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Serie Especial Navidad. Comidas Familiares : IV “Año nuevo con… ¿Los suegros?”.

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Categoria: oneshot yaoi

PersonajesLeobin (Leo x Hongbin) VIXX

 

Hongbin miraba fijamente las prendas tiradas sobre su cama, solo tenía dos trajes, dos corbatas y tres camisas entre las que escoger pero ese día le parecía una obra titánica. Estaba terriblemente nervioso, tenía una hora para vestirse y ducharse. Todo tenía que estar perfecto y no tenía ni idea de por dónde empezar.

Después de 10 minutos más de desespero decidió recurrir al recurso de emergencia: noonas.

–          Hyebin noona…  –llamó a la menor sacando la cabeza por la puerta.

Ella salió de su habitación pocos segundos después, todavía secándose el pelo con una toalla.

–          Sí, ¿Qué quieres Binnie?

–          Emmm… ¿puedes ayudarme con la ropa, porfa?

–          Claro que si, un segundo.

Volvió a entrar para dejar la toalla y enseguida estaba en la habitación de su hermano, analizando con ojo crítico la ropa tendida encima de la cama.

–          A ver, es una cena de Año Nuevo así que con traje pero sin corbata, no tienes que ir demasiado formal.  – empezó a decir mientras apartaba las corbatas en un rincón. – La camisa blanca queda bien pero es muy típica, y obviamente las que nos quedan son azules….

Hongbin escuchaba y se dejaba hacer mientras su hermana observaba con ojo crítico las dos camisas, aliviado de dejar la elección a otra persona.

–          Creo que la azul más oscuro, la otra destacaría un poco demasiado con el traje negro nuevo, el gris oscuro está descartado supongo, ¿no? Decidido, esto y esto – dijo sonriente mientras le alargaba un traje y una camisa – y ahora a ducharte o llegaras tarde a tu cita.

Él se puso totalmente rojo mientras Hyebin se iba de la habitación con una sonrisa.

–          ¡Noona! ¡No es una cita! –  “Aunque ya me gustaría…” pensó mientras se iba a la ducha todavía avergonzado por el comentario de su hermana. Vale, sabía que era bastante obvio, pero no era necesario decir esas cosas solo para avergonzarle…

Cuando por fin salió de la habitación, vestido y peinado, le detuvo bruscamente su otra hermana, Dabin.

–          ¿Se puede saber dónde vas con un traje negro? ¿a un funeral?

–          Pero Hyebin noona….

–          Hyebin no tiene ni idea de lo que dice, es una sosa, ponte el traje gris que llevaste en el cumpleaños de la abuela.

Hongbin se miró en el espejo mientras su cabeza iba a mil por hora intentando decidir si hacer caso a Dabin noona o a Hyebin noona.

–          Unnie, no le digas eso, ¡con lo que le ha costado escoger!

Hyebin noona al rescate.

–          Me da igual, cambiarse es un momento y el gris le queda mejor.

–          Puede que sí pero… – Hyebin sonrió malignamente y con cariño como solo ella sabía hacer – el negro y el azul son los colores favoritos de Taekwoon

Hongbin abrió la boca para quejarse pero la volvió a cerrar. Cierto, negro y azul. Y realmente le quedaban de maravilla….

–          Tienes razón, esa cara de atontado lo confirma. Que no se hable más, negro  y azul para hacer feliz a su novio.

–          ¡Noona!

Ellas rieron cariñosamente y Dabin le dio una caja de bombones cuidadosamente envuelta.

–          Toma, para tus suegros, que no digan que no te han educado bien.

Decidió no responder a su comentario esa vez y se limitó a darle las gracias y coger el abrigo o terminaría llegando tarde.

–          Pasáoslo bien, ¡nos vemos mañana!

–          ¡Disfruta Binnie!

 

Llegó a casa de Taekwoon 15 minutos antes de la hora que habían quedado y más nervioso de lo que estaba gracias a las encantadoras de sus hermanas.  Realmente no era una cita, era solo una cena de Año Nuevo con la familia de su mejor amigo ya que no le gustaban demasiado las fiestas glamurosas y con periodistas a las que iban sus padres. Y salir con sus hermanas y los amigos y parejas respectivos de ellas no era el mejor plan, para nada. Así que no había nada por lo que ponerse nervioso, si no fuera porque estaba totalmente colgado de Taekwoon, claro.

Llamó al timbre y mientras esperaba intentó arreglarse los rizos rebeldes por última vez en el reflejo de la puerta. No lo consiguió y apenas unos minutos después se abrió la puerta, dejando ver a un chico de más o menos su edad con una camisa negra y unos pantalones y corbata azul oscuro. Jung Taekwoon.

–          Hola Taekwoon-ah – le sonrió Hongbin una vez se acordó de respirar.

–          Hola – respondió este con una pequeña sonrisa y muy bajito.

Taekwoon le hizo pasar y se vieron envuelto enseguida en una marabunta de saludos, ruido y gente arriba y abajo  preparando la cena y las decoraciones. Dejó la chaqueta como pudo en el colgador ya sobrecargado y se fue en busca de los padres de Taekwoon (“suegros…” le susurró su subconsciente con la voz de Dabin) para darles los bombones.

–          Taekwoon-ah, ¿Dónde están tus padres? Quería darles esto.

Él señaló en dirección a la cocina con la cabeza y le siguió de cerca mientras Hongbin intentaba llegar hasta allí, pero tres chicas mayores le interrumpieron el paso.

–          ¡Hongbinnie! Ya estás aquí, que alegría verte – dijo la mayor mientras le despeinaba el pelo cariñosamente. “Genial, todo mi esfuerzo para nada”.  –  qué guapo estas, y mira, vais de conjunto con Taekwoonie, los dos de negro y azul.

Hongbin se sonrojó hasta límites insospechados al oír esto y darse cuenta de que no era el único que se había fijado en ese detalle. Y que puede que hubiera alguna pequeña posibilidad que en los últimos años le gustara cada vez más el azul porque Taekwoon decía que le quedaba bien.

No pudo entretenerse mucho en sus pensamientos porque pronto se añadieron las otras dos hermanas a interrogarle y tocarle el pelo y decirle lo mono que era hasta que, cuando ya no podía más, Taekwoon le sacó de allí a rastras hasta un lugar menos concurrido.

–          Vaya, son muy simpáticas pero siempre han sido un poco demasiado… efusivas.

Taekwoon asintió con la cabeza.

–          Vamos, tengo que darle esto a tus padres antes de que me olvide o se derritan por el calor que hace aquí dentro.

Reemprendieron su rumbo a la cocina sin cruzarse con ningún otro familiar efusivo y finalmente encontraron a los señores Jung.

–          Señor y señora Jung… – les llamó educadamente Hongbin

–          Oh, Hongbin hijo, no sabía que ya habías llegado – le saludo la madre mientras se secaba las manos con el delantal – que guapo que estas con este traje, me alegro de verte.

El padre se acerco también y le dio un apretón de manos, saludándole con familiaridad pues pasaba bastantes tardes en esa casa.

–          Oh, ya me olvidaba, tened, un detalle de parte de todos – dijo mientras les daba el paquete, ya no tan bien envuelto como al principio.

–          Oooh gracias por el detalle, no hacía falta, eres un cielo

Hongbin sonrió avergonzado por los piropos de la señora Jung, un poco incomodo.

–          No, no es nada…

Por suerte el padre acudió al rescate.

–          ¿Por qué no dejas tus cosas en la habitación de Taekwoon? Esta vez la habitación de invitados está ocupada así que te hemos puesto un colchón al lado de su cama. No te importa ¿verdad?

–          N-no, no, claro – “Vamos a dormir en la misma habitación… Vale, Hongbin, respira”

Taekwoon le estiró del jersey para que le siguiera arriba y él le siguió en silencio, aprovechando para contemplarle detenidamente en silencio. La camisa, una de sus favoritas, le quedaba perfectamente entallada pe forma que se enmarcaban sus brazos y su espalda musculados de deportista. Y los pantalones… tenían el tamaño justo para que se marcara el culo sin ser excesivo. Perfecto, como siempre.

La habitación estaba como siempre excepto por el colchón extra, pegado a la cama de Taekwoon y casi a la misma altura. Prácticamente como si fuera una cama doble. Habían pasado muchas tardes estirados o hablando en la misma cama pero dormir… eso eran palabras mayores.

– Déjalo aquí – la voz de su mejor amigo hizo que se diera cuenta de que estaba en el umbral de la puerta mirando fijamente las dos camas.

– Ah, si, si

Dejó la mochila sobre la cama y se acercó al enorme gato negro con la barriga blanca que dormía sobre la cama de su propietario, indiferente a los dos chicos y hecho una enorme bola de pelo, pero al notar la mano del menor de los dos se desperezó y fue a restregarse contra sus piernas.

–          ¡Buyo! ¡Me vas a dejar los pantalones llenos de pelos! – dijo aunque sin apartarse, en el fondo le había cogido cariño con el tiempo.

Taekwoon lo cogió en brazos y lo acaricio un par de veces antes de volver a dejarle en la cama con una gran sonrisa. Hongbin amaba a ese gato, bueno, a casi todos los gatos, porque eran de las pocas cosas que le hacían sonreír y la sonrisa de Taekwoon era algo precioso para él.

– Cada día esta más gordo.

Taekwoon se encogió de hombros mientras intentaba quitarse los pelos que se le habían quedado en la ropa con poco éxito así que se acercó para ayudarle.

– No hace falta…

– Won-ah, si tus hermanas lo ven van a pasarte el rodillo para quitar pelos por toda la camisa.

Él puso cara de espanto al imaginárselo y se afanó a quitar todos los posibles mientras Hongbin reía y le ayudaba.

 

Diez minutos después estaban todavía más llenos de pelos que antes pues Buyo de repente le habían dado ganas de jugar al ver tantas manos arriba y abajo quitando pelos y había terminado escalando por las perneras del pantalón de Taekwoon mientras Hongbin intentaba cogerlo y devolverle a la cama. El problema fue que el gato tenía más fuerza de lo que parecía y cuando Hongbin por fin consiguió despegarlo del impulso cayó sobre la cama con el gato encima. Taekwoon todavía intentaba dejar de reír cuando les llamaron desde la cocina.

– ¡Wonnie! ¡Han llegado tus primos! ¡Bajad!

Bajaron rápidamente mientras se serenaban e intentaban quitarse los pelos de gato por enésima vez, aunque era bastante inútil ya.

El recibidor estaba lleno de gente sacándose las chaquetas a  la vez que intentaban saludar a todo el mundo sin chafar ninguno de los paquetes ni bolsas que llevaban en las manos, todo a la vez en un espacio muy reducido.

 

Las más pequeñas, Jiyeon y Hwangyeon, fueron corriendo a la sala, huyendo de sus padres para ir a buscar los juguetes que tenían guardados para cuando venían a casa mientras el mayor, Sanghyuk, se quedó a saludar.

–          ¡Taekwoon hyung! Ah, ¡hola Hongbin hyung! Cuanto tiempo, me alegro de verte.

Se acercó corriendo a los dos chicos mayores para saludar efusivamente a Hongbin. Se habían visto un par de veces el año pasado y habían terminado siendo buenos amigos, sobre todo cuando Taekwoon les ignoraba era bueno tener algún chico de una edad similar con quien hablar.

–          Hola Hyuk-ah – respondió Takewoon

–          ¡Hola Hyukkie! – le respondió el otro efusivamente mientras le despeinaba el pelo – vaya, has crecido un montón, ya casi me alcanzas.

–          No me trates como un crio, ¡solo eres mayor que yo por un par de años! – se hizo el ofendido, pero duró poco y terminó echándose a reír.

–          No ha venido tu hermana Sanghyuk – Les interrumpió la madre de Taekwoon.

– No, se ha quedado jugando a un juego, y luego ha quedado con su novio creo…

– ¿novio? – intervino Minyoung, una de las hermanas.

– Si…

– ¿Ese chino al que nadie ha visto nunca? – Saltó la otra, Sangmin.

– Ese…

Las chicas se quedaron cotilleando y riendo y ellos se fueron charlando hasta la sala y se sentaron en un sofá un poco apartado de los adultos para poder hablar tranquilamente sin tener que vigilar su lenguaje y lo que decían.

–          … y entonces el entrenador me dijo que podría jugar en el próximo partido! ¡Voy a ser titular!

–          Eeh felicidades, es de los tuyos, eh ¿Takewoon-ah? – Hongbin se giró al hablarle a Taekwoon pero no estaba allí – ¿eh? ¿Dónde está?

–          Pues no lo se… habrá ido a jugar con el gato o al baño o algo.

–          Voy a buscarle.

–          Hyung, no va a perderse en su propia casa, ya volverá.

–          Pero…

Sanghyuk le estiró para que volviera a sentarse.

–          A ver, hyung, ¿tu confías en mi verdad?

–          Ajá… – dijo mientras se sentaba a regañadientes – ¿A que viene esto?

–          ¿Cuándo pensabas contarme que te gusta mi primo?

–          ¿Q-QUE?

Hongbin se levantó de un salto con el corazón a mil por hora. No podía ser que fuera tan obvio. Si alguien con quien tenía tan poca relación como Hyuk se había dado cuenta… ¿Cómo podía no haberse dado cuenta Taekwoon? ¿Y si lo sabía desde hacia tiempo? ¿O acaso le prestaba tan poca atención que no se había dado cuenta?

–          Hyung, siéntate y respira, ¡que te vas a poner azul!

Hongbin respiró hondo un par de veces y volvió a sentarse pero estaba absolutamente tenso, sentado justo en el borde del sofá, a punto de salir corriendo.

Sanghyuk suspiró con resignación, se imaginaba que iba a ser difícil pero no TANTO.

–          ¿Hyung…?

–          S-si… yo… ¿ta-tan obvio es?

–          Lo es si te fijas en cómo le miras y en el hecho de que cuando hablamos el 80% de lo que dices tiene que ver con él de forma directa o indirecta. Normalmente bastante directa.

–          ¿Ah sí? No me había fijado…

Intentó repasar mentalmente todas las conversaciones que había tenido con Hyuk buscando alguna señal de que tenía una obsesión que rozaba lo maníaco pero era incapaz de encontrar nada extraño en ellas…

–          Hyung, no te preocupes, probablemente yo sea el único que se ha dado cuenta ¿vale?

Hongbin asintió con la cabeza, un poco más tranquilo.

–          Ahora mi teoría…. Creo que tu también le gustas.

–          ¿Qué?

–          Sí, no es tan disparatado como parece, si te fijas bien… le gustas más de lo que crees

–          Hyukkie, en serio que aprecio el esfuerzo pero…

–          ¡Que no hyung, en serio! ¡Escúchame! Te pasas casi cada tarde en su habitación, te deja jugar con Buyo, te cuenta sus problemas y hasta se ríe de tus bromas. La última vez que le hice cosquillas me pegó tan fuerte que casi me queda morado ¿y a ti que te hace? Te pone mala cara, y ya esta. Deberías haber visto su cara cuando nos hemos saludado y me has sonreído, te juro que pensaba que iba a correr sangre.

-…. ¿De verdad lo crees?

Hongbin no quería creerlo, no quería hacerse falsas ilusiones (había sido su objetivo en los últimos 3 años) pero a la vez…. Podía ser ¿no? Sabia que Taekwoonie le trataba distinto a los demás pero siempre había creído que era simplemente como amigo…

–          De verdad, hyung. Lo que pasa es que esta en fase de negación, así que vamos a hacer que lo admita.

–          ¿Cómo vas  a hacer eso sin arriesgar tu integridad física?

–          Bueno, puede ser un poco arriesgado, vale pero… vamos a darle celos.

–          ¿Celos? ¿Con quién?

–          Tu conmigo.

Hyuk le dejó unos momentos a su hyung para que asimilara la idea.

–          Bueno, supongo que puede hacerse…

–          No te preocupes hyung, yo me encargo, tu sígueme el rollo – respondió alegremente. mientras le pasaba un brazo por los hombros para acercarle más a él – Aquí viene – le susurró al oído.

–          Ah, Taekwoon-ah, ¿Dónde estabas? – le dijo Hongbin haciendo un esfuerzo sobrehumano para no levantarse corriendo para ir a su lado y quedarse medio recostado en Sanghyuk.

Él no se molestó en responder (tampoco esperaba que lo hiciese sinceramente) sino que se sentó al otro lado de Hongbin y apartó el brazo de Hyuk bruscamente, sin dignarse ni tan solo a mirarle mal. Si lo hubiera hecho habría visto a su primo aguantándose la risa con poco éxito mientras miraba a Hongbin con cara de “te lo dije, ¡mira que obvio que es!”. Este intentó hacer como si no lo hubiera visto y se acercó casi imperceptiblemente a Taekwoon, quedando tan cerca que casi notaba el calor que desprendía su cuerpo. “Es solo posesivo porque soy su mejor amigo, ya esta, nada más” se repetía, aunque todas las fibras de su cuerpo le gritaban lo contrario. Hyuk todavía se reía más al ver la cara de concentración absoluta que ponía hasta que Hogbin, harto de sentirse observado, le pegó disimuladamente para que se callara antes de que llegara a ponerse rojo como un tomate.

Esta vez el menor no se escapó de la mirada asesina de su primo que le daba dos opciones: o te vas tu, o me voy yo.

Así que optó por la opción más…emocionante. Se fue, pero llevándose de la mano a Hogbin con la primera excusa que le vino a la cabeza.

– ¡Hyung! Ahora que me acuerdo, ¡me han regalado el Super Hero 3 para la PSP! Ven, ¡te lo enseño!

Y huyó escaleras arriba arrastrándole sin que este tuviera tiempo de quejarse o tan solo darse cuenta de lo que estaba sucediendo antes de encontrarse a solas con él en la habitación de los invitados.

– Hyuk, ¿que ha sido eso?

– ¿Tu que crees?

– P-pero se va a enfadar…

– Hyung, esa es la idea, que se ponga celoso y se enfade

– ¿No aprecias tu integridad personal?

– No mucho, y confío en que no llegará a romperme ningún hueso – respondió despreocupadamente mientras sacaba la PSP – Ven, siéntate! Es genial, el diseño de los personajes ha mejorado un montonazo y…

Al final la idea de ver el nuevo juego que todavía no había podido probar fue más fuerte que el instinto de supervivencia y la preocupación de haber dejado a su amigo solo y con cara de muy mala leche y se sentó en la cama al lado de Hyuk, volcándose de pleno en el videojuego.

 

Media hora después Hogbin desistió de intentar concentrarse en el juego cuando solo podía estar pendiente de la puerta y el reloj.

– Hyuk-ah, deberíamos volver, no creo que venga…

– 10 minutos máaas.

– No, vamos, llevamos ya media hora.

– Esta bien… – dijo con un suspiro y guardó el juego con la misma actitud con la que alguien le colgaría el teléfono a su pareja después de semanas sin hablarse.

– Pff drama queen… – se burló el otro

– ¡Yah!

– Eh ¿que es ese tono? ¡soy tu hyung!

 

Taekwoon contaba por tercera vez las bolas del árbol de Navidad del vestíbulo, revisando otra vez que estuvieran correctamente colocadas, al final tenia que admitir que había quedado bastante bien aunque no le hubieran dejado hacer las cosas a su manera, sus hermanas se ponían en plan totalmente dictador cuando se trataba de decorar la casa.

Llevaba ya 23 minutos esperando en las escaleras a que Hogbin y su primo bajaran, sabía que estaban arriba en alguna de las habitaciones pero no iba a subir a buscarles, parecería demasiado… dependiente.

Finalmente oyó las voces y las risas de los dos bajando por la escalera. “Parece que se lo pasan muy bien juntos…” todo el asunto empezaba a ponerle de muy mal humor.

– Ah, Takewoon-ah – Hogbin se quedó parado delante suyo, sorprendido, sin saber muy bien que decir.

Taekwoon no sabía tampoco exactamente que decir, lo que estaba seguro era que, fuera lo que fuera, no iba a decirlo muy alto para que lo oyese el aprovechado Hyuk, necesitaba que Hongbinnie estuviese mas cerca. Así que le cogió de la chaqueta para acercarle más a él.

– Habeis tardado mucho… – dijo finalmente, tan flojo que si no prestabas atención probablemente no podrías oírlo.

Hogbin sonrió.

– Lo siento hyung, nos hemos entretenido jugando.

La sonrisa de Hogbin era enorme, preciosa, pero sobretodo, le marcaba los hoyuelos. Taekwoon tenía debilidad por esos hoyuelos y no pudo evitar sonreír. Una sonrisa pequeña, muy breve, pero que en su cara eternamente seria destacaba como una señal luminosa gigante.

– Ooh ¡Taekwoonie hyung! ¡Has sonreído! – dijo Hyuk apareciendo de repente y cogiéndole los mofletes a su primo mientras tarareaba alegremente “Sonríe sonríe sonríeee”

Apenas unos segundos después Takewoon le había saltado encima y Hongbin intentaba pararle mientras Hyuk huía riendo, confiando en la fuerza y la influencia de su amigo para detener a su primo cuando se ponía en modo destructor.

– Vamos Won-ah, déjale, déjale.

Finalmente dejó de intentarlo pero se mantuvo con su mirada de “Vuelve a acercarte a mí y sufrirás” así que Hyuk optó por mantenerse prudentemente alejado, por lo menos, los próximos 30 minutos.

 

– ¡Chicos, venid aquí a ayudar!

La voz de una de las tías mayores de la familia cortó la tensión del momento y se dirigieron inmediatamente al comedor para recibir ordenes.

– Id a la sala de al lado y traed las sillas plegables, venga.

Taekwoon les guió, cogió dos y se las llevó al comedor pero cuando Hogbin cogió dos más se dio cuenta de que no eran tan ligeras como parecían, pero no iba a ser menos, así que se las recolocó bien debajo los brazos y salió de la sala con pequeños pasos.

A medio pasillo se encontró con su amigo que volvía de la sala pero en lugar de dejarle pasar se le quedó mirando, miró sus sillas y sin decir nada se las cogió y las llevó él al comedor.

– ¡Yah! ¡Puedo llevarlas!

Hogbin se sentía abochornado de que precisamente él viera hasta que punto era débil.

– Dejando el trabajo duro para los hombres ¿eh?

Uno de los tíos de Taekwoon dijo desde su espalda con una sonrisa burlona. Hongbin iba a responder pero se dio cuenta de que no sabía como.

– Vamos, no seas así con el chico – intervino su mujer y él sonrió agradecido – ya se sabe que eso es lo que hacen las esposas.

Y se fueron de allí riendo, dejando a un Hogbin entre perplejo, indignado y profundamente avergonzado.

Cuando volvió de su último viaje de traer sillas Takewoon le encontró todavía allí, con cara de disgusto y de mal humor.

– ¿Estas bien?

Hogbin salió de su burbuja de mal humor al oír su voz llena de preocupación.

– Ah, sí hyung, no es nada. Gracias por ayudarme con las sillas.

Takewoon solo se encogió de hombros mientras le seguía en dirección al comedor pero el sabia que eso era lo más parecido a un gracias que probablemente diría.
Cuando llegaron a la mesa todo el mundo estaba ya preparado, las niñas en un lado, cerca de su madre, los tíos por parejas… cada lugar señalado con unos carteles que habían hecho las niñas, decorados con dibujos y letras de colores. Ellos tenían 3 lugares en una de las puntas “Taekwoon – Hogbin – Sanghyuk” de forma que Taekwoon no estaba al lado de ninguna de sus primas o hermanas ruidosas sino entre nadie y Hogbin, siempre había sido así. Pero cuando Hyuk se había sentado ya y Hogbin iba a sentarse a su lado Taekwoon le cogió del brazo y le hizo sentarse en su lugar, sentándose él en medio.

Nadie dijo nada pero su tía Dasom, sentada justo delante suyo, sonrió mientras se lo comentaba al oído a su marido que estaba más preocupado de que le trajeran su cerveza sin alcohol.

 

La cena transcurrió sin demasiados incidentes, con varios monólogos de los adultos contando sus preocupaciones y cotilleos varios. Que si a su hijo le habían dado trabajo, que si estaba buscando una casa con jardín para ir los fines de semana, que si el nuevo jefe era un maleducado…

Hasta que hubo un momento en que las conversaciones empezaron a degradar, ayudadas por el alcohol y la alegría de la reunión familiar.

– Ay.. los amores de juventud…. – se lamentó el tío mas joven después de terminarse otro vaso de soju, observando a Nayeon (la hermana mayor de Taekwoon) y Wonsik, acaramelados un poco en su mundo.

– Pero que dices DooJin-ah, si todavía eres joven! No eres más que crio que se lamenta como un viejo – replicó una de sus hermanas

– Que va, que va… además, yo solo soy un solterón y estos dos ya llevan…  ¿cuantos años has venido ya?

– Este es el tercero… – respondió Wonsik, un poco intimidado por el cotilleo repentino.

– Pues… ¡pues yo también tengo novio!  – interrumpió de repente la sobrina más pequeña con su voz de pito – ¡se llama Minwoo y hace una semana que salimos! ¡Y nos vamos a casar!

– Ala, que dices Jiyeon, solo tienes 5 años. Todavía eres demasiado pequeña para tener novio – le replicó su hermana Hwangyeon con cariño mientras todos reían de su ocurrencia.

– Aaaah…. ¿entonces tu si que puedes unnie?

– No, ella también es demasiado pequeña – intervino su madre –  tienes que esperarte por lo menos hasta que seas tan mayor como Taekwoon.

– Oh, oppa, ¿tu tienes novia? – se giró hacia él muy contenta e interesada repentinamente, mirándole con expectación.

Hubo unos segundos de silencio y de repente toda la mesa empezó a reír con más o menos disimulo. Hogbin no entendía porque pero le dio muy mala espina, no le gustaba nada por donde estaba tirando la conversación.

– Pero que dices renacuajo, ¡si se ha traído al novio!

– Aunque con este pelo podría hasta ser su novia.

Con los comentarios de los cuñados ya todo el mundo estalló en carcajadas mientras Hogbin se debatía entre huir corriendo, meterse debajo de la mesa como hacía Taekwoon cada vez que se moría de vergüenza o dejarse llevar por una risa histérica.

– Binnie – notó el familiar tirón en la manga – ¿que ha pasado?

Taekwoon le miraba buscando una explicación pues o no lo había entendido o simplemente estaba demasiado ocupado en sus cosas para atender a la conversación y no había oído nada. No sabia que opción era la peor, pero estaba claro que ÉL no iba a explicárselo. Simplemente optó por mirar fijamente su plato mientras Hyuk, desde el otro lado de Taekwoon, se reía y le lanzaba miradas de cachondeo.

Por suerte Taekwoon al ver que no se lo explicaba no buscó alguien más sino que simplemente ignoró el tema y volvió a abstraerse de la conversación.

Lentamente las risas fueron desapareciendo y se transformaron en simples miradas de soslayo hacia ellos dos, aunque los únicos que se daban cuenta eran Hogbin (muy a su pesar) y Hyuk, que no perdía la oportunidad para lanzarle miradas que decían “¿Ves cómo lo sabe todo el mundo? Si es que sois obvios”” y “Te lo dije”.

 

Una vez todo el mundo había terminado de comer y parecía que los ánimos estaban más calmados la madre volvió de la cocina con una enorme ensaladera de frutas variadas.

– ¿Alguien quiere fruta?

Hyuk saltó gritando

– ¡Hogbin quiere un plátano!

– ¡Y con nata! – añadió el tío Jiwoon

Toda la mesa volvió a estallar en carcajadas y Hogbin enterró la cabeza entre los brazos.

– No sabia que te gustaran tanto los plátanos Binnie

El comentario de Taekwoon, totalmente sincero e inocente probablemente, hizo que las carcajadas se multiplicaran hasta el punto en que Hyuk casi se atragantó con el agua mientras varios de los adultos le mandaban miradas de complicidad. Hogbin solo respiraba hondo.

 

Ya llevaban un buen rato de sobremesa cuando la madre de Hyuk, la tía YooRa, sacó su cámara de fotos y empezó a retratar a la familia entera, pillándolos de infraganti o pidiéndoles que posaran en pequeños grupos.

– Eh, hagamos una foto familiar decente.

Todos se levantaron con más o menos prisa para colocarse en un lado de la sala, ordenándose por parejas, hermanos, alturas… Una vez hechas 4 o 5 para asegurarse de que nadie salía con los ojos cerrados o demasiada cara de borracho pasaron a las fotos de grupos pequeños.

– ¡Ahora una solo las mujeres de la familia!

Todas se recolocaron mientras los hombres se apartaban detrás de la fotógrafa.

– Eh Hongbin, deberías ponerte tu también ¿no?

– No, que todavía no es oficialmente de la familia.

Otra vez las familiares carcajadas y el enorme bochorno de Hongbin. Empezaba a odiar a sus tíos… osea, a los tíos de Taekwoon, que no eran sus tíos, “Aun…”.

– Vamos, basta ya, déjale tranquilo un rato – le defendió la madre.

Pero esta vez Taekwoon si que se dio cuenta de lo que pasaba y frunció el ceño con disgusto.

– No les hagas caso.. – dijo con un tono mucho más tierno de lo normal mientras le estiraba de la chaqueta para que se acercara a él de forma que quedara justo detrás suyo, como protegiéndolo del resto del mundo, como si fuese su escudo.

– Igualmente…creo que me voy a cortar el pelo.

Takewoon se giró negando con la cabeza.

– A mi me gusta

– Taekwoon-ah, parezco una niña.

Él alzó la mano hasta su cara y le cogió un mechón de pelo, acariciándolo.

– No lo pareces, solo te tienen envidia porque eres más guapo que ellos.

Hongbin notó como toda la sangre de su cuerpo subía de golpe a su cara y su corazón latía a mil por hora, olvidándose de todas las burlas y los comentarios que había recibido esa noche. No dijo nada. Tampoco sabía que decir sin ponerse a tartamudear y temía que se le escapara alguna tontería como “Tu lo eres más” así que simplemente calló y sonrió avergonzado.

– Eh, eh – llamó la atención la tía Junhye – ¿a que no sabéis como se meten 4 elefantes en un Mini? ¿eh? ¡Pues dos delante y dos detrás!

Nadie se rió, solo ella, mientras volvía a rellenar su vaso de vino.

– Noona, deja el vino, ya has bebido suficiente.

– ¿Y tu que sabes? – respondió de forma borde a su hermano pequeño – lo que pasa es que no entendéis mi sentido del humor porque sois unos aburridos. Este si que es bueno… ¿como metes un elefante en la nevera en tres pasos?

El resto de la familia tampoco respondió pero algunos volvieron a sentarse viendo que iba para largo.

– Pues fácil – se respondió a si misma – Abres la nevera, metes el elefante, cierras la nevera

Esta vez las pequeñas si que lo entendieron y rieron, contentas de ver que auguraba una buena sesión de chistes.

– ¿Y una jirafa en cuatro pasos? – les preguntó directamente a ellas.

– ¡Yo lo se! – respondió Hwangyeon contenta – abres la nevera, sacas el elefante, metes la jirafa ¡y cierras la nevera!

Las tres rieron mientras el resto ponían cara de resignación.

– Cuenta uno tú, ¡tío Jiwoon! – le pidió Hyuk.

– Esta bien… – aceptó sentándose en uno de los sillones  – A ver… Hay un manicomio y el director entra en una de la salas y ve a un paciente colgado del techo. “¿Pero que hace allí colgado?” les pregunta al resto “Se cree que es una luz” “¡Pero bajadle!” “No, que nos quedamos a oscuras!”

Esta vez la carcajada fue más generalizada y todo el mundo terminó de aposentarse en los sillones y sofás.

– Va, ahora yo – dijo la tía GaYoon.

-Vigila ¿eh? – le advirtió su cuñada, la madre de las niñas.

– Sí, sí.. – respondió con una sonrisa no muy tranquilizadora – “Mamá, mamá, quiero galletas” “Pues coge una” “¡Pero no tengo manos!” “Aaaah, no hay manos no hay galletas”.

La sala se sumió en un silencio sepulcral excepto por ella misma, Hyuk y una de las hermanas de Taekwoon, SangMin.

– ¡Unnie, hay niñas en la sala! ¡Nada de chistes gore!

– Oh venga, eres una aburrida, pero ha valido la pena.

GaYoon se recostó otra vez en el sofá, satisfecha de por lo menos haber podido soltar uno.

– Va, otro, otro – Jiwoon empezaba a animarse – “Mamá, mamá, en el cole me llaman marica” “¿Y tu que les dices?” “¡Les pego con el bolso!”

Todos rieron, aunque Hongbin y Hyuk con menos entusiasmo que antes.

– No, no vamos a seguir por allí – les cortó la madre un poco cansada del tema – Jiyeon, Hwangyeon, ¿Porque no nos recitáis vuestro poema de Navidad?

– ¡Sí!

Se levantaron todas contentas y el resto de la familia olvidó los chistes, encantados durante un buen rato con las poesías y villancicos de las pequeñas que estaban radiantes al lograr la atención de todos los adultos.

– Muy bien niñas, habéis estado geniales – las felicitaron sus padres mientras volvían a sentarse en las almohadas del suelo.

– Taekwoon, ¿Porque no nos tocas algo? – sugirió su padre mientras abría la tapa del piano.

Este negó con la cabeza, no tenía ninguna intención de actuar delante de toda la familia y aún menos después de la noche que le estaban haciendo pasar a Hongbin. Porque puede que no prestara mucha atención a sus tíos ni participara demasiado en las conversaciones, pero cuando se trataba de Hongbinnie si que se fijaba y no le gustaba nada las caras que le había visto poner.

– Vamos, esa que tocabas el otro día… era muy bonita – oyó la voz de Hongbin justo en el oído, tan cerca que casi notaba su aliento, mientras este posaba su mano encima de su pierna, con un mudo “Por favor”.

Pero si se lo pedía él…. Bueno, no podía negarse. Así que se levantó y se sentó delante del piano, transformándose en alguien completamente diferente como cada vez que tenía que actuar delante de un público. Se volcaba en la música, ponía todo el alma en ello.

Tocó durante 20 minutos sin que se oyera ni una sola mosca en la sala con todos los ojos fijos en él. Bueno, menos los de Hyuk, que se deleitaba con la cara que ponía Hongbin al verle tocar.

 

Despues de la actuación de Taekwoon los ánimos se habían calmado completamente y se quedaron charlando en grupitos mientras la menor de las hermanas iba a la cocina a buscar los postres dulces que habían preparado junto con su madre mientras algunos preparaban el champagne para celebrar la entrada al año nuevo.

– ¡Tachaan! – dijo Minyoung apareciendo con dos platas, una llena de turrones y la otra llena de unos pastelitos que había hecho ella. De un color rosa pálido y con forma de corazón.

– Ooh ¿los has hecho tu? Que manitas eres cielo.

– ¡Que buena pinta Minyoung!

– Pff, que mariconada…

– ¡Jiwoon! – le reprendió Dasom, con una mirada que decía “Basta de chistes homosexuales, que Hongbin ya ha tenido suficiente”.

– ¡Oh que bonitos! – Hongbin se levantó para verlos mas de cerca, encantado, sin ser consciente de las miradas que suscitaba. Esta vez nadie rió pero Jiwoon miró a Dasom con cara de “¿Ves? Ya lo decía yo bien, es una mariconada”

La plata fue pasando de comensal a comensal sin más incidentes hasta llegar a los chicos. Hyuk no cogió ninguno con la excusa de que parecían demasiado dulces y, como Taekwoon no le estaba prestando atención, se la pasó directamente a Hongbin, que después de pensárselo un poco escogió uno y le dio un mordisco.

– Hmm estan muy buenos, ¿No quieres uno Taekwoon-ah?

Este le miró, se miró la plata y finalmente le cogió la mano y dio un mordisco al que todavía sujetaba Hongbin, masticando mientras analizaba el sabor. Asintió como para dar su aprobación y paso la plata al siguiente, intentando hacer como que no veía la cara de tonto que se le había quedado a Hongbin que todavía miraba fijamente el pastelito; hasta que se dio cuenta que se había quedado empanado y se lo terminó de un bocado.

“Que mono”.

El pensamiento pasó veloz por la mente de Taekwoon que intento hacer como si no hubiera pasado nada, quitándole importancia. “Es algo totalmente objetivo, todo el mundo puede ver lo guapo y adorable que es, no hay nada raro. No hay nada más.” “Olvida las bromas y los comentarios” “Olvida tus celos.”

 

– Eh, hyung – Hongbin dejo de pensar en los labios de Takewoon mordiendo el pastel y se giró para mirar a Hyuk – tienes algo en el labio.

Se pasó la servilleta intentando quitar lo que fuera que se le hubiese quedado.

– ¿Ya?

– No, todavía no.

Y antes de que se la pudiera volver a pasar Hyuk pasó su brazo por delante de Taekwoon hasta llegar a Hongbin y quitarle el trozo de dulce que se le había quedado en la comisura del labio.

Hongbin se quedó helado en su sitio mientras Hyuk volvía satisfecho a su asiento, para inmediatamente levantarse e “ir a ayudar a la cocina”, justo a tiempo para evitar que, por los pelos, el puño de su primo le cogiera del jersey con intención de, como mínimo, intentar asesinarle.

– ¡Won-ah! ¡Para de agredir a Hyukkie!

Esta bajo el puño pero se quedo sentado muy tieso, esperando a tener otra oportunidad, otra provocación. “¿Hyukkie?” “Cuanta confianza”.

– Además, ¿porque te pones así?

No era una pregunta retórica, era una pregunta que exigía una respuesta. Si eso eran celos de verdad y sentía algo por él ¿porque no se lo decía? y si solo eran amigos ¿que sentido tenía que se pusiese así?

Pero Taekwoon no respondió, no le miró, así que Hongbin se levantó y se fue a la cocina a ayudar también, decidido a hacerse el duro hasta que Taekwoon le diera por explicarse. Porque sabia que podía, porque solo hablaba cuando era necesario pero entonces lo hacía de verdad.

Taekwoon se quedó allí, sentado, pensando, jugando con Buyo que había bajado a reclamar algo de comida y mimos. Hongbin estaba enfadado con él y eso no le gustaba, pero no sabia como solucionarlo. No podía explicarle algo que él mismo tampoco acababa de entender. Tenía todo el derecho del mundo a ser un poco posesivo con él ¿No?. “Binnie es mío.”

 

– ¡Eh! ¡Son menos diez!

Con el grito de Sangmin todos volvieron corriendo al comedor, encendieron la TV y las parejas se buscaron mutuamente para estar cerca, para el beso de Año Nuevo.

– Minyoung, ve a buscar a Nayeon y Wonsik, estarán por allí dándose el lote.

– ¡Sangmin, ese vocabulario!

– Sí mamá…

Enseguida volvió Minyoung arrastrando a la pareja que tenían cara de haber sido interrumpidos en un buen momento, sobretodo por la cara de incomodidad de la hermana menor.

Taekwoon buscó con la mirada a Hongbin y a su primo, no estaban allí. Faltaban apenas un par de segundos, ¿donde podían estar?

Una

Sonó la primera campanada y no estaban allí, así que salió corriendo del comedor a buscarles, probando la cocina y los baños sin encontrarles.

Dos

Les encontró, hablando en el recibidor. Hongbin parecía nervioso o alterado y Hyuk, como siempre, profundamente divertido.

Tres

“¿Porque están tan cerca? ¿de qué hablan?”

Cuatro

Hyuk le vio ya que estaba de cara a él, Hongbin de espaldas. Hyuk se le acercó todavía más, mirando a Taekwoon desafiante.

Cinco

Le susurró algo al oído mientras ponía una de sus manos en la cintura de Hongbin.

Seis

“No, no le toques. Es mío”.

Siete

Se aceró corriendo a ellos, furioso. No solo con Hyuk por quitarle su tiempo con Hongbin, con él también, por haberse enfadado con el, por haber escogido pasar demasiado tiempo con Sanghyuk.

Ocho

Cogió a Hongbin por los hombros y le acercó a él, separándoles. Hervía de rabia.

Nueve

Apartó a Hyuk de un empujón, sin importarle que cayese encima de las escaleras y tuviera cara de haberse hecho un buen morado.

Diez

– ¿Q-que? Taekwoon-ah…

Once

– Eres mío, deberías mirarme solo a mí.

Doce

Y le besó. Cogió su cara entre sus manos y le besó tierno, suave, pues era la primera vez de ambos y en ese beso había todo lo que no se atrevía a decir, lo que no sabia como poner en palabras. Todos esos sentimientos que Hongbin necesitaba conocer y que él necesitaba que Hongbin supiera.

Se separaron al cabo de unos segundos. Hongbin totalmente sonrojado, con la respiración acelerada, embobado sin apartar la mirada de Taekwoon, que seguía con los ojos cerrados, respirando entrecortadamente. Al cabo de unos momentos él también abrió los ojos y cuando Hongbin iba a hablar… les interrumpieron unos estruendosos aplausos.

– ¡Ole! ¡ya era hora!

– ¡Felicidades!

– Ooohhh pero que monos…

Toda la familia estaba en la puerta que daba al comedor observándoles y aplaudiendo estruendosamente mientras Hyuk iba corriendo a buscar la cámara de fotos de su madre.

Les habían visto. Taekwoon se frustró, tenía cosas que decir a Hongbin y no iba a hacerlo para nada delante de toda esa gente.

Así que le cogió de la mano y se lo llevó escaleras arriba para encerrarse en su habitación, básicamente porque había pestillo y sabia que así nadie les iba a interrumpir hasta que terminasen de hablar.

Se metieron dentro, cerró la puerta con pestillo y se giró para quedar cara a cara con Hongbin, que le miraba nervioso y expectante. En su mente solo tenia claras dos cosas: quería volver a besarle y declarase como Dios manda. Pero antes de que pudiera decir nada Taekwoon se volvió a girar, cogió el bate de beisbol, abrió la puerta y amenazó a todos los que estaban pegados a ella intentando escuchar: sus tres hermanas y Hyuk, obviamente.

Una vez expulsados los intrusos volvieron a quedar en silencio, cara a cara, a apenas un paso de distancia. Hongbin no podía esperar más así que, por primera vez, se decidió a dar el primer paso.

– Taekwoon-ah yo… ¡me gustas! Mucho, desde hace mucho tiempo…

Bajó la mirada enseguida, incapaz de mantenerle la mirada mientras esperaba una respuesta. El beso hablaba bastante por si solo pero… necesitaba oírlo con palabras, saber que no era una broma ni un sueño ni un impulso repentino.

– Binnie… creo.. que a mi también me gustas…

Levantó la mirada de repente, sin poder creer del todo lo que había oído. No era un sueño, Taekwoon le quería a él, solo a él, y le había dado su primer beso.

– Won-ah… ¿quieres salir conmigo? – preguntó dando un pequeño paso hacia él.

Él le miró a los ojos y simplemente redujo el espacio que quedaba entre ellos de un paso y le volvió a besar. Mucho más fuerte, mucho más pasional, enredando una de sus manos entre el cabello largo del que ahora era su novio y la otra en su cintura, pegándose todavía más a él.

 

Llevaban ya un buen rato sin dejar de besarse cuando Hongbin se separó un poco para mirar el reloj.

– Wonnie, a lo mejor deberíamos bajar aunque sea para despedirnos de tus tios y Hyukkie….

Taekwoon en respuesta le besó otra vez para callarle, irritado de que se preocupara del traidor de Sanghyuk en un momento así.

– En serio, va. Solo un momento y luego ya volvemos a temas más… interesantes. – dijo totalment sonrojado – A mi tampoco me apetece otra ronda de aplausos y bromas pero sino al final va a subir alguien.

– Esta bien…

Taekwoon aceptó a regañadientes, consolandose con el hecho de que luego tendría a Hongbinnie para él solo.

Cuando llegaron a bajo la tía Dasom y su marido ya se habían ido y los padres de Hyuk y los de las niñas se preparaban para irse.

– Vaya, estáis aquí – les saludo la madre del primero – ya pensabamos que tendriamos que irnos sin despedirnos de vosotros.

– Mama, estoy seguro de que tenían cosas mucho más interesantes que hacer – comentó Hyuk mientras se aguantaba una bolsa de hielo en la espalda.

– Hyukkie ¡¿que te ha pasado?! – dijo alarmado Hongbin al darse cuenta.

– Nada, las escaleras, que están un poco duras.

Entonces ató cabos.

– Jung Taekwoon, eres un bruto, disculpate – ordenó a su novio entre enfadado y resignado.

Este se lo pensó unos segundos antes de hablar, tan bajito como siempre y en el fondo un poco arrepentido pues Hongbin se lo habia explicado todo.

– … Lo siento

– No importa hyung, ha valido la pena.  – respondio sonriente – Bueno, nos vamos ya, buen año a los dos, ¡nos vemos!

– Feliz Año Nuevo Hyukkie y… gracias por todo.

– ¡Ha sido un placer!

Se despidieron de toda la familia menos de las niñas, que ya dormían en brazos de sus padres y una vez excusados de ayudar a recoger volvieron a su habitación.

– Ha estado bien pero… creo que el próximo Año Nuevo prefiero no pasarlo con tu familia…

Él rió levemente, abrazandole por la espalda y apoyando su cabeza en sus hombros.

– Hm, solo tu y yo.

 

 

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