Ámame Profe. 47: Invierno.


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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairings principales: BaekRen (Baekho x Ren) y Minron (Minhyun x Aron) 

 

¡Y aquí el capítulo! Espero que os guste y que la espera haya valido la pena xD el próximo está a medias así que espero no volver a retrasarme. Bueno, tanto seguro que no tardo jajaja

¡enjoy!

 

Cuando el director Kim llamó, Minki estaba en la bañera.

– ¿Te falta mucho? – le preguntaba Yixing desde fuera.

– Em… ah… un poco aún…

– Vale, le digo que le llamas luego.

– Sip.

Suspiró al oírle marchar y encendió otra vez el agua, bajando de nuevo las manos a la entrepierna.

Sabía que no debía hacer eso, era sucio y parecía que estuviese mal, tener que esconderse para hacerlo, y si le pillaban, como habían estado a punto, le daría tanta vergüenza…

Pero joder, lo disfrutaba tanto… Nada igualaba a cuando le tocaba Baekho, por supuesto, aunque solo tenía un par de veces para comparar. Aún así… se lo recordaba. Y hacérselo uno solo no estaba tan mal.

Seguía enfadado con Baekho. O algo así, suponía. No le perdonaba lo que le había hecho por su cumpleaños, dejar que se hiciera ilusiones para luego rompérselas. Pero tampoco podía olvidar lo que había pasado antes de eso, antes de que le dijera que no. Como le había llevado hasta su cama, como le había desnudado entre besos y caricias, como…

“Me la chupó…”

Aceleró, mordiéndose los labios y esperando que el sonido del agua hiciera el resto. Intentar ser silencioso era tan difícil…

 

Salió de la ducha envuelto en su albornoz que ya empezaba a quedársele demasiado corto y el pelo chorreando, con porte digno y expresión impasible, y bajó a la sala con toda naturalidad. “Que nadie sepa lo que has estado haciendo” se decía “que no sospechen”.

Su madre, sentada en el sofá, amamantaba a la bebé mientras Yixing la miraba casi embobado y ella hacía algún comentario respecto a que no le mirase las tetas que Minki hubiese preferido no escuchar. JR estaba arriba, mirándose alguna de esas series de dibujos a las que tanto parecía haberse aficionado últimamente. “Anime” se recordó a si mismo.

Cogió el teléfono para marcar el número de la agencia y en seguida le pusieron con el director.

– Hola Key – le saludó ya con familiaridad. No podía no hacerlo desde que se había enterado que él y Baekho habían estado saliendo. En el pasado, hacía muchos años, solo un par de semanas.

– Esos modales, Ren- le regañó aunque riéndose. No lo haría si no supiera que a él no le importaba. – Quería comentarte que en breves empezarán las exhibiciones privadas para la temporada de primavera-verano. Técnicamente aún no tienes la edad para participar en ello, pero me gustaría que vinieses a probarte algunos modelos, si das la talla te colaré en alguna.

– ¿Exhibiciones tipo pasarelas? – preguntó sintiendo la emoción subiéndole por las tripas. Por supuesto que él era un modelo y eso era parte del trabajo de modelo, pero hasta ahora solo se había hecho algunas fotos y, lo que más, de figurante en ese dorama. Desfilar en una pasarela parecía algo más… profesional.

– Si – asintió Key – Son pasarelas menores, privadas, por lo que puedo colarte fácilmente, pero no estoy seguro de si darás la talla. Literalmente, metafóricamente ya se que si, por eso te lo ofrezco.

No pudo evitar sonrojarse, sintiéndose alagado de que le dijeran eso. “Dice que lo hago bien…”.

Se pasó el móvil de oreja y siguió hablando.

– ¿Cuándo te va bien que me pase?

 

Esa semana cayeron las primeras nieves y Minki llegó a la agencia con los dedos congelados de tocar la nieve de encima de los coches. La tentación era irresistible. Sacudió los pies en la entrada y avisó al recepcionista de que ya estaba allí. El chico le dijo que el director estaba ocupado y que tardaría un rato en poder recibirle, pero que si quería podía pasar a la sala grande a ver la sesión de fotos mientras esperaba.

Key estaba allí, posando como uno más de sus modelos, algo que no le había visto hacer nunca. No posaba sobre un fondo blanco o una pantalla como solían hacer sino que habían ambientado una de las esquinas para que pareciese un apartamento destrozado, y en medio del caos estaba él, con pecas pintadas en la cara, ropa mal puesta y una mirada de indiferencia y desprecio que resultaba extrañamente excitante.

“Jo, que guapo” pensó Minki con algo de envidia. “El día en que yo sepa posar así…”

– Nunca te había visto posar – le dijo cuando terminó y fue a saludarle – eres… lo haces muy bien. No sabía que fueses modelo también.

Key le sonrió, aun con el maquillaje y en medio de ese caos de decorado.

– Modelaba antes de quedarme como director de la agencia – se justificó pasándose la mano por el pelo. – hagamos una sesión juntos algún día. – le ofreció, dejándole casi sin palabras. ¡No estaba a la altura de eso! – Ahora si me das diez minutos me quito esto y me arreglo.

Fueron treinta, pero en compensación le dijo que le invitaba a un café.

– No tomo café. – se justificó, sonrojándose. Odiaba sentirse un niño al lado de gente como Key. Al lado de cualquiera.

– Un chocolate entonces. – le respondió sin darle mas importancia – pero primero el traje.

Se puso la ropa que le dieron, que no pudo cualificar de más que de estrafalaria, y se emocionó al ver que le llegaba perfectamente hasta los tobillos, e incluso se le cerraba bien en la cintura. Pero la ilusión se rompió cuando sintió a Key detrás suyo, cogiéndole por los hombros y cerrando los puños sobre la tela que le sobraba.

– Te falta un poco de anchura de hombros – le confirmó lo que ya estaba viendo en el espejo. – Una lástima. – añadió con un suspiro que casi hizo reírse a Minki – el año que viene.

– Bueno… – murmuró él quitándose la chaqueta del traje.

– Es curioso porque tengo la horrible sensación de que te sentaría bien un traje femenino. – se reía mientras lo decía, pero mirándose en el espejo supo que no le faltaba razón. Por más alto que fuera solo era largo. Aún era un niño. ¿Era por eso que no conseguía convencer a Baekho? ¿Aún no era suficiente hombre para él?

“Pero si que le gusto…”

Antes de que pudiese seguir pensando más en ello ya había vuelto a vestirse y Key le llevaba hacia la entrada a por ese chocolate que le había prometido.

– ¿No vamos a la cafetería de la agencia? – le preguntó sorprendido mientras él se ponía el abrigo para salir.

– Que va, el café aquí es asqueroso. – se rió. – Intenté cambiarlo cuando me quedé con la dirección, pero se me quejaron todos de que era más caro. Pues que se aguanten. Vamos a la cafetería de la esquina. – terminó de ponerse bufanda y guantes y le dejó al chico de recepción el encargo de llamarle si le necesitaban para algo.

Pronto estaban ambos sentados en el caldeado local con una taza humeante en las manos.

– ¿Me has encontrado algún trabajo? – le preguntó justo después de darle las gracias con el chocolate y quemarse la lengua con él.

– Proyectos solo – confesó el director. – Nada seguro, pero varios. Pero primero debemos hablar de tu futuro en general – le dijo muy serio cruzando las manos y apoyando la barbilla en ellas. – ¿Te gusta ser modelo?

Minki asintió con ganas, sin tener muy claro a que venía la pregunta. No iban a echarle ¿no?

– Me encanta. Espero poder hacer mucho más en el futuro.

El director le dirigió una sonrisa socarrona y siguió hablando.

– La mayoría de buenos modelos suelen ser actores también. – le dijo. – Al fin y al cabo ¿Que hacemos si no actuar como si fuésemos más guapos y más sexys? – Iba a replicarle que ser guapo no podía “actuarse”, pero recordó a Key frente a las cámaras. Su pose, su mirada. Le había parecido arrebatadoramente sensual. No era que no lo fuese de natural, pero más, mucho más. Y el maquillaje y la ropa hacían milagros, pero eso no era todo. Se calló y asintió, y dejó que siguiera hablando. – ¿Te gustó salir en ese dorama? – volvió a preguntarle – Aunque solo fuese de figurante…

– Estuvo bien. – admitió.

– Creo que serías buen actor – le dejó caer recostándose en la silla con pose despreocupada. Key hacía negocios así, como si no tuviesen la más mínima importancia. En cualquier momento podía sacarle un contrato.

“No, para eso tendría que estar mamá” “menos mal porque si me lo saca lo firmo”.

– No me lo he planteado… – le respondió con cautela. No era totalmente cierto, pero no le parecía correcto de golpe soltarle que era el sueño de su vida.

Eso y casarse con Baekho, claro.

– Pero te gustó salir en el dorama.

– Pero porque era un trabajo importante… – intentó justificarse. No tenía mucha lógica, pero no se le ocurría más. Key se rió mientras le daba un trago a su café y se pasaba la lengua por los labios para llevarse la espuma.

– ¿Y te gustaría hacer más “trabajos importantes”?

Le devolvió la sonrisa y asintió. Y Key empezó a parlotear sobre doramas, MVs, anuncios, películas y demás donde necesitaban figurantes o personajes súper secundarios.

– No son trabajos muy importantes, pero poco a poco te vas haciendo un huequecito.

Y Minki asintió, discutieron que proyectos encajaban con él, con cuales podía empezar a “hacerse un hueco”.

Parecía que empezaba a coger forma, que igual incluso algún día podría hacer algún papel decente. Y aunque no quería hacerse ilusiones se prometió esforzarse al máximo.

Obviamente nada de lo que hablaban era oficial, porque para eso necesitaban a Sunyoung u otro adulto que fuese responsable de él, pero le gustaba conocer las opciones.

Y tan absorto estaba en sus posibles futuros profesionales que el cambio de tema le resultó completamente inesperado.

– Bueno, ¿ahora vas a contarme porque estabas deprimido?

– ¿Deprimido? – En ese momento realmente no recordaba haber estado especialmente deprimido ese día. Estaba chafado desde lo de su cumpleaños, pero lo llevaba bien. Y lo disimulaba mejor.

– Igual yo no soy muy buen actor – siguió Key – pero trabajo con muchos. En la última sesión que te hicimos estabas deprimido y hoy no estabas mucho mejor cuando has llegado. ¿Es por Baekho?

“¡¿Cómo lo sabe?!” Se sorprendió, asustándose un poco también “¿Tan mal disimulo?”

Murmuró un no, bastante cohibido, intentando hacer acopio de todas sus supuestas dotes de actuación para que no se le notase lo nervioso que se había puesto.

– Vamos Ren – se rió Key – Os conozco a los dos. – Minki suspiró, sabiendo que no tenía caso intentar fingir nada. Y cuando Key volvió a insistirle que le contara que había pasado se sintió tentado de hacerlo.

– Pero… ¿No te… molesta? – le preguntó aun sin atreverse a contarle nada – La mayoría de gente no quiere ni oír a hablar de nosotros como pareja. Lo encuentran una aberración. Que tampoco es que seamos pareja ni nada – se apresuró en matizar. Key sonrió, calmado.

– Conozco a Baekho, o le conocía, – puntualizó – y para que esto pueda siquiera plantearse como una relación de pareja o ha cambiado radicalmente y ha abandonado todos sus principios morales o está locamente enamorado de ti, y tu… No me pareces inmaduro ni manipulable ni indefenso, que serían los principales problemas de una relación así. Más bien creo que es él quien debería tener miedo de ser manipulado. Así que no, no lo encuentro una aberración. – concluyó agitando los dedos en el aire – Incluso creo que hacéis buena pareja.

Minki le miró unos segundos antes de responder, luego bajó la vista a la taza ya vacía que tenía entre las manos. “Dice que hacemos buena pareja…” pensó sin poder evitar que eso le diera una esperanza que no quería sentir “Baekho va a verlo también al final, tiene que verlo”.

Y decidió contárselo todo, porque al fin y al cabo, ¿con quien podía hablarlo sino?

– Es que… Por mi cumpleaños… – empezó dudando – sé que no debo esperar mucho de él porque va a su ritmo y a su manera pero me hice ilusiones cuando me dejó quedarme a dormir en su casa porque me había estado evitando desde lo de la discoteca y… – vio que Key le miraba confundido, suspiró. Habían pasado demasiadas cosas, ¿por donde debía empezar para que le entendiera?

Simplemente, por el principio.

Le contó como había crecido a su lado, como Baekho siempre había estado allí para cuidarle y protegerle, como desde pequeño solo podía imaginar su futuro con Baekho al lado, como al ir creciendo se había ido dando cuenta de en que sentido le quería a su lado, como poco a poco había comprendido que estaba enamorado de él, como siempre había dado por supuesto que el sentimiento era mutuo, aunque Baekho no lo entendiese igual que él y se negase a verlo. Y por último, le contó todo lo que había pasado últimamente.

Su primer beso de verdad, hacía dos años, cuando Baekho le había correspondido y a causa del cual no se habían hablado durante días. Luego Baekho le había rechazado, diciéndole que era demasiado pequeño para que pudiese sentir algo por él, a lo que Minki había respondido haciéndole prometer que cuando lo sintiese no se resistiría a ello.

No había cumplido esa promesa. Dos años más tarde, cuando Minki le había seducido con su nuevo look de modelo y su casi metro setenta de altura presentándose en Pantheon a media noche le había besado y se había dejado llevar, pero había estado evitándole durante todo el mes siguiente hasta el día de su cumpleaños, cuando finalmente le había dejado quedarse a dormir a su casa.

– Sé como es Baekho – le explicaba, sorprendiéndose a si mismo de que fuera tan fácil, de que lo necesitara tanto – Sé que es lento y terco y que por cada paso que da retrocede tres. Sé que se arrepiente de cada cosa que hace, sobretodo en esto, y realmente era la reacción que esperaba. Pero después de… de que me dejase quedarme a dormir ahí, por su propia voluntad, cuando ambos sabíamos lo que iba a pasar si me quedaba y que incluso buscase eso… No pude evitarlo, me hice ilusiones, y luego va y me dice que no había significado nada, que solo fue mi regalo de cumpleaños. – se enfurecía solo de pensarlo y cerró los puños sobre la mesa – Y ya sé que no es cierto y que lo decía para convencerse a si mismo porque es un maldito cobarde pero… Me lo creí. Dudé. Y me hizo tanto daño… Me sentía traicionado y quise hacerle daño, ye lié con Jason. – ignoró la mirada atónita de su Jefe y siguió hablando, manteniendo los nervios encerrados en sus puños. – No quiero volver a sentir eso… cuando me lo creí, cuando pensé que de verdad yo le importaba tan poco como para acostarse conmigo y abandonarme al día siguiente. Estaba tan… triste y cabreado a la vez… – Key le dirigía una mirada cariñosa desde el otro lado de la mesa, y estiró la mano para coger la suya. Minki no se movió, aceptando la caricia, pero siguió hablando. Nunca había hablado de eso y ahora que había empezado sentía que no podía parar – Tengo miedo – confesó – miedo de sentir eso otra vez, de que puedo hacer si vuelve a pasar algo así.

– ¿Qué tan terrible podrías hacer?

– Esta vez casi no pasó nada con Jason, pero ¿Y si hubiera pasado? ¿Y si le hubiera creído completamente que no sentía nada por mí y me hubiese suicidado?

Key se quedó mirándole muy serio, casi enojado.

– ¿Te suicidarías por algo así?

Dudó unos segundos, retorciendo entre sus manos la taza ya fría y vacía.

– No lo sé. – admitió – quiero pensar que no, quiero ser mejor que esto, pero… No lo sé, y tengo miedo…

 

Regresó a casa pensando en lo que le había contado a Key. Este le había dicho que su miedo fuese, probablemente, por sentirse tan dependiente de él. Estaba tan acostumbrado a tenerle a su lado, cerca, cuidándole y protegiéndole, que no podía imaginarse su vida sin él. Y por eso perderle le provocaba terror. Y Minki había comprendido que tenía razón.

– Tal vez la solución sea entrenarte en eso – le había sugerido – en estar sin él. Sinceramente creo que os puede ir bien juntos, pero ahora mismo… me parece que lo que os iría mejor es una temporada separados.

“Separados…” pensó con algo de tristeza mientras caminaba para casa, mirando la nieve que, muy lenta y suavemente, volvía a caer.

 

 

Volvió a nevar esa semana. Baekho se presentó en casa al atardecer respondiendo a la invitación a cenar de Sunyoung y poco más tarde JR volvió de casa de su alumna de repaso, su novia, con una sonrisa de oreja a oreja.

– Llevas una cara de tonto… – le soltó Minki al verle llegar. Él solo sonrió aún más y subió a su cuarto a dejar sus cosas.

Le hubiese seguido para chincharle un rato o cotillear, pero realmente no quería enterarse de su feliz vida de pareja. “Aunque comentó que no podía besarla por lo de su enfermedad…” recordó “Pues que se joda, que se frustre un tiempo”.

Así que se quedó abajo, fingiendo que hacía deberes en la mesa del comedor mientras de reojo miraba a Baekho, reunido con Yixing y Sunyoung junto a los fogones mientras el primero terminaba de preparar la cena.

Tenía a Minyoung en sus brazos, que le miraba con ojos muy abiertos, observando el mundo como hacía siempre. Baekho la miraba también, sonriéndole, jugando con ella distraídamente mientras hablaba con sus padres.

– Pues Hakyeon y Wonsik quieren tener uno – les comentaba.

– Pero no pueden ¿no? – respondía Yixing mirando sus cazuelas. Yixing era la única persona que Minki conocía que realmente disfrutaba cocinando. Se alegraba de que se hubiese unido a la familia, comían mucho mejor. – Me refiero a que no les van a dar un niño siendo… bueno, dos hombres.

– Ya – respondió Baek – Ahora están buscando de que forma pueden engañar a la agencia de adopción para conseguir uno. De momento parece que la cosa está en que Hakyeon va a casarse con la hermana de Wonsik.

Ambos le miraron sorprendidos. Luego Sunyoung recordó las historias que había oído de su “boda” y suspiró.

– Estos dos están locos.

– Si, pero como todas sus raras ideas a medida que van insistiendo casi parecen incluso tener sentido. Ella vive con su novia en el mismo edificio que ellos y las dos parejas son muy cercanas. El matrimonio al fin y al cabo no es más que un documento oficial, y en unos años eso les dará validez para adoptar un niño o más de uno, para ellos o para ellas.

“Pues si que hasta parece lógico…” Pensó Minki bajando la mirada al cuaderno justo antes de que su madre girase la cabeza a mirarle.

Volvió a levantar la cabeza en cuanto ella se giró, mirando con algo de envidia como Baekho sujetaba a su hermanita en brazos.

Y mientras él seguía hablando Minki pensaba en lo que había hablado con Key.

Separarse sonaba muy drástico. Ya no se veían cada día ni pasaban todas las tardes juntos y sin duda compartían mucho menos tiempo que en otras épocas. Su relación no estaba en su mejor momento, pero tampoco en el peor, si más no de cara al público. Baekho se esforzaba por ganárselo otra vez. Era cariñoso y atento, algo que era traducible simplemente a seguir cuidándole y mimándole igual que había hecho siempre. Pero Minki no quería dejarse llevar por eso.

Ahora que había puesto en palabras todo lo que sentía lo veía mucho más claro. Baekho intentaba atraerle de nuevo hacia sus brazos, probablemente de forma inconsciente, simplemente porque le necesitaba, pero si corría ahí y se dejaba abrazar cuando le soltase, se cayese y todo su mundo se desmoronase otra vez sería horrible. Y el miedo a eso era suficiente para mantenerle en su sitio, tan cerca pero tan lejos.

Y entendió el consejo de Key, separarse, alejarse, porque mientras se prohibiese a si mismo dejarse llevar por Baekho estar tan cerca, sonreírle y fingir delante de los demás que no pasaba nada entre ellos, ver todos los pequeños gestos que hacía para cuidarle, para compensarle por lo que le había hecho, para ganárselo de nuevo, era doloroso, muy doloroso.

Algo de distancia podría ser una buena solución a eso. Un tiempo sin verle, para aclararse y aprender a construir un mundo donde Baekho no fuese lo primero y único que importaba, donde hubiesen más cosas a las que aferrarse si él le dejaba caer. Aunque fuese solo para que le dieran seguridad.

 

 

Su padre llegó poco antes de navidades, desde Londres con su esposa inglesa. Se hospedaron en un hotel cercano y pasaron absolutamente todos los días con los niños, ya fuese en la casa en la que años antes habían sido una familia como llevándoles a sitios, o más bien dejándose llevar. No llevaba fuera ni dos años, pero sus hijos ya insistían en que conocían su ciudad natal mejor que él. Al fin y al cabo, había habido muchos cambios.

Baekho les acompañó algunos de esos días, y pasó el resto con Sunyoung y su bebé, esperando a que Minki y JR volvieran a casa para preguntarles como había ido el día, escuchar maravillas del padre de estos y, cuando era posible, despedirse a escondidas de Minki, robándole algún que otro beso en la frente, en las manos o hasta en los labios.

Y aunque Minki se decía que solo estaba disimulando, que esperaba el momento adecuado, en el fondo sabía que era débil y no tenía valor para “dejarle”. Al fin y al cabo, llevaba tanto tiempo deseando caricias como esas…

Igual no era necesario, igual todo era una tontería de Key…

Pero tenía miedo. Cada vez que Baekho rompía el abrazo para irse, cada vez que se le acercaba para, simplemente, tenerle cerca, cada vez que Minki se quedaba solo y se descubría a si mismo pensando en él. Tenía miedo de que no volviese, de que se alejase, de perderse en el sueño y no poder volver a la realidad. O más bien, de volver a ella.

“Estás muy enamorado” Tuvo que admitir para si mismo “Y eso es peligroso”.

Y, obviamente, en su estado de “mi vida romántica es un desastre”, que suponía se había impuesto él mismo, odiaba ver parejitas felices.

Odiaba ver a su madre y Yixing y su bonita hija, su hermana, en su nube bucólica de familia feliz. Odiaba ver a su padre con su esposa, que hasta el momento no parecía tener defecto alguno (más allá de su incapacidad para cocinar cosas con sabor, todo el contrario de Yixing). Pero por encima de todo odiaba escuchar a su hermano cantando maravillas de su novia, Sunji, esa compañera de clase suya.

– Es muy mona – le explicaba a su padre mientras los tres jugaban a cartas en la habitación del hotel – puede parecer un poco extraña al principio, de hecho en clase decíamos todos que estaba loca, pero cuando la conoces… cuando entras en su mundo…

Podía pasarse horas así, y no era de extrañar que de tanto sacar el tema algo terminase salpicándole a Minki.

– ¿Y tu que? ¿Alguna novieta? – le preguntó algo más serio de lo que a Minki le hubiese gustado. Negó con fuerza, aunque no pudo evitar sonrojarse.

– Anda ya – le interrumpió su hermano – ¡Ahora no lo admitirá! – se burlaba – vamos, explícale a papá lo de Joori.

– ¿Joori?

– Claro que si, te gusta.

– ¡No es verdad! – le respondió indignado. ¿Por qué estaba insistiendo en algo así? Algo tan absurdo…

– ¡Pero si te pasas el día hablando de ella!

– ¿Que? – eso no era cierto. ¿verdad?

Su padre reía, mirándole con una expresión casi cómplice.

– Ay, pillín… ya me la presentarás. – le dijo haciéndoles volver al juego para apalizarles una vez más.

 

– Echaba de menos los juegos de papá – comentó JR camino a casa, ya por la noche.

– Yo no echaba de menos perder – refunfuñó Minki, no completamente en serio. – ¿A que ha venido lo de Joori? – le preguntó a su hermano aun algo cabreado. Simplemente no podía entender porque se había puesto tan pesado con algo que sabia que no era verdad. “Si yo pensaba que ya sabía lo de Baekho… se lo expliqué… mas o menos…”

JR se encogió de hombros, más serio de lo que él hubiese esperado.

– Papá sospecha. – le informó. Minki le miró confuso, sin terminar de entenderle – de ti y Baekho. – aclaró. – Él no os ha visto tanto juntos y estos días… tenéis un comportamiento muy claro. Baekho está que bebe los vientos por ti y está claro que a ti te encanta. Mamá no se da cuenta porque está como inmunizada después de tantos años y supongo que tampoco quiere saberlo, pero papá sospecha. – le explicó. Su hermanito le miraba sin saber como reaccionar. Siempre había pensado que disimulaba bien, aunque tampoco había mucho que disimular, siempre había sido así. “Y se supone que ahora estamos peleados…” – ahora sospecha menos por que se ha creído lo de Joori, pero no del todo. Por si acaso invítala un día a casa o que te vea hablando por teléfono con ella. – le recomendó.

Minki resopló y miró al suelo, con las manos en los bolsillos del anorak y pateando la nieve sucia del suelo. Al final asintió y le dio las gracias.

Le incomodaba tener que pensar en las consecuencias de algo que en realidad no era, pero la verdad es que prefería que su padre no se enterase de lo que fuera que hubiese entre él y Baekho. Podía olerse un sermón de “eres demasiado joven para saber lo que sientes, solo estás confundido, no es como tu crees, eres demasiado joven…”

Realmente no necesitaba escucharlo otra vez, con Baekho tenía más que suficiente.

Este les estaba esperando al llegar, cosa nada sorprendente ya que llevaba haciéndolo todos los días. Le dedicó una sonrisa cálida, de esas suyas de oreja a oreja, abriendo ligeramente los brazos, invitándole a que corriese hasta él y se dejase abrazar.

“¡No hagas eso!” pensó Minki alarmado haciendo todo lo posible para no devolverle esa sonrisa. No hubiera parecido más que una expresión embobada. “Eres débil Minki”. Se dijo a si mismo.

Se dejó abrazar, pero solo unos segundos.

– Luego quiero hablar contigo – aprovechó para susurrarle Baekho.

Y aunque la petición le puso los pelos de punta (y algo más), cuando terminaban de cenar y Baekho ya se iba se ofreció a acompañarle un trozo, forzando ese momento a solas que Baekho buscaba.

– Pero no mucho – le insistió su madre cuando ya se ponía la chaqueta y el gorro para salir. – que es muy tarde.

Le acompañó solo hasta la esquina, caminando a su lado en silencio, con la manos en los bolsillos. Había sido Baekho quien le había pedido de hablar con él, así que suponía que tenía algo que decir, y esperaba que lo hiciese, intrigado por que podía ser, algo asustado.

Baekho estaba muy cariñoso últimamente, desde su cumpleaños, desde que se habían peleado, desde que le había pedido tiempo y Baekho se había dado cuenta de que podía perderle. Había sido descaradamente atento desde entonces, como si quisiera demostrarle que también podía ser un buen novio, si se lo proponía.

“Esto aun es peor” se decía Minki mientras balanceaba el peso de una pierna a la otra, caminando a su lado. Había sido un cambio demasiado rápido y brusco como para que se lo pudiese creer. No era que tuviese miedo de que cambiase de opinión, es que sabía que lo haría. “Me está haciendo ver como sería. Y es cruel, porque lo quiero.”

– Pues… – empezó Baekho, caminando a su lado – Quería proponerte… se me ocurrió que podíamos hacer algo juntos. Irnos unos días a algún sitio, solos…

“Un fin de semana romántico” tradujo Minki para si, mirándole sin saber como reaccionar, siendo muy consciente de repente del latido de su propio corazón. “Un viaje de pareja, el y yo solos.”

– Podemos buscar algún hotel, no hace falta que sea muy lejos, ni muchos días, una o dos noches… – “… Dios mío”. No sabía como responder a eso, como negarse, como aceptar. ¿Que debía hacer? Lo deseaba, lo deseaba con toda su alma, y a la vez le aterrorizaba. Quería saltar a sus brazos y besarle, decirle que si, fugarse con él.

“Te dejará” se dijo “se arrepentirá otra vez y se alejará.”

– Es mi forma de recompensarte por lo de tu cumpleaños – siguió con voz arrepentida. – Es un regalo – siguió – también para mi, que quiero estar contigo.

“Me quiere” no pudo evitar pensar. Lo sabía, sabía eso. También sabía que se arrepentiría, tarde o temprano.

– Mi… mi padre acaba de viajar desde Londres para verme – le respondió Minki al fin – no puedo… precisamente ahora irme un fin de semana… – no sabía si era una buena excusa. A él se lo parecía, y también era algo a tener en cuenta. Si ahora decía que se iba un par de días de vacaciones con Baekho su padre no sería el único en sospechar. Y aun así… un fin de semana romántico con Baekho, en un hotel, una habitación para ellos dos, una cama bien grande donde pasar el día entero, horas y horas juntos. “Ya vale” – no se, – le respondió sin comprometerse a nada – igual cuando se haya ido papá.

Baekho pareció satisfecho con eso. Probablemente no pensaba que iba a negarse, probablemente pensaba que con eso, y siguiendo después a su lado, sin dudas, podría arreglarlo todo.

Y así sería, si eso fuese verdad.

 

Si los primeros días que su padre estuvo allí fueron para estar ambos chicos completamente pegados a él a la semana Minki ya ansiaba quedar con sus amigos y hacer algo más que no fuese jugar a cartas o alguno de sus juegos raros, y JR ya se había escaqueado para quedar con su novia.

– Escaqueado no es la palabra – se quejaba cenando esa noche en casa, con su madre, Yixing, y Minki, solo ellos. – Es decir claro que quiero pasar tiempo con él sobretodo porque ahora no volveremos a verle hasta verano y obviamente le echaremos de menos pero tampoco creo que no podamos separarnos ni un segundo de él. Más que nada que yo tengo novia ahora ¿sabes?

Minki le fulminó con la mirada. No sabía si le molestaba más que le recordase cada dos por tres que él tenía una feliz vida en pareja o que se hiciera el listo con él.

– También puedes quedar con tus amigos un día. – le dijo su madre encogiéndose de hombros. – no se morirá porque no estéis por él unas horas y seguro que también le apetece estar una tarde relajado con su mujer.

Les dijo que lo pensaría pero realmente no quería hacerlo. Había echado mucho de menos a su padre y por más que se quejase quería pasar ese tiempo con él.

Y sin embargo al final fueron sus amigos quienes le buscaron.

– “Minki…” – le abrió Sehun por chat – “Luhan lo sabe…”

– “TIO QUE SEHUN ES MARICÓN!!!” – le llegó el mensaje del otro.

“Ok…”

Estuvo un buen rato haciendo de moderador entre los dos, con Sehun llorando y Luhan diciendo que no quería volver a verle, “no se me pegase o algo”.

Estuvo a punto de mandarle a la mierda unas 40 veces. Pero si le respondía con el “Sehun no es ni la mitad de gay que yo” que hacía rato quería soltarle Luhan dejaría de hablarle también, y entonces ya no estaría en medio y no sabría que decirle a Sehun, que no dejaba de lloriquear.

“Suena tentador…”

Le mandó mensajes a Taekwoon también para que le ayudase. Por escasas que fuesen sus habilidades sociales eran sus amigos también. Pero no estaba conectado y se quedó con todo el marrón para él solito.

– “Si yo no quería nada” – le lloriqueaba Sehun – “solo se lo comenté, porque me pareció que debía saberlo, pero no le pedí que fuese mi novio ni nada, no se porque se pone así…”

– “Pero que asco” – el otro – ¿A ti te parece normal? Que le gustan los penes tío, PENES. Será nenaza…”

Definitivamente quería mandarle a la mierda. Y a Sehun también, por liarla, por enamorarse de ese imbécil y por irle a llorar a él cuando se había pasado media infancia pegándole.

Consiguió quedar con Taekwoon al día siguiente, disculpándose con su padre que, como su madre había previsto, no se lo tomó a mal. Minki un poco si, pero era una situación de emergencia.

– Esto será una mierda… – suspiró Minki después de explicarle todo el drama a su amigo – y encima tu te vas el año que viene y me quedaré yo con estos dos que no se hablan y no sabré con quien ir porque Sehun no me cae muy bien, ya sabes, pero Luhan es que está de un imbécil…

– ¿Y si terminan juntos? – le preguntó con ese hilillo de voz suyo.

– ¿Tu crees? – le respondió Minki impactado. “Ni me lo imagino”. Taekwoon se encogió de hombros, y Minki volvió a negar. – No, no les veo nada.

Que terminasen juntos tampoco sería una solución, aunque probablemente sería algo mejor. Se harían los empalagosos y le ignorarían. Les imaginó de novios, diciéndose cosas moñas y  no pudo evitar reírse. Cuando se lo explicó a Taekwoon consiguió hacerle reír también y se pasaron el resto de la tarde imaginando tonterías de cómo sería el mundo si esos dos fuesen pareja. Demasiado surrealista.

¿Que haría cuando Taekwoon se fuese?

Supuso que hablaría con Joori, que sería su compañera en clase, por más raro que fuese teniendo en cuenta que de pequeño la odiaba. En ese momento era mejor eso que cualquier de los dos imbéciles de sus amigos.

Al pensar en ella se sintió curioso por que estaría pasando en el desastre de vida que tenia y aprovechó el camino de vuelta a casa para llamarla. Ella le preguntó por su vida y sus vacaciones, por “el imbécil de su novio” y su padre, antes de empezar a despotricar sobre su desgraciada vida, problemas que Minki encontraba mucho más sólidos que el “Yo estaba enamorado ¿vale? ¿sabes lo que es eso??? Duele tanto…” de Sehun del día anterior.

Al llegar a casa, aun hablando con ella, se encontró con su padre y su esposa tomando el te con su madre y Yixing, ambas mujeres jugando con la bebé.

Había pasado años deseando ver a sus padres de nuevo en una situación así de amigable, pero verlo fue… raro.

– Vale, nos vemos princesa – se despidió antes de colgar. Aún la oyó despotricar por llamarla así. Sonrió y colgó, y al levantar la mirada se encontró con su padre mirándole con expresión complacida y orgullosa.

“Oh, cierto, que JR quería hacerla colar por mi novia…” recordó. Se sacó de la manga esas habilidades de actuación en las que Key le había estado diciendo que le veía futuro y agachó la cabeza fingiendo sonrojarse, se metió las manos en los bolsillos y juntó los pies.

– Aish… – murmuró mientras subía las escaleras para su cuarto.

“En que mundo tan estúpido vivimos…” pensó dejándose caer en plancha sobre la cama.

 

 

Su padre se quedó hasta medio enero, aprovechando al máximo sus vacaciones. Cuando se fue ambos chicos fueron a despedirle al aeropuerto y les hizo prometer que irían a verle ese verano. No era nada nuevo y ambos se morían de ganas así que asintieron y volvieron a abrazarle antes de que se fueran.

Minki salió de clase al día siguiente arrebujado en su abrigo para encontrarse el suelo cubierto de nieve que había estado cayendo toda la mañana. Pateó la nieve intentando calentarse los pies y se despidió de Taekwoon con un suspiro agotado. Habían tenido otro capítulo del culebrón Luhan-Sehun (el primero se había dedicado a esparcir por el instituto que el segundo era gay y este se había vengado ligándose a su novia. El como y el porque eran un misterio para Minki).

Se despidió también de Joori, y mientras les veía irse, cada uno en su dirección se preguntó si debía ir a buscar a Baekho. Supuso que si ya que no tenía la excusa de que estaba su padre.

Excusa para él, para recordarse que debía ser fuerte y mantenerse alejado.

Se subió la bufanda hasta la nariz, metió las manos en los bolsillos y echó a andar calle abajo por el camino que el paso de la gente había abierto en la nieve, hacia la escuela. Se sentó en un banco, sacudiendo primero la nieve de encima, y esperó mientras iban saliendo los niños con sus padres.

Seguía sin saber que hacer, respecto a esa escapada romántica que le había Sugerido Baekho. Lo deseaba a la vez que le aterrorizaba.

Había estado muy decidido solo unos días antes, pero Baekho se estaba portando tan bien con él… era tan cariñoso…

¿Que tan malo podía ser aceptar? ¿Aceptar ya de una vez todos esos cariños que le estaba dedicando? Sus atenciones, sus mimos, sus abrazos, sus besos…

“Te hará daño” Volvió a repetirse por enésima vez “Se arrepentirá, se alejará y te romperá el corazón otra vez”.

Y aún así quería aceptar, lo necesitaba. Más aún cuando le vio salir del edificio, sonreírle antes de taparse media cara con la bufanda e ir hasta él medio trotando.

– Hola peque – le saludó revolviéndole el pelo. No le abrazó porque estaba sentado, y se aseguró de que no lo hiciera cuando se levantó. – ¿Que tal el día?

– Buff… – se quejó con un resoplido – agotador. Luhan y Sehun están súper inaguantables. No se hablan más que para gritarse y teníamos que hacer un trabajo los cuatro con lo que Taek y yo estamos de trabajo hasta las cejas y doblemente hasta los cojones, así que me iré corriendo a casa a ver si conseguimos terminar el trabajo vía chat con haciendo de mediadores, que si no me tocará hacerlo todo a mi…

Se lo soltó de golpe, hablando rápido, y Baekho se quedó unos segundos en blanco.

– Bueno, entonces… ¿Quieres que te acompañe a casa?

– No hace falta – le respondió. Primera vez en años. De hecho no estaba seguro de si se lo había dicho nunca antes – realmente me tengo que poner a trabajar en cuanto llegue y no te voy a hacer ni caso – siguió con una sonrisa culpable – me sabrá mal si vienes hasta casa para volver a irte, no hace falta – repitió. “Ya que te estrenas que sea bien”.

Baekho asintió, diciendo que lo comprendía pero con ojitos de carnero degollado.

– Pero este fin de semana – siguió Minki arrastrado por esa mirada suplicante – cuando ya haga entregado esto que no tendré mucho trabajo me podría quedar en tu casa. – Los ojitos entristecidos se alegraron de inmediato, esbozando una sonrisa más satisfecha y esperanzada – Todo el fin de semana.

A Baekho le pareció un plan maravilloso, y mientras Minki se daba la vuelta para empezar a correr para casa, aún con el convencimiento de que Baekho seguía mirándole con esos ojos enamorados y extasiados volvió a preguntarse donde veía Baekho esos 18 años de diferencia. “Es más crío que yo” se dijo.

 

“Cobarde, cobarde, cobarde” se repetía más tarde en su habitación. Obviamente no tenía ningún trabajo con Lu y Sehun, para empezar porque no iban a la misma clase, pero como Baekho no había reparado en eso se había vuelto una excusa perfecta. ¿Por qué había tenido que joderla proponiéndole una cita?

Y una cita de todo el fin de semana, nada menos.

“Eres un cobarde” se repitió “Y subnormal”.

Y aún así se descubrió a si mismo esperando que la semana pasase rápido para ir a esa especie de cita. Bueno, tampoco le sorprendió tanto, al fin y al cabo ¿Había algo que le gustase más en el mundo que que Baekho le mimase, le cuidase y le admirase? le saludó cari.ns.ix l’s iabetecon la bufanda y ir nxardo? Sus atenciones, sus mimos, sus abrazos, sus besos…ns.ix l’s iabete

“No puedes alejarte de él” Se dijo viéndolo claro. Llevaba demasiado tiempo esperándolo, deseándolo como para decirle que no justo cuando se ofrecía así. No podía simplemente alejarse. “No lo conseguirás, por más que quieras. Solo dile que si y aprovéchalo mientras dure”.

No sonaba tan mal. Tal vez no era la mejor decisión, pero era factible.

 

Nevó durante toda la semana, y al salir de clase el viernes, con la mochila cargada para pasar el finde en casa de Baekho, se descubrió destrozándose las uñas a base de nervios.

– Nunca te habías mordido las uñas – se fijó Joori al salir. Taekwoon estaba también. Y Lu. Sehun se juntaba ahora con unos de otro curso.

– Bueno, siempre hay una primera vez para todo. – respondió sin darle importancia. Pero Joori le abrazó en respuesta, riéndose de él, e intentando hacerle cosquillas, como si quisiera distraerle o algo.

– Si estás muy nervioso igual no deberías ir – “Taekwoon…” – Si haces alguna tontería ya sabes que luego te arrepientes. Y cuando estás con Baekho no piensas.

Resopló en respuesta y Luhan, que no sabía nada del tema, les miró aún más confundido.

– No lo hagáis sonar como un problema de pareja – se quejó – que me hace pensar en cosas gais y me recuerda al indeseable ese.

“Indeseable” repitió Minki para si mismo “Serás crio”.

Se despidió de ellos y echó a andar hacia el edificio de primaria, más para librarse de Luhan que porque se sintiese ya preparado para afrontar ese finde. “¿Entenderá algún día él solito que ya no le tragamos o tendré que explicárselo?”.

En el fondo se moría de ganas de llegar y ver a Baekho, de llegar a “su cita”. Eso no quitaba los nervios, porque no tenía ni idea de lo que podría pasar.

Estaba dispuesto a pasar un fin de semana entero de apalancarse en su piso y no hacer nada, pero teniendo en cuenta las cosas que habían pasado las últimas veces, no parecía posible que no hiciesen nada, y si lo hacían… ¿Hasta que punto? ¿Estaba preparado?

Fueron al cine.

Cuando Baekho lo propuso tuvo que admitir que le quitó un peso de encima.

– ¿Pero hacen algo?

– No se, lo miramos – le respondió sonriendo.

Pasaron primero por casa, a dejar las cosas para no ir cargados. Y fueron andando para pasear un poco.

Si Minki había pensado que algún momento podía ser incómodo se equivocó. Él mismo habló por los descosidos rajando de Luhan y Sehun y JR y todo.

– Es que no entiendo su relación ¿sabes? Porque quedan solo para ver series y comentarlas y ni siquiera se besan porque ella sigue enferma o no se que.

– Bueno, si la quiere…

– Pues que empiecen a salir cuando esté curada y pueden besarse. Justo ahora que Hyun empezaba a volverse divertido…

Baekho tuvo que admitir que era una lastima. Había disfrutado esos días de JR triunfando en Pantheon. Desgraciadamente había sido breve. “Bueno, será que no tenía que ser” pensó con orgullo frustrado.

La película estuvo bien. No sería el éxito del año pero fue entretenida y les dio tema de conversación durante la cena, en la hamburguesería del mismo multicine, y de vuelta a casa, aunque aquí ya pasaron a hablar de otras películas, tampoco daba para tanto.

De camino a casa Minki se iba poniendo nervioso, pensando en que sería cuando se quedasen solos, toda la noche y todo el día siguiente. Tendría que pensar en alguna cosa para hacer al día siguiente si no quería pasarse todo el día en casa. Aunque también le gustaba la idea de quedarse en casa…

“A ver que pasa esta noche” pensó entre anhelante y temeroso.

– ¿Que quieres hacer? – le preguntó Baekho ya una vez en casa. Si la pregunta tenía más significados Minki prefirió no pensarlo, se acercó a la biblioteca de Baekho y buscó algún libro que aun no conociese. O que hiciera tiempo que no se habían leído.

– Parece increíble que aún me queden libros por leer. – murmuró escogiendo uno.

– No se que haré el día que se me terminen – respondió Baek con una sonrisa. Y vino la segunda gran decisión. – ¿Leemos en el sofá o…?

– Vamos a tu cuarto – le dijo Minki olvidándose por un momento de mantener las distancias.

Se tumbó a su lado, sobre su pecho mientras él leía, y se relajó, porque al fin y al cabo eso era su relación, eso eran ellos, tardes y noches leyendo, abrazados, yendo al cine, estando juntos, nada esos tira y aflojas de si puedo besarte o no, si está mal que nos queramos o no, simplemente estar juntos. Así que cuando Baekho decidió que ya era tarde y cerró el libro Minki le besó muy rápido en los labios y se levantó para ir a buscar su pijama, cambiarse y meterse de nuevo en la cama, esperando a que Baekho se cambiase también y se tumbara con él.

Buscar su cuerpo por debajo de las sábanas fue natural, necesario, envolverse en sus brazos, en su calor. Baekho le abrazaba, le acariciaba la espalda con las yemas de los dedos, por debajo del jersey, y era agradable. Se estiró a besarle, presionando sus labios unos instantes más que antes pero separándose con un buenas noches definitivo para acomodarse de nuevo entre sus brazos y cerrar los ojos.

Despertó a su lado, y le pareció maravilloso, igual que todo el día siguiente. Se levantaron tarde, desayunaron bien, leyeron, salieron a dar una vuelta y volvieron a casa para comer. Incluso por la tarde, cuando Minki tuvo que admitir que tenía deberes que debía hacer y sacó la libreta con pesadez pareció agradable, con Baekho abrazándole el cuello desde detrás diciéndole que ánimo y que si necesitaba que le ayudase en algo que le llamase, aunque empezaba a no poder ayudarle con los deberes.

Sentado desde la mesa del comedor le veía en la cocina, de espaldas lavando los platos aún con el delantal que se había puesto para cocinar, y era demasiado perfecto, demasiado cotidiano, demasiado “vida de pareja”. Demasiado perfecto para dejarlo escapar.

Quería eso, sabía que quería eso en su futuro, no podía imaginarse una vida diferente.

“¿Que querrá él?” Pensó con algo de aprensión.

Volvió a dormir con él esa noche, pegado a él, con las piernas enlazadas y sus brazos alrededor. Porque era normal, era natural y era necesario.

Y esta vez fue Baekho quien le buscó para besarle, pegando sus labios a los de él con ansias pero sin insistencia. Y Minki respondió al beso sin pensarlo, removiéndose para encararse a él, pasar sus brazos por su cuello y dejarse abrazar. Respirando de sus besos.

– Baekho… – murmuró al separarse.

– Dime – respondió él aún contra sus labios. Tardó unos segundos en decir más y Baekho volvía a besarle, acariciándole y abrazándole para pegarle a su cuerpo. El devolvía los besos enredándose entre sus labios, y volvió a separarse.

– Baekho – dijo de nuevo. Y él esperó a que dijese más, besándole los parpados cerrados, las sienes, la oreja, el cuello… – Te amo… – suspiró. Baekho se detuvo, con los labios sobre su cuello. Le abrazó con más fuerza aún, estrechándole hasta casi ahogarle, pero Minki volvió a separarse. – Te amo – repitió más convencido – y creo que deberíamos separarnos.

Baekho se quedó parado, muy quieto.

– ¿Por qué? – se atrevió a preguntar al final.

– Porque te necesito – siguió Minki – te necesito demasiado – explicó antes de que Baekho pudiese preguntar más – He aprendido a vivir a tu lado, te amo y te necesito demasiado, y me he acostumbrado a que siempre estás ahí, por eso cada vez que… que das un paso atrás me duele, me duele horrores, y tengo miedo. Y no me prometas que no volverás a echarte atrás – le advirtió antes de que replicara – porque sé que vas a hacerlo. Y aunque no, no quiero vivir con ese miedo.

Baekho le miraba con pena. Estaban completamente a oscuras pero aún así lo sabía, podía sentir su mirada.

– Tengo miedo – continuaba Minki – Miedo de hacer alguna tontería si vuelves a dejarme.

– Creo… creo que te entiendo – respondió al fin. – no quiero que te alejes, no se si podré soportarlo – siguió – pero lo entiendo.

– Tengo que aprender a no necesitarte. Aprender a vivir sin ti para perder ese miedo, y poder estar contigo.

Baekho tardó en responder, aún abrazándole con fuerza. Le cogió por la nuca para besarle en la frente, apartándole los mechones rubios de la cara.

– Vale – asintió aún manteniéndole abrazado, pegado a él. – Si es lo que quieres…

– Si – respondió son más. Baekho asintió.

– También te amo – le dijo en respuesta. Minki casi sintió ganas de llorar, y por toda respuesta se estiró a besarle.

 

 

 

 

 

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Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el junio 13, 2015 en Ámame profe. Añade a favoritos el enlace permanente. 10 comentarios.

  1. Wuau ha sido un capítulo muy interesante e intenso^^ gracias

  2. Llorando sangre ;0;
    Solo faltó un poco de MinRon para ser perfecto!!!
    Gracias por tu trabajo ❤

  3. Ren los tiene tan bien puestos que voto porque a partir de ahora el uke sea Baekho xD
    Aigo…. echaba de menos esta parejita… me dio algo de pena Baekho pero Ren tiene que ponerse en su lugar o si no menudo cachondeo.
    Ah, y obvio Key is da best! 😛

    • JAJAJAJAJAJAJA BAEKHO DE UKE PLS. Ren es genial, para volver a escribir me estuve releyendo todo el fic y cada vez que discuten es tan… adulto… desde luego Baek es mucho mas crio xD ¡Yo también les había echado de menos! u.u
      Key es el puto amo ❤ ^^

  4. Deu meu!!! Deu meu!!! Enserio la espera a valido la pena akdddhaabsksisjaj me he mierto mucho c on todo. El BaekRen cada vez es mas adorable. Y deu meu cuando Minki habla con Key me he muerto de los feelings (soy demasiado biaser ><) Y el padre sospechando de Baekho me a matado!! Pero lo que mas me ha matado a sido lo de Sehun y Luhan, enserio adoro ell drama ❤ una pena que no tengan mas protagonismo…
    Pero aun asi me a emcantado todo!! Durante la esperae he leido 2 o 3 veces AP entero XD esperare coon ansias el siguiente capitulo!! FIGHTING ^^

    • jajajajajaja que mona ❤ Key es muy puto amo, te acepto el biased xDDD me alegro mucho de que te haya gustado tanto!!! ¿¿¿en serio???? ¿¿¿dos o tres veces???? yo lo he leido una y se me hizo largo xDDD ¡que son casi 500 paginas ya!!!
      muchas gracias por todo el amor ❤

  5. TT-TT lloro de felicidad, por fin esos dos han dado un avance, tanta espera valió la pena. (Encontré este Fic cuando publicaste el cap. 46, yo y mi mala suerte de haberlo encontrado antes)
    Morí con lo de que su papá sospecha algo y JR ayudándolo. ❤️

  6. Hay pero si me encanto… Valió la pena la espera.. Fue tan intenso el Cap ya quiero saber como sigue la historia… Gracias por el cap me encanto..

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