Ámame Profe. 35: Algunos cambios.


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

Si, lo sé, no tengo palabra. Ya lo tengo asumido y creo que vosotros también. No he tardado dos meses ni dos días, tampoco hay Spin Off de Tao, aunque os aseguro que es mejor así, porque estaba quedando un coñazo (y eso que la vida de Tao es divertida ¿eh? Pero no sé, no me dió). 

Volviendo al tema, este capítulo es después de un salto temporal de… algo más de un año. Es verano, Minki tiene trece años, Baekho acaba de cumplir los 32, JR, Minhyun, hyuk y Tao están alrededor de los 18 y… bueno, ya ireis viendo. 

Aparte de eso creo que poco más. Sé que esperabais más Baekren en este capítulo, pero prometo que en el siguiente hay. Mucho. El siguiente es interesante… De echo lo tengo escrito ya y estoy ansias por publicarlo y que lo leais así que sed buenos y dejadme comentarios y igual publico antes (?) (chantaje mode on)

y ya os dejo leer. ¡enjoy! ^^

 

 

– Oye Baek – Le llamó Sunyoung levantando la vista del ordenador. La sala estaba vacía. Suspiró, recordando que habían salido afuera al jardín y se levantó para ir hacia allí – ¡Baekho! – Volvió a llamarle. Este se giró, cerrando el libro que estaba leyendo en voz alta. Minki levantó la vista también – ¿Te quedas a cenar?

Se encogió de hombros y asintió, murmurando un “vale”, y ya volvía la vista al libro cuando Sunyoung agregó.

– Pues te toca cocinar.

Baekho sonrió, y asintió, cerrando el libro, y ella desapareció dentro de nuevo.

– ¡Pero estábamos a medio capítulo! – protestó Minki.

– No sigas sin mi – le advirtió Baekho poniéndose en pié. – que te conozco.

– ¿Y que hago?

– Me ayudas a hacer la cena – “Jo” Pensó el pequeño estirándose sobre el columpio sofá del jardín “con la pereza que me da levantarme…” . – Mejor aún, – siguió Baek – coges el libro y me sigues leyendo tu a mi.

La idea se le había ocurrido de repente y para que no se acercara a los fogones más que nada, pero a Minki pareció gustarle, porque le sonrió y se puso en pié enseguida.

Estaba alto, altísimo. Había crecido un montón en ese último año. O de antes ya. Estirándose, quedándose como el muñeco torpe de metro setenta de brazos y piernas que era ahora. “¿Era tan alto yo a su edad?” Se pregunto Baekho. Estaba seguro de que no, no lo era. Iba a ser más alto que él, y que JR seguramente también.

En general había crecido, le estaba cambiando la voz también. Los dedos finos y largos le hacían unas manos adultas, se le marcaban más los pómulos y la barbilla y se había dejado el pelo largo, hasta los hombros, aunque eso no tuviese nada que ver con que se viera mayor. Cada día estaba más lejos de ser un niño y más cerca de el adulto que siempre había querido aparentar ser.

Mientras Baekho preparaba la cena él leía sentado en la silla de la cocina. Dejó las chanclas en el suelo y subió ambas piernas a la silla, sentándose encima como si no supiera que hacer con ellas.

– “…”

– ¡Minki! – le llamó su madre desde el comedor. Cerró el libro con un suspiro y fue para allí.

– Dime.

– Pregúntale a Baekho si se queda a dormir.

– Se queda. – respondió convencido. Ella subió la vista del ordenador un segundo para fulminarle con la mirada y la bajó de nuevo.

– Pregúntaselo. – insistió.

– No, – respondió Baekho saliendo de la cocina para hablar con ellos. – iré a dormir a mi casa.

– ¡¿Por qué?! – saltó Minki ofendido.

“Para huir de ti” Pensó recordando como solía enroscarse en su cuerpo cuando dormían juntos. Por más que tuviese claro que era un crío, que era Minki, que era apenas un bebé para él, el hecho de que fuesen prácticamente igual de altos le ponía nervioso. Se había tirado a tíos más bajitos.

– Tengo cosas que hacer mañana – le dijo sin más.

– ¿Que cosas? – insistió el pequeño.

– Vamos a la playa con los chicos.

Minki puso mala cara, pero Sunyoung levantó la cabeza del ordenador para mirarle con aprobación.

– Eso suena bien. – y luego se dirigió a su hijo. – Oye, ¿que está haciendo tu hermano?

Se encogió de hombros y subió a ver.

Baekho volvió a mirar como iba la cena, trabajando en ella y al poco rato Sunyoung le siguió a la cocina, estirándose.

– ¿Mucho trabajo?

Ella asintió, acariciándose la tripa.

– Si. Tengo unas ganas de pillar la baja ya… – le dijo. Él sonrió, mirándola con ternura – Así que día de playa ¿eh?

– Si – asintió Baekho – me lo debían por mi cumpleaños.

– Uy, pues si que van tarde.

– Ya, bueno, tampoco hay prisa en celebrarlo…

Ella se rió.

– ¿Que? ¿Asusta cumplir años ya?

– Tsk… – resopló – Para nada. He decidido que a partir de los treinta los cuento para atrás, así que tengo veintiocho. Estoy hecho un chaval.

– Jajaja – se rió ella. – Me gusta. Así que yo tengo… mmm… veintidós. – exclamó sonriendo.

– Y que bien te sientan – le dijo el riéndose.

Sunyoung se recostó contra el mármol y se quedó mirando a la puerta.

– Minki se ha quedado arriba – anunció.

– Se estará terminando el libro – murmuró Baekho riéndose. – Es su venganza por no quedarme a dormir.

– Hay que ver… – suspiró la madre.

Sonó el teléfono en la sala seguido de un “¡MIO!” que gritó JR corriendo por las escaleras.

– ¡Hey! – saludó al cogerlo. – Ah, hola Yixing. Ah vale. Si. Ok, ya se lo digo. Vale, vale, tranquilo. Adiós.

Sunyoung le vio colgar y suspirar, dejando caer los hombros.

– ¿Que pasa? – le preguntó.

– Minhyun regresa hoy de LA y me dijo que me llamaría pero seguro que se conecta a hablar con Aron y se olvida, la otra vez hizo lo mismo.

– Bueno – se acercó ella a animarle. – luego llamas tu a ver si ya está en casa. Me refería a que pasa con Yixing.

– Ah. Que dice que aún tiene trabajo y llegará tarde.

Y ese fue su turno de suspirar.

Ella volvió a la cocina y él cogió el teléfono y marcó el numero de su amigo. Lo cogió su madre, y si, obviamente ya estaba en casa.

– Hola… – murmuró en cuanto se puso con voz apagada.

– ¿Que pasa? – le preguntó JR extrañado – Te oigo deprimido ¿es que no te lo has pasado bien?

– Si, si – le corrigió con la misma voz pesada – ha estado genial.

– Entonces ¿Que? ¿Jet Lag?

– No – negó – bueno, un poco sí. Tengo mucho sueño, se duerme fatal en el avión. ¿Nos vemos mañana?

– Vale. ¿Paso a buscarte por casa? ¿A que hora?

– Te llamo yo cuando despierte que no se cuando será.

– Vale, pero me llamas. – se aseguró – En serio.

– Si. Si. – se disculpó Min. – Es que estaba cansado.

– Ya. Bueno, pues descansa.

Colgó algo alicaído, preocupado. Pero Baekho llamaba ya a cenar y decidió olvidarse hasta el día siguiente.

 

Pasó por su casa hacia las doce, cuando habían quedado, y fueron paseando hasta el parque. El del instituto no, en dos días empezaban las clases de nuevo y ya tendrían tiempo de hartarse de ese.

– Es lo mismo que el año pasado ¿sabes? – le explicaba Minhyun – Que me pasé todo el año ahorrando para ir a verle y ya está, se acabó. Han sido dos semanas geniales y perfectas de estar con él y ahora pues a esperar. Y el año pasado aún porque mira, no hacía tanto que no le veía, mis padres me pagaron una parte y pensé que igual este año venía él, pero he vuelto a ser yo el que se ha matado a trabajar para poder estar con él dos míseras semanas y si tengo que esperar otro año para verle…

– Ya… – murmuro JR comprensivo. En parte algo asqueado también. Tenía ganas de ver a su amigo para reírse con él, para que le explicase las maravillas que, un año más, había visto en el otro lado del mundo, no para que se quejase de su relación.

– Estoy cansado ¿sabes? – siguió él, indignado – porque le quiero, le quiero un montón, pero le quiero cerca, y esto me está matando, saber que no volveré a verle en quién sabe cuanto tiempo, y que cuando lo haga serán también dos semanas a lo sumo y… ah, es un asco…

– Bueno, piensa que a la próxima tal vez viene él, – intentó animarle JR – e igual viene antes. Igual te sorprende y se presenta aquí por navidad o algo.

– Ya, no se… eso estaría bien. Pero hasta navidad…

Resopló, hundiéndose en si mismo sobre el banco donde se habían sentado. JR le miró, sin saber que decir para animarle, sin muchos ánimos para animarle ya.

– Pero allí te lo pasaste bien ¿no?

– Si, genial. – respondió sin apenas énfasis. – Hemos ido a la playa, hemos visto famosos, he salido con sus amigos, muy majos por cierto, y hemos follado como conejos…

– Pff… – JR sonrió, viendo como Minhyun sonreía también con el recuerdo, sin querer los detalles en absoluto.

– Pero ya está, se acabó. Vuelvo a estar aquí, en este pueblo de mierda. ¿Que hay que valga la pena aquí?

“¿yo?”

– Jope, gracias…

– No, perdón – exclamó Minhyun dándose cuenta de su error. – Estás tu, obviamente, y Hyuk y Tao, y mi familia. Ya lo sé que hay gente importante aquí, gente por la que no me puedo ir, que si no ya me habría instalado allí a vivir con él…

JR ya no dijo nada más, contagiado de su animo lúgubre y cansado. Igual el también tenía que irse bien lejos.

– ¿Y tu que? – le preguntó Min al fin. – ¿Que has hecho sin mi?

Dudó unos segundos sobre sí decírselo, como decírselo. Estiró las piernas y se puso las manos en los bolsillos antes de responder como si no fuese importante.

– Ayer corté con Gyuna.

Minhyun se giró de golpe, con los ojos como platos.

– ¿Que? – preguntó con voz chillona – ¿Por qué? Si estabais bien.

– Si. – respondió sin más. – Igual de bien que hace un año y que hace dos. ¡Son más de dos años ya! – exclamó – es mucho tiempo…

– ¿Y?

– Pues que… no se… dos años ya es… es casi como casarse. Es definitivo ya. Y ¿Quiero que sea definitivo? La quiero pero ¿y si no es la mujer con quien debo casarme? Cuando empecé a salir con ella no planeaba que pasásemos juntos en resto de nuestras vidas. Bueno, si, pero no en serio, y… No he estado con nadie más en mi vida. ¿Y si me pasa como mis padres que termino casándome con la mujer equivocada y…? Luego los tramites del divorcio son una movida, que lo he vivido. Y no se, estaba yendo demasiado lejos…

– ¡Pero estabais bien! – volvió a exclamar Minhyun. JR se encogió, murmurando una réplica sin sentido. – Te estás mareando dándole vueltas a algo que ni tiene sentido. – insistió su amigo. – La quieres, y ella a ti. ¿Y que si no es la mujer de tu vida? Ya la dejarás cuando sepas seguro que no lo es. ¿Y si es ella? ¡Estabais bien joder!

– ¡Ya! – le gritó para pararle. – No se porque lo he hecho ¿vale? Me asusté. Me imaginé casado con ella, teniendo hijos con ella, y era bonito pero significa que no estaré con nadie más en toda mi vida. Nadie. Solo ella.

– ¡Pero estarás con ella!

– ¡No me compares contigo ¿vale? Lo tuyo con Aron es precioso, es un “mirad que montón de obstáculos nos separan y lo mucho que nos queremos que seguimos luchando para estar juntos”. Lo mío con Gyuna es, era cotidiano y… y rutinario. Sé que la quiero, pero ni siquiera se porqué. Y a veces me parece estúpida y egocéntrica y me peleo con ella y luego me arrepiento y vuelvo a su lado, y así será toda mi vida. ¡Toda mi puta vida!

Minhyun le miraba, preocupado, con los ojos como platos.

– JR, acabas… acabas de soltar un taco…

– … ¡Pues sí, j… Joder! – Se puso en pié, sacudiendo los brazos mientras hablaba, subiendo el tono de voz – ¡Porque estoy cabreado ostia puta! ¡Estoy de mala leche, de muy mala leche porque aún la quiero y he hecho la memez más grande de mi puta vida porque soy subnormal! ¡Joder!

Min le miraba, con ojos tiernos y preocupados, alargó la mano a coger la suya, aún de pié.

– … Estás muy mal ¿verdad?

Se dejó caer de nuevo sobre el banco, dejando que Minhyun le abrazase.

– Habla con ella. – le dijo – Dile que te equivocaste, que te arrepientes, vuelve con ella. Y yo empezaré a ahorrar para ir a ver a Aron cuanto antes.

 

El día antes de que terminaran las vacaciones Minki, ordenando su escritorio, encontró la tarjeta que le habían dado en la agencia de modelos dos años atrás. Sonrió y se miró en el espejo de su cuarto, y sonrió aún más.

– ¡Mamáááááá! – gritó bajando las escaleras de dos en dos. Ella trabajaba en el ordenador y levantó la mano para callarle. – Ya han pasado dos años mamá – siguió él emocionado, ignorando su orden. – Ahora si que me van a coger, voy a ser modelo.

Eso hizo que finalmente ella apartara la vista de sus documentos y le mirase.

– ¿Que?

Su hijo resopló, cansado.

– Cuando fuimos a la agencia de modelos nos dijeron que esperásemos un par de años, ¡y ya han pasado! – le explicó emocionado enseñándole la tarjeta.

– Pero Minki… – “¿Y ahora como le digo que no?” pensó ella cansada “Porque tengo que decirle que no… ¿verdad?” le parecía muy crío aún para trabajar, y más luciendo su cuerpo. – ¿Estás seguro de que quieres hacer eso? Eres muy pequeño aún para trabajar, deberías concentrarte en el colegio y…

– ¡Ya tengo trece años! – exclamó. “Uy, cuidado, que mayor” pensó su madre con un resoplido. – Y saco buenas notas – siguió él – puedo dedicarle tiempo a esto y aún me quedaría para quedar con Lu y Taek y Baekho.

– Pero…

– Y lo haría bien – siguió insistiendo – Lo sé. Y ganaría dinero, que si vamos a tener un hermanito… – añadió con ojos de cachorrito.

– No me seas manipulador – le advirtió ella con una mano sobre su vientre. Sonriendo orgullosa sin poder evitarlo. Demasiado tarde ya, no podía negárselo y lo sabía.

Así que llamó para que le diesen una cita para hablar con el director, propietario, jefe o lo que fuese y un par de días más tarde fueron a las oficinas.

– Señora Choi – les recibió un chico de unos veintipocos, teñido, con aros y ojos felinos delineados con abundante maquillaje.

– Teníamos una cita para hablar con el señor Kim…

– Director Kim Kibum – corrigió él. – En persona.

Antes incluso de que Sunyoung asumiera que ese chiquillo se había identificado como director este les llevó a un despacho con muebles de diseño al que les hizo pasar y sentarse.

– Así que este es nuestro proyecto de modelo. – siguió una vez se hubieron sentado.

– Choi Minki – se presentó el chico.

Cuando su madre había decidido mantener su apellido de soltera tras casarse con Yixing, Minki había insistido en que quería tener ese apellido también. No por preferencia a su madre sobre su padre, sino simplemente porque le gustaba. Era más original decía.

– Así que quieres trabajar con nosotros – siguió Kim Kibum.

– Si – asintió el pequeño – vine hace un par de años y me dijeron que volviese cuando hubiese crecido un poco, cuando hubiese pegado el estirón. Pero ahora ya mido metro setenta.

El director sonrió, apuntó algo en sus hojas y le indicó que se pusiera en pié.

– No está mal. – comentó poniéndose en pié también y acercándose. – buen material. – le rodeó y le puso las manos en los hombros, midiendo su espalda. – Y aún crecerás más ¿eh?

– Si. Quiero llegar al metro noventa. – asintió Minki con firmeza.

– Bueno, ya veremos – se rió Kim Kibum.

– Su hermano mide metro setenta y ocho y era más bajito que él a su edad – comentó la madre.

– Ajá. – el joven asintió, y siguió observándole. Le tocó el pelo y el cuello, cogiéndole del mentón para hacerle girar la cabeza, – No está mal. – murmuró Kim Kibum – Nada mal. – le levantó la camiseta hasta el pecho poniendo a su madre aún más nerviosa. – ¿Tienes problemas con los desnudos?

– No. – murmuró Minki indiferente.

– ¡Sí! – saltó su madre al instante – Es un crío, ¡solo tiene trece años!

– Oh – murmuró el joven director bajándole la camiseta de nuevo – cierto, no los aparentas, lo siento. De todos modos por desnudos no me refiero a completo si no en ropa interior… – siguió murmurando. Se detuvo al ver la mirada de Sunyoung – cosa que ya discutiremos a su debido tiempo en un par de años.

Le dejó sentarse y volvió a apuntar cosas en su libreta.

– Y en cuanto a… cambios de aspecto…

– Nada de cirugía estética – sentenció Sunyoung rotunda.

– Mamá… – se quejó Minki lo que hizo que ella le mirara sorprendida.

– ¿Es que quieres hacerte algo?

– Mi nariz… – murmuró avergonzado tocándosela.

– Una pequeña imperfección puede hacer la perfección – le dijo el director Kim con una sonrisa. – No te acomplejes con algo que puede ser tu punto fuerte. Tenemos una política bastante en contra de las operaciones estéticas – añadió para la madre. Si no se la había ganado aún con sus sonrisas seductoras y sus ojos de gato lo hizo con eso – no queremos modelos artificiales y todos iguales, los pequeños defectos es lo que les hace diferentes y les da personalidad. Y más en un caso como el de Minki, que ya es guapísimo sin hacerse nada. – El chiquillo se removió en su silla, irguiéndose orgulloso ante el halago. – Me refería más a cosas como tintes, cortes de pelo.

– Oh. Pues supongo que ningún problema.

– Baekho se tiñe – le dijo Minki como para decidirla a que aceptara por lo menos eso.

– Si cariño, ya se que Baekho se tiñe. – “no estoy ciega…”

Los puntos a aclarar del contrato, siendo Minki menor y sin edad de trabajar, parecían interminables. Cualquier cambio de look debería ser consultado con una estilista de la agencia y lo mismo con los cambios que la agencia quisiera hacerle, que deberían pasar por su madre, su tutora legal. Cualquier trabajo que hiciera debía ser supervisado por ella u otro adulto que ella pusiera al cargo. Cobraría solo cuando trabajase, y el cuanto dependía del trabajo. La agencia le llamaría cuando surgiese algo y él, como siempre con el consentimiento de su madre, podía aceptarlos o rechazarlos. Y poco más.

Mientras regresaban para casa Minki sonreía, caminando casi flotando agitando sus largos brazos y piernas.

– ¿Tan feliz estás de que te hayan cogido? – le preguntó su madre sin entenderlo del todo.

– Si – asintió el pequeño. – voy a ganar dinero – le dijo sonriendo – me hace sentir mayor. Y no se, me gusta.

Era ya más alto que ella, pero seguía sin querer asumir que había crecido, seguía siendo su pequeño. Tal vez por eso le molestaba tanto que “se vendiese”.

De repente se dio cuenta de que habían ido solo a preguntar y la le habían abierto una ficha y firmado el contrato. “¿Por qué no le habré detenido antes?”.

Maldiciéndose rezó porque no le llamasen, si más no en una buena temporada.

 

– No te llamarán – bufó Luhan con indiferencia dándole un mordisco al desayuno. – no eres tan guapo.

Minki le sacó la lengua, sin ofenderse en realidad. “claro que me llamarán, el director Kim dijo que me veía potencial”.

– Si lo es – murmuró Sehun terminándose su propio bocadillo.

– No me seas gay. – le espetó Luhan con desprecio.

“Oye…”

– ¡No soy gay! – se levantó este indignado.

– Pff, claro… – murmuró Luhan con desprecio.

– ¡Que no!

“¿Debería decirles algo?”

Le pareció que debería, pero al final solo suspiró y siguió comiéndose su desayuno.

Taekwoon terminó el suyo y se levantó a jugar con la pelota, dando toques y fintándose a si mismo. Cuando Minki terminó su comida se unió a él, dejando a Luhan y Sehun lanzándose bullas sin sentido.

– ¿Por qué modelo? – le preguntó Taekwon resistiéndose a pasarle la pelota.

Minki se encogió de hombros.

– Me gusta – le dijo – Supongo que me hace sentir adulto, y atractivo.

Taek resopló, le pasó la pelota y volvió a quitársela, por más que Minki trató de resistirse.

– Yo voy a ser futbolista. – comentó.

– Ya veo. – Minki sonrió. – también te harán fotos. – Taekwoon le miró, interrogante – la mayoría de futbolistas buenos también modelan, por eso de ser famosos y tal. Así que quien sabe, igual trabajamos juntos en un futuro.

– ¡Deja de llamarme marica! – saltó Sehun indignado – ¿a que consigo novia antes que tu?

– Pff… – se rió Luhan – conseguir novia es fácil, tienes que conseguir besarla.

– Vale, lo haré. Besaré a una chica antes que tu, ya verás.

“Vaya par…” Suspiró Minki.

Sentía a sus amigos muy críos últimamente. Muy hormonados. Excepto Taekwoon, claro, pero él siempre había sido raro. “¿Debería yo también ser así?”

A decir verdad se entendía mejor con los amigos de su hermano. Allí era el pequeño del grupo, pero se sentía menos desplazado que con la gente de su propia edad. Aunque últimamente… tampoco era divertido estar con ellos…

Al salir del colegio esa tarde, sin tener aún muchos deberes, fue a buscarles a ver si le dejaban acoplarse para pasar la tarde con ellos. Y no, no fue divertido en absoluto.

Llegó justo para ver como JR se llevaba a Gyuna al parque para intentar hablar con ella y arreglar las cosas. Min y Tao cogieron a Minki por ambos brazos y le arrastraron a seguirles, tapándole la boca entre los dos para escuchar a escondidas.

Tampoco les oían desde donde estaban, pero podían verles. JR hablaba con las manos en los bolsillos y la mirada fija en sus pies, ella se acariciaba ambas manos, mirando también al suelo de pies juntillas.

– ¿Le pedirá de volver? – les preguntó en susurros.

– Seguro – le respondió Tao igual de bajito – está echo polvo desde que cortaron.

“Si, eso lo sé” Pensó Minki recordando como se la pasaba arrastrándose de un lado para el otro todo el día.

JR gesticulaba, se le podía oír algún “Lo siento, no se porque lo hice”, algún “te quiero”, algún “porfavor”. Ella no parecía convencida, ni siquiera le miraba.

“Tener que suplicar así…” pensó Minki sintiendo lástima por su hermano.

– Espero que ella acepte – murmuró Minhyun “Pues yo espero que no” Pensó Minki. No le gustaba verle suplicar. – Fue tan estúpido que la dejase…

– Se podría decir que fue un desliz – comentó Tao.

– Desliz fue lo de ella – replicó Hyuk apareciendo entre ellos.

– ¿Que hacías? – le preguntó Min

– Investigar. Dice Sojin que Minah le ha contado que Gyuna se lió con un tío la otra noche.

Los tres se giraron a mirarle con ojos como platos.

“¡¡¡SERÁ ZORRA!!!” Pensó Minki saltando de detrás del banco donde estaban y corriendo hacia la pareja.

– Déjala Hyun – le dijo a su hermano cabreado

– ¡¿Minki?! – exclamó él sorprendido. Ella le miró, sorprendida y algo asustada. Tenía lágrimas en los ojos que le empapaban las pestañas.

– No le supliques más, – siguió el pequeño – ni siquiera lo vale.

– Minki, vete de aquí – le recriminó JR. Desvió la vista de él y supo que los demás habían salido de su escondite también. – Eso no tiene nada que ver con vosotros, iros de una vez.

– Te liaste con Joon ¿cierto? – Hyuk se dirigió directamente a Gyuna, que se mordió el labio de repente, pillada en falta. Y aún mientras JR se giraba a mirarla sorprendido y pintado en los ojos una muda suplica de que desmintiese eso Minhyun saltó hacia ella y la abofeteó.

– ¡¿Por qué?! – le gritó – ¡¿Por qué sois todos tan imbéciles?! ¡¿Tan difícil es hacer las cosas bien?!

Gyuna se llevó la mano a la mejilla, las lágrimas cayendo ya de sus ojos, ofendida, irada.

– ¿Ahora va a ser mi culpa? ¡Fue él quien me dejó! – y se giró a mirarle, con furia – ¡Sin motivo alguno!

– ¡Estaba confundido! – gritó JR en su defensa – No sabía…

– ¡Pues yo estaba sola! – siguió ella chillando – ¡y bebida! ¡tratando de olvidar que el imbécil de mi novio me había dejado porque sus padres se divorciaron hace diez años!

Se había ido acercando a él y le empujó en el pecho cuando estuvo frente a él, que solo la miraba sin siquiera pestañear, incapaz de reaccionar. Le empujó de nuevo, furiosa, y Minki se metió entre ambos apartándoles.

– ¡Ya vale! – les gritó. – Sois unos idiotas los dos. JR ya se ha disculpado. Es tu turno.

La miraba a ella, fijamente, retándola, y ella le aguantaba la mirada. Detrás suyo oyó a su hermano con la voz rota.

– Lo siento Gyuna… – murmuró sorprendiéndoles a ambos. – no debía haberte dejado… Fui un idiota… – los ojos empezaban a llenarse de agua también, se los frotó con el dorso de la mano, sorbiendo, y de repente parecía un niño.

Gyuna perdió de repente toda su furia, se fue la ira y quiso solo abrazarle, porque ese era el niño de quien se había enamorado dos años antes, ese que la había besado haciéndola sentir la chica más afortunada del mundo, ese que había estado dentro de ella susurrándole palabras dulces al oído haciéndola sentir en el cielo. Ese con quien se había imaginado numerosas veces compartiendo su vida.

Pero ella también había tenido sus dudas, titubeó un instante y Minhyun se le adelantó, llegando junto al que hacía solo unos días era su novio para abrazarle y ofrecerle su hombro.

Y supo que no había marcha atrás, que no había aguja que pudiera coser esa herida. Se dio la vuelta y se fue. Aún oyó a JR llamándola, e igual si hubiese sido una llamada insistente se hubiese detenido y hubiese vuelto a su lado, pero solo fue un murmuro que no consiguió detenerla ni hacerla volver.

“Se acabó”.

 

 

 

 

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el julio 24, 2014 en Ámame profe. Añade a favoritos el enlace permanente. 8 comentarios.

  1. Di que sí, JR, menuda zorra XD
    Qué mono Minki modelo, espero que Baekho se ponga muy celoso^^
    Y la gran aparición de Key me encanta. Amorshhhhh

  2. El gran KIM KIBUM por fin aparece!!!!!!!!!!!!! ❤ ❤ ❤ <

    Ren tendría que decírselo a sus amigos que es mas maricón que el día de el orgullo gay XD quiero que pronto este con Baek que lo a esperado mucho tiempo =D y por fin es modelo Minki!!!!!!!!!!! Yo creo que entre Luhan y Sehun acabara habiendo algo… (tal vez me equivoco pero molaría) Taek me cae muy bien, le tengo cariño a ese personaje =D Publica pronto si no quieres tenerme desesperada actualizando el blog cada media hora 😉

  3. Me gusto!!! Siempre me termina gustando cada capitulo
    Minki de modelo, espero Baek lo lleve al trabajo y se ponga celoso XD
    Hace mucho queria que JR terminara con ella, quiero que JR y Minhyun estén juntos pero tampoco quiero que Minhyun y Aron terminen ;; Gran dilema ;;
    Quiero mas BaekRen :3

  4. Dioooss por fin le termino!!! jajaja lo siento pero últimamente ando muy MinhyunxJR enseeeerio quiero que terminen juntos jaja ❤
    y ahora Minki de modelo.. y con 13 años y mide 1.90??!!! jajaja wow ahora si va a estar muy bueno el baekren lo espero con muchas ansias
    gracias por actualizaar espero que no te demores mucho para el próximo 🙂
    saludos ^^

  5. Esta tan genial, me encanta todo!! No puedo esperar por el siguiente capítulo, la idea de Minki como modelo me encanta, pobrecito JR!

  6. Ohhhh estuvo super bueno el capítulo !
    Me encanta la idea de que Minki esté de modelo y que JR haya terminado con Gyuna !! Quiero que él esté con Minhyun !….. Aunque me da pesar con Aron de verdad quiero que JR esté con Minhyun …. En fin ! Gracias por actualizar y espero leerte pronto !
    Por favor no nos hagas sufrir mucho con el BaekRen 🙂

  7. Me encanto,que dicha que JR terminase con gyuna y espero se quede con Minhyun,ya quiero más accion entre Minki y Baekho.
    PD. Amo esta historia 😀

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

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