Ámame Profe. 44: Parches.


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairings principales: BaekRen (Baekho x Ren) y Minron (Minhyun x Aron)

 

 

En mi defensa diré que en latinoamerica aún es jueves (?) en fin, que más da. Me ha costado mucho este capítulo y si lo estoy subiendo es simplemente porque mi beta opina que no está tan mal y yo tampoco creo que pueda hacerlo mejor. A ver que opináis de ello ^^ 

 

Le costó horrores levantarse. No es que hubiese dormido mucho ese fin de semana, pero más que por sueño era porque le dolía la cabeza, de llorar imaginaba.

Tampoco tenía ganas de salir de la cama, como si no hubiese nada interesante ahí fuera. Estuvo tentado de decirle a su madre que no se encontraba bien y que si podía quedarse durmiendo. Pero, como siempre, eso suponían explicaciones, explicaciones que ni quería ni le podía dar, y más horas junto a ella durante las que debía fingir que la vida era maravillosamente perfecta y él no podría ser más feliz. Así que se levantó y empezó a vestirse con movimientos apáticos y pesados.

JR entró en su habitación un rato más tarde para comprobar que se había levantado y estaba vistiéndose, y le dijo que bajase cuanto antes que le prepararía el desayuno.

– No empieces a hacerme de niñera ahora… – se quejó Minki contrariado sin poder evitar poner morritos.

Estaba muy pesado mimándole desde que le había visto llorar el día anterior, incluso le había preguntado si quería que durmiese con él.

– Ya soy mayor – le había respondido Minki con orgullo.

JR se ahorró el “Bien que te gusta dormir con Baekho” porque, aparte de encontrarlo de muy mal gusto dada la situación sabía, y hubiese preferido no saber, que no era exactamente lo mismo.

Así que cuando Minki bajó las escaleras, ya vestido y con la sonrisa preparada por si estaba su madre o su padrastro se encontró el desayuno sobre la mesa y a JR sentado, y nadie más. Suspiró y dejó caer la sonrisa, era demasiado esfuerzo mantenerla.

– ¿No se han levantado? – le preguntó mientras se sentaba con él y removía sus cereales sin muchas ganas.

– Yixing si – le respondió ojeando el periódico – mamá seguro que aún duerme.

Desde que estaba de baja por el embarazo que se levantaba a las tantas cada mañana. Baekho se reía diciendo que se comportaba como un adolescente ya que sus hijos no lo hacían.

“Baekho…”

Minki dejó caer la cuchara de nuevo, sin apetito.

– Come – insistió su hermano.

– No me da la puta gana. – replicó poniéndose en pie y dejándolo allí, sentándose en el sofá.

JR iba a replicarle cuando Yixing salió del cuarto, con la cartera en la mano y a punto para irse a trabajar.

– ¿No desayunas Minki? – le preguntó distraídamente mientras se ponía la chaqueta y los zapatos.

– Si, ya voy – respondió el pequeño volviendo a la mesa a regañadientes pero intentando sonar animado, incluso jovial. “Yey, que bonito todo” Se dijo con sarcasmo.

– Va pues, que llegareis tarde sino. – siguió su padrastro. – Ale, nos vemos por la tarde. Id a decirle adiós a mamá antes de iros ¿eh?

– Siiii… – respondieron ambos al unísono. En cuanto cerró la puerta Minki cambió de nuevo la sonrisa por una mueca de asco que casi hizo reírse a JR, aunque sabía que no era el momento.

– Venga – volvió a intentarlo – come un poco al menos, que si no te vas a marear.

“Como si me muero” pensó con rabia mientras tragaba los cereales ya reblandecidos por la leche.

 

JR le acompañó hasta la puerta de su clase, preocupado, y si no se quedó hasta que llegase el profesor fue porque Minki le insistió que se fuera ya de una vez que no necesitaba una puta niñera.

– Nos vemos luego pues – le dijo – en el recreo. – Minki asintió con gesto despectivo mientras se iba ya para su pupitre – Y anímate.

Minki le levantó el dedo en respuesta, sin siquiera mirarle, y JR, entre estupefacto y resignado, suspiró y se fue para su aula.

