Ámame Profe. 36: Ren.


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

Baekho se reunió con sus amigos en Pantheon, como hacían a menudo, pero esa vez para una ocasión especial. Tan especial como podía ser un cumpleaños a esas alturas.

– El parecía emocionado – comentaba Wonsik mientras le esperaban.

– Hyoshin le habrá regalado algo especial.

– No me puedo creer que siga con él. Después de tanto tiempo y tal.

– Bueno, se estaba divorciando.

– Follará bien. – comentó Jongin encogiéndose de hombros. – igualmente es idiota. Aunque se esté divorciando ahora, que lleva ¿dos años siendo su amante?

Los demás se encogieron de hombros, preguntándose que tenía de especial ese hombre como para que Hongbin hubiese aguantar casi dos años siendo “el amante”.

“Él sabrá” pensó Baekho.

Estaba preocupado por su amigo, desde luego, por ese romance que en teoría iría bien cuando llegase un supuesto divorcio que no dejaba de atrasarse y complicarse, igual que estaba preocupado por Kyungsoo, cuyas miradas hacia Jongin cada día eran más obvias. “Debería haberse ocupado de esto hace muchos años, si no quiere nada que se lo diga, que no juegue con él cuando es tan obvio…” y mientras pensaba eso Jongin le pasaba el brazo por los hombros de Kyungsoo, susurrándole al oído mientras le daba a beber de su copa. “Es un cabrón…”

Estaba también preocupado por JR, que seguía deprimido desde que había cortado con su novia hacía ya casi un mes. Había estado destrozado la primera semana, un poco mejor luego, pero no feliz. Por lo que le había contado Minhyun, porque el propio JR no soltaba prenda, una noche que habían salido los chicos se habían encontrado con ella y sus amigas y se habían besado. Luego ella le había tirado un vaso a la cara. Y él la había empujado, huyendo con la cara empapada de lo que fuese que ella estaba bebiendo.

– Lloró – les había asegurado Tao. – porque aún está enamorado.

– Está enamorado de lo que tuvieron, no de ella. – le replicó Minhyun – y van a hacerse daño si vuelven a estar juntos, es mejor así.

Baekho había asistido a la conversación sin decir nada. Minki había estado allí también, se había preocupado mucho por su hermano aunque solo lo manifestase gritándole que espabilase y dejase de hacerse el muerto, como él lo decía.

Estaba preocupado por Minki también, aunque en otro sentido. El pequeño estaba mejor que nunca. Más alto, más guapo y más feliz, orgulloso con su nuevo trabajo para el que ya le habían llamado dos veces en apenas un mes. El primero había sido muy pequeño, apenas unas fotos para un catálogo de muebles, relleno para dar ambiente. Pero según le había dicho ese segundo era más importante, para una revista de ropa, o una página web, no estaba seguro, su madre le había acompañado a ello esa misma tarde, así que les llamaría al día siguiente para que le explicasen.

Estaba feliz con eso, más que feliz exultante. El director de la compañía había vuelto a hablar con él para decirle que podía escogerse un nombre artístico si lo quería, y por lo visto esa mañana le habían hecho pasar por la peluquería para un cambio de look.

– Ya verás – le había dicho por teléfono – mi aspecto como “Ren” te encantará.

– ¿Ren? – le había preguntado él – Ya lo tienes claro.

– Bastante, si. Me gusta.

Baekho no podía decir que no le gustase, simplemente le costaba imaginar otro nombre para él, siempre había sido Minki.

Con todos los cambios que estaba haciendo su nombre parecía lo de menos, y tal vez era eso lo que le preocupaba. Que estaba cambiando, ya no era un niño, o si más no ya no le veía como tal.

Hongbin apareció con una hora de retraso, sonriendo de oreja a oreja y colgado del brazo de su novio. Wonsik le ovacionó y Jongin le insultó mientras el recién llegado corría hacia ellos y les abrazaba a todos, uno por uno.

– Deja de chillar como una nena – le espetó Jongin ante su exuberante y casi contagiosa alegría.

Por toda respuesta les enseñó una hoja de papel, poniéndosela ante sus narices.

– ¡Woah! – exclamó Wonsik cogiéndole los papeles del divorcio, ya firmados.

– ¿Entonces ya esta echo? – preguntó Kyungsoo detrás de él.

– Todo firmado. – asintió orgulloso mirando a Hyoshin. Este sonrió, tierno.

