Ámame Profe. 39: Distancias que matan.


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

 

– “Tengo que ir a rellenar unos papeles al salir del trabajo” – le había dicho Aron hacía un par de horas – “no creo que pueda conectarme hoy”.

Minhyun suspiró, dejó el móvil de nuevo sobre la mesita y se quedó con los brazos abiertos mirando al techo. No, no era la mejor manera de empezar un fin de semana.

“Ni eso nos queda ya”. Pensó echando de menos esos tiempos en que podían tirarse horas hablando por video-llamada.

– Trabajas mucho– le dijo su padre al verle con esa cara tan larga. – Y él también, es normal que apenas coincidáis.

Era ya casi medio día y, mientras esperaba a la hora de comer se conectó igualmente, aunque no estuviese Aron.

– ¿No tienes deberes, bichito? – le preguntó su madre pasando por detrás de él y despeinándole.

– No me llames bichito… – refunfuñó para si mismo. “y no me despeines”. Ella seguía insistiendo. – Solo me queda una cosa de lengua – le respondió al fin. – luego lo haré.

Su madre se fue, finalmente satisfecha, y él siguió conectado ahí sin hacer nada.

Tao comentaba lo genial que había sido el último capítulo de Skyland, alguien pedía desesperado un resumen del temario para el próximo examen de física y Minki había subido una foto de dos entradas para el concierto de Up on the Sky.

– Al final va a ir… – pensó con algo de envidia.

Se estiró sobre su silla para quitárselo de la cabeza, consiguiendo solo viendo los posters que tenía colgados en su habitación.

– Oh, vamos… – le espetó al cartel tamaño real del cantante que le miraba desde la puerta. – es ir a verte a ti o a mi novio – le soltó como si hablara con él. – las preferencias están claras.

“¿Lo están?” añadió para si mismo.

“Incluso tengo el dinero para ir” se dijo con rabia “y ya hace dos años que me gasto todos mis ahorros en ir a verle. ¿Y que hace el? Cambiarse los horarios de trabajo para que no podamos coincidir…”

Fue un arranque, abrir la página del concierto y mirar si quedaban entradas. Mientras se cargaba ya pensó que debía volver a cerrarla, que no estaba bien, que a su manera Aron también estaba haciendo todo lo que podía, que precisamente si trabajaba tanto era para ir a verle, igual que él. Pero se abrió y vio que solo quedaban tres entradas. En la zona VIP. Ni se dio cuenta que ya la había comprado.

“Lo siento Aron” pensó algo arrepentido mientras veía llegar el correo de confirmación de la compra “ya está echo”.

 

– ¡Wow! – exclamó Tao pegando un bote – ¡la mejor temporada de todas!

– Siempre dices lo mismo – se rió Sangmin a su lado en el sofá, levantándose para cerrar el portátil sobre la mesita.

– Es que se superan cada año…

No pudo negárselo, así que solo suspiró y se dejó caer con pesadez.

– Pensaba que lo dejarían en la explosión – murmuró – hubiese sido un final brillante.

– ¡Ha! Al igual – se quejó envarándose – ¿Y dejarlo hasta la temporada que viene sin saber quien sobrevive? No hubiesen sido tan cabrones…

– Son unos cabrones… – se rió ella.

Estuvieron aún comentándolo durante otra hora, lamentándose de los personajes que ya no estaban, valorando los nuevos, apostando como seguiría la serie, quien era el culpable, quien se liaría con quien, teorías de la conspiración y todo eso. El hermano de ella fue a molestarles un rato pero volvió a irse pronto con un par de collejas.

– Pesao… – murmuró ella.

– Es muy cuco – se reía Tao.

– Siento que no hayas podido ir a ver a tu novio – se lamentó su amiga.

– Bah, ni siquiera es mi novio de verdad – le quitó importancia estirándose en el sofá con la cabeza sobe sus piernas. – solo un proyecto.

– ¿Y hay algún otro proyecto de novio que yo deba conocer?

Tao se rió en su cara.

– Más quisiera yo.

– Vamos, ¿ni siquiera hay avances con Hyuk?

– ¿Con Hyuk?

– Hacéis buena pareja – insistió ella encogiéndose de hombros.

– Nah, Hyuk es demasiado hetero, solo somos amigos.

– ¿En serio?

– En serio.

– Nadie lo diría. Es más, si no fuese por el historial de Hyuk… toda la clase piensa que estáis liados.

– ¿En serio?

– Si, te ven como el amigo gay pagafantas.

– No jodas. – exclamó él mirándola sorprendido. – Pues necesito un novio pero ya. – Ella se rió, pero no hizo más comentarios “Así que no están liados… jo, pues hubiesen sido una bonita pareja, igual que JR y Minhyun”. – Sabes con quien si que me liaría – siguió Tao en su mundo – con JR.

– ¿JR?

– Sip – afirmó muy seguro, – tiene un polvazo… – Sangmin se reía, sorprendida. – Pero como novio tiene pinta de ser un tostón y no arruinaría nuestra preciosa amistad por un lio de una noche, así que nada.

– Lástima.

– Si, bueno… – “ni que fuese tan importante” pensó con un suspiro. Algún día encontraría un novio de verdad, uno que le quisiera para algo más que un fin de semana de sexo desenfrenado. – ¿Y tu que? – le preguntó a su amiga – ¿Algún proyecto de novia?

– Uy, que va – negó ella con un bufido. – más quisiera yo. Aunque… – Tao se giró a mirarle, interesado, con una sonrisa traviesa. – Si entendemos como proyecto alguien que me interese…

– Oh, suéltalo.

– Mmm… – Le miró, como dudando. – Sunji.

– Ya estabas colada por ella hace dos años ¿no?

– ¿Eh? – se ruburizó ella apartándose. – ¿Lo sabías?

– Me lo dijiste.

– ¿En serio?

– Si. Cuando “cortamos” – le explicó.

– Oh. Claro. Puede ser. – aceptó algo turbada, intentando olvidar sus oscuros inicios.

– ¿Entonces llevas dos años colgada de ella? – le preguntó Tao sorprendido cuando ató cabos.

– Bueno… colgada tampoco – se ratificó ella, guardando su dignidad. – es solo que me gusta. Pero ya se que no va a pasar nada, tengo como un crush con ella y mientras esté allí pues… puedo pensar lo que quiera. Tampoco es como si eso me impidiese tener otras relaciones.

– Por supuesto – soltó él irónico.

– ¡Cuando se presente la ocasión digo!

Tao sonrió, y se incorporó para abrazarla y placarla sobre el sofá haciéndole cosquillas.

– ¡Ay, suéltame! – se quejaba ella retorciéndose bajo sus brazos.

Pocos segundos más tarde entró la madre de la chica, carraspeando, Tao se quitó de encima suyo y la saludó con una enorme sonrisa, diciéndole que no, que no iba a quedarse a cenar, que ya se iba para su casa, que disculpase las molestias.

– Sique pensando que estamos liados ¿Verdad? – le preguntó a su amiga en cuanto se fue.

– Yo también lo pensaría – se reía Sangmin – ¡Me estabas mordiendo la oreja!

Se rió y le sacó la lengua, culpable, pero tal y como le había prometido a la madre recogió sus cosas y se despidió de ella para irse a su casa. Aún vio a su hermanito Taemin poniendo la mesa en la cocina antes de irse. Hermanito de dieciséis años, gay, con una preciosa carita de bebé y un culito de infarto.

“Necesito un novio” Se repitió en cuanto la puerta se cerró.

 

Su madre le fue a buscar para que le dejaran salir de clases una hora antes, comieron algo por el camino y se presentaron en la agencia a la hora que les había citado el director Kim.

– ¿Te han dicho lo que vas a hacer hoy? – le preguntaba Sunyoung.

Su hijo negó con la cabeza.

– Creo que carteles para una cadena de tiendas de ropa. – respondió encogiéndose de hombros. – pero igual era una revista, no me lo explicaron bien.

Minki caminaba a su lado por los pasillos de la agencia. Era tan alto como ella, tal vez un poco más, aunque se negaba a verlo. “Es mi niño” se dijo “no pude estar tan grande”.

Pero si parecía mayor, más moviéndose entre todos esos chicos apuestos que se vestían y retocaban el maquillaje entre las cámaras, los cables, los espejos y las pantallas de fondos.

– ¡Ren! – le llamó uno de esos chicos, de pelo rosa chillón.

– ¡Jason! – le respondió el pequeño corriendo hacia él.

Se detuvo frente a él y chocaron puños, y luego Jason le cogió del cuello y le sacudió el pelo.

– Que cabroncete, – le decía – ¿tu también aquí? ¿Es que ya te quedas con todos los trabajos buenos, microbio?

Minki le sacó la lengua, zafándose de su abrazo, y estuvieron medio peleándose hasta que Hyunseop, el “segundo a bordo” por decirlo de algún modo de la agencia les hizo parar.

– Estáis distrayendo a Kibum. – les regañó refiriéndose al director. – quietos.

Ambos asintieron, pillados en falta, y observaron como en el centro de las cámaras otro compañero posaba.

– Ah… Taehyun… – murmuró Jason embelesado.

– Es tan guapo… – confirmó Minki.

– Ya te digo, tan perfecto…

– Parece lejano ¿eh? – siguió el pequeño – como si nunca pudiésemos llegar a su altura.

– Habla por ti – le espetó su amigo – a mi el director Kim me ha cogido para hacer de extra con él, Hoon y Yoon en el dorama ese.

– ¿En serio? – le miró sorprendido. – Ala, que bien, saldrás en un dorama.

– Aun queda una plaza, – se encogió de hombros Jason – igual te coge.

Minki se encogió de hombros también, murmurando un “quien sabe” aunque en el fondo sabía que era improbable. Tenía trece años y apenas hacía un par de meses que trabajaba allí, no podía aspirar a tanto.

Kim Kibum salió de entre la nube de cámaras que rodeaban al modelo, le vio y se acercó a ellos.

– Hey Ren, que bien que ya has llegado – le saludó. Todo el mundo usaba su nuevo nombre en la agencia, él mismo empezaba a acostumbrarse. – Ve a cambiarte, corre. Tienes la ropa en el camerino, en una bolsa con tu nombre. – Minki asintió y se fue hacia los camerinos, con su amigo de pelo fucsia del brazo. – Jason, tu a la plataforma tres que eres el siguiente.

Los chicos se separaron con un gesto excesivamente dramático y Sunyoung, que les miraba de cerca no pudo evitar reírse. “Aún es un crio a veces” se dijo aliviada.

– Señora Choi. – la saludó el director Kim. Ella saludó también con una reverencia y siguió a su hijo hacia el camerino por suerte vacío.

Se había cruzado con chavales con todo tipo de indumentarias. Chicos en su gran mayoría, con poca ropa en su totalidad. Se sentía cohibida, algo abrumada. “Baekho se lo pasaría bien aquí” pensó con nostalgia de sus días de segunda soltería, cuando ella y Baekho se dedicaban pasear por la playa valorando los cuerpos de los bañistas. “Sin Baekho no es lo mismo” Pensó mirando como caminaba por el pasillo un chico con un pantalón que bien podrían haber sido unos calzoncillos. Cuando se fijó en su cara vio que debía tener unos veinte años a lo sumo. Se regañó a si misma por mirar a chicos con prácticamente la edad de sus hijos y se obligó a mirarse la manicura el resto de tiempo que tardó Minki en vestirse.

– Estos pantalones son súper estrechos. – se quejó el pequeño al salir del vestuario. – casi no me los podía poner.

– Pues vaya. – le respondió no muy convencida. Costaba de creer que se hiciera ropa para gente más delgada que Minki. “Pero si está en los huesos”.

El director Kim dio su aprobación por su aspecto y lo mandó a maquillaje y peluquería donde Sunyoung tuvo que esperar media hora más a que le tuviesen a punto para las fotos. Se sentó en una silla a esperar y aprovechó para adelantar trabajo, intentando que la cantidad de piel adolescente expuesta no la distrajera ni perturbara.

Oyó como llamaban a Minki y levantó la mirada para ver como se desenvolvía su hijo.

Le veía posar y le parecía gracioso. Como sonreía, como saltaba, como dejaba caer la chaqueta por sus hombros para que se viera el jersey de debajo, como se despeinaba y miraba a la cámara fijamente, como se pasaba las manos por el pelo y el pecho, como sonreía de lado, mordiéndose el labio.

Sabía que intentaban hacerle parecer sensual, ya se había indignado en su momento puesto que trece años eran demasiado pocos para que alguien tuviese el derecho de verle de esa manera, pero para ella seguía siendo un niño, y verle posar de esa manera solo le parecía gracioso, como si intentara hacer algo que no iba con él.

No le hacían tanta gracia la mirada de los cámaras, o de algunos de sus compañeros que miraban mientras esperaban sus turnos o quedándose algo rezagados para cotillear.

– Otra – repetía el director Kim una y otra vez. – Otra. No me transmites nada. No veo lo que sientes. Otra.

Las sesiones nunca duraban tanto, y Sunyoung no fue la única en darse cuenta. Los demás chicos empezaron a murmurar y el propio Minki parecía estar poniéndose nervioso.

– No. – seguía quejándose el director. – Esto no nos sirve. Otra. – Minki se mordió el labio, solo un segundo, enseguida se repuso y volvió a sonreír, con los brazos abiertos mirando al cielo. – Forzado. Otra. Y no te muerdas el labio.

Los chicos murmuraban nerviosos, y Sunyoung empezaba a preocuparse también.

– Le está machacando – oyó que murmuraba alguien.

– Ya te digo, – le respondió un compañero – este no vuelve.

“¿Cómo que no vuelve?” se preguntó ella “¿Le echan?”

Sintió algo de alivio al pensarlo, no tener que ir más a ver como los fotógrafos se comían a su niño con los ojos sería un alivio, pero Minki estaba tan encantado con ello… ¿De verdad iban a echarle? ¿Por un mal día? A ella no le parecía que lo estuviese haciendo tan mal…

– ¡Mal! – exclamó el director nervioso. – ¿En que estás pensando? ¿Tanto te cuesta? Estás tenso, forzado, quiero que me transmitas algo. Se supone que estás feliz, exultante de alegría, hazme sonreír. Consigue hacerme sonreír con tu sonrisa.

Y Minki lo intentaba, desde luego que sí. Mantenía la sonrisa, por mas que le gritase él seguía sonriendo, brillando de felicidad casi. Se movía y saltaba, casi riendo en algunos momentos, llevándose las manos delante de la cara o al pelo con gesto tierno, cerrando los ojos, mirando al suelo avergonzado.

A Sunyoung no le parecía forzado y de no ser porque hubiese quedado demasiado fuera de lugar se hubiese levantado a decirle a ese hombre que dejase de molestar a su hijo, que lo estaba haciendo muy bien. Pero ella tampoco tenía idea de eso, así que supuso que tendría razón. “Aún así es muy duro…” se dijo mirándole.

Se fijó en Kim Kibum y vio que se tapaba la boca con la mano, que estaba riéndose, sonriendo a Minki con expresión contenida mientras intentaba reprimir esa sonrisa y seguir gritando ordenes.

– ¡Vamos, porfavor! ¿Te estás esforzando acaso?

“¿Pero que…?”

Dejó de dar ordenes por un rato, hasta que finalmente les paró, sin ocultar ya la sonrisa de orgullo que había estado escondiendo. Se subió a la plataforma con un Minki sorprendido que le miraba con respecto y algo de temor.

Sunyoung se acercó a ellos para poder escuchar lo que le decía, pero aun sin oír las palabras podía ver como los ojos de su hijo pasaban de la preocupación profunda a un brillante orgullo que le hizo sonreír, ahora si, de verdad.

– Eres bueno – oyó que le decía – Eres jodidamente sensual y ni siquiera tienes que esforzarte. Y lo sabes, y como lo sabes no te da la puta gana de esforzarte en ello. Pero ¿Tienes idea de lo mucho que mejoras cuando te concentras en ello? ¿Cuándo lo intentas de verdad? Eres brillante, chico, y llegarás lejos, pero solo si te esfuerzas.

Se detuvo a una distancia prudencial a escuchar, sin querer meterse en medio, y vio como Minki asentía feliz y a la vez cohibido.

– Quiero verte así en todas las sesiones a partir de ahora ¿vale? – seguía el director – que no tenga que estar yo una hora pidiéndotelo.

– Vale – murmuró el pequeño convencido.

– Bien – sonrió Kim Kibum para luego girarse hacia su madre – puede usted estar orgullosa de su hijo señora. – le dijo – llegará lejos. Y para empezar… – volvió a dirigirse a Minki, ahora con menos dureza – ¿Que te parece hacer de extra en un dorama?

 

Aún no se lo creía al ir a clase al día siguiente. Aunque fuese solo de extra, aunque fuese solo en un capítulo, aunque sabía que realmente nadie iba a fijarse en él, saldría en un dorama.

– ¿Y para que quieres salir en un dorama? – le respondió Luhan con su bordería e indiferencia que empezaban a ser habituales – Eso es para niñas.

– Aún estoy empezando – se justificó. – ya haré cosas mas importantes… – luego se dio cuenta de que no tenía porque disculparse, y le respondió con su propia lógica. – Además, así me verán chicas, me verán en la tele, pensarán que soy guapo y querrán salir conmigo.

– Ja – se rió él – más quisieras.

“Si tu supieras…”

Taekwoon le miraba sin comprenderle, se esperó a que los otros dos se fueran a su propia clase para felicitarle.

– A mi me parece muy guay – le dijo – Lu está celoso.

– Ya – le respondió – tranquilo, si me da igual. No conseguirá que deje de parecerme mucho.

Llegaron a clase y se sentaron en sus pupitres, dispuestos a soportar otro día de clases que se hacían interminables. Tampoco sería tan malo, se dijo, a veces incluso parecían interesantes.

– ¿Tiene ya las notas del examen? – preguntó un compañero al empezar la hora de lengua.

La profesora sonrió cínicamente y les dijo que los repartiría al final de la clase. Y Minki empezó a morderse la uñas, preocupado. Si el examen había ido mal en general él no se habría librado, y teniendo en cuenta que se había saltado más de una clase para ir a la agencia…

“Le prometí a mamá que no afectaría mis estudios” se dijo “Como me diga que tengo que dejarlo…”

Pero cuando llegó el momento de la verdad se dio cuenta de que se había preocupado para nada. “Pues no está tan mal, es casi un excelente”.

Taekwoon le enseñó su examen con una sonrisa y chocó palmas con él para celebrar las notas que habían sacado. Cuando salieran al recreo le preguntaría a Luhan su nota, aunque fuese solo para cabrearle, le apetecía chincharle un poco de vez en cuando.

No llegó a cabrearse, solo le dijo que la verdadera inteligencia no se reflejaba en las notas de los exámenes, sino en las cosas que uno vivía.

“Lo que tu digas” Pensó mientras Sehun le miraba con ojos enamorados y él no se daba ni cuenta.

Taekwoon se había ido a jugar al futbol con más gente de su clase, y los otros dos propusieron de unirse a ellos. Minki se inventó que se había dejado algo en clase para evitar jugar.

“Si me caigo y me rasco la cara el director Kim me va a meter una bronca…”

Tampoco sabía muy bien que hacer, deambuló por el instituto. Se propuso ir hasta el patio de los de preparatoria, con su hermano y sus amigos, pero sin saber muy bien como terminó frente a su aula.

“Está abierta” Pensó curioso viendo la puerta solo ajustada. “Pensaba que las cerraban durante el recreo.”

Asomó la cabeza y no vio a nadie dentro, así que volvió a salir y cerró.

– No me encierres – le llamó una voz en el último momento.

– ¿Eh? – volvió a asomarse, ahora una mano le hacía señas desde detrás de un pupitre.

Era Joori, que estaba sentada al fondo de la clase con un mp3 en la mano y los auriculares puestos.

– ¿Que haces aquí? – le preguntó.

– ¿Que haces tu?

“Será borde…” Pensó con indignación.

No se dignó a responder, hasta que ella suspiró y sonrió.

– Me agobia estar fuera – le dijo.

– ¿Por Minseok?

Ella se encogió de hombros, indiferente, y se ajustó los auriculares ignorándole de nuevo. Minki dudo unos minutos.

– ¿Te importa si me quedo?

– ¿Eh? – ella se quitó de nuevo un auricular para escucharle, luego volvió a ponérselo, indiferente. – Como quieras – murmuró, ni siquiera se dignó a encogerse de hombros otra vez.

Se quedó sentado a su lado, mirando al vacío sin decir nada, oyendo entre el silencio los bajos de la música que retumbaban en sus auriculares.

Si unos años atrás le hubiesen dicho que compartiría un momento así con Joori no hubiese habido manera de que se lo creyera. Desde luego no parecía la misma, pero aún así…

Ella paró la música un rato más tarde, quedándose quieta sin quitarse los auriculares.

– Tus padres están divorciados ¿verdad? – le preguntó ella de repente. Él tardó un poco en responder, sorprendido. Luego asintió. – Que suerte tienes.

“¿Suerte?” pensó él sin tener muy claro como reaccionar. Pensó en Yixing, en su futuro nuevo hermanito, en su padre viviendo en Londres. “No es que esté descontento con mi vida pero… tanto como que tengo suerte de que estén divorciados…”

– ¿Suerte? – le preguntó al fin.

– Ojalá los míos se separasen.

– ¿No se llevan bien?

Preguntó casi con miedo, sabiendo que era un tema muy delicado. “¿Por qué me está diciendo esto?” pensó “¿Por qué a mi?”. Se preguntó si le habría contado eso a nadie antes. No era que no tuviese amigas con quien ir, pero tampoco era capaz de identificarla en un grupo claro de las chicas del curso. “Igual no tiene amigas” se dijo “igual solo es porque sabe que tus padres están separados”.

Esperó a que ella respondiese, en silencio. Al final Joori se incorporó, se sacó la camisa de dentro la falda y se la subió hasta el pecho, tenía moratones sobre las costillas.

– ¿Te pegan? – le preguntó horrorizado, con los ojos como platos.

– Mi padre – respondió ella al fin – Solo una vez – se bajó la camiseta de nuevo, pero antes de que la bajase del todo Minki llegó a verle el sujetador, y se sonrojó. “Nunca antes había visto a una chica en sujetador” Pensó. “Bueno, Mamá… y Gyuna cuando salía con mi hermano… y Meili, aunque ella es mi hermanastra…”

“¿Y si no soy gay?” Se preguntó de repente “¿Que voy a decirle a Baekho?”

– Pega a mamá – siguió ella ignorando su momentánea duda existencial – sabía que no estaban bien pero no que la pegaba.

No supo que decir, ¿Que se puede responder ante algo así? Se quedó quieto, callado, sin saber exactamente que pensar de ella, sin saber si de repente le caía bien solo por estar sufriendo o si aún pesaban más los años de tortura infantil. Se dio cuenta de que su concepto de “tortura” era una tontería, pero siguió sin moverse, y ella volvió a hablar.

– Le he pedido mamá que se divorcien – le dijo – que le denuncie por maltrato o que se separen por lo menos, pero no me escucha, – Los ojos de Joori eran tristes, pero debajo hervían con rabia – dice que papá está mal y nos necesita, ¡pero si lo que necesita es un jodido saco de boxeo que se compre uno y nos deje en paz!

Ella se mordió el labio y echó la cabeza atrás, reteniendo las lágrimas, y él dudo sobre que hacer. Si no hubiese sido Joori la hubiese abrazado. Si hubiese confiado en que había una mínima confianza. No se atrevía a hacerlo, pero tampoco sabía que más hacer. Pensó en decirle que lo sentía, pero parecería que se estuviese disculpando, y no era como si fuese su culpa o algo así.

– Lo siento – murmuró ella. “¿Que?” Pensó Minki atónito “¿Por qué se disculpa?” – estoy aquí molestándote con esto y ni siquiera te interesa…

– No me interesa – le cortó – pero tu necesitas soltarlo, no es como si pudiese hacer nada pero si a ti te ayuda que esté aquí escuchándote no voy a irme . No soy tan cabrón.

Ella le miraba, con ojos vidriosos, bajó la vista y sonrió un poco.

– Sé que no eres un cabrón. – corroboró ella – para nada.

Volvió a mirarle e intentó sonreír de nuevo, un poco más, no lo consiguió.

– Gracias – le dijo – por escucharme.

Minki fue el que bajó la mirada esa vez, turbado por sus lágrimas.

Se quedó con ella hasta que empezó la siguiente clase, y al final hasta se atrevió a darle unas palmaditas en el hombro, como si sirviese para algo.

 

El teléfono vibró en el bolsillo de JR. La profe ya estaba a punto de irse y se arriesgó a sacarlo para mirar la pantalla. “¿Minki?”

– Vamos a morir – exclamó Tao con un suspiro teatral cuando esta se fue, dejándoles con un larguísimo y acojonante discurso sobre los exámenes de acceso a la universidad que tenían en apenas un mes.

– Vamos, no me seas exagerado. – le contestó Hyuk.

– ¿Pero la has oído…? – insistió.

– ¿Que? – saltó de repente JR.

– ¿Que pasa? – le preguntó Minhyun intrigado, los otros dos le miraban también.

– Es de Minki – les dijo mientras les enseñaba el mensaje. – “Se me ha echado a llorar una chica”- decía este.

– Ala, que bruto – exclamó Hyuk riéndose.

JR bajó la pantalla y tecleó una respuesta. – “¿Quién es? ¿Que le has hecho?” – lo mandó mientras los otros tres seguían comentando los inminentes exámenes de acceso. – “Que bruto eres”- añadió.

– Tienes que ponerte las pilas, Tao – le sermoneó JR dejando el movil – piden mucha nota y me apuesto a que ni siquiera has empezado a estudiar.

– Como mínimo he decidido que carrera quiero hacer – replicó él sacándole la lengua.

– Ya lo he decidido. – respondió indiferente.

– ¿Ah si?

Los tres le miraban sorprendidos, pero les hizo esperar mientras leía el mensaje nuevo de Minki y tecleaba una respuesta.

– “Era Joori ¡y no he hecho nada!”

– “¿Joori? ¿Le has dado calabazas otra vez?”

– Y bien? – volvió a preguntar Hyuk.

– Doble titulación en física y matemáticas – respondió al fin.

– Empollón – le espetó Tao antes de darle la espalda.

Hyuk se rió de su cara.

– No tendrás vida – le dijo. “¿Para que?” pensó él.

– ¿Ambas? – preguntó Minhyun más calmado – ¿Estás seguro?

– No me decidía y el tutor dice que me ve capaz de hacer ambas. Osea que…

Se encogió de hombros, dando el tema por zanjado, e igual hicieron sus amigos.

– Pues yo seguramente me quede con química. – comentó Minhyun – La otra opción es la música y lo veo difícil.

– Lo harás bien – comentó JR bajando de nuevo la vista a la pantalla del móvil.

– “no, no, era por un tema familiar” – le respondía su hermano – “Pero me ha sorprendido”.

– Podemos quedar para estudiar – le sugirió a Tao, ahora Minhyun había bajado la vista a su teléfono. – los tres, porque Hyuk nos abandona y se va a hacer políticas y cosas de esas raras.

– Cosas raras dice… – Hyuk le sacó la lengua en respuesta, haciendo muecas, pero Minhyun había dejado de escucharles, absorto en su propia burbuja.

Los mensajes eran de Aron, obviamente, y el primero de ellos le había hecho enfurecer, diciéndole que no se iba a conectar ese día tampoco porque tenía que hacer no se que en no se donde. Ni siquiera terminó de leerlo, cabreado de no poder verle nunca, de que estuviese tan lejos, de que pareciera que le suplicaba por cada mensaje.

Pero siguió leyendo.

– “Lo siento cariño” – le decía – “De verdad que lo siento mucho” “Te echo mucho de menos” “Te amo”

Apretó los labios, porque sintió que iba a llorar, y no podía ponerse a llorar en clase por algo así.

– “Te amo” – seguía diciéndole – “siento mucho estar tan lejos, no poder verte nunca, me mata” “Te amo tanto…”

“Aron…”

– ¿Min? – Tao le miraba ansioso, los otros dos se habían girado alertados por él.

Se repuso como pudo, guardó el móvil sin responder y murmuró un “Era Aron” para justificarse.

Los demás asintieron y JR, sentado a su lado, le pasó un brazo por los hombros y le abrazó. Sintió ganas de llorar de nuevo y se alejó con una sonrisa forzada antes de que se le volvieran a llenar los ojos de lágrimas.

– Estoy bien – le dijo sin más.

No se lo creyó, pero como llegó el siguiente profesor tampoco pudo preguntar más.

No estaba bien, para nada, era más que obvio. No podía superar a Aron, que estuviese tan lejos, lo que sentía por él. Echarle de menos ya se quedaba corto, parecía incluso físico, dolía el corazón más de lo que nunca había pensado que podía doler al oír la metáfora. Le necesitaba, y el echo de saber que no podía simplemente ir un fin de semana a verle le hacía necesitarle aún más, como si fuese solo para llevarle la contraria al universo.

“Por navidades” Se dijo “Tienes ahorros, por navidades puedes escaparte y…”

Pero no, no tenía ahorros. Recordó ese trozo de papel con las palabras “VIP ENTRANCE” que colgaba orgullosamente del corcho de su habitación y maldijo el día en que se le ocurrió siquiera mirarlo.

“Ven a verme Aron” suplicaba a la nada “Porfavor, ven a verme pronto…”

Pero pasaban los días y Aron no daba señales de estar planeando una visita próxima, más bien parecía estar distanciándose. Luego le llegaban los mensajes de disculpa, y siempre eran hermosos, llenos de “te amo” “te necesito” “te echo de menos” y toda clase de sentimientos que le hacían llorar, pero cada día parecía tener más horas extras, más “compromisos” que exigían su presencia y más amigos con los que tenía que quedar en las únicas horas en que podían hablar.

Y estaba harto, harto de sentir que era lo último para la persona a quien más quería, harto de esperar ansioso las pocas horas en que podían coincidir y verse frustrado cuando no tenía ni eso, harto de esperar, de ser fuerte, de tenerle lejos.

JR no hacía más que decirle que Aron le quería, que algún motivo debía tener. Tao seguía mirándole con envidia, diciéndole que tenían una relación preciosa y que incluso ese sufrimiento no hacía sino hacer más intensa su relación. Sus padres le animaban sin preguntar mucho ni querer saber demasiado al respecto, igual que si hermana, y Minki le decía que tuviese paciencia, que todo tenía su momento y que aunque fuese en unos años iban a conseguirlo, que se amaban demasiado para que no mereciera la pena esperar.

Pero no quería que pasasen años y estaba cansado de esperar. Le daba igual que Aron le quisiera, le amara o le escribiera canciones o levantara monumentos en su nombre porque simplemente estaba en el otro lado del mundo, era como no existiera, y dolía estar enamorado de un fantasma. Se sentía solo.

– ¿Que voy a hacer…? – le decía al techo de su habitación una de las pocas tardes que tenía libre. – Le quiero pero…

Necesitaba desahogarse, gritarle a alguien sus problemas, que le dijesen que hacer. A ser posible que no fuese esperar, esperar y esperar hasta la saciedad.

Ni siquiera sabía lo que hacía cuando llamó a Baekho.

“Alguien imparcial” se dijo “es un buen hyung, puedo fiarme de sus consejos”.

– ¿Minhyun? – respondió sorprendido al otro lado.

– Hola hyung – murmuró intentando sonar respetuoso. – ¿Te molesto?

– No – le oyó responder – no estaba haciendo nada ¿Que pasa?

– Tengo… – no sabía como planteárselo. Después de tantos años siendo amigo de JR había confianza, y más desde que les había salvado a él y a Tao de ese ataque hacía ya un par de años, pero no sabía si tanta confianza, nunca había hablado con él de nada así – es que no se que hacer y… necesito que alguien me aconseje…

Por suerte Baekho se lo puso fácil.

– ¿Es por Aron? – le preguntó con tono relajado.

Minhyun suspiró, en parte aliviado de no tener que contarlo desde el principio.

– Te lo han explicado.

– Si, claro. – casi podía oírle sonreír desde el otro lado del teléfono, con esa sonrisa suya tan apacible. – JR está preocupado por ti, y Minki también, pero él no me habla de otras parejas.

“¿Otras parejas?” Se preguntó Min. Se le fue de la cabeza enseguida, preocupado por cosas más importantes.

– Es que… le quiero ¿vale? – empezó algo avergonzado de decirle algo así a Baekho. – Le quiero mucho, pero está tan lejos… Solo es doloroso. No poder siquiera hablar con él, no saber cuando podré volver a verle, no saber si nunca vamos a estar viviendo en el mismo país o… o algo… Tal vez haya gente que pueda con una relación así, pero yo no. Le necesito. Físicamente también. Y… no se.

Oyó a Baekho suspirar, y esperó a que hablase.

– Mira peque, no conozco a Aron ni he vivido vuestra relación – se justificó – me ha llegado pero… apenas os he visto juntos ni nada, así que solo se lo que me cuentas y… Por lo que dices solo estás sufriendo. – “Tiene razón” Pensó Minhyun. Siguió escuchando. – Valóralo, no creo que esta relación solo tenga cosas malas porque si no no hubiese durado dos años, pero si ahora solo te frustra o te provoca malestar… no tienes que obligarte a hacer nada que te haga sufrir. – Era el primero que le decía eso, y el primero a quien estaba dispuesto a hacerle caso. – no te digo que cortes con él – aclaró Baekho – solo que… valores si te vale la pena sufrir por esto.

– A veces siento que soy el único que le quiero – confesó. – Sé que no es cierto, porque él dice que no, pero casi nunca se conecta a las horas que quedamos y no ha venido a verme en estos dos años. No quiero creer que no me quiera pero… es lo que siento.

– Minhyun… – murmuró Baekho sonando triste. – yo no puedo saber eso. – su voz era calmada, sosegada, cargada de cariño. Y Minhyun sentía como poco a poco empezaba a ser consciente de ese peso que hacía tantos días que tenía sobre el corazón y que le asfixiaba. – Tu le conoces mucho mejor que yo, no puede decirte si te quiere o no.

Pesaba, casi como si quisiera aplastar su corazón, como si quisiera que dejara de latir.

– Fue tan perfecto cuando estuvo aquí… – murmuró más para si mismo que para su hyung.

– Pues quédate con eso – le respondió él – si decides terminar con esto no recuerdes todos los meses que has pasado echándole de menos, recuerda lo precioso que fue tenerle aquí, la ilusión que te hacían sus mensajes al principio, las veces que le has ido a ver. Quédate con lo bueno.

Estaba seguro de que si hubiesen hablado cara a cara ese hubiera sido el momento re revolverle el pelo con cariño y darle unas palmadas en la espalda.

– Gracias Hyung. – murmuró. Intentó sonreír aunque no pudiese verle, pero fue incapaz.

– De nada. Ánimo Minhyun.

Le colgó y siguió mirando al techo. Pensando.

No podía dejarle, no después de todo lo que habían pasado juntos, no después de haber luchado por ello durante tanto tiempo. Recordó los meses cuando se conocieron, cuando Aron estaba allí, sus abrazos, sus besos tiernos, sus tardes fogosas. Sus visitas a Los Angeles, las enormes sonrisas de Aron al verle llegar al aeropuerto, los paseos por la playa y su música.

Aún tenía en la habitación la guitarra que le había regalado y llevaba la pulsera que habían comprado a conjunto cuando fueron de turistas a la capital. Recordó el candado que dejaron arriba de la torre bajo la promesa de que, aunque sus caminos se separasen, nunca iban a olvidarse.

No iba a olvidarle, sabía que no podría. Era incapaz de dejar atrás todo aquello, pero en ese preciso momento tampoco era capaz de seguir con ello.

Sentía todo su cuerpo pesado cuando se levantó de la cama para arrastrarse hasta el ordenador. Arrastraba brazos y piernas y su corazón parecía latir tan lento…

Le temblaban las manos mientras escribía, sentía los ojos ardiendo y el aire viscoso en sus pulmones.

“Estoy harto de esto.” Rezaba el mensaje “Sé que los dos le hemos puesto mucho esfuerzo pero no es suficiente, no funciona, no hay manera de que funcione, y me he cansado de esforzarme para nada. No quiero estar atado a alguien que vive al otro lado del mundo y con quien ni siquiera puedo hablar cinco minutos al día, esto no es una relación, o no es la relación que yo quiero. Así que lo siento, aún te quiero, pero no puedo seguir así. Hemos terminado”.

Mandó el mensaje sin leerlo de nuevo, porque sabía que si lo hacía no sería capaz de hacerlo. Cuando cerró la conversación, con una lágrima amarga cayendo por su mejilla, se prometió no volver a abrirla.

 

 

 

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el septiembre 18, 2014 en Ámame profe. Añade a favoritos el enlace permanente. 12 comentarios.

  1. Owwww… pobre Minhyun… ¡Que se joda Aron, líate con JR!
    O mejor, JR con Tao.
    O Tao con Taemin.
    Joder, este fic es un mundo abierto de posibilidades 😛
    ¿¿¿Y BaekRen qué???

  2. Aaaaaaaa que pasara con el minron?? No me digas que se acabara llorare TT_TT y si baek no se pone las pilas ren ya tendra otro guapote en sus redes 😀 amo este fic !!! ❤

  3. wooo.. estuvo triste eso…. que pesar pero es cierto estaba sufriendo demasiado
    ay casi lloro T-T pero ya era momento.. no te preocupes Min tienes a JR ^^
    que pasa con el Baekren hace rato esta sin acción 😦
    el pequeño Minki se va a ir por otros lados si Baek se demora tanto
    espero puedas continuar pronto 🙂
    saludos ^^

  4. </3 se me rompió el corazon D: ya lo veía venir, sin embargo se me hizo un nudo en la garganta cuando leí la separación T^T ya hora de que Min dejara de lastimarse con ese amor.

    Por otra parte casi muero cuando leí esto XD XD XD
    “¿Y si no soy gay?” Se
    preguntó de repente “¿Que
    voy a decirle a Baekho?” LOL XD XD XD
    Para mi que Tao es hetero en el fondo y se quiere quedar con la nena :3

    Continua pronto ^^

  5. Noooo! No dejes el MinRon! Dime que no lo dejaras! T-T Esta genial el capitulo! Aunque falto mas BaekRen!! Por nada del mundo excluyas el MinRon…

  6. T.T Casi me puse a llorar en el metro… Pobre Min, no merece ser pasarlo así…
    Un capítulo genial, como siempre

  7. Llegó el fin del Minron? NOOOOOOO me puse a llorar cuando lo leí, bueno Min estaba sufriendo mucho
    Y qué pasará con el Baekren? uyyyyy Minki tienes sus dudas ojalá y Baek se ponga las pilas
    Pero como siempre este fue un capítulo estupendo, me encantó

  8. Wahhh se q hay mucha gente que no quiere que se acabe el minron peeeero min ya sufrio mucho y somos muchisiimas las que queremos a min con jr …. los dos estan hechos mierda y merecen ser felices y q mejor que entre ellos, recordad que ambos tuvieron su primrr beso el uno con el otro ♡♡♡ se q dijistr q no harias min con jr peeero porfa reconcideralo!! Gracias

    • Me habéis pedido mucho que termine el Minron y JR y Min estén juntos. Como habrás podido ver no eres la primera que lo pide y sé que no serás la última, pero, como ya he avisado, es algo que no haré por algo tan sencillo como que yo ya tengo la historia planeada y sé como va a avanzar y como va a terminar. Aun van a pasar cosas, con ambos, pero Minhyun y JR no son más que amigos y seguirá siendo así. Como he intentado aclarar ya muchas veces.
      Quiero dejarlo claro porque, por más que digáis que los queréis juntos, y os entiendo, porque sé que he jugado mucho con ellos, es algo que no voy a cambiar, os pido que lo entendáis.
      Intentaré hacerlo lo mejor que pueda para que la relación entre Minhyun y Aron os guste tanto como la que queríais entre él y JR, si no lo consigo me disculpo por adelantando, pero ante todo mi norma es escribir para mi misma.

    • Si no te gusta el Minron te puedes ir a leer Jhyun a otra parte. Una cosa es decir que te gusta la pareja y la otra es hacer presion hasta el punto de ser pesada e ir exigiendo a la autora que cambie la historia que ya ha dicho que NO CAMBIARA bastantes veces.
      Vuelve a hacer un comentario que le siente mal y me encargaré de convencerla de que envie a Minhyun bien lejos de JR por el resto de sus vidas.
      Atentamente, la lectora beta.

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

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