No había conseguido sonsacarle por qué se habían peleado con Baekho, pero estaba decidido a averiguarlo, si Minki no se lo decía iría directamente a hablar con él. Y si era necesario se le enfrentaría, no soportaba ver a Minki así, le tenía demasiado preocupado.

Y cuando llegó a clase se encontró al otro motivo de su preocupación.

Saludó a Tao y Hyuk con la mano, que milagrosamente ya estaban ambos allí, y se sentó en su sitio pasándole un brazo por los hombros a un Minhyun medio dormido y apático.

Minki le había dicho que se había pasado medio concierto llorando porque echaba de menos a Aron y al parecer aún no se había recuperado del todo.

“Menudo plan…”

En parte sintió alivio de ver que Minhyun seguía igual de enamorado. Al fin y al cabo, Aron iba a volver pronto y si se encontraba con un Minhyun desinteresado o incluso enamorado de otro sería un fracaso.

“Este domingo ya…” Faltaba poco, debía empezar a preparar el encuentro, buscar una excusa para hacer que Minhyun fuese al aeropuerto.

No le había dicho nada. Al principio porque no sabía como, luego comentó de broma con Aron que sería gracioso que fuese una sorpresa.

– Era mi intención en un principio. – le había dicho Aron. – pero bueno, no salió bien.

Había estado debatiéndose si decírselo o no, Aron le había dejado a él la decisión ya que, igualmente, él no podía hacer nada mientras no le respondiese los mensajes, y al final la indecisión escogió por él. “Ya por lo que queda…”.

– ¿Le hechas de menos? – le preguntó un rato más tarde, Minhyun no necesitó que le aclarase de quien hablaba.

– Pues claro – le respondió. – pero es lo que hay, me acostumbraré.

Parecía querer convencerse a si mismo más que a su amigo, y no parecía que hablase de un futuro próximo, así que no tenía de que preocuparse.

 

Baekho también estaba pasando un día de perros. No es que estuviese siendo peor que el domingo, que se lo había pasado maldiciéndose, dándose golpes de cabeza contra la pared, intentando llamar a Minki sin resultado y yendo de casa para el coche y volviendo intentando convencerse a si mismo de que no, no era buena idea ir a su casa donde estaría su madre y de que si, que era necesario hablar con él y arreglarlo cuanto antes.

“¿Arreglar el que?”

No se fiaba de sus propias capacidades para arreglar nada, no después de todas las veces que la había cagado monumentalmente.

A media tarde había abierto una botella y una hora más tarde Hakyeon, Jongin y Hongbin la compartían con él, los otros dos trabajaban.

– ¿Sabéis que es lo peor? – les dijo apurando su vaso por enésima vez.

– ¿Es que puede empeorar?

Él también lo pensaba a menudo, que no podía cagarla más, pero el universo parecía insistir en demostrarle lo contrario. “Desde luego…”

– Me olvidé de usar condón.

– DIOS BAEKHO.

– Fue solo una mamada… no se, ni siquiera lo pensé.

– Como encima haya pillado algo…

– Estoy limpio.

– Ya pero…

– Lo tienes claro…

Precisamente claro no tenía nada, solo que era idiota, y que la había cagado. En realidad era suficiente con eso.

Y la resaca con que se había plantado a clase al día siguiente también era importante. Había pensado que los niños le distraerían, que aunque fuese a ratos estaría demasiado ocupado para pensar en Minki, en lo que había pasado, en todo. Pero solo estaba agotado, cansado. Sus gritos le molestaban, y le agotaba jugar con ellos, correr de aquí para allá respondiendo cuando le llamaban, poner orden a sus pequeñas rabietas. Todo lo que normalmente le encantaba y le hacía sentirse satisfecho ese día no le parecía más que un suplicio.

A media mañana consiguió calmarles con una actividad tranquilita y suspiró con alivio y pesadez.

