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Serie Especial Navidad 2. Deseos navideños : II “Pide un deseo”.

Pide un deseo letra

 

Categoria: oneshot yaoi

Personajes: JRen (JR x Ren)

 

– ¡Feliz navidad! – exclamó levantando la copa.

– ¡Feliz navidad!!! – respondieron el resto levantando también sus copas y bebiendo.

Se sentía feliz. Tal vez no se respirara esa empalagosa felicidad navideña de villancicos y regalos y rojos y blancos y verdes, pero estaba bastante hasta los huevos de celebrar las navidades con la familia, con esa asfixiante familia de mujeres atolondradas. Este año, por suerte, Aron tenía el piso libre ya que sus padres estaban fuera, y Ren, junto con Minhyun y JR habían podido ir ahí a celebrarlo, con unas pizzas, unos pasteles y bebidas. Y un poco de confeti multicolor y cintas brillantes que se habían permitido y que había terminado por el suelo a los diez minutos. Daban algo de aire festivo, aunque no tanto como las carcajadas de Aron, a quien ya le está subiendo el alcohol, coreadas por sus amigos que no sabían si se reían de él o con él.

– Mi madre me montó una bronca cuando le dije que no iba a pasar la navidad con ellos… – murmuró Aron sin dejar de reír, tumbado y con la cabeza sobre las piernas de Minhyun.

– Joder – Se quejó Ren – pues tienes una edad ya. – Era el primer año que le dejaban a él, salir y quedarse a dormir fuera, librarse de la comida familiar del día de navidad (suponía que en parte debido al escándalo del año anterior) pero Aron era tres años mayor, él no debería ni siquiera tener que pedirlo.

– Ya, pero como ya voy a pasar año nuevo en su casa… – siguió este señalando a Min.

– Oye, si va a ser un problema… – empezó a disculparse, pero Aron le acalló con un dedo sobre sus labios y una sonrisa.

– Claro que no es un problema, quiero estar contigo.

Y Minhyun sonrió y se inclinó a besarle y Ren apartó la mirada sin saber si fingir que no lo veía o patearles para que parasen. Eran la única pareja empalagosa a la que toleraba, o más bien eran la pareja más empalagosa a la que toleraba. Su límite.

En vez de eso se giró hacia JR con un gesto de asco y unas risas en los labios, pero él le miraba, les miraba, con ojos entristecidos y algo furiosos y echó un trago a su bebida. Por supuesto, el culebrón no terminaba con la pareja romanticona. JR le había confesado hacía apenas unas semanas que estaba colgado de Min. En realidad tuvo que sonsacárselo, porque él no quería decirle quien era. Pero vamos, era tan obvio… La forma como les miraba, con esa mezcla de celos y autocompasión…

Ren suspiró y bebió también. Esperaba que se le pasase y no fuera a más, porque si no el grupito se iría a la mierda, y eran sus mejores amigos.

Era media noche ya, y los móviles empezaron a vibrar con mensajes de felicitaciones. Ren encontró uno de su hermana, un “feliz navidad anormal” que le arrancó una sonrisa sádica mientras le respondía. “Feliz navidad también hermanita, espero que te lo estés pasando muy bien con papá y mamá. Por muchos años.”

Le pareció un poco de mal gusto pues él mismo le había robado el novio el año pasado, o algo parecido. Y precisamente este acababa de mandarle también una felicitación. “Feliz navidad guapo. Parece mentira que haga un año ya que nos conocemos ¿eh? Jajaja espero que te lo estés pasando bien”.

Baekho… pensó entre divertido y cansado. Se habían visto un par de veces. Para follar y poco más. Y a veces hablaban, pero no mucho. Aún así parecía haberle cogido un cariño especial. Siempre era él quien abría las conversaciones, siempre era él quien le pedía para quedar. Y si bien a Ren no le molestaba en absoluto hablar con él (o follar con él) le tenía algo cohibido. ¿Y si se enamoraba de él o algo?

– ¿Algún mensaje importante? – le interrumpió JR acercándosele. Él le enseñó la pantalla sin darle mucha importancia y empezó a teclear una respuesta. JR frunció el ceño. – ¿Te sigue hablando?

– De vez en cuando – respondió Ren sin más. “Si, un año ya jajaja espero que también lo estés pasando bien. ¡Feliz navidad! ^^”

A JR le llegó algún mensaje también y sacó su propio móvil para responderle, aunque se quedó medio recostado contra su espalda. Fisgó su móvil pero no llegó a ver nada. Pronto tuvo otro mensaje él también.

“Minki, cariño, espero que estés pasando una feliz nochebuena. Espero también que este año te comportes. Me consta que estás solo con tus amigos y aunque preferiría otras compañías por lo menos puedo saber con quien estás. Confío en que no le arruinarás las navidades a nadie este año. Espero también que mañana por la mañana me llames para saber como te ha ido la noche y que vuelvas pronto para poder pasar un rato con tu abuela y tus tías. Estaría bien que no olvidaras tan a menudo que tienes una familia.”

Resopló, viendo la amenaza no tan disimulada que su madre siempre imprimía en sus palabras. Bien, estaba dispuesto a averiguar las consecuencias.

– ¿Jugamos al Sing Star? – propuso Min levantándose ya para encender la tele. Aron casi le hizo la ola y Ren se apuntó inmediatamente también. Antes le respondió un “si mamá” a su madre. A ver que le parecía.

Min empezó con un “Let it go” a todo volumen que todos corearon, Aron le siguió igual de motivado, pero JR le cedió a Ren su turno alegando que él no cantaba hasta que estuviese un poco más borracho.

Se peleó por el micro con Minhyun durante un buen rato, pasando de Lady Gaga a DBSK sin orden ni coherencia, pero de repente al terminar su canción no se encontró a su amigo a su lado reclamando ya su turno sino que este estaba repantingado sobre su novio, con las caras muy juntas y besándose de vez en cuando entre risitas y carantoñas. JR, a su lado, mantenía la mirada fija en la pantalla con gesto aburrido.

– Min, que te toca – le llamó Ren intentando interrumpirles.

– Mmm… – se lo pensó este – creo que paso, estoy cansado ya.

– ¿Estás cansado…? – le preguntó Aron con tono juguetón.

– Bueno, para cantar…

“¡Lo que hay que oír!” se exclamó Ren alucinando. JR soltó un resoplido frustrado y Minhyun tuvo la decencia de sonrojarse al menos, aunque su novio solo exhibía una sonrisa orgullosa.

– Buscaos otro día para hacer esas cosas – les espetó Ren cruzándose de hombros – hoy estamos todos.

Aron solo amplió la sonrisa.

– ¿Celoso porque tu no follas?

Minhyun le voló un capón, pero Ren solo se rió, ni siquiera se dignó a responder.

JR fue el siguiente en hablar, rompiendo el momento incómodo.

– ¿Vienes a mirar las estrellas conmigo Ren?

Le miró algo sorprendido. En parte le extrañaba que quisiese dar intimidad a la pareja sabiendo como iba a terminar eso, en parte le parecía lo mas normal del mundo que no quisiera ver sus carantoñas. Minhyun y Aron le dirigían también una extraña mirada. Eso le sorprendió aun más. Se suponía que no sabían nada ¿no? Hubiese sido muy raro que lo supieran.

Como fuera. Se encogió de hombros y le siguió a fuera, lanzándole a la parejita una mirada entre enfadada y divertida. En el fondo si no fuera por lo de JR le hacían mucha gracia. Pero quería ser un buen amigo y esas cosas no estaban bien. Aunque ellos no lo supieran.

Fuera el aire era gélido, y ambos volvieron a entrar en seguida a por los abrigos. Dentro la parejita ya estaba demasiado enfrascada en sus cosas y Ren aprovechó para dirigirles un “chicos, en serio…” una vez JR hubo salido ya, sin mirarlos en absoluto. Le pareció que se levantaban entre risas y alguna mueca para irse al cuarto de Aron pero lo vio solo de reojo, saliendo ya a la terraza con JR otra vez.

La ciudad, a sus pies, estaba preciosa con las calles resplandecientes y la luz en las ventanas donde cada familia celebraba su navidad, o donde cada grupito de amigos se había reunido para emborracharse como si no hubiese mañana, que había sido su idea. Con tanta luz el cielo estaba totalmente oscuro, sin ni una estrella, pero no parecían necesarias con las que ya colgaban de las calles. Tal vez no tenían las mejores vistas de la ciudad, pero no estaban nada mal.

Y Ren sonrió, inspirando el aire frío de la noche, dejando que le congelara un poco los pulmones y volviéndolo a sacar con una nube de vapor que le lanzó a JR en la cara. Él se quejó, riéndose y Ren se unió a las risas pensando que era una lástima que se hubiese enamorado precisamente de Minhyun, porque con lo guapo que era podría tener a cualquiera. A cualquiera que no estuviese con las hormonas revolucionadas por… bueno, por Aron.

A todo eso añadir que Aron era uno de sus mejores amigos también y que lo último que deseaba era que cortasen. Pero parecía absurdo ver a JR, que siempre había pensado que se llevaría a quien quisiese por su cara bonita (y por todas sus demás cualidades, si, también), sufriendo por un amor no correspondido.

Y desde luego lo que no quería era pasarse la noche de navidad dándole vueltas a eso o dedicándose a arreglarles la vida amorosa a sus amigos. Si es que tenía arreglo.

– Se está bien – le dijo más para romper el silencio que otra cosa. – Aunque haga frio.

Asintió, pero no dijo nada, y cuando ya sentía que el silencio volvía a caer como una losa fue JR quien habló.

– ¿De verdad te sigues hablando con ese tío?

– ¿Eh?

– El ex de tu hermana – aclaró – con el que te liaste el año pasado.

El cambio de tema le había pillado desprevenido, ni se lo esperaba ni entendía muy bien a que había venido o si encajaba en absoluto con el ambiente relativamente serio que se había creado.

– Si, bueno, tampoco mucho. – respondió quitándole importancia. – Siempre es un ligue fácil y ahora que se ha decidido a frecuentar ciertos ambientes… Nos lo hemos cruzado alguna vez, tu estabas.

– Si, si, pero no sabía que hablarais.

– A veces me abre. – se justifico sin entender aún a que venía tanto interés. – Y no se, es majo, pero tampoco le quiero dar mucho pie. Imagínate que se acaba enamorando, – terminó riéndose – menudo marrón jajajaja ¿Te imaginas que le llevo a una reunión familiar y mi hermana me lo roba? Quita, quita jajajajaja.

– Sería terrible – le siguió JR riendo también pero aparentando seriedad – Se repetiría la historia.

– Todo el escándalo… – Ren fingía estar también serio y preocupado, pero rompió a reír de nuevo – A mamá le daría un infarto. Jajajaja Ojalá.

– Anda, no digas eso – se quejó sin dejar de reírse en realidad. – en el fondo la quieres.

– Es mi madre bruto, – le soltó casi ofendido. – claro que la quiero. Es solo que a veces… la quiero bien lejos.

– ¡Ese amor de hijo! – exclamó levantando el puño como si fuese un vaso y chocando con él.

JR tenía una sonrisa preciosa. De pequeño había salido en un anuncio incluso. Y podría seguir haciéndolo porque de cuerpo no estaba nada mal.

Si, Ren sabía que no era sana una obsesión así con uno de sus mejores amigos. Bueno, obsesión tampoco, pero, para decirlo de algún modo, era consciente de su atractivo, de su potencial como amante. Anda que no se lo había imaginado de veces. En la cama o algún sitio parecido, y desnudo, siempre desnudo…

Pero JR era su amigo y esas cosas no se pensaban de un amigo. Aunque fuese el único del grupo que pensase así.

JR se recostó en la barandilla metálica, quejándose de que estaba fría y Ren le imitó, pero notaba como volvía el silencio y no le gustaba. Era un silencio demasiado serio, demasiado profundo, y él había ido a hacer locuras.

– Debería haber estrellas fugaces – le dijo como indignándose. JR solo le miró sorprendido, repitiendo un “¿Estrellas fugaces?” – para poder pedir deseos. – explicó – Aunque bueno, esta noche también se pueden pedir deseos.

– ¿Eso no es por año nuevo?

– Bueno, por pedir… – se encogió de hombros. – me gustan los deseos.

– Te gusta pedir – le rectificó con una sonrisa burlona. Una sonrisa con la que, sinceramente, Ren se sorprendía de que Minhyun no hubiese caído. Aunque solo fuese por un polvo ocasional.

– Me encanta – le respondió con una caída de ojos, casi sin darse cuenta del tono sensual que le había impreso a sus palabras. Al segundo se dio cuenta y se envaró, preparado para estallar a reír de nuevo y dejarlo como una broma poco afortunada.

Pero JR no solo no rió, ni se apartó ofendido, sino que de repente le tenía frente a él, a apenas milímetros de sus labios, tan cerca que pudo sentirlos moverse cuando murmuró, en voz muy bajita.

– ¿Puede ser este mi deseo?

Hubiese mentido si hubiese dicho que pensaba en lo que estaba haciendo cuando salvó esos escasos milímetros y se dejó besar, moviendo sus labios contra los de él y buscando su lengua casi con avidez.

“Bien, si vamos a hacer locuras vamos a hacerlo a lo grande.” Se dijo pasándole los brazos por los hombros. No estaba lo suficientemente borracho para no acordarse al día siguiente, ni siquiera para que le impidiera pensar o pudiera justificarse. Pero que le mataran si no lo deseaba, si no le había tenido ganas a JR desde hacía semanas, si no llevaba calentón encima desde hacía meses.

Los besos no se alargaron mucho, quería sentirle a él, su cuerpo, su piel desnuda, algo bastante difícil con esos anoraks que le estaban tocando los huevos lo que no está escrito. Pero al intentar colar las manos por debajo del abrigo, el jersey de lana y a saber cuantas capas más de ropa JR se apartó, con una mueca de disculpa.

– Tienes las manos frías.

Ahogando un suspiro de frustración echó un vistazo a la salita donde habían estado, ahora vacía y le hizo un gesto con la cabeza señalando al interior.

– ¿Entramos?

JR asintió y le siguió dentro, a la caldeada habitación.

No dudó en quitarse el abrigo y el jersey, quedando en una camiseta fina con la que tenía escalofríos, pero no en ese momento, no anticipando lo que venía. Lo que esperaba que viniese. JR se quitó el anorak también y se le quedó mirando. Ren se sintió avergonzado unos segundos, preguntándose si no habría ido demasiado rápido a quitarse la ropa, si no le habría asustado. Pero fueron solo unos instantes antes de que JR curvase los labios en una sonrisa y se acercase a él con pasos lentos, llevando las manos a su cintura, pegándose a él para recorrer su cuello con su nariz.

– Eh. – se quejó Ren sintiendo el cosquilleo del roce sobre la piel. – no es justo que solo yo esté desnudo.

Su amigo sonrió y le dejó que se peleara con su ropa, intentando quitarle el jersey a tirones. Le ayudó, y cuando entre ambos consiguieron dejarle desnudo de cintura para arriba Ren le cogió por las caderas y se pegó a él. JR respondió con un jadeo sorprendido que quedó ahogado entre los labios de Ren.

Su cuerpo reaccionó vergonzosamente rápido, pero su amigo parecía igual de excitado. Sonrió entre besos y llevó la mano a su entrepierna, deslizándola suavemente por encima el pantalón.

JR gimió y de la habitación contigua les llegó un gemido también, este de Minhyun.

– No me puedo creer que lo estén haciendo. – murmuró Ren. JR soltó un resoplido que podría haber sido más convincente si no hubiese tenido la mano sobre su polla.

Estaba seguro de que en cualquier otro momento la idea de liarse con JR, su mejor amigo, le hubiese parecido una idea pésima y hubiese podido encontrar miles de razones para no hacerlo. Pero en ese momento, teniéndole delante medio desnudo y más vulnerable de lo que jamás había pensado que le vería le parecía definitivamente una gran idea. Y en cuanto a las razones para no hacer eso…

– Si salen van a vernos – reflexionó en voz alta. Y ni siquiera podría justificarlo como que estaba borracho, apenas había bebido. Aunque no era como si les pudieran decir mucho precisamente ellos. – ¿Nos buscamos un cuarto?

Los ojos de JR brillaban cuando asintió y su piel parecía más caliente que nunca. Definitivamente estaba muy bueno.

Abrió la puerta del pasillo para buscar un cuarto y cuando ya salía se acordó de una cosa y volvió atrás bajo la mirada sorprendida de JR. Casi siempre llevaba algún condón en la cartera porque, bueno, nunca se sabe que va a ocurrir, y se alegró de encontrar un par. Se los enseñó a JR y ahora si más decidido se metió en el pasillo para buscar una habitación.

Él le seguía algo cohibido, más cuando pasaron por delante de la primera habitación, claramente la de Aron. O si más no la que estaban usando.

– Esto ya parece un motel. – se rió. JR no le siguió la broma, parecía demasiado nervioso.

Se preguntó si no lo estaría haciendo solo por despecho y aunque sabía que debería parecerle mal no le importó en absoluto. Sabía que iba a follar y la idea le parecía magnifica.

Se metieron en la habitación más alejada.

– Es la de sus padres. – murmuró JR.

– Pues más nos vale no manchar las sábanas – le respondió cerrando la puerta tras él.

El ambiente se había enfriado un poco, su piel también. Tenía todos los pelos de punta del frío y cuando se acercó a JR este retrocedió por sus manos heladas.

– Tiene que haber un calefactor aquí – murmuró echando un vistazo a la habitación.

– No importa. – le respondió besándole de nuevo. Sus manos también estaban frías, pero Ren no se quejó, estaba caliente, ya le iría llegando el calor.

Le atrajo hasta la cama, tirando de él, le hizo sentarse y se sentó encima de sus piernas, removiéndose sobre él. Y no pudo evitar reírse de su cara de idiota.

– Tío, ¿has visto un espectro o que?

– Estoy viendo a un tío bueno restregarse contra mi paquete. – murmuró con la misma expresión pasmada – es algo nuevo.

De repente se sintió abrumado, nunca hubiese imaginado que sería él quien desvirgaría a JR. Sus primeras veces quedaban tan lejos ya… Pero bueno, iba siendo hora de que alguien lo hiciese. Hasta el final. ¿Por qué no él? Notando su pene duro bajo su cuerpo parecía hasta sensato.

Le empujó sobre la cama haciéndole quedar tumbado y siguió moviéndose sobre él. Las manos de JR fueron a su cadera cogiéndole para seguir el ritmo y pronto a ambos se les pasó el frío por completo. La ropa les sobraba y se deshicieron de ella con prisas. Fue raro porque, si bien se habían visto desnudos antes alguna vez, nunca había sido con esas intenciones. Y nunca TAN despiertos. Y mientras JR parecía resistirse a mirarle sus partes, aunque estaba claro que era lo que más deseaba, Ren se regodeó examinándole atentamente. Muy probablemente era su única oportunidad. Y le gustó. Mientras le recorría con la punta de los dedos y JR suspiraba con placer casi se sintió tentado a hacerle una mamada, pero no quería entretenerse demasiado. Además había el riesgo de que se corriese antes de tiempo y eso sería un chasco.

Volvió a besarle, tumbándose sobre él en esa cama ajena y girando para que JR quedase encima. Y se abrió de piernas. La mayoría parecía tener suficiente con eso.

Pero claro, él tenía que ser especial.

– Minki, yo… – nunca le llamaba por su nombre de verdad, y le cabreó un poco en ese momento. Lo hacía demasiado… intimo… – Ya sabes que no sé muy bien que hacer.

Le miró con cansancio y volvió a girar para quedar encima. Levantó el índice y le puso la mano delante de la cara, enseñándole el dedo. Luego levantó el segundo dedo y los juntó, para luego abrirlos en tijeras. JR abrió la boca en protesta y casi se sintió tentado de metérselos dentro.

– ¿Si? – se burló abriendo y cerrando los dedos. – Sabes perfectamente como funciona.

– Ya pero…

– Solo hazlo. – insistió frotándose contra él.

Resultó ser estímulo suficiente, pues pronto volvía a besarle con ansias, bajando las manos por su espalda hasta su trasero.

Le sintió presionando y le apartó casi con brusquedad.

– Bruto… – le riñó cogiéndole la mano y llevándosela a la boca. Se metió dos dedos y luego un tercero por si acaso, chupándolos con ganas bajo la casi extasiada mirada de JR que hundía los dedos en sus caderas con deseo.

Le encantaba su mirada, completamente a sus pies, y se entretuvo lamiendo sus dedos. Se sentía casi como si estuviera pervirtiendo a un niño por más que JR fuese mayor que él. También notaba su pene rozando su trasero y quería que el niño le pervirtiese y le diera duro.

Arrastrando toda su fuerza de voluntad se separó de él y buscó uno de los condones que sabía que había traído. Más tarde era capaz de olvidarse. Regresó y se lo puso a JR bajo su atenta y extasiada mirada. Parecía incluso patoso con los dedos pringosos de saliva en el aire. Sonrió y volvió a atraparlos entre sus labios, hasta que JR buscó besarle y soltó su mano que se dirigió inmediatamente entre sus piernas.

Era una lástima que no tuviesen lubricante. Porque si, con paciencia y saliva se conseguía igual, pero paciencia le faltaba un rato, debería confiar en su propio aguante al dolor.

Sentía sus dedos jugando dentro de su culo, primero uno, luego dos, después tres, como le había indicado, como debía hacerse. Y necesitaba más. Le quería dentro de una vez ya. Echaba de menos que le metieran una polla desde hacía meses y la espera le estaba poniendo ciego de deseo.

– Hazlo ya. – le ordenó mientras él mismo apartaba su mano y le empujaba para que quedase tumbado.

JR se resistió, robándole un último beso y Ren le empujó con más fuerza. Ya bastaba de moñerías, quería empalarse en él y cabalgarle hasta la saciedad. O hasta correrse, que venía a ser lo mismo.

Y cuando lo hizo le cegó el dolor, pero eso no le detuvo. JR se hundió en él con un gemido ronco y el cuerpo en tensión. Disparaba las caderas hacia arriba mientras Ren se mantenía aun quieto intentando acostumbrarse a la intrusión. Hubiese podido quejarse pero optó por dejarle hacer y empezar a moverse él también, cabalgándole. La sensación, ya conocida, de tenerle dentro, de tener a alguien dentro, no dejaba de ser molesta. Pero era solo al principio, luego, poco a poco, embestida a embestida y ayudado por su propia mano que guiaba la de JR al masturbarle la molestia se iba transformando en ese placer tan característico que crecía hacia el orgasmo a cada roce, a cada gemido, a cada sacudida de las manos de JR sobre su pene, del pene de JR dentro de él. Ese placer tan deseado que ya empezaba a sentir, que le iba llenando, que le empezaba a apretar las tripas de deseo cuando oyó más que sintió como JR llegaba al clímax, clavaba los dedos en su cadera y se corría dentro de su cuerpo con gemidos más altos de lo que él hubiera deseado.

“Mierda” pensó frustrado “¿Tan rápido? ¿Y ya está?”. El estaba a medias. Muy a medias. Justo estaba empezando a sentirlo. Pero JR había quedado bastante exhausto, respirando aún con jadeos y con la frente perlada de sudor, los ojos cerrados. Parecía incluso capaz de dormirse.

En vez de eso abrió los ojos lentamente, con dificultad con una muda disculpa en su sonrisa tímida.

– Lo siento… – murmuró.

Tuvo que decirle que no pasaba nada. Aunque si que pasaba. Se apartó y dejó que JR se quitase el condón de su pene aún medio duro y lo dejase por algún lado que esperaba tuviese controlado.

– Vigila – se aseguró de repetirle. Conocía a los padres de Aron, eran buena gente.

JR asintió y él se dejó caer a su lado con un suspiro frustrado. Acariciándose él mismo en vista de que la diversión parecía haber terminado.

“Pues menudo chasco.”

No tuvo que apañárselas solo como había previsto. JR gateó sobre la cama hasta él. Le besó en los labios casi con cariño y bajó entre sus piernas para dirigirle una mirada sumisa y de disculpa que era sin duda alguna lo más pornográfico que Ren había visto en mucho tiempo y bajó la cabeza, apartándole las manos y lamiendo su polla.

– Ah…

No pudo evitar gemir, aunque si consiguió recuperar la cordura lo suficiente como para apartar-le antes de que se la metiera en la boca.

– Había otro condón… – le dijo como toda explicación. JR asintió y se separó a buscarlo. Él se quedó donde estaba, masturbándose. Que se apañase. Aunque le había gustado el gesto. Y esa mirada…

Esa mirada que volvió a lanzarle mientras le ponía el condón y volvía a enterrar la cabeza entre sus piernas.

Debía aprender esa mirada. Era necesaria. Sabía que podía resultar bastante seductor, pero con una mirada así… Simplemente triunfaría. Y podría liarse al fin con el tío ese que estaba siempre ahí junto a la barra y que seguía diciéndole que era demasiado crío para él. Iba a ver quien era el crío.

JR se metió su pene en la boca, succionando, y con todo su cuerpo en tensión y los dedos entre su cabello revuelto Ren se imaginaba como ese tío al que había visto varias veces en la discoteca y quien no sabía ni quien era le follaba contra la pared entre gruñidos toscos y músculos duros y tensos. Mientras JR se la chupaba.

El orgasmo se le resistía y JR volvió a meterle los dedos. Se dio cuenta de que como no tenían más condones si querían hacerlo otra vez tendría que ser él quien le diera a JR. Sonaba a una idea interesante, pero antes de que pudiera proponer nada sintió como alcanzaba el clímax al fin, y se dejó llevar por las succiones de JR, su cuerpo en tensión y sus propios gemidos. Se corrió dentro de su boca y le embargó una extraña satisfacción al verle tragar.

JR subió y se quedó tumbado junto a él, de lado y mirándole mientras él jadeaba aún y se deshacía del condón como había hecho él antes.

JR tenía una sonrisa estúpida, bobalicona. ¿Habría tenido él esa sonrisa después de su primera vez? Era posible, aunque JR siempre había sido mucho más sentimental. Pensaba que eso le impediría precisamente hacer locuras así, pero parecía contento.

– ¿Ha estado bien? – le preguntó. Para él no había sido tan malo al final. – Aunque no fuese Minhyun. – añadió.

– ¿Min? – le preguntó casi riéndose.

– Me dijiste que te gustaba.

– No seas tonto – se rió, acercándose con un cariño que hizo que se dispararan todas sus alarmas. – Estaba intentando declararme. – le explicó para su espanto y horror – no me atreví y tu supusiste que hablaba de Min y fue más fácil decirte que si. Pensaba que ya lo sabías.

Le sonreía y Ren, a punto de entrar en pánico, se vio obligado a preguntar.

– ¿El que?

– Que es de ti de quien estoy enamorado – le respondió con soltura, pegándose a él y besándole en los labios. – desde hace años.

 

 

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