Ámame Profe. 33: Para siempre y hasta nunca.


banner AP 33

 

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

Enero pasó entre exámenes, cualificaciones y peleas en la nieve. Un ligue de Tao y una novieta que Hyuk se trajo del pueblo, citas tomando chocolate caliente mirando la nieve para JR, abrazos cálidos y largas horas leyendo para Minki, lágrimas y besos para Minhyun.

Y de repente era febrero.

Aron llevaba unos días de vacaciones, de modo que ya había recogido todo y mandado algunas cosas, se había despedido de sus compañeros de universidad e incluso había ido al colegio a despedirse de los chicos que habían sido sus alumnos y de los profesores que habían sido sus compañeros.

Y había reservado esa última tarde para Minhyun, igual que tantas otras antes.

Aron se marchaba al día siguiente, por la tarde, pero Minhyun había decidido que no iría a despedirle al aeropuerto. No quería que le viese llorar. Otra vez. Por eso se prometió que no lloraría esa tarde tampoco.

“Últimamente parezco una embarazada o algo, tantas hormonas…”

Así que había intentado acallar las hormonas con más hormonas y Aron y él llevaban horas besándose y abrazándose desnudos. Era lo único que podía soportar. Si sacaba la guitarra y le seguía enseñando acordes como había estado haciendo esas vacaciones se pondría a llorar. Si charlaban aunque fuese de cualquier cosa trivial terminarían llegando al “cuando no esté” “cuando te hayas ido” “cuando ya no estemos juntos” y lloraría. Mientras le besaba no lloraba, así que bienvenidos fueran los besos, las caricias y los abrazos apasionados, bienvenidos fueran esas muecas silenciosas de placer, esas embestidas bruscas.

– Min… – tubo que pararle Aron al fin. – Estoy exhausto…

– No. – se negó, aún besándole, buscándole. – Más.

– Min… – le apartó, riéndose. – Vamos.

– No.

Volvió a reírse.

“Niño testarudo…”

– Ni siquiera me quedan condones ya.

– Pídeselos a Kris.

– JA. – “no le debo suficientes ya”. Rodó sobre la cama para quedar a su lado y abrazarle. – ¿Querrás que te mande un mensaje cuando llegue?

– No.

Aron le miró, sorprendido, preguntándole con los ojos el porque de un No tan rotundo.

– ¿Quieres que te responda yo cada día diciéndote que me quiero cortar las venas porque no estás aquí? – Tenía lágrimas en los ojos y Aron sintió como se le clavaba cada palabra, y a la vez no pudo evitar sonreír. Murmuró su nombre mientras le acariciaba los pómulos y este suspiró y se dejó caer sobre la cama, bocabajo. – Lo siento, me estoy comportando como un crío.

– Un poco – sonrió y se dejó caer sobre él, haciéndole cosquillas. – Vamos, sonríe. – le pidió tirándole de las mejillas. – Mira, tengo algo para ti.

– ¿Eh?

Se levantó de la cama, desnudo, yendo a buscar algo al lado del escritorio. “Disfruta tus últimas vistas al paraíso” pensó Minhyun mirándole.

Cuando Aron regresó traía la guitarra con él.

Dime que no me has compuesto una canción. – le advirtió mirándole muy serio. Aron sonrió.

No tengo tantas ganas de verte llorar, tranquilo.

Min desvió la mirada, haciendo morritos, pero volvió a fijarse en Aron, como se sentaba sobre la cama de piernas cruzadas, la guitarra entre ellas, dispuesto a tocar. Desnudo. “Jo, que sexy…”

– Creo que acabo de desarrollar un fetiche o algo… – murmuró entre dientes. Aron se rió al oírle y entrecerró los ojos al mirarle, con una exagerada pose de modelo. Consiguió hacerle reír y se sintió feliz. “Con lo guapo que está cuando sonríe…”

Bueno, toma – le dijo Aron al fin tendiéndole la guitarra – Mi regalo de despedida.

Minhyun le miraba, son comprender.

¿Que? – insistió, acercándole más la guitarra. – ¿¡Tu guitarra!? – exclamó sorprendido. Aron asintió, con una sonrisa, y Minhyun la cogió con suma delicadeza, como si se fuera a romperse. – Pero… pero… es… no puedes darme esto… es mucho…

Se encogió de hombros, con una sonrisa.

Quiero que la tengas.

