Ámame Profe. 34: Azul.


 

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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

 

Pasaban los días y la boda estaba al caer. “Las bodas” Pensó Baekho frente al espejo.

– Debería hacerme algo – se decía a si mismo – Dos bodas tan importantes y yo con estas pintas.

Ya asomaban las raíces negras entre el pelo rubio, pero reteñirse no parecía suficiente para una ocasión especial como esa. “Podría raparme otra vez…”

Terminó de afeitarse y al abrir el armario para buscar un jersey encontró el traje que había comprado para la boda de Sunyoung y Yixing, con la camisa azul. Iba a necesitar algo para la otra boda. “Si por lo menos supiera como va a ser…”

Ni Wonsik ni Hakyeon habían soltado prenda de cómo iba a ser la boda. Excepto en momentos de flaqueza y debilidad.

– ¡¡¡Vendrá su familia!!! – se había quejado Wonsik mientras tomaban unas copas.

Kyungsoo y él se miraron, encogiéndose de hombros. Hongbin llegaba tarde y Jongin no había podido ir.

– Pero así tiene que ser ¿no? Os casáis, es normal que quiera compartirlo con su familia.

– Pero no. – seguía el futuro “marido” desesperado. – no será una boda, será una fiesta, una puta locura, un desmadre ¡¿Por qué invita a su familia?!

– Tu habías invitado a tu hermana también – siguió Kyungsoo. – ¿Por qué él no puede?

– En primer lugar mi hermana es lesbiana – le replicó dando otro trago – Y es testigo. Y es solo mi hermana, tiene nuestra edad, y tal. Vienen sus padres. Sus hermanos, cuñados, sobrinos, primos, tíos lejanos… ¡¡¡Estará toda su puta familia!!! – Baekho apartó su vaso justo antes de que Wonsik dejara caer su cabeza sobre la barra. – Será horrible. – se lamentaba. – voy a pasar tanta vergüenza…

No consiguieron animarle así que optaron por emborracharle.

Para cuando Hongbin llegó, un par de horas más tarde, Wonsik estaba arrodillado ensayando como iba a pedirle al padre de Hakyeon la mano de su hijo mientras Baekho y Kyungsoo le cantaban el himno nupcial. Pero aún con el considerable nivel de embriaguez a ninguno le pasó por alto el “detalle” con el que llegaba.

– Tienes un chupetón – señaló Baekho. – ¿Ligue nuevo?

Hongbin negó, sonrojándose en parte por el espectáculo que estaban montando sus amigos y pidió una copa.

– ¿Has vuelto a ver a ese tío? – saltó Kyungsoo horrorizado. – ¡Está casado Binnie!

– ¡Cállate! – le respondió dando un trago a la bebida que acababan de servirle. – ya lo sé…

Wonsik le cogió del hombro animándole, pero Baekho no pudo evitar la tentación de sermonearle.

– No deberías involucrarte con un hombre casado.

– No deberías involucrarte con niños de doce años.

“¿Pero que???”

Decidió que lo había oído mal y pidió otra ronda para terminar de asegurarse de que olvidaba ese comentario.

– Vamos Hongbin – siguió Kyungsoo – en serio, ¿que pretendes sacar de esta relación? ¡está casado! ¿Que puede ofrecerte?

– Tengo las mismas posibilidades de que deje a su mujer y se case conmigo que tu de salir con Jongin. Y eso teniendo en cuenta que el matrimonio gay es ilegal…

“Jope, hoy está fino” Pensó Baekho viendo la expresión dolorida de Kyungsoo.

– Hablando de matrimonio – saltó Wonsik cortándoles. – Estábamos de celebración ¿recordáis? Hoy nuestro problema más grave va a ser que nos ponemos para mi despedida de soltero. Y os prohíbo preocuparos por nada más. ¿de acuerdo? – les miró a todos levantando su vaso y de algún modo consiguió que todos sonrieran, chocaras vasos y exclamaran:

– ¡Por los futuros falsos novios!

 

Minki sentía que en su casa se respiraban nervios. Todo eran preparativos, flores, menús, listas. Muchas listas. De cualquier cosa. Pero mientras su madre caminaba arriba y debajo del comedor recitando la distribución de los invitados en las mesas Yixing ponía música y salía a su encuentro, cogiéndola y dando vueltas por la sala.

También se respiraba amor.

Su madre sonreía, y Minki también mientras aplaudía al compás de la música, saltando tras ellos.

– Va, va, – les detuvo ella – que hay cosas que hacer. ¿Tienes que ir a buscar tu traje hoy ¿verdad? – le preguntó a Yixing aún atrapada entre sus brazos.

– Si. O mañana. Tampoco hay prisa.

– Va pos, ve a hacer la cena que yo te voy a buscar el traje. – sentenció ella alisándose la ropa.

– Vale amor. – él volvió a abrazarla, besándola en la mejilla – estás preciosa.

– Aish…

Minki se había vuelto a apalancar en el sofá con JR a la que había visto que se terminaba la fiesta. Tan apalancado que ni siquiera se le ocurrió levantarse en cuanto oyó que llamaban a la puerta. Su hermano si que hizo ademán de levantarse, pero antes de que lo hiciera la puerta ya se abría.

Era Baekho, con la gorra y las llaves en la mano.

– ¡Sunyoung! – fue corriendo hacia ella y la cogió de las manos, alterado. “Ni saluda primero” pensó Minki ofendido.

– ¿Que te pasa? – le preguntó la madre algo asustada.

– Acabo de hacer una de las tonterías más grandes de mi vida. – confesó asustándola a ella aún más, que le apremió a explicarlo y terminar con la intriga. Él, por toda respuesta, se llevó las manos a la visera de la gorra y se la quitó con un gesto dramático, aunque más dramático fue el grito de ella justo antes de estallar en carcajadas.

Ambos niños se giraron al oírla y rompieron a reír también, Minki cayendo de rodillas al suelo por la risa. Incluso Yixing salió de la cocina justo a tiempo para verlo antes de que Baekho, sonrojado hasta las orejas, volviese a ponerse la gorra.

– ¿Pero porque te has hecho eso?

– No lo se. Es horrible…

– Si.

– Parece… parece que lleve un helado de esos de nube en la cabeza

– Yo no lo hubiese dicho mejor.

– Dios, que horror. ¿Con que te lo has hecho?

– Me lo ha hecho la peluquera.

– ¿¿¿TE HAN COBRADO POR ESO???

Consiguieron que Minki dejase de reírse, pero volvió a estallar cuando Baekho se quitó la gorra de nuevo para que pudiesen evaluar la magnitud del desastre. Sunyoung, más considerada, aguantó la risa, mientras que JR, curioso, se acercó a tocarle el pelo, que brillaba en un radiante azul eléctrico.

– Es tan artificial… – murmuró.

– Tal vez si te lo lavas se destiñe un poco. – sugirió Yixing.

– Ya lo he probado.

– Pues este tinte mínimo es radioactivo – se burló Minki.

– Bueno, – se levantó Sunyoung poniendo paz – tengo que ir a buscar su traje, compraré un decolorante y te devolveremos tu rubio de siempre ¿vale?

Baekho asintió, agradecido, y volvió a ponerse la gorra antes de que Minki empezase a hacer chistes malos.

Yixing se desentendió del tema y volvió a la cocina, JR decidió acompañar a su madre y Minki desapareció en el piso de arriba sin avisar.

Baekho suspiró, volvió a calarse la gorra hasta las orejas y se fue a la cocina con Yixing.

– ¿Te ayudo?

Él le sonrió, le indicó algo y siguió trabajando.

– ¿Cómo te dejas hacer eso? – le preguntó.

– Yo… es que todo iba a ser azul. Su vestido, tu corbata, las flores, mi camisa. Pensé que combinaría, que quedaría bien. Quería hacer algo especial…

– Especial – Yixing sonrió – Desde luego es especial.

– Hyung, hyung. – volvió a aparecer Minki sosteniendo una cámara de fotos – quítate la gorra.

– Ni hablar.

– Vamoooooos. – saltó detrás de él intentando arrancarle la gorra. Baek corría para huír y terminaron dando vueltas a la cocina y la sala.

– Que no. – insistía mientras corría – No vas a hacerme ni una foto con esa cosa en la cabeza.

– Venga, para la posterioridad. – seguía persiguiéndole riendo – Algo así tiene que dejar un recuerdo.

– No. Ni hablar.

Huyó de él, apartó sus manos y le cogió para detenerle. Le quitó la cámara e intentó apartarle cuando consiguió quitarle la gorra y pasarle las manos por el pelo, despeinándole. Cayeron sobre el sofá y tubo que retenerle contra el mueble para impedir que llegase a coger la cámara.

El sonido de la puerta abriéndose cuando Sunyoung volvió fue como un milagro. Subió a lavarse el pelo, de nuevo, y justo cuando se quitaba la camiseta oyó la puerta del baño abrirse y el “click” de la cámara.

Minki huyó corriendo escaleras abajo con su preciada foto y Baekho suspiró y puso la cabeza bajo la regadera de la ducha. El agua salió azul, pero su pelo no quedó menos radiactivo.

– ¿Pero te han puesto tinte o marcador químico? – exclamó JR al verle el pelo mojado, aún más oscuro. “¿Que si me han puesto que?”.

Dejó que Sunyoung le embadurnara el pelo en crema decolorante y cenó con la cabeza envuelta en papel de plata.

Al quitarlo luego y volver a lavarlo había quedado de un azul más claro, desvaído, pero no rubio del todo.

– Está bien así – le dijo Sunyoung intentando animarle. Baekho no estaba convencido. Si quedaba mejor, pero seguía siendo azul y ya echaba de menos su rubio de siempre. O incluso el moreno natural. – Si te pongo más de esto se te caerá el pelo a trozos – insistió ella. – Así que más te vale que te guste.

Suspiró y se secó el pelo. Cuando volvió a mirarse en el espejo de la sala no le pareció tan horrible.

– Estás guapo – le dijo Minki parándose a su lado. – mucho mejor que antes.

– Pues menos mal. – se rió.

Minki sonrió también. Luego se rió, recordando el aspecto que tenía antes.

– Bueno, hemos evitado una catástrofe – le dijo divertido. Luego le miró, colgándose de su brazo – ¿Te quedas a dormir?

Baekho se encogió de hombros.

– ¿Por qué no?

 

Llegaron, como les habían dicho, alrededor de las once. Hongbin, Kyungsoo y Baekho fueron los primeros, junto con la hermana de Wonsik y su novia, aunque Jongin ya estaba allí. De hecho fue quien les recibió, alegando que el futuro matrimonio tenía que arreglarse.

El sitio que habían alquilado era grande, espacioso. Un pequeño vestíbulo de recepción con alguna habitación donde suponían se estaban arreglando la pareja y un patio donde se iba a celebrar la ceremonia. A un lado podían verse ya las mesas que los camareros contratados empezaban a montar para tenerlo todo apunto.

Ayudaron a colocar las sillas que quedaban y admiraron las flores que decoraban el altar y el jardín.

– No han reparado en gastos. – comentó Kyungsoo.

– Toda esta boda es una locura. – le respondió Jongin encogiéndose de hombros. – Ya que la lían, mejor hacerlo a lo grande. – Baekho asintió, igual que los demás. No quería ni pensar en la de dinero que se habrían gastado, igual que no había querido preguntar a Sunyoung. Iba a ser el día más importante de sus vidas, y lo valía. – Bueno, yo me voy a cambiar también – se despidió Jongin. – tengo que prepararme para mi aparición estelar. Todo el mundo va a estar mirándome y no tengo que atraer la atención. Va a ser difícil…

Baekho suspiró viendo como se iba. Buscaron sus asientos y luego volvieron al recibidor para empezar a dar la bienvenida a los primeros invitados que iban llegando.

Wonsik tenía razón, había acudido la familia de Hakyeon al completo, padres, hermanos, sobrinos, primos, tíos y demás parientes lejanos. Y entre ellos Baekho se encontró con una sorpresa.

– ¡Sanghyuk! – le saludó en cuanto le vio.

– ¿Baekho hyung? – le miró el chico asombrado – ¿Que haces aquí?

– Son amigos míos, Wonsik, Hakyeon.

– ¿Eres amigo de mi tío?

– Parece que si – respondió riendo. – Que pequeño es el mundo.

Hyuk seguía mirándole sorprendido, hasta que suspiró y se encogió de hombros.

– En fin. – murmuró. – Oye, – añadió acercándose a él. – supongo que cualquier chica que pueda encontrar aquí será lesbiana o prima mía ¿verdad?

Baekho se rió, asintiendo. Había oído de su fama de rompecorazones.

– Si, me temo que si. – respondió. El chico suspiró y siguió a su madre con las manos en los bolsillos.

– Nos vemos luego Hyung.

 

El patio se había llenado de vestidos coloridos, sonrisas y abrazos. De reencuentros emocionados entre familiares y amigos. Y de nervios, excitación, ansias de ver y felicitar a la feliz pareja.

Hongbin y Byulyi, la hermana de Wonsik, esperaban a ambos lados del altar como testigos, y el pequeño Eungyu, sobrino de Hakyeon, sentado en el suelo con cara de aburrido, guardaba los anillos.

Los invitados aguardaban en silencio. O eso hubiese sido lo deseado, pues una nube de murmullos flotaba en el patio.

– ¿Dónde se habrá metido Jongin? – le preguntó Kyungsoo a Baekho con impaciencia. Lo único que sabían sobre la boda era que Jongin iba a oficiarla, pero su amigo no estaba en el altar. “La va a liar” pensó Baekho.

No se equivocaba.

Jongin hizo su entrada triunfal avanzando por el corredor central con un abrigo negro largo y gafas de sol.

Algún crío, Baekho tuvo la sospecha de que fue Hyuk exclamó un “¡Matrix!” tras el cual se escucharon algunas carcajadas.

Jongin también sonrió, pero siguió andando muy profesionalmente hasta el altar, donde se giró de cara a los asistentes a la vez que en un movimiento excesivamente teatral se quitaba la chaqueta, dejando a la vista unos pantalones de cuero bajos, su torso desnudo y la cinta de cura alrededor del cuello.

“¿Pero que?”

En medio del murmuro de exclamaciones generales que oscilaban entre el “Que bueno está” y el “santo cielo que indecencia” Baekho sintió como Kyungsoo le clavaba las uñas en el brazo, con la mandíbula que le llegaba hasta el suelo y los ojos como platos.

– Respira… – tuvo que recordarle.

Jongin terminó por quitarse las gafas, se pasó la mano por el pelo contorneando todo su cuerpo al hacerlo y cambió su peso de pie, apoyando un brazo en la cadera y dejando caer el otro.

Siempre había sido un cabrón, pero ese día a Baekho le pareció incluso de mal gusto. No podía oficiar la boda de su supuesto mejor amigo y llamar la atención más que él. Iba a ser el protagonista de su día especial.

Pero no, no llamó la atención más que ellos. No, tampoco llevaban menos ropa que él, pero en cuanto se abrieron de nuevo las puertas del patio dejaron al publico entero sin aliento.

Y si, público, porque eso ya era un show en toda regla.

Andaban cogidos del brazo, sonriéndose. Wonsik terriblemente sonrojado, Hakyeon saludando con toda la desfachatez del mundo. Las uñas pintadas, los ojos delineados, los labios rojos de gloss y los ajustados vestidos marcando caderas a cada paso bajo el característico andar de los tacones.

“No te creo.”

Recordaba haber oído una discusión en Pantheon que había atribuido al alcohol sobre quien debía llevar el vestido de novia. Ninguno de esos vestidos era de novia, rojo pasión el de Hakyeon, largo y con un corte al lado por el que asomaban sus largas piernas a casa paso, azul turquesa el de Wonsik, corto a medio muslo y con ondas sobre los hombros.

Alguien entre los asistentes estalló en carcajadas, y eso rompió el silencio sepulcral que se había generado con su entrada. Ambos se reían, al igual que Jongin que se tapaba la boca para ocultarlo. La hermana de Wonsik, a su lado, aplaudía, y al otro lado Hongbin se debatía entre la sorpresa y el horror.

La futura pareja se detuvo ante ellos. Hakyeon se llevó las manos al pelo, recolocando las dos coletas negras con que llevaba recogida la peluca. Wonsik llevaba una cola alta, obviamente falsa también, con un tocado de plumas y brillantes.

“Pluma no les falta…” Pensó Baekho riéndose.

– Pardillos – murmuró Jongin en cuanto el silencio fue suficiente para dejarse oír. – Bueno, por si a alguno aún no le había quedado claro lo idiotas que pueden llegar a ser estos dos, aquí les tenéis, diciendo que se quieren casar. – empezó con desprecio. – ¿No os parece un desperdicio? Dos tíos como ellos, o bueno, hasta hoy yo pensaba que lo eran. Dos tíos tan guapos, que deberían ser decretados patrimonio de la humanidad para que todo el mundo pudiera disfrutar de ellos. Queriendo atarse el uno al otro de por vida, negándose a disfrutar de los buenos pecados de este mundo. “Hasta que la muerte les separe”. – Hizo una pausa, mirándoles, mientras ellos le miraban también riéndose, cogidos de la mano. Miró al publico, y cambió su tono fastidiado por otro más dramático. – pero ¿sabéis? En realidad hace siete años ya que firmaron ese pacto, que decidieron darse la vida el uno al otro. Y aunque parezcan una pareja de bolleras hormonadas las queremos. Así que si casarse es lo que quieren, ale, que se casen, y que le demuestren a este jodido mundo que el amor no entiende de sexos ni de edades, y que si el mundo no respeta nuestras normas nosotros no vamos a respetar las suyas.

“Como lo de las edades vaya por Minki me lo cargo” pensó Baekho sintiendo los ojos de Jongin fijos en él. Pero igualmente sonrió y aplaudió, igual de desconcertado que el resto del público, tal vez menos. Hacía muchos años que le conocía ya.

Los discursos de Hongbin y la hermana de Wonsik, como testigos, fueron bastante más convencionales. Por el ambiente en el que estaban y tratándose de un gay y una lesbiana en una boda falsa de dos Drag Queens, porque eso es lo que eran ese día, pareció de lo más normal. Hablaron de cómo se conocieron, de lo empalagosos que podían llegar a ser, de lo incómodo que era estar cerca suyo, sobretodo al principio, de cómo no habían dudado en ningún momento en esos siete años de relación, de cómo se miraban.

Ambos pronunciaron los votos, nerviosos, y se pusieron las alianzas conteniendo el aliento. Hakyeon estalló a llorar con el típico “si quiero” y segundos más tarde ambos se secaban las lágrimas el uno al otro.

– Anda, dejad de llorar y id a besaros, liaros, hacer el amor y disfrutad de vuestra vida de casados.

 

– Menudo locurón – exclamó Minki cuando Baekho le estuvo hablando de la boda. – ¿de verdad se casaron vestidos de tías?

– Que sí, que sí.

Luego se habían cambiado para el banquete, poniéndose pantalones y camisa los dos, la ropa que tenían que haber llevado en un principio. Baekho había bailado con ambos, les había secado las lágrimas a ambos y se había emborrachado con los demás. Los novios y el pequeño grupo de amigos se habían quedado hasta las tantas, gritando a lo loco, riendo, saltando, bailando, y tirándose dentro de la fuente, para salpicarse los unos a los otros. Habían cantado y habían rememorado sus adolescencias. Se fueron a dormir cuando el sol despuntaba y al día siguiente los novios habían despertado con sus cuerpos enlazados, alianzas en sus anulares y un intenso y punzante dolor de cabeza que resumía la fiesta a la perfección y que compartían con la mayoría de los invitados.

– Creo que me resfrié. – le confesó Baekho a Minki. – No se deberían celebrar bodas al lado de una piscina.

– Has dicho que era una fuente – rectificó el pequeño.

– Si, una fuente, pero con el poco de estanque debajo. Ya sabes.

– Si, si – asintió riendo.

– Pues ya puedes estar bien este sábado – le dijo Sunyoung sentándose con ellos. – o me van a oír esos dos. Mira que poner la boda una semana antes que la mía…

Meili, la hija de Yixing, había venido para la boda, pero al contrario que el resto de sus invitados de china había ido una semana antes para ayudar a ultimar los detalles y conocer un poco mejor a la que iba a ser su familia legal, por lo que se estaba alojando en su casa.

A causa de eso y de que no tenían mucho trabajo en el instituto cada tarde, o casi cada tarde, Hyuk y Tao acompañaban a JR a casa al salir del colegio, compraban merienda en la pastelería de la esquina y se quedaban a jugar y charlar con él.

– Que no Hyuk, que no voy a decirle a mi hermana lo buen chico que eres. – Exclamó JR concentrado en la play, reprochando mentalmente a Minhyun el estar trabajando y no allí con ellos.

– No es tu hermana – insistió este ofendido – si acaso hermanastra, y aún no.

– Que no quiero que te líes con ella – siguió ignorando el apunte – y menos aún tener algo que ver en ello.

El plan de Hyuk salió mal por partida doble, pues ella, con toda su belleza exótica y despampanante, prestaba más atención a Tao que le hablaba en su idioma que a los coqueteos de Hyuk.

– ¡Pero que está muy buena! – le insistió una mañana en el instituto.

– Jope, al final me pondré celosa – se quejó Gyuna medio en broma abrazándose a la cintura de su novio. Este negó con la cabeza, sonrió y se inclinó para besarla.

– Es guapa – admitió Tao – pero tampoco hay para tanto.

– ¿Que no hay para tanto? – exclamó frustrado. – ¡maricas!

No consiguió liarse con ella igual que Baekho no consiguió que Sunyoung le pasase otra capa de decolorante.

– Se te caerá el pelo si lo hago – le decía – además, ya estás guapo así. Es original y realmente te combina con la camisa.

– Pero es… chillón… – se quejaba él.

– Está bien – insistía ella – y si no haberlo pensado antes. – Baekho suspiró, abatido, y ella le sonrió para animarle – va, que te encuentro un novio chino en la boda. – bromeó guiñándole un ojo.

“¿Para que quiero un novio chino?”

Ni siquiera había intentado nada en la boda de sus amigos donde un ochenta por ciento de los asistentes eran gais. ¿Cómo iba a buscar novio en una boda hetero? Jongin le había dicho que estaba pal arrastre ya, a él y a Kyungsoo, que ya ni intentaban ligar, pero sobretodo a él.

– Que si, que tu nene es muy cuco, pero tiene doce años y tu estás a dos velas.

– Minki no tiene nada que ver con esto – respondió harto de que terminaran metiéndole siempre en las conversaciones.

“O tal vez si”. Pensó. Aunque no hubiese nada entre ellos, y fuese imposible que lo hubiese, no se había atrevido a hablarle a Minki de Jongsuk, el que había sido su amigo de pequeño y su amante en esa semana que estuvo en la isla, igual que no le había dicho que seguía mandándole mensajes.

“No es relevante” Se decía “Y no le debes ninguna explicación, demonios, es un crío”.

Lo de que era un crío parecía más cuestionable a cada día que pasaba, a medida que se iba estirando y creciendo, creciendo y estirando. El día de la boda, con su traje color beige, desde luego no parecía un crío, por más chalequito de colores que llevase.

Baekho ya solo le sacaba una cabeza. JR poco menos.

“Crecen demasiado rápido” pensó al verlos a ambos trajeados acompañando a su madre.

Ella estaba preciosa en su vestido de ribeteados azules. Le lloraban los ojos de la emoción al reunirse con Yixing ante el altar. Los ojos de él también brillaban.

Nadie se desnudó, nadie se transvistió y nadie lanzó al oficiante a la fuente una vez terminada la ceremonia, pero fue una boda hermosa.

Hacia el final del banquete, cuando traían el pastel, Sunyoung le hizo ponerse en pie para decir unas palabras.

– Vamos, vamos, le apremió Yixing también.

– Ay, esto… esto me ha pillado desprevenido, no se que decir… – se rió poniéndose en pié, se rascó la cabeza y luego alzó su copa en dirección a la pareja. – Creo que no hace falta que comente que son una pareja preciosa y todo eso, ya lo sabemos todos, ¡si no hay más que mirarles! – exclamó con una sonrisa. Entre la gente se oían risas, la mayoría más producto del alcohol que del discurso en si – Sunyoung, querida, sé que nunca has estado más enamorada. – siguió dirigiéndose a su amiga – Y sé que esto va a funcionar, porque ¿que podría separaros? – ella sonrió, al borde de las lágrimas de nuevo mientras su reciente esposo la abrazaba y besaba en la mejilla – ¡Si es que solo mirándoos…! – siguió Baekho emocionado – casi me siento enamorado solo de miraros a vosotros. Y siento que ni siquiera es necesario que os desee lo mejor porque estando juntos, vais a tener aún más. Felicidades. – terminó sincero.

Sunyoung se puso en pié para abrazarle, al igual que Yixing, y Minki se puso en pié también. JR había hablando antes, durante la boda, pero al pequeño no le habían dado la oportunidad.

– … ¿Puedo hablar? – preguntó poniéndose en pié. Su madre asintió con esa sonrisa que no conseguía borrarse de la cara – Mamá… eres afortunada. – siguió su hijo con el corazón en la mano – Lo he sabido siempre, porque tienes dos hijos que, vamos, somos geniales. – añadió riendo – Pero hoy lo siento aún más. Porque te miro y veo como le miras. Y veo amor. Veo una mirada que dice “te amo, te protegeré y estaré a tu lado para siempre”. Veo que os queréis, de verdad, se ve. Y sé que si algún día consigo que alguien me mire así, o con la mitad del amor que tenéis hoy en vuestros ojos. Si alguien con esos ojos me dice te quiero. O “si quiero”. Me sentiré la persona más afortunada del mundo.

La sala de banquetes se llenó de murmuros y aplausos mientras la madre, tapándose la boca con ambas manos, se levantó para abrazar a su hijo. Con fuerza.

– Gracias Minki – le dijo sincera – te quiero mucho.

– Yo también mamá. – le dijo su hijo mientras la abrazaba, con los ojos fijos en Baekho, a su lado en la mesa. – yo también te quiero.

 

Bailó con la novia, radiante aún con los lagrimones negros del maquillaje. Con la hermana de esta y su hijastra, o lo que fuera que tenía que considerar a la chica.

– ¿Vamos, tan mal te caigo? – le preguntó Baekho mientras bailaban. Meili le giró la cara aún más, fingiendo no oírle. Baek suspiró, llevaba haciendo eso desde que al segundo día de estar ella en la casa sus coqueteos se habían vuelto demasiado exagerados y había tenido que frenarla confesándole que era gay. – No se si te molesta que sea gay o que te rechazase.

– Ambas cosas. – murmuró ella. – menuda familia.

– ¿Por qué dices eso?

– Ambos críos gais y tu pululando por ahí.

– JR no es gay, tiene novia. – en ese momento ni siquiera se dio cuenta de que estaba aceptando que Minki si lo era. Ella tampoco reparó en eso.

– De eso nada. Me vio en pijama y se quedó igual. Gay hasta la medula. – Se imaginaba el tipo de pijama. Se imaginaba también la reacción del chico y no pudo evitar reírse. – Minki aún, ese como mínimo me miró.

“¿JR es más gay que Minki? Anda ya.”

– Minki es un crío, solo es curioso.

– Mola eso de que defiendas su heterosexualidad y tal. – murmuró ella irónica.

“Vamos, si ya es obvio”. Pensó para si. No volvieron a hablar en lo que quedaba de canción y intentó no encontrarse con ella a solas de nuevo. No conseguía que le cayese bien.

Bailó de nuevo con Sunyoung, y con Minki. Sobretodo con Minki. El chiquillo se le subía a los pies y se abrazaba a su cuello y dejaba que él les balancease a ambos para un lado y para el otro. Sonreía, feliz. Intentaron empezar una conga que no tuvo demasiado éxito, Minki probó el champán y lo escupió sobre el césped y dieron vueltas y más vueltas por la pista.

Recordó sus ojos oscuros fijos en él mientras abrazaba a su madre y le decía que le quería, era algo que no había conseguido quitarse de la cabeza aunque hubiese fingido no darse cuenta. Después de todo lo que había pasado ignorar sus pequeños gestos parecía la mejor opción. No una opción que pudiese durar para siempre, pero al menos era una opción.

 

 

 

¡Hola a todos! ^^

Sé que he tardado mucho a publicar este capítulo, soy consciente, culpa de los exámenes, a mi no me miréis, que he hecho lo que he podido (?) XD
Para el próximo capítulo hay un salto temporal, por lo que yo consideraba este como “final de temporada” y e prometí a mi misma unas vacaciones antes de seguir publicando. Vacaciones para escribir otros fic, y este también, para hacer crecer a Minki y dejar a Minhyun aceptar que Aron, aunque esté lejos, le sigue queriendo. Para que Sunyoung se acostumbrase a su vida de casada y Baekho fuese madurando en su terca cabecita esas nuevas ideas de que si, tal vez Minki tiene algo que ver en el echo de que no se sienta interesado por otros tíos. 

Mi intención era hacer una pausa ahora, pero no quería tardar tanto en publicar este capítulo ahora, así que no tengo muy claro que voy a hacer, puede que me tome una pausa ahora y no publique (este fic) en un par de meses o puede que me emocione un montón y la semana que viene os publique cinco capítulos XD (lo dudo mucho). Lo que si puedo asegurar es que estoy preparando un Spin Off sobre Tao que voy a publicar antes de empezar la “próxima temporada”. ^^ ¿tenéis ganas de leerlo?

Y nada más, gracias a todos por vuestra paciencia, por seguirme y esperarme, por vuestros comentarios que tanto me animan a seguir. ¡gracias a todos! ^^ ❤

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el julio 9, 2014 en Ámame profe, Others y etiquetado en , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 7 comentarios.

  1. Oppa!!!!!!!!!!! Me a encantado el capitulo ❤ Enserio me tenias desesperada tanto tiempo sin publicar TTnTT, ayer estaba viendo videos de NU'EST y tuve que dejarlo porque no paraba de acordarme de tu fanfic XD Me he muerto de la risa con la boda, Jongin esta fatal de la cabeza y a los novios dejalos ir…. Pobre Baek con el pelo azul (yo me lo quiero teñir de azul) XD Enserio sube capitulo pronto ^^ Aunque sea solo uno despues del salto temporal, enserio que si no me dara algo!!!!!!!!!! asdfjhkhfglhgfkgjfvjsgfj Ale chao ❤

  2. Jajajaja muy bueno el capitulo esa boda muy graciosa con esa manada de locos y ya creo que Baekho esta entendiendo en lo que se metió, el ya es de minki jajaja
    ya no puedo dejar de pensar en poner JR y Minhyun juntos ya quiero ver que pasara XD
    “no publique (este fic) en un par de meses”…. ME QUIERES MATAR!!! jajaaja si soy desesperada por un capitulo nuevo ahora sabiendo que te demorarías meses… ay noooo porfavoooooorrr publica prontoooo no me hagas esto T-T emocionare mucho porfavor jajajaaja
    saludos ^^

  3. Están como cabras pero… ¡me encantan! Habría sido bueno haberlo visto en vivo XD
    Minki y su discurso me ha emocionado un poquito, pero no más que a Baekho^^
    Ah, y… puto Kai!!

  4. Ah (2ª parte) : sigue publicando AP o te castigo sin yaoi.
    Atentamente, omma.

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

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