– Ya soy todo tuyo.

– Felicidades – fue a abrazarles Baekho antes de que se hundieran en su nube de amor.

– ¡Hay que celebrarlo! – saltó Hakyeon llamando al camarero. Llevaban ya un par de rondas mientras esperaban, esa fue la tercera de la noche, pero no la última, ni mucho menos. – ¡Por las cosas que terminan dando lugar a que otras empiecen! – brindó.

Hongbin sopló un mechero a falta de una vela y morreó a su novio de nuevo casi con desespero.

– Por los que insistimos en lo que queremos, – añadió Kyungsoo a la siguiente ronda – y porque siempre lo consigamos.

Le cantaron el cumpleaños feliz en todos los idiomas y variaciones que conocían, incluyendo las versiones de borrachera con todas sus estrofas lascivas.

– ¡Por el destino! – levantó su copa Baekho – ¡porque nunca nos separen de aquellos con quien debemos estar!

Apuraron otra ronda y de repente Baekho, Hyoshin y Hakyeon estaban en una competición a ver quién bebía más, quien apuraba antes las copas, aunque nadie las contase.

– Por los amantes, los ligues y los novios, – siguió Jongin – por todos aquellos que no deberían irse nunca de nuestras camas.

Bailaron, saltaron, gritaron. Jongin decidió que le sobraba su camisa y sin darse cuenta Baekho se encontró también sin la suya. “Hace calor” Pensó antes de que Hongbin le derramase una botella en la cabeza.

– ¿Que haces? – le preguntó chillando pero sin dejar de reír.

– ¡Es agua! – le respondió sin darle importancia.

– ¡Por los finales felices! – gritó Hakyeon borracho como una cuba.

– ¡Por el amor! – coreó Wonsik.

La pareja de no tan recién casados desaparecieron en algún momento de la noche y Lily la Drag Queen que hacía de camarera en el local les invitó a otra ronda. Jongin fue el siguiente en desaparecer y Baekho y Kyungsoo bailaron mientras Hongbin y su novio se daban el lote contra la esquina de la barra contra la pared. Un tío le metió mano a Kyungsoo y Baekho le alentó apartándose, pero cuando Wonsik y Hakyeon volvieron haciendo una conga ambos se unieron, arrastrando también al cumpleañero y su pareja.

– ¡Hay un tío en la entrada…! – apareció Jongin gritándoles de repente. Le ignoraron como de costumbre, pero insistió – ¡Es tan…! – su expresión lo decía todo, incluso se mordió el labio. Captó toda su atención con eso. – Es muy joven, menor seguro, tendrá unos… ¿diecisiete? – aventuró – pero vamos, que me lo follaba.

“Joder, diecisiete” pensó Baekho. Visualizó a JR y sus amigos, que tenían mas o menos esa edad. “Pero si es un crío”

“Mejor ni abras la boca”

– ¿Y a que esperas? – le apremió Wonsik con su enorme sonrisa de borracho, descolgándose del brazo de su “marido” para golpearle en el hombro y casi caerse en el intento.

– Quiero que le veáis. – seguía insistiendo. – Es lo más sexy que he visto… desde que me miré en el espejo antes de salir.

Alguien estalló a reírse de su broma pero para cuando Baekho la procesó él ya estaba lejos, en la entrada probablemente, ligándose a ese crío.

Se arrastró allí con los demás, sujetándose en Wonsik y viceversa. Luego se dio cuenta de que Hongbin y su novio no estaban. No se preocupó con ellos.

Jongin estaba allí, de espaldas a ellos.

– ¡Wow! – exclamó Hakyeon.

– ¿Le ves? – preguntó Wonsik.

Baekho solo veía a un chiquillo no muy alto, rubio, con el pelo largo. No le veía la cara, y aún así le puso los pelos de punta.

– Es guapo – dijo Kyungsoo.

– Es muy sexy – siguió Hakyeon.

– ¡Jo! ¡no le veo! – se quejó Wonsik – ¡Quita de en medio Jongin!

Iba a quejarse de que él tampoco le veía, pero como si le hubiese escuchado su amigo se apartó. Cuando le vio la cara se quedó sin aliento.

– Minki – murmuró sin apenas voz.

Si hubiese sido consciente de algo a su alrededor hubiese oído a Kyungsoo, Wonsik y Hakyeon gritar que no era posible, que no podía ese tío ser “su nene”, que no, que “Wow”, que “Woah” y demás. Pero no les oyó. No oyó nada, pero si fue perfectamente consciente de cómo Minki clavó sus ojos en él, con ese nuevo peinado suyo, rubio, sonrió de esa forma suya tan sensual, con los ojos delineados profundizando aún más su mirada, como apartó a Jongin sin apenas prestarle atención y como se acercó a él.

Fue consciente de todas las miradas mientras avanzaba hacia él, demasiado lentamente. Fue consciente de cómo movía las caderas al andar, nunca se había fijado en eso. Fue consciente de que sus pantalones arrapados se pegaban a su piel, marcando todo su cuerpo, todo. Fue consciente de su propio cuerpo bajo la profunda mirada de Minki que parecía penetrarle el alma. Fue consciente de estar desnudo de cintura para arriba por como le miró, sonriendo descarado, mordiéndose el labio.

Jongin tenía razón, no era mayor de edad, tampoco tenía trece años, esa noche no, unos diecisiete más bien. Y eso no le hacía menos sensual, ni menos apetecible. Baekho no supo si atribuirlo a su nuevo aspecto, al alcohol o al largo tiempo de sequía desde que se había acostado con alguien, pero todo su cuerpo parecía gritar “bésame”. Como mínimo.

Llegó a su lado y se plantó frente a él. Parecía más alto que esa misma mañana, Baekho bajó la vista a sus pies y vio las botas de plataformas que llevaba, pero al volver a subir su mirada quedó atrapada en sus pantalones de cuero, en el cinturón, en su cuerpo bajo él.

“Se llama Minki. Choi Minki, antes Kim. Tiene trece años, le conoces desde que tenía cuatro. Fue tu alumno, te llevas dieciocho años con él. Estuviste a punto de liarte con su madre, que es ahora tu mejor amiga. Minki. Choi Minki. Trece años”

– Hola – Le sonrió, con algo más de inocencia que antes, y Baekho respiró y se calmó un poco. Volvía a ser capaz de ver al niño bajo ese modelo adolescente, rubio y condenadamente sexy que estaba frente a él.

Y reaccionó al fin, alterado.

– ¿¡Que estás haciendo aquí!?

Minki le miró, sin responderle, acercándose aún más.

– ¡¿QUE?!

Ahí, junto a la entrada, había incluso más ruido que en el rincón del fondo junto a la barra donde estaban siempre. Le cogió por la muñeca y se lo llevó allí, pasando junto a las miradas asombradas de sus amigos. Quiso pensar que eran solo asombradas y que no le estaban violando con la mirada como el resto de presentes. En algún momento durante el viaje al fondo de la sala Minki removió la mano que le estaba cogiendo para deslizarse y cogerle, enlazando los dedos con los suyos. Baekho quiso ignorar el escalofrío que le subió por el brazo al sentirle, pero ya nada pudo calmar su corazón de nuevo.

Se detuvo, le encaró y preguntó de nuevo por encima del bullicio.

– ¿Que estás ha…?

– Le dije a mamá que dormiría en tu casa – respondió sin más, encogiéndose de hombros.

– ¿Pero tu sabes que ho…?

– Es tarde, – admitió – ya. Es que te estuve esperando en casa pero como no venías vine a buscarte. Tuve que buscar la dirección del local y suerte que recordaba el nombre.

Lo decía como si tal cosa, tranquilo y relajado, indiferente a todas las miradas que se clavaban en él y en sus pantaloncitos de cuero ajustados, indiferente al ritmo del corazón de Baekho que amenazaba a provocarle un terremoto dentro.

– Tienes que…

– ¿Irme? – le miraba con esos ojos enormes, oscuros, con las pestañas más largas y oscuras que nunca – ¿Dónde? Si llego ahora a casa mamá me meterá una bronca…

“Alguien debería hacerlo” Pensó Baekho. Él no se sentía capaz. Apenas se sentía capaz de mantenerse de pie a su lado, con ese mareo… “He bebido demasiado.” Se pasó la mano por la cara y se sintió el pelo mojado de cuando Hongbin le había tirado agua “¿Por qué Minki? ¿Por qué hoy?”

Sentía como les miraban, como miraban a Minki, a su niño, y le hervía la sangre. “Deberías haberle llevado a fuera” “¡No debería estar aquí!”

– Bueno, – se acercó de nuevo Minki con su sonrisa coqueta – ¿Vamos con el grupo?

Asintió, tal vez en presencia de más gente se calmaba. Les encontró en el mismo sitio donde estaban sentados todos antes y se acercó a ellos. Sintió las miradas sobre Minki y le pasó el brazo por los hombros mientras le llevaba allí, por más que su piel le quemase al contacto. Era mejor eso que todos esos ojos fijos en su culo.

– ¡Eh chaval! – le saludó Hongbin – ¡estás enorme!

– Caramba con el nene, – siguió Jongin. – No te había reconocido.

Todos conocían a Minki, mas o menos, después de tantos años hubiese sido imposible que no se hubiesen ido encontrando. Aún así no era para nada extraño que no le hubiesen reconocido esa noche. Al propio Baekho casi le había costado con ese cabello rubio y los ojos delineados.

“Tiene trece años” tuvo que repetirse “trece”.

Se desenvolvía bien con sus amigos, como siempre, se sentía cómodo con la gente mayor que él. Jongin y Hakyeon le dieron a probar de sus bebidas y se rieron ante sus muecas de asco.

– ¡Arde!

– ¡Tu si que ardes! – le respondió Jongin atrayéndole hacia si por la cintura y cerrando los dientes junto a su oreja, como si le mordiese.

– ¡Eh! – se quejó Baekho. Minki solo se reía, y se rió aún más cuando Jongin le soltó y le empujó hacia el pecho de Baekho, que le abrazó posesivamente.

– Todo tuyo, todo tuyo – se disculpó. – admite que me lo pone a huevo.

Le daba exactamente igual como se lo pusiera. A decir verdad, no quería que le pusiera nada en absoluto. Quería llevárselo de allí, sacarle de ese sitio oscuro y depravado. Protegerle. Porque no era más que un niño, aunque no se comportase como tal. Ni aparentase serlo. Seguía siendo un niño.

“Un niño” tuvo que repetirse mientras bajaba la vista a mirarle, aún cautivo entre sus brazos. El chiquillo clavaba sus ojos en él a través de sus largas pestañas, subió sus brazos y le acarició la mejilla a Baekho, rodeó su cuello y le cogió por la nuca, giró entre sus brazos y se puso de puntillas para besarle.

“Choi Minki, trece años, Choi Minki, trece años”. Y aún cuando una parte de él chillaba que se alejara sus brazos le rodearon aún más para atraerle a su cuerpo, abrazándole con fuerza, sus labios se pegaron, haciendo presión sobre los suyos. Se pegaba a él, con fuerza, con ansias, igual que el pequeño cerró los puños tras su cuello. No podía respirar, y aún así sentía que los pulmones se le llenaban de aire al fin, como si hubiese aguantado la respiración hasta ese momento, como si hubiese vivido toda su vida esperando ese beso, los labios de Minki.

Tuvo que apartarle, le separó de su cuerpo temblando, sabiendo que no podía ser, que no debía ser. Minki le miró con ojos tristes y casi sintió ganas de llorar.

– No – susurró aún cerca de sus labios.

El pequeño se encogió de hombros y volvió a besarle, esta vez en la mejilla.

– Cuando tu quieras.

Se giró hacia el grupo, alguien aplaudía, alguien se reía y a alguien se le había caído la mandíbula hasta el suelo. Pero Baekho no les miró, no podía. Se quedó donde estaba, con la vista al suelo, el corazón a cien. “No puedes hacer eso” Se repetía “no puede afectarte tanto”.

Sentía que quería llorar. Subió la vista al techo, oscuro entre los focos de colores. Volvió a bajarla a Minki, sentado en el regazo de Jongin y bebiendo de su copa, riéndose.

Kyungsoo le miraba fijamente, Hongbin y su novio iban echándole vistazos mientras hablaban entre ellos, Hakyeon le miraba de reojo, con disimulo, moviendo los ojos de él al chiquillo.

Le hervía la sangre de verle con Jongin, aunque supiese que no iba a pasar nada entre ellos. ¿Lo sabía? “Es un crío” se dijo. “También lo es para mi”.

Le dolía la cabeza de pensar, de intentar racionalizar algo que no tenía la más mínima lógica. Le dolía ese beso.

– Minki – le llamó. El pequeño se giró a mirarle enseguida, con su sonrisa aún inocente y a la vez tan sensual. – Vámonos, te llevaré a casa.

Cerraba los ojos, sintiendo como le ardían. Se sentía mareado de repente, con el estomago regirado. “¿Que he hecho?”

– Le he dicho a mamá que dormiría en tu casa – le respondió sin más.

– Pero no… – le dolía la cabeza, apenas sabía lo que decía. – No deberías estar aquí.

– No puedes llevarme a casa ahora. – seguía Minki, de pie frente a él. – ¿Que le dirás? ¿Que me has traído aquí?

Le dolía la cabeza, le estallaba, todo daba vueltas, incluso los ojos de Minki, sus manos.

– Has venido tu – le dijo.

– ¿Cómo? ¿Cómo iba a conocer yo un local como este? ¿Cómo habría llegado hasta aquí yo solo?

“¿Le he traído yo?”

No sentía el suelo bajo sus pies, ni sus pies, solo los ojos de Minki mientras todo giraba alrededor. Cerró los ojos y cogió aire, con ambas manos sobre las sienes, haciendo presión.

Sus amigos habían desaparecido, él estaba sentado, con Minki en el taburete de al lado.

– ¿No me invitas a una copa? – Le sugirió el pequeño con un guiño.

Y de repente la camarera estaba frente a ellos.

– Tráele algo sin alcohol – le dijo Baek rindiéndose, presionándose aún las sienes. – Nada excitante.

– ¿Así que tu eres Minki? – saltó “ella” con sus gestos absurdamente amanerados.

– Hola Lily – respondió el chiquillo con una sonrisa – yo también he oído hablar de ti.

La Drag Queen le sonrió pellizcándole un moflete. Y Baekho la miró mal.

– Un zumito para el nene, voy.

Minki le sonrió mientras se iba, luego miró a Baekho, preocupado.

– ¿Te encuentras bien?

– No. – murmuró él. Todo daba vueltas. Hacía calor. Recordó que no llevaba camiseta y se preguntó donde la habría dejado, le dolió la cabeza intentar pensar. – He bebido demasiado.

– El alcohol no es sano – le regañó Minki con tono infantil.

No era infantil, para nada. Podría haber pasado por una chica, pero no por un niño. Estaba demasiado mayor. Demasiado adulto, demasiado sexy. Por más que estuviese bebiéndose su zumo con la pajita, cogiéndolo con ambas manos con los pies subidos al taburete. Ya no era un niño, y supo que jamás podría volver a verle como tal.

“Estás perdido” se dijo “hace años que lo estás”.

Tal vez fue aceptar eso lo que hizo que se fuera el dolor de cabeza, o por lo menos en parte. Tal vez. Tal vez por eso no reaccionó cuando vio que Minki se acercaba a él de nuevo. Tal vez por eso dejó que le besara otra vez, que presionara sus labios sobre los suyos de nuevo.

Tal vez fue eso, o tal vez fue el mismo magnetismo que antes les había pegado y había hecho tan difícil separarse, el mismo magnetismo que ahora le impulsó a moverse y tomar el labio inferior de Minki entre los suyos. Acariciarlo mientras temblaba, pasaba ambas manos por su cintura y le atraía hacia él.

El pequeño resbaló del taburete al acercarse, cayó de bruces sobre su pecho y se rió, y de repente todo daba vueltas de nuevo.

“No de nuevo” Se dijo “no vuelvas a besarle”

“Besarle…”

– Vámonos – le dijo al pequeño aún temblando.

Le miraba serio, y esta vez no replicó. Asintió y se dejó llevar.

No se molestó en buscar a sus amigos para despedirse, ni siquiera pensó en ellos. Se preocupó de encontrar un taxi, arrastrar a Minki dentro y pedirle que les llevara a su piso mientras cerraba los ojos en el asiento trasero.

Minki intentó cogerle la mano, pero le rehuyó, temblando.

“¿Cómo va a dormir en mi casa?” “¿Cómo voy a soportarlo?” “¿Cómo voy a…?”

Cerró el apartamento con llave, brusco. O creyó que lo hacía. Algo cayó al suelo y el sonido se le clavó en las sienes. Maldijo, a gritos, luego se mordió el labio y se calló. No sabía que hora era, no quería saberlo.

Abrió el sofá cama para Minki y tiró una sabana encima. Si el pequeño le pidió de dormir con él esa noche ni le oyó. Si le hubiese oído hubiese gritado. Las manos le temblaban, todo daba vueltas y su propio corazón le ahogaba. Y Minki se mantenía quieto, callado.

No le dio las buenas noches al irse a dormir, cerró la puerta de su habitación con un portazo más fuerte del que pretendía y gimió cuando el sonido le taladró. Se dejó caer en la cama sin apenas desvestirse, se enredó en la colcha y cerró los ojos.

– Hyung. – no parecían haber pasado ni dos segundos cuando volvió a abrirlos, aunque entraba algo de luz por la persiana. Muy poca. “¿que hora es?” – Hyung…

Minki le llamaba con tono lastimero, de pie junto a la cama, a su lado.

– Vete a dormir. – murmuró brusco, dándose la vuelta para darle la espalda.

– Hyung, no puedo dormir.

Odiaba que le llamase Hyung. Solo lo hacía cuando quería algo, y Minki siempre conseguía lo que quería. Tenía miedo de que esa noche no fuese la excepción.

– Pues no duermas. – le espetó – vete.

– Hyuuung… – insistió. – tengo… tengo un problema. – Su voz le mataba. Recogió las piernas, temblando, se tapó las orejas con ambas manos, se mordió el labio. “Esto es una pesadilla” Se dijo. – Tengo… – el pequeño dudaba, y él rezaba para que se fuera y le dejase dormir. Terminaría arrepintiéndose si no lo hacía, tanto el como Minki. – Se me ha subido y no baja…

“Espero que hable de su gemelo”

– ¿Que…? – Se giró a mirarle, solo un segundo, luego volvió a presionarse las sienes, entre el pulgar y el corazón, tapándose los ojos en el gesto. No, obviamente no hablaba del gemelo. – Minki… – empezó a quejarse. “no eres el único que está empalmado”.

– No se como hacerlo bajar.

“¿Y que puñetas voy a hacer yo???”

– Por favor Minki… – “Por favor vete, déjame, huye”.

Pero no se fue, se acercó más.

– Hyung…

Sabía que mentía, era obvio. Por más crío que fuese tenía que saber como deshacerse de una erección. “¿Y si no? ¿Y si le han puesto algo en la bebida? ¿Jongin…?” “cuando le vea lo mato”.

Aunque su amigo no tuviese nada que ver, aunque el pequeño estuviese mintiendo, sabía que no iba a dejar de insistir hasta conseguir lo que quería.

“¿Por qué esta noche?” Pensó casi llorando.

Apartó la mano de delante los ojos y le miró, apenas un instante. Sentía sus ojos profundos, sentía sus labios brillantes, entreabiertos, esperándole. Volvió a cerrar los ojos y se mordió el labio, cerrando los puños.

“Vete Minki, por favor”.

Sintió sus labios de nuevo sobre los suyos, casi con miedo. Baekho se encogió para apartarse, intentando alejarse, pero eso solo hizo que Mini le persiguiera, presionando sus labios con más fuerza.

Y se disparó.

Baekho abrió sus labios, recibiéndole, colando su lengua entre los del pequeño. Estiró ambos brazos a abrazarle, le rodeó con ellos y le hizo girar, acorralándole bajo su pecho. Minki se encogió un instante para luego corresponder el beso. Le dejó entrar en su boca y rozó su lengua con la suya. Baekho le mordía ansioso, extasiado. Buscaba su cuerpo para pegarse a él, bajaba su mano hasta su cintura, levantando su camiseta para acariciar su piel. Jadeó al sentirle, bajó hasta su trasero y le apretó contra él, y sintió al menor gemir contra sus labios. Sentía la erección de la que le había hablado presionando contra su muslo, la suya propia.

Los labios de Minki le absorbían, el pequeño jadeaba abrumado mientras él le besaba, mordía sus labios y los sorbía, empujaba su lengua y la succionaba. Soltó sus labios y bajó a su cuello, mordió mientras rodeaba su pierna con su mano y buscaba su entrepierna. Apretó y sintió como Minki jadeaba, como gemía. Se movió contra su cuerpo, le subió la camiseta hasta el cuello y besó su piel, le mordió ansioso mientras pegaba sus caderas y se movía brusco contra su cuerpo. El pequeño jadeaba, mordiéndose los labios, y él embestía, sintiendo como el cuerpo del pequeño presionaba su erección, como la de él crecía aún más.

Se movía casi con violencia, con el estómago encogido y sin poder apenas respirar. Mareado, hambriento. Coló la mano dentro de sus calzoncillos, bajándoselos, agarrándole con fuerza, envolviéndole con sus dedos, moviéndose. Minki jadeaba, gemía, chillaba. Tensaba las piernas y temblaba, apretaba los puños y le tiraba del pelo. Llegó al orgasmo casi cogiendo a Baekho por sorpresa, contrayéndose en un alarido sordo, gritando aunque ningún sonido llegó a salir de sus labios. Se tensó y tembló mientras Baekho seguía acariciándole, sintiendo el líquido caliente corriendo por sus dedos mientras seguía subiendo y bajando.

Se detuvo, y con los brazos del pequeño alrededor de su cuello y su semen entre sus dedos fue consciente de repente de lo que acababa de hacer.

 

 

 

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el julio 28, 2014 en Ámame profe. Añade a favoritos el enlace permanente. 7 comentarios.

  1. WOWOWOWOWOWOWOW!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Enserio ME ENCANTA. QUIERO MAS!!!!!!!!!!!! ashojhfoiughdgadslhp ❤ ❤ ❤ ❤ Minki, Ren, Minki, Ren (se va a llorar a un rincon de la eMó$$iOnNNhhh) Me da penita D.O. pero tarde o temprano acabara con Jongin, lo se muajajaja y el muy cabron que se queria tirar a Minki ¬¬ Que es de Baek… Y la escena en su casa!!!!!!!!! ❤ __________ ❤ Lo que acaba de hacer Baek es conseguir un polvo y hacer a Minki muy feliz asi que mas vale que no se coma la olla y mejor se dedique a comerse ottras cosas 😉 … En fin mejor me voy a hacer el imbecil a otro lado, porque tengo tantas cosas que decir de este capitulo que podria escribir en Quijote XD Asi que ya te dare la tabbarra mañana oppa :3

  2. DHKLSAHDKÑHKFAÑDJLÑASKADÑDLJASÑLDJLÑASJDÑASJLÑDJALDJ{AKDLSKDÑSAK{A JODER JODER JODER JODER ❤
    Me encanto ! Si Minki no pudo seducir a Baekho , ahora como Ren ha podido y valla hasta donde han llegado ❤
    Ahora que hará Baek! Espero no se arrepienta porque le romperá el corazón a Ren ;;

  3. WAAAAAAAAA ESQUE..QUEE.. COMO.. MINKI.. BAEKHO.. BESO.. Y ELLOS.. SEXO.. Y YO…
    QUE. PUTAS. ACABO. DE. LEER.
    O.O .-.
    mi mente y corazón acaban de colapsar..
    esque.. ay no.. sentimientos encontrados… necesito un inhalador..
    me mataste con esto esque hace mucho esperaba algo así y me encanto ❤ – ❤ pero esta muy nene… ay no se jajaja ya quiero leer que pasara.. solo falta que haya sido un sueño
    uffff… esque estuvo brutal….(muy bueno) ya me callare :3
    pd: gracias por actualizar tan rápido ^^espero con ansias el próximo
    saludos ^^

  4. Puto Ren!!!! Maemia, no me gustaría ser Baekho en este momento… (o si…) Oh Dios, las cosas se van a complicar mucho :S

  5. He vuelto a leerlo. Me encanta ^_^
    En el fondo Baekho me da penita, porque el cargo de conciencia le va a machacar moralmente. Y eso machacará a Ren a su vez. Pero él no me preocupa. Minki ya ha demostrado que tiene recursos e.e

  6. ~SHIraYUki~yay

    Solo dos simples palabras ME ENCANTA!!!!!! ♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥
    esto es tan hermoso cuando jongin dijo que había alguien en la entrada me dije a mi misma MINKI ♥~♥ pero despues dude no lo creia era demasiado hermoso para ser cierto pero después fue OHHHHHHHHHHHHH PORRR DIOS EN VERDAD ES MINKI y me encantoo ese baekho ultra celoso y al finn comk tanto esperaba es modelooo ❤ luego el departamento de baek ⊙·⊙ ya me lo esperaba pero a la vez fue impactante
    agggggh tengo un mal presentimiento sobre la culpa de baekho algo malo se viene
    GRACIAS~~ ESPERA EL PROXIMO

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

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