Ámame Profe. 46: Chico de diez. (I)


banner AP 46

 

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairings principales: BaekRen (Baekho x Ren) y Minron (Minhyun x Aron)

 

Es solo medio capítulo (si, lo siento) pero como es no largo sino eterno subo la mitad ahora y la otra mitad la semana que viene (lunes o jueves, aun no se, cuando me de tiempo).

 

Me sorprende que no hayas traído tu guitarra. – le comentó Minhyun mientras ordenaban la que iba a ser la habitación de Aron en ese piso compartido. Bueno, la habían estado ordenando, antes. Antes de terminar desnudos y en la cama. – Casi es raro verte sin una.

Aron sonrió, jugueteando con su pelo.

Bueno, sabía que tenía la tuya aquí.

Bueno, pero la que tenías en L.A. es más buena ¿no? – insistió Min. Su guitarra estaba también en el cuarto de Aron, había sido algo así como un regalo de bienvenida. A cambio Aron le había tocado una canción. Desde luego se alegraba de habérsela devuelto – ¿Van a mandártela?

En realidad la buena es la que dejé aquí – Min abrió los ojos confundido haciendo que Aron se riera de su expresión – he sufrido mucho tocando con la otra estos dos años.

¿Que? ¿Pero porque?

– Era especial, – dijo sin más encogiéndose de hombros. – quería dártela.

– Pero si ni siquiera se tocarla, – replicó – me hubieses dado una cuerda.

Aron sonrió y negó, acariciándole la mejilla con cariño.

– Quería que la tuvieras.

Min apartó la mirada, abochornado.

– Y yo te dejé.

– Eh, no digas eso. – replicó Aron abrazándole – fueron momentos difíciles. Para los dos. Yo tampoco lo hice muy bien y tu reacción fue comprensible…

– Es que no me hablabas – soltó al fin. – Sabía que trabajabas mucho pero… a veces ni siquiera me dabas excusas y estaba agotado de esperar siempre y que nunca estuvieses allí… Sé que no fue tu culpa pero…

Aron le abrazaba por la espalda, con la cabeza enterrada en sus hombros.

– Lo se. – murmuró – sé que lo pasaste mal. Tampoco fue fácil para mi cuando me dejaste. Me odié por no haber hecho algo antes.

– ¿Por qué no lo hiciste? – le preguntó sin girarse. – Porque no me explicaste tus planes.

– Quería saber primero si era posible. – Se separó de él y se tumbó cara arriba y Min se removió para pegarse a su costado. – habían muchas cosas a planear y si he podido venir tan pronto ha sido porque he tenido mucha suerte. No quería explicártelo hasta que estuviese seguro de que podía, de que tenía aquí un trabajo, un apartamento y todo.

– Pero te hubiese podido ayudar… – replicó.

– Lo sé, debería habértelo dicho.

Minhyun se incorporó, girándose y encarándole.

– Prométeme que nunca volverás a planear nada sin explicármelo – le miraba muy serio, pero Aron sonrió.

– ¿Te mantengo también al día de lo que vaya a regalarte por navidad o tu cumpleaños?

– No, eso no. – respondió contagiándose de esa sonrisa e inclinándose a besarle para luego quedarse tumbado sobre su pecho, sintiendo su piel cálida bajo su oreja y oyendo sus latidos, sus respiraciones.

– Te lo prometo – le dijo Aron un rato más tarde. – nunca te haré sufrir de nuevo. – Min intentó incorporarse para mirarle a los ojos, pero Aron no le dejó, abrazándole con fuerza contra su pecho. – nunca haré nada por lo que pueda perderte. No me lo perdonaría.

 

Al día siguiente, martes, Minhyun fue a clase caminando ligero, casi flotando, con una sonrisa de oreja a oreja que también llevaba el día anterior y que no se le había borrado desde que había visto a Aron en el aeropuerto. Una sonrisa que ni siquiera desapareció cuando en clase les recordaron que los exámenes eran ya la semana siguiente y se dio cuenta de que apenas había empezado a estudiar y no lo haría con Aron allí, pudiendo pasarse las horas en su apartamento. ¿Que importaban los exámenes, la universidad, el resto del mundo teniendo a Aron allí?

– Tu por lo menos tienes excusa – le decía JR ya en clase – tu novio ha venido aquí para estar contigo. Tao se ha buscado el novio ahora.

– Oye, no es mi culpa, por una vez que encuentro a alguien… – se quejó este haciendo pucheros. – Siempre os metéis conmigo…

– ¡¿Justo antes de los exámenes?! – siguió JR – Me preocupo por ti. Te recuerdo que querías entrar a medicina…

– Ya… – murmuró Tao.

“Igual es verdad que nos metemos mucho con él…” Pensó JR. Le sonrió y le propuso de estudiar juntos algún día mientras Minhyun seguía en su mundo de yupi y Hyuk refunfuñaba de que como no se examinaba de las mismas asignaturas no podrían estudiar juntos.

 

JR llegó a casa y, como llevaba haciendo las últimas semanas, se fue directo a su cuarto y sacó la libreta para ponerse a estudiar. Sin pensar si le apetecía o no empezó a hacer un resumen, otro más. Cuando se ponía a estudiar, completamente concentrado, sin pensar en nada más, tenía que admitir que lo disfrutaba. Todo tenía una lógica, y descubrirla, hacer que las cosas encajaran en su mente, darse cuenta de que las entendía y era capaz de memorizarlas era uno de esos pocos placeres de la vida que tanto le gustaban y que tan poca gente parecía entender. Y se recreaba encajando formulas, repasando conceptos, memorizando fechas.

Pero no le dejaron disfrutar. No pasaron ni cinco minutos que le devolvió a la realidad el llanto de un bebé.

– ¿Que te pasa bonita? – le llegó amortiguada la voz de su madre desde la otra habitación – Estoy aquí, mamá está aquí, no llores…

Suspiró, cogiendo otra vez el bolígrafo que había soltado e intentando concentrarse en lo que estaba haciendo, pero era imposible con esos gritos berreantes. Al final lo dejó y se levantó para ir para allá.

Se había planteado pedirle a Baekho de quedarse unos días en su casa para estudiar. Podía ir a la biblioteca también, pero no por las noches, cuando tenía más tiempo.

Pero obviamente, ni podía ni quería hacer eso. Se recostó en el marco de la puerta, mirando como Sunyoung jugaba con la recién nacida para que dejara de llorar, con esa cara de agotada que llevaba desde el parto pero tan feliz que era casi contagioso. Y pronto paró, mirando a la madre con esos ojos enormes muy abiertos, y empezó a reír agitando sus bracitos regordetes.

JR se acercó, sonriendo. No, ¿como habría podido irse? Adoraba a Minyoung, su nueva hermanita. Sus mejillas hinchaditas, sus ojos enormes siempre llenos de legañas, su cabello aún escaso pero tan suave, sus bracitos regordetes. Era preciosa y si hubiese tenido más tiempo libre nadie hubiese conseguido separarle de ella. Se inclinó sobre la cuna para jugar con ella, cogiéndole las manitas diminutas, y Sunyoung se echó a un lado y le dejó hacer.

– A ver si tu consigues que se duerma – le dijo agotada, sentándose de nuevo en su butaca.

– Pensaba que los bebés dormían todo el día.

– Ya, ésta no. – la madre disimuló un bostezo, pero la pequeña seguía pareciendo perfectamente despierta. – ¿Hoy trabajas? – Le preguntó al hijo.

– Tengo que ir a casa de Sunji más tarde. – asintió. – Pero creo que voy a dejar el trabajo en el cine. Ya sé que es dinero pero me quita muchas horas.

Sunyoung asintió. Estaba bien que trabajase pero prefería que se aplicase en los estudios. Y más si ahora además ya le había salido otro trabajo como profesor particular.

Aún tuvo tiempo de estudiar un poco antes de irse, y de saludar a Minki que recién llegaba a casa, subía a saludar a su madre y Yixing, que ya había vuelto de hacer la compra, y cogía en brazos a la pequeña que justo empezaba a dormirse.

– ¿Estabas con Baekho? – le preguntó JR luego, ya abajo mientras se ponía la chaqueta para irse.

– No, – respondió su hermano atrincherándose en el sofá con sus galletas de chocolate como hacía siempre. – Me he quedado con Taekwoon y Joori. – “¿Joori?” Pensó JR para si. Si que le sonaba que le había comentado que ahora eran amigos. No le había prestado mucha atención. – ¿Puedo coger tu ordenador? – se giró a preguntarle mientras este se ataba la bufanda al cuello. – tengo que hacer un trabajo.

No se creyó lo del trabajo, pero se encogió de hombros indiferente.

– No cotillees mis cosas – le advirtió. “Como si fuese a encontrar algo”.

 

Frente a la casa de Sunji, la chica enferma, mientras esperaba a que le abrieran la puerta, se preguntó porque estaba allí. No porque estaba él allí, porque tenía claro que porque le pagaban, pero ¿Por qué le pagaban?

Estaba claro que no conseguiría hacer los exámenes de ingreso ese año, no estando postrada en cama aún la semana anterior y habiéndose perdido todo el último mes de clases. Estaba bien que quisieran que mantuviera el ritmo, pero si ya iba a tener que repetir curso de cualquier modo ¿Era necesario que le pagasen unas clases extras por materias que volvería a dar al año siguiente?

“Supongo que quieren que mantenga el ritmo” pensó “Y que alguien venga a verla”.

Era de muy suponer que la pobre no tuviese amigos, pero nadie en clase se había ofrecido a ir a verla. Igual lo de las clases era solo una excusa para que alguien la visitara.

“¡¡¡Me pagan por mi compañía!!!”

Intentó quitarse eso de la cabeza mientras la madre le abría la puerta y le hacía pasar.

La chica, Sunji, estaba despierta, viendo algo en su portátil mientras le esperaba. Apenas levantó la vista a mirarle, absorta en lo que fuera que estuviera viendo.

– ¿Que son esos modales, niña? – la regañó su madre quitándole el ordenador. – Saluda, que han venido a verte.

– No, – intentó replicar ella sin muchas fuerzas – pero mamá, que está tope de interesante.

– Tienes clase – replicó sin más. Y se llevó el ordenador ignorando sus ojos de carnerito degollado, dejando a JR ahí, desconcertado y sin saber que hacer.

– Em… hola – la saludó.

– Hola. – replicó enfurruñada. Luego suspiró. – Es que justo se habían reunido todos los caballeros y van a por el oni pero Rinku es un traidor y no lo saben y no les funcionará la invocación y ¡ash! ¿Por qué no se dan cuenta??? – JR se rascó la cabeza, allí, de pié, aun más desconcertado. – el anime que estaba viendo – se explico ella – que es intenso.

– Ya veo – sonrió él acercándose a la silla que le habían dejado junto a la cama y sacando sus resúmenes para empezar a explicarle. – Como ayer hicimos mates hoy vamos a aplicar lo que aprendimos a la física ¿vale?

Ella suspiró y asintió, mucho menos animada.

– No se si me acordaré de mucho. – se disculpó.

– Bueno, lo que no te acuerdes te lo explico yo.

Empezó a hablar, llenándole la cabeza de formulas y teorías y tonterías varias que, como quedaba perfectamente reflejado en sus bostezos, no podían interesarle menos. No era tonta, ni mucho menos, pero era vaga de campeonato.

– Es que no entiendo porque me va a ser útil eso. – le respondía después de que JR se hiciese un lío explicando por enésima vez velocidades de despegue y campos gravitatorios. – Osea no voy a dedicarme a construir naves espaciales.

– Ya pero… es interesante – intentó justificarse.

No podía entender que se aburriese con eso. Las mates aún, que a veces costaba verle lo práctico, pero eso… ¿Acaso no era apasionante descubrir como funcionaba? ¡Eran los mismísimos secretos de la base del universo!

Recordó que a Minhyun, Tao y Hyuk tampoco les había apasionado en absoluto esos maravillosos descubrimientos, y supuso que el raro era él. Pero también había estudiado con ellos y sabía lo que tenía que hacer.

– Mira, haremos unos cuantos ejercicios para entenderlo y luego me pones un capítulo de la serie esa que mirabas.

El momento se le iluminaron los ojos, incorporándose, mucho más despierta y menos enferma de repente.

– Anime – le rectificó aún así. JR asintió, resistiendo la tentación de poner los ojos en blanco y le puso unos cuantos ejercicios. Ella se aplicó con ganas y la dejó trabajando mientras buscaba a la madre para pedirle el ordenador que le había quitado.

– Es que necesitamos buscar una cosa…

Ella asintió y se lo dio, confiada, y JR se hubiese sentido culpable por mentir si no fuese porque al volver ella ya había terminado los ejercicios sin fallo alguno y parecía incluso motivada para seguir.

Desde luego tonta no era, había que encontrar la motivación adecuada.

 

Le pasó la semana entre clases, estudio, más clases y estudio otra vez, alternando con esos ratitos tan preciosos jugando con su recién nacida hermanita, tumbado en esa colchoneta que habían puesto en el suelo para que Minyoung jugase, con Minki haciendo la croqueta por ahí también, fingiendo que la perseguía aunque ella ni siquiera gatease.

Eran momentos preciosos, oyéndola reír, pero eran pocos, básicamente estudiaba, y al llegar al finde antes de los exámenes, cuando más debía apretar, ya estaba harto de todo.

– “Chicos, me voy a Pantheon.” – les dijo el viernes por la noche, cerrando la libreta con sus preciados resúmenes llenos de anotaciones y especificaciones que ya casi se aparecían en sus pesadillas.

Si, era maravilloso, pero también agotador.

– “Pero… los exámenes…” – empezó Tao por chat, temeroso. – “¡Luego me riñes a mi que no estudio…!”

– “Ya no sé que más estudiar.” – estaba frustrado y cansado. – “necesito despejarme.” –

– “¿Que ha sido de esos tiempos en los que íbamos a discotecas heteros?” – se metió Hyuk con burla.

– “Ahí no ligo.” – respondió sin más.

Tao respondió con risas y algún emoticono. Hyuk tardó un rato en responder.

– “… ¿eso es una salida de armario?” –

– “Consideras peor esto que cuando se lió con DOS tios A LA VEZ.” –

“Gracias por recordarlo Tao” pensó JR aún de mal humor de haber estado estudiando. Tampoco era un recuerdo desagradable.

– “Ya. realmente no…” – siguió Hyuk – “Joder. me siento solo en este grupo…” –

– “Pásate de acera, Hyukkie!”

– “Que te den.”

– “Mas quisiera…”

Les dejó discutiendo y bajó a decirle a su madre que se iba. Ya habían cenado y de hecho ella se iba a dormir ya, con Minyoung en brazos. Al final habían desistido de intentar que durmiese en el cuarto que le habían preparado y habían metido la cuna en el cuarto de abajo con sus padres. Si más no se ahorraban las escaleras.

– ¿Vas a salir ahora? – le miró sorprendida, balanceando a la bebé dormida. – ¿No tienes exámenes?

– Si, pero he estudiado mucho y necesito despejarme un poco.

– No se, no creo que debas…

– Mamá, de verdad que sé lo que me hago. Mañana seguiré estudiando, y el domingo, pero necesito… desconectar un rato.

Le había demostrado que era cierto, que sabía lo que se hacía, así que al final aceptó, le dio las buenas noches y le dijo que por si acaso no regresara tarde. No extremadamente tarde.

Volvió a conectarse justo antes de irse, a ver si Minhyun se había conectado y quería ir. A Tao ni se lo preguntaba porque tenía que estudiar y ya no lo estaba haciendo mucho, convirtiendo las horas de estudio en la biblioteca en citas románticas con su nuevo novio. Hyuk no querría ir a Pantheon, pero Min… teniendo en cuenta que Aron estaba trabajando allí…

– “Acaba de irse” – le dijo refiriéndose a Aron – “creo que mejor me quedo y EMPIEZO a estudiar, que teniéndole aquí no he hecho nada casi…” –

No había pensado en eso, pero si, claro, Min no llevaba toda la semana estudiando como él, llevaba toda la semana retozando con su novio, no le faltaban distracciones.

“Pues nada, voy solo” pensó “No será tan terrible”.

Le cohibía un poco ir solo, incluso había considerado llamar a Baekho para preguntarle si él iba a ir, pero no quería tenerle de niñera, aún así… adentrarse solo a ese antro de lujuria y pecado…

“Tampoco es para tanto” se dijo “la música es buena”.

No sabía mucho que haría, aunque contaba con que Aron estaría allí. No le había visto desde que había llegado el domingo anterior, por más que estuviera ocupado contaba que podrían charlar un rato. Y bueno, si se aburría podía simplemente volver.

Pero apenas le dieron tiempo de aburrirse. En seguida se dio cuenta de que había bastante gente que iba sola, y que la mayoría no buscaba estar solos precisamente.

Un chico se acercó a saludarle apenas hubo entrado, preguntándole si era la primera vez que iba allí.

– Que va – le respondió sonriéndole. No era especialmente guapo, pero él tampoco había ido a ligar. ¿O si? – Vengo a menudo con mis amigos, es solo que hoy me han dejado solo.

– Pobrecito… – murmuró el chico acercándose un poco más a él.

“Bueno…” Su pose era bastante obvia, su sonrisa, un claro intento de atraerle, pero más que eso le estaban dando ganas de salir corriendo. Pensando en como quitárselo de encima vio finalmente a Aron, trabajando en la barra pero sin estar muy ocupado, no era una noche muy llena.

– Disculpa, voy a saludar a un amigo – le dijo al chico intentando quitárselo de encima educadamente.

Llegó hasta la barra y se hizo con un asiento cerca de Aron. Tuvo que esperar a que atendiera a una pareja que iba delante y luego le estrechó la mano.

– ¿Que tal el choque cultural? – le preguntó dándole conversación mientras no tenía clientes.

– Bah, a eso ya estoy acostumbrado, pero aun me estoy recuperando del cambio horario, menudo desfase. ¿Te pongo algo?

– No, tal vez luego.

Alguien se acercó a por una bebida y se esperó detrás de JR pensando que él estaba pidiendo, este se hizo a un lado con una disculpa y mientras Aron le servía un hombre se acercó a hablar con él.

– ¿Nos conocemos? – le dijo con un guiño.

“¡Por favor!!!” ¿En serio la gente usaba eso de verdad? ¿De forma tan obvia? ¿Tan temprano? No era ni media noche…

– No. – Le espetó seco. “Piérdete”.

Por suerte Aron regresó pronto y el hombre se fue.

– ¿No estáis de exámenes?

– Es que ya he estudiado mucho – repitió por enésima vez – quería despejarme un poco.

– Sigues igual ¿eh?

A veces, con todo lo que había pasado, se olvidaba de que había sido su profesor. Casi mejor, le gustaba como amigo.

– Ale, – le dijo JR un rato más tarde cuando el local empezaba a llenarse y tenían que interrumpir las conversaciones con más frecuencia para atender a los clientes – voy a ver si me sacan a bailar o algo.

Aron le guiñó un ojo y le sonrió, asintiendo, y JR se acercó a la pista. Realmente no le apetecía mucho bailar, no solo, y presentarse a alguien, hacerlo él… era algo que siempre le había costado. ¿Que era lo que esperaba? ¿Algo como lo de la otra noche?

No, desde luego eso no, no lo buscaba. Se limitó a pasear por entre la gente, dando vueltas a la pista. Pantheon podía tener noches de locura y desfase, pero también podía tener noches tranquilas. Esa era de las tranquilas. Un chico bastante apuesto le sonrió desde uno de las mesas, sentado solo, y él dudó apenas unos segundos antes de ir para allá y sentarse en la mesa con él.

– ¿Aburrido? – le preguntó.

– Un poco. – admitió – buscando algo que hacer.

El chico levantó una ceja y se preguntó si no habría sido demasiado descarado. “Ha sido un comentario inocente…” se dijo.

Era poco mayor que él, con el pelo teñido de un castaño clarito y piercings en las orejas. Le sonrió y se abocó sobre la mesa para acercarse.

– ¿Algo como que? – le preguntó.

JR se encogió de hombros, sin alejarse ni acercarse.

– Estoy abierto a posibilidades.

El chico estiró la mano para coger la suya, tanteándole, y JR no se dio ni cuenta de que se habían desplazado por ese banco hasta quedar uno al lado del otro, al fondo de la mesa.

La lengua de ese chico se perdía en su boca y él la recibía con los labios abiertos, empujándole y atrayéndole, mordisqueándole la lengua y el labio. Una de las manos del chico se fue hasta su nuca, atrayéndole más, y él cerró los puños, descubriendo que le gustaba que le cogieran así. Intentó pegarse más a él, buscando contacto, y bajó las manos para colarlas por debajo de su camiseta, rozando su piel. “Que caliente” pensó al sentirle. Él se estremeció y bajó la mano por su pecho, tanteándole, hasta el cierre de su pantalón, abriéndolo lentamente para darle opción a pararle.

Y lo hizo.

– ¿Aquí? – le preguntó JR dudando, bastante cohibido. Él se encogió de hombros, quitándole importancia.

Si que el sitio estaba pensado para que quedase oscuro y apartado, nadie les prestaba atención y la mesa les tapaba, pero aún así…

Cualquier duda se disipó en cuando sintió como le metía la mano por dentro de los pantalones, acariciándole.

Si, le ponía nervioso estar en público, y abría los ojos continuamente para comprobar que nadie les estuviera mirando, pero el chico reclamaba constantemente su atención y terminó cediendo, dejándose hacer y, con algo de miedo, colando sus manos por debajo de su ropa también.

Mientras le acariciaba pensó en Gyuna, la única con quien había estado de esa manera, hasta esos extremos. Era tan diferente… No podía decidir que le gustaba más. Siempre le habían atraído más las mujeres, pero solo en otros hombres había encontrado esa fogosidad, esa presteza por acariciarse, esa lujuria.

Ahogó un gemido entre los labios del chico, apartándose y cerrando los labios sobre su cuello, no para marcarle sino para amortiguar su voz, pero él le apartó, cogiéndole por la nuca y el cuello y hablando en su oído.

– Gime… – le pidió con un jadeo ronco.

La música estaba suficientemente alta para que no les oyesen, nadie les prestaba atención. Despegó los labios de su cuello lentamente, moviendo las manos con rapidez, masturbándole mientras él se lo hacía igual, se movió para llegar hasta su oreja y se la mordió un segundo antes de gemir suavemente directamente sobre su oído.

Más que provocarlo simplemente se soltó, dejando de ahogarlos, y sintió como él se tensaba. Le notaba duro y erguido, y aunque no encontraba eso tan excitante como había pensado el placer que sentía él mismo le impulsaba a seguir.

El chico le besaba ansioso, caza vez más, y él también se sentía llegar al clímax. Aceleró y él buscó sus labios para ahogar sus gemidos mientras se corría entre sus manos. Frenó un poco, pero volvió a insistir hasta que JR terminó también.

“Wow…” pensó. Lo dijo en voz alta también, pero nadie lo oyó. Se dejó caer contra el respaldo, jadeando, mirándose sin saber que hacer la mano mojada de semen que no era suyo.

“No, no esperaba eso” se dijo. El chico se rió, sacó con una sola mano un paquete de pañuelos y le dio uno mientras se limpiaba él también.

– ¿Has dicho que te llamabas…? – le medio preguntó JR aún jadeando. El chico se rió y se lo pensó unos segundos.

– Em… James.

– Te lo acabas de inventar – le contestó sin reproche. El chico volvió a sonreír.

– ¿Cómo quieres que te llame yo?

– JR – respondió automático. Tampoco le importaba, ni siquiera pensaría que era como le llamaba todo el mundo. En efecto no lo pensó, sonrió y se estiró para abrocharse los pantalones otra vez.

– Bueno JR, – le dijo – ¿Puedo invitarte a una copa?

Se abrochó los pantalones también, poniéndose de pie y siguiéndole.

– Me apetece una copa – respondió notándose sediento – pero no hace falta que me invites.

– Va – insistió – déjame. Ha valido la pena – Le guiñó un ojo, y él se encogió de hombros y le siguió.

Aron no era el único camarero que estaba aquella noche. Aparte de Lily, la casi dueña del local que aclamada por un pequeño y ya conocido público se había subido sobre la barra a menear su trasero implantado había cuatro dos chicos más, pero JR cogió al tal “James” y fue directamente hacia Aron, así que fue este quien les atendió, con una sonrisa cómplice. Y se quedaron en un rincón de la barra, charlando algo alejados de la Drag Qween y su pequeño corrillo.

Se enteró de que el chaval había empezado un par de carreras, aunque había dejado ambas, que había pasado ya por el ejercito y que ahora invertía su tiempo tocando en una banda, algo que a JR le pareció más un pasatiempo exagerado que algo con un mínimo de profesionalidad. “Ser libre y disfrutar de la vida” le dijo como su principal ocupación.

Con precedentes así JR no se sorprendió de que la conversación muriese al instante cuando él le habló de los exámenes que tenía al la semana siguiente, de lo perfectamente empollado que lo llevaba todo y la doble titulación en física y matemáticas que se proponía empezar para sacarse con matrícula de honor.

Así que el chico se excusó diciendo que había quedado con unos amigos, una mentira tan obvia como el nombre falso que había improvisado y se fue desapareciendo entre la gente.

JR no se molestó, ni mucho menos, era obvio que ya no tenían más de que hablar.

Se terminó su copa charlando con Aron.

– Vaya – le comentó este al acercarse – me habían comentado de tu cambio de acera pero no sabía que ahora fueses… bueno, así.

JR se encogió de hombros, sin tener muy claro a que se refería.

– No teníamos más de que hablar – le respondió pensando que tal vez se esperaba de él que hubiese estado charlando con ese tío toda la noche. El polvo, si es que se podía considerar así, había estado bien, la conversación más bien forzada y vacía.

Aron solo se rió, negando con la cabeza.

Siguieron charlando un buen rato, aunque con interrupciones, el fin y al cabo estaba trabajando. Cuando tardaba mucho JR se dedicaba a buscar entre la gente. Buscar caras conocidas, gente que le sonase, o simplemente observar. Uno le lanzaba miraditas y se las devolvió juguetón, sin intención de que fuese a más. Ya había tenido más de lo que esperaba esa noche, en cuanto se terminara la copa seguramente se despediría de Aron y se iría.

– Menudo éxito tienes ¿eh? – le dijo este al volver de nuevo.

– Supongo – le dijo – Tao siempre se queja de eso. Pero no se, no es tan difícil.

Realmente a él no se lo parecía. Si le sonreían le parecía normal devolverles la sonrisa, sobretodo si el tío estaba bueno. ¿Por qué las chicas no hacían eso? Con una chica no podías saltar a besarla para un polvo rápido con apenas algunas miraditas y un par de frases sin sentido. O si se podía él no lo había descubierto aún.

Y en cambio con un chico…

Un chico como el que le había estado lanzando miraditas hacía un momento, que él había respondido medio en broma y que ahora se le había acercado y se había sentado a su lado.

Ese era mayor, casi fuera de su rango de edad, pero estaba musculado y tenía una sonrisa… apetecible.

“Suficiente por hoy, JR” se dijo a si mismo.

Le sonrió al hombre con una disculpa, intentando dejarle claro que no quería nada.

– Menuda lástima – respondió este – Mira que llevo rato mirándote – siguió. Tenía una voz cadenciosa y gutural, atrayente, casi magnética. O tal vez eran las dos copas de más que Aron le había enredado para que se tomase. – Eres tan guapo…

Los halagos siempre eran un punto sensible, sobretodo si te los decían con ese convencimiento, con esa mirada, con esa voz…

– Bueno… – dudó. – No era mi intención pero…

Apenas le dejó terminar la frase, saltando a sus labios. Sabían a alcohol y a tabaco, pero sabía como utilizar la lengua. Y ya se perdió cuando le atrajo hacia él con la mano en la nuca. “Realmente me gusta…”

– No te arrepentirás, pequeño… – murmuró contra su oído entre beso y beso. No le gustó como sonó ese “pequeño”. A lo sumo le sacaría diez años y aun así le sonó demasiado pederasta, nada que ver con los dieciocho que se llevaba Baekho con su hermano.

Pensar en ellos no le hizo mucha gracia, y se esmeró en devolverle el beso a ese hombre simplemente para quitárselos de la cabeza.

– Sígueme – le dijo esa voz ronca y sensual. Algo aturdido obedeció y le siguió, notando en la cadera la mano con la que le cogía para guiarle.

“Y para impedir que me vaya” pensó. No se lo había puesto demasiado difícil, esperaba no tener que preocuparse por ello…

Entraron en el baño, y apenas se dio cuenta que tenía la espalda pegada a la pared y unos dientes contra su cuello que probablemente le dejarían marca.

El hombre le acariciaba entre las piernas, intentó devolvérselo pero él le apartó, se sacó un condón del bolsillo y o abrió con los dientes.

“Eso es peligroso” le dijo su lógica “puede romperse”. Y por algún motivo la lógica acalló esa parte de él que quería salir corriendo, viéndose inminentemente de cara a la pared y siendo violado.

Pero no se encontró con eso sino con que de repente tenía el condón enfundado y ese hombre se arrodillaba ante él, bajándole un poco los pantalones para cogerle el culo antes de empezar a lamer y meterse su pene en la boca.

“Oh dios…”

Él no tuvo que pedirle que gimiera.

 

 

Y eso es todo por hoy xD pronto, como ya he dicho, la segunda parte de este cap.  Gracias por vuestra paciencia ❤

Anuncios

Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el enero 8, 2015 en Ámame profe. Añade a favoritos el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Pero como se te ocurre dejarlo asi oppa!!! Me morire de los nervios esperando.el.siguiente capitulo. Dios JR.si que se a soltado. Que mono Aron con la guitarra ♡♡♡♡ Quiero.mas Baekren!!! XD HOY HE VISTO A EXO EN EL AEROPUERTO Y.HE TENIDO A TAO A MENOS DE 5 CM Y AL.RESTO A MENOS DE.MEDIO METRO. Me mwro muco Enserio XD

  2. Puto JR! madre mía, cómo se pone la cosita… Eso no es una salida del armario, es una entrada a un parque de atracciones!!! XDDD

  3. Menuda parte donde cortas el capitulo !! Por favor actualiza pronto ! Esta súper bueno 😉

  1. Pingback: Ámame profe | SHIROKOtoKUROKO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: