Ámame Profe. 42: Lo prometido es deuda.


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairings principales: BaekRen (Baekho x Ren) y Minron (Minhyun x Aron)

 

 

– ¿Puedo dormir en tu casa? ¿Puedo? ¿eh? ¿Puedo?

Se lo había pedido tantas veces que había perdido la cuenta. Tampoco llevaba la cuenta de las veces que se había negado. Mas o menos las mismas.

“Tiene trece años” Se repetía siempre como excusa. “Ya no va a servirte eso” Se dijo con una sonrisa cansada.

– Como crece… – suspiró dejándose caer en el sofá, con la cena en la mano.

No podía decir que le estuviese evitando, pues seguía pasando tiempo en su casa, con su madre, cada vez más embarazada, si es que esa expresión era correcta, y con su hermano.

JR…

Había adorado meterse con JR esos días. Empezando por el mismo día después de que pasase, cuando JR le había llamado al móvil estando él en la grabación de Minki, hacía ya una semana. Solo para preguntarle si podía interceder por Aron para que le hicieran una entrevista por video-llamada para cuando viniera, ya que había visto que buscaban camareros, o algo así.

– Por lo que me dijo tiene buenas referencias, ha estado trabajando en bares y pubs.

– Ajá. – y no podía dejar de imaginárselo ahí, entre esos dos tíos, metiéndole mano en la pista de Pantheon.

– ¿Lo harás?

– Lo haré. – le prometió – Si me cuentas lo de anoche.

– … – Se quedó completamente en blanco mientras Baekho se obligaba a no reírse. – ¿El que de anoche?

– Como ese par de chavales terminaron metiéndote mano.

– …

Y le colgó, y desde entonces Baekho no había podido evitar guiñarle el ojo cada vez que le veía.

“Como crecen…” Pensó cenando en el sofá de su casa.

No sabía si sentirse orgulloso de sus niños o asustarse por ellos, porque JR, a sus dieciocho años volviéndose el juguete sexual de Pantheon le divertía y le aterrorizaba a partes iguales, pero Minki con sus pantalones de licra arrapados, los ojos delineados, oscuros, perdidos en un mar de pestañas negras…  Le aterrorizaba. Mucho más de lo que le asustaba la vida sexual de JR. Porque esos ojos le habían mirado fijamente durante la grabación, mientras no dejaba de morderse y relamerse esos labios rosados de corazón que, no podía olvidar, acababa de besar.

“Demasiados besos” Se dijo. Ya iban demasiados. Desde ese primero en Pantheon. O aún más, desde ese primer beso hacía dos años, por su cumpleaños, cuando había ido a buscarle a casa de su amigo Taekwoon, su primera pelea.

Le parecía recordar que le había besado alguna vez más, siendo aún más pequeño, pero besos de niño, sin ninguna importancia, ninguno como ese beso en Panteon cuando se había presentado por primera vez con su pelo teñido y su sonrisa lujuriosa, o como todos los que se habían dado desde entonces, desde esa noche en su casa cuando le había acariciado, sintiéndole, oyéndole gemir entre sus labios.

No había querido permitirse más besos, pero tampoco había podido evitarlos, tal vez porque él mismo lo deseaba.

Lo sabía, sabía que lo deseaba, que lo necesitaba irremediablemente, que, por más que fuese difícil de asumir, se había enamorado de ese crío.

“Trece años” volvió a repetirse.

– ¿Que harás mañana Baek? – se preguntó a si mismo – ¿Que harás mañana cuando esa excusa deje de servirte?

Se fue a la cama con la duda, sin querer resolverlo realmente.

 

Al día siguiente se presentó en su casa temprano. Relativamente temprano. Es decir, para ser sábado. Le abrió la puerta su madre.

– ¿Aún duerme? – le preguntó después de abrazarla.

– Como un angelito. – le sonrió haciéndole pasar.

JR dormía también, por lo que decía su madre había salido la noche anterior.

“Luego tendré que interrogarle” se dijo. “O a sus amigos mejor, que él no suelta prenda”. No le extrañaría para nada que se hubiese repetido algo como lo de la otra noche.

Fueron a despertarle juntos. A Minki, a JR le dejaron dormir que había vuelto tarde.

– ¡Feliz cumpleaños mi niño! – le abrazó su madre mientras aún tenía los ojos cerrados. – Buenos díaaaas…

– Meeeeh… – se quejó volviendo a cubrirse con la colcha.

