Ámame Profe. 45: Bienvenido.


bnner AP 45

 

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairings principales: BaekRen (Baekho x Ren) y Minron (Minhyun x Aron)

 

Despertó y estiró los brazos, cansada y sin ningunas ganas de levantarse aún. Yixing la besó en los labios y sonrió, aún sin abrir los ojos.

– Buenos días amor – le hablaba con voz suave. Volvió a besarla, ahora en la frente, y bajó la mano hasta su tripita hinchada para bajar y besarla ahí también. – Buenos días a ti también peque.

Sunyoung rió, sintiendo cosquillas, hasta que el bebé respondió con una patadita y abrió finalmente los ojos con un “oh”. Yixing la miraba con una sonrisa orgullosa, llena de amor, y ella se le abrazó para no dejarle marchar.

– No te vayas… – le pidió con voz de niña. – Quédate conmigo hoy…

– Cariño, tengo que ir a trabajar – respondió él con voz divertida. No era la primera vez que se lo hacía desde que había cogido la baja.

Suplicó, juguetona y adormilada, pero al final tubo que dejarle marchar.

– Que cruel… me abandonas…

Aún así no se levantó a despedirle a la puerta. Le pesaban las piernas y quería dormir un rato más.

Sus hijos entraron a despedirse poco después. Se incorporó no sin esfuerzo para darles un beso a cada uno y agarró unos segundos a Minki para comprobar que cara traía hoy. Llevaba unos días alicaído, desde su cumpleaños el sábado anterior. Notaba que se esforzaba en mostrarse igual de animado que siempre y por respeto a eso no le había preguntado, pero le tenía preocupada.

– Esfuérzate en clase ¿eh? – le dijo como excusa – que se que te vienen exámenes y lo de tu trabajo no te excusa de sacar buenas notas. No vas tantas horas.

Él la miró con gesto cansado, esa eterna expresión de los adolescentes de “que si mamá, déjame tranquilo”.

– Me esforzaré – le dijo con una de sus sonrisas forzadas. No era tonta, podía verlo, pero no sacaría nada de presionarle. De todos modos se le hacía tarde. Hablaría con Baekho a ver si él sabía algo.

Le dio otro beso y se fue con su hermano, que le esperaba en la puerta.

– Y Jonghyun. – le llamó haciendo que se detuviera – Tu no estudies tanto ¿vale? Que no es tan importante.

El mayor de sus hijos la miraba confundido, sin saber como reaccionar mientras el pequeño se reía, ahora si, de verdad.

– Es broma – le sonrió ella aún desde la cama. – ¡A por el diez!

Ahora él sonrió también, y se fueron ambos con un “hasta luego”.

Les vio marcharse con una sonrisa y suspiró. Se le harían muy largas las horas hasta que volvieran por la tarde. Y eso aún, que al ser miércoles JR no trabajaba. Los jueves eran eternos, y los viernes, esperándole hasta pasada media noche. No sabía como aguantaba ese ritmo. A ella se le hacía agotador pasarse todo el día en la cama. Aunque claro, agotador en otro sentido.

Sintió otra patadita en el vientre y se llevó la mano allí con una sonrisa.

– Estás juguetón ¿eh?

Al final decidió levantarse. Al fin y al cabo, estaba harta de estar en la cama. Igual podía echarse un rato en el sofá.

 

– “Este finde celebraré mi cumpleaños con mi familia” – le pasó Taekwoon una nota a media clase – “Almuerzo el sábado. ¿quieres venir?”

Minki no respondió, solo asintió, con una sonrisa y levantando el pulgar. Taekwoon volvió a coger el papel.

– “Sehun y Luhan”. – ponía solo cuando se lo devolvió. No necesitó que le dijera más.

– “No tienes por que invitarles si no quieres” – escribió Minki en respuesta. – “yo no lo hice”.

Pero Taekwoon no precia conforme. Le quitó el papel y siguió escribiendo.

– “Podemos hacer algo juntos. Para que no se enfaden”.

Minki tubo que admitir que tenía razón. Una cosa era celebrar el cumpleaños con la familia. Pero si había ido Taek, y hasta Minhyun, por más que eso hubiese sido circunstancial, podían enfadarse. Y más si se repetía en el cumpleaños de ambos.

– “Podemos ir un día a comer algo” – le prepuso a Taekwoon. No era que le apeteciera mucho, per eran sus amigos, imaginó que se lo debería – “O a merendar, juntos. Y celebramos tu cumple y el mío”.

Taekwoon asintió esta vez y escondieron el papel antes de que la profesora se diese cuenta e interceptase su conversación. Como esa lección no era más que repaso al poco rato el papel volvía a estar sobre la mesa, ahora como tablero de varios tres-en-ralla terminados en empate.

Lo dejaron cuando volvió a sacar temario nuevo pero al poco se estaba repitiendo de nuevo. Como no les quedaba papel se dedicó a mirarle el cogote a Joori, sentada en la fila de enfrente con sus eternas trenzas. No había ido a clase el lunes y el martes no habían podido hablar, no la había encontrado durante la hora del recreo. Y le tenía intrigado, porque no parecía enferma o algo así, más bien deprimida. Debía haber pasado algo con su familia e imaginó que ella misma le buscaría para contárselo.

Pero se equivocaba. Al salir a la pausa del recreo la interceptó yendo para los baños.

– Eh. – la llamó. Ella le dirigió una mirada cargada de rencor que esperó no estuviese dirigido a él. No le había hecho nada.

Taekwoon murmuró algo parecido a “voy con los de futbol” y le dejó allí con ella, pero aún así Joorí no se quedó.

– Eh, espera. – intentó interceptarla de nuevo – ¿Vas a ir a encerrarte en los baños todo el recreo? – le dijo en un arrebato, y de pronto supo que era cierto. – ¿Igual que ayer?