Necesitaba hablar con Minki, no podía permitirse perderle. De un modo u otro era lo más importante en su vida. Dejando de lado el deseo de besarle y abrazarle constantemente que no tenía claro si debía sentir simplemente no podía imaginarse una vida en la que no tuviese a Minki para llenar sus tardes vacías, en que no tuviese que preocuparse de cuidar al chaval, en que no pudiese pasar el tiempo libre llevándole a ver películas al cine o comprándole libros para leérselos en voz alta, o compartiendo música, o escuchando sus quejas sobre sus compañeros de clase a los que aunque ya no le hicieran la vida imposible seguía considerando bastante idiotas.

No podía, simplemente no podía imaginarlo, porque si lo hacía le parecía una vida muy triste. Le necesitaba a su lado, siempre y constantemente, y si eso era amor… bueno, entonces que le dieran al mundo, él iba a pasar el resto de su vida besando al pequeño, como él parecía querer.

Ahora que finalmente consideraba la posibilidad no podía desear otra cosa, nada parecía más perfecto como una vida compartida con él, no como su amigo y su cuidador sino como su pareja, su novio por más gorda que fuese esa palabra.

Y le asustaba haberle perdido. Le aterrorizaba. Tenía que evitarlo a toda costa. Y esperaba que no fuese demasiado tarde.

 

“Demasiado tarde” se dijo Minki a si mismo estando en clase “¿Que vas a hacer ahora ya? Haberlo pensado antes.”

No podía quitarse de la cabeza los besos de Jason, ni los de Baekho, tenía miedo de haber hecho una estupidez demasiado gorda. “Ahora si que no habrá manera de…” Pero luego cerraba los puños con rabia y se decía a si mismo que se lo merecía, que le había hecho daño, que habían sido muchos años insistiendo y ganándose una negativa tras otra.

“Ni siquiera sabes si te quiere de verdad…” Siempre había creído que si, pero ya no sabía nada claro, solo que si tenía alguna oportunidad de conseguirlo la había arruinado.

– ¿Dónde está mi Joori? – le interrumpió de repente Minseok plantándose frente a su pupitre entre clase y clase.

– ¿Mi Joori? – murmuró Minki algo cabreado. No estaba de humor para aguantar las gilipolleces de ese memo. – ¿Es tu mascota o algo? – Minseok le sacó la lengua con gesto de asco. No esperaba mucho más de él. – No tengo idea de donde está. Me cae tan bien como tu a ella. Bueno, no, tu le caes peor. Déjala en paz.

– Oye, es mi novia, no te metas con ella.

– No me meto con ella, me meto contigo pedazo cateto.

Minseok se envaró, tensando los músculos para pegarle. Que lo intentara, pensó levantándose y empujando la mesa hacia él, iba a devolvérsela, una buena pelea le apetecía de lo que más.

Se salvó de la paliza porque en ese momento entró la profe. De todos modos Taekwoon, a su lado, ya se había puesto en pie también preparado para meterse en medio y hacerles parar. Le hizo sentarse otra vez con una mano sobre su hombro y Minki le miró con furia mientras Minseok regresaba a su sitio sin más. Su amigo le devolvió una mirada indiferente, como retándole a pegarle a él también, y Minki suspiró, sabiendo que se le estaba yendo de las manos si se peleaba con incluso con Taek.

– Estoy cansado. – se disculpó dejándose caer sobre la silla. Taekwoon no respondió, pero dejó la mano sobre su espalda cuando se giró para atender a la clase.

Intentó relajarse, más que nada porque ni siquiera recordaba que le había hecho saltar. ¿Era porque seguía con la memez de que Joori era su novia? ¿Simplemente porque le había hablado?

La verdad es que también estaba intrigado de porque no habría venido. Había estado hablando con Joori, bastante. Desde que le había contado sobre sus problemas familiares que se sentía como atado a ella. Y ella lo aprovechaba para seguir contándole sus problemas, por lo visto era la única persona que lo sabía. ¿Podía ser eso motivo de una amistad?

No era capaz de prestar atención a la clase, así que siguió pensando en Joori. No había vuelto a enseñarle más moratones, pero según decía el ambiente en su casa era insoportable. Y ya podía serlo, con un padre medio loco y una madre a quien le parecía normal ser maltratada…

Y él se quejaba de que su novio era tonto.

“No es tu novio” se recordó. Suspiró, deprimido de nuevo.

Un rato más tarde le llegó un mensaje en el móvil que por suerte llevaba en silencio, lo sintió vibrar y al sacarlo y mirar disimuladamente de quien era vio el nombre de Baekho. Apretó los puños, debatiéndose entre si tirar el móvil al suelo o echarse a llorar, al final optó por morderse los labios y abrir el mensaje.

– “Tenemos que hablar, esperame en la salida.” –

“Que te den” pensó en respuesta mientras lo guardaba. Taekwoon le estaba mirando con curiosidad, pero le hizo un gesto con la mano para que se olvidara y siguiera pendiente de la clase, con un poco de suerte ni siquiera le preguntaría nada.

 

En ningún momento tubo intención de esperar a Baekho, más bien planeaba huir hacia casa lo antes posible para evitar que le pillase aún allí, ni siquiera esperó a su hermano y compañía, pensando que si no le encontraba deduciría que se había ido para casa.

“O a casa de Baekho, es donde sueles ir cuando desapareces”.

Algo tiró de su brazo, reteniéndole en su apresurado paso para desaparecer, y al girarse se encontró e Taekwoon.

– ¿Tienes prisa? – le preguntó con esa vocecilla suya que no encajaba para nada con el hombretón en que se estaba convirtiendo.

– Si, déjame.

– Te ha dicho que le esperases.

– ¿¿¿Y a ti que te importa??? – no pudo evitar subir la voz, librándose de su agarre de un tirón.

– No estás bien.

– ¡No te metas! ¡No es tu puto problema si me ha dicho que le espere! ¡¡¡SIEMPRE ME DICE QUE ME ESPERE!!!

Su amigo retrocedió, desde luego no se esperaba que le gritase.

– No te enfades conmigo – intentó calmarle – Es que huir no es la solución. Nunca lo es.

Se quedó sin palabras unos segundos, luego le repitió que no se metiera en sus asuntos y se dio media vuelta para irse. Y al girarse vio a Baekho yendo para allá.

“Mierda” “GRACIAS TAEKWOON, JODER”

Intentó huir una vez más, pero Baekho era rápido y cuando vio que escapaba echó a correr.

– Minki espera – le pedía con ojos y voz desesperados – tenemos que hablar, por favor.

– ¿Y SI NO QUIERO HABLAR CONTIGO? – le espetó encarándole de golpe.

Baekho le miraba con ojos suplicantes, torturados.

– Por favor – repitió – aquí no, ven conmigo, por favor.

No es que se hubiese formado un corrillo a su alrededor, pero sin duda habían llamado la atención, y no era agradable sentir la vista de todos los alumnos que andaban por allí fijas en ellos.

Y los ojos de Baekho…

– Vale – murmuró apartando la mirada de esos ojos suplicantes, frunciendo los labios. – vamos.

Pasó a su lado para irse por donde había llegado Baekho, en dirección a su casa, y oyó como Baekho suspiraba y le seguía. Vio también por el rabillo del ojo a Taekwoon mirándole satisfecho. “Ya te vale”.

– ¿Cómo que has salido tan temprano? – le preguntó Minki dos calles más abajo.

– He dicho que tenía prisa y he dejado a los niños con la maestra de P3. – explicó – Sabía que no me esperarías.

“Llevo años esperándote” Pensó Minki.

Siguió en silencio, pero cada vez estaba más nervioso. Se dejaría convencer, sabía que lo haría, porque en el fondo no podía alejarse, y no estaba seguro de poder perdonarle, pero ¿Podría personarle a él? Se enteraría de lo de Jason y entonces le diría que eso estaba bien, que debía estar con alguien de su edad, que fuese feliz con él y dejara de molestarle. O no, igual le decía que si había estado enamorado de él, pero que no podía confiar en alguien que enseguida que salía de su cama se metía en la de otro. Eso dolería incluso más.

“¿Y si no se lo cuento?”

Pero no podía mentirle, a Baekho no, no lo soportaría. Además, si lo hacía se haría una bola y sería cada vez peor.

Baek parecía igual de nervioso que él, le temblaban las manos a la hora de abrir la puerta.

Le hizo pasar, apartándose a un lado, y cerró la puerta tras él. Minki se quedó parado en medio de la sala, girándose a encararle, pero apartando la vista para no mirarle, con los brazos cruzados sobre el pecho como si quisiera demostrarle que no le afectaba, que estaba por encima de cualquier cosa que pudiese decir.

Baekho suspiró, pasándose las manos por el pelo sin saber como empezar. Si había preparado algún discurso se había olvidado de ello.

– Minki… – empezó acercándose a él. El pequeño retrocedió un paso y él se detuvo, dolido. – Lo siento. – siguió sin saber muy bien a que se refería – Siento ser un imbécil y cagarla siempre y sabes que lo último que quiero es hacerte daño y no me merezco que me perdones ni que me escuches pero por favor, por favor… – ¿Por favor que? ¿Perdóname? No parecía correcto. ¿Escúchame? Ni siquiera sabía que decirle. ¿Que estaba intentando conseguir? ¿Arreglar las cosas? ¿Arreglarlas como? ¿Siendo su novio? Porque era obvio que no volverían a como estaban antes. Suspiró de nuevo y pasó al lado del pequeño, que se apartó una vez más, para llegar hasta el sofá y dejarse caer en él. – Soy tan idiota… no quiero perderte Minki, y he necesitado todo esto para darme cuenta de hasta que punto te quiero. No me siento orgulloso de mi mismo por haberme enamorado de ti pero… Es así, te quiero. Y sé que llevo años evitando eso y diciéndote que no una y otra vez pero si tu aun quieres, si aún me quieres…

– Baekho. – oyó que le cortaba Minki con voz débil. – para.

Había estado mirando al suelo hasta ese momento, levantó la vista a mirarle pero no pudo descifrar nada de su mascara inexpresiva. ¿Aun estaba enfadado? Si, claro, no iba a ser tan fácil. Aún así no pudo evitar sentir un poco de esperanza cuando vio que se acercaba para sentarse a su lado.

– Baekho… – repitió. Pareció que iba a seguir pero se calló. Se giró sobre el sofá, sentándose re rodillas hacia él, pero sin mirarle, sin hablar. Él tampoco se atrevía a hablar. Minki le miraba las manos y él bajó la vista allí también. Vio como el pequeño le cogía la mano, sosteniéndola entre las suyas, aún más pequeñas, más finas, aunque tenía ya los dedos muy largos. Le acariciaba las venas del dorso, las líneas de la palma, los dedos. No hubiese sabido decir cuanto rato pasó jugueteando con su mano, tal vez solo unos segundos, tal vez minutos. De vez en cuanto Minki abría la boca, como si quisiera hablar, pero volvía a cerrarla sin decir nada.

– Minki… – murmuró Baekho al fin, apretando sus manos con la suya. El pequeño se soltó, frunciendo el ceño con expresión dolorida, como si le doliera lo que tenía que decir, como si fuese una tortura decirlo. Se mordió el labio y volvió a apartar la vista al frente, de nuevo inexpresivo.

– Ayer me lié con Jason. – soltó al fin.

No dijo más. Ninguna explicación, ninguna justificación, eso era todo. Aunque hubiese seguido hablando Baekho no le hubiese escuchado, igual que parecía no haber oído eso, mirándole fijamente sin reaccionar, con esa expresión cansada y torturada que llevaba desde que le había ido a buscar aún más acentuada. Hasta que cerró los ojos, con pesadez y se llevó las manos a la cara, apretándose las sienes como si quisiera despertar de una pesadilla.

– ¿Te he perdido? – le preguntó mirándole de nuevo, con la mirada vacía y voz queda.

Minki deseó poder decirle que no, saltar a sus brazos y borrarle esa preocupación a besos. Pero le había hecho daño, y él también, y si él mismo no podía perdonarse ¿como iba a hacerlo Baekho?

– No lo sé – respondió al fin. “¿Por qué lo hice? ¿Por qué lo hice? ¿Por qué lo hice?” – ¿Y yo? – le preguntó de vuelta – ¿Te he perdido?

– No. – respondió Baekho con seguridad, inmediatamente. – Nunca.

Sintió ganas de llorar, de alivio, y esa necesidad de abrazarle y decirle que seguía queriéndole se hizo aún más fuerte. Veía de reojo como Baekho se cogía la cabeza con las manos, como respiraba hondo, pero no se atrevió a encararle.

“¿No está enfadado?” Se preguntó entre esperanzado y decepcionado. Se arrepentía de lo que había hecho, pero hubiese preferido verle cabreado, que le gritase y se lo echase en cara, que se sintiera “celoso”. Le había hecho daño, eso estaba claro, y no se sentía bien por ello aunque era consciente de que era lo que había buscado. Pero verle sufrir… no, no podía. “¿Por qué lo hice?”

Oyó mas que vio como se levantaba, como caminaba con desanimo hasta el pasillo y se metía en el baño. Fue hacia allí, siguiéndole aunque no quisiese decirle nada en verdad, aunque no estaba seguro de si se había ido para alejarse.

Le encontró con la cabeza bajo el grifo, empapándose el pelo. No dejaba de ser surrealista. “Le parecerá normal”.

– Hyung… – le llamó casi con cariño.

Baekho incorporó la cabeza para mirarle, golpeándose con el grifo al hacerlo y Minki tubo que apretar los labios para no reírse. “No es el momento…” Se recordó. Le miró al fin, con la cara empapada y los ojos enrojecidos en los que no había reparado hasta el momento.

¿Había llorado? ¿Iba a llorar? Si Baek se ponía a llorar… por su culpa… por lo de Jason…

– Lo siento – siguió Minki. No podía negar que, de algún modo, se sentía satisfecho, de ver que le importaba, que no iba a responderle con “está bien, es mejor que estés con alguien de tu edad” indiferente como tanto había temido, pero esa expresión torturada le mataba, no podía soportarla. – Sé que no debí hacerlo y me siento mal pero estaba enfadado y no pensé lo que hacía hasta que no…

No le dejó seguir hablando. Se le acercó con un movimiento casi brusco, encarándole, y le besó con ambas manos en su nuca. Había en ese beso una desesperación muy diferente a la de hacía dos noches. No eran ansias, ni siquiera deseo más allá del simple apetito de sus labios, era tristeza, miedo a perderle, a que le odiara, a que se alejara para siempre. Y Minki, sin saber si embargado por esa misma tristeza o feliz y aliviado de que le hubiese besado él mismo, sintió las lágrimas le ardían detrás de los parpados.

“No sigas llorando Minki” Se regañó “Estás llorando mucho…”

Pero no le importaba demasiado. Era solo una parte pequeña de su mente la que se preocupaba por eso, el resto se dividía entre la euforia de estar besando a Baekho, el alivio de que no le odiara por lo de Jason, de saber que no iba a alejarse ni a alejarlo, y la rabia, de estar besándole, de que Baekho pudiese decirle que no siempre que quisiera y él estuviese siempre dispuesto, de sentir que no se lo había devuelto realmente, que seguía sin comprenderle, que aunque pareciera que todo estaba bien cuando se perdía entre sus labios no tardaría en encontrarse con otro muro. Pasarían unos días, unas semanas, unos meses, pero estaba convencido que habría otro porrazo y que dolería aún más.

Y aun así, cuando le besaba se sentía tan querido… Sobretodo cuando le besaba así, con esas manos tan grandes abrazándole, tan fuertes… Siempre se había sentido seguro y protegido entre esas manos, las necesitaba como su punto de apoyo, su sitio seguro. Ahora también se sentía querido, pero sabía que esa seguridad era más falsa que nunca, porque ni siquiera sabía con qué le iba a salir cuando se separaran de ese beso.

Y cuando lo hizo, cuando Baekho se separó, tuvo miedo de mirarle. Pero él bajó a buscar sus ojos, cogiéndole por la barbilla. Le secó las lágrimas que tenía en sus ojos con los pulgares y él le miró con expresión torturada y temerosa.

– Te quiero – le dijo con voz suave, como si no quisiera asustarle. – Igual es muy tarde ya para pedirte nada, pero no me dejes por favor.

Minki no respondió, se dejó caer entre sus brazos, pegándose a su pecho con la cabeza en el hueco de su cuello, abrazándose a él con fuerza y dejó que Baekho le abrazara también.

– Te quiero – le dijo también.

No era todo, pero por el momento, quería abrazarle un rato más.

 

– Te quiero – le repitió un rato más tarde, ambos tumbados en el sofá hechos un lio de brazos y piernas. – Pero… me da miedo que vuelvas a hacerlo. – Baekho no dijo nada, acariciándole el pelo en silencio, con gesto arrepentido – Que a la mínima vuelvas a decirme que soy un crío.

– No volveré a…

– No prometas imposibles. – le cortó con una sonrisa, medio en broma y muy en serio. – No quiero que me prometas nada, solo te lo digo. Me da miedo, igual que me da miedo que si yo me enfado haga alguna tontería, lo de Jason…

Sintió como Baekho se tensaba, no había querido hablar de eso, no le había dejado hablar, como si quisiera creer que no había pasado. Por toda respuesta le abrazó, estrechándole más fuerte entre sus brazos gruesos.

– Te quiero – Respondió él. Oír eso le hacía sentirse cálido, feliz, y se acurrucó aún más entre sus brazos. – Y sé que soy un cobarde, que me asusta todo y que me cuesta aceptar esto porque… No está bien. – eso no le gustó tanto. Se enfadó un poco y intentó incorporarse para quejarse, pero Baekho le mantuvo firme entre sus brazos – Ya me da igual eso – siguió – pero tienes que admitir que desde un punto de vista moral me siento… muy depravado. Me gusta cuidarte, y estar a tu lado, y comprarte cosas y verte sonreír cada día. Incluso saber que soy yo esa persona que te hace sonreír, que soy a quien quieres a tu lado, que tu también quieres que te proteja aunque ninguno de los dos sepa de que. Pero cuando te beso… Cuando te deseo, cuando te miro y pienso lo guapo que eres, lo destructivamente sensual que te estás volviendo y… Y te deseo. Entonces recuerdo que estoy mirando a un niño, y no puedo dejar de pensar que no debería sentir eso. Y lo estoy aceptando, si, poco a poco, porque te quiero, te quiero demasiado. Ese es el problema ¿no?

– A mi no me parece un problema… – murmuró Minki contra su pecho. Baekho sonrió y siguió.

– Lo sé. – le besó en la coronilla. – Pero… bueno, eso.

Minki no dijo nada. Le cogió la mano y se la llevó a los labios, besando su palma abierta, y luego la dejó sobre su mejilla, cerrando los ojos.

Le comprendía. O quería hacerlo. En realidad se le hacía difícil entender porque le parecía tan horrible que se llevaran tantos años. Vale que no estaba bien visto pero si ellos se querían ¿que más daba lo que opinase el resto del mundo? Y que el fuese pequeño… bueno, crecería. Y era mucho más maduro que la mayoría de chicos de su edad, lo sabía porque a veces hablando con los de su clase los encontraba muy infantiles.

Para él no tenía importancia, pero estaba claro que para Baekho si, así que no le quedaba más que armarse de paciencia, una vez más, y confiar en que dijese la verdad y lo estuviera aceptando ya. Aunque seguía sin sentirse seguro entre sus brazos.

– ¿Me darás un tiempo? – le preguntó al fin, casi sin atreverse. Baekho esbozó una sonrisa triste, casi divertido por la ironía de esa pregunta, pero asintió.

– Faltaría más. – le respondió acariciando su mejilla y sus labios con el pulgar. Minki cerró los ojos y le siguió, disfrutando la caricia. – Entonces supongo que no querrás quedarte a dormir hoy.

Parecía que lo estuviera pidiendo, que deseara que le dijese que si, que si quería. Minki casi se echó a reír, aunque no tenía ninguna gracia.

– No, hoy no. – le respondió. Pero se estiró para besarle, porque parecía decepcionado.

– ¿Puedo llevarte a casa entonces? – le acariciaba el pelo mientras le preguntaba, acariciándole detrás de las orejas y haciéndole cosquillas.

– No. – respondió medio riéndose por el cosquilleo – me apetece caminar.

Baekho pareció entristecerse, pero le sonrió, y Minki le sonrió de vuelta, estirándose para besarle. Y no le dejó separarse. Le abrazó con fuerza y le retuvo contra sus labios, como si tuviese miedo de que si le soltaba se iría. Cuando se separaron Minki le sonrió, diciéndole con la mirada que eso no iba a pasar, que volvería, que no le había perdido.

 

Más tarde, mientras volvía para casa, se sentía casi ligero. Baekho parecía preocupado, casi aterrado de que pudiese alejarse y no volver, de que decidiese que estaba harto de él y que ya no le valía la pena seguir aguantándole. Y si que estaba un poco harto, pero no se iría, y aunque no le gustaba verle sufrir si que le había hecho muy feliz sentirse tan necesitado. Sentir de verdad que le quería, que no eran solo palabras. Aunque tenía que admitir que las palabras también habían hecho lo suyo.

Aunque pudiese parecer que estaba arreglado seguía sintiendo un dolor sordo en el pecho, una alarma dispuesta a saltar a la mínima que le avisaba que iba a volver a pasar pos eso, que no sería la última vez que Baekho le haría algo así, y esa sensación le seguía asustando y no creía que se fuese en una temporada. Tal vez con el tiempo…

Si el sábado, al irse de su casa se había sentido herido ahora no se sentía curado del todo, pero era como haber puesto parches sobre la herida. Ya cicatrizarían con el tiempo.

 

 

 

 

También he tenido problemas de formato. Espero que se lea bien. El próximo capítulo, “bienvenido”, espero que esté el jueves que viene, y si no al siguiente. ¡¡¡Muchisimas gracias por vuestra paciencia!!! ¡os quiero! ❤ 

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el diciembre 5, 2014 en Ámame profe. Añade a favoritos el enlace permanente. 8 comentarios.

  1. aaaaaahhhh que me muerooooo muertaaa POR FIN LE DIJO QUE LO QUIEREEEE ALELUYAAA please please que el minron aparezca pero yaaaaa aron es tan cursi y romantico y tan asdfgasdfg SIGUE SIGUE SIGUE POR FA POR FA

  2. Reblogueó esto en miney comentado:
    OH POR DIOS.

  3. Baekho eres tan lento! pero por fin se lo dijo :3
    Se quieren , espero que no tarde en cicatrizar las heridas de Minki u.u
    Sigo con mi conflicto interno Clonen a Minhyun para que este con JR y con Aron, ok no
    Esperare paciente el siguiente capitulo. ha estado bueno .

  4. Aaaaaaaah!!!!! ❤ por fin :'D kshdksjd me muero!!!baekhoo!!!! Por fin odhrjh ahora si minki, aprovecha mientras puedas :'D xDD aron hshahhshs :c me da penita xD quería dar una sorpresa… Y le resulto así ;-; xD oooh!!! Amo este capitulo ;—; realmente, gracias por tu arduo trabajo uwu enorgullezes a tu nacion!<3 haha uwu el cap estuvo genial ❤

  5. QUE SE LO DIJOO!!!!!!!! WAAAAAAAAAA BAEKHO POR FIIIINN 44 CAPÍTULOS DESPUÉS!
    jajajaja waaaa que liberación ahora a esperar a ver que pasa con Minki, ojalá y pueda volver a confiar en el *-*
    gracias por el cap! actualiza pronto porfiis 🙂
    saludos! ^^

  6. Me gusta la actitud de Minki, no le va a perdonar fácilmente después de lo mucho que ha llorado. Y Baek tiene que espabilar… ¡Aron vuelve! Se acabó mi fantasía Jhyun XD

  7. habia dejado comentario ;_; no se si se envio… asi que lohare de nuevo uwu ❤
    estubo genial !!! lo ae con el corazon ;__; baekho por fin!! ❤ minki es tu oportunidad uwu espero vuelvas a confiar en el ❤ haha uwu ooh!!! es que lo ame *-*<3 aron hahahhah :'DDD xD le salio mal su sorpresa u.u xDDD haha bueno eso uwu gracias por tu arduo trabajo<3 enorgulleces a tu nacion uwu ❤ haha :')

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

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