojarse. JR se rió y Baekho le pasó la mano por el pelo, divertido.

“No, no, ¿Cómo va a ser eso? Pero quiere que vaya a su casa, y estaremos los dos solos… Y está muy cariñoso… ¿que voy a hacer? Quiero pero… no puede ser ¿Tan pronto? Pero no puedes negarte Minki, llevas años esperándolo. ¡Aaaaish!”

– ¿Queréis que os lleve en coche? – les propuso Sunyoung una vez hubieron cenado.

Baekho se encogió de hombros antes de responder

– No hace falta. Se puede ir andando perfectamente.

– Pero vas con la maleta, – insistió la madre – y es tarde.

– Ya… no se, por mi está bien andar. ¿A ti que te parece, Minki?

“En coche iremos más rápido. Cuando lleguemos me va a violar. Aunque no será violación, porque quiero que lo haga. De verdad quiero.”

– Bueno – respondió con su mejor tono lastimero – supongo que podemos ir andando…

Baekho se rió, pero no más que los demás.

– Voy a buscar el coche – asintió Sunyong levantándose.

– Ya voy yo – Yixing se levantó antes y la empujó por los hombros para que volviera a sentarse.

– Puedo ir – se quejó ella.

– Lo se, pero llevas toda la semana trabajando muy duro organizando la boda, descansa. – la besó en la mejilla, abrazándola con su cuerpo con las manos aún en sus hombros.

– Creo que para una mujer nunca es un problema organizar una boda. – mencionó Baekho. Yixing se rió, dándole la razón, mientras ella le fulminaba con la mirada pensando “hombres…”.

– Y entre tus amigos, Wonsik y Hakyeon ¿quién es la mujer? – se burló ella.

Baekho resopló.

– Están las dos muy locas. – respondió riéndose recordando algunas de las cosas que habían mencionado cuando hablaban de ello. “Y encima les ayuda Jongin a organizar la boda… Va a ser un espectáculo”.

 

Yixing les dejó frente a la puerta de su bloque, Baekho le dio las gracias por llevarles y cogió su maleta para perseguir a Minki que ya le esperaba dando saltitos frente a la puerta esperando a que abriese.

“¿De verdad lo haremos? No creo pero… estamos solos… Aunque estamos solos a menudo… ¿Vamos a hacerlo? Creo que no estoy preparado…”

Seguía nervioso mientras subían las escaleras, y ya una vez allí mientras ayudaba a Baekho a deshacer un poco su equipaje, solo lo justo para sacar las cuatro cosas que podía necesitar y no sentirse tan mal de dejarlo todo para el día siguiente. Mientras Baek sacaba y guardaba cosas Minki encontró un paquete de condones que Baekho escondió rápidamente, y de repente tuvo miedo de verdad.

“¿Y si pasa?” Entre su mundo mental de fantasía y la realidad había un paso que no estaba seguro de querer dar aún. “Llevas años esperándolo” se decía. “Estás tonto Minki” se respondía enseguida.

– ¿Leemos un rato? – le pidió a Baekho una vez este decidió que había deshecho suficiente de su equipaje.

– Pero no mucho ¿vale? Que es tarde.

– Quedan pocos capítulos para terminarlo.

Baek cogió el libro, abriéndolo por donde tenían el punto.

– No vamos a terminarlo hoy. – le advirtió.

Pero a la que empezaron a leer las páginas fueron volando una tras otra. La protagonista descubría al fin quien intentaba matarla, luchaban, se salvaba y se daba cuenta de que todo había sido un complot, que la sangre de dragón aún corría por sus venas y que aún podía despertara a su especie. Y conseguía al fin una declaración sincera del mercenario con el que se sabía que tenía que terminar desde el primer capítulo.

Y de repente Baekho se descubrió pasando la última página, se dio cuenta de la hora y se maldijo por lo tarde que era. “No deberías dejarle irse a dormir a estas horas.” Se regañó a si mismo mientras le apuraba a que se pusiera el pijama. “Bueno, está de vacaciones” se dijo para consolarle.

– ¿Puedo dormir contigo? – le preguntó el pequeño.

Ni se planteó decirle que no. Sabía que terminaría convenciéndole igual. “Ya es muy mayor…” Se dijo. Pero de todos modos le daba demasiada pereza montar la otra cama.

– Si quieres…

Sonrió, y saltó a meterse entre las sábanas.

Baekho sonrió y le siguió, sintiendo como enseguida el pequeño buscaba su cuerpo y se abrazaba a él. “Es tan cálido…”

Minki le reconfortaba, siempre lo había hecho. Desde hacía años siempre que estaba triste o agitado se calmaba con un abrazo del pequeño, con una sonrisa suya, como si le necesitase.

Le envolvió entre sus brazos, estrechándole con fuerza contra su pecho, sintiendo la calidez del abrazo. Se separó y le sonrió.

– Vamos a dormir ¿eh? – el pequeño asintió y Baek se estiró para apagar las luces. Cuando volvió a tumbarse le abrazó de nuevo y sus cuerpos quedaron enlazados, muy juntos.

Hacía años que había dejado de preguntarse si su relación no era demasiado extraña. Le gustaba cuidar de él, estar a su lado y protegerle, le gustaban sus abrazos y sus sonrisas, que le buscase. Pero últimamente parecía tener mucho más que plantearse. “¿Estará enamorado de mi de verdad?”

Le acariciaba el pelo, por la nuca. Realmente lo llevaba muy largo. Le llegaba a los hombros y le caía por la espalda, y Baekho jugaba a enredar los dedos en su cabello.

– Hyung. – murmuró el pequeño. Estaban tan pegados que sus palabras sonaron muy cerca de sus labios, y de repente sin saber muy bien porque estaba nervioso. “Espero que no intente besarme otra vez… de verdad no tengo ganas de montar la otra cama a estas horas” – ¿Crees que llevo el pelo demasiado largo?

Casi sintió ganas de reír.

– No, creo que te queda bien. – le respondió pasándole un mechón por detrás de la oreja. – pero igual te queda mejor en unos años.

– ¿Por?

– Porque eres muy pequeño aún, y tan guapo que con el pelo largo seguro que te dicen que pareces una chica – se rió. – pero en unos años, cuando hayas terminado de pegar el estirón parecerás un adolescente rebelde, y quedará bien. Más aún si también te lo tiñes o te haces algún piercing.

Minki se rió, y se estiró para acariciarle las orejas.

– ¿Tu también eras un adolescente rebelde? – le preguntó riéndose. En su voz había un tono juguetón, un tono sensual que decidió ignorar. “Empieza a ser demasiado mayor…”

– Oh, ya lo creo. – le respondió intentando sonar calmado. – Me hice el primer agujero cuando aún vivía con mis padres, el resto luego – llevaba cuatro en una oreja, dos en la otra – también me teñí cuando me fui.

– ¿Cuántos años tenías?

– ¿Cuándo me fui? – Minki asintió – Dieciocho.

– ¿Por qué te fuiste?

– Estás cotilla ¿eh? – se rió Baekho.

– Es que nunca cuentas nada sobre ti. – insistió haciendo morritos. Baekho suspiró, se acomodó mejor en la cama y dejó que recostase la cabeza sobre su pecho. Minki podía oír el latido de su corazón, y Baek sentir la piel cálida de su mano que se posaba sobre su cintura, y como su propio corazón se aceleraba. Sabía que podía oírle e intentó calmarse.

“¿Que demonios te está pasando?”

– Me fui porque vine a estudiar aquí, a la universidad.

– ¿Siempre has ido de rubio? – siguió preguntando el pequeño, subiendo la mano para acariciarle la clavícula, el cuello, la oreja, el pelo.

– Casi siempre – admitió – a veces más claro, a veces más oscuro, más corto o más largo, pero hace años que llevo este peinado. Ya es muy mío.

– Si lo es – asintió el pequeño. – Me gusta.

Le acariciaba el pelo, y la oreja, los pendientes que llevaba en ella, haciéndole cosquillas tan suaves que quedaban gravadas en su piel. Y de repente Baekho sintió que necesitaba decírselo. No lo había preparado ¿o tal vez si? Pero sintió que necesitaba hablar, y cruzó los dedos para que el pequeño no se enfadase o sacase conclusiones erróneas de lo que fuese que iba a decir. Ni él mismo lo tenía claro.

– Minki, yo… – suspiró, intentando calmar su corazón. – he estado pensando en lo que dijiste. En lo que hiciste – aclaró – que me besaste. – sintió como se removía y se tensaba, tan pegado a él que podía sentir el más mínimo movimiento en su propia piel. – he considerado la posibilidad de que realmente estés enamorado de mí. Y… realmente no se como decirte esto. Como ya te dije no puedo corresponderte. Eres demasiado pequeño aún para que pueda verte de ese modo, para que pueda desearte. – y aunque no se hubiese movido en absoluto sentía como se alejaba. “no puedes perderle” – pero sé que te quiero. Sé que eres la persona más importante para mi ahora mismo. Sé que te necesito y que no puedo permitirme perderte – aún a oscuras podía sentir sus ojos, enormes y brillantes, fijos en él. – No puedo corresponderte ahora, pero… tal vez… en unos años… – No creía realmente que su relación fuese a cambiar, no creía que en unos años se sintiera menos culpable por como le miraba el pequeño, no creía que nada fuera a cambiar, pero sabía que a cada año que pasaba le necesitaba más, sabía que no podía perderle, sabía que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa para mantenerle a su lado. – Tal vez, en unos años… pueda aceptar que siento algo por ti…

Le dolía mentirle para mantenerle a su lado, pero no tanto como había pensado. No lo sentía como una mentira.

El pequeño se mordió los labios y se refugió contras su pecho.

– Puedo esperar – murmuró contra su ropa. Baekho sonrió, no sabía si por sus palabras o por el tono esperanzado y dulce de su vocecita tierna. – Pero quiero que me prometas algo.

“Uy”.

– Dime.

– Cuando… – las palabras se le atragantaban, nervioso – Sé que nos llevamos muchos años, y sé que eso te preocupa, pero quiero que me prometas que si en unos años… realmente sientes algo… o… o yo te atraigo… – No era capaz de decirlo. ¿Lo era? Si, claro que si – Si… si eso llegase a pasar… no quiero que te lo niegues. – Enterraba la cabeza en su pecho y bajaba la voz, Baekho casi no podía oírle. – Quiero… quiero que me lo digas, y que no te cierres a que pueda pasar algo solo porque nos llevamos muchos años y es raro. Puedo esperar, pero solo si sé que no vas a mentirme. Que si te enamoras de mi me lo dirás y dejarás que pase lo que sea que tenga que pasar.

Baekho se quedó en silencio, sin ser capaz de responder. Minki ya no tenía nada más a decir. “Vamos, di algo”. Se agitaba, incómodo y nervioso. Igual tenía que habérselo callado. Pero había querido decírselo. Necesitaba que le prometiese eso.

Y Baekho no podía ni pensar. A decir verdad pensaba en tantas cosas que no podía ser consciente de ninguna.

“Esto es mucho más serio de lo que pensabas” Esa sensación le abrumaba a menudo, ¿Por qué siempre era tan lento a darse cuenta de las cosas? “¿Cuándo ha crecido tanto este crío?” Sus palabras eran maduras, mucho más ciertas de lo que Baekho había esperado, mucho más seguras de lo que sería normal en alguien de su edad. “No tiene doce años” se decía “mentalmente no”. Siempre había sido maduro, pero ¿tanto? “Soy más crío yo que él”.

– Te lo prometo. – le susurró abrazándole con fuerza.

 

 

 

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el junio 5, 2014 en Ámame profe y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 8 comentarios.

  1. enserio!!!!!!!!!!!!!!1 ñaosdfihaluhñfaujghñafhñs ❤ ❤ ❤ ❤ llevo TODA pero TODA la tarde actualizando la pagina para leer el maldito capitulo!!!!!!!!! enserio me encanta demasiado ❤ Te odio mucho mañana tengo examen y he perdido mucho rato U.U …. pero te quiero por este sublime capitulo ^^ Minki mas maduro que Baekho jajaja pues si XD
    Enserio quiero que la serie siga para ver mas BaekRen pero no quiero que siga por el MinRin TT dilemas de la vida!!!! en fin… esperare ANSIOSISIMA el siguiente capitulo ❤

  2. Oh por dios qué monos…. Minki, crece ya!!! Ains, yo creo que los sentimientos de Baekho sólo crecerán en esos años. LOVE Love is in the air…

  3. Waaaa!!! Al fin paso algo!! Que genial el capitulo!! Pero no estoy conforme!! Exijo más!! Haha… Okno… Continua!! Please!!

  4. o___________________________o 😮 asi me quede con las palabras de Baekho y Minki jajajaja
    he esperado toooodo este tiempo desde que empezó el fic a que Baekho le dijera por fin algo así y ahora esa respuesta de Minki…. ese niño es muy maduro para su edad
    me muero por leer que pasara cuando crescaaaa :3
    redactas muy bien, sigue pronto porfa 🙂
    saludos ^^

  5. actualiza!!, actualiza!!,actualiza!! ^^ unnie actualiza la historia esta buena…

  6. sigo esperando -_- quiero mas baekren …porfi no me mates de la curiosidad! *_*

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

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