Archivo de la categoría: Cuando Todo Cambia

Cuando Todo Cambia

ctc-5 2

 

Cuando Todo Cambia. Capítulo 1: Confusión

Cuando Todo Cambia. Capítulo 2: Desconsuelo

Cuando Todo Cambia. Capítulo 3: Eufória

Cuando Todo Cambia. Capítulo 4: Desazón

Cuando Todo Cambia. Capítulo 5: Aceptación

Cuando Todo Cambia. Capítulo 6: Deseo

Anuncios

Cuando Todo Cambia. Capítulo 6: Deseo

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing: Baekren (Baekho + Ren)

 

Capítulo 6: Deseo

Me despierto al sentir que alguien me sacude. Me incorporo algo asustado al principio, y entonces veo a Ren, agachado junto a mi cama, con el pelo suelto y revuelto y el pijama ancho que le cae sobre un hombro.

Clava en mí sus ojos brillantes, con los labios entreabiertos, y se me acerca, refugiándose entre mis brazos. Le abrazo, y él rodea también mi cintura apretando con fuerza.

Acaricio su cabello, se siente tan a gusto tenerle entre mis brazos… Siempre me ha gustado. Me hace querer protegerle, querer estar siempre a su lado, querer verle sonreír. Pero esta noche… Algo más está despertando en mí. Por un lado, que me haya buscado de esta manera hace que sienta algo cálido dentro de mí. Casi siento como mi corazón se derrite y me siento feliz por ver que me quiere. Y por otro lado… Mi corazón late deprisa. Mi sangre hierve y le siento a él caliente bajo mis brazos. Le siento contra mí, su cuerpo delgado y fibroso, y a la vez tan suave… Vuelve a mi mente la imagen de sus labios rosas y bien perfilados, y muero por probarlos. Y ya no solo sus labios, quiero probar todo su cuerpo, saborear su piel.

Echo una mirada rápida a la cama de al lado buscando a Aron, pero incluso en la penumbra puedo ver que está vacía. Estará con Minhyun. O no, no me importa.

La mano con que rodeaba a Ren baja hasta su cadera y con la otra cojo su rostro y lo alzo para poder llegar a sus labios.

Me detengo a tan solo unos milímetros, saboreando el momento, y luego salvo ese poco espacio para saborear ahora sus labios.

Son suaves, son dulces, son mucho más de lo que hubiera podido imaginar.

Mi corazón late cada vez más rápido, cada vez hace más calor, y un extraño hormigueo empieza a acumularse entre mis piernas.

Abro mis labios y rozo los suyos con mi lengua, al instante siguiente la suya sale a recibirme y me pierdo entre nuestras bocas unidas.

Tiemblo. Por el placer de sentirle, por el gozo de estar besándole al fin, y por ese calor hormigueante que recorre todo mi cuerpo.

Se sube a la cama y se sienta sobre mis piernas. Suspiro. Se acerca más a mi cuerpo y agarra mi cabello, yo le atraigo aun más hacia mí, bajo mis manos y aprieto con fuerza sus nalgas. Jadea. Arquea la espalda y echa la cabeza hacia atrás. Y aprovecho para besar su cuello, lamer su cuello, morder su cuello, cualquier cosa para que siga jadeando así, y frotándose con esa fuerza contra mi cuerpo.

Puedo sentir su entrepierna hinchada contra la mía, esta excitación es casi dolorosa, y suspiro cada vez que se mueve, provocando corrientes eléctricas por todo mi cuerpo.

Cuelo mis manos bajo su ropa y acaricio la piel de su vientre, de su espalda, de su pecho, de su trasero.

Suspira, y cuela sus manos también bajo mi ropa.

– Frio…

Oigo que se ríe y vuelve a besarme. Juego con su lengua y todo mi cuerpo tiembla por el contacto. Hace tanto calor…

Aprieto sus nalgas, gime contra mi boca. Le deseo, a todo él, entero, ahora.

– Te amo… – suspiro contra sus labios.

Coloca sus manos contra mi pecho, se aparta.

– ¿Y porque no me lo dices? – me pregunta.

Su voz suena extraña. Es su voz, y a la vez no lo es.

Dudo un instante, confuso.

– Yo… Te lo estoy diciendo ahora…

Niega con la cabeza, sacudiendo los cabellos rubios.

Alcanzo a ver en sus labios una sonrisa triste, y al instante siguiente desaparece.

Me incorporo de un salto. La luz del amanecer apenas empieza a colarse por la ventana y Aron duerme, tranquilamente, en la cama de al lado.

Un sueño. Ha sido solo un sueño.

Por desgracia este sueño ha tenido consecuencias, que me temo voy a tener que solucionar por mi solo.

Suspiro y me levanto dirigiéndome al baño a por una ducha.

 

Y aquí estoy, un domingo a las ocho de la mañana, sentado en el sofá, duchado y completamente desvelado. Y sintiéndome completamente idiota.

No, hace días que me siento idiota. Ahora sé, con seguridad, que soy un total y absoluto imbécil.

Ren me quiere. Lo ha dicho des del principio, solo quería que le demostrara que yo también, ¡yo mismo me ofrecí a demostrárselo! Y alargándolo cada vez más he estado a punto de dejarlo correr. Inútil.

Ahora me doy cuenta de que no, no estábamos bien. Igual que yo le he echado de menos este tiempo él también lo ha hecho, tal vez incluso más. Solo tengo que decírselo, decirle de corazón que le quiero, que le amo, que es la cosa más preciosa y perfecta para mi y que no hay nada que desee más que estar junto a él, saborear sus labios rosados y…

Y vuelve a mi mente el sueño de esta noche. Si, también quiero eso.

Así que ahora espero impaciente a que despierte, para disculparme por haber sido un imbécil todo este tiempo, suplicarle que me perdone y cumplir al fin mi promesa demostrándole lo mucho que le amo.

Pero el primero en salir de la habitación no es Ren, sino JR, que se me queda mirando como si fuera un alien.

– ¿Qué pasa? – le pregunto.

– ¿Qué haces tú despierto? Son las… ¿9?

– 8:43, – le corrijo. – no podía dormir.

Aun con los ojos como platos se acerca a mí y se deja caer sobre el sofá.

– Yo tampoco he dormido mucho… – me explica – Lime no me devuelve las llamadas.

Ah, ya… Su novia Lime…

– ¿Ha pasado algo? – no creo que pueda servir de mucho como consejero amoroso, pero me veo obligado a preguntar, es mi amigo al fin y al cabo.

Él niega con la cabeza.

– Nada, solo están ocupadas con el comeback. Pero hace días que no la veo y… En fin. No me hagas caso. Me voy a la ducha.

Sonríe, aunque forzado, y se levanta para dirigirse al cuarto de baño.

Aron es el siguiente en despertarse. ¿Es que Ren va a ser el último? Va directamente a la cocina a hacerse un café y ni me ve. A la vuelta, ya más consciente, también me mira sorprendido.

– ¿Qué hora es? – se extraña.

– Las 8:57. – respondo automático.

Se encoge de hombros y sigue hacia el otro cuarto de baño.

Y, efectivamente, el siguiente en levantarse es Minhyun.

– Sí, estoy despierto, he sido el primero en levantarme. Son las 9:04 y ambos baños están ocupados. – le suelto antes de que me diga nada.

Se me queda mirando con una ceja levantada.

– ¿Te pasa algo? – Suspiro y niego con la cabeza. – pues se te ve nervioso.

– Ya… – ¿nervioso? ¿Por qué? Ah… Suspiro. – Oye Min. – una idea cruza por mi mente. – ¿puedo pedirte algo?

– Em… Claro…

– Yo… Quería hablar con Ren hoy, – le explico – ahora cuando se levante. A solas. No voy a pediros que os marchéis Pero… Podéis… Em… Manteneros apartados.

– Claro, faltaría más. – me sonríe. Es desconcertante porque hace días que no me habla, pero supongo que si arreglo las cosas con Ren, de verdad, haciendo las cosas bien hechas, él también me perdonará. – No la cagues otra vez ¿Vale?

Y dicho eso se vuelve a la habitación, pero a medio camino se gira y me pregunta, algo nervioso.

– Oye… Ya que estamos de favores… ¿Podrías decirme en cuál de los dos baños está Aron?

¿Eing? Ok, no preguntes…

– El del fondo – Le respondo antes de querer imaginar nada.

Y él se da la vuelta y sale corriendo del comedor.

Sacudo la cabeza, intentando alejar de mi mente imágenes que nadie ha invitado a mi cerebro.

Las nueve y cuarto, JR sale de la ducha, se viste y se mete en la cocina a prepararse el desayuno.

Las nueve y veinte, vuelve con un cuenco de cereales y enciende la tele mientras come.

Las nueve y media, impaciente, me voy a la cocina a buscar también algo de desayuno, pero incapaz de meterme nada en el estómago termino bebiendo solo un vaso de agua.

Las nueve y cincuenta, Aron sale del baño con una sonrisa sospechosa. No pienses Baek, no imagines nada.

Las diez, Minhyun viene también a por desayuno, prepara el suyo y el de Aron y se une a JR en la sala.

Las diez y cuarto. Bueno, ya vale. ¿Es que no va a levantarse?

Al fin me decido a ir a su habitación. Llamo a la puerta y abro un poco para asomarme al otro lado. Él está despierto, jugando a algún juego en el móvil sentado sobre la cama. Suspiro.

– ¿Puedo?

Se gira a mirarme. Por un momento parece dudar, casi podría asegurar que se sonroja, pero asiente y deja el móvil sobre la cama.

– ¿Puedo hablar contigo?

– Depende. ¿Son noticias buenas o malas noticias?

Minki y sus rarezas.

– Bueno, espero que las encuentres buenas.

– Entonces adelante, colma de dicha mis oídos.

Sonrío ante su broma, si más no parece animado.

Me agacho junto a la cama, a su lado, y pienso un instante en lo que voy a decir.

– En primer lugar… Quería disculparme, por haber sido tan idiota todo este tiempo, por haberte hecho sufrir tanto cuando sabes que es lo que menos deseaba. Sé que ya te dije esto una vez y que prometí no hacerlo de nuevo y que de nuevo caí otra vez en la costumbre de que todo me saliera mal. Creo que realmente soy idiota, – me rio, nervioso, pero me relajo un poco al ver que él sonríe también. – creo que tendrás que tener paciencia conmigo…

– Tranquilo, voy acostumbrándome a que seas tan torpe.

Vale, no estoy seguro de como tengo que tomarme eso. Mejor sigue hablando.

– También… Bueno, quería cumplir mi promesa. – me mira algo desconcertado. – Creo que ya sabes que te quiero, que, aunque tarde, me di cuenta de que en realidad te amo, y te prometí que te lo demostraría, que haría algo para merecerte. Y creo que finalmente he encontrado la manera de estar a tu altura, o acercarme a ello. Espero que aun no sea demasiado tarde para eso.

Suspira, y puedo ver en su expresión vacía que está feliz, y nervioso.

– Claro, me muero por ver que tienes preparado.

Sonrío, nervioso. Me pongo en pie y cojo su mano, arrastrándole conmigo. De nuevo las mismas preguntas de siempre. ¿Le gustara? ¿Sera suficiente? ¿Y si algo sale mal? Pero ya no puedo permitir que las dudas me dominen por más tiempo. Tengo que hacerlo, y que pase lo que tenga que pasar.

Le llevo hasta la habitación del fondo, la que utilizamos a veces para ensayar en casa. Me siento en el taburete del teclado y le pido que se siente a mi lado. Obedece, ansioso, y yo fijo mi atención en el instrumento.

Coloco las manos sobre las teclas, los dedos me tiemblan. El corazón parece que va a salirme disparado del pecho, seguro que se oye des del comedor…

Cierro los ojos y respiro hondo, y aun sin abrirlos empiezo a tocar.

Despego los labios, y mi voz se suma a los acordes del teclado. Vacilante al principio, con más seguridad luego.

La canción no es mía, ya me gustaría. Es una mezcla de Sandy, Not over you y I’m sorry, a la que he cambiado la letra para decirle con ella todo lo que siento.

Hablo primero de cómo era todo antes. De nuestra amistad, o lo que yo creía que era amistad cuando para él era un romance. Canto sobre ello como la mejor época de mi vida. Porque lo es, porque mi vida empezó a ser perfecta en cuanto le conocí. Hablo de la ansiedad que me causó saber que vivía en una mentira, y verme obligado a romper ese sueño, por simple idiotez, por no darme cuenta antes de mis sentimientos. Hablo del dolor, del dolor que me causaba verle triste, saber que yo era la causa de todo su sufrimiento. Hablo de la alegría al descubrir que en realidad le amaba, de la maravillosa sensación de ligereza que siente uno estando enamorado, la calidez en el corazón y las mariposas en el estomago, que hasta entonces solo conocía por los libros y películas se volvieron reales. Hablo de la frustración y la impotencia, cuando te das cuenta de que lo has hecho todo mal, cuando no sabes si serás capaz de reparar tus errores, cuando te das cuenta de que eres un idiota y de que hagas lo que hagas terminas hiriendo a quien más quieres. Y hablo del deseo de arreglar todo eso, de ser perdonado y de compensarle, pero por encima de todo de estar a su lado, y de crear con él miles de buenos recuerdos por cada una de las veces que le e herido, de verle sonreír por cada una de las lagrimas que ha derramado, de hacerle feliz.

La canción se acaba, y aun con los ojos cerrados y las últimas notas resonando en el aire detengo mis dedos sobre el teclado.

Me siento extrañamente calmado. Ya está, lo he hecho, si esto no funciona ya no puedo hacer mas. Pero a medida que pasan los segundos y él sigue sin decir nada me voy poniendo nervioso. Di algo Ren, por favor, dime algo.

Tengo miedo. Miedo de que no le haya gustado, miedo de que aun así me rechace, miedo de tantas cosas.

Abro los ojos y me giro hacia él. Esta llorando. Silenciosas gotas caen lentamente se sus ojos enrojecidos.

– Minki… – le llamo en un susurro.

Él me mira, clava sus ojos en mi un instante, luego murmura un “te amo” y salta hacia mi. Siento sus labios sobre los míos, sus brazos agarrándome fuerte, asfixiándome, y tardo unos segundos en comprender que me está besando y ser capaz de reaccionar.

Cierro de nuevo mis ojos y me abandono al sabor y al tacto de sus labios de caramelo, abrazándole con fuerza, no voy a soltarle nunca.

Enredo mis dedos entre sus largos cabellos, mi lengua entre sus labios, negándome a sentir nada que no sea él.

Al fin me obligo a separarme. Recuesto la frente contra la suya acariciando su rostro con necesidad.

– Entonces… – le pregunto aun jadeando – ¿Quieres… Ser mi novio?

En su rostro aparece una sonrisa enorme, las más brillante que he visto nunca, y siento mi corazón fundirse.

– Sí, sí, sí, sí, claro que sí – murmura contra mis labios. – claro que quiero Baek, perdóname por haber sido un imbécil yo también… Tenía miedo de que no sintieras lo mismo que yo, te amo…

Sus labios vuelven a buscarme, y me entrego a ellos. Nos abrazamos y nos acariciamos mientras nuestros labios se enredan. Parece que queramos recuperar todos estos meses de tiempo perdido en este beso único. Demasiado tiempo queriéndonos en silencio, amándonos sin hacer nada, deseándonos sin ser conscientes de ello. Pero nunca más, porque ahora todo ha cambiado, y nunca más voy a apartarme de él.

 

Mis manos recorren su piel suave, mis labios no pueden separarse de los suyos. ¿Cuánto rato llevaremos besándonos? ¿Minutos? ¿Horas? ¿Días? No es suficiente, no dejare de besarle hasta que se me desgasten los labios. El tacto de las sabanas bajo nuestros cuerpos me sugiere que esto acabará en mucho más que besos, y lo deseo, hasta el punto que empieza a ser doloroso.

– Te amo – susurra de nuevo contra mis labios.

– Te amo –  respondo yo – te amo.

Voy a decírselo las veces que haga falta, demasiado tiempo hemos perdido ya.

– Cuando os hartéis de comeros mutuamente igual os interesa saber que vamos a comer. – Es Minhyun, que nos mira fijamente recostado contra el marco de la puerta.

Tierra trágame. ¿Cuánto rato llevara allí? De repente todo el calor que sentía se concentra en mis mejillas y me siento sonrojar.

Pero Ren se incorpora, como si no le importase lo más mínimo estar medio desnudo y en la situación en la que está.

– Oye Min, llevo meses aguantando oírte gemir como una perra cuando Aron te la mete hasta el fondo, así que ahora te callas, te vas y cierras la puerta y me dejas disfrutar de mi novio hasta que me harte ¿Vale? Oh, mi novio, que bien me ha sonado eso… – se lo suelta de un tirón, sin inmutarse,  sonriendo al final, y Minhyun enrojece también y sin decir nada cierra la puerta y nos deja solos de nuevo.

Aun estoy atónito por lo que acaba de pasar que él ya me está besando otra vez. No le doy más vueltas y enredo mi lengua con la suya, tumbándome de nuevo en la cama junto a él.

Me entrego a sus labios, a sus caricias, besándole a mi vez, devorándole. Su piel suave, sus labios dulces, sus ardientes suspiros. Nunca me cansare de él, jamás. Su cuerpo pequeño y cálido entre mis brazos, sus brillantes y contadas sonrisas, sus extraños pucheros, sus manías y rarezas.

Y de nuevo me abruma el pesar por todos esto meses de dolor y tristeza, por todo lo que nos hemos perdido por pura idiotez.

Me separo de sus labios, y le abrazo, muy fuerte.

– Lo siento…

El se separa, y me mira a los ojos.

– Baek… Déjalo ya…

– Pero… Todo este tiempo… Pienso en todo el tiempo que hemos perdido, hiriéndonos, gritándonos… Me sabe tan mal no haberme dado cuenta antes…

– Ambos hemos sido unos imbéciles. – murmura acariciando mi mejilla – pero no le des más vueltas, ya esta, ahora todo está bien… – sonríe, tan dulce, tan brillante.

Y le sonrío también, acariciando a la vez su rostro, apartando de su cara los mechones platinados.

– Si… Me alegro de que todo vuelva a ser como antes…

– No Baek, – Niega sonriendo – todo ha cambiado ahora. Y espero que no cambie nunca mas…

Se acerca y nos fundimos en otro largo beso. Tiene razón, y nunca dejare que esto se pierda, nunca dejare que lo que tengo ahora cambie.

 

CTC 6

SHIROKO

Cuando Todo Cambia. Capítulo 5: Aceptación

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing: Baekren (Baekho + Ren)

 

Capítulo 5: Aceptación

Los días siguientes pasan como en una nube. No soy muy consciente de nada.
Vamos al hospital por lo de mi tobillo, el médico me diagnostica un esguince y me receta una semana de reposo absoluto. Sale por un internet un artículo de una fan diciendo que Ren y yo estamos pasando una crisis de pareja. Es de la policía, la misma que prometió encontrar mi mochila. No dejo que me altere en absoluto. Un par de días después tenemos el concierto en Los Ángeles y lo soporto a base de pastillas y un vendaje bien apretado. Una fan vestida de lolita se cuela en los lavabos y me abraza, alguien nos grita a Ren y a mi que estamos juntos, “Baekren is real” no se imagina ella hasta que punto. Recuerdo lo que lleva diciendo el Manager des que salió ese artículo, “fanservice” sonrío y le cojo de la mano.

Cuando volvemos a casa mi tobillo esta hinchado y duele horrores. Mas calmantes y vamos a grabar el MV de Sandy. Simplemente nos graban haciendo tonterías delante de una cámara mientras vamos de compras con nuestras estilistas. Ren se mantiene aparte en todo momento, solo habla con las noonas y con Aron, que hoy parece especialmente inspirado con su fanservice, como yo no puedo ni siquiera acercarme a Ren me dan un par de escenas con Minhyun. Mi tobillo no deja de doler, definitivamente no es el mejor día de mi vida, pero solo por ver a JR con un lazo lila removiendo el trasero frente a una cámara creo que ha valido la pena.

Al día siguiente no puedo ni levantarme de la cama. Las vacaciones han terminado, volvemos a tener horarios apretados y poco tiempo libre. Me dan unos días de descanso por mi lesión mientras empiezan con la coreo nueva. Lo agradezco, aunque eso signifique pasarme todo el día solo en el apartamento y tener el triple de trabajo cuando vuelva.

Eso me da mucho tiempo para pensar, pero no se me ocurre absolutamente nada.

Tengo que hacer algo grande, que le impresione, y tengo que hacerlo pronto. ¿Qué? Esa es la questión. Nada me parece suficiente para él.

Al final me rindo y decido preguntarles a mis compañeros. “Algo grande”.

– Flores, dulces, ropa, – me sugiere Minhyun – tú conoces sus gustos mejor que nadie, hazle regalos.

No me convence. Demasiado materialista.

– Solo tiene que ser algo que salga de ti mismo, da igual lo que sea, si lo haces con amor le gustara. – ese es el consejo de Aron, sin duda tiene toda la razón del mundo, pero ¿En qué me ayuda eso?

Mi última opción es JR.

– Sexo. – me dice.

– ¿Qué?

Me quedo mirándole con los ojos como platos. ¿Que se supone que significa?

– Lo digo en serio, tíratelo, que mejor manera de decirle lo mucho que le deseas.  – lo dice con un tono tranquilo mientras sigue jugando a la play, o no estoy entendiendo bien o… No, no puede estar hablando en serio.

– Pero… No creo que…

– A ellos les funcionó.

– ¿Ellos?

– Minhyun y Aron, ¿Quien va a ser?

Mis ojos se agrandan aun más.

– ¿Es que ellos lo han hecho?

Al fin se gira a mirarme, con una ceja levantada.

– ¿Nunca les has oído? No si al final serás tonto de verdad… – sigo demasiado shockeado como para responder. – Si Baek, lo han hecho, llevan más de cuatro meses juntos y como toda pareja viviendo bajo el mismo techo han llegado a ese punto de intimidad. ¿Me sigues? ¿O necesitas que te lo repita?

No me lo creo… Vale que Aron ya tiene veinte pero… Minhyun es más joven que yo. ¿Cómo…?

– Oye, ¿me estás diciendo que no tenías intención de hacerlo con Ren cuando estés con él?

Siento como me suben los colores. ¿Cómo me pregunta algo así?

– Bueno… Yo… Somos muy jóvenes y… Pensaba…

– ¡Ah! – tira el mando de la play y se deja caer sobre el sofá. – ¡Baek, al final te meteré un sopapo! ¡¡¡Y lo tendrás merecido!!! ¿Cómo te cuesta tanto?

Me quedo callado mientras me suben los colores. Nunca me lo había llegado a plantear, y si bien es cierto que le deseo, que muero por probar sus labios rosados y tocar su piel suave, ¿Me atrevería? ¿Me atrevería a hacer algo más?

No, tiene que ser algo más especial, algo más… Tierno.

Le doy las gracias a JR por su consejo y decido mejor pensar algo por mi mismo. Algo especial, algo grande.

Se acerca el cumpleaños de Ren y se me acaba el plazo. No quiero pasar su cumpleaños estando así.

Por suerte estos días tengo poco trabajo y mucho tiempo libre para pensar. Algo se me ocurrirá.

 

Una semana más tarde lo tengo todo planeado. Mis compañeros tienen ensayo toda la mañana, así que tengo tiempo de prepararlo todo.

Son las 12 y todo está a punto. Ya deben estar a punto de terminar el ensayo y seguramente se quedaran a comer. Yo no tengo que estar en la agencia hasta las 2 para en ensayo vocal, hay 15 min de aquí a la agencia. No es mucho tiempo, pero será suficiente.

Llamo a Ren al móvil, cruzando los dedos para que me lo coja. Aunque en los últimos días hemos estado… Menos peleados, seguimos algo distantes. Al quinto pitido suena su voz al otro lado.

– ¿Yobuseyo?

– Hola Rennie. Soy Baekho. ¿Puedes venir ahora al apartamento? Tengo algo para ti.

Casi puedo sentir como sonríe al otro lado, aunque evidentemente esa sonrisa no se habrá mostrado en su rostro.

– ¿Tienes algo para mi? – me pregunta – O quieres decirme algo.

– Ambas cosas – le respondo.

– Voy para allá.

– Te espero.

Oigo como cuelga, dejo mi móvil sobre la cama y cojo las muletas para ir hacia el comedor. El maldito tobillo no se curará nunca…

La sala está llena de rosas blancas, casi del color platino de su suave cabello. Sobre la mesita la caja de chocolates que le he comprado y en la pared una pancarta grita con letras brillantes “te quiero”.

Es horrible. Resulta empalagoso e infantil.

– ¡Ah! Mierda.

Tiro las muletas al suelo y vuelvo a la habitación a la pata coja. Le llamo de nuevo.

– No vengas. – le digo – no es suficiente, aun no.

– ¿Que pasa Baek? – oigo que me pregunta desconcertado.

– No es suficiente, lo que había preparado no es suficiente para ti. Espérame un poco más…

Le oigo suspirar.

– No sé porque no me extraña… – mierda, le he decepcionado – Te espero, claro, pero… Ya no tardes mucho más…

– Está bien. Solo unos días más, quiero que sea especial…

– Vale. – me responde. – entonces ya vendrás tu. Hasta luego. Te quiero.

Y cuelga.

“Te quiero”

Siento mi corazón estallar de alegría. “te quiero”.

Sí, me lo ha dicho miles de veces antes, pero… Ahora la situación es muy distinta, tiene mucho más significado, mi estomago se encoge de emoción mientras mi corazón se hincha de amor, y casi me siento flotar. Ese sentimiento, esa calidez que sus palabras han dejado en mí…

Decido aprovechar esa alegría en preparar algo aun mas especial, algo que de verdad pueda hacerle feliz y demostradle que le amo, que muero por estar a su lado otra vez.

 

Por la tarde la furgoneta pasa a recogerme y me deja en la agencia. Tenemos ensayo vocal.

JR baja a buscarme a la entrada y me acompaña al estudio. Desde que llevo las muletas que me trata así, me hace sentir tan inútil…

En la sala encontramos a Minhyun y Aron aislados en un rincón y a Ren distraído con el móvil. Me saluda al verme, y casi me parece ver una sonrisa en su rostro. Otra vez siento ese aleteo de mariposas y el corazón se me acelera.

Sin dudarlo un instante voy hacia él y me siento en la silla a su lado, regalándole una sonrisa que tampoco puedo reprimir.

– Hola Rennie. ¿Cómo fue el ensayo?

– Cansado – me responde – como siempre. Y aburrido.

– ¿Aburrido?

– Si, si tú no estás es aburrido.

Dice eso sin mirarme, con el rostro inexpresivo y la vista fija a la pantalla del móvil. Y aun así yo me siento como si me hubiesen catapultado al cielo.

Soy consciente de que los demás nos miran sorprendidos. Hasta hoy no nos hablábamos. ¿A qué se debe el cambio? Yo también me lo pregunto, pero no quiero darle demasiadas vueltas, esto es perfecto de momento. Hasta que tenga todo listo para convertirlo en algo más.

 

Pasan los días. Ren y yo nos llevamos cada vez mejor, poco a poco estamos recuperando la relación que teníamos. Han vuelto las horas interminables de charlas inútiles, las risas y las sonrisas, y aunque no hemos vuelto a dormir juntos ya siento como busca de nuevo el cobijo de mis brazos. Y yo nunca he sido tan feliz teniéndole a mi lado.

Ya no llevo las muletas, estoy prácticamente recuperado y ya me he unido a los ensayos. JR se encargó al principio de enseñarme la coreo, pero a los pocos días dejó eso en manos de Ren al ver que nos a llevábamos bien de nuevo, ahora volvemos a ser inseparables. Pasamos casi todo el día en el gimnasio repitiendo una y otra vez los cuatro pasos que llevamos hasta que consigo aprenderlos, en los descansos repasamos las melodías en las que yo llevo ventaja. El ritmo vuelve a ser agotador, pero me siento como si hubiésemos vuelto atrás, a ese tiempo en que todo estaba bien entre nosotros.

Su cumpleaños se me cae encima, pero ya no lo temo, tal y como estamos ahora será perfecto. De hecho tal y como estamos ahora todo es perfecto, podría quedarme así para siempre. Empiezo a no ver la necesidad de declararme. Total, ¿Para qué? Estamos bien, más que bien. Se le ve feliz, y yo lo estoy también. Si me declaro… ¿Le gustara lo que le tengo preparado? ¿Cambiaran las cosas entre nosotros? Sé que me corresponde pero… Hay tantas cosas que pueden salir mal… ¿Por qué no simplemente dejar que las cosas sigan su curso? Ahora estamos bien, no es necesario más…

 

Llega el día de su cumpleaños. No vamos a hacer ningún acto especial ya que lo celebramos junto el mío y el de Minhyun hace tiempo, tenemos ensayo y una agenda igual de apretada que el resto de días, pero aun así es especial.

Me levanto temprano para poder despertarle. Minhyun y Aron han tenido la misma idea y me los encuentro en la cocina untando galletas en chocolate para hacerle un improvisado y diminuto pastel.

– Tiene buena pinta.

Aron me sonríe, aun con las gafas puestas. Minhyun me ignora completamente. Lleva sin hablarme aproximadamente lo mismo que hace que vuelve a hablarme Ren.

– ¿Os ayudo? – les pido entusiasmado.

– Claro – me responde Aron con una sonrisa.

– No.

– ¡Min! – le regaña Aron.

Este suspira y se gira, enfrentándome con ojos enojados y apuntándome con el cuchillo de la nutella.

– Para que luego te lleves tú todo el merito y te sonría sin haber hecho nada y vuelva a estar contigo aunque no te lo merezcas. No. Búscate la vida. – se gira y sigue a lo suyo ignorándome por completo.

– ¿Estás enojado porque me ha perdonado?

– No, – sigue seco sin girarse – estoy enfadado porque no has hecho nada para merecerlo.

Aron se acerca a él y le coloca una mano en el hombro, hablando muy cerca de su oreja.

– Min, si ellos lo han arreglado y están bien así no tienes por qué meterte…

Minhyun suspira, ¿realmente le molesta tanto?

– Está bien, – me dice – ayúdanos. Pero voy a dárselo yo.

– Claro. – le respondo sonriendo.

No entiendo porque está tan enojado, pero ya se le pasará. Hoy solo voy a pensar en Ren. Es su día, y va a ser un día genial.

 

Terminamos de decorar el improvisado pastel con bolitas de colores y una vela. Despertamos a JR para estar el grupo entero y vamos a ver al maknae. Al principio le cuesta abrir los ojos, pero cuando nos ve parece incluso sonreír.

Me mantengo apartado al principio, no quiero hacer enfadar a Minhyun, pero cuando ya ha abrazado a todos me acerco y le susurró “feliz cumpleaños” al oído. Él sonríe, coge mis brazos rodeándose con ellos y me besa en la mejilla.

– Gracias – susurra recostando la cabeza en mi hombro. Acaricio su cabello, se ve tan tierno así, tan dulce. Mis ojos se clavan en sus labios, ¿serán tan suaves como parecen?

– Bueno pues, ¿pasamos a los regalos?

La sugerencia de Minhyun me devuelve a la realidad. Me aparto de Ren con pesar y dejo que vaya abriendo uno a uno los regalos que hemos dejado en un montón a los pies de su cama.

Abre los paquetes, demostrando sin ninguna clase de vergüenza cuales le gustan y cuáles no. Res es completamente transparente para estas cosas. A todos nos queda claro que la camiseta de JR le parece horrenda, mientras que el CD de Minhyun le encanta, aunque para expresar lo segundo solo ha necesitado curvar un poco los labios hacia arriba.

Se terminan los regalos y tenemos que apresurarnos para llegar a la empresa.

Conseguimos llegar solo cinco minutos tarde, cosa que cualquier otro día hubiese supuesto un sermón de otros diez minutos y un ensayo de lo más estresante, pero hoy nos lo perdonan por ser el cumple de Ren.

El coreógrafo está de buen humor, no nos exige tanto y hacemos descansos más largos. Hoy es un día relajado.

Más tarde llega el Manager, también con su regalo, y aprovechamos para llevarle el pastel a Ren.

Este sonríe y sopla las velas, y frunce el cejo cuando vuelven a encenderse, a lo que todos nos reímos de su gracioso puchero.

– ¡Eh! ¡Eso es trampa!

Nos hacemos fotos y escogemos la mejor para colgarla en el fancafé. Aprovechamos también para crearle a Ren una cuenta de twitter, y a las pocas horas le siguen cientos de fans de todo el mundo. ¿Cuándo nos hemos hecho tan populares?

 

Por la noche los chicos se retiran y Ren y yo nos quedamos charlando en el sofá. En realidad apenas hablamos, solo nos cogemos de la mano y nos quedamos en silencio.

Pero estoy nervioso. Oigo su respiración a mi lado, el aire entrando y saliendo por sus labios rosas, esos labios perfectamente perfilados. ¿Serán tan suaves como parecen? ¿Sabrán dulces?

Me imagino girándome y besándole, uniendo mis labios a los suyos que me esperan abiertos.

No. Contrólate.

No debes besarle, no pienses en sus labios. No pienses en esos labios pequeños en forma de corazón, no pienses en esos labios brillantes que te llaman…

¿Y por qué no? Al fin y al cabo es lo que él también ha querido desde el principio ¿No?

Lentamente ladeo mi cabeza, con el corazón repiqueteando con fuerza. Me acerco a sus labios y siento su aliento contra los míos. Un cosquilleo recorre mi cuerpo, haciéndome temblar. De repente parece que hace más calor. Mis mejillas arden, mis manos tiemblan, y mis labios se acercan, nerviosos, cada vez más a los suyos.

Puedo sentir su calor, su respiración tan nerviosa como la mía. Deseo ese beso con todas mis fuerzas. Cierro los ojos y recorro el espacio que nos separa.

Y siento como, en un rápido movimiento, su mano gira mi rostro y sus labios presionan mi mejilla.

– Buenas noches Baek. – murmura bajito.

Reacciono cuando oigo la puerta de la habitación cerrarse tras él.

 

¿Qué ha pasado? ¿Que ha sido eso? El dijo que quería besarme. Le oí que lo dijo hace tiempo. ¿Es que ya no quiere? ¿Qué es lo que ha cambiado?

Que entonces “estábamos juntos”. Tengo que hablar con él. Me equivocaba. Si es necesario, se lo prometí. ¿Cómo soy tan inútil de pensar que las cosas estaban bien así…?

Ah! Le deseo tanto…

¡De mañana no pasa! Mañana hablaré con él. Espero que lo que he preparado sea suficiente…

De momento me voy a la cama a ver si soy capaz de dormir.

 

CTC 5

Cuando Todo Cambia. Capítulo 4: Desazón

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing: Baekren (Baekho + Ren)

 

Capítulo 4: Desazón

Me golpeo contra la pared opuesta del pasillo y me deslizo por ella hasta quedar sentado sobre el suelo, en trance.

Mi mente está completamente en blanco, ninguna idea en mi mente, ninguna idea sobre lo que acaba de pasar. Ninguna opinión, ningún sentimiento.

Pero me siento aturdido, como si estuviese en el fondo de un lago, el agua que me separa de la superficie es demasiado densa para dejarme ver las cosas con claridad. Y aun así mi pecho duele, si salgo del lago será mucho peor.

A mi lado Minhyun, JR y Aron me miran sorprendidos, preocupados, temerosos de mi reacción.

Evidentemente han escuchado todo.

Sin decirles nada me pongo en pie, y me abro camino entre ellos para volver a la sala y me dejo caer sobre el sofá.

Mis manos encuentran una almohada, y sin pensarlo la coloco sobre mi rostro, apretándola.

Me cuesta respirar. Me ahogo. Jadeo por aire, cada vez más rápido, hasta que la capa de agua, ahora como cristal, se rompe en mil pedazos recuperando yo mis sentidos.

Y grito, de dolor, de tristeza, de rabia, de impotencia, desahogando todos esos sentimientos que ahora me golpean y me desbordan. Grito, desgarrándome la garganta al emitir ese sonido que la almohada amortigua, hasta que mi voz se transforma en llanto, y las lágrimas caen sin que pueda hacer nada por retenerlas.

Soy un imbécil. Lo sé. ¿Que esperaba? Después de todo lo que le he hecho. ¡Maldita sea! ¿Qué esperabas inútil!?!

¿Por qué siempre le estoy haciendo daño? ¿Porque, si le quiero tanto, solo consigo estropearlo una y otra vez? Lo único que quiero es que sea feliz. ¡Y no dejo de cagarla cada vez más!

¡Maldito! ¡Maldito! ¡¡¡MALDITO!!!

Siento como me abrazan. Unos brazos entorno a mi cuerpo, una mano en mi hombro y otra cogiendo las mías.

La presión de mis dedos se afloja y la almohada cae al suelo. Abro los ojos, negados de lágrimas. Me los seco y miro a mis compañeros. Aron me abraza, sentado a mi lado en el sofá, con la cabeza enterrada entre mis hombros. JR palmea mi espalda y acaricia mi cabeza, de pie a mi lado, sonriéndome para darme ánimos. Minhyun me coge las manos, arrodillado frente a mí, mirándome con tristeza y calidez.

– Lo siento – les digo sin dirigirme a nadie en concreto – es mi culpa, no quería preocuparos. Lo arreglare, yo… – las lagrimas amenazan con salir de nuevo, y antes de que lo hagan cojo aire y aprieto los puños, conteniendo el llanto.

– Esta bien Baek. Somos tus hyungs, estamos aquí para preocuparnos por ti y ayudarte. – me responde JR apretando mi brazo con fuerza y cariño.

– Te ayudaremos en todo Baekho. No me gusta ver tristes a mis dongsaengs. – Aron se incorpora, forzando una sonrisa y mostrándome unos ojos también húmedos de lágrimas.

– Yo… – este es Minhyun, algo sonrojado. – lamento haber sido tan critico contigo. Tú también lo estabas pasando mal y… No fui justo.

– No importa Min. Tenías razón. Fue mi culpa, soy un inútil. – me obligo a mi mismo a sonreír, tragándome las lagrimas que no consigo detener.

– No Baekho, no digas eso. – me replica el mayor de todos incorporándose y quedando de pie junto a mi. – lo hiciste lo mejor que pudiste. Nunca quisiste hacerle daño a Ren. Eso lo sabemos todos.

– Es cierto que fuiste algo insensible – aun cuando intenta ser amable las palabras de Minhyun son flechas que se clavan en mi pecho. – pero las circunstancias no eran las mejores, y menos después de lo de ayer…

– ¿Que paso ayer? – les pregunto curioso. Hace rato que el ambiente me parece demasiado sospechoso.

De repente Aron parece muy cansado, Minhyun mira hacia otro lado, incomodo, ambos se sonrojan.

Si no estuviese colapsado de emociones ahora mismo me mataría la curiosidad.

– Estos dos pelearon anoche – me explica al fin JR. – por lo de Ren y tu, cada uno os apoyaba a uno de los dos y terminaron discutiendo.

– Se me fue la olla – admite Minhyun. – estaba estresado, porque Ren está fatal, y como amigo no soporto verle así y…

– Todos estábamos muy tensos anoche. – le responde Aron con voz muy suave. – supongo que necesitábamos desahogarnos de alguna manera. – alarga su mano para coger la del menor y entrelazan sus dedos. Minhyun sonríe un poco, se relaja, avanza un paso y se sienta en el brazo del sofá, a su lado.

– Empezamos discutiendo nosotros, – sigue Aron apretando su mano – JR intentaba calmarnos, nos pidió varias veces que dejáramos de gritar.

– También fue culpa mía – le corta el líder dejándose caer en la butaca. – también grité, estaba histérico.

– Así que imagínate el plan – retoma el relato Minhyun – nosotros tres gritando cuando de repente Ren sale de su habitación, con esa cara de psicópata que pone cuando le dices algo que no le gusta, pero mucho peor. Se puso a gritar también, hecho una furia.

– Ni siquiera recuerdo que dijo.

– Solo chillaba incoherencias.

– Nos insultó a todos, – sigue el mayor. – los presentes y los que no, nos amenazo, y soltó largas retahílas de insultos que no había oído en mi vida y que espero no volver a escuchar.

– Daba verdadero miedo – me advierte Minhyun. – estaba hecho una furia y completamente fuera de control. Llegue a temer por mi vida en ese momento, por la de todos. Parecía capaz de acuchillar a cualquiera…

– Tampoco le culpamos, lo está pasando fatal, pero no nos atrevimos siquiera a contestarle, ni a intentar consolarle ni calmarle. No pudimos hacer nada más que escondernos.

– No me atreví a entrar en la habitación anoche – confiesa Minhyun. – me quede durmiendo aquí por miedo a lo que pudiera hacerme o decirme si me acercaba… Y Aron se quedo conmigo.

Aprieta el agarre de sus manos, con una ligera sonrisa en sus labios.

– Yo he dormido en tu cuarto, – me dice el líder – tampoco me atreví a entrar.

– Y después de todo eso voy yo tan feliz como si no hubiese pasado nada y le suelto eso. – termino. – Soy un idiota.

– Creo que todos estamos siendo bastante idiotas. – me sonríe triste Minhyun. – siento lo de anoche – añade girándose hacia Aron y recostando su frente en su cabeza.

– Esta bien, – le responde este tierno – no tienes que disculparte por nada, yo también me comporte horrible.

Ambos cierran los ojos y se quedan así unos segundos, en silencio. Por un momento me siento mal viendo eso, me parece un momento demasiado intimo, demasiado puro, como si yo no debiera estar aquí.

JR coloca una mano en mi hombro y yo aparto la mirada al fin, dejando a la pareja su instante a solas.

– Baek, – empieza serio – no quiero presionarte, pero creo que eres el único que puede hacer algo… Para arreglar esto me refiero. No tiene que ser ahora, ni hoy ni mañana, pero Ren está así por ti, nada de lo que hagamos los demás servirá de nada.

Tiene razón, se que la tiene, pero se hace tan difícil… Verle así me rompe el corazón, saber que es mi culpa aun más, y aun así, si puedo arreglar algo, de la forma que sea, y hacer que se sienta mejor, no dudare en hacerlo.

 

Una hora más tarde me he duchado y cambiado de ropa, he desayunado lo poco que he sido capaz de tragar para no desmayarme y espero a mis compañeros para ir a la policía a denunciar el robo de mi mochila.

El tobillo me duele cada vez más. Aron me lo ha vendado para que pueda apoyarlo, pero sigo cojeando. Hay que ser estúpido.

Ren no quiere salir de su habitación, se niega a venir, pero esta mañana tenemos reunión con nuestro manager en la agencia así que aprovecharemos el viaje para ir luego directamente hacia allí. Tiene que venir.

No soy capaz de mirarle, me duele demasiado. Desprende un aura de tristeza y enfado demasiado cargada, mira a todos con odio con su mirada inexpresiva, como si, como dijo Minhyun una vez, estuviese esperando el mejor momento para asesinarte.

El viaje en la furgo se hace eterno, y el hecho de que Minhyun y Aron se sienten juntos al fondo y sigan con su momento moñas de parejita enamorada no ayuda. Pero no voy a decirles nada. Discutieron por nuestra culpa, por MI culpa, se lo merecen, que disfruten esos hermosos momentos juntos ellos que pueden. Yo me limitare a observar el cogote de mi rubio que, sentado frente a mí y con los auriculares puestos ha decidido aislarse del grupo.

Espero que esto no dure mucho, por que como grupo no lo aguantaremos. ¿Sería posible que Nu’est se disolviera por esto? ¿Por mi culpa? La sola idea me hace sentir un vacío en el estomago. Dejando de lado todo lo que el grupo significa para mi, si nos separáramos dejaría de tener una excusa ver a Ren…

Mejor no le doy más vueltas.

El hombre que nos atiende en comisaria no parece tener muchas ganas de trabajar. A regañadientes se levanta del sillón y se acerca al mostrador a atendernos.

– Vengo a denunciar un robo – le informo.

Asiente y saca un formulario para rellenar.

– ¿Nombre?- me pregunta con aire monótono.

– Baekho. – respondo automático.

– Creo que se refiere a tu nombre real… – me susurra JR.

– Oh, si…

– ¿¡Baekho!?

Se escucha el grito y una mujer, también con uniforme de policía, sale de la recámara con los ojos como platos.

Se queda bloqueada al vernos, para luego taparse con las manos la enorme sonrisa que le está apareciendo en el rostro y murmura para ella misma “Nu’est… dios mío… nu’est… no me lo creo… aigo…”

Minhyun le sonríe, Aron la saluda, y JR le guiña un ojo, los tres encantados de haber encontrado a una fan. Yo intento forzar algo que parezca una sonrisa, aunque creo que no consigo más que una mueca, y Ren simplemente se limita a ignorarla como al resto del mundo.

– ¿Les conoces HyunSung? – le pregunta el policía a la mujer.

Ella abre la boca para hablar, nerviosa y sonrojada, y después de pensarlo unos instantes consigue articular:

– Em… Son famosos, Nu’est, ese grupo de niños del que te hablo siempre. ¡No me lo creo!

Suelta un pequeño chillido y enseguida se tapa la boca con la mano al darse cuenta, como disculpándose.

– Nos encanta conocer a fans tan entusiastas. – le responde JR alargándole la mano.

Ella vacila pero termina correspondiendo al saludo, a lo que mi hyung se acerca su mano a los labios y besa su dorso.

La sangre se le sube a la cabeza, se pone completamente roja. Creo que se va a desmayar.

– Venga Don Juan, – le interrumpe Minhyun – deja de ligar con todo lo que se menea y ponte a lo que estamos.

– Veníamos a denunciar un robo. – retoma el tema Aron.

– ¿Os han robado? – la llamada HyunSung parece indignarse con eso.

– Ayer en el parque me robaron mi mochila.

– ¡Oh! – exclama – ¡Cuanto lo siento!

Creo que no puedo evitar levantar una ceja incrédulo. No te pido que lo sientas, mujer, te pido que la encuentres.

– A ver – vuelve a llamarnos la atención el otro poli – ¿cómo fue?

Les cuento, con algo de bochorno, lo sucedido la noche anterior, como me quedé encerrado y como el hombre al que le pedí ayuda se llevo mi bolsa.

– ¿Como era el hombre?

– Pues… No se… Moreno… Con algo de barba… Llevaba capucha e iba muy sucio.

– Eso suena como cualquier vagabundo – insiste el policía – ¿Que mas?

– No sé, estaba oscuro… No le vi bien…

– ¿Recuerdas que ropa llevaba? – insiste HyuSung.

– Pues… Vestía de negro… Pero igual me lo pareció por la luz que había.

– ¿Su edad?

– Em… No le vi bien la cara… Pero no parecía muy viejo… Supongo que… Entre… 30 y 50 años… Igual más, igual menos.

– Esta bien – suspira el hombre dejando otra casilla en blanco en el formulario – ¿Qué hora era?

– No tengo idea. De noche, el parque ya estaba cerrado, pero no pude mirar ningún reloj.

– Estas siendo de gran ayuda Baek. – se burla JR. – con estas descripciones tan detalladas seguro que le encuentran enseguida.

Le fulmino con la mirada. Ya se lo inútil que soy, no hace falta que me lo recuerde.

– Le encontraremos Oppa, no te preocupes.

¿Por qué me ha llamado Oppa? ¡Si por lo menos me saca 10 años!

Suspiro, cansado.

– ¿Que llevabas en la bolsa?

Enumero mis pertinencias mientras voy contando con los dedos.

– … Y el llavero de Ren. – suspiro. Quiero recuperar ese llavero.

– ¿Llevabas algo de Ren? – me pregunta Minhyun sorprendido.

Ni que fuese tan raro.

– Si, el… – trago saliva – El llavero que me regalo por mi cumpleaños.

¿Por qué mi pecho duele?

Acabo de recordar sus palabras al dármelo. “Para que lo llaves siempre encima y no olvides nunca lo mucho que te quiero” me dijo con una de sus extrañas sonrisas.

Duele. Duele saber que se refería a algo tan diferente de lo que yo comprendí. Duele saber que le he perdido por eso.

La mujer me mira, luego a Ren, y sus labios forman una pequeña “o”.

Pasamos unos diez minutos más de preguntas que no se responder, y luego nos vamos (después de firmarle un autógrafo a HyunSung) entre muchos gritos de “lo encontraremos” “no os preocupéis” “fighting” y demás.

La furgo nos lleva directamente a la agencia para hablar con nuestro manager. Aun nos queda una media hora, así que decidimos ir a dar una vuelta antes de entrar. Terminamos tomando un helado, y otro recuerdo viene a mi mente.

Una de las tardes más calurosas del verano. Ren insistió en salir de casa aun con el alto riesgo de derretirnos. Salimos los dos solos, como solíamos hacerlo, una cita imagino.

Nos paramos frente a la tienda de helados y le pregunte que sabor prefería.

Le compre uno de tres sabores ante su indecisión. Chocolate, fresa y galleta, y se paso toda la tarde insistiendo en comer del mío de moras. Terminó con un terrible dolor de cabeza y los hyungs me regañaron por consentirle así, pero me enamoré de la forma en que lamia sus labios llenos de helado, de la forma en que sonreía disfrutando del dulce, de la forma en que se esforzaba en hacer algo parecido a un puchero para que le diese de mi helado.

Espero poder volver a crear, algún día, recuerdos así junto a él, aunque ahora, mientras le observo comiéndose en silencio su helado de plátano ajeno al resto del mundo, se vea algo tan lejano.

 

La reunión con el Manager no dura más de una hora. Nos informa de que vamos a hacer un concierto en L.A. , de que vamos a gravar un nuevo MV parecido al de Not Over You pero con Sandy, lo que significa salir un día de compras con nuestras coordinoonas y los cámaras, y que luego ya empezaremos los ensayos de las canciones nuevas.

No le pasa desapercibido el ambiente del gripo y nos insiste varias veces en que no quiere malos rollos.

Qué fácil es decirlo.

Regresamos a casa y aprovecho para tumbarme un rato mientras alguien se encarga de preparar la comida. Mi tobillo duele horrores, y estoy agotado y dolorido después de haber dormido hoy en el parque. Pero soy incapaz de conciliar el sueño.

Mi tobillo cada vez duele más. Realmente no sé cómo me las apañaré con el concierto de L.A….

Ren se ha encerrado en su habitación des que hemos llegado. Incluso ha negado a comer. En todo el día no se ha dignado a hablar con nadie, y me preocupa que este tan mal, me preocupa y me entristece, aparte de hacerme sentir una persona horrible.

No, no puedo dejar que las cosas sigan así por más tiempo.

Me levanto del sofá y, saltando a la pata coja, me dirijo hacia su habitación.

Definitivamente tengo que hacer algo con este pie.

Llamo a la puerta, algo dubitativo, muy asustado y con el corazón en la garganta martilleando por los nervios.

No escucho respuesta y después de llamar tres veces decido entrar.

Abro un poco la puerta y veo, des del pequeño resquicio, como esta tumbado en la cama, bocarriba, con los auriculares puestos.

Me acerco, lentamente, cojeando como puedo, hasta su cama, y paso una mano ante su rostro para captar su atención. Él me mira un instante, luego se gira y me da la espalda, pero se quita los auriculares y me deja un espacio en su cama para que me siente.

Su expresión no ha cambiado un ápice verme.

Reprimo un suspiro de resignación, imagino que el que no me eche de la habitación a patadas ya es un gran paso. Me siento a su lado en la cama y aclaro mi mente unos instantes para hablarle.

– He venido a disculparme. – empiezo – por haberte malinterpretado todo este tiempo, por haber dado por supuesto luego que podía volver a tenerte tan fácil, por… – suspiro – por ser tan idiota. Lamento haberte hecho daño, lamento que hayas sufrido por mi culpa, lamento no haberte comprendido antes, ni a ti ni a mi y… – ni me doy cuenta de que mis palabras van subiendo de tono – créeme que en ningún momento fue mi inten…

– Cállate – me interrumpe – no te disculpes.

Se encoge sobre sí mismo en la cama, haciendo una bolita. Suspira, y se incorpora para quedar sentado a mi lado.

– He sido igual de idiota que tu. Los dos tenemos la culpa, así que no me pidas perdón.

– Rennie yo…

Niega con la cabeza, interrumpiéndome.

– No me digas otra vez lo de esta mañana. – su tono de voz es casi una súplica – No me digas otra vez que me quieres.

Me quedo en silencio, sin saber que decir, observándole. No pierdo la oportunidad de perderme entre sus largos cabellos, las raíces de los cuales hace tiempo se ven oscuras, me deleito con sus labios, suaves, rosas, pequeños, muriéndome por probarlos, y sus largas pestañas, cubriendo esos ojos tristes…

– ¿Puedo hablarte como un amigo Baekho?

Le miro interrogante, sin saber exactamente a que se refiere.

– Antes nos lo contábamos todo. Siempre que te ocurre algo se lo cuentas a un amigo. ¿Puedo olvidar todo lo que está pasando y hablarte como a un amigo?

No me mira, sus ojos siguen fijos en la pared de enfrente mientras recoge las piernas y recuesta el mentón en ellas.

– Si – le respondo simple. – siempre.

Él suspira, cierra los ojos y empieza a hablar.

– Hay alguien de quien llevo tiempo enamorado. – confiesa. No sé como tomarme este comienzo, sigo escuchando – El es muy tonto, y a menudo las cosas no le salen bien. Pero es muy amable, siempre me cuida, siempre me protege, siempre se preocupa por mi, siempre sonríe y… Es un amor. No pude evitar enamorarme de él en cuando le conocí. Por san Valentín me regalo chocolate. – en su rostro aparece una ligera sonrisa – pensé que se me declaraba, me sentí tan feliz… – Su rostro vuelve a ensombrecerse – y hace unos días me dijo que todo era mentira, que nunca habíamos estado saliendo y que no podía corresponderme.

Cojo aire para responder pero él me detiene alzando la mano.

– Me sentí horrible – sigue – me sentí engañado y utilizado. Después comprendí que ese chico realmente era un idiota, que nunca quiso hacerme daño. Pero aun así no pude dejar de sentirme enojado – suspira, espero que siga hablando, sabiendo que no ha terminado aun. – Y ahora me viene y me dice que se ha dado cuenta de que me ama, y que quiere estar conmigo, y yo no sé qué pensar, no sé qué hacer. Sigo queriéndole, sigo deseando estar a su lado más que nada en el mundo. Pero tengo miedo. Tengo miedo de que solo me haya dicho que me quiere para no verme triste o enojado, tengo miedo de que sin quererlo me haga daño de nuevo, tengo miedo de sufrir mas. Tengo mucho miedo. Y ni sé que hacer.

Baja la cabeza, recostando de nuevo su mentón en las rodillas. Ahora si ha terminado.

– Yo…

– No estamos hablando de ti Baekho – me corta mientras niega la cabeza.

No puedo evitar sonreír por su juego. Ren es así de especial.

– Entonces… Creo que tu amigo te quiere de verdad.- le digo sonriendo – realmente ha demostrado ser muy inútil, pero te quiere, y estoy seguro de que si le das otra oportunidad procurará ser más cuidadoso. – veo que abre la boca para hablar y le interrumpo, ahora soy yo el que no ha terminado – tampoco tienes porque responderle ahora. Tú amigo seguro comprende que te ha hecho mucho daño y que solo decirte que te quiere no es compensación suficiente, no me cabe duda de que intentará recompensarte por todo lo que te ha hecho, y esperará que tu le perdones por todo.

Veo que sonríe. No es una gran sonrisa, esa tan brillante que hace que se le ilumine el rostro, esa que solo me muestra a mi cuando estamos solos, pero es una sonrisa.

– Iba a decirte que ya tenía ganas de decirle a ese chico que si quiero estar con él, pero ahora creo que voy a esperar a ver con que me sorprende. Quién sabe, igual así me hago una idea de si es incluso demasiado babo. – me sonríe malicioso.

¡Ash! ¿Por qué he hablado antes de tiempo? Pero no importa, realmente se lo merece, voy a hacer algo grande. Haré que sonría de nuevo de esa forma tan especial.

– Intentaré no decepcionarte entonces.

No me doy cuenta de que he cambiado la persona del verbo hasta que ya lo he dicho, pero él no me lo reprocha, sino que si mano busca la mía entre el trozo de colchón que nos separa.

Apenas sus dedos rozan los míos siento que me llena una enorme felicidad, y a la vez añoranza. Oigo como suspira, como si él también anhelase ese contacto. Le hecho tanto de menos…

Definitivamente lo conseguiré. Conseguiré que me vuelva a sonreír.

 

CTC 4

SHIROKO

Cuando Todo Cambia. Capítulo 3: Eufória

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing: Baekren (Baekho + Ren)

 

Capítulo 3: Euforia

Era san Valentín.

 

Esa noche vino a mi cama. Me sorprendió, pero también me gustó, y evidentemente no puse objeción alguna. Esa noche también fue la primera vez que me dijo “te quiero” y yo le dije lo mismo, pues era cierto, le quería, como a mi mejor amigo. Más tarde se volvió una costumbre, que con el tiempo llegué a encontrar normal. Siempre habíamos sido muy amigos y simplemente pensé que el vivir juntos nos había unido aún más. Para él tenía otro significado que yo nunca sospeché.

Hasta hoy.

Me siento idiota, me siento muy idiota. Más aun sabiendo que yo provoqué la situación, y que hace más de medio año y no me había enterado de nada…

Tiene motivos para odiarme.

Comemos en silencio, Ren se ha dignado a salir de su habitación y el ambiente se siente como si hubiese una nube negra y enorme sobre nuestras cabezas. Así cualquiera traga la comida…

Me fijo en sus ojos rojos y nariz roja, en sus ojeras y en su expresión de tristeza devastadora. Si, aun siendo Ren su rostro sería capaz de hacer llorar de pena a cualquiera. Para mi, que conozco cada una de sus sutiles expresiones y se interpretar lo que hay detrás resulta insoportable verle así. Aun más sabiendo que es culpa mía y que no puedo hacer nada para arreglarlo.

Justo después Minhyun se lleva a Ren de compras, aun en su intento de animarle un poco. Yo aprovecho para irme también, estas cuatro paredes ya me agobian, igual con un poco de aire y ejercicio me siento mejor…

Empiezo caminando tranquilamente, intentando relajarme. Me prometo a mi mismo dejar de pensar en él por unas horas, pero es completamente imposible.

Una chica con las uñas pintadas me recuerda sus manos de largos dedos siempre adornados con piedrecitas brillantes. Un señor en bicicleta me recuerda a lo hermoso y feliz que salía en el MV de “not over you”. Una niña montada a hombros de su padre me recuerda a como le llevé a caballito durante esa prueba de “making off a star”. Una mujer teñida de rubia me recuerda a su pelo platinado. Un chico comiendo chocolatinas me recuerda su amor por los dulces y su extraña manía de robar comida a media noche y esconderla bajo la almohada.

Cualquier sitio a donde mire le veo a él, y me recuerda el mal que le he hecho.

Frustrado y agobiado empiezo a correr todo lo rápido que puedo para desahogarme de toda la tensión acumulada. Viendo que eso tampoco sirve termino en el gimnasio, donde paso horas ejercitándome en las maquinas, con los cascos puestos a todo volumen y concentrándome solo en los ejercicios que estoy haciendo.

El entrenador del gimnasio, que ya me conoce de todo el tiempo que hemos estado viniendo aquí para tener esa silueta que se requiere de un Idol, me ordena parar, diciéndome que un si me fuerzo mas puedo lesionarme, y veo que tiene razón cuando, al ir a retirarme hacia las duchas descubro que no puedo andar, que me tiemblan las piernas, y de hecho el cuerpo entero, y que soy incapaz de mantenerme en pie.

Espero sentado en la maquina a que se me pase mientras él me trae una lata de bebida isotónica.

Una hora más tarde, duchado, adolorido, agotado y algo más despejado estoy de regreso al apartamento.

Toda la tranquilidad que había conseguido al salir se esfuma en cuanto entro en el piso y veo a Ren.

Apenas me detengo a saludar, me encierro directamente en mi habitación y no respondo cuando me llaman a cenar. No quiero verle.

No lo estoy evitando, no es eso, yo solo…

Ver esa expresión completamente nula, que para mi refleja claramente una tristeza devastadora, me rompe el corazón. Oír su silencio sepulcral, detrás del cual se esconden millones de lágrimas me destroza el alma. Saber que todo eso es mi culpa me hace sentir la persona más miserable de la tierra.

Y me lo merezco, sé que me lo merezco, pero duele demasiado.

Un rato más tarde, cuando oigo que Ren se va a su habitación, y espero no tenga intención de salir, salgo yo de la mía.

Busco a Minhyun, hace rato que quiero hablar con él. Por suerte le encuentro solo en la cocina, lavando los platos.

Me ve entrar, pero me ignora completamente, como me esperaba…

– Necesito hablar contigo. – le llamo la atención. Sigue ignorándome. – ¡Minhyun! ¿Vas a hacerme caso?

No responde. Ok, tampoco ha dicho que no.

Me siento en el mármol y me dispongo a preguntar, esperando que confirme mi teoria, o más bien deseando que me lo niegue.

– ¿Te dijo Ren cuando empezamos a salir?

Me mira de reojo un segundo.

– ¿Ahora resulta que si estáis saliendo?

Me guardo mis ganas de romperle la cara. – Me refiero que cuando cree él que empezamos a salir.

Suspira, y al fin deja lo que está haciendo y me mira.

– Me dijo que te declaraste por san Valentín. – Bingo. – Por eso me parecía tan raro que dijeras que no sabías nada. – me llevo las manos a la cabeza, frustrado. Idiota, Idiota, Idiota Baekho. – ¿Que fue lo que pasó?

– Le regalé chocolate. No lo hice como declaración, solo sabía que le encantaba y se la quise regalar. Éramos muy íntimos, siempre lo hemos sido y… supongo que lo malinterpretó…

– Aish… ¿y hasta hoy no te diste cuenta???

Niego con la cabeza. ¿Cómo he sido tan imbécil? me abrazaba, me besaba en la mejilla, se colaba en mi cama y me decía que me quería, y yo pensando que no eran más que gestos de amistad…

Pero aún hay otra cosa que quiero saber.

– ¿puedo preguntarte algo?

– ¿Acaso no lo estás haciendo ya?

– Esa frase no es nada original.

– La tuya tampoco – me responde molesto – anda, dispara.

– ¿por qué estás tan enojado conmigo? – me mira con una ceja levantada, como si acabase de bajar de un nave espacial y preguntase la dirección para ir a Neptuno. – comprendo que le he hecho daño a Ren y que estés molesto por eso, pero sabías cuál era la situación. ¿Te enojas tanto solo porque me adelanté un día a lo que habíamos quedado?

– No sabes lo que sientes. Solo esperaba que te dieras cuenta antes de liarla tanto. Eres un tonto Baekho.

Y diciendo eso, dejándome aún más desconcertado que antes se marcha. Corro tras él, decidido a exigirle una respuesta decente y que se entienda, pero se encierra en la habitación con Ren. Maldito…

Agotado, pero sin ganas de ir dormir me siento en el sofá con Aron y JR, que vuelven a estar jugando a la Play, hasta que la musiquita y los ruiditos de los disparos me parecen demasiado molestos y me marcho de allí, encerrándome en la habitación y dejándome caer sobre la cama.

Le doy vueltas a lo que ha dicho Minhyun. ¿Cree que siento algo por Ren?

¿Más allá que simple amistad? ¿Lo siento?

No, Ren es solo mi amigo. Y aun así… ¿es normal nuestra relación? Aunque no sea como novios… ¿no somos algo más que amigos?

Me veo a venir que esta noche no dormiré…

Al despertar a la mañana siguiente, aun con ese peso en el pecho que ya se me hace familiar y que me impide respirar, lo primero que veo es una cabecita rubia a mi lado.

Mis neuronas dormidas no consiguen comprender la situación, me froto los ojos, y me estiro en la cama, desperezándose, y hora si, le veo claramente, sentado a mi lado, con los brazos cruzados y la expresión más seria que le he visto nunca.

Gira la cabeza y clava en mí sus ojos negros. Un escalofrío recorre mi cuerpo. No se explicar porque, pero tengo miedo.

– Em… ¿buenos días?

Sigue mirándome fijamente, hasta que separa sus perfectos labios rosados para hablarme con voz fría y monótona.

– Quería decirte que ya no estoy triste porque me hayas dejado.

No lo hubiese dicho nunca.

– Me… me alegro…

– Y advertirte que vigiles, porque igual un día de estos te vas a dormir y no despiertas.

Otro escalofrío. Y ahora consigo identificar el sentimiento que se esconde bajo esos ojos oscuros. Ira, la ira más impecable y temible que he sentido nunca.

Se levanta con gesto despreocupado, como si acabase de comentarme el tiempo que hace o la ropa que va a ponerse hoy, para salir de la habitación y dejarme ahí, paralizado de miedo.

 

Me paso todo el día evitándole. Rehúyo su mirada cuando la siento clavada en mí, me encierro en mi habitación para escapar de él.

Su mirada, la más inexpresiva que he visto nunca en el, me aterroriza.

Cuando a la hora de comer nos ha tocado hacer la comida a los dos, he entrado en la cocina temeroso, solo para volver a salir huyendo a los pocos segundos al ver la mirada que me ha lanzado mientras cortaba verduras con el cuchillo más grande que ha encontrado.

Mientras comíamos le he oído susurrarme “vigila no te siente mal la comida, hay venenos mortales que ni siquiera tienen sabor”. No he sido capaz de tragar un bocado más.

Cuando he huido a la terraza justo después me ha seguido, solo para decirme “menuda caída ¿eh? 12 pisos. ¿No estarías mas seguro adentro?”

Y parecerá una tontería, siendo tan exagerado cualquiera pensaría que no puede ser más que una broma, y aun así se me eriza la piel cada vez que siento sus ojos fijos en mi, siento un escalofrío cuando le tengo cerca y salto del susto cuando le oigo hablarme con esa voz monótona.

Tener a Ren como enemigo es algo que no le deseo ni a los que más odio. Y aun así es mejor esto que lo de ayer, pues hoy el no parece estar sufriendo tanto… Si odiarme y torturarme es su forma de superarlo adelante, lo soportare todo lo que haga falta.

Ren sigue con sus amenazas, y la semana de vacaciones parece no terminarse nunca.
Racionalmente sé que no me va a matar, que no está preparando un asesinato contra mí ni me despertare un día con un cuchillo en el corazón. Pero no puedo evitar que mi corazón de un vuelco de puro terror cada vez que se me acerca para susurrarme una nueva forma de matarme que se le ha ocurrido, cada vez más dolorosas. Y después de tres días de imaginarme ahogado en la bañera, rociado de aceite hirviendo, desangrado a base de clavarme alfileres, estrangulado con un cinturón y cientos más que no quiero recordar, después de levantarme y encontrarme con una de las mascaras utilizadas en la promoción de Action manchada de pintura roja mirándome fijamente des del techo, después de tres días en los que ha tenido los ojos siempre fijos en mi, hablándome solo para susurrarme alguna forma sádica de terminar conmigo, tengo que reconocer que estoy aterrado, que se me ponen los pelos de punta con su mirada y que me estremezco cuando pasa a mi lado, como si de un fantasma se tratara.

Y ya no lo aguanto más. No voy a reprochárselo, sigue teniendo todo el derecho del mundo a tratarme como basura, pero yo no lo soporto. Necesito huir.

Sin siquiera avisar salgo del apartamento y camino por la calle sin rumbo. Igual que el primer día termino corriendo para desahogarme, pero esta vez es diferente, no tengo intención de volver.

Es evidente que no voy a marcharme para siempre, no puedo hacerlo, pero si necesito un tiempo de descanso. Unos días sin sentir su mirada asesina en mi nuca.

Termino tumbado en un parque, mirando el cielo, con la mente completamente ocupada en descifrar formas en las nubes. Veo una muñeca, un pastel y una mano, luego un gato, una cara, y a una silueta delgada con el pelo largo…

Cuando por tercera vez veo a Ren lo dejo por inútil. Ni siquiera con eso soy capaz de distraerme.

Y es que no puedo dejar de pensar en el. Me siento triste, porque le he perdido, y ahora me persigue su fantasma para atemorizarme.

Y es que tengo la sensación de que, aunque en realidad su intención no sea matarme, al final terminare matándome yo para huir de sus ojos inexpresivos.

No, no pienso eso en verdad. No soy tan cobarde. Me siento muy triste por él, porque quiero que sea feliz, y sé que escondiéndose debajo de esa mascara de cruel asesino vengador se está ahogando a sí mismo, y eso es lo peor de todo. Peor que sus amenazas y sus miradas, peor que sus bromas para asustarme o el hecho de que me ignore constantemente. No soporto que se haga daño a sí mismo.

Quiero que las cosas regresen a ser como antes, que podamos estar juntos de nuevo. Entonces todo estaba bien.

No, no te engañes, no estaba bien. Ren vivía en una mentira, creía que le amabas.

Y es que le amo.

No, mentira, solo le quiero como a un amigo.

Espera, ¿Y si no fuera así? ¿Qué fue lo que dijo Minhyun? “No conoces tus propios sentimientos” insinuó que yo estaba enamorado de Ren. Y lo negué, pensando que si le quisiera de ese modo me habría dado cuenta, pero… No me di cuenta de lo que sentía Ren, ¿Es posible que no me haya dado cuenta de mis propios sentimientos? ¿Es posible que me haya escondido a mi mismo lo que siento? ¿Que en realidad este enamorado de Ren?

Si lo pienso más de una vez me he descubierto a mi mismo mirando mas del necesario mientras se cambiaba de ropa, y no son pocas las ocasiones en que me he quedado anonadado mirándole, sus labios rosas en forma de corazón, su piel clara, su naricita, sus pómulos altos, sus largas pestañas.

Pero eso tampoco significa nada. Ren es guapo. Todo el mundo lo sabe. Si tienes a un amigo guapo le miras, aunque solo sea tu amigo. Es normal.

¿Es normal?

Ya no sé lo que es normal.

Me viene a la cabeza la imagen de Minhyun y Aron besándose, de Ren gritándome en medio del local “¡Te amo! ¿Tampoco puedes entender eso?” de JR, preguntándome si estaba seguro de que había hecho lo correcto.

Sí, estoy seguro, no he hecho lo correcto.

Necesito a Ren, le quiero a mi lado, siempre.

Mi pequeña muñeca, no soy nada sin él.

Todas las sensaciones que me provoca… Ese sentimiento de calidez cuando me sonríe, solo a mi, esa proximidad cuando se que soy el único que entiende sus nulas expresiones, esas ganas de abrazarle y de tenerle a mi lado, de protegerle cuando se que me necesita, de consolarle cuando esta triste, de verle cuando hace apenas diez minutos que nos hemos separado.

Y ahora no le tengo a mi lado, por mi culpa, porque he sido un idiota todo este tiempo.

Me siento vacio y triste, aplastado y sepultado bajo tierra con el peso de toda la arena sobre mi que me impide respirar. Le necesito para sentirme vivo, no estoy seguro de si eso es amor, no estoy seguro de nada, solo de que le quiero a mi lado, y si tiene que ser como mi novio así será.

Me levanto de la hierba donde estaba tumbado con una única idea en la cabeza, recuperar a Ren. Le necesito, de la forma que él quiera. No me importa.

Y con eso en la cabeza, y el deseo de tenerle de nuevo entre mis brazos ocupando toda mi mente me dispongo a regresar al apartamento.

Camino, buscando la salida del parque en donde he pasado todo el día. Ya anochece, ni siquiera me había dado cuenta de la hora que era, igual que no me había dado cuenta de lo mucho que ha bajado la temperatura.

Llego a las puertas del parque y siento como me quedo congelado. Están cerradas.

¡Dios! ¡No, no, no!!! Esto no puede estar pasando… ¿Por qué me pasaran estas cosas?

No recordaba que cerrasen por la noche, pero igualmente… ¿Tan tarde es ya??? Ni siquiera he traído un reloj…

¡Ahhh!!! ¡Inútil! ¡Inútil! ¡Mas que inútil!!!

Intento trepar por la valla. Me cojo de los fríos barrotes y busco con los pies un punto de apoyo en las volutas decorativas del metal de forja. Subo un metro, dos, tres, aun me faltan un par para llegar arriba. Me resbala el pie, por un instante me veo contra el suelo, pero mis manos consiguen aferrarse a la valla con fuerza y quedo colgado de estas.

Respiro hondo, intentando calmar los latidos de mi corazón desbocado. Poco a poco y con más cuidado que antes vuelvo a buscar un punto de apoyo para mis pies. Un metro más y mis manos llegan a la parte superior de la alambrada. Me aúpo hasta allí y quito la mochila de mi espalda. Será más fácil bajar sin el peso extra. Hace un sonido sordo al caer al otro lado.

Un paso más y ya podré pasar al otro lado.

Mi pie resbala de nuevo. Esta vez mis manos no consiguen agarrarse a tiempo, y caigo.

Una oleada de dolor recorre mi pierna cuando toco al suelo, y se me corta la respiración al caer de espaldas sobre la hierba.

Me quedo allí tendido unos segundos, jadeando de dolor y del susto.

Al final me incorporo, y al recostar mi peso sobre la pierna derecha vuelvo a sentir una pinzada de dolor. Mierda. Espero que no esté roto. El coreógrafo me mata.

Aunque creo que no es mi principal problema ahora.

Levanto la mirada hacia la verja. Aun parece más alta que antes…

Trago saliva y respiro hondo un par de veces. Habrá que intentarlo.

Después de haberme caído tres veces, esta vez sin levantarme más de un metro del suelo me doy por vencido y me siento sobre la hierba, recostado contra la valla.

Mi mochila sigue afuera. Ladeo la cabeza a mirarla. Creo que está demasiado lejos pero…

Cuelo el brazo entre los barrotes y me estiro al máximo para llegar a ella. Mis dedos ni siquiera llegan a rozarla.

Si, definitivamente demasiado lejos.

Abatido y frustrado golpeo la verja con la cabeza. Auch… Creo que me va a salir un chichón. Definitivamente soy idiota.

Pasa un rato. Tal vez unos minutos, tal vez una hora.

Oigo a alguien que se acerca por la calle. Me giro, y veo a un hombre andando por la otra acera. ¡Aleluya!!!

– ¡Eh! – le llamo – ¡Eh! ¡Ahjushi!!! ¿Puede ayudarme?

El se acerca curioso. Menos mal.

Al quedar bajo el alcance de la luz de la farola puedo apreciarla con más claridad. Está borracho, sucio, y con ropas viejas y desgastadas. No es precisamente la clase de persona a la que le hubiese pedido ayuda, pero tampoco es como si tuviese elección.

– ¿Puede tirarme la mochila por favor?

Se me queda mirando unos segundos durante los que temo que no me haya entendido. Le señalo la mochila y le repito “por favor”. Se acerca otro paso, tambaleándose, este tío esta como una cuba, y se agacha a recoger mi mochila.

– ¡Gracias ahjushi! – le sonrió.

Pero él no se mueve. No me lanza la bolsa por encima de la valla ni me la acerca para que la coja. Me mira un instante, en el cual una idea nada agradable cruza mi mente, y al instante empieza a correr, alejándose de allí con mi mochila.

¡Mierda!

– ¡Eh!!! – me pongo en pie e intento seguirle por mi lado de la alambrada. Caigo al sentir de nuevo el dolor en el tobillo – ¡eh!!! ¡Espere! ¡¡¡Mi mochila!!! ¡¡¡Vuelva!!! ¡¡¡EH!!!
Sigo gritando aun cuando él ya ha desaparecido en la oscuridad de la noche.

¡Ahhh!!! ¡Demonios! ¡Lo que faltaba!!! ¿Por qué me pasara todo esto???

Vale, tranquilízate Baekho. Saca el móvil y llama a alguno de los chicos. Ellos pueden sacarte.

Genial. ¿Por qué no se me ha ocurrido antes??? Vale, mi móvil…

En la mochila.

Junto a mi cartera, las llaves del apartamento, la chaqueta y la caja de galletas que me había traído.

Me ruge el estomago.

Genial. ¿Algo más???

Oh, no…

Mi llavero. El tigre blanco que me regalo Ren…

¡Ah!!!!

¡Vaya asco de día!!!

En fin, imagino que hasta que abran el parque mañana por la mañana no puedo hacer nada…

Respiro hondo unas cuantas veces, intentando calmarme.

No puedes hacer nada por ahora Baek, relájate y descansa. Mañana será otro día y todo irá mejor.

Si, mañana todo irá mejor.

Cuando llegue a casa le diré a Ren que le necesito, que quiero estar con él, que ya no aguanto esto.

Le suplicaré que vuelva conmigo si hace falta.

Pero no se negara, porque él me quiere.

Y ese pensamiento hace que sienta una extraña calidez en mi pecho.

Me sonreirá, esa sonrisa que me muestra cuando esta verdaderamente feliz, solo a mi, y me abrazara. Y para que vea que en verdad le quiero le besare, besare esos labios rosas y esa boquita pequeña. Casi puedo sentir su sabor, su sabor a caramelo y chocolate, como los dulces que tanto le gustan. Me muero por probarlos, por tenerle entre mis brazos.

Me sorprende lo mucho que ha cambiado todo des de hace apenas unas horas, que diferentes se ven las cosas ahora que ya no me niego a mi mismo la verdad, porque si, admito que esta es la verdad y que me lo he estado negando todo este tiempo.

Admito que le amo, que le necesito, y que le deseo…

Y me imagino que no estoy tumbado en la hierba del parque, si no en mi cama, con él entre mis brazos, como tantas otras noches. Siento su calidez, los latidos de su corazón, su respiración suave, su aroma, mezcla de fresa, chocolate y su propia esencia, y el sabor de su piel cuando beso su frente para desearle buenas noches.

E, imaginando todo eso, olvido todas mis preocupaciones y me voy quedando dormido.

Vuelvo a la tierra cuando siento que alguien me zarandea.

– ¡Despierta chico! – me llama la voz áspera – ¡Vamos, arriba!

Abro los ojos, y lo primero que me sorprende es la luz, tenue, gris, todo parece en blanco y negro, como si todo estuviese hecho de sombras sin volumen.

¿Dónde estoy?

Y entonces lo recuerdo. El parque…

Tengo el cuerpo agarrotado, y estoy helado.

No sin dificultad me incorporo y le doy las gracias al señor con mono de trabajo que me ha despertado.

Sin responder en modo alguno se aleja, tirando de la carreta en la que lleva escoba, rastrillo y sus demás herramientas para limpiar el parque.

Antes de que se aleje demasiado le pregunto a gritos la hora.

– Pues mas de las 6 seguro, – me responde sin detenerse – porque si no yo estaría en la cama, pero aun no son y media por que el señor del husky no ha llegado aun, y tampoco son y veinte que es cuando llega la chica que corre, la de los auriculares, esa que lleva mechas de colores…

Sigue hablando, pero ya está demasiado lejos para que pueda oírle, así que dejo de prestarle atención.

Las seis. Si voy ahora a casa aun no habrá nadie despierto, y no tengo llaves. Podría ir primero a la policía a denunciar el robo, pero prefiero que me acompañen los chicos.

Además, tengo ganas de ver a Ren…

Abrazar ese cuerpecito delgado, acariciar esos brillantes cabellos, ver esos ojos oscuros y saborear sus dulces labios…

Me muero por verle, y en mi mente las sombras grises del amanecer cobran su forma, deleitándome con mil posibles momentos junto a él.

¡Qué poeta me he levantado hoy!

Pero es que estoy feliz. No, feliz no, enamorado. Y me siento flotar por eso. Le amo, ¡LE AMO! Y tengo ganas de gritarlo a los cuatro vientos, que todo el mundo sepa lo especial que es, lo mucho que le quiero.

La vida es bella esta mañana, y lo será a partir de ahora, junto a él. Yo le amo, el me ama, ¿Que puede ir mal? Nada, absolutamente nada.

Tengo mariposas en mi estomago. No, mariposas no, enormes águilas rampantes, así de grande es mi amor. Mis pies no tocan el suelo al andar, me siento ligero, feliz, enamorado.
No puedo esperar a decírselo, a ver su sonrisa h su exultante alegría cuando sepa que le correspondo, que vamos a estar juntos, para siempre, que no me importa lo que la gente piense y que superaremos cualquier cosa. Juntos. Porque le amo.

Amor. Hermoso sentimiento.

Llego al fin al apartamento. Llamo al timbre, tan fuerte que creo que habré despertado a todo el vecindario, pero no me importa, estoy impaciente, ya no puedo esperar más para tenerle entre mis brazos.

Un Aron somnoliento y bostezante me abre la puerta.

Despierta de golpe, abriendo mucho los ojos.

– ¡Baek! ¿Dónde estabas? ¡Te he estado llamando toda la noche! ¿Por qué no cogiste el teléfono??? ¿Tienes idea de lo preocupados que estábamos? ¿Cómo se te ocurre irte todo el día sin avisar?

Aish, que adorable es mi hyung, preocupándose tanto por mi…

– Me quede encerrado en el parque – le respondo sin poder ocultar lo feliz que me siento – y me robaron el móvil, los siento.

JR aparece por detrás, poniendo ojos como platos a mi explicación.

Sé que mi sonrisa no resulta muy convincente, pero ¿Tan grave es?

Aron no se aparta de la puerta, y yo quiero entrar, quiero ver a mi rubito.

– Bueno, después te cuento ¿Vale hyung? – le esquivo cogiéndole por los hombros y apartándole para pasar. – ¿Donde está Rennie?

Frunce el cejo, sospechoso de mi actitud demasiado alegre. Estoy feliz, no puedo hacer nada para ocultarlo.

– En su habitación…

– Baek, no deberías… – JR intenta detenerme, pero yo me zafo de su agarre, casi corriendo hacia su cuarto.

Por el rabillo del ojo alcanzo a ver a Minhyun durmiendo en el sofá entre un mar de mantas revueltas.

No sé qué ha pasado, pero todo se arreglara ahora. ¡Ren se pondrá tan feliz cuando se lo diga! No puedo esperar.

Me asomo a la puerta. Él está despierto, peinándose sentado en la cama dándome la espalda.
No puedo reprimirme y avanzo hacia él, rodeándole con mis brazos por la espalda, le aprieto con fuerza, le necesitaba. Siento su calor, su respiración, los latidos de su corazón, y como todo su cuerpo se tensa.

– ¿Que estás haciendo Kang Dongho?

Nombre real completo, algo no va bien.

Me separo, dudoso. El se voltea a mirarme, con su máscara impenetrable y los ojos de obsidiana.

Claro, que estúpido, tengo que decírselo, explicarle lo que he descubierto.

– Te amo Ren. – casi se me rompe la voz por la emoción. – al fin me he dado cuenta de lo mucho que te amo. Y quiero estar contigo.

Espero que salte a mis brazos, tan emocionado como yo, pero esta tan sorprendido que ni se inmuta. Me acerco para besarle.

No me atrevo a rozar sus labios, aun vírgenes y puros, así que beso su mejilla, abrazándole de nuevo, mientras espero que se calme y asuma la noticia.

– Baek… – le oigo susurrar.

– Si Rennie, te amo.

– ¡SUELTAME!!! – me aparta de un empujón, atravesándome con una mirada de furia devastadora – ¡NO ME TOQUES MALDITO! ¿POR QUIEN ME HAS TOMADO? ¡NO SOY UNA MUÑECA QUE PUEDAS USAR A TU ANTOJO! ¡NO PUEDES TENERME CUANDO QUIERAS Y TIRARME CUANDO TR CANSES DE MI!!!

– Pero Rennie… Yo… – me cruza la cara de un bofetón que ni siquiera veo venir, pero que hace que me arda el rostro.

– ¡NO! ¡NO QUIERO ESCUCHARTE! ¡NO SOY TU JUGUETE DONGHO! ¡TENGO SENTIMIENTOS, NO LOS IGNORES!!!

Me empuja, con las manos, con la mirada, con su aura, hasta hacerme salir y cerrar la puerta tras de mi.

 

CTC 3

SHIROKO

Cuando Todo Cambia. Capítulo 2: Desconsuelo

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing: Baekren (Baekho + Ren)

 

Capítulo 2: Desconsuelo

Se acerca a mí, cerrando los ojos. Y de repente veo muy claro que es lo que quiere hacer.

¡No Ren! ¡No me beses!

 

No por favor. Tengo que esperar hasta mañana a decirle nada, pero no puedo dejar que me bese. ¡Ash!!! ¿Qué hago? ¡Maldito Minhyun y sus consejos estúpidos!

Hecho la cabeza para atrás y le detengo colocando mi mano sobre sus labios.

Abre los ojos, sorprendido, incluso algo enojado.

Niego con la cabeza. No sé qué decir. Tenía que esperar hasta mañana, pero no podía dejar que…

Frunce el cejo, confundido.

– Rennie, yo…

– ¿Por qué no quieres besarme? – Parece asustado. Mierda. ¿Qué hago? No quiero hacerle daño, y aun así no hay forma de que se tome bien esto…

– Lo siento, sé que pensarás que soy un idiota pero… – me incorporo, quedando sentado sobre la cama, gesticulando mucho con las manos. – Yo… Esto ha sido un malentendido, ni siquiera sabía que estuviésemos saliendo… y…

iOh, dios! ¡Qué asco de disculpa! ¿Pero qué puedo decir??? Realmente la situación es absurda…

– Bromeas ¿verdad? – me mira incrédulo, asustado, cabreado, todo a la vez.

– Parece una broma ¿eh? – Se me escapa una risa histérica.

– ¡Deja de burlarte de mi!

– Rennie, de verdad que lo siento. Ni siquiera me he dado cuenta de la situación hasta hoy, pero por más que lo intento no puedo verte como nada más que un amigo.

– ¿Me estas dejando?

– No, tú y yo no estábamos saliendo. Todo ha sido un malentendido, es lo que…

– De eso nada – grita – ¡di las cosas por su nombre! ¡Si quieres cortar conmigo me lo dices pero no te inventes excusas tan absurdas!!!

– Pero es en serio que.

– ¡Cállate inútil! ¿Cómo puedes ser tan estúpido?

– Rennie… No llores…

– ¡Llorare si me da la gana! ¿Vale? ¿Qué te importa si lloro o no? No me quieres…

– Claro que te quiero Rennie… Eres muy importante para mí…

– Pero solo como amigo ¿No? ¡Pues metete tu amistad por donde te quepa!

Y se va, sale de la habitación dándome la espalda y pegando un portazo. Le oigo llorar desde su cuarto.

Sabía que no le iba a sentar bien pero… ¿Como la he jodido tanto?

Quiero ir a disculparme, de verdad quiero pero… Lo único que quiere no puedo dárselo… ¡Ah! ¡Qué complicado es todo! ¡Qué asco de situación!!!

Me tumbo en la cama, agotado, reprimiendo las lágrimas que también siento en mis ojos. Me duele haber perdido a Ren. Espero que con los días se le pase y volvamos a ser amigos, pero de algún modo sé que no volverá a ser lo mismo, ya no.

Oigo a Minhyun gritándome desde la otra habitación que soy un imbécil. Lo que me faltaba. Me trago cualquier respuesta porque sé que sí, que tiene razón, soy un imbécil. I nuevas lágrimas pugnan por escapar de mis ojos.

Aron se aparece abriendo la puerta con cuidado.

– Has hecho bien. Como antes arreglarlo mejor. ¿Cómo estás?

Asiento, aunque no debo resultar muy convincente.

– Estoy bien. Vete con Ren. Te necesita más.

Me giro sobre la cama, dándole la espalda, no quiero que me vea a punto de llorar.

Pero siento como se acerca a mi y me abraza, revolviéndome el cabello con suavidad.

– Está bien – me susurra – lo arreglaremos.

Y entonces me doy cuenta de que necesitaba un abrazo. Y cuando él se va para ir con los demás, dejándome solo, siento como, al fin, mis lagrimas desbordan.

¿Qué he hecho? ¿Cómo soy tan idiota?

Rennie… No quiero perderte…

 

Despierto sin apenas darme cuenta de que me he dormido. La habitación esta casi a oscuras, el reloj marca las ocho.

Me levanto, medio adormilado, con el pecho que parece de plomo y no me deja respirar.

Los demás están preparándose para salir.

– Ahora iba a llamarte – me dice Aron.

Paso por delante del baño y veo a Minhyun arreglándole el pelo a Ren, haciendo bromas con él intentando que se ría. El pequeño ni me mira, sigue dirigiendo sus ojos vacíos e inexpresivos al espejo que tiene en frente. El que si me dirige una mirada asesina es Minhyun. ¿Pero a este que le pasa? Sabía lo que pasaba. ¿Todo esto solo porque me he adelantado un día?

Encuentro en el comedor a JR, ya arreglado y vestido con una camiseta negra sin mangas y pantalones marrones con botas.

– Deberías vestirte Baek. – me dice en cuanto me ve. – Ya estamos llegando tarde.

– Si. Perdón…

Doy la vuelta y me dispongo a volver a mi habitación cuando siento que me pasa un brazo por el hombro.

– Hey. ¿Estás bien? – me pregunta preocupado.

Me obligo a sonreírle, aunque estoy seguro de que, al igual que con Aron no logro convencerle.

– ¿Estás seguro de que has hecho bien? – eso me sorprende.

– Es evidente que bien no lo he hecho. Si no no estaríamos así ahora.

Me deshago de su abrazo y me voy a cambiarme antes de que me salga con alguna estúpida reflexión que sé no lograre entender.

Me visto con pantalones blancos anchos con botas y camiseta gris oscura. Creo que es nuevo, pero no lo recuerdo, apenas me fijo en la ropa.

Mi pelo necesita algo de gomina pero no me atrevo a entrar en el baño a buscarla, Ren y Minhyun siguen ahí.

Vuelvo al comedor, a quien encuentro allí ahora es a Aron, pero pronto aparece JR que se dirige directamente hacia mí.

– Toma – me dice tendiéndome unas gafas de sol blancas. – va mejor para tapar los ojos rojos que el maquillaje.

No sé si tengo que darle las gracias. Las cojo y me las cuelgo del cuello de la camiseta. Si más no combinan. O eso creo.

Al poco rato los dos maknaes están a punto también. Minhyun lleva una camiseta naranja chillona y Ren unos shorts azules. ¿Los han elegido por casualidad o tratan de darle alegría a este ambiente muerto?

A una rápida llamada de JR la furgo nos espera en la entrada. Ahora es Minhyun quien se sienta al fondo con Ren, y no me pasa por alto una mirada celosa de Aron. Aun no tengo asumido que esos dos estén juntos…

Ren no me mira en todo el viaje. De hecho no aparta la vista de la ventana en ningún momento.

JR intenta animarnos con algunas de sus bromas, pero lo da por inútil cuando ve que nadie le hace caso. A partir de aquí el trayecto sigue en silencio. El ambiente es deprimente.

Me pongo las gafas de sol y cierro los ojos. Igual si me duermo tengo algún sueño hermoso, o igual descubro que el sueño es esto y que al despertar todo vuelve a estar bien. Los amigos son solo amigos y dos tíos no se morrean como si fuera normal.

Ojala…

Pero llegamos al club y no he conseguido despertar de esta pesadilla.

Al entrar nos separamos. Ren, Minhyun y Aron se marchan por un lado mientras que JR se queda conmigo.

No quiero estar aquí, realmente ahora no me apetecen nada las luces de colores ni la música ensordecedor que retumba en mi pecho.

– ¡Vamos tigre! – me anima JR colgándose de mi cuello – ponte las gafas y alegra esa cara, que hemos venido para pasárnoslo bien.

– Ya…

– Vamos, enserio, ¡sonríe! – insiste – si quieres vamos a presentarnos a alguna chica. Están las noonas de Wonder Girls y After School y creo que las SNSD también y…

– Ya JR. No quiero chicas hoy…

Me mira de reojo, frunciendo el ceño.

– A ver si al final será verdad que eres gay…

Ahora mismo le fulminaría con la mirada, le tumbaría al suelo de un puñetazo y le partiría la cara. Pero me limito a forzar una sonrisa que parezca sincera. Sé que es su manera de intentar animarme. Y se lo agradezco.

– Ok. Vamos a divertirnos ¿Si? – le respondo fingiendo todo el entusiasmo que puedo.

– ¡Claro que sí! ¡Eso es! ¡Nos lo pasaremos en grande!!! ¿A que si? ¿A que si? ¿A que si?

No puedo evitar reírme. Cuando JR se pone así no hay quien pueda evitar reírse… ¡Esta tan loco!

Mientras JR sigue diciendo tonterías para animarme veo a una chica con el pelo azul claro haciéndole señas para llamar su atención.

– JR. Lime te está llamando… – le advierto.

– Ah… Si… Lo se…

¿Soy yo o acaba de sonrojarse? Con estas luces no puedo estar seguro pero juraría que…

– Ve con ella. Puedo apañármelas solo, no soy tan patético.

El asiente, y disculpándose por dejarme solo hoy se marcha a hablar con ella. Sé que son amigos, pero con la de cosas que se me pasan últimamente igual son pareja…

Como sea, no quiero pensar en parejas ahora.

Doy una vuelta por ahí y me encuentro a mis noonas de After School Nana y Lizy charlando en unas butacas. Me acerco a saludarlas, y me quedo charlando con ellas.

Se dan cuenta de que estoy algo chafado (creo que es bastante obvio), pero pronto me animan. Me explican su nuevo proyecto como Orange Caramel y se ponen a imitar los aegyos exagerados que ponen durante los videoclips. Son muy divertidas.

Al rato me presentan a CL y Dara de 2NE1, quienes a su vez me presentan a GD y Taeyang de Big Bang, quienes me presentan a GO y Thunder de Mblaq, quienes me presentan a Sully y Victoria de f(x), quienes a su vez me presentan a Sunny y Seohyun de SNSD quienes a su vez me presentan a una interminable cadena de gente que soy incapaz de recordar.

Cada vez presto menos atención a quien tengo delante. Empiezo a estar cansado y me siento deprimido de nuevo. Intento no pensar en eso y salgo a bailar un rato, pero termino dando vueltas por ahí, buscando inconscientemente a ese rubito… Cuanto le echo de menos… me duele su ausencia.

Le encuentro sentado en la barra. Solo. Y me da un vuelco el corazón. Incluso con su máscara inexpresiva se le ve triste, y yo, que le conozco, puedo sentir todo su sufrimiento.

Me acerco a él, sin saber en absoluto que decir, pero con la necesidad de consolarle, de hacerle sentir mejor.

– Rennie…

Se gira a mirarme, sorprendido de que le esté hablando, luego desvía la mirada otra vez hacia la copa que tiene en las manos.

No va a responderme. Genial.

– No quiero que estés triste Ren…

Se ríe, algo histérico.

– Eso tiene gracia. Después de dejarme…

– No podía hacer nada más. No podía mentirte y yo solo…

– Solo me ves como un amigo, si, lo sé, eres incapaz de quererme, ya lo has dicho montones de veces.

No sé que responder. En serio que no soporto que esté así, y menos por mi culpa…

– ¿Tanto asco te doy?

– ¿Como me vas a dar asco?

– No quieres besarme…

– Pero eso… – “cállate Baek, cada vez lo estás haciendo peor” – Ren yo… No te quiero de esa manera…

– ¡Eso Ya lo has dicho idiota! ¡Deja de repetirme que no me amas!

– Baja la voz…

Un círculo de curiosos se ha formado a nuestro alrededor, y todos escuchan nuestra discusión intentando adivinar el motivo.

– ¡No me des órdenes! ¡Gritare si me da la gana! ¡Tú no eres nada para mí! ¡Ya no!

– Rennie…

– ¡Te odio Baekho! ¡Te odio!!!

Y entonces se deja caer de rodillas al suelo, llorando. Estoy congelado, no sé cómo reaccionar. Eso último me ha sentado como una patada. Ni siquiera alcanzo a acercarme a él para consolarle.

Minhyun aparece en escena, abrazando al rubito para consolarle mientras me dirige una mirada asesina. Aron me mira de forma más compasiva, pero abraza también a Ren, intentando calmarle.

– Ok, nos vamos chicos. – oigo la voz de JR a mi espalda. – aquí no ha pasado nada. Seguid todos disfrutando de la fiesta y olvidad lo que acabáis de ver.

Minhyun y Aron se llevan a Ren mientras JR sigue intentando disolver a la multitud de mirones. Yo solo les sigo, cabizbajo y en silencio, con las gafas de sol ocultando unas lagrimas que espero poder no derramar.

Durante el viaje y ya en el apartamento siento las palabras de Minhyun intentando consolarle. “tranquilo, Baekho es un imbécil”, “no le hagas caso”, “olvídate de él” y cada nueva frase es una flecha que se me clava, sintiéndome cada vez peor, pero sé que tiene razón en todo, me lo trago en silencio, junto a mis lagrimas.

Me voy a mi habitación, dispuesto a pasarme toda la noche enterrándome en mi propia desgracia y comiéndome el coco. Me siento solo. Ahora lo único que necesito es a un amigo que me entienda. Pero no quiero dividir a los chicos, y Ren les necesita mucho más que yo, el se merece mucho mas sus abrazos y sus palabras de consuelo.

Aron dormirá en la otra habitación con los demás hoy, estoy seguro. Apago las luces y me meto dentro de la cama, pero termino sentado, abrazado a mi mismo, observando las luces de la ciudad que se cuelan por la ventana abierta.

No soporto esta situación. No lo aguanto más. Ren es mi mejor amigo. Es muy especial para mí, y le necesito a mi lado. ¿Por qué ha pasado todo esto? ¿Por qué no podíamos ser solo buenos amigos? ¿Pr que ha tenido que cambiar todo?

Alguien abre la puerta y, a oscuras, se escabulle en la habitación hasta sentarse a mi lado. Es Aron.

– ¿Qué haces aquí?

– También es mi habitación.

– Pero… ¿Por qué no estás con Ren?

– Ren no es el único que lo está pasando mal aquí. Soy el hyung de todos.

Y me abraza, quedando mi cabeza sobre su hombro. ¡Cuánto necesitaba el abrazo de un amigo!

– Déjale por el momento – me dice – con el tiempo volveréis a ser amigos, estoy seguro, pero de momento no le presiones, necesita un tiempo para superarlo.

– Lo sé, pero me duele que este así por mi culpa. Siempre he sido el primero en estar a su lado para todo, y ahora que siento que es cuando más me necesita no puedo hacer nada por el…

– Solo dale unos días, todo volverá a estar bien.

Asiento, y poco a poco me relajo y dejo que me venza el sueño.

 

A la mañana siguiente el ambiente en casa es deprimente.

Ren se niega a salir de la habitación, Minhyun se la pasa culpándome de todo, JR también está enfadado conmigo, como líder le toca arreglar lo del escándalo de ayer, y Aron se limita a callarse, viendo que ningún intento de suavizar la situación tiene el más mínimo resultado.

Odio esto. No lo aguanto.

Me paso toda la mañana encerrado también en mi habitación, con la música al máximo para que ahogue mis propios pensamientos, sin resultado.

No dejo de preguntarme una y otra vez como hemos llegado a esto. De acuerdo, somos muy íntimos con Ren, pero ¿hasta el punto que crea sin duda alguna que somos pareja? Tiene que haber algo, algo que le haya dicho sin pensar, alguna situación que haya malinterpretado o que yo no hubiese comprendido en ese momento.

Y finalmente lo comprendo, viene a mi mente como un fogonazo.

 

Abrí la puerta del apartamento que hacía poco habíamos empezado a compartir todos. Fuera nevaba, y tenía el frío calado hasta los huesos. Dejé la chaqueta y la bufanda en el suelo junto a la entrada, como siempre.

Él vino corriendo a recibirme. No sonreía, al igual que siempre no mostraba emoción alguna, pero yo ya le comprendía a la perfección, y sabía que esos ojos marrones mirándome fijamente significaban que estaba feliz de verme y curioso de saber dónde había estado.

Le revolví el pelo, que aun no me acostumbraba a ver rubio y largo como se lo habían dejado para el inminente debut, y le dediqué una de mis sonrisas.

– Tengo algo para ti – le dije.

– ¿Qué es? – cualquier otro hubiese visto solo indiferencia, pero yo sabía que estaba  impaciente por saberlo.

– Mmm… Ahora no se si dártelo…

– ¡Vamos, vamos, vamos!!!

Reí ante su impaciencia, y sin rogar más le alargué la bolsa que llevaba.

Ansioso sacó el paquete y lo desenvolvió. No era más que una tableta de chocolate, decorada con flores de azúcar de colores, pero cuando la había visto en el escaparate de la pastelería había pensado en él, y no había podido resistirme a regalársela.

Le brillaron los ojos en cuanto lo vio, incluso pude ver una sonrisa, una enorme sonrisa de esas tan escasas. Y saltó a mis brazos, abrazándome, gritándome al oído lo mucho que le gustaba y lo muy agradecido que estaba.
Era san Valentín.

 

CTC 2

SHIROKO