Pero… es tuya, – seguía negándose asombrado – ¡es tu guitarra! Vas con ella a todas partes y… es…

No es para tanto – le quitó importancia con un ademán – tengo otra en casa – puntualizó. – Más buena. No la traje para que no le pasara nada así que realmente tampoco necesito esta. Y además ya he empacado y mandado las cajas y esto no me dejarán subirlo al avión así que…

Minhyun tuvo que aceptar eso y callarse, con un simple “oh”.

¿Estás seguro? – preguntó aún por última vez. Aron asintió, decidido y terminó de convencerle. – Gracias – murmuró abrazando la guitarra contra su pecho. Luego le miró, disculpándose – Yo… yo no tengo nada para ti…

“No necesitas darme nada” iba a decir, pero sabía que con eso no le convencería.

– Regálame una sonrisa entonces. – le dijo acariciándole el mentón. – prométeme que no te obsesionaras con esto, con nosotros, que seguirás a delante, que encontrarás otro novio. Aunque no sea ni la mitad de bueno que yo – añadió en broma con un suspiro de resignación. Minhyun se rió y Aron siguió hablando. – Lo único que quiero es que seas feliz.

 

Se fue tarde, muy tarde, cuando ya ninguna excusa valía para arañar cinco minutos más de tiempo. Le acompañó hasta la puerta, luego hasta la calle, y finalmente salió para ir con él hasta su casa. Se besaron, muy largo, sin que ninguno de los dos se atreviera a romper ese beso. Un beso que supo amargo pero también a muchas promesas.

Cuando finalmente se separaron no le dijo adiós, era una palabra demasiado dura para pronunciarla. Subió corriendo las escaleras y se encerró en casa, sintiendo en los ojos las lágrimas que se había prometido no derramar frente a él. Se abrazó a la guitarra que ahora era suya y se levantó para verle irse desde la ventana.

“Hasta siempre”

 

Hubiese sido una mentira muy descarada decir que no se había pasado la noche llorando. “Va Min, que no hay para tanto” se decía. “Se acabó, ahora es tu ex novio, puedes vivir con ello”.

No se parecía en nada a cuando había cortado con Minho. “¿Y que esperabas?” Eso le sonaba a algo demasiado lejano ya. Lejano y sin importancia. Aron era reciente, Aron era… Aron.

– Ay cariño – Murmuró Tao al verle por la mañana con los ojos enrojecidos que le delataban. Le abrazó y casi le arrastró hasta el colegio colgado de su brazo.

– ¿Ya se ha ido? – le preguntó Hyuk con toda la delicadeza que fue capaz, que no fue mucha. Pero le abrazó, igual que JR, que le cogió en sus brazos en silencio y estuvo todo el día a su lado, intentando hacerle sonreír. Hasta Minki fue a abrazarle, un momento que pudo escaparse a la hora del recreo. Le besó el la mejilla y le dijo que le quería, y que el mundo era injusto y que tenía que sonreír.

– Aún no se ha ido ¿verdad? – le preguntó JR mientras estaban en clase.

Minhyun asintió, ausente. Había un profesor hablando y alumnos tomando apuntes. O haciendo dibujitos en la libreta, a saber. Min ni siquiera hubiese podido decir que asignatura era.

– ¿Cuando sale su vuelo? – insistió su amigo.

– Tarde. A las seis y algo, las siete.

– ¿Por qué no vas a despedirle?

Negó con la cabeza, como si le molestase la idea.

– Me pondré a llorar otra vez y será ridículo. – le explicó. – Y ya no quiero que me vea llorar. – Miró a la pizarra y copió alguna palabra del esquema que había dibujado el profesor. – Me regaló su guitarra – añadió con una sonrisa. JR sonrió también.

– Creo que deberías ir. – le dijo – sería bonito ¿no crees?

Volvió a negarse, pero cuanto sonó el timbre que indicaba el final de las clases le cogió el brazo y le miró fijamente, decidido.

– Quiero ir. – casi le suplicó. JR sonrió, y ambos salieron corriendo para el edificio de primaria a buscar a Baekho.

– ¡Hyung! ¡Hyung! – le llamaba JR entrando en su clase. – necesitamos que nos lleves en coche al aeropuerto.

Les costó poco convencerle, aún menos cuando Minki llegó corriendo diciendo que quería ir también.

 

Llegaron al aeropuerto apenas una horas antes de que saliera su vuelo, Rezando para que no hubiese pasado aún los controles.

– Jo, esto es enorme. – se quejaba Minki – ¿Cómo se supone que le encontraremos?

– ¿Y si ya ha entrado? – Minhyun se mordía las uñas, nervioso.

“Quiero verle” pensaba “Aunque sea por última vez…” Callaba e intentaba no llorar porque se sentía demasiado dramático, pero le dolía. Le quería tanto que le dolía en el corazón pensar que no volvería a verle.

– Vuelve a probar de llamarle – le insistió su amigo. Asintió, y sacó el móvil para marcar.

Lo había intentado un par de veces mientras aún estaban en el coche, pero salía que estaba apagado. Y seguía apagado. “¿Será que ya ha pasado los controles y no tiene cobertura?” Colgó y volvió a intentarlo.

No podía irse. Tenía que verle, tenía que encontrarle para pedirle que volviera, que le escribiera cuando llegara a casa, que le esperase.

Corría buscándole, con los otros tres pisándole los talones.

Necesitaba encontrarle, verle. Que le besara por última vez, que le abrazase y le dijese que le quería. Por última vez.

Su teléfono seguía apagado. Resistió la tentación de estrellar su propio móvil contra el suelo y volvió a llamar.

– ¡Aron! – le gritó al aparato – ¡No puedes haberte ido! ¿Me oyes? ¡NO PUEDES!

– ¡Min!

Se detuvo de repente, mirando al móvil desconfiado. No, no le había hablado a través del teléfono. Estaba allí, arrastrando su maleta abriéndose paso entre la gente para llegar hasta él.

– No me he ido aún. – Le dijo le dijo al llegar a su lado. Sonrió, y Min saltó a sus brazos, asfixiándole en un abrazo que necesitaba tanto como él.

Minki, JR y Baekho se detuvieron tras ellos, se miraron y sonrieron, y se apartaron para dejarles espacio.

– Que bonito – dijo Minki.

– Min se pasará un par de meses rallando, sino más. – JR se quejaba, pero aunque el tono de su voz era de fastidio estaba sonriendo.

Baek sonrió también, llevándose a los chicos para sentarse en unos bancos ahí cerca.

– No entiendo porque es todo tan trágico. – soltó Minki mientras se dejaba caer sobre el banco. – Tampoco es como si no pudieran volver a verse. Si de verdad se quieren tanto Aron volverá, o Minhyun puede irse a Los Ángeles con él.

– Bueno, – se rió Baekho – yo me fui diez días y tu montaste un drama.

“¿Porque se pone al mismo nivel?” Pensó JR mientras Minki le sacaba la lengua y le explicaba porque la situación era muy diferente “¿Es que ya son novios?”

Suspiró y volvió la mirada hacia la pareja, que seguían abrazados, sin intención de separarse por lo visto.

– Pensé que ya te habías ido… – murmuró Minhyun junto a su oído.

No podía – le respondió Aron estrechando el abrazo y enredando los dedos en su cabello, aspirando su aroma. – Te esperaba.

Minhyun no respondió. Apretó los labios y se aferró aún más a él si es que era posible. Se negaba a creer que era la última vez que le abrazaba. No era posible. Aron era demasiado perfecto, encajaba demasiado bien en su vida como para desaparecer de ella.

No hacía tanto tiempo que le había conocido, y apenas tres meses des de que habían empezado a salir. Ni llegaba. Y aún así ya le parecían imprescindibles las tardes en su casa, volver con él del instituto, tumbarse en su cama a escuchar como tocaba la guitarra, que le enseñase, a tocar y tantas cosas más. Le parecían imprescindibles sus sonrisas, sus besos, sus caricias, el sexo. No podía imaginar como iba a vivir sin todo eso, sin Aron.

“El mundo es cruel…” Pensó enterrando la cabeza contra su hombro.

No quería separarse, no quería dejarle ir. Quería pasar las tardes a su lado, las mañanas, las noches. Quería dormirse en la misma cama que él después de hacer el amor, despertarse a la mañana siguiente y que sus ojos fueran lo primero que viera. Quería celebrar sus aniversarios a medida que fueran llegando. Y cumplir un año, dos, tres y muchos más. Quería terminar ese año a su lado al igual que lo habían empezado juntos, sellar con un beso miles de promesas de que se amaban y seguirían amándose. Quería descubrir si sería más alto que él cuando terminase de pegar el estirón, quería que le atase la corbata para su graduación, quería que ese candado que habían puesto juntos significase algo más que un recuerdo.

Quería tantas cosas…

No quiero que te vayas – susurró contra su hombro. Aron no respondió, pero sintió como sus brazos le apretaban. Sabía que él tampoco quería irse y se tragó las palabras.

Al final Aron se apartó, suspirando.

Tengo que irme. – le dijo. Y Min no supo si se refería a volver a América o a ir a coger el avión. No quería averiguarlo, volvió a pegarse a él y le besó perdiéndose entre sus labios.

– Escríbeme cuando llegues – le dijo cuando al fin se separaron.

Aron sonrió, encantado.

Cada día – le respondió respondido con voz dulce – cuando me levante y cuando me vaya a dormir. Te mandaré tantos mensajes que vas a hartarte de mi. – le prometió – Para que no me olvides.

“Nunca” Pensó mientras le besaba otra vez.

Cuando volvió a separarse fue porque ya anunciaban su vuelo y salió corriendo a pasar el control, tan justo que JR temió que lo perdiera mientras a su lado Minhyun deseaba que fuera así. Pero vieron despegar el avión y supieron que Aron iba en él.

JR le abrazó mientras una lágrima silenciosa caía por su mejilla. No había llorado hasta entonces, pero ahora que él ya no estaba ¿Para que reprimir más las lágrimas?

– Volverás a verle – le prometió JR.

Asintió, convencido de que sería así. No podía pensar en otra cosa.

“Ahorraré e iré a verle a Los Ángeles”. Se propuso. Y estaba determinado. Sabía que era un viaje largo y que tendría que hacer solo, que a sus padres les parecería una locura y que tendría que trabajar mucho para ahorrar tanto dinero. Pero no podía simplemente rendirse. No podía.

Dicen que el amor mueve montañas. Minhyun esperaba que fuese cierto, porque él necesitaba juntar dos continentes.

 

Si Minhyun volvió a llorar no fue en presencia de sus amigos. Encontró trabajo a la semana, en el puesto de palomitas y golosinas del cine, y se pasaba las tardes allí. Consiguió convencer a sus padres de que si ganaba él mismo el dinero le dejarían irse un par de semanas ese verano. O el siguiente. “En cuanto consiga el dinero”.

Se mandaba mensajes con Aron, un montón, aunque no coincidían casi nunca a no ser que Aron madrugase mucho y se conectase antes de ir a la uni, justo antes de que Minhyun se fuera a dormir. Eran ritmos diferentes, pero no eran tan difíciles de acompasar si se lo proponían.

– Pues me alegra verle tan animado – comentaba Hyuk después de que le acompañasen hasta el trabajo. – Pensaba que se derrumbaría y lloraría todo el día.

– Si, yo también – se rió Tao. – Me lo imaginaba a lo princesa llorona “mundo cruel, porque la vida es tan injusta”.

– Ja, pues menos mal que no.

JR no estaba tan convencido de que estuviese bien. Era cierto que nunca le había visto tan activo, pero estaba claro que no estaba tan feliz como se mostraba. De todos modos prefería ver como intentaba animarse a que se derrumbara “a lo princesita llorona” como había dicho Tao.

Había cogido la costumbre de ir a su casa los sábados por la mañana, para ayudarle a estudiar ahora que tenía menos tiempo y para verle. Le recibía somnoliento aún y con el pijama, desayunaban juntos y luego se iban a su cuarto a estudiar, o a charlar y contarse sus vidas o cualquier tontería.

Veía la guitarra de Aron siempre ahí sobre su cama, perfectamente cuidada. A veces cuando simplemente se tumbaban a charlar Min se abrazaba al instrumento, acariciando la madera con las yemas de los dedos. Como si no fuese la guitarra sino su propietario que estuviese entre sus brazos. Sabía que lo hacía inconscientemente, pero fue la primera señal que tuvo JR de que toda esa energía no era más que un muro.

Un muro que tardó sus buenos dos meses en caerse.

Encontró otro trabajo, justo antes de sus exámenes finales en primavera, un trabajo en una panadería que le ocupaba las mañanas de los fines de semana, las horas justas que le dejaba libre su otro trabajo en el cine.

– Deberías dejarlo. – le decía – Seguro que ni siquiera es legal que trabajes tantas horas. Y si es legal no me importa. Tienes que estudiar. Y dormir.

Obviamente no le hizo caso. Enfermó a la semana, ganándose broncas de sus padres, de sus amigos e incluso de Aron, que no dejaba de repetirle que se relajase, que no debía esforzarse tanto, que se cuidase un poco.

Dejó ambos trabajos aunque acordó volver a trabajar en el cine una vez terminase exámenes.

– Pagan bien – se justificó cuando JR fue a verle a casa.

– ¿Y de que va a servirte el dinero si te mueres?

– No voy a morirme de un catarro – se quejó con la voz débil por la fiebre.

JR suspiró y se sentó en la cama a su lado, acariciándole la frente. Estaba hirviendo, pero había estado peor el día anterior, cuando se había desmayado en clase.

-Descansa ¿vale? – le pidió preocupado – y cuídate un poco. No le haces un favor a nadie enfermándote así.

Minhyun se dio la vuelta y se tapó con la colcha, sintiéndose culpable.

– Min… – le llamó JR acariciándole el pelo, sintiendo como se encogía sobre si mismo.

– Le hecho de menos – murmuró. – necesito volver a verle… – le oyó sorber y supo que estaba llorando, se tumbó a su lado y le abrazó, con el grueso edredón entre ellos – necesito volver a abrazarle, que esté a mi lado. Y no solo unos días cuando vaya a verle, si es que llego a ir. Necesito verle, cada día, que esté a mi lado. ¿Por qué tiene que vivir tan lejos? ¿Por qué?

No tenía respuesta a su pregunta, igual que no tenía más consuelo para su pena que sus abrazos, así que le abrazó y dejó que llorase contra su hombro, que se desahogara.

– Lo siento Min – murmuró por encima de sus sollozos. – lo siento mucho.

 

Consiguieron que les hiciera un poco de caso a todos y descansara. Y se fue recuperando. Aron le llamó, al teléfono, aún gastándose una pasta en la llamada. Y Min lloró al oír su voz. Aunque eso le dio fuerzas otra vez.

Se recuperó e hizo los exámenes. Con la ayuda de JR y los demás consiguió aprobarlo todo aunque sus notas bajaron significativamente. Pero a nadie pareció importarle.

JR insistió en llevarle de fiesta después de exámenes. Para celebrar que habían terminado, para distraerse. Tao y Hyuk se unieron encantados y Gyuna fue también con sus amigas.

Estuvieron un rato juntos. Tao obligó a Min a subirse al podio mientras JR desde abajo se reía, bailando con Gyuna muy pegados, besándola de vez en cuando y apartando con malas miradas a las moscas que se le acercaban. Hyuk se lió con una de sus amigas y ambos desaparecieron.

– Eh, Gogó, ¿me dejas que te invite a una copa? – le ofreció JR a Min cuando Tao le dejó bajar del escenario. Este sonrió y asintió, y estuvieron retándose mutuamente a ver quien se terminaba antes la bebida.

– ¡Ya! – se reía Min al terminarse el tercero. – ¡te gano!

– Puta esponja… – se quejó JR riéndose.

Se reían aunque ya no sabían de que. Le abrazó y se lo llevó a bailar, muy pegados. Le miró a los ojos y le besó, rápido y corto, como hacía a menudo, pero los labios de Minhyun se pegaron a los suyos, le atraparon y le envolvieron. Le abrazaba y le besaba con ganas, casi con furia.

Le cogía por la nuca, enredando los dedos entre su pelo y apretaba sus labios contra los suyos, rozando su lengua, mordiéndole y absorbiéndole, bebiendo de él.

Le costó apartarle.

– No Min. – le dijo muy serio. – No quiero.

Aunque segundos antes estaba riendo ahora tenía los ojos aguados y una mirada suplicante. Se mordía los labios y una lágrima caía silenciosa por su mejilla. Volvió a abrazarle.

– No soy Aron – le decía. – lo siento, pero no soy tu novio, soy tu amigo, y no quiero que pase nada entre nosotros.

Le oía llorar y le abrazaba, meciéndole lentamente ajenos a la música rítmica y eléctrica que sonaba en la sala. Al final le sacó y esperaron fuera a los demás.