– No, no, nada de volver a dormirte – le molestaba haciéndole cosquillas. – mira, ha venido Baekho.

Este se acercó, observando desde la puerta.

– Oh, que inesperado. – murmuró el pequeño mientras se daba la vuelta y Baekho y Sunyoung se miraban asombrados.

– ¿Te quedaste despierto hasta tarde? – Le preguntó Baek acercándose a su cama mientras él, finalmente, se decidía a incorporarse.

– Es que me estaban felicitando mis amigos – se justificó.

– Vamos, que somos los últimos. – murmuró la madre.

– Y luego tenía que terminar el capítulo… – siguió ignorándola.

Ella suspiró, le revolvió el pelo y le dijo que se vistiera para bajar a desayunar todos juntos.

– Voy a ver si consigo despertar al otro – les dijo refiriéndose a JR mientras salía de la habitación. – que últimamente lleva un trote…

“Si tu supieras…” pensó Baekho mientras la veía salir por la puerta.

Minki se estiró, bostezando, y Baekho se sentó a su lado en la cama riéndose de sus muecas.

– Feliz cumpleaños – le dijo.

El pequeño sonrió.

– ¿No vas a darme un beso? – le pidió acercándose a él. – Como reglo de cumpleaños.

– Ya te he reglado el concierto de esta noche. – replicó sin apartarse. – y abajo tienes dos regalos más. – Minki esperaba, a apenas unos centímetros de sus labios – y te compré el libro también. – añadió señalando al tomo que había sobre su mesilla. Pero Minki sonrió, acercándose aún más, tentándole con sus pestañas de infarto y sus labios de corazón.

Y Baekho tragó saliva, se humedeció los labios y se acercó, cerrando los ojos.

Oyeron los pasos de Sunyoung segundos antes de que sacase la cabeza por la puerta.

– ¿Aún estás en la cama? – exclamó viéndole aún sentado con el pijama. – Bueno, da igual, ya te vestirás. – siguió acercándose a él y cogiéndole del brazo con cariño para levantarse. – Anda, baja ya que tienes que ver el pastel que te ha hecho Yixing.

Y mientras le arrastraba de la habitación para llevarla abajo Minki se giró y le guiñó el ojo a Baekho, que seguía sentado en la cama cogiéndose el pecho al borde del infarto.

“Maldito crío” Se dijo. “¿Que estás haciendo?”

 

La comida fue simple, familiar. Con ellos cinco, Minhyun y Taekwoon. Y una llamada de su padre justo después de comer, desde Londres, avisándole de que debía recibir un regalo pronto.

Fue sencillo pero agradable, no había querido más. No había querido invitar a Luhan o Sehun, aunque pensaba que podían ofenderse. Tampoco había querido celebrarlo con la familia aunque su madre había insistido en que harían una merienda con los tíos un día.

Y, sobretodo, fue corto.

Hacia las cinco, aún con el pastel sobre la mesa, Baekho avisó de que ya era hora, y tanto Minki como Minhyun cogieron sus cosas para irse.

– Luego me lo quedo a dormir en mi casa – le dijo a su madre mientras Minki se despedía de Taekwoon estrujándole a abrazos. Ella sonrió.

– Le hará ilusión, – sonrió ella – hace mucho que lo pide. Un día tendrás que contarme cual es tu secreto. – añadió pícara.

– ¿Eh?

“¿¿¿EH???”

– Que que haces para que tenga tantas ganas de venir a dormir tu casa. – se reía ella con humor. – ¿Le das caramelos para cenar?

Baekho respondió con una risa que por suerte no sonó tan forzada como le había parecido, y prefirió no añadir nada más.

“¿Pero que estoy haciendo…?”

– Ha sido una suerte que coincidiera con tu cumple – le decía a Minki ya en el coche.

– Si – sonreía el pequeño. – Gracias por regalármelo.

– De nada. – sonrió también.

Era consciente de Minki sentado ahí a su lado, con los pantalones arrapados que se había acostumbrado a llevar desde que había empezado a trabajar de modelo. Era consciente de sus enormes ojos pintados, pareciendo aún más grandes. Era consciente también de haber decidido invitarle esa noche a su casa, aunque él aún no lo supiera. Demasiado consciente.

“¿Que estoy haciendo…?”

Volvió la vista a la calle y vio a Minhyun por el retrovisor, mirando por la ventana con gesto triste.

– ¿Fuisteis ayer a Pantheon? – le preguntó en parte para distraerle en parte por curiosidad.

– Ah, no. – respondió girándose a mirarles y acercándose a ellos, rompiendo el aire melancólico – fuimos a Zenit, Hyuk dijo que se lo debíamos por el trauma. – añadió con una sonrisa.

– ¿Tanto le afectó lo de JR?

– ¿Lo de JR? – exclamó Minhyun ya completamente puesto – ¡Que va! Se lió con un travesti pensando que era mujer.

– ¡No jodas!

“Ese vocabulario Baek…” Se retrajo. Pero realmente ese grupito no se merecía menos.

– Como oyes. – siguió Min – Y Tao estuvo de acuerdo también, diciendo que no puede ser que vayamos a un local gay y solo liguen los heteros, que en otros sitios por lo menos ya se lo espera.

– Realmente…

– ¿Mi hermano ligó? – preguntó al fin Minki sin entender de que hablaban.

– ¿No lo sabes?

– ¿No te lo ha dicho?

Se giraron ambos asombrados para luego mirarse con una sonrisa maligna, Baekho desde el retrovisor, sin apartar la vista de la carretera.

– Se lo decimos ¿no?

– Yo creo que merece saberlo.

 

Llegaron al estadio para hacer aún hora y media de cola, y Minki seguía alucinando.

– ¿Pero va en serio? ¿Con dos tíos?

– Si, si.

– ¿Y uno de ellos era el ex de Tao?

– Eso parece. Nos lo dijo luego. Pero que le dieron sus teléfonos y todo, por si quería “terminar lo empezado”

– Jodeeeeeer…

– ¡Minki!

– ¡Tu también lo has dicho antes!

– Yo creo que está justificado.

“Ya…”

La sensación era muy diferente al del anterior concierto, dos años atrás, cuando habían ido con un grupo más grande a hacer cola todo el día.

Minki estaba emocionado, pero Baekho parecía más pendiente de la forma como el pequeño se colgaba de su brazo, de cómo le brillaban los labios, de la gente que le miraba.

Minhyun, por su lado, trataba de convencerse de que realmente quería estar allí mientras se despedía de ellos y se metía en la cola VIP.

“Será genial” se repetía “has pagado por esto y lo vas a disfrutar” “lo mereces”.

Conoció gente. Empezó a hablar con la chica de delante y un par más que se metieron, y realmente pareció que se lo pasaría bien. Entró con ellas, esperó con la música que ponían de fondo a que Jen, el cantante de Up in The Sky subiera al escenario.

Y este saltó corriendo desde el fondo, con sus dos compañeros, corriendo por las plataformas saludando a su público para luego coger sus instrumentos y empezar a entonar su nuevo hit.

Y Minhyun se olvidó de todo. Se olvidó de Aron. Chilló y saltó, coreó sus nombres dándolo todo. Cantó las melodías que se sabía de memoria de repetirlas hasta la saciedad, de haber aprendido a tocarlas en el piano, en la guitarra que Aron le había regalado al irse. De escuchar a Aron tocarlas con su guitarra, en su habitación, cuando había estado allí dos años atrás, en su apartamento de Los Ángeles cuando había ido a verle, en la playa, con sus amigos americanos, de noche junto al fuego y junto al mar.

Sentía la música reverberando en sus oídos y escuchaba a Aron tocando para él, cantándole sus canciones favoritas, versionándolas para que fuesen para él.

Empezó a llorar con “Distance”, una de las pocas canciones románticas que tenían Up. La chica a su lado, con la que había hablado en la cola le abrazó sonriéndole, chillando algo como que ella también se había emocionado.

Te he querido tanto, y ahora estás tan lejos – entonaba la canción – has sido mi todo y me has dejado sin nada…

Para cuando terminó la canción lloraba a mares, y la chica ya le miraba preocupada. Al empezar la siguiente se vio obligado a salir, incapaz de dejar de llorar, incapaz de dejar de pensar en Aron, incapaz de escuchar más. No oía la voz de Jen, oía a Aron susurrándole al oído que le quería, oía a Aron tocando Fly delante de toda la clase el primer día que le tuvieron en el instituto, cuando se conocieron.

“Le necesito” se decía “necesito volver a verle…”

Podía mandarle un mensaje, decirlo que lo sentía. Al fin y al cabo había sido él quien le había dejado, ni siquiera le había dado oportunidad a explicarse. Podría intentar arreglarlo…

“Lo estabas pasando mal” le dijo una voz en su interior. “No estás mejor ahora” se respondió” “Tampoco puedes pasarte toda tu vida pendiente de unos mensajes que no llegan…”

 

Cuando el concierto terminó Baekho y Minki le encontraron sentado en las escaleras, sin haber decidido nada.

– Min… – le abrazó Minki con cariño, sentándose a su lado. – ¿Que te pasa? ¿Te encuentras mal?

Se incorporó, sacándose las lagrimas forzando una sonrisa.

– No, tranquilo. Es solo que… el concierto, Up… me recuerda a Aron.

– Oh… – murmuró Minki cogiéndole para que apoyara la cabeza sobre su hombro, por extraño que pareciera.

– No debería haber venido – murmuraba hipando de nuevo. – no debería haberme gastado el dinero en esto, no debería haberle dejado…

Minki y Baekho se miraron, sin saber muy bien como reaccionar. Aunque se hubiesen enterado de todo no habían estado en ninguno de los momentos dramáticos y difíciles de los que JR les había habado. Sentían que no tenían que ser ellos quienes le consolaran por más que ambos le conocieran desde hacía años.

Baek se encogió de hombros y se sentó en el otro lado de Minhyun.

– En ese momento te pareció lo mejor – Le dijo sin estar muy seguro de si debía hablar o no.

– Porque lo estaba pasando mal. – se justificó – Pero estoy aun peor sin él…

 

No se habló del concierto en todo el trayecto a casa, nadie se atrevió. Minhyun se había metido en el coche murmurando que llamaría a Aron para decirle que lo sentía, discutiendo consigo mismo que no debía hacer eso, y al final se había quedado dormido. Minki se había quedado dormido también, y Baekho miraba fijamente las luces de la carretera mientras veía por el retrovisor como los dos pequeños descansaban detrás.

Empezaba a cansarle el tema. Comprendía que las circunstancias no eran las mejores pero el rollo de Minhyun y Aron y su trágico amor a distancia ya duraba demasiado.

“Son jóvenes” se decía. Él también había sido adolescente, también había perdido la cabeza con sus romances de turno y también había dramatizado por cualquier tontería, y suponía que había sido igual de cansino para los que le rodeaban.

“¿Y que harías tu si el amor de tu vida estuviera en la otra punta del mundo?”

Parecía una idea demasiado abstracta, demasiado idealizada. “El amor de su vida”. Hacía años que había dejado de creer en cuentos de hadas.

“¿Que harías si Minki estuviera en la otra punta del mundo. Si te dejara, si dijera no quererte?”.

Suspiró, le dio las gracias a su subconsciente con sarcasmo y siguió conduciendo, intentando no mirar al niño que dormía en la parte trasera de su coche, intentando no pensar en que dormiría en su casa, intentando no llamarse enfermo a si mismo.

 

Llegaron ya de noche cerrada, y Baekho siguió las indicaciones de Minhyun, ya despierto otra vez, para dejarle frente de su casa. Aparcó y bajó del coche para despedirle sin despertar a Minki, que dormía como un tronco en el asiento trasero.

– Gracias por llevarme – le dijo formal con una reverencia.

– Faltaría más. – le respondió Baek quitándole importancia, apoyándose en el coche. – siento que… no lo hayas pasado bien.

Min se encogió de hombros, sin saber que decir.

– Es reciente aún – murmuró.

– ¿Que vas a hacer? – no pudo evitar preguntarle.

– ¿Que voy a hacer? – preguntó el pequeño de vuelta, encogiéndose de hombros otra vez – pues aguantarme y esperar a que se pase. Terminaré olvidándole, necesito tiempo… – se encogía, cabizbajo y con las manos en los bolsillos – tampoco tengo derecho a ir y pedirle que olvide que le dejé de mala manera ignorándole y todo.

– No hace falta ser tan drástico – le dijo. – estabas enfadado con él e igual te precipitaste, si crees que cometiste un error siempre puedes disculparte.

– Fuiste tu quien me dijo que le dejara.

“Otro” pensó Baekho ya harto de que le echaran la culpa de su ruptura.

– Solo dije que…

– Ya – le interrumpió – lo sé. No fue tu culpa. Solo dijiste lo que yo necesitaba oír. – suspiró, forzando una sonrisa de nuevo que le quedó casi natural. – en fin, gracias.

– ¿Por qué?

– ¿Por ayudarme? – respondió casi en una pregunta – por soportarme.

– Faltaría más. – volvió a responder. – Si necesitas nada ya sabes que estoy para lo que quieras. – por mas que le cansaran, era sincero en eso. Minhyun le sonrió dándole las gracias otra vez. – Y bueno, si salís un día y JR… Se lía con alguien…

Minhyun se rió, comprendiéndole.

– Descuida – le respondió ya más animado – Tao y yo te haremos un reportaje entero.

– Sabía que podía contar con vosotros – le sonrió guiñándole un ojo. – Buenas noches Min – le despidió al fin. – Descansa.

– Igualmente. – respondió.

Dudó un momento y luego se acercó a abrazarle, sorprendiéndole un segundo antes de que Baekho se decidiera a echarle los brazos alrededor del cuerpo y dejarle acurrucarse contra su cuello. Y le dejó estar unos segundo allí, mientras respiraba y notaba como se relajaba.

– Creo que puedo entender a Minki – le oyó murmurar contra su oído, separándose de él.

– ¿Eh? – preguntó Baekho desconcertado.

– Que… tal vez no eres el hombre más sexy del planeta y eso – “Y me lo dices tú que estás con Aron…” Pensó Baek ofendido – pero eres… cariñoso. Siempre cuidas de nosotros. Es fácil quererte.

Se le quedó mirando, sin saber muy bien como responder. Algo sonrojado incluso.

– Vete a dormir – le dijo al fin. – que estás diciendo tonterías.

– Creo que si – sonrió avergonzado. – buenas noches. – añadió abriendo la puerta de su casa y subiendo las escaleras. – nos vemos.

– Adiós. – murmuró ya con la puerta cerrada.

Se quedó allí unos minutos, algo impactado. Al final sacudió la cabeza y se decidió a meterse en el coche donde Minki seguía durmiendo.

“Estos críos…”

Condujo hasta su apartamento y volvió a aparcar el coche allí. Salió y entró detrás para despertar a Minki, que dormía tirado entre los dos asientos, con la boca abierta y casi babeando.

Se sintió tentado de dejarle dormir, cogerle en brazos y meterle en la cama sin despertarle. Y en parte le decepcionó.

“¿Y ya?” “¿Le dejas quedarse en tu casa y no pasará nada?”

“¿Y que es lo que quieres que pase?” se respondió a si mismo.

Se le aceleró el corazón, incluso se sonrojó. Y se regañó a si mismo por ello. Tantos problemas de adolescentes que le rodeaban empezaba a parecer uno él también.

“Seriedad Baek, que tienes una edad”. ¿Pero es que había algo de seriedad en esa situación?

Dudó aun unos segundos más, acariciando el pelo teñido de Minki, con las raíces negras asomando debajo de los mechones rubios.

Había imaginado besos, no podía negarlo. Tal vez incluso algo más, como esa noche en que Minki fue a buscarle a Pantheon.

“Cosas que no deberían pasar” Se recriminó. “Pero es su cumpleaños” Respondió otra voz dentro suyo, sonando casi inocente.

Suspiró e hizo de tripas corazón. Acallando a su consciencia que le gritaba lo mal que estaba eso se decidió y le sacudió con suavidad.

– Despierta marmota – le murmuró. – Hemos llegado.

El pequeño abrió los ojos, desperezándose. Le miró y le sonrió.

– ¿Aún es mi cumpleaños? – murmuró adormilado y sin abrir completamente los ojos.

– Si – respondió Baekho convencido, sin mirar la hora.

– ¿Entonces donde está mi beso de buenos días?

Se quedó quieto unos segundos, volviendo los dilemas, y Minki reaccionó al segundo, incorporándose en alerta.

– ¿Mamá? – preguntó asustado. Y Baekho no pudo evitar reírse.

– No, no está tu madre – respondió casi entre carcajadas.

– Estamos en tu casa – murmuró Minki confundido.

– Sip. Te quedas a dormir. Si te parece bien.

Le pareció bien. O si más no eso decían su expresión de emoción contenida mientras seguía a Baekho fuera del coche y escaleras arriba, debatiéndose entre si hacerse ilusiones o no.

Era su cumpleaños, tal vez Baekho había planeado algo especial. Dejarle dormir con él, besarle, tocarle, una noche de sexo duro hasta el amanecer…

“Bueno, estamos hablando de Baekho”. No dudaba que fuese una bestia en la cama una vez se soltaba, pero dudaba que se soltara. “Igual me deja dormir con él”. Pensó siendo más optimista. “Igual solo le era cómodo que me quedase aquí porque volvíamos tarde y no tiene nada que ver con que sea mi cumpleaños.”

Y así le siguió por las escaleras, nervioso, casi tanto como él. Levantó la vista y se sorprendió a si mismo. “¿Por qué no me he dado cuenta antes del culo que tiene Baekho?” Eso le distrajo para los dos pisos que faltaban, hasta el punto que cuando llegaron al apartamento y Baekho abrió la puerta para dejarle pasar lo ultimo que se esperaba era sentir sus manos cogiéndole por los brazos y por la nuca, sus labios contra los suyos y la puerta contra su espalda acorralándole.

Abrió los ojos como platos, pasmado, mientras Baekho cerraba los suyos besándole, con ambas manos bajando por su pecho hasta su cadera, empujándole contra la puerta con la fuerza de su cuerpo.

Su mente hervía. Desde el “¿Que esta haciendo?” al “¡Por fin! ¡vamos a follar!” pasando por el “no se si estoy preparado”. Pero dejó de pensar, lo apagó todo, igual que parecía haber hecho Baekho. Cerró los ojos y dejó que le besara, moviendo los labios contra los suyos, sintiendo su lengua en su boca, gimiendo cuando las manos de Baekho rodearon su cadera para cogerle el trasero y su cuerpo quedó pegado al suyo. Jadeó al sentir la ya conocida sensación de subidón y mareo, sintió que se estaba poniendo duro, que el muslo de Baekho presionaba contra su entrepierna. Se sintió avergonzado sabiendo que Baekho lo estaba notando, que sentía eso contra su pierna. De repente fue demasiado consciente de si mismo y quiso apartarse, pero Baekho respondió presionando más, moviéndose, y Minki no pudo más que jadear y olvidarse otra vez de pensar.

Se movía contra su cuerpo, pasando las manos por encima de su cuello y dejando que le quitara la chaqueta que aún llevaba puesta y la tirase por ahí, al igual que había hecho con la suya. A un gestó de Baekho subió las piernas a su cadera, primero una y luego la otra, quedando colgado entre él y la pared, sin dejar de besarle. Sonreía contra sus labios, casi sin poder creerse que eso estuviera pasando, que fuera verdad que Baek le estaba besando con esa furia, con esas ganas, con esas ansias.

No podía creerlo, y no podía parecerle más perfecto. La lengua de Baekho, sus labios cálidos, sus brazos fuertes envolviéndole, cogiéndole por los muslos para que se aguantase sobre su cadera, pegando su pecho al suyo acorralándole, la presión entre sus piernas de lo que suponía era su erección.

“Oh Dios Mío” Se dijo “Que esto es real, está pasando. No es un sueño. No lo es ¿Verdad?”

No lo era. Tampoco era un sueño que Baekho le estuviese llevando en volandas hasta la cama, cogiéndole con fuerza contra su pecho mientras Minki, con el susto de caerse, se aferraba a su cuello y su cadera con brazos y piernas, riendo casi eufórico y jadeando.

Le miró fijamente cuando le dejó caer sobre la cama, con ojos brillantes de excitación y labios húmedos y rojos. Y Baekho tardó segundos en devorarle otra vez.

Cayó sobre él, y sus manos volaban sobre su cuerpo, peleándose con su ropa, jugando con su piel sin dejar de besarle, sin separar de sus labios su lengua ansiosa que se enroscaba con la del pequeño.

Se deshizo de sus propios zapatos que lanzó al suelo junto con su jersey y camiseta que se arrancó casi con furia, deleitando a Minki con sus trabajados músculos. Y Bajó de nuevo, casi con dulzura, lentamente hacia sus labios, sosteniéndose con una mano mientras la otra bajaba por el pecho del pequeño y volvía a subir por debajo de su ropa.

Minki se incorporó, dejando que le desnudase y se aferró a él y volvió a besarle cuando Baekho lanzó su ropa por la habitación junto a la suya. Le abrazaba, envolviéndole con sus brazos directamente contra su piel. Se sentó sobre sus piernas y dejo que sus labios bajaran por su cuello hasta su pecho, que recorrieran su piel mientras su corazón se ahogaba desbocado entre sus propios latidos.

“Me voy a ahogar” pensaba jadeando mientras los labios de Baekho se cerraban sobre su pezón y sus manos se colaban dentro de sus pantalones “y valdrá la pena”.
Dejó que le tumbase otra vez y que siguiera bajando por su abdomen dejando besos en él. Le bajaba los pantalones lentamente y Minki se dejó, doblando las piernas para hacérselo más fácil.

Vio, con el corazón a cien, como Baekho volvía a bajar sobre su cuerpo, besaba su piel justo debajo del ombligo y seguía besando la suave línea de vello hasta su ingle.

Minki se oyó gemir a sí mismo cuando sintió como presionaba sus labios contra su erección, a través de la fina tela del calzoncillo. Se avergonzó y se cubrió los labios con el brazo, cerrando los ojos mientras sentía que los labios de Baekho se curvaban en una sonrisa y seguían besando su piel, la ropa por debajo de la que ya estaba colando los dedos, acariciándole.

– ¿Puedo? – le preguntó levantando la goma de su ropa interior.

– Oh si – respondió sin dudarlo, con todo el cuerpo en tensión.

Baekho sonrió al oír su petición, terminó de desnudarle y tembló cuando sus manos se acercaron de nuevo al cuerpo del pequeño, con miedo, casi con reverencia. Le acarició y bajó la cabeza de nuevo sobre su cuerpo.

– ¿Vas a…? – empezó el pequeño mirando hacia abajo. – Oh dios…

Dejó caer la cabeza de nuevo contra el colchón, pasó ambos brazos por encima de sus ojos y cerró los puños, en tensión. No tardó en sentir los labios de Baekho sobre su piel, sobre la punta de su pene.

Gimió, aún mordiéndose los labios no pudo evitarlo. Se sentía dentro de su boca, sentía su lengua. Tenía un nudo en el cuello, gemidos agolpándose en su garganta y un calor sofocante que le subía por el pecho y bajaba hasta los pies.

Y Baekho entre sus piernas.

“Esto es mejor que masturbarse” Pensó mientras entre gemidos se le escapaba un “Hyung… más…” y Baekho obedecía, sorbiendo y acelerando.

Se mareaba. No sabía dónde tenía la cabeza y donde los pies. Apretaba los puños y no hubiese sabido decir su propio nombre. Le abrumaba. Ardía. Su cuerpo parecía a punto de estallar. Antes había pensado que su corazón no podía ir más rápido pero ahora le sentía golpear contra las costillas como si quisiera escapar de su pecho.

Las manos de Baekho acariciaban sus muslos, los rodeaban y subían por su cuerpo desde sus caderas, acariciando su trasero y envolviéndole para subir por su pecho, buscando sus manos.

Bajó su mano para encontrar la de él, presionándola contra su pecho, seguro de que podía notar su corazón desbocado. Las piernas le temblaban de pura excitación. Las manos, los dedos, su cuerpo entero. Parecía a punto de estallar.

El orgasmo le pilló desprevenido, antes de lo que esperaba. Y apretó con fuerza las manos de Baekho mientras se corría en su boca, arqueando la espalda y gritando ya palabras incoherentes.

De derrumbó sobre el colchón, agotado y jadeando, sin poder siquiera pensar aún, luchando por respirar. Sintió como Baekho se apartaba y bajó la vista justo para verle tragando, sonrojarse y volver a esconderse entre sus brazos.

Le oyó reírse y notó como se estiraba sobre su cuerpo. Para cuando se atrevió a abrir los ojos Baek volvía a dejar el papel de baño sobre la mesilla y se frotaba los labios volviendo a su lado.

Tragándose la vergüenza estiró los brazos para recibirle, buscando sus labios. Baekho se desvió y le besó en la mejilla y en el cuello, y le abrazó pegándole de nuevo a su cuerpo. Insistió buscando sus labios, y cuando lo consiguió se atrevió a buscar su cuerpo con sus manos, a llevar sus dedos hasta el cierre de su pantalón y intentar colarlos dentro.

– Shht… – murmuró Baekho apartándose. – Ya, a dormir.

– Pero…

– Estoy bien. – insistió.

Minki se dejó convencer, agotado y jadeando aún. Le dejó que le abrazara y que le metiera dentro de la colchas, besándole en la frente con cariño.

Estaba agotado, pero no sentía sueño, no creía que fuese capaz de dormir. ¿Cómo iba a hacerlo? ¡Ni siquiera podía creer lo que acababa de pasar! ¿Había pasado realmente?

Su cuerpo le decía que si, su corazón aún acelerado y sus genitales donde aún podía sentir las caricias, la piel de Baekho pegada a la suya que le abrazaba. Lo sabía, pero costaba creer.

“Al fin” Se dijo.

Y lo mejor, lo mejor de todo, es que Baekho lo había decidido por sí mismo. No estaba borracho y desinhibido como la otra vez. Había sido una decisión consciente. Y eso solo podía significar una cosa.

– Entonces… – empezó a decirle. – ¿Ahora ya si? – Y Baekho, con los ojos como platos fijos al techo y su consciencia gritándole por la bestialidad que acababa de hacer se quedó en blanco, sin poder creer lo que acababa de pasar, lo que él mismo había decidido hacer, sin poder responder. – Después de esto…

Minki tenía razón. Después de eso solo había una salida, un paso lógico. Aceptarlo. Aceptar que estaba perdidamente enamorado de ese crío, que por más años que se llevasen le quería a su lado, y en su cama. Le quería así, como esa noche, y le quería para pasar las tardes jugando, charlando o leyendo, para ir a dar una vuelta y para tenerle a su lado en los malos momentos. Le quería a su lado, como su novio y su amante, le quería como nunca había querido a nadie antes.

Lo sabía, y había llegado el momento de aceptarlo, de decírselo.

“Novios”

Pero cuando se dio cuenta de ello, se dio cuenta también de que no podía hacerlo.

– Esto – empezó – bueno… considéralo un regalo de cumpleaños. No es como si fuese a pasar otra vez.

 

 

Quería subirlo el lunes porque, bueno, era el cumpleaños de Minki y tal. Pero preferí esperar y revisarlo hoy con la calma, que es un capítulo importante. ¿Que os parece? ^^

PD: Feliz cumpleaños Minki!

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el noviembre 7, 2014 en Ámame profe, Others. Añade a favoritos el enlace permanente. 6 comentarios.

  1. No es como si fuera pasar otra vez. No, claro. Qué tontería. Y JR no tiene pluma (lo de involucrarle en esas cosas puede un buen modo de quitarse de encima el JMin, ya me contarás si funciona xD). Es que en serio, imagino a Ren poniendo los ojos en blanco ante eso jajaja
    La escena en sí, muy bien hecha. Las primitivas emociones de Ren (a punto de explotar) es una buena manera de enfocarlo.
    Y Baekho todavía no ha dejado que Ren lo toque… lo entiendo, oye. Si ya le resulta difícil controlarse sólo con sus besos, como le ponga la mano encima ya no habrá vocecita de la conciencia que logre imponerse. Pero es cuestión de tiempo, lo sé e_e

    ¡Espero el siguiente!

    PD: Aron no es feo ¬¬

  2. Queeeee?? Como que no volvera a pasar eso no se lo cree ni yixing parfavaaar por que no lo acepta yaaa Su cabezoneria me Superaa pero looo amooo que viva el baekren!

  3. Madre mía, la I-T-E-N-S-I-D-A-D copón… No comments con Baekho porqué en el fondo esa coherencia de señor que me lleva por la vida se le va por los poros con una alegría pasmosa, a ver… a vER AHORA EL PAGAFANTAS DE LA VIDA LO QUE VA HA HACER POR QUÉ ESTOS JUEGOS DE “SÍ SÍ NO NO” QUE ME LLEVA CON MINKI YA ME DIRÁS TU QUE NADA BUENO VA A TRAER! Dale calor, capítulaCOR *______* ❤

  4. Woooo ya esperaba con ansias este capitulo , fue intenso y Baek espero que ya entienda que es lo que siente y lo que quiere ….

  5. ¿Sabes? Por más enfermo que el fanfic suene me has dejado completamente atrapada en esto. Por favor actualiza pronto que me estoy muriendo por saber lo que nos acontecerá;;Te cuidas mucho, y espero que vayas bien en tus clases<3.

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

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