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ACTION: Capítulo 17

action17

Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Nu’est (grupo K-POP) RenMinhyun, AaronJR y Baekho

(Cada personaje narra en un color diferente.)

INICIO DE LA SEGUNDA PARTE

Capítulo decimoséptimo

Llevamos tres días en almacenes, o lo que parecen ser tres días, pues aquí las horas no tienen sentido…
Pasamos el primer día sin movernos en absoluto. Descansando, recuperándonos. Escogimos un rincón entre los montones de cajas y nos atrincheramos. Este sitio es enorme.
Pasado el primer día, o un número indefinido de horas que bien podrían haber sido veinticuatro, a Aron se le cerró la herida del brazo, a Ren se le pasaron por completo los efectos del poco gas que pudo haber inhalado y Baekho despertó. Y nos dimos cuenta de que las provisiones de comida no durarían mucho y que el agua se nos había terminado.
Entonces comenzaron las expediciones.
Nos dividimos y por grupos nos dedicamos a recorrer Almacenes, buscando cualquier cosa que pudiera sernos útil. Y no nos fue mal.
Encontramos lámparas y linternas, perfectas ya que todo aquí está oscuro, tampoco podíamos abusar más del poder de Ren, suficiente nos aprovechamos ya de su luz el primer día.
Encontramos más uniformes, por lo que pudimos proporcionarle uno a Ren, y aunque se negó a ponérselo, sí aceptó quedárselo por si debíamos camuflarnos de nuevo.
Encontramos armas, montones de porras ya sin nada de electricidad y cajas enteras de balas intactas. Nos quedamos las segundas.
¡Encontramos comida! Una sala frigorífica enorme, llena a rebosar, con un paso directo a las cocinas del piso superior que bloqueamos como pudimos.
Pero, sin duda, los hallazgos más importantes son dos.
El primero de ellos fue el agua. Lo encontró Aron cuando, no sé si por casualidad o desesperación, rompió una cañería. Por suerte acertó la del agua limpia, hubiera sido bastante asqueroso si no. El problema fue taparla de nuevo, y no lo hubiéramos conseguido de no ser por nuestros poderes. Minhyun contuvo el agua mientras Aron doblaba una placa de metal para taponarlo ayudado de la voz de Baekho. Una excelente chapuza.
Y el segundo, el que yo más valoro aunque pueda parecer menos importante, fueron los colchones. No tengo idea de para qué sirvieron antes, pero después de tantos meses durmiendo sostenido por una maraña de cables no me lo planteé, solo le di las gracias al dios que los hubiera dejado allí y me tumbé a dormir en el sitio más blando que había estado en mucho tiempo…

Intento no reír al ver a JR tumbándose otra vez en uno de sus amados colchones, desde que los descubrimos se tumba en ellos a la mínima oportunidad que tiene, parece un crio. Pero no soy el único que le observa, esa asesina también, seguro que está planeando como asesinarle. No me extrañaría que fuera a por él primero, supongo que debe ser el más peligroso para ellos.

Ella no aparta su mirada de nuestro loco, me pone de los nervios.

Me levanto y me siento en el colchón al lado de JR, no puede ser que yo sea el único que se dé cuenta que ella está planeando algo.

– Oye JR, la… ella, te está mirando mucho… seguro que planea algo

Él se gira para mirarme con una sonrisa burlona.

– Será que le gusto. Vamos, en serio Ren, deja ya de malpensar de Lime, no seas paranoico

Joder, lo sabía.

– ¡No soy paranoico! ¡Sois vosotros que estáis ciegos!

– Mira, entiendo que tú no has conocido a Nara y has tenido experiencias especialmente malas con los guardias pero eso no significa que todos sean crueles y despiadados, ¿vale?

No hay nada que hacer, no quieren ver sus verdaderas intenciones solo porque es una “chica mona”. Han pasado 3 días desde que llegamos y sigue haciéndose la buena persona. Estoy seguro que va a traicionarnos, nadie me cree pero yo cada día estoy más seguro.

Poco después de llegar a JR le volvió a subir la fiebre y descubrimos que la segunda caja de pastillas para la fiebre había desaparecido, intentamos que le bajara a base de paños con agua fría y no funcionaba pero no podíamos hacer mucho más así que fui a buscar una de las chaquetas de los uniformes que habíamos dejados tirados en un rincón para taparle mejor. Estaba revolviendo las chaquetas cuando del bolsillo de una de ellas cayó una caja. Las pastillas. ¿Qué hacían allí? ¿Quién las cogería y se las guardaría en el bolsillo? Alguien que no quisiera que las encontráramos, alguien que quisiera que JR empeorara. Lime. Esa. Ha sido ella. Lo sé.

Ella intenta acercarse a mí, quiere hacerme caer también en su trampa. El otro día investigando juntos almacenes, con su sonrisa de niña buena, simulando preocuparse por mí. 

Maldita zorra… me pone de los nervios verla tontear con el bobo de JR, además ya tengo suficiente dolor de cabeza. Me levanto para ir a hacer otra expedición por los alrededores. No tengo ganas de que piensen que soy un paranoico si me pongo a gritarle e insultarla y como siga sentado mucho rato más me voy a dormir… Necesito hacer cosas. ¿Qué más puedo encontrar que sea útil? Hmm… ¡Ah! puedo revisar los medicamentos que nos quedan. Sí, eso haré. 
Las ojeras se marcan profundas bajo sus ojos enrojecidos, apenas puede mantenerlos abiertos. Bosteza y se frota la cara intentando sacudirse el sueño, pero sigue diciendo que no quiere dormir.
No para quieto, siempre haciendo cosas. Yendo a buscar comida, arreglando nuestro improvisado refugio (que ya parece una cabaña dentro de esta sala inmensa), contando una y otra vez las reservas médicas, el armamento. Esto empieza a ser obsesivo.
– Rennie, tienes que dormir.
Él niega, con energías, como si quisiera demostrarme que está bien.
– No tengo sueño.
Eso no te lo crees ni tú.
– Pero yo sí… – respondo con un tono de voz más… ¿Sensual? ¡Ay dios! ¿Que estoy haciendo? – ¿no vienes a hacerme compañía?
Me tumbo sobre el colchón y doy unas palmaditas al espacio vacío junto a mí, llamándole. Dios, qué vergüenza. Sé que todos los demás me miran y… ¡No Baek, no te sonrojes!
Traga saliva, nervioso, pero al final se levanta y viene hacia mí, tumbándose a mi lado, escondiendo la carita sonrojada entre mis brazos.
Sonrío y le acaricio el cabello mientras empiezo a tararear una suave melodía, ignorando las miradas sorprendidas y divertidas de mis compañeros.
Cierra los ojos, su respiración se calma, el agarre de sus brazos se afloja. Está funcionando.
Minhyun me sonríe cómplice, JR sonríe también ante mi idea. Al fin nuestro rubito hiperactivo ha parado quieto.
Unos minutos más tarde cuando Ren ya está completamente dormido, JR se me acerca y me pregunta en voz baja si me veo con fuerzas para otra expedición.
– Queríamos mirar cómo están las cosas arriba, si nos están buscando, como podemos llegar a la sala de controles para abrir las puertas, que han hecho con los niños, etcétera.
Los niños, críos a los que han dopado con nuestros poderes para crear más magos como nosotros. Supongo que a esto estaban destinados los análisis rutinarios que nos hacían, a investigar nuestro poder para replicarlo. Y parece que ha funcionado, dos han sobrevivido a las pruebas, niño y niña. Y, evidentemente, no vamos a dejarlos aquí cuando nos vayamos.
– Sí, creo que puedo, ahora voy.
Se aleja y yo me despido de Ren con un suave beso en la frente, con mucho cuidado de no despertarle.
JR, Lime y yo nos alejamos, dejando a Minhyun y Aron cuidando del refugio y de Ren, y nos dirigimos a la zona bajo las oficinas principales para que pueda alcanzar a percibirlas.
Abusé de mi poder, lo forcé más allá de mis límites y me pasó factura. Por tres días me ha dolido la cabeza y me ha sido imposible abrir mi mente o controlar nada con la voz. Pero ahora parece que puedo usarlo de nuevo, al igual que mis compañeros me he recuperado, y ahora nos ponemos de nuevo en acción.

Cuando nuestros compañeros se van de expedición nos quedamos en silencio en el refugio. Minhyun está sentado con la espalda recostada en la pared y mira a Ren de forma tierna, fraternal, con una dulce sonrisa, satisfecho de que su amigo haya conseguido dormirse por fin. Me quedo embobado mirando sus bonitos ojos, sus oscuros cabellos, sus bien perfilados labios… Esos labios, me muero por probarlos de nuevo… Por morderlos, lamerlos, besarlos…
Espera. Estamos solos, ¿no? Bueno, con Ren, pero está dormido. Mis labios dibujan una sonrisa un tanto lujuriosa. Será cuestión de no despertarlo.
Me acerco a mi chico y me siento a su lado. Él gira la cabeza para mirarme y me dedica una hermosa sonrisa. Podría morir con esa sonrisa. Es lo más hermoso que he visto nunca.
Paso un brazo por detrás de su espalda para abrazarlo, él se acerca más a mí y apoya su cabeza en mi hombro. Me encanta sentir el calor de su cuerpo tan cerca de mí y su corazón acelerado. Cuando nos abrazamos tengo la sensación de que todo es perfecto, que sólo existimos nosotros, que todo saldrá bien.
Desde que llegamos a almacenes prácticamente no hemos tenido tiempo para nosotros. Primero porque estábamos demasiado hechos polvo, luego demasiado ocupados en explorar el lugar y buscar todo lo necesario para nuestro refugio.
– ¿Sabes? Tenía ganas de poder estar un rato a solas contigo.
Levanta la cabeza para mirarme a los ojos antes de responderme. Y siento que me pierdo en esos ojos oscuros. Luego aparta la mirada, sonrojado.
– Yo también quería estar a solas contigo. Te quiero.
Las últimas dos palabras las pronuncia en un leve susurro, como si tuviera miedo de que alguien a parte de mí pudiera oírlas.
Ya no puedo más. Abrazarlo no me basta. Es demasiado hermoso, necesito demasiado sentir el sabor de sus labios y el tacto de su piel. Cojo su barbilla con una mano y le obligo a levantar la cabeza para mirarme.
– Te amo Minhyun. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida.
Antes de que pueda responder atrapo sus labios entre los míos y empiezo a masajearlos dulcemente. Él en seguida reacciona y me devuelve el beso, acelerando el ritmo. Siento como sus dientes traviesos muerden mi labio inferior y como después su lengua juguetona recorre la piel enrojecida por la mordida para mojarla de saliva. Me siento incapaz de detenerme. Abro la boca para que mi lengua se encuentre con la suya, ambas empiezan una húmeda danza de suaves y enérgicas caricias. Coloco una mano en su nuca para profundizar el beso, para poder meter la lengua por todos los rincones de su boca. Él no opone resistencia alguna y deja escapar un leve jadeo. Esto es demasiado.
Separo por un momento nuestras bocas y antes de que tenga tiempo de reaccionar lo empujo para que quede tumbado bocarriba sobre el colchón. Apoyo mis rodillas a ambos lados de su cadera y mis manos a ambos lados de su cabeza para quedar totalmente encima de su cuerpo. Y vuelvo a besarlo profundamente, mientras él me lo devuelve con la misma intensidad.
Sin dejar de besarlo cuelo una de mis manos debajo de su camiseta para acariciar sus abdominales. Se estremece un poco al notar mi mano fría sobre su perfecta piel, y eso me encanta. Le acaricio muy lentamente, casi haciéndole cosquillas, pero sin detenerme. Y estas caricias cada vez se vuelven más rápidas y más necesitadas. Me aseguro de no dejar un solo centímetro de su piel por recorrer, y cuando termino con sus abdominales me desplazo hasta su pecho. Al subir mi mano subo también su camiseta para dejar su torso al descubierto. Suelta algunos gemidos pero no se resiste, se deja hacer. Me encanta.
Separo al fin nuestras bocas para desplazar la mía hasta su pecho y empezar a lamer su piel y darle pequeños mordiscos. Le dejo algunas marcas rojas, en un intento de marcar este cuerpo como mío. Recorro su torso con mi lengua, me entretengo en sus pezones, en reseguir sus músculos. Y le oigo gemir, muy suavemente. Gime para mí.
Siento la lengua de Aron sobre mi piel, su aliento cálido, sus manos traviesas…
Soy incapaz de razonar si esto que estamos haciendo está bien o mal. Cada vez que me toca, cada vez que me besa, mi cerebro desconecta su parte racional y no puedo pensar nada que no sea que deseo que siga, que no se detenga, que llene mi cuerpo de caricias y besos… Adoro su calor, el sabor de su saliva, el tacto de sus manos sobre mi piel… Soy tan feliz ahora mismo que desearía que el tiempo se detuviera.
Placenteros gemidos quieren escapar de mi garganta, y aunque al principio intentaba detenerlos ahora mismo me veo incapaz y los dejo salir, cada vez más fuertes, cada vez más seguidos.
Me abandono totalmente al placer, incapaz de hacer nada, dejo mi cuerpo a su entera disposición. No quiero que se detenga.
– Antes que os emocionéis demasiado y me traumaticéis… que sepáis que estoy despierto.
No puede ser.

Me incorporo y abro los ojos del todo, dejando de hacerme el dormido. Min me mira totalmente rojo con la camiseta levantada y todavía tumbado debajo de Aron que tampoco ha reaccionado todavía y me mira como si hubiera visto un fantasma. De repente reacciona, se aparta de un salto de encima de Min y se recoloca la ropa con una risa nerviosa, el atontado tarda un poco más y cuando lo hace se esconde detrás de su novio intentando ponerse bien la camiseta. No puedo evitar reírme.
– Pe…Pero tú… ¡¿no estabas dormido?!
Intento dejar de reír para responderles pero no puedo, sus caras de desconcierto y vergüenza son demasiado. Hacía años que no reía de esta forma.
– ¡No te rías!
– Muy interesante tu forma de gemir, atontado.
Minhyun parece más rojo que antes si es que eso es posible pero a Aron le ha salido una sonrisa pervertida en la cara, tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no volver a reír.
–  Sí, ¿verdad? A mí también me gusta.
– ¡Ya vale! ¡Ese no es el tema! ¿Se puede saber por qué no estás durmiendo?
Tsk, vaya manera de cambiar de tema, no voy a olvidarlo tan fácilmente. Oír ruidos sospechosos, abrir los ojos preocupado y encontrarme con tal escena… oh no, no voy a olvidarlo. Además, ¿Qué les importa si duermo o no? Es mi cuerpo, mi elección.
– No quiero, y no tengo sueño
– ¿Cómo no vas a tener sueño si llevas 4 días sin dormir?
– Es cierto, rubia, llevas unas ojeras que te llegan hasta el cuello…
¡Que exagerados! ¿Cómo van a llegarme hasta el cuello? ¿No puedo tener tantas ojeras no? Espero no tener muy mal aspecto, solo son 4 días, no creo que sea tan grave.
Y no dormir tiene algo muy bueno también; puedo observar a Baekho mientras duerme. Analizar cada detalle de su cara, de sus labios, con esa sonrisa de satisfacción, aunque tenga que reprimirme con todas mis fuerzas para no besarle aprovechando que duerme.
– Solo estoy un poco cansado, aguantare… es solo que no quiero dormir
– ¿Un poco cansado? ¡Estás hecho polvo!
– Deberías dormir, hace días que no duermes, estás agotado y encima nos cortas el rollo.
– ¡Cállate, Aron! ¡He dicho que este no es el tema! – Minhyun parece tener ganas de ir a esconderse debajo de una piedra pero esta vez se controla e intenta poner cara seria. Ja, ¿Cómo voy a tomármelo en serio ahora? – A ver, Ren, ¿por qué fingías haberte dormido?
– ¿No es obvio? si no fingía dormir Baekho seguiría preocupado y no se habría ido, así de simple
– ¿Y por qué no quieres dormir? ¿Qué pasa?
Joder, que pesados. Lo que yo no entiendo es cómo pueden dormir tan tranquilamente, ¡Si les falta poco para ponerse a roncar!
– Yo… no puedo, todos vosotros confiáis ciegamente en esa, ¡tengo que asegurarme que no va a matarnos mientras dormimos! ¿Cómo voy a dormir con un guardia armado cerca?
– Pero Ren, Lime es buena, ¿para qué iba a salvarnos si lo que quería era matarnos? Hubiera podido hacerlo cuando nos encontró, estábamos destrozados.
Lime es buena, Lime nos ayuda… Claro, como la conocemos de toda la vida, ah, no, que solo la conocemos desde hace unos días y es un jodido guardia, un pequeño detalle sin importancia.
– Aron tiene razón, no tendría sentido que Lime nos traicionara ahora. Además, si éste es el problema ¿por qué no te has dormido ahora? Ella no está, y los demás estamos despiertos y somos suficientemente fuertes como para contraatacar si intenta algo.
– ¡Estaréis con la guardia baja porque os fiais de ella! Además, aunque quisiera… no puedo dormirme
– Si tanto te preocupa Lime prometemos estar más al caso de sus movimientos mientras tú duermas…
– Hay algo más, ¿verdad rubia? Hay algo que no nos has contado, no es sólo por Lime…
A veces no sé si es buena idea haberme hecho tan amigo de Minhyun, me conoce demasiado bien… Supongo que a él no puedo engañarle, aunque haya podido engañar a Baekho y a todos los otros. No va a darse por vencido supongo…
– No es nada, es solo que… cada vez que cierro los ojos…veo al guardia disparando a Baekho, y mi sueño, esas imágenes se repiten una y otra vez… tengo miedo a dormirme y volver a soñar, no puedo…
Minhyun se acerca y me abraza, yo me dejo hacer y apoyo mi cabeza en su hombro, lo agradezco pero no son sus brazos los que me gustaría sentir ahora. Además, él no lo entiende, no entiende hasta qué punto ese sueño podría hacerse real en un abrir y cerrar de ojos.
– Ren, sabes que eso no fue real, fue sólo una pesadilla… Baekho está bien, no le pasará nada malo, saldremos de ésta juntos…
– ¿Cómo lo sabes? ¿Cómo sabes que en cualquier momento no van a entrar guardias a matarnos? o cuando salgamos de aquí… ¿Y si nos atrapan? No, hasta que no esté a salvo no podré descansar
– ¿Y prefieres quedarte despierto? Quién sabe cuánto vamos a tardar en salir de aquí, ¿es que quieres morir de…?
Dejo de escuchar al atontado y su novio cuando veo llegar a Baekho por fin, con una preciosa sonrisa y sano y salvo, hasta parece más sano, más feliz que nunca. ¡Ha vuelto!
– ¡Baekho! ¡Has vuelto! ¿Todo bien? ¿Algún problema? ¿Habéis encontrado guardias?

Creo que estoy alucinando. ¿Con quién demonios está hablando Ren? ¿Baekho? Pero… si Baekho no está. No ha vuelto todavía.
Ren sonríe amigablemente mientras mira hacia algún punto fijo de la sala. Pero allí no hay nadie. ¿Dónde ve a Baekho? No lo entiendo.
Miro a Min con ojos interrogantes para comprobar si es que me estoy volviendo loco y ya ni siquiera veo las cosas… Pero él también está mirando la escena y por su cara está alucinando tanto o más que yo.
Vale, no soy yo el que tiene un problema. Es Ren el que ve cosas que no están. Está… ¿teniendo alucinaciones?

Lime me ha estado contando cómo está estructurada la zona de oficinas. Creo que me he hecho una idea bastante precisa, pero aun así mejor que Baekho lo “vea” también. Cuatro ojos ven más que dos, y así veremos también que están haciendo allí arriba.
Esta chica nos está ayudando mucho. Sé que Ren sigue sin confiar en ella, y no entiendo por qué. No tenía ninguna obligación de ayudarnos y está haciendo tanto por nosotros…
Me mira, me sonríe, y su sonrisa me recuerda a otra más dulce. Alice… ¿Qué habrá sido de ella? Espero que se recuperara, ojalá esté bien. Pienso mucho en ella últimamente. Como me cuidaba, como la ataqué… recuerdo su grito, recuerdo la sangre, recuerdo su mirada cuando se fue esa preciosa sonrisa, y la sangre…
– JR… – una mano en mi hombro me hace despertar, parpadeo y veo a Baekho mirándome ya más curioso que preocupado. – ¿Estás bien?
Asiento.
– Si, perdón – le tranquilizo – odio que siga pasándome esto.
– Está bien – sonríe – cada vez te pasa menos y es más fácil despertarte.
– Si, por suerte.
Lime nos espera unos metros  por delante. Le sonrío y seguimos andando tras ella.
– Oye… – empiezo – gracias por… despertarme siempre…
Él se ríe.
– Anda, no me des las gracias, faltaría más.
– En realidad creo que tenemos mucho que agradecerte Baekho. Es decir, todos. Si no fuera por ti seguiríamos en nuestras jaulas
– De verdad, no me des las gracias por eso – me corta – la intención es lo que cuenta y en mi caso los motivos fueron un tanto… egoístas. Sabes que lo único que quería era sacar de aquí a Ren. No me malinterpretes, – añade algo nervioso – estoy muy feliz de haberos conocido a todos y sois los mejores compañeros que podría haber pedido pero… bueno, en un principio solo quería que fuésemos muchos para escapar y… me siento mal si me agradeces eso…
Sus palabras me hacen sonreír, resulta tierno disculpándose por algo así. Comprendo perfectamente lo que dice, no nos conocía, ¿Por qué debería querer liberarnos? Lo único que me ha hecho comprender su discurso es lo mucho que quiere al rubito, y eso me causa curiosidad.
– ¿Cómo conociste a Ren? Si no te importa contarlo, vaya…
– En absoluto – sonríe él – aunque no sabría por dónde empezar.  
>> En primer lugar sabes que tengo dos poderes. Relacionados entre ellos pero siguen siendo dos. Cuando llegué aquí, solo conocía el de la voz, e intenté utilizarlo para escapar infinidad de veces, consiguiendo solo que me vigilaran cada vez más, hasta que comprendí que era inútil, y que si quería escapar tenía que planear las cosas con cuidado. Me quedé quieto y callado, haciendo que se confiaran, y descubrí mi segundo poder.
– Chicos – nos llama Lime – creo que es aquí.
Señala el techo y Baekho cierra los ojos un segundo y asiente.
– Ya veo… – vuelve a abrir los ojos y sigue pasillo abajo – ¿sigo?
– Si no te distrae demasiado…
– No necesito concentrarme tanto. – Responde quitándole importancia – iba porqué descubrí mi segundo poder, y con un poco de práctica aprendí a sentir todo a mi alrededor. Por aquel entonces había dos personas más en jaulas, Aron y el chico del hielo, y me frustraron porque ninguno de los dos tenía ganas de luchar. Ambos se habían rendido. No podía creer que aceptaran estar aquí, que ni siquiera intentaran escapar. Y llegó Ren, causando problemas des del primer momento – sonríe – apenas conocía su poder, pero se defendía a mordiscos y patadas. Tuvieron que encadenarle, y ni así se rindió. Me impresionó su fuerza, sus ansias por salir de aquí, su negativa a rendirse. Me inspiró y decidí que saldría de aquí con él. Conocí a Nara, y encontré la forma de comunicarme con ellos. Mis notas nunca llegaron a Aron y el otro, completamente encadenado, tampoco podía responder. Pero Ren sí, Ren respondió mi nota, y así empezamos a hablar. Los aviones de papel volaban a diario, nos lo contamos todo, hicimos planes para cuando saliéramos de aquí y… bueno, el resto ya lo sabéis. ¿Volvemos?
– ¿Eh? – Su historia me ha absorbido y por un momento no recuerdo que estábamos haciendo. – ah… ¿no necesitas ver más?
Él niega encogiéndose de hombros.
– Los guardias siguen rastreando almacenes sin pistas de donde estamos, a los niños no les han tocado, siguen en su celda, la zona de oficinas ya me sonaba, ya he visto todo lo que no recordaba con claridad, ahora cuando volvamos lo dibujaré para que lo veáis, creo que no me dejo nada…
– Está bien, volvamos entonces.

SHIROKO KUROKO AOIKO

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