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ACTION: Capítulo 19

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Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Nu’est (grupo K-POP) RenMinhyunAronJR y Baekho

(Cada personaje narra en un color diferente.)

Capítulo decimonoveno

No sé cuánto tiempo debemos llevar entrenando, pero tengo la sensación que han pasado un montón de horas. Con Baekho entrenamos muy en serio, y aunque me hago el fuerte tengo el cuerpo dolorido de los golpes. Me van a salir un montón de moratones… Pero me anima que él debe de estar igual o peor que yo.
Min no ha parado de dedicarle sonrisitas a JR, ambos se han pasado el rato riendo y charlando, y no lo he visto mirarme en ningún momento. Me da rabia que se lleven tan bien. Vale, sé que Min también se lleva muy bien con Ren, pero no sé, no es lo mismo, Ren está con Baekho y no supone ningún peligro, pero JR…
¡Aaaarg! ¡Ya estoy emparanoiándome otra vez!
Estoy cansado y hastiado; de Baekho, de los entrenamientos, de no poder tener a mi chico para mí solo de una vez. ¿Hasta cuándo va a durar esto?
– Em… chicos, escuchad… ¿Sabéis que nos estamos quedando sin comida? Tal vez alguien debería ir a buscar…
Las palabras de Lime suenan como música en mis oídos. Por fin una excusa para acabar con esto. No voy a desaprovechar la oportunidad.
– ¡Ya voy yo!
– Vaya, ¿es que ya estás cansado? Aguantas muy poco…
– Eso tú. Si lo hago es porque te veo demasiado agotado como para pasarte un buen rato caminando y cargando comida.
– No empecéis otra vez, por favor… – Lime se apresura a detener nuestra nueva discusión. – Está bien que vaya Aron, no hace falta discutir por eso…
Perfecto, vía libre para escapar un rato. Pero no pienso hacerlo solo. Me acerco a Min y JR, que están examinando minuciosamente una pistola; a saber qué deben de estar mirando.
– ¡Min! Me voy a buscar más comida, que se nos está acabando. ¿Te vienes conmigo?
Sonríe ante mi idea y abre la boca para responder pero se detiene antes de pronunciar ningún sonido. Duda. ¿Por qué duda? Piensa durante unos segundos. ¡¿Qué rayos estás pensando, Min?!
– Yo… estoy un poco cansado, casi preferiría quedarme aquí…
¿CÓMO?
No sabría cómo definir la cara que se le ha quedado a Aron ante mi respuesta. Es una mezcla de incredulidad, decepción, incomprensión y… ¿tristeza? Me siento mal, no quería que se pusiera triste. Pero es que no quiero quedarme a solas con él. La última vez, si Ren no nos hubiera detenido, no sé yo hasta dónde habríamos llegado. Y yo no quiero. Con Aron no.
Vale, Aron, tranquilízate. Dice que está cansado. Y si dice que está cansado debe de ser porque  lo está. ¿Por qué debería mentirme? Es Min, mi Min, él no me mentiría. Claro, lleva mucho rato entrenando, es normal que esté cansado.
Respiro hondo y pongo mi mejor sonrisa.
– Tranquilo, llevaré yo la comida, tú no hace falta que cargues con nada.
– Ya… pero es que estoy entrenando con JR…
JR, JR… Sí, he visto que estás entrenando con JR, y que te lo pasas muy bien con él. ¿Es por eso que no quieres dar una vuelta conmigo? ¿Por estar con él? No, no puedo decirle esto. Mantén la calma.
– ¡Llevas un montón de rato entrenando con JR! Ya es hora de descansar un poco, ¿no? – Creo que he levantado demasiado la voz. Debo controlarme mejor. Suavizo un poco el tono y me giro hacia JR. – ¿No piensas lo mismo, JR?
Me mira un poco asustado y asiente sin decir nada. Genial, estoy quedando como el novio celoso. Pero es que lo estoy, y no lo soporto.

No insistas más, por favor. Me duele decirte que no. Me duele ver que te hago daño. Pero es que no puedo hacer otra cosa, lo siento.
Aron respira profundamente, intentando tranquilizarse. Y me mira fijamente esperando una respuesta. Mierda, no sé qué excusa poner ahora. Qué mal se me da mentir.
– Yo… es que yo no…
– Min, te quiero, y me muero de ganas de estar un rato a solas contigo. ¿A ti no te apetece estar conmigo?

Me rindo. Cuando me mira con estos ojos, cuando me pone esta voz dulce y tierna, soy incapaz de negarme.

– Claro que quiero estar un rato contigo…
Sus labios dibujan una enorme sonrisa y me abraza, pegando mi cuerpo contra su pecho. Y yo le correspondo el abrazo, tímidamente; no puedo hacer otra cosa.
Aron coge una enorme bolsa y nos vamos en dirección a sala frigorífica de dónde sacamos los alimentos. Queda un poco lejos de nuestro campamento, por lo que tenemos que andar un poco. Estoy un poco tenso, tengo miedo de que Aron intente algo. Lo miro; él sonríe contento. Me gusta verlo sonreír. No parece tener intención de hacer nada raro. Me relajo un poco.

Aron y Minhyun se alejan, casi parece que le arrastre. Pobre Min.
Sacudo la cabeza y suspiro.
Baekho, al haber perdido a su contrincante vuelve al lado de Ren y se sienta junto a él, observándole. Yo miro a Lime, sin saber muy bien qué hacer. Ella le da vueltas al arma en su mano de forma distraída. No creo que pueda conseguir esa destreza en uno o dos días, pero por intentarlo…
Le pido que me enseñe y ella me da cuatro nociones básicas sobre la postura y el agarre y luego empezamos a intercambiar golpes. Lentos y sin fuerza, pero precisos, aprendiendo poco a poco.
Nuestro guía vuelve a unírsenos, y al poco rato esto ya casi parece una pelea de verdad. Baekho y yo contra Lime. Pronto me doy cuenta de que molesto a mi compañero más que ayudarle, pero él no se queja, al contrario, se ríe cuando mi arma interfiere en la trayectoria de la suya, cuando chocamos entre nosotros, cuando tropiezo con sus pies y caigo al suelo.
No puedo evitar reírme, uniéndome a las carcajadas de Baekho. Lime ríe también. Ha sido patético. Y hacía demasiado que necesitaba algún motivo para reír.

– Des de luego tienes un don  innato para la lucha – suelta Baekho sin dejar de reírse.
– Y un sentido del equilibrio envidiable. – añade Lime.
– ¿Si verdad? – les sigo el juego – Yo no lo he dudado ni un instante…
Nos reímos aun más. Realmente no sé porque estoy riendo. Mi caída ha sido, ciertamente, cómica. Pero ¿hay para tanto? No, para nada. Solo es una excusa, una excusa para liberar toda la tensión de estos días de huir y escondernos, de todo este tiempo de  reclusión. Necesitábamos volver a reírnos.
Pasa el ataque y acepto la ayuda de mi compañero para levantarme del suelo. Tendré que empezaré a considerarle amigo además de compañero. Y es una consideración que nunca me tomo a la ligera.
De repente Baekho se gira buscando a Ren con la mirada.
– ¿Sigue dormido? – le pregunto preocupado de repente. Espero que no le hayamos despertado.
– Si, aun duerme.
– Estos sedantes son bastante potentes. Y tiene que recuperar cuatro días de sueño…
Sin duda estará aun unas cuantas horas durmiendo.
– Tardará aun en despertarse – supongo – ¿os parece si de mientras os comento algo que se me ha ocurrido?
Enseguida capto la atención de ambos.
Respiro hondo, intentando calmar los nervios. Siento en mi mano el peso del arma, el tacto del metal frío. Me agacho, preparado, fijando la vista en mi objetivo.
Y salto. Corro hacia él, enarbolando la porra dispuesto a atacar. Él se agacha, preparado, levanta junto a su pecho las manos desnudas, esperando mi ataque.
Y descargo el arma, la barra de metal desciende directa a su cabeza. Él se aparta, levanta una mano, coge el arma y esta se desintegra entre sus dedos. Retrocedo.
Un chispazo azul hielo, y una nueva porra entre en mi campo de visión directo a las costillas de JR. Este se gira, esquivando.
Saco otra arma de mi cinto en el momento en que el arma de Lime se desintegra. Antes de que las virutas de metal lleguen al suelo yo vuelvo a estar encima de él atacando, mas mi arma queda reducida a polvo también.
El nuevo ataque llega en forma de proyectil, un trozo de metal vuela en dirección a su cabeza, lo detiene con la palma desnuda, nuevo ataque por mi parte y en cuanto se gira a encararme otro proyectil impacta contra su espalda.
– ¡Eh! ¡Estaba con Baek ahora! – se queja.
Lime solo se encoge de hombros, con el cejo fruncido.
– ¿Y qué? ¿Cuando estés ahí arriba también les pedirás que se pongan en fila y ataquen uno a uno?
JR abre la boca para responder a eso pero no parece ocurrírsele nada porque vuelve a cerrarla con un “ya…”.
– Pues a mi me ha impresionado. – les digo – solo llevamos… ¿Qué? ¿Media hora? Realmente no creo que necesites un arma.
– No, ¿verdad? A mi también me pareció que sería más efectivo así.
– Solo tendrás problemas a distancia – interviene la chica. – Porque no creo que pueda detener una bala así…
JR se vuelve hacia ella, con una ceja levantada.
– Eres muy positiva ¿no?
– ¡Solo intento ayudar! – exclama ella algo avergonzada. JR rompe su máscara de sarcasmo y se ríe de su expresión.
– Lo sé, lo se… – la tranquiliza riéndose. – Baek, crees que podrías…
– Puedo intentarlo. – aunque sea realmente difícil – no prometo nada.
– Pues intentémoslo. – me sonríe.
Se aleja de mi, retrocediendo unos pasos y le hace una seña a Lime. Esta desenfunda su pistola.
– ¿Preparado?
Asiento.
Dispara, hacia las cajas, unos metros a mi derecha. Grito, mi voz envuelve la bala, la empuja. Consigo desviarla unos centímetros antes de que impacte en las cajas de madera.
– Vuelve a intentarlo. – me grita Lime un segundo antes de disparar de nuevo.
Empujo otra vez con toda la fuerza de mi mente, subiendo la tonalidad de mi grito.
Esta vez la he alejado un poco más. Pero no es suficiente.
Lo repetimos cuatro, cinco, seis veces, y si bien cada vez consigo retirarla más mis progresos no son suficientes.
– Creo que no estás suficientemente motivado – Suelta de repente Lime. Y apenas tengo tiempo de girarme hacia ella antes de que dispare, apuntando en dirección contraria, apuntando a Ren.

No. A Ren no.
Lo que suelto no es un grito, es un alarido desesperado. La bala frena en el aire, se detiene, y cae al suelo con un repiqueteo metálico.

¿Qué demonios haces loca? – el grito de Baekho retumba en mis oídos, potente como una tormenta de verano – ¡no vuelvas a hacer algo así! ¡NO VUELVAS SIQUIERA A APUNTARLE CON UN ARMA!
La fuerza de su voz me obliga a taparme los oídos. Cada una de sus palabras se clavan en mi mente y el grito tiene un timbre extraño, como si saliese de un abismo profundo.
A mi lado Lime chilla. Me giro a mirarla y veo como, con los brazos pegados al cuerpo y la espalda arqueada se estira hasta levantarse unos centímetros del suelo.
Con los ojos como platos miro a Baekho, cuyo rostro descompuesto es la cara misma del odio y la rabia. Tengo que detenerle.
– ¡Basta! – le grito – ¡Detente Baekho!!! – Corro hacia él, intentando ignorar la voz que me taladra. – ¡Para! ¡Para!
Le empujo hacia atrás, abrazándole, cualquier cosa para que se calme. Y al fin deja de gritar. Parpadea y cierra la boca, pero sigue mirando a Lime con ojos asesinos.
Me aparta de su lado y se acerca al rubito para sentarse a su lado, acariciándole el pelo con aire protector.
Oigo gritos. Ruido. ¿Qué pasa? Lentamente ese grito sin palabras me saca de mi inconsciencia, ese grito… lo conozco, conozco esa voz, es Baekho. ¿Qué está pasando? ¿Estoy soñando? Hago un esfuerzo por abrir los ojos pero no quieren hacerme caso
De repente el grito cesa, oigo otra voz… ¿El loco? Y alguien se sienta a mi lado, abrazándome y acariciando mi pelo con delicadeza…
Por fin puedo abrir un poco los ojos, parpadeo para enfocar y confirmo mi teoría, era Baekho.
Me acomodo mejor entre sus brazos y le sonrío sin dejar de observarle, realmente es el hombre más guapo del mundo.
-Baekho… ¿Qué ha pasado?
– Nada Rennie, sigue durmiendo.
– Vale…
Me acaricia el pelo con sus manos. Tiene unas manos muy fuertes, y grandes… Me siento seguro, y cálido… Su cuerpo es cálido.
Me pego aun más a él y oigo como tararea una canción. Que agradable, hacía años que no me sentía tan bien. Pasaría así toda mi vida, entre sus brazos, oyéndole cantar para mí… Nunca me había fijado pero huele bien, amargo y dulce a la vez, grabo ese olor en mi memoria y dejo que su voz me acune suavemente. Y por fin, después de mucho tiempo, puedo cerrar los ojos sin necesidad de drogas ni sedantes, solo su voz y la calidez de su pecho.

Yo me acerco a Lime, que ha caído de rodillas al suelo en cuanto la voz de nuestro enamorado guía ha dejado de sostenerla.
– No quería matarle. – murmura con la voz rota cuando me acerco a ella. – ni siquiera le hubiese tocado. No le apuntaba a él…
Suspiro, porque aunque sé que dice la verdad y no intentaba hacerle daño no puedo considerar la reacción de Baekho como desproporcionada. Porque él realmente le ha visto morir en ese instante.
– Esta bien – la tranquilizo agachándome a su lado – Ya sé que no intentabas matarle, pero mejor no vuelvas a intentar algo así ¿vale?

Ella traga saliva visiblemente nerviosa y asiente. Le ofrezco mi mano para levantarse, pero la ignora y se pone en pie ella sola.
– Em… Gracias – murmura – por salvarme. Por calmarle.
Sonrío, en parte para tranquilizarla, en parte porque sus palabras me parecen graciosas. ¿Cuántas veces me ha “calmado” Baekho a mi?
– No me des las gracias por eso. – le respondo quitándole importancia. – Después de lo que has hecho tu por nosotros no tendría sentido.
Su reacción es extraña. Asiente, aunque no muy convencida, y murmura de forma casi inaudible “no quiero deberte nada”, antes de alejarse con paso decidido entre la oscuridad de almacenes.

Creo que la hemos asustado de verdad.

Pasamos todo el camino hablando de trivialidades, de vez en cuando suelta un comentario romántico que me hace sonrojar, e intento disimularlo sin demasiado éxito. Luego entramos a la sala frigorífico y nos ponemos a husmear en los estantes para decidir qué nos llevamos. Cuando tenemos la bolsa llena salimos de allí y reprendemos el camino de vuelta a la base. Estoy contento porque no ha pasado nada.
– Min… espera.
Aron se ha detenido, deja caer la bolsa en el suelo y me agarra del brazo para impedirme seguir andando. Mierda, creo que he cantado victoria demasiado rápido.
– ¿Q… qué? – pregunto dudoso.
Me mira con una sonrisa seductora. Mierda.
– No querrás que volvamos ya, ¿verdad? Ahora que por fin hemos conseguido estar solos… Sin que nadie nos moleste…
– Yo…
No me deja terminar la frase, me calla presionando mis labios con los suyos e introduce su lengua en mi boca con brusquedad, para encontrarse con la mía y acariciarla frenéticamente.
No, no quiero. Detente.

Sólo el tacto de sus labios me hace desear más. Es como una droga para mí. Nunca dejaría de besarlo.
Pero no me corresponde el beso. Tira un poco la cabeza hacia atrás para alejarse, pero yo coloco una mano en su nuca y se lo impido. ¿Qué le pasa? ¿No quiere besarme? ¿Por qué?
Vacila un poco, pero al fin siento su lengua acariciando la mía. Lleva sus manos a mis mejillas y me acerca a él, para pegar nuestros cuerpos y profundizar el beso. Sonrío entre nuestras bocas. El beso es tan pasional como de costumbre, tenía miedo de que hubiera cambiado algo entre nosotros. Veo que no.
Cuelo mis manos debajo de su camiseta para acariciar la suave piel de su espalda. Él gime al sentirlo. Sin romper el beso lo tumbo bocarriba en el suelo de forma que yo quedo encima de su cuerpo. Acaricio su tripa y voy subiendo hasta su pecho.
– Mmmmng…
Parece que quiere decir algo pero con mi lengua en su boca lo tiene difícil. Y necesito demasiado este contacto como para dejar de besarlo. Se remueve bajo mi cuerpo. De pronto agarra mis brazos con sus manos y los separa de su cuerpo, para impedir que siga acariciándolo. Me empuja y separa nuestras bocas. Ambos jadeamos en busca de aire.
– Aron, detente. No quiero.
Está serio. ¿Que no quiere? ¿No quiere que lo bese? ¿No quiere que lo toque? ¿Por qué? No lo dice en serio, ¿verdad? No, debe de estar bromeando.
– ¿No quieres…? – le digo en un tono seductor. – A lo mejor necesitas que yo te convenza…
– ¡No…!
Vuelvo a besarlo sin dejarlo hablar. Intenta empujarme con sus brazos pero se los cojo con mis manos y se los inmovilizo contra el suelo. Patalea un poco sin demasiado éxito. Soy mucho más fuerte que él y este juego me divierte. Suelto una de sus manos para poder usar la mía para acariciar su mejilla. Es tan suave…
De pronto algo golpea con fuerza mi mejilla. Me incorporo sorprendido y abro los ojos. Min me mira fijamente con el ceño fruncido, los ojos llorosos y una mano alzada, la mano que acaba de golpearme. No lo entiendo. ¿Por qué?
Me empuja para echarme a un lado y no me resisto. Cuando ha logrado quitarme de encima de su cuerpo se levanta, se pone bien la ropa, se aleja un par de pasos y respira hondo. Yo lo miro incrédulo. Él se gira sin ser capaz de mirarme a los ojos.
– Yo… lo siento. No quería golpearte. Es que… no me apetece. Lo dejamos por otro día, ¿vale? Será mejor que volvamos con los demás.
Empieza a caminar con dirección al campamento, sin esperarme y sin mirar atrás. Y yo me acaricio la mejilla enrojecida, aún sin creerme lo que acaba de pasar. Era verdad que no quería. No quería mis besos ni mis caricias. Y yo he intentado forzarlo, creía que no lo decía en serio. Me siento fatal por ello. Pero es que creía que él deseaba estar conmigo tanto cómo lo deseo yo. Veo que no es así. Es cierto que algo ha cambiado entre nosotros, está claro que ya no le gusto como antes. No me ama con la pasión con la que lo amo yo. Nada volverá a ser como antes, se ha acabado. Siento como si me quemaran el corazón.
Se me humedecen los ojos. No, no voy a llorar. No delante de él.
Me hago el fuerte y me levanto. Cojo la mochila del suelo y sigo a Min. Camina despacio y lo alcanzo pronto. Me pongo a caminar en silencio sin atreverme a mirarlo, avergonzado por lo que ha pasado.
Él tampoco dice nada pero sí me mira. Y me sonríe. Otra vez su preciosa sonrisa, como para decirme que todo va bien, pero con una pizca de tristeza en sus ojos que antes no estaba. No, nada va bien. ¿Qué te ha pasado, Min? ¿Qué ha cambiado? No me atrevo a preguntárselo porque tengo miedo de la respuesta. Así que seguimos andando en silencio hasta llegar a la base. JR se acerca a recibirnos.
– ¿Cómo ha ido?
– ¡Genial! Traemos un montón de comida – responde Min sonriendo, como si nada hubiera pasado.
JR le susurra algo al oído y él suelta una carcajada. Lo que me faltaba. Ambos van a sentarse juntos contra una pared.
¿Por qué le haces caso a JR? ¿Por qué a mí no? ¿Es por él, pues? ¿Por eso ya no me quieres cómo antes? En cada sonrisa que le dedicas a él siento como si me arrancasen una parte de mi corazón. Y duele horrores.

Vuelven Minhyun y Aron, y es evidente que ha pasado algo entre ellos. Por la forma en que Minhyun sonríe casi histérico y corre a esconderse detrás de JR, por la forma en que Aron frunce el cejo y les fulmina a ambos con la mirada. ¿Ya no son la parejita apasionada de antes? Pues no voy a quejarme, si no tengo que ver como se meten la lengua hasta la campanilla tanto mejor.

Y aun así no puedo evitar compadecerme del enano, porque sé lo que estaría sufriendo yo si Rennie le sonriera a otro como Minhyun se comporta con JR. Aunque mi relación con Ren sea muy distinta, puedo comprenderlo.
Y… ¿Cuál es mi relación con Ren?
Le observo dormir entre mis brazos, y no soy capaz de extraer ninguna conclusión, solo sé que es precioso.
Así dormido, con los ojos cerrados y esa expresión de placidez parece un niño, un niño abrumadoramente hermoso. Incluso con los moratones, cicatrices y costras dispersos sobre su piel. No hay nada que pueda hacer palidecer su belleza.
Resigo con mis dedos la costra de su frente, allí donde se golpeó cuando mi voz le tiró al suelo para que Minhyun pudiese disparar, cuando él me creía muerto. Aun tardará unos días en irse, eso si no deja cicatriz. Espero que no. Ya tiene demasiadas cicatrices. Bajo mis manos a sus muñecas, donde las marcas de los grilletes son perfectamente visibles. No se irán nunca. Por más años que pasen, esta marca es permanente. Pero no es la peor de todas. Por debajo de todas las marcas de su piel hay una marca más profunda, una marca que no es visible, pero que se siente, una marca que todos nosotros tenemos, que nos hace diferentes a los demás y que nos une. Nunca borraremos eso. Aunque consigamos salir de aquí. Eso lo tengo muy claro, pero… ¿Dejara de doler algún día? Si conseguimos salir, si saco a Rennie de este sitio de pesadilla, si volvemos a retomar nuestras vidas y dejamos de sentirnos como objetos. ¿Podremos dejar de sentir ese vacío?
Sacudo la cabeza y acaricio otra vez su pelo platinado.
Como sea, no quiero pensar en eso ahora. Viéndole dormir tan relajado lo único que quiero es tumbarme a su lado, cerrar los ojos y abrazarle fuerte, muy fuerte, y quedarme dormido junto a él.
Así que les digo a mis compañeros que estoy cansado, y como todos tienen tantas ganas como yo de hacer nada decidimos dar por concluido este día.
Comemos algo de la bolsa de provisiones y nos despedimos sin muchos ánimos.
Lime ha regresado hace unos minutos y parece sentirse incomoda cerca de mi. Minhyun no quiere ni mirar a Aron y éste no aparta de él la mirada asesina.
Desde luego este ambiente tenso es agotador. Suspiro y les doy las buenas noches a todos. Me tumbo junto a mi rubito y le abrazo, y aunque está profundamente dormido me devuelve el abrazo y se acurruca junto a mí.
No necesito nada más para ser feliz.

Asco de día. Estoy cansado de entrenar, de que el tonto ese del pelo rubio me grite porque no estoy concentrado, de que la chica del pelo azul me diga que si quiero aprender debo ponerme en serio… De que Min pase olímpicamente de mí y esté sólo pendiente de JR. Le hace más caso a Ren, que está dormido, que a mí. ¿Cómo voy a concentrarme así? No ha vuelto a hablarme desde que volvimos de buscar comida. Debe de estar molesto por lo que pasó, y harto de mí. Me siento fatal.
Baekho propone irnos a dormir ya, y yo no podría estar más de acuerdo con él, estoy asqueado, lo único que quiero es irme a dormir…  Al menos así no voy a verlo y no voy a sentir que me ignora. Ojos que no ven, corazón que no siente; o al menos eso dicen.
Me retiro hacia dónde están los colchones y me tumbo en ellos, de espaldas a los demás. Cierro los ojos con fuerza intentando alejarme de allí, al menos mentalmente. Ya no lo soporto más.
Por fin un poco de tranquilidad…
Al poco rato noto algo que se abre paso entre mis brazos y se acomoda contra mi pecho. Calor humano. Reconozco su tacto y su olor. ¿Pero qué…? Abro los ojos y veo a Min pegado a mi cuerpo. Es más alto que yo pero está hecho una bolita y parece querer esconderse entre mis brazos. Tiene los ojos cerrados y una expresión de tranquilidad. Ahora sí que no entiendo nada.
– ¿Min?
Abre los ojos de golpe y me mira sorprendido. Se ruboriza y tarda un poco en reaccionar.
– Yo… perdona, no quería despertarte.
– No estaba dormido.
– Ah…
Debo decir algo. Debo disculparme. Decirle que me importa. Que le quiero. No me salen las palabras, parezco idiota. Finalmente es él el que empieza a hablar, no sin antes dudar un poco.
– Aron… Siento mucho lo de antes. No quería pegarte… Lo siento, de verdad…
Con una mano me acaricia suavemente la mejilla que me golpeó; de forma muy dulce.
– Soy yo quien debe disculparse. Tú no querías, y yo te forcé. Me siento fatal…
– No importa… Ambos nos hemos equivocado, ¿verdad? ¿Te parece si lo olvidamos? Como si nunca hubiera pasado.
– Por lo que a mí respeta, ya está olvidado.
Me sonríe dulcemente. Me pierdo en la forma de sus labios, que pronto se curvan para pronunciar esas dos palabritas que saben a gloria:
– Te quiero.
Y me besa. Con lengua, con pasión. Con un ritmo dulce, lento y tremendamente agradable. Tengo la sensación de que pasan minutos y más minutos mientras me pierdo en el tacto de sus labios.
Cuando se separa de mí boca se acurruca contra mi pecho y cierra los ojos. Pronto noto como su respiración se vuelve monótona y rítmica. Me encanta verlo dormir. Me encanta que esté entre mis brazos. Me encanta seguir notando el sabor de su lengua.
“Te quiero”, me ha dicho. No es la primera vez que me lo dice, pero había algo extraño en sus ojos. Como si estuviera ocultándome algo. ¿De verdad me quiere? Prefiero pensar que dice la verdad. Me dolería demasiado que me mintiera. Demasiado…

Miro a Baekho, abrazando al pequeño Ren, acunándole contra sus fuertes brazos. No muy lejos Minhyun y Aron duermen hechos un lío de brazos y piernas, imposible saber dónde termina uno y empieza el otro. Siento una punzada en mi corazón que reprimo enseguida.
Lime está tumbada también con los ojos cerrados, pero no duerme. Está inquieta des que Baekho la ha atacado. ¿Será por miedo? ¿Culpabilidad? Me ha costado convencerla de que intentase dormir, y algo en su mirada me hace pensar que esta aparente tranquilidad empieza a resquebrajarse. Hemos pasado estos cuatro días en nuestra pequeña burbuja de calma, pero fuera nos buscan, esto no va a durar para siempre, tenemos que irnos de aquí.
Irnos, “volver a casa” ¿Volver a donde?
Veo morir a mi madre de nuevo. La sangre, la oscuridad, más sangre y sus gemidos agonizantes. Y más sangre, roja, caliente…
Abro los ojos, me aguanto la cabeza y me concentro en respirar. Otra vez no Jonghyun, ora vez no…
La permanente oscuridad de este sitio no ayuda mucho, pero me concentro en la débil luz del farol, amarillenta y parpadeante, y me relajo poco a poco.
¿Donde ir? No lo sé, no pensare en ello hasta que esté fuera, de todos modos ¿quién sabe si lo conseguiré?
Con un último vistazo a mis compañeros apago la luz y me tumbo a dormir sobre el colchón, echándome una manta por encima.
Acurrucado y acochado, como si volviera a estar en casa.

Abro los ojos sobresaltado. Está todo oscuro. El farolillo que había dejado al lado del colchón se ha apagado. ¿Me he dormido? Entonces… ¿Lo de que Min haya venido a dormir conmigo ha sido sólo un sueño?
Algo se remueve entre mis brazos. Su cuerpo delgado sigue junto al mío, frunce el ceño en sueños y me abraza con fuerza. No, no ha sido un sueño. Bueno, de hecho sí. Estar aquí con mi chico es mi mejor sueño hecho realidad.

 

SHIROKO KUROKO AOIKO

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ACTION: Capítulo 18

action18

¡Hola! Antes de empezar queremos decir algo importante. Sabemos que ya estamos en sábado, pero nuestra idea era publicar este capítulo el viernes porque era 15 de mayo. ¿Y qué tiene de especial el 15 de mayo? Pues toda buena L.O.Λ.E. debe saber que hace un año exacto que NU’EST debutó. Con sólo un año estos chicos ya nos han demostrado que son maravillosos. Por esto queremos dedicar este capítulo de forma especial a tod@s l@s L.O.Λ.E.s, ¡porque seguiremos apoyando a NU’EST con todas nuestras fuerzas!

Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Nu’est (grupo K-POP) RenMinhyunAaronJR y Baekho

(Cada personaje narra en un color diferente.)

Capítulo decimoctavo

¿En serio Ren está hablando con Baekho? ¿De verdad le ve? Min y yo estamos totalmente desconcertados. Habrá que decírselo, ¿no? Y como mi chico no parece tener intención de dar el paso me decido a romper el hielo.
– Esto… Ren, allí no hay nadie. Baekho no ha vuelto todavía.
Me mira incrédulo, con cara de no entender de lo que le estoy hablando.
– ¿Pero qué dices? ¿Es que no lo ves? Esta allí.
– No es cierto, aquí sólo estamos nosotros tres.
– Tiene razón, rubia. ¿Qué es lo que ves?
Por fin Min sale en mi ayuda. Se lo agradezco, porque tal y como Ren me mira no creo que pueda convencerlo yo solo. Nos hace una mueca reprochante.
– ¿No tenéis nada mejor a hacer que tomarme el pelo? Baekho, quieren que crea que estoy loco, ¿has visto cómo se aburren?

Vaya par de tontos, ¿cómo no va a ser él? Es Baekho. Es él. Su sonrisa cálida, su pelo rubio medio despeinado, esos ojos oscuros, sus labios… Esos labios apetecibles que me muero por probar. ¿Si voy allí y le beso se creerán que es real? Aunque no sé cómo se lo va a tomar, a lo mejor no quiere todavía…

¿Que le tomamos el pelo? Genial, sigue sin creernos. Incluso empiezo a dudar de que sea cierto lo que nos dice. ¿En serio se supone que tengo que creerme que ve fantasmas? A lo mejor le incomodaba la conversación y no se le ha ocurrido nada mejor para desviar el tema. Sí, puede que sea eso. Lo veo más razonable que el hecho de que realmente vea a Baekho.
– ¿Qué? ¡Pero si eres tú el que nos está tomando el pelo! ¡No finjas que ves cosas que no están!
– ¡No finjo nada! Baekho, ¿por qué no dices algo?
¿Hasta cuándo va a durar con esto? Se está pasando, y está empezando a mosquearme.
– ¿Cómo va a hablarte alguien que no está? Vamos, déjalo ya, no tiene gracia.
– Estás empezando a preocuparme… ¿En serio estás viendo a Baekho?
Min sí parece preocupado de verdad. Él y Ren se han hecho muy amigos, mi chico siempre adivina lo que pasa por su cabeza. Si él está tan asustado puede que sea verdad que Ren no está fingiendo.
– ¿Co… cómo no voy a verle? Está allí…
Ren parece cada vez más asustado. Vale, lo admito, me equivoqué, no está fingiendo. Me siento mal por haber pensado que nos tomaba el pelo. Debemos demostrarle que Baekho no está.
– Allí no hay nadie y te lo demostraré – me levanto y me pongo delante de Ren, más o menos en el lugar donde supuestamente está Baekho. – A ver, ¿dónde ves a Baekho? ¿Por aquí?
– Em… un poco más a la derecha… ¡A mi derecha, no a la tuya! Un poco más para atrás…
– ¿Aquí?
– Sí, estás justo delante de él… ¿Pero qué pretendes…?
Perfecto. Levanto las manos y las sacudo con fuerza, dando puñetazos en el aire en el lugar en el que “está” Baekho. Evidentemente mis manos no chocan contra nada porque allí no hay nada. Me giro hacia Ren, que me mira con los ojos abiertos.
– ¿Ves?
– Pero… yo…

No le salen las palabras, empieza a balbucear incoherencias, asustado. Ahora me da pena.

No. No puede ser. ¿Qué está pasando? Joder, ¿de verdad no hay nadie allí? ¿Y por qué yo le estoy viendo? ¡Yo le veo! Es tan real… ¡¿Cómo puede ser?! ¿Me estoy volviendo loco? ¿Me voy a morir? No quiero morir todavía, tenemos que salir de aquí, ¡ni tan solo he besado a Baekho aún! Tengo miedo… vuelve Baekho ya, vuelve y dime que todo va a estar bien, que no estoy mal de la cabeza.

No acabo de entender lo que está pasando, pero nunca había visto a la rubia así. Parece totalmente desconcertado. Y yo también lo estoy.
– ¿Tenías una alucinación? ¿Sigues viéndole?
Ren asiente con la cabeza. Debe de ser muy extraño eso de ver algo que no está. Nunca me ha pasado. Y sólo con pensarlo me entran escalofríos. ¿Por qué le está pasando esto? No lo entiendo, y me estoy asustando. A lo mejor no es la primera vez.
– ¡¿Cómo puede ser que tengas alucinaciones?! ¿Has tenido alguna más a parte de esta?
– ¡¿Cómo voy a saberlo?! ¡Para mí es real!
Tiene razón, es lógico. A veces tengo la sensación de que debería pensar antes de decir las cosas. No tenemos forma de saberlo. Pero tenemos que descubrir el porqué. Joder, me estoy poniendo nervioso.
– ¡Mierda! ¿Por qué te pasa esto? ¿Puede ser por algún golpe que te hayas dado en la cabeza? ¿Te has tomado alguna pastilla rara sin fijarte en los efectos secundarios?

– ¡Y YO QUE SÉ!
Se rasca la cabeza con furia, parece al borde de un ataque de nervios. No sé qué podemos hacer. ¡No sé qué hacer, joder! ¿Cómo se supone que debo solucionar esto? Si es por culpa de algún tipo de daño neurológico tendremos un problema muy grave.
– Yo… me suena haber oído en clase que a partir de las 100 horas sin dormir’ acostumbran a aparecer alucinaciones. Puede que sea eso…
Se me iluminan los ojos al oír la explicación de Aron. ¡Falta de sueño, claro! Tiene sentido. Respiro hondo, eso me deja mucho más tranquilo. Tiene fácil solución.

– ¿Si? No lo sabía. ¡Un motivo más para que te duermas de una vez!
– Oh, sí, claro, estoy súper relajado ahora mismo como para ponerme a dormir, ¿no te jode?
Vale, tiene razón, es cierto que no lo veo como para echarse una siesta, pero ¿qué vamos a hacer sino?
– Por lo menos podrías intentarlo…
– Sí, y así nosotros terminamos lo que empezamos antes…
¿CÓ-MO? No puede ser que haya vuelto a sacar el tema. No puedo creer que piense en eso en un momento como éste. En un segundo noto mi cara arder de nuevo. ¿No hay algún lugar en el que pueda esconderme? Muero de vergüenza.

Me encanta ver a Min sonrojado. En serio, es lo más adorable que he visto en mi vida. Debo reprimir las ganas que tengo de morderle los labios de nuevo. No, no, no, cálmate, no es momento para pensar en esto. Estábamos hablando de cosas serias. Tengo que controlarme.

– ¡Cállate de una vez! ¡No es momento de hablar de eso!
Al fin Min consigue articular alguna palabra, no le ha sido fácil. Aunque haya sido para gritarme. Y tiene toda la razón del mundo, pero es que no he podido evitarlo.

 – Lo siento, tienes razón… – respiro hondo y vuelvo a centrarme en el tema. – De verdad, Ren, deberías intentar dormirte…
– ¡Ya os he dicho que no!
¿Cómo puede ser tan testarudo?

Se oye un ruido y los dos dirigen su mirada hacia el lugar donde Baekho y los otros han de volver. Unas figuras se acercan lentamente. La mujer me es familiar… ¿Mamá? ¡Es mamá! Voy a levantarme corriendo pero esta vez paro a tiempo. No puede ser. Ren, céntrate. Estamos en almacenes, no en casa. Mamá no está aquí, está muy lejos. Pero la mujer no desaparece, no puedo quitar mis ojos de ella y de la niña lleva de la mano. MiNa.
Cierro los ojos con fuerza. No es real, no es real. Céntrate Ren, allí no hay nadie, nadie. Ellas están lejos, muy lejos. Estas encerrado aquí, no en casa. Son imaginaciones. No son reales.

Al regresar al “campamento” lo primero que me llama la atención es que Ren vuelve a estar despierto. ¿Por qué demonios esos dos no han ido con más cuidado de no despertarle? Con lo que me había costado…
Pero enseguida me doy cuenta de que algo no va bien. Clava la mirada en algún punto detrás de mí y al instante sacude la cabeza sosteniéndola con las manos. Los otros dos le miran preocupados, intercambian miradas angustiadas, luego nos miran a nosotros. Algo no va bien…  
Me acerco corriendo hacia él, preguntándole que le pasa, intentando abrazarle, pero su reacción me sorprende. Se aparta, asustado, enredando los dedos con fuerza en su cabello, al borde del colapso.
– ¡Aparta! – Me grita – ¡No eres real! ¡No existes!
¿Qué? ¿Qué le pasa? ¿Qué está pasando aquí?
– Ren… sí está. – Le responde Minhyun – Está teniendo alucinaciones por la falta de sueño. – me explica a mí.
Ren levanta la vista a mirarme, alarga la mano para tocar mi brazo, como para asegurarse de que estoy ahí.
– ¿Está aquí de verdad? – le pregunta temeroso a Minhyun. Éste asiente, y Ren salta a mis brazos sollozando, agarrándome con fuerza.
Le abrazo también, preocupado.
– ¿Dices que es por el sueño? – le pregunto a Min.
– Eso creemos – me responde encogiéndose de hombros.
– ¿Pero no se había dormido?
– Lo fingió.
– ¡Ren! – le reprocho. ¿Cómo que lo fingió?
– No quería preocuparte… – susurra con un hilo de voz.
– ¿Y crees que así no me preocupas?
– No quiero dormir.
– Pero… – niega con fuerzas, con la cabeza enterrada en mi pecho. Le agarro por los hombros y le separo, obligándole a mirarme.  – Te prometí que te sacaría de aquí sano y salvo, pero ¿cómo voy a protegerte si tú mismo insistes en hacerte daño? – No responde, solo baja la mirada avergonzado. – Vamos a dormir ¿vale?
– No quiero dormir… – sigue testarudo.
– No te lo estoy preguntando. – Insisto. – ¿No te das cuenta del daño que te haces así?
– ¡Es que no puedo! – se separa y se abraza a sí mismo. – Si cierro los ojos tengo pesadillas. Imagino que llegan y que nos cogen, que os matan uno a uno y que yo me quedo inútil en un rincón sin poder moverme, sin poder hacer nada para ayudaros. Veo cómo te disparan, como hace unos días, no puedo… – la voz le tiembla, se tira del pelo con fuerza y mueve los ojos ansiosos a todas partes. Suspiro y le abrazo con fuerza.
– Está bien, todo está bien. Estoy aquí… – le susurro a oído. – No nos pasará nada. Pero necesitas dormir.
– Creo que si después de cuatro días no se ha dormido será difícil… – murmura JR a mi espalda.
Sé que tiene razón, pero si no lo intenta seguro que no lo conseguirá. Aron parece encontrar la solución, y me maldigo a por no habérseme ocurrido a mí antes.
– Igual encontramos alguna clase de somnífero.
– No voy a tomarme un somnífero. – Insiste. Voy a replicarle, pero la respuesta de Minhyun parece alarmarle.
– ¿Quieres que te lo dé yo? – Ren le mira asustado, ¿de qué va esto?
– No te atreverás.
– Que te crees tú eso. – Le mira con suficiencia, ¿puede alguien explicarme de qué va esto?
Mientras yo intento descifrar el significado de su disputa JR vuelve a interrumpir.
– ¿Chicos, tenemos somníferos?  
– No – respira Ren aliviado.
– Creo que lo único que tenemos son las jeringuillas de los sedantes. – Murmura Aron.
– Podría servir.
– ¿En serio vais a sedarme? – exclama incrédulo.
– Ahora mismo haría lo que fuera con tal de que te durmieras – le respondo firme. – Lo necesitas, aún si es sedado necesitas dormir.
Desvía la mirada incómodo, pero puesto que los demás parecen estar de acuerdo con la idea Aron se acerca a la mochila y busca la caja que cogimos.
– ¿Quién va a hacerlo? – pregunta sosteniéndola en el aire.
Nadie responde. Una cosa es clavársela a un guardia a media batalla, a Ren… me da miedo hacerle daño. Al final Lime suspira y la coge.
– Ya me encargo yo.
– Sí, claro, que lo haga Lime, que ya tiene experiencia – responde Ren sarcástico. – ¿Te enseño dónde está la vena o te acuerdas de la última vez…?
Lime le ignora y se arrodilla a nuestro lado.
– ¿Preparado? – le pregunta.
Ren niega, asustado, y me mira aún suplicante de que sea yo el que diga que no.
– Lo necesitas – insisto.
– Pero me sentiré un inútil si me pongo a dormir ahora.
– Tienes que descansar. Te prometo que no haremos nada hasta que despiertes.
Le respondo a Lime asintiendo y ella le pincha con estudiada facilidad.
– No quiero ser un carga… – insiste aunque los ojos ya se le cierran.
– No lo eres – le respondo abrazándole cuando se desvanece entre mis brazos. Le beso la frente y añado para mí. –  Eres lo único que me impulsa a seguir.

Y después el loco soy yo, espero que se le pase pronto, sino terminaremos formando un precioso dueto en cualquier hospital psiquiátrico… en fin.
Espero unos segundos a que se calme el ambiente y todos se relajen y vuelvo a llamarles la atención para centrarnos otra vez en los temas importantes, que ya parece que estemos de vacaciones.
– ¿Nos explicas lo que has visto Baekho?
Me mira unos instantes, ubicándose, luego asiente y rebusca en sus bolsillos para sacar un lápiz y un trozo de papel que extiende sobre el suelo.
– A ver, esto es el edificio – empieza trazando un rectángulo y unas cuantas líneas sobre la hoja.
– Qué bien dibujas… – comenta Aron sarcástico.
– ¿Prefieres ir a mirarlo por ti mismo? – responde envarándose. Vamos, ¿es que tienen que pelear por todo?
– Ya me callo – responde Aron después de unos segundos de enfrentamiento visual, reconociendo que tiene las de perder. Baekho sonríe, satisfecho.
– Mejor. – Aron se envara, sacando pecho, pero por suerte el otro le ignora y sigue hablando. – Estamos aquí, aquí están las escaleras por donde entramos, y aquí las puertas principales. – Va marcando, al decirlo, cada uno de los sitios. – No está lejos pero solo se pueden abrir las puertas desde la sala de controles, aquí.
– Entonces hay que llegar a la sala de controles. – Interrumpe Minhyun.
– Sí – asiente nuestro guía. – Pero eso está en el piso superior, hay muchísima vigilancia allí.
– Lo comentaste… – recuerdo. – ¿Qué opciones hay?
– Bueno, no podemos subir por la escalera principal, eso está claro, así que hay que encontrar otra manera de subir. Hay varias entradas digamos… más discretas, aquí, aquí y aquí – marca de nuevo sobre el improvisado mapa. – Seguro que hay más, tengo que buscarlas.
– Hay un par más por aquí – añade Lime señalándolas – pero si yo las conozco los demás guardias también, estarán vigiladas – admite resignada.
– Bueno, así las descartamos – le respondo animándola. Después de todo lo que ha hecho solo faltaría que se sintiese inútil…
– Mmm… – sigue Baek mordiendo el lápiz distraídamente – ¿De los tres que he dicho yo tu conocías alguno? – le pregunta a Lime aún con el lápiz entre los dientes.
– Éste me suena – responde Lime señalando el improvisado mapa – pero los demás no los conocía.
– Entonces podemos suponer que no estarán vigilados.
– ¿De los otros dos a ti cuál te parece mejor opción Baek?
– Éste – responde sin dudar señalándonoslo.
– Pues parece que está más lejos – observo yo.
– Sí, pero los pasillos por los que tendríamos que pasar son más directos y menos concurridos – nos explica. – De todos modos buscaré más por la zona, ninguno de los dos es una gran opción…
Vuelve a meterse el lápiz en la boca y se hace el silencio.
– ¿Y los niños?
Baekho se sorprende al oír eso y pone una mueca.
– Ah. ¡Ya no me acordaba! – exclama. – Su habitación está por aquí – marca otro punto en el mapa, al otro lado de todas las marcas anteriores.
– Está lejos – murmuro.
– Al otro lado – responde él
– Pues adiós factor sorpresa. Si tenemos que ir primero a por los niños… No sé, habrá guardias, saltaran las alarmas, y volveremos a estar con lo mismo…  
– ¿Creéis que habrá mucha vigilancia en su habitación?
– Depende de si creen que iremos a por ellos.
– En teoría no sabemos que existen.
– En teoría no deberíamos haber podido salir de nuestras celdas.
La respuesta es obvia, no tenemos ni idea. Miro a Lime preguntándole con la mirada su opinión al respeto. Ella se encoge de hombros.
– No creo que haya muchos guardias, se supone que vuestra prioridad es escapar, centrarán sus fuerzas en las puertas y la sala de controles. Tal vez hay alguien pero… no muchos.
Entonces está claro, primero los niños, que podemos recoger sin llamar la atención, luego la sala de controles, donde seguro hay guardias esperándonos y de donde no será fácil entrar ni salir, y por último, las puertas, que estarán abiertas esperándonos.
Todos suspiran al llegar a esta parte del plan, que aunque sea abstracto y para nada definido es lo único que todos tienen realmente claro. Yo prefiero no pensarlo mucho y cruzo una mirada cómplice con Minhyun, a ninguno de los dos nos espera nada afuera.
Sabemos que va a ser peligroso, pero no queremos ni pensar en la posibilidad de fallar.
Baekho nos muestra nuevos pasillos y escondites, siempre añadiendo que hay más que tiene que buscar, y un par de veces se propone la opción de dividirnos para ir más rápido, unos a por los niños, otros a abrir las puertas, pero lo descartamos apenas se propone, tenemos que permanecer juntos.
Otro punto importante y que nos recalca Lime varias veces es que no estamos solos, que algunos guardias están de nuestra parte, que forman un grupo secreto al que pertenecen, entre otros muchos (no soy optimista respecto al número), ella y Nara, la guardia que nos ayudó arriba en “jaulas”. Queremos contar con ellos, pero puesto que no podemos contactarles no podemos estar seguros de qué van a hacer.
– De todos modos – añade Aron después de varias de discusiones sobre los pros y contras de pasillos y escaleras que ninguno de nosotros ha visto – vayamos por donde vayamos encontraremos guardias ¿no?
– Seria demasiada suerte que no… – le responde Minhyun con una risita algo histérica.
– Entonces tenemos que prepararnos para eso. Aquí tenemos armas, pero tenemos que aprender a usarlas. Nuestros poderes también nos ayudan, pero seguro que podemos sacarles más provecho si practicamos, incluso podríamos hacernos algo parecido a una armadura…
– ¿Pero cómo vamos a hacer armaduras enano? – Ya estamos…
– ¡Te repito que soy más alto que tú!
– Aron… – Minhyun suspira, intentando detenerles.
– Más quisieras.
– ¡Ya! – les grito. – Sois los dos unos enanos chillones ¿ahora podemos seguir hablando como si fuéramos personas y no gallos de peleas?
Aron aprieta los puños y Baekho chasquea la lengua, molesto.
– Lo de las armaduras lo veo difícil – admite Minhyun – pero entrenarnos es una buena idea. Aunque no sea mucho cualquier cosa será una ayuda ¿no?
Asiento.
– Sí que es buena idea… – Admite Baekho a regañadientes.
Lime parece dispuesta a enseñarnos a manejar las armas, y descubrimos que Minhyun también es un tirador bastante bueno. “Práctica” nos dice encogiéndose de hombros. Nadie se atreve a preguntar más.

Nos ponemos de pie, ansiosos por hacer algo más útil que planear cambios inciertos sobre mapas indefinidos, pero nos detenemos antes de hacer nada. Ren sigue durmiendo, y le prometimos que no haríamos nada sin él.

Pasamos los siguientes minutos sin hacer realmente nada. Tenemos que esperar a Ren, se lo he prometido, pero si no encontramos nuevos pasillos no hay nada más que planear, y esta letargia obligada teniendo tantas cosas por hacer pone de los nervios.
Debería ir a buscar los pasadizos, hacer un escáner de la zona y buscar posibles accesos a la sala de controles pero… ¿Separarme de Ren? Para nada. ¿Y si despierta y no estoy a su lado? ¿Y si me necesita para algo?
En realidad no importa que me necesite o no, yo no podría estar tranquilo separándome de él ahora.
Y parece que no soy el único que no soporta sentirse inútil.
– ¿Creéis que se enfadara mucho si entrenamos mientras duerme? – Minhyun parece nervioso mientras habla, apartando con vergüenza las manos de Aron de su cintura.
Como mínimo el enano sí parece tener algo que hacer…
– Hablare con él – les digo – aunque se enfade, tampoco soporto no hacer nada.

Escogemos armas y empezamos algo que podrían llamarse “clases de lucha”, pronto descubro que se me da fatal, y que nos espera mucho trabajo…
– Oye radar – interrumpe de pronto Aron llamando a Baekho con el mote que le ha puesto des de hace un par de días. – Tú sabías esgrima o algo ¿no? Cuando fuimos a por comida estando en “jaulas” luchaste con uno como si las porras fueran espadas.
Baekho asiente.
– Hacía Kendo de pequeño – nos explica. – Cuando lo tuve delante me salió automático.
– Podrías intentar enseñarnos también.
Estoy casi alucinando, creo que es la conversación más civilizada que han tenido estos dos desde que se conocen.
– ¿Al fin admites lo patético que eres y me pides ayuda? – Ya decía yo…
– ¡Patético serás tú! – le replica envarándose. – Necesitarás enseñarme para que alguien te cubra las espaldas allí arriba.
– No necesito que me defiendas.
– ¿Te da miedo que termine siendo mejor que tú?
– ¿Siempre tenéis que terminar discutiendo? – esta vez es Lime quien les interrumpe. Y le doy las gracias mentalmente por eso. Estoy harto de gritar…

¡Maldito orgullo y malditas hormonas! ¿Es que no van a llevarse bien nunca? Se hace un incómodo silencio y ahora el ambiente es tan tenso que se podría cortar con un cuchillo. Que alguien diga algo, por favor.
Por suerte Lime pone orden esta vez, se les acerca y toma la iniciativa.
– Vosotros dos, venid conmigo. Si queréis luchar con las porras eléctricas al menos dejad que os enseñe cómo funcionan.
Ambos asienten sin apartar los ojos el uno del otro, da la sensación de que en cualquier momento van a pelearse de nuevo. Suspiro. ¡Hay que tener una paciencia! Siguen a Lime hacia donde dejamos las porras. Decido ir con ellos, así yo también aprenderé algo.
– Minhyun – JR me detiene cuando apenas he dado un par de pasos. Me giro para mirarle. – Tú sabes disparar, ¿verdad? ¿Me enseñarías?
– Claro.
Le sonrío. De hecho las espadas no se me han dado nunca demasiado bien, si me pongo a entrenar con ellos les molestaré. Mejor dejo que descarguen ahora ellos su testosterona y en otro momento ya le pediré a Aron que me ayude a entrenar.
JR y yo nos apartamos un poco del grupo, cogemos las pistolas y le enseño cómo disparar, usando como blanco una hilera de latas y botellas de cristal que hemos colocado encima de una especie de estantería de madera carcomida por los acares.
No se le da mal.

Lime nos explica cómo se consiguen las descargas eléctricas con la porra y cómo regular su intensidad. Luego nos cuenta cómo se coge la porra para golpear más fuerte, y nos explica las técnicas de lucha que ha aprendido cómo guardia. Baekho comenta que le será fácil combinarlas con sus conocimientos de Kendo, y por fin decide empezar a enseñarme los movimientos y posturas básicos.
Creía que Min vendría a entrenar con nosotros, pero se ha ido a practicar puntería con JR. Parece que se lo pasan bien. Hablan mucho entre disparo y disparo, y por sus enormes sonrisas no creo que hablen de pistolas. Ahora mismo querría estar en el lugar de JR, en vez de practicar Kendo con el radar rubio… Debería haber sido yo el que le pidiera a Min que me enseñara puntería. Podríamos estar solos y…
– ¡Au! – algo me ha golpeado la cabeza y me distrae de mis pensamientos. Baekho me mira desafiante con la porra en la mano. – ¿Qué haces? ¿Estás tonto? ¡Eso duele!
– ¿Que qué hago? ¡Eso tú, inútil! ¡No me estás escuchando! ¡¿Podrías dejar de mirar a Minhyun y concentrarte de una vez?!
Vaya, me ha pillado. Le contestaría con una insolencia pero sé que tiene toda la razón. Me muerdo el labio, me trago el orgullo y asiento en silencio.
Entrenamos durante un buen rato, por fin consigo concentrarme en lo que hacemos. Debo reconocer que Baekho sabe enseñar y es muy bueno con el Kendo. Con él parece fácil, aprendo rápido, realmente es un gran maestro. Aunque en un futuro negaré haber pensado esto.
Las sonoras carcajadas de Min y JR me distraen de nuevo. Mi chico parece estar pasándoselo muy bien con el loco… No puedo evitar volver a mirarlo, necesito verlo constantemente. ¿Por qué no le he visto mirar hacia mí ni una sola vez? Está tan distraído con JR que parece haberse olvidado de que existo…
JR le susurra algo cerca del oído y Min enrojece. Y sonríe. Con esa hermosa sonrisa que hasta ahora sólo me había dedicado a mí. Esa sonrisa de… enamorado. No puede ser. No, no, no, estoy viendo fantasmas dónde no los hay. Min sólo me quiere a mí, parezco un novio posesivo y celoso. Él y JR son amigos, es normal que le sonría. Están lejos y no les veo bien, seguro que no es una sonrisa de enamorado. Seguro que sólo están charlando.
Debo dejar de pensar estupideces. Concéntrate en el entrenamiento, vamos.

Que asco tener que estar aquí entrenando con el enano palurdo… ¡Y encima no me hace ni caso!
Le golpeo en la cabeza ligeramente, no queriendo hacerle daño, solo reclamando su atención.
– ¿Qué haces? – se queja malhumorado.
Abro la boca para replicarle, con palabras nada bonitas, que no me ignore, pero Lime se me adelanta.
– Concéntrate – le ordena. – Si lo coges así se te va a caer, además, estás tapando el interruptor de las descargas. Así no te sirve para nada.
Aron asiente a sus consejos y cambia el agarre, yo sonrío para mí mismo al ver al enano amonestado de esta manera.
– Y tú – sigue ella volviéndose hacia mí. – Esto no es una espada, no la cojas con las dos manos que no pesa tanto. ¿O es que todo ese musculo es solo de adorno?  
Su tono, tan parecido al de mi antiguo profesor de Kendo me hace sonreír. Es casi como haber vuelto a esa etapa de mi vida.
Casi. Con la ligera diferencia de que mi padre no me vendrá a buscar con el coche en cuanto termine la clase, que esta vez llegar a casa va a ser algo más complicado. Pero lo conseguiremos.

SHIROKO  KURUKO  AOIKO

ACTION: Capítulo 16

ImagenA

Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Nu’est (grupo K-POP) RenMinhyunAaronJR y Baekho

(Cada personaje narra en un color diferente.)

Capítulo decimosexto

Siento que no puedo seguir, que me desmorono a cada paso. Cada inspiración es un suplicio, apenas puedo mantener los ojos abiertos. Pero debemos seguir. Tenemos que huir. Ni siquiera sabemos a dónde, pero irnos.
JR apenas está consciente. Ren intenta llevar-le, pero no puede con su peso. Me pongo al otro lado para compartir su carga. Enseguida que puede JR deja caer su peso sobre mí, y yo siento como si se rompieran todos los huesos de mi cuerpo. Agudas punzadas de dolor en todo mi cuerpo, cortándome la ya difícil respiración.

Seguimos avanzando, la mochila parece pesar más a cada paso que doy y empiezo a notar el golpe en la cabeza y todos y cada uno de los moratones de mi cuerpo. Intento que JR se apoye en mi pero es Baekho quien carga todo el peso, no me gusta que Baekho tenga que cargar con el pero es verdad que yo solo no hubiera podido mucho más tiempo…. ¡¿Por qué tengo que ser tan débil?!
Veo que pone cara de dolor por más que intente disimular… ¿por qué no confía en mí? si yo fuera más fuerte a lo mejor no fingiría delante mío…

– ¿Estás bien? – Ren me mira preocupado, ansioso. No puedo dejar que se preocupe tanto por mí.
Asiento, sintiendo que me estalla la cabeza solo por este movimiento.
– Sigamos. – le digo.
Empiezo a andar, tirando de ellos, siguiendo a Minhyun y Aron, hasta que estos se detienen y Min se gira.
– ¿Por dónde ahora Baek?
No lo sé… no me preguntes… No soy capaz de abrir mi mente, no puedo, no puedo sentir nada más que este dolor…
Haz un esfuerzo Baek. Busca guardias, busca una salida, un sitio seguro. Busca.
¡Ah! Duele… no puedo, no puedo, no me pidáis que siga…
– Izquierda – le respondo al azar.
Espero que no haya guardias, no llevar-les otra vez a ninguna trampa. Por favor, no más guardias, no más peleas, no más dolor…

Paso, tambaleo, paso, tambaleo, paso, tambaleo.
Poco a poco vuelvo a ser consciente de lo que me rodea. Alguien me carga, y en mis labios siento un sabor extraño, para nada desagradable…
Ya no me duele tanto la cabeza, y mi mente se va despejando poco a poco, pero todo sigue siendo borroso. Mis párpados pesan, mi cuerpo entero me parece de plomo.

Me parece que han pasado horas cuando, unos cuantos pasillos más tarde oigo a JR murmurar a mi lado.
– Huele dulce… – dice muy bajito.
¿Estará delirando por la fiebre?
– Es cierto, – responde Ren – huele raro…
– Es como… mi comida olía igual, las drogas…
¡Y por eso no hay un solo guardia en los pasillos!
– ¡Poneos las máscaras! – les grito.
Ya no van a mandarnos más guardias. Han vaciado la planta y nos tiran gas paralizante, como lo que le daban a Minhyun. Esperarán a que caigamos todos por la droga y vendrán a buscarnos. Pero no caeremos. Las máscaras que les quitamos junto con los uniformes tienen un filtro. Nos protegerán.
Me pongo la mía y luego me giro para ponerle la suya a JR. Y entonces caigo en la cuenta de que Ren no tiene máscara.
No lo dudo ni un instante. Me arranco la mía de un tirón y se la pongo delante de la cara.
– ¿Qué haces Baek? – exclama – ¡No!
– ¡Póntela! – le ordeno.
– Pero entonces tú te quedas sin.
– ¡PÓNTELA!
Ren sigue sin coger la máscara. ¿Cómo tengo que decírselo?
– Yo no me la voy a poner. O la coges o se queda aquí.
– Pero Baek… – veo lágrimas en sus ojos. ¿Encima va a hacerme sentir culpable?
Se la lanzo y sigo avanzando, arrastrando conmigo a JR, sintiendo como miles de agujas se clavan en mi cuerpo a cada movimiento. Y sigue la insistente punzada en mi pecho al respirar…
Pero no me detengo. No puedo. Tengo que estar al cien por cien. O fingirlo. Por ellos.

Seco con rabia las lágrimas de mis ojos y me pongo la máscara de mala gana. ¡Ya sé que soy débil! Pero… ¿tengo que ver como estando peor que yo sigues sacrificándote por mí? Baekho no aguantara demasiado con este gas, ¡necesitamos otra mascara! A ver, una máscara… ¡oh! ¡Un pañuelo, o un trozo de tela puede servir! Mierda, ¿de dónde saco yo ahora más tela? ¡Ah! ¡Mis pantalones! son como de hilo o algo por el estilo, servirá. Arranco un trozo de pernera y corro para atrapar a Baek y JR.
– ¡Espera!
Se para un momento y se gira y yo aprovecho para colocarle la tela delante de la cara y hacerle un nudo en la nuca. Me alejo un poco y lo observo con ojo crítico. Servirá.

El pequeño gesto de Ren me llena de calidez. Incluso en un momento así, que intente cuidarme, ver su sonrisa animándome con ojos llorosos es el mejor bálsamo para todas mis heridas.
Le atraigo hacia mí y le abrazo un instante, aun sosteniendo a JR con el otro brazo. Sentir su pequeño cuerpo junto a mí me da fuerzas. Es tan pequeño, tan delgado, parece tan frágil…
Me separo y vuelvo a cargar a JR. Tengo que ser fuerte.
Cojo aire para seguir andando, y el dolor en mi pecho se hace atroz. Intento hacer respiraciones más cortas, cogiendo solo el aire necesario, pero con el pañuelo… con esto que me tapa la boca cuesta respirar. Tengo que coger más aire y a cada inspiración siento las agudas punzadas en mi costado.
Casi preferiría el gas.
Pero ha sido un gesto tan tierno por su parte… si me lo quitase tendría que explicárselo. Solo le preocuparía más. Así que me trago las lágrimas y el dolor y sigo avanzando.

Caminamos despacio, y lo agradezco. Mi cabeza da vueltas y lo veo todo borroso, he perdido demasiada sangre. Las paredes blancas, el suelo grisáceo y las puertas oscuras… Todo se me mezcla. Si no fuera porque Min me guía hace rato que me hubiera chocado con algo. De hecho, si él no me hubiera ayudado no habría podido ni levantarme del suelo.
Mi brazo sigue doliendo mucho, casi consigue que se me olvide el dolor de los otros golpes y descargas eléctricas que he recibido y que llenan mi cuerpo de moretones y marcas de quemaduras…
Miro a Min, que camina a mi lado y me deja usar su hombro para apoyarme al caminar. No hubiera pensado nunca que en su estado pudiera llevar esa mochila y encima parte de mi peso. Camina con dificultad, a veces se tambalea y le oigo jadear suavemente, pero se mantiene firme y sigue adelante. No sé de dónde saca la fuerza. Se me hace raro, porque hasta ahora había cuidado yo de él, y ahora es él el que cuida de mí. Y me gusta.
Aún noto el sabor de sus labios y recuerdo el tacto de su lengua. Ese beso ha sido lo más maravilloso que he sentido nunca. Cuando lo oí llorar y gritar mi nombre se me aceleró el corazón. Me encanta saber que yo también le gusto, que esos labios son míos, que soy el único que puede probarlos.
Saldremos de ésta, tenemos que conseguirlo. Min tiene que sobrevivir, y yo quiero estar a su lado. Para siempre.

Cada vez estoy mejor, y siento a mi lado a Baekho que cada vez está más débil. Apenas respira, se tambalea a cada paso y tiene en el rostro una expresión crispada por el dolor.
Ren le mira preocupado, no, más que eso, ansioso. Y yo, ahora que ya estoy más fuerte intento andar por mí mismo, dejar de recostarme en ellos, sobretodo en Baekho, y ya no tengo muy claro quién lleva a quien.
Aron y Minhyun avanzan delante de nosotros. El mayor se tambalea también, agotado, y el vendaje de su brazo empieza a mancharse de sangre. El menor le mira preocupado, girándose de vez en cuando para comprobar que le seguimos y alentarnos con un ansioso “vamos…”.
Y de repente BH cae, las piernas le fallan y se desmorona con un alarido, se arranca la tela de la cara de un tirón y respira, agarrándose el pecho con fuerza.
Ren se agacha enseguida junto a él, va a quitarse la máscara, pero Baekho le ordena con un grito ahogado que no lo haga.
– ¡Ya basta Baek! ¡Deja de torturarte! ¿¡Crees que no nos preocupas si te comportas así?! ¡¿Crees que no te vemos sufrir??! Por favor…
Baekho desvía la mirada, como un chiquillo pillado en falta, pero demasiado orgulloso para admitir su error.
Me arrodillo a su lado, ignorando el mareo y concentrándome en no perder el equilibrio.
– Déjanos ayudarte – le digo suave – somos un equipo, y todos tenemos que salir de aquí. ¿Qué ganas cargando tú con todo? ¿Sacrificándote así? Nos has ayudado a todos, ya has hecho suficiente, deja que ahora los demás cuidemos de ti.
Él nos mira a Ren y a mí alternativamente, como debatiéndose, pero al final asiente y deja que Ren le ponga la máscara, atándose él el trozo de pantalón en la boca, y se recuesta en él para poner-se en pie.
Yo me incorporo también, y todo da vueltas. Me apoyo en BH, no recostándome en él, ni ayudándole yo, solo manteniéndole como mi punto de equilibrio.
Y así volvemos a avanzar. A ver hasta donde llegamos…

Apenas hemos dado cuatro pasos que una voz nos llama.
– ¡Eh! ¡Por aquí!
Nos giramos. Es un guardia. Con el uniforme, la máscara, las armas… Siento odio y rabia, y escondo a Baekho detrás de mí. No voy a dejar que le hagan daño.
Minhyun mira a JR, como esperando que decida qué hacer, Baekho y Aron parecen demasiado inconscientes. El loco se encoge de hombros y asiente, imagino que van a atacar, y me dispongo a saltar para ayudarles. Por más destrozados que estemos habrá que intentarlo. Solo es uno, podemos con él.
Pero no le atacan, siguen caminando tranquilamente hacia él. ¡¿Qué coño hacen?! ¿¡Es que se han vuelto locos!?
– ¿Se puede saber que cojones estáis haciendo? ¡Es un guardia, nos va a matar!
Se giran, confundidos.
El atontado sonríe histérico.
– Ren, estamos hechos asco. Si quisiera matarnos ya lo habría hecho.
– Nos está llamando, podemos intentar confiar en él. Igual nos ayuda.
– ¿Ayudarnos? ¡Me da igual lo que penséis, es un maldito guardia, no podemos confiar en él! ¡Es una trampa!
No lo entiendo, ¿cómo pueden pensar seriamente en confiar en uno de estos monstruos? ¿Cómo pueden ni tan solo plantearse que pueda ser buena persona? Es un guardia. No merece ni ser considerado persona. Ellos no nos consideran personas, ¿por qué merecen un trato mejor?
– Ren, no todos los guardias quieren matarnos, algunos nos quieren ayudar.
– ¡Ayudarnos a palmarla!
– Los uniformes que tenemos nos los dio un guardia, nos ayudó a buscarte cuando estabas capturado. Puede que incluso sea ella…
¿Que un guardia les ayudó? no es posible, algún provecho debió sacare de ello. Seguro que planeaba traicionarles o entregarles y le salió mal. ¡No se puede esperar más de esa escoria! Son asesinos, torturadores, ¡no almas caritativas!
– ¡Vamos! – la máscara blanca vuelve a asomar del pasillo.
– No tenemos otra opción.
– Intentémoslo – susurra Baek a mi lado.
Está bien, supongo que podemos intentarlo… total, con lo destrozados que estamos tampoco vamos a aguantar mucho más. No voy a confiar en ese guardia, pero confiare en Baekho.

Camino guiando a Aron en dirección al guardia, que nos ha llamado asomando la cabeza por detrás de una esquina. Oigo a Ren murmurar palabrotas de disconformidad, no lo ve demasiado claro pero me sigue. Y con él Baekho y JR.
Yo tampoco las tengo todas, pero no tenemos demasiadas opciones más. Habrá que intentarlo. Si seguimos deambulando sin rumbo por aquí tarde o temprano acabarán pillándonos.
El guardia nos guía por un pasillo estrecho que termina en una discreta puerta grisácea. Mete una llave en ella y la abre; luego con un gesto nos invita a entrar. Le obedecemos. Y en seguida nos encontramos en una salita pequeña, vacía y de paredes blancas, en la que solo destaca una pequeña trampilla muy bien sellada en un rincón del suelo.
El guardia cierra la puerta y se gira para hablarnos con una voz… ¿femenina? que la verdad, me sorprende un poco.
– Aquí no os buscarán, al menos de momento. Podéis descansar un poco, parece que lo necesitáis.
Al instante Baekho se tambalea y con un gemido se desploma al suelo; ha perdido el conocimiento. Ren tira la mochila, se deja caer al lado del rubio y le acaricia suavemente el pelo, sin quitarle los ojos de encima al guardia. JR se apoya en la pared y se desliza para quedar sentado en el suelo. Se acaricia la frente con la mano y cierra los ojos, aún parece mareado.
Yo ayudo a Aron a tumbarse, parece más dormido que despierto, y me siento a su lado. Cuando lo dejo veo que se mueve incómodo, como si le faltara algo. Entreabre los ojos y mira a su alrededor, cuando me ve se arrastra hasta mí y apoya su cabeza sobre mi regazo. Vuelve a cerrar los ojos y sonríe. Parece que ahora sí que está cómodo. Y yo estoy rojo como un tomate.
La voz de Ren me distrae de mis pensamientos.
– ¡Oye, tú! ¡¿Quién eres?! ¡¿Qué quieres?!
El guarda se quita la máscara y la capucha para descubrirnos su rostro femenino, sus facciones delicadas y su pelo corto y azulado.
– Me llamo Lime. Quiero ayudaros, porque no me gusta lo que os hacen. Podéis confiar en mí. Luego tendremos tiempo para hablar, pero ahora no podemos quedarnos mucho rato aquí. Deberías ocuparos de vuestros amigos.
Tiene razón, por ahora no podemos hacer nada más. Ren no parece muy convencido, pero se levanta con un “¡Tsk!” y se pone a rebuscar en la mochila grande. Yo dejo con cuidado la cabeza de Aron en el suelo, que se queja con una mueca, y me acerco a la rubia para ayudarle.
Lo primero que encontramos es un paquete de galletas. Ambos nos miramos con los ojos brillantes. ¡Es comida! ¡Casi no puedo creerlo! ¿Cuánto hace que no cómo? Abrimos el paquete a lo bruto de un tirón y engullimos su contenido como un par de desquiciados. Cuando se terminan sigo con una manzana, un panecito, dos mandarinas e incluso un trozo de carne cruda. ¿Carne cruda? ¿A quién se le ha ocurrido coger eso? Bueno, supongo que pensarían que podríamos cocerla con mi poder. Pero me da igual, no hay tiempo para eso.
Ren tampoco se queda corto y se traga todo lo que encuentra. Hasta que ya no podemos comer más. Creo que tengo el estómago a punto de explotar… ¡Pero qué bien me he quedado!
– Joder, tontaina, hay que ver cómo comes…
– Mira quién fue a hablar…
Vale, ahora sí debemos ocuparnos de nuestros compañeros. JR todavía se encuentra mal, pero de momento no podemos hacer mucho más por él. En cambio Aron vuelve a sangrar porque se le ha reabierto la herida y Baekho está en un estado bastante deplorable.
– Rubia, intenta hacer algo con Baekho. Yo me encargo de Aron.
Ren asiente y se acerca a su chico.
Yo vuelvo a rebuscar en la mochila hasta volver a encontrar la crema antihemorrágica y las vendas. Me arrodillo al lado de Aron y le quito el vendaje que le pusimos antes. Con estas mismas vendas le limpio un poco la herida. Gime cuando le toco y me dedica muecas de dolor medio soñoliento. Aguanta, Aron, pronto estarás bien. Luego le vuelvo a poner una buena cantidad de la pasta blanducha y las vendas limpias. Al final voy a ser un experto en esto de poner vendajes…

Sigo sin fiarme de la chica esta, si fuera por mí no le quitaría el ojo de encima ni un segundo. Vete a saber lo que hará si no la vigilamos.
Pero hay cosas más importantes. A Baek le cuesta respirar, es obvio que le duele horrores ¿será por el disparo? no he visto sangre pero…
Necesito ver si tiene alguna herida grave, tendré que quitarle la ropa…Espera ¿Quitarle la ropa a Baekho? No puedo, me va a dar algo… Me tiemblan las manos, ¡joder Ren! ¡Cálmate! Es solamente para curarle NADA MÁS. Respiro hondo y le desabrocho los velcros del chaleco, uno a uno, lentamente. No puedo evitar estar tremendamente nervioso. Termino con los velcros e intento sacárselo sin hacerle daño, con infinito cuidado, pero no puedo evitar que haga alguna mueca de dolor.
Solo queda la camiseta. Mierda, ¡vuelven a temblarme las manos! Es solo el pecho de Baekho nada más. Cojo el borde de la camiseta. Está muy abajo, demasiado… Voy subiendo la camiseta con cuidado, intentando no tocar su cuerpo. Lentamente se empieza a ver sus abdominales… joder, como está… ¿por qué me vendrán todas esas ideas pervertidas? ¡Ya Ren! ¡¡Cálmate!!!
Al fin consigo apartar las ideas locas de mi mente y termino de subir la camiseta, mostrando todo su pecho… pero esta vez no me fijo en lo bien trabajados que están sus pectorales, solamente busco alguna herida, algún corte, pero no veo nada.
A ver Ren, piensa ¿Dónde le ha dado la bala? En la espalda ¿no? Pues claro que no va a estar la herida en el pecho. Me concentro en pensar con la cabeza y no con las hormonas y le cojo para girarle y poder ver su espalda. Se queja y parece a punto de despertarse pero no lo hace. Y en cuanto lo veo me quedo sin aliento. Una enorme mancha negra y amoratada se extiende des del omóplato hasta la cintura.
Eso tiene que doler… Mierda. ¿Qué hago? ¿¡¿Qué hago?!? A ver, Ren, piensa. Crema, tiene que haber alguna de estas cremas raras para golpes.
Voy corriendo hacia la enorme mochila y la vacío sin cuidado, tirando al suelo todo lo que no me interesa. Lo único que quiero ahora es algo que pueda curar costillas rotas. Lo que sea. Rápido. Todo este tiempo debe haber estado sufriendo tanto sin decir nada… ¡A la que se despierte voy a echarle una bronca que va a flipar! Por fin encuentro un pote con de crema donde pone “antiinflamatorio, esguinces y fracturas”. Genial. Vuelvo corriendo al lado de Bakeho y le embadurno toda la espalda de crema. Se la pongo toda, dejándole la espalda casi blanca pero intentando no apretar demasiado. Espero que haga efecto, no tengo ni idea de cómo se cura una costilla rota como esto no funcione…

Miro a mí alrededor, analizando la situación.
Minhyun y Ren están ocupados cuidando de sus respectivos… ¿novios? Resulta algo chocante.
Quiero ayudarles, pero no puedo ni acercarme a Aron, está cubierto de sangre otra vez y… cierro los ojos, no puedo mirar.
La guardia de pelo turquesa, Lime, va a ayudarles, y sonríe amable a Minhyun para tranquilizarle. Me recuerda a Alice…
Solo de pensar en Alice siento en mi pecho una punzada de culpabilidad. He matado a otros guardias. ¿Por qué me siento más culpable con ella? ¿Por qué la conocía? ¿Por qué llevaba medio año cuidándome? ¿Por qué era la persona más amable y tierna que he conocido aquí dentro?
¿Estará viva? ¿Me odiará?
Sacudo esos pensamientos y voy con Ren a ayudarle. Parece desesperado esparciendo litros de pasta blancuzca en la espalda de nuestro malherido guía.
– ¿Qué le pasa?
– Creo que se ha roto una costilla – me responde con lágrimas en los ojos. – No despierta, no sé qué hacer…
Wow, una costilla rota, parece serio… En los sitios en que la capa de crema es más fina puedo ver la piel amoratada, y no pinta bien.
– ¿Cómo ha sido?
– La bala… El chaleco le ha protegido pero… – ¿Le dispararon? ¿Chaleco?
Toco la tela de la prenda que yo también llevo. ¿Es antibalas? Ahora que lo pienso sí que se parece un poco a esos de las series de la tele… Y es una suerte, porque una bala aquí hubiese sido mortal.
– Se pondrá bien – le digo acariciándole la cabeza para tranquilizarle – estas medicinas son milagrosas, verás cómo enseguida mejora – Realmente no sé si intento convencerle a él o a mí. No soportaría que muriese después de todo lo que ha hecho por mí, por todos. – Podemos darle alguna pastilla para el dolor de mientras – asiente, sorbiendo las lágrimas – Y… ¿le vendamos?

Antes de dejar que me ayude me aseguro que lleve puestos los guantes y entonces le vendamos como podemos, intentando no hacerle demasiado daño pero apretando lo suficiente para que sirva de algo. Vuelvo a bajarle la camiseta intentado no tocar la herida y acaricio su pelo con cuidado, mi pobre Baekho…
Tengo que volver a girarle pero teniendo así la espalda no quiero apoyarle directamente contra el suelo, necesito poner algo debajo… ¡La chaqueta! Aquí no hace tanto frio y el la necesita mucho más. Me la quito y la doblo con cuidado en el suelo haciendo algo parecido a una almohada y le estiro encima. El dolor sigue reflejado en su cara pero no puedo hacer nada más… Ah! ¡Analgésicos! Tiene que haber en la mochila.
Me levanto otra vez y rebusco entre la pila de medicinas que he tirado antes. Al fijarme me doy cuenta de que no hay tantas como parecía, tendríamos que controlarnos o solo para curar las heridas que tenemos ahora vamos a gastarlos todos.
Encuentro unas pastillas que parecen calmantes para el dolor, ¡perfectas! me pongo de pie pero un tobillo me falla y caigo al suelo. Auch. Me lo toco sin hacer mucha fuerza, duele y está hinchado pero no creo que sea nada. Supongo que no es muy buena idea ir dando patadas por allí… pero bueno, he conseguido madera y deshacerme de un guardia, no importa. Lo que no entiendo es porque antes no me dolía nada y ahora sí… puede que estuviera demasiado concentrado en otras cosas para darme cuenta del dolor.
Alargo el brazo hasta la mochila y cojo un paquete de vendas, creo que al final seremos unos expertos en primeros auxilios a este paso. Me vendo el tobillo tan fuerte como puedo, queda cutre pero creo que se aguantara.
Vuelvo al lado de mi chico intentando no apoyar demasiado peso en el tobillo y me siento a su lado. ¿Y ahora como le doy la pastilla si esta inconsciente? Estoy igual que antes con JR…Oh, JR, claro… ¿Hago lo mismo que Minhyun? Besar a Baekho…Mierda, ¡no tengo que volver a sonrojarme! Suerte que ahora no mira nadie. Bueno, si no quiere o no le gusta tengo la excusa de que era por la pastilla, aunque si esta inconsciente no va a darse cuenta, ¿entonces mi primer beso con Bakeho será así? ¿El inconsciente y con una asquerosa pastilla de por medio? Pero esto ahora no importa, lo único que importa es que Bakeho se ponga bien. Respiro hondo y abro la caja, aprovechando para mirar cuantas nos quedan. Hay…dos tabletas de seis, no son muchas comparadas con la cantidad de heridas que tenemos, espero que haya otra caja. Levanto un poco a Baek y apoyo su cabeza en mis piernas, respiro hondo otra vez y cojo la pastilla
– Rennie… ¿estás enfermo?
Del susto casi se me cae la pastilla. ¡Está despierto! Ahora sí que estoy rojo como un tomate, ¿y si llega a despertar cuando le estaba besando? Espera…No, no, ¡no! ¡No es un beso!
– ¿Rennie?
Mierda, debo parecer loco.
– ¡No, no! Estoy bien, la pastilla es para ti, para el dolor, yo…estaba a punto de despertarte para dártela, ¡sí!
– ah, gracias…sí que me duele un poco
¿Un poco? Claro, seguro que solo le duele un poquito…  pero bueno, como mínimo ha admitido que le duele, vamos progresando. Suspiro con resignación, siempre igual. Espero que esta pastilla le reduzca el dolor aunque sea un poco, no soporto verle con esta cara de sufrimiento, saber que está agotado pero que no puede descansar por el dolor.
Alza su mano y pongo la pequeña pastilla en ella mientras le levanto un poco con todo el cuidado que puedo pero no es suficiente, le duele, mucho. Consigo apoyarle en mi pecho sin que le duela más de lo necesario y le acerco la botella de agua a los labios. Da un pequeño sorbo y se toma la pastilla sin problemas pero con cara de asco. Bueno, mejor cara de asco de que dolor. Enseguida vuelvo a tumbarle en el suelo en, aunque sea poco tiempo y en un sitio tan incómodo espero que pueda dormir un poco.

Me despierta el tacto de una mano acariciándome suavemente la mejilla. Y una voz inconfundible que tararea dulcemente una canción. Abro pesadamente los ojos y me encuentro de nuevo tumbado en el suelo con la cabeza apoyada sobre el regazo de Min. Me mira fijamente, y cuando me ve despertar deja de cantar, esperando mi reacción. Una lástima, me encantaba oír su voz… ¿Cómo puede ser que cante tan bien?
Intento incorporarme pero cuando muevo el brazo lastimado siento una tajante punzada de dolor recorrer mi cuerpo. Se me escapa un gemido, que intento ahogar como puedo.
– ¡Aron! ¿Estás bien? ¿Te duele mucho?
¡Sí, sí que duele, maldición! Miro mi brazo y veo el nuevo vendaje, limpio de sangre y atado de una forma experta. Me ha curado de nuevo, la herida se cierra y ya no sale sangre, ahora estoy bien.
Me calmo poco a poco. El dolor no desaparece, pero con el tiempo me he vuelto un experto en diferenciar cuando el dolor es real de una herida abierta y cuando esta ya está curada y el dolor es solo en mi mente, así que aprieto los dientes y me incorporo.
Min me mira preocupado, preocupado por mí, y es tierno. Me acerco a él y beso sus labios, fugazmente, sólo un toque, sintiendo enseguida ganas de más. Me separo y le sonrío.
– Estoy bien… Gracias…
Al instante lo veo enrojecer, y desvía la mirada. Me encanta.
– Yo… estaba preocupado porque no despertabas… y no sabía qué hacer… Lime me dijo que cantara, que eso te iría bien…
Sonrío aún más de lo adorable que es.
– Me ha encantado oírte cantar, tu voz es preciosa…
Me mira a los ojos, luego a los labios, y de nuevo a los ojos. Creo que tiene tantas ganas de que nos besemos de nuevo como yo. Me acerco despacio a su rostro…
– ¡Chicos! Veo que Aron ya está despierto. Atended, tenemos que decidir qué hacemos.
JR y Ren ya han acabado de curar a Baekho, que aún yace inconsciente. ¿No podían ser más inoportunos? En fin, tienen razón, tenemos que hablar. Me separo un poco de Min y ambos nos giramos hacia donde están los otros.

Espero el contacto de los labios de Aron sobre los míos con los ojos cerrados, las mejillas ardientes y el corazón desbocado. Pero nunca llega.
Vuelvo a abrir los ojos y veo como se aleja, distraído por el grito de JR. ¡Argh! ¿Qué le costaba haber esperado un par de minutos antes de interrumpirnos? ¡¿Es tanto pedir?!
Quedará muy mal si le agarro y le estampo un beso en los labios, ¿no? Mierda, debo dejar de pensar idioteces. Parecerá que estoy desesperado por comerle la boca. Suspiro, sé que en realidad lo estoy. Y sé que no es momento para esto. Debo controlarme y atender a la conversación.
Es JR quien empieza a hablar, creo que tiene madera de líder.
– A ver, centrémonos. ¿Estamos todos curados? Dentro de lo que cabe…
Los demás asentimos.
– Y ahora… ¿esperamos? – pregunta Ren con voz dudosa.
– Hasta que disipe el humo supongo… – Aron le responde, yo hubiera dicho lo mismo, aunque en realidad no lo he pensado demasiado.
– Pero si esperamos mucho esto se plagará de guardias – JR de nuevo, usando el sentido común.
Asentimos de nuevo y nos quedamos en silencio. Por algún motivo yo me siento cansado, el estrés que acabamos de pasar con la lucha y la huida ha dejado paso a la relajación de estar en un lugar seguro, y además hace demasiado que no duermo. Se me cierran los ojos. Tengo que romper este silencio.
– Entonces mejor hagamos algo que si no voy a dormirme…
– Emm… ¿intentamos decidir qué hacemos ahora? – me responde Ren.
– De eso hablábamos.
– ¡Qué hacemos cuando salgamos de esta sala, atontado!
– Pues… ¿buscar otro sitio donde escondernos?
– ¿E ir escondiéndonos de un sitio a otro hasta que nos encuentren y nos maten? No, gracias.
– Hombre, lo ideal sería huir hacia la salida, ¿no? – Aron interrumpe mi discusión con la rubia.
– Sí, claro, ¿es que no ves cómo estamos? – contraataca Ren.
¡Viva el pesimismo! Aunque tiene razón. Estamos hechos un asco, no sabemos a dónde ir y hay montones de guardias buscándonos que no pretenden precisamente hacernos cosquillas…
Otra vez silencio. Estamos todos con la cabeza baja, pensando. Realmente no se me ocurre qué podemos hacer.
– Algún sitio tiene que haber… – suelta JR con un suspiro. Empiezo a dudarlo. Estamos acabados.

La guardia, Lime, interrumpe nuestra discusión.
– Almacenes – Parece que va a seguir hablando, pero Minhyun le interrumpe.
– ¿Almacenes? ¿Qué es eso?
– ¿Dónde está?
– ¿Es un lugar seguro?
– ¿Qué estáis diciendo? ¿Seguro que queréis seguir confiando en ella? ¡Os repito que es un guardia!
– Si calláis un segundo y me dejáis explicároslo… – Nos interrumpe de nuevo, y ahora callamos para escucharla. Ella coge aire y sigue hablando – Almacenes es un piso subterráneo inferior a este. Antes se utilizaba como oficinas hasta que se construyó la planta superior, y luego como almacén, pero se selló hace un tiempo porque tampoco se usaba. Nunca hay nadie allí, ni pensarán en buscaros allá abajo porque las entradas están selladas. Si consiguierais abrir una seria el escondite ideal hasta que os recuperarais…
Un sitio seguro, un sitio para escondernos. ¿Podría funcionar? ¿Tenemos otra opción que intentarlo?
Miro a mis compañeros y veo en sus ojos la misma duda.
– ¿Y dónde están esas entradas? – Ren no parece muy convencido.
– Detrás de ti -responde ella simple sin poder evitar una sonrisa burlona.
Ren la fulmina con la mirada, parece que se lo ha tomado peor de lo que cabía esperar. Por suerte Minhyun les distrae antes de que la cosa vaya a más
– Entonces… ¿la abrimos?
Se levanta y se acerca a la puerta a inspeccionarla.
– Espera, – le detengo – si la ven abierta sabrán que estamos allí.
Lo piensa un instante y se da cuenta de que tengo razón.
– ¿Entonces?
Me mira, como pidiéndome una respuesta, pero es Aron quien responde.
– Igual BH puede abrirla y volver a cerrarla…

¿Cómo? Joder, ¿¡porque todo tiene que hacerlo él!? Me niego.
– ¡Dejadle tranquilo! Ya ha hecho suficiente, ¿es que somos unos inútiles sin él?
– De todos modos… No sé si podréis bajar por allí, solo hay una escalerilla metálica y en las condiciones en las que estáis…
En eso tiene razón, maldita guardia, intentar bajar por allí en este estado es prácticamente imposible, solo conseguiríamos hacernos más daño del que ya nos hemos hecho y no me apetece, la verdad, aunque seguro que a ella le parecería genial.
– Pero os puedo llevar hasta la grande.
Ha, ahora le llaman “escalera grande”, seguro que es una emboscada.
– Es una trampa
– Cállate rubita.
– Cállate tú atontado. ¿Cómo podéis ser tan inocentes?
– Vale ya, dejad de discutir los dos. Descansamos media hora más y luego vamos a buscar la entrada. ¿De acuerdo todos?
¿Porque no me creen? ¿Cómo pueden confiar en ella? ¡No pienso dejar que nos maten por confiar como unos estúpidos! No voy a conducir a Baekho a una trampa tan obvia.
– Sí.
Minhyun lo acepta y Aron también asiente, pensaba que Min era más inteligente, de Aron ya no me extraña tanto.
– No. Y Baek tampoco quiere.
– Baekho está dormido.
– Pero está de mi lado.
– Eso no es un motivo…
– ¡Ren, déjalo ya!
– Que te calles.
– Ren, aporta una opción viable y mejor que esta y te escucharemos. Hasta entonces si no te importa me duele la cabeza…
¡Argh! Le respondería a JR a gritos pero… no sé qué decir, supongo que tiene un poco de razón. Odio cuando se pone en plan líder, hace que me sienta como un niño pequeño estúpido, aish. Aunque tengo que admitir que cuando se trata de calmar los ánimos es necesario, sobre todo cuando Aron se mete con Baek.
A ver, una opción viable, no puede ser tan difícil ¿no? Vale, puede que sí… por más que me cueste admitirlo estamos destrozados y no tenemos lugar donde ir, no podemos pedirle a Baek que analice toda la planta constantemente y al final los guardias nos van a encontrar. Odio de decir esto pero…
– Yo… pues… ¡argh! vale, está bien, ¡pero si luego resulta que yo tenía razón no me digáis que no os lo advertí! y no pienso quitarle el ojo de encima a la tipa esta.

– Baek… Baekho…
Oigo a Ren que me llama y hago un esfuerzo para abrir los ojos. Le veo borroso, todo es borroso y apagado, como si algo sobre mis ojos me impidiese ver. Levanto la mano y le acaricio el rostro, mis dedos recorren ojos, su mejilla, sus labios… Qué hermoso es…
Coge mi mano y besa mi palma abierta. Parece sufrir, los ojos cerrados, el cejo fruncido. ¿Qué le pasa? ¿Es que algo le duele?
– Vamos Baek. Te pondrás bien… Vas a recuperarte, ya lo verás…
Y entonces me doy cuenta de qué le hace sufrir.
– Rennie… No voy a morirme. – intento sonreírle – te prometí que te sacaría de aquí, ¿acaso crees que me iría sin cumplir mi promesa?

Me sorprenden las palabras de Baekho, más que sus palabras su actitud, ni siquiera se ha sonrojado aun cuando todos lo hemos podido oír claramente. Supongo que no está en sus mejores condiciones como para reparar en eso… Ren, por el contrario, parece un tomate.
Sonrío. Incluso en las peores situaciones los sentimientos siguen siendo los mismos. Seguimos siendo humanos.
Pero el momento mágico termina, tenemos que irnos. Lime se ofrece a llevar la mochila grande, y yo cojo la pequeña, dejando así que Ren y Minhyun carguen con nuestros compañeros heridos.
Volvemos a ponernos las máscaras, Baekho re nuevo rechaza la suya, pero esta vez el rubito no permite réplica alguna.
Y así, abandonamos la pequeña salita y salimos de nuevo a los pasillos…
Creo que al final voy a soñar con estos malditos pasillos blancos.

Nos detenemos y me esfuerzo en enfocar la vista para mirar a la enorme puerta metálica. Se hace el silencio, de algún modo esto impresiona. Al final es Minhyun quien nos despierta del trance.
– ¿Y bien? Seguimos teniendo el mismo problema. ¿Cómo la abrimos?
– Si la forzamos quedaran marcas.
– Igual Baekho puede…
– ¡Que le dejéis en paz!
– Déjame intentarlo…
Todos me miran sorprendidos, realmente no sé si seré capaz de abrirla y volver a cerrarla, pero es necesario.
Cierro los ojos y me concentro en sentir de nuevo mi mente, abrirla, y “percibir” el exterior. Es difícil, y duele, he forzado demasiado mi poder en las últimas horas. ¡Un último esfuerzo Baekho!
Siento los engranajes, las pesadas barras de metal, y las retiro una a una.
– Esta abierta – anuncio con voz rasposa.
Minhyun y Lime corren a empujar las puertas de metal, y al abrirse estas revelan unas escaleras que bajan hacia la oscuridad.
Nuestro refugio.

FIN DE LA PRIMERA PARTE DE ACTION

¿Podrán recuperar fuerzas en almacenes? ¿Les encontrarán los guardias? ¿Cómo es este lugar en el que quieren ocultarse? ¡Todas las respuestas a estas preguntas en la segunda parte de ACTION!

SHIROKO KUROKO AOIKO

ACTION: Capítulo 15

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Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Nu’est (grupo K-POP) Ren, Minhyun, Aaron, JR y Baekho

(Cada personaje narra en un color diferente.)

Capítulo decimoquinto

 

Cuando la bala atraviesa mi cuerpo me siento sin fuerzas y me desplomo en el suelo. Se forma un enorme charco de sangre a mi alrededor. Grito, y mis lágrimas se acumulan en mis ojos por el dolor.
Intento mover el brazo atravesado por la bala pero duele demasiado. Aunque reconozco que he tenido suerte de que me haya dado en el brazo; si me llega a alcanzar en el pecho o en la cabeza no lo habría contado.
Oigo una risa detrás de mí, parece que el guarda está contento con su logro. Da un par de pasos para acercarse, y eso me hace estremecer. ¿Por qué no me remata a balazos? No le sería difícil, no consigo que el cuerpo me responda. Supongo que les han ordenado que nos capturen vivos…
No voy a permitirlo, tengo que reaccionar. Vamos, puedo hacerlo. Sólo queda uno. Uno y nada más. Uno y podré volver con Min. Espero que él esté bien…
Consigo girar un poco la cabeza y con los ojos aún nublados por las lágrimas veo el guardia a mi lado con la porra en alto, a punto de atormentar mis pobres costillas. Ah, no, no se lo permitiré. Tengo que volver a usar mi poder. Vamos, debo concentrarme, sólo una vez más.
En el momento en el que el guardia baja la porra consigo que mi cuerpo reaccione, y gracias a mi poder me escabullo veloz de su golpe. Antes de que él se dé cuenta ya estoy a su espalda, rodeándole el cuello con el brazo sin lastimar y agarrándole fuerte la cabeza. Cuando se da cuenta de la situación me lanza una mirada de puro terror.
No, yo tampoco quiero hacer esto. Pero es la forma más rápida de acabar, y no puedo permitir que esto se alargue más.
Cierro los ojos, trago saliva y sin esfuerzo giro mi mano, agarrada aún a su cabeza. Oigo un “crac” y un gemido ahogado. En el momento en el que lo suelto veo caer su cuerpo al suelo, carente de vida y con el cuello roto.
No quiero ni pensar en lo que acabo de hacer. Ojalá pudiera borrar este recuerdo de mi mente. No, esta imagen no voy a olvidarla jamás. Pero ahora no puedo pensar en esto, tengo que volver con los demás. Con Min.
Por suerte creo que recuerdo el camino por el que he venido. Sólo falta encontrar fuerzas para recorrerlo. He usado mi poder para acabar con el guardia, pero no puedo seguir usándolo, estoy demasiado agotado. Cuando dejo de usarlo siento de nuevo la pesadez de mi cuerpo magullado y el intenso dolor de la herida. Con trabajo consigo andar hasta la pared del pasillo. Me da vueltas la cabeza y se me nubla la vista. Mi brazo está completamente rojo, al igual que mi ropa, parece que la sangre no va a dejar de salir. No sé cómo voy a llegar, pero tengo que hacerlo. Vamos, un esfuerzo más. Puedo hacerlo, sé que puedo.
Apoyándome en la pared consigo avanzar, medio arrastrándome, deshaciendo el camino que había hecho antes. No me había parecido tan largo, tengo la sensación de que no voy a llegar nunca. Aguanta, Aron, aguanta. Cuando llegue voy a ver a Min de nuevo.
Por fin giro la última esquina y le veo: mi chico está en el suelo, llorando, temblando y gritando mi nombre con desesperación. Llora por mí. Quiero llamarlo, pero no sé si me va a salir la voz.

– Min…
¿Qué? Esta voz…
Giro la cabeza y lo veo. Justo acaba de aparecer por uno de los extremos del pasillo. Camina con mucha dificultad, apoyándose en la pared. Y tiene sangre, mucha sangre, en el brazo derecho. Su voz suena muy débil y respira con dificultad. Las piernas le flaquean y cae de rodillas al suelo.
– ¡¡¡ARON!!!
Me levanto de golpe y corro hacia él tan rápido como puedo. Y le abrazo con fuerza, ansioso de la calidez de su cuerpo, incapaz de soltarlo.
Ahora veo la herida de donde le sale tanta sangre. Una bala le ha atravesado el brazo. Va dejando un rastro rojo a su paso, está perdiendo demasiada sangre.
– Min… -su voz es ronca y débil.
– Aron…
– Veo que tú estás bien… Me alegro tanto…
Le abrazo aún más fuerte, sigo llorando.
– Sí… Pero tú…
– No pasa nada… Estoy bien… No llores por favor…
Con la mano izquierda acaricia mis mejillas para secar mis lágrimas. Levanto la cabeza para mirarle a los ojos, los suyos se clavan también en los míos. Y me sonríe de forma pícara.
– Te recuerdo que me debes un beso. Aún no lo he olvidado.

Por fin aparece Aron y Minhyun corre a sus brazos, tiene bastante mal aspecto pero eso ahora no me importa demasiado. Vuelvo a centrar mi atención en Baekho que parece más tranquilo ahora sin gritos ni presiones. Aun así parece a punto de colapsar…
Le cojo un brazo y lo paso por encima de mis hombros para asegurarme que no va a caer y él me sonríe sin decir nada. No hace falta. Le sonrío yo también, solo con sentir el calor de su cuerpo siento que todo va a estar bien, solo le necesito a él a mi lado.

Se sonroja un poco y me sonríe. Por fin sonríe. Ha dejado de llorar. Se ve adorable con los ojos enrojecidos, pero prefiero su hermosa sonrisa.
Estaba preocupado por mí hasta el punto de llorar de esta forma y gritar desesperadamente mi nombre. Me duele todo el cuerpo, estoy mareado por perder demasiada sangre y no me siento capaz de levantarme, pero creo que no podría ser más feliz. Moriría con sus brazos rodeándome y su cuerpo pegado al mío.
Entonces me dedica una mirada traviesa. Luego acerca su rostro al mío, muy despacio, y le veo cerrar los ojos. Yo cierro también los míos y espero el contacto de nuestros labios, que no se hace esperar. Vuelvo a sentir esos delicados y dulces labios sobre los míos, el suave roce de la rojiza piel. ¡Cómo me gustan esos labios! Desearía que este beso no acabara nunca…
Me sorprendo al notar su lengua lamiendo mis labios, pero inmediatamente abro la boca para permitirle el paso. Él introduce su lengua dentro de mi boca para encontrarse con la mía y empezar con ella un dulce baile de suaves caricias, que cada vez van volviéndose más rápidas, más intensas y más apasionadas.
Noto su mano en mi nuca para evitar que me aleje y para profundizar más el beso. Exploro con mi lengua todos los rincones de su boca, y él hace lo mismo conmigo.
Sólo nos separamos cuando nos quedamos sin respiración. Miro sus labios enrojecidos y me deleito con los suaves jadeos con los que intenta normalizar su respiración. Sus mejillas se enrojecen por momentos, y baja la mirada. ¡Es tan mono! Antes me equivoqué. Sí que podía ser más feliz.
– Aron… Creo que deberíamos ir con los chicos…
– ¿Eh? Ah, sí… claro…
Intento incorporarme pero al mover el brazo siento una punzada de dolor que me hace estremecerme. Min  me sujeta para que no vuelva a caerme. Me ayuda a levantarme y andar hasta donde están los demás y me tumba en el suelo para que descanse.
Estoy muy mareado, lo veo todo borroso. Creo que están hablando pero no oigo bien lo que dicen. Y poco a poco me invaden el silencio y la oscuridad…

Dejo a Aron en el suelo mientras decidimos qué hacer. Le veo cerrar los ojos y creo que pierde el conocimiento. Mientras sonríe. ¿Sonríe? ¿Por… nuestro beso? Al recordarle siento calor en el estómago, y sin querer sonrío yo también. Parezco idiota. Un idiota enamorado.
Pero de repente oigo algo detrás de mí. Eso es… ¿un sollozo? Me giro sin comprender, y entonces le veo. Es uno de los guardias, uno que no ha muerto. Está tumbado en el suelo cerca de JR, y su brazo derecho se ha convertido en un enorme charco rojizo que prefiero no describir. ¡Qué asco, maldita sea! Eso debe doler cantidad… No me extraña que esté llorando…
Doy un par de pasos en su dirección intentando aguantarme las arcadas que me provoca la escena. Le veo temblar, acurrucado en el suelo, incapaz de moverse, incapaz de hacer nada. Ha perdido demasiada sangre, no sobrevivirá. Sus gemidos de dolor se clavan en mis orejas y me destrozan el corazón. Han intentado matarnos, sí, pero… No soporto verlo sufrir así. ¿De verdad se merece esto? Al fin y al cabo no es más que un títere a manos de los mismos que nos maltrataban a nosotros.
¿Cuándo tardará en morir si le dejo así? ¿Minutos? ¿Horas? No puedo más. Va a morir igual, así que como mínimo le evitaré el sufrimiento.
Me fijo en que todavía lleva su pistola. Me acerco a él y se la quito. No la ha usado, así que todavía está cargada. Doy un par de pasos atrás y le apunto a la cabeza. Vacilo un momento, pero al fin disparo, mientras siento una lágrima recorriendo mi mejilla.
Por fin ha dejado de moverse. Ya no llora, ya no tiembla, ya no se retuerce. Ya no sufre.

 

“PAM”
Un disparo. ¿Guardias? ¿Dónde están? No les veo. Más guardias no… Búscales Baek, abre tu mente y…
Duele. Me duele la cabeza, me duele la garganta. Me duele la espalda y las costillas. Me duelen los pies, y las rodillas y las piernas.
Pero sobretodo las costillas, duele respirar, algo se me clava. Y la cabeza… No puedo pensar, no puedo “sentir” nada…

Oigo un disparo y del susto dejo caer la mochila de Bakeho. Me giro esperando ver un guardia atacándonos pero nada de eso. Todos siguen en el suelo sin dar señales de vida. Solo veo a Min de pie, apuntando a un guardia en el suelo. No entiendo nada… Espera… No puede ser… ¡Le ha matado! ¡Todavía estaba vivo y le ha reventado la cabeza!!
– ¡¿QUÉ COÑO HACES ATONTADO?!¿ES QUE TE HAS VUELTO LOCO?!
– No habría sobrevivido. Sólo he evitado que sufra.
– Pero…pero…. ¡LE HAS MATADO JODER!

“Le has matado”… “le has matado”… “le has matado”….
Estas palabras resuenan en mi mente una y otra vez, y se clavan en mi cerebro. ¡Sí, joder, sé que le he matado! Para mí tampoco ha sido fácil. Me he convertido en un puto asesino, como lo era mi padre, como esa gente a la que tanto odio… ¿Pero qué podía hacer? Habría muerto… de una forma lenta y sumamente dolorosa… ¡Lo he hecho por él, joder!
Cálmate… Respiro hondo, tengo que mantenerme frío. Yo no soy como ellos, yo no mato por placer. Yo no soy como ellos.

Miro al guardia muerto. Y a Min. Y otra vez al guardia. Y entonces me fijo en su herida y el charco de sangre donde esta tumbado… puede que tuviera razón… Pero algo interrumpe mi observación. Un sollozo.
Minhyun está llorando. La lágrima solitaria que caía antes se ha transformado en un lloro desesperado. Mierda, creo que me he pasado con el… Supongo que para él tiene que haber sido muy difícil pero lo ha hecho por ese pobre diablo… ¡Joder! ¡¿Por qué hablo sin pensar?!
– Oye Min…atontado…
Le llamo pero no me hace caso, solo llora más. Me acerco a él y pongo una mano sobre su hombro, no sé qué hacer…
– Min…lo siento, no quería gritarte ¿vale? Entiendo lo que has hecho, solo me he sorprendido…
Me acerco un poco más y antes de que pueda seguir disculpándome me abraza, hunde su cabeza en mi cuello y aprieta fuerte sin dejar de llorar. Joder Min! ¡Me ahogas! Pero le correspondo el abrazo y, dudoso, acaricio su pelo.
– Shht… está bien Min, ya esta… no has hecho nada malo

No puedo… Sólo con pensar en lo que he hecho no puedo dejar de llorar… Quizá debería haber dejado que muriera solo en vez de reventarle la cabeza… No, eso habría sido todavía más cruel… Pero es que le he matado, a sangre fría, cómo lo hacían mi padre y sus secuaces. Sólo puedo pensar en eso. En que soy un asesino, ¡un maldito asesino! Me da asco pensar en lo que me he convertido. No consigo que las lágrimas dejen de resbalar por mis mejillas.
Me abrazo fuerte al cuerpo de Ren. Pero ni su calor ni sus palabras consiguen calmarme.
– ¡Eh, chico!
Oigo una voz ronca detrás de mí, y Ren y yo nos giramos sobresaltados sin comprender. ¿Quién ha hablado? Vemos a un guardia en el suelo. Tiene sangre en el cuello, en el pecho, en el brazo y debajo de la máscara. Su voz es débil y le cuesta mucho hablar. ¿Quiere volver a atacarnos? No, es imposible, no creo que pueda moverse. Le veo muy mal, por sus heridas creo que él tampoco sobrevivirá.
– Mátame…
– ¿Qué?
– Mátame… por favor…
¿Que lo mate? ¿Cómo que lo mate? No puede ser que me esté pidiendo eso. No… no puedo… Otra vez no… Niego con la cabeza, incapaz de pronunciar una palabra.
– Me duele… mucho… Mátame… Sabes tan bien como yo que no sobreviviré… Duele… Por favor… Mátame… Por favor… Mátame…
Sus últimas palabras se vuelven un sollozo. Llora y gime de dolor de forma cada vez más audible. Tiembla, se retuerce. Cada vez tiene más sangre. Sufre demasiado. No quiero dejarlo así, tengo que hacerlo.
Aprieto con fuerza la empuñadura de la pistola con mi mano y doy un par de pasos hacia él. Estoy temblando. No quiero volver a matar, no puedo.
– No puedo… Lo siento…
– Por favor… Por favor hazlo… Por favor mátame…
Sigue llorando, cada vez más fuerte. ¡Joder, ¿qué hago?! No puedo…
– Hazlo – oigo la voz de Ren a mi espalda y su mano en mi hombro. – No puedo seguir viéndolo sufrir así…
Finalmente asiento. Me alejo de Ren y me acerco al guardia con paso firme. Le apunto con la pistola a la cabeza.
– Gracias… Muchas gracias… No dudes… Aprieta el gatillo… Mátame…
Disparo. Sin temblar, sin vacilar. La bala le atraviesa la cabeza. Dejo de ver sus temblores y de oír su voz ronca y sus sollozos.
Lo he vuelto a hacer, he vuelto a matar. Pero ya no me siento tan mal. Siento los brazos de Ren rodear mi cintura desde detrás y su cabeza apoyada en mi espalda.
– No tengas remordimientos, tontaina. Has hecho bien. Nadie más habría sido capaz de hacerlo.
Sonrío, me siento mejor. Por fin veo claro que no soy como mi padre. No soy un asesino como él.

Por fin Min ha dejado de llorar. Me quedo unos momentos más abrazándole sin decir nada pero luego recuerdo en que situación nos encontramos.
– Min, tenemos que irnos… pueden volver en cualquier momento…
– Sí, tienes razón.
Me separo de él y cojo la mochila que he tirado antes al lado de Bakeho. Este abre un poco los ojos cuando me acerco
– Rennie… tenemos que escondernos
– Sí, pero primero tenemos que curarnos un poco las heridas. Descansa, nosotros nos encargamos
– Está bien… pero tu primero, tienes mucha sangre.
– Sí, sí, no te preocupes.
Vuelve a cerrar los ojos pero no hace cara de estar dormido, me preocupa pero creo que estará bien, Aron y JR nos necesitan más.
Cojo la enorme mochila y se la lanzo a Minhyun.
– ¡Min! ¡Busca vendas y medicamentos!
Asiente con la cabeza y empieza a rebuscar, creo que estará bien. Necesito buscar algo para la fiebre de JR y limpiarme la sangre de la cara porque así no veo nada.
Entro en la sala otra vez y mojo un trozo de tela de un uniforme en el charco, no es lo más higiénico del mundo pero es agua así que supongo que servirá. ¡Joder esta helada! Aish, pues claro, ¿cómo no iba a estarlo? Toda la sala lo está.
Termino de limpiarme un poco, la herida escuece y me va a salir un buen chichón pero no es grave. Limpio el trapo y vuelvo a mojarlo, supongo que para bajarle un poco la fiebre servirá…
Ah! tenemos que limpiar la herida de Aron también… Rompo la tela en dos, las empapo bien y vuelvo a salir.
Minhyun alza un par de paquetes triunfalmente.
– ¡Ren! ¡¡Muchas vendas y pastillas para la fiebre!!

Cojo las vendas y me acerco a Aron, que sigue tumbado en el suelo e inconsciente. Mierda, ha perdido un montón de sangre, demasiada. Hay un charco rojo debajo de su brazo lastimado. No, no, no, por favor, no sangres más.
Me arrodillo a su lado, tengo que detener la hemorragia. Tapo la herida con las vendas, son lo único que tengo, pero no funciona, no para de salir sangre… ¡Maldita sea!
– ¿Y si lo intentas con esto?
La rubia me ofrece un trozo de tela empapado de agua helada. Genial, el frío ayuda a detener la salida de la sangre. Lo coloco sobre la herida y presiono fuerte para intentar detener la hemorragia.
Noto como tensa su cuerpo y suelta un gemido. Parece que no está inconsciente del todo.
– Auu… Duele…

Me duele mucho el brazo… Tengo frío, mucho frío, mi brazo está frío… Y duele… ¿Por qué siento tanta presión en el brazo? Quiero apartarlo pero no tengo fuerzas… Duele demasiado… Y estoy muy mareado… Mi cabeza da vueltas…
– Aron… Aron, ¿me oyes?
¿Min? ¿Estás aquí conmigo? Intento llamarlo pero no me sale más que un susurro, no sé si me habrá oído…
– Aron, estoy a tu lado, aguanta un poco, ¿vale? Te pondrás bien, te lo prometo.
Quiero responderle pero mi cuerpo no obedece. Intento sonreír, no sé si lo consigo. Noto sus labios sobre mi mejilla. No puedo decirle que se lo agradezco…
Creo que él sigue hablando pero casi no le oigo. Cada vez menos, cada vez se vuelve todo más silencioso…

Ha vuelto a perder el conocimiento. Sigo presionando con fuerza la herida, intentando que deje de sangrar. ¿Por qué no para de salir sangre? Ya ha perdido demasiada, ¡si sigue así morirá! ¿Qué más puedo hacer?

Minhyun se encarga de Aron mientras yo voy a revisar como esta JR. Lleva un buen rato inconsciente pero no parece haberle aumentado mucho la fiebre por suerte, pero tampoco bajado. Le pongo el otro trapo empapado sobre la frente, por más que tengamos pastillas no sé cómo se las vamos a dar si esta inconsciente
Me giro para comprobar como le va a Min y le veo histérico, Aron sigue sangrando. Voy corriendo a la mochila y la vacio toda de golpe, ¡tiene que haber algo! Reviso montones de potes de colores hasta que encuentro uno de “pomada antihemorrágica”. Perfecto, espero que sea esto, me suena el nombre.

¡Deja de salir, joder! ¿Por qué no te detienes? Por favor…
Sé que si sigue así Aron morirá. Sólo con pensarlo las lágrimas se acumulan en mis ojos. Me siento frustrado, inútil… No sé que puedo hacer…
– Min, usa esto.
Me giro y veo que Ren sostiene un pequeño bote verdoso.
– ¿Dónde…?
– En la mochila.
La cojo, la abro y empapo el trozo de tela con la pastosa crema. Por favor, que funcione. Vuelvo a colocársela sobre la herida, y presiono con fuerza. Vuelvo a oír un ligero gemido.
Poco a poco la sangre deja de salir, o por lo menos con la intensidad con la que lo hacía. Hasta que se detiene por completo. ¡Bien! ¡Lo hemos conseguido!
Mojo las vendas con la crema y me apresuro a vendarle el brazo. Creo que de momento será suficiente, ya no corre peligro.

Genial, parece que ha funcionado. Vuelvo a ver como esta JR, sigue sin moverse ni dar señales de mejora, no creo que el trapo haya servido de nada… ¡Mierda! No puede morirse ¿verdad? Aparto el trapo que ya está más caliente que frio y pongo mi mano en su frente, realmente está muy caliente. ¿¿Qué hago?? Seguro que Baekho sabría que hacer… ¡No, no! Esta vez tienes que apañarte sin él, necesita descansar… ¡Minhyun! ¡Min sabrá que hacer!
– ¡Min! ¡JR no despierta!
– Me da igual
¿Qué? ¿Cómo que le da igual? Vale que su novio esta jodido pero mi… ¡mi chico también lo está! ¡JR es nuestro compañero y nos necesita!

Ya no sangra, que bien, pero sigue inconsciente. Lo llamo pero no reacciona. Le acaricio la mano, la mejilla… Ren me grita no sé qué sobre JR. ¡Me da igual, Aron no se despierta, ¿qué puede ser más importante?!
Por fin abre los ojos, me mira y me sonríe.
– Aron, estás…
– Estoy bien, dame un minuto…
¡Qué descanso! Vale, ahora sí que puedo ir a ver qué le pasa a JR.
Me levanto y me acerco donde está Ren. Me mira con cara de pocos amigos, creo que antes me he pasado.
– Lo siento, estaba nervioso… Sabes que no pienso lo que dije… JR me importa, y mucho…
– ¡Cállate atontado! ¡No tenemos tiempo para esto!
Tiene razón. Me agacho a su lado y miro a JR. Está muy rojo, suda y respira con dificultad. Pobre…
– He encontrado pastillas para la fiebre, pero si está inconsciente no sé cómo dárselas…
– Déjame a mí.
Le cojo la cápsula blanca que tenía en la mano y me la meto en la boca. Ren me mira incrédulo.
– ¿Pero qué…?
Cojo con una mano la barbilla de JR para abrirle la boca, y con la otra le tapo la nariz. Junto mi boca con la suya para pasarle la medicina, y luego empujo la pastilla hacia el fondo de su garganta con mi lengua para asegurarme de que se la traga. Me separo despacio de él y le veo tragar saliva con una mueca rara. Perfecto, asunto resuelto.

¿Qué…?
Observo fijamente a Min mientras le mete la lengua a JR… ¿¿Cómo puede hacer algo así delante de Aron sin dudar?? Es… ¡Es casi como ponerle los cuernos!
Finalmente Min se separa y JR parece tragar. Vale, Ren, respira. Ha funcionado y eso es lo que importa, Minhyun ha demostrado mucha sangre fría tanto antes como ahora para hacer lo que sea necesario. Aron no parece haber visto nada así que vamos a dejarlo así, no tiene porque saberlo  y Min le ha salvado la vida a JR.
Mierda, ¡¿porque todos son tan geniales?!
Respiro hondo por última vez y me levanto, por más prisa que tengamos solo podemos esperar a que la medicina haga efecto y JR reaccione un poco.
Me acerco a Baekho que sigue apoyado en la pared con los ojos cerrados ¿se habrá dormido? No lo creo, tiene el ceño fruncido. Casi inconscientemente resigo la arruga de su frente con el dedo intentando borrarla y el abre un poco los ojos.
– ¿Cómo estás?
Parpadea unos segundos antes de responder con una sonrisa. Una sonrisa falsa.
– Estoy bien…sólo cansado
No me mientas, no estás bien, pero esta vez pienso cuidar yo de ti.
– La herida de Aron ha parado de sangrar y hemos encontrado medicamentos para JR, enseguida que puedan ponerse en pie nos vamos
Asiente ligeramente con la cabeza y me aparto para prepáranos, no podemos perder mucho más tiempo. Busco con la mirada por los alrededores, tiene que haber alguna otra mochila ¿No? Con lo que hay en la de Baekho no duraremos mucho… En un recodo del pasillo se ve algo negro así que me acerco y… ¡Bingo! Una mochila enorme, Aron la debe haber tirado al suelo en algún momento supongo.
No tenemos tiempo para revisarla mucho así que me la cuelgo a la espalda. ¡Joder! ¡Como pesa! Bueno, no importa, es sólo un poco de peso extra, podré con ello.

Ren se va por el pasillo, ¿qué diablos está haciendo? Pronto lo veo regresar con una mochila enorme cargada en la espalda. Pero… pero… ¡si es más grande que él! Se tambalea un poco, pero la lleva con mucha dignidad. Aunque no sé si aguantará demasiado…
– Rubia, ¿quieres que te ayude a llevarla?
– ¡No! Puedo solo. Hay demasiadas cosas por llevar.
Tiene razón. Todavía nos queda otra mochila, aunque más pequeña, y no sé si Aron y JR pueden andar.
Me acerco a mi chico y me agacho a su lado.
– ¿Cómo estás? ¿Puedes levantarte?
– Creo que sí…
Le agarro las manos y le ayudo a ponerse de pie. Él pone una mano en mi hombro y se apoya en mí para andar. Siento mi cuerpo muy débil, y con su peso tengo la sensación de que mis piernas me van a fallar y vamos a caer de morros al suelo. No, no puedo permitirlo. Aguanta. Además, creo que me toca llevar la otra mochila. Asco de vida.

Me acerco a JR a ver como está y me agacho a su lado intentando no desequilibrarme por el peso de la mochila. Le sacudo para que despierte y le llamo.
– JR, ¿me oyes? ¿Como estas?
Abre los ojos, parpadeando  y mira alrededor como intentando situarse.
– Los guardias… – murmura medio inconsciente.
– Nos hemos encargado de ellos pero pueden volver, tenemos que irnos… ¿puedes ponerte de pie?
Asiente, cansado, mientras intenta levantarse pero no creo que pueda solo así que paso mi brazo por debajo de los suyos para que se apoye en mí. Espero unos segundos y hago un par de pasos para comprobar cómo lo lleva y para mi alivio lo consigue, apoyando todo su peso en mi y lentamente pero podemos avanzar.
Espero que no nos encontremos con guardias o esta vez no salimos de esta…
– ¡Baekho! – le llamo y él abre los ojos – ya estamos todos, ¿nos vamos?
El sonríe y se levanta.
– Vámonos.

Cuando veo que por fin JR y Baekho están de pie y todos se disponen a marchar me acerco a la mochila que queda en el suelo. Suspiro resignado y me la cargo a la espalda. Joder, pesa demasiada para mi cuerpo debilitado. La pierna izquierda me falla y me obliga a usar todo el equilibrio del que dispongo para no caerme. Aron me mira preocupado.
– Oye… ¿Estás seguro de que puedes? ¿Quieres que la lleve yo?
– ¡¿Cómo vas a llevarla tú si ni siquiera te mantienes en pie solo?!
– Ya pero…
– ¡Pero nada! La llevo yo.
Mi tono de voz no da opción a réplicas. Valoro su buena intención pero no puedo permitírselo. Está débil, por poco se desangra. Él siempre ha cuidado mucho de mí, todos lo han hecho. Lo haré, tengo que ser fuerte.

Minhyun ayudando a Aron delante de todo, después yo con JR y Baekho justo detrás. Vamos, aunque sea lentamente, cada vez estamos un poco más cerca de salir de aquí.
Empezamos a andar lentamente en silencio, JR pesa más de lo que parecía y la mochila, demasiado grande, casi resbala de mis hombros. Buf, creo que esto va a ser más difícil de lo que parecía… Pero voy a hacerlo, puedo cargar con JR perfectamente. Si, tú puedes Ren, paso a paso, sin dudar.

 

SHIROKO  KUROKO  AOIKO

ACTION IS COMING…

Hola~
muchos habéis estado preguntando que cuando vamos a volver a publicar Action, dijimos que haríamos una pausa y se nos ha ido un poco de las manos… tenéis que entender que somos 3 estudiantes y la Universidad/Bachillerato nos quita un montón de tiempo, aun así nos disculpamos por la tardanza
¿Y a que viene todo esto? Pues…
ACTION IS BACK! 
en breves volveremos a publicar aunque no garantizamos no tener que hacer una pausa otra vez pero esperamos esta vez organizarnos mejor y poder publicar a tiempo ^^’
Así que, coincidiendo con el comeback de NU’EST este mes de Febrero (habéis visto ya las fotos teaser? *w*) hemos decidido que ya es hora de volver…

¡En breves mas información! ACTION’S COMEBACK IS COMING SOON…

SHIROKO   KUROKO  AOIKO