Archivo del sitio

Día. Noche.

Dia:noche

 

 

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: SHINee (Grupo Kpop)

Pairing: Jongkey (Jonghyun x Key) 

 

Hacía mucho que no escribía un Jongkey. De algún modo es como si formasen parte de mi pasado, mis inicios. Me ha dado cierta añoranza sacar estos personajes del armario (¿en ambos sentidos?) y jugar con ellos (en todos los sentidos que queráis :P). La excusa ha sido simple, un cumpleaños. Si Judit, va para ti, con retraso, porque si no no sería yo, pero espero que te guste ^^. Con mucho amor de tu… ¿Oppa? nunca me acostumbraré a que me llames así XD

 

 

 

 

Le oigo meterse en la cama y espero a que se quede dormido. Escucho las respiraciones, más seguidas al principio, mas rápidas. Suspira, se da la vuelta y exhala. Yo me quedo muy quieto en mi cama, esforzándome en hacer mis respiraciones lentas y pausadas, cadenciosas. Como si estuviera durmiendo. Intentando dormir realmente.

– ¿Jjong? – Me llama. Guardo silencio y sigo inmóvil, respirando con el mismo ritmo suave. Vuelve a suspirar y gira de nuevo, dándome la espalda.

Espero.

Se me cierran los ojos y el mundo empieza a desvanecerse a mi alrededor. El sueño me vence, pero me fuerzo a mantenerme despierto. Porque si, porque esto ya se ha convertido en una estúpida y enfermiza obsesión.

Así que sigo esperando, y cuando oigo que sus respiraciones se vuelven lentas y regulares, que ya no se mueve, que ya no puede ser consciente de nada de lo que haga, me levanto pesadamente y me arrastro hasta su cama, con infinito cuidado de no despertarle.

Me agacho a su lado, me inclino sobre él e inspiro. Me llega su olor. Su olor a colonia cara y desmaquillante, al champú de extracto de fresa y a café. Olor a Kibum, a mi bebé, que nunca será mío.

Aparto la colcha, lentamente y con cuidado, con el corazón a cien y la práctica que hace la experiencia. Me deslizo en la cama a su lado, sin llegar a tocarle, nunca, sin que se despierte. Me quedo junto a él, tan cerca que puedo sentir el calor de su cuerpo. Mi corazón se acelera y mi piel hierve de excitación. Le tengo tan cerca que casi puedo paladear su aroma, su piel suave. Rozo con mi nariz los mechones de su pelo. Y tiemblo. Reprimo un suspiro y me muevo con mucho cuidado para moldear mu cuerpo al suyo. Medio centímetro entre nosotros, entre cada milímetro de nuestra piel. Tan cerca y tan lejos.

Esto es enfermizo. Demasiado. ¿Que me has hecho Kibum? Que me ha convertido en un obseso, que estoy ahora respirando de su pelo, bebiendo del calor que desprende mientras duerme, mientras no puede saber que le adoro y le amo. A oscuras, cada noche, cada absurda y desquiciante noche en que me cuelo en su cama a escondidas y siento en mi cuerpo su calor, e imagino por unos segundos que me quiere, que cuando se gira en la cama y me abraza, cuando se mueve y salva ese eterno medio centímetro que siempre dejo entre nuestros cuerpos, cuando se da la vuelta y respira sobre mis labios no está dormido. Quiero creerlo, de algún modo. Como si fuese posible. Como si pudiese tenerle duranle el día como le tengo durante la noche. Como si pudiera abrazarle sabiendo él que está entre mis brazos.

Siento la primera lágrima asomando en mis ojos. Parpadeo y cae lentamente por la comisura, sobre su almohada. Mañana se habrá secado, desapareciendo sin dejar ningún rastro de que ha estado allí. Exactamente igual que yo. En un arrebatador acto de osadía beso su cabello y rozo su cuello. Me estremezco al sentir su piel bajo mis dedos y siento una abrumadora necesidad de besarle, de morderle, de marcarle como mío.

Como si fuera mío.

Llorando, con su cuerpo a mi lado y su corazón tan lejos me quedo dormido.

 

Despierto antes, como siempre. Deshago el abrazo en el que inconscientemente nos hemos enredado durante el sueño, acariciando su piel en una particular despedida. Hasta la noche.

Hasta que vuelvas a ser mío.

Me levanto con cuidado, busco mis zapatillas y salgo de la habitación. Un par de minutos más tarde vibra el móvil en mi bolsillo trasero, indicándome que es hora de levantarme. Por si acaso.

Abro la persiana del comedor, sonrío y le doy los buenos días al mundo.

Desayuno y juego un rato a la play con Minho. Le dejo ganar. Más tarde en la agencia caliento mi voz y ensayo. Cantamos, bailamos, nos hablan de futuros proyectos, nos preguntan nuestra opinión como si alguien fuera a tenerla en cuenta, y luego veo como Key se va con su amigo, su novio aunque nadie pueda saberlo.

Sonrío de nuevo y doy una vuelta con los chicos por la agencia a ver si alguien quiere hacer algo esta tarde.

Cuando salimos del cine llueve, pero eso no impide que Taemin, Kai, Sehun y Chanyeol salgan a la calle corriendo y gritando subnormalidades. Mientras alguien se dedica a poner orden entre los maknaes (y Chan) Amber me coge de los hombros y me pregunta si todo va bien.

– Como siempre – le respondo con una sonrisa. Salgo también bajo la lluvia. Mientras veíamos la peli Seop ha subido otra foto con Key. Por suerte nadie puede saber si lo que cae por mis mejillas es lluvia o lágrimas.

Lloro demasiado.

Key ha preparado la cena que nos aguarda servida en la mesa, deliciosa como siempre. Él está en el sofá, en brazos de su novio que se va un rato más tarde despidiéndose con un beso demasiado largo.

Por algún motivo, Taemin me abraza al pasar a mi lado y tira de mi para meterme en la cocina.

– Ayúdame a lavar los platos, anda.

Voy a replicarle que le toca a él, pero no quiero volver a salir a la sala y verles besándose. Asiento y voy enjuagando los platos que me pasa hasta que oigo la puerta cerrarse.

Me doy una ducha antes de ir a dormir. Me pongo el pijama y el móvil en el bolsillo trasero, les doy las buenas noches y me meto en mi cama. Aguardo.

– Jjong… – me llama desde su cama como cada noche. Suspira – supongo que ya duermes… – vuelve a suspirar y se da la vuelta sobre su cama, pero vuelve a incorporarse. – Seop es… me siento bien con él, pero tampoco… No quiero… Jjong… En fin, ¿que más da? – da otra vuelta algo más brusca. Y yo sigo en silencio.

Espero hasta que se duerma, me meto en su cama y dejo que me abrace en sueños, que me ame dormido cuando no sabe que estoy allí.

Despierto antes que él, desaparezco, le veo irse con la pesadilla de cada día, le veo besarle, abrazarle y sonreírle. Y no soy yo.

Vuelvo a sus brazos cada noche. En la oscuridad es mío y de nadie más. Mientras sueña me abraza y pega su cuerpo al mío, respiro de su aliento y beso su cabello y siento que me pertenece igual que él tiene mi corazón, la voluntad que perdí tanto tiempo atrás.

Pero por las mañanas vuelve a irse. Se va con su novio y me sonríe desde sus brazos. O como mínimo quiero pensar que me sonríe a mi. Durante el día es mi amigo y nada más.

Duermo a su lado, en secreto, sin que lo sepa. Incluso le oigo murmurar mi nombre dormido. Porque las noches me pertenecen. Pero obviamente no es más que un sueño, mi imaginación. Pero quiero creerlo.

Llueve y Taemin me encuentra en la terraza. La lluvia me golpea en la cara y cae por mis mejillas, sobre mis labios. Es hermoso y me relaja. Él sonríe y me abraza. Sin decir nada. Onew me coge y me vuelve dentro, me lanza una toalla sobre la cabeza y me encierra en el baño para que me seque.

Kibum ha salido de nuevo, volverá tarde. Y por más que intento esperarle despierto me puede el cansancio y se me cierran los ojos antes de que llegue. Tengo pesadillas sin él a mi lado, porque ya no puedo dormir si no le siento entre mis brazos. ¿Me echará también de menos aunque no lo sepa?

Despierto en mi cama y se siente extraño. Más aún porque está a mi lado. Su brazo cruza mi pecho, sus piernas se enlazan con las mías y su rostro está tan cerca que le siento respirar sobre mis labios. Igual que cada mañana, solo que no soy yo quien le he buscado.

Con el corazón desbocado espero, observándole. ¿Por qué está aquí?

Despierta poco a poco, y cuando abre los ojos no puedo evitar preguntar.

– ¿Te equivocaste de cama?

– No. – responde sin más.

Se incorpora, deshaciendo el abrazo, alejándote. Y veo como sale de la habitación, dejándome aquí solo, con mil dudas y ninguna respuesta.

Le observo durante todo el día, mientras le tengo cerca. Le observo incluso cuando Seop viene al apartamento y se la pasan pegados, jugando con los perritos a vestirles y hacerles fotos, como si fuesen muñecas. Le observo mientras le besa, mientras sonríe y es feliz a su lado, y me pregunto por qué estaba en mi cama esta noche, por qué me buscaría él a mi.

Vuelve a ser de noche, me tumbo a mi cama a esperar y oigo como se desnuda, se pone el pijama y se mete en la suya.

– Jjong. – finjo estar dormido, como siempre. – No hace falta que esperes a que me duerma.

Abro los ojos como platos.

Si, es obvio que lo sabe. No, no me sorprende. Sabía que podía pasar, pero también sabía que cuando lo descubriera necesitaría excusas y milagros para justificarme.

Pero me espera, de espaldas a mi siento que me llama a que vaya y le abrace. Lo ha hecho al fin y al cabo.

Me trago mis excusas, mis nervios y mi corazón desbocado y me meto en su cama con cuidado. Sé que ahora puede oírme, pero eso no quita la costumbre de deslizarme entre sus sábanas con sigilo. Me amoldo a su cuerpo, sin tocarle pero sintiendo su calor. Se mueve y se cuela entre mis brazos, pega su cuerpo al mío, mi nariz entre su pelo y sus manos envolviendo las mías, enlazando nuestros dedos.

– ¿Por qué? – no puedo evitar preguntarle.

– Porque no quiero perderte – responde.

Se gira y me besa, y mi corazón se detiene cuando siento sus labios sobre los míos. Respiro su aroma y bebo de él, me fundo con él, me pego a su cuerpo deseando que nunca termine este beso, deseando que nos fundamos y la mañana no pueda separarnos.

Porque la noche me pertenece. Más que nunca, pero cuando salga el sol dejará de ser mío. Me sonreirá desde los brazos de otro y será mi amigo, mientras por la noche me abraza, me besa y es uno con mi alma.

– Te amo. – Ya lo sabe, pero se lo repito en cada uno de mis besos.

Le beso, y él a mi. Una noche tras otra nuestros cuerpos se enlazan y se funden. Ya no espero a que duerma. Me espera con los brazos abiertos y yo le abro mi corazón más que nunca, un corazón que se rompe cada mañana cuando se levanta de la cama y se va, cuando deja de ser mío.

– Lo siento – murmura una noche contra mis labios. – Odio hacerte esto.

¿Quién habla? ¿Mi amigo o mi amante? ¿Se refiere a los besos o a las distancias?

Sea lo que sea sigue haciéndolo, sigue siendo mío cada noche y levantándose cada mañana para ser de otro.

– Lo arreglaré – me promete Kibum en la agencia cuando nos quedamos solos. – Terminarás siendo tu, siempre. Siempre has sido tu. Solo necesito… tiempo… Deshacerme de esto.

¿Esto? ¿A que se refiere con “esto”? ¿Al flamante novio que viene a buscarle cada tarde? Al que le sonríe, al que deja que le bese a la luz del día, a quien le pertenece desde que sale el sol hasta que vuelve a hacerse uno conmigo por las noches.

Y no sé si es mi imaginación, mi deseo de que me pertenezca siempre y no solo cuando reina la oscuridad, pero cada mañana parece alargarse más, cada noche empieza antes, cada día parece buscarme más. Cada vez que me sonríe veo más luz en sus ojos, una luz que veo apagarse cuando le mira a él. Y por más que no quiero hacerme falsas esperanzas y que rompa mi corazón otra vez parece ser que la noche está ganando sobre el día.

Hasta el punto de que él deja de existir. Hyeongseop deja de venir al apartamento, deja de ir a buscarle, desaparece. Y Kibum, el Kibum del día que nunca ha sido mío se me acerca un mediodía. Entra luz por las ventanas cuando se sienta a mi lado en el sofá, me abraza, me besa y murmuras contra mis labios.

– Te amo.

 

 

 

 

Anuncios

El recuerdo de esa noche

Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Libre

ADVERTENCIA: drama

Ante todo recordar que no me gusta escribir dramas… (?) Pero bueno, debía tener un mal dia :S y si, es triste triste, pero creo que tambien es bonito ^^

El recuerdo de esa noche.

Si cierro los ojos aun puedo verlo.

Como te acercaste a mí, esa mirada.

Llevabas un par de copas de más, aunque lo negases.

Recuerdo tus labios dulces, suaves. Besaste mis labios, y mi piel. Te entregué todo mi cuerpo, y tu lo tomaste, igual que tomaste mi alma y mi corazón.

Recuerdo tus dedos en mi cuerpo, el tuyo bajo los míos. El sabor de tu piel, de tus suspiros. Tan dulces, tan embriagadores.

Me sentí lleno de ti, en más de un sentido. Me cambiaste, me hiciste soñar despierto la mejor de las fantasías.

Dormí a tu lado, abrazado a ti entre tus cálidos brazos, y tu rostro fue lo primero que vi al despertar.

Mi ángel, mi sueño, mi amor.

Pero he caído en la realidad.

¿Me amas? No lo creo.

Tomaste mi corazón, que se hizo añicos en cuando lo soltaste.

Mi alma se partió con solo dos palabras tuyas.

“Nunca más” dijiste.

Y te fuiste.

Me dejaste. Me abandonaste, y te llevaste contigo mi amor, mis sueños, mi deseo, mi vida, pues todo te lo había entregado.

Mi corazón roto, mi alma partida y mis ganas de vivir que se fueron por esa puerta contigo, y desaparecieron en el momento en que la cerraste.

¿Y qué voy a hacer yo ahora? ¿Ahora qué te lo has llevado todo y me has dejado aquí, solo, abandonado, y sin nada más que el recuerdo de esa noche?

No puedo olvidarlo.

Tu cuerpo cálido, tu mirada ardiente, tus besos dulces.

Me dijiste que me amabas. Me abriste tu alma. Llenándome de la más pura felicidad. No, de algo aun más poderoso que solo puedo llamar Amor.

Tu amor, que aun siento empujando mi corazón a cada latido.

Jamás debí hacerte eso. Jamás debí atarte a mí. Y aun así no puedo soltarte. Atesoro el dulce amor que me entregaste. Tu corazón, lo guardo conmigo, incapaz de devolvértelo por más que sepa que esto no es lo correcto.

Tampoco puedo ir a buscarte. Ya no.

No puedo atarte a mí.  No ahora, no a ti.

Esa dulce sonrisa. No voy a borrártela.

Esos hermosos ojos. No voy a llenarlos de lágrimas.

A ti, no puedo hacerte daño.

Pero lo he hecho. Y me odio por eso. Odio al mundo, a mi condición y a las cuatro paredes que me rodean, que me ahogan, recordándome a cada segundo mi situación.

Sé que no me espera un destino feliz, pero tú debes vivir por los dos, debes olvidarme y seguir sin mí, porque yo no puedo estar contigo.

Olvídame, vive feliz.

Las lágrimas caen y mi cuerpo maltrecho me duele, pero no más de lo que me duele el alma por lo que te hice.

Nunca debí hacerlo.

Nunca más lo haré.

Debo alejarme de ti. Antes de que sea demasiado tarde, antes de que las ataduras sean demasiado fuertes, antes de que no haya marcha atrás.

El recuerdo de esa noche me tortura, recordándome una y otra vez lo que nunca debí hacer. Pero también me llena de felicidad. Haber sentido eso al menos una vez. Haber estado contigo antes de que todo termine.

Que egoísta. No dejaré que sufras por mí, por mi egoísmo. Debo ser fuerte, por los dos.

Pero mientras mi cuerpo se rompe y la vida se me escapa con cada aliento me aferro a tu recuerdo. A la luz de tu sonrisa y al sonido de tu voz. Incapaz de olvidarte.

Vive por mí. Se feliz por los dos. Y olvídame.

Tu madre me ha llamado hoy.

Aun me duele oír tu nombre. Aun hace que sienta en mi pecho una punzada terrible. Justo donde debería estar mi corazón. El corazón que te llevaste.

Pero el dolor no es comparable al que he sentido cuando he oído sus palabras. Sus lágrimas. La Profunda tristeza en su voz.

He sentido mi alma romperse en mil pedazos, justo cuando había terminado de pegarlos.

Esto no es posible. No lo es. No puedes abandonarme. No así.

Te necesito.

Y he corrido. Como nunca lo había hecho. Avanzando en enormes zancadas por las calles de esta ciudad que ahora se me antoja sombría. Las lagrimas bañaban mi rostro, aun ahora no se han detenido.

No puedes hacerme esto.

Puedo aceptar que no me ames.

Puedo aceptar que no me quieras ver.

Puedo aceptar que quieras alejarte.

Pero no así.

No puedes irte para siempre, sin darme la oportunidad de seguirte.

He recibido un abrazo asfixiante. Tu madre se aferraba a mi igual que un naufrago a un salvavidas. Se hundirá si tú te marchas.

Yo me quedaré a la deriva. Esperando eternamente que regreses a mi.

Sus brazos me atrapaban con fuerza y sus lágrimas empapaban mi camisa.

Pero la he apartado.

Necesitaba verte a ti. Aunque solo fuese una vez más.

Me he detenido ante la puerta cerrada. Temiendo lo que iba a encontrar detrás.

No puedes irte.

No puedes dejarnos.

No puedes morirte ahora.

Cuando has abierto la puerta mi mundo se ha iluminado.

Eres mi luz. Solo tu recuerdo hace que mi corazón siga latiendo.

Pero no puedo hacerte eso. No puedo dejar que te ensucies con mi oscuridad. Tu luz tiene que seguir siendo pura, ya te he hecho suficiente daño.

Tal vez todo sería más fácil de no haberte conocido. Menos doloroso. Pero no me arrepiento de haberte amado. Has llenado mi corazón como ningún otro había hecho. Jamás olvidare eso. Pase lo que pase.

Pero tú si debes olvidarme. Porque no quiero ser una espina clavada en tu corazón. Debes ser feliz por mí. Por los dos. Olvídame, y haz como si no hubiera pasado nada.

Pero no te has ido. Te has acercado. Cada vez más.

Llorabas. Llorabas por mí. Lo que siempre quise evitar. Pero ya no podía escondértelo. Ya no puedo negar que quiero estar a tu lado. Aunque sea por última vez.

Has venido temblando hasta mí. A pasos lentos. Vacilantes. Probablemente sin creerte lo que veías. ¿Tan lamentable es mi aspecto? ¿Tanto refleja el tormento que siento?

Te has dejado caer de rodillas a mi lado, sin siquiera poder hablar, las lagrimas parecían querer ahogarte.

Y te he sonreído, no quiero que me recuerdes llorando.

No ha sido tan difícil. Tenerte aquí me ha hecho feliz. Tenerte a mi lado. Poder verte una vez más. Aunque sea la última, aunque sea así. Me he dado cuenta de que era lo único que deseaba. Que egoísta.

– No llores. Estoy feliz.

Y tú me miras incrédulo. Aun sin creerte lo que está pasando.

Y sigues sin decir nada. Me abrazas.

Mi cuerpo duele, pero mi alma se siente en el cielo entre tus brazos. Tus lágrimas me empapan.

No puedo devolverte el abrazo. Mi cuerpo no responde. Pero si puedo susurrarte al oído lo mucho que te amo. Lo mucho que lamento esto. Lo que en realidad quiero.

– No me olvides por favor. Se feliz por los dos. Se feliz.

Te has ido. Los enfermeros, vestidos de blanco, te han llevado con ellos. Intentaran salvarte, ¿Lo conseguirán? Tú no consideras que pueda pasar, yo me aferro a esa posibilidad, me perderé si abandono la esperanza de volver a verte, de poder ser feliz junto a ti. No hay otro modo en que pueda serlo.

Nunca lo ha habido.

Y pasan las horas. Segundos que se me hacen eternos como días enteros mientras espero un milagro.

Rezo a todos los dioses que conozco, y a algunos más. Les pido que te dejen quedarte. Porque yo te seguiré a donde quiera que vayas.

No pudo dejar de llorar. Lagrimas ardiente que se abren paso en mis mejillas como ríos de lava. Duele.

Regresa por favor.

Regresa.

No me abandones, te lo suplico.

Un grito desgarrado escapa de mis labios. La más pura frustración.

Caigo de rodillas al suelo, destrozado, consumido por esta salvaje agonía.

¿Cómo puedo estar sin hacer nada mientras otros luchan por salvarte? ¿Cómo puedo estar sin hacer nada mientras tú te enfrentas a tan cruel encrucijada?

¿Qué puedo hacer? Mas que pensar en ti, deseando una y otra vez volver a tenerte entre mis brazos, volver a ver esa dulce sonrisa y esos ojos oscuros, crear más recuerdos como el de esa noche, y mucho mas especiales. Deseo estar junto a ti, para el resto de nuestras vidas, duren lo que duren. Por que cuando tú te vayas mi corazón se irá contigo. Mi corazón, mi amor, mi alma y mi vida que me robaste esa noche son tuyos. Y te seguiré a donde quiera que vayas. Porque te amo, te necesito junto a mí para que mi existencia tenga un sentido. Mi función en este mundo es amarte. ¿Qué hare cuando tú no estés?

Nada, absolutamente nada.

Pero, de momento, no puedo hacer más que esperar.

No quiero vivir en un mundo sin ti.

Poco a poco siento el paso de las horas, como la vida se me escapa, como a cada segundo me alejo más de ti.

Pero no voy a permitirlo. No dejare que eso pase. Quiero vivir, quiero volver a ver tu sonrisa, oír tu dulce voz y sentir, de nuevo, tu cuerpo bajo el mío.

Intentan que mi cuerpo roto reaccione, que mi corazón siga latiendo, intentan retenerme aquí. Y yo me aferro con fuerza a la vida, la vida que, he decidido, quiero vivir junto a ti. ¿Sera posible? Nunca lo he creído, pero ahora… Lo deseo tanto…

¿Podré volver a verte si sigo pensando en ti? Si tu rostro ocupa toda mi mente y no hago más que oír tu voz en mis oídos “no te vayas, vuelve” ¿seré así lo suficientemente fuerte para regresar? ¿Para poder tenerte de nuevo entre mis brazos?

Mi mente es fuerte, y mi amor más. Mi determinación de seguir a tu lado, de no abandonarte ni ahora ni nunca, sea cual sea el motivo.

Pero mi cuerpo es débil. Mi cuerpo está roto.

Ya no siento el dolor, y sé que eso no es bueno. Me siento cada vez más cansado, más pesado, y comprendo que no hay marcha atrás, que todo esto está a punto de terminar.

No, no puedo. Tengo que volver a verte, tengo que besarte por última vez, tengo que oír por última vez mi nombre entre tus labios.

Pero no hay marcha atrás. Esto es el final.

Siento una lagrima caer por mi rostro inerte, y mi último deseo es que seas feliz, aunque yo no esté allí para verlo.

Poco a poco suelto tu corazón, que te robé esa noche y que era lo único que impulsaba al mío a seguir latiendo.

Caigo profundamente en la oscuridad, la noche eterna.

Pero hay luz en esta noche, porque tu recuerdo sigue brillando con fuerza en mi mente.

No me olvides.

No me olvides. Te oigo susurrarme. Siento una suave caricia sobre mi mejilla, y un profundo vacío.

Sé que te has ido, porque el mundo ha perdido su luz en el momento en que tu corazón ha dejado de latir.

Te has ido.

Para siempre.

Me has abandonado.

Nunca volveré a verte.

No grito. No lloro. No gesticulo como loco como hace tu madre cuando le dan la noticia. Solo me quedo quieto. Muy quieto. Tal vez si no me muevo será como si nada hubiera pasado. Si me quedo quieto el tiempo se detendrá, y tu seguirás vivo. Conseguirán salvarte y saldrás de ese quirófano con una sonrisa victoriosa.

No, nunca sonreirás de nuevo.

Nunca volverás a reírte de mis extraños peinados. Nunca volverás a sorprenderme abrazándome por la espalda. Nunca volverás a hacerme pucheros para conseguir lo que quieres, ni a suspirar cuando aun así yo me niego. Nunca volverás a mirarme con esos ojos de cachorrito. Nunca oiré de nuevo tu voz…

Una lágrima silenciosa cae por mi mejilla. ¿Estoy llorando? Qué extraño. No siento dolor. No siento nada. Es como si el tiempo se hubiera detenido. No oigo los gritos ni los llantos, y la gente avanza despacio en este mundo oscuro.

Un mundo en el que tú no estás.

Me cuesta respirar. ¿También se ha ido el aire de este mundo así como la luz? ¿Eras tú mi fuente de oxigeno? No me extrañaría, lo eras todo.

Y ahora… ¿Qué me queda?

Mi luz, mi sol. Este planeta ha perdido su punto de gravedad. Vaga perdido y sin rumbo en el universo oscuro.

No, no puede ser. No es posible un mundo sin ti. No es posible una vida sin ver tu sonrisa de nuevo. Te necesito tanto… Tienes que regresar. Tienes que volver. Y sé que vas a hacerlo, porque yo te necesito. Siempre me has cuidado cuando lo he necesitado. Siempre has estado a mi lado. ¿Dónde estás ahora?

Y de repente siento el dolor. El frío cuchillo clavándose en mí mientras la verdad se clava en mi mente.

No volverás.

Caigo, grito. Te has ido.

Muerto. Muerto. Muerto. Muerto. Muerto. Muerto. Muerto. Muerto. Muerto. Muerto. Muerto. Muerto.

Alguien me abraza, pero no quiero que me toquen unas manos que no sean las tuyas. Alguien me dirige palabras de ánimo, pero no quiero oír una voz que no sea la tuya.

¿Por qué? ¿Por qué has tenido que irte? ¿PORQUE? ¿Qué hemos hecho para merecer esto? ¿Qué demonios le hemos hecho al mundo para merecer esta tortura, este tormento?

Realmente siento una tormenta dentro de mi, mientras las lagrimas caen cuan lluvia de mis ojos los relámpagos destrozan mi interior vacío.

No, me sentí vacío cuando te llevaste mi corazón, ahora siento que me lo han arrancado, y que tengo en mi pecho un agujero al rojo vivo.

Y me abrazo, porque siento que si no me caeré en pedazos, que no podré soportar este dolor.

Ni puedo hacerlo.

Me pediste que siguiese viviendo, que volviera a sonreír. Pero no puedo. ¿Cómo voy a vivir sin ti? Lo eras todo… Te lo has llevado todo. ¿Porque te has ido?

Después de mucho insistir me han dejado verte. Sé que ya no estás allí, pero necesito comprobarlo con mis propios ojos, necesito ver aquello que todos me dicen. Que te has ido. Que ya jamás volverás a sonreír, ni a llorar, ni a enfadarte,…

Avanzo muy lentamente hacia ti, en esta pequeña sala. Tiemblo a cada paso, tiemblo de dolor y tristeza, y de miedo de comprobar que todo es cierto.

Y allí estás, durmiendo plácidamente en esta caja oscura. De pequeños jugábamos a que éramos vampiros. ¿Tanto te lo has creído que ahora duermes en un ataúd? Porque no puedes estar aquí por nada más, no puede haber otro motivo, ¡me niego a aceptar otro motivo!

¡No puedes haberte ido! Estoy perdido sin ti. ¿Porque me has hecho esto? ¿Porque te has ido???

Mis manos te buscan, enlazo mis dedos con los tuyos, pidiéndole al cielo que te dejen volver a mi lado, pidiendo un milagro que se que no se va a cumplir.

Tu cuerpo aun está caliente, aun conserva esa calidez tan tuya que sentí esa noche. Tu piel es tan suave… Siempre lo ha sido, y yo moría por volver a acariciarla. ¿Por qué así Jjong? ¿Por qué han tenido que ir así las cosas?

Y no puedo evitarlo, quiero sentir otra vez tus labios sobre los míos, tu fuerte aroma, tu dulce sabor. Y beso tu cuerpo sin vida.

¿Despertaras como una princesa de cuento? ¿Serás tú la Blancanieves por una vez? ¿O dejarás que yo sea Julieta y te siga a donde quiera que estés, mi Romeo? Porque no pueden separarnos, sea quien sea que ha decidido nuestro destino, no se va a salir con la suya. Te amo demasiado para alejarme de ti, no dejare que nada nos separe, ni siquiera la muerte, porque ya no hay nada por lo que quiera vivir.

De pequeño pensaba que el mundo era fácil, que las cosas malas solo sucedían en los cuentos en los que había una bruja malvada que se entestaba en separar al príncipe de su princesa, en que un lobo feroz quería devorarte. Creía que en la vida real estábamos a salvo de todas esas cosas,  que nada malo podía pasar. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que el mundo es cruel, y de que las desgracias pasan a diario. La gente muere, las parejas se separan, y todos tenemos algo por lo que llorar. Bueno, tal vez todos no, y me alegro de corazón por los que sigan creyendo en un mundo de cuento de hadas. Pero para mi ese cuento se ha acabado, y me he dado cuenta de que la realidad a veces es más increíble que la ficción, y que superar los traumas es una actitud. No es importante qué hayas vivido sino cómo lo vivas, y perderlo todo no es motivo para perderte a ti también, poder seguir caminando aunque sea solo no es muestra de no amar a los que caminaban contigo, sino de respeto hacia ellos, porque es por ellos por los que sigues caminando.

Poco a poco recuerdo cada momento a tu lado, las imágenes se suceden una a una en mi mente y siento que soy afortunado de haberte conocido, que nunca me arrepentiré de haberte amado. De seguir amándote. Y precisamente porque te sigo amando sigo luchando cada día contra este mundo que perdió todo el sentido el día en que te fuiste, para cumplir la promesa que te hice. “No me olvides, vive por los dos” Me pediste. Y lo estoy haciendo. No te he olvidado, no podría hacerlo. Y sigo levantándome cada mañana, enfrentándome a cada día. ¿Me ves? ¿Estás orgulloso de mí?

No puedo decir que sea feliz ahora. Aun después de dos años el recuerdo sigue siendo amargo, sigue doliendo, pero he podido acostumbrarme al dolor, poco a poco he recordado como se sonreía, tal vez incluso un día conozca a alguien que me dé un corazón para suplir el que tú te llevaste esa noche… No lo creo, pero podría ser ¿No? Y sé que no te importaría, que estarías feliz por mí, porque aun si eso llegara a suceder yo no te olvidaría, seguiría amándote.

¿Y tu? ¿Aun me amas? Sé que si, se que allí donde estés tampoco me has olvidado, sé que me esperas, y que aun quieres esperarme muchos años más.

A veces sueño contigo. No sé porque te cuento esto, ya lo sabes, eres tú que vienes a verme, para pasar juntos todo ese tiempo que desperdiciamos cuando aun podíamos estarlo. Es hermoso verte en mis sueños. Solo verte, pues no haces nada más que mirarme finamente, con esos ojos negros, y yo te miro también, y pasamos horas perdidos en nuestros ojos. Es hermoso. No dejes de visitarme, por favor.

Yo no te olvidare, jamás.

SHIROKO

Mi lado más salvaje

Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: Jonghyun X Key (SHINee)

ADVERTENCIA: sadomasoquismo

 

¿Cómo he llegado a esto?

Veo el brillo del cuchillo frente a mí, brillante, afilado, temible, pero más temible es su mirada.

No tengo escapatoria. Las puertas atrancadas, las ventanas cerradas. No hay ningún sitio al que huir.

Nunca habría imaginado que querría huir de él. Siempre quise acercarme, no alejarme. Nunca pude, y ahora que lo que quiero es irme cuanto más lejos mejor un pupitre me corta el paso.

Tiemblo, asustado. Aterrorizado. Mis piernas fallan y caigo al suelo, paralizado por el terror. Él se agacha junto a mí, con el brillo acerado del cuchillo en la mano y una sonrisa diabólica.

Él es Kim Jonghyun, el macarra más bestia de nuestro instituto, y el más guapo.

Si, tengo unos gustos algo raritos. Me gustan los unicornios, el rosa, la ropa de marca y los macarras buenorros.

Jonghyun aparece por el instituto como una vez al mes. Destroza un par de aulas, se pelea con alumnos y profesores, deja algún rastro de heridas a su paso y vuelve a desaparecer por un mes más. Un amor de persona. Y yo como un idiota suspirando cuando le veo por los pasillos.

Esta vez… bueno, las cosas se han descontrolado. Me cuesta entender todo lo que ha sucedido.

¿Por qué le habré seguido al terminar las clases??? Si estoy seguro que ni siquiera se acuerda de mí, y aun así no he podido evitarlo.

El director ha venido a hablar con él. Y yo espiando detrás de la puerta como un delincuente. He oído casi toda la charla, sobre todo las respuestas airadas de Jonghyun respondiéndole a gritos que nada de lo que le dijera le haría cambiar, que no le diese ordenes y que no se metiese en sus asuntos si no quería problemas.

Lo que sí me ha sorprendido ha sido cuando al irse el director él se ha puesto a llorar. No un par de lágrimas, lloraba como un crio, casi ahogándose en su llanto.

No he sabido cómo reaccionar. Jonghyun llorando. Es algo que nunca imaginaria, y que me rompe el corazón. ¿Habrá sido por lo que le ha dicho sobre sus padres??? No he entendido mucho, pero sonaba a que el director les conocía. Casi he sentido pena por él cuando ha gritado a pleno pulmón “¡¡¡TU NO SABES NADA, NO LES IMPORTO UNA MIERDA!!!”

Casi.

Habría sentido pena por él de no ser por el hecho de que en cuanto me ha visto ha saltado detrás de mí, se ha sacado una navaja del bolsillo de los tejanos y ha empezado a perseguirme por el instituto vacío.

Creo que en mi vida he sentido tanto miedo. Que me persiga con un cuchillo por las aulas oscuras del instituto vacío, cuando ya todos se han ido, sabiendo que si me atrapa no dudará en rajarme con ese cuchillo que lleva. Es curioso que precisamente me guste por eso.

Y aun así, mientras corría por los pasillos huyendo de él no podía dejar de pensar en lo tierno que ha sido verle llorar, ver que tiene una parte vulnerable, que no es solo un delincuente sin sentimientos.

Y ahora estoy acorralado. No he sido capaz de cerrar la puerta del aula a tiempo y él ha entrado conmigo aquí. Ya no tengo escapatoria.

Esos brazos que siempre he soñado acariciar me cortan la retirada. Esos dedos que siempre he querido tocando mi cuerpo sostienen el cuchillo que me amenaza. Esos labios que siempre he querido besar ahora sonríen disfrutando de mi miedo. Esos ojos que siempre he adorado aunque nunca me hubiesen mirado ahora están clavados en mí, con un brillo aterrador.

Y lo peor de todo no es él, si no mi reacción, pues el miedo me está excitando cada vez más.

Si, así de rarito soy. Gay, diva y masoquista. Ese soy yo.

Se acerca cada vez más. La navaja sobre mi mejilla, presionando pero sin llegar a cortarme. Su rostro a escasos centímetros del mío. Casi huelo su aliento sobre mis labios.

Un cosquilleo recorre todo mi cuerpo. Sentirle tan cerca de mí. Su mirada intensa, el frio del cuchillo sobre mi piel. Me pone. Creo que nunca había estado tan excitado. Dios, ¿cómo puede estarme pasando esto??? Es completamente surrealista…

– Vas a callarte ¿verdad princesita? – Oigo su voz, suave, dulce, nada que ver con los gritos de antes. – Vas a tener la boquita cerrada ¿verdad?

– ¿Vas a cerrármela tú?

Su cara de asombro: Épica. ¿Lo he dicho en voz alta? ¿Por qué habré dicho eso??? ¡Maldita bocaza! ¡Dios, Key, cállate!

Y de repente se ríe. Carcajadas frías que me provocan escalofríos.

– Bien princesita, vamos a jugar pues. – desliza la cuchilla por mi mejilla, sin llegar a cortarme, bajándola hasta mis labios. – Tal vez te rajo esta preciosa boquita que tienes…

Mierda, tengo miedo…

– Preferiría algo más caliente que un cuchillo…

¡Pero callate idiota!!!

– ¿Si? Pues parece que esto te gusta bastante…

Inconscientemente saco mi lengua para lamer el cuchillo, cerrando los ojos bajo la atenta mirada de Jonghyun.

Dios, soy subnormal.

Y de repente el cuchillo se aparta para dejar paso a algo más cálido, suave. Sus dedos.

Abro los ojos para ver como acaricia mis labios suavemente, mirándolos atentamente, con hambre, con deseo, casi tanto como el que yo siento observando los suyos.

Se acerca a mí lentamente, salvando la poca distancia que nos separa. Cierro los ojos, esperando un contacto que no se demora.

Y finalmente nuestros labios se juntan.

Mis manos de aferran a su camiseta, impidiéndole escapar, mis labios se abren dejando paso a su lengua, que se une a la mía en una lucha apasionada. Su izquierda se aferra a mi nuca, profundizando el contacto, mientras la derecha sigue agarrando con fuerza el cuchillo.

Él me empuja y mi cuerpo se desliza bajo el suyo.

Ahora mis brazos se cruzan tras su nuca, y mis piernas se doblan una a cada lado de su cuerpo.

La mano que antes presionaba mi cabello se desliza ahora hasta el borde de mi camiseta para subirla acariciando todo mi abdomen mientras nuestras bocas siguen devorándose mutuamente. Cambia su punto de apoyo y ahora siento el frio del cuchillo resiguiendo mi vientre, mi costado. Se desliza sobre mi piel, suavemente, si llegar a cortarme, pero provocándome un delicioso cosquilleo.

Necesito más.

Estoy loco.

Aumento el ritmo del beso y le muerdo el labio inferior con fuerza, esperando que él me devuelva la mordida.

Y lo hace, siento sus dientes clavándose en mis labios hasta hacerlos sangrar. Sangre que enseguida lame con gusto.

– Mmm…

No sé quien está disfrutando más con esto, si yo desangrándome o él bebiendo mi sangre. Ninguna de las dos cosas me parecen muy normales.

Oigo el sonido de una tela al romperse. Con la ayuda de la navaja ha partido mi camiseta por la mitad, cortándola des del cuello hasta la orilla. ¡Mi camiseta! Joder… esta me gustaba… que pena, tendré que ir de compras…

Inconscientemente me muevo debajo de él, rozando mi cuerpo semidesnudo contra él suyo. Él responde apretando más el cuchillo contra mi piel, abriendo esta vez un surco rojo en mi costado.

Gimo, la herida escuece, y eso me excita aun más.

Él sonríe y se separa de mis labios para lamer la reciente herida, bebiendo la sangre con avidez.

Su lengua… Dios, su lengua… La forma como se desliza sobre mi piel, sorbiendo la sangre que fluye de mi cuerpo.

Levanta la cabeza, separándose de mi herida, mirándome a los ojos.

De la comisura de sus labios cae un pequeño reguero de sangre. Mi sangre. La imagen es demasiado provocativa.

Cojo su rostro entre mis manos y le acerco a mi, ansioso por saborear de nuevo sus labios, su lengua, mi sangre.

Siento el sabor metálico, la calidez, pero también su pasión al enredar su lengua con la mía. Muerde mis labios magullados, partidos, haciendo brotar más sangre de ellos.

¿Cómo puede ser tan excitante el sabor de la sangre? ¿O son sus labios los que han conseguido que mis pantalones me parezcan tan estrechos?

– ¿Cómo te pone esto, eh princesita? – el susurro junto a mi oído me hace estremecer. Muerde el lóbulo de mi oreja. Con fuerza. Se me escapa un grito de dolor, y un jadeo de placer.

– A ti no ¿verdad?

Bajo mi mano por su pecho, hasta llegar al notable bulto en su entrepierna, apretándolo para hacer más obvio el significado de mis palabras, arrancándole un profundo suspiro de placer.

Su cabeza cae quedando recostada contra mi hombro, puedo sentir sus jadeos contra la piel de mi hombro desnudo mientras sigo acariciando su entrepierna por encima de los tejanos.

He adorado la ropa toda mi vida. Ahora la odio.

Bajo mi otra mano para ayudarme a desabrochar sus pantalones. Quiero sentir más de su cuerpo, quiero tocarle…

Pero sus manos me impiden seguir. Cogen las mías y me alejan, obligándome a abandonar mi propósito.

– No princesita, aun no…

Este mote empieza a molestarme…

– No me llames princesita.

Intenta besarme de nuevo pero aparto la cara, ofendido. Pero sus siguientes palabras no me ofenden, me entristecen.

– Y… ¿Cómo tengo que llamarte entonces?

Lo sabía, en el fondo lo sabía, pero aun así… Hace ya 2 años que vamos a la misma clase, aunque él casi ni se aparezca… Vale que no tenga amigos, que no hayamos hablado nunca pero… No sé, él se ha convertido en alguien tan importante en mi vida que no sé como encajar que él no sepa ni que existo.

– No te hagas el ofendido. – me responde riéndose. – Si quieres te llamo Kibum, pero sé que no te gusta…

Lo sabe. Sabe mi nombre.

– Que mono te pones cuando te emocionas. – Mierda, creo que acabo de perder toda mi dignidad. – sonrojado aun estás mejor.

– ¡Cállate!

– Aunque… sinceramente sigo prefiriendo el rojo de tu sangre.

Vale, no sé que es peor.

Prefiero no hablar. Estoy diciendo demasiadas tonterías.

Alargo la mano para coger la navaja que ha quedado abandonada a un lado. La cojo y le doy vueltas frente a mi rostro, observándola.

– ¿Mi sangre eh???

Él me mira atentamente mientras yo deslizo el filo por la palma de mi mano, cortándola.

Él frio del metal junto al punzante dolor del corte, el calor de la sangre, que pronto forma un pequeño charquito en el centro de mi mano.

Acerco la mano a mi rostro par lamer la herida bajo su atenta mirada. Pronto sus manos cogen la mía y su lengua ocupa mi lugar, bebiendo mi sangre con avidez, manchando sus labios de rojo oscuro.

¿Cómo puede sentirse tan bien que succionen tu sangre? ¿Qué laman una herida abierta?

Oigo mis gemidos como si fuesen ajenos, suaves jadeos entrecortados, sutiles quejidos de placer.

Poso mis ojos en su cuerpo. Su pecho se mueve por las respiraciones aceleradas, marcando sus músculos en la fina tela. Me sobra. Me sobra demasiado.

Con mi mano libre se la retiro hasta el cuello, dejando todo su cuerpo al descubierto. Él sonríe, divertido por mi curiosidad.

Yo muerdo mi labio, satisfecho por las vistas.

Me deslizo bajo su cuerpo hasta poder llegar a lamer su pecho.

Que músculos, dios. Qué bien se siente su piel caliente contra la mía…

Mis labios encuentran su pezón y se cierran sobre él con avidez, succionando con fuerza hasta que le oigo gemir.

Suelta mi mano y se aparta para quitarse la camiseta, dejando su torso completamente al descubierto.

Pero no pierdo el tiempo, aprovecho que está entretenido con su camiseta para intentar, de nuevo, desabrochar su cinturón.

Y, de nuevo, sus manos cogen las mías impidiéndomelo.

– Pero que prisas tienes. – me sonríe divertido. Yo le fulmino con la mirada, molesto. ¡Esto no se hace! – vamos a jugar un rato primero ¿sí?

No respondo, indignado, pero me dejo hacer cuando ata mis manos a la pata del pupitre con los restos de mi camiseta.

Me besa de nuevo, mordiéndome juguetón. Luego baja sus labios hasta mi cuello donde muerde y succiona hasta dejarme marca.

El dolor me hace gritar, y él muerde con más fuerza aun, haciendo que me revuelva molesto. Qué bien se sienten sus dientes…

Vuelve a coger la navaja, que desliza suavemente sobre mi piel. Él frio sobre mis pezones me hace estremecer. Es tan diferente de lo caliente que está su cuerpo…

Corta superficialmente bajo mi clavícula, lamiendo de nuevo la sangre que brota de la herida. De nuevo su lengua contra mi piel, lamiendo mi sangre, y nuevos gemidos que no puedo contener.

Mientras sus labios se entretienen en mi pecho sus manos se deslizan hasta mi cintura, bajando lentamente mis pantalones.

Me encantaría poder hacerle lo mismo que me ha hecho él, negarle desnudarme. No porque yo no lo desee, si no simplemente para que sepa lo que se siente. Pero claro, él se ha asegurado de que no pueda hacerlo atando previamente mis manos.

Pantalones y bóxer vuelan lejos. Siento frio, y por un momento me avergüenzo de mi desnudez.

Él sonríe, malicioso, y se relame exageradamente para que me cohíba aun más.

Se acerca a mis labios y me besa rápido, jugando, para luego bajar a ocuparse de mi erección. Veo que coge la navaja y la acerca peligrosamente a mi entrepierna.

– Ei, ei, ei, ei, ei… – replico asustado escabulléndome como puedo. – Eso sí que no. ¡No acerques el cuchillo a mi cosa por dios!!!

– ¡Estate quieto! – Me regaña – ¿no querrás un accidente verdad?

Vale, ahora sí, tengo miedo. Prefiero no mirar, solo por si acaso…

Siento sus labios en mi ingle, mordiéndome. Sus dedos recorriendo mis muslos, evitando muy obviamente mi miembro necesitado de atención. Prefiero no pedirle que se ocupe de eso, vete a saber que se le ocurre…

Y de repente el frio del cuchillo contra mi piel, cortando la zona justo por encima de mi ingle, en mi costado izquierdo, y enseguida sus labios succionando la sangre, su lengua lamiendo el corte.

Duele horrores. Este corte es más profundo que los anteriores, y en una zona más sensible. El dolor es casi inaguantable. Siento que podría correrme solo con eso.

Inconscientemente muevo mis caderas, abrumado por el placer que me produce su lengua. Resulta embriagador, casi delirante, el placer de sentir su lengua sobre mi piel. Nunca había sentido algo parecido.

Y ni siquiera ha empezado a tocarme. No voy a aguantarlo.

Se separa finalmente de mi herida y acerca a labios teñidos de rojo a los míos. No dudo en atraparlos entre los míos, devorándole con lujuria.

Sus manos sobre mi cuerpo, presionando mis heridas para provocarme dolor y arrancarme profundos gemidos, mi cuerpo completamente desnudo rozando el suyo. Necesito sentirle aun más.

Ahora sí que no va a detenerme.

Aprovecho que me abraza y atrapo sus manos contra el suelo con mi cuerpo, deslizando las mías hasta sus pantalones medio desabrochados ya, colando mis manos por entre su ropa para tocar su miembro ya completamente despierto.

Dios, que enorme, que bien se siente en mis manos… Y que calientes se oyen sus gemidos junto a mi oído.

Consigue liberarse de la presa de sus manos, pero no intenta detenerme ni impedirme que le toque, si no que se libra por completo del resto de su molesta ropa, para luego inclinarse sobre mi cuerpo y moverse, provocando que nuestras hombrías se rocen.

Creo que podría morir de placer ahora mismo.

Pero me equivoco. Me doy cuenta de que esto aun puede ser mejor cuando siento sus dientes en mi cuello, mordiendo con fuerza mi yugular.

¿Es que aun se puede sentir más placer?

Si se puede. Baja hasta mi pecho y muerde con fuerza un pezón. Succionando, lamiendo.

Sus manos aprietan mis heridas. Su boca baja aún más, hasta mi entrepierna. Muerde mi ingle. La reciente herida. La base de mi pene. Necesito sentirle, necesito que me toque ahí.

Y al fin siento sus manos alrededor de mi miembro, apretándolo y sacudiéndolo con rudeza. Mi espalda se arquea por el placer. De mis labios escapan sonoros y profundos gemidos. No puedo resistir el placer. Esto es demasiado. Me vengo…

Él se ríe. Me dice algo pero no le entiendo. Solo siento los espasmos de placer, sacudiendo mi cuerpo de la cabeza a los pies. El orgasmo tan intenso que no me deja ni moverme.

Y siento sus labios sobre mi pene, besando la sensible punta, lamiendo el blanco fluido que ha salido de mi interior, impidiéndome relajarme ni un segundo. Vuelvo a estar duro.

Reanuda sus caricias, haciéndome tocar el cielo y los siete infiernos de nuevo, pero esta vez soy yo quien le detengo.

No sin esfuerzo y con muchísima fuerza de voluntad me incorporo y cojo sus manos, impidiéndole seguir.

Él me mira, sorprendido, y yo me inclino sobre él, apartando sus manos a los lados entrelazando sus dedos con los míos.

Sonrío, divertido por mi propia idea y bajo mi cabeza hasta atrapar entre mis labios su duro miembro.

Siento su rigidez contra mi lengua, el calor de su pene palpitante.

Lo beso y lamo en toda su extensión, deleitándome con tan dulce manjar. Es apetitoso… tengo hambre de más.

Lo engullo, moviéndome arriba y abajo, haciéndolo entrar y salir de mi boca con movimientos rítmicos y constantes, sintiendo su glande golpear contra mi garganta repetidamente.

Oigo sus gruñidos, graves y guturales, y a la vez melódicos y suaves, como la más dulce música. Que hermosa voz…

– Ya… Ya Kibummie… – No estoy en condiciones de responder en este momento, gracias. – Ya… suéltame, voy a…

– ¿Era la gracia no? – respondo separándome al fin. – pensaba que se trataba de eso.

Le sonrío con picardía. Juro que no sé de donde me vienen esas tonterías que digo. Aunque ahora mismo y viendo como me mira me interesa poco…

Él consigue deshacerse de mi agarre y me empuja con fuerza hacia atrás, haciendo que mi cuerpo golpee contra el frio suelo, tumbándose él sobre mi cuerpo de nuevo.

– No quiero correrme en tu boca.

Vale, ahora no se me ocurre nada, pero me parece genial.

Me abro de piernas para él y las enredo a cada lado de su cuerpo. Ofreciéndome.

Atrapo sus dedos entre los míos, atrayéndolos hasta mi boca para lamerlos con lascivia, bajo su atenta y penetrante mirada.

Él sonríe de lado, travieso.

– ¿Necesitas lubricante? Pensaba que te gustaba sufrir…

Casi me rio de su comentario, pero en vez de eso clavo en él mis ojos en una mirada provocativa.

– Hay dolores y dolores, y del sexo me gusta disfrutar en toda su grandeza…

¿Cómo puedo decirle la verdad? ¿Creerá a estas alturas que soy virgen y me asusta tenerle dentro?

No, no me asusta, lo deseo.

Aparta sus dedos de mi boca para sustituirlos con sus labios.

Muerde mis labios y lengua, con la misma pasión con que yo le devuelvo los mordiscos. Nuestras lenguas chocan con fuerza, vuelvo a sentir el sabor de la sangre brotando de mis labios magullados.

Y mientras nuestros labios siguen unidos, rebosantes de saliva y pasión, siento sus manos recorriendo mi cuerpo, bajando cada vez más.

Coge mis piernas y las sube hasta la altura de los hombros, acaricia mi trasero, situándose en la mejor posición para entrar dentro de mí.

Y no pudo evitar cerrar los ojos con fuerza mientras espero el dolor que sé que voy a sentir, un dolor que voy a disfrutar como ninguno, pero que temo…

– Hey… Relájate… – me susurra al ver mi expresión.

– Ya… Yo…

Escucho unas suaves risas de su parte.

– Shhht… – me susurra besando mi frente con cariño. – no voy a hacerte daño, – me susurra al oído – no más del que tú quieras sentir. – añade divertido.

No puedo evitar una sonrisa, sus palabras me relajan y siento un agradable cosquilleo en el estomago.

Y me relajo, me dejo llevar entre sus brazos y, solo entonces, le siento, grande y duro entrando en mi cuerpo virgen.

Y hay dolor, desde luego, es inevitable, pero se siente… Bien. Muy bien.

– Ahhh…

No puedo evitar los gemidos que sin quererlo yo escapan de mis labios.
Se queda quieto unos instantes, ambos acostumbradnos al estrecho contacto con el cuerpo del otro.

Esta recostado sobre mi, con la cabeza sobre mi hombro, jadeando con fuerza mientras clava en mi cintura los dedos como garras.

Yo tengo mi cuerpo arqueado, tenso por el placer y el dolor de sentirle dentro de mi cuerpo. Al estar mi cuerpo levantado mi pene roza su vientre desnudo, contribuyendo a endurecerme aun más.

Siento como se mueve en mi interior. Lento, profundizando cada embestida. Gimo palabras incoherentes que escapan de entre mis labios. Le llamo, pronuncio su nombre en un profundo suspiro, y me sorprendo al oír entre sus gemidos, susurrados a mi oído, mi propio nombre saliendo de sus labios.

– Kibummie…

Me sorprende, pero no puedo pensar, solo puedo sentir. Sentir como su enorme pene llena mi interior. Sentir las bruscas embestidas clavándoseme en lo más hondo, sentir sus gemidos en mi oído, sus manos en mi pecho, sus dientes en mi cuello…

Dolor, y placer. En consecuencia y encubriéndolo. Quiero sentir más. Más dolor, y más placer.

Parece leerme la mente.

Sus embestidas aceleran, penetrándome con más fuerza. Sus dientes muerden con fiereza la piel de mi cuello, lamiendo, sorbiendo, saboreándome. Sus dedos encuentran uno de los recientes cortes, y aprietan ahí, hasta hacerlo sangrar de nuevo.

Mi derecha se enreda en su cabello, presionando para acercarle más a mí, mientras la izquierda araña su espalda, clavándole las uñas irremediablemente.

Mis piernas se alzan, tensas, a cada lado de su cuerpo, sacudiéndose con cada espasmo de placer junto con el resto de mi ser.

Todo mi cuerpo duele con cada movimiento. Qué bien se siente. Maravilloso. Delicioso. Sublime.

Tiro de su cabello para levantarle la cabeza y atrapo sus labios con los míos. Necesito saborearle de nuevo. Más.

Su lengua se enlaza con la mía, ambas luchando entre nuestras cavidades. Resigo sus dientes, pequeños y perfectos. Saboreo su saliva, cálida y deliciosa.

– Ah… Kibummie… – gime de nuevo contra mis labios.

Pero sus palabras se pierden entre mis jadeos, las exclamaciones entrecortadas de ambos y el sonido del roce de nuestros cuerpos.

Le abrazo con fuerza y rodamos sobre el suelo, quedando ahora yo encima.

Me separo de sus labios, incorporándome sentado sobre su cuerpo. Ya echo de menos el sabor de su boca.

Él toma mis caderas y me incita a moverme.

Pero no lo hago. Por más que lo desee. Aguanto quieto, inmóvil, exasperándole.

Siento su deseo, casi tan intenso como el mío. Su cuerpo vibrante de la excitación. Sus ojos rebosantes de lujuria. Su miembro palpitante en mi interior.

Sigo sin moverme.

– Vamos Kibummie… – me suplica.

Aun no.

Aparto la mano y tomo la navaja del suelo donde ha quedado antes tirada.

Cojo su mano y hago un pequeño corte, muy superficial, en su dedo índice.

Acerco el dedo a mis labios y lamo la pequeña gota de sangre que brota de él.

Deliciosa, como imaginaba.

Y ahora sí, con el sabor de su sangre mezclada con la mía propia en mi boca y bajo su sorprendida y suplicante mirada me muevo de nuevo, haciendo que su órgano entre y salga de mi interior.

Sus manos se dirigen a mi entrepierna, par adarme placer también.

Lo toma entre sus manos mientras yo me estoy moviendo aún. Con fuerza, con ansias, con desespero.

Sacude mi miembro al ritmo de las embestidas que yo marco. Arriba y abajo, una y otra vez.

No aguantaré mucho más. Necesito venirme ya…

Pero él me empuja de nuevo contra el suelo. Sale de mi interior y me pone a cuatro patas sobre las frías baldosas, solo para instantes después volver a entrar en mi interior. Rápido, duro, brusco.

Ahora se mueve con rapidez, embistiéndome varias veces por segundo, llegando hasta el fondo en cada penetración.

Siento la corriente eléctrica en mi interior, el fuego que corre por mis venas quemándome, abrasándome, haciéndome sentir más vivo que nunca.

Pone sus manos en mis muslos, apretando para impulsarse aun más en cada embestida.

Nuestros cuerpos chocan, creando un vergonzoso sonido que se camufla perfectamente entre los potentes gritos de placer de ambos.

Quiero correrme, ¡necesito liberarme ya!

Pero es como si mi cuerpo no quisiese que esto terminase, como si quisiese alargar este instante para siempre.

Pasan minutos, tal vez horas, en las que no siento más que su cuerpo embistiendo el mío. Sus manos en mis caderas y el calor, el profundo calor.

Y finalmente se acaba. El placer llega a su punto culminante y me descargo de toda la pasión. Mi cuerpo se contrae por el placer mientras el líquido blanco sale disparado de mi cuerpo.

Él siente mi orgasmo, mis espasmos, mis gemidos aun más potentes que los anteriores, y llega también al clímax descargándose en mi interior.

Su esencia se esparce por mi cuerpo, llenándome, resbalando algunas gotas entre mis piernas. Las rodillas dejan de sostenerme, caigo al suelo y él encima mío, incapaz también de sostenerse.

Ambos nos quedamos así unos instantes. Tumbados en el suelo, abrazados, sintiendo aun la electricidad recorrer nuestros cuerpos.

Finalmente se gira para quedar tumbado a mi lado, saliendo de encima de mí y de dentro de mi. Sigue estando muy pegado a mi, una pierna sobre las mías y su mano sobre mi mejilla.

Yo alargo los brazos hacia él y le rodeo con ellos, recibiendo en respuesta un cálido abrazo.

– ¿Ha sido tu primera vez? – me pregunta con voz suave, casi en un susurro.

Mi res puesta es simple. No hace falta mentir, ni dar explicaciones de nada.

– Si.

– También la mía.

Y le creo, no porque se viera inexperto, ni de cerca, si no porque puedo oír en su voz que es sincero, puedo escuchar en su corazón que no me mentiría sobre algo así.

– Mi mote, es Key. – le explico – pero puedes llamarme Kibummie. Si lo dices tú suena bien.

Levanta mi rostro con una mano y lo alza para besarme. Dulce, suave.

Nos quedamos mirándonos a los ojos. Igual unos minutos, igual horas.

Al fin aparto la mirada, sonrojado, cohibido.

– ¿Que ha sido de la putilla masoquista del principio eh Key? – se ríe. Y yo vuelvo a mirarle para fulminarle con mis ojos. – me gusta ver que también tienes un lado tierno. Ya me veía en el hospital con transfusiones de sangre cada vez que tuviese un arrebato de pasión.

– No soy tan bestia… – respondo haciendo un puchero.

En verdad hasta hoy no sabía que lo era.

No me pasa por alto que su comentario incluye un futuro. Un futuro juntos.

 

Miro por la ventana como las nubes recorren el cielo, empujadas por este viento veraniego.

– Kim Jonghyun ¿puedes salir a resolver esto a la pizarra?

Vuelvo la vista a la clase. Él está ahí, sentado varios pupitres más allá, con los puños apretados. Me busca con la mirada, y yo asiento y le sonrió, dándole ánimos.

Casi tiembla cuando se levanta y se dirige al pizarrón al frente de la clase.

Coge la tiza y se detiene ahí, pensando, hasta que con un suspiro lo deja y se dirige al profesor.

– Lo siento señor, no sé hacerlo.

– ¿Y por qué no?

Aprieta aun más los puños y traga saliva.

– Porque no asistí a esta lección.

– Ni a las anteriores – le recuerda. Jjong niega con la cabeza, en silencio. – espero, pues, que hayas aprendido y a partir de ahora asistas a las clases.

Él asiente, tragándose su orgullo, y a un gesto del profesor vuelve a su sitio y se desploma sobre la silla.

– ¿Choi Minho, puedes resolver esto en su lugar…?

<< Vamos Jjong >> le grito mentalmente << Ánimos >>

Sé que esto le está costando, asistir a clase, como un chico bueno, tragarse su orgullo y aceptar los sermones y burlas de los profesores que se vengan por todo el tiempo que estuvo ausente.

Pero lo está haciendo. Por mí.

Suena el timbre indicando el final de las clases. Recojo mis cosas y me levanto, no sin dolor. Mis heridas ya están cicatrizando, pero mi cuerpo aun no se recupera de nuestro primer encuentro… ni de los siguientes.

Despido a mis compañeros con la mano y me acerco a él, agachándome junto a su pupitre.

– ¿Estás bien?

Levanta la cabeza, me mira y me sonríe entrecerrando sus ojos de cachorrito.

– Si, es solo que tengo que ponerme al día, y es mucho trabajo…

– ¡Peo yo voy a ayudarte! Puedo hacerte repaso si quieres.

– Yo sí que voy a hacerte un repaso…

Su voz lujuriosa hace que me suban los colores y agacho la cabeza, avergonzado. Pero él me toma por la barbilla y levanta mi rostro para atrapar mis labios con los suyos.

Los compañeros que aún quedan en clase, incluido el profesor, nos miran mal. Sorprendidos, asqueados, indiferentes algunos.

Dejamos claro des del primer día que no íbamos a esconder nada. ¡Como si a ninguno de los dos nos importase ya lo que pensaran de nosotros…! y la verdad es que a la que dejas de hacerles caso no es tan difícil…

Cogidos de la mano salimos del aula y del instituto. Siempre juntos.

– ¿Sabes? mis padres están fuera hasta mañana – me dice sonriente. – Así que mi casa está vacía…

Lo pienso unos instantes. Su casa significa la enorme cama de la habitación de invitados, el jacuzzi, su cama con dosel donde me ató la última vez…

Me estoy poniendo duro solo de recordarlo.

– Igual luego. – le respondo. – de momento quiero un helado, y pasear cogidos de la mano por el parque, ir de compras al centro comercial… Tienes que comprarte esos pantalones que vimos la última vez. Los negros. Te sentaban muy bien, te veías muy…

Recuerdo cundo fimos de compras. La ropa que le escogí le sentaba realmente bien, pero duró poco sobre su cuerpo.

Recuerdo sus labios recorriendo mi cuerpo, si cierro los ojos aún puedo sentir su lengua, sus dientes, sus ardientes caricias…

– ¿Sabes qué? – le respondo al fin sonriente – vamos a tu casa.

Altas horas de la noche (+18)

ahdln

Categoria: fanfic yaoi

Personajes: SHINee (grupo k-pop)

Pairing: 2min, Jongkey, minkey, jongtae, ontae, … 

ADVERTENCIA: Orgía 

De noche, a oscuras, los gemidos llenaban ya la habitación y los amantes se acariciaban apasionadamente, casi con desesperación. Tumbados desnudos en la pequeña cama individual, muy juntos, entre besos y otras caricias ambos sentían solo la necesidad de estar aún más cerca del otro. Para ellos solo existían ellos dos, y el resto del mundo pasaba a segundo plano. Tan ocupados estaban con el cuerpo del otro que no oían los repetidos golpes en la pared de la habitación ordenándoles dejar lo que hacían e irse a dormir “¡de una maldita vez!”.

– Ah… hyung… mas… – gemía el maknae

– Oh… Minnie…

Las manos del rapero reseguían con avidez el cuerpo del menor, el pequeño tampoco se quedaba corto y se arrimaba todo lo posible a su novio con su delgado cuerpo de bailarín. Se contorneaba con facilidad para adaptarse a su cuerpo musculado, quería sentirle más cerca, más fuerte, más profundo.

Su espalda se arqueó por el placer al sentir la intrusión, y lágrimas de dolor nublaron sus ojos, pero no tardó en acostumbrarse a él y ambos se fundieron en un largo y apasionado beso mientras empezaban a moverse sincronizadamente.

El ritmo iba aumentando a medida que se excitaban aún más, hasta que ambos hubieron llegado al orgasmo.

El mayor aún se recuperaba de los espasmos que el menor ya le pedía más.

– Minnie… déjalo… es tarde… – su voz salía entrecortada de sentir al menor jugueteando con su cuello – mañana tenemos que levantarnos temprano y… – los labios del menor sobre los suyos le silenciaron.

Ya no necesitó más estímulos, su cuerpo simplemente seguía los movimientos del maknae, su consciencia, acallada por sus besos, no podía hacer nada contra eso.

En pocos minutos la profunda oscuridad de la habitación se llenaba de nuevo con sus gemidos. El ritmo volvía a subir.

“BLAM”

– ¡NIÑOS, A DORMIR! ¡¡¡YA!!!

Ambos se sobresaltaron al oír el portazo y los gritos de su Umma que les miraba furioso des del umbral de la puerta.

Disimular no servía de nada en la situación en la que se encontraban.

Taemin, completamente sonrojado, se zambulló bajo las sabanas y se escondió detrás del cuerpo de su novio mientras murmuraba incoherencias “no Umma, yo no quería, ya íbamos a dormir…” Minho miraba alternativamente a Key y a Taemin, intentando decidirse si debía o no sucumbir bajo los mandatos de la Diva.

– En serio chicos, mañana hay que levantarnos temprano y ya es suficientemente difícil intentar rechazar al salido de Jjong como para que encima le pongáis aún más cachondo con vuestros gemiditos…

– Vamos Keyssi… déjales a lo suyo y hazme caso de una vez…

– ¿Que parte del “NO” no entendiste??? – siguió enojado el rubio mirando ahora a su novio – te dije que estoy cansado.

– Vamos, ¿por qué no admites que simplemente no eres bueno? – le retó Minho con una sonrisa de superioridad.

– ¿Dis-cul-pa? – le respondió Key articulando mucho las silabas. – ¿insinúas algo?

– No insinuó, afirmo – siguió este riendo- vamos Key, no nos culpes de tu impotencia, es algo completamente normal tener sexo con tu novio por las noches, si no quieres hacerlo con Jjong es porque tienes miedo de decepcionarle…

– Así que crees que no soy bueno en la cama ¿eh keroro? – respondió este mientras se alejaba de su novio, mirando al rapero retadoramente.

Se acercó hasta quedar a pocos milímetros de su rostro, con una media sonrisa y esa seductora mirada felina… Y sin dejarle apenas tiempo de reaccionar llevó su mano derecha a la entrepierna de él, agarrándolo y masturbándole con fiereza, mientras sus dientes mordían su pecho y dejaban marcas rojas alrededor de sus pezones…

En apenas instantes Minho ya no podía resistir el placer que su hyung le causaba, los gemidos escapaban inevitablemente de sus labios y su cuerpo se arqueaba por el placer. Jamás habría imaginado k esa diva amante del color rosa pudiese ser tan excitante…

Taemin había levantado la cabeza de debajo de las sabanas y miraba atónito el espectáculo, le excitaba a la vez que le ponía celoso. Porque Key estaba tocando a SU novio y por la forma en que este gemía en respuesta, con el nunca era tan rápido.

– Joder Yeobo, en serio, llevo pidiéndote sexo toda la noche y pasas de mi ¿y ahora se lo haces a él? – refunfuñaba Jjong más divertido que enfadado, la escena le ponía demasiado. Sabía que por fin había conseguido desatar a la bestia encerrada dentro de Key.

Iba acercándose desde el umbral de la puerta cuando sintió que Taemin le saltaba encima, arrapando su cuerpo desnudo al de el mientras le lanzaba a su umma una mirada furiosa.

Jonghyun miraba divertido los infructuosos intentos del maknae de seducirle. Aun estando totalmente sonrojado y avergonzado por la repentina situación, estaba totalmente decidido de vengarse de su umma quitándole a su novio y acariciaba seductoramente el pecho desnudo del más bajo. Quien no parecía reaccionar a estos estímulos.

Pero Key si reaccionó a los intentos del Maknae de ponerle celoso. Dejó lo que tenía entre manos, recibiendo las quejas y maldiciones de un Minho demasiado excitado y, haciéndose el indignado, se dirigió hacia ellos y le aparto las manos a Taemin, agarrándole desde la espalda.

– No sin mi permiso – le susurró mientras le mordía el lóbulo de la oreja, haciendo que el menor se excitara aun mas – que ganas de jugar tiene mi niño… qué tal si le enseñamos juegos de mayores, eh Jjong?

Este no respondió con palabras y simplemente le agarró el rostro para besarle apasionadamente. Des de allí ya paso directamente al cuerpo del bailarín y siguió bajando dejando a su paso un rastro de saliva que se juntaba con el sudor del menor, hasta llegar a su entrepierna, ya completamente despierta.

Key por su parte, dividía su atención entre el cuello, el cual mordía salvajemente, y los pezones del menor, ya completamente duros y enrojecidos. A los pocos segundos los tres se encontraban tumbados sobre la vieja alfombra y los gemidos del maknae llenaban la habitación.

Cuando la diva levantó la cabeza para tomar aire vio como Minho les observaba sentado en el borde de la cama, masturbándose ante tal escena.

– ¿Qué Minho? ¿No te unes a nosotros? – le sugirió este con una mirada lasciva.

– No… yo… esto no tendría que estar pasando…

– Vamos, vamos, nos estamos divirtiendo mucho con tu novio…

Ante esta última provocación el rapero se levantó y, sin una palabra, se unió a ellos.

Se sentó sobre el pecho sudoroso del maknae, introduciendo su miembro en su boca, abierta por la excitación y la falta de aire.

El ruido de la habitación pareció desaparecer al ser silenciados los ruidosos gemidos de Taemin, lo que hizo que pudieran escucharse los lametones y succiones, que pronto fueron cubiertos por unos gemidos mas graves provenientes del musculado pecho del rapero.

– Yo aquí vigilando la alimentación de mi niño y vas tú y le metes cualquier porquería en la boca…

Minho levanto la mirada desconcertado al oír el comentario de la Diva para encontrarse con su mirada felina y desafiante.

– ¿Qué pasa? ¿mmm… Te la quieres… comer tu? – le respondió entre gemidos, esbozando una sonrisa lasciva

– Yo no me la metería precisamente en la boca…

– ¿Ah no? ¿Y qué harías…aah… tú con ella?

– Ven aquí y te lo enseño…

El rapero finalmente se separo de su novio y se acercó a la umma para seguirle el juego. Mientras esta le esperaba con los brazos cruzados y una media sonrisa. Cuando estuvo suficientemente cerca le empujo haciéndole chocar contra la pared y aprisionándole con su cuerpo desnudo.

Key le cogió por las muñecas apartando las manos de el de sus hombros, por donde lo cogía, para colarlas debajo de la camiseta de su pijama, animándole a quitarle la ropa.

Sentir la piel de la diva, casi tan suave como la de su Minnie hizo que Minho se encendiese. La situación el general cohibía bastante. Estar haciéndolo con Jongkey… nunca se lo habría imaginado, pero todo había surgido tan natural que no había podido negarse.

Se deshizo de la camiseta rosa que la diva llevaba para dormir y extasiado ante la visión de ese cuerpo pálido se acercó aún más, buscando con sus labios los de él.

Se detuvo a apenas unos centímetros de su rostro pues el rubio le había detenido con un dedo sobre sus labios. No dijo nada, solo segó con la cabeza y se dirigió a su cuello para empezar a lamerlo y morderlo con fuerza.

A Minho no le hicieron falta más señales para entender las reglas del juego “nada de besos en la boca fuera de tu pareja” al fin y al cabo eso era solo un juego. Pues bien, una vez se saben las reglas no es tan difícil jugar.

Agarró a Key por el trasero, juntándolo a su cuerpo y levantándole en el aire, para dejarlo sentado sobre el mueble de la habitación. Fue bajando, poco a poco, mordiendo y lamiendo el torso del mayor, dejando un reguero de saliva por todo su pecho.

– Keyssi… vuelve a hacer lo de antes… – le pidió mientras tomaba sus manos y las dirigía a su entrepierna.

El mayor bajó del mueble y empujó al otro atrapándole contra la pared.

– Vicioso… – le susurró al oído mientras se arrodillaba frente a él y tomaba su miembro entre sus manos, para pronto llevárselo a la boca.

Las piernas de Minho se doblaron y este cayó al suelo inevitablemente, quedando recostado contra la pared y con la umma ente sus piernas no podía resistir el placer que este le estaba dando. En apenas segundos estaba demasiado excitado. Enredó sus dedos entre los cabellos rubios del mayor, jadeando de placer, sin poder contener ya sus gemidos.

– Aaahhh…, hmmmm… – se escuchaba al moreno ya sin control -Taemin… Más…

Key levantó la cabeza de entre sus piernas, mirándole burlón.

– No puedes estar 10 minutos sin tu novio ¿eh…?

Se levantó y antes de que el más alto dijera nada le cogió de la mano y le llevó de regreso con los otros dos, cuyas manos estaba ocupadas cada una en la entrepierna del otro, mientras sus cabezas reposaban en sus hombros, ambos abrumados por el placer.

Minho tomó a Taemin por la espalda, abrazandole por detrás y susurrándole su nombre en la oreja, llamándole con voz grave y sensual.

El pequeño respondió con un un profundo gemido que casi parecía imitar el nombre del rapero, echó los brazos atrás para tomar entre sus manos su rostro y unir sus labios en un húmedo beso, recostando la cabeza contra el hombro del mayor, sintiendo todo su cuerpo desnudo y excitado contra su espalda, queriendo sentirle aun más cerca…

Jjong dejó de acariciar al menor a la que este dejó de prestarle atención, todos los sentidos vueltos hacia su novio.

Sonrió al sentir las manos de Key abrazando por detrás, acariciando su pecho. Los suaves dedos de su princesa no podían ni compararse con el tacto del cuerpo del bailarín.

Tiró de sus brazos para darle la vuelta y hacer que quedase en frente suyo, sentado entre sus piernas abiertas.

El rubio enredó los dedos entre los cabellos oscuros del mayor, aproximando su rostro al de él que le esperaba jadeante con los ojos cerrados, los labios entreabiertos, curvados en una suave sonrisa, las mejillas rojas, ardientes.

Rozó sus labios con suavidad, tomándose su tiempo. Luego los lamió lentamente, saboreándolos. Hasta que ya no pudo aguantar más e introdujo su lengua en la cavidad del mayor, chocando con la suya en una lucha excitantemente apasionada.

Sus cuerpos rozándose. Sus lenguas luchando. Sus gemidos resonando en la habitación, juntándose con los agudos quejidos del maknae y los graves jadeos del rapero que le embestían rítmicamente.

Ambas parejas disfrutando del otro en extraña cercanía, todo escrupulo ya dejado atrás, simplemente entregados a la lujuria y el placer. el calor aumentando por momentos, igual que los sonidos que los jóvenes emitían por el placer.

La cabeza del más joven bajó lentamente, impulsado por la mano del cantante principal, hasta que sus labios rozaban el miembro desatendido de la diva rubia, ocupada en dar placer a su novio con sus dedos.

El bailarín pareció dudar un instante, pero luego sus labios engulleron el pálido miembro, duro y rígido, lamiéndolo al ritmo de las embestidas de Minho en su entrada.

Key, sorprendido por el menor y absorto por el placer que este le causaba soltó el miembro de su novio, quedando completamente recostado contra él, su espalda contra su pecho, su cabeza contra su hombro, sus dedos clavados en sus muslos, tensos por el placer.

Pero al mayor no pareció importarle quedarse desatendido, embelesado por las expresiones del rubio simplemente le miraba, acariciando la piel de su pecho y vientre lisos y guiando la cabeza del pequeño maknae en sus lamidas, hasta que el menor ya no necesitó de la guía del cantante en sus movimientos, se dejaba llevar por la excitación y la lujuria y su instinto le impulsaba a seguir. Pronto su cuerpo no pudo soportar el intenso placer. Las embestidas del rapero, juntándose con los gemidos de la diva y las manos del cantante entre sus cabellos eran una combinación explosiva.

Sintió los ya familiares espasmos recorrer su cuerpo y supo que había llegado a su límite, viniéndose en la mano de su novio, viéndose obligado a liberar el miembro de la Diva de entre sus labios para jadear en busca de aire.

Key se inclinó hacia él, apartándole los mechones de la frente en gesto tierno, pero Jonghyun tiró de él para impedírselo, reclamando su completa atención.

Le besó, introduciendo su lengua en su boca y sus dedos en su entrada, dilatándole para su inmediata invasión.

Mientras Minho había terminado ya en el interior de Taemin, aun exhausto por la intensa oleada de placer. Ambos 2min, el grande y robusto rapero y el pequeño y delgado bailarín se abrazaban en el suelo jadeantes, recuperándose.

Ahora eran los gemidos de Jongkey los que se oían en la sala, y resonaban en las paredes de la habitación de los maknaes.

Taemin se levantó, ya más descansado, escurriéndose de entre los brazos de su novio aun exhausto. Los intensos gemidos de la Diva le habían excitado de nuevo, y Minho no parecía capaz de ocuparse de eso.

Se acercó gateando a donde la pareja se encontraba dándose cariño cogió entre sus manos la cabeza de Key, montado sobre su dinosaurio, agarrándole del cabello y obligándole a echar la cabeza hacia atrás. Lamió su cuello des de la clavícula hasta la oreja, para después morder el lóbulo, haciendo que el mayor soltase un suspiro entre los gemidos provocados por su novio.

Oír sus gemidos le dio una idea, y se acercó aun más para gemir en su oreja, fingiendo un orgasmo aun más potente que el del rubio.

Jonghyun sonrió, divertido ante la idea del no tan inocente maknae, acelerando aun mas el ritmo de sus embestidas, hasta que Key no pudo más y cayó exhausto, abrumado por las caricias de ambos, hyung y dongsaeng.

Jonghyun le besó en la frente suavemente antes de separarse de él y dejarle reposando sobre la alfombra para ocuparse del maknae que reclamaba su atención descaradamente.

– Eres una putilla peque… – le susurró mientras le atraía hacia él y le sentaba sobre sus pernas, de espaldas a él. Por suerte para el maknae sus anteriores encuentros con Minho le habían preparado, pues el mayor le embistió sin previo aviso, abriéndose paso en su interior sin compasión alguna.

El bailarín gemía sin control, enloqueciendo por sus movimientos y la rudeza con que el mayor se movía, suplicando por más, completamente abrumado por el placer.

En uno de sus gemidos pareció llamar a su novio, que inmediatamente acudió a su lado para besarle con pasión mientras el otro seguía embistiéndole.

Key se unió al poco rato también, besando también a su novio respectivo y acariciando du pecho con lujuria.

– ¿¡¿Qué demonios…?!?

Onew había abierto la puerta y miraba atónito la escena que se desarrollaba en el interior de la habitación oscura. Se quedó bloqueado, mientras sus ojos se acostumbraban a la penumbra, incapaz de apartar la mirada. Su cerebro no podía procesar lo que estaba viendo, pero su cuerpo si empezaba a reaccionar.

Minho fue el primero en percatarse de su presencia, dándose cuenta entonces de la situación en la que estaba y de la locura que se estaba llevando a cabo. Teniendo otra vez uso de la razón, se separó de los demás y corrió a cubrirse con lo primero que encontró, farfullando incoherencias sobre la presencia del líder allí.

Fue entonces cuando los demás se dieron cuenta de que ya no estaban solos.

Jonghyun giró la cabeza, sorprendido y sin saber cómo reaccionar. Taemin, demasiado concentrado en su propio placer, simplemente se separó de Jonghyun dándole la espalda al recién llegado. Key, demostrando una vez más ser una diva desvergonzada, se levantó con movimientos felinos, acercándose al mayor con una media sonrisa y una mirada lujuriosa pintadas en su rostro.

– Hola líder – le dijo con voz seductora mientras le acariciaba el pecho por encima del pijama – ¿te apuntas?

Eso fue el detonante para que Onew reaccionase, apartando su mano de un empujón y retrocediendo.

– ¿Pero qué…? ¿Estáis locos? ¿Qué pollas estáis haciendo???

– ¿No dijo el coreógrafo que no nos compenetrábamos suficiente? – respondió acercándose de nuevo. – vamos hyung, únete, que tu cuerpo te lo pide…

Se oyeron de fondo las risas de Jonghyun. Él y los dos maknaes se habían quedado absortos contemplando la escena.

Onew estaba bloqueado de nuevo, no entendía la situación. ¿qué podía haber llevado a sus dongsaengs a realizar tal locura???

Mientras el líder intentaba asumir la situación Key había ido rodeándole, acariciándole con la punta de los dedos hasta quedar en su espalda.

– No pienses – le susurró al oído – solo déjate llevar.

Y sin darle tiempo a responder le empujó hacia el centro de la habitación, con una fuerza impropia de la diva que le hizo caer encima de la alfombra, bajo la mirada atenta de los otros tres, que le observaban cual depredadores a su presa.

Taemin, al ver que Jonghyun saltaba sobre él sin el más mínimo escrúpulo para empezar a desnudarle, prácticamente arrancándole la ropa, se giró para mirar a Minho, pidiéndole con los ojos que se les uniera. Este abandonó de nuevo su pudor, sonrió, y cogió la mano del maknae para unirse al juego.

Una vez reunidos los cinco empezaba la verdadera fiesta.

Key se había unido también, y entre él y Jonghyun ya le tenían desnudo y gimiendo de placer. La diva le había atado las manos en la espalda con su propia camiseta y devoraba su cuello con hambre voraz. Jonghyun se había acomodado entre sus piernas y acariciaba su enorme miembro mientras le preparaba lamiendo su entrada.

2min se unieron, dándole placer por otros métodos, haciendo que el mayor se olvidase de todo rechazo.

De repente Taemin se levantó, con la idea en mente, y se dirigió al armario.

– El látigo mejor no Minnie, que te conozco… – le llamó Minho aún inclinado sobre Onew.

El pequeño se giró, con un puchero de contrariedad, mientras Key miraba a ambos incrédulo.

– ¿Cómo que el látigo? ¿Tenéis un látigo? – casi gritaba por la sorpresa abandonando él también sus caricias – ¡pero Minho! ¿Qué demonios le haces a mi niño?

– Em… bueno… – Minho miraba alternativamente a Key, entre sorprendido y enfadado esperando una explicación, y a su novio, que sonreía desde detrás con una mirada diabólica. – Yo… verás…

la explicación de Minho se vio interrumpida por los desgarradores alaridos de Onew, a quien el vocalista embestía con fuerza.

– Puppy cariño, no seas tan bruto que tiene que poder bailar mañana… – le llamó Key acercándose a él y arrodillándose a su lado.

Jonghyun le recibió con los brazos abiertos, atrayéndole hacia él para unir sus labios en un potente beso, derrochando sobre él toda su lujuria contenida, pasando a moverse dentro de Onew de un modo más suave mientras Key le distraía con sus caricias.

Minho observaba al trío hasta que sintió a Taemin detrás de él, abrazándole por la espalda y besándole el cuello.

– Pensaba que te gustaba mi látigo – le susurró.

– Me encanta tu látigo – replicó el mayor girándose para atraparle entre sus brazos. –  Es solo que no me pareció el mejor momento…

El pequeño sonrió, como satisfecho de sí mismo, murmurando un “asi que te gusta mi látigo… ¿Eh?” mientras le besaba de nuevo, sentándose sobre sus piernas, haciendo que sus órganos se rozasen, provocando que ambos terminaran de endurecerse.
Pronto los dos estuvieron tumbados sobre la alfombra acariciándose mutuamente con pasión, necesidad y lujuria. Ambos gemían sin control, habiendo sucumbido al placer provocado por el otro, liberando su excitación en forma de profundos gemidos que se juntaban con los del otro grupo, apenas a unos centímetros de ellos.

Estos ofrecían una imagen sorprendente, aunque todo parecía normal esa noche.
El líder había conseguido liberarse de las potentes embestidas de Jjong, quien ahora penetraba apasionadamente a su novio, a cuatro patas sobre la alfombra.

Onew había conseguido también deshacerse del cinturón con que Key le había atado las manos minutos antes, y miraba a la pareja frente a él con una extraña expresión.
Una expresión de sorpresa y temor, pero también de curiosidad y deseo. No podía negar que su cuerpo había reaccionado a las acciones de sus dongsaengs, no podía negar que deseaba unirse a ellos.

Llevó inconscientemente su mano a su miembro levantado y majestuosamente hinchado, más grande que el de ninguno de sus compañeros.

Empezó a masajearlo suavemente, apenas dando unos golpecitos a su miembro despierto de forma inconsciente, moviéndose por instinto llevado por la excitación causada por el espectáculo de sus dongsaengs.

Por un momento recuperó la cordura, avergonzándose de sus propias acciones, separando inmediatamente su mano de su entrepierna, asustado de nuevo ante lo que pasaba en la habitación.

No pudiendo resistir mas ver como Jonghyun embestía a Key con sonoros gemidos y como este arqueaba su espalda por el placer se dio la vuelta, solo para encontrarse a los dos maknaes hechos un lio de brazos y piernas en el suelo, gimiendo también por sus propias caricias.

Su propio miembro palpitaba excitado, suplicándole por un mínimo de atención ante las imágenes que se gravaban en sus retinas y los sonidos que llegaban a sus oídos, incluso podía sentirse el olor del sudor y el semen de sus compañeros.

Finalmente sucumbió a sus propias necesidades, llevando de nuevo su mano a su pene hinchado y palpitante, necesitado de las tan deseadas caricias. Pronto empezó a aumentar el ritmo, moviéndose arriba y abajo con rapidez, envolviendo su órgano con sus dedos.

Sentía fuego en su interior, oleadas de ardiente placer que recorrían su cuerpo des de su entrepierna a todos los rincones de sus ser, hasta que se vio interrumpido por Key, que tomó sus manos para apartarlas de ahí y sonreírle des de abajo, aun siendo penetrado por el vocalista.

– Hyung…- murmuró con voz entrecortada por el placer- ¿Aun no te… Te has dado… Hm… Cuenta de que aquí… Lo hacemos todo… Ah… Juntos?

– Empiezo a enterarme – respondió el líder sonriendo – pero ya sabes lo torpe que soy. ¿Por qué no me ayudas a entenderlo?

La Diva sonrió ante eso, llevando allí sus manos para agarrarlo con fuerza, apretando su pulgar sobre el sensible glande.

Se acercó aun mas a su miembro para lamerlo des de la base, resiguiendo las venas que se marcaban en él, moviendo con sus dedos la tensa piel, hasta que finalmente lo engulló, tragando en un delicioso movimiento de vaivén, arrancando al mayor profundos suspiros.

– Omma… – oyó de repente la voz de Taemin junto a él. – Yo también quiero chupachups… ¿Me dejas? – Le preguntó con su mejor cara de inocencia, lo que provocó risas en su novio, acostumbrado a sus juegos, y asombro en Key, quien se separó por inercia permitiendo al pequeño tomar su “chupachups”.

Key miraba atorado como el maknae devoraba con maestría el miembro del mayor, e iba a unirse a él cuando sintió como las embestidas de Jonghyun llegaban a ese punto sensible en su interior, saturándole completamente de placer. Sentía que iba a correrse, que estaba ceca del orgasmo, pero su novio fue más rápido.

Sintió como su esencia se esparcía por su interior, escurriendo un poco entre sus piernas, llenándole por completo.

Jjong se derrumbó sobre suyo, saliendo de su interior, agotado por el potente orgasmo, sintiendo como los espasmos recorrían aun su cuerpo.

– Yeobo… – le susurró Key al oído, girándose y abrazándole – te sientes tan bien dentro de mí…

– Kibummie… – murmuró el vocalista inspirado por sus palabras le tomó de nuevo en sus brazos, besándole apasionadamente, jugando con su lengua en su cavidad.

Se separaron, jadeantes, recostando sus frentes la una con la otra, sonriéndose mutuamente.

– Joder Puppy, pensaba que habías terminado ya… – exclamo Key bajando la mirada a su entrepierna.

– Ya sabes, me pones, – respondió el otro simplemente – si es que contigo no pararía ni un segundo… Volvió a besarle, devorándole la boca más bien, para pasar luego a su cuello, y al mirar detrás de él se fijó en los demás.

Taemin decoraba con ansias el miembro del líder, majestuosamente erguido, mientras Minho solo miraba extasiado, acariciando sutilmente al pequeño.

– Creo que voy a ocuparme de Minho un rato- le susurró a Key a la oreja. – se le ve aburrido, ¿No te parece?

El rubio se giró, y rió al ver a que se refería su novio.

– Si a ti te lo parece… – remoloneó haciendo un pucherito, luego le sonrió y le empujó a irse.

– Ve, ve, pero no seas muy duro con el…

– ¿Duro? ¿Yo? Pero si soy la ternura personificada…

– Claro que si Yeobo. – Se reía el menor.

Observó como su novio se levantaba para abrazar al menor por atrás, devorándole el cuello como segundos antes hacía con él, para después empujarlo bruscamente a cuatro patas sobre el suelo, inmovilizándole, preparando con los dedos su entrada para temor del menor.

Key suspiró, entre resignado y divertido por la brusquedad de su cachorrito. A veces se comportaba demasiado bruto, aunque a veces era tan tierno…

Los gemidos del líder le sacaron de sus cavilaciones, obligándole a fijarse en lo que el maknae le hacía. Realmente parecía disfrutar tragándose eso. El que estaba claro que si disfrutaba era Onew, de eso no le cabía la más mínima duda. Sus gemidos se oían hasta el punto de parecerle demasiado ruidosos.

– Que Taemin, esta rico tu chupachups??? – pe pregunto pícaro en la oreja.

– Mucho Omma – respondió el aludido con una inocente sonrisa – ¿quieres probar? – añadió como si le ofreciese un delicioso helado.

Y Key no dudo en acercarse, medio riendo, para compartir ese dulce con el pequeño, lamiendo con él toda la extensión, sin dejar ni un trocito sin saborear. Sus lenguas a veces se encontraban en el recorrido por el órgano del mayor, y en esos casos ellos no dudaban en entrelazar sus lenguas para luego volver a ocuparse del líder.

Sus lenguas se entretenían en el majestuoso miembro del mayor mientras sus manos recorrían el propio cuerpo y los ajenos, haciendo que el mayor prácticamente colapsara por el placer.

– ¡¡¡Quita!!! – les interrumpió el grito del rapero.

Key se incorporó, buscando con la mirada a la provisional pareja, dejando al maknae saboreando su dulce.

– ¡Auch! – oyó quejarse a su novio – ¡¡¡vigila!!!

– ¡Lo he hecho a propósito idiota!

– ¡Me has dado una patada!

– ¿¿¿Hace falta que te recuerde lo que me has hecho tu???

– Vamos, si lo disfrutaste.

– Te equivocas, no soporto que me…

– Vamos niños, no peleéis. – les interrumpió Key poniendo una mano sobre el hombro de cada uno. – mejor haced las paces y nos divertimos los tres.

Jonghyun y Minho intercambiaron una mirada, con los ojos brillantes que no auguraban nada bueno, pero antes de que la Diva pudiera darse cuenta de nada se vio sentado encima de Jjong, que se había tumbado bocarriba, tomándolo por las caderas para penetrarle de una sola estocada, abriéndose paso entre su carne con el miembro duro y tieso.

Key gimió con fuerza, más sorprendido que adolorido, acostumbrado a sentirle dentro. En seguida se relajó y empezó a cabalgarle, siguiéndole el juego.

Sintió las manos de Minho en su pecho y su aliento sobre su cuello.

– Claro que sí Diva, vamos a jugar… – le susurró al oído.

Y antes incluso de poder procesar esta información sintió su miembro duro contra sus nalgas, entrando en su interior junto a su novio.

El dolor fue desgarrador y lacerante, más de lo que el rubio podía soportar. Aulló de dolor, maldiciendo y gritándoles a ambos que salieran de su cuerpo, pero estos no solo no le obedecieron, si no que le sujetaron para que no se moviera, susurrándole al oído que se calmara, asegurándole que lo iba a disfrutar. ¿Pero cómo iba a disfrutar eso si el dolor le atormentaba? ¿Si sentía como se partía en dos? ¿Si notaba la sangre degotando de su entrada magullada?

– Shhhht… – Le susurraba Jonghyun al oído – relájate Keyssi… Tranquilo… – añadió lamiendo sus lágrimas con dulzura.

Podía sentir los besos de Jjong en su cuello, los lametones y mordiscos de Minho en su hombro, las caricias de ambos en su pecho, en su espalda, en su miembro… No sabía a quien pertenecía cada mano, ni de quien era cada boca que la acariciaba con el muy obvio intento de distraerle, pero funcionó, porque al poco rato Key se sorprendió a si mismo gimiendo de placer, moviendo las caderas inconscientemente.

Sentía dolor, si, pero ya no era desgarrador, ya no era molesto, quedaba camuflado entre el inmenso placer que ambos le proporcionaban con sus sincronizadas embestidas.

No lejos de allí el líder parecía haberse cansado de las atenciones del maknae. Le había apartado, diciéndole que era suficiente y que quería intentar otra cosa, y el pequeño, con su ya común sonrisa lasciva no dudó en girarse y ponerse de rodillas, invitando al mayor a entrar en él.

Jadeó de dolor al sentirle dentro, embistiéndole en toda su magnitud, pero ahora no podía ya más que gemir por sus movimientos, abrumado por el placer.

No tardó mucho el líder en venirse en su interior, liberándose de la excitación acumulada des que había llegado, derrumbándose sobre la delgada espalda de Taemin.

Este le miró, algo frustrado por haber llegado al orgasmo antes que él y no haberle dejado acabar, pero su mal humor se fue en cuanto vio a los dos morenos penetrando a la vez a Key.

Era extraño, hipnótico, excitante, y automáticamente quiso unirse a ellos.

Se acercó al grupo. Jonghyun estaba tumbado en el suelo, Key sentado sobre él, y Minho embistiendo por detrás a este último. ¿¿Se podía hacer eso?? Quería intentarlo, aunque todos parecían muy ocupados en ese momento.

Solucionó su problema sentándose también en el pecho del vocalista, dándole la espalda a Key, metiéndole en la boca a la fuerza su miembro necesitado de atención.

Jonghyun se quejó al principio, intentó apartarle pataleando sin sentido, pero una vez tubo controlada la situación y comprobó que no se ahogaba tomó al maknae por las caderas, guiándolo en un delicioso movimiento de vaivén al mismo ritmo en que él seguía penetrando a Key, resiguiendo con lengua y labios toda su extensión.

Onew dudó unos instantes antes de seguir al maknae. Se quedó mirando al grupo, extasiado, como intentando adivinar donde terminaba un cuerpo y empezaba otro, hasta que finalmente se decidió a unirse al grupo.

Se colocó entre Taemin y Key, dándole la espalda al segundo, sentándose también sobre Jonghyun con torpeza, haciendo que este jadeara al sentir el peso extra.

Tomó con cuidado a Taemin de las caderas, posicionándose para entrar de nuevo en él. Mordisqueó su hombro y su cuello, y se quedó mirándole como esperando su aprobación.

Jadeando y sin girarse el pequeño asintió, y enseguida le sintió de nuevo en su interior. Aunque acabara de salir de él no se acostumbraba a su tamaño. Seguía doliendo, pero era un dolor placentero, y el movimiento demasiado delicioso como para prestar atención a nada mas, nada más que no fueran las rítmicas embestidas de Onew y la lengua de Jonghyun entre sus piernas.

A Key le había molestado la presencia de la nueva pareja. Había quedado claro que era partidario del “cuantos mas mejor” pero en ese caso no podía pensar igual. Él estaba disfrutando tranquilamente de sus compañeros. A punto de llegar al orgasmo por las caricias de ambos, pero sobre todo deleitándose de las exquisitas expresiones de placer de su novio, que gemía sin control bajo su cuerpo.

Y llegaban esos dos y no solo le tapaban las vistas si no que encima ya no podía escuchar los gemidos de su cachorrillo…

Pues lo sentía, le habían cortado el rollo. Para ver como otro le follaba la boca a su novio no hacia falta, para eso se iba con Minho a un lugar más… “intimo”. Aunque claro, se sentía tan bien el vaivén acompasado de ambos en su interior, la forma en que se movían a contratiempo, golpeando ahora uno ahora el otro ese punto en su interior…

Bueno, podía esperar, siempre podía irse luego. Pero cuando sintió a Jonghyun llegar al orgasmo y vaciarse en su interior decidió que realmente había tenido suficiente de eso.

Se levantó, no sin dificultad, separándose de ambos. Tomó a Minho de la muñeca y se lo llevó un poco más lejos, para sentarle en el suelo y acomodarse de nuevo sobre sus piernas.

A este no le quedaba ya ni rastro de pudor, el rechazo inicial había sido sustituido por deseo, la cordura por lujuria. No iba a oponerse más, lo estaba disfrutando con toda su alma, así que cuando la Diva se lo llevo y se sentó sobre sus piernas moviéndose para rozar su miembro con el de él, Minho no dudó en tomarle por las caderas acompañándole en su movimiento.

Pero eso no era suficiente, ambos se habían quedado insatisfechos, querían más. Key dio el primer paso, adelantándose para sentarse sobre el miembro del más alto, engulléndolo en su interior pero Minho no le dejó. Le empujó,  haciéndole quedar tumbado bocarriba, abierto de piernas frente a él, dominándolo, penetrándole de una sola estocada

En otra ocasión le hubiese dolido. Se movía duro, brusco, sin la más mínima compasión, pero esa noche… después de todo lo que había pasado nada era igual. Su cuerpo parecía preparado para cualquier cosa. Así que se abandonó al placer, disfrutando de cada movimiento en su interior, de cada caricia, de cada gemido de su compañero.

Hasta que vio al maknae detrás suyo, abalanzándose cual depredador hambriento.

Abrazó a Minho por la espalda, inmovilizándolo. Este sonrió al notar los delgados brazos de su novio a su alrededor, mas su expresión cambió radicalmente cuando sintió sus dedos lubricados dirigirse a su entrada.

– No, no, Minie, ¿¿¿qué haces??? – intentó quitársele de encima alarmado. Y al intentar librarse sintió otros brazos a su alrededor, los de Key, que ayudaba al Maknae con una sonrisa divertida. Si, claro, para la Diva ninguna idea era suficientemente descabellada.

– Es simple curiosidad… – respondió el pequeño riendo – para saber lo que se siente…

Aulló como un animal herido al sentirle entrar en su interior. Dolía, más de lo que había imaginado, pero dolía más su orgullo herido por están en esa posición, con las dos “mujercitas” del grupo susurrándole al oído que se calmara, que no había para tanto, que se dejara llevar, que “si ellos lo aguantaban cada día ¿porque no él?”.

Y a decir verdad, no era para tanto. El placer proporcionado por Key, moviéndose con él aún en su interior, sus paredes que le apretaban, los roces de su pene caliente en su vientre. Las manos de Taemin en su pecho, sus besos por su cuello, las lamidas en el lóbulo de su oreja, como a él tanto le gustaba.

Si se concentraba en todo eso apenas notaba el dolor, y poco a poco se dio cuenta que incluso encontraba placer en las embestidas de Taemin en su trasero.

Si, sentía placer, tanto placer que terminó corriéndose dentro de Key, casi al mismo tiempo que esté se corría en su vientre.

Taemin seguía embistiéndole, pero al poco rato terminó también. Sintió el cálido semen del menor en su cuerpo, una sensación desconocida para él, pero que le llenó por completo de la forma más gratificante.

Taemin cayó derrumbándose sobre suyo, completamente agotado. Había sido una noche muy intensa y finalmente le había pasado factura al joven maknae

Su novio le tomó entre sus brazos, acunándole, y en pocos segundos se durmió, descansando la cabeza sobre su pecho.

– Anda, – exclamó Key con voz suave – dormido aun parece un niño inocente.

– Inocente no, pero sigue siendo un niño… – respondió Minho sonriendo.

– Ya, y tu te siente orgulloso de ser un pederasta ¿verdad? – replicó Key alzando una ceja para luego estallar en carcajadas.

– ¡Shhht! ¡le vas a despertar!

– Vale, vale… – acepto el rubio calmándose. – ¿Que pues, lo dejamos ya?

Ahora fue Minho el que le miró burlón.

– No me digas que ya no aguantas más…

La mirada que le dirigió Key en respuesta no admitía replica alguna.

Echó un vistazo a la habitación, donde los otros dos seguían dándose placer. Tampoco parecían muy dispuestos a parar.

Key se levantó, mirando a su compañero con un “¿Vamos?” grabado en los ojos. Este dejó al maknae descansando en su cama y lo arropó, con infinita ternura en sus gestos y su mirada.

– Vale – añadió mirando a la Diva – pero Jonghyun es mio, que le debo una venganza.

Y no dudó en seguirle, con una sonrisa maliciosa, para unirse de nuevo al festín de la noche, ese torbellino de locura y lujuria inagotable.

Se unieron de nuevo a ellos, enredándose entre sus brazos y piernas, suspirando de placer, jadeando.

Caricias desperdigadas, cuerpos que se confundían entre ellos.

Pasaban las horas sin ser apenas conscientes de que cuerpo acariciaban, de que labios besaban, simplemente dejándose llevar por sus más básicos instintos.

El sonido de la alarma les sacó de sus ensoñaciones. Alto y claro. Se hicieron unos segundos de silencio. Confusión, desconcierto, y entonces, el coro de voces.

– No puede ser que sea de día…

– Como va a ser de día Keyssi, ¿¿¿acaso ves tú la luz del sol???

– Están las persianas bajadas idiota.

– Mierda, no he dormido nada…

– Las 7 y 10. Llega la furgo en 20 min.

– ¡¿¡Pero por que pones la alarma tan tarde, ¡¿inútil!?!

– No puedo ducharme y peinarme en 20 min…

– Mierda, mierda, mierda…

– No te quejes, ¡corre!!!

Taemin era el único que seguía tranquilo. Ni la alarma ni los gritos de sus compañeros fueron suficientes para despertarle.
Los demás corrían histéricos por la casa, estresados, como intentando decidir que hacer primero.

– ¡Me ducho primero!

– Keyssi… ¿vas a irte y dejarme a medias???

– ¡¡¡Llegamos tarde perro inútil!!!

– Hace 10 minutos no te parecía tan inútil ¿eh?

Jonghyun ni siquiera vio venir la colleja antes de sentir el golpe. No había tiempo.
Se ducharon, se vistieron, desayunaron. El tiempo se escolaba, cada instante significaba menos tiempo sobrante. Y el Maknae seguía durmiendo. ¿Por qué seguía durmiendo? ¿¿¿Como podía seguir durmiendo???
Finalmente Minho se lo llevó a la ducha, limpiándole y vistiéndose sin que este pareciera despertar por completo mientras por la casa seguían resonando los gritos histéricos de la diva. “¡¡¡Pero no te duermas perro!!!” “¡Onew, los restos del pollo del otro día no cuentan como desayuno!” “Un espejo, necesito un espejo, ¿¿¿dónde está mi corrector de ojeras???” “Mierda, llegaremos tarde, llegaremos tarde… ¿¿Puede alguien prepararme un café???” “¡Y haz el favor de despertarte de una maldita vez enano pervertido!”

Pero lo consiguieron, con un par de tazas de café bien cargado, la Diva aun arreglándose el maquillaje y el maknae más dormido que despierto finalmente entraron todos en la furgoneta en dirección al ensayo.
Al relajarse y respirar descansados empezaron a notar los efectos de la noche. Ninguno de ellos era capaz de sentarse con normalidad, todos estaban cansados, agotados más bien. Las ojeras y las numerosas marcas en sus cuerpos les delataban, y al mirarse unos a otros y recordar todo lo sucedido no pudieron evitar ponerse nerviosos. ¿Qué demonios habían hecho???

Justo entonces pareció despertar Taemin. Bostezó sonoramente estirándose en el reducido espacio del automóvil. Luego miró a sus compañeros, frotándose los ojos por el sueño, y con voz dulce y pastosa dijo.

– ¿Sabéis chicos? Tengo la sensación de que ayer hice algo que no debía.

All I want for Christmas is you (III)

christmaas

Cogieron sus cosas dejando a Key y Jonghyun solos y se dirigieron al apartamento que, por suerte, estaba apenas a unos minutos del karaoke.

Entraron en el portal y, en ese momento, al verse libres de miradas indiscretas volvieron a besarse con mas pasión y mas ansia que antes, pues llevaban todo el camino esperando ese momento.


Se dirigieron a la puerta del apartamento a trompicones, pues no dejaban de besarse ni un segundo, solamente para respirar, así que después de unos cuantos intentos fallidos consiguieron abrir la puerta de su casa y llegar hasta el sofá.

Se dejaron caer para seguir besándose y recorriendo la espalda, cuello y cabellos del otro, interrumpiéndose solamente para coger aire y seguir con su tarea hasta que el mayor hizo ademan de apartar al maknae.

– Taemin… es muy pronto… no creo que sea buena idea – intentó convencerle el mayor entre jadeos por la excitación del momento

– Minho-ah, ya me has hecho esperar suficiente, no vas a dejarme así – replicó el menor con una mirada lujuriosa – y si no lo haces tu, lo haré yo – sentenció el menor, volviendo a unir sus labios con un beso necesitado que el mayor respondió inmediatamente, olvidando sus temores y dejándose llevar por esas manos delicadas pero fuertes que le volvían loco.

Al ver que el mayor le correspondía apasionadamente, el bailarín empezó a colar sus manos debajo de la camiseta de su hyung para acariciar su espalda y los marcados abdominales que siempre le habían parecido tan sexys 
mientras este empezaba a desabrocharle la camisa al mismo tiempo que reseguía su cuello con besos y mordidas, excitandole todavía mas, haciendo que cada vez estuviera mas impaciente por sentir a su hyung por toda su piel así que le quitó la camiseta a su hyung entre gemidos y besos y empezó a desabrocharle los pantalones pero tuvo que detenerse cuando un gemido se escapó de sus labios, Minho estaba mordiendo y lamiendo sus pezones, haciendo que se estremeciera sin control.

– Minho…aaahh… – no era capaz de articular palabras coherentes, el placer le embriagaba pero también quería hacer gemir al mayor sin control así que le giró de repente y, sentándose encima, le sacó los pantalones junto con los boxers para dejar a la vista el miembro ya muy despierto de su novio.

Este le miraba sorprendido por el repentino cambio de la situación y sonreía con una mirada lujuriosa, esperando a ver hasta donde llegaba ese Taemin pervertido que hasta ese día no sabia que existiera. 
Al darse cuenta de la mirada retadora y sexy de este, el pelirrojo se metió todo el miembro de un golpe en su boca para empezar a lamerlo y chuparlo, a la vez que acariciaba sus nalgas.

El mayor gemía descontroladamente, ese Taemin travieso le excitaba sobremanera y si seguía así no tardaría en correrse y todavía era pronto, así que volvió a cambiar las posiciones, dejando al menor debajo de él completamente desnudo, pues se había estado desnudando mientras Minho estaba demasiado sumido en el placer que este le proporcionaba.

– ahora me toca a mi yeobo…. – dijo el mayor con una mirada de superioridad – vas a ver lo que es bueno

Le cogió ambas manos y las sostuvo encima de su cabeza, dejando todo el torso del menor a su entera disposición para dejar un camino de saliva y mordidas, bajando lentamente y entreteniéndose en los pezones, provocando que los gemidos del maknae subieran el volumen, resonando por toda la casa.

– de…dejate de…tonterías… ahh… – reclamaba el menor – date prisa…

Pero Minho tenía ganas de hacerle sufrir un poco, así que recorrió todo su vientre bajo y sus muslos con besos y caricias, evitando el miembro que reclamaba atención desesperadamente.

– pídemelo…. – le exigió este

– que…aah… ha…hazlo….

– ¿el que?

– mete…metetelo en…en la boca…mmm…aaaaah

– pídemelo por favor…

– po…por favoor…. haz..hazlo ya…

Complacido, finalmente empezó a chupar y lamer toda la extensión del miembro, dando suaves besos y mordidas en la punta, lamiendo el liquido preseminal que resbalaba por toda su extensión.

Taemin sentía que había perdido la cordura, nunca se había imaginado que podía sentirse tanjodidamente bien y en pocos minutos se corrió, derramando su semilla en la boca y la cara de su novio.

– eres delicioso…. – le susurró mientras lamía los restos que habían quedado en las comisuras de su boca – realmente delicioso….

– ha ..ha sido increíble – respondió mientras intentaba regular su respiración

– pues esto es solo el comienzo, aún no has visto lo mejor…

Taemin le miró con escepticismo, no creía que nada pudiera superar esa sensación ,era imposible… o eso creía.
Antes de que tuviera tiempo de replicar, Minho abrió sus piernas para empezar a lamer su entrada, haciendo que se sorprendiera por el contacto, era algo nuevo pero se sentía bien, así que se dejo llevar hasta que Minho le puso tres de sus dedos en la boca

– chupalos

El menor lo hizo sin rechistar, lamiendo sensualmente, sabia lo suficiente de sexo entre hombres para saber que si no lo hacía sería muy doloroso aunque en ese momento tampoco le importaba un poco de dolor, necesitaba sentirle al completo…

Cuando creyó que estaban suficientemente lubricados los retiró de su boca y se posicionó entre sus piernas, colocándoselas encima de los hombros para estar mas cómodo

– estas seguro Minnie… – aún después de todo lo que habían hecho, esto era diferente y sabia que sería doloroso – va a doler….

– como si me importara… – replicó – te necesito, y te necesito ahora…

Viendo la decisión del menor, Minho metió el primer dedo en la apertura del menor y empezó a hacer pequeños círculos mientras evaluaba las reacciones en la cara del menor. Al ver que no parecía muy incomodo, metió el segundo que movía haciendo tijeras y círculos.

Taemin hizo un pequeño gemido de molestia, era incómodo y dolía, pero intentaba no mostrarlo, no quería que el moreno se detuviera, pero cuando metió el tercero no pudo evitar que se le escapara un corto gemido y que su rostro se deformara en una mueca de dolor.

– Sigue – le ordenó Taemin al mayor al sentir como este empezaba a retirar sus dedos.

– No creo que puedas detenerme ya…

El maknae apenas tubo tiempo de procesar sus palabras que sintió como algo más grande le invadía y dejó escapar un pequeño grito.

Minho se preocupó así que intentó controlarse y quedarse quieto unos minutos hasta que Taemin se acostumbrara a la intrusión, besando sus labios para acallar los gemidos hasta que esté le dio permiso para moverse

– aah.. creo.. que ha puedes moverte hyung

Al darle permiso, empezó a embestirle mientras seguía besandole, los suaves labios del maknae eran como una droga, como mas los probaba, más quería, excitandole y haciendo que aumentara el ritmo a medida que los gemidos de dolor se convertían en placer y Taemin empezaba a mover las caderas buscando mas contacto, buscando ese punto hasta que lo encontró.

– ¡aaaah! si…ahi Minho-ah…. – suplicó el menor cuando este encontró su próstata, así que aumentó el ritmo todavía mas, abrazándole mientras golpeaba una y otra vez en el mismo punto, haciendo que Taemin perdiera la poca cordura que le quedaba.

El rapero estaba llegando a su limite, sintiendo como la cálidas paredes del maknae le apretaban deliciosamente así que volvió a atender el olvidado miembro del bailarín para venirse los dos al mismo tiempo.

– aaah.. Minho~ si sigues así…voy a venirme…

.- espera…juntos….

Y con una última estocada, Taemin sintió como Minho liberaba su semilla en su interior, haciendo que se corriera él también sobre el abdomen de ambos.
Se tumbaron en la cama, agotados y sudorosos, mientras intentaban recuperar el aliento.

– eso fue…genial… – dijo el maknae entre jadeos

– fue la mejor experiencia de mi vida, te amo Taemin-ah – respondió el otro abrazándole y cubriéndoles con las sabanas

– yo también Minho-ah, te amo mucho

Y con esta frase se quedaron dormidos, abrazados y desnudos con el sudor todavía recubriendo su piel y sabiendo que ese era el inicio de algo nuevo, fuerte y hermoso que les mantendría unidos para siempre.

KUROKO

All I want for Christmas is you (II)

christmaas

Las últimas notas de la canción aún resonaban en el ambiente, la “disimulada” declaración del maknae había dejado a los brillositos SHINee sin palabras.

Key miró a Minho, aquella era su oportunidad. Si él estaba en lo cierto y el mayor le correspondia, esta seria la mejor oportunidad que tendrian para arreglar las cosas. Y si no lo hacía se mereceria que le metiesen una buena paliza por hacer sufrir tanto a su bebé. Vio como Minho se levantaba para seguir el maknae y tubo que reprimirse de ir él a ver como estaba su hijito.

En lugar de eso intentó distraer a Jonghyun y Onew, que seguian sin comprender lo que pasaba. Seleccionó otra canción, evidentemente de un grupo femenino y subió al escenario a cantar como si no hubiese pasado nada. Haciendo un esfuerzo para que no se notase lo preocupado que estaba por el maknae y lo enfadado que estaba con Minho por no haberse dado cuenta antes y dejar que las cosas llegaran a tal extremo. Definitivamente Minho era Idiota, aunque Jonghyun también debia serlo, no era posible que no se diese cuenta de sus intenciones con la de señales que le estaba dando, en fin, era el momento de los maknaes, no iba a preocuparse por eso ahora.

Taemin salió corriendo de la sala en cuanto vio que las lagrimas salían sin control, dejando salir todo lo que havia estado guardando las ultimas semanas.  Salió del edificio, necesitava un poco de aire fresco para tranquilizarse  pero no llego muy lejos antes de que alguien le cogiera por el brazo bruscamente

– espera Taemin-ah

Era Minho, Taemin se quedó helado, ¿que iba a decirle?

– ¿que quieres Minho-hyung? dejame ir, necesito un poco de aire fresco – respondió intentado que el mayor le soltara

– no, tenemos que hablar

– ¿sobre que? – respondió este bruscamente

– sobre todo esto, no podemos seguir asi, llevas un par de semanas muy raro y me evitas… ¿que he hecho mal? creía que eras mi mejor amigo…

A Taemin le dolia verle asi, pero no se atrevia a decirle la verdad

– lo siento hyung, no es culpa tuya, tu no has hecho nada malo…

– ¿entonces?

– es culpa mia yo… no importa…

– si que importa Taemin-ah, cuentamelo…

– no hyung, si lo hago…puede que me odies…. – Minho le miró muy sorprendido

– ¿odiarte? ¿Yo? como puedes pensar semejante tonteria… eres demasiado importante para mi- le respondió mirandole tiernamente – vamos, confia en mi….

Taemin le miró dudoso, parecía tan sincero diciendo esas palabras pero no estaba seguro, él tambien habia parecido muy sincero….

“- cuentamelo, confia en mi…

– tengo miedo de que me odies hyung

– eres mi mejor amigo, no podria odiarte, vamos, confia en mi…

Taemin le miro a los ojos, se lo habia prometido, no iba a odirle

– hyung, yo… te amo… – le confesó finalmente – estoy enamorado de tí, des de hace tiempo… entiendo que no me correspondas pero yo… yo necesitaba decirtelo… – no se atrevia a mirarle a los ojos, tenia miedo de ver el odio en sus ojos y cuando finalmente li hizo se arrepintio.

Le miraba con miedo y desconcierto. – ¿que? yo…lo siento pero no puedo corresponderte… sera mejor que dejemos de vernos…

– ¡no hyung! no hace falta, puedo superarlo, solo queria que lo supieras….

– no Tae, es mejor asi…no te preocupes, no volvere a acercarme a ti…

– hyung…. ¡por favor! – le suplicó mientras las amargas lagrimas inundaban sus ojos

– adios Taemin…

Y asi, sin mas, vio como se iba, dejandole atras bañado en lagrimas, para no colver a verle nunca mas.”
Habian pasado ya muchos años pero nunca habia olvidado esas palabras del que habia dicho ser su mejor amigo y ahora volvia a recordar esos acontecimientos mas claramente que nunca, haciendo que las lagrimas amenazaran con empezar a asomarse en sus ojos.

– ¿Taemin?

Minho le miraba extrañado, no entendia por que el pequeño estaba llorando. ¿Que era lo que habia echo mal? solo intentaba ayudarle.

– Lo siento hyung, creo que me iré a casa, de verdad que no era nada imporatante…

– ¿Esperas que me lo crea??? – le rogó cogiendole del brazo para impedir que se fuera- dimelo Taemin. Sabia por experiencia que cuando tienes algo tan importante dentro tienes que decirlo para sentirte mejor, aunque él mismo no fuese capaz de hacer eso – te sentiras mejor si me lo dices.

– Pero… – se detubo unos instantes, como dudandolo, pero sacudió la cabeza, itentando quitarse esa idea. No, no podia decirselo.

– Vamos Taemin, por que és tan difícil? sabes que puedes contarme cualquier cosa… ¿desde cuando confias tan poco en mi?

– lo siento hyung, no puedo

Minho sentia que se le rompia el corazon al ver como Taemin se veía incapaz de confiar en él para contarle eso que tanto le preocupaba.

– ¿porque no Minnie? ¿Porque no confias en mi? no nunca podria hacerte daño, yo… yo te amo…siempre te he amado y nunca, nunca te haria daño… entiendo que no sientas lo mismo pero que sepas que voy a protegerte y hare lo possible para que no sufras – lo habia hecho, se habia declarado y ahora temía que el maknae lo rechazara, pero necesitaba que supiera que podia confiar en el para todo, que siempre estaria a su lado.

Taemin no podia salir de su asombro, no podia creer lo que acababa de oir. ¿Minho estaba enamorado de el? ¿Acaso estaba soñando? ¿o estaba demasiado borracho? todo este tiempo preocupandose por que pensaria de el Minho y ahora… estaba tan feliz que emepzó a llorar de felicidad y alivio.

– Minnie, no llores… lo siento yo….

– calla babo – le interrumpió el menor abrazandole fuertemente – yo… yo tambien te amo…

Minho le correspondió el abrazo con fuerza todavia asombrado y entonces lo entendió todo, su actitud los ultimos dias, los comentarios, la cancion… ¿como habia sido tan tonto como para no darse cuenta? sus própios sentimientos le habian nublado la vista y le habín hecho imposible creer las señales que el otro le daba.

Se separaron después de unos minutos de estar fuertemente abrazados, disfrutando simplemente de la calidez y presencia del otro Minho cogió al menor dulcemente de la barbilla, dándole un suave beso que este correspondió rápidamente mientras entrelazaba sus manos en la nuca de Minho, profundizando el beso apasionadamente.
El mayor interrumpió el beso de repente

– Taemin-ah, estamos en medio de la calle, mejor vamonos a casa, ¿si?

– mmm… vale, pero no te vas a librar de mi tan facilmente, que lo sepas

– eso espero, despues de tanto tiempo esperando, no voy a dejarte ir tan facilmente…

Se cogieron de las manos y volvieron a entrar al karaoke para avisar a los otros miembros que volvian a casa y cuando entraron se encontraron una escena sorprendente, Key y Jonghyun bailando y cantando… Troublemaker!

Como no, Key hacia de Hyuna muy metido en su papel y Jong de Hyunseung y parecia encantado con el echo de tener a la diva restregandose sinuosamente contra su cuerpo. Se notaba que el alcohol havia hecho efecto tanto en sus cuerpos como en el de Onew hyung, que dormia profundamente en uno de los sofás, probablemente soñando con su queridisimo pollo.

Minho y Taemin se quedaron observando el espectáculo embobados, ya que la pareja no parecía haberse dado cuenta de su presencia, estaban demasiado embelesados observandose mutuamente mientras bailaban hasta que, al terminar la canción, con algunas ligeras variaciones de la coreografia que la hacían aún más provocatica y erótica, Key se dio cuenta de la presencia de sus dongsaengs en la puerta.Y se separó de su ahora novio para acercarse a ellos, cosa que provocó un visible enfado por parte del vocalista, quien intentó retenerle a su lado sin conseguirlo.

– ¡¡Minnie!! ¿Estas bien? – preguntó Key entre preocupado y curioso por lo que habia pasado entre los maknaes.

– si, muy bien umma – respondió Taemin con una sonrisa – estamos cansados, nos vamos a casa ¿vale? ya vendreis mas tarde.

Aunque la Diva sospechaba de las intenciones del rapero decidió dejarlo pasar, pues el no tenia ninguna intención de volver a casa todavía, no sabia cuando podría volver a estar con su puppy a solas y tampoco pensaba dejar a medias lo que estaban haciendo, no mientras le pudiese echar las culpas a la borrachera que no llevaba…
Así que simplemente les dijo que vigilaran por el camino y se despidió de ellos lanzando una última mirada de advertencia al mayor.

KUROKO

Fiesta de Disfraces (IV)

Cuarto capítulo (final)

POV: Minho

Se me detiene el corazón. ¿He oído bien? ¡Esta correspondiendo a mi declaración!

– Tú… ¿Me quieres?

Esas palabras parecen perturbarle, se gira nervioso y se sonroja aun más.

– Ah… Bueno, yo… No se… Solo… ¡Aish! ¡No me preguntes esas cosas!

Me giro y le agarro por las muñecas, obligándole a mirarme a la cara.

– Necesito saberlo. ¿Me quieres?

– ¡Es que no lo sé! – ¿esto es un sí o un no? – es complicado, eres muy importante para mi, y si fueses una chica seguramente te pediría para salir, pero eres un chico, eres mi hyung, y yo… Esto es confuso.

Me relajo un poco. Entiendo lo que siente porque yo pasé por lo mismo. Es una situación difícil admitir que estas enamorado de alguien del mismo sexo que tu. Cuesta de aceptar, por lo que significa en lo que tú eres, y por el temor de que la sociedad te rechace.

Pero con el tiempo te das cuenta de que eso no es importante, de que no hay ningún problema en eso, de que los únicos límites son los que tú mismo te impones. Yo llegué a esa conclusión, y estoy seguro de que Taemin va a aceptarlo también. Y eso me relaja, porque ahora comprendo sus sentimientos, y sé que, si bien no es tanto como lo que yo siento, en el fondo es lo mismo.

Le paso un brazo por la espalda y le atraigo hacia mi, abrazándolo.

– Se lo que estas pasando. No te preocupes, no voy a presionarte, esperaré a que aclares tus ideas y seguiré cuidándote como tu hyung hasta entonces, ayudándote en todo lo que me necesites. Y cuando estés seguro de lo que sientes y quieras algo más de mi solo dame alguna señal. Estaré esperándolo.

Se separa levemente para mirarme a los ojos.

– Minho… ¿Puedo pedirte algo?

– Claro. – le respondo sonriente- Lo que tú quieras.

– Bésame.

Espera, creo que mis conexiones neuronales no funcionan. ¿Me ha pedido que le bese?

– Em… Que… Como… ¿Cómo?

– Por favor…

Me mira completamente sonrojado, con los ojos ligeramente húmedos. Los labios entreabiertos y una mirada de súplica. ¿Es en serio?

No tengo fuerzas para negarme viéndole así, está por encima de mis capacidades…

Le agarro la cabeza entre mis manos, y, muy suavemente, rozo sus labios con los míos. Muy leve, muy dulce.

Al separarme tiene los ojos cerrados, los labios abiertos pidiendo más.

Me mira, y de repente agarra el cuello de mi playera tirándome hacia adelante, quedando yo a pocos milímetros de sus labios. Otra vez.

– Mas.

Adiós a mi autocontrol, no pedo resistirme a algo así.

Nuestros labios se juntan, rozándose con pasión. No tardo mucho a introducir mi lengua en su cavidad, para encontrarme con la lengua del menor e iniciar una frenética lucha por el control. Nos separamos, jadeantes.

Este beso no se puede comparar con ninguno de los anteriores. El simple hecho de saber que le estoy besando a él, porque le quiero, porque él me corresponde, porque nos amamos, es demasiado intenso y demasiado especial como para definirlo con palabras.

– Minho-shi – me llama en susurros. No me pasa por alto que me ha llamado por mi nombre. – creo que no quiero esperar, ya no tengo dudas, te quiero.

Una gran sonrisa de felicidad se dibuja en mi rostro. No le respondo, simplemente vuelvo a unir mis labios con los suyos, quiero más de él, creo que nunca voy a cansarme del tacto de su piel, del olor de su cabello, del color de sus ojos, del sonido de sus gemidos, del sabor de sus labios. Le amo, con los cinco sentidos y con todo mi ser.

POV: Taemin

Su lengua se mueve junto a la mía, sus manos se pasean libremente por todo mi cuerpo. Vuelvo a estar sin ropa, debajo de él, sobre la cama.

Las sensaciones son tan intensas que me hacen prácticamente imposible reaccionar. Apenas logro quedarme quieto y contener los gemidos que pugnan por escaparse de entre mis labios sellados con los suyos.

No quiero que se detenga. Aunque estamos llegando a un punto de intimidad que yo no habría imaginado, lo único que pienso es que quiero más, que no quiero que sus manos dejen de tocarme, que no quiero que sus labios se separen de los míos más que para seguir besando el resto de mi cuerpo.

Las caricias de sus manos, de sus labios, de todo su cuerpo semidesnudo se sienten ardientes sobre mi piel. Siento placer en sitios insospechados, mi cuerpo reacciona de formas desconocidas para mí.

No quiero que esto termine nunca. Pero mi cuerpo no parece pensar lo mismo.

Minho me mira, imagino que sorprendido porque yo haya terminado tan rápido. Enseguida vuelve a dibujarse en la cara esa sonrisa que no ha conseguido borrar des de que ha empezado todo esto. Se lleva a los labios la mano cubierta de ese líquido blanco y espeso que ha salido de mi interior. Esa imagen se me queda grabada en las retinas, es demasiado sensual, demasiado lujuriosa, y me excita sobremanera…

– Mmm… Sabes bien… Siento como las mejillas me arden, e intento cubrirme La cara con la almohada al ver que él agacha la cabeza para lamer el resto de el fluido que ha quedado esparcido sobre mi vientre desnudo.

Su lengua no se detiene en mi vientre, sigue bajando hasta mi miembro, que ya empieza a hincharse de nuevo. Mis gemidos, más bien auténticos gritos de placer se escuchan por toda la habitación.

Esto se siente tan bien… Siento que voy a explotar de nuevo… Pero me resisto a eso, no puede ser que esto solo lo esté disfrutando yo.

No sin esfuerzo y haciendo uso de una descomunal fuerza de voluntad que no sabía que tenía me incorporo y le aparto de mi, empujándole para quedar ahora yo encima suyo, haciendo caso omiso de su expresión de sorpresa e intentando no pensar en que estoy completamente desnudo.

Le beso un par de veces, siempre rápido, apartándome cuando siento que él intenta tomar el control de nuevo. La agarro los brazos por las muñecas, aprisionándole con mis manos cual grilletes. Dirijo mis labios a su cuello, para después ir bajando igual que él ha hecho antes conmigo.

Mis dientes se cierran unos instantes sobre sus pezones, mis manos resiguen su cuerpo con avidez. No me detengo y sigo bajando. Su pecho, su cintura, su vientre, sus caderas… Me detengo cuando mis labios se encuentran con la tela de sus bóxer que les impide seguir bajando.

No dudo ni un instante y en segundos la molesta prenda está abandonada en un rincón de la habitación junto con el resto de nuestra ropa.

Y me detengo. Esto es demasiado… Demasiado grande, demasiado perfecto.

Lentamente acerco mis manos para rozar suavemente con la punta mi dedo esa parte de él desconocida para mí hasta ahora.

– Taemin… No es necesario que lo hagas… – él me mira, fingiendo tranquilidad, pero puedo ver como empieza a mostrar las mismas reacciones que yo, lo está disfrutando.

Por toda respuesta acerco mis labios a su base y, algo inseguro, le doy una rápida lamida. Sabe bien. Quiero más.

Lo agarro fuertemente con una mano y empiezo a moverla mientras con la acaricio con la lengua, des de la base hasta la punta, repetidas veces.

Los gemidos de Minho me indican que lo estoy haciendo bien y me excitan a mí también.

Sin darme cuenta me he ido excitando yo mismo. Ahora ya tengo todo su miembro dentro de mi boca y subo y bajo a un ritmo constante mientras oigo sus gemidos y siento como se hincha aún más.

De repente sus manos me apartan. Pensaba que le gustaba, ¿es que lo he hecho mal? Al ver su mirada salgo de dudas, creo que lo he hecho demasiado bien…

Sin palabras me tumba de nuevo en la cama y me separa las piernas colocándose entre ellas, mientras con su mano busca mi entrada.

– ¿Quieres hacerlo?

– No pares ahora… Debo admitir que estoy algo asustado, no sé si estoy preparado, no sé si lo soportaré, pero realmente no puedo detenerme ahora. Necesito sentirle dentro de mí.

– Te va a doler, ¿estás seguro?

Trago saliva, ¿Cómo voy a estar seguro de esto? Sé que va a doler, tengo miedo. Pero el deseo es más fuerte, y ahora mismo solo le deseo a él.

– Solo hazlo. Al fin siento como introduce un dedo en mi interior. Al principio duele un poco, pero se siente bien. No puedo evitar gemir de placer cuando empieza a moverse en círculos y suelto otro gemido cuando introduce un segundo dedo… Quiero sentirle mas… más profundo…

– Minho, ¡ya!

Debo estar volviéndome loco, pero siento que necesito tenerle dentro de mí…

Dolor, es lo único que siento cuando noto como se introduce dentro de mi. Es punzante, como si me cortaran por la mitad.

Las lágrimas escapan de mis ojos mientras me muerdo los labios para no gritar.

Él se agacha y me besa, recogiendo mis lágrimas con sus dedos.

– Shhh… Lo siento Minnie…

Poco a poco el dolor va desapareciendo para dejar paso a otra sensación, placer.

– Está bien… – y lo digo de verdad, ahora realmente se siente bien.

Me voy calmando hasta que el dolor desaparece por completo ¿o es el placer que lo camufla? ¿Seré masoquista?

Minho se mantiene muy quieto sobre mí, no se atreve a moverse y hacerme daño. Adoro que sea tan protector, pero está empezando a cabrearme… quiero que sea malo conmigo…

Paso ambas manos por detrás de su cuello y, besándole casi con desesperación, me muevo un poco, rítmicamente, frotándome contra él.

El capta el mensaje y empieza a moverse en mi interior. Al principio con cuidado, mas fuerte a medida que se excita mas y mas.

¡Esto es sublime! Me llena por completo, haciéndome perder los sentidos entre gemido y gemido. Nunca me cansaría de esta incomparable sensación.

Los labios de Minho se separan de los míos para dirigirse a mi cuello, una mano me sujeta por detrás de mi espalda mientras la otra masajea mi miembro al ritmo de las embestidas, haciéndome sentir cosas que jamás imaginé.

Finalmente exploto de placer, y él no tarda en liberarse también, llenándome por dentro de ese fluido blanco.

Se deja caer sobre mí, ambos estamos agotados, Jadeando en busca de oxígeno entre los labios del otro.

Siento mi piel húmeda y pegajosa, mis músculos completamente adoloridos y el peso de mi hyung sobre mí. Jamás me he sentido tan bien.

No tengo fuerzas ni deseos de levantarme de la cama y separarme de él. Ahora mismo lo único que quiero es quedarme allí tumbado, abrazándole, durante toda la noche, o toda mi vida.

Él coge las sabanas de la cama y las estira por encima de nosotros, cubriéndonos por completo y girándose para que quede yo recostado sobre su pecho.

– Te amo. – Me dice. No creo que nunca me canse de oír eso.

– Hyung, ¿puedo preguntarte algo?

Se incorpora un poco y me mira a la cara. Aun colorado por la excitación i imagino tan sonriente como yo.

– Claro Minnie, dime.

– Ahora… ¿Qué somos? El sonríe aún más.

– Somos novios. – me responde con una nota de orgullo. – Si tú quieres, claro.

– Novios… – murmuro saboreando la palabra – suena bien…

Me rio y me sonrojo de nuevo. Realmente me hace feliz pensar en Minho como mi novio.

– Mi lindo novio Taemin… – me susurra al oído. – te amo. Aunque tengo que avisarte que tendrás que compartirme. – ¿Qué? ¿Que es lo que he oído? ¿Es que Minho ya está saliendo con alguien? ¿Por qué me lo dice ahora??? – tendrás que compartirme con ese otro Taemin sexy y atrevido que estaba en esta cama conmigo hace un minuto. Me vuelve loco…

– ¡No me asustes así! – me quejo riendo. – ¿Realmente te vuelvo loco?

– Demasiado. Pero ahora es hora de que ambos Taemins se vayan a dormir.

– ¡No te vayas hyung! – le pido aferrándome a él.

– Tranquilo, no te dejaré mi amor – me responde tumbándose de nuevo y acomodándome en sus brazos. – nunca.

Fiesta de Disfraces (III)

Tercer capítulo

POV: Taemin

Nos despedimos de los hyungs y vamos a fuera para pedir un taxi y dirigirnos al apartamento, pero apenas me doy cuenta de todo eso, suficientes cosas tengo ya en la cabeza.

Aún no puedo creerme todo lo que ha pasado esta noche… Estaba tan deprimido por que mi hyung no me hablaba, y de repente viene a besarme, a liarse conmigo… No puedo creer lo cerca que hemos estado, aun tengo grabada la sensación de sus labios sobre los míos, el tacto de su piel, el sabor de su lengua…

Cuando se me ha caído la máscara se me ha caído el mundo abajo, pensé que me regañaría por haberme dejado hacer todo aquello, porque yo no tenía la excusa de no saber quién era, pensaba que descubriría mi secreto y que no volvería a acercarse a mi, que eso terminaría de romper lo poco que quedaba de nuestra amistad.

Pero no ha sido así, en vez de eso se ha disculpado por su comportamiento y ha terminado confesándome sus sentimientos, y yo he reaccionado como un idiota. Hubiera sido tan fácil tan solo besarle otra vez… Y en vez de eso me he puesto a gritarle, porque me sentía molesto, enojado y celoso. Y sin motivo, pues tiene todo el derecho de acostarse con quien quiera. Pero ahora… Las cosas han cambiado, él se ha declarado, me ama, y después de oír su confesión creo que casi tanto como yo a él.

Tengo que darle una respuesta, se lo merece, y no voy a ser tan idiota como para decirle que no, cuando lo único que deseo es que siga con lo de antes. Pero ¿cómo se lo puedo decir ahora??? Después de haberle gritado e insultado, después incluso de haberle pegado.

Al fin llegamos al apartamento. Entre el alcohol, el viaje en coche, el cansancio y todo lo sucedido con Minho estoy bastante mareado, por lo que pierdo el equilibrio un instante al salir del coche. Hyung me agarra para que no caiga, pero yo me suelto bruscamente y sigo andando por mi cuanta hacia la puerta del edificio. Maldito mi orgullo…

Seguimos en silencio todo el camino des de la puerta del edificio hasta mi habitación. Creo que no hemos hablado des de que nos encontrábamos en esa pequeña sala de la SM. Resulta incomodo subir siete pisos en el pequeño ascensor de nuestro edificio, en el que tenemos que estar casi pegados, y aún así sin hablar. Pero Minho sigue respetando mi intimidad. No pregunta ni comenta nada, y yo se lo agradezco pues aún no tengo mis pensamientos lo suficientemente claros.

Al llegar a la habitación reparo en el hecho de que dormimos en camas contiguas. ¿Podría dormir en la misma habitación con él en la situación que estamos ahora? si por el contrario arreglo las cosas antes de ir a dormir y me declaro… ¿pasará algo?

Estoy demasiado cansado incluso para ponerme nervioso. Solo quiero terminar con esta incómoda situación cuanto antes, y aún así no me salen las palabras.

Intento quitarme el complicado disfraz mientras él recoge sus cosas, como si fuese a irse a dormir a otra parte. Supongo que para él la situación debe ser igual, si no más incomoda que para mí.

No puedo dejar que se vaya. Sé que no puedo aplazarlo más.

– Espera hyung – le llamo.

Él se gira y me mira atentamente, inexpresivo, esperando que le diga lo que fuese que iba a decirle. Realmente no sé qué hacer…

– Em… ¿Puedes ayudarme un momento? No me llego al cierre del vestido…

Creo que no ha sido muy buena idea para empezar pedirle que me desnude…

Una extraña mirada cruza por su rostro, entre deseo y culpabilidad, pero enseguida vuelve a adoptar esa mascara sin emoción para asentir y acercarse a mi a ayudarme.

Siento sus manos desabrochando mi vestido. Tocando suavemente mi piel cuando le es imposible evitarlo.

Aunque sea de forma muy sutil siento sus manos recorriendo mi piel, poco a poco va quitándome todas y cada una de las prendas de ropa. Las alas, las botas, los guantes, el vestido, la camiseta interior…

Me sonrojo al pensar que estoy prácticamente desnudo ante él, sus carícias de ahora me estremecen y excitan aún más que cuando ha intentado acostarse conmigo en la fiesta. Se nota que ahora está siendo más delicado, que no quiere dañarme, que me está tocando con amor… y ese amor me llega, y hace que me vengan ganas de llorar por lo estúpido que he sido.

Sé que si me declaro aún después de todo lo que le he dicho me aceptará, me perdonará sin pensarlo dos veces, pero ¿me lo merezco? no puedo evitar pensar que no, que mi hyung debería estar con alguien mejor que yo, ese es y ha sido siempre el motivo de que no me hubiese declarado antes, pero… sabiendo que él también me ama… ¿significa eso que tengo el derecho a apropiarme de su vida y de su amor? ¿Tengo derecho a que sea solo mío?

POV: Minho

Estamos solos en el apartamento, ambos encerrados en la habitación, él cada vez tiene menos ropa cubriéndole y hace solo una hora nos estábamos besando… ¿cómo me voy a sentir cómodo en esta situación? y lo peor de todo es que él sigue sin hablar.

Intento que mis dedos rocen su piel el mínimo posible, no sé hasta cundo podré contenerme… y aún así no puedo evitar sentirlo, tan suave, tan cálido… aunque mi cerebro me ordene no tocarle a los pocos segundos me descubro haciendo que mis dedos roces su piel a propósito, deleitándome con el tacto de su piel…

Mis manos tiemblan al deshacerme de su vestido. Es demasiado para mí, no puedo controlarme teniéndole en frente de mi así, prácticamente desnudo. Apenas una ajustada camiseta, ligas y bóxers es todo lo que me impide violarlo.

Él levanta los brazos, esperando que sea yo el que siga desnudándole. No dejo que me lo pida dos veces. Llevo mis manos a su estrecha cintura y agarrando la orilla de su camisa empiezo a tirar hacia arriba, revelando su vientre suave y liso, su espalda perfecta, con las manos muy pegadas a su cuerpo. Tengo que reprimir las ganas de besar esta piel tan tersa y fina. Lo único que deseo es probar su sabor…

Lanzo la prenda sin miramientos hacia un rincón de la habitación. Con algo tengo que desahogarme.

Ahora ya no necesito que me lo pida. Acerco mis manos a las ataduras de las ligas que le ha puesto Key (porque estoy seguro de que la Umma es el causante de todo esto) y se las desato con dedos temblorosos por la excitación. Él se sienta y mis manos bajan lentamente por sus piernas, llevándose con ellas la molesta tela. Acaricio sutilmente sus piernas al bajar, sin poder evitar entretenerme acariciando sus pies al final. Tan lindos, tan perfectos.

Levanto la mirada y le veo con los ojos cerrados, por un momento pienso que está disfrutando del momento casi tanto como yo.

– Taemin… – Shhhht- me corta él alejando la piernas de mis manos.

Se estira sobre la cama para llegar a coger su pijama. Le quito la pieza de ropa de las manos y se la pongo yo, con la misma lentitud y delicadeza con la que antes le desnudaba. Desde luego la sensación no es la misma, pero mientras tenga una excusa para acariciar su piel por mi está bien…

Me le quedo viendo embelesado, aún completamente vestido sigue pareciéndome igual de apetecible…

Mi mirada se detiene en su rostro, sus labios rosados, sus mejillas coloradas, sus largos parpados. Aún lleva el maquillaje.

Me levanto y, acariciándole suavemente la cabeza salgo de la habitación para regresar al cabo de unos segundos con una toalla húmeda en las manos.

Me arrodillo de nuevo a su lado y cogiendo su rostro entre mis manos le acaricio el rostro con la toalla, llevándome con ella el maquillaje de su rostro.

Él sigue con los ojos cerrados y yo aprovecho que no me ve para mirarle. Realmente es tan hermoso que no me extraña que millones de fans en todo el mundo se hayan enamorado de él. ¿Cómo podría yo no haberme enamorado de él?

Abre lentamente los ojos, esos ojos oscuros y brillantes de pestañas largas y mirada profunda… Y yo me sumerjo en ellos sin dudarlo, no puedo apartar la mirada.

– Vamos a dormir ¿sí? – me levanto del suelo donde me había quedado arrodillado y le empujo suavemente para tumbarle en su cama.

– No hyung, espera – se resiste él – tenemos que hablar.

Siento como me quedo congelado. Agua fría en mis venas y electricidad por todo mi cuerpo. De repente tengo miedo. Sé lo que va a decir. Me va a decir que no siente lo mismo y que es mejor para ambos que me aleje, que dejemos de compartir habitación, que dejemos de ser tan cercanos…. y yo no podré soportar eso.

– No importa Taemin, estás cansado, – intento disuadirle- ya lo hablaremos otro día, tampoco es importante, no te obsesiones con eso, mejor lo olvidamos y ya, como si no hubiese pasado nada ¿sí?

– No hyung, si es importante. Son tus sentimientos y me importan.

De repente está más despierto y parece que va en serio lo de que quiere habla y arreglar las cosas.

En fin, imagino que tenía que ocurrir. Un día o otro hubiésemos tenido que aclarar esto, solo me hubiese gustado pasar un tiempo más junto a él, aunque fuese solo como amigos.

– Yo… – empieza no muy convencido. – Lo siento. Por haberte pegado y eso… me puse nervioso… y… lo siento.

Como si me importase eso…

– Taemin, ya no me importa que me pegaras. Todo lo que dijiste e hiciste estaba perfectamente justificado, fui yo el que se comportó como un imbécil.

La situación es incómoda. Entiendo que es difícil rechazar a alguien, debe costarle hablar casi tanto como me ha costado a mi declararme.

– Olvida todo lo que te he dicho antes. Lo retiro.

Aunque me duela decir estas palabras después de todo lo que me ha costado declararme siento que es lo mejor, porque evidentemente él está incomodo en esta situación.

– No hyung, no lo retires.

– Pero…

– Por favor, no lo retires…- desvía la mirada, completamente sonrojado – yo… Creo que yo siento lo mismo por ti.

Fiesta de Disfraces (II)

Segundo capitulo

POV: Minho

No, no puede ser, no es posible.

Todo iba bien. Mi plan estaba funcionando. Me olvide del maknae con el primer beso. O casi. El roce con la piel de esa chica me resultaba tan placentero que incluso me había propuesto averiguar quién era y seguir viéndola después de esa noche, si ella quería, claro, cualquier cosa con tal de echar de mi corazón lo que sentía por mi lindo dongsaeng. O si mas no enterrarlo bien hondo.

¿Por qué diablos tenían que terminar así las cosas? ¿Por qué de las más de 500 personas que hay hoy aquí tenía que ir a tropezarme precisamente con él?

Y lo peor de todo es que ahora comprendo que todo lo que he sentido con “la chica desconocida” lo he sentido con Taemin, y sin siquiera saber que era él.

Me fallan las piernas y caigo de rodillas al suelo, y allí me quedo, sentado a escasos centímetros de él, mientras intento recuperarme de la sorpresa.

De acuerdo destino, o quien sea que me está tendiendo esta pesada broma, lo he entendido, me rindo. Ya no soy capaz de negarme mis propios sentimientos y deseos. ¿Que se supone que debo hacer?

– Lo siento – no sé que mas debo decirle. Creo que cualquier cosa que pudiese decir ahora Solo empeoraría más las cosas.

Taemin sigue tendido en el sofá, en la misma posición paralizada de cuando se la ha caído la máscara, completamente sonrojado e hipando por los nervios, con las rodillas a escasos centímetros de mi cabeza… ¿Porque me resulta tan difícil resistirme a girarme y terminar lo que he empezado???

¿Qué puedo hacer? ¿Qué DEBO hacer? Si alguien lo sabe por favor díganme, porque yo realmente no lo se…

¿Se lo digo? ¿Me declaro y dejo que él decida? Pero no quiero forzarle, no quiero que se vea obligado a corresponderme si en realidad no me ama, y des de luego no soportaría que me rechazase. Pero, ¿acaso puedo hacer como si no hubiese pasado nada???

Siento como se encoje sobre sí mismo, a pocos centímetros de mí. Sus hipidos cada vez se hacen más audibles mientras se transforman en profundos sollozos.

No, no puedo ignorar lo que ha pasado, aunque haya sido un accidente no soy capaz de comportarme con normalidad, no después de haber sentido todo esto. Y él se merece una explicación, por lo que le he hecho, y por haberme comportado tan mal con él durante estos últimos días.

Me levanto y me siento en el sofá junto a él. Le veo completamente sonrojado y con las lágrimas bañándole el rostro, haciendo que sus pestañas parezcan aun más largas y espesas. La máscara ha quedado ya lejos, no es necesaria ahora. Me rompe el corazón verle así, saber que esto es mi culpa, y aún así no puedo evitar pensar que se ve hermoso…

– Lo siento Taeminnie… – le susurro mientras intento calmarle abrazándole- lo siento pequeño…

Intento consolarle acunándole entre mis brazos, aunque sé que soy el único culpable de esto.

– Hyung… – murmura él entre sollozos.

– Shhhht… – intento calmarle. – ya paso, todo está bien…

El se separa bruscamente.

– No hyung, no está bien, ¡nada está bien!- me grita llorando.

He dicho eso sin pensar, simplemente son las palabras que me vienen automáticas para consolar a alguien.

– Yo…

– ¿O es que no quieres hablar de esto tampoco? ¿Vas a seguir evitándome como has estado haciendo?- pensaba decir algo para tranquilizarle, pero realmente creo que merezco todo lo que me pueda echar en cara. – Porque desde luego me has estado evitando, y descaradamente además, por más que lo niegues eso es lo que has estado haciendo. Cuando yo llego a una sala tú te marchas, casi nunca estas en casa, siempre le levantas y te marchas antes de que yo me despierte, ya no hablamos por las noches como hacíamos antes, ya no jugamos juntos, apenas me diriges la palabra, y yo… – tiene razón en todo lo que dice, y desde luego tiene todo el derecho del mundo a odiarme, me he portado fatal, y todo por intentar no hacerle daño… ¿Por que soy tan idiota? ¿Cómo he podido causarle tanto daño intentando protegerle?

De pronto él calla y se deja caer al suelo, sollozando e intentando secarse las lágrimas con las manos.

– Minnie yo… – me levanto y me arrodillo junto a él. No sé qué decir, me parece estúpido decir otra vez que lo siento.

– ¿Qué es lo que he hecho Minho? ¿Qué es lo que he hecho para que me odies tanto???

¿Dios, como he podido hacerlo tan mal?

– No te odio Taemin…

– ¿Y lo niegas??? Después de todo lo que…

– Taemin…

– ¡Dejaste de hablarme! – exclama levantándose de nuevo – Eres mi mejor amigo, ¿sabes? Estábamos muy unidos, o eso creía yo. Y de repente dejas de hablarme…

– Tae…

– …no soportas ni estar en la misma sala que yo. ¿Y dices que no me odias? Por favor, está claro que algo he hecho…

– Yo…

– … ¡Y lo peor es que no se qué ha pasado! Si lo supiera podría intentar hacer algo, pero si no me lo dices… ¿Qué voy a hacer yo???

– Taemin por favor…

– Y encima ahora… No nos hemos visto en todo el día y ni siquiera me has buscado, has ido directo a liarte con la primera desconocida que se te ha cruzado, y todo para no tener que hablarme, ¿o es que te crees que soy idiota?

Sé que tiene razón en todo lo que dice, pero ¿cómo voy a arreglar las cosas si no me escucha?

Me levanto de golpe, cogiéndole por los hombros para que deje de dar vueltas por la sala.

– Ya basta Tae… si he hecho todo esto no es porque te odie…

– ¿Y que se supone que es lo qué pasa entonces? ¿Eh? Y ahora no me salgas con ninguna tontería de que ha sido por mi bien ni nada por qué no tendría el más mínimo sentido después de todo lo que…

No puedo más, no me escucha, así no puedo hablar con él.

Ni siquiera sé porque lo hago, mi cuerpo reacciona sin que yo se lo ordene. Solo quiero hacerle callar, y de repente me encuentro con que mis labios vuelven a estar sobre los suyos, aprisionándole con todo mi cuerpo contra la pared.

Ahora sus labios son salados a causa de las lágrimas, pero igual de suaves y dulces que antes, la sensación es mucho mayor ahora que sé que le estoy besando a él.

Siento como él intenta separar-se, no le dejo. No sé qué me pasa pero no estoy dispuesto a soltarle.

Algo impacta contra mi cara, separándome de él. Me mira des de la pared, con su mano alzada, la mano con la que acaba de bofetearme, temblando y mirándome con ojos abiertos por la sorpresa, la rabia y el miedo.

– ¿¡¿Es que estás borracho?!? ¡Entérate de a quien estás besando Idiota! – grita mientras se arranca la peluca dejando su cabello rojizo al descubierto.

Cada vez lo estoy haciendo peor… ¿Desde cuándo soy tan inútil?

¡Pues ahora ya me he cabreado! Será culpa mía, pero ¿cómo me voy a disculpar si no me deja hablar?

– ¡No estoy borracho! ¡Se perfectamente a quien estoy besando! ¡Escúchame de una vez!

Ahora si se calla, no creo que se esperase que le gritase, y en parte me arrepiento, después de todo el daño que le he hecho ya…

– Taemin yo… – empiezo algo cortado – no te odio, desde luego que no, aunque reconozco que es lógico que lo pensaras tal y como me he estado comportando estos días… yo… – me acerco un poco a él y le cojo las manos. El se aparta rápidamente. ¿¡¿Dios, que he hecho?!? – lamento mucho todo esto… no era mi intención que las cosas terminaran así, te prometo que lo hice lo mejor que pude, buscaba lo que fuese mejor para ti, aunque cueste de creer tal y como están las cosas. – No parece convencido con esta explicación, des de luego que no, ¿cómo iba a perdonarme solo con esto? – yo… tuve que alejarme, por tu bien, y por el mío también, porque me he enamorado de ti Taemin, por eso me alejé, para intentar alejar también mis sentimientos, porque ya no podía controlarme al tenerte cerca. Intenté olvidarme de ti, no darle crédito a esos raros pensamientos, intenté alejarme, por que cuando te tenía cerca solo quería acercarme aún más…

Él ha abierto los ojos como platos al oír mi confesión, aunque no parece menos enfadado ni da la impresión de que vaya a hablar, los dos nos quedamos callados. El silencio se hace incomodo, ¿es que espera que diga algo más? ya me he confesado, ¿que mas debo hacer?

– Tae yo…

– ¡Ya te he oído! – me grita interrumpiéndome. Nos quedamos unos segundos más en silencio, hasta que el finalmente cambia la expresión y añade en tono menos violento – eres Idiota Minho.

– Lo sé. Me he dado cuenta.

Él suspira, se acerca al sofá y se deja caer en él. Como si las fuerzas no le dieran para más.

– ¿Te encuentras bien?

– Estoy cansado. – responde cerrando los ojos.

– ¿Puedo llevarte a casa? – se lo pregunto por qué después de esto no sé si querrá estar a solas conmigo.

El sonríe levemente, aún con los ojos cerrados. Es una sonrisa cansada, como si le hubiera dicho algo gracioso.

– Si, ya no soporto más esta fiesta.

– Te entiendo.

Me levanto y le tiendo la mano para ayudarle a levantarse. Él me ignora y yo la retiro, sintiéndome idiota.

Los dos salimos de la habitación y andamos pasillo abajo, en silencio. No me pasa por alto el hecho de que aún no ha respondido a mi confesión. ¿Aún estará enojado o lo hace para evitarme el no?

Llegamos otra vez a la gran sala. Las luces y el ruido me dejan aturdido de nuevo. Taemin ha vuelto a ponerse la peluca y la máscara para que no le reconozcan. Así que no puedo ver su expresión, pero está agotado, lo mejor será irnos cuanto antes.

Busco a los demás miembros con la mirada. No veo a ninguno, y no me extraña pues hay muchísima gente aquí, pero tampoco importa mucho pues se a donde buscarlos. Key des de luego esta junto al escenario dejando a todos embobados con sus imitaciones de grupos femeninos. A la gente le encanta verle bailar, y no porque sea buen bailarín, que lo es, aunque no de los mejores, si no por ese algo especial que tiene en su forma de moverse… Jonghyun seguro está con él, últimamente no se separan ni medio segundo.

Si mi predicción falla y no están allí siempre puedo ir a buscar a Onew hyung, seguramente en la barra de comida zampándose hasta la última alita de pollo, o ligando torpemente con alguna chica.

Suena Danger de f(x) y Key evidentemente esta en medio del escenario bailándola junto con Sully y Luna mientras Mir disfrazado de militar y algo más atrás les imita torpemente. No sé decir cuál de los tres primeros lo hace mejor. Aunque Mir, aun bailando torpemente, debe resultar bastante sexy a los ojos de Joon que lo mira completamente embobado.

Key abandona la danza en cuanto nos ve acercarnos y salta del escenario para acercarse a nosotros abriéndose espacio entre la multitud.

– ¡Minho! ¡Que sepas que estoy muy enfadado contigo! ¡Antes te he llamado y ni me has visto! ¿Crees que te saludo para que me ignores?- me regaña acercándose a nosotros seguido por Jonghyun que imagino estaría animándole debajo el escenario. – ¿en serio Minho? – cambia de tono al llegar junto a nosotros – ¿un disfraz de futbolista? ¿No has encontrado nada más soso que pegue más contigo?

En otra ocasión le habría respondido, pero ahora mismo no me parece que sea el mejor momento para ponernos a discutir sobre mi disfraz.

– Solo venía a deciros que nos vamos ya, Taemin está cansado, me lo llevaré ya a casa para que descanse.

– ¿Te encuentras mal? – le pregunta Jonghyun.

Taemin apenas tiene tiempo de responder que Key ya le está abrazando y saturándole de preguntas llenas de preocupación maternal.

– ¡Aish! Minnie… ¿Qué sucede? ¿Te mareaste? ¿Es que bebiste demasiada otra vez? Sabes que no toleras el alcohol… En fin, imagino que lo mejor será que nos vayamos. ¿Donde se habrá metido Onew?

– Hyung – le llamo yo serio. – Nos vamos nosotros, tú te quedas. – mi tono no admite réplica, y aún así Key parece dispuesto a contestarme, por lo que me explico antes de darle oportunidad – escucha Hyung, Taemin ya se encontraba mal antes, si ha venido ha sido porque sabía que tenias muchas ganas de venir y para no preocuparte, así que quedaos y disfrutad de la fiesta que yo me lo llevo y me encargo de que se acueste y descanse.

Sé que lo que digo es cierto, que Taemin se ha forzado a venir para no preocupar a Key, y aunque imagino que tampoco quiere quedarse conmigo a solas después de lo que ha pasado, yo aún quiero abusar un poco más de su compañía, como si lo de esta noche no hubiese sido suficiente…

Fiesta de Disfraces (I)

Primer capítulo del especial de Carnaval “Fiesta de disfraces”

Categoria: Fanfic Yaoi

Personajes: SHINee (grupo Kpop)

Pairing: 2min (Minho x Taemin)

POV: Minho

Al entrar en la sala la variedad de colores, causada por las luces de discoteca y por los disfraces, me deja aturdido por un instante.

Poco a poco me voy acostumbrando al ruido y a las luces, pero para mi esto sigue siendo demasiado brillante.

Ya casi todos deben estar aquí. Me pregunto si habrán llegado ya los chicos. ¿De qué se habrán disfrazado al final? Key quería hacer disfraces a conjunto, pero como yo había quedado de ir con los del Dream Team no preste atención. Solo esperaba que no se hubiese pasado mucho con Taemin. El año pasado lo vistió de Cupido, con unas alitas, una faldita y un cartelito donde ponía “LOVE”, nada más. Él paso mucha vergüenza, y yo casi no pude soportarlo.

Precisamente por eso había quedado de ir con los del Dream Team, para distanciarme del macknae y dejar de pensar en él, porque ya resultaba insoportable verle y tener que reprimirme para no tomarle en mis brazos y no dejarle escapar. Ya no me conformaba con esos juegos de niños de antes. Ya no me bastaba con mirarle cuando él no se daba cuenta, con abrazarle fingiendo que era solo un gesto de amistad, con tomarle la mano cuando pasábamos la calle… Todo eso ya solo me causaba ganas de decirle lo que sentía, de besarle, de hacerlo mío…

Por eso cada vez pasaba más tiempo con los del Dream Team, por eso esta noche estaba dispuesto a liarme con la primera persona que se me cruzase por delante, y me importaba poco si era chico o chica, Idol o fan, dongsaeng o noona, solo necesitaba que alejara mi mente de Taemin durante unas horas.

Vi, junto a un grupo de gente, a Jonghyun y Key con unos disfraces bastante atrevidos caracterizados de perrito y zorito blanco. Llevaban dos piezas de tela peluda, marrón y blanca respectivamente, a modo de pantalón corto y camiseta, cuatro piezas más a modo de guantes y botas, cola, y unas orejas que sobresalían de sus peinados. Me imaginaba de quien había sido la idea e imaginé que Onew y Taemin irían parecidos. Un conejo y un bambi seguramente, aunque a mi Taemin siempre me había parecido más un gato, un pequeño y lindo gatito…

Ellos me saludan para que me acerque, pero yo me doy la vuelta y avanzo justo en dirección contraria. Podría justificarlo como que me dan vergüenza sus disfraces, y en parte es así, aunque ya me he acostumbrado a las excentricidades de la diva. No, lo que pasa es que no quiero que me vean ahora mismo, y no por mi disfraz, que es mucho más decente que el suyo, si no porque en el fondo se que la decisión que he tomado no es la correcta, que no debería llevar a cabo mis planes para esta noche, siento que haciendo esto estoy traicionando a Taemin, aunque en realidad no haya nada entre nosotros.

Mando a mi vocecita interior que se calle y sigo buscando con la mirada a alguna presa que valga la pena, alguien con quien entretenerme y dejar de pensar en él por una noche. Preferiría que fuese alguien que no conozco, preferiblemente una fan, así seria mas fácil conseguir lo que quería y después no tendría porque volver a verla.

Finalmente mi vista se clava en una chica bastante atractiva sentada sola en la barra. Lleva un disfraz de hada y una machascara que le cubre parcialmente la cara, cosa que la hace irreconocible. Por mi si no tengo que verle la cara tanto mejor.

Me acerco a ella y le invito a una copa. Al principio se muestra sorprendida por mi ofrecimiento, pero después se muestra receptiva. O esa es la sensación que me da, por que aun no ha dicho una sola palabra que ya le estoy besuqueando el cuello descaradamente.

POV: Taemin

La fiesta no me anima tanto como Key Umma aseguró. Por mi me habría quedado en casa. Pero Key quería venir y yo sabía que si yo me quedaba él se quedaría cuidándome. Por eso hice un esfuerzo por levantarme de la cama, ponerme el disfraz que él me tendía sin siquiera mirarlo y seguirles hasta el local de la SM en donde se celebraba la fiesta de carnaval. Solo cuando ya estábamos saliendo del coche para entrar en la enorme sala me di cuenta de lo atrevido y vergonzoso de mi disfraz. ¿Cómo se le ocurrían a Key estas cosas?

Al principio he estado siguiendo a mis hyungs a todas partes, pero hace ya un rato que Key y Jonghyun se han separado y me he quedado con Onew hyung.

Sin poder evitarlo paso la mirada por la sala llena de gente y alcanzo a ver a los compañeros de Minho del Dream Team, eso significa que él ya está aquí. Pero no me hago ilusiones. Tal y como están las cosas últimamente aunque me reconozca con este disfraz lo más seguro es que ni me salude. Si está intentando que no se note que me evita disimula bastante mal. Solo de pensar en él siento una punzada en el corazón. Es increíble cómo puede doler algo así…

– ¿Te encuentras bien? ¿Quieres que nos vayamos? – me pregunta preocupado.

Aunque lo único de lo que tengo ganas ahora mismo es de regresar a casa y enterrarme bajo las mantas se que él se lo está pasando bien, así que le digo que no, que estoy bien y que no se preocupe y hago mi mejor esfuerzo para aparentar que disfruto la fiesta. Al poco rato llegan un grupo de chicas (fans o de algún grupo tipo SNSD) y empiezan a hablar animadamente con Onew. Espero a que estén suficiente mente distraídos los unos con los otros para escabullirme disimuladamente. Me dirijo hacia la barra. Nunca bebo, el alcohol me sienta fatal, pero ahora mismo necesito emborracharme y olvidarme de todo lo demás.

Me siento en la barra acomodando sobre el alto taburete los pliegues de la falda. De verdad que no entiendo como a Key se le ha ocurrido disfrazadme de hada. Por suerte llevo una máscara y una peluca y no creo que nadie me reconozca. De todos modos es carnaval, ¿qué más da?

Al poco rato alguien se me acerca por detrás y me llama, invitándome a una copa. No necesito girar e para ver quién es, reconocería esa voz en cualquier parte, la voz de la persona a la que más echaba de menos y a la que menos ganas tenia de ver.

El se sienta a mi lado i empieza a ligar conmigo, es evidente que me ha confundido con una chica. Yo me esfuerzo a no contestarle para que no me reconozca por la voz.

Minho se va acercando cada vez más a mi, esta tan cerca que puedo sentir su aliento contra mi cuello, su aroma, su calor… Acaricia mi bazo con la punta de los dedos, resiguiendo muy suavemente mi piel lo que provoca un cosquilleo en todo mi cuerpo, y a los pocos segundos siento sus labios en mi cuello.

Pienso en separarme, de hecho eso es lo que mi mente me ordena hacer, pero mi cuerpo no obedece. Al fin decido aprovecharme de que no sabe quien soy para robarle esas caricias que tanto deseo y que de otro modo no podría conseguir.

Sus labios se cierran sobre los míos.

Tantas veces que había soñado con que me besara y nunca, ni una sola vez, se me habría ocurrido pensar que se lo robaría sin saber a quién.

Minho me toma de la mano y me aleja de la barra, buscando un sitio más oscuro donde seguir con lo nuestro con más intimidad.

Al final nos metemos en uno de los pasillos que llevan a las oficinas y entramos en una pequeña sala de espera con un sofá en el fondo. El cierra la puerta con llave y vuelve e tomarme entre sus brazos, capturando, de nuevo mis labios con los suyos mientras me empuja hacia atrás.

Mis piernas chocan contra el sofá y él me tira bruscamente sobre este.

Caigo de golpe sobre el sofá y la máscara resbala de sobre mis ojos.

Me quedo paralizado de miedo durante unos instantes, después reacciono y cojo la máscara para taparme nuevamente la cara con ella.

Una sola mirada a Minho me basta para saber que es demasiado tarde.

Me ha reconocido.