Se sentaron en un banco junto a la entrada. Minhyun aun lloraba y JR le abrazaba, meciéndole con cariño. Aún sentía en sus labios como le había mordido al besarle. Sentía también el alcohol en su lengua y el cansancio que empezaba a subirle desde las piernas y le cerraba los parpados. Min se quedó dormido al poco rato.

Tao salió el primero y fue porque el portero le echó de una patada.

– ¡No sabes lo que te pierdes hijodeputa! – le gritó antes de darse cuenta de que los otros dos ya estaban allí. – no pienso volver a una disco hetero en mi vida. – anunció sentándose a su lado. – Que diga lo que quiera, pero con el frío que hace y va en tirantes. ¡Y con esos brazos! Es que no está pidiendo, vamos.

JR sonrió, sabiendo que era inútil decirle que probablemente quien fuera ese sujeto de quien hablaba “se lo pedía” a una chica.

– ¿Está bien? – le preguntó Tao señalando a Min.

– Se ha puesto a llorar – admitió con gesto culpable. – pero creo que ha sido más por el alcohol que otra cosa. Ahora se ha dormido.

– Oh. ¿Entonces no ha pasado nada?

– ¿Eh?

– Gyuna me ha preguntado si te había visto, pero no le he dicho nada. – siguió Tao. – os he visto besándoos.

“Mierda. ¿Y si lo ha visto Gyuna? O alguna de sus amigas…” No era como si significase algo, pero podía malinterpretarse.

– No ha sido nada. – le quitó importancia JR. – ya sabes que a veces nos besamos.

– Si, bueno, pero hay besos y besos.

“Cierto” pensó. No dijo nada más, porque realmente no había más a decir.

Esperaron un rato más, en silencio. Tao le lanzó un beso a un chico que pasaba que se fue con cara de espanto. Ambos se rieron y Minhyun seguía dormido.

– ¿Crees que Hyuk seguirá por aquí o se habrá llevado a Hyosung a casa?

– Pff – se rió Tao – o eso o se ha ido a casa de ella, ni idea.

– Me parece increíble que siga habiendo chicas que se lían con Hyuk con la fama que tiene.

– Tal vez es precisamente por la fama.

– Pero si le odian todas por ser un rompecorazones. Y más después de lo de Joohyun, que cuando se enteró que se había liado con su hermana se armó una…

– Jajaja, cierto. Pero en parte lo entiendo. Me le he liado con tíos peores.

– Lo sé.

– Tiene cierto morbo. – siguió Tao. – Y a la vez no dejas de pensar si serás tu quien conseguirás hacerle cambiar. – Echó un vistazo al móvil para consultar la hora y se estiró sobre el banco – Deberías haberlo aprovechado – siguió Tao. JR le miró sin comprender. – El beso. – explicó. – Ahora que no está Aron es tu oportunidad.

– Tao… – se quejó JR – No voy a liarme con Minhyun y menos voy a ser un sustituto para Aron.

Puso cara de resignación y se encogió de hombros.

– Pues es una lástima, hubieseis sido una pareja muy bonita.

– Lo sé – admitió. – Pero no va a pasar.

Tao le miró, sorprendido.

– ¿Lo sabes?

– Claro que si. – respondió sin más. – sé que hubiese podido pasar, pero ya da igual, porque después de lo de Aron nadie va a estar a su nivel. Y bueno, tengo novia yo.

– Si, bueno.

– ¿Que? – le miró indignado de que se hubiese reído.

– Que no le haces puto caso.

– Claro que le hago caso.

– Si, pero pasas más tiempo con nosotros que con ella.

– Porque los amigos son más importantes.

– No, Min es más importante. Porque estás coladito por él.

– No sigas. – le advirtió. Tao se encogió de hombros, sin más, pero JR sintió la necesidad de justificarse. – Gyuna es guapísima, e inteligente. Es divertida y amable. Y la quiero. Y no quiero que la compares con Min, son cosas muy diferentes.

– Que si, que si.

No dijo nada más. JR tampoco.

Cuando hubo salido todo el grupo, excepto Hyuk y su chica de esa noche a quien nadie se molestó en buscar. JR despertó a Min y dejó que Tao se ocupase de él para irse con Gyuna, pasarle el brazo por los hombros y besarla.

– ¿Te lo has pasado bien?

– Si – sonrió ella. – ¿Y tu? Casi no te he visto.

– Hemos salido antes – le explicó sin más. – Min no se encontraba muy bien.

– Pobre – se lamentó ella. – es porque le dejó su novio o algo así ¿no?

– Si. – obviamente no podía saber nada sobre Aron.

– Pobrecito – repitió. – que suerte tiene de tener a un amigo como tu que le cuide. – le dijo sonriéndole con una mirada cariñosa.

Sonrió y volvió a besarla.

“Si, que suerte tiene” pensó irónico.

 

– No te esfuerces demasiado ¿eh? – le dijo la señora Bae, la dueña de la tienda de palomitas el día que volvió a trabajar allí. Min le sonrió.

– Ya estoy completamente recuperado, tranquila.

No tenían casi nada que hacer mientras daban las películas, una vez ya habían entrado los de una sesión y antes de que llegaran los primeros para la siguiente, así que le estuvo preguntando como le habían ido los exámenes y demás.

– Cuando empiece el curso no te necesitaré tantas tardes – le dijo – trabajarás solo jueves, viernes y sábado, que son las noches que hay más trabajo.

– Pero puedo venir todas. – insistió enseguida. Ella sonrió, con esa sonrisa amable suya que le decía a Minhyun que no había nada a que discutir.

– Trabajas mucho – no sabía si se lo decía con reproche o admiración. – ¿Para que necesitas tanto dinero?

– Me quiero ir a Los Angeles este verano.

– ¡Oh! – exclamó la mujer – ¿y que se te ha perdido tan lejos?

“Un novio” pensó Minhyun.

– Es que mi grupo favorito es de allí, quiero ir a un concierto. – la mentira le sonó tan convincente que de repente tenía ganas de ir. “Cuando esté allí aprovecharemos para ir a un concierto de Up”. – Además, tengo un amigo allí que me deja quedarme en su casa, así que solo necesito dinero para el billete de avión.

– Y para la entrada del concierto ¿no?

“Mierda, pues no hay concierto”.

Enseguida volvieron a tener clientes.

– ¡Hyung! – le llamó Minki acercándose al mostrador. Baekho iba detrás, con algunas bolsas.

– Hola peque. – le saludó – ¿Habéis ido a comprar?

– Si – asintió orgulloso – ya tengo traje para la boda. Y Baek me ha comprado un jersey y unos pantalones muy chulos también.

– No me ha dado opción – admitió el adulto – pon-nos dos pequeñas porfavor. – asintió y se giró para cumplir el encargo.

– Cogemos una grande y compartimos – le pidió Minki.

– No – se negó – que te las comes todas tu.

Le puso ojitos y no solo consiguió salirse con la suya sino que además hizo reír a Minhyun.

– ¿Cómo estás? – le preguntó Baek mientras les servía – JR dijo que habías estado enfermo.

– Ah, no fue nada, un resfriado.

– ¿Y con lo de Aron?

– Mejor – sonrió. Parecía sincero. – Nos escribimos mensajes constantemente.

– Eso está bien.

– Minhyun es muy fuerte – comentó Minki cogiendo el enorme cartón de palomitas. – ¿Me das una cocacola?

– Si que lo es. – admitió Baekho – y ponle agua. – añadió dirigiéndose a Minhyun. Minki le miró quejándose, pero esta vez no dio su brazo a torcer. – Luego no dormirás y te vas a pasar la noche dándome patadas.

Minki le sacó la lengua en respuesta y Baekho le devolvió el gesto.

– Disfrutad de la película – les dijo devolviéndoles el cambio.

– Gracias.

– A ver si no destrozan mucho el libro esta vez. – se quejó el pequeño. – en la primera se lo cargaron, no se ni como lo van a arreglar.

– Ya veremos, – le respondió el mayor – igual nos sorprende.

– Eso espero. – cogió un puñado de palomitas y empezó a comérselas ignorando a Baekho que le decía que se esperase a estar dentro. – Adiós Min ¡fighting!

Les despidió con una sonrisa. No sabía si le parecían más novios o padre e hijo. Eran curiosos.

Volvió a centrarse en el trabajo. Había momentos en que le faltaban manos y momentos en que no sabía que hacer con las dos que tenía.

Llegó a casa tarde, como todas las noches. Cenó lo que su madre le había dejado preparado y se fue a su cuarto. Encendió el ordenador antes de irse a dormir y se encontró con que Aron había madrugado y estaba conectado esperándole.

“Hello sweety” le decía.

“Buenos días” le respondió sonriendo. “¿Has dormido bien?”

“He dormido solo” escribió “pero he soñado contigo”

 

 

Me he retrasado al publicar (como habréis visto, ahora estaba intentando publicar cada jueves) porque estoy de finales, y de hecho no creo que la semana que viene pueda publicar. Imposible, vamos. ¡Espero no retrasarme mucho! 

Por otro lado… puesto que hay un salto temporal pronto (para que Minki crezca rapidito y se convierta en ese Ren tan sexy que todos conocemos) haré una pausa y dejaré de publicar por un tiempo. No mucho, lo prometo, pero necesito un descanso para escribir otras cosas que tengo en mente y retomar esta con mas ganas luego. 

Y nada mas, gracias a todos los que me leéis y me vais siguiendo ^^

Anuncios

Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el junio 14, 2014 en Ámame profe y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 13 comentarios.

  1. awwwww T______T Anciaba este cap ❤ tkm ^^ escritora ^^ !!! aora….a leer! xD

  2. OMG!!!…TT^TT q triste!! ya se fue Aron por que D: \\ *O* JR y Min?? ❤ en serio? noooo…espera, siiiiiiii ^^ pero aron?? volvera? espero q si\\ ansio la boda ^^

  3. ~SHIraYUki~yay

    wooooow llore mucho con lo de aron y min fue tan triste (ಥ_ಥ) pero despues fue (⊙_⊙) QUEEEEEEEE JR y Min ESPERA ESPERA y aron y la novia de JR bueno para ser sincera eso no me importa mucho pero ARON (〃 ̄д ̄)八(  ̄д ̄ )八( ̄д ̄〃) aunque pensado lo mejor JRXMin mnnn (♡//-//♡) , bueno dejando eso de lado una pregunta que paso con lo de que minki iva a ser modelo al final nunca se aclaro lo sucedido como que todos se olvidaron de eso agg si minki llega a ser modelo me gustaria a conosca a un “alguien” seria cool (☆ω☆*) sigue asiiiiii

    • No entiendo a que te refieres con lo de “alguien” XD
      En cuanto al resto… ya se verá, ya se verá ^^

      • ~SHIraYUki~yay

        aver imaginate que minki va por primera vez a la agencia de modelos en la va a trabajar y ahi conoce a “alguien” y se hace su amigo o lo que quieras y despues baekho se pone celosoo seria muyyyy tierno moriria por ver una escena de celos de el

  4. QUE!!!!!??????? JR, osea JR ¿enamorado de Min? asdjasjajdjdahgsakddjadhgkasd QUE BONITO ❤ ❤ ❤ ❤ Me da mucha penita MinHyun U.U Pronto salto temporal ole ole y mas ole BaekRen pliss ^^ Espereare super ansiosa el proximo capitulo. Suerte con tus examenes OPPA (?) XD

  5. ANDWEEEEEEE *pulsando el botón del drama incansablemente* ¿Cómo que un descanso? NOOOOOO, yo quiero seguir leyendo 😦
    La parte del MinRon fue muy cortavenas (gracias por ello ¬¬) y ese momento palomitas del BaekRen fue muy “cita”, me parto.
    ¿Cómo que ahora JR duda de su sexualidad? Tao es un visionario, everybody knows about it,,,

  6. Ay Dios, ame este fanfic, las relaciones cada vez se van haciendo mejores y no puedo esperar a ver que pasa con JR, Aron y Minhyun y que Ren crezca!!!

  7. MIEEERRDAAA este cap estuvo genial ajajaja primero con la despedida de Min y Aron lloré como nunca fue demasiado triste enserio pensé que Aron se quedaría y serian felices…. pero después……….. con JR……… WAAAAAAA OSEAAAAAAAA ESQUE :3 *-* osea si me lo esperaba porque desde el principio ese par se veía que tenían algo, pero ahora leer que Jr podría estar enamorado de Min me deja en las nubes y me hace querer que estén juntos jajajaja no se esto se esta poniendo muy bueno hay que ver que pasa *o*
    en cuanto al Baekren ya quiero leer a un Minki crecido y ver que pasaaaaa porfa no te demores mucho en actualizar sufro cuando te tomas mucho tiempo T-T
    jajaja saludos ^^

  8. TT^TT ya paso una semana TT^TT … ya quiero nuevo cap TT^TT

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: