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Ámame Profe. 26: Consecuencias. Parte I.

Banner AP 26 (I)

 

 

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

Minhyun esperaba en la parada del bus con un bostezo. “¿Quién demonios inventó los lunes?”

Llegó el bus y Zitao salió medio dormido igual que el resto de la marea de estudiantes que se dirigían a ambos colegios, el de primaria y el de secundaria.

– Hi. – le saludó.

– Bnos díaaaa… – respondió bostezando.

Minhyun se rió y ambos empezaron a caminar siguiendo la marabunta para el instituto. Se desviaron a la pastelería de siempre para comprar desayuno y luego pasaron la calle para ir por el lado del parque, que siempre era más agradable.

– Aun no me creo lo tuyo con Aron. – le confesó Tao. – Es tan alucinante.

– Jajaja – se rió Min. – Si, casi que no me lo creo yo tampoco. ¿Y tu que? ¿Estás mejor?

– Seh. Con ganas de salir. Conocer a alguien – respondió guiñándole un ojo.

– Claro que si. – le sonrió. Se le veía más animado que el viernes, que se había marchado cabreado.

– Ugh. – murmuró Tao de repente.

Minhyun se giró a mirar y vio en uno de los bancos del parque un grupo de chicos sentados, tres con el uniforme de si instituto.

– ¿Es Namjoon?

– Si. Que suerte ¿eh? – resopló Tao irónico – Encontrárnoslo tan seguido. Con lo que me gusta verle la cara.

– Ni le mires – le advirtió Minhyun.

– Ni que quisiera. Ni siquiera es guapo, aunque su amigo…

– No me jodas que te gusta Dongchan.

– No me gusta, solo digo que tiene un punto. Físicamente.

Suspiró divertido, pero luego se puso tenso y aceleró el paso.

– No te gires, nos están mirando.

– ¿Y? – respondió Tao con desprecio.

– Nada, que quiero llegar a clase ya.

– Uy si, que ganas de hacer clase…

Minhyun se rió de su broma y decidió no hacerles caso al grupo de chicos que seguía mirándoles. Ni que fuesen a hacerles nada.

 

Los niños iban llegando con sus caritas de sueño, envueltos en sus enormes chaquetones con gorros y bufandas que los padres ayudaban a quitarse antes de irse. Baekho estaba recibiéndoles y acompañándoles a sentarse intentando despejarse un poco. Apenas había dormido en toda la noche, sin dejar de darle vueltas a ese beso.

¿Por qué lo había hecho? No era la primera vez que Minki le besaba, pero siempre había creído que era simplemente cariño, al fin y al cabo algunos niños besaban a sus padres sin problema. Pero le había dejado claro demasiadas veces que no podía hacer eso, que no debía, que no era adecuado. ¿Por qué seguía insistiendo?

– ¡Profe! ¿Te gusta mi bufanda? – reclamaba una niña señalándose la bufanda de colores del cuello.

– Si, es muy bonita.

– Me la ha hecho mi abuela. – dijo orgullosa.

– Oh, ¿entonces es un regalo?

– No, me la hizo mi abuela.

– Bueno, bueno…

Se rió mientras la ayudaba a quitársela y colgarla.

“Tendré que dejarle las cosas claras otra vez” Pensó muy serio. “No puede irme besando. Algún día nos verá alguien y…” “Aunque el problema no es que alguien lo vea, es un crío”.

Había sido un beso muy dulce. No, no tan dulce. Dulces eran los besos que le daba en la mejilla para despedirle cuando era pequeño. “Más pequeño”. Ese beso había sido diferente. Había deseo en ese beso. Tanto que sin siquiera pensarlo Baekho le había correspondido. Si el pequeño no se hubiese apartado probablemente habría terminado abrazándole y metiéndole la lengua.

“Por dios, que estás hablando de Minki”

– ¡Baekho! – la maestra de al lado apareció repentinamente en la puerta, exaltada. – dice que hay unos chicos peleándose en el parque y que parece grave. – le dijo hablando rápido. La madre de pie tras a ella se mordía el labio y se acariciaba las manos nerviosa. – ¿Puedes ir? Yo me encargo de tus niños.

Ambas parecían preocupadas así que simplemente cogió su chaqueta y siguió a la madre fuera del recinto.

-¿Que ha pasado?

– Estaba acompañando a mi Yonghwa a clase y… había unos chicos pegándose. – le explicaba casi corriendo en dirección al parque. – Pobres niños, ahí en el suelo y no dejaban de darles patadas… incluso sangraba. Hemos venido corriendo.

Aceleró el paso al oír que incluso había sangre, y les vio al girar uno de los caminos del parque.

Había siete chicos. Alguien grababa con el móvil, un par reían y otro pegaba patadas furioso al que estaba echo una bolita en el suelo. Junto a él otro chico tirado gritaba y forcejeaba con el último de ellos que le mantenía en el suelo con el zapato sobre su cara.

– ¡Eh! – gritó Baekho corriendo hacia ellos.

Los matones salieron por patas al verle y él frenó casi derrapando junto a los dos chicos que seguían en el suelo. Se quedó helado.

– ¿¿¿Minhyun???

El chico se incorporó, tocándose la nariz que le sangraba sobre el labio roto.

– Hyung…

– ¿Que ha pasado?

Miró al otro chico, aún acurrucado sobre si mismo en el suelo. “Zitao…”

Su corazón volvió a latir al ver que no era JR. En seguida se sintió culpable y fue a socorrerle. No se movía.

– ¿Están bien? – preguntó la madre al llegar también corriendo junto a ellos.

– Tao… – murmuró Minhyun temblando.

Le giró un poco y vio todo el lado derecho de su cara sangrando, empezaba a formarse un pequeño charco en el suelo.

“Dios…”

– ¡Llama a una ambulancia! – le gritó a la mujer. Ella asintió nerviosa y sacó el móvil para llamar.

– Tao… – repitió Minhyun. Apoyó la mano en el suelo para acercarse gateando pero la apartó de inmediato con un alarido, cogiéndose la muñeca enrojecida que empezaba a hinchársele.

– Tao – le llamaba Baekho – Zitao, ¿Me oyes? – Seguía sangrando y no respondía. Minhyun estaba al borde del llanto y oía como la mujer farfullaba histérica contra su teléfono. “Mantén la calma Baek, tu tienes que mantener la calma.” Se obligó a tomarle el pulso y suspiró al sentir latir su corazón.

– Está inconsciente – le dijo a Minhyun. Eso no pareció tranquilizarle.

“Tengo que hacer algo… ¿Que?” “A ver, cursillos de primeros auxilios, haz memoria…”

Se quitó su anorak para taparle, para mantenerle caliente. “Que frío” Pensó para si mismo. Buscó un pañuelo limpio en sus bolsillos y al no encontrar ninguno simplemente presionó su mano desnuda contra la herida, intentando detener la hemorragia.

“Esto no funciona…” Sentía la sangre caliente corriéndole por los dedos y se iba poniendo nervioso. No se atrevía a mover a Zitao hasta que llegase la ambulancia. Esperaba que no tardasen mucho.

– Dicen que ya vienen – les dijo la madre al llegar junto a ellos.

Baekho asintió. Seguía sintiendo la sangre del chico corriendo por sus manos y se obligó a dejar de mirarle. Minhyun se aguantaba el puente de la nariz mirando al cielo.

– ¿La tienes rota?

– Creo… que si…

– Baja la cabeza – le dijo. – deja que sangre. – Minhyun le miraba de reojo, extrañado, pero obedeció. – Puedes ahogarte con la sangre si no.

Y ya. ¿Que más podía hacer?

– ¿Quieres echarte un poco de agua en la herida? – le ofreció la mujer sacando una botellita de plástico de su bolsa.

– Am, gracias…

Le echó agua sobre la nariz y el labio roto. Baekho seguía sintiendo la sangre de Tao.

– ¿Podrías…? – le pidió a ella apartando las manos.

Ella se acercó y vació el resto del agua sobre su cara. Parecía sangrar aún más.

“Con un pañuelo igual…” Pero no tenía ninguno. “¿Mi jersey?”

– ¿Tienes un pañuelo limpio? – le pidió a la mujer.

Ella negó con la cabeza y Baekho empezó a quitárselo sin dudar más. “¿Y si se desangra?”

– Espera – le cortó ella. – ¿Te sirve esto?

Le ofreció su foulard y él no dudó en cogerlo. Al segundo estaba empapado en sangre.

– ¿Cuánto han dicho que tardarían?

– Unos quince minutos.

No parecía tanto, pero cada segundo se hacía denso. Tao no despertaba y Minhyun cada vez se quejaba más de su muñeca hinchada.

– Nos estaban esperando – explicó Minhyun tamblando. – A veces se meten con nosotros pero les ignoramos. Pero Tao estaba cabreado y les respondió, y hoy nos estaban esperando. Eran cinco, y mayores.

– ¿Quién eran?

– Namjoon. – dijo con rabia – y Dongchan. Y tres más que no conozco. Son de segundo, van a clase con Dajoon.

Esos nombres no le decían nada, pero podía reportarlos al director.

“Tengo que avisar…”

– Disculpa, ¿te llamas?

Ella le miró, desconcertada.

– Bo HaEun. – respondió al fin.

– Kang Dongho.

– Si, eres Baekho, mi Yonghwa estuvo contigo el año pasado.

– Ah, si, a él le recuerdo. – “Mira que bien, haciendo amigos en cualquier circunstancia…”

Parecía que Zitao había dejado de sangrar un poco pero seguía inconsciente. ¿Cuánto iba a tardar la ambulancia?

– ¿Puedes presionar aquí?

Ella asintió y colocó las manos donde estaban las de él, que se puso en pie y se acercó a Minhyun, que aún se aguantaba la nariz con las manos llenas de sangre. Empezaba a empapársele la camisa del uniforme.

– ¿Te han pegado en la cara también? – todo el lado izquierdo de su rostro estaba enrojecido.

– Si. – murmuró. El labio se le había hinchado también.

Sacó el móvil para llamar al colegio y explicarle rápidamente lo sucedido al director. Que no iban a ir a clase, que él tampoco porque les acompañaba al hospital, que avisaran a JR y Sanghyuk “aunque no se si es muy buena idea que se lo diga un profesor…” y que si alguien veía a los dos chicos que les habían pegado que se asegurara de pedirles explicaciones.

Colgó y ayudó a Minhyun a levantarse para ir hasta una fuente próxima para lavarse la cara. Parecía débil y al volver insistió en llevarle en brazos.

Una viejecita sentada en un banco les vio y se acercó a preguntar y cotillear y HaEun se levantó a hablar con ella mientras Baekho la relevaba presionando el pañuelo sobre la sien de Tao.

Y seguía inconsciente.

“Joder, ¿Cuánto más van a tardar?”

Cuando al fin oyó la sirena de la ambulancia le pareció un milagro.

Bajaron dos enfermeros, o médicos, o lo que fuesen, que subieron a Tao rápidamente y con mucho cuidado. Subieron a Minhyun luego aunque le hicieron estar sentado. El conductor, fuese médico también o no, les preguntó a Baekho y HaEun quien iba a ir con ellos ya que solo cabía uno y ella se despidió sin dudarlo y le pidió que la mantuviera informada.

– Espero que no sea nada.

– Yo también. Muchas gracias por todo.

Baekho subió a la ambulancia, cerraron las puertas y arrancaron, y mientras miraba como le hacían pruebas a Tao se dio cuenta de que aún estaba estrujando entre las manos el pañuelo de la mujer.

Minhyun había empezado a llorar y Baekho se tomó la libertad de abrazarle, sin saber si lloraba por el shock, por su amigo o por su propio dolor.

– Está bien. – le susurró con su voz más cariñosa. – Todo está bien ahora.

 

Minki estaba de los nervios, y poco tenía que ver con ese rumor de que les habían pegado una paliza a unos de preparatoria, por más que Sehun y Luhan lo encontrasen de lo más interesante.

“Le besé” No dejaba de pensar. “le besé y me fui corriendo” “¿Por qué le besé?” “¿Por qué salí corriendo?” “Seguro que está enfadado…” Baekho siempre se enfadaba cuando le besaba, pero aún así no podía sentirse más orgulloso. “Le besé”…

Le encantaban sus labios, le encantaba imaginarse que los mordía y acariciaba con los suyos. “Ojalá pudiese besarle más a menudo…” Pero con ganarse una bronca de vez en cuando ya tenía suficiente. Además que seguro que Baekho se ponía en guardia después de eso. Aun ni había llegado el recreo y ya se temía que llegase la hora de salir. “¿Con que cara voy a mirarle?”

Cuando sonó el timbre marcando la hora del recreo no tubo ni tiempo de salir de su aula que JR y su amigo Hyuk fueron corriendo a buscarle.

– Hey Hyun-ah. – le saludó. Su hermano parecía muy serio y le preocupó. – ¿Pasa algo?

– Min y Tao están en el hospital. – “¿que?” – ¿No has oído lo de la pelea?

– Si pero… – “¿¿¿Eran ellos???”

– Hyuk y yo vamos a ir ahora – siguió explicándole aún jadeando por haber corrido hasta allí. – ¿Quieres venir? Baekho está allí también que les ha acompañado.

Hablaba rápido y Minki no estaba seguro de seguirle. “Min y Tao en el hospital. Baekho con ellos. Hospital.”

– Voy.

Cogió sus cosas y les siguió corriendo, sin siquiera despedirse de sus amigos. “¿Por qué está Baekho en el hospital?”

Una profesora les gritó al verles corriendo por el pasillo pero la ignoraron para salir fuera al patio.

– ¿Vamos a saltar la reja? – les preguntó el pequeño “Mola”.

– A esta hora no se puede salir por la puerta principal.

Parecía muy ilegal y le gustaba. Aunque si les pillaban… “Bueno, os amigos en el hospital es una buena excusa ¿no?

Sanghyuk fue el primero en saltar, lanzaron las mochilas yJR ayudó a Minki a pasar después.

– Puedo solo. – le dijo.

– Ya, ya, pero rápido.

Su hermano parecía estresado, nervioso, y en ese preciso instante no por Minhyun y Zitao. “Tan responsable que es él…”

– Anda, que vaya fama vas a tener como delegado cuando se sepa que has saltado la reja para escaparte… – se burlo Hyuk cuando saltó al fin al otro lado.

– Cállate – le espetó molesto – ¿Tu sabes que bus es el que va al hospital?

Corrían por la calle junto al parque en dirección a la parada.

– El cuatro – respondió muy seguro. – ¿Pero pasan buses a esta hora?

– Pasar pasan todo el día, pero puede que tarde más…

Tuvieron que esperarse en la parada y se les hizo eterno. JR y Sanghyuk le pusieron al corriente de todo lo que les habían dicho pero en general sabían poco sobre su estado.

– ¿Estaba inconsciente?

– Eso dicen.

– ¿Pero es grave?

– No sabemos nada.

– Y no nos han dejado salir hasta ahora y yo muriéndome de los nervios.

– ¿Y yo no?

– Joder…

– Siete minutos para el bus. – Minki iba llevando la cuenta atrás.

– ¡Ah! – se quejó Hyuk. – ¿Y si cogemos un taxi?

– ¿Tu llevas dinero?

– No.

– Pues yo tampoco.

– ¿Y Baekho porque ha ido con ellos?

– Fue quien les encontró, o los salvó de los matones, no se. – Imaginó a Baekho dándoles una paliza a esos chicos “Aish… Solo le falta la capa de superhéroe…”.

Cuando al fin llegó el bus Hyuk ya se había quedado sin uñas y JR y Minki habían empezado a pegarse el uno al otro sin motivo alguno. Subieron bajo la mirada reprochadora del conductor y se sentaron hacia el final, otra vez a esperar.

– Es esta, es esta – anunció Minki cuando llegaron.

El edificio era más que reconocible, bajaron corriendo y se dirigieron al mostrador.

– Huang ZiTao y Hwang Minhyun – preguntó JR en recepción. – Les han traído esta mañana.

Les dieron el número de la habitación y les recordaron que no se podía correr por los pasillos. Hicieron caso omiso de esa prohibición y entraron en la habitación jadeando.

Fueron primero hacia Minhyun, incorporado en su cama que era la primera desde la puerta. Les sonrió a pesar de que todo el lado izquierdo de su cara estaba amoratado.

– Hey ¿no estáis en clase? – les saludó con voz nasal, cansada.

– Am…

Sus padres estaban a lado y lado de su cama, Baekho sentado a los pies de esta y en la camilla de detrás…

Nada.

“No” “No puede ser”

– ¿Y Tao? – preguntó Hyuk temblando.

– Oh – murmuró Minhyun – está… le estaban haciendo una radiografía… o un TAC…

“Uff…” Suspiraron ambos.

– Un tac – puntualizó su madre. – la radiografía fue antes.

– Ah, si, eso. – corroboró sonriéndole a su madre. – voy un poco mareado aún…

JR saltó a abrazarle, y Sanghyuk igual, estrujándole entre ambos con fuerza.

– Auch, me duele…

– Lo siento – se disculpó JR apartándose.

– Menudo susto nos habéis dado – añadió Hyuk riéndose.

– Hijo – le llamó su padre. – Voy a volver al trabajo ¿vale? ¿Estarás bien?

– Ah, si, tranquilo.

– Yo vuelvo enseguida que le acompaño a la puerta – añadió su madre. – Pero en nada vuelvo a estar aquí ¿Vale cielo?

– Si mamá, tranquila. – Ambos se inclinaron sobre él para besarle en la frente – Auch – se quejó él.

Se disculparon y se fueron con más palabras cariñosas, cruzándose al salir con Minki que se había quedado junto a la puerta.

– Ay, hola. Pasa cariño. – le dijo la madre con cariño antes de irse.

– Minki… – le llamó Baekho.

Este se sonrojó hasta las orejas, pasando a su lado para ir a saludar a Minhyun, abrazarle también y unirse al interrogatorio que habían iniciado JR y Hyuk sobre su estado.

– Muñeca rota, nariz rota, labio partido – iba enumerando- y este horrible moratón en la cara – añadió sonriendo.

– Bueno, tranquilo, que Aron te querrá igual. – respondió JR riéndose.

Minhyun abrió mucho los ojos, señalando con un gesto a Baekho. “¿Eh?” Pensó este “¿Aron?”.

– Bah, es hyung, no pasa nada. – le quitó importancia JR.

– ¿Es tu novio? – se atrevió a preguntar.

– Bueno…

– Es el profe de inglés. – Colaboró Minki. – El que nos hace juegos y nos toca canciones.

– Ah, el universitario. – recordó al fin. Luego volvió a mirarle, entre asombrado y divertido – ¿Es tu novio?

Minhyun respondió sonrojándose hasta las orejas haciendo que sus amigos estallasen en una ovación de risas.

– Deberías avisarle. – le recordó Sanghyuk.

Minhyun asintió, pidió su móvil y le mandó un mensaje de texto.

– Bueno, yo me iré también. – anunció Baekho al poco rato – Y tu te vienes conmigo Minki.

– ¿Eh? – “¿Se quiere quedar a solas conmigo? ¿me va a regañar? ¿Me va a besar?

– Tienes que volver a clases.

– ¿¿¿EEEEh??? – exclamó exasperado. – Pero si acabo de irme.

Baekho le miraba fijamente, serio, y Minki decidió no insistir.

– ¿Podemos esperar a que vuelva Tao?

Asintió, conforme. Él también quería despedirse del chico y asegurarse de que estaba bien. Aún no podía quitarse de la mente la imagen de su sangre, el tacto. “Tardaré un tiempo en olvidarlo…”

La madre de Minhyun volvió al poco rato y Zitao no tardó mucho tampoco.

– ¡¡¡Tao!!! – le llamaron ambos.

– Hey chicos. – saludó con una sonrisa cansada.

Le entró un enfermero en una silla de ruedas, su madre al lado insistiendo en cogerle la mano, su padre atrás pisándole los talones, con su hermanito pequeño de la mano, y los abuelos cerrando la comitiva junto a otra enfermera que ayudó al primero a dejarle con cuidado sobre la camilla y volver a pincharle la bolsa de suero.

– ¿Tiene que venir alguien más? – se burló Hyuk consiguiendo que riera, inmediatamente después Tao dejó de reír y frunció el ceño.

– Cabrón – le espetó sin mucha energía. – no me hagas reír que duele.

– ¿Que tienes?

– Dos costillas rotas, hemorragia interna, perdida de sangre, hematomas, contorsión craneal y…

– ¿Tienes idea de lo que has dicho?

– No. – sonrió.

– Yo me he quedado con lo de las costillas.

– Pues eso. – corroboró Minhyun mientras la familia de Tao volvía a reclamarle para si y a cubrirle de cariños. – y que se ha dado un golpe en la cabeza y ha perdido sangre. Nada que no supiéramos.

– ¿Van a ingresaros? – se interesó JR.

– No, que va, nos miran un rato y para casa.

– Pero en casa tendrás que descansar – le recordó su madre. – han dicho que hoy reposo absoluto y mañana a ver si vas a la escuela.

Minhyun asintió y se dejó amañagar un rato también.

Los dos enfermeros no tardaron en decidir que había demasiada gente en la habitación y echaron a la mitad, así que la familia de Tao decidió bajar a comer, quedándose solo la madre a hacerle compañía, y Minki y Baekho se fueron también tras asegurarse de que ambos estaban bien y despedirse.

– Muchas gracias profesor – repitió la madre del chico con un marcado acento chino. – Muchas gracias por salvar a mi hijo…

– No es nada señora. – respondió él con una sonrisa. Llevaban toda la mañana insistiendo en que estaban en deuda con él, que le había salvado la vida a Tao, que a saber lo que hubiese pasado si no hubiese llegado. Baekho no consideraba haber hecho nada especial, “No hubiese podido hacer otra cosa” Así que solo asintió y repitió una vez más – Me alegro de que esté bien.

Se despidió de ambos chicos y espero fuera a que Minki terminase de despedirse también, abrazándoles y llenándoles de mimos y caritas graciosas. En cuanto salieron de la habitación se hizo el silencio entre ellos.

– ¿Has venido en coche? – le pregunto Minki cuando ya salían del hospital.

– He venido en ambulancia. – respondió seco. “Por supuesto” Pensó Minki. – De todos modos a ti no te dejo subir a mi coche otra vez. – Minki no respondió y siguieron caminando como si nada. – No puedes hacer eso ¿vale? – añadió unos pasos más tarde.

– ¿Porque? – replicó el pequeño encogiéndose de hombros.

– Porque está mal. – insistió exasperado – Te lo he dicho cientos de veces ya.

Minki se detuvo al llegar a la parada del autobús prácticamente vacía, se giró y le encaró.

– ¿Entonces porque correspondiste?

No supo que responder. Ni él mismo lo sabía. Solo tenía claro que no debía haberlo hecho, y eso no arreglaba nada.

– No vuelvas a hacerlo ¿vale? – añadió mirándole serio.

En repuesta Minki se acercó a él y se puso de puntillas, buscando sus labios. Baekho retrocedió.

– No. – repitió reprochándole. – ¿Tengo que dejar de hablarte como cuando eras pequeño? ¿Tengo que alejarme otra vez para que lo entiendas? Puedo ponerme muy duro contigo ¿eh?

“ …” Minki le miraba, sin expresión, sin responder. “No lo ha dicho en ese sentido ¿verdad?”

– ¿Que? – insistió al ver que no respondía.

– Eso… ¿solo me ha sonado mal a mi?

Baekho recapacitó unos segundos. “Puedo ponerme muy duro contigo…”

– ¡Ah! – exclamó con un gruñido fastidiado – ¿Cómo puedes siquiera entender esto?

– No soy tan crío – replicó el pequeño indignado – He mirado porno y me masturbo. No soy un niño pequeño.

– ¿Y tienes que fardar de ello en medio de la calle? – replicó Baekho avergonzado.

Minki se giró justo a tiempo para ver como a mujer que esperaba en la parada del bus junto a ellos escondía la cabeza en el bolso fingiendo buscar algo con mucho énfasis.

– No soy un crío. – murmuró de nuevo enfurruñado.

Baekho no replicó y, cuando este llegó, subieron al autobús en silencio.

Sentado a su lado pudo notar como Minki temblaba y al girarse pudo ver como una lágrima caía por su mejilla y como se apresuraba en secarla con la manda y sorber.

No estaba tan enfadado como para ignorar eso.

– Vamos Minki, no me hagas un drama de esto.

El pequeño sorbió de nuevo.

– Lo siento…

Baekho suspiró y le abrazó, pasando un brazo por su hombro para echarle sobre su pecho.

– No lo entiendo. No entiendo porque no puedo… Porque no puede ser…

“¿Está enamorado de verdad?” Nunca había pensado en las tonterías de Minki como algo serio, nunca le habían parecido más que juegos, y se sintió muy mal de repente.

– Eres muy pequeño – le dijo simplemente.

– Creceré.

– También yo.

 

 

 

Este capítulo me ha quedado muy largo por lo que he tenido que dividirlo en dos. ¡Mañana el resto! ^^

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Ámame Profe. 25: Cumpleaños, regalos y demás.

AP 25

 

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

Cuando el jueves sonó el timbre para salir de clases Minhyun recogió sus cosas dudando. ¿Tenía que esperar a Aron para ir juntos para casa? Suponía que si, pero… ¿Iban a terminar otra vez en su casa? “No es que me falten ganas…”

Había tenido suficientes broncas y preguntas incómodas el día anterior, y el “Mamá no quiero hablar de eso” no iba a funcionar por más días.

“Seguro que aunque esté en casa hoy seguirá insistiendo” Pero ¿Que podía decirle? Que tenía NOVIO estaba totalmente descartado. Que salía con su profesor de inglés ya ni digamos… “Me gustaría tanto poder decírselo… presentárselo…”

De todos modos el llegar a casa a tiempo no era el principal problema, para nada le molestaba pasar otra tarde de caricias y sexo en su cama “siempre me puedo poner la alarma para llegar a tiempo…”

No, lo que más temía era volver a verle. Lo temía a la par que se moría de ganas. “Me derretiré cuando le vea” Pensaba “No voy a poder decir dos palabras coherentes”. “Creo que puedo sentirme orgulloso si le digo hola sin farfullar”.

– ¿Nervioso de ver a tu novio?

Le preguntó JR con una sonrisita burlona. Iba a replicar cuando Gyuna llegó de su clase al lado con la mochila y besó a JR para quedarse colgada de su brazo.

– ¿Novio? ¿No habías cortado con Minho? – le preguntó al llegar.

Minhyun fulminó a su amigo con la mirada mientras pensaba que puñetas podía responder.

– Si, bueno, no habla de Minho. – le respondió quitándole importancia con un ademán. – Ni caso.

Y ya, no podía seguir hablando de Aron. JR le sonreía con superioridad mientras rodeaba a Gyuna con el brazo y todo el grupo salían al pasillo para irse.

– Por cierto. – le dijo cambiando de tema – Te acuerdas que el sábado es el cumple de mi hermano ¿no?

– Si, si. Conseguí el regalo. – le habían comprado entre ambos el CD nuevo de Up. Lo guardaba Minhyun para evitar que pudiese encontrarlo.

– Perfecto. Pues el sábado por la tarde vamos a hacer un poco de fiesta con la familia y tal, si te quieres pasar para traerlo.

– ¿No iban a celebrarlo en casa de su amigo? – preguntó Gyuna que también había insistido en participar.

– Eso la semana que viene, – explicaba JR – que es cuando es el cumple de su amigo.

– ¿Ok, entonces este sábado a que hora?

– Hacia las cuatro o así. – le decía, luego se giró a llamarles la atención a Hyuk y Tao que andaban detrás. – Eh, ¿os queréis pasar también?

– ¿Eh?

– El cumple de mi hermano, que es el sábado y que si os queréis pasar. Es en familia y tal pero podemos estar por nuestro lado y seguro que a él le hace ilusión.

– Ah, por mi bien.

– Pediré permiso y tal.

– Guay.

Cuando salieron fuera del edificio Minhyun se quedó congelado unos segundos, luego bajó la cabeza para esconder que se había sonrojado e intentó ignorar las miradas burlonas de JR.

Aron le estaba esperando.

Si, claro, se lo esperaba, pero… era hermoso verle allí con su guitarra, recostado contra la valla de la entrada mirando al cielo, con las manos en los bolsillos de su chaqueta larga y los pies cruzados. Ah. Ese era su novio. Costaba de asumir.

– Bueno, nosotros nos vamos. – se despidieron JR y Gyuna. – Hasta mañana.

Hyuk y Tao se despidieron también, yendo para el parque para ir a buscar el bus. Minhyun vaciló unos segundos y se acercó a Aron con las manos en los bolsillos.

– Hi.

Aron le miró, entrecerrando los ojos en una brillante sonrisa.

– Hi sweety.

 

Ese viernes Minhyun miraba como se acercaba la hora cada vez mas nervioso. Ansiaba que sonara el timbre, y a la vez ojala no lo hiciese nunca…

Pero sonó al dar la hora. Sin mas, como siempre.

“No no no”

– ¿Nervioso? – Le preguntó JR burlón mientras guardaba sus libros.

– En absoluto.

– Claro… – siguió riéndose.

Aron entró a clase despreocupado, con una sonrisa de oreja a oreja y con andar ligero, sin mirar los pupitres de Minhyun y JR. Se sentó en su mesa y cruzó las piernas mirando al aula mientras sacaba su guitarra.

Y bien, ¿algo interesante esta semana?

Minhyun dejó caer la cabeza sobre el pupitre y la escondió con sus brazos, demasiado avergonzado. Ese chico, ese hombre sentado allí dándoles clase había estado dentro de él. Le había acariciado y besado. Le había visto correrse. DOS VECES. “bueno, con la de ayer ya van tres…” ¿Como podía mirarle a la cara y seguir la clase con normalidad? “Ay madre, que vergüenza”.

– Eh – les llamó Tao desde detrás. – Se le ve muy feliz ¿no?

Aun no sabían nada y no tenía intención de decírselo tan pronto.

– Seguro que ayer folló.

– ¡Hyuk! – le regañó terriblemente avergonzado. Tardó unos instantes en ser consciente de que había gritado demasiado y que toda la clase le miraba. Incluido Aron que estaba haciendo terribles esfuerzos para no reírse. Le sonrió desde su sitio y Minhyun se sentó disculpándose, sonrojado hasta las orejas.

Iba a ser muy duro aguantar eso cada viernes…

 

El sábado la casa estaba abarrotada. Sunyoung había invitado a casa a tíos, abuelos, primos y demás para celebrarlo en familia. Incluso fue su padre, con Audrey. Y Baekho, desde luego. Y aunque la celebración que Minki realmente esperaba era el sábado siguiente seguía siendo SU fiesta, y eso siempre apetecía.

Mientras recibía regalos, pasteles y abrazos con su adorable sonrisa Baekho se metió en la cocina buscando a Sunyoung, la abrazó por la espalda y le besó en la mejilla.

– Feliz cumpleaños mamá. – Le dijo sonriendo.

– Ah, Baekho, me has asustado. – se rió también – muchas gracias.

– Deja de trabajar ya y sal con los demás – le dijo señalando los platos que estaba apilando en el fregadero. – luego te ayudo yo con esto.

– Ah, no, si… si no es nada.

Se toqueteaba el pelo con movimientos rápidos, dándole la espalda. Baekho le cogió las manos mirándole a los ojos.

– Eh, ¿Por qué tan nerviosa?

– Es que… – suspiró y pareció calmarse un poco – aun no hemos anunciado la boda y…

– ¿Te da miedo eso?

– Bueno – rió ella – Si, no se. No las tengo todas ¿sabes? Osea… hay tantas cosas que pueden salir mal que y me asusto porque… no quiero volver a pasar por un divorcio otra vez.

– Eh, eh, espera – se preocupó Baekho al entender porque estaba nerviosa – ¿te asusta la boda?

– Bueno… – ella bajó la vista a sus manos, avergonzada – No es la primera vez que me caso. ¿Y si tampoco sale bien? No quiero otro divorcio, y no solo por mi, por los niños y…

– Pero es diferente ¿no? – insistía él más sorprendido que preocupado. Se les veía bien, se les veía enamorados. Solo era su punto de vista desde fuera pero… – Siempre me has dicho que no estabas enamorada la primera vez ¿es que ahora tampoco?

– Si, pero… hace muy poco que nos conocemos ¿y si no funciona?

– ¿Por qué no debería funcionar?

– ¿Y porque si? Nunca he tenido una relación que me durase para siempre…

– Bueno, de esas solo tiene que haber una. – se rió Baekho – ¿Y si fuese esta?

Sunyoung le miraba, triste, luego sonrió y los ojos le brillaron. Era hermosa aún.

– Va a funcionar. ¿vale? – insistió él. – Te mereces ser feliz y te mereces esta boda. Os queréis, se os nota. Y si se diese el remoto caso de que no fuese bien y tuvieses que separarte otra vez, sabes que yo estaré aquí.

Ella suspiró y le abrazó.

– Gracias Baekho. – susurró contra su oído estrujándole fuerte – es una pena que no puedas ser mi dama de honor. – se rió separándose.

– Ya, seguro que el vestido me quedaba divino.

 

Se besaban. Sentía que se calentaba y se apartaba. La miraba y sonreía.

Gyuna estaba preciosa, con el pelo suelto por los hombros, tumbada sobre el sofá de su casa, mirándole con ojos brillantes y labios rojos. JR sonrió y la besó de nuevo, acariciando su hombro apartando el cuello ancho del jersey.

“Que sexy…”

Acariciaba su piel, en su nuca y en sus hombros, entre su largo y lacio cabello. Ella subió los pies al sofá y se tumbó sobre él, quedando abrazados. Ya ninguno de los dos prestaba atención a la televisión que sonaba de fondo. Cerraban los ojos y se abrazaban, sintiendo el calor del otro.

Se giró al oír la puerta abrirse justo para ver a su hermanito entrando corriendo con un gran “Holaaaaaaa”.

Baekho entró detrás, cargando su mochila.

– Hola Minki. – le saludó Gyuna con una sonrisa. El pequeño corrió hasta el sofá y saltó sobre ellos haciéndose un hueco ente los dos mirando al televisión que ambos habían estado ignorando.

– Hola unnie – le respondió con una sonrisa.

“¿Unnie???” repitió en su mente Baekho “¿Pero que…?”

JR se giró a mirarle quitándole importancia con un ademán y él supuso que debía ser normal… “Bueno, normal para ser Minki, que normal normal tampoco es…”

– Eh renacuajo – le llamó Baekho aún desde la puerta. – ve a buscar tus cosas que tienes que hacer deberes.

– Siiii… – respondió con cansancio.

Se levantó pesadamente para inmediatamente después salir corriendo escaleras arriba y Baekho dejó su mochila junto a la mesa y se acercó a saludar a la pareja que seguían frente al sofá.

– ¿Que tal?

– Bien. – respondió ella con una sonrisa.

– De relax ¿eh? – ellos asintieron sin prestarle mucha importancia. – Oye, porque no subís arriba. – les propuso a JR bajando un poco la voz. – tu madre está a punto de llegar y… tenéis más libertad de movimientos… – añadió con un guiño.

El chico se sonrojó hasta las orejas mientras ella se reía nerviosa, y no tardaron en levantarse los dos parar correr hacia arriba cruzándose con Minki que bajaba con sus libretas.

“¿Lo habrán hecho ya?” se preguntó Baekho mientras Minki esparcía sus cosas por encima la mesa. En parte le asustaba que ya se hubiese hecho tan mayor, en parte tenía que admitir que se le veía mayor. “Y tan monos como pareja…”

“¿Le habrá dado alguien ya “la charla”?” Se preguntó de repente mirando aún las escaleras. “Su padre seguro que no… ¿Debería hacerlo yo?” El solo pensarlo le incomodaba, así que sacudió la cabeza y decidió que el chico era suficientemente maduro e inteligente como para poder evitarse ese momento embarazoso para ambos.

– Hyung… – le llamó la atención el pequeño con voz melosa – Ayúdame con esto que no me sale…

Le miraba haciendo un pucherito que era demasiado para Baekho. No solía llamarle Hyung y cuando lo hacía le derretía hasta el alma. Lo peor era que sabía que lo hacía a propósito. “Hace lo que le da la gana conmigo…”. Siempre había sido así.

 

El viernes siguiente JR salió de clase acompañando a un Minhyun terriblemente nervioso. Después de una hora de clase con Aron que no habría podido ser mas divertida para JR, Min se había decidido a contarles lo suyo con Aron a Hyuk y Tao para ahorrarse al menos las especulaciones de estos dos con respecto a la frecuencia con que su profesor echaba un polvo o con quien lo hacia. Por mas que a JR le pareciera de lo mas gracioso.

Antes de irse los cuatro para el parque a pasar la tarde JR se despidió de Gyuna, vio marcharse a Aron aun riendo y mando a su hermanito directo para casa.

– Bueno, vale, te pasas a buscar a Baekho y luego para casa – aceptó – pero ponte a hacer deberes que luego estarás fuera todo el finde y no harás nada.

– Siiiii.

Les acompañó hasta el parque y luego siguió para la escuela primaria mientras ellos buscaban un banco donde sentarse.

– ¿Querías contarnos algo Min? – le preguntó JR burlándose de él. El aludido reprimió sus ganas de pegarle y asumió que debía contarlo.

– Em… bueno… No se como decirlo… Ante todo esto es un secreto.

– ¿Has vendido tu alma al diablo? – indagó Hyuk.

– ¿Tienes novio? – ayudó Tao.

– ¿Has vendido tu alma al diablo por un novio?

– Ya. ¡Callaos o no os lo cuento!

– Bueno, pues nada. Oye, Tao, ¿que tal tú con Jaekyung?

– Ah, no me hables de él… – respondió este con un suspiro.

“¿Y ya está?” Se preguntaba Minhyun asombrado “¿En serio no van a insistir en que se lo cuente?”

– ¿Que pasa?

“Jope” Pensó Min enojándose “si Tao se pone a hablar ya no se calla” “A este paso será lo mismo que cada día y a final no se lo diré…”

– Pues…

– Estoy saliendo con Aron. – soltó sin más.

Tao calló de repente, Hyuk se giró a mirarle sin expresión alguna y JR se aguantó una carcajada por unos segundos.

– ¿Que Aron? – preguntó Sanghyuk.

– Pues Aron. – “¿Quien va a ser?”

– ¿El Profesor Aron? – insistió marcando mucho la palabra “Profesor”.

– Si. – Respondió avergonzado “¿A cuantos Aron’s conoce?”

– Wow – hizo Zitao reaccionando al fin.

– Pero… ¿En serio?

Tao aplaudía emocionado mientras Hyuk seguía mirándole incrédulo.

– ¿Tu lo sabías? – insistió dirigiéndose a JR.

– ¡Que bien Min! – Tao no le dejó responder, abrazando a Min efusivo. – me alegro mucho, es muy mono y muy genial, aunque no sea especialmente guapo…

– ¿Cómo que no es guapo?

– Hombre… – bufó Hyuk

– Es algo bajito… – dijo Tao con miedo.

– Y flacucho… – añadió JR.

– Pero es muy guay – repitió Tao con convencimiento para animarle.

Minhyun les miraba incrédulo. Recordaba la semana en que había llegado en que medio instituto suspiraba por él. ¿Y ahora era bajito y flacucho? “Es mi Aron y es perfecto” Se dijo a si mismo. No pasaba nada por que fuese unos centímetros más bajito que él…

Sanghyuk sacudió la cabeza aún sin poder asumirlo y miró a Tao para preguntarle otra vez por lo de su ahora ex novio.

– Pues nada, lo de siempre. – explicaba Tao con desgana – “No quiero una relación ahora, y menos con un crío, vete a la mierda” etcétera. – le imitaba enfurruñado.

– Joder, siempre igual.

– Si, es siempre lo mismo – se quejaba alicaído. – estoy cansado ya ¿sabéis? Porque todos hacen lo mismo.

– Eso te pasa por salir con hombres mayores. – repuso Minhyun como si fuese lo más lógico del mundo.

Los otros tres le miraron asombrados, sin saber si podían reírse o no.

– Em…

– Acabas de decirnos que estás con Aron. – replicó al fin Hyuk riéndose.

– Si, y ¿cuántos tiene él? – se unió Tao -¿veintidós? ¿veintitrés?

– Veintiuno. – respondió casi automático. – ¡Pero es diferente!

– Si, claro…

– Pues yo… – cortó Sanghyuk. Parecía el día de las confesiones ¿por qué no sumarse?

– ¿Tu que? ¿al fin te has decidido a pasarte de acera?

Le metió un capón a Tao sin prestarle atención.

– Joohyun. – dijo simplemente refiriéndose a la chica con quien tenía que hacer los trabajos. La misma que prácticamente babeaba por él.

– ¿Ha pasado algo? – se interesó JR.

– No… – respondió dudando – bueno, con ella no…

– Uuuuh… – corearon los otros.

– Su hermana… – siguió explicando – Creo que sabe que me he colgado de ella.

– ¿Su hermana universitaria? – Él asintió.

– ¿Y porque crees que lo sabe?

– Bueno… porque ayer… digamos que se la pasó insinuándose, paseando por casa con poca ropa y un momento en que Joohyun se fue al baño fue y me besó. – se sonrojó al contarlo mientras los demás abrían los ojos como platos.

– ¿Te besó? – repitió Min – ¿Así sin más?

– Así sin más.

– ¿Y que hiciste?

– Pues… aproveché el momento todo lo que pude – respondió recordando como había dejado que se enroscasen sus lenguas entre sus carnosos labios y como la había cogido por la cintura para pegarla a su cuerpo… – y luego intentar poner una cara normal mientras Joohyun seguía diciéndome lo mucho que brillaba mi pelo y lo bonitos que son mis ojos, etcétera.

– Vaya uno estás echo – se rió JR.

– Pobre Joohyun…

– ¡Yo no le pedí que se enamorase de mi! – se justificó nervioso. – Tampoco había hablado con su hermana siguiera. ¿Cómo se le ocurre…?

– No, si te vas a quejar… – bufó JR riéndose.

– ¡Pues claro que no me voy a quejar! Pero… – Bajó la mirada al suelo, nervioso, luego sonrió sonrojándose. – le toqué una teta.

– ¡Ala!

– Joder, – se quejó Tao. – demasiada información.

– ¿Que pasa? – se giró indignado – tu te crees que me gusta que me hables de penes? Pues no, así que te aguantas cuando yo te hable de tetas.

Abrió la boca para replicar pero bajó la cabeza abatido.

– A este paso no tendré nada de que hablar…

– Ah, que trágico te pones… – suspiró Minhyun.

– Pues… – cortó JR.

– ¿Tu también tienes algo que contar? ¿Al fin te has acostado con Gyuna?

– Hace mucho que me acosté con Gyuna – replicó sin darle importancia.

– Ah, y no nos lo dices, muy bien. – replicó Tao haciéndose el ofendido.

– Estaba pensando… – siguió ignorándole – Hyuk con la universitaria, Min con Aron, tu con Jaekyung, mientras estabas con él.

– Gracias por especificar. – replicó sarcástico.

– ¿No podéis salir con gente de vuestra edad? – soltó JR al fin.

– Eso se lo podrías decir a tu hermano. – replicó Hyuk riendo como si fuese lo mas obvio del mundo?

– ¿Minki? – preguntó incrédulo. – Oye, lo de mi hermano con hyung no es seguro y en caso de que llegue a suceder será de aquí muchos años así que no se habla de eso – insistió nervioso y algo enojado.

Hyuk no dijo más y simplemente estuvieron en silencio unos segundos hasta que él mismo sacó un nuevo tema.

– ¿Cuántos años teníais cuando os besaron por primera vez? – preguntó a nadie en concreto – O besasteis a alguien.

– Once – respondió Tao automático.

– Trece – dijo JR.

– Mentira – replico Min. – tenías once.

– ¡Eso no cuenta! – le saltó indignado.

– Entonces yo quince.

– ¿Con Minho?

– Si, claro.

– Yo doce. – respondió Hyuk al fin. –¿Cuántos años acaba de cumplir tu hermano, JR? – preguntó mirándole con una sonrisa siniestra.

“Oh, no…”

Los demás rieron y Minhyun le palmeó el hombro comprensivo mientras él se estrujaba el pelo intentando quitarse de la cabeza la imagen de su hermanito besando a su hyung. “Es muy pequeño aún…”

– Eh, – les llamó la atención Tao – ¿ese no es Namjoon?

Señalaba al camino del parque por donde llegaban un par de chicos mayores con el uniforme de su instituto.

– Me cae tan mal… – dijo Hyuk con asco.

– Pues que no te oiga que nos pega. – le replicó Min.

– Dajoon dice que nunca va a clase y que se la pasa molestando a los de la media. – comentó Tao. – y ni siquiera es guapo.

– En serio, dejad de mirarle. – insistió Minhyun.

– Hoy no nos movemos. – les dijo Zitao muy seguro. – Me tiene muy harto y hoy no estoy para leches.

– Te cabrea mucho ¿verdad?

– Más – respondió picado. – Siempre me insulta.

Y ese día no fue la excepción. El más alto de los dos chicos que se acercaban, el que andaba con una evidente pose de líder y un cigarrillo entre los labios venía comentándole al otro con cara de atontado algo que sonaba como “…ese maricón de mierda…” y no perdió la oportunidad de escupir al pasar junto a ellos y gritarle con desprecio.

– ¡Chupapollas!

Minhyun enterró la cara entre las manos más cansado que ofendido y JR y Hyuk simplemente lo ignoraron, pero Tao ese día se giró a responderle.

– ¿Quieres que te chupe la tuya? – le soltó con una enorme y falsa sonrisa.

El otro chico, Namjoon soltó una carcajada antes de responder.

– ¿Cuándo cobras por ello?

– Más que tu madre.

Hyuk aplaudió, JR abrió los ojos como platos y Minhyun enterró las cabeza entre las piernas queriendo desaparecer mientras Namjoon saltaba hacia ellos gritando “¡¡¡No te metas con mi madre!!!”

Su amigo tubo que cogerle y Hyuk y JR se levantaron junto con Tao para hacer presión. Aunque fuesen de primero eran más, y aún así ese tío imponía un respeto…

Se fue cabreado, escupiéndoles otra vez y casi tuvieron que coger a Tao para que no fuese detrás.

– ¿Pero que te pasa? – le riñó JR.

– ¡Me ha llamado Puta! – replicó indignado.

– Es idiota Tao. – insistió Hyuk recalcando una evidencia. – Por eso nunca respondemos cuando nos insulta.

– Pues me harta. – siguió sulfurado. – Estoy cansado de que el mundo me menosprecie…

– Uff… que dramático estás hoy…

Minhyun se levantó y le abrazó.

– Bueno, ya está. No ha pasado nada osea que mejor nos olvidamos.

Tao asintió, aún cabizbajo mientras Hyuk le palmeaba el hombro dándole ánimos.

– Total, con lo poco que se pasan por el insti seguro que no volvemos a verle en una temporada.

– Claro. – apoyó Minhyun. – ¿Vamos a buscar merienda? Me muero de hambre…

 

 

El sábado Minki se despertó emocionado. El padre de Luhan pasó a buscarle a media mañana y les llevó hasta la gran casa de los Jung, en las afueras. Era enorme, antigua y muy rústica, con un gran patio, con bosque, columpios caseros hechos con cuerdas y maderas, una casita arriba un árbol, un elástico y un estanque donde se bañaban en verano.

– En verano. – insistió la madre de Taekwoon cuando los niños pidieron bañarse. – Que vais a pillar una pulmonía todos si os bañáis ahora.

– Jooo…

En secreto, quedaron en ir a bañarse de noche a escondidas, cuando sus padres y sus tres hermanas mayores estuviesen durmiendo.

Yoonah, la pequeña de las hermanas estuvo jugando con ellos en los columpios y les enseñó la casita que habían construido en el árbol años atrás por más que Taekwoon le pidió enfurruñado que no lo hiciese.

– ¿Por qué no querías que subiéramos? – le preguntó Luhan admirando las inestables maderas desde dentro.

– Porque está rota.

– ¿Podemos hacer una nosotros? – Minki ya recogía palos para hacerla y Sehun y Luhan se unieron en seguida. Taek se encogió de hombros y se unió a ellos siguiendo a su enérgica hermana en busca de un buen sitio entre la parcela de bosque que también formaba parte de la finca.

– Y esto será la puerta.

– Pero que dices, la puerta estaba a otro lado.

– Bueno, puede haber dos.

– ¿Por qué necesitamos dos puertas?

– ¿Una para entrar y otra para salir?

– Mmm… bueno…

Les llamaron a la hora de comer y tuvieron que dejar su proyecto a medias. Comieron con prisas hasta reventar mientras la señora Jung no dejaba de decirles que fuesen tranquilos que se iban a atragantar.

En cuanto tuvieron permiso salieron corriendo otra vez haca su cabaña. Si la terminaban para la noche igual incluso les dejaban dormir allí.

Las dos hermanas mayores se unieron también esta vez, enseñándoles a atar las ramitas de los arboles para hacer una especie de techo. Trajeron unas mantas que dejaron por el suelo y se tumbaron encima para comerse el pastel que la madre les había traído viendo que no tenían intención de volver. Soplaron las velas, Minki y Taekwoon, pidiendo cada uno sus deseos en silencio.

“Un diez en el examen de biología” Pensó Minki “Que sea muy bonita la boda de mamá. Y un beso de Baekho”.

Era lo mismo que había pedido cuando había soplado las velas en su casa la semana anterior. Había estudiado para el examen de biología y había ayudado a su madre a mirar sitios para la boda, pero el beso…

“No me dejó quedarme a dormir en su casa” Recordó. Se lo había pedido como regalo de cumpleaños, pero no había insistido mucho porque últimamente Baekho estaba muy estricto con esas cosas. Por eso tampoco le había pedido su beso ni nada. Pero volvería a insistir, si más no con lo de dormir en su casa. No podía permitir que se perdiese la costumbre…

El pastel estaba delicioso y se pusieron las botas todos. Y aún así cenaron también cantidad cuando fue la hora. Minki se pasaría las tres semanas siguientes hablando de lo bien que cocinaba la madre de Taekwoon, igual que Luhan y Sehun.

Subieron a prepararse las camas a la habitación de arriba, una especie de golfas con el techo bajo llena de trastos viejos que se pasaron horas explorando. Se probaron ropa vieja, descubrieron juguetes antiguos y colgaron sábanas de los muebles para que pareciese una tienda “Ya que no nos han dejado dormir en la cabaña…”

Subieron a decirles que no hicieran ruido tres o cuatro veces, las hermanas también subieron pero a cotillear y molestarles un rato. Que si tenían novia, que si les gustaba alguna niña, que si habían besado alguna vez a alguien, incluso la mayor llegó a preguntarles si se masturbaban.

– ¿Que si nos que?

– ¿Que es eso?

– Unnie, no les digas eso, – respondió la segunda de las hermanas – si son muy pequeños.

– ¿Pero que es? – insistió Sehun.

– Preguntan si nos hacemos pajas. – le explicó Minki.

– ¿¿¿EEEEEH??? – tanto él como Luhan le miraron entre asustados y asqueados, Taekwoon se dio media vuelta sobre su colchón y se tapó la cabeza con la manta. Sus hermanas se rieron de su reacción y siguieron preguntando tonterías.

Minki empezaba a estar un poco harto. Le incomodaban esas preguntas que sabía que no debía responder.

– Minki seguro que tiene novia… – insistió la mayor. – ¿No hay ninguna chica que te guste?

– Chico. – puntualizó Luhan – Él dice que tiene novio.

Las dos hermanas mayores se miraron divertidas mientras Yoonah saltaba encima de su hermanito y le hacía cosquillas.

– Así que tienes novio.

Taekwoon salió de la cama para placar a su hermana con una llave que esta esquivó por los pelos.

Minki no quería responder. Le caían bien las chicas pero eso estaba siendo incómodo e invasivo. “Además, a Baekho no le gusta que diga que es mi novio…”.

– Tengo hambre – cortó Sehun.

Yoonah empujó la pierna de Taekwoon para hacerle caer y se tiró bloqueándole con su peso.

– Si. – cortó Lu.

– ¿Cómo que si?

–  Que yo también.

– Podemos bajar a por comida. – propuso Yoonah sentándose sobre Taekwoon.

– Auch, sobre mi tripa no… – se quejó su hermano.

– Seguro que hay galletas.

– ¡Galletaaas!!! – gritaron los tres peques levantándose.

– Pero en silencio que no se despierten papá y mamá. – les advirtieron las mayores.

Bajaron riendo, intentando no tirar las pilas de libros que estaban en las escaleras o no tirarse los unos a los otros. Llegaron a la cocina ahogándose de la risa sin saber exactamente de que reían.

– Menuda locura… – comentó alguna de las hermanas mientras vaciaban la caja de galletas y servían vasos de zumo.

No fue la única locura de la noche.

 

Baekho llegó a la finca a media mañana. Sunyoung debía ir a buscar a los niños pero tenía trabajo así que le había pedido que fuese él. Nadie pareció extrañarse de eso.

– Eh – le saludó el padre de Taekwoon – ¿Que tal chico?

– Bien – le saludó con una sonrisa.

Le siguió hasta dentro de la casa donde su esposa perseguía a los cuatro niños y la pequeña de las hermanas que corrían por la casa envueltos en toallas.

– ¿Que?

– Nos han despertado como a las seis gritando y saltando en el estanque. – le explicó con aire resignado.

– ¿Se han bañado?

– Como lo oyes.

“Pequeños inconscientes…” Estaban a noviembre ya, helaba por las noches y había previsiones de nieve para la próxima semana. “Es que ni apetece meterse en el agua”. A él desde luego le cogía frío solo de verles corriendo con el pelo aún mojado sin nada más que las toallas. “Bueno, calzoncillos si llevarán ¿no?”.

Le invitaron a quedarse a comer mientras seguía la guerra para que se vistiesen, y tras conseguir el permiso de los padres de cada uno la madre se metió en la cocina y le dejó al padre y a Baekho la tarea de conseguir que los críos se vistiesen.

Luhan fue el primero en estornudar y los demás le siguieron en seguida, pero aún así ninguno dio su brazo a torcer.

– ¡No me pillaaaas!!! – gritaba Minki corriendo con Baekho tras él.

“Es como si hubiese cumplido tres años y no doce…”

Para comer consiguieron que Yoonah se pusiera un jersey viejo de su padre que le llegaba a las rodillas mientras que los chicos se pusieron las sábanas de turbantes.

– Muy útil… – murmuró Baek.

– Me has dicho, literalmente, que me pusiera algo de ropa encima – replico Minki. No pudo negar que tenía toda la razón.

Después de comer Baekho les advirtió que ya no iba a esperar más para irse y que ellos tenían que irse con él, que si era necesario les arrastraría.

– Y las toallas se quedan, – les advirtió – así que si no queréis iros desnudos… – Porque no, había comprobado que no llevaban ropa interior debajo.

Finalmente sucumbieron y se metieron en el coche arrastrando los pies y las mochilas. Apenas hubieron pasado dos minutos en la carretera que los tres pequeños roncaban. “Apuesto a que no han dormido en toda la noche…”

Dejaron a Sehun y luego a Luhan, y ambos salieron del coche dormidos y tosiendo. Baekho casi se sintió mal de entregarlos a sus familias en ese estado hasta que recordó que sus padres tenían que saber mejor que nadie de que locuras eran capaces.

Aparcó delante de la casa de Sunyoung y obligó a Minki a desperezarse un poco para que entrara a casa con un aspecto más decente. “Si más no él no parece resfriado…” Aunque a decir verdad moqueaba un poco.

Le dio pañuelos y cogió su mochila dispuesto a salir del coche y, si era necesario, llevarlo en brazos hasta la casa. “Aunque ya sea casi tan alto como yo…”

Pero cuando iba a abrir la puerta Minki le pidió que esperase un poco.

– ¿Que ocurre?

El pequeño pareció dudar unos segundos.

– Ya he decidido que quiero de regalo de cumpleaños.

Baekho se quedó mirándole, perplejo. Tenía los ojos medio cerrados y la nariz roja, tubo que admitir que era muy tierno con ese aspecto adormilado.

– Pero ya te di tu regalo. – replicó sin muchas expectativas de ganar una discusión contra Minki – La semana pasada, en la fiesta.

– Ya, pero… ya he decidido que quiero de regalo.

“Y ya, no hay más” Pensó Baekho con un suspiro divertido. Era consciente de que algún día tendría que aprender a imponerse, pero le divertía demasiado ver como le manipulaba a su antojo.

– ¿Y bien? ¿Que quieres?

Minki le miró apenas un segundo, se sonrojó y bajó la mirada.

“¿Que le pasa?”

Volvió a mirarle, y Baekho ni se lo vio venir cuando se estiró para saltar sobre suyo y le besó.

El tiempo paró, y el corazón de Baekho con él.

Tenía los labios fríos y las manitas, que se enredaron en su pelo, aún mas congeladas. Sin pensar Baekho cerró los ojos y acarició esos labios de corazón con los suyos para calentarlos.

Minki se separó de repente, le miró a los ojos solo un instante y cogió sus cosas para salir corriendo del coche y entrar en casa.

Baek contó un latido, dos, tres. El aire parecía denso pero su corazón volvía a latir con normalidad. O casi.

“¿Que demonios…?”

 

 

 

Añado una pequeña viñeta de  Baekho como dama de honor en la boda de Sunyoung. ^^
¿No creéis que le queda divino el vestido? 

001

 

Ámame Profe. 24: ¿Quieres?

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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

– Hey – saludó JR al llegar a clase y sentarse al lado de Minhyun. Este ni siquiera respondió, con la vista fija a la pared de enfrente. “¿que le pasa?” – Hey – insistió sacudiendo la mano delante de su cara.

– Oh. – reaccionó al fin mirándole y sonrojándose para inmediatamente después bajar la vista a sus manos, cruzadas sobre la mesa – Hola…

– ¿Que te pasa? – le preguntó JR intrigado sentándose a su lado. “¿Pasaría algo con Aron?”

– Bueno… nada… – Se mordía el labio, en el fondo se moría de ganas de explicárselo.

– Ya… – se rió – anda, desembucha.

– Yo… Aron se me declaró ayer… – admitió terriblemente avergonzado.

– Wow – exclamó JR divertido. En el fondo se lo veía a venir. Bueno, no estaba seguro de si pasaría pero sabía que había algo. – ¿Y eso?

– Pues… me dijo que yo le gustaba pero que como tenía que regresar a América en enero no había intentado nada, también porque yo soy menor y soy su alumno y tal…

– Si, si, muy ilegal todo.

Minhyun se rió, nervioso.

– Si. Pues eso, pero que creía que a mi también me gustaba él y que si yo quería intentarlo pues… que podíamos… y tal…

– ¿Y que? – sonreía intrigado. La clase ya empezaba a llenarse y tuvieron que bajar la voz.

– Bueno… nos besamos…

– Uuuuh…

Minhyun se sonrojó aún más, si es que era posible, y justo llegaron Zitao y Sanghyuk y se sentaron detrás de ellos. Venían discutiendo por alguna tontería y solo saludaron y se sentaron.

– Y luego… – siguió Minhyun.

– ¿Hay más?

– Si… – Tenía tantas ganas de explicarlo, y por otro lado… le daba tanta vergüenza… – pues… fuimos a su piso… – JR abrió mucho los ojos, el relato mejoraba por segundos.

– ¿Y?

– Pues…

 

 

Aron le separó rompiendo el beso. “Mmm…” Demasiado pronto.

Le miró y sonrió, acariciándole la mejilla con el pulgar.

Estamos en medio de la calle. – le dijo riendo. – ¿Quieres… venir a mi piso?

El corazón le dio un vuelco, pero eso no le hizo dudar. Asintió de inmediato y Aron reaccionó al momento también, volviéndole a besar rápido para tirar de su brazo y arrastrarle calle abajo. Por suerte no vivía lejos.

Aprovechó mientras buscaba las llaves de abajo para besarle otra vez. A Minhyun el estómago se le encogía de los nervios, tenía tantas ganas… Colocó una mano en su nuca acariciándole el pelo y se rió y creció en su orgullo viendo como eso le ponía nervioso hasta el punto de no saber meter la llave.

– Ya – se quejó. – Stop.

Consiguió abrir, entraron y de repente Minhyun se encontró contra la puerta de entrada y con Aron mordisqueando sus labios. “Oh, joder…”

Empezaba a temblar, excitado. “Dos besos y ya estoy así… bff…”

Vamos, que tengo vecinos. – le apresuró Aron separándose para tirar de él escaleras arriba.

Minhyun ni siquiera fue consciente de cuantos pisos subieron. Abrazó a Aron por la espalda y le besó en la nuca mientras él volvía a sacar las llaves. Aron dio un respingo y se quejó, nervioso, mientras Minhyun reía encantado.

Vas a ver

Minhuyn no vio absolutamente nada del apartamento. Aron le cogía la mano y tiraba de él, y él se perdía mirando su nuca, su espalda, y algo más abajo también. “Joder…”

Se metieron en su habitación, y tampoco pudo apreciar nada de ella antes de encontrarse tirado sobre la cama con Aron encima.

“Ay madre… por favor…”

Si le hubiesen dicho solo dos horas antes que esa tarde terminaría tirado en la cama con Aron se hubiese reído, parecía tan irreal… “y a la vez tan real…”

Él le miraba, fijamente, con los ojos brillantes de un depredador. Se aguantaba con ambos brazos a los lados de su cabeza, y poco a poco se inclinó a besarle, mucho más suave ahora, solo rozando sus labios, haciéndole estremecerse. Cerró los ojos y volvió a cogerle por la nuca. Sintió su lengua entre sus labios y le recibió con ganas, enredándose con él. Sintió como bajaba y se sentaba sobre su cadera, dio un respingo y se removió, abrazándole por la cintura para acercarle más.

Aron le besaba el cuello, desde la oreja hasta la clavícula, dulce, muy dulce. Sus manos tanteaban el borde de su camiseta y acariciaba suavemente su vientre con las yemas de los dedos. Minhyun se removió para volver a besarle, atrapar sus labios entre los suyos y morder. Sintió como se estremecía al morder su labio e insistió.

– Auch.

– Sorry. – se disculpó de inmediato volviendo a besarle. Aron rió entre sus labios y le pareció un sonido tan maravilloso…

Minhyun le abrazaba por la cintura, atrayéndole a su cuerpo mientras seguía besándole, besándole y besándole. Tenía la sensación de que si dejaba de besarle se ahogaría, aún cuando le faltase el aire cuando lo hacía. Aron colaba las manos por debajo de su camiseta, por debajo de su cuerpo acariciando su espalda para abrazarle, atraerle aún más cerca, pegar sus cuerpos y sentir. Sentía el calor de su cuerpo contra el suyo, podía sentir su piel sobre su estómago donde su camiseta se había levantado también, y cielos, era tan eléctrico. Necesitaba más de esa sensación, del roce de su piel cálida, suave. Acariciaba su pecho para sentirle, subiendo su camiseta, y Aron se apartó para deshacerse de ella, moviéndose sobre su cuerpo. Minhyun se incorporó también, absorto por su cuerpo desnudo, su piel. Acarició su piel besando su pecho, subiendo hasta sus labios y perdiéndose entre ellos. Aron tiró de su camiseta para desnudarle también y se dejó sin reparos, podía sentir su cuerpo contra el suyo, tan eléctrico…

Le agarraba por el cuello y le acariciaba las orejas, sentado sobre sus piernas se movía y sentía como sus caderas le acariciaban, le empujaban. “¡Oh joder…!” Era demasiado, Aron era demasiado. Le empujó para tumbarle otra vez y se acomodó sobre suyo enlazando sus piernas. Minhyun se moría sintiendo la presión de su muslo contra su entrepierna, la suya apretando contra su cadera. Se movía y se sentía sin aire a cada roce. Aron devoraba sus labios y acariciaba su pecho desnudo, bajaba con besos por su cuello sorbiendo y lamiendo su piel de porcelana.

Sentía sus caricias ardientes. Su piel era fuego, su piel era seda. Una tormenta de sensaciones se agolpaba en su cuerpo, bajo los besos de Aron. Corría electricidad por su cuerpo, y oh, cielos, estaba tan duro…

– Aron…

Sus besos subieron de nuevo hasta su cuello, la línea de su mandíbula, sus orejas. Cogió el lóbulo con sus dientes y jugueteó con él entre sus labios mientras Minhyun repasaba su espalda con los dedos removiéndose bajo su cuerpo. Casi sin ser consciente propulsaba sus caderas hacía arriba buscando las de Aron. Este acariciaba su pecho muy suave, trazando círculos sobre su piel, bajando cada vez más, más, más,… Llegó al borde de su pantalón y bajó aún más acariciándole por encima de la ropa. “Aun lleva el uniforme…” Pensó Aron al tocar la tela “Que ilegal me siento”. Pero no se sentía lo suficientemente culpable como para impedirle disfrutar de las respiraciones entrecortadas de Minhyun, de cómo este apretaba con fuerza los dedos en sus hombros, de su expresión extasiada.

Minhyun apretaba las piernas con fuerza, tenso. Echaba la cabeza para atrás y jadeaba. Abrazaba a Aron con fuerza, cerraba los puños, todo su cuerpo completamente en tensión. Y sentía, sentía, sentía. Sentía sus besos en su clavícula, sentía su mano izquierda bajo su espalda y la derecha acariciándole por encima de la tela del pantalón, sentía su erección presionando su muslo. “Que enorme…”

– Aron – volvió a llamarle. Este sonrió contra su piel y siguió besándole. – Aron – insistió “Ah.. joder…” No podía concentrarse en hablar mientras le besaba. Era simplemente inviable. – Hey Ar… mmmng… – pero aunque Aron entendiese que le estaba llamando decidió dedicarse a lo suyo. Cuando Minhyun sintió como colaba las manos por debajo de su ropa ya abandonó completamente su intento de comunicación.

“Oh dios…” “Oh…” “Oh…”

Se oía a si mismo y se mordía los labios para evitarlo. “Que vergüenza…” Pensaba. Aunque realmente no podía pensar mucho. “Aron, dioses ¡ARON!”

Pero a Aron le divertía demasiado oírle gemir. Le divertía y le excitaba. Bajó por su pecho desnudo agachándose sobre su ingle y le bajó la ropa para, con una última mirada de depredador, enterrar la cabeza entre sus piernas para devorarle.

– ¡AAAH!!! – Minhyun no pudo ahogar el grito cuando sintió su lengua. “Caliente…” “¡¡¡OH – JO – DER!!!” – Aron. ¡Aron ya!

Cuando Aron subió de nuevo besándole Min aún jadeaba por el orgasmo. “Que… intenso…” “No me puedo ni mover”. Le costaba un esfuerzo respirar. Demasiado exhausto.  Aron jugaba mordisqueándole la oreja para ponerle nervioso, Min se giró a mirarle, con ojos entrecerrados y jadeando, los labios húmedos y rojos.

Hermoso…” Aron se había quedado sin aliento por un segundo. Dejó de mirarle para tumbarse a su lado en la cama. Estaba excitado aún, mucho. “Creo que tendré que olvidarme de eso por un rato…” Minhyun estaba tan exhausto…

 

– Y bueno, luego estuvimos hablando. – le explicaba Min a JR en el recreo. Le daba corte explicárselo a Sanghyun y Zitao también “tan pronto” y había arrastrado a JR por el patio hasta encontrar un hueco vacío donde gritar con calma. Ni siquiera le había dejado ir a saludar a Gyuna.

– No se si quiero saber de que hablasteis después de eso. – se burló. Minhyun solo sonrió. A decir verdad no había borrado esa sonrisa de su cara en todo el día.

– Luego fue raro, porque no recuerdo a que vino le dije que era virgen y no me creía y luego se paró a pensar un momento, me preguntó cuantos años tenía y se puso en modo “oh dios mío me he tirado a un niño”. – le explicó riéndose – pero a ver, soy su alumno, ya sabe cuantos años tengo ¿no?

– Debería – respondió JR sin saber si reír o asustarse.

– Ya, no, bueno – le justificaba Minhyun – luego ya se repuso, y fue muy cuidadoso todo el rato, muy atento y tal…

Bajó la voz hasta quedarse callado, mirando a la nada. JR le llamó la atención riéndose.

– Perdón – se disculpó avergonzado – Es que me acuerdo y… bff… – Se rió, mirándose los pies avergonzado y JR le pegó con cariño riéndose de él. – Oye JR, – levantó la vista Minhyun de repente – ¿Tu cuando consideras que una persona… bueno, deja de ser virgen?

– Bueno, pues… es bastante obvio ¿no?

– No, bueno, es obvio en parejas heteros. – explicaba con gestos nerviosos – Porque o follas o no follas. Y con gays pues aún porque digamos que a su manera pues… se puede llegar a parecer… bueno, eso. Pero ¿Y las lesbianas?

– ¿Eh?

– A ver. Dos lesbianas no se pueden meter nada. Bueno, si pero no, ya me entiendes. ¿Entonces que? ¿No dejan de ser vírgenes?

– Hombre, tampoco. No se, se considerará cuando… hagan lo que sea que hagan las lesbianas…

– Ya pero, los demás también hacen eso y no se considera que dejen de ser vírgenes.

– … – JR le miró, algo fastidiado por el tema. ¿Por qué estaban hablando de lesbianas? – ¿Me recuerdas porque estamos discutiendo eso?

– Es que es curioso, porque yo por lo que había hecho con Minho me seguía considerando virgen. Nos habíamos tocado y tal pero… no hasta el final, ya sabes. Y pensé ¿Cómo lo consideran las bolleras? No se, me intriga.

– Pues… sinceramente, a mi no me intriga mucho, si quieres seguir discutiéndolo con Tao… O con Hyuk, igual se imagina a dos tías haciéndolo y le gusta.

– Descuida, si hay tetas a Hyuk le gusta.

Ambos estallaron a reír, pero a los pocos segundos Minhyun volvió a quedarse en blanco mirando al vacío y JR tubo que llamarle la atención otra vez.

– Buah, fue muy perfecto… Ese rato hablando allí, tumbados sobre su cama medio desnudos, me abrazaba… Fue muy bonito… – bajó la vista sonrojado. – luego volvimos a liarnos. – añadió aguantándose la risa.

 

 

Volvían a besarse, muy suave, muy breve. Aron le acariciaba el pelo alrededor de las orejas, tumbado a su lado. Y él se dejaba hacer acariciando muy suavemente la piel de su espalda. Sus labios parecían magnéticos, cada vez más difícil separarse. Apenas se apartaban volvían a fundirse sus labios, y se acariciaban, cada vez con más necesidad.

Minhyun sentía el cuerpo de Aron a su lado casi sobre de él. Sus pieles de rozaban. “Tan suave…” Se pegaba contra él buscando más, cogiéndole por la nuca para profundizar los besos. Aron se separaba y bajaba por su barbilla mordisqueando su cuello, sus orejas, besándole hasta la clavícula y por el pecho, pero no llegaba muy lejos antes de que Minhyun le reclamase sobre sus labios de nuevo. Necesitaba besarle. Se tensaba ante el roce de sus labios, del cuerpo de Aron sobre el suyo, su piel desnuda sobre su pecho, la presión de sus caderas sobre las suyas, el roce cada vez que se movían lo más mínimo, y Minhyun no paraba quieto, le rodeaba con las piernas, acercándose aún más a él, moviéndose contra su cuerpo.

Min, ¿Que haces?

– … Ah… – seguía moviéndose. Cruzaba las piernas tras su espalda, pegándose a él al máximo, sintiendo su erección presionándole, esa sensación electrizante – Hazlo.

¿Hacer el que?

¿Quería asegurarse o estaba jugando con él? Porque era demasiado obvio lo que quería…

Se pegó aún más a él, a ser posible, le besaba y enredaba su lengua con la suya. Le sentía, moviéndose cada vez con más vigor. Bajó su mano por su pecho hasta el cierre de su pantalón. Se detuvo, dudando.

De algún modo sentía que no tenía derecho a hacerlo, porque Aron era el mayor, “Y tan mayor…” Era él quien debía llevar el ritmo “¿O no?”

Parecía lógico, pero… cielos, lo necesitaba. Aún si tenía que pedirlo y por más vergüenza que le diera. Quería sentirle. Aún más.

– … F... Fóllame

Se avergonzó al momento de decirlo. Definitivamente en voz alta no sonaba tan bien como cuando lo pensaba. Y ya no sonaba bien en su mente…  Enterró la cabeza en su hombro, escondiéndose.

– … ¿Estás seguro?

Si.

Pero… – Aron dudaba. Se moría de ganas, pero… Min no era más que un niño. “Un niño muy sexy y que se me está restregando para que le folle pero…” Min, acabas de decirme que eres virgen.

Minhyun suspiró, aún con la cabeza sobre su hombro, le acariciaba la nuca con las yemas de los dedos, apretaba las piernas alrededor de sus caderas.

Bueno… en algún momento tengo que dejar de serlo…

Aron no parecía convencido y Min insistió besándole la mandíbula, el cuello, las orejas… restregándose contra sus caderas, suspirando en sus oídos.

Desde luego, parecían argumentos muy convincentes.

– Ah… Min… – suspiró, apartándole. “Dios, este niño… Bff…” – No voy a negarme – le dijo casi en susurros – porque va en contra de todos mis principios y necesidades físicas y más ahora pero… aun así tengo que preguntarte. ¿Estás seguro?

Y Minhyun no dudó, mirándole a los ojos esta vez.

Si. – respondió casi en un susurro – Me siento seguro contigo.  

Aron volvió a besarle, y aunque se le notaba ansioso fue con calma, con infinito cuidado. Le mimó con miles de besos y caricias, susurros dulces mientras le desnudaba y acariciaba. Jugaba con sus dedos en su interior mientras sus lenguas se enredaban y sus dientes de cerraban alrededor de sus labios. Minhyun gemía y llenaba sus besos de suspiros, se movía suplicante bajo su cuerpo, bajo sus manos. Le ayudó a desnudarse también, apurándole. Le abrazaba y se pegaba a él, ansioso.

– Eh, eh, calma. – le separó Aron riéndose. – wait. – le besó en la frente y se apartó.

“¿Que…?” Minhyun no lo comprendía. ¿Que hacía? ¿Por qué se iba? “¡No te vayas Aron!”

Solo se había bajado de la cama para rebuscar en el cajón del escritorio, pero con una erección que empezaba a doler entre las piernas a Minhyun eso le pareció demasiado lejos.

¿Dónde…? – murmuraba Aron para si rebuscando entre sus cosas – Oh, mierda. Vamos, no me jodas… – Se revolvía el pelo nervioso. Se giró a mirar a Minhyun quien repentinamente fue consciente de su situación, totalmente desnudo y abierto de piernas sobre su cama. Soltó un gritito de exasperación y se enfundó unos pantalones con prisas justo antes de salir de la habitación.

“¿Eh?”

Minhyun, desconcertado, aprovechó para deshacer un poco la cama de Aron y taparse con la colcha. “Como mínimo…”

– Hey Kris.  – oía a Aron desde el comedor. – No sabía que estuvieses aquí.

– Si, bueno, os he visto entrar y tal…

– Ups, bueno… ¿Oye, tienes condones?

Ah, eso…”

… Ese chico no llevaba el uniforme de tu colegio?

– ¿Tienes o no? – insistió nervioso. Estuvieron un rato en silencio pero Minhyun podía oír como caminaban. – Gracias. Luego te cuento.

– Más te vale…

Aron volvió a entrar en la habitación, cerrando la puerta con un suspiro.

– Yo… lo siento, – se disculpó Aron incómodo. “Que manera de cortar el rollo”.

Minhyun se sonrojó también, haciéndose a un lado para dejarle espacio sobre la cama. Aron se sentó a su lado, escondió el preservativo en su puño y volvió a inclinarse sobre él para besarle.

Enseguida consiguió que Minhyun recordara sus intenciones y volviera a restregarse contra su cuerpo. Volvió a desnudarle, se dejó tumbar sobre la cama y rodeó sus caderas con sus piernas. Suspiraba por sus besos y gimió cuando le sintió dentro. Aron gimió también, extasiado.

“Oh God…”

Embestía sus caderas con fuerza, olvidando toda consideración porque Minhyun fuese virgen o tuviese quince años. “Dieciseis, tiene dieciséis” “Y eso lo arregla todo, claro…”

Poco le importaba su edad. Le importaba su cuerpo, le importaba que era él, el chico que siempre le recibía con una sonrisa a la salida del colegio, le importaba su expresión de placer, le importaban esos labios dulces, le importaba esa piel suave, esa calidez, ese calor ardiente.

Se movía rápido, incapaz de contenerse o esperar. Jadeaba y saboreaba sus suspiros entre sus labios, poco atento a los besos. Min clavaba los dedos en sus hombros, moviéndose contra su cuerpo, con una encantadora mueca de placer. “Min… My God…”

Le encantaba como cerraba los ojos con fuerza, como arrugaba las cejas, como tensaba sus pies abriéndose de piernas cada vez más, como apretaba los dedos en sus hombros y como se mordía los labios intentando contener los gemidos que escapaban de ellos igualmente. “Oh Min…”

Saboreaba sus labios ansiosos, sus respiraciones entrecortadas, el delicioso movimiento de sus caderas que empujaban necesitadas contra él, como le apretaba, como sus brazos le rodeaban y le envolvían, el sabor de su piel, el roce de su cuerpo delgado…

 

Segundos después respiraban exhaustos, tumbados uno junto al otro. Se miraban y sonreían. Minhyun reía avergonzado.

– Wow. – se pasó la mano por la cara, y volvió a girarse a mirarle. Aron le miraba fijamente, sonriendo. – ¡Ya! ¡No me mires así!

– ¿Cómo te miro?

– Ñeeeh…

Aron se rió y se inclinó sobre él a besarle.

– Mi niño…

De repente se dio cuenta de que no hablaban en inglés.

– Oye, no sabía que hablases tan bien el coreano.

Aron solo se rió.

– Estoy estudiando Filología Coreana e Inglesa. Por supuesto que lo hablo bien.

– Ah… – “Tiene lógica” – Pero el primer día nos dijiste que no sabías.

– ¿Si no llego a decir eso cuanta gente crees que hablaría en inglés en mis clases?

– Ya. – se rió Minhyun. Luego se giró fingiéndose enfadado. – Tantos problemas que me has dado para pensar en qué te tenía que decir…

– Hablas muy bien. – le respondió apartándole el pelo de la frente sudada. – Si hubiese visto que tenías problemas te lo hubiese dicho, pero así practicabas. Has mejorado mucho.

– Si, supongo que si – tubo que admitir. Tampoco estaba en condiciones de enfadarse por nada. – Oye – recordó de repente incorporándose para mirarle. – ¿Tu compañero de piso también es Americano?

Le miró extrañado.

– Ah, Kris. Si. Bueno, es de Canadá, pero si. Y Henry también.

– ¿Eh?

– Somos tres. Henry, Kris y yo. – explicó riéndose. – Ellos dos son de Canadá.

– ¿Por qué te ríes?

– Nada, nada, – le quitó importancia – después te los presento.

– Vale…

“Jo, que vergüenza” Pensó Minhyun.

– Hey, ¿A que hora tienes que irte? – preguntó Aron pasándose al inglés otra vez.

Se levantó de la cama como un resorte, alerta.

– Oh… – Se miró la muñeca en busca de su reloj y empezó a buscarlo por todas partes al no encontrarlo.

– Son las ocho y cuarto – le dijo Aron incorporándose también.

– ¡Mierda! – se quejó llevándose las manos a la cabeza. – ¡Joder! ¡Llegará antes que yo!

Aron se rió mientras él empezaba a vestirse a toda prisa.

– Mis padres salen de trabajar a las ocho. Estarán a punto de llegar y yo no estaré allí. ¡¡¡Ah!!!

Aron se vistió también sin saber que decirle. Le ayudó a recoger todas sus cosas y le acompaño cuando salió casi corriendo sin ni siquiera despedirse de Kris que seguía en el salón. “Ni le ha visto”.

¿Que vas a decirle? – le preguntó mientras bajaban por las escaleras.

Ni idea.

– Yo…

Se detuvieron en la puerta de abajo, porque a Minhyun le sonó el teléfono.

– ¡Ah! ¡Joder!

– Esa lengua…

– ¡Mamá! – respondió nervioso. – Si, si, estoy llegando. – sacudía las manos y se mordía el labio, a punto de estallar – Ya, ya. No, nada, ahora te cuento. Si. Bueno. Si mamá. Ya voy, estoy a punto de llegar. Si si.

Colgó con un suspiro dramático.

Lo siento – se disculpó Aron. – Que llegues tarde por mi culpa.

Bueno – respondió Minhyun riendo – ha valido la pena.

Aron se rió también, abrazándole.

– Dile que tienes novio si quieres, pero no le digas que soy yo. Osea, que soy tu profe. Podría… podría meterme en problemas.

– Si, lo se. – respondió con un suspiro. – Aash, no quiero irme.

Aron sonrió y le besó.

– My boy, my sweet boy…

Consiguió hacerle reír y le despidió con un beso para verle salir corriendo luego.

“My Boy…”

 

 

 

 

Ámame Profe. 23: Up On Heaven.

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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

En serio, fue tan… ¡Increïble! ¡Alucinante! De verdad.

Después de días de duda Minhyun al fin se había decidido a interceptar a Aron al salir del colegio y regresar con él. Había pasado mucha vergüenza el primer día pero Aron se había mostrado encantado con su compañía y se había vuelto una costumbre.

Ahora, después del épico concierto al que había ido Minhyun había pasado todo el domingo esperando que llegase el lunes para poder contárselo a Aron.

– Es que Jen es tan perfecto – explicaba emocionado – tan magnífico, tan guapo, tan… tiene tanto carisma ¿sabes? 

Y Aron se reía.

Si, si lo sé.

– Es que… Wow. Él… el público era suyo… Y… wow, me vió. Vio mi… disfraz y hizo “wow”.

– ¿Ibas disfrazado?

– Si, si, me hice un cosplay de… la cosa esa blanca del video de “Demon’s heaven”. – Aron pareció impresionado con eso pero Minhyun le quitó importancia con un ademán para seguir explicando lo genial que había sido. – Ya… hay fotos. La gente en general estaba… como “wah, que alucine” y… bueno, estaba muy… pasé muchas horas haciendolo, pero cuando él me vio. Osea. ¡Me vió! Y me hizo así – dijo levantando el pulgar  Y Carl se reía desde la…

– ¿Batería?

– Si. Y… wow.

Aron no podía más que reírse de sus gestos emocionados.

No has dormido en todo el fin de semana ¿verdad?

– En absoluto. – se rió también. – Es que… wow.

Siguió andando con la vista perdida, recordando, y Aron le despertó pellizcándole la oreja.

– Auch.

¿Fuiste solo?

– No, no. Con JR. Jonghyun. Y su hermano Minki, está en primero de media.

– Conozco a Minki – respondió con un suspiro. Como para no acordarse de Minki…

Pues con ellos y con un amigo suyo mayor. Creo que fue su… les cuidaba de pequeños o algo. Nos llevó él y otro amigo suyo. Íbamos los cinco.

 

 

Baekho y Wonsik les habían llevado en coche, iban de responsables del grupo. Sobretodo Baekho que acompañaba legalmente a Minki. Era el único niño de la cola pero no llamó tanto la atención como Minhyun cuando fue a cambiarse al coche y regresó con su túnica blanca y todo pintado.

– Wow. – Exclamó Wonsik cuando le vio regresar. Era el único que no había sufrido el pase del disfraz quince veces para añadirle retoques o cambiarle detalles. – Que clavado chaval.

– Jeje. Gracias. – Estaba orgulloso del disfraz, pero aún estaba más nervioso por el concierto.

– ¡Yo también me quiero disfrazar! – saltó Minki. – ¿Me pintas algo Min?

– Claro.

Mientras Minhyun le pintaba la cara de símbolos pusieron las vallas para entrar y la gente empezaba a ponerse ansiosa. Abrieron las puertas media hora más tarde, todo un logro. Y ahí, todos enlatados en la platea, les vieron aparecer entre una nube de niebla artificial.

 

– ¡¡¡FUI AL CONCIERTOOOOO!!! – Minki llegó gritando el lunes al colegio – Baekho me llevó.

– Ya tardaba en salir Baekho – le espetó Luhan copiando los deberes a última hora.

– Fue muy genial – siguió ignorándole. – Jen tiene una voz… que… wow. Muy wow todo. Y Tom también es genial. Ni siquiera se le ven los dedos cuando toca. ¡¡¡Y Carl está tan chachas!!! Pero es que como Jen… como Jen ninguno. Es brutal. Como saltaba y hacia piruetas mientras no cantaba. Y Como dirige al público. Buah…

 

Levantaba las manos y el público gritaba. A una señal suya el estadio se levantaba en un inmenso coro de aplausos, al ritmo que él marcaba, un inmenso corazón latiendo. Y de repente silencio, y solo el susurro de su voz perfectamente audible llegando directo a sus almas. Y gritando con voz desgarradora, haciendo vibrar haciendo temblar, haciendo volar.

– ¡Let’s Fly, fly, fly fly…! ¡¡¡UP ON THE SKYYYY!!!!

 

– Estuvo muy bien, la verdad. – les contaba Baekho a sus amigos ese mismo lunes. – Hacía muchos años desde la última vez que vinieron y han cambiado mucho. Ahora impresionan mucho más y la música también ha mejorado mucho…

– Estuvo de alucine. – seguía Wonsik con Hakyeon sentado sobre su regazo. – Te hubiesen gustado.

Se encogió de hombros dando otro trago y Baekho pilló el relieve otra vez explicando con todo detalle el concierto. Hacia la mitad del relato Jongin se levantó a perseguir a algún ligue y Hongbin terminó interrumpiéndole para dejar caer el notición.

– Estoy saliendo con alguien…

Hakyeon se aguantaba la risa mientras todos preguntaban interesados.

– Es nuestro jefe. – explicó aún riéndose mientras el primero se sonrojaba.

– Pues a ver si te mima un poco y te pone unos horarios más legales.

Le sacó una lengua y dio un trago, resistiéndose un poco (muy poco) al típico interrogatorio de sus amigos.

 

 

– Cuando se apagaron las luces ya sabíamos que estaban a punto de salir, pero se encendieron esos focos y solo había un mar de niebla y entonces Jen empezó a  cantar y…

– Minki, come.

– Y la niebla se iba disipando y…

– Minki.

La excitación del concierto duró toda la semana, acentuada cada vez que encontraba alguien nuevo a quien explicárselo. Sunyoung empezaba a estar un poco harta, y más en un día como ese que estaban cenando todos en familia, con Yixing y Baekho.

Su hijo pequeño la miró mal antes de seguir comiendo y aunque estaba acostumbrada estuvo a punto de saltar por eso. Yixing le cogió la mano por debajo de la mesa, sonriéndole y acariciándole el anillo nuevo que ahora adornaba su dedo anular.

Baekho les miró, sonrió y siguió comiendo.  Lo había visto, por supuesto.

– ¿Has pensado ya que quieres para tu cumpleaños Minki? – le dijo para distraerle. Estaba al caer y aun necesitaba un regalo…

– Ah. Taek nos ha invitado a dormir en su casa. – explicó – como también es su cumple la semana siguiente decíamos de celebrarlo juntos. Y tal. Y propone que vayamos los cuatro a dormir a su casa.

– Ah, pues estaría bien avisar y tal… – le soltó su madre con mal disimulado sarcasmo.

– Si, si. – respondió sin más. – pues eso. Aun no sé que día pero nos quedaremos a dormir allí. Pero también quiero celebrarlo con vosotros ¿eh?

– Pues menos mal… – Sunyoung cogió el vaso para dar otro trago y vio como el mayor de sus hijos seguía el recorrido de su mano y sonreía. Luego se dirigió a su hermano aún sonriendo.

– Pregúntale a Taekwoon que día quiere que vayáis. ¿vale? Como antes mejor.

– Vaaaale.

– Así podemos invitar a los primos a merendar un día para celebrarlo nosotros.

– No quiero que vengan los primos. Dabin se la pasará berreando y Jibin es un pesado.

– ¡Minki! – exclamó su madre horrorizada. – con lo que te quiere Ji. No digas eso pobre.

– Te persigue porque te quiere. – le explicaba JR. – porque te admira mucho.

– Ya, ya.

Al final aceptó la merienda familiar sobornado por Baekho que le dijo que le llevaría al parque de atracciones.

“Como si fuese una cita” se dijo a si mismo y siguió comiendo feliz.

– Entonces… Sunyoung, Yixing- interrumpió Baekho cuando ya iban por los postres. – ¿Ya hay fecha?

La madre se sonrojó hasta las orejas mientras que él sonrió de oreja a oreja y asintió, sosteniendo su mano.

– Si. Para mayo.

– Felicidades. – les sonrió Baekho sincero.

– ¿Eh? – Minki levantó la cabeza de su postre desubicado. – ¿fecha para que?

– Mamá y Yixing se casan. – le explicó su hermano.

– Oh… – se quedó sin palabras por unos instantes. Cosa extraña. Pero no duró mucho. – ¿Me comprarás un traje?

Sunyoung sonrió, divertida, le abrazó y le besó el la coronilla.

– Claro que si bicho. – y al abrazarle Minki le cogió la mano y se miró el anillo.

– Es muy bonito. – le sonrió. – Mucho.

De algún modo, era su manera de decirle que se alegraba por ellos. Y Sunyoung no pudo evitar sonreír aun más y abrazarle.

 

 

– Mi madre se casa. – les explicó JR a sus amigos durante el recreo.

– ¿Si? ¿cuándo?

– No, en primavera. Lo anunciaron ayer.

– Wow. Mola.

– Si – sonrió.

– ¿Y tu hermana china vendrá a la boda?

– Te he dicho que no voy a presentártela Hyuk.

Le miró mal y se dejó caer sobre el banco, dando otro mordisco a su bocadillo.

– Ah, por cierto. – saltó Zitao. – ¿Sabéis el crío ese de primero que decimos a veces que si es gay o no? Pues es el hermano de Sangmin. Se llama Lee Taemin.

– Oh. – se interesó Min. – ¿Y es gay?

– No se, – se encogió de hombros – no hay tanta confianza. Aunque yo sigo asegurando que si.

– ¿Y de que hablas tu con Sangmin? – le preguntó JR curioso.

– Voy con ella para hacer los trabajos de historia. – explicó.

– Ah. – Minhyun se rió. – A veces me olvido de que nos pusieron por parejas a boleo.

JR se rió también y Hyuk y Tao les fulminaron con la mirada.

– Cabrones. Claro, como a vosotros os pusieron juntos…

– Menuda chorra tenéis…

Ambos sonrieron orgullosos, regodeándose un poco de su suerte.

– Pues hablando de los trabajos de historia – soltó Sanghyuk con desinterés – el otro día fui a casa de Joohyun.

– Anda, que tu también tuviste suerte ¿eh?

– ¿Y que? ¿Pasó algo? – se interesó JR.

Joohyun era bastante mona, popular, simpática, y obviamente coladísima por Hyuk.

– Mala pregunta JR – le corrigió Zitao. – la pregunta es QUE pasó.

Los demás rieron, pero Sanghyuk seguía sin responder, mirando serio al vacío.

– Bueno… igual no… – rectificó Tao ante su silencio. – ¿Pasó algo Hyuk?

– No… – dijo al fin. – Es que su hermana está muy buena…

– Dios. – Se rió Minhyun – vaya uno estás hecho.

– Pobre Joohyun. – se apiadó Zitao medio en broma. – con su propia hermana.

– Es que… en serio… – intentaba justificarse. – Está en la universidad y… Bff…

– Eres un capullo. – se reía JR.

– Ñeh… no es culpa mía. – se excusaba – Las chicas se hacen ilusiones con nada.

– Bueno, si, es normal. Cuando le dices a alguien que le quieres suele interpretar que le vas a querer durante más de un par de días…

– Con JaeHee estuve tres semanas.

– ¡Atención! – se reía Tao – ¡Tres semanas! ¡Dios mío!!!

– Ñeeeh…

 

 

Al salir ese día de clase Minhyun volvió a dejarles colgados para irse a casa con Aron. Ya parecían lejanos los días en que se quedaban los cuatro en el parque charlando después de clases. O no, pero se había acostumbrado a la nueva rutina. Con ellos estaba en clase todo el día, y le gustaba charlar con Aron esos diez minutos que compartían de camino. A veces un cuarto de hora. A veces veinte minutos. Además de que estaba mejorando mucho en el inglés. Eso era importante también ¿no?

He conseguido que me salga “broken Hearts” casi entera – le explicaba orgulloso – aún tengo que practicar mucho pero… me sale.

– Muy bien – le felicitaba Aron. – Algún día quiero escucharte.

– Nah, no toco tan bien.

– Estoy seguro de que si.

– Bueno… – cumplidos así, viniendo de Aron, le hacían sentir tan orgulloso… – en fin, que gracias por las…

– Las partituras.

– Si. – sonrió avergonzado. No conseguía que se le quedase esa palabra.

– Faltaría más. – sonrió Aron a su vez sacudiéndole un poco el pelo. “Aish…”

Caminaban muy juntos, sacando un tema de conversación detrás de otro, y, como siempre, empezaban a ralentizar el ritmo al acercarse al cruce donde se separaban.

– Oh, por cierto. EL profesor Han. ¿Sabes si está casado?

– Ah… Creo que no. – respondió Aron algo confundido. – ¿a que viene eso?

– Em… – Minhyun trataba de explicarse, buscando las palabras adecuadas. – comentábamos en clase si…. ¿crees que puede ser Gay?

– ¿Gay? – exclamó extrañado. – oh, no, para nada.

– ¿Seguro?

– Seguro. Creeme. – se detuvieron ante el cruce, sin intención de dejar de hablar.

– Jo… pues tenía un punto.

– En eso si estoy de acuerdo. – admitió riéndose. – ¿Sabes quien si que es gay? – Minhyun le miró interesado – No se si debería decírtelo, en realidad no se ni como se llama. Kang creo. Está en el edificio de primaria y da clases a párvulos…

– ¿Baekho? – preguntó Minhyun aguantándose la risa.

Si, creo que le llaman así.

– Si, si lo es – añadió ya riéndose. Aron le miraba sorprendido, extrañado de que fuese de dominio público entre los alumnos. Una cosa era que se cotillease y otra que se supiera seguro… – Es amigo de JR y su hermano, el que te dije que… nos acompañó al concierto y tal.

– Ah. Entonces le conoces…

– Si. – se rió.

Pues vaya grupo. Ahora entiendo de donde ha sacado Minki toda su pluma…

– ¿A que si? – se rió Minhyun. – Tan pequeño y es tan… obvio.

Aron se rió, recordando sus clases con el pequeño. Tenía ese aire de diva ya…

– ¿Y JR? – Preguntó Aron – Me parece que ahora tiene novia pero…

– Oh, no. O por lo menos, él asegura que no. – se rió Min – Pero a veces hace bromas con nosotros.

– Eso está bien.

Minhyun se miró los zapatos, dudando. “A estas alturas ya es muy obvio, pero…”

– Tu sabías que Tao y yo…

– Si, sois muy obvios – respondió Aron sin rastro de burla – Tao porque tiene mucha pluma. Y tu te paseabas de la mano con Choi Minho cuando salíais.

No pudo evitar reírse al recordar eso. Había sido un cotilleo bastante extendido incluso entre los profesores. Suponía que eso era en parte lo que le había llevado a fijarse en Minhyun. Eso y sus gestos adorables, intentando parecer seguro de si mismo y avergonzándose a la mínima, esa sonrisa tímida y tan preciosa, esos ojos que brillaban cuando le miraban.

Es muy ilegal liarme con un alumno… ¿no?” Si, si lo era, demasiado, aparte de que era menor y todo eso. Y luego estaba que él tenía que regresar a LA en un par de meses… “¿Y si se enamora? ¿Cómo podré irme entonces?” “¿Y si me enamoro yo?”

Minhyun se miraba los pies ahí junto a él, seguramente buscando algún otro tema de conversación que le diese la excusa para pasar en ese cruce otros veinte minutos. Y Aron no perdió la oportunidad para dárselo.

Ei, tus zapatos. – realmente lo acababa de ver – Son unas “Rollers” ¿verdad?

– Ah, si – sonrió él. “Jo, es que es guapo el jodido…” Pensó Aron sin poder evitarlo – las encontré haciendo limpieza, ni recordaba que las tenía.

– ¿No son nuevas?

– No, que va, son de las originales, las primeras o segundas que… hicieron. – respondió sin poder evitar fardar un poquito.

Wow.

Los zapatos realmente le impresionaban, pero por un momento pensó que aún le gustaba más verle sonreír.

– Si, – Minyun sonreía, algo avergonzado, sus mejillas se sonrojaban ligeramente. “Estás cayendo…” Ya parecía inevitable. “Vas mal…” No me gustaban cuando me las compré. Llevan en el armario como cuatro años…

– Menuda herejía.

Minhyun rió aunque no estaba muy seguro de que significaba eso. Estaba mejorando en su inglés, pero no tanto.

Aron seguía hablando para no dejarle marchar, ni siquiera tenía que esforzarse en hacerlo.

“Sabes que esto no es buena idea”

“Pero…”

“¿Pero?”

“Es guapo…”

Eso no parecía motivo suficiente para tirar una beca por la borda. Porque desde luego si le pillaban liándose con un alumno lo mínimo le quitarían la beca.

“No es solo guapo, es…”

“Deja de pensar en eso” se ordenaba a si mismo. Y lo intentaba. De veras. Pero mientras él le hablaba de cotilleos del colegio, sus clases de música, la última idea loca de su hermana o cualquier tontería por el estilo no podía dejar de mirar sus labios y pensar que lo único que deseaba era besarlos.

Aún era peor saber que él también le gustaba al chico. Que podría pasar. “Si tuviese mi edad ya le hubiese entrado” Pensaba. En el fondo tenía muy claro que la legalidad de liarse con un alumno no le preocupaba mucho. “Bueno, si, un poco si…”

Se imaginó a si mismo besándole, rodeando su cintura con sus brazos… “No puedes, no lo hagas”

Suspiró para sus adentros, miró la hora y fingió darse cuenta de repente de lo tarde que era.

Uf, debería irme, con la de trabajo que tengo para mañana…

– Si que es tarde…  – reconoció Minhyun apesadumbrado.

Aron fue el primero en despedirse, intentando no hacer caso de esa vocecita en su cabeza que le gritaba “no, no te vayas, bésale”. Dudaron unos instantes y luego se dieron la vuelta para alejarse cada uno por su camino.

Minhyun caminaba mirándose los pies. Por un momento le había parecido que Aron le miraba los labios. Muy fijamente. “¿va a besarme?” había pensado. Nada le hubiese gustado más. Pero claro. Eso sería demasiado perfecto ¿no? Aron era el profe guay, el que todos adoraban, el ídolo del colegio entero. Él era solo Minhyun.

Hubiese sido tan perfecto que le besara…

Eh Minhyun. – le llamó Aron cuando apenas había hecho cuatro pasos. Se giró de inmediato, algo nervioso. Él dudaba. – Em… no, bueno, nada.

“¿Nada?” “jo…”

Se giró y siguió andando, y él iba a hacerlo también cuando Aron volvió a darse la vuelta y regresó.

Bueno, si, necesito decírtelo, ya si eso decides tu. – Hablaba rápido y a Minhyun le costaba seguirle. – Seguro que ya lo sabes, porque ya es más que obvio que me gustas, y creo que no me equivoco si pienso que yo te gusto a ti también. Y eso sería pefecto si tuvieses tres o cuatro años más o si yo no fuera a irme en enero pero teniendo que irme me da miedo que intentemos algo y ¡dios! Eres tan joven que podrías enamorarte. No es malo, claro, pero me sentiré fatal si esto funciona y luego tengo que irme y dejarte aquí y si fueses mayor de edad pues probablemente no me lo plantaría pero me pareces vulnerable. Que probablemente yo también lo soy, pero eso ya es mi problema y puedo decidir yo si quiero arriesgarme o no, pero no puedo decidir por ti, así que…

Bajó el tono de voz hasta quedar en silencio mientras Minhyun parpadeaba intentando procesar lo que había dicho. Asumir que se le había declarado, en inglés y soltando esa parrafada casi sin respirar… “Creo que he pillado como la mitad” “Espero que sea la mitad importante…”

– Me gustas – repitió Aron esta vez en coreano – Pero si lo intentamos, y aunque esto funcione tendré que irme en febrero. Enero, perdón. ¿Te quieres arriesgar?

Sentía el corazón a cien mientras esperaba una respuesta. Minhyun le miró durante unos instantes que se le hicieron eternos aunque no duraron ni un segundo. En esas milésimas pudo ver como Minhyun separaba los labios y cogía aire, como su pecho se hinchaba y los ojos se abrían por la sorpresa, como brillaban emocionados y como los músculos de sus piernas se tensaban para dar dos pasos al frente y besarle.

Y en el momento en que sintió sus labios se dio cuenta de que todo era un error, porque sería imposible no enamorarse. Y después de estar en el cielo ¿cómo podría regresar a la tierra?

 

 

 

Ámame Profe. 22: Cotilleos.

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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

 

-¡¡¡Miiiiiin!!!!

Minki entró corriendo al aula mientras ellos aún recogían, saltó a los brazos de Minhyun y luego se separó para empezar a dar saltitos delante suyo.

– ¡Minki!

– Ya, no saludes ¿eh? – le espetó JR desde la mesa de al lado.

– ¿Lo has visto? ¿lo has visto? – siguió ignorándole – ¿Es verdad? ¿vienen?

– ¡Siii!!! – respondió Minhyun emocionado – Lo he leído esta mañana. ¿No es genial?

– Vamos a ir ¿eh?

– Si, si. Aún no he pedido permiso pero es que no acepto un no por respuesta. Ni de broma.

– ¡Hay que ir! ¡hay que ir!!!

– ¿Que pasa? – Preguntó Sanghyuk que ya salía con la mochila al hombro.

– Han anunciado que Up in the Sky vienen a hacer un concierto. – explicó JR. Mientras su amigo y su hermano seguían saltando y chillando como niñas.

– Ah…

Taekwoon entró también en el aula siguiendo a Minki, pero se quedó junto a la entrada a esperarle.

– Vamos a ir ¿eh Hyun? – Le preguntaba este a su hermano haciéndole ojitos mientras ya salían al pasillo.

– Bueno, preguntaremos a mamá y miraremos cuanto cuestan las entradas.

– Ya, ya, si, pero vamos a ir ¿verdad? – JR rió mientras abrazaba a su hermano por los hombros andando hacia el patio. “Jo, que alto está”. – Le diré a Baekho si quiere venir también. – siguió el pequeño. – También le gustan. ¿Quieres venir tu también Taek?

– No. – respondió este cortante en su característico susurro.

– Jooo… pero si será muy guaaaai.

– Mucha gente.

– Ya. – Minki no pudo encontrar argumentos contra eso, así que simplemente aceptó la negativa y siguió chillando con Minhyun.

Cuando llegaron fuera los dos pequeños se fueron con Luhan y Sehun y los mayores se sentaron en su banco de siempre.

– Oye, el amigo de Minki es un poco rarito ¿no?

– ¿Taekwoon? – preguntó JR – Creo que es autista. Bueno, realmente no se si han llegado a diagnosticarle nada pero estaba haciendo tratamiento. Creo.

– Bff…

– Pero es majo, – le defendió – a la que se acostumbra a ti es muy tierno. Parece muy leal y protege mucho a Minki.

– Minki también es algo rarito. – se rió Zitao.

– Jaja, si – admitió su hermano. – Será por eso que se llevan tan bien.

– Buaaah, ¿os podéis creer que vienen a hacer un concierto? – exclamó Minhyun de repente.

JR le miró aguantándose la risa.

– ¿Sigues con eso?

– Jope, tengo ganas de llegar a casa y decírselo a mis padres – siguió ignorándole.

– ¿Cuándo salen a la venta las entradas? – preguntó Zitao.

– El jueves. Bff… y aún es martes…

– Estará histérico hasta que la compre – se burló Hyuk.

– Estará histérico hasta el concierto – rectificó JR.

– ¿Cuándo es?

– El veinte.

– Por dios. – se exclamó Hyuk. – Va a estar así todo el mes.

– Va a ser horrible…

– Eh, Min. – le llamó Zitao. – mira quien viene.

Se giró para ver a Minho acercándose con las manos en los bolsillos, mirando al suelo.

– Ugh.

– ¿¿¿”Ugh”??? – saltaron los otros tres.

– Tío, se supone que aun es tu novio, – le increpó Sanghyuk – disimula un poco.

– Yo desde luego no diría “ugh” teniendo un novio así. – siguió Tao.

– Pues sal tu con él – replicó de mal humor. – Ni siquiera tenemos nada de que hablar. No me sirve que solo esté muy bueno.

– Ya, – Hyuk le miraba burlón – no te llena ¿no?

Le fulminó con la mirada y les mandó callar pues él ya se acercaba. JR le dio unas palmaditas en el hombro cuando se levantó para irse con él.

– ¿Va a dejarle?

– Espero que lo haga. – respondió JR preocupado por su amigo.

Regresó diez minutos más tarde con una expresión indescifrable.

– ¿Y? – le preguntaban ansiosos. – ¿Que?

Él se encogió de hombros y se sentó al lado de JR en el banco, justo donde estaba sentado antes.

– ¿Pero has cortado con él? – insistía Tao.

– Bueno…

– No me jodas Min. – se desesperó JR.

– Ha cortado él conmigo. – anunció sin expresión alguna.

– ¿Que? – JR y Tao le miraban incrédulos mientras Hyuk se descojonaba abiertamente.

– Vaya par. – dijo al fin Zitao sacudiendo la cabeza.

– Bueno, está bien así ¿no? – JR sonreía, calmado. Le sonrió también.

– Si, si. Se me hubiese hecho muy difícil.

– Ahora ya tienes vía libre para liarte con Aron. – Le guiñó el ojo Tao.

– ¿Que? – le miró incrédulo.

Se rieron pero insistieron. Al final tubo que admitir que Aron… bueno, sería un muy buen partido. Si no fuese su profesor y si no fuese a volver a américa cuando terminase el semestre.

– Me sabrá fatal cuando se vaya.

– Ya te digo, volveremos a hacer todas las clases con la bruja chillona de Yoora.

– Ya…

 

 

– Ei, Ei, ¿a que no sabéis que? – les llamaron Luhan y Sehun cuando llegaron junto a ellos. Minki seguía pensando en el concierto, pero en seguida preguntó, interesado. – Minseok le ha pedido para salir a Joori.

– ¿¿¿Queeeee??? ¿¿¿A Joori???

– Si, si. – seguía insistiendo Luhan.

– ¡Ala! ¿Y eso? osea… Joori…

Taekwoon le quitó a Sehun la pelota con la que estaba jugando y los dos empezaron una pequeña disputa futbolística. Luhan se unió a ellos.

– Bueno, Joori está muy guapa ahora. – comentó Sehun mientras intentaba hacerse otra vez con el balón.

– Ya te digo.

– ¿Habláis de la misma Joori que conozco?

– La que lleva desde primaria detrás de ti, si.

Taekwoon tenía el control de la pelota y se dedicaba a esquivar a los otros dos, que le atacaban sin tregua por ambos lados.

– Pero si está gorda. Y es una pesada.

– Ya no está tan gorda. Y ahora con el pelo largo es muy mona.

– Si.

Taekwoon le pasó la pelota a Minki e inmediatamente Luhan fue con él a quitarla. Se resistió unos segundos pero al final intentó pasársela a Taek y se la quitó.

– No se que le veis de guapa. – insistió. – Y no se porque alguien iba a querer salir con ella, pero desde luego entre ella y Minseok pueden irse los dos al infierno.

Luhan se rió pero Sehun le miró mal. Taekwoon se dedicaba a dar toques con la pelota en su pequeño mundo.

– ¿Creéis que le dirá que si? – Preguntó Luhan.

– Ni me importa. – se desentendió Minki.

Sehun se encogió de hombros.

– Ojalá se lo hubiese pedido yo.

Luhan le respondió tirándole un puñado de tierra y sacándole la lengua.

– Tu no vas a tener novia hasta que no tenga yo también.

 

 

Esa tarde en su casa Minki no dejaba de darle vueltas a lo de Joori. Nunca le había parecido guapa pero debía admitir que luego la había estado mirando en clase y… Seguía sin ser guapa, pero podía entender lo que le veían.

“Ahora tiene el pelo largo, está más delgada” “Tiene pechos” Se rió por dentro. Era la única niña de clase que ya tenía pechos. ¿Era por eso que la encontraban guapa?

Luhan y Sehun estaban muy tontos con el tema y habían empezado a hacer listas ordenando a las chicas de más guapa a más fea. Chanyeol y un par de compañeros más habían participado y ahora ya se jactaban de tener los rankings oficiales. Minki empezaba a copiar a Taekwoon pasando de todo. “Si las chicas hicieran un ranking de chicos igual participaba…”

Se sentía algo extraño. Tenía claras sus preferencias, y a la vez no le gustaba sentirse diferente. O si, si le gustaba ser diferente, pero a veces no tanto. Cuando iba con su hermano se sentía especial pero integrado, porque Minhyun y Tao eran como él pero seguía siendo el pequeño y era especial por eso. Con los de su edad… él era único, y a veces eso no terminaba de gustarle. También le asustaba un poco lo que pudieran decir. Había pasado muchos años en primaria siendo ignorado por todos, y aunque sabía que seguiría teniendo a Taekwoon y Luhan dudaba un poco de Sehun y no quería volver a ser la victima del bulling de sus compañeros.

Y después estaba Baekho… Si los de clase empezaban a salir con niñas él no podía quedarse atrás. Pero no podía pedirle para salir a Baekho porque era muy mayor.

¿Y porque Baekho?

Se sentía protegido con él, le gustaba como le cuidaba y como le mimaba. Se sentía muy cómodo entre sus brazos y quería que le mirase todo el tiempo, solo a él.

“¿Por qué es tan mayor?”

En el fondo también le gustaba eso, era especial. Pero… ¿Lo conseguiría? Baek no parecía verle más que como un niño. Su niño al que tenía que cuidar. “No podrá verme como un novio. ¿O si?” “No creo…”

En parte se sentía como si ya fuese su novio, porque salían juntos y le invitaba a cenar, le compraba regalos, le abrazaba y le escuchaba cuando necesitaba hablar con alguien. Pero eso no podía ser suficiente ¿no? El resto del mundo no parecía convencido solo con eso. ¿Y que más podía hacer él?

“Tampoco necesito un novio de momento” Se dijo a si mismo “Me basta con que esté conmigo como hasta ahora.”

“… Me basta con que esté conmigo…”

 

 

Corría buscando algo. No sabía el qué pero lo necesitaba. Y en su carrera por encontrarlo caía por las escaleras. Parecía más un abismo que escalones, pero cuando estaba a punto de estamparse contra el suelo Baekho le cogió en brazos.

Se sentía protegido entre sus brazos. Cálido. Caliente. Sentía sus brazos fuertes como le abrazaban. Le besaba y le acariciaba la nuca, enredaba los dedos entre su cabello y enredaba la lengua entre sus labios. Jadeaba. Estaban en su cama y sentía que todo el mundo se reducía a los labios de Baekho. Su cuerpo ardía y todo parecía en tensión.

Se despertó jadeando, con los ojos como platos y incrédulo.

“¿Que… he soñado?”

Se quedó mirando al techo, recordándolo. Se sentía tan extraño… Sentía ese cosquilleo en las tripas, eso que sentía cuando Baekho le abrazaba. Pero más abajo…

“Me ha vuelto a pasar” levantó las mantas para comprobarlo pero estaba todo a oscuras y no veía nada. Bajó la mano por su tripa hasta encontrársela y si, comprobó que se le había levantado. “Uish” La sensación de tocarse había sido muy extraña. No estaba seguro de que le gustase. Apartó las manos a los lados y dio media vuelta, dispuesto a seguir durmiendo.

Pero no.

“Aish… ¿que hago?” “Jooo…” no sabía la hora que era pero seguro que JR dormía. Además, le daba demasiada vergüenza explicarle lo que le había pasado.

“Tampoco será tan raro ¿no? A todos los tíos les pasa.” “¿verdad?”

Cada vez estaba más nervioso. No era la primera vez que le pasaba pero… no se bajaba. “¿Normalmente tarda tanto?”

“…”

Cerró los ojos con fuerza, como si no estuviese ya la habitación a oscuras, y llevó su mano derecha a la entrepierna, por dentro de los pantalones del pijama.

Soltó un alarido cuando sintió el roce, fue como si le hubiese pasado una corriente eléctrica, no, como un temblor, o cosquillas. A decir verdad no tenía la menor idea de cómo describirlo, pero no parecía importar mucho.

“Mmmng…” Empezaba a decidir que si le gustaba. “Esto está mal” Pensó mientras se acariciaba. “¿Está mal? ¿Por qué?” Exacto. ¿Por qué? Se sentía bien…

Ese extraño cosquilleo se hacía cada vez más intenso. Se oyó soltar un ruidito muy raro y se mordió el labio para no hacer ruido. Y de repente sintió como… Como si todo se multiplicase. Tensaba los pies y clavó los dedos entre las sábanas, y sintió algo caliente escurriéndose entre sus dedos.

“¿Que?” “Oh. ¡OH!” “¿¿¿QUE???”

Apartó las sábanas asustado. Seguía estando completamente oscuro pero podía sentirlo.

“Ash que asco…”

Se incorporó a encender la luz.

“Acabo de… mojar la cama?” “¡Ash! ¿¿¿Pero que es esto???” Era espeso y caliente. Blanco. Había salido de su cuerpo y no le gustaba nada.

“¿Que hago ahora?” “¡JODER! ¿QUE HAGO AHORA!!!” Fue a sacudirse el pelo cuando recordó que tenía la mano llena de eso. “¿es semen?” “Supongo pero… ash…”

Necesitaba hablar con JR. Le daba demasiada vergüenza pero… “Mejor Hyun que mamá.” Eso estaba claro.

Su hermano dormía y le echó malhumorado cuando intentó despertarle, pero cuando le explicó lo que había pasado (omitiendo el sueño y que hubiese pensado en nada) sonrió y le revolvió el pelo cariño.

– Es normal, no te preocupes. – Parecía poco, pero le tranquilizó tanto oír eso… – Si a mi me ha pasado un montón de veces. Y a todos. Es normal.

Le ayudó a limpiarse y a cambiar las sábanas, sin poder evitar reírse un poco de él de vez en cuando.

– Ñeee… – se quejaba el pequeño. – No te rías.

– Es que te has asustado tanto…

– Jo, porque era raro.

Se reía más, pero en voz baja para no despertar a mamá.

– No se lo dirás a mamá ¿verdad?

– Tranquilo. Mañana metemos esto en la lavadora y no se enterará de nada.

– Gracias Hyun-ah…

– Nada peque. Vuelve a dormir ahora. – le sonrió removiéndole el pelo.

Le abrazó una última vez y se metió en la cama.

– Gracias Hyun…

Sonrió otra vez y apagó la luz, cerrando la puerta tras él.

 

 

 

Ámame Profe. 21: Pasito a pasito.

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Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

Minki estaba, oficialmente, hasta las narices de lluvia.

Había empezado el lunes por la mañana, lo habían visto al salir al patio a la hora del recreo. Al no salir más bien dicho, porque con el diluvio que estaba cayendo no tuvieron más remedio que quedarse en el vestíbulo.

Tampoco llevaban paraguas, ni él ni JR, por lo que llegaron a casa empapados hasta los huesos. Y no había podido ir a ver a Baekho a la salida… justo ahora que empezaba pasársele el enfado por que hubiese fumado…

El martes salió equipado con las botas, el paraguas y el chubasquero, y aún así inexplicablemente llego empapado a clase.

El miércoles fue aún peor pues Taekwoon se había resfriado y le había dejado solo en clase. Todo el día.

El jueves se preveía igual de horrible, con la lluvia cayendo aún más intensa y Taek aún enfermo, pero mejoró sustancialmente cuando, a la hora de salir de clases, se encontraron el coche de Baekho esperándoles en la entrada. En realidad le había mandado un mensaje a JR para que le esperaran y llegó allí media hora más tarde, cuando pudo salir él de sus clases.

– ¡¡¡Baekhoooo!!! – Saltó Minki a sus brazos cuando le vio, lo cual fue un poco complicado por el reducido espacio del coche, los asientos, el freno de mano, la palanca de marchas y demás. – No has venido en toda la semana. – le retrajo haciendo morritos.

– He estado estudiando, ya sabes que estoy preparando las oposiciones y eso…

Había pasado los cuatro últimos años sacándose la carrera de Educación Primaria para completar su formación y ahora quería preparar oposiciones, más como un reto personal que por querer cambiar de trabajo. Al fin y al cabo adoraba los críos con los que trabajaba.

Minki seguía mirándole enojado, pero se le pasó cuando JR entró a su lado metiéndole un capón para que se moviera.

Llegaron en seguida, aparcó en frente y tuvieron que correr los cuatro metros de jardín para no mojarse mucho.

– Te quedas un ratito ¿eh? – le suplicó Minki ya dentro mientras colgaba la chaqueta mojada frente al radiador.

– Solo hasta que llegue tu madre. – respondió él imitándole. “Si no ya me hubiese quedado en el coche.” Aún así no le pareció suficiente.

– ¡Pero si esta semana no has venido ningún día! Quédate un poquito más, va…

Le suplicaba cogiéndole del brazo con ambas manos para arrastrarle hasta el sofá mientras JR colgaba la chaqueta también y se iba a la cocina a buscar algo de merienda.

– ¿Que te crees que yo no tengo cosas que hacer en mi casa?

– No.

Le miraba serio, sin la más mínima duda. Consiguió sentarle en el sofá y cuando Baekho le miró para replicarle se dio cuenta de que tenía que mirar hacia arriba para verle. “Demasiado arriba”.

– Oye, ¿cuando has crecido tanto tu?

Minki enseguida se estiró aun más al oír el halago.

– ¿Jeje, a que estoy mayor? – sonreía orgulloso. – Metro cincuenta y ocho ya. Seré tan alto como tú.

– ¿Queréis algo? – les preguntó JR asomando la cabeza desde la cocina.

– ¡Chocolate!

Su hermano le fulminó con la mirada mientras pasaba corriendo a su lado a abrir el cajón de los dulces.

– Anda, coge algo de fruta que siempre estás comiendo porquerías.

– Nop.

Al girarse ya tenía el paquete de galletas en las manos y se estaba sirviendo un vaso de chocolate. El mayor sacudió la cabeza con cansancio y se fue con su manzana.

– ¿Tu quieres algo? – le preguntó a Baekho al pasar a su lado.

– No, tranquilo – respondió este sin ni levantarse. – Oye, tu hermano está altísimo.

– ¿A que si? No se si era tan alto yo a su edad… Bueno, algún día tendrá que dejar de crecer.

– Jaja, espero que si.

Subió a su habitación a trabajar mientras Minki se colocaba todas sus chucherías sobre la mesita de la sala y se sentaba en la alfombra frente al sofá, mirando la televisión que acababa de encender.

– ¿Tu no tienes deberes?

– Cuando termine de merendar. – Suspiró y fijó la vista en la pantalla que no dejaba de cambiar mientras Minki buscaba algo interesante para mirar. – ¿Quieres? – le preguntó ofreciéndole las galletas.

– Venga… – Cogió una. – ya puedes guardar todo esto antes de que llegue mamá ¿eh? Que te pasas un rato.

– Ash… es que me gusta. ¿Que hay de malo? Tampoco engordo.

– Ya… – “Menuda suerte la tuya”. – pero te saldrán caries.

Se giró a sacarle la lengua y volvió a mirar a la pantalla. Se detuvo en uno de los canales cuando un anuncio le llamó la atención.

– Oh.

Baekho alzó la vista a mirarlo también. Era un tráiler de una película.

– ¡Es el libro ese de los magos! – exclamaba el peque emocionado – ¡han hecho la peli!

– ¿De Aliant? Wow.

Estuvieron en silencio los pocos segundos más que duró el tráiler, mirándolo atentamente.

No lo imagines – sonaba la voz en off del protagonista – créelo. Si lo crees será real.

El silencio se alargó aún unos segundos más mientras echaban un anuncio de un detergente.

“¿No tenía trece años ella?” Pensó Baekho recordando las imágenes. La chica era algo más grandota de lo que la había imaginado siempre, más adulta. Pero la melena roja estaba muy bien conseguida.

– Me abstendré de hacer comentarios sobre el pelo de Dikon.  – rompió el silencio Minki.

Baekho decidió no hacer ningún prejuicio también.

– ¿Que? ¿Te apetece ir al cine este viernes?

– Sep. – respondió metiéndose otra galleta en la boca volviendo a pasar los canales. – invitas tu.

– Por supuesto que invito yo pequeño bastardo.

 

 

Se besaban sin respiro, jugando con la lengua del otro, con sus labios, con las sensaciones que se despertaban mutuamente. Era casi magnético.

Minho le abrazaba por la cadera, atrayéndole hacia él, y Minhyun enredaba los brazos a su espalda. Juraría que podía sentir algo duro clavarse entre sus piernas. Bajó su mano hacia allí, con el corazón a cien. Era la hebilla del su cinturón.

– ¿En serio? ¿Tienes que llevar habillas tan gordas?

– ¿Que más te da? – volvía a besarle y ya no le dejaba apartarse. – Quítamela…

Mientras lo hacía y sentía las manos de Minho también desabrochándole el cinturón intentaba recordar como habían terminado allí, de nuevo.

Había ido a buscarle a la hora del recreo, y había ido con él aunque se lo estaba pasando bien escuchando como Zitao dramatizaba sobre un jersey que se le había estropeado y Hyuk se metía con él. Pero Minho le llamaba, y había salido de clase con él para andar por los pasillos, algo abarrotados pues con la lluvia que llevaba toda la semana cayendo no se podía salir al patio.

Caminaban en silencio, sin nada que decirse, pero cogidos de la mano. Ya no le daba tanta vergüenza como los primeros días, si notaba las miradas, pero ya no le importaban. Eso estaba bien ¿no?

Se habían sentado en uno de los bancos del vestíbulo, medio escondido detrás de las escaleras, y tras un par de comentarios sin importancia sobre las clases habían saltado a devorarse mutuamente. De ahí a encerrarse a en uno de los cubículos del baño había un paso.

Salieron medio minuto antes de que sonara el timbre y regresaron a sus respectivas clases. Se sentó en su sitio al lado de JR que le miraba entre resignado y divertido.

A los cinco minutos su móvil vibró indicándole que tenía un mensaje.

“Ste finde no starn mis padrs. Kieres vnir a drmr? – Ho”

“¿Tanto rato y se acuerda ahora?” Pensó al leerlo. Después de los casi diez minutos que se había pasado él buscando un tema de conversación para no caer otra vez en esa interminable espiral de besos…

“Espera… quedarme a dormir…” “…”

En una noche podían pasar muchas cosas. Tal vez demasiadas. No era lo mismo meterse mano en los baños del instituto, que podían hacer poca cosa más que pajearse mutuamente, que ir a su casa. A dormir. O a no dormir, era lo de menos.

“No sé si…” Podía sonar infantil, fantasioso e idílico, pero siempre había querido algo especial para la primera vez. “Cómo todos ¿no?” “¿Será especial con Minho?”

No se imaginaba con Minho dentro de cinco años, o diez. Bueno, podía si hacía un esfuerzo, pero sabía que no sería así. “Igual es demasiado pronto…”

Guardó el móvil sin responder.

– Oye, hoy tenemos clase con Aron ¿eh? – le comentó JR en voz baja.

– Oh, si – oyó a Tao sentado detrás suyo – que ganas.

 

 

El día pasó lento, exasperadamente lento, pero para el grupo de JR la perspectiva de una clase a última hora con Aron era alentadora. Y como siempre, esa última hora pasó demasiado deprisa.

– Vamos, que se irá. – le apremiaba JR.

– Es que…

Minhyun seguía dudando, acariciándose las manos mientras miraba como Aron guardaba sus cosas.

– Ni que tuvieras que declararte, vamos.

– Mejor se lo digo el próximo día.

– Y pasarte toda la semana dándome la lata. Ah no, de eso nada.

Le empujó, y Minhyun le maldijo los huesos a mientras veía como Aron levantaba la vista de la funda de su guitarra para mirarle, sonriéndole mientras le preguntaba que quería.

– Yo… – “no, en inglés.” – Quería preguntarle si… Las canciones que tocas, ¿tienes las…? ¿Las tienes escritas? ¿de donde las sacas?

– ¿Las partituras? – Aron se colgó la guitarra del hombro y se recostó contra la mesa mirándole – De internet. La mayoría están.

– Es que… yo no las encuentro… La de Fly si, pero las demás no.

– ¿Tocas algún instrumento también?

– Bueno… El piano, desde los seis años…

Aron sonrió.

Wow. Eres todo un profesional casi.

– Bueno…

– Yo no sé tocar en realidad. Quiero decir que nunca he tomado clases. Solo son cuatro acordes mal tocados.

Minhyun no podía estar más en desacuerdo, era tan precioso oírle…

Si quieres puedo mandarte algunas.

– ¿Si?

– Claro. – sonreía tras esas gafas de pasta. – La profesora me dio vuestros mails.

– Oh, ¡si porfavor!

– Vale, sin problemas. Hoy mismo.

– No hay prisa ¿eh?

– Mejor te las paso hoy igualmente, para no olvidarme.

– Ah… vale…

Bajó la vista al suelo de nuevo, Aron seguía mirándole, y le sonreía.

– Min – le llamó JR desde su mesa. – Coge tus cosas.

– Ah, si.

¿Vamos? – les preguntó el profesor. Eran los últimos que quedaban en clase.

Si, si.

Les sonrió mientras pasaban a su lado y se quedó algo rezagado cerrando la puerta.

– ¿Que? ¿Contento? – le preguntó JR algo exasperado. Minhyun le quitó importancia con un gesto, pero no pudo evitar sonreír.

Se reunieron, ya una vez fuera, con Sanghyuk y Zitao que les esperaban para ir a dar una vuelta.

Adiós chicos – se despidió Aron al pasar a su lado.

– Adiós Aron.

– Adiós profesor Kwak.

– JR, creo que eres el único en todo el colegio que le habla formal. – le recriminó Hyuk cuando ya se había ido. Minhyun miraba la calle por donde se había metido.

– … Es que es profe…

– Es Aron, está a otro nivel.

– Pero…

– Oye, vive en la misma dirección que yo. – dijo al fin Minhyun.

– Oh, por favor, – se burló Zitao – demasiadas coincidencias, casaos.

Le fulminó con la mirada reprimiéndose las ganas de meterle una colleja mientras Sangyuk y JR se reían de su broma.

Algo le saltó encima, abrazandose a su cuello. Algo como un niño hiperactivo de once años. Bueno, casi doce, como él mismo no dejaba de repetir.

– ¡Hey! – Les saludó Minki aun colgado a su espalda. Luego se separó para tenderle su mochila su hermano – ¿Me coges esto hyung?

– No. – respondió él apartándose.

– ¿Queee??? Pero que yo voy al cine ahora. – Recibió la negativa con una expresión de absoluto asombro e indignación que Minhyun supuso era una actuación muy trabajada. Pero JR se mantuvo firme.

– Ya, pero yo tampoco voy a casa y no voy a carretearlo por ti. Además, tienes que venir a dormir a casa que luego si no ya te pasas todo el finde fuera.

– ¿¿¿Queeeee??? – Exageraba aún más su contrariedad – ¡Nooo!!! Si me dijo Baekho que podía quedarme.

– No es cierto, hablé yo con él, además mañana vamos a casa de papá.

– Jooo… – se le colgaba del brazo poniéndole morritos – Vamos hyung… que yo te quiero mucho…

Minhyun, aguantándose la risa, decidió intervenir a poner paz.

– ¿Vas al cine?

– Si, – sonrió encantado – con Baekho. – “No era necesaria la aclaración”.

– Como no. – comentó Zitao en voz baja.

– ¿Que guai no? – Minhyun seguía sonriéndole, sacudiéndole el pelo.

– Si, – seguía sonriendo – es que hacen una peli que queríamos ver.

– ¿Si? ¿Cuál?

– Aliant. – explicó – Es un libro que me dejó hace un tiempo.

– Que guai.

– Creo que me lo leí… – Comentó Sanghyuk.

– ¿Que vas a haber leído tu? – Le cortó Tao con un gesto despectivo.

Le sacó la lengua en respuesta y ambos empezaron con su intercambio de bullas habitual.

– Me voy ya. – les dijo Minki al final – ¿seguro que no me la puedes guardar?

Le ponía ojitos a su hermano, pero él ignoró sus suplicas, indiferente.

– Seguro.

Antes de irse volvió a fulminarle con la mirada por su negativa. Luego les sonrió a los demás y se alejó hacia el edificio de primaria, con su mochila y el paraguas en la mano. Finalmente había dejado de llover.

– ¿Gyuna se ha ido ya? – le pregntó Hyuk a JR.

– Si, me dijo que saldría un poco antes a última hora osea que ya le he dicho adiós a la hora del patio.

– ¿Minho? – Volvió a preguntar dirigiéndose a Minhyun.

– Si, si, no hay que esperar a nadie.

– ¿Vamos pues?

Hyuk y Tao empezaron a pasar hacia su rincón habitual en el parque mientras JR y Minhyun les seguían de cerca.

– ¿Al final le respondiste? – le preguntó serio. – Lo que te dijo de ir a su casa este finde.

– Si, bueno… – Minhyun respondía mirándose los zapatos. – Le dije que tenía que quedar contigo para hacer el trabajo de historia y…

– Ya lo tenemos casi terminado.

– Ya… – JR suspiró, a su lado, y Min levantó la vista a mirarle un segundo para luego volverla a bajar a sus zapatos. – ¿Te molesta que le haya dicho eso?

– En absoluto. – respondió chutando una piedrecita despreocupadamente. – Pero plantéatelo ¿vale? Porque esto de buscarte excusas para no quedar con tu novio…

– Ya… Tendré que hacer algo.

– ¿Algo como dejarle?

Se quedó callado unos segundos, como planteándoselo.

– No lo se.

 

 

Salieron del cine en silencio, caminando poquito a poco. Baekho le llevaba la mochila a Minki que escondía las manos en los bolsillos para protegerlas del frio. Empezaba a oscurecer.

– ¿Tan difícil era teñirle el pelo? – exclamó al final el pequeño. – No se, no me parece tan difícil.

Baekho se rió, suspirando al fin.

– Mira, no me ha parecido lo peor…

– Ya…

– No se como van a hacer la segunda. – soltó Baekho. – Osea, ni siquiera han llegado al portal.

– No han hablado del portal.

– Ni del consejo.

– Ni de que ella debería haber nacido en Aliant.

– Ah… el gran misterio de su nacimiento… Y ni siquiera han dicho nada…

Se iban deprimiendo cada vez más conforme recodaban como habían destrozado la novela, recordando las cosas que aún estaban bastante bien, las que no estaban muy conseguidas y las que directamente no tenían nada que ver.

– Ha sido una mierda de película.

– No digas palabrotas. – le reprimió Baekho. – pero estoy de acuerdo. – añadió con un suspiro. – Dejemos ya el tema que me fastidia. Te invito a cenar.

Le sonrió al pequeño y este sonrió también, colgándose de su brazo.

– ¿Si? ¿Y donde me llevas?

Se rió, mirando con ternura esos enormes ojos marrones tan curiosos.

– Me encanta que lo digas así, como si fuese algo especial o inesperado. ¿A caso no te llevo siempre a comer?

– Si – respondió riendo – Pero me gusta hacerlo especial, como si fuese una cita.

Lo soltó así, sin más. Baekho se le quedó mirando unos segundos, algo sorprendido, luego le removió el pelo y siguió andando con él colgado a su brazo.

 

Se pasó toda la cena suplicándole para que le dejara irse a dormir a su casa aunque su madre había insistido en que no.

– ¡Pero me lo prometiste!!!

“No recuerdo eso…”

– A ver, no recuerdo haber dicho nada pero aun así si tu madre ha dicho que no… – replicó cogiendo otro puñado de espaguetis. Minki respondía con pucheros, dándole pataditas por debajo la mesa. – Minki, en serio.

– Pero me gusta quedarme a dormir a tu casa…

Baekho suspiró. “Terminará convenciéndome, otra vez.” Pero el problema no era que no le hubiese convencido a él, si no a Sunyoung. “Igual si se lo pido yo…” “No.”

– Mira, le pediré a tu madre si me puedo quedar a dormir yo en tu casa ¿vale?

Respondió con una enorme sonrisa, satisfecho, y luego le robó la mitad de su postre cuando se lo trajeron.

“Tengo que aprender a resistirme…” Pensaba Baekho mientras aparcaba frente a su casa.

Sunyoung tampoco tubo nada que decir. Ni que pudiese. Minki le arrastró escaleras arriba y le ayudó a poner la cama extra al lado de la suya.

Veía a Minki acurrucarse entre sus brazos. Recostando la cabeza sobre su hombro los pies ya le llegaban a la misma altura que los suyos propios. “Sigue siendo un niño” se recordó.

De repente se le ocurrió que si Minki tuviese solo quince años más sería un novio perfecto.

“¿Por qué he pensado eso?”

Teniendo casi treinta años empezaba a plantearse si algún día encontraría a alguien. “Como Wonsik y Hakyeon, algo así”. Pero era una idea extraña. “Creo que primero debería distanciarme de Minki”. Teniéndole a él reclamándole treinta horas al día incluso cuando cada uno estaba en su casa parecía surrealista intentar empezar una relación con nadie.

“Si solo tuviese quince años más…” ¿Cómo sería Minki con veinticinco años? “Demasiado sexy” Se respondió sin dudarlo ni un instante. Tenía once y ya apuntaba maneras, no era más que una observación objetiva.

El pequeño se removió medio adormilado y de repente fue demasiado consciente del calor de su cuerpo. “No los tiene los veinticinco” tubo que recordarse.

Últimamente se lo tenía que recordar muy a menudo. “Espero que se me pase pronto, porque esto es muy grave…”

Por algún motivo, en su corazón no parecía tan terrible como en su cabeza.

 

 

 

Ámame Profe. 20: El nuevo profesor.

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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

 

Había sido un verano intenso y que, como todos, se había echo corto.

Audrey, la esposa de su padre y su madrastra, les había prometido llevarles a Inglaterra el siguiente verano. Su padrastro Yixing no había querido ser menos y les había dicho que les llevaría a china, a conocer a su hija y, por tanto, su hermanastra.

– ¿Cuántos años tiene? – le preguntaba Sanghyuk a JR durante el recreo en el primer día de clases.

– Veinte. Creo.

– Wow.

– Ya te digo. Mira, tengo una foto suya.

Estaban ellos dos solos. Bueno, ellos y Gyuna.

– ¿Tengo que ponerme celosa?

– Vamos, es mi hermana. – respondió quitándole importancia – Hermanastra. Lo que sea.

Sonrió y le besó mientras Sanghyuk seguía mirando la foto en su móvil.

– Prométeme que me la presentarás cuando venga de visita.

– Ni hablar.

– ¡Hei! – Tao venía corriendo hacia ellos. – ¿Habéis oído lo del profe nuevo?

– ¿Profe nuevo?

– Si. Bueno, mas o menos. Es universitario aún, de américa. Nos dará refuerzo de inglés o algo así…

– Anda, pues mola. Mejor que la carca esa.

– Ya, Yoora pronuncia fatal.

– ¿Habéis oído lo que he dicho? – insistió Zitao. – Es de américa, Estados Unidos. Universitario. Ósea es que yo ya me he enamorado. – se abanicaba con las manos mientras les hablaba. – Me lo he pillado ¿eh? Ni se os ocurra ni mirarle.

– ¿Y si no le miramos como vamos a apreciar su gran belleza? – saltó Gyuna riéndose. – en fin, voy a hacer circular la noticia o a ver si me entero de algo más. – añadió poniéndose en pie.

– Vale, ya nos contarás. – se levantó también JR despidiéndola con un beso. – yo voy a ver si encuentro a Minhyun.

Dejó a Sanghyuk siendo avasallado por las hormonas de Zitao que estaban en plena revolución. Más o menos como siempre. Entró en el edificio yendo directamente a los baños. Solo había un cubículo ocupado así que llamó directamente a ese.

– Min. – le llamó – están a punto de empezar las clases.

– Ah… Ya voy… – le respondió desde dentro.

Se alejó a lavarse las manos mientras esperaba. Más por el simple hecho de abrir el grifo que porque las tuviera sucias.

No tardó mucho en salir. Minho, su flamante novio, iba detrás de él. Se lavó las manos también y se fue dejándoles a los dos allí.

– No me puedo creer que estéis haciendo esto en el insti. – le acusó susurrando.

– Ah, cállate. Ha estado fuera casi todas las vacaciones. Ni nos hemos visto.

– No me parece excusa.

– Cállate delegado de clase.

JR aún le sarmoneaba mientras volvían, pero Minhyun hacía oídos sordos a sus riñas y caminaba enfurruñado a su lado.

– ¿Que eres? ¿Mi padre? – eso le calló, pero Min al segundo se arrepintió y se pasó las manos por la cara – Mira, lo siento ¿vale? Solo quería pasar la hora del recreo con él y no sé como demonios hemos terminado allí. Tampoco hemos hecho nada demasiado grave así que no te sulfures. No volverá a pasar.

– Ya, no si… tampoco debería regañarte pero… es que es raro ¿sabes? No creo que pueda ir a mear allí ya.

– Te aseguro que yo tampoco. – se rió Min – Bfff… este tío está tan bueno.

– No presumas tanto. – le dijo en broma.

– Anda ya. ¡Tu presumes de novia las 24h del día!

Se rieron, y desapareció la tensión.

Ya llegaban al patio así que le puso al día de las noticias mientras llegaban al banco donde seguían sentados los otros dos.

– Seguro que tiene los ojos azules. – seguía diciendo Tao sentado en el mismo sitio.

– ¿Te lo han dicho? – se interesó Min al momento.

– Todos los occidentales tienen los ojos azules. – respondió sin interés.

– Si, los que no los tienen verdes, o grises, o marrones.

– Ash, callaos.

– Como sea feo nos vamos a reír.

No lo era. Aunque tampoco era exactamente como Zitao le había imaginado.

– ¡Hey chicos! – les saludó al llegar. Ya hablaba directamente en inglés marcando como iban a ser las clases – Soy Aron y voy a ser vuestro profe de inglés este trimestre.

Todos le miraban alucinados, más aún cuando dejó sus cosas sobre la silla del profesor, incluyendo una guitarra, y rodeó la mesa para sentarse en ella. No en la silla, en la mesa, con las piernas cruzadas.

Y bien, me da que tenéis muchas preguntas…

– ¿Que ha dicho?

– Que va a ser nuestro profe.

– Anda, pues que novedad.

– Y que si tenemos preguntas.

En la primera fila una chica levantó la mano e inmediatamente empezó a hablar.

– ¿De verdad es usted de américa profesor?

Tienes que hablar en inglés, lo siento. – La chica se quedó callada, y él siguió, como disculpándose. – Acabo de llegar y no hablo coreano aún, así que tendréis que hacer un esfuerzo para hablar igual que yo haré un esfuerzo para entenderos.

Aquí ya la clase se mentalizó y volvieron a preguntarle esta vez en inglés sobre su origen. ¿A quien se le había ocurrido soltar la bulla de que era americano?

Soy de américa, acabo de llegar de Los Angeles. Aunque imagino que no soy como os esperabais… – No, desde luego nadie se esperaba que fuera tan… Asiático. Y es que ese chico, que difícilmente llegaba a los veinte años, era total y absolutamente coreano. Aunque hablara inglés con tanta fluidez. ¿Sería un alumno mayor gastándoles una broma?

– Bueno, no será occidental, – les susurró Tao echándose para delante. – pero guapo lo es un rato…

Parece ser que no tenéis más preguntas. Os esperaba más curiosos. – siguió algo decepcionado – en fin, todo será cuestión de romper un poco el hielo para empezar…

Se giró a coger su guitarra, la sacó de la funda y la dejó sobre sus piernas mirándoles.

La mitad de vosotros ahora finge que no me entiende porque cree que no sabe inglés, o porque directamente os aburre tanto la asignatura que preferís verme haciendo le payaso un rato. ¿A que si? Pues no.

Alguien se rió, pero en general la clase estaba asombrada, intentando decidir si les caía bien o no.

Ok, ¿cuántos de vosotros escucháis música en ingles? – silencio absoluto – No, porfavor, no respondáis todos a la vez. ¿Cuántos de vosotros no habéis intentado cantar las canciones de vuestros grupos favoritos? ¿Cuantos de vosotros nunca se ha mirado una serie o una peli en versión original y ha aprendido alguna palabra nueva? – Hizo una pausa, pero sin esperar a que nadie respondiera siguió hablando – Eso es lo que quiero hacer yo. Quiero que aprendáis a hablar inglés, pero sin recitar tablas de verbos ni mirándonos la gramática, eso lo haréis con Yoora. Yo solo pasaré una hora a la semana con vosotros y en esa hora quiero divertirme. Así que… ¿Quién me sugieren una canción? – Tampoco nadie respondió, aunque ahora por simple vergüenza. La clase se veía mucho más animada – Vamos, empecemos con las canciones navideñas de toda la vida, que nunca fallan – Tocó un par de acordes y empezó a cantar sin vergüenza alguna – “We wish you a merry christmas, we wish you a merry christmas, we wish you a merry christmas and a happy new year” Dificil ¿eh? – Unas cuantas personas rieron – Va, sugeridme algo mejor. Tu. señaló a Minhyun, sentado en primera fila, que se sonrojó hasta las orejas antes de responder apenas murmurando.

– “Fly” de “Up in the sky”.

– Oh, Up un the Sky, gran grupo. Aunque Fly no es su mejor canción.

– Lo se. – le guiñó el ojo antes de empezar a tocarla, y por un momento Minhyun no pudo evitar pensar que no tenía nada a envidiarle al cantante de Up.

 

Las noticias sobre lo alucinante que era el nuevo profesor de inglés corrieron por el instituto como la espuma, los que aún no le habían tenido se morían para que llegase su hora de clase, los que ya le conocían esperaban que pasara rápido la semana.

– Dicen que mola mucho, que les toca canciones y hace juegos con las letras. – les explicaba Luhan.

Minki inspiró, se sacó el cigarro de la boca y soltó el aire tosiendo.

– No entiendo porque haces esto. – le regañó Sehun. Ya parecía ser oficialmente del grupo.

– ¿Me dejas probar?

Le pasó el cigarillo a Luhan, quien dio una calada y estalló a toser también.

– ¡Es asqueroso! – exclamó entre toses.

– Ya – respondió. – Pero te sientes mayor ¿a que si?

– Seh.

– Tu padre no se dará cuenta que le has cogido uno ¿no?

– Nah, que va.

– Estais tontos. – Sehun se cruzó de brazos, muy digno.

– ¿Quieres probar? – le ofreció Minki, dando otra calada mientras él se lo pensaba. Sentía el humo, como le llenaba los pulmones, como se le secaba la boca. No tosió tanto esta vez.

– Bueno… – Sehun lo cogió casi con respeto, frotó un poco la boquilla y se lo llevó a los labios.

– No te tragues el humo ¿eh? – le advirtió Luhan.

– No, no. – inhaló con miedo, volviendo a sacarlo enseguida, tosiendo más de lo que habían tosido los otros dos juntos. Minki recuperó el cigarro con una sonrisa burlona y echo otra calada, esforzándose en no toser mientras le miraba con superioridad.

– Oye, ¿donde está Taek? – les preguntó Luhan.

– Estará persiguiendo algún gato o algo.

Ni que le hubiesen llamado, apareció de detrás de unas matas del parque con un enorme gato gordo en brazos, olió el humo y dio media vuelta.

– Oye, ¿creéis que llamarán a casa? – Sehun parecía asustado, aunque se esforzaba por mostrarse tan duro como los demás.

– ¿Por saltarnos clase? – respondió Minki despreocupado. – Nah, tranquilo. Luego decimos que hemos estado enfermos y firmamos los justificantes esos. A mi se me da bien imitar firmas, aunque la de Luhan tendrá que hacerla él porque no es escribir chino. – asintió cogiéndole el cigarrillo para darle otra calada.

– ¿Todos a la vez? – siguió Sehun – ¿no está sospechoso?

– Bah, nunca se fijan.

– Como mis padres se enteren me matan.

– Oye, relajateeee… – le decía Luhan riendo. Se colgó de su hombro y le puso el cigarro frente los labios. Dudó, pero le dio otra calada y estalló a toser, Minki lo aprovechó para recuperar el cigarro.

– Es hora. – les avisó Taekwoon acercándose.

– Anda, es verdad. – el timbre estaba a punto de sonar. – gracias Taek.

Asintió y dio media vuelta volviendo al cole. Los otros tres le siguieron, apagando el cigarro en el suelo y medio enterrándolo en la arena del parque.

Llegaron a la puerta del instituto segundos después de que sonara el timbre y se camuflaron entre los alumnos que ya salían. Pasaron por la fuente para enjuagarse la boca y luego cada uno se fue hacia su casa.

Minki pasó por la escuela primaria a buscar a Baekho, le esperó aun rato y saltó a sus brazos con su mejor sonrisa de niño inocente cuando al fin salió. Él le sacudió el pelo y Minki le devolvió el mimo con un beso en la mejilla. Al instante Baekho se separó, en guardia.

– ¿Dónde has estado?

– ¿Eh? – “Mierda” Le miraba fijamente, analizándole, se acercó y le olió la camisa. “No me va a pillar tan pronto ¿no?”

– ¿Has estado fumando? – “¡Mierda!” Le miraba entre asombrado y horrorizado.

– ¿Eh? ¡No, que va!

– Minki… no me mientas… – entrecerraba los ojos, pero al final suspiró – no lo hagas vale. No tiene nada de bueno.

– De verdad que no…

– ¿Quieres que le pregunte a tu profesora si has ido a clase hoy? ¿Quieres que llame a casa y se lo diga a tu madre? ¿Quieres que se lo diga yo? No me mientas por favor. – Bajó la cabeza, avergonzado. – de verdad que no tiene nada de bueno.

– Me siento mayor. – apenas susurró, pero por la mirada de Baekho estaba más que claro que le había oído y que eso no le hacía parecer menos culpable.

– ¿Y porque tienes que sentirte mayor? – “para gustarte” pensó en respuesta. No lo dijo, tampoco se hubiese atrevido a hablar estando él tan cabreado – Tienes once años y ya pareces mayor, no hace falta que intentes ser aún más adulto. Eres un niño, compórtate como tal. O no, como quieras, compórtate como te de la gana pero no te mates para “parecer mayor”.

Cualquier respuesta que se le hubiese podido ocurrir murió en sus labios, y Minki nunca se quedaba in palabras. Tampoco recordaba haber visto nunca tan cabreado a Baekho.

– ¿Se lo dirás a mamá? – no creía que una bronca de su madre fuera peor que qué Baekho se hubiese enfadado con él, pero tampoco era una buena perspectiva.

– No – respondió calmado pero con el cejo fruncido y sin atisvo de esa sonrisa tan brillante que tenía  – Pero si me entero de que vuelves a fumar, y como vuelvas a fumar te aseguro que me enteraré, si que se lo diré. Y dejaré de hablarte.

Bajó la cabeza avergonzado y cuando estiró su mano a rozar la de él para intentar cogérsela Baek no reaccionó. No volvieron a hablar en todo el camino a casa. Tampoco volvió a fumar.

 

 

Ámame Profe. 19: Hermanos.

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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

 

 

– ¡Hyun! – Minki entró en su habitación y se tiró sobre la cama. – ¿Hablas con tu novia?

Se giró un momento a mirarle, pero siguió centrado en la pantalla.

– Si, y terminando un trabajo.

– Ah…  Eso no suena tan bien.

– Ya – sonrió y le miró de nuevo. – ¿Que querías?

No era raro que entrase a su habitación cuando no tenía nada que hacer, pero notaba que quería decirle algo.

– Em… ¿Cómo le dices a una chica que no quieres que sea su novia?

Ahora si se giró a mirarle interesado.

– ¿Te han pedido para salir?

– Si…

– Pues dile solo que no quieres, no hay más.

– Ya lo hice, pero me pegó.

– ¿Se te ha declarado Joori?

Se reía imaginándose la escena, esa niña abultaba el doble que su hermano y llevaba años detrás suyo, desde la guardería. “Pobre niña…”

– No te rías, me ha hecho daño.

– ¿Pero porque te ha pegado? Se lo habrás dicho mal.

– No, le he dicho que no podía porque ya tenía novio, me ha dicho que era mentira y me ha pegado.

– ¿Tienes novio?

– Baekho.

Abrió los ojos como platos. Una cosa era imaginarse que algún día pasaría, otra muy diferente era saber que estaba pasando. “¡¡¡Pero si es un crio aún!!!”

– ¿Baekho es tu novio?

– Bueno, lo será.

“Vale, aún no…” “buf…”

– ¿Y él sabe que lo será?

– No es consciente aún, pero…

– Ok, déjalo.

Ya se conocía ese rollo, llevaba oyéndolo desde hacía años…

– Oye Minki. ¿De verdad te gusta?

– Si. – ni siquiera dudaba, verle tan serio le asustaba un poco… “Grima, da grima”.

– Me refiero a… no es solo que sea mayor que tu, también es un tío, y eso es… raro.

– ¿Por qué?

– Pues porque no es normal. Lo normal es que los hombres se casen con mujeres.

– Ya sé eso, pero tampoco es tan raro. Baekho sale con hombres, Minhyun y Zitao son gays también, no es tan raro.

– Bueno, pero ¿eres gay tu?

– Supongo, no se.

– ¿Cómo que no lo sabes?

– ¿Importa? Me gusta Baekho, eso es todo.

– Supongo que no…

Intentó no romperse mucho el coco con eso. Tenía un trabajo que terminar. “Dios, como mamá se entere… Esto se va a liar…”

– Hyun. – le llamó de nuevo – Gyuna y tu habéis… Eso. Sexo.

Se giró nervioso, también sonrojado, para que negarlo.

– ¿Eh? – Si, lo había oído bien, y Mink esperaba una respuesta – No.

– ¿No? – Parecía sorprendido.

– No. Tampoco hace tanto que salimos. – La conversación se estaba volviendo algo incómoda – va, que tengo que terminar el trabajo, ¿no tienes nada que hacer?

– ¿Pero si tu no has hecho nada quien me lo va a explicar a mi? Necesito estar preparado…

“¿¿¿¡¡¡PREPARADO PARA QUE SI TIENES ONCE AÑOS!!!???”

Tubo que hacer un gran esfuerzo mental para no gritarle y que subiera mamá.

– Minki… Eres muy pequeño aún para preocuparte por eso ¿no?

Se encogió de hombros, tumbado sobre la cama, con esa camiseta ancha. “¿Será de Baekho? Creo habérsela visto puesta…”. Estaba muy delgado, pero ya empezaba a pegar el estirón, ya no era tan renacuajo como hacía apenas unos meses. “Igual no es tan pequeño ya…”

– Bueno, no se… pero tengo que saberlo ¿no?

– Mmm… de todos modos si te gusta un tío yo no soy la persona más adecuada para hablarte de eso… – “ni quiero hacerlo.”

– No se lo puedo preguntar a Baekho – “aunque sería una forma de sacar el tema…” pensó Minki dejándose caer sobre la cama y mirando al techo. – ¿Quien si no?

– Se me ocurren un par de personas…

 

 

– ¿Que? – le gritó Minhyun durante el recreo – No, de eso nada, no voy a tener una charla sobre sexo gay con tu hermano.

– Vamos, solo cuatro cosas, para que deje de dar la lata… si lo que quiero de verdad es que se quite la idea de la cabeza.

– JR, no, no voy a hacerlo, sería demasiado violento.

– Y entonces que, ¿se lo pido a Tao? 

– Pues vale.

– Venga Min, porfa…

Pegó otro mordisco al bocadillo, enojado, Sanghyuk y Zitao ya volvían de la fuente.

– Pero a ver, ¿Que es lo que quieres que le diga?

– Nada, solo que sepa que estás allí si quiere preguntarte algo…

– Pero si ya te tiene a ti, y a Baekho.

– Pero no es lo mismo, ya sabes que te quiere mucho…

– ¿Que os pasa? – preguntó Hyuk sentándose a sus pies en el suelo. Tao fue a sentarse en el banco al lado de Minhyun.

– Quiere que le haga clases sobre sexo gay a su hermano.

– Oye, tampoco es eso.

– ¿Tu hermano también?

– Jajaja que mono.

– Bah, déjalo, no voy a pedirte nada más…

– Pero JR, es que sería demasiado violento.

– Si tampoco quero que le digas nada en particular, solo que vengas a casa y si tiene alguna pregunta…

– Es que conozco a Minki, tendrá preguntas y no serán agradables de responder.

– Ya…

– Oye, yo eso quiero verlo. – intervino Tao.

– Tiene pinta de ser muy épico. – Asintió Hyuk.

– Va, nos venimos todos y que pregunte.

JR les fulminó con la mirada, Minhyun más aún.

Esa misma tarde estaban los tres en su casa pidiéndole comida.

– No, si encima tendré que invitaros a merendar. Gorrones.

– Oye, encima de que te ayudamos.

– ¿Y dónde está?

– Habrá pasado por la primaria a ver a Baekho.

– Jo, está colgado de verdad ¿eh? – “Ni que lo digas Hyuk, ni que lo digas” pensó JR sirviendo vasos de chocolate.

– Pues yo no lo entiendo, – Tao se dejó caer en el sofá cruzando las piernas – osea, vale que Baek está muy bueno y tal, yo me lo tiraba, pero ¿cuantos años se llevan?

– Dieciocho, – respondió JR con un suspiro – cada vez que lo cuento parecen ser más.

– Pero… – Hyuk le miraba horrorizado – esto es… bueno… como mínimo ilegal.

– Si no hace nada no.

– Ya pero…

– A ver, – intervino Minhyun – ¿como se llama la actriz esa que te gusta a ti Hyuk?

– ¿Yunjee?

– Si, esa, tiene treinta años.

– Pero es diferente.

– ¿En que?

– Exacto, – saltó JR – lo que le pasa a mi hermano es eso, que su “amor platónico” que debería haber sido una estrella de cine inalcanzable, está a su alcance.

– Pues ya se le pasará. – resolvió simple Sanghyuk. Como si fuera tan fácil…

– ¿Si? – Se preguntó JR – Yo no estoy tan seguro.

– Lleva así desde los… ¿seis años?

– Desde que le conoció, cuatro.

– Pfff…

Siguieron charlando ellos hasta que llegó Minki, no mucho más tarde.

– ¡Hey! – les saludó – ¿Estáis todos aquí?

– Si – “obvio” – ¿Que tal el cole?

– Bien Hyun. – fue corriendo hacia ellos, tirando la mochila en el suelo. – Oh, ¡yo también quiero chocolate!

– Pues ve y cógete un vaso.

Le sacó la lengua antes de irse corriendo a la cocina.

– Jo, estoy nervioso, – se quejó Min – ahora no se como sacar el tema.

– No lo saques, es solo si él te pregunta.

– Ya pero…

– Si, que pregunte ya que estamos ansias.

– Cállate Hyuk.

– No seáis así, que el niño está en un momento difícil y necesita amor.

– Tao, si vas a sacar la pluma vete fuera que ya no quiero que me lo hagáis más gay de lo que es.

Tao abrió mucho la boca, ofendido, mientras Minhyun aguantaba la risa calmando a JR y Hyuk se descojonaba abiertamente.

En ese momento regresaba Minki para sentarse con ellos.

– ¿Hacen algo en la tele?

– Ah, no se, míralo.

– Oye Minki – le llamó Minhyun – ¿Que ha sido de eso de ser modelo?

Después de la de días que se había pasado fardando de que iba a trabajar de modelo no habían oído nada más del tema.

– Nada, me dijeron que mejor dentro de unos años porque no entraba dentro de la línea infantil, pero que cuando haya pegado el estirón podré entrar con los mayores y seguramente me cogerán.

Las palabras exactas del director de la agencia fueron que Minki ya no tenía ese aire de inocencia que caracterizaba a los niños de la sección infantil, cosa que Baekho había discutido vehementemente, pero dijeron que era “sensual”, que podía triunfar con un estilo más adulto ya que tenía atractivo muy lujurioso. La cara de Sunyoung cuando le dijeron eso había sido, como mínimo, para hacerle una foto y hacerle chantaje con ella.

Pero ya nada le había podido sacar a Minki la idea de que en un par de años sería modelo “con los adultos”. La idea le gustaba aún más, y el único consuelo de su madre para eso era que aún quedaban un par de años…

– Wow, ¿y trabajarás allí? – Zitao le miraba alucinado, con una clara reverencia en la voz que JR respondía con una clara mirada de “¡no le animes!” – pues como mola. – siguió ignorando esa mirada.

Minki se unía a ellos con total perfección. Participaba en sus conversaciones y se pegaba a Minhyun haciéndose el niño adorable. Se infiltraba entre ellos y se convertía en el centro de atención, como hacía siempre.

– ¿Has escuchado el CD ese que te dejé? – le preguntó Minhyun.

– ¡Siiiiii!!! – saltó el pequeño mirándole emocionado y sentándose entre él y su hermano – ¡Molan muchiiiisimo!!!

– Jaja, sabía que te gustarían.

– Si, si, me encantan. – de repente estaba realmente emocionado – “Open your heart” es preciosa, y “Break it all” ni te digo.

– Seh, contundente.

– ¿De que habláis? – les preguntó Zitao temiendo quedar desplazado de la conversación.

– “Up on the Sky”, – le aclaró JR que llevaba toda la semana oyendo el CD de rebote – el grupo ese americano.

– Oh, son los de “Fly” ¿no? – se interesó Sanghyuk – Se escucha en todas partes.

– Si, pero no es su mejor canción. – saltó Minhyun como férreo defensor el grupo.

– No, no, la mejor es “Brake it all” – repitió el pequeño.

Minhyun rió y volvió a dirigirse a él.

– Pues hay rumores de que igual vienen a hacer un concierto. ¿Querrás que vayamos?

– ¡Oh! ¿Aquí?

– Bueno, en la capital.

– ¡¡¡Wooooo!!! ¡Quiero ir! ¡Quiero ir! ¿Me llevarás?

– Claro. JR también vendrá ¿eh?

Él asintió, riendo. Al final había terminado viciándose al grupo también.

– Bueno, – se metió Tao. – pues les escucharemos a ver si son tan buenos…

Y seguían pasando las horas…

– ¿Oye Minki, no tienes que hacer deberes? – le soltó su hermano al final viendo que no sacaba el tema para lo que habían venido.

– ¿Y tu? – le respondió.

– Poca cosa, lo haré luego. Va, sube a trabajar y déjanos en paz un rato. – Le sacó la lengua sin moverse de su sitio, arrebujadito sobre las piernas de Minhyun al que adoraba des que se habían conocido. – Si terminas los deberes luego te dejo que juegues al juego ese en mi ordenador.

– ¡Vale! – se levantó y corrió escaleras arriba.

Hyuk y Tao se fueron ya tarde, a Minhyun le suplicaron que se quedara a cenar, y terminó accediendo cuando Sunyoung le invitó también a quedarse, y de quedarse a cenar a quedarse a dormir solo había un paso. 

– Al final no ha dicho nada… – dijo Minhyun ya metiéndose entre las sábanas. Estaban en la habitación de Minki porque era la que tenía la cama extensible, él dormiría en el cuarto de su hermano.

– Eso parece – respondió este terminando de prepararse las cosas y programar la alarma. – Bueno, mejor ¿no?

– Si, si, desde luego.

– ¿Ya le has dado las buenas noches a tu novio?

– Si, ¿Y tu a tu novia?

– Tambien. – respondió metiéndose en la cama contigua.

– Perfecto, ahora ya podemos ponerles los cuernos con tranquilidad…

Saltó sobre suyo, riendo, masacrándole a cosquillas y abrazos, y ambos giraban y se revolvían sacando las sábanas de sitio y aguantándose la risa para no hacer mucho ruido.

Quedaron espatarrados en diagonal sobre ambas camas, con los cuerpos enlazados y uno sobre el otro. Suspiraron y volvieron a reír.

– Ash… – suspiraba Minhyun – ¿Porque no serás gay? Serías el novio ideal.

– Ya soy el novio ideal.

– Lo que eres es un fanfarrón.

Le sacó la lengua, riendo otra vez y metiéndose ya en su cama.

– Pero un fanfarrón muy guapo.

– Por supuesto.

JR se metió también en su cama, se acercó a Minhyun y le besó en los labios antes de meterse por completo y taparse con las sábanas.

– Buenas noches Min.

– Buenas noches JR.

Cerraron los ojos, intentando dormir.

– Hyuuuuuuung… – oyeron la puerta abrirse y Minki abrió la luz entrando en la habitación.

– ¡Eh! vete a dormir renacuajo.

– Va, hacedme un hueco. – les suplicó ignorando a su hermano saltando sobre los colchones entre ellos dos.

JR suspiró, resignado, mientras Minhyun reía haciéndole un hueco entre sus sábanas. El pequeño tardó segundos en meterse en su cama y pegarse a su cuerpo y él, aunque algo cohibido por su reacción y por si realmente llegaba a preguntarle algo, no podía dejar de abrazarle con ternura.

– ¿No eres ya muy mayor para dormir acompañado Minki? – le dijo sin la más mínima intención de echarle.

– Ash, que manía tenéis todos con eso – respondió molesto – Todos me decís lo mismo. No tengo problemas para dormir solo ¿vale? Es solo que… se siente mejor estar acompañado… la cama esta fría cuando duermo solo, prefiero abrazarme a alguien…

Respondió abrazándole más fuerte, sonaba tan tierno diciendo eso con su vocecita aun de niño.

Su amigo a su lado sonreía mirando divertido a su hermanito. Tal vez por costumbre o aborrecimiento, Minki no ejercía ese poder de convicción en él, para él era solo su molesto aunque querido hermanito, y aún así no podía dejar de divertirse viendo como manipulaba a los demás a su antojo.

– Es curiosa esa manía tuya de no dormir solo. – le dijo – A veces aún duerme con mamá. – añadió explicándole a su amigo.

– Eh, – se giró indignado entre los brazos de Minhyun – hace mucho de la última vez.

– No tanto, no tanto.

Le sacó la lengua y le ignoró, mirando al techo.

– Pero dormir con mamá no es lo mismo. Me gusta cuando me abraza Baekho. – “Ya estamos” pensó JR molesto. Empezaba a cansarse de que Baekho saliera al final en todas sus conversaciones. – Es muy cálido – siguió su hermanito – es muy fuerte, me siento muy protegido cuando estoy con él, muy seguro, y… 

– Y… – “¡No le sigas la corriente Min!” Pensó. Aunque en el fondo él también sentía curiosidad.

– Es… jejeje – Minki empezó a reírse, revolviéndose entre las sabanas y pataleando.

– ¿Que pasa? – le insistía Minhyun riéndose de su reacción.

– No, no, no puedo contarlo.

– ¿Contar el que?

Miró a su hermano, como pidiéndole permiso, pero volvió a enterrar la cabeza en la almohada, todo sonrojado.

– Pues… es una sensación como… una cosa que siento, aquí en la tripa… – se había vuelto a girar mirando al techo y se acariciaba las tripas enredando los dedos en el pijama. – como… bueno, no se… – se sonrojaba y volvía a reírse. Minhyun levantó la mirada a JR, alarmado. “¿Ves lo que te decía?” Le respondió este mentalmente. “A eso es a lo que me refiero cuando digo que es un caso perdido.” – ¿Sabes esa sensación cuando estás en una atracción a mucha velocidad? Como si las tripas se encogieran. Pues como eso pero estando quieto. Bueno, tampoco exactamente, pero… – se levantó a mirar a Minhyun, quien enseguida le devolvió una mirada relajada y divertida. – ¿Sabes a que me refiero?

– Si, creo que si.

Minki se calmó también al verle relajado.

– ¿Sabes? Una vez… jejeje – seguía riéndose sonrojado – esto me da mucha vergüenza ¿eh? – nueva mirada alarmada de los dos mayores, pero Minki no lo vió y siguió hablando. – Pues un día mientras dormía con él me pasó… eso…

– ¿El que?

– Eso… no se como se dice… cuando se levanta…

“¿¿¿QUE???” JR se incorporó con los ojos como platos. “Esto ya está yendo demasiado lejos…” Minhyun le miraba también asustado, pero enseguida hizo un esfuerzo para reponerse.

– ¿Una erección? ¿Tuviste una erección durmiendo con Baekho? – “¡Por dios pero si es un crio!”

– Si, creo que se llama así. – respondió tranquilo – Raro ¿eh? Por suerte no se dio cuenta. – se reía sin darse cuenta de la turbación de sus mayores, que intercambiaban miradas de pánico. – ¿Os imagináis? Que vergüenza si llega a verme.

– Uf, si…

– Menudo estás hecho… – se quejó JR fingiendo una tranquilidad que estaba muy lejos de sentir – ¿Y no me lo cuentas? – en el fondo hubiese preferido no saberlo.

– Ñeeeej… me daba vergüenza… – se revolvía aún sonrojado.

– Pero Minki, si te pasan estas cosas con Baekho… ¿no es muy raro? – Minhyun parecía preocupado, como si por un momento estuviera considerando realmente que el pequeño tuviese alguna clase de problema mental – Hyung es demasiado mayor como para que pueda gustarte así ¿o no?

– ¿Por qué?

– Bueno, porque se supone que debería gustarte gente de tu edad. Tal vez un poco mayores. Tíos cachas veinteañeros si quieres, de esos que salen en las revistas, pero Baekho tiene… ¿treinta?

– Veintinueve – se apresuró a corregirle. “No, acaba de cumplir los treinta…” Habían celebrado su cumpleaños hacía nada, aún no lo asumía. A decir verdad, daba igual.

– Bueno, eso.

– ¿Y que? ¿Tu le has visto sin camiseta? Tiene tableta. – respondió como si eso lo arreglase todo – Y es fuerte. Y dulce. No se, le quiero. – Esa afirmación tan a la ligera no hizo si no alarmarles más – No creo que pudiese pasarme esto con otra persona. Aunque fuese tan guapo como Baekho.

“Y de alguna manera ya hemos excluido a todo el género femenino de la conversación” Se percató JR “Pues que te esperabas…”

Por suerte para JR a Minhyun no le había afectado tanto todo lo que su hermanito estaba diciendo. O eso o era mejor actor, muy buen actor.

– Ash, que suerte tiene Baekho de que pienses así.

– ¿Si? ¿Tu crees? Me gustaría poder decírselo, pero creo que se asustaría.

– Sin duda se asustaría.

– ¿Porqué?

Le miraba con ojos brillantes medio escondido entre las sábanas y sus brazos.

– Porque la diferencia de edad es recíproca.

– Eso significa en las dos direcciones ¿no?

– Si, exacto. – le sonreía, acariciándole el pelo. – Tu te llevas dieciocho años con él, pero él contigo también.

JR pensaba que estaba llevando bien el tema hasta que vio como Min lo trataba con total naturalidad “igual porque no es su hermano…”

– Ya, pero si a mi no me importa ¿Por qué a él si?

– Mmm… no se, igual él necesita más tiempo que tu para hacerse la idea.

– Bueno, puedo esperar.

– ¿Y él? ¿Te esperará? Piensa que tu aún tienes que crecer, pero él ya es mayor, sale con gente.

– Me esperará. – afirmó muy convencido. – Lleva haciéndolo toda su vida. 

 

 

 

Ámame Profe. 18: A todos nos llega el amor.

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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing principal: BaekRen (Baekho x Ren)

Les despertó la alarma y Minhyun saltó de la cama corriendo a pararla. Se volvió a dejar caer sobre la cama con un gruñido.

– Mierda. Se me olvidó pararla…

– ¿Por qué te pones la alarma a las cinco y media? – se quejó su amigo desde la cama contigua.

– Porque si no no llego – estaba demasiado dormido incluso para darle cualquier tono de sarcasmo a su respuesta.

– ¿Que te tienes que pintar los ojos? – más de lo mismo.

– Ñeeee…

Se habían quedado charlando y jugando videojuegos hasta las tantas, sabiendo que al día siguiente era sábado y no tenían que madrugar. Así que simplemente se dieron la vuelta y siguieron durmiendo.

Volvieron a despertar a mediodía.

Comieron juntos y luego JR fue a su casa, se encontró allí con su madre sentada en el sofá con Yixing, su novio, mirando una peli los dos. Minki llegó al poco rato y los ambos se fueron a pasar la tarde a casa de su padre, para darles más intimidad a la pareja.

– ¿Porque no le dices que se quede a dormir otra noche? – le dijo a su madre mientras se ponía la chaqueta. – es sábado aún, salid y divertíos, o quedaos y divertíos aún más.

Sunyoung se sonrojó, pero le dijo que lo pensaría.

Efectivamente, estaba sentado en la mesa con su padre, Minki y Audrey, su madrastra inglesa, cuando le llamó su madre.

– Ya he hablado con Baekho y dice que ningún problema con quedarse a Minki, que si quieres ir tu también, pero supongo que preferirás ir con Minhyun. ¿Quieres que llame yo a sus padres?

– No, tranquila, ahora le llamo. Jeje. Pásalo bien mamá.

– Ash… como le dices estas cosas a tu madre con tanto descaro…

– Divertíos. – le dijo otra vez antes de colgar. – y dile a Yixing de mi parte que ya te puede tratar bien, que le estoy vigilando.

Al principio había encontrado un disparate que su madre tuviese novio, al principio hablando de cuando ella se encariñó con Baekho, pero más adelante pensó en eso y se dio cuenta de que su madre no era más que una niña. Era extraño pensar así, pero sentía que era cierto, que ella también tenía que salir a divertirse, que era joven aunque para ellos siempre sería mayor. Sabía que tenía que tener un novio y que le tocaba hacer locuras y tal vez casarse otra vez.

Minki aún no lo entendía, pero porque su hermanito era bastante egocéntrico. No lo encontraba malo, pero sabía que pensaba más en si mismo que en los demás. Tampoco era un problema, aún era poco más que un niño. ¿Había sido él tan crio con once años?

Llamó a Minhyun, a quien le pareció una fantástica noticia tener a su amigo en casa otra noche más, y después de un par de partidas más de uno de los innumerables juegos de mesa de su padre acompañó a Minki a casa de Baekho.

Vio como su hermano saltaba a sus brazos, como Baekho inevitablemente sonreía, como le revolvía el pelo y como él le devolvía el mimo con un beso en la mejilla que solo hizo que Baekho sonriera aún más. Se despidió de ellos preguntándose como algo tan extraño podía parecerle tan normal.

“Costumbre imagino” “Mientras no me obligue a llamarle cuñado…”

Cenaron en casa de Minhyun, con sus padres y luego se arreglaron para salir.

– Sungha y Dojoon están en el centro, en el Zenit. – le dijo JR mientras mirando el chat desde el móvil.

– ¿Vamos a ir con los de clase? – Minhyun se giró hastiado, a medio pintarse los ojos.

– Gyuna también está…

– Oh – exclamó girándose de nuevo frente al espejo. – vale, vale, pero llama a Hyuk y Tao, que si tengo que comportarme como hetero solo me aburro.

– Pues no te comportes como hetero. Tao no lo hace.

– Porque Tao tiene una de pluma que no la esconde ni queriendo.

– Cariño, tu acabas de pintarte los ojos.

Le sacó la lengua mientras guardaba el lápiz de ojos y se acomodaba el flequillo.

– No es mi culpa que no todos estemos divinamente hermosos tal y como nos levantamos.

Fue el turno de JR de sacarle la lengua, luego les mandó un SMS a cada uno.

Consiguió que se decidiera por una camiseta y unos zapatos de entre su extensa colección y cogieron el metro a tiempo para llegar a la hora prevista.

– ¿Oye, vais en serio con Gyuna? – le preguntó Minhyun en el metro.

– De momento no vamos de ningún modo. – respondió algo cortante. Luego bajó la mirada, algo incómodo. – Pero… si, es lo que quiero. Supongo.

– Bueno, – suspiró con resignación – hubiese preferido que fuese un cachas de metro ochenta, pero hay que tolerar a todo el mundo, incluso a los heteros.

Se encogió de hombros justo antes de recibir la amistosa colleja de JR.

– ¿Y tu que? ¿Dónde está tu cachas de metro ochenta?

– Buf… en clase no, desde luego. – se quejó.

– Va, déjame disfrutar a mi por una noche. Yo ya te acompañé a Pantheon cuando quisiste ir a ver el ambiente.

Pantheon, la discoteca gay de la que siempre hablaban sus dos amigos desviados. La verdad es que había sido abrumador, y no precisamente agradable para JR, menos cuando se encontró a Baekho y sus colegas por ahí. Había visto a su hyung con algunos de sus ex novios y sabía de sobras que se acostaba con hombres y todo pero… pero entre eso y verle sin camiseta restregándose y comiéndose a otro tío… Abrumador, había sido simplemente abrumador.

– Ya, pero… ok, ok – se rindió al fin Minhyun. – hoy te toca ligar a ti.

JR sonrió, pensando en su compañera de instituto. Gyuna. Casi podía saborear su nombre. Sus besos…

No iba a su clase, pero aún así se las había arreglado para invitarla a su fiesta de cumpleaños, la misma que había organizado hacía casi un mes aprovechando que su madre se iba a dormir a casa de su nuevo novio.

No era la primera vez que hablaban, ni mucho menos, pero aún así cuando la tubo en su casa, con ese vestidito azul tan poquita cosa y con los ojos pintados apenas se atrevía a mirarla.

Todo había sido más fácil con un par de cubatas, había sido más fácil bailar con ella, besarla y abrazarla, subirla a su habitación para dejar que ocurriese lo que hubiese sido su mejor regalo de cumpleaños.

No pasó nada, nada más que besos y largas horas abrazados en su cama hasta que salió el sol y ella tubo que irse, como todos. Pero JR no se contentaba con eso, porque una noche, por más increíble que hubiese sido, por más intensa y romántica que la recordara, no era “algo serio”, no era nada definitivo. Necesitaba hablar con ella, decirle que la quería a su lado, cada día, que quería verla sonreír, que quería volver a besarla, siempre,  que no quería tener que echarla de menos, que no quería verla de lejos y pensar en lo maravilloso que sería tenerla cerca. Ya no más.

– Estás perdido tío. – Minhyun le devolvió a la realidad tirando de su manga para que bajase del convoy. Cambiaron de andén y esperaron el siguiente.

– Ash… creo que me he enamorado…

– ¿Solo lo crees?

Se reía, pero cuando JR se giró a mirarle con ojos acusadores su sonrisa burlona se convirtió en una dulce y le abrazó con cariño.

– Está bien, es bonito verte así. Algo patético pero bonito.

Se encontraron con Sanghyuk y Zitao en la entrada de la discoteca, arreglados y esperándoles.

Dentro la música era ensordecedora y animada, el DJ desde su tarima saludaba a “su gente” que sonreía, bailaba e intentaba charlar a gritos por encima de los bajos retumbantes.

– ¿La ves? – le preguntó a gritos a Minhyun, parado a su lado.

– ¿A quien? – se metió Tao.

– Buscamos a Gyuna.

Los dos asintieron, concentrados de repente. La encontraron cerca de la barra con todo un grupito de compañeros de clase. Estaban juntas todas las chicas, en mogollón, como iban siempre, pero cuando ella vio a JR se acercó a saludarle aceptando la invitación a bailar incluso antes de que él se lo pidiera. De entre su grupo salieron algunos silbidos, y Sanghyuk se quedó muy caballerosamente a hacer compañía a las amigas abandonadas.

La veía bailar frente a él, cuando le miraba y sus ojos se cruzaban sonreía, y no podía evitar sonreía él también. Se acercó un poco más y bailaron pegados, cada vez más juntos. Sintió sus labios sobre los suyos. Cerró los ojos y enredó los dedos entre su melena oscura mientras de lejos le parecía oír a alguien gritando “viva los novios”. Pegaría a Minhyun cuando le viese. Más tarde.

Cuando salieron fuera el cielo brillaba. Apenas había estrellas, la gente avanzaba a trompicones gritándose impertinencias y un borracho estuvo a punto de vomitarles en los zapatos, pero nada parecía tener importancia más que esos enormes ojos oscuros y esos labios rojos…

– Gyuna, yo…  – Quería hablarlo, quería decírselo, quería oírle un “si quiero”. Pero ella no le dejó seguir.

– Lo se. – Le dijo solamente eso, mirando al cielo. Sonrió, le miró y siguió, enumerando con los dedos. – A mi también me gustas mucho; si, tus besos también son increíbles; y por supuesto que quiero salir contigo.

Oía su propio corazón latiendo con fuerza, acelerado. Desvió la mirada al suelo, luego al frente.

– En realidad iba a pedirte los apuntes para el examen de mates, pero…

Sintió su carcajada instantes después de la colleja. Le sonrió y al fin el dejó que la enorme sonrisa se le pintara en la cara. La sentía venir desde muy dentro.

Y, evidentemente, el lunes ya lo sabía todo el instituto.

Volviendo del baño para clase Minhyun pudo oír los cotilleos por el pasillo, un par de chicas rieron y apartaron la mirada al verle, saludó a unas amigas del grupo A y al pasar frente a su clase vio también allí a Choi Minho, su atlético y atractivo compañero de clase, se giró a mirarle y le sonrió sin detenerse.

– Eh Minhyun – Le paró Dajoon, una amiga de segundo – ¿Es verdad que JR está saliendo con Gyuna?

“Ya es oficialmente el cotilleo de la semana” pensó girándose a responder.

– Ya lo sabe todo el insti ¿no?

– Parece que si – respondió riendo. – Es una pena, nuestro soltero más solicitado abandona el mercado…

– Eh, me ofendes, aún quedamos buenos partidos.

– ¿Tu? – se rió – Ya, claro. – “¿Dis-cul-pa?” Se preguntaba si ese comentario era por su muy obvia (aunque a él no le pareciera tanto) homosexualidad o si era un ataque gratuito a su persona – En verdad hacen buena pareja, Gyuna es casi perfecta.

– Si, también se la echa de menos en el mercado a ella.

– Un par de rompecorazones hechos el uno para el otro… – dijo con un suspiro dramático. – Bueno, felicítale de mi parte. Vuelvo a clase, ¡nos vemos!

– Claro.

Y allí, al fondo de la clase sentados sobre una mesa junto a la ventana estaban la comidilla del colegio entero. Él con su piel morena y su sonrisa brillante, ella con su larga melena castaña y las torneadas piernas asomando por debajo de la falda del uniforme. Hablaban para ellos, en su rinconcito, casi en susurros.

– ¿Desde cuando quieres que contemos que estamos juntos? desde este sábado o desde tu fiesta de compleaños?

-Mmm… pues… no se… – JR jugueteaba con los mechones de su pelo, se enredaban entre sus dedos creando bucles – igual desde la fiesta, que es bonito pensar que empezamos por mi cumple. – levantó la vista y le miró a los ojos, sonriendo – Y es más tiempo.

Ella sonrió también.

– Vale, me parece bien.

Se acercaron lentamente a besarse, enlazando los dedos, acercándose.

– Hey tortolitos. – les interrumpió Minhyun. Gyuna se sonrojó un poquito, pero él solo la cogió por los hombros acercándola, como dejando claro que era suya – ¿Sabéis que tenéis a medio cole deprimido?

Ambos le miraron sorprendidos.

– ¿Y eso?

– Bueno, digamos que las chicas lloran porque se morían por tus huesos y los tíos igual pero contigo – Añadió señalando a Gyuna.

JR solo pudo que sonreír.

– Pues eso son dos mitades Min. – dijo siguiéndole la broma.

– ¿He dicho la mitad? – se disculpó con un amplio giro de muñeca – Quería decir el noventa por ciento, para respetar al colectivo gay y tal…

Su amigo negó con la cabeza mientras la chica reía aún algo sonrojada. “Será colorete ¿no? No puede ser tan mona…” “Seguro que va maquillada”.

– Pues hablando de Gays… – Saltó Gyuna.  – ¿es verdad que besaste a Minho el sábado?

– Ah… – “Mierda” – ¿Choi Minho? ¿del A? No recuerdo estar tan borracho…

Su expresión, su pose y su obvio nerviosismo en general eran más claras que un si rotundo, pero aún así se esforzó en negarlo. Al fin y al cabo oficialmente aún era hetero…

– Pues Eunyoung dice que Jonghyun le dijo que Minho le contó que os habíais liado en el baño…

JR ya no se aguantaba la risa “y así fue como Hwang Minhyun fue echado a patadas del armario…”. Ocultaba su risa con la mano, sentado detrás de ella. Minhyun ni siquiera podía reaccionar, de repente todo su mundo se desmoronaba ¿Que dirían? ¿Que iba a ser de él ahora que todos lo sabían?

– Yo…

– Min, déjalo, en serio no tiene tanta importancia.

– Pero…

Ella reía, él también, no podía evitarlo. La seguridad suprema de medio minuto atrás había cambiado a una expresión de total y absoluto desamparo.

– Dios mío, ¿Que hago? ¿Lo sabe todo el insti ya?

– ¿Que más da? A Tao tampoco le dicen nada y él no se ha molestado nunca en ocultarlo.

– Pero…

– Tampoco Minho está teniendo problemas con nadie – aclaró Gyuna. – Va, no lo hagas tan dramático…

Iba a replicar, pero tampoco le iban a hacer caso. ¿Por qué tenía que verse en una situación así? Siempre podía negar que fuese completamente Gay, Bisexual sonaba mejor…

Después de todo, tampoco fue tan malo. Realmente nada cambió, y aún así tardó un par de semanas en pasársele la paranoia. Pasadas esas dos semanas Choi Minho, que llevaba persiguiéndole desde el primer día, consiguió al fin acercarse a él durante el recreo.

– ¿Me has estado evitando? – Parecía divertirse más que reprochárselo.

– Bueno… – caminaban alrededor del campo de futbol, Minho no dejaba de mirar a sus compañeros jugando – Han sido unos días difíciles…

– ¿Tenías miedo de lo que te dijeran?

– ¿Tu no?

Minho se encogió de hombros.

– Supongo que no he pensado mucho en ello. Mis mejores amigos ya lo sabían y lo aceptaban, el resto del mundo no me importa mucho lo que piensen…

– Que envidia me dais… poder pensar así…

– ¿Hablas de Zitao? – el plural no le pasó desapercibido – Porque lo suyo es muy radical.

Le vino la imagen de su amigo con su jersey rosa de punto todo maquillado y hablándole con sus gestos amanerados, moviendo mucho los labios.

– Bueno, si, pero no le importa lo que nadie piense de él, admiro eso. Tu también lo haces, aunque seas más discreto.

– Tampoco a ti tiene porque importarte.

– Ya pero…

– ¿No te gusta que hablen de ti?

– No es eso…

– Porque podríamos darles mucho de que hablar…

Se detuvo y le encaró, levantó la mano y le acarició la mejilla con el dorso, bajando hasta sus labios. Se tensó al contacto, pero también le gustó. La otra noche solo habían sido cuatro besos inconscientes por culpa del alcohol, ahora era distinto, era más tierno, de repente sintió que añoraba caricias, que quería sentir besos y abrazos.

Se dio cuenta también de que Minho era realmente guapo. Alto, casi tanto como él mismo. Atlético, con unos ojos enormes que podías perderte en ellos “tal vez demasiado grandes…” Con esos aires tan formales de príncipe, tal elegante…

“Realmente ¿Que más da lo que digan? Que piensen lo que quieran”

Se acercó a besarle, muy rápido. Apenas un simple roce.

“Ya, tampoco hace falta morrearle frente a todo el mundo, una cosa es ser gay y otra…”

Pero Minho sonreía, y cuando siguieron andando le cogía de la mano.

Ámame Profe. 17: Ya soy mayor.

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Categoria: fanfic yaoi

Personajes: NU’EST (grupo kpop)

Pairing: BaekRen (Baekho x Ren)

 

Se ajustaba el lazo del uniforme, nervioso, empezaba una etapa nueva de sus vidas, y con esa chaqueta oscura y camisa todos se sentían “mayores”. Los pupitres puestos por parejas en dirección a la pizarra eran iguales a los del año anterior, y a la vez diferentes. Los compañeros seguían siendo los mismos, pero todos ellos habían cambiado.

Taekwoon había empezado a pegar el estirón, y menudo estirón. Ahora ya no se le daba tan bien esconderse. Él también crecería pronto, claro que si, y sería aún más alto que él. Bueno, o no, pero sería muy alto.

– ¡Minki! ¡Taekwoon! ¡Nos vemos luego en el recreo!

– Ok, ¡fighting!

Luhan iba al grupo B, ellos dos al A. Esperaban que al año siguiente les cambiasen para ir juntos…

Sacó los libros nuevos de la mochila nueva. Los bolígrafos, la libreta, el estuche, todo era nuevo. La hermana de Taekwoon estaba en tercero y les había acompañado hasta la clase para enseñarles el aula y donde estaban las clases importantes. La sala de profesores, la cafetería, los lavabos, el gimnasio… Pero ya se había ido de vuelta con su grupo, ahora tenían que apañarse solos para sobrevivir en ese sitio nuevo y exótico llamado “instituto de secundaria”.

“Hay que escribir con bolígrafo negro o azul, el rojo solo para los exámenes” “no aceptamos nada escrito a lápiz” “quien falte a un examen tiene que presentar un justificante médico para poder recuperarlo, en caso contrario tiene un cero” “no se puede salir del patio a la hora del recreo, cada curso tiene su zona delimitada” “no se puede salir del aula durante las clases sin permiso del profesor” “nada de desabrocharse la camisa, los faldones por dentro de los pantalones” “para la hora de gimnasia hay que usar el uniforme reglamentario” “es obligatorio participar en los torneos de deportes si no es por causas justificadas, lo mismo con las festividades del colegio”…

Las normas eran básicas y lógicas, pero soltándolas todas de carrerilla el primer día consiguieron que los alumnos se sintieran todos como en una escuela militar, sentándose rectos y erguidos sobre sus sillas con los pies juntos y en silencio. A la hora de salir ya se había dado cuenta de que era exactamente la misma cárcel donde había pasado la primaria, solo que trasladada tres calles arriba y donde los presos llevaban uniforme.

Baekho ya no le esperaba en la salida, el edificio de secundaria estaba separado del de primaria y preescolar, aunque si eran la misma institución. JR, que estaba ya en preparatoria sintiendo que quería arrancarse la corbata aun nueva, si que estaba allí, pero iba a quedarse con sus amigos un rato, así que Minki se despidió de él y de sus amigos y se fue a buscar a Baekho al salir de la guardería. Él le sonrió, como siempre, luego se fijó en su flamante uniforme nuevo y exclamó un “wow”.

– Que guapo estás Minki, que mayor.

– Si jeje. – “Exacto, ya soy mayor”.

Se colgó de su brazo y fueron juntos a su casa.

No le había pasado desapercibido que últimamente Baekho intentaba alejarse de él. No entendía muy bien porque, pero no iba a permitírselo, no ahora que ya era mayor. “Ya no puede decirme que soy un niño cuando intento besarle, ya no puede decirme que “cuando sea mayor” entenderé las cosas. Ya soy mayor”.

“Ya es mayor…” Baekho también lo sentía, seguía siendo un crio bajito que apenas le llegaba al pecho, pero con el uniforme y ese aire de adulto con el que andaba se veía… eso, mayor.

– Como crece… – le decía a Sunyoung una vez en casa. – Ni me he dado cuenta y ya está en la media…

– Ya… y parece que hace nada que iba con pañales… Ash, y mira que en algunas cosas parece que no crece.

Se rió, comprendiendo perfectamente a que se refería. Seguía siendo igual de egoísta, igual de mandón. No aceptaba un no por respuesta, a nada. Seguían durmiendo en su casa una vez al mes, en su cama y abrazado a él. También Baekho se quedaba a dormir de vez en cuando, y Minki se pegaba a su cuerpo para dormir, descansaba la cabeza sobre su pecho y enredaba las piernas entre las suyas. Empezaba a ser demasiado extraño, y su madre empezó a arrugar la nariz cuando los veía.

– No es que me moleste, es que… se me hace raro, ya es muy mayor para dormir acompañado…

Si, si lo era, pero cada vez que Baekho intentaba hablar con él para hacerle ver que esas cosas de niños ya debían quedar atrás no sabía exactamente como pero terminaba convenciéndole de algo nuevo.

– Por supuesto que te compraré esa chaqueta. – O – Si quieres iremos al zoo un día. – O – Claro que te llevaré a verla al cine.

Etcétera. Y se olvidaba de lo que había empezado diciéndole.

Se acercaba el verano y empezaba a hacer calor, y ahora que ya eran “mayores” Minki, Luhan y Taekwoon ya no iban siempre directos a casa después de clases. Pasaban por el edificio de primaria a saludar a Baekho y luego se iban al parque, o a dar una vuelta por el centro.

Uno de esos días volvió a casa emocionado, se acercó a su madre dando saltos y la besó, con una sonrisa enorme.

– Mamá. Voy a trabajar como modelo.

“¿Eh?”

– Anda… pues… bueno, es un buen trabajo, supongo… – “¿Porque no astronauta como todos?” pensaba Sunyoung “O policía…” – ¿Y como has decidido eso?

– Unos señores nos han dicho en la calle que buscaban modelos. A Luhan y a mi. Nos han dado esto. – le enseñó una tarjeta – Dicen que vayamos el lunes.

Miraba la tarjeta, miraba a su hijo. No, no se refería a “cuando sea mayor seré modelo”. Era un futuro más inmediato “el lunes empiezo”.

A trabajar, con once años.

– Minki, no puedes trabajar, tienes once años.

– Ya soy mayor. – respondió convencido hinchando los mofletes – Y ellos han dicho que podía.

“¿Y ELLOS QUIEN PUÑETAS SON?”

– Bueno, iremos a preguntar ¿eh?

– ¡Vale!

Y subió corriendo a su habitación, dejando a su madre pensando que por nada del mundo iba a dejar que su bebé trabajara como modelo. “A saber lo que querrán hacer con él…”

– ¿Que es eso de que Minki va a trabajar de modelo?

Sunyoung staba en la empresa, repasando y corrigiendo. Más bien tomándose un descanso.

– No se, yo tampoco lo entiendo. – le explicaba a Baekho por el teléfono. Le acababa de llamar con el cuento, llevaban ya toda la semana así – Dice que se lo dijeron unos señores por la calle.

– Si, si, que iba con Luhan, ya me lo ha explicado. ¿Pero va a trabajar o que?

– Para nada. Estaba esperando a ver si se olvidaba, como si no le conociera…

– Que ingenua.

– Este crio me va a matar. – suspiró, oyendo a Baekho reírse al otro lado. – En fin, iremos a preguntar y me enteraré de que va, igual incluso es legal.

– Jope, – resopló al otro lado – espero que si mujer.

– Si, bueno, esperamos…

Baekho se rió al otro lado y suspiró, se hizo el silencio un rato.

– Bueno, te dejo. – le dijo al fin – ¿Estás con Yixing?

No pudo evitar ponerse algo nerviosa al sentirle mencionarle, un cosquilleo cálido en la base del estómago, un sutil rubor. “Porfavor, ni que tuviese quince años…”

– No, no, está trabajando.

– Ah, ok, salúdale de mi parte pues.

– Si, lo haré.

Colgó y se quedó mirando las hojas. Se sentía agotada antes de empezar. “¡Venga Sunyoung, todo es ponerte, como antes empieces antes terminarás!” Se dijo a si misma. Pero aún así antes de empezar se levantó a rellenar su botellita de agua de la fuente.

Y, por supuesto, pasar frente a su despachito, en la sección de traducción.

– Hey amor. – La llamó él cariñosamente al pasar, ella le sonrió y se acercó. Le besó rápido, porque estaban en la oficina, y terminó sentada sobre sus piernas.

– ¿Cuándo tendrás un descanso?

– Mmm… pues no lo se, tengo bastante trabajo hoy… – Tenía acento chino aún, pero su coreano era casi perfecto. Trabajaba de eso, si no fuese bueno…

Se habían conocido en el trabajo y llevaban como un año saliendo, pero realmente se veían poco fuera de la oficina. Con los niños y todo Sunyoung no se atrevía a llevarle a casa más que cuando ellos estaban con su padre. Le conocían, si, claro, pero entre eso y sentirse cómoda durmiendo con él con los chicos en el piso de arriba…

– Ven a cenar un día esta semana, – le propuso – aunque sea con los chicos. A ver si consigo colocarles en casa de su padre, pero si no…

No lo consiguió. Desde que la nueva esposa de su exmarido vivía con él los niños se negaban a ir a dormir a su casa. Bueno, negarse tampoco, pero preferían no hacerlo. Iban a verle a menudo, pero intentaban no quedarse a dormir y menos aún a comer.

– Audrey no sabe cocinar. – se quejaba Minki.

– La quiero mucho pero su comida no sabe a nada, – el mayor le apoyaba, ambos se mostraban inflexibles con ese tema – creo que no sabe ni lo que son las especies.

– Ni la sal. Yo no me quedo a comer a su casa.

Realmente había probado la cocina europea y no sabía a nada, así que no insistió. Aun así quería sacarse a los niños de casa. Se sentía cruel pensando así pero… lo necesitaba, su cuerpo lo necesitaba. “O esto o me regalo una noche de hotel…”

– Sabes que pueden quedarse en mi casa – le dijo Baekho con una sonrisita burlona mientras fregaban los platos de la cena – Minki últimamente ralla mucho con que hace mucho que no le invito, y ya sabes que no me importa.

– Ya… pero… Ah, me siento como si estuviese intentando deshacerme de mis hijos.

– Tranquila. Antes que madre eres mujer, y los niños ya son mayorcitos como para que puedan pasar una noche fuera de casa.

Aceptó, por supuesto.

– ¿Puedo quedarme a dormir en casa de Minhyun? – preguntó Jonghyun en cuanto les propuso el plan.

– Si su madre no tiene problema si.

Y así ese viernes al salir del cole Minki se fue a buscar a Baekho con la mochila cargada de ropa en vez de libros y una sonrisa de oreja a oreja.

– Vas muy cargado. – Le dijo Taekwoon al ver la mochila más llena del normal.

– Voy a dormir a casa de mi novio – le respondió hinchándose como un gallito.

– Anda, no ralles, – le recriminaba Luhan – no es tu novio.

Le sacó la lengua sin siquiera dignarse a responder.

– ¿De quien habláis? – Preguntó Sehun. El que antes había sido su matón últimamente y de forma inexplicable parecía llevarse bien con Luhan. Iba con ellos a la hora del recreo aunque los otros dos seguían manteniendo las distancias.

– Del canguro de Minki, que como le gusta dice que es su novio.

– No es mi canguro, – replicó – es amigo de mi madre y es mi novio. Y voy a ir a dormir a su casa.

– Wow, pues… bien por ti… – dudaba Sehun al responder.

– Es viejo.

– ¡Deja ya eso Taek! ¡No es viejo, solo mayor!

– Eso a mi me suena a abuelo…

– ¡Ah! – suspiraba frustrado – Dejadlo, no lo entendéis.

No eran los únicos, Baekho tampoco lo entendía, él seguía pensando que solo le cuidaba.

Anduvieron juntos hasta su casa, la de Baekho, pero Minki ya no se atrevía a cogerle de la mano. Últimamente con la excusa de que era mayor se estaba alejando. Ya no dormían juntos y no le abrazaba como antes. No le dejaba que le cogiese de la mano por la calle y cuando se despedían no siempre le abrazaba, a veces solo le revolvía el pelo con la mano y sonreía. Se sentía muy frustrado con todo eso, pero no se rendía, iba a conseguir otra vez todo eso y más. No iba a rendirse.

Evidentemente, el sofá-cama del salón estaba abierto y con las sábanas a punto para que Minki durmiese allí. Se acercó, algo alicaído, y dejó su mochila encima mientras Baekho colgaba su chaqueta de la silla.

– ¿Te cuelgo la tuya? – le tendía la mano. Minki se quitó también la chaqueta y se la pasó. La dejó encima de la suya.

“Se ve tan pequeña junto a la suya…”

– ¿Por qué no puedo dormir contigo? – le preguntó haciendo un puchero.

Él se giró a mirarle, sin saber si podía reírse o no.

– Ya eres mayor para eso Minki, ¿no te parece?

– Pero… – “Precisamente, ya soy mayor. Tengo edad para besarte y ser tu novio y dormir contigo. O igual no, pero lo quiero.” No podía decirle todo aquello. Tenía la impresión de que iba a enfadarse, y mucho. ¿Y si no le dejaba volver a su casa? Tenía que ser más inteligente que eso.

Y mientras pensaba que responder Baekho desapareció a la cocina.

– ¿Que quieres para cenar? – le gritó desde allí – hay que ir a comprar, así que puedo hacerte lo que quieras.

– Mmmm… da igual, cualquier cosa está bien.

Fueron juntos a comprar, Minki patinó con el carrito de la compra por los pasillos mientras Baekho se reía y cogía todo lo que necesitaban.

– Hola Minki – le saludó la cajera sonriéndole – Hacía tiempo que no te veía.

Acompañaba a menudo a Baekho a comprar cuando se quedaba a dormir a su casa. Y Baekho solía gritarle bastante cuando salían a la calle, era difícil de olvidar.

– Es que últimamente no me quedaba a dormir. – le explicaba tan campante mientras ella les cobraba – Hoy ha sido porque mi mamá ha invitado a su novio a casa. Así que yo me voy a dormir a casa del mío.

Ella solo se rió, Baekho suspiró y pagó, y los dos se fueron para casa.

– ¿Me dejas llevar las bolsas?

– No que pesan mucho.

– ¿Solo una? – le puso ojitos y Baekho se rió, tendiéndole una bolsa.

– De verdad que pesan mucho… – Pero se la dio, porque no podía negarle nada, absolutamente nada, cuando se ponía así.

Vieron la tele, hicieron los deberes, leyeron, cocinaron (Eso Baekho, a Minki le estaba vedada la entrada a la cocina “aunque algún día tendrá que aprender…”), cenaron y se pusieron el pijama.

– ¿Esa camiseta no es la que perdí? – Baekho le miraba extrañado mientras la sacaba de la mochila y se quitaba la que llevaba.

– Si. Te la dejaste en mi casa – respondió el pequeño sonriendo, con toda naturalidad.

– Te pregunté si la habías visto…

– Me gusta mucho – siguió ignorándole – ahora la uso de pijama. Aún huele un poco a ti…

Suspiro cansado por parte de Baekho. Sonrisa de profunda inocencia por parte de Minki. Y fin de la discusión. Miraron la tele un rato más hasta que Baekho se levantó y la apagó, dándole las buenas noches, dispuesto a dejarle solo en ese comedor siniestro e inhóspito, durmiendo él solito acurrucado en esa inmensa cama…

– Hyung… – solo le llamaba “Hyung” en momentos de alta necesidad, cuando requería el máximo rendimiento de sus poderes de persuasión. – De verdad que quiero dormir contigo…

– Pero Minki, ya eres mayor. Los niños mayores no tienen miedo.

– ¡No tengo miedo! – saltó inmediatamente – Es solo que… – “Espera…” se dijo a si mismo “Esto podría funcionar…” – Bueno, yo… un poco de miedo si tengo… Es que al no ser mi casa… – Baekho puso cara de “ay pobrecito” y enseguida supo que ya le tenía “solo un poco más de cuento…” – No me acostumbro, la cama es muy grande y cuando me muevo noto que las sábanas están frías. Tengo frio y el frío me da miedo. En casa suelo acurrucarme contra la pared, pero aquí no hay pared…

La vocecita lastimosa le salía de miedo. “Debería plantearme ser actor”.

Baekho dudaba. Una parte de él quería abrirle los brazos y estrujarle fuerte. No solo esa noche, para siempre, porque Minki era adorable y tan tierno que no podía dejar de protegerle ni un instante. Otra parte, más racional, le decía que el crío ya era mayorcito y que no podía estar así toda su vida, “aunque solo sean once años…”. Aún otra parte le gritaba que no se dejase engañar por las artimañas de ese niño de mente retorcida, como si supiese que el pequeño estaba concibiendo un plan maligno y rebuscado para capturarle. “Vaya memez, si solo es un niño, ¿Cómo va a intentar manipular nada?”

– Anda, pasa. – suspiró al fin. Minki se levantó corriendo, y él fue tras él. Apagó las luces y se metió a su lado en la cama. – Pero a dormir ¿eh? Nada de moverse y patalear.

– Vale. – respondió el pequeño “Pataleas más tu” – Buenas noches.

– Buenas noches.

Minki se mantenía muy tieso, algo incómodo. Nervioso más bien. Se acurrucó al máximo contra su cuerpo intentando no moverse mucho.

– Hyung… – ¿seguiría despierto?

– ¿Que? – Si. Dudó unos segundos antes de preguntar.

– ¿Me abrazas?

Se giró y le abrió los brazos, casi inconscientemente, y volvió a cerrarlos tras su espalda cuando Minki se arrebujó entre sus brazos.

Baekho sonrió, demasiado dormido para plantearse si Minki era demasiado mayor para que le abrazase mientras dormían o no.

Podía olerle. Aún olía a bebé. No importaba cuantos años pasasen, seguía conservando ese aroma a inocencia y pureza que tenían los recién nacidos, esa aura tan tierna, la misma piel suave y el cabello fino como el pelaje de un cachorrito, como de peluche.

“Mi peluche…” Pensó antes de quedarse dormido.

Heeeeeeis!!! 
He estado un tiempo de baja… por decirlo de alguna manera, jeje Intenté con otro proyecto pero no funcionó y perdí un poco las ganas de escribir, pero bueno, el caso es que vuelvo a estar por aquí, dispuesta a seguir con esta adorable historia ^^ (aunque tampoco prometo publicar al ritmo de antes…)
Ahora como ya habreis visto hay un salto temporal, Minki ya tiene once años y acaba de empezar la secundaria, a partir de aquí se cruza con historias de otros personajes, Minhyun y JR serán protagonistas también, aparecerá Aron y más personajes nuevos, pero tranquilos, que nuestro bichito adorable seguirá estando siempre allí.

Muchas gracias por seguir aquí y disculpas por la espera. ¡Nos leemos! ^^