Ella frunció el cejo, puso las manos en los bolsillos de la falda y siguió andando, pero Minki volvió a detenerla de nuevo ahora poniéndose delante suyo.

– Oye, sabes que puedes contarme lo que te pasa ¿no? – No llegaba a ser exactamente preocupación por ella. O igual si, pero basada en una curiosidad morbosa para conocer las peripecias de su vida, que sin duda era digna de las novelas esas románticas europeas de hacía un par de siglos. De todos modos ambos sabían que a ella le iría bien explicarlo. Probablemente. Y él no se lo diría a nadie. ¿Cuál era el problema?

Aún así aun dudó unos minutos y dejó que le rogara un poco más. Antes de empezar a hablar suspiró, y se dejó caer al suelo deslizándose por la pared, quedando sentada. Él la imitó.

– Mamá me echó de casa. – empezó. Minki abrió los ojos como platos, pero no dijo nada. Había aprendido a no interrumpirla. – Porque papá se puso loco el sábado y me pegó otra vez y mamá dijo que era mejor que no me tuviese cerca para que no pudiese hacerme daño y me mandó con los abuelos pero ¡Tampoco quiero que la pegue a ella! – le miraba desesperada, como rogando que alguien la comprendiera, y Minki asintió y le puso la mano sobre el brazo, intentando que con cariño. – Y quiero estar con mamá. No soy yo la que tiene que irse. Le odio. Le odio mucho.

Iba a replicar un “pero es tu padre”, asombrado por el tono oscuro de sus palabras, pero recordó los golpes que había visto y supuso que debía ser peor esta vez si además había tenido que pasarse un par de días en casa. En vez de eso buscó su mano y se la cogió con fuerza, y ella le devolvió el gesto, apretando el agarre.

“¡Joder, que fuerza tiene!”

Aún así no la soltó, ni siquiera cuando ella se acercó un poco más y dejó caer la cabeza sobre su hombro. Entonces recordó que esa niña se había pasado toda su infancia detrás de él, pero no le importó.

– No soy yo quien debería irse. – murmuró de nuevo, mordiéndose los labios. – Yo quiero estar con ella.

– Lo ha hecho para protegerte – intervino él por primera vez – no es como si no te quisiera.

Joori tardó unos segundos en responder y Minki tuvo miedo de que se echase a llorar, parecía a punto. Pero no lo hizo.

– No soy yo quien debería irse. – murmuró simplemente.

Estuvo un rato allí. Ya había satisfecho su curiosidad, pero le pareció de mala educación irse tan pronto, y más dejándola allí. No parecía que ella tuviese nadie más a quien recurrir.

Se planteó una vez más si tendría algún amigo. No es que fuese siempre sola pero tampoco la había visto mucho con ningún grupo en particular. No es que se fijara mucho igualmente.

Cuando volvió a hablar lo hizo sin pensar, sorprendiéndose a si mismo.

– Un día de estos vamos a ir a comer con Taek, Lu y Hun, para celebrar mi cumple y el de Taekwoon. ¿Quieres venir con nosotros?

Ella le miró sorprendida. Si pudiese él mismo se hubiese mirado sorprendido. ¿Por qué había dicho eso? Apenas era amiga suya y no conocía para nada al resto. Pero ya no podía retirarlo ¿no? Y lo peor era que ella pareció pensárselo. Al final se encogió de hombros.

– Si no os molesta que venga…

– Por supuesto que no. – “¿¿¿PERO QUE HACES???”

Aunque, a decir verdad, le parecía justo intentar animarla. Y por algún motivo esa merienda se le hizo un poco más apetitosa si iba Joori también. Es que Lu estaba muy pesao.

La dejó un rato más tarde, porque ella si quería ir al baño y él se fue a buscar a Luhan y Sehun para comunicarles los planes. En cuanto se acercó a ellos en el patio Taekwoon les vio y dejó el partido de futbol para unirse a ellos.

El plan de salir a merendar les gustó. Quedaron para el viernes y no parecieron enfadarse porque no les hubieran invitado a su cumpleaños cada uno. A decir verdad tampoco lo sabían pero eso no era lo importante. Estuvieron hablando de memeces un rato más. Que si tal profe, que si tal trabajo, que si tal chica está muy buena que si está saliendo con tal otro que no que son solo amigos, etc. Y de mientras Minki buscaba como decirles que había invitado a Joori también. Al final lo soltó sin más.

– ¿Que? ¿Joori? – saltó Luhan. Minki se encogió de hombros, sin entender el problema. Vale que de pequeña había sido bastante monstruo, pero a quien había torturado era a él, no sabía que Luhan tuviese nada contra ella – ¿Osea no me dejas traer a mi novia y tu te traes a la tuya?

– No es mi novia – murmuró confundido.

– No es su novia – se metió Sehun.

– Claro que es su novia – replicó Luhan. – Y la invita por que se la quiere tirar.

Minki suspiró, con cansancio.

– Es mi amiga y la invito porque tiene problemas y quiero animarla. – replicó sin darse apenas cuenta de que era la primera vez que la consideraba su amiga.

Y dio el tema por zanjado. Al fin y al cabo a Taekwoon no parecía importarle. Y era su cumpleaños, no el de Lu.

Luego, al volver para clase, Sehun le apartó a un lado y le preguntó casi en susurros.

– No es tu novia ¿verdad? – Minki ni se dignó a responder, mirándole con cansancio. Él parecía realmente preocupado. – osea tu… a ti te gustan los chicos…

“Ah, era eso…” pensó Minki.

– Si Sehun, – le confirmó – tranquilo que soy tan maricón como tu.

– ¿Eh? Pero… yo… osea yo…

– Oye, tu sabes lo mío yo se lo tuyo.

– Pero tu… osea… es obvio…

– Bueno, y la forma como tu miras a Luhan también. Que él sea cateto es otro tema.

Sehun le miraba pálido, viendo descubierto el que seguramente era su secreto más bien guardado. “Pues anda que disimulaba mal”.

– Oye, no voy a decir nada ¿vale?

Pareció convencerle. O eso o no quiso seguir discutiendo cuando Luhan les llamó para ver con que se estaban tardando tanto.

“Menudo par…” Se dijo entrando a clase con Taekwoon, que le miraba con ojos interrogantes. Él negó con la cabeza, con un suspiro. Ya se lo contaría.

 

JR y su grupo tenían los exámenes de acceso en dos semanas. En clase ya empezaba a respirarse ese aire frenético de estudio y nervios, aunque algunos seguían demasiado relajados.

– En serio Tao, que así no te lo vas a sacar.

– ¡Oye, pero si acabo de decirte que estuve estudiando!

JR le miró sin siquiera dignarse a responder. Fue Min quien intervino esta vez.

– Ir a la biblioteca para babear al primer tío bueno que se te siente cerca no cuenta.

– ¡Que no fue…! – estaban en el aula y se forzó a bajar la voz. – A ver. Fui a estudiar y estuve estudiando. Que luego el tío, y deberías haberle visto, estaba MUY bien – añadió dirigiéndose a Min. – que luego el tío viniera y se sentara a mi lado NO fue mi culpa. Y claro, si, le miré, ¿Cómo no voy a hacerlo? Pero estuve estudiando.

JR suspiró, asintiendo, y Minhyun pareció convencerse también.

– Vale, vale. Es solo que nos preocupamos por ti. Te has puesto un objetivo muy difícil y…

– ¿No me veis capaz?

– Para medicina piden las notas mas altas – replicaron empezando a exasperarse. – Espero que lo consigas, pero ni yo me veo capaz.

– Bueno – se encogió de hombros como hacía siempre que alguien se lo mencionaba. – Pues si no entro este año será el que viene. Tengo claro lo que quiero hacer.

Les quedaba solo una hora de clase con su atolondrada tutora que, un día más, llegaba tarde. Hyuk, que se había retrasado en el pasillo ligando a saber con quien, entró ese momento a clase con una sonrisa triunfal.

– La chica esa que nos miraba en el recreo – les dijo.

– ¿Que?

– Tengo su teléfono. – sonrió.

– ¡Anda ya! – exclamó Tao – ni que fuese tan fácil.

Los otros dos se rieron meneando la cabeza. La profe entraba ya y se giraron para prestarle atención.

– Lo es. – oyeron aún a Hyuk – Es tener los cojones de pedírselo.

– Bueno chicos – empezó la profe – ya os queda nada para los exámenes ¿eh? ¿estáis estudiando mucho?

Cómo había terminado esa mujer siendo la encargada de preparar a los alumnos preuniversitarios era un misterio para toda la clase, pero era graciosa y desde luego daba ánimos. Les puso a hacer unos ejercicios de la asignatura pero aprovechó la hora para ir llamándoles uno a uno y para preguntarles como lo llevaban y si todos habían decidido ya que querían estudiar. Lo típico.

– ¿Sunji? – JR levantó la mirada al pupitre vacío al final de la clase. – Ya hace dias que falta ¿no?

¿En que pensaba esa chica? Faltando semanas enteras justo antes de los exámenes. Suponía que estaba enferma pero es que eran clases importantes.

– Yo he oído que está en el hospital profe. – saltó una de las chicas que normalmente iba con ella.

“¿He oído?” Pensó algo sorprendido, “¿No es su amiga?”. Ya había terminado sus ejercicios así que se acomodó sobre el asiento pendiente al show. El resto de alumnos también parecía haber aprovechado la distracción para dejar los deberes a un lado.

– Pues está perdiendo mucho el ritmo de las clases. – murmuró la profesora más para si misma que para la clase. – ¿Alguien le está dejando apuntes?

Nadie respondió, ni siquiera el grupito con quien iba normalmente, que se miraron entre ellos como si no fuera su problema. Uno de ellos incluso se encogió de hombros. Oyó a Tao diciéndole algo a su amiga Sangmin, que se puso roja como un tomate y le levantó el dedo.

Suspiró antes de levantar la mano.

– Si quiere voy yo profe. – se ofreció. Al fin y al cabo era delegado de curso para algo ¿no?

Ella le miró algo sorprendida, encantada. Asintió y le dijo que luego le daría unos papeles que tenía para ella y su dirección.

– ¿Que haces? – le preguntó Minhyun.

– Ni siquiera es guapa. – saltó Hyuk desde detrás.

JR suspiró. ¿Que importaba eso?

– Bueno, es mi trabajo como delegado.

– No, no lo es. – le replicaron ellos.

Se encogió de hombros. No se le ocurría ninguna otra razón.

 

Más tarde, frente a la puerta de su casa, seguía sin encontrar razones de porque le estaba trayendo los apuntes a una chica con quien a lo sumo había cruzado dos frases a lo largo de todos los años que habían ido juntos a clase.

Llamó a la puerta y le abrió la que supuso sería su madre.

– Señora Oh – se presentó formalmente – Soy Kim Jonghyun, delegado de la clase de su hija. He venido a traerle unas fichas para que se prepare los exámenes…

Ella sonrió, y le hizo pasar, llevándole hasta el cuarto de la chica. Se sintió un poco abrumado al principio por la cantidad de ojos que e miraban desde la pared. Posters, dibujos, fotos, figuritas de dibujos animados. Incluso una de las paredes tenía animalitos pintados en ella. Sunji, la chica, parecía dormida pero abrió los ojos al oírle entrar, con ademán de incorporarse.

– Hola Kim. – le saludó ella con voz débil mientras su madre ponía almohadas detrás suyo para que pudiese estar incorporada.

– Os dejo veinte minutos ¿vale? – le dijo más a su hija que a él. – Que tienes que descansar.

– No estoy cansada. – replicó con voz tan agotada que perdió todo su significado.

Se sintió incomodo al quedarse a solas con ella, hasta que recordó a lo que había ido. Se acercó a enseñarle lo que le había traído: fotocopias de sus propios apuntes y fichas que le había preparado la profesora junto con una lista de todos los temas que le podían entrar en los exámenes de cada asignatura.

– Ñeeeeh – se quejó ella al verlo.

– Es importante – replicó él desconcertado. – hemos intentado hacértelo lo más fácil posible.

– Ya, – aceptó con un puchero – es que es mucho…

– Bueno… – No sabía muy bien como reaccionar. – Si tienes alguna duda puedo intentar ayudarte.

Ella sonrió, y asintió sin muchas ganas.

– Gracias. – le respondió.

A si que JR, sintiéndose en su deber ya no sabía si como delegado de clase o solo como compañero, se sentó en un hueco de su cama que le dejó ella y empezó a explicarle algunos de los conceptos fundamentales que habían salido nuevos esas últimas semanas.

Ella asentía, bostezando y sin incorporarse de sus almohadones.

Si no la hubiese estado viendo cada día en su clase no se hubiese creído que esa niña tuviese su edad. Parecía, a lo sumo, tres años menor. El pijama y el aspecto somnoliento acentuaban aún más esa apariencia infantil. Por no hablar de la diadema con orejas de gato que se había puesto “para recoger el pelo”.

– ¿Que es lo que tienes? – le preguntó JR un rato más tarde. No tenía claro si era de buena educación preguntarle pero le podía la curiosidad.

– Mononucleosis – respondió ella como si el simple hecho de pronunciar la palabra fuese un gran esfuerzo. El nombre le sonaba.

– ¿Esa no es…?

– La enfermedad del beso. – terminó ella con una risa que hubiese sonado de conejo si hubiese tenido un poco más de energía. – Pero no he besado a nadie.

– No, si a mi… – JR se encogió de hombros. Ni conocía su vida privada ni tenía intención de meterse en ella. Si tenia novio desde luego no era uno de sus compañeros de clase que no se había ofrecido a ir a verla.

– Jeje – volvió a reírse ella con esa risita de conejo moribundo. “Uff, eso suena muy mal” – Te has pensado que tenía novio. – siguió ella como si fuese lo más gracioso del mundo. Él frunció el cejo, desconcertado, y se dispuso a seguir con su improvisada clase, pero la vista se le fue a las paredes.

– ¿No te sientes observada? – le preguntó. Ella rió de nuevo.

– Que va, son cosas que me gustan.

Y si no la hubiese frenado JR estaba convencido de que le hubiese explicado todas y cada una de los “animes”, como ella había recalcado, que había representados de una forma u otra.

Su madre regresó un rato más tarde, cuando a ella ya apenas le respondía con monosílabos y bostezos.

– Ale, toque de queda, a dormir.

– Me paso el día durmiendo. – aún pudo quejarse antes de cerrar los ojos y dormirse. O si más no parecía dormida.

Su madre sonrió con cariño pero al segundo la sonrisa se cayó dando paso a una mueca preocupada y suspiró.

– Gracias por venir – le dijo a JR. – Teníamos bastante asumido que iba a tener que repetir los exámenes el año que viene pero es bueno que pueda mantenerse al día.

– Si, desde luego. – respondió lo más correcto que pudo – De nada.

– Oye, podrías… – empezó la madre, pero se frenó y negó. – No, no, estarás ocupado.

– ¿Que?

– Venir – siguió sin mirarle, como si se sintiese culpable de pedírselo. – Venir más a menudo y explicarle lo que hacéis en clase. – soltó al fin. – Te pagaríamos – añadió – como si fuesen clases particulares. Lo acabo de hablar con mi marido y le iría bien…

Aceptó antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo.

Ya tenía un trabajo. Y exámenes en un par de semanas. Los exámenes más importantes de su vida. ¿Que hacía allí? ¿Que hacía ofreciéndose a volver? Él también necesitaba ese tiempo. Y ni siquiera era amigo de esa chica o había hablado con ella antes de esa tarde, no tenía porque hacer algo así.

Se fue planteándose a cada paso si regresar y decirle que no podía o llamarla en el número que le había dado. No disponía de ese tiempo. Ni tenía ganas de hacerlo ni necesitaba el dinero.

Pero por algún motivo no llamó.

 

– Así que mi hermanastra va a venir a pasarse unos días – se inventó al final JR, ya el viernes a última hora. – Y como Yixing trabaja me ha pedido que vaya yo al aeropuerto a buscarla. ¿Me acompañarás?

Minhyun le miró asqueado, como si le estuviese pidiendo que se estudiase las clases por adelantado o algo.

– Vamos, ni siquiera me cae bien. – replicó negándose.

“Ni siquiera vas a verla” pensó JR ya desesperado. Era la única forma que se le había ocurrido de hacerle ir al aeropuerto. No le podía fallar.

– Venga – le insistió – va, porfis. – incluso juntó las manos para pedírselo – te deberé un favor enorme, te compensaré, haré lo que tu quieras, cualquier cosa.

– Ush, que porno me ha sonado eso – se oyó a Tao desde el pupitre de detrás.

– Eso es desagradable Tao – le espetó Hyuk.

Pero ellos dos les ignoraron, JR pendiente de la respuesta de Min, mirándole con ojos suplicantes mientras él dudaba, sin duda sin comprender porque insistía tanto.

Odiaba tener que estar suplicando por eso. Ni siquiera iba con él o le apetecía. “Vas a deberme un favor enorme tu a mi” pensó para si mismo.

Minhyun seguía dudando. A Minki se le daban muy bien esas cosas pero JR dudaba que su mirada suplicante fuese la mitad de efectiva.

– Vamos, que a mi tampoco me cae bien – insistió – podemos boicotearla entre los dos.

Mentalmente le pidió perdón a la hija de Yixing, allí en china, por estar diciendo eso de ella. Y Minhyun finalmente asintió.

– Bueno, como quieras. Pero me deberás algo.

– Si, si. – asintió convencido.

 

La lista de favores que debería para conseguir eso, para hacerle un favor a Aron y a Min, aunque él no lo supiera, cada vez era más larga.

Cuando se lo comentó más tarde a Minki, volviendo él de comer con sus amigos, se sumó al carro sin problema. Le pareció correcto que fuese también ya que supuestamente se trataba de su hermanastra. Pero se negó en cuanto supo que Baekho iba a ir también.

– Pensaba pedirle que nos llevase en coche – empezó JR.

– Entonces seréis muchos, – replicó el pequeño – mejor me quedo y así os dejo más espacio en el coche.

No podía decir que no tuviese razón, pero su reacción, simplemente, no era lógica.

– ¿Sigues peleado con Baekho? – le preguntó sin más. El pequeño se detuvo, envarándose. Pensaba que lo habían solucionado ya ese lunes, pero al parecer aún quedaba algo.

– No estamos peleados – respondió con calma. – Estamos… dándonos tiempo…

Ok, eso ya sonaba demasiado a pareja, podía dejar de insistir.

– Bueno, ¿pero vendrás? – insistió – a Min le parecerá raro si no vienes.

Terminó aceptando. A cambio de tener acceso prioritario al ordenador hasta navidades.

Baekho no le pidió nada, y menos mal porque empezaba a estar harto, pero si que se pasó todo el rato preguntando por su hermano. Que si estaba bien, que si le veía triste, que si iba a ir también, que si le había dicho algo sobre él.

– ¿Tu crees que me odia? – llegó a preguntarle en un momento dado.

Si con Minki le incomodaba el hecho de imaginárselos como pareja cuando hablaba con Baekho esa sensación se multiplicaba. Tampoco le gustaba verle tan inseguro, tan preocupado, tan vulnerable. Por suerte él pareció darse cuenta y recuperó la compostura.

– Si, si, os llevaré, no hay problema – accedió al fin. – Así le veo.

 

Así que ese domingo, a las 12 del mediodía se plantó en el aeropuerto con un Minhyun cabreado de que le hubieran hecho ir hasta allí cuando al parecer ya tenía tanto quórum pero que por suerte no pareció fijarse en los paneles de llegada cuando se dirigieron a la terminal de vuelo llegado de Los Angeles. Baekho les seguía casi pegado a Minki. Atento, preocupado, solícito. Parecía dispuesto a obedecer a todos sus mandatos y JR tenía la férrea sensación de que Minki estaba manteniendo esa pose arrogante y estirada que tenía desde esa mañana precisamente para fomentar esa actitud.

En parte lo era, en parte tenía que admitir que le divertía saber que ahora era él quien jugaba con Baekho. Que era quien dominaba la situación y quien cuando le diera la real gana podía decir “vale, estoy listo” y tenerle. Pero también se sentía culpable. Por pensar así, por tener a Baekho en ascuas comportándose como su sirviente “como un novio solícito” se rectificó.

Ya no se sentía tan culpable por lo de Jason, porque al fin y al cabo solo habían sido besos y ni siquiera le había gustado, pero sentía que necesitaba explicárselo a alguien y seguía sin saber a quien.

– Esta terminal no es. – Minhyun interrumpió sus pensamientos con la pregunta que todos se temían. – aquí viene un transcontinental, el de China lo estaban anunciando por allí.

Minki y Baekho miraron a JR con temor, y tal vez sus excusas hubiesen colado si ni hubiesen empezado a hablar todos a la vez.

– Cállate – le espetó al final JR, perdiendo la paciencia – es aquí.

Y le obligó a sentarse en un banco a esperar.

– Oye, pero que no es este. – seguía insistiendo. – si esto es una broma o algo no tiene gracia porque era mi día de levantarme tarde que me fui a dormir a las tantas y no tiene puta gracia que me hagáis venir aquí para nada.

– Min. El vuelo es aquí. Sé lo que hago.

– Bueno, pos no es lo que han anunciado, y disculpa pero me fio más de las pantallas que de ti. O eso o es que no es verdad que venga tu hermana. – de repente algo pareció brillar tras sus ojos. Se puso en pie y corrió hacia la pantalla más próxima.

No entendía a que venía tanto jaleo, tanto misterio y tanta tontería. El comportamiento de JR era absurdo, y que Minki y Baekho le siguieran aún más. Pero cuando la sospecha empezó a formarse en su mente no quiso dejarla pasar. Ni siquiera cuando vio que si, que efectivamente estaban esperando el vuelo de Los Angeles.

Porque no, no podía ser. Simplemente no podía ser. Le hubiese avisado. Se lo hubiese dicho. Él no tenía porque estar allí.

Mientras volvía con los demás, aún intentando convencerse a si mismo de que no, de que no iba a ir, no iba a verle, no pudo evitar que su corazón se acelerase hasta el punto de que casi le dolía cuando se plantó frente a su amigo.

– Oye… JR… – casi no le salía la voz. ¿Podía ser? ¿Era posible?

Su corazón parecía querer ahogarle y los oídos le silbaban mientras no dejaba de repetirse que no, pero en el fondo de su mente había empezado a sonar una canción, una canción cantada por Aron, recuerdos del último verano, que le decía que le quería, y que por más lejos que estuviese siempre volvería a su lado.

Y aunque era obvio, aunque estaba claro que Baekho rehuía su mirada para no sonreír y delatarse, aunque la pose rígida de Minki claramente escondía demasiado, aunque JR ya no se molestase siquiera en intentar inventarse excusas y solo le mirase con una sonrisa cariñosa y condescendiente no se lo creyó hasta que le vio.

Y cuando le vio, se paró el mundo.

Porque era cierto. Era Aron.

Todo parecía envuelto en una densa irrealidad mientras corría hacia él y se lanzaba a sus brazos, mientras Aron dejaba en el suelo su bolsa de mano y abría los brazos para recibirle, mientras sus labios se buscaban casi sin que siquiera tuviera que pensar en que quería besarle.

Oh si quería…

Parecía increíble que no fuese un sueño, porque lo había soñado tantas veces… Los labios de Aron, sus caricias, su sonrisa y un murmuro de “Hi sweetie, I’m back”. Pero era real. Era Aron, su Aron, de carne y hueso, y estaba allí, con él, aún cuando había cortado todo contacto y le había dicho que se había terminado. Aún cuando no había querido hablarle ni darle otra oportunidad. Estaba allí. Y si alguna vez había dudado de que le amara, de que sintiera lo mismo que él se desvaneció al sentir la fuerza con que le abrazaba, la necesidad con la que presionaba su frente contra la suya, ambos quietos, abrazados, asumiendo que era verdad, que volvían a estar juntos.

Cuando se separó de él, apenas unos centímetros y sintiendo que esa poca distancia le quemaba, fue solo para mirarle a los ojos, para mirarle a él entero y empezar a hacerse la idea de que estaba allí.

Dejó que los demás le saludaran, aunque se quedó pegado a un lado suyo, con la cabeza recostada en el hueco de su cuello. No pensaba soltarle.

No se dio cuenta de que una de sus maletas no era una maleta en realidad hasta que oyó ladrar al perro.

– ¡Mel! – se sorprendió agachándose para mirarle entre la rejilla de la jaula. Le conocía de sus visitas a L.A. ese verano y el anterior, pero no esperaba verle allí.

Se ha despertado a medio viaje – le explicó Aron sin más, volviendo a levantar la caja y mirando al interior.

Le has traído.

– Si. No sabía como traerle luego sino.

Y eso significaba mucho más de lo que significaba. Porque ni siquiera había traído a su perro cuando había estado de intercambio durante medio año, y si lo traía era que iba a estar más tiempo. Mucho más. Volvió a mirarle, sintiendo un aleteo en su corazón, lágrimas en los ojos que no estaba dispuesto a derramar.

Aron había vuelto, para quedarse.

Ya en el coche se fue enterando de toda la conspiración entre Aron y JR. Tuvo que agradecerle a su amigo que le hubiese traído hasta allí y se disculpó por todo lo que le había dicho antes. Aunque le repitió hasta la saciedad que debería habérselo dicho.

– ¿Que tenéis con las sorpresas los dos? – les dijo entre enfadado y riendo – ¿Sabéis lo mal que lo he pasado por que os daba la puta gana que fuese una sorpresa?

Pero ha sido bonito… – respondió Aron muy cerca de sus labios, besándole de nuevo. Y solo pudo reírse y devolverle el beso mientras JR suspiraba divertido y Minki y Baekho apartaban la mirada, riendo también aunque con una pizca de envidia.

– ¿Entonces volverás a dar clases en el cole? – le preguntó Minki sin esforzarse siquiera en hablarle en inglés, ganándose una mirada reprochadora que le resbaló perfectamente. Había sido su profesor y podía volver a serlo, pero no lo era en ese momento y no tenía autoridad sobre él para obligarle a hablar en ningún idioma.

El próximo curso – le respondió él si en inglés. – De momento voy a trabajar en otro sitio.

– ¿Tienes algo ya? – le preguntó Baekho desde delante. – ¿Te cogieron en Pantheon?

– ¿EN PANTHEON? – se exclamó Minhyun mientras Aron asentía.

Necesitaban personal – respondió sin más. – fue idea de JR.

Este sonreía orgulloso, pensando que había valido la pena todo solo por ver la mirada de agradecimiento de Min, su sonrisa, el amor en sus ojos y los de Aron.

– ¿Adonde vamos? – les preguntó Baek un rato más tarde, ya entrando en la ciudad.

– A casa de Min – respondió JR sin más. – Tus padres saben que venía – se giró a explicarle – llamé para avisarles.

– Yo iré mañana al piso, que llegarán mis cosas ya. – siguió Aron. – pensé que querrías que… pasáramos una noche juntos.

No sabía si besarle o echarse a llorar. Y no tenía muy claro porque. Saltó a devorarle y ni siquiera le importó oír como los demás se reían. Aron estaba allí, con él, para él, para siempre, no importaba nada más.

Sus padres le recibieron con cariño, sabiendo lo importante que era él para su hijo. Le preguntaron por sus planes de futuro, por el viaje, por su familia allí en américa, pero ambos no tardaron en disculparse y meterse en el cuarto de Min.

Gracias – murmuró entre sus labios mientras le besaba, sentados en su cama – gracias por venir.

– Tenía que hacerlo. – respondió sin más.

Su perro correteaba por la habitación de Minhyun, demasiado ocupado revolviendo entre sus cosas como para prestarles atención. Ellos tampoco le hicieron mucho caso.

Sabía que tenían muchas cosas de que hablar, disculpas y explicaciones pendientes, pero nada de eso parecía importante en ese momento. Era más urgente besarle, desnudarle de forma ansiosa, buscar sus labios y su piel, sus caricias, pegarse el uno al otro, acariciándose y sintiéndose. Acompasando sus respiraciones, sus latidos.

Dime que tienes condones – le interrumpió Aron de repente. Minhyun rió.

– No. ¿Para que? No sabía que venias.

– Mierda… – murmuró – pues están al fondo de la maleta.

“Por lo menos hay”.

Desistió siquiera de plantearse levantarse a cogerlos. No iba a separarse, no aún. Siguieron acariciándose con sus manos, restregándose el uno contra el otro, buscando el calor de sus besos, de sus caricias, de sus cuerpos.

Si Minhyun se había sentido cohibido de tener a sus padres en el salón al lado se le pasó pronto, absorto e inmerso en Aron. Suspiraba por sus caricias, oyéndole a él entre sus labios, bebiendo sus caricias y sus besos hasta que se corrió entre sus manos y él le siguió entre jadeos y gemidos.

Quedaron tumbados, uno sobre el otro, sudados y jadeantes, hasta que rodó a un lado para dejarle espacio para respirar. “Menuda rapidez” pensó aún con la respiración y el corazón acelerado. Y no pudo evitar ponerse a reír.

– ¿Que? – le miró Aron curioso, con la sonrisa también en los labios.

Eso ha sido rápido. – respondió Min en tono burlón y divertido.

– Te he echado de menos. – respondió sin más, riendo con él.

– Yo también.

Volvieron a besarse, con más calma. Se buscaban en la cama y se abrazaban, acariciándose lentamente.

– ¿Cogemos ahora los condones? – le sugirió Min entre beso y beso. Aron sonrió y se levantó a cogerlos. Desnudo.

“Aaaaah…” como le había echado de menos. Aprovechó para recorrer su cuerpo con la mirada, preguntándose ansioso si le dejaría hacérselo él.

Pero les interrumpieron llamando a la puerta.

– Min, – le llamó su padre sin entrar – tu madre y yo vamos a comer ya que se hace tarde. Si queréis venir…

Ambos se miraron, desnudos, con una sonrisa y un suspiro.

– Si, ya vamos papá.

Aron se acercó a él, y dejó los condones sobre la cama.

Tal vez luego.

Bueno… – murmuró no muy convencido. Tiró de él para hacerle caer a su lado en la cama de nuevo, robándole un beso que le fue devuelto de inmediato.

Costaba tanto separarse de él, de su piel cálida, de su cuerpo que tanto había echado de menos. Si al final le dejó ir fue solo porque sabía que tendría tiempo para estar juntos, para disfrutar de él.

Mucho tiempo.

 

JR, Minki y Baekho les habían despedido rápido pero se habían quedado un rato frente al coche, debajo de su casa.

– Que monos – murmuró Minki. JR asintió, con una sonrisa orgullosa.

– ¿Habéis visto como se miran? – les preguntó. – Minhyun estaba muy mal últimamente y ha sido verle y… ash…

Su hermano asintió, completamente de acuerdo. Baekho sonreía también, pero le miraba con una expresión extraña.

– Se quieren mucho – confirmó. – Pero es una lástima, siempre había pensado que él y tu terminaríais juntos.

El mayor de los hermanos suspiró, mientras el pequeño soltaba una risita.

– Uno más.

– ¿Que?

– Que todos lo piensan – explicó JR cansado. – Min está bien con Aron. Si no hay más que mirarlos.

– ¿Y tu? – insistió Baekho.

La mirada que le devolvió JR era divertida, de profunda indiferencia.

– No se que os ha dado a todos, pero no estoy enamorado de Minhyun.

– Tenéis una relación muy especial. – insistió.

Ni siquiera se molestó en contestar, solo negó con la cabeza, cogió a su hermanito por los hombros y le plantó un beso en la coronilla, simplemente porque le apeteció.

– ¿Nos vamos?

Ambos asintieron, Baekho dejando ya el tema, y se metieron en el coche para volver para casa.

Cambiaron de rumbo a medio camino al recibir JR una llamada de Yixing.

– Venid para el hospital – le decía apurado. – Nosotros estamos ya aquí, tu madre ha roto aguas.

 

 

 

Llegaron al hospital corriendo. Bueno, conduciendo rápido primero y corriendo luego hasta la habitación que les indicaron abajo en recepción. Y se los encontraron a los dos allí.

– ¿Y el bebé? – saltó Minki ansioso.

Su madre se rió, nerviosa.

– Tranquilo, no es tan rápido.

Murmuró un “jo..” y se acercó a darle un beso y cogerle la mano, poniendo el oído sobre su tripa. JR y Baekho se acercaron también a saludarla, darle ánimos y quedarse allí a su lado y el de Yixing, que la miraba con ojos embelesados.

– ¿Se mueve? – preguntó JR poniendo una mano sobre su tripa también, al lado de la cabeza de su hermano.

– No, está muy quieto.

De repente se tensó, apretándoles las manos a su marido y a su hijo, que la tenían cogida hasta que se le pasó y se relajó con un suspiro.

– ¿Son muy fuertes?

– Como deben ser – se rió ella.

– Ha empezado hace unas horas – les explicó Yixing.

– Habernos avisado antes. – les regañó JR.

– En realidad llevo así unos días cariño. – se rió ella.

Pronto apareció una doctora que les hizo apartarse para meter la cabeza entre las piernas de su madre para sorpresa e indignación de los dos niños. Baekho también se sentía algo impactado, aunque intentó disimularlo.

– Va muy bien – la alentó la doctora – vamos a llevarte ya a la sala de partos.

Sunyoung asintió y les dio un beso a sus dos hijos antes de que se la llevaran, seguida por Yixing. Y los tres se quedaron allí, sin saber muy bien que hacer en esa habitación compartida al fondo de la cual otra pareja les miraba mal. Salieron y se esperaron en el pasillo.

– ¿Niño o niña? – les preguntó Minki. Ambos se encogieron de hombros, cada uno a un lado.

– Sería bonito que fuese niña. – opinó JR. Baekho asintió y Minki también estuvo de acuerdo. – Aunque si es un niño voy a quererle igual ¿eh?

Minki se rió.

– Pues yo no, ale.

Los dos se rieron con él, y JR le revolvió el pelo con cariño.

Baekho se sentía inquieto teniéndole tan cerca. Intentaba no hacer ningún gesto demasiado cariñoso del que el pequeño pudiese quejarse. Tenía presente que le había pedido espacio aunque no se veía muy capaz de cumplirlo. Estaba tan acostumbrado a tenerle cerca, casi pegado, siempre, que estar a su lado sin tocarse lo más mínimo le hacía sentirse muy lejos.

Y de repente, un rato más tarde cuando JR se había ido a la máquina a sacarse un refresco viendo que iba para largo, Minki dejó caer su mano sobre la suya para cogérselo.

No pudo evitar mirarle, algo sorprendido.

– Es un día especial – se justificó el pequeño. – tu tienes tus tentaciones y yo las mías.

Baekho sonrió, sabiendo que tenía razón y que era el último que podía quejarse de algo así. Así que cuando el pequeño se dejó caer sobre su pecho no preguntó y le abrió los brazos para recibirle y acunarle mientras esperaban.

Si JR se sorprendió de encontrarles así lo disimuló bien y se abstuvo de hacer ningún comentario.

Cuando al final les llamaron les pareció que habían pasado horas.

– Es una niña – anunció la enfermera mientras les dejaba pasar.

Su madre estaba sudada, con el pelo revuelto y lagrimones cayéndole por las mejillas, pero su sonrisa no podía ser más enorme mirando a la pequeña bolita rosada que sostenía entre sus brazos. La sonrisa de Yixing era equiparable, abrazándolas a ambas con fuerza, jugueteando con la pequeña recién nacida.

– Minyoung – les dijo él que se llamaba. – Zhang Minyoung.

Les echaron enseguida, llevándola a ella y a la niña de vuelta otra habitación donde podían quedarse hasta que se recuperara, y allí ya si que nada frenó la explosión de euforia.

Sunyoung no podía ser más feliz, era tan preciosa… Y al fin estaba allí, en sus brazos. El esfuerzo había valido la pena, siempre lo valía.

Más tarde llegaría su hermana, tal vez con los niños y el resto de la familia y la hija de Yixing ya había recibido aviso para ir para allá lo más pronto posible. Pero de momento estaban ellos, sus cuatro chicos y su nueva niña, su bebé, que bostezaba en brazos de su marido.

No había llorado, no más de un par de gritos al principio. Tenía la esperanza de que retirara más a Jonghyun que a Minki y fuese tranquilita.

El pequeño de sus hijos, que acababa de dejar de ser el pequeño, insistió en cogerla en brazos y Yixing se la dio, con visible dolor al desprenderse de ella.

– Con cuidado ¿eh?

– Que si, que si… – Ella también sufría, pero verla en brazos de su niño casi le dio ganas de llorar de nuevo. – Hola Minyoung – empezó a hablarle – Bienvenida a casa. Soy Minki, tu hermano. Esta es tu familia ahora. – le dijo a la bebé enseñándole al resto. – Somos una familia algo especial, pero somos buena gente. – Sunyoung se reía, y no era la única. – Voy a quererte y mimarte mucho ahora que eres pequeña – siguió – pero cuando crezcas tendrás que obedecerme, que por algo soy mayor que tu.

– ¡Minki! – se quejó su madre riéndose.

– ¿Sabes lo que he esperado para poder decirle esto? – replicó él.

La bebé estiró el brazo y cerró el puño sobre el dedo de Minki, y él soltó un ruidito muy poco digno y se la entregó a su hermano, avergonzado. Incluso Baekho la tuvo un rato en brazos, demostrando que ese extraño poder suyo de hacer que los niños le adorasen ya funcionaba a las pocas horas de nacer.

 

Cuando volvía para casa, horas después, con Baekho a un lado y su madre con su nueva hermanita y el resto al otro, Minki se sentía afortunado. Y deseó que la vida siempre fuera así, llena de momentos felices con esa familia tan especial que tenía.

 

 

 

No viene al caso ni nada pero quería comentar que Lee Boyoung, la actriz que utilizo como modelo de Sunyoung (aunque no utilice su nombre ni nada) anunció hace poco que estaba embarazada. ¿Coincidencia? ¿Premonición? XDD ¡Felicidades para ella y su familia! ^^ 

Anuncios

Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el diciembre 11, 2014 en Ámame profe. Añade a favoritos el enlace permanente. 7 comentarios.

  1. Estuvo genial!!!!! me encanto estoy super feliz por Min y Aron por fin se les hizo el estar juntos (me fuera gustado que se quedara con JR XD) , que lindo ya nació la bebé y espero que muy pronto Minki y Baekho puedan estar juntos y sin preocupaciones, en si me encanto el capitulo espero leer el próximo.
    PD: me encanta demasiado este fanfic voy a seguir apoyándote hasta el ultimo capitulo ^_^

  2. mi dedo se volvió deforme de tanto actualizar , pero valió la pena. Fue tan conmovedor el rencuentro de Aron y Minhyun ❤
    me super encanta que la bebe allá sido una niña 8,D
    por favor sigue con la historia me encanta como esta yendo ojala no termine nunca *-*

  3. ay! ❤ uwu como todos, lo ame ❤
    que lindo que el minron vuelva a renacer :'v ❤ y que pronto las cosas con minki y baekho vuelvan a ser como antes uwu ❤
    amo este fic ❤ estare con el hasta el final uwu xD

  4. Me encanto…
    la gran sorpresa que le dio Aron a Minhyun y todos creemos que Minhyun y Jonghyun deben estar xD
    Awwww la nueva bebe … la familia crece …me llena de nostalgia recordar cuando minki era solo un niño y conoció a Baekho
    como ha pasado el tiempo ^^

    Me ha gustado mucho … gracias por el capítulo 💕

  5. Bebé! Qué guay, deben de estar flipando mucho esos jeje. El reencuentro de Minron ha sido adorable a la par que necesitado… aunque yo era fan del Jmin… en fin, que sean todos muy felices!

  6. Hey, me encanta ese par de MinHyun y Aron, nada de JongHyun, leo este fic sólo porque me encanta la historia del MinRon de acá. La he llorado tanto con esos dos. :’)) Quiero más de ellos, lo exijo(??).

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: