Ámame Profe. 49: ¿Y si no?


banner AP 49

 

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

 

Ante todo, una disculpa. Por esos ¿7? ¿8 meses? ¿Un año ya? Demasiado, lo sé. Me he encantado, me he ido con otros proyectos que he terminado dejando, digamos que se me ha ido la vida con mil cosas y abandoné esto. Llegué a no tener claro si llegaría a terminarlo, llegué a odiar este fic por la culpabilidad que me provocaba que siguiese aquí, a medias. Pero al fin y al cabo, siempre acabo volviendo, por que, al fin y al cabo, yo también les hecho de menos.
Me planteé acortar el fanfic y terminarlo antes de lo que estaba planeado, incluso me sugirieron que lo hiciera, que como mínimo le diera un final. De momento mi respuesta es que no, pues del mismo modo que echo de menos a estos personajes echo de menos las cosas que aún no han pasado, que aún no sabéis sobre ellos, y no quiero cerrarme a la posibilidad de escribir y compartir todo eso. La intención, como siempre, es recuperar la regularidad con que publicaba al principio, ojalá esta vez pueda cumplirlo.
Os doy las gracias a todos los que seguís aquí, a los que habéis esperado, a los que habéis mandando ánimos, a los que habéis abierto esto cada semana mirando se había actualización o no. Después de meses sin abrir yo el blog me ha sorprendido ver la cantidad de visitas que sigue teniendo. De verdad, muchas gracias. Ojalá os mereciera.
Dicho eso me falta anunciar que he olvidado la contraseña de la cuenta de twitter por donde anunciaba las publicaciones (si, un desastre total) haré los avisos, como he estado haciendo, por la página de facebook. ¡lo siento por todos los que me seguíais por allí!
Y creo que eso es todo. Os he echado de menos. ❤

 

 

Las vacaciones se hicieron cortas. Porque daba igual lo aburrido que hubieses estado, las vacaciones siempre se hacían cortas. Y Minki no se había aburrido en absoluto, no cuando había tenido escasas dos semanas para ir a ver a su padre, patearse Londres y empaparse de cultura europea.

– Fuimos al teatro – comentaba JR, recién llegados.

– ¡Fuimos a los platones de Skyland! – exclamaba Minki engullendo la cena. Que dijesen lo que quisiesen sobre la cocina Europea, en Londres no sabían cocinar.

– Lo has comentado ya – reía su madre.

– Y al museo – seguía JR. – El museo de historia natural es precioso, de verdad, con razón tiene tanta fama.

– Pero en serio, los putos platones de Skyland.

– ¡Minki! ¡Habla bien!

JR observaba a su hermano poner muecas. Su hermanita dormía ya, ambos habían ido a comprobarlo nada más llegar. Su madre y Yixing les sonreían desde el otro lado de la mesa, ambos pidiendo más detalles del viaje. Seguía faltando algo en esa escena familiar. “Supongo que me he acostumbrado demasiado a tener a Baekho por aquí” pensó JR mirando a su hermano, explicando el viaje animado. Se preguntó una vez más, sin querer saberlo realmente, que puñetas se estarían tramando esos dos. Minki parecía contento desde que se había mudado, así en general, pero le había pillado suspirando más de una vez.

Se lo quitó de la cabeza con facilidad. No solo estaba agotado, tenía cosas más importantes en las que pensar. Se iba al ejercito en menos de un mes. A hacerse un hombre, a servir a la patria. Empezó a hacerse realmente a la idea cuando se vio con la cabeza rapada.

– Wow… – murmuraba Sunji acariciándole la cabeza mientras reía con sus dientecitos de conejito. – estás adorable.

– Adorable tu – le respondía abrazándola, empujándola sobre la cama e inclinándose sobre ella a besarle. Y ella seguía acariciándole el pelo.

– Es que es súper chachi. – seguía riendo Sunji. – Te queda raro pero el tacto es un vicio.

– Viciosa…

Minki también se pasó sus buenos diez minutos acariciándole la cabeza, ignorando sus quejas de “que no soy un perro”.

 

Minki no se hizo realmente la idea de que su hermano se había ido, por dos años, hasta que no recibió su primera llamada desde el ejercito, hasta que poco a poco fue asumiendo el silencio que había dejado su ausencia. Era un silencio difícil de notar, porque JR no era especialmente ruidoso, más bien no era ruidoso en absoluto, pero con los días se notaba. Igual que notaba en clase la ausencia de Taekwoon y igual que con los días iba notando lo mucho que echaba de menos a Baekho.

– Tal vez no le quería tanto ¿sabes? – le comentaba a Joori en el recreo.

– ¿Que no le querías? – le respondió ella con tono burlón.

Desde que se había ido todo el mundo ella se había convertido en su confidente para todo. A veces le sabía mal, porque Joori tenía problemas más importantes de que preocuparse, pero se interesaba por él, y él también necesitaba hablar.

– Bueno… obviamente algo sí, pero digo ¿No sería más que me había acostumbrado a tenerle cerca? Siempre ha estado a mi lado y obviamente echo de menos eso pero… Cuando Aron se fue a Estados Unidos Minhyun estaba destrozado. Yo estoy… bien. Tal vez es que no le quería tanto…

Yoori resopló, le respondió que qué iba a saber ella que nunca había estado enamorada y ni siquiera conocía a esos dos (a Aron si pero de que les daba clases). Cambiaron de tema para comentar la última película que habían visto, luego esa saga de fantasía de la que esperaban la segunda entrega, luego cuando estrenarían en el cine la peli china de Minki, luego el trabajo de biología, luego las notas del último examen de mates, luego lo patética que había sido su tutora en clase intentando separar a Luhan y Sehun cuando estos se habían peleado antes, y mil cosas más. Y la hora de recreo voló.

– Pero le echas de menos ¿no? – le preguntó más tarde ya entrando a clases. No necesitó que dijera más. Se encogió de hombros y dejó el tema.

 

“Supongo…” Pensó más tarde en su casa.

Echaba de menos a todos. A JR, que ya no venía a molestarle al cuarto porque ahora estaba entrenando para luchar por la nación, a Taek, que ya no jugaba a futbol con él en el recreo porque ahora jugaba a futbol con los profesionales, incluso a Luhan y a Sehun, que ya no hacían el imbécil con él porque se habían vuelto imbéciles de verdad y seguían sin hablarse. Baekho solo era uno más, había decidido alejarse, a él le había parecido bien y eso era todo. De su promesa de pasarse a visitar de vez en cuando no había quedado nada, solo un par de visitas a su madre y su hermanita cuando él no estaba en casa. Y nada más.

Y si, le echaba de menos, como al resto. Pero ¿y que? Tampoco era para tanto. No lloraba por las noches echándole de menos, no sentía un peso en el corazón, no “sentía que le faltaba una parte de él mismo” como decían las novelas, simplemente notaba que no estaba allí, igual que lo notaba con su hermano y los demás.

Sunji, la novia de su hermano, si parecía estar echando de menos a su novio. Se había pasado por su casa un par de veces, a saludar a Sunyoung, “su suegra”. A Minki le ponía nervioso que le llamase cuñado, pero como mínimo no era tan extraño como cuando le decía eso a Minyoung, que aún no tenía ni un año. La chica era, como mínimo, particular. JR decía que una vez la entendías y entrabas en su mundo solo era adorable, pero Minki aún no había llegado a ello.

“Tal vez es algo de las chicas en general” pensaba mientras la veía despedirse de su hermanita y su madre con sus orejas de gato y unos gestitos y ruiditos que a él no le parecían adorables para nada. “Me ha costado casi diez años hacerme amigo de Joori…”

Más que nada era un tema de aburrimiento, porque leer sin poder comentar los libros con nadie no era lo mismo. Lo mismo con la música o las películas, y no podía pasar todo su tiempo con Joori, ya le fastidiaba suficiente que les consideraban novios en clase como para que su madre empezase con la coña también.

El trabajo le distraía, bastante, pero incluso grabar ese anuncio para esa conocidísima marca de teléfonos y electrónica no había sido lo mismo sin poder comentarlo con todos. JR no le creyó cuando se lo contó por teléfono, por algún motivo creyó que le tomaba el pelo, Taekwoon le felicitó, pero no le dio importancia porque no miraba la tele, y aunque el resto de gente si le dijo cuan impresionante le parecía, le faltaba algo. Lo supo cuando vio que Baekho le estaba llamando, poco después de que empezaran a emitir el anunció.

Subió corriendo a su cuarto sin siquiera dar explicaciones mientras descolgaba.

– ¡¿Que ha sido eso?! – le oía reír al otro lado de la línea – ¿Sales por la tele y ni siquiera me avisas?

Le salió la risa tonta mientras se dejaba caer sobre la cama escuchando como Baekho le decía lo guapo que salía. Eran solo unos segundos, pasaba con los patines por detrás de esas dos chicas que se hacían una foto con el móvil, y la cámara le seguía mientras cambiaba la música de su móvil y seguía escuchando con los auriculares hasta que pasaba por detrás del autobús y la cámara se centraba el la mujer que, dentro del bus, miraba una serie desde su teléfono. Eran solo unos segundos, pero tenía que admitir que le habían pillado un buen plano.

– Y es una compañía conocida y aunque solo fuesen unos segundos tengo primeros planos, Key está seguro de que puede conseguirme más papeles.

– Eso es genial – seguía Baekho al otro lado del teléfono. Había echado de menos su voz. Un poquito, pero no se había atrevido a volver a llamarle él. – De aquí nada te veo protagonizando series y saliendo en películas.

– ¡Ya salí en una peli! – se quejó haciéndose el ofendido.

– Cierto. Bueno, pelis… de más categoría…

Tuvo que reírse, porque tenía toda la razón del mundo.

Suspiró al reírse, y estuvo a punto de decirle que le echaba de menos. Se obligó a callarse. “Tampoco es como si fuera una novedad o algo”. Tal vez lo mejor era que dejasen de hablar definitivamente. Así se acostumbraría antes a que no estaba y dejaría de echarle de menos.

– Bueno, ¿y tu que tal?

No hablaron mucho, porque su madre le llamó a cenar. La hubiese mandado por ahí pero no se atrevió. En parte agradeció irse porque como más hablaba con Baekho más malo se ponía, como si se le estuviese revolviendo el estómago. “¿Habré comido algo malo?”

 

Key le llamó a mediados de octubre, con un notición que rompió ese monótono aburrimiento.

– Te dije que llegaría este día – le decía, aún más emocionado que Minki, más que nada porque Minki aún no sabía de que iba el tema. – Hasta ahora te he buscado yo las ofertas, me han ofrecido papeles y te he propuesto a ti, pero sabía que llegaría el día en que alguien me llamaría pidiéndote expresamente, lo sabía. ¿No es alucinante? ¡Ya te conocen Ren! ¡Ya eres famoso!!!

En realidad era alucinante. Tardó un rato en asumirlo, aún al teléfono, luego empezó a gritar como un histérico, despertando a su hermanita que dormía la siesta en su cuna, ahí en el cuarto de sus padres. Pero no le importó en absoluto, al colgar fue a cogerla y estuvo bailoteando con ella.

Su madre se exclamó al leer las condiciones del contrato, pero Minki estaba emocionado, casi eufórico, cosa rara esos días, así que lo firmó sin dudar (después de cambiar un par de clausulas).

– Pero te van a vestir de mujer – le decía Sungyoung mientras regresaban para casa. – ¿Ya te parece bien?

– ¿Me lo preguntas ahora que ya hemos firmado? – le respondía riéndose.

En realidad no le importaba, no le molestaba en absoluto y le habían pedido a él expresamente porque suponían que daría el pego, y si, lo habían comprobado. “Me he sentido hermosa” pensó recordando como se había visto con los cuatro arreglos que le había hecho Key solo para comprobar si podía funcionar o no. No dejaba de ser raro, pero ¿por qué no?

Key le había dicho que le llamaría cuando concretaran fecha para grabar, que de momento podía descansar. Eso le dejaba sin trabajo, y pronto sin deberes atrasados también.

Sin nadie en casa, terminado el ultimo libro al que se había viciado y cansado de hacer zapping se metió en la impolutamente vacía habitación de JR y se abrió el ordenador para conectarse en el chat. La suerte de que se hubiese ido es que había heredado un ordenador.

Joori no estaba conectada, y Taek probablemente seguía en el entreno.

“Y ya, ese es todo mi gran circulo social. Que vida más triste”.

Le abrió un chico de la agencia de modelos al que hacía tiempo que no veía, pero realmente le importaba poco su vida, probablemente tan poco como la de ese otro compañero que le estaba preguntando los deberes.

Vio a Minhyun conectado. No había hablado con él desde que se había ido su hermano. Recordó que Tao se había ido con él también, y Hyuk unos meses antes. “Pues estará igual que yo” pensó mientras le abría para mandarle un “hola”. Carita sonriente incluida.

– “Hey”

“Exactamente lo que le he dicho yo al de la agencia”. Pero no iba a rendirse tan fácilmente.

– “¿Quedamos un día?”

Tardó un rato en responder, y solo le dijo un “bueno…”. Era consciente de que salir con el hermano pequeño de un amigo no era el mejor de los planes, pero tampoco iba a rendirse.

– “Si estás ocupado no, es que estoy aburridísimo que se ha ido todo el mundo y he pensado que estarías igual. Así que si un día te aburres, podemos buscar algo que hacer”

No era el mejor argumento del mundo, pero era lo mejor que tenía. Y le funcionó, aunque días más tarde, cuando ya se había olvidado de que le había mandado ese mensaje. Estaba con Joori por el centro, con la idea de despedirse del verano con el último helado del año, aunque fuesen ya mediados de octubre, pero con el frío que se había girado esa mañana Minki estaba dándole un mordisco a su crep calentita cuando le llegó el mensaje de Minhyun.

– “¿Aún quieres salir?”

– “¡Claro!”

Así que ya tenía plan para el viernes, solo esperaba que Key no le llamase a última hora. Aunque a decir verdad no le importaría. “El trabajo es trabajo”.

Se terminó su crep e invitó a Joori a quedarse a dormir en su casa. Su madre no puso ninguna pega al oír que se quedaba, pero a Minki le molestó esa sonrisita de suficiencia que pusieron él y Yixing, esa de “aunque no nos lo digas sabemos que es tu novia”. Le molestaba sobretodo porque Joori se descojonaba con eso.

Las cosas se pusieron un poco más serias cuando su madre le llamó a la cocina para preguntarle si pensaba dormir él en la habitación de JR y dejarle la suya a Joori o al revés.

– Pensaba abrir mi cama y dormir los dos allí – le respondió sin más, aguantándole la mirada.

– Pero Minki… – empezó ella incómoda. – No. – se puso firme – no vais a dormir juntos.

– Pero si siempre que han venido amigos hemos dormido en mi cama juntos. Y cuando venían amigos de JR también.

– Ya, pero amigos, no Joori.

– Joori es mi amiga.

Y de nuevo esa mirada de “lo que tu digas”.

– Voy a montar la cama – le dijo yéndose antes de que pudiese volver a sacar el tema.

Le parecía de lo más irónico que se opusiera a que durmiese con Joori y en cambio le dejase dormir con Baekho. “Manda huevos…”

Luego se estuvieron riéndose del tema hasta las tantas, hasta el punto de que Yixing tubo que subir a pedirles que se callaran, que habían despertado a Minyoung ya tres veces, que hicieran el favor.

Se taparon la boca, se escondieron debajo de las mantas, y siguieron riéndose.

– Tiene sus ventajas esto de ser gay. – murmuraba Minki, bajito, que no tenía ganas de que volvieran a interrumpirles.

– Pues si. – asintió ella – oye, ¿cuanto hace que… que lo sabes?

– Pues desde siempre supongo – respondió encogiéndose de hombros. – No se.

– Es raro.

– ¿Tu crees?

– Bueno, un poco.

– ¿Cuánto hace que lo sabes tu?

– ¿Que eres gay?

– No, que tú lo eres.

Joori se puso colorada hasta las orejas, le pegó y se dio la vuelta.

– Oh, vamos. – suspiró Minki. – ¿A que ha venido eso?

– No.

– ¿No que?

– No es cierto.

Minki resopló por toda respuesta, tumbándose cara arriba, un poco hastiado por su reacción.

– Pues lo que tu digas.

Ella estuvo callada un rato más.

– Es que… nunca se lo había dicho a nadie. – murmuró un rato más tarde.

– Bueno, tiene que haber una primera vez – respondió él muy seguro, sin tener idea de la primera vez que había admitido en voz alta que era gay, que estaba enamorado de Baekho o que iba a casarse con él, probablemente fuese muy pequeño. ¿Cuándo había empezado a ir en serio? A saber.

Joori tardó un poco más en hablar, pero cuando empezó no se calló. Que si en verdad no lo tenía muy claro porque físicamente los tíos también le molaban pero en realidad no, y que si le gustaba tal compañera de clase, que si nunca se atrevería a decírselo a nadie, etc etc etc. Y Minki se reía, sintiéndose de algún modo orgulloso de esos balbuceos nerviosos de ella mientras poco a poco iba admitiendo que si, que Minki tenía razón.

Se durmieron tardísimo, y al día siguiente en clase estaban los dos cayéndose sobre el pupitre cada dos por tres. Eso sumado a que habían llegado juntos (y que Joori llevaba un jersey de Minki) había disparado los rumores sobre ellos dos, y algún inútil de clase incluso se inventó una cancioncilla con sus nombres. Ellos se miraron, se rieron y Minki le pasó el brazo por los hombros, medio abrazándola. Que dijeran lo que les diera la gana.

 

Ese viernes Minki se encontró con Minhyun en Pantheon. Las pocas veces que había ido ahí había sido con Baekho y su grupo de amigos, o acoplándose con su hermano, ir solo le dio un poco de respeto, y estar a solas con Minhyun fue raro, los cinco primeros minutos. Luego pareció lo más normal del mundo estar ahí juntos haciendo el subnormal, bailando sin coherencia alguna con la música, de forma exagerada, bebiendo, aunque no mucho porque ahí si Minhyun se puso en plan mayor y no le dejó.

Se fueron horas más tarde, cuando el local ya empezaba a llenarse demasiado de paparas que intentaban ligar de maneras demasiado agresivas y desesperadas, agotados de bailar y saltar de esa forma absurda que de algún modo se les había pegado y que parecía lo más gracioso del mundo.

– ¿No te dirán nada por llegar a esta hora? – le preguntaba Minhyun, andando a su lado por la calle. El autobús nocturno pasaba cada mucho, así que mientras lo esperaban paseaban hacia la siguiente parada. O hasta la siguiente. O hasta casa.

– Es posible – admitió Minki – pero habrá valido la pena. Además, tampoco dije a que hora iba a volver.

Minhyun suspiró. Se le estaba pasando ya el subidón, parecían volver todos los problemas de golpe, todos los problemas de los que se había querido distraer saliendo a hacer el memo, aunque fuese con Minki.

Arrastraba los pies, y Minki le miraba.

– ¿Bueno, cual es el problema?

Nunca había pensado que le hablaría de sus problemas amorosos a Minki, en los columpios del parque, a las 4 de la madrugada, pero de repente parecía fácil.

– Aron me ha pedido que vayamos a vivir juntos.

Y Minki sonrió, felicitándole, sin entender porque era un problema.

– ¿Por qué es un problema??? – le decía incrédulo.

– ¡Porque no tengo ni veinte años!

Tenía que admitir que se había emocionado cuando se lo había pedido. Vivir juntos, tener una casa que fuera de los dos. Era algo que terminaría siendo, era obvio, incluso habían fantaseado de que color serían las paredes, donde estarían colgados los posters. Pero no aún. Cuando se lo había pedido, de algún modo, había esperado que sus padres se opusieran, que fueran la voz de la razón y le dijeran que era demasiado joven para ello, que esperase, hasta ser mayor de edad por lo menos, hasta terminar la carrera. Pero por algún motivo que Minhun no podía lograr comprender les había parecido bien, y eso le dejaba a él la tarea de poner algo de razón en ese sinsentido, algo que nadie parecía comprender.

– Estáis demasiado obsesionados con la edad – Minki parecía muy serio, y a Minhyun se le ocurrió que realmente tal vez no era la mejor persona para ayudarle con eso. – Aron ha venido a vivir aquí por ti, está claro que algún día os casareis. Cuando sea legal y tal quiero decir. Está claro que algún día iréis a vivir juntos. Si podéis ahora ¿Por qué esperar?

– Pero…

– ¿Por qué es tan importante tu edad? No te importó cuando él era tu profe.

Eso pareció dejarle sin palabras, le hubiera metido una colleja pero para cuando se le ocurrió ya hubiese quedado fuera de lugar.

– No sé – dijo Minki un rato más tarde – a mi me encantaría, si Baekho me pidiese de ir a vivir con él le diría que si de inmediato.

– Pero lo de Baekho…

– Si, va en serio, no, no hay nada. Aún.

– Ah…

– ¡Pero en serio! Tu le quieres ¿no?

– Claro que si. – respondió Minhyun algo ofendido ¿Cómo podía dudar de ello?

– ¿Entonces? Si no fuese por tu edad, porque los dos sois tíos, porque fue tu profesor, por los años que os lleváis, porque a nadie le parezca bien que estéis juntos y nadie os tome en serio, ¿Te irías a vivir con él?

Minhyun se le quedó mirando, comprendiendo que ya no hablaba de él y Aron.

– Realmente lo tienes crudo ¿eh? – le comentó con una sonrisa triste. Minki pareció descolocado – Con Baekho. – le aclaró – ¿Cuántos años son?

– No cambies de tema. – le replicó nervioso. – Te vas a vivir con Aron.

– ¿Cuántos años te saca Baekho? – le preguntó con una sonrisa burlona, sin ninguna intención de volver al tema.

– Minhyun.

– Minki.

– ¿Me estás vacilando?

– ¿Lo estoy?

Minki resopló, le dio una patada al suelo y empezó a columpiarse, ignorándole, subiendo cada vez más alto.

– Si – dijo Minhyun un rato más tarde. – Me iría a vivir con él. – Minki puso los pies para parar de golpe, y casi se comió el suelo. – Supongo que me da miedo.

– ¿Por qué?

Minhyun se encogió de hombros, y ya no le sacó nada más esa noche.

 

No pudo quitarse de la cabeza lo que le había contado Minhyun, él y Aron se iban a vivir juntos. Porque si, terminaría siendo. Las parejas felices empezaban a darle asco.

Se acercaba su cumpleaños, y le daba un miedo terrible no pasarlo con Baekho, que no subiese a la ciudad para celebrarlo con él, que ni siquiera llamase para felicitarle.

“Hombre, llamarte si te llamará…”

No había ido a verle desde que se había mudado, hacía meses que no le veía, y aunque intentase convencerse de que estaba bien, que no importaba, que no le echaba de menos, en el fondo tenía mucho miedo. A que no volviera, no solo por su cumpleaños, si no nunca, a que no fuera a verle más, a que al estar lejos se hubiese olvidado de él, que se enamorase de otro chico, que nunca hubiese estado enamorado de él.

Por algún motivo que ahora encontraba ilógico siempre había dado por hecho que Baekho sentía lo mismo por él. Que no lo aceptaba, que se negaba a ello, que se reprimía, pero que también le quería. Él mismo había llegado a admitirlo, pero se había ido y no había vuelto a verle.

“¿Y si se ha olvidado de mi?”

Quería llamarle, decirle que le echaba de menos, pedirle que volviera, que fuera a verle. Alejarle no había servido si no para echarle de menos.

“Se ha olvidado de mi”

Se imaginó yendo a buscarle, plantándose en su casa para pedirle que volviera, y encontrándoselo con alguien más.

“¿Y porque no?” se dijo “No somos novios ni nada, Baekho es adulto, por supuesto que estará saliendo con gente”.

Hacía mucho tiempo que no lloraba, y se sintió como un imbécil.

Key le llamó al fin, con fecha para la grabación de ese anuncio para el que le habían pedido expresamente, y se obligó a animarse. No hizo falta mucho esfuerzo, porque de verdad tenía ganas, solo tenía que olvidarse de Baekho, convencerse de que no le importaba, centrarse en otras cosas. Otras cosas como la enorme sonrisa con la que el director del anunció le recibió cuando llegó al platón, con lo hermoso que le dejaron las maquilladoras, poniéndole rímel y pintalabios, sutil pero suficiente, en como le peinaron para hacerle parecer más femenino, en imitar las expresiones que Key le sugería, en hacer muecas frente al espejo, ensayando como, secretamente, llevaba semanas haciendo.

No tenía muy claro que debía hacer, no le dieron muchas instrucciones, pero le habían explicado como tenía que ser el anuncio, y dió su mejor esfuerzo. Su mejor esfuerzo para actuar como mujer primero, imitándo la forma de sonreír de las chicas que había visto en los doramas, de actrices de hollywood, de presentadoras de televisión. Luego le tocaría actuar como chico, y eso sería mucho más difícil, porque no podía dejar de pensar que actuar como él mismo no sería suficiente. Las muecas rudas le parecían exageradas, intentar parecer muy hombre no pegaría con él, y mientras se preparaba, visualizando mentalmente a los demás modelos de la agencia de Key, no dejaba de frustrarse pensando que no sería suficiente. ¿Cómo se puede actuar como lo que se es?

Al final optó por soltarse el peinado que le habían hecho, ya delante de cámara, fruncir las cejas como hacía Baekho cuando estaba serio, sonreír de lado, como hacía su hermano cuando se cansaba de él pero le encontraba adorable, y al final mirar a cámara, con los mismos ojos con los que hubiese mirado a Baekho si con ello hubiese podido ganar un beso.

Cuando el director mandó cortar y aceptó la toma Key fue a buscarle para abrazarle, diciéndole que se sentía muy orgulloso de él. Las maquilladoras le felicitaron también mientras le quitaban todo lo que le habían puesto, y el director, dándole un cheque con más ceros de los que él había esperado que se podían ganar yendo a hacerle muecas a una cámara.

Su madre fue la última en felicitarle, yendo ya para el coche.

– Me sigues impresionando – le decía – realmente te cambia la cara cuando te subes ahí.

Le sonrió, sin querer mostrarle lo abochornado que estaba. No sabía si debía darle las gracias. Él no consideraba que fuese para tanto, pero le gustaba, y si además al parecer lo hacía bien, o por lo menos lo suficiente como para que pudiera fingir felicitarle, ¿que más quería?

“A Baekho”.

– ¿Taekwoon ya habrá salido de clase? – le preguntó su madre mientras arrancaba el motor.

– Si, me dijo que a esta hora estaría.

– Ok, vamos pues.

Key se le había acercado antes para preguntarle como estaba, notándole triste, pero Minki no había querido responderle, le había dicho que no se preocupara y había evitado quedarse a solas con él el resto de la mañana.

Su madre aparcó frente al instituto al que ahora iba Taekwoon. Él ya les esperaba en la salida. Bajó del coche, cogió su mochila y le dio un beso a su madre.

– Llámame por la noche – le hizo prometer otra vez.

– Que siiii…

Le había pedido a Taekwoon si podían verse ya que tenía que bajar a grabar el anuncio, y él le había dicho que se quedase a dormir. Ahora que le tenía en frente, después de despedir a su madre con la mano hasta que giró la esquina, saltó a abrazarle, aún sabiendo lo mucho que le molestaba. Por su sorpresa Taek no le apartó. También debía haberle echado de menos.

Comió con él, en casa de su hermana, donde estaba viviendo ahora ya que ella trabajaba en la capital. Luego por la tarde le acompañó al entrenamiento. No le pusieron ninguna pega en que se quedase a verlo, y como las otras veces que había ido, disfrutó de las vistas. La verdad era que Taekwoon estaba mucho más cachas que la última vez que le había visto, tampoco le sorprendió viendo como les hacían entrenar.

– Os hacen sudar ¿eh? – le comentó cuando salió.

Taek sonrió, un poco, revolviéndose el pelo mojado con las manos.

– Bueno, lo justo.

 

Les dió por poner una peli de miedo por la noche, y se partieron de la risa, Taek diciendo que Minki chillaba como una nena y Minki chillando aún más para que Taek se riera. La gente decía que Taek era serio, no le conocían.

Minki fingía asustarse mientras disfrutaba del morbo de la sangre y los chillidos de esa tonta rubia que sería la primera en morir, pero fue Taek el que acabó tapándose la cara con las manos para no ver como la decapitaban de forma sangrienta. Fue Taek, el alto y musculoso jugador de futbol el que le clavó las uñas en el brazo cuando esa especie de monstruo se metió en el barco y empezó a perseguirlos, y entonces era Minki el que se reía.

Se despertaron a las tantas, porque era sábado y tenían el día libre los dos. Jugaron videojuegos, y Taek le hizo prometer a Minki que no volvería a ponerle películas de miedo.

– Como te cagaste.

– No – le respondía, muy serio – es que no me gustan.

Iba a replicarle, pero de mientras le estaba metiendo una paliza a su personaje en la play, por cuarta vez, así que se calló y se concentró en ganar esa ronda. Que perdió igual.

 

Se despidió de Taek ya por la noche, cuando le acompañó hasta el bus para ir a buscar el tren. La idea era volver antes, con el directo, que era más cómodo, pero se le pasó la hora, y la de los cinco siguientes. Ahora ya no tenía excusa, porque era el último.

– ¿Seguro que llegas? – le decía su madre mientras él estaba en el bus – como pierdas este…

– Si, si. Ya sé que es el último.

Si lo perdía tendría que quedarse a dormir, y seguro que a Taek no le importaba pero tenía entrenamiento al día siguiente muy temprano, si, aunque fuese domingo, y no le apetecía demasiado levantarse a las 7 de la mañana un domingo.

“Siempre se lo puedo pedir a Baekho…”

La idea era demasiado tentadora, pero se obligó a quitársela de la cabeza.

Bajó del autobús y entró en la estación, y aún faltaban sus buenos diez minutos para que pasara el tren.

“¿Ves?” se dijo “he llegado, ningún problema”.

Pero se esperó a picar el billete, esperó a fuera la estación a que pasaran esos diez minutos, a escuchar la llamada por megafonía a que el tren ya venía, a que este llegase al andén y se fuera. Y entonces llamó a su madre.

– ¡¡¡Mamá!!! – le hablaba con voz desesperada – que había mucho tráfico y el bus ha ido más lento y he llegado justo para verle irse. Pero que te juro que iba con tiempo.

– Vamos, que lo has perdido.

– Si pero que no quería, es que había tráfico y…

– Ya, ya… – suspiraba ella, cansada. Eran ya casi las doce de la noche, seguramente se había quedado despierta esperándole. Se sintió mal por un momento, pero de todos modos era demasiado tarde ya. – ¿Que vas a hacer entonces? ¿Te vuelves a casa de Taekwoon?

– Bueno…

Su madre no tuvo inconveniente en que se quedara en casa de Baekho, le pasó la dirección de su piso, que él no recordaba, y le hizo prometer que le llamaría para asegurarse de que aún estaba despierto y que le iba bien que se quedase. Él le dijo que si y en cuanto colgó cogió el bus para ir para allí. No avisó a Baekho.

“Que sea una sorpresa”.

Aunque la sorpresa se la llevó él cuando llegó allí y no le abrió la puerta.

Subió las escaleras del bloque corriendo, emocionado, pero al llegar a su piso no consiguió que le abriera por más veces que llamó al timbre. Le llamó al teléfono, pero no se lo cogió.

“Igual ha salido”. Se dijo. Eran más de las doce ya, pero ¿Por qué no? Mejor eso que no que estuviese durmiendo en casa de alguien…

Mientras iba para allí había estado cada vez más emocionado y nervioso, pero se desmoronó de golpe.

No se atrevió a llamar a Taek, ni a su madre, simplemente se apoyó contra la puerta y se dejó caer lentamente hasta quedar sentado en el suelo, hecho una bolita.

“Se ha olvidado de mi”.

 

 

 

 

Anuncios

Acerca de ShirokoToKuroko Fanfics

Somos... Otakus, k-popers, fujoshis, y... bueno, no vamos a poner el resto aquí! XD vale, vale... nos encanta leer y escribir, mirar animes y doramas, dibujar, escuchar música y fangirlear a tope!!!! y si, estamos locas! ^^

Publicado el enero 13, 2016 en Ámame profe. Añade a favoritos el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. ¡Muchas gracias! Por subir un capitulo más, y no dejarnos con ansias de más jajaja, te disculpamos por eso. También llegue a pensar que ya no habría continuación, pero aun así lo releía por que me encanta mucho. Y eso fue gracias a una amiga que me lo recomendó, también se me hizo extraño que no supiera la noticia por medio de twitter, pero mi amiga me aviso y casi me muero del infarto jaja ok no.. pero ¡Muchas gracias! ^^

  2. Ayyyy pobre Minki… qué miedo me da que Baekho vuelva… con alguien más…
    Enhorabuena por volver, chicas! Os echábamos de menos!
    PD : amo a Key, profesor Diva de otra Diva 🙂

  3. Que bien capítulo nuevo al fin
    Sii!!! Me ha encantado gracias por subirlo y espero en siguiente…
    Ha me has dejado con la duda..
    Solo espero que baekho no llege con alguien más..
    Saludos :3

  4. Minki esta sufriendo mucho TTnTT… bueno mejor, adoro el drama >< A merecido la pena la espera, el capitulo es genial. Tu tomate tu tiempo escribiendo, porque piensa que lo haces porque te gusta y no por obligacion asi que no te disculpes XD Aunque si el proximo lo subes en un periodo de tiempo mas breve se agradecera que me he quedado con las ganas de saber mas!! 😅 Espero que Baekho vea a Minki en las escalaras, que lloren mucho, que se digan que se quieren y luego que lo celebren